Grandes Temas

Ikram Antaki.

Quinto y último volúmen de la colección de El Banquete de Platón en el que aborda temas diversos, siendo estos los más interesantes para mi: Hstoria del tiempo, Qué es la belleza, Hablemos mal de internet y la Biblioteca de Alejandría. Calificación de 7.0
Grandes Temas

Grandes Temas

Como todo poder nuevo, la Iglesia cristiana cambia el punto cero de la era, lo establece según su propio origen y lo logra. Parece que fue un monje, Denis le Petit, quien propuso, en el año 532, el contrar los años a partir del nacimiento de Cristo. Según sus investigaciones, Jesús habría nacido el 25 de diciembre del año 732 de la era romana o el cuarto año de la 194a. Olimpiada. La Iglesia adoptó la idea y la desplazó siete días para fijarla en una fecha estable: el primer día del mes de enero.

A partir del alto medievo, en los conventos se cambia el nombre de las horas; y las veinticuatro horas se dividen en cuatro cuadrantes, cada uno de seis horas; la hora se fracciona en cuatro cuartos. Este sistema se difunde en el Occidente cristiano: el año mismo se divide en cuatro periodos: de la Pascua a Pentecostés, de éste a septiembre, de septiembre a la Cuaresma, del principio de la Cuaresma a la Pascua. Los monjes organizan los meses en semanas de siete días, según la tradición hebraica: el domingo ocupa el lugar del sábado y se vuelve un día consagrado al servicio del Dios cristiano.

La división de las horas en 60 minutos y los minutos en 60 segundos aparece en 1345. Como para los otros objetos de la industria, son las clases más pudientes las que utilizan los relojes y descubren que el tiempo es poder. “Ser tan regular como un reloj” se vuelve el ideal urbano, la posesión de un reloj se velve un símbolo de éxito comercial.

Hay que dejar que la violencia se exprese de vez en cuando, mostrarla como espectáculo para que el poder pueda establecer que es capaz de dominarla: el calendario ya no es del tirual, es de la policía; la relación mental con el tiempo cambia.

De las cerca de tres mil lenguas distintas que existen hoy en día sobre el planeta, sólo unas cien se escriben.

Hoy, el libro ha quedado marginado ante las fantásticas potencialidades de la técnica: flexibilidad, efectos especiales, imágenes artificiales, multiplicación de la información y de los conocimientos diponibles.

La sobreabundancia y profusión liquidan a la información. Para un sujeto a riesgo, un niño, por ejemplo, el obtener información por medio de la imagen sustituye la necesidad de información por escrito. En un sujeto fuerte esto provoca curiosidad por la información impresa y motivación por la necesidad de la repetición, a la vez que por la necesidad de profundizar y reflexionar.

La imagen se ha constituido en un nuevo poder, en detrimento de la literatura. El escritor debe ser un actor; si no pasa a la pantalla su libro, aunque sea excelente, cae en el olvido; es la degradación del escriba. Lo escrito ya no basta para la gloria y la influencia, hay que “mediatizar”.

Jamás como hoy el frenesí de parecerse a los modelos ideales ha llegado a tal grado de la histeria, y es con nostalgia que recordamos la primera frase de la novela de Luis Aragón: “La primera vez que Aureliano vio a Berenice, la encontró francamente fea”. Luego siguen setencias páginas de un amor loco.

Todos los humanos son, en algún momento de su vida, un bello joven o una bella joven; si no el matrimonio, el encuentro de los sexos no sería posible. Sin este momento específico de belleza, que provoca un deseo irresistible, la pasión amorosa no podría ser.

En 1931 aparece una pequeña cajita redonda y azul: la crema Nivea.

Los hobres proyectan sus fantasmas sobre las mujeres: la belleza es la idea que ellos se hacen de ellas.

Nada en la vida es más variable que la belleza.

Actualmente, se requiere a las mujeres que saben caminar sobre ocho metros de pasarela por la trascendental razón de que no tienen celulitis en las piernas: ésta es la sublime perfección.

La cirugía estética se presenta como un acto que busca modificar estética, plástica y socialmente al cuerpo: es un hecho universal. Querer modificar en forma intencional el cuerpo, es un acto inherente a la especia humana; sólo la forma de intervención cambia según las culturas y va, desde las pinturas faciales o corporales, hasta la mutilación, el tatuaje, la escarificación y las deformaciones del cráneo. La preocupación es estética, pero el objetivo es la socialización para responder a los criterios sociales de la belleza. El cuerpo es un objeto cultural pensado, organizado y construido. Cada grupo cultural tiene sus cánones y su cuerpo ideal, por lo que el concepto de belelza es relativo.

La aventura técnica cuestiona la memoria y la vida, y hay, en toda esta angustia de belleza, un deseo de negar la muerte.

La religión era, para quien tiene la intención de gobernar, la puerta del alma. Ahí está el origen de la traducción del Pentateuco del hebreo al griego, cuyo resultado fue la llamada Biblia Septante. Esta traducción hecha en los siglos III y II a.C., sigue siendo indispensable. Ptolomeo Soter emancipó a más de cien mil judíos, luego les pidió que le mandasen expertos para traducir, del hebreo al griego, la ley griega con el fin de incluirla en su biblioteca. Los judíos le enviaron una delegación de setenta y dos sabios (seis por cada tribu de Israel). El rey les hacía diez preguntas por día: ¿Cómo conservar un reino? ¿cómo obtener el consentimiento de los amigos? ¿cómo obtener el consentimiento de los adversarios? ¿cómo transmitir el reino íntegro a los herederos? ¿cómo enfrentar los imprevistos? ¿cuál es la cumbre de la valentía? ¿cómo pensar sólo en cosas buenas? ¿cómo dominar el dolor? ¿cómo interesarse en los demás? ¿cuál es la mayor negligencia? ¿cómo estar siempre en buenos términos con su mujer? ¿cómo ocupar los ocios? Los setenta y dos sabios fueron instalados en la pequeña isla de Faros; setenta y dos días bastaron para la traducción, afirma la leyenda…

Se había operado ya una limpieza en el conjunto de la producción literaria conservada en la Biblioteca de Alejandría y registrada en Las Pinaques de Calimaco. En este trabajo de selección, Aristófanes y Aristarco jugaron un papel decisivo. así, Apolonio de Rodas no figura en el cánon establecido por los gramáticos porque Aristófanes y Aristarco, jueces y poetas, no incluyeron en sus listas a ninguno de sus contemporáneos. Algunos autores fueron registrados, otros no. Calimaco decidio, Aristófanes y Aristarco seleccionaron. La palabra griega enkrinein significa admitir, escoger a los autores, citar sus nombres en una lista selectiva. Es una palabra tomada del vocabulario de la vida social, política y militar. La palabra latina ordo designaba una clase social o un grado militar. Cicerón adoptó otro término: classis, que también se aplicaba a la jerarquía social. Así que, en Roma, se clasificaba a los autores escogidos de classici, los miembros de la primera clase: éste es el origen de la palabra clásico. Es por ello que los classici pasaron a la posteridad, mientras que otros autores fueron condenados al olvido.

