Dehesa dixit 075

Con esta entrega finaliza el proyecto de revisión de columnas de Germán Dehesa iniciado en enero de 2015. En este último post se incluyen columnas dispersas anteriores a agosto de 1999.

01 Jun 1989

Palabras

Palabras


Las palabras mágicas. Tema obligado de mis comentarios. Documentado en “Las mil y una noches” trataba de convencer a mis amigos de que existían palabras que, dichas de determinado modo podían obrar milagros, por ejemplo, infundir la belleza a seres impresentables o desplazar montañas cual si fueran portátiles. Así lo había leído yo en los Evangelios, en los Cuentos de Hadas y en las revistas del Capitán Narvel que era un pobre de aspecto gravemente burocrático al que le bastaba decir ¡Zasham! para adquirir todos los poderes musculares e intelectuales. Tal era mi fe en actos usuales que, un mediodía aciago en el que me propasé al infamar debidamente una sopa de acelgas que mi madre había confeccionado. La dejé llegar y cuando estaba a medio metro grité ¡Zasham! Mi violenta madre se frenó, me miró y, acto seguido, me propinó los cucharazos más enérgicos que he recibido en mi vida entera. Desde ese día, mi fe en las palabras mágicas se enfrió un poco, aunque nunca se extinguió. Digamos que entró en un período de intermitencia. Leía yo a Kafka o a Borges, a Quevedo o a Martín Luis Guzmán y recuperaba la convicción de que las palabras obran prodigios. Del mismo modo, oía a ciertos conferenciantes, locutores, comunicadores y entendía que las palabras tambíen pueden suscitar el horror o la imbecilidad tan refinada que, a su modo, también resulta milagrosa. Por último, me escuchaba a mí mismo. Intentaba yo decirme, formularme en palabras y casi nunca lo lograba. Todas esas experiencias reunidas desembocaron en una gran perplejidad. Infimo cabalista, no encontraba yo el secreto que me revelara los verdaderos poderes y las verdaderas claves que pudieran dotar de magia a la palabra. Alguna noche sospeché que no existían las palabras particularmente mágicas: pero que todas, todas sin excepción podrían serlo si se pronuncian en el momento y en las condiciones indicadas. Todo eso no pasaba de ser una teoría. Ya no lo es. Estoy seguro de que es cierto. En torno a la mesa, típica escena dominical, la familia jugaba un vespertino e hipnótico juego de cartas. Ahí junto a la mesa, en su silla alta, la pequeña Carlos nos observaba con evidente molestia. Tan estaba molesta que emitía a pleno pulmón sus ya famosos alaridos de guacamaya que constituyen su único repertorio verbal. Ayer por la tarde la pequeña se quedó súbitamente callada, tan notorio fue el silencio que todos nos callamos junto con ella. En ese instante, la enana dijo en voz baja pero clara y audible: Papá. Luego alzó la cara y volvió a verme. Todos los dones y todos los prodigios han descendido sobre mí. Para decir lo que sentí, simplemente no hay palabras.

02 Ago 1989

Adiós

Adiós


Me late que este artículo va a salir más bien por el lado llorón. Ayer el pequeño Colima que ya no es pequeño y que ya no disfruta que le digan Colima, partió rumbo a tierras extrañas. La acongojada madre ha recibido por doquier muestras de solidaridad y simpatía. Al acongojado padre ni quien lo pele. En carne propia he comprobado que la sociedad mexicana ha declarado inexistentes a los padres. Es lo que podríamos llamar el Síndrome de Pedro Páramo: en Comalá y sus alrededores (la República Mexicana) el padre o no está, o si está, es un “rencor vivo’’ que emite billetes, gruñidos, ronquidos y que, el resto del tiempo, lee el periódico o ve en la televisión partidos del América. No sé si esto que digo haya sido verdad en algún caso, en algún tiempo; lo que me consta es que ahora y conmigo, no es así. Dicho de peor manera: los padres también lloran (mira, mira, mira). Junto con esto, entiendo también que la fama de seres pétreos, lejanos e insensibles nos la hemos ganado largamente los padres. Con eso de que somos los jefes de la casa, “el respeto”, los dispensadores de los bienes y los ejecutores del castigo nos vamos tornando, día con día, en estatuas de tezontle, estorbosos Tláloc domésticos. Pero insisto: no es mi caso. Yo de tan apapachón menos que padre, casi soy madre y, como tal, no sé si estoy acabado o acabada con la marcha del primogénito. Ayer todo el día anduve fantaseando. La loca imaginación me llevó a la sala internacional del aeropuerto. Ahí agazapado esperé junto al señor de la cachucha, a que mi hijo llegara a presentar su pasaporte. No le doy tiempo. Lo llevo a un lado y le propongo que no se vaya. El me mira con su usual cara de: “A mi papá se le juntaron los cables otra vez’’. No importa, mi oferta es irresistible: en lugar de irte, vámonos juntos al jardín de Coyoacán, ahí donde comprábamos helados, donde oíamos música, donde conociste las flores, donde aprendiste a caminar y a subirte a un triciclo; nos volveremos a sentar en una banca a comernos una bolsa de charritos y a que me hables de los pampiros (tu personal deformación lingüística de los vampiros); o mejor todavía: vámonos a Chapultepec y subimos al Castillo y bajamos al zoológico, previo paso por la fuente de las ranas. Bien sabes que tu padre es el pandólogo número uno de la ciudad y nadie como él conoce (o inventa) historias zoo-lógicas. Volveremos al lago y, si quieres, alquilamos una lancha, o una vírula o te cuento de tu tatarabuelo que casi fue niño héroe, pero que no lo fue por problemas administrativos. O si no quieres ir al bosque, podemos ir a San Angel a la Iglesia del Carmen que está de fiesta. Si ahí, al amor de las cúpulas tan nobles y tan bellas, nos atardece suavemente, todo estará bien. Todo está bien, si no te vas. La verdad es que no fui al aeropuerto. La verdad es que él sí se fue y entiendo que está bien. Lo que me tiene aterrado, lo que, a lo mejor, me acongoja es que me haya dejado a la merced de cuatro viejas: la menor, de dieciocho meses.

04 Sep 1989

Infarto

Infarto


Hasta donde yo sé, éste es el primer artículo periodístico que se escribe desde la unidad coronaria del Hospital Español. Llevo ya dos días internado aquí. Dos días y todavía no lo creo. Los infartos siempre les dan a los demás. Uno nunca se infarta. Esa era, al menos, mi convicción. Por eso mismo, el miércoles pasado que comencé a sentir una leve punzada en el pecho que se irradiaba rumbo al brazo y rumbo a las anginas procedí a diagnosticarme reuma, mal de pitcher, torzón, aire cruzado. Paralelamente me fui recetando la más amplia variedad de analgésicos nacionales y extranjeros en las más variadas presentaciones: untados, inhalados, inyectados, ingeridos y campechaneados. A todo le entré, pero sin ningún resultado. Mi dolorcito, como Cuauhtémoc Cárdenas, fue creciendo y creciendo sin que nadie se diera cuenta. Para el viernes en la noche ya era una cosa alarmante y el sábado en la mañana pegaba yo unos berridos que ni Lola Beltrán en su mejor momento. No quiero culpar a nadie de mi daño, pero tengo la impresión de que mi infarto me lo precipitó un programa que vi con Verónica Castro en el que apareció Norma Herrera con un vestido indudablemente cardiopático. El caso es que di el changazo. El sábado a las 17:00 horas, en una ceremonia breve pero emotiva, fui admitido en el Hospital Español entre gimoteos de la Tatcher y una lluvia de pétalos de rosa que me lanzaban los veteranos de la toma de Tenochtitlán. Mi buen amigo el doctor Pedro Serrano ya había alertado a todo el personal así es que, cuando yo entré, la fila de galenos con estetoscopio en ristre ya llegaba hasta Ejército Nacional. Yo, inútil es negarlo, estaba literalmente muerto de miedo. La palabra infarto es la mayor peladez que yo conozco. El dolor concomitante no lo es menos. Está además la muy neurótica angustia de ¿qué le va a pasar al mundo si yo le falto? Poco a poco, todo va quedando atrás. La pericia, el amor y la paciencia del personal médico lo van apaciguando a uno. El dolor va cediendo, el corazón (amorcito corazón) comienza a suturar sus desgarradoras y poco a poco la esperanza nos va ganando. La esperanza y la certeza de que ha cometido uno muchos abusos y muchas tonterías con su corazón. En eso estoy. Tengo tubos por todas partes. Ya hice excelentes cuates aquí en la heroica Unidad Coronaria y, dentro de tanta oscuridad, acabo de recibir un rayo de esperanza: acaban de traer la comida y hay albóndigas.

05 May 1990

Relaciones

Relaciones


Me piden mi opinión acerca de la pertinencia o impertinencia de que México restablezca relaciones con el Vaticano. Como diría Lope de Vega: en mi vida me he visto en tal aprieto. El asunto, me parece, es enormemente complejo. Quienes lo pueden resolver de un plumazo que diga sí, o que diga no, son los dogmáticos de uno u otro bando. Para los que nos gusta razonar un poco antes de responder, ya no es tan sencillo. Asomarse a la Historia de México nos lleva de Vasco de Quiroga a la Inquisición, de Motolinía a Abad y Queipo, de Hidalgo a la ceremonia de Te Deum celebrada en la Catedral de Puebla en honor de la llegada de Maximiliano; de esos curas heroicos que yo he visto trabajando en la Tarahumara, a esos curas bribones, que también he visto, que exprimen a un pueblo indefenso y se alían con sus peores explotadores. Todo esto ha sucedido y sigue sucediendo en la trenzada Historia de México y la Iglesia Católica. Hoy mismo alzo los ojos y miro la efigie del Papa, de la Guadalupana, un mensaje de bienvenida y todo eso patrocinado por una firma productora de ínfimos alcoholes que tantísimo han dañado a nuestro pueblo. Eso ahí está, no puede uno ignorar la historia. No puede uno desconocer las reuniones de los Obispos y Arzobispos con el embajador norteamericano durante la guerra cristera. […] Ante tan complejo panorama, dar una opinión, además de difícil, se siente un poco inútil y anacrónico. No importa, de todos modos ahí les voy: Yo, Germán Dehesa, nacido católico, educado por los maristas y torturado por una madre que quería que hiciera confesión general un día sí y un día no; insisto, yo Germán Dehesa, que actualmente no practico ninguna religión, aunque no dejo de rezar todas las noches; yo opino que es benéfico para mi pueblo oficializar, reglamentar y ventilar las relaciones con el Estado Vaticano. Creo que será mucho más benéfico que se vuelva público y legal lo que hasta ahora ha sido un constante tejemaneje subterráneo. Asimismo opino ¡oh, romanticismo incurable! que Juárez no debió morir y que la Constitución en lo que se refiere a cuestiones religiosas, debe, por un buen rato, permanecer intacta y ser respetada. Esa es mi libre opinión.

30 Jul 1990

Peluche

Peluche


No creo que seamos particularmente simpáticos; no creo que seamos especialmente odiosos. Mi mente parece avisarme que los mexicanos somos ni más ni menos que como los japoneses, o los italianos, o los lituanos: variantes de un arquetipo llamado humanidad y vivientes testimonios que la agradecible diversidad del mundo. Hecha esta afirmación que me pone a cubierto de cualquier sospecha de patriotería debo, sin embargo, aclarar que aun reconociendo lo que ya reconocí, a mí me tocó ser mexicano y tal hecho me tiene divertido, sublevado y casi siempre perplejo. No conozco (ni aspiro a conocer) a todos los mexicanos, pero los que conozco me parecen extrañísimos. Y las mexicanas peor. Yo no sé si es el mestizaje o el exceso de chile guajillo que ingerimos, pero somos una especie entre enigmática y excéntrica. A mi vista se ofrece, por ejemplo, el asunto de los materiales que nosotros, la raza del Anáhuac, hemos decidido emplear para edificar nuestra cultura. Todo mundo habla de la cantera, del tezontle, del tecali, del ónix, del adobe y hasta ahí no tengo problema. La náusea existencial me viene cuando considero el asunto del peluche. Creo que lo pienso y hasta me dan principios de osteoporosis. El peluche, en mi opinión que ya desde hace mucho dejó de ser humilde, es una materia innoble, infame e irredimible. Simplemente no debería de existir; no hay color que le dé gracia, no hay forma que lo haga rescatable, no tiene ningún uso digno. Odio el peluche. No puedo entender a las mujeres que reciben como primer regalo de amor un oso, o jirafa, o ratón, o pitufo de peluche y no lo arrojan a la cara del donante. Lejos de eso, lo reciben, lo estrechan contra su incipiente seno y, tiempo y peluches después, se casan con el infame peluchófilo. Claro, en el pecado llevan la penitencia: los hijos que conciben son como de peluche. Por respeto a mí mismo, no voy a hablar aquí de esos neanderthales descontinuados que son capaces de poner peluche en los asientos o al pie de parabrisas de su automóvil. Tal cojera espiritual, tal tuberculosis estética no debe infamar mi pluma que es Parker. De lo que sí, por desgracia, tengo que ocuparme es de esas señoras que supuestamente han recibido una buena educación, pero que, olvidándose de ella, cuando les llega la hora de “”poner casa’’ tienen el incalificable atrevimiento de colocar en el baño esos juegos confeccionados con peluche y que incluyen: tapete, cubierta para la caja de pañuelos desechables, cubierta para la tapa del excusado y para la tapa del tanque del mismo adminículo. No quiero entrar en detalles, pero todo hombre bien nacido, por razones estéticas y discretas tiene que odiar esas porquerías. Yo las odio. Yo acabo de arran-carlas de mi baño y las acabo de tirar a la basura. Arrostro las consecuencias. Me siento de peluches.

06 Oct 1991
Hoy 1991, con mi padre y mi madre muertos y a la vista de la Perestroika y del derrumbe de la dictadura burocrática disfrazada de socialismo, me da por recordar a mi padre con una inexpresable ternura. ¡Qué bueno que ya no vivió para ver esto! ¡Qué bueno que ya no vio las estatuas de Lenin arrastradas por el suelo! ¿Sabes qué, papá? Digan lo que digan Gorbachov y Bush yo sigo pensando que tú, no Marx, tú tienes razón. No es bueno que haya ricos tan ricos y pobres tan pobres; no es bueno que el saber, la belleza, la comida, el techo, el trabajo, la salud, no alcancen para todos. Oye, papá, hoy te lo digo: Tú tenías y tienes razón. YA

20 Jul 1992

Amor

Amor


Se veía venir. Yo no sé si en la industria de la construcción suceda lo mismo, pero en las industrias del amor, las estructuras triangulares, aunque muy usadas, son muy poco resistentes. La pequeña Carlos está en crisis, súbitamente se le juntó el trabajo, comparecieron sus dos galanes y, como suele suceder en tan probadas circunstancias, se le hizo grumos el barniz, como diría mi tío Manuel que, no es porque ya haya muerto, pero era ebanista y aplicaba tan gráfica expresión en casos de problemas laborales y/o sentimentales. Pues así está el frutito de mi vientre. Su actual desempeño es prueba viviente de que no es correcta la expresión evangélica que advierte que el que a dos amos sirve, con alguno queda mal. La realidad es mucho más grave: queda uno mal con los dos y, como barroco remate, queda uno mal con uno mismo. Así anda mi pequeña. Hagan de cuenta La Zarzamora: llora que llora por los rincones. Su vida es alternativamente inhóspito pantano o zona árida. Ya ni la acalambrante película de “La Sirenita”, que nomás la ha visto unas tres mil veces, le proporciona ningún consuelo. Yo nomás la veo pasar con su botecito de alimento para pescados exhalando unos suspiros que dejan a la Dama de las Camelias en plan de mera aficionada. Lo de mi pequeña es mucho más terrible. Ha tenido que tomar decisiones muy tajantes y eso, a los cuatro años, (o a los 40, o a los 80, o a los 150, si es uno tortuga) es demoledor. La pequeña Carlos ha optado por el celibato. Por lo menos, por lo que resta de este mes, sus amores no serán para ninguno. Eso ha decidido. Para decirlo con palabras de Octavio Paz, la pequeña Carlos ha decidido tallar el difícil diamante de la castidad. Entregada en cuerpo y alma a la crianza y educación de sus pescados de nombre intercambiable, no quiere ni Nexos, ni Vueltas con el mundo. Va y viene convertida en la sombra de sí misma y en íntimo heraldo de Lope de Vega: “a mis soledades voy, de mis soledades vengo; que para andar conmigo, me bastan mis pensamientos.” No hay nada qué hacer. Así es esto de los amores encontrados. Yo, ya lo dije, nada más la veo pasar. Aunque quisiera ayudarla, no es mucho lo que se puede hacer en estos casos de sismo sentimental. Ya le conseguí una solicitud de ingreso a las Monjas Jerónimas y ya le abrí una cuenta de ahorro para su ulterior psicoanálisis. Más no puedo hacer. Ustedes ya lo sabrán, pero no está de más recordárselo: el amor es canijo.

