Casi un objeto.


José Saramago.

Colección de siete cuentos, cuyo eje principal son objetos, un auto, una silla, un barco. Recién leía una pequeña reseña de Saramago de la cual rescato una frase que determina la naturaleza de sus obras: La ficción es su auténtico reino. Y es que en estos cuentos, nuevamente hace alarde de su imaginación con situaciones inverosímiles y cuya importancia y belleza radica en que son imposibles. Los cuentos favoritos: Cosas, La isla y Embargo. Resúmen en 5 palabras. Calificación de 10.
Casi un objeto

Casi un objeto

La silla – Crónica de una caída mortal (Descripción de pq una silla de madera se transforma en arma mortal).

Embargo – El extremo de los castigos (Un automóvil toma vida propia y toma como rehén a su dueño cuando, debido a un embargo, hay escases de gasolina).

Reflujo – No siempre el rey acierta (Por órden del rey, es creado un cementerio único con el fin de eliminar de la vista a la muerte, aunque al final se multiplica el número de cementerios personales).

Cosas – Los hombres no son cosas (Un día, las cosas cobran vida, reclamando que existen hombres que suplen a las cosas. Impactante).

Centauro – La soledad de los distintos (Seguimiento a un centauro en su periplo para encontrar su sueño: la muerte como hombre).

Desquite – El despertar de la juventud (Un adolescente presencia la castración de un cerdo, en respuesta por tan cruda escena, se desnuda ante una adolescente quien le sigue el juego).

La Isla – Uno mismo cumple sus sueños (De como se encuentra la isla desconocida por el simple hecho de desear que exista).

Las despedidas son siempre demasiado rápidas para merecer realmente ese nombre. No hay en ellas ni tiempo ni lugar para el disgusto diez veces destilado hasta la pura esencia, todo es algarabía y precipitación, lágrima que venía y no tuvo tiempo de mostrarse, expresión que bien querría ser de profunda tristeza o melancolía, como otrora se usó, y finalmente queda en gesto o en mueca, que es evidentemente peor.

Eva doméstica, agujero de martirio, se arrodilla y hace preguntas, ahora las hace, porque el cataclismo ya se fue, ya ha pasado, y quedan los efectos.

En época navideña, incluso faltando la gasolina, todo el mundo sale a la calle, para estorbar a quien necesita trabajar.

Una obra así no podría ser hecha sin una fuerte voluntad y sin el dinero que permite tener voluntad y esperanza de satisfacerla.

Cuando la suprema grandeza y la suprema sensibilidad se reúnen en un rey, es posible un cementerio único.

Andar deprisa era apenas, en todos los sentidos, una fuga.

Si no se hubiese detenido a oír al sargento, si no se hubiese quedado después conversando, quizá allí hubiese un cuerpo más, el suyo.

Caminar y dormir. Dormir y caminar. Sin ninguna razón que conociese, apenas porque tenía patas y sueño. No necesitaba comer. Y el sueño sólo era necesario para que pudiese soñar. Y el agua apenas porque era agua.

Muchas otras veces el centauro había visto mujeres, pero nunca así, en este río, con esta luna. Otras veces había visto senos oscilando, temblor de muslos al andar, el punto de oscuridad en el centro del cuerpo. Otras veces había visto cabellos cayendo sobre la espalda, y manos que los lanzaban hacia atrás, gesto tan antiguo.

En los mapas están sólo las islas conocidas.

Y has venido aquí para pedirme un barco, Sí, vine aquí para pedirte un barco, Y tú quién eres para que yo te lo dé, Y tú quién eres para no dármelo, Soy el rey de este reino y los barcos del reino me pertenecen todos, Más les pertenecerás tú a ellos que ellos a ti, Qué quieres decir, preguntó el rey inquieto, Que tú sin ellos nada eres, y que ellos, sin ti, pueden navegar siempre.

Llegar, se llega siempre.

Gustar es probablemente la mejor manera de tener, tener debe de ser la peor manera de gustar.

… y él aparecerá por ahí clamando que tiene hambre, que es el dicho de todos los hombres apenas entran en casa, como si sólo ellos tuviesen estómago y sufriesen de la necesidad de llenarlo.

Todo hombre es una isla […] es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros.

El sueño es un prestidigitador hábil, muda las proporciones de las cosas y sus distancias, separa a las personas y ellas están juntas, las reúne, y casi no se ven una a otra.

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