La cuestión que no ha dejado de preocupar a la historia es ¿qué sucedió con las fabulosas colecciones de las bibliotecas? Sabemos que fueron destruídas, pero ¿cómo? y ¿cuándo? ¿acaso sobrevivió algo hasta el siglo VII, cuando los árabes llegaro a Egipto? Aquí tenemos tres fechas patéticas; la guerra de Alejandría en el año 48 a.C.; la destrucción del Serapeum, en el 391 a.C. y la conquista de Egipto por los árabes, en el 642 de nuestra era. En el año 48 a.C., durante la guerra civil romana, César persigue a Pompeyo y llega a Alejandría, donde se entera de su muerte. Otra guerra civil egipcia estalla entre Cleopatra y su hermano Ptolomeo XIII; César interviene y toma partido por Cleopatra. En el mar, sus navíos eran inferiores en número; en tierra se encontraba aislado de sus bases. Cincuenta navíos más se suman a la flota de Ptolomeo. César ganó el enfrentamiento quemando todos los navíos. El incendio fue una necesidad militar, pero tuvo efectos nocivos en la ciudad, pues se expandió hasta la biblioteca. El filósofo estoico Séneca, quien fue ejecutado en el año 65, da más detalles sobre esta tragedia: cuarenta mil libros se quemaron en Alejandría durante la guerra de César, ya que el fuego destruyó la gran biblioteca.

Nuestra época surge en el encuentro de cuatro mundializaciones: La primera es la mundialización de la economía: hasta entonces los ciudadnos conocían a sus amos: el rey, el oficial, el cura, la ley; de repente los amos se vuelven anónimos, pero todopoderoso. Se llaman “alza o baja de precios”, las “innovaciones técnicas”, la “presión externa”. Cuando uno se convierte en víctima de esta mundialización busca refugio en la religión, la droga, el exilio o la revolución. Éstos son los signos de la érdida de las referencias. La segunda es la mundialización y uniformidad burocráticas: su promoción amplía las distancias entre el centro y la prefiferia. Se envía a la periferia a aquellos que no están integrados por el sistema, los excluídos, las víctimas, las regiones, las naciones… La tercera de las mundializaciones es científica: ya se había manifestado desde el siglo XVIII con la expansión de la viruela. Hoy nadie escapa a los peligros de lo nuclear ni a los de la contaminación o de las epidemias. La cuarta es la mundialización de la información y la uniformidad cultural que resulta de ella y que banaliza el conocimiento. El saber fundamental estaba jerarquizado, pero hoy ya no lo está; todo se vale. Surgen entonces los problemas de ¿cómo escoger la información?, ¿cómo se informan los informadores? ¿acaso están realmente informados?, ¿acaso verifican su información?, ¿cómo la seleccionan?, ¿cómo disponen de ella? Este ordenamiento de la información reproduce la organización de los poderes. El saber fundamental tiende a funcionar sólo a través de una clasificación por disciplinas, mientras que una misma información, repetida, de un medio a otro, se vuelve todopoderosa. Las demás informaciones no pasan.

Nada se gana sin que se pierda algo. Si no probamos la pérdida, lo adquirido no tendrá importancia.

Albert Einstein lo había anunciado desde los años cincuenta, cuando habló de la segunda bomba: la informática, una bomba en la cual la interactividad en tiempo real sería, para la información, lo que la radioactividad para la energía. La desintegración no alcanza aquí las partículas de la materia, sino las personas que componen nuestras sociedades. LA emergencia de la bomba atómica ha necesitado la creación de una moderación militar para evitar la catástrofe; la bomba informática necesitará una nueva moderación “societaria”. De no lograrla, ocurrirá el gran accidente del futuro. Cuando se inventó el tren, el avión, el barco o la central nuclear, tuvimos simultáneamente el descarrilamiento, el crash, el naufragio y la tragedia de Chernobyl; éstos fueron los accidentes específicos de la era industrial. Hoy vamos hacia algo jamás visto, que sería lo que Epicuro llamó “el accidente de los accidentes”. Su causa no es la informática, sino la velocidad absoluta de los datos informáticos y la interactividad. La tecnología de la virtualización posee una potencia de sugestión incomparable; al lado del narcocapitalismo de la droga, que es un elemento desestabilizador de la economía mundial, se está preparando un narcocapitalismo de la electrónica, la poderosa sujeción instantánea de las poblaciones por las técnicas; por ello hay que luchar contra este ciberculto, esta caricatura de sociedad que nos ofrece.

De manera constante se nos repite: no juzgue; pero el hombre no puede conocerse a sí mismo sino es por medio del juicio que hace sobe los demás, sobre las situaciones y las cosas, y del juicio que los demás hacen sobre él.

Antes de nacer somos doblemente deudores: de las generaciones que heredamos y de los servicios sociales que aprovechamos.

Hobbes nos hizo avanzar mucho cuando escribió que el estado natural es un estado de guerra en el cual el más débil tiene suficiente fuerza paa matar el más fuerte; ahí reina la inseguridad. El individualismo contiene en sí mismo el principio de su propia destrucción.

Desde la prehistoria el hombre recurrió a prácticas para apurar, evitar o alejar la descomposición. El periodo de duelo corresponde a la duración de la descomposición del cadáver. Por otro lado, el dolor, la peturbación provocada por una muerte, no existiría si la individualidad del muerto no fuera presente y reconocida; no hay perturbación cuando el muerto es anónimo.

El suicidio es lo contrario del sacrificio, que traduce la plenitud cívica o religiosa. Donde el suicidio se manifiesta, esto significa que la sociedad no ha podido domar la muerte.