24 Jul 1992

Estrella

Estrella


“Nadie sabe para quién trabaja”. Este dicho popular viene a confirmar mi antigua sospecha de que los refranes enuncian una obviedad, una ambigüedad, o una tarugada. A mí esto de la sabiduría popular me produce entre horror y desconfianza. Dar por supuesto que todo lo antiguo y popular, por el hecho mismo de serlo, es legítimo, válido y maravilloso, me parece tan simplón y consternante como suponer que todo lo nuevo es, por su pura novedad, el prodigio mismo. Toda cultura, así lo imagino yo, es un río que, como todo río, arrastra horrores y maravillas, riquezas y basura; un río que constantemente varía su curso y cuyas variaciones no son siempre afortunadas (Consúltese a Echeverría y López Portillo). Como diría mi abuela: si la vejez diera la sabiduría, no habría tanto viejo baboso. Al decir esto, creaba un refrán que ponía en evidencia la falacia de otro refrán. O sea que vámonos con cuidado. Vuelvo a lo de “nadie sabe para quién trabaja” y encuentro que es una afirmación filosóficamente obvia, pragmáticamente discutible y televisivamente aplicable. Paso a explicar esta última consideración. En México existe un consorcio televisivo que, casi siempre, ha logrado sortear con exquisita habilidad los peligros de la inteligencia. Para su enclave principal han encontrado un nombre pasmoso: el Canal de las Estrellas. Imagínese a Copérnico y a Galileo dando de marometas ante tal hallazgo cósmico-comercial. Hasta aquí no hay, en rigor, nada qué objetar. Allá cada uno con sus ocurrencias y allá el público y su paciencia. Yo en eso no tengo intervención. Sucede, sin embargo, que el susodicho Canal de las Estrellas se ha lanzado a una extraña labor de apropiación del pasado mexicano mediante la cual, Mitla, Monte Albán, Uxmal, Teotihuacán, Tajín y la Coatlicue son junto con Yuri, Luis Miguel, Timbiriche, Vero y Raúl Velasco estrellas del Canal de las Estrellas. Me parece una exageración. Yo sé que, por ejemplo, los mayas practicaban las artes adivinatorias; pero por más que me esfuerzo no logro imaginarme a los sacerdotes mayas reunidos en cónclave plenario diciendo cosas como ésta: “Vamos a aventarnos unas tres pirámides, unos frescos en Bonampak y unos 10 chac-moles (¡moles!) para agarrar tiempo Triple A dentro de 10 siglos y sin plan francés”. Dudo asimismo de la retroactividad del orgullo y por eso no me puedo imaginar a los olmecas sintiéndose soñados porque van a codearse con Thalía y con Nino Canún. Mi imaginación no da para tanto. Es por todo esto que de entrada afirmé que nadie sabe para quién trabaja. Quetzalcóatl, con todo y su enorme poder, jamás soñó estar en la nómina de Televisa. Como yo no quiero que me pase lo mismo, ya me confabulé con mi familia para que mañana mismo iniciemos la fabricación de un gigantesco monumento al Huauzontle en roca basáltica. Mi esperanza es que dentro de 700 años, en un corte de estación se vea nuestra obra al lado de una inefable ninfa que dirá a cámaras: “Este monumento al Huauzontle fue erigido por la tribu de los Dehesa en la hoy extinta Ciudad de México… ¡El monumento al Huauzontle! Una estrella más del Canal de las Estrellas”. ¿Se imaginan qué honor para la familia? Hasta chinito me pongo. YA

19 Oct 1992

Historia

Historia


Y ahora con ustedes: ¡La historia de México! Nadie sabe hasta la fecha, bien a bien, de qué se trata. Es como la biografía de María Félix: plástica, moldeable y tornadiza. Le sucede lo que a los campanarios de Proust: según se avanza en el camino van quedando a la derecha, o a la izquierda, o no se ven. Con la historia nos ocurre la misma ilusión óptica que en el psicoanálisis: nos dicen que somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos; pero no nos advierten que dependiendo de cómo somos es que recordamos cómo fuimos: el pasado como gran maestro del presente, pero el presente como gran moldeador del pasado. Una cosa es ver el porfiriato desde 1940 y otra – Krauze no me dejará mentir- mirarlo desde Televisa en 1992. A la luz de todo esto, todavía está por verse qué es y cómo ha sido la historia mexicana. Desde mi personal experiencia sus fuentes son múltiples: para comenzar está el país mismo. Yo he estado en Uxmal y he sentido cómo se desenrosca lentamente la víbora de un tiempo que es y no es mi tiempo. Yo he estado en San Luis de la Paz y he visto a un cura exigiendo a los miserables campesinos un pago en especie -desde gallinas hasta billetes- para permitirles entrar a la iglesia. He estado en El Lencero, y he visto las tristes glorias de Santa Anna. Casi no hay día que no vea el horrendo monumento a la Revolución, el generoso trasero de la Diana (¡suave patria!), el emocionante Ángel de la Independencia del que no se sabe si está llegando o se está yendo. Veo asimismo a los Niños Héroes vendiendo Clorets, pegando de maromas y solicitando la ayuda de criollos independientes y mestizos redimidos por la vía de la adquisición de un Topaz a plazos. En todo eso gravita la historia y el que la quiere aprender la aprende. Como fuente de conocimiento histórico está también la familia. A mí mi madrina Maty me enseñó que aunque Dios es infinitamente misericordioso, tuvo que mandar al infierno, sin derecho a amparo y a postre, a Judas y a Benito Juárez. A este último por prieto zapoteca, por tocar la flauta, por hacerle perrerías a nuestra santa madre iglesia (la suya), y por haber sido tan pelado con Maximiliano. Junto a ella estaba mi padre que idolatraba a Juárez y que me decía que Flores Magón era un visionario porque quería hacer la Revolución para acostarse con todas las mujeres que quisiera. Esto me lo platicaba con los ojos brillosos y en ausencia de mi madre. Un tío que idolatraba a Santa Anna y lo consideraba el primer magnate de los fraccionamientos y ventas de bienes raíces, otro que iba a París a visitar la tumba de don Porfirio, otro más que al cuarto tequila se declaraba zapatista y amenazaba con irse a Yautepec a organizar un alzamiento. Ellos también fueron para mí fuente de historia y personajes históricos ellos mismos. En orden de importancia vienen luego los maestros de historia. Los míos fueron horrendos. El más divertido era uno que le decíamos Motila y que era más reaccionario y más lerdo que mi madrina Maty. Según él, desde la expulsión de los jesuítas, México no ha vuelto a levantar cabeza. También tuve otra maestra que, sin duda, agarró la chamba acicateada por el hambre, pero cuya verdadera vocación era la de exótica. Llegaba voluptuosa e impudente y se ponía a leer el libro de texto. Era muy emocionante ver cómo ella se sorprendía y se emocionaba al igual que nosotros al leer cosas como “…entonces Madero y Pino Suárez fueron cobardemente asesinados”. “¡Los mataron!”, decía francamente sorprendida e impactada, y luego añadía: “Francamente no hay derecho”. En último lugar y con derecho a un inciso aparte están los libros de texto.
Que todos los niños estén muy atentos. Yo, en verdad, no recuerdo ni lejanamente mis libros de texto de historia de México. Seguramente eran tan malos y con tantos errores como los actuales. Nada, o muy poco les debo en cuanto a mi conocimiento de la historia patria. Personajes como el Pipila, o Juan Escutia, o el Niño Artillero, o el Héroe de Nacozari, o el Perro Aguayo, los he ido conociendo en el diario vivir, en la tradición oral, y en los libros que he visitado con ánimo de divertirme y no de informarme. Digo todo esto porque en fechas recientes los intelectuales ya organizaron una pelea en super-libre, máscara contra cabellera, calzón negro contra calzón de lentejuela y en relevos australianos con motivo de la aparición de los nuevos libros de texto gratuitos referentes a la historia patria. En ellos se nos explica que Nezahualcóyotl ya estaba haciendo el primer borrador del TLC y que Vasco de Quiroga hizo lo que hizo porque ya intuía el salinismo y la solidaridad. Yo no digo que eso esté bien, o que alguien se lo vaya a creer, salvo los muy babosos (pero esos de todos modos se creen hasta lo que dice Raúl Velasco). Yo lo que opino es que la instrumentación política de la historia es asunto antiguo (véase La Eneida de Virgilio) y cada texto viene no a destruir mitos, sino a sustituirlos. Como diría Macedonio: estos libros llenan un gran vacío (con otro). En el fondo de tanta y tan santa indignación creo adivinar el vehemente deseo de llevar a Zedillo al baile y sacarlo del juego de la sillita. Reconozcamos también que Zedillo se dejó embarcar con ejemplar inocencia. Lo cierto, creo yo, es que el ajedrez de la historia, su infinita y misteriosa trama de múltiples tableros, está más allá de los malhadados libritos. Y basta de historias. Yo bailé con don Zedillo.

01 Ene 1991

Winston Manjarrez

Winston Manjarrez


Ya es tiempo de aclarar que el héroe de esta historia es un diminuto colibrí. En la inmensa mano de Toño, la damnificada avecilla apenas parece una motita de plumas de la que surge una larga aguja negra. Con tal morfología, la respiración boca a boca, no resultaba factible. Era obvio que el animalito se moría de frío y de hambre. Lo primero fue proporcionarle calor a través de emisiones de vaho autóctono provisto por el propio Toño. La segunda medida que se tomó para evitar la muerte del pajarillo fue ponerle un nombre. Es cosa sabida que los seres anónimos mueren con mayor facilidad que aquellos que ya cuentan con esa especie de ancla existencial que es un nombre. Para mayor seguridad, el agonizante recibió nombre y apellido, se llama: Winston Manjarrez. Si uno es colibrí y se llama Winston Manjarrez prácticamente ya no se puede morir. El puro peso del apellido lo mantiene a uno adosado a la realidad. Me consta que a partir de tan feliz bautizo, Winston Manjarrez ha ido mejorando día con día en manos de la señora Toño López Viuda de Manjarrez, su dignísima madre. Winston, como buen colibrí, tiene absoluta debilidad por las sustancias edulcoradas: agua con azúcar, jarabe de granadina, discursos de Colosio, etcétera. Los consume con verdadera fruición y, gracias a tan balanceada dieta, poco a poco ha ido recuperando sus fuerzas y, de hecho, hace unos cuantos días se manifestó dispuesto a iniciar sus prácticas de vuelo. Las clases de aeronáutica, estabilidad, vuelo rasante, en picada, barrilete y frenajes súbitos han sido la parte más dramática de la educación del susodicho Winston Manjarrez. Es una bestia. Las primeras veces que fue colocado en un librero y gentilmente empujado al vacío, cayó como costal de papas. Hubo que pasarle los videoteips de la última visita papal para lograr reanimarlo. En posteriores intentos, Winston ha ido logrando algo parecido al vuelo. Ustedes imagínense cómo volaría una avioneta construida en la plomería “La Hormiga” y así vuela el alumno Manjarrez Winston. Ahorita está quitadazo de la pena cómodamente instalado en el cable de los focos del camerino “El Unicornio’’. Desde ahí nos mira con evidente desprecio, luego voltea a ver a su madre Toño con ostensible ternura y yo, a mi vez, lo miro y de algún modo entiendo que, para nosotros no hay mejor alegoría del Año Nuevo, de la esperanza renacida que el bueno y fino Winston Manjarrez. Salud.

21 Nov 1991
Por último, creo, señor Camacho, que estamos desperdiciando el Zócalo que es un lugar ideal para concesionar una pista para patinar en hielo. Usted, mejor que nadie, sabe que, de por sí, son miles los que han resbalado tratando de llegar al Palacio Nacional. Ya con el De Efe reprivatizado, nos seguimos con el resto del país. El cerro de La Silla y la Macroplaza ofrecen oportunidades maravillosas al inversionista audaz. De eso luego hablamos. El que los reprivatizare, buen reprivatizador será.

30 Mar 1992

Baumanómetro

Baumanómetro


Los que me malquieren andan diciendo que estoy convertido en un paranoico insoportable. Los que me tienen en buena opinión (encabezados por mí) opinan que, lo que sucede, es que, a raíz de mis trances cardiacos y cardiovasculares me he vuelto una persona explicablemente precavida. A mí no me parece ninguna exageración, por ejemplo, averiguar, antes de trasladarme a cualquier punto dentro o fuera de la Capital, si en las cercanías del lugar al que me invitan reside algún cardiólogo confiable y hay algún centro hospitalario digno de tal nombre. Del mismo modo, me parece apenas lógico preguntarle a ese hipotético anfitrión que me habla para invitarme a comer, acerca del contenido en colesterol y triglicéridos de las viandas que se van a ofrecer y, si de casualidad, hay en su casa un baumanómetro en buen estado, un electrocardiógrafo y una banda de esfuerzo. Son precauciones elementales que uno tiene que tomar si es que se desea pasar una velada realmente tranquila y relajante. Como ya habrán adivinado, en la mayoría de los hogares aztecas no saben ni siquiera lo que es un baumanómetro. Tan criminal falta de previsión ha provocado que mi vida social, que ya de por sí era escasa (a mí lo que me gusta es estar acostado leyendo un libro), se ha tornado casi inexistente. La mayoría de mis citas las hago en la cafetería del Hospital Español, o en el lobby de Angeles del Pedregal (los humanos Vázquez) cuyos servicios cardiológicos no me tienen muy satisfecho; pero peor es nada.

29 May 1992

Chisme

Chisme


Si usted es de ellos (o de ellas) quiero, de entrada, decirles que ya me tienen hasta el gorro. Quiero también advertirles que su sola presencia en el mundo colabora grandemente a convertirlo en un infierno. Quiero asimismo señalarles que, tarde o temprano, se van a encontrar a alguien peor que ustedes y que ahí van a pagar todas las que deben. Estoy hablando de aquellos seres que yo en público llamo los heraldos grises; en privado los llamo más feo, pero no quiero crear sobresaltos en estas pulcras páginas y por eso me reservo los drásticos epítetos que profiero contra estos malos bichos. Los heraldos grises, querido lector, son malos, aunque siempre nos dicen que lo que hacen, lo hacen por nuestro bien; son tontísimos, aunque ellos se miran a sí mismos como un injerto de Kant y Maquiavelo; son pérfidos, aunque creen disfrutar de la asesoría directa de la corte celestial. Los heraldos grises, por dar un ejemplo de una de sus modalidades más benignas, son aquellos que se creen en la obligación moral de despertarnos a las cuatro de la mañana para avisarnos que ya se murió la tía Cuca, o que ya atropellaron a un primo de Poncho Estrada, o que al profesor Zertuche que alguna vez intentó enseñarnos cálculo integral le acaba de dar una embolia cerebral. Todo esto lo hacen además, como si nos estuvieran haciendo un gran favor. Jamás se ponen a pensar que uno, puesto que no es ni médico, ni sacerdote, ni policía, ni defensor oficial de los derechos humanos, no puede (no quiere) hacer nada. Privados de los naturales goces de la vida, los heraldos grises, sólo encuentran placer en la incesante distribución de malas noticias. Son buitres verbales cuya lengua toma y reparte carroña. Si la mala noticia es cierta, mejor que mejor, pero si no lo es; ellos no se van a detener por una minucia así. Siempre hay un detalle que, exagerado con eficacia, puede lesionar una honra; siempre hay una calumnia que, bien urdida, puede lastimar a quien la oye y a quien se la adjudican. Detesto a estos escarabajos peloteros. Me horroriza verlos en acción; me alarma su ociosidad, su malsano odio por la vida y su turbiedad mental. Negados por la vida y solapadamente seducidos por la muerte, se dedican, como el tío de Hamlet, a dar la muerte por el oído; a instilar en el oído de aquellos que se dejan el triste veneno de la calumnia, de la difamación, del chisme y de todo aquello que, bien lo saben, nos mortificará. Estos heraldos grises existen y son muchos. No hay familia que no tenga uno o varios ejemplares de esta nefasta especie. Del mismo modo que tenemos que aprender a oír a los seres sabios, tenemos que aprender a desoír a esta cáfila de mequetrefes: los heraldos grises. Dicen amarnos; es falso. Dicen que aman la verdad; todavía más falso. Dicen que lo hacen por nuestro bien, falsísimo. Lo único que podrían hacer por nuestro bien sería cerrar la bocota y mudarse a Poughkeepsic, Illinois. He dicho.