Los progresos del cristianismo no fueron producto de la decadencia, o una situación caótica o revolucionaria, sino de la serenidad.

No sé si la muerte es un bien o un mal, entonces debo apostar únicamente sobre la vida, que es segura. Sócrates.

No es posible compartir la muerte, ésta es siempre solitaria y única.

La biología ha descubierto que la muerte no era una necesidad de la vida orgánica. Sólo la muerte accidental es natural. La muerte llamada natural fue un descubrimiento tardío de la vida. El problema más apasionante y más misterioso, después del origen de la vida, es el origen de la muerte.

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Ciencia

Ikram Antaki

Cuarto Volúmen dedicado a la ciencia, destacando los temas de la naturaleza humana, el racismo, las paradojas y la inteligencia, con datos interesantes, una vez mas la autora aborda los temas de manera magistral. Calificación de 9.0
Ciencia

Ciencia

Las victorias más prestigiosas de la física no han sido hechas con el sentido común sino contra él, no obstante la evidencia.

La historia de la ciencia da voz al tumulto. No es una simple lectura del mundo. Contemplar no es comprender, mirar no es ver, ver no es saber. Además, no todo se deja ver. Lejos de exhibirse en la luz de la evidencia, el universo oculta sus leyes. La realidad es capaz de no ser más que una ilusión y la evidencia no es garantía de verdad. Lo que nos parece hoy racional, ha tenido que imponerse, nunca fue inmediatamente reconocido como tal. La racionalidad es una construcción y puede construirse sobre irracionalidades que ella misma ha engendrado. La ciencia es, con frecuencia, contraria al sentido común.

Cuando se estudiaron los macacos se encontró que limpiaban los tubérculos con la mano. Luego alguno de ellos descubrió que el agua de mar ahorra la limpieza manual y da un sabor diferente al tubérculo. Este descubridor fue imitado por otros jóvenes pero no por los viejos. La utilización del agua de mar para lavar los tubérculos se expandió por la generación siguiente. Los macacos ampliaron, entonces, su espacio social incluyendo la orilla del mar, lo que llevo a la integración de pequeños crustáceos y conchas en su alimentación. Un embrión de cultura, de prácticas y de conocimientos de carácter no innato fue adquirido por los macacos. Este proceso de innovación surgió de un joven y fue difundido en el grupo marginal de los jóvenes; con la llegada de éstos a la clase adulta, la innovación integrada se volvió costumbre, lo que conllevó una cascada de pequeñas innovaciones, que a su vez se transformaron en costumbres. Las condiciones de la innovación son las frecuentes conductas extrañas entre los jóvenes, es decir, el desorden y el ruido. Un ruido se transforma en información: estamos en el alba de la evolución sociocultural.

El fuego no sólo es innovación técnica. La cocción permite la digestión externa y hace más ligero el trabajo del aparato digestivo. El carnívoro dormía un pesado sueño digestivo después de devorar a su presa; el homínido, amo del fuego, queda disponible después de comer. El fuego libera el sueño y representa la seguridad nocturna de los cazadores; el fuego crea el hogar. El fuego favorece la libertad del sueño y la cocción reduce la mandíbula y la dentadura, libera la caja craneana. Toda esta loca aventura empezó con la caza, es decir, con la predación, el asesinato de otro ser para comerlo. Ahora me entiendo mejor a mí misma.

Lo que caracteriza al sapiens no es una reducción de la afectividad en provecho de la inteligencia sino, por el contrario, una verdadera erupción afectiva, el surgimiento de la desmesura. Ésta va a ejercerse en el sentido de los furores, el crimen y la destrucción.

El color de la piel cuenta la historia de los climas, no de los pueblos.

Pero los argumentos cientificos no bastan para liquidarlo [al racismo], ya que las diferencias culturales mismas son sentidas como amenazas, y jamás una pasión cede frente a una argumentación, ni siquiera frente a los hechos; jamás los conocimientos le ganan a la convicción. Por ello, el odio del otro, el racismo, la pasión, no se razonan, se analizan.

La xenofobia es más fuerte mientras más bajo sea el nivel de instrucción. Ahí la misión de la escuela es fundamental. Se trata de elevar el nivel en la manera de plantear los problemas. NO se trata de esparcir la buena palabra o quedarse satisfecho con declaraciones indignadas, sino pasar a la “ética de la responsabilidad”, fundada sobre la voluntad de encontrar soluciones a los problemas sociales que originan el racismo. Hay que considerar al racismo como un efecto, no como una causa. Hay que actuar sin pedantería ni verborrea buscando la eficacia. A un antirracismo de habaldores debe suceder un civismo antirracista que recubra las virtudes de generosidad.

El volúmen de la faringe, que sirve como caja de resonancia y permite la modulación de los sonidos, es determinado por la posición de la laringe. Ésta se encuentra sujeta a a bóveda craneana por músculos y ligamentos. Hacia los dos años, el movimiento del cráneo jala el agujero occipital hacia adelante, dobla el techo de la región respiratoria y hace bajar la laringe. Y el niño comienza a hablar.

La dominación de una lengua “internacional” siempre ha existido. Si hubiéramos vivido en la antigua Roma habríamos tenido que aprender el griego como lengua culta. En los siglos medievales habríamos tenido que aprender latín; en el siglo XVIII, el francés; actualmente, el inglés.

El libro [Race and Culture] está escrito siguiendo un razonamiento en varios tiempos. Primero, el éxito social -hoy- depende de la inteligencia. Esta idea es interesante, ya que gira en torno a la formación de una élite cognoscitiva que ha cambiado las reglas del juego y ha instalado barreras para reforzar su poder. Ha logrado controlar el poder legislativo y reglamentario e impidió su acceso a los demás. La gente que ocupa los cargos proviene, cada evz más, de un ecosistema: Harvard, Stanford, Princeton y Yale; parecen haber sido aislados del mundo desde su entrada a la universidad. Así que existe una correlación entre el IQ y el éxito escolar, profesional y familiar, como existe una relación entre un IQ débil y el desempleo, la delincuencia, las familias desintegradas y al pobreza. Segundo, las apitudes intelectuales del individuo son hereditarias. Tercero, la distribución de los genes de la inteligencia es desigual según los grupos étnicos o raciales; por jemplo: los asiáticos del este, al igual que los judíos ashkenaz, tienen diez puntos por arriba de los blancos. Si la desigualdad es genética, ¿para qué tratar de combatirla sociopolíticamente? Hay que preservar las ventajas de la élite limitando la proliferación de los individuos menos dotados. Los datos objetivos son los siguientes: el coeficiente intelectual de la mayoría de los blancos gira alrededor de noventa a ciento diez; en la mayoría de los negors este IQ gira alrededor de setenta y cinco y noventa y cinco, con una minoría que registra un pico de ciento treinta. En el conjunto demográfico de Estados Unidos los negros formarían un cúmulo cuyo IQ es, en su mayoría, inferior al de los blancos. Pero la mayoría de los negros tienen también un estatus socioeconómico más bajo y son los blancos con el estatus socioeconómico más bajo los que tienen un IQ rezagado. Esa diferencia de 15 puntos entre el promedio de los blancos y el de los negros es la que separa en la actualidad a los Estados Unidos de lo que eran en 1945. Estos mismos quince puntos separan a los católicos de los protestantes en Irlanda del Norte, o a los sefaradíes de los ashkenaz. Cuarenta millones de estadounidenses, blancos y negros, que viven por debajo del límite de pobreza con bonos alimenticios, tienen un IQ limitado. Así que el mensaje del libro es el siguiente: si los pobres son pobres, es porque son menos inteligentes y, colectivamente, los negros son menos inteligentes que los blancos (aun si existen individuos brillantes entre ellos). Entonces, los programas socioeducativos son un derroche que favorece la difusión de los malos genes. Ésta es una respuesta fácil que se da en el momento en que había que buscar la causa de este rezago en la crisis social y tratar de encontrarle soluciones. Aquélla fue la tesis dominante en los años veinte y la teoría oficial de la Alemania nazi; por lo que, muerto como teoría seudocientífica, el racismo retoma vitalidad fuera de la comunidad de los sabios.

En diciembre de 1991 dos sabios estadounidenses, Michael Bayley y Richard Pillard, afirmaron tener la prueba irrefutable del carácter hereditario de la homosexualidad. Sus experimentos se realizaron con ciento sesenta y un hombres homosexuales. Se hizo el mismo experimento con lesbianas. La hipótesis que la homosexualidad se debía más a la naturaleza que a la educación, y más a lo hereditario que a lo adquirido, parecía confirmarse. Quedaba por encontrar un gen susceptible de inducir este comportamiento para transformar la hipótesis en certeza científica. El análisis del ADN muestra que el comportamiento “homo” estaría ligado a la región llamada xq28, situada sobre el brazo largo del cromosoma X. Las estadísiticas son tan abrumadoras que excluyen la posibilidad del azar. Hoy encontramos dos posiciones morales opuestas frente a estas cuestiones. Algunos homosexuales están encantados por este progreso científico porque, desde siempre, estaban convencidos de su diferencia. Aquella evidencia les parece liberadora. En 1991 un estudio sobre el cerebro concluyó en una diferencia de estructura en un nivel de hipotálamo. Hoy, una fracción grande de la extrema izquierda estadunidense aboga a favor de este derecho a la diferencia, así que el descubrimiento de su naturaleza innata no les molesta. Por otro lado, existe la tradición republicana que teme a esta tesis y las asimila a las ideologías de extrema derecha.

En el nivel ético y filosófico este tipo de investigación causa problema. La esquizofrenia, el alcoholismo, la depresión, no dependen de una decisión pero, como todo lo que pertenece a la vida del espíritu, sería absurdo reducirlas a una sola causa. ¿Acaso la historia individual o familia salen sobrando? Esto llevaría a concluir que existen familias de tarados. ¿Acaso se trata de probar que el destino genético es irreversible? Los desvíos políticos están a la vista: pronto nos pondremos a examinar el ADN de un individuo antes de darle trabajo, o experimentaremos sobre los embriones para eliminar a los malos. Nadie sabrá olvidar aquellos horrendos programas de esterilización y lobotomía practicados en los Estados Unidos en los años sesenta. Las críticas no van en contra de la verdad posible de tales hipótesis, sino en contra de los peligros eventuales ligados a su mal uso. Los partidarios de la naturaleza, es decir, la herencia, han estado desde siempre asociados a la extrema derecha política. Hubo una polémica por los años sesenta que opuso a los psicoanalistas, partidarios de los adquirido en cuestiones de dislexia y atraso mental, a los partidarios de lo innato. Lo que se teme es ver a los individuos etiquetados para siempre, encerrados en categoría rígidas y marginados. Éste es el tema político más grande de la historia republicana. Lo innato se asocia a las estructuras mentales aristocráticas del antiguo régimen; el mundo de la nobleza consideraba que los individuos eran, por nacimiento, mejores o peores. La revolución vino a retirar estos privilegios y afirmar la igualdad de los derechos. Lo que estamos discutiendo hoy es la desigualdad de los hechos.

El gen de una enfermedad se encuentra en un punto de esta pelota imaginaria, no se sabe cual; para encontrarlo hay que desenrollarla: esto es la cartografía del genoma. Los científicos han desenrollado el ADN, lo han recortado en pedacitos y lo han ordenado. La computadora selecciona los pedazos de genoma que corresponde a la región que investiga, luego se les analiza y se llega al tratamiento. Hay dos maneras de tratar las enfermedades genéticas: la primera consiste en copiar, por medio de pequeñas moléculas, el efecto de un gen defectuoso. La segunda, llamada terapia genética, consiste en implantar un gen eficaz en el lugar del defectuoso. Estas implantaciones representan una fuente de esperanza inmensa para las enfermedades incurables como la miopatía y la mucoviscidosis. ¿Acaso estamos hablando de manipulación? Si, y somos eugenistas por la buena causa. Por supuesto que existe el peligro de cometer desvíos y habrá un día en que un loco abrirá una clínica donde los millonarios podrán escoger el color de los ojos de sus hijos. Organizaremos un gran escándalo y lograremos cerrar la clínica. Luego daremos el asunto por terminado, hasta el próximo desvío.