24 May 1994
-Buenas tardes, doctor, habla Germán Dehesa. Pediatra (con voz en posición de firmes): ¿Cómo va la niña? -Mejor, doctor, pero está más vencida que la azucena de San José. Pediatra (que ignora las florituras del humor): ¿Ha obrado bien? -Sí doctor. Yo siempre he obrado pensando en mi superación personal y en el bien de México. Pediatra (con ese tono del que detecta la postración neuronal de su interlocutor): ¡la niña! ¿Cómo ha obrado la niña?… Los puntos suspensivos (casi suspensorios) que aquí pongo, nos ahorran a tí y a mí, lector que sabe de estos dolorosos trances, las molestísimas explicaciones que un padre, con estudios de doctorado en letras, tuvo que brindarle al impávido pediatra. Todo terminó con un mensaje color de esperanza: bueno, me dijo el clínico mílite, lo verde es por el antibiótico; no se preocupe, todo va muy bien. ¿Quién podrá aquilatar lo que sufrimos los padres abnegados? Entretanto: la madre sigue en China. (¡Omaigod!)

27 May 1994

Mujeres

Mujeres


Van a pensar que soy anormal; pero me gustan muchísimo las mujeres. Su cercanía, su inteligencia, su capacidad para ser árboles bien plantados más danzantes (O. Paz), cornisa de pájaros, alacenas de rumores, cántaros habitados. Bueno, me gustan tanto las mujeres que vivo (y muero) con una. Díganme si eso no es mérito. Vivo con una y platico con muchas; con todas las que puedo. Me beneficio de oírlas y de recibir de ellas noticias del otro extremo del imperio. A falta de Cetes (que están en Nueva York) y de acciones de Telmex, mi gran capital lo forman mis cuates y, en calidad de acciones preferenciales: mis cuatachas. Desde la Tractor que es harto pelada y cruel conmigo (hoy en la mañana, me subió un repugnante brebaje de nopal que, por prescripción de otra cuatacha, me tomo todos los días y me preguntó con tono belicoso: ¿cómo amaneció? y yo le respondí: muy mal, con el méndigo calor no pude dormir y nada más me la pasé pensando en entregarme a un negro. ¿No me estaré volviendo loco? ¡Maaás! me respondió la lépera y destructiva azafata). Bueno, pues desde la Tractor que es mi cruz, hasta mis amigas de Editorial Armonía que hoy me invitaron a comer para proponerme unos proyectos tan absurdos y descabellados en los que, por supuesto, voy a colaborar; yo soy el Simbad del altiplano que navega isla por isla un archipiélago de mujeres (A. Yáñez). Aunque soy mexicano, he de confesar que no les tengo miedo. Les tengo, eso sí, grande amor, justo respeto y pasteurizada ternura. Yo nunca me referiría a ellas como “el viejerío”; pero, en verdad y con la mano puesta en el corazón (o en alguna otra víscera) les puedo decir que a mí ni me espanta, ni me parece relevante, ni motivo de deschongue el que un compatriota designe –en un contexto liviano y coloquial– al total de las mujeres de mi País como “el viejerío”. López Velarde las llama “mujerío” y nadie le aventó la bronca. Pedro Infante les decía “chorreadas” y no hubo periodicazo. Ya puestos en eso, suena mucho más horrible “sector femenil” y nadie dice nada. Con el hipócrita añadido de que la gran mayoría de los que se desgarraron los trajes del terlenka con eso de que “el viejerío a su casa” tienen a su vieja en su casa viendo “Marimar”, pariendo cual conexas (de grandes orexas) y lidiando a la suegra bigotona e indestructible. O sea.

19 Jul 1994

Sea world

Sea world


Aquí no es como en México, me dijo Betush Rattán, el supervillano de esta historia; aquí si el tren dice que sale a las 5:19 de la tarde, sale a las 5:19 de la tarde. Todo esto me lo dijo a las 10 de la mañana del día fatal. ¿Qué hacer? ¿En qué emplear las siete horas vacías que, gracias a la infidencia de mi ex-amigo, nos habían quedado en esa soleada mañana de California? Podrían irse a Sea World, sugirió la Hillary que, como loto desmayado, languidecía en una cama en su gustado papel de la Dama de las Camelias en el segundo mes de embarazo. ¡Sí! gritó la pequeña Carlos, yo quiero ver a los delfines. ¡Orale! dijo la núbil Viruta que es tan inconsciente como su hermana. ¡Están locas! dije yo; si quieren ver pescados, regresando a México las llevo a la Viga; ahí hay de todo y no hace este méndigo sol que me puede dejar la calva como tapete Luxor. Pues te pones la cachucha que te compré, dijo la Hillary siempre oportuna. ¿Conocen mi cachucha color verde mucosidad? ¿No? pues letmitelyu que es la gorra más horrenda que haya creado el ser humano. Es como manazo de Dios, como rana atropellada o como esas iguanas que, por misteriosísimas razones, se ponen en la cabeza las juchitecas. Todo fue ponérmela para que la infame Viruta soltara la carcajada. La pequeña Carlos, más compasiva, únicamente comentó: pareces ejote gigante. No sean así, dijo la postrada Hillary, se le ve bien (pero al decirlo se reía). Un taxi nos condujo a Sea World. Apenas arrancó el taxi (esto lo averigüé mucho tiempo después) la Hillary saltó de la cama, bañóse, arreglóse, se pistoleó el pelo con uno como cañón portátil AK-47 que parece tuba y se fue de farra con lo más sospechoso de la sociedad de Mexicali. Mientras, un abnegado padre y sus dos hijas reptábamos por Sea World. En la entrada nos dieron un mapa que de inmediato fue expropiado por Viruta que invocó su larga experiencia como niña exploradora. Yo los voy a guiar directamente a los delfines, nos dijo con voz de Jim de la Selva. Intentamos ocho rutas y en las ocho nos topamos con una barda. ¿Motivo del viaje? inspeccionar bardas. ¡Omaigod! Hija mía, le dije, te has hecho acreedora a la brújula de oro de 1994. Ya, ya, es que me despisté un poco, pero aquí es el show de los delfines, nos dijo señalándonos un pequeño estadio. Entramos, nos sentamos y veinte minutos después comenzó un show de esquiadores, igualito a uno que había en Caleta hace cuarenta años, pero más sangrón. El mapa está mal hecho, diagnosticó Viruta; pero ahora llegamos porque llegamos. Media hora más de inspección de bardas. La pequeña Carlos ya parecía la mascota de la Legión Extranjera. ¡Ahora sí! dijo Viruta, con ustedes: ¡los delfines!… era Shamú, la orca asesina que es como Chachita con hábito de monja. ¿Usted es Germán Dehesa, el que escribe en “Reforma”? me preguntó otro sufrido padre que estaba dos filas más abajo. Por un momento pensé en negarlo, pero se me hizo gacho. Sí, yo soy lo que queda de Germán Dehesa, respondí. ¡Claro! es que con la cachucha no lo reconocía bien. No se preocupe, repuse yo, con la cachucha yo no me reconozco en absoluto. A las 2:30 terminó la exhibición de Sor Chachita y nos enfilamos rumbo a la salida de Sea World. No me lo van a creer, pero nos volvimos a perder. Ahora puedo decir con orgullo que de Sea World conozco todo menos los delfines. A las 5:15 con el corazón en las amígdalas llegaron padre e hijas a la estación de ferrocarril de Del Mar, California. Las palabras de Betush golpeteaban en mi deteriorado y sobrecalentado cerebro: aquí no es como en México. La pequeña Carlos que es indomable y que nunca había viajado en tren se quedó paradita con su maleta junto al andén. A las 6:30 no había llegado el tren. El boletero nos anunció que la máquina se había desflemado, pero que iban a traer otra y que en unos minutos estaríamos abordando. Los minutos fueron 50. La pequeña Carlos se pandeaba muy feo y sólo la sostenía la inexplicable (y no compartida) ilusión de ver a Mickey Mouse. Viruta mentaba madres en el clásico estilo del Colegio Madrid. Yo ya había caído en el anonadamiento tibetano y me preguntaba si Amtrak sería una filial de los Ferrocarriles Nacionales. Por fín llegó el tren. La locomotora de repuesto era una que dejó Pancho Villa en la expedición punitiva. Ya envuelada alcanzaba hasta las 30 millas por hora. A las 10 de la noche llegamos a Anaheim. Noche, calor y soledad. A las tantas apareció un taxista igualito a Roger Rabbit que traía un radio que sólo emitía estática, pero muy fuerte. Llegamos al hotel. Nos desplomamos. Toma, me dijo Viruta, se te había olvidado: era la cachucha. Seguiré informando.

31 Ago 1994
Yo nomás le quería avisar al zúbito Zertuche que zea maz zozegado y que ze zerziore zabiamente antez de zoltar zuz zeudozarcazmoz.

19 Oct 1994

Ultrasonido

Ultrasonido


El gabinete de ultrasonido es ya como un claustro materno grato y penumbroso. La Doctora comenzó a maniobrar y de pronto ahí estaba Bebeto en la pantalla. Se ve que las dosis masivas de música le han sentado de lo más bien. Ahí estaba entregado de lleno a su coreografía amniótica, bailando un vals sin fin por el planeta. Almendra viva con una mirruña de espinazo como de sardina malagueña… ¡Miren su cabeza! dijo la Doctora y, en verdad, ahí estaba en un radiante acercamiento la cabeza, los ojos hondísimos hundiéndose en los míos (y yo acordándome de “Axólotl” de Cortázar y perdiendo por un instante la noción de quién está de qué lado el acuario). Este sí es en verdad el espectáculo más grande del mundo: la Hillary mirando mirar a su hijo; yo mirando alternativamente a la madre y al hijo y la Doctora mirándonos a los tres y Dios abarcándolo todo. ¡Chale, carnal! pareció decir Bebeto y comenzó un lentísimo y elegante movimiento como de danza oriental que culminó cuando sus manos -doble y mínima constelación- cubrieron sus ojos… (me cuentan de una señora, mamá de un amigo mío, que ya le perdió el gusto a la vida. No sea así, señora. No sea sangrona. Le envío con toda mi alma esta minúscula postal de un minúsculo y anfibio moconete que ya se sabe el baile de los amorosos ruborosos)… La Doctora prosiguió dizque con aire muy científico su exploración. Aquí está el corazón, nos dijo. Mide treinta milímetros. En efecto, ahí estaba. El puño de la vida exigiendo su ingreso al mundo. Brújula loca buscando su rumbo; ínfimo y atareado espacio ya perfectamente dividido en cuatro compartimentos que habrán de alojar los amores, los deseos, las tribulaciones y los misterios… A estas alturas, yo ya estaba llorando peor que un legislador priísta que tuviera que votar en contra. Este es mi cuarto hijo y ya quedó perfectamente instalado en el cuarto espacio disponible de mi corazón. ¿Quieres saber si es niño o niña? preguntó la Doctora que, previamente nos había advertido que ella prefería reservarse esa información. ¡Si! dijo la Hillary. ¡No! dije yo y entonces me salí a lidiar con las ñoras en lo que la susodicha recibía la información. Según lo acordado, salió con cara de perfecto enigma. Vienen tiempos difíciles. No sé si resista. Hasta pena me da decirlo, pero estoy feliz. Bebeto existe y queda a sus canijas órdenes.

27 Oct 1994

Boda

Boda


El Angel estaba radiante bajo el sol de noviembre. La venta más emocionante la consumé con dos bellos y jóvenes recién casados que se llaman Flor González y René López. Habían ido al Angel a retratarse y en eso estaban cuando una voz varonil dijo de pronto: ¡Lléve Refooorma! muy buenas tardes; ni caso tiene que les desee la felicidad, porque en este momento ustedes son la felicidad; me llamo Germán Dehesa y, como agradecimiento porque no me invitaron a la boda, quiero venderles “REFORMA”; ya sé que hoy en la noche probablemente no tengan tiempo de leerlo, pero mañana, ya con el fervor sosegado, se ponen a hojearlo; vale dos pesitos. Esto es lo que yo llamo emplearse a fondo. No todas las ventas son fáciles. Todo el chiste está en no quedarse callado ni una fracción de segundo. No tan sólo me compraron el periódico, sino que nos retratamos juntos, nos abrazamos y quedamos cuadernísimos. El novio mirando la primera plana me dijo: algún día me voy a acordar de cuántas cosas feas estaban pasando en el día más feliz de mi vida. Allá arriba, el Angel (mi ángel, nuestro ángel) estaba a punto de echarse a volar.

03 Nov 1994

Voceador

Voceador


¡Extraaa! ¡Entérese! ¡Los del Reforma no se dejaaan! Hoy resulta que no somos de la estatura de la vida de los líderes de los voceadores. Su ínclito y mirífico secretario general, el señor Manuel Ramos de todos mis respetos (¡Ay, sí!) ha decidido que la Unión a su digno cargo (¡Ay, sí! bis) no venda más el periódico Reforma. Pues a todo dar. Entenderás, mi cada vez más querido lector, que, con una medida así, se hunde ésta y cualquier publicación periódica. Para la corta edad de nuestro (tuyo y mío) diario que aún no cumple un año, esto es tirar a matar. ¿De parte de quién? En otras circunstancias (fresco está aún el recuerdo de la Revista Impacto) un boicot (¡Ay, sí! tris) así no nos dejaría más salida que liar las rotativas e irnos con nuestro directivos, columnistas y reporteros a otra parte. Pero eso era antes. En esto sí lleva razón don Carlos Salinas que, apenas ayer, proclamó la presencia de una sociedad cada vez más actuante y de un Gobierno cada vez más respetuoso de la libertad de expresión. Así pues, hemos decidido tomarle la palabra al Señor Presidente y, puesto que los líderes no nos quieren en sus puestos, nosotros los trabajadores de Reforma (Directivos, editorialistas, columnistas, reporteros, personal administrativo y el cuerpo técnico que es un cuerpazo) hemos decidido salir a vender nuestro periódico. A las 7:30 nos reuniremos y zarpamos a distintos y concurridos cruceros de la Capital. Es obvio que, una vez más, estamos actuando en defensa propia y que no es nuestra intención ofender a ningún voceador cuya personalidad y derechos individuales nos son tan respetables como los de cualquier otro ciudadano. El problema es que no podemos quedarnos tan tranquilos viendo cómo se nos hunde el barco. Ni que estuviera yo chimuela, diría mi tía Rufina que fue pionera de las luchas en lodo. Si los voceadores no quieren vender nuestro periódico; pues con la pena de que nosotros sí queremos y lo vamos a hacer. Con el incentivo adicional de que ya me dijo el Director que si agarro un buen crucero (Granados Chapa ya se agandalló el mejor) es muy posible que obtenga yo ganancias suficientes como para comprar la carreola y el bambineto con jacuzzi que quiere la Hillary. Y hablando de la prolífica matrona, me acaba de notificar que ella es de la estirpe de las soldaderas y que, nada más faltaba, ella me acompaña a vender los periódicos. No sé si lo hace por espíritu de solidaridad, o porque piensa que, en una de ésas, me levanta una clienta con todo y tambache y no vuelve a saber de mí. El caso es que mañana, queridos conciudadanos, verán a una rubia y embarazada señora vendiendo periódicos por calles y plazas de la Capital. Creo que Bebeto jamás imaginó que, a los cinco meses de gestación, iba a andar vendiendo periódicos. A mí me encanta la idea de que, siendo tan chiquito, ya tenga un oficio digno y ya sepa que nuestro deber ciudadano es no dejarnos. Saldremos mañana y saldremos los días que haga falta. Si tú, querido lector, nos quieres echar una mano, comunícate a Reforma. Eso, o que la h. (¡Ay, sí! tetris) directiva de la unión de voceadores decida conducirse de modo equitativo y honorable y, entonces, todos volveremos a nuestros respetables oficios. Por lo pronto, salimos a vocear. Muchos magnates comenzaron vendiendo periódicos. Eso no tiene chiste. Lo vaciado es terminar vendiendo periódicos. Me parece un apetecible destino. A los que me leen en los Estados, les pido que no crean que esto es un asunto local; bien mirado, es de interés nacional. ¡Eeextra! ¡Lleve su Reforma! ¡Haga su Reforma!