Freud tenía como formación primera la biología y esperaba que un día la bioquímica aportara soluciones a los problemas que el psicoanálisis trataba de explicar. La constitución de un ser vivo y la de un sujeto psicológico son complementarias. No hay psique sin cuerpo y sin vida, y no hay vida sin afectos y representaciones. El pensamiento no es la secreción de una glándula y el cerebro no es una computadora. La falta de emociones impide razonar y decidir. Nuestra condición es múltiple; transmitimos química y transmitimos lenguaje. No somos un simio más inteligente que otros, ni siquiera somos un simio que habla; somos un ser que habla y se pregunta ¿por qué lo hace, qué hace y a quién lo dice? El cuerpo no se reduce a la biología, el erotismo no se reduce a la reproducción, el soñar no se reduce al sueño paradójico. Yo hablo, el otro escucha, o al revés.

Los mitos del génesis son mucho más generosos que los que relatan el fin del mundo, ya que describe los orígenes de algo que conocen. Sobre el futuro, el fin del mundo, nadie sabe nada; sólo se puede concebir como una catástrofe natural o una ruptura del curso normal de las cosas.

Un ejemplo de azar se encuentra en las loterías. Se trata de una forma de impuestos libremente consentida por las capas más desfavorecidas de la población. El usuario compra, barato, un poco de esperanza de volverse rico; pero la probabilidad de ganar el premio mayor es mínima. El Premio Nobel de Física 1991, Gilles de Gennes, hizo el cálculo de las probabilidades que uno tiene de ganar en la lotería y descubrió que un ser cualquiera de nuestro planeta tiene más probabilidades de ser Premio Nobel de Física que de ganar el premio mayor. Las ganancias, pequeñas o grandes, no compensan en promedio el precio de los boletos y el cálculo de la probabilidades, muestra que es prácticamente seguro que se pierda dinero si se juega con regularidad.

El más antiguo y famoso ejemplo de paradoja data del siglo VI a.C. Se le pregunta a un mentiroso si miento cuando afirma que está mintiendo; si su respuesta es “sí miento”, entonces no está mintiendo, porque si un mentiroso afirma que miente es que dice la verdad; si contesta, “no, no miento”, entonces sí miente.

La palabra viene de dos raíces griegas: Para indica la distancia o la vecindad, es decir, la cercanía: paramédico, por ejemplo: doxa es el conjunto de las ideas recibidas sin discusión: es el prejuicio, lo que escapa a la razón, la opiniión pública, el espíritu mayoritario, el consenso que aleja de las fuerzas de la doja. El espíritu es conservador, se acostumbra a las ideas, construye prejuicios y acaba por querer lo que cree. Para cuestionarse tiene que estar obligado a ello -sólo aprende cuando está a la orilla del precipicio-; entonces rompe con el determinismo, pero generalmente no gusta de lo que sacude. Ahora la función intelectual sólo es auténtica si es cuestionadora.

La observación de las estrellas solamente revela su pasado, jamás su presente; así, algunas estrellas que brillan en nuestro cielo están muertas desde hace tiempo y cada vez que miramos al sol lo vemos tal y como era hacía ocho minutos.

Las paradojas de hoy son los prejuicios de mañana; cuando uno tiene la razón veinticuatro horas antes que los demás, corre el riesgo de que se diga que no tiene sentido común durante veinticuatro horas.

Una teoría es científica no porque es verdadera, sino porque permite demostrar sus errores.

Se puede contar aunque no se sepa leer ni escribir.

Filosofía.

En el banquete de Platón.
Ikram Antaki.

De la colección llega ahora este tercr volúmen dedicado a la filosofía donde aborda temas interesantes pero principalmente atrajeron mi atención los dedicados a Sócrates y su juicio y la pregunta de ¿para qué sirve la filosofía?. En estos tiempos que corren, nuestra clase política no haría mal en darse una vuelta por estos temas. Calificación de 8.0
Filosofía.

Filosofía.

Siempre, desde el circo romano hasta la televisión, los príncipes han juntado el pan con los juegos para acallar a los pueblos. En lugar de prohibirlos, o encerrarse en una ausencia poco efectiva, Marco Aurelio escogió estar presente en el circo; una vez instalado ahí leía ostensiblemente un libro mientras se desarrollaban los combates de gladiadores o durante las ceremonias mundanas. Buscó la equidad, moderó al fisco, garantizó la asistencia a los más pobres, decidió que jamás trataría a un ciudadano como a un enemigo. A sus hombres, les explicó us horror por la guerra. Controló su ira, proclamó su disposición a perdonar a la vez que criticaba la ausencia de lealtad en sus contrincantes.

Nadie puede salvar su vida si se opone al conjunto, si quiere impedir que se cometan injusticias e ilegalidades.

Me pregunto por qué los que quieren tocar la flauta, montar a caballo, etcétera, deben trabajar sin cesar para lograrlo, mientras que otros se improvisan como políticos, sin ninguna preparación.

Hay que recordar que la justicia [que condenó a Sócrates] era entonces una justicia popular. Cuidado con ella; puede ser terrible.

Si en México se defiende tan ferozmente lo relativo, es porque somos profundamente paganos; a pesar de la pretensión católica, apostólica y romana, este país ni siquiera es monoteísta.

La bilbioteca de Guillaume de Champeau fue vendida hace unos años para poder instalar la calefección central del castillo; esto se llama decadencia.

La primera llave de la sabiduría es preguntarse contínua y frecuentemente las cuestiones, porque es por la duda que llegamos al examen y por el examen que llegamos a la verdad.

A pesar de que el nombre de esposa parezca más fuerte y más sacro, el de amante tuya siempre ha sido más dulce a mi corazón y, si me permites decirlo, aún más dulce el nombre de tu puta. Tomo a Dios por testigo, que si Augusto, el amo del mundo, me hubiera considerado digna del honor de su alianza y me hubiera garantizado el imperio del universo para siempre, me hubiera sido más glorioso ser llamada tu prostituta que su emperadora.

Si por la apariencia física no era la última, por sus conocimientos intelectuales era la primera.

No desprecio a las parejas ordinarias, de ellas está hecho el mundo; pero eso, cuando ocurre, esta majestad del espíritu, esta grandeza, “esta excepción”… Si alguna vez les ocurre el milagro, por favor, por nada del mundo deben dejarlo pasar.

Toda educación empieza por el canto.

Prohibimos formalmente hacer que nunca prevalezca la costumbre sobre la razón. Hay que ajustarse a lo que nos parece bien, no a lo que se acostumbra. El Señor ha dicho: Yo soy la Verdad; no ha dicho: Yo soy la costumbre.