27 Nov 1994

Lloviendo

Lloviendo


Para cerrar con broche de presión, diría Chava Flores, una semana ciertamente alucinante, me trasladé a Cerralvo, Nuevo León. Es cosa de llegar a las 8 de la mañana a Monterrey y encontrarse con una ciudad severamente lastimada por la lluvia y súbitamente panista. Primero la inundaron y luego se la dieron al PAN. No, si de veras son. Ahí en un transporte no identificable, se toma una carretera larga, recta y árida como matrimonio con voto de castidad. En 70 minutos llegué a Cerralvo y, al principio, la impresión es desoladora; pero luego también; nada más que menos porque te encuentras a los briosos jóvenes del patronato juvenil y el alma que se había quedado durmiendo en el Pedregal de San Angel se va juntando con tu cuerpo. Va a realizarse una reunión de muchachos y yo estoy ahí para platicar con ellos. El problema es que es muy temprano, hay neblina y nada existe todavía. No importa, le digo a los jóvenes que me recibieron, voy a dar una vueltecita por el pueblo. Ande usted, me dijeron. Me levanté y anduve. Cerralvo no es Londres. Se recorre en cinco minutos. Yo lo recorrí en menos porque me comenzó a llover en la calva. ¿No será que Tláloc ya la agarró conmigo? A donde voy llueve. ¿Y si me alquilara? Todo esto lo pienso, mientras busco un pluvio-refugio. Funerales San Antonio: vestido, embalsamado y traslado a todos los puntos del País; tenemos servicio de refrigeración. Así decía la marquesina del lugar donde me guarecí y que es, a todas luces (o a todas nieblas) el negocio más próspero del lugar. Un señor gordo y encuerado de la cintura para arriba sale a la calle desde una casa cercana. ¡Vieja, está lloviendo!, grita hacia el interior de su morada que no es morada sino rosa tuberculosa. Esa es información meteorológica y no payasadas. Yo, la verdad, no me siento muy a gusto al frente de la mortuoria boutique norteña. Enfrente, en una ventana, hay un anuncio: “Se venden coronas”. Sería cosa de averiguar si son ofrendas florales para el finadito o cervezas para los sobrevivientes. Ya no hay tiempo. Pego la carrera al Centro Social de Cerralvo y ¡sopas! ¿con quién me topo?, pues con el mismísimo Catón que también viene a dar una charla. Varios años llevo queriendo conocerlo y tuve que ir a dar a ese rincón de Nuevo León para encontrarlo. Es un tipo de primera. Gente que sigue siendo gente. Me regaló una grabación de música tradicional de Coahuila verdaderamente inapreciable. Llegaron los muchachos. Catón habló primero y como buen palabrista contó historias que embozaban reflexiones e hizo reflexiones que provocarán historias. Luego platiqué yo con los huerquillos y hablamos del futuro. Nada importante. El asunto era avisarle a los inmortales jovenazos que el futuro se decide hoy. Realmente fue lo único que dije, pero como de 30 maneras distintas. Los jóvenes fueron generosos en su silencio y en su final cariño. Un abrazo a Catón y ¡pélale a Monterrey porque se te va el avión! Matrimonio con voto pero ahora de regreso. Un minuto antes de que cierren el vuelo de Mexicana llegó el Charro Negro como marine que irrumpe en Haití. Despegó el avión y una voz varonil dijo de pronto: “Señores, bienvenidos a este vuelo. Un saludo para don Germán Dehesa, yo soy el Capitán del Moral”. De pronto, me siento Luis Miguel. Mi compañero de asiento me ofrece su mano franca. La rosa blanca de José Martí. Para no ser líder de opinión, me siento cansadísimo y confortadísimo. El capitán del Moral me deposita en suelo azteca. Gracias. A los cinco minutos de llegar, comienza a llover. La Hillary me espera con un abrazo nuevecito. ¡Vieja, está lloviendo!

30 Oct 1997

Jalogüin

Jalogüin


El pequeño Andrés (que de por sí tiene una personalidad hamletiana) se halla sumamente desconcertado. Se acerca el Día de Muertos y, cual corresponde a nuestras mejores tradiciones, ha recibido disfraces de fantasma, de espectro, calabazas, bolsitas para solicitar el ancestral tricortrit (voz náhuatl con la cual los caballeros águila solían intimidar a los tlaxcaltecas para que se pusieran a mano con el tributo o, de lo contrario, les caería encima una guerra florida que olvídense de los operativos de los adrenalínicos jaguares). Todo esto lo ha llenado de gran alborozo pues, aún sin saberlo, lo conecta con nuestras milenarias tradiciones mesoamericanas que tanto en el Cuzco, como en Popayán, Teotihuacán, Chichén Itzá y Texcoco celebraban con la debida pompa y esplendor las festividades del Jalogüín (voz quechua que denota alborozo en general y, más particularmente, la secreta dicha que provoca el deceso de algún pariente político especialmente plomito). El conflicto ha surgido en la frágil conciencia de mi ultimogénito porque, ya con todo preparado para celebrar sus rituales de jalogüín, ha recibido la nefasta influencia de varias etnias recién llegadas al altiplano que, con ánimo sacrílego e iconoclasta, le han empezado a hablar de rituales funerarios totalmente ajenos a nuestra ortodoxia. Le hablan, por decir algo, de calaveritas de azúcar, de altares de muertos, de calabaza en tacha, de flores de cempasúchil, de excursiones a Mixquic y otros horrores totalmente ajenos a nuestra idiosincrasia. Tierna y receptiva como es la criatura, ya se le desflecaron las meninges y es la hora en la que no sabe cómo habrá de celebrar (si la muerte tiene algo de celebrable) el Día de Muertos. Me gustaría que alguien formara un Comité para la Defensa de Nuestro Jalogüín (CODENUJA) que vigilara e impidiera todas estas molestas novedades de las diabéticas calaveritas y de las onerosas ofrendas de muertos tan propias de los países del sur, pero no de los orgullosos miembros del TLC. Mientras algo así sucede, el frágil Andresín ha decidido enfermarse de un mal bastante horrible que se llama “manos, pies y boca” que, al decir del certero Patopediatra, lo retirará de la circulación durante siete días y, por lo mismo, preservará su jalogüinística ortodoxia y lo defenderá de estos exotismos y novedades de las calaveritas y la calabaza en tacha que, dicho sea sin querer ofender a las etnias que la consumen, sabe como a bacalao en avanzado estado de putrefacción.

18 Dic 1997

Scrooge

Scrooge


Las primeras credenciales ya fueron otorgadas. Es una idea que no nace de la inspiración, sino de la exasperación. Un embotellamiento más, un brindis navideño más, un anuncio más con la voz o con la efigie de Santa Claus, un aviso más de que nuestra mamacita espera en esta temporada decembrina una licuadora de 8 velocidades con botón de frappé, un mensaje más que me recuerde que son tiempos de ternura y amor aun con nuestros enemigos y créanme que soy capaz de arrojarme a la vía del Metro (de preferencia alguna que todavía no esté en servicio, porque tampoco es cosa de morirse nomás a lo baboso). Ayer, mientras difundía mi programa radiofónico y tras sortear los nudos viales que organizan los que acuden jubilosos a algún brindis de su empresa, experimenté la tentación de preguntarle al público si encontraban disfrutable el mes de diciembre, o si lo encontraban entre padecible y odioso. Si alguien se encuentra en este segundo caso, les dije, comuníquese para acá y automáticamente lo incorporaremos al Club de Scrooge. Para mi sorpresa, la respuesta de los antidecembrinos fue nutrida y entusiasta; tanto que ya podemos hablar de un núcleo lo suficientemente sólido como para considerar que el Club ya tiene existencia legal. Que quede claro que la bronca no es con la Navidad en sí, ni con la conmemoración del Nacimiento y la resurrección de la esperanza. No. Lo que nos encebolla el hígado son los villancicos, los comerciales, el fruit cake, la cursilería, las borracheras y la antinatural obligación de abrazar a esos parientes que con tanto cuidado hemos logrado evitar a lo largo del año. He leído los Evangelios y nada dicen de las nueve posadas, ni de las cubas libres, ni de tumultuosas ofertas en los centros comerciales de Judea. Apoyados en esta bibliografía y deseosos de celebrar en íntima paz nuestra Navidad, hemos decidido fundar el Club de Scrooge. Si usted siente que se agacha y se va de lado cuando oye “Rudolph, el reno de la nariz roja” o “White Christmas” con Bing Crosby o “Ahí vienen los Reyes Magos” con los niños cantores de Chalco, no vacile en comunicarse con esta columna; será bienvenido al Club de Scrooge. Primero Cae un Hablador … ….yo haciendo mi propaganda y la Hillary, la que me juró acatamiento y obediencia, conspirando contra mí. Yo fundando el Club de Scrooge y ella haciendo todos los preparativos para el debut del Tamal en el festival navideño de su escuela. Fue hoy en la mañana. Apenas me disponía yo a amacizar el sueño, cuando frente a mí apareció un gigantesco pimiento morrón con chinos; era el Tamal enfundado en una drástica túnica roja ideada por la ilimitada imaginación de su madre. El único detalle pacífico era un típico mantelito deshilado de Aguascalientes que impunemente le fue colocado a la criatura alrededor del cuello. Hoy es el festival de la escuela, me dijo la Hillary que ya estaba vestida de señora, pero si tienes mucho sueño, puedes faltar. No necesito explicarles el peculiar tono que adquieren las esposas para decirnos cosas como ésta y que, en el fondo, significan: si eres tan desgraciado y tan mal padre como para no ir, el odio cósmico te perseguirá en ésta y en las próximas 10 mil reencarnaciones. En 15 minutos ya estaba yo bañado, rasurado y listo para asistir a la novísima versión de “A star is born”. Supuestamente Andrés iba a participar en la ejecución sumaria de un villancico y nos deleitaría con un lucido solo de cascabeles. La realidad (yo ya lo sabía) fue otra totalmente. Cada enano cantó cuando, como y lo que se le dio la gana. A la Selección Nacional y a la infancia azteca les falta espíritu de equipo. El Tamal tenía cara de Juan Diego y no compareció en el canto, aunque sí hizo sonar sus cascabeles cuando le pareció conveniente. Cuando, para alivio general, terminó el chubasco melódico, el Tamal dio un paso al frente e hizo una caravana que ni Von Karajan en sus momentos de gloria. Después vinieron más villancicos y yo empecé a calcular cuánto me tardaría en llegar a la clínica de urgencias más cercana. Los asistentes teníamos dos posibilidades: estar en la sombra y congelarnos (fue el caso de mi dinosuegro que acabó más dañado que la Quina) o pasarnos al sol y recibir violentísimas dosis de rayos ultravioleta en plena calva. El festival concluyó con la mexicanísima representación en inglés de “A Christmas carol” de Charles Dickens. Para mi felicidad, decenas de infantes escogieron el papel de Scrooge y se aventaron diálogos tan apasionantes como éste: Duyu spurdatgauistrunsti? y el otro respondía: Churguandoi! y así se la llevaron. Al final hubo aplausos. Varios papás se inyectaron Coramina y todos nos retiramos felices de haber sobrevivido. Ya con esta me despido, no sin antes recordarles que una cosa es ser del Club de Scrooge y otra es ser tan chacal como para no ayudar a los niños que esperan de nosotros algún calor y algún regalo.

Anuncios

Dehesa dixit 074

03 Ago 2010
Hay, por ejemplo, ángeles de la guarda cuya misión es velar por la integridad física y moral de aquel ser humano que les ha sido asignado. No es un trabajo fácil; los mexicanos somos muy chirriscos, muy ojoalegre, muy sacaletiras y todo esto, de un modo u otro termina siendo trabajo para el Ángel de la Guarda que se podría morir de aburrimiento en espera de que llegara la Policía, o aunque fuera un triste cuico que a todo estaría dispuesto, menos a entrar en batalla contra la delincuencia organizada. Así pues: Loor al Ángel de la Guarda mexicano que tiene que ser una mezcla de Robocop y de Intocable para cumplir bien las tareas que le asigna el Santísimo Pelón Mondragón.

09 Ago 2010

Reloj

Reloj


¿Qué horas son en el reloj de mi vida? Si quieres, lectora lector querido, sentir el súbito calambre metafísico, hazte esta pregunta que se adueñó de la mente de Italo Calvino en sus últimos días. Todos nosotros vivimos atrapados inescapablemente entre dos misterios: ¿por qué llegué aquí? y ¿por qué me tengo que ir? Es obvio que yo no tengo la respuesta, aunque, según adivino, dentro de poco, tendré mi respuesta personal e intransferible. No creo en la utilidad de comunicarla dado que es única y que a cada quien le tocará vivir la suya…Pero ya basta de plañidos. Por lo pronto, la vida revolotea por todas partes con todos sus colores, olores, sabores y misterios. Ya vendrán por nosotros. Lo nuestro es vivir.

13 Ago 2010

Ciudadano distinguido

Ciudadano distinguido


Hablaron: Marcelo Ebrard, Héctor Bonilla, Carmen Aristegui, Elena Cepeda, secretaria de Cultura del DF, Fernanda Familiar, Ángel Dehesa y Tania Libertad.También hablé yo. Me encanta hablar, pero la tarde del miércoles me costó un enorme trabajo traducir en agradecimiento tantas emociones, tantas sorpresas, tantos homenajes, la cercanía de tantos amigos, la ausencia de mis muertos, las mujeres que he amado (ahí en el teatro estuvo una y sólo una) y todos los que de algún modo son o fueron gente mía. Los dioses del Anáhuac me enviaron una dosis extra de elocuencia y por eso pude hablar con palabras que sin duda te incluían, lectora lector querido, que no necesitabas estar ahí para hacer sentir tu gravitación y tu recordatorio de que esto apenas fue un alto en el camino, un respiro que ustedes me concedieron. Ahora, me pongo en manos del Dios de mi madre y reanudo mi trabajo que es mi obligación y mi regocijo.Comprenderán que nada de lo dicho sería posible sin la cercanía siempre emocionante de Rosa Elvira Landazabal, tan amada.

16 Ago 2010
El trayecto no fue para nada sencillo. Los capitalinos que son muy pataratos y noveleros habían decidido también salir en la misma dirección en la que yo iba. Yo no me opongo, pero ¿por qué tienen que ser tan inciviles y tan escandalosos? No lo sé, pero sí sé que en su compañía tomé la carretera vieja a Cuernavaca y todos avanzábamos como si ya estuviéramos abandonando Tenochtitlan en busca de nuevos horizontes. Me deslumbran esos camiones que, al frenar, les brillan miles de focos sin ninguna justificación aparente como no sea el júbilo lumínico. Me asombran también esos autos diseñados en Detroit para darle cabida a cuatro plazas, cinco como máximo; ¿cómo le hacen 17 aztecas para caber con todos sus armamentos, cuñados, tías agonizantes y una parrilla portátil? Pues todos caben, incluso un perrito cuyo rostro viene impreso en uno de los cristales posteriores.

20 Ago 2010

Pelis

Pelis


“Mi villano favorito”, con Carlos Salinas de Gortari. Cierto que el villano de la película así titulada es de caricatura, pero Salinas también.Otra cinta de caricaturas- o “animación digital” como ahora se dice: “Toy Story”, bien podría protagonizarla Andrés Manuel López Obrador, modificándole levemente el título: “Soy story”, porque ya es historia.“Shrek para siempre”, con el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna. Aunque, en rigor, “Shrek” es un ogro y ningún logro tiene García Luna, pero éste es para siempre, llegó para quedarse, es el único miembro inamovible del gabinetazo.“El aprendiz de brujo”, con el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero. Y es que mientras él está de aprendiz, nosotros seguimos bien brujas.“Son como niños”, con Gerardito Ruiz Mateos y el mismo Ernesto Cordero.“Agente Salt”, con cualquier policía, sólo agregando una letra al título: “Agente Asalt”. Como se ve, la mayoría son películas de tema infantil, cine para niños hecho en Estados Unidos, porque aquí, al contrario, se hacen niños para el cine: Casi todos los actores son hijos de actores o productores.¡Qué ganas de ver otra vez películas como la multipremiada dirigida por John Huston y protagonizada por Humphrey Bogart: “El Tesoro de la Sierra Madre”. Aunque, de realizarse una versión en México, también le cambiarían un poco el título para que quede en “Cierra que ya le dimos en la ma… al tesoro”.
¡RRIINNGG !
-Bueno, oficina del senador Carlos Navarrete.-Oiga, aquí entre nos: ¿El senador Navarrete quiere ser Jefe de Gobierno del DF o Presidente de la República?-Eh… lo que no quiere ser es presidente del PRD…
EPIGRILLO
No intervendrá la Segob,pues Chente Fox, tal infiero,no tiene blog, sino glob:No es bloguero ¡es globero!