En 1289 Beatriz se casa con un hombre rico. Dante ni siquiera se da cuenta de un incidente tan superficial y sigue escribiéndole poemas.

El matrimonio y el amor no tienen nada que hacer juntos.

Maquiavelo habla de virtú: esto es lo que resume a un dirigente. La virtú es un concepto difícil; evoca un carácter audaz, generoso, valiente, pero que conoce el temor a veces violento, pero preocupado de no cometer injusticias vanas; es una virtud de prudencia, aguerrida, capaz de medirse con la realidad política. No es tanto una calidad, es más bien una operación; no se mide con la figura del gobernante, sino por la relación de éste con la realidad, y cómo se inscribe en la historia humana a través de lo militar, lo económico y lo político.

La continuidad del Estado pasa por la religión. Los príncipes y los jefes de una república tienen el deber de conservar los fundamentos de la religión que ahí se practica, porque es más fácil conservar unido y por el buen camino a un pueblo religioso.

Las leyes no son buenas porque son leyes, sino por el orden que permiten instaurar: algunas constituciones y algunas leyes convienen a algunos pueblos, otras les son extrañas. La naturaleza de la ley no es jamás determinada, siempre es relativa: cabe en el corazón de la realidad.

Cuando cada quien solamente busca la satisfacción de su deseo, en deterimento del otro, el más fuerte gana hasta el momento en que, estando a su vez en peligro, ya nadie acude para ayudarlo.

Ahi [en Utopía] no habría propiedad privada, ni matrimonio ni religión, responsables de las desgracias humanas.

La libertad se conquista a un precio muy alto, el de la soledad.

El peor gobierno imaginable sería el de los filósofos, pues su habilidad de palabra, su facilidad para lanzar ideas, son la prueba de su incapacidad de actuar.

La multiplicidad de las prohibiciones sólo acrecenta la miseria del pueblo. Mientras más medios tiene para aumentar su provecho, más grande es el desorden del Estado; mientras más habilidad técnica posee el hombre, más objetos extraños tendrá; mienrtas más leyes hay, más ladrones.

Si usted se niega a pelear, nadie podrás pelear con usted.

A la pregunta ¿qué es un buen gobierno?, contestaba [Confucio]: “Es aquél donde el príncipe es príncipe, el ministro es ministro, el padre es padre y el hijo es hijo.”

El hablaba de instaurar el orden no por medio de discursos morales y de castigos, sino por el poder silencioso del ejemplo.

Las necesidades del gobierno son: que disponga de víveres en cantidades suficientes, de recursos militares en cantidades suficientes y de la confianza el pueblo hacia el soberano. Si no se pueden reunir estas tres condiciones y si hay que renunciar a una, que sean los recursos militares; si hay que renunciar a dos, que sean entonces los víveres; pero si el jefe ya no tiene confianza en su jefe, no existe estabilidad posible para el Estado.

Religión.

En el banquete de Platón.
Ikram Antaki.

El libro pertenece a una colección que recupera temas que la autora abordó en el programa radiofónico del mismo nombre, y llegó a mi a través de un trueque: se fue La Silla del Águila de Carlos Fuentes a cambio de esta colección. Creo que salí perdiendo. Para este libro hay una importante acotación que viene inscrita en la contraportada: “La autora es una agnóstica proclamada; su visión no es la de lafe, es -sin embargo- la de la simpatía hacia este fenómeno profundo y esencial que conlleva el sentimiento religioso: la necesidad de la trascendencia”. Con tal advertencia tomo el libro: un conjunto de datos (lagunos sin duda muy interesantes) provenientes de investigaciones que convergen en la religión. Desde ese punto de vista, el libro cumple con su cometido y nada más. Calificación de 6.0.
El banquete de Platón - Religión.

En l banquete de Platón - Religión.

Los cuatro evangélicos canónicos son: el de Marcos (65-70), escrito en griego a partir del testimonio de Pedro; el de Lucas (60-80), también escrito en griego utilizando testimonios indirectos; el de Mateo (hacia el año 80), escrito en hebreo con testimonios directos, y el de Juan (hacia el año 100), escrito en griego también, a partir de los testimonios de Juan Apóstol. Los evangelios habrían sido redactados primero en hebreo, en el orden siguiente: En el 36, Mateo; de 40 a 60, Lucas; de 50 a 60 MArcos; y en 60, Juan.

El país (Palestina) había sido conquistado en el siglo IV a.C. por Alejadnro Magno y fue, en parte, helenizado; después fue ocpuado por los romanos quienes confiaron su gobierno a Herodes el Grande. Cuando éste murió, le sucedió Herodes Antipas. Las provincias fueron dirigidas por procuradores militares romanos. Judea, tierra de los judíos, estab destrozada por tres partidos enemigos: los saduceos, sacerdotes ricos que reinaban en el centro y colaboraban con los romanos; los fariseos, letrados que estudiaban a Torah, entre los cuales se encontraban algunos simpatizantes de Cristo, y los zelotes, religiosos rebeldes que luchaban contra los romanos y que fueron perseguidos por otras castas. Además de estos tres partidos encontramos una escuela religiosa, la de los esenios, dirigida por un maestro de justicia. Esta escuela practicaba un judaísmo ascético, que giraba alrededor de un eje: el de los rituales de la purificación. Juan Bautista y Jesús estuvieron muy cercanos a los esenios.

¿Por qué entonces fue escogido el día 25 de diciembre? Los responsables de la Iglesia cristiana pensaron que la nueva religión sería mejor aceptada si no rompía demasiado con los usos y rituales antiguos y, como los romanos celebraban ese mismo día, 25 de diciembre, la fiesta del sol, aquella fue asimilada y transformada en la Navidad cristiana.

Hay que recuperar el significado de la palabra religión; esta viene del latín, religiere, que significa relacionar a los hombres entre sí, lo que permite hacer una comunidad. Este es el sentido secular y laico que habrá que darle.

¿qué es el gnosticismo? Esta corriente del pensamiento humano hablaba de un conocimiento reservado a algunos iniciados.Este sistema, obsesionado por el problema del mal, se apoyaba de un dualismo estricto: a la mala manera, obra de un ser inferior, se opone la semilla espiritual de Dios. La gnosis ha sido acusada de la herejía, porque hacía depender la salvación, no de la gracia de Dios, sino del descubrimiento de la esencia del hombre por sí mismo. La gnosis niega la existencia terrenal de Jesús y, para ella, el mundo material está complemtamente devaluado.

El domingo de Pascua del año 387. Agustín, Alipio y Adeodatus, fueron bautizados por Ambrosio. Poco después regresaron a África y formaron una comunidad religiosa, donde vivieron en la pobreza, el celibato, el estudio y la oración: así nació la orden agustina, la más antigua hermandad monástica de Occidente.

Nadie debe ser obligado a creer por la fuerza; nos defenderemos sólo con los argumentos, la fuerza de la razón.

Hubo una sucesión de concilios en Occidente, todos convocados por Roma. Uno de ellos, declaró que el papa era el único “primado y apostólico” de la Iglesia universal. Esta declaración pretendía hacer decaer a la Constantinopla medieval que era, quizás la mayor de todas las ciudades que el mundo había conocido hasta entonces. Llena de monjes, de monasterios, de iglesias, tenía el carácter oficial de ciudad protegida por Dios. En respuesta a la declaración papal, el patriarca de Constantinopla mandó cerrar las iglesias latinas de su ciudad y trató de imponer el rito bizantino en todas las actividades religiosas. En Bizancio, la existencia de sacerdotes casados era habitual y permitida

La palabra ortodoxia viene del griego orthos, que significa correcto, y doxa, que significa doctrina.

En el año 692 se llevó a cabo el Concilio in Trullo, que reunió a los representantes de todos los patriarcas, con excepción del de Roma. Ahí, se criticaron fuertemente las costumbres occidentales, como el celibato del clero, ya que los curas que celebraban la eucaristía en Oriente podían casarse, mientras que los obispos y los patriarcas debían permanecer célibes.

En el año 726, León III se pronunció contra el uso de los iconos, que le parecían como unos ídolos. La palabra venía del griego eikon que significa imagen. Para la iconoclastia los únicos parecidos, es decir, imágenes auténticas u objetos sagrados, eran la eucaristía, las iglesias y el signo de la cruz; a todo lo demás se le veía como ídolos. En una situación de debilidad, los bizantinos buscaron afirmar su ortodoxia como el nuevo peublo elegido. El poder imperial sobre la Iglesia fue reforzado aún más por el hijo de León, Constantino , y la lcuha contra los inconódulos -defensores de los iconos- causó muchas víctimas y mucho vandalismo, ya que se destruyeron físicamente las representaciones. Constantino era un hombre de gran inteligencia. Su reinado fue el punto culminante de poder imperial sobre la Iglesia. Pero, después de él, el culto de los iconos fue restaurado, luego vuelto a prohibir y finalmente aceptado en el año 843

En tanto el imperio se mantuvo unido y fuerte, el emperador dispuso de grandes riquezas, ejerció su autoridad y se reservó la última palabra en los asuntos internos de la Iglesia. La relación especial del monarca con Dios era la piedra angular de la ideología bizantina. En la iglesia oriental, no hubo un cuerpo definido de leyes canónicas. La potestad de legislar estaba repartida de manera vaga entre los sínodos, los concilios y el emperador. Éste jugaba el papel de perro guardián y corregidor de la Iglesia. Con las altas jerarquías de la Iglesia no cabía la enemistad, ya que el emperador y el patriarca eran como hermanos siameses. Sus residencias estaban próximas, a diferencia de los emperadores germánicos y los papas romanos, que estaban separados por los Alpes. Aquí, toda disidencia era rápidamente localizada y eliminada. El interés mayor era el orden del imperio.

La principal debilidad de la institución era el carácter mismo de los pontífices. Príncipes más que dirigentes espirituales, algunos se habían revelado muy viciosos. […] En general, la personalidad de los papas era soberbia y arrogante. […] Se registraban también grandes diferencias de ingresos y de recursos. Por ejemplo, había obispos que ganaban doce mil florines y otros, treinta y tres mil. Las sedes se podían comprar y vender. Ludovico Sforza logró obtener el arzobispado de Milán para su hijo de nueve años; mientras que el papa León X, de los Medicis, fue nombrado cardenal a los trece años. […] El concubinato de los curas era muy extendido y la decadencia general se observaba, incluso en los conventos, que se habían transformado en escandalosos lugares de lujo.

El santo no era quien no pecaba, sino un pecador que ponía su fe en Cristo. Las buenas obras no contribuían a su salvación. Su fe debía ser una dependencia casi infantil de Dios, donde cabían el esfuerzo moral y las buenas obras, pero solo como una respuesta agradecida del hombre a la gracia divina. Las fuentes de Lutero fueron los místicos nórdicos, San agustín y los comentadores alemanes. Pero él fue más allá: rompió con Erasmo, criticó las indulgencias y redactó en latín una lista de noventa y cinco propósitos sobre los excesos de la Iglesia para someterlas a debate. Su traducción al alemán se volvió un best-seller, pero las autoridades religiosas se levantaron en su contra. Cuando se enfrentaron a él, en el año 1520, Lutero rechazó la primacía del papado y la infabilidad de los concilios; por esto fue condenado. Acusado de herejía se negó a retractarse y fue proscrito y excomulgado.

La Eurpoa católica era jerárquica, ponía énfasis en la autoridad y se reflejaba en la Inquisición y en la prohibición de la libertad de pensamiento e investigación científica. Su forma de gobierno era la monarquía absoluta. Mientras que, en el protestantismo, se ponía el acento sobre la importancia del individuo, al arte doméstico, reflejado en los cuadros de los interiores holandeses; la república o la monarquía constitucional, la libertad de pensamiento y el avance científico. La figura arquetípica protestante no es el ministro o el sacerdote, es el jefe de familia. […] El protestantismo rechazaba la autoridad del papa y de la Iglesia y la sustituía por la autoridad de la Biblia. […] Las tres divisiones de la Iglesia, portestantes, católicos y ortodoxos, son todos cristianos, creen en un solo Dios, representado en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, pero hay entre ellos varias divergencias. Tanto los protestantes como los católicos creen en una Iglesia santa apostólica, pero el protestantismo cree que su iglesia es de orden espiritual y su jefe es Cristo, fuera del papa y del colegio episcopal. En cuanto a los sacramentos, que son siete para los católicos, se reducen a dos para los protestantes: el bautismo y la eucaristía. La mayoría considera que el pan y el vino son simples conmemoraciones de la última cena de Jesús. Hay consenso sobre la virginidad de María y se aceptan las afirmaciones del sínodo de Nicea, pero se rechazan los dogmas marianos, como la ascención de la virgen o la inmaculada concepción deMaría. Los protestantes creen que Cristo es el único mediador, los santos sólo son testigos de la fe y modelos a seguir. […] Hoy, los protestantes ocupan a menudo lugares principales a la cabeza de los Estados, están en el cuadro de honor de las repúblicas laicas, tanto en la política como en la administración y en la ciencia. Fueron cofundadores de la laicidad, de la democracia y del capitalismo. Parecería que existe una excepción protestante. La mayoría de sus élites se encuentran en la izquierda.