23 Ago 2010
Está en veremos si es cierto o no que el Jefe de Gobierno del DF fue o no, violentamente excluido de las huestes que, con algún tropiezo de por medio, avanzamos rumbo al cielo tan panchos y tan contentotes. La verdad, es que a mí no me gustaría otear el horizonte y ver que no viene mi cuaderno doble raya.Sea como fuere, creo que para mí sería un motivo de contrariedad muy grave ver que ahí vienen la Gordillo, Castañeda y Sandoval Íñiguez. Yo espero que me toque un mejor embarque y que en él vengan mis cuates. De otro modo, a lo mejor ni me animo. Necesito de alguien que me avise, para soltarme pecando por doquier.

25 Ago 2010

Cáncer

Cáncer


Creo que no les he contado que estoy enfermo, seriamente enfermo. Tengo cáncer, pero hasta ahora la enfermedad no me ha producido ningún dolor insoportable. Trato de vivir sobre las puntitas de los pies, pues en mis delirios, imagino que si casi no hago ruido, la enfermedad no se va a percatar de mi presencia y me permita colarme a la vida que es a donde me gusta estar. Como quien dice, mi vida es casi secreta y su único nuevo rasgo que yo detecto es la impaciencia. Así pues, no tiene ningún sentido que me saluden de lejecitos, ni que me saquen la vuelta, ni ninguna patochada de ésas. Nadie tiene idea de cuándo será la terminación cronológica de mi vida, pero calcula la ciencia médica que esto ocurrirá hacia los finales de este año. Espero distribuir generosamente entre el personal médico billetes de muy alta denominación, de modo que este plazo se vaya ampliando, por lo menos, hasta 2020. Si se puede obtener más, ahi lo dejo en manos del Gobierno. Tengo mucha confianza en que nuestra burocracia acuse recibo de la solicitud en 2018, lo cual nos da margen para seguir resollando. Lo que desde ahora les puedo asegurar es que, mientras pueda yo menear la pluma y no comience a decir puros despropósitos y mariguanadas, aquí me tendrán siempre a sus canijas órdenes y a sus pies, si no les rugen, como solía decir la inmortal Borola Tacuche de Burrón.Me molesta casi tanto como a ustedes, este tipo de artículos donde tengo que ponerle luto a mis palabras y no sacarlas a pasear para que se asoleen que es lo que a mí más me gusta; pero dibodobadito, tarde o temprano los médicos logran llevarte a sus terrenos y ahí es la de no te entumas y no le saques, manito. Por esas latitudes transito yo en la actualidad. Me entusiasma saber que, gracias al talento de sus madres, mis hijos son gente de bien, con buena orientación en la vida y totalmente a la guapachosa altura de su herencia veracruzana. Todos son estudiosos, trabajadores y con magnífica inteligencia que, donde primero y mejor se muestra es en el buen humor que los cuatro manifiestan, caiga quien caiga.No me estoy despidiendo. Yo espero que falte mucho como para que ocurra algo tan ingrato. Como en el teatro, esto es apenas la primera llamada, primera. Ya sé cómo se las gastan los lectores de por aquí y no me sorprendería que, a la vuelta de unos días, me tope con gente que diga que, el mero día del Bicentenario me voy a suicidar en el Zócalo gritando leperadas en contra de un Gobierno y de un sistema que premia cada vez más a la idiotez y no suele ser justo con la inteligencia. No, yo no voy a hacer nada de eso para celebrar o denostar a este sistema del que, por lo demás soy miembro activo y no quiero jamás dar la impresión de que me doy de baja. Lo que sin duda ocurrirá es que el sistema me dé de baja a mí, pero ése ya es otro cantar.Voy terminando. Este artículo y sólo este artículo. Yo tengo que guardar reposo por algunos días, pero muy pronto volveré a vestir mi uniforme azul y oro y a sembrar el pánico por todas las canchas de la República. Ahí me los encontraré. Mañana nos vemos. ¿Entendido?
¿QUÉ TAL DURMIÓ DURMIÓ?
MDCCCLXXVII (1877)
¿Alguien ha visto a MONTIEL? Cuando lo pierdo de vista, me viene como el soroche.

27 Ago 2010

Último "Hoy toca"

Último “Hoy toca”


Por lo pronto, queridos contertulios, como dicen los funcionarios: Voy a pasar a retirarme, pero el lunes, esto volverá a ser casa abierta para quien quiera refrescar un poco el alma (además, la Rosachiva sabe preparar “pantomaca”). HOY TOCA.

31 Ago 2010

Jirafas

Jirafas


Mucho tiempo se pensó y se dijo que la jirafa no emitía ningún sonido y que esto era parte importante de su seguridad, viviendo como vivía y vive rodeada por puras fieras. La verdad, yo también viviría en un perfecto mutismo que quizás sería aplaudido por una buena parte de la comunidad que habito: Germán “El Jirafa” Dehesa.Ahora sabemos que este mamífero artiodáctilo ya tiene un largo rato de estar entre nosotros y, si bien es muy parca en el habla, está muy atenta y lo está por la novedad constante del mundo y porque si se descuida, le cae encima chico leonazo y la mata con el puro impacto. A este respecto, bien sabemos de la predilección de los leones con respecto a las jirafas. Las encuentran deliciosas y suelen ser su platillo favorito. ¡Jumy, jumy!, suele decir la jirafita que se aproxima a su hogar de regreso de la escuela. Normalmente los leones se comen crudos sin más aderezo que su propia y generosa bilis.“Mira nomás a Dehesa: Apenas es lunes y ya trae una borrachera de nevero…” ¿Ésa es la confianza que me tiene, señora Gomecillos?, es perfectamente legítimo hablar de jirafas en este perdido espacio donde hable de lo que hable, al parecer está bien. Además ¡atención, señora! nada es lo que es (ya se desmayó la señora), todo es lo que es, más lo que significa en un terreno mítico, en un terreno simbólico y en un terreno alegórico.A ver, señora Gomecillos, ¿ya volvió usted en sí?, ¿ya recuperó su escaso juicio? Me da gusto. Es necesario que entendamos que vivimos, como decía, Baudelaire en “Un bosque de símbolos”. Que si, por ejemplo, un padre golpea a un hijo, con ese golpe le está queriendo decir miles y miles de cosas que, a lo mejor, ni el padre ni el hijo entienden del todo. A lo que voy es a esto: Si en verdad queremos vivir, tenemos que hacerlo con un nivel de atención que no solemos invertir ni siquiera en aquellos eventos donde nuestra vida entra en zonas de alto riesgo.La jirafa nunca descansa y prefiere siempre vivir en grupo. Imagino a esos ricachones que viven en mansiones rodeadas por unos parques inmensos. Si algo les pasa (y a todos nos pasa algo tarde o temprano) ni quien se entere, o se enterarán tarde y por los periódicos.Estas líneas las escribo a favor de la cercanía, de lo confortable que es trasladarse del odioso yo al acogedor “nosotros”. Esto lo hice yo, ¡ay, tú!, esto lo hicimos “nosotros”. En cuanto asoma el nosotros, asoma lo humano.En el Renacimiento, brotó esta enfermiza obsesión por el yo y así pasamos del edificador anónimo de catedrales, al soberbio creador de alguna estatua, o de alguna cúpula.Ser nosotros es la plenitud y la delicia de lo humano. Por supuesto que hay pasos que sólo el individuo puede dar, pero el mero y cotidiano avanzar por la vida es asunto de “nosotros”.Nadie conoce todos los secretos y recovecos que tiene el vivir. Yo menos que nadie, pero hasta yo adivino que la clave está en el nosotros que es una delicia. Comparen el hecho de comprar un helado para nuestro gusto, a comprar el mismo helado para compartirlo con alguien que será nuestro cómplice en ese súbito nosotros. Queda con esto demostrado que no es bueno que el hombre ande solo.

01 Sep 2010
Último ¿Qué tal durmió?
¿QUÉ TAL DURMIÓ?
MDCCCXCII(1892)MONTIEL.

02 Sep 2010

Última columna

Última columna


Ya está a buen recaudo La Barbie, alias “Édgar Valdez Villarreal”.Y es que éste es uno de esos casos en que el seudónimo- apodo tienen los carteristas, los futbolistas y los diputados- le gana al nombre propio. Igual ocurre con El Chapo, alias “Joaquín Guzmán Loera” o La Quina, alias “Joaquín Hernández Galicia”. O El Pichichi, alias “Hugo Sánchez” o la Tetanic, alias… bueno, el nombre de ésta no lo sabemos, pero es una de esas chicas que llegan del extranjero con una mano atrás y otra adelante (Para triunfar se quitan la de adelante).La noticia, desde luego, ha sido impactante. La gente se pregunta: ¿Cómo que es que “La Barbie” fue detenido por la Policía Federal y no por la Marina que entró a la lucha contra el narcotráfico cuando empezamos a dudar del Ejército, el que a su vez entró a la lucha contra el narcotráfico cuando empezamos a dudar de la Policía Federal?¿Por qué Arturo Beltrán Leyva y Nacho Coronel fueron acribillados y, en cambio, “La Barbie” fue detenido sin dispararse un solo tiro? ¿Fue para no echarse “un tirito” con los gringos porque es ciudadano americano?¿Entregarán sin mayor trámite a los Estados Unidos a “La Barbie”, al contrario que la muñequita francesa, a quien nos negamos a devolver a su Patria? (Dicen que esa chica, Florence Cassez, se queja de que no hay justicia en este País, porque a ella no la dejan salir deportada, mientras ya salió Calderón de portada en el Hola!)Pero lo que más intriga a miles de mexicanos es:¿De qué se ríe “La Barbie”?Porque en todas sus presentaciones ante la prensa hemos visto a “La Barbie” con una media sonrisa, como si escuchara un chiste de Polo Polo. No una carcajada, como si oyera una declaración de Fernández Noroña.Bueno, aquí les van algunas hipótesis sobre la causa de la sonrisa de “La Barbie”:Quizá ya se enteró de que el senador Carlos Navarrete aspira a la Presidencia de la República.O ya supo que César Nava decidió solo y ante su conciencia – como Ramón Aguirre al declinar la gubernatura de Guanajuato- no buscar la reelección en el PAN. Le informaron que el desfile del Bicentenario de la Independencia fue diseñado por un productor australiano y los coheteros mexicanos que fabrican los fuegos artificiales para después de “El Grito” serán dirigidos por un francés.Que le platicaron que el super coordinador de los festejos, Alonso Lujambio, asegura que ahora sí para fines del 2011 estará listo para inaugurar la Estela de Luz del Bicentenario. Que los gobernadores, que darán “El Grito” a las 11:00 de la noche del 15 en sus capitales han sido citados por el Presidente para las 6:00 de la mañana del 16 en Dolores Hidalgo. Y que le respondieron que sí irán, nomás que consigan un boleto en un vuelo de Mexicana.Que, para que no digan que despilfarró los recursos de la misma Mexicana, su ex dueño ya fue al Registro Civil a cambiarse el nombre propio: Gastón.Que, para evitar confusiones, también ya fue al Registro Civil el dueño de Televisa, pero a cambiarse el apellido: Azcárraga.Que vamos a ganar la guerra contra el narcotráfico.¿Verdad que sí tiene motivos para reírse “La Barbie”?

03 sep 2010

Dehesa

Dehesa


El escritor, dramaturgo y columnista Germán Dehesa falleció ayer en la Ciudad de México.

Dehesa dixit 073

03 May 2010

Vírgen

Vírgen


Un día de mayo, creo que era el 15, las Vírgenes de todos los salones eran colocadas en brazos de alumnos muy distinguidos quienes, con paso procesional, recorrían pasillos y escaleras hasta llegar a un espacio central donde se estaban tranquilazas, mientras el director nos lanzaba alguna vibrante arenga mariana para luego proceder a darle paso al obispo de Topochico, o algún otro que hubieran agarrado descuidado, quien procedería a la bendición de las imágenes. Nunca olvidaré a un compañero que, por estar distribuyendo baba, se le zafó la Virgen que instantáneamente se convirtió en pequeños trozos de escayola pintada. Este compañero jamás se repuso y me imagino que terminó siendo Masón Grado 33 en lucha encarnizada y permanente con la Iglesia Católica.

19 May 2010
Y que conste que lo hago por el puro mitote y por el puro gusto, porque, como decía mi tía La Pelos: Una no tiene ninguna pinche necesidá. Pues no, pero martes y jueves allá voy porque quiero mucho a mis compañeros de transmisión, porque me encanta el jelengue de estar en la tele y platicar con un segmento chico no muy grande de los televidentes nacionales y porque puedo y quiero. Dicho esto, lo demás es silencio y pasemos a otra cosa.

20 May 2010
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCC (1800)
MONTIEL.

21 May 2010

Cantina

Cantina


La cantina es una institución urbana muy antigua. Es de indudable origen hispánico, pero ya absolutamente asimilada a nuestra bicentenaria cultura. Si hay jóvenes entre mis lectores, me duele comunicarles que ya no conocieron a las cantinas-cantinas. Lo que hoy tenemos es un salón de copeo presidido ¡como todo! por las mujeres. Me maravilla y me asombra el juego de garganta que trae la neomujer mexicana. Perdónenme, pero aquí sí forzosamente tengo que recordar a mis tías que jamás fueron a una cantina, entre otras cosas, porque, muy sabiamente, no permitían el ingreso de las féminas y, por eso, la cantina era un espacio totalmente masculino que ahí encontraba relajación, tranquilidad para mentar madres sin cesar, degustar copas que adquirían un sabor extraordinario y estrechar amistades que ahí en la cantina se convertían en fraternidad de cuates. Todo eso nos quitaron cuando permitieron la entrada de las sedientas féminas. Mis tías jamás se ponían como tapón y sus leves entres alcohólicos eran caseros y no pasaban de tres “vermucitos”. Con todo y todo, no hay que dejar de ir a las cantinas. Las botanas siguen siendo de una ricura cósmica.

26 May 2010

Visitas

Visitas


Una vez más, estoy en posición de asomarme detenidamente a los extraños rituales que aplica el mexicano cuando hay que “visitar a los enfermos”. Los hay que llegan y se dedican a desparramar la vista en distintas y varias direcciones. Me dan la impresión de que son miembros secretísimos de alguna mafia y por eso, ni calientan lugar, ni muestran mayor interés por el enfermo que les tiene que contar unas 30 veces, los avatares de su dolencia que, la mera verdad, les importa un puro, reverendo y celestial pistache. De cualquier manera, permanecen en su singular visita que, si resulta animada, es básicamente un mérito del enfermo que ya no haya cómo entretener a esa cataplasma humana que, además, al fin de la visita le tienes que agradecer el “detallazo” de aterrizar en el lecho del doliente, regodeándose en él de tal manera que a mí, por lo menos, me comunica la seguridad de que me están haciendo cachetón mi colchón.

31 May 2010
Hace un rato, vino a verme mi hijo acá al Hospital en el que tengo muy transitoria residencia. A él le decía que yo todavía tenía cuerda para rato y que, me perdonara, pero esa cuerda no estaba en función de mis hijos, sino en función de la vida, la prodigiosa y misteriosa vida. Así es, amados lectores; ya se habrán dado cuenta de que muchos prodigios nos esperan; bien sé que también nos aguarda la adversidad y los días aciagos. ¿Qué les digo, queridos?, pues sí, también vienen, pero no olvidemos que somos aztecas y que ya encontraremos el modo de torearlos.

01 Jun 2010

Intimidad

Intimidad


Antes, en los buenos tiempos, defendíamos de todas las maneras la esfera de nuestra intimidad. Yo creo que tendríamos que seguirla defendiendo pues no tan sólo es nuestro espacio de vida, sino el espacio que eventualmente nos define e indica inequívocamente quiénes somos. Pero insisto, estamos en la puritita feria de las vanidades. Entonces, por ejemplo, yo tengo que indicar con mucha precisión y sin lugar a ninguna duda en qué hospital me encuentro, qué tripa se me rompió, qué opinan los médicos, cuándo me aliviaré y cuándo estaré de regreso en los diversos medios que usualmente infesto. Como no se me da la gana dar estas señales que permitirían mi exacta ubicación, hay personas que se molestan grandemente y dicen tarugadas como la de que “yo me debo a mi público”, ¡ashingá! y de esto debo deducir que el público ya está realizando una magna colecta para pagar los nada módicos precios que me está costando la recuperación de mi salud. Mejor, cada quien paga lo suyo y como diría José Alfredo: “Ahí nos vamos”.Por lo demás, espero no interrumpir esta comunicación, aunque del exterior me llegue material tan magro como ocurrió hoy. Siempre hay manera de sacarle jugo a lo que ocurre. Ése es nuestro trabajo.

02 Jun 2010
En el anchuroso mundo no parece ocurrir nada digno de nota. Hagan de cuenta de que el cosmos íntegro estuviese en espera de los grandes y nunca antes ocurridos acontecimientos del 11 de junio. En esa fecha, los balones de todo el mundo se echarán a rodar y dará comienzo la Copa Mundial de la especialidad y los espectadores de todas las nacionalidades que siempre hemos sido unos papanatas, prorrumpiremos en vítores, en porras y en cánticos dedicados a nuestra selección favorita. O sea que nos esperan largos días de holganza e improductividad, adheridos al televisor con la consecuente y gradual pérdida de la familia, asunto éste que, bien mirado, no es tan grave, porque enfrentémoslo: Nuestra familia actual no está como para una exposición y perderla a ella es como perder un suéter que nunca nos gustó; en cambio, una segunda oportunidad, por muy mal que nos vaya, algo bueno nos reportará.

03 Jun 2010

México

México


Ahora quisiera meter baza en el asunto de mi amigo Xavier Aguirre improvisado como orador cívico. Yo, ni de lejos, estoy tan enchilado como Carlos Albert y algunos otros. Resida o no resida aquí, Aguirre tiene, creo yo, derecho de externar su opinión sobre los asuntos nacionales y sobre lo que le venga en gana. Ahora bien, una vez que se externa una opinión terminante, luego hay que actuar en consecuencia y ahí te quiero ver, Domitila. Si primero dices que ha llegado el momento de que México se pronuncie y actúe y luego te largas a vivir tan ricamente en Miami, creo que hay un contrasentido que encuera de feo modo al entrenador nacional. Pero era asunto suyo el pronunciarse luciendo ese tacuche de enterrador de lujo y será su asunto salir de los tres mil atolladeros en los que se metió tan a lo güey. De la vida, lo que yo espero es que me obsequie el alivio total y con eso tengo. Lo demás me lo procuro yo con la invaluable ayuda de ustedes.
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCCIX (1809)
Deseo fervorosamente que, faltando 30 segundos para el comienzo del Mundial de futbol, la tele de MONTIEL ¡poghfalashingé!

08 Jun 2010

Celebremos

Celebremos


Alguien, no ha mucho, se habrá puesto a pensar; a pensar y a decir: Se cumplirán 200 años del comienzo de nuestra lucha por la Independencia de México… se cumplirán 100 años del arranque de nuestra caótica Revolución… ahora estamos en el 2010 y me pregunto ¿no va a pasar nada?, eso estaría muy mal, ¿qué podríamos hacer?… un movimiento armado, además de que ya está muy choteado, es un lío para organizarlo y, además, a los organizadores terminan poniéndoles unas friegas de perro café que Dios guarde la hora… ¿qué haremos?, porque tampoco es cosa de que pase inadvertido y que, por lo tanto, nosotros no ingresemos ni como pie de página a los libros de nuestra historia… ¿qué haremos?…Yo no sé en qué habrán terminado las cavilaciones del hipotético ser que les acabo de presentar. Lo que sí sé es que México no está permitiendo que estos 200 años pasen inadvertidos. Después de una especie de letargo que duró los primeros meses de 2010, de pronto todos los meshicas decidieron que era indispensable recordar, conmemorar y celebrar nuestros 200 años de habernos hecho presentes en el “concierto de las naciones modernas” como decían los oradores priistas, máximos maestros en el guayabazo cósmico y en el elogio intraducible e inaplicable. Aquí y allá, al principio con cierta timidez y ahora con estrepitoso descaro, toda la vida pública nacional parece haberse convertido en un permanente acto celebratorio porque, por milagrosas e ignotas razones, los tenochcas hemos durado ya 200 años. Ustedes me dirán que hay muchas otras naciones que han perdurado mucho más a lo largo de los siglos, pero no con mexicanos. Créanme, yo los conozco bien y todavía distamos mucho de sentirnos confortables en lo que los mayas llamaban “la cuenta larga”. Pregúntenle a su plomero si tiene algún deseo de que la perfección y el primor de su trabajo perdure por muchos siglos. Sé que les contestará: Nooo, imagínese que mis reparaciones fueran eternas, entonces ¿de qué vivo?, yo pa’qué es más que la verdad, me esmero en hacer un buen trabajo que le dure, vamos a decir, un año; ya con eso cubro la garantía y estoy seguro de que me vuelve usté a llamar. Eternas, las pirámides y las pobres momias que han encontrado ahí dentro, pues eran los de mantenimiento que nunca tuvieron chamba; nooo, mi señor, yo necesito vivir de algo. Creo que tiene razón mi cuate el plomero; no están los tiempos para trabajar con eternidades; eso no es ni con mucho el signo de la modernidad. Lo fue quizá de los tiempos medievales poblados por esos seres que iban, depositaban su piedrita y afirmaban que estaban edificando una catedral. Hoy ya nadie dice eso, entre otras cosas porque la construcción de catedrales se ha escaseado mucho y ya nadie va por el mundo cargando su piedrita.Aquí reconectamos con nuestro asunto de los 200 años y nuestra loca pretensión de celebrarlos con múltiples actividades de humanitarismo ciudadano. Tampoco estoy muy a gusto: El amor al vecino es ineludible tarea humana. Hay que cumplirla y ya. Es hasta un poco vulgar convertirla en una celebración; pero ustedes me dirán.
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCCXII (1812)
Y pensar que MONTIEL y su raza también han vivido 200 años.

09 Jun 2010
Si somos honestos, trabajar lo que se dice trabajar, con la pena de que ya nada más lo vamos a hacer miércoles y jueves. Estos días los deben de aprovechar todos aquellos que quieran encargarnos algo. A partir del viernes, ni los veo, ni los oigo. Un Campeonato Mundial de Futbol es una cosa muy seria que solicita el 100% de nuestra atención. Por favor, no se pongan en el plan de que nada más van a ver los partidos de México y que si se diera el remoto caso de que nos eliminaran rápido, ellos se desentenderían del futbol y retornarían a las labores: ¡No!, ¡no vayan a hacer eso!, ¡os lo suplicamos por vida suyita!, ¡sean hombrecitos y aguanten vara!, piensen que si se nos va México, nos queda España que tiene un equipo tan desmesurado que todos lo marcan favorito para coronarse. Ésta es una fórmula ganadora: O con México, o con España pero de que agarramos corona, la agarramos.

10 Jun 2010

Aguantador

Aguantador


Ahora me gusta hablar de México, pensar en México y especular acerca del talante y condición de la cultura mexicana. En ella veo muchas cosas gratas e ingratas. De estas últimas hay una que me parece la peor, la más triste, la más deprimente: Somos una nación de “dejados”.Hay quien habla de nosotros y de nuestro “aguante” pero lo hace con voces admirativas y encomiásticas. A muchísimos les asombra que aguantemos todo: Si nos dan ruedas de molino para desayunar, nos tragamos nuestra rueda sin chistar; si un caso criminal cuya investigación ha sido a todas luces equívoca y carente de sentido, lo declaran resuelto, alguien por ahí protestará, pero al final se impone la resolución que, en el fondo, más tranquiliza a todos y así, el caso está resuelto porque está resuelto. Si el señor Manlio Fabio Beltrones con su carita de Capulina decide perorar sobre Revolución y Modernidad y para ello expele una apretada fila de estupideces, nadie le dice nada sobre estas estupideces y, si acaso, llegara a decirle que encuentra polémicas sus declaraciones. Éste es el océano de credulidad en el que navegamos todos y en el que muy difícilmente vamos a encontrar una verdad que nos resulte útil para afianzar un futuro.Todo mundo le apuesta a nuestra credulidad: Los funcionarios, los conductores de medios, las autoridades eclesiásticas, los políticos que comienzan, los que terminan, los parientes consanguíneos y los parientes políticos. Todos consideran que más nos vale creerlo que averiguarlo. Provenimos de una cultura de dogmas y de credos. Muy tardíamente prosperó entre nosotros, si es que ya prosperó, la formación de una conciencia crítica y la aplicación de un criterio propio que muy poco tiene que ver con la creencia de que lo sabemos todo, pero que es indispensable para reivindicar nuestro derecho a saberlo todo.¿Qué pasó realmente con Paulette?, ¿cómo estuvo realmente la desaparición de Diego?, ¿por qué nadie ha sido inculpado por el incendio de la guardería ABC?, ¿por qué nunca nos enteramos de asuntos que serían indispensables para ubicar nuestra existencia en este País? Nos quedan dos caminos: O investigar por nuestra cuenta cada uno de estos enigmas, o resignarnos a la credulidad y terminar nuestros días en calidad de formaciones rocosas. Corazón: Tú dirás lo que hacemos.

11 Jun 2010

Mundial

Mundial


Las señoras y, en general, el sector femenil está más bien putrefacto al saber que durante un mes no gozarán de la atención íntegra del machín que la vida les asignó. Lo que acabo de decir debe leerse con cuidado: A la mujer moderna en general le viene valiendo gorro si su “gordo” las pela mucho, poquito, nada; de lo que se trata es de una cuestión educativa que el hombre tiene que asimilar y que podría formularse así: Los hombres de hoy deberán prestar su mejor y más plena atención a la mujer que tienen a su lado; poco o nada importa que la mujer, dado el nivel de las tareas que ahora desempeñan, no nos esté haciendo el menor de los casos. Ése no es nuestro asunto. Vuelvo sobre lo que estábamos diciendo: Cuando una mujer percibe que no está recibiendo ese homenaje permanente que es nuestra atención íntegra, comienza a cabrearse y este cabreo puede llegar a tener consecuencias catastróficas que ¡ojo!, no deben amilanarnos porque, oigan queridos hombres ya estuvo suave de llevar tantos años de miedo disfrazado de “prudencia”. ¿Si se enoja la vieja?, ¡pues que se enoje!, ¿que dice que va a reventar?, ¡pues que reviente! Tope en lo que tope, ya no podemos vivir bajo el imperio minucioso y cotidiano del gineco-terrorismo. El campeonato mundial de futbol nos brinda una oportunidad dorada para poner a las mujeres en su lugar. Sabemos que nos costará caro; estamos dispuestos a pagar el precio. Sabemos que nos esperan meses difíciles: Los viviremos y los sobreviviremos. ¿Que no quieren dirigirnos la palabra porque están “sentidas”?, ¡pues que no nos la dirijan!, pero ya basta. Todo esto hay que irlo pensando desde ahora. Les aseguro que ellas ya tienen una estrategia, ya establecieron rutas de escape rumbo a casa de su madre; ya instruyeron a los niños y, en particular, a las niñas acerca de por qué deben permanecer con su padre y solicitarle permanentemente su atención. Así es que, colegas queridos, no canten victoria a menos que apliquen una de las dos estrategias que, a continuación, aconsejo: La primera tiene que comenzar administrándole al copete de la mujer un suave golpe rasante de los llamados soplamocos. Sin dejarlas reponerse o revirar, pasen a decirle: Urania, estoy francamente extrañado. Ya va a comenzar el Mundial de fut y aquí no veo ningún preparativo. Vaya chasco el que se van a llevar mis amigos a quienes tanto les he presumido tu habilidad para hacer botanitas y desayunos exprés. Si por algo, ahora no tienes voluntad, dímelo para solicitar los servicios de mi amiga Mónica Patiño. Esto es un poderoso gancho al hígado que no hay señora que lo resista.La otra solución lo único que requiere es ahorro. Ya para el día de hoy tendrán que tener dinero suficiente para enviar a la rebelde de viaje a Sudáfrica. Santo remedio.Ya con este renglón resuelto, queda el camino despejado para ver, si queremos, los 40 partidos del Mundial. ¡Salud!

15 Jun 2010

Sexto sentido

Sexto sentido


¿Por qué una mujer de esto, concluye aquello?, pues, porque es mujer; y ¿por qué, ya con la confesión firmada y el juramento de que jamás volveremos ni siquiera a mirar a la Pimpis, nos dice la autoridad máxima que se dio cuenta de nuestros chicoleos porque me dio por cambiar de cereal en el desayuno? No dudo ni por un instante de la veracidad de esa mujer que nos sorprendió en plena maroma; lo que me ocurre es que jamás me será dado entender los enigmáticos caminos que sigue el pensamiento femenino que, hasta donde he observado, funciona mediante pequeñas y domésticas revelaciones que ellas llaman “latidas” y de ahí pasan a succionar la calceta con su odioso “sexto sentido” y esto a los hombres nos pone muy nerviosos, tanto que, poco a poco, nos vamos refugiando en la castidad con tal de no vivir en ese Estado Policial que se nos quiere imponer. Es que nuestra alma no conoce el reposo: De 0 a 18 años nos vigilan por turnos, a) nuestro Ángel de la Guarda que es como un seráfico judicial, b) nuestra madre que está en los cielos y de quien nada diré porque soy ex alumno marista y detesto a los que escupen donde comieron, c) las variadas pelafustancitas que, con el visto bueno de mi madre, accedieron a ir conmigo al cine o al parque

17 Jun 2010

Chimuelo

Chimuelo


No hace muchas noches, tres para ser exacto, sostenía yo animada conversación con una bella pero empecinada mujer. Estaba yo en plena edificación de mi irrebatible alegato final, cuando ¡cátate! algo ocurrió que mi discurso se fue al puritito demonio. Mi excelente español se tornó dialecto africano y yo quedé asombrado y asustado. Revisando con calma lo ocurrido, vine a caer en la cuenta de que lo que había ocurrido había sido un simple problema dental. ¿Se imaginan?, ¿estar en pleno alegato y que comience uno a escupir dientes y a decir “tafoya” cuando quiere decir “tragedia”?, bueno, pues eso le acaba de pasar a su indestructible, todavía campeón y todavía invicto Charro Negro. En el momento mismo en el que comenzaba cling, clang, la lluvia de piezas dentales sobre el piso, reconozco que la primera moción de mi espíritu fue mentarle la m… a mi dentista. Todas las demás imprecaciones y deprecaciones vinieron después y alcanzaron su punto más alto, cuando me miré en el espejo y se me apareció un viejo igualito al que era el mero cuaderno matacuás de la madrastra de Blanca Nieves. Mirar esto y pegar la carrera rumbo a mi doselada cama, todo fue uno. ¡Ya no quiero vivir!, gritaba yo en mi chimuela desesperación, con el INRI adicional de que ciertas consonantes me chiflaban y así no había quien me tomara en serio.

18 Jun 2010
Hay que vivir como Dios manda y Dios manda ser justos y ser felices. Y ya.

22 Jun 2010
Está con nosotros Zinedine Zidane quien nos da su autorizada opinión: Bueno, yo cgeo que a los pgoblemas hay que dagles solución; no sé cuál, pego hay que haceglo. Dicho esto, Zinedine pasa a cobrar su lanota en Televisa y asunto finiquitado.

25 Jun 2010
¡HOY TOCA!
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCCXXV (1825)
A ti, MONTIEL, no te toca más que el unánime desprecio.

28 Jun 2010

Dar la vuelta

Dar la vuelta


Después de varios meses de ajetreo médico y su correspondiente cansancio, este sábado me gustó para “salir a dar la vuelta” que es un ritual mexicano que cumple exactamente con lo que su nombre promete. No se trata de salir a comprar nada; tampoco existe la intención de visitar a nadie; muchas veces, como sabiamente puntualiza la Rosachiva (recién goleada por los pamperos), ni siquiera es necesario bajarse del coche para que se cumpla el ritual de “dar la vuelta”. Tengo la impresión de que la Ciudad de México pronto nos negará este solaz y esta vacación. Dar la vuelta implica avanzar a muy lenta velocidad, frenar con cierta regularidad y a establecer con otros viandantes y transeúntes conversaciones quizá breves, pero cálidas y sustanciosas. Nada más lejano a mis intenciones que pretender hacer gala de que yo sé hacerlo todo y hacerlo bien. No hay tal; pero es mi obligación reconocer que soy quizá uno de los 10 expertos capitalinos en el galano arte de dar la vuelta. Si llegara Tere Vale a preguntarme ¿por qué soy tan ducho para dar la vuelta?, yo tendría que contarle que soy de estirpe jarocha, que eso trajo aparejado una marcada e irrenunciable vocación de metichería. Desde mi infancia poseía a la literatura para todo lo que fueran viajes largos y aventurados y poseía a mi papá a quien le encantaba salir a dar la vuelta, para todo lo que fueran los trayectos breves que pueden resultar inmensamente aleccionadores siempre y cuando el sujeto de la vuelta sea perceptivo, tenga oído fino, buen olfato y mirada aguda. Con el ejercicio de estas sencillas virtudes, una vueltecita puede resultar mucho más iluminadora y enriquecedora que lo que pueda obtener un nako feliz que hiciera un viaje por Tasmania. Sabedor de esto, el sábado pasado experimenté el enorme gusto de volver a sentir el íntimo deseo de dar una vuelta.