La econmía protestante fue eficaz, porque se liberó del tabú del dinero. La banca era su feudo. En la industria registramos grandes nombres protestantes en empresas como Peugeot; Shlumberger, número uno en el mundo de la investigación petrolera; Hermes, casa de lujo de bolsas y portafolios; Flammarion, luteranos de Strasburgo; además de los reyes del Cognac, Martell. Los grandes negocios de los vinos son suyos.

Se cuenta que el Vaticano trataba de penetrar la Unión Soviética. Primero envió a un franciscano y éste volvió sin resultados; luego, mandó a un dominico, que volvió sin mayores logros. Luego fue un jesuita; éste no volvió. Dos años más tarde el Vaticano manda a otro jesuita que tampoco regresó y así consecutivamente. Transcurrieron treinta años, después de los cuales llegó un telegrama al Vaticano; estaba codificado, por lo que llamaron entonces a alguien para poder descifrarlo; el telegrama decía: “ya somos mayoría en el Comité Central. Esperamos instrucciones”. Esta anécdota muestra el espíritu de eficacia de los jesuitas.

Un exalumno de los jesuitas se reconoce a diez kilómetros. Hoy, existen cerca de cuatro millones de exalmunos en el mundo. La huella de su educación es visible. Desde Luis Buñuel hasta el general De Gaulle, los colegios jesuitas educaron a gran parte de la élite; su reputación era superior a la de las escuelas públicas. Este universo suave de los poderosos explica su éxito por la extrema dureza de los estudios, la selección constante, la disciplina. Todos los que no mueren a causa de este régimen prusiano, logran destacar en la vida. Este coctail entre lo jesuita y lo burgués da una mezcla de competitividad, perfeccionismo y de necesidad vital de triunfar. Sus centros de estudio son escuelas y universidades, no capillas ni parroquias. Por la falta de efectivos, los jesuitas han abandonado poco a poco esos colegios o han delegado su dirección a los laicos: ya no son suficientes para desarrollar un proyecto educativo concertado. Hoy permanecen los clichés de la disciplina inquisitorial. Pero lo esencial en esta educación es la automaestría, el aprender a creer en su propia inteligencia antes que creer en Dios, la discreción, la modestia de los verdaderos orgullosos, los reflejos humanistas, la tolerancia, el respeto por el otro, el gustro por la discusión, el sentido de la responsabilidad, el aprender a ser parte de un todo sin renunciar a desarrollar su propia personalidad, el tomar una posición valiente frente a la sociedad.

El Opus Dei, la obra de Dios, cuenta con ochenta mil miembros, distribuídos en decenas de países. No son ni curas, ni seminaristas, ni tienen conventos. Son banqueros, investigadores, profesores, cirujanos, empresarios y periodistas. Creen poder alcanzar la perfección cristiana sin llevar sotana, ni retirarse a un monasterio; son laicos, no hacen votos, no son religiosos. Piensan que se puede llegar a la santidad quedándose en oficinas y ganando dinero. Se encuentran más en los consejos de administración o en los laboratorios de ingeniería genética: dejan los pobres a la Madre Teresa. Su tarea es ascender lo más alto posible en la esfera del poder económico, político y cultural. Mientras que los jesuitas y los dominicos evangelizan las “ciudades perdidas”, la Obra cristianiza a los fumadores de habanos. Es una fábrica de católicos de Ligas Mayores. De entre sus miembros, unos mil quinientos son sacerdotes.

Su estructura es la siguiente: los numerarios -que viven en un centro de la Obra- son sacerdotes célibes; otros -laicos- se mantienen activos en la sociedad y destinan la totalidad de sus ingresos a la Obra. Los asociados son miembros célibes, que viven, por lo general, con sus familias; y finalmente los colaboradores: éstos no son miembros, pero apoyan al Opus con donativos.

Después de una polémica de quince años, Escriva [José María Escriva Alva, creador de la Obra] fue beatificado el 17 de mayo de 1992, frente a trescienas mil personas, en la Plaza de San Pedro. La beatificación se fundamentó sobre estas pruebas: en junio de 1976, sor Concepción Bullon, carmelita madrileña, ve desaparecer un tumor cancerígeno en su hombro; se habló de un milagro. A la vez, la carmelita vió desaparecer una úlcera y una hernia hiatal. Sor Bullon le había rezado a Escriva de Balaguer, muerto un año antes. Además, el Opus propone unos cuarenta milagros de reserva: unos ciegos que ven, un esposo “pajarero” que vuelve a casa, un ateo que se convierte, uno sin domicilio que encuentra departamento, un guerrillero colombiano que abandona su sendero satánico…, etcétera. Fue una beatificación al vapor que ha sido muy criticada. Jamás se vió un santo tan ágil como monseñor Escriva. Otros santos reman durante varios siglos antes de darse a conocer, mientras que él, en quince años, se sacó la medalla. De nueve miembros de la comisión vaticana para la beatificación, dos votaron en contra. En otros casos, esto hubiera bastado para una revisión. Juan Pablo II ignoró todas las críticas. En quince años de su pontificado, ha distribuido más de una aureola semanal, es decir: más que todos los papas juntos desde el principio de siglo.

La religión ha sido ideología y ha sido justificación; su visibilidad en los conflictos no esencialmente religiosos, ha sido excesiva. Su fecundidad histórica no reside en sus intenciones, ni en el bien que hizo a veces: lo contrario es cierto: los procedimientos inquisitoriales han jugado un papel considerable en el nacimiento del Estado moderno