05 Jul 2010
El amor el único imperativo al que jamás podremos negarnos.

06 Jul 2010
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCCXLII (1842)
¿Cómo es posible que los mexicanos y los mexiquenses voten por el partido en el que milita ARTURO MONTIEL ROJAS?

14 Jul 2010
…el festival que ya se desató en los Estados de la República donde ya cada caciquillo se siente el De Gaulle de Tonatico y todos se sienten guapos, garbosos, altos, magnéticos (la verdad es que tienen facha de chinches infladas). A varios de ellos, ya les calentaron la oreja con la idea de que tienen todo para ser los próximos presidentes de la República. Esto los tiene transfigurados, con el bigote brilloso, con el paso más firme que nunca y prodigando el ya patentado abrazo con tres palmadas que intercambian entre sí los priistas de la primera hora.

19 Jul 2010

No hay purrún

No hay purrún


Yo estaba muy bien… bueno, no estaba taaan bien, pero estaba como decía Solón: “A medios chiles”. Según Solón, éste es el estado perfecto del hombre: Ni frío, ni calor, sino la confortable sensación de que la vida va y que, en última instancia: No hay purrún. Ésta es una noción central. Si las mujeres, por ejemplo, entendieran esto, estaríamos salvados. Que Pepe llegó a las tantas y oliendo a no sé qué, no hay purrún; ya el hígado de Pepe tomó debida nota y, en su momento (el peor), pasará su factura.

21 Jul 2010
Vestirse correctamente es un modo de poner en evidencia nuestra total falta de imaginación.

22 Jul 2010

Lluvia

Lluvia


En el observatorio que fue donde surgió el pronóstico de que a los capitalinos, a partir del miércoles se nos vendría encima una cantidad de agua como nunca habíamos visto en nuestra vida y que muy probablemente volveríamos a ser aquella ciudad lacustre de la que hablan las crónicas indígenas. Como suele suceder, esta noticia pasó inadvertida para la enorme mayoría de la población que vive convencida de que en la Ciudad de México nunca llueve. Cuando esto ocurre, el capitalino medio pone cara de enorme contrariedad, voltea a los cielos con rencor, regresa a su casa en pos de su paraguas que nunca aparece, toma un periódico, lo dobla sobre su frente y pega la carrera rumbo a su coche y, si los dioses están de buenas, el coche arranca y la historia termina; pero si da la casualidad de que a Huitzilopochtli, o a Tláloc o a alguno de la familia le hicimos recientemente una perrería (una xoloixcuintlería), las deidades deciden que ha llegado la hora de ponerse a mano. Entonces, el coche nunca arrancará y, lejos de eso, comenzará a dar toques en toda su superficie y a avanzar pequeños tramos como el famoso barco beodo.Una cosa sí te digo, lectora lector querido, estoy escribiendo el miércoles por la tarde y el cielo está apacible, la lluvia no comparece y, por obra y gracia del observatorio, los capitalinos que curiosamente los miércoles por la tarde tenemos bastante voluntad de trabajar, hemos relajado nuestra actitud y nos hemos preparado, desde el atuendo hasta el alma para chacotear bajo la lluvia. Basta asomarse para ver a la legión de gandallitas, todos con su disfraz de que son obreritos de Emulsión de Scout. Por eso todos cargan su pescado y muestran la decidida actitud de entregarlo en alguna parte. Gracias a un pronóstico temprano, todos estamos preparados para recibir el diluvio que viene y me temo que lo más probable es que tal diluvio no ocurra nunca por estos rumbos y que nos quedemos, como nos solemos quedar: Vestidos y alborotados, o, lo que es peor: Desvestidos y alborotados.

23 Jul 2010
¿Quieren un buen consejo? Aprovechemos esta vida en fuga; esta vida que se va.

02 Ago 2010

Domingo

Domingo


Cada vez percibo con más nitidez que este texto dominical es el equivalente a esas malditas tareas que nos dejaban los maristas para pudrirnos todo el fin de semana. Yo no conozco a ningún niño que el sábado por la tarde lo dedique a resolver veinte reglas de tres que les dejó para el lunes el maestro Zapiáin. Por lo menos, yo tenía a mi mamuchis que el domingo, a punto de irnos todos a dormir, recibía la confesión de su Príncipe Encantado quien confesaba que no había hecho la tarea de Matemáticas con la agravante de que quien no la hiciera, no tendría derecho a examen final. A mí el matemático asunto me venía más o menos guango y no porque no le temiera a la suspensión, sino porque sabía que con veinte minutos de enjundiosa guáguara, el profesor Zapiáin casi me pediría perdón por haber dejado esa tarea. Esto no tenía efecto sobre mi madre que ya encremada y con bata, hacía que nos sentáramos tú a tú en el comedor y que resolviéramos la tarea de cabo a rabo. Y todavía había que pasar en limpio los resultados, porque Doña Margotita decía que un niño Dehesa no podía entregar esos como chilaquiles de papel en calidad de tarea. Muchas veces, hacia las doce de la noche, todavía estábamos “pasando en limpio”. El lunes entregaba esa tarea, el miércoles me la devolvían calificada casi siempre con una espantosa calificación reprobatoria, lo cual me llevó a la conclusión de que mi venerada madre era una perfecta bestia en todo lo referente a las ciencias exactas.Por eso, detestaba yo los domingos. Por eso los sigo detestando.
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCCLXI (1861)
Dormir es un verbo muy poderoso. Significa descansar, olvidar y olvidarnos, paliar los dolores, reacomodar a nuestros fantasmas y sentir la cercanía, la gravitación de Dios. Espero que Montiel y los de su laya sean condenados al insomnio.

Dehesa dixit 072

19 Feb 2010

Aguirre

Aguirre


Este artículo se lo quiero dedicar a José Ramón Fernández, mi amigo perdido y hallado en el templo (deportivo). Juntos acabamos no de leer, sino de escuchar al Vasco Aguirre exprimir su no muy caudaloso magín para intentar, sin lograrlo del todo, explicarnos los motivos de su presencia como entrenador de la Selección Nacional. Para mayor INRI, como dicen en España, todo lo que dijo Xavier forma parte de una entrevista que concedió a la cadena española SER que da servicios de radio y de televisión. Como que hay mejores papeles que desempeñar en la vida, que éste de ser mexicano privilegiado de muchas maneras que se permite, con todo y todo, hablar mal de su País en el extranjero y en un medio extranjero. Ya hablaremos del contenido de estas declaraciones, pero es importante además señalar que son totalmente torpes, fuera de lugar y sin un asomo de sensibilidad, o de agudeza intelectual. Declarar así es avisar que uno es tonto abismal. Comienza Xavier por decir que no está bien ni a gusto en México, por lo menos, debemos sobreentender, en este México actual tan amenazado de tantas maneras y, por lo mismo, tan inseguro y tan riesgoso. Es probable que así sea, pero somos millones los que seguimos prefiriéndolo o que, en su caso, no tienen modo de vivir en otra parte, como no sea de braceros.Nos anuncia Xavier Aguirre ya puesto a sincerarse, que México puede aspirar a tener en este Mundial de futbol un lugar similar al que ocupó en el anterior; o sea, que de prosperar, nada. No se da cuenta Xavier que al decir esto, lo que hace es devaluar su propio desempeño y anunciar que no le da la cabeza para obtener más de esta Selección. Su desdichada afirmación es casi tan tonta como la otra que se escucha aquí y allá de que México está para disputar la final (¡oh, yes, Jessie, your big bloomers!). Supongamos que la sesuda profecía de nuestro elegante Marqués de Aguirre sea cierta, no es posible, ni inteligente comunicársela tal cual a esta nueva Selección urgida, como siempre, de motivación. Si le dicen a nuestros espiritualmente frágiles jugadores: Van a quedar en el lugar quince, seguramente en ése quedarán; si les dicen: Vamos a quedar entre los cinco primeros, quizá obtengan el octavo lugar, de cualquier modo, ya le ganamos siete escalones al fatalismo. O sea, que por donde la veas, mi querido Xavier, te comportaste como una bestia cuadrafónica.Y el remate de don Xavier posee una técnica, seguramente adquirida en Chalco, de llover sobre mojado. Ya nos dijo que no quiere vivir aquí, ya nos dijo que sus dos capullos viven en Madrid; yo digo que no haría falta que nos dijera que, en cuanto termine la participación de México en el Mundial, él también se irá de aquí. ¿Y por qué no te vas yendo?, preguntaría yo. La respuesta me resulta obvia: Porque, por el momento, no hay nadie que le pague el millón y medio de pesos mensuales (o más) que le pagamos aquí los “amolados” con ese dinero que no nos sobra. “Patear el pesebre” es lo que con su boba actitud está haciendo Xavier Aguirre que es mi amigo y que espero lo siga siendo. Recuerdo en mi infancia a mis tías bisbiseando acerca de su urgencia de ligarse las trompas. Eso es lo que necesita Xavier: Ligarse la trompa.

24 Feb 2010

Tamal

Tamal


Hoy martes 23 cumple 15 años mi hijo Andrés. Por causas de fuerza mayor, tengo que hacer una pausa en esta incipiente nostalgia, porque la conminatoria Rosachiva, que anda insoportable con la pequeña y azarosa racha de su equipo; bueno, pues ella me pide que anuncie, que proclame que ella, en un plazo de un mes, celebrará su magno cumpleaños.Vuelvo con Andresito y la tupida tormenta de nostalgias y misterios que su cumpleaños número 15 ha traído consigo. Lo primero que me asombra es que el más pequeño de mis hijos ya tenga ¡15 años! ¿Te acuerdas, lector querido, de ese número de Reforma que incluía una fotografía del Tamal de Dulce (ése fue su primer apodo) en el regazo de su madre? Yo sí la recuerdo vívidamente, pero yo imaginaba que la habían tomado hace tres o cuatro años. Es más, si hoy me lo preguntan, diría que la foto es de hace un rato. No me es fácil resignarme a que la foto sea una antigüedad recogida hace ya mucho tiempo.Recuerdo también el día de su nacimiento en la clínica Santa Mónica que luego se convertiría en algo así como la clínica particular de los narcos con muertes tan sonadas como la de Amado Carrillo (a) “El Señor de los Cielos” cuya pretensión era hacerse una operación estética para cambiar de cara y que la nueva le quedara como de Cary Grant. No se pudo. Ni toda la ciencia de los médicos (cuyos cuerpos luego aparecerían diseminados por la geografía nacional), pudo controlar esa operación tan accidentada que terminó con la muerte del paciente. Cuando su familia fue por su cuerpo, las fotografías muestran que Cary Grant jamás apareció y que Amado Carrillo murió con un rostro como de marmota disecada.Nada de esto quería yo contar ahora. Mi asunto es el Bucles y la recordación de que hace 15 años nació en la clínica Santa Mónica. Sano, con una mirada redonda y grande y con piel como de rosa, así era Andrés recién nacido; su capacidad de seducción la mostró desde que abrió los ojos por vez primera. Con un cristal de por medio, estaba yo mirándolo dormir en el regazo de una enfermera, cuando de pronto abrió los ojos, los fijó en los míos y depositó en ellos todas las flores del mundo, todos los colores y todas las músicas. Juro que yo no tenía presupuestado llorar, pero fue inevitable cuando vi lo que vi y cuando entendí que ésta era la cuarta y última vez que la vida me regalaba ese prodigio de ver unos ojos que, por primera vez, se abrían ante el mundo y le obsequiaban todo lo que en nueve meses habían juntado en su amniótico estanque particular. Según me cuenta su madre, a ella le tocó vivir la inédita emoción de juntar su mejilla con la del recién nacido como si se tratara de confundir dos variantes de la seda.Recuerdo hoy que en ese alumbramiento tuvimos un entradón como si fuera para ver a Pablo Hermoso de Mendoza. Por parte de la madre estaba todo Mexicali y unas cuantas mujeres de orígenes diversos, pero que ahí confluyeron todas. Por mi parte, recuerdo a Julio Scherer que llegó con champaña para celebrar, estuvo también Alejandro Junco y la plana mayor de Reforma. Estuvieron muchos y, por medio de la palabra escrita, estuviste tú, lectora lector querido.

25 Feb 2010

Revolcadero

Revolcadero


Desearía que nadie hiciese una lectura incorrecta de lo que hasta aquí he dicho. Pienso contemplar el mar, pero ni como mal pensamiento se me ocurriría meterme a nadar en él. Mi última experiencia como nadador marítimo fue para mí inmensamente traumática. Ocurrió en una playa llamada “Revolcadero”. Recuerdo que todos los integrantes de mi grupo expusieron prudentes razones para no ingresar a un mar que se veía bravo y muy poco amistoso. El único que dijo las inmortales últimas palabras: “Pues yo sí me aviento” fue, ya se lo habrán imaginado, su audaz y baboso Charro Negro que vio en esta heroica hazaña un camino seguro hacia el corazón de una esquiva gacela que formaba parte de la expedición y a la que, por más que le hice, no aflojaba, no aflojaba y no aflojaba. Con esto afloja, me dije y avancé con majestuoso paso rumbo a las olas. Llegado a cierto punto de mi trayecto y habiendo superado la rompiente de las olas, las mareas comenzaron a alejarme de la costa mientras yo experimentaba uno de los miedos más grandes de mi vida. Voy a acabar en Japón, pero ya fi leteado y en latas, pensé. Y comencé a gritar y a hacer señas que los subnormales de mi grupo consideraban saludos a los que muy amablemente correspondían. Por fi n, un niñito nativo entendió lo que pasaba, fue por mí y me regresó a la tierra fi rme. Esto ocurrió en 1961. Desde entonces no me meto al mar, lo que no obsta para que hoy emprenda la marcha al mar.

02 Mar 2010

Respetable público

Respetable público


Lo interesante es que mi papá cargara orgulloso con su puro brazo izquierdo a su orejoncito con traje de enano. Desde ese envidiable oteadero pude con claridad ver las incidencias del cotejo de un tal Kid Anáhuac, que tenía como la cara pisada, contra, vamos a suponer, René “El Mondongo” Malpica que era un negrón musculoso y de apariencia invencible. Esto último vino a resultar enteramente falso. Mugre “Mondongo”, después de empacar cuero suficiente para poner una talabartería, pensó que seguir en esa pelea le podía acarrear la muerte y ya no salió para el sexto round. En ese momento, para aplacar a la gleba sublevada, comenzaron los trajines y gestiones de un señor con smoking y muy envaselinado. Mi papá me informó que se llamaba “Picoro” y fue él quien se plantó en el centro del ring y empleó la expresión sacramental: ¡Respetable público!, para, acto seguido, avisarnos que había ganado por nocaut técnico Kid Anáhuac.De aquella sesión me quedan los recuerdos de mi primer contacto con los macehuales del Altiplano, de la capacidad demoledora de los puños de Kid Anáhuac y sobre todo el convocatorio berrido de ¡respetable público! que no he dejado de oír en muchas de las gestas deportivas que he presenciado. La última vez acaba de ocurrir en Acapulco al término del torneo de tenis de dicha localidad.Concluyó la final masculina y de inmediato, para que no se le desbalagara la fina concurrencia, saltó a la cancha vestido con una camisa azul voluntariamente desfajada, quizá como muestra de elegancia tropical, un señor gordito y chaparrón que pidió los micrófonos y se arrancó: ¡Respetable público!, vamos a proceder ahora a la ceremonia de premiación (aquí comienza, me dije, el prolijo ritual azteca que preside todas nuestras ceremonias). El gordito dio las gracias y comenzó a enumerar hasta llegar a los recogebolas, al que pintó la cancha, al que barría diario y ¡por supuesto, a ustedes, querido público! cerró. En la cancha estaban, lo juro, las dos finalistas del torneo para damas, los dos caballeros, el alcalde de Acapulco, el Gobernador de Guerrero y esposas y comitivas adjuntas. Todos hicieron uso de la palabra. Los tenistas ya hacían bizcos y lo único que querían era quitarse el charro sombrero de charro y que les dieran su cheque para poder largarse. Pobrecitos, es obvio que ignoraban cómo se las gasta aquí el respetable público.

03 Mar 2010
¿Qué tal durmió? MDCCXLV (1745)
Montiel, candidato de los roedores.

04 Mar 2010

Derecho a la información

Derecho a la información


Pienso en la democracia mexicana y diariamente me consta que el mencionado y fundamental derecho a la información resulta sólo vigente en unos cuantos casos. Esto tiene varias explicaciones: Habrá habido casos en que el Estado no bloquea una información, porque sencillamente no la posee; y esto sí ya es el universo del Monje Loco donde nadie sabe, nadie supo. Más frecuentemente se da el caso del Estado que sí sabe, pero que retiene esa información por buenas o por malas razones. Estas últimas son las que predominan y las que convierten a nuestra democracia en un organismo inmóvil e incapaz de decidir con rectitud un rumbo. Todo este galimatías de verdades eludidas, de verdades a medias, de abiertos engaños, de revelaciones tardías y de francas fabulaciones tiene a México situado en una Tierra de Nunca Jamás que pende entre un pasado fi cticio que por fuerza manifi esta nuestra falta de verdad y un futuro que será, en el mejor de los casos, utópico por la ausencia de esas certezas que son la herramienta indispensable para erigir un futuro sólido y transitable. Si hiciéramos una lista rigurosa de todo lo que un ciudadano debe saber acerca de la vida pública de su comunidad y si luego cotejáramos esa lista con lo que a la fecha sabemos realmente, creo que tendríamos que sentarnos en la banqueta y llorar inconsolablemente. ¿Cómo es que no puedo saber el uso que le da cada partido político a nuestro dinero?, ¿cómo es que un diputado, o un senador, o tantos más no rinden cuenta de lo que perciben anualmente y de lo que ganan al hacer lucro en provecho personal del cargo que tienen?, ¿cómo es que nadie me informa acerca de la marcha de la investigación del asesinato del hermano de Salinas?… las preguntas se acumulan hasta formar una montaña enorme. Pongo un caso: Desde mediados del siglo pasado, un enfermo llamado Marcial Maciel abusó sexualmente con toda cobardía y ruindad de niños mexicanos. ¿Por qué nadie lo denunció? o ¿por qué nadie hizo nada al respecto y, grotescamente, permitió que creciera el prestigio de santidad que rodeaba a este hombre?, ¿por qué Marcial Maciel adquirió tal valimiento al lado de Juan Pablo II?, ¿por qué nos señalaron y nos maltrataron a todos los que pretendimos dar la alarma? Ahora fi nalmente comenzamos a saber qué tipo de gusarapo era Marcialito. De muchas maneras, para la justicia ya es tarde.

09 Mar 2010

Whisky

Whisky


Hotel Aventura Spa Palace. ¡Nunca vayan a ir! Así se llama la institución penal donde, tras mucho planchar la península yucateca, llegamos los participantes, directos e indirectos, en la “Cumbre VIH” organizada por Bristol-Myers Squibb. Ni me pregunten ¿qué hacía yo ahí?, porque no tengo más respuesta que el consabido correteo de chuleta, si bien en este caso, el tema me resultó harto interesante.Lo que no era interesante, sino repulsivo era el hotel. Supongo que fueron muy rigurosos en su selección de personal porque todos parejamente eran descerebrados y, por lo tanto, incapaces de salirse de su guión preestablecido. A mí, por ejemplo, me asaltó en la tarde-noche el antojo de un whisky. Mi deseo fue comunicado a un mesero que me respondió: ¿Es usted del grupo de los del sida? Respondí: No, señor, yo solamente vine a darles una charla. Ahí empezó el desmoche: Mire, señor, me dijo el infraser: Sólo le puedo ofrecer cerveza o vino nacional. Pero ya le dije que yo vengo por mi cuenta. Sí, pero les va a dar una charla. ¿Y eso qué? Que usted, como sea, es del grupo; le puedo ofrecer vino o cerveza. ¡No soy del grupo!, yo, yo, yo le voy a pagar el whisky en el momento mismo en que me lo traiga. Es que eso no está contemplado. ¿Cómo?, ¿aquí no cobran? Es que lo que usted quiere está muy complicado; tengo que hablar con el gerente. Y se fue el mesero y al rato regresó con el gerente, un chaparrito ojijunto con corbata y traje de franela (¡en Cancún!). Buenas noches, señor Daesa, ¿en qué podemos servirlo? En autorizar que me den un whisky, mismo que yo pagaré de inmediato. Eeee, lo que podemos ofrecerle es vino o cerveza. ¿No le estoy diciendo que no soy del grupo y que voy a pagar? Eeee, es que habría que calcular el precio, ¿sería un sencillo? Afirmativo, señor gerente. Eeee, pues voy a tener que calcularlo o, mejor dicho, costearlo. El ojijunto sacó de su bolsa solapera una pequeña calculadora y se puso a hacer operaciones, parecía que estaba calculando la circunferencia de Neptuno. Eeee, ya tenemos la cifra; señor Daesa, el whisky le saldría en 85 dólares. La caja, ¿verdad? No, señor Daesa, su whisky sencillo. Perdóneme, pero un whisky no puede salir en mil pesos. No, 85 dólares. ¿Sabe qué?, olvídelo. Le podemos ofrecer vino o cerveza. ¡No quiero nada!, lo que querría sería largarme de este pinche hotel.

16 Mar 2010

Cosas

Cosas


Hoy descubrí varias cosas, todas ellas quizá inanes, pero para mí, muy relevantes. Descubrí que comer está muy bien, siempre y cuando se haga sin la menor presión de tiempo y con excelente compañía. Descubrí también que caminar al término del ágape con rumbo a una nevería cercana y comprar un helado con doble bola, una de agua sabor de mango y otra de crema sabor mamey es algo muy cercano al séptimo cielo y al orgasmo tibetano (que suele ser semestral). ¿Cuántos años hace que yo no tenía un arrebato tipo Errol Flynn consistente en ir paseando junto a una mujer, para luego, en un instante, detenerme, detenerla a ella y, sin ninguna señal previa de sismo, acercar mis labios a los suyos y darle un cautivo beso enamorado. ¡Éntrale a San Juan bailando y a México de rodillas! Esto sí es un verdadero día feriado hasta con sus correspondientes fuegos artificiales.

17 Mar 2010

Hundimiento

Hundimiento


¿Cómo no va a hundirse si la ciudad tiene que aguantar a bandidos inútiles y descerebrados como Ramírez Acuña? Esta shulada de mushasho tiene, entre otras muchas riquezas, una camionetota blanca y charra valuada en 800 mil pesos. Ramiritos, una vez que lo cacharon, declaró que la camioneta no contraviene la política de austeridad (¿tekaekeno?) y que no es para nada un vehículo ostentoso. La que sí es ostentosa es su vacuidad cerebral, su ausencia de ética y de madre y su convicción de que aquí nunca pasa nada y de que en este pueblo no hay ladrones. ¿Cómo no se va a hundir esta ciudad si tiene que aguantar a la Tía Cristeta Paredes y a Don Reginito Manlio Fabio que son como un ya muy vetusto dueto de magos humorísticos que siguen haciendo los mismos trucos y los mismos chistes, pero ya nadie los festeja, ni los aplaude. En cada tanda política, su triste tarea es abrir el espectáculo e ir calentando a la gente, en lo que salen los galanes de hoy como el Gaviotín Copetín y Cayo César Mínimo Nava. Por supuesto que con esta nube de pícaros, con esta gavilla de fulastres, con este ejército de hocicones, no hay tierra que no se hunda. Ahora bien, lo cierto es que aunque mucho nos esmeremos, el aguante de México con todo y sus pirámides y sus horrorosos monumentos a los Héroes, es notable. México se hunde, pero no se va a hundir así de balazo, ni que fuera el Titanic. Como todo en este País, nos la vamos a llevar leve, tranquila, suave el aroma. Así es que tenemos tiempo de reconciliarnos, de reanudar la plática (pues, como le iba contando, doña Jobita), de sacar a pasear el hombrito nacarado, de recibir una verdadera carretada de flores y de frutos, como la que recibí ayer lunes de parte de una ex novia que está apretando durísimo para recuperar su privilegiado lugar en el medallero de mi corazón (¿y si le achicáramos, mano?); es tiempo de ganar la calle, ir al Zócalo y si ya estamos ahí, darle un manazo a Marcelo que ya le urge seguir fiel a su vocación de topo y volverle a hacer agujeros a la ciudad. Son ya los tiempos de la primavera. Dicen que México se hundirá. Es posible; pero como bien lo sabía Quevedo, el polvo enamorado tarda más en asentarse.

18 Mar 2010
Muchas veces, cuando decimos que estuvimos en un lugar donde hubo buena charla, la calificamos así porque tuvimos un auditorio dócil que se resignó a oír cómo hablábamos sin parar. No es mi idea. Mi asunto es totalmente contrario. Para mí, buena charla es cuando estoy en un lugar y tengo abundantes oportunidades de estarme callado y aprender.

30 Mar 2010
Faltaron tantos, que uno más ya no hubiera cabido.

31 Mar 2010
Dice Lenin: Tenemos derecho a soñar, siempre y cuando lo hagamos seriamente y estemos dispuestos a trabajar día y noche para imponerle nuestro sueño a la realidad.

01 Abr 2010

Discos

Discos


Fue mi madre la que instituyó que desde el lunes hasta la apertura de la Gloria, todos los días tendrían que considerarse santos y observarse como tales. Y éste era mi pleito con Doña Margotita. Yo era muy joven y de natural apasionado, pero mi madre se encargaba de sofrenar violentamente todos mis ímpetus. Yo, por ejemplo, no encontraba contraindicado poner mis discos de Bill Halley, o de Gene Vincent (el creador de “Be bop a lula”), o de Los Beatles que a mi madre le parecían las gárgaras de Lutero, y procedía a ponerlos en el tocadiscos, aunque más me tardaba yo en poner una selecta melodía, que mi madre en tirar el zarpazo, quitar el disco, requisar todos mis otros discos con el terminante decreto de: te serán devueltos el lunes. ¿Cómo explicarle a los levantiscos jóvenes de hoy que para todo se alebrestan y gritan y amenazan con irse de la casa y quejarse en Derechos Humanos, que nosotros éramos obedientes y dóciles y no nos la pasábamos haciéndola de jamón porque alguien nos mirara feo. Éramos buenos chicos, tan buenos que si la madre decretaba que el miércoles también era santo y que Elvis Presley quedaba vetado, pues así era y dibodobadito.

08 Abr 2010

Interrogatorio

Interrogatorio


Lo que ahora voy a narrar ocurrió en el domicilio de la familia Farah. En una sala o vestíbulo amplio está sentadita en el borde de una silla, como si la hubieran castigado, la señora Lisette Farah. En otro ángulo está echadota como boa, Adela Micha que bien sabe que, en tanto dueña del micrófono y de la cámara, suyo es el poder y la gloria. La señora Farah viste de señora; doña Adela Micha viste como exploradora del África. Esta última está sometiendo a la temblorosa señora a un feroz interrogatorio. Hay quien me ha dicho que Adela estuvo incisiva y penetrante; yo diría que estuvo metiche; por momentos, parecía la maestra de doña Lisette a quien era necesario regañar y centrar su atención para que su mente no se divagara. No entiendo, la verdad no entiendo, cómo por la mente de doña Lisette no pasó la reflexión salvadora: ¿Qué fregados hago yo aquí rindiéndole testimonio a esta lorita huasteca y no la mando a moler a su m…? ¡Esto es lo malo!, ¿por qué no se nos ocurre que tenemos todo el derecho a no dejar que nadie invada nuestra intimidad, derecho a que sólo nos juzgue la autoridad competente y derecho a repeler la invasión de los frívolos y de los babosos? A ver.

13 Abr 2010
Hay un adjetivo que define a esos seres que, como yo, viven cada duda y cada necesidad de elegir como una insoportable agonía. El adjetivo es “irresoluto”. La cruenta realidad nos asedia siempre con la misma y estúpida pregunta: ¿Quieres esto, o quieres lo otro? Si respondes: ¡Quiero esto y lo otro!, entonces te derivan al pabellón siquiátrico, o te hundes en el dramático y quizá gozable abismo de la bigamia. Y ni siquiera estoy hablando de las grandes decisiones que hay que tomar en la vida, eso ya es el infierno en cápsulas. Me refiero al ¿me levanto o no me levanto?, ¿estrellados o revueltos?, ¡me quiero morir en Houston gritando leperadas!, tardo horas en tomar decisiones y siempre decido que es muy probable que no haya decidido bien. Ustedes me entienden (I hope).

14 Abr 2010

Llanta

Llanta


Un automovilista en plena vía rápida se le baja una llanta. Los hay que les vale gorro y se siguen de frente con su Chevy echando chispas, hasta que logran o bien, que el coche explote, o bien, que quede inhabilitado para siempre. Los hay que se detienen, bajan del auto, abren el cofre (él mismo sabe que es una tarea absurda, pero es atávica y ni modo), se quedan contemplando el motor de su coche como quien contempla el plano de una planta nuclear y luego proceden a cerrar el cofre y a dirigirse a la llanta que ha creado el conflicto. Llegan, la ven, la patean (esto es indispensable: No hay mexicano que no patee las llantas de su coche). En el alma del automovilista vulnerado, comienza a crecer el temor de no traer llanta de refacción, o de no traer herramienta. Yo imagino que, en su origen, todos los automóviles tienen su gato y su herramienta consustancial; entonces, ¿por qué hay tantos nahoas y macehuales que no la tienen?, ¿qué hacen con ella? No imagino a ningún conciudadano que llegue a su casa y decida bajar la herramienta del auto porque, por ejemplo, piensa emplearla en esa noche de pasión que se han prometido él y su señora. Piensen en una noche de arrebato en la que el galán le dice a la enamorada: Pérate, pérate tantito, tienes los birlos medio trasroscados, pero traigo la llave de cruz, nomás no te muevas, porque acabamos con el ginecólogo. Es, lo sé, una escena absurda.

16 Abr 2010

Caos

Caos


El cosmos es casi inencontrable en la vida de la Ciudad de México. Pensemos simplemente en ese acto que un europeo cumple de modo casi automático: Tomar un camión. En México, en el poste donde oficialmente está la parada del camión, hay una lámina ya oxidada y que sólo cuelga de un precario tornillo. Con trabajos, pero en esa lámina se pueden leer los horarios del camión. Ahí dice que el camión pasa a las 17:40; son las 17:15 y nosotros nos sentimos contentos y satisfechos por nuestro sentido de la anticipación. Llegan las 17:40 y no pasa ningún camión; a las 18:35 pasa uno de tal modo pletórico, que ni siquiera se detiene en nuestro lugar. Ustedes la habrán experimentado: Se siente una pena abismal. Un compañero de dolor nos comenta: Ni se preocupe, éste era el de las 15:25, el nuestro ya no debe de tardar. El caos.Un doctor que se esmera en vivir en el cosmos recibe el telefonema hecho con un celular que se cortó tres veces, mismas que te cobrarán sin el menor pudor, de parte de la esposa de un paciente que está inconsciente y a punto de emprender la marcha rumbo a las celestiales llanuras. El doctor, que es un doctor digno de tal nombre, le dice a la inminente viuda que llame a una ambulancia y que él va para allá. El galeno cuelga, le avisa a su señora que va a salir, aborda su Jetta y gana la calle. En ese momento, el caos comienza a devorarlo: Varias calles ya cambiaron de sentido con respecto al que tenían en la mañana, nada más por el rumbo al que va hay 600 calles llamadas Abasolo, la numeración parece la más acabada creación de un matemático orate, los puestos invaden el arroyo y los taqueros arrojan cubetadas de agua sebosa, un semáforo tiene los tres focos prendidos, hay una marcha de plomeros oaxaqueños, los materialistas dialécticos circulan por donde supuestamente está prohibido que circulen, una señora con cara de pantufla viene en sentido contrario y los ruleteros tienen su propio festival. No hay chofer que no le grite algún insulto al doctor. Éste saca su celular y se comunica a casa de su paciente. Le contesta “la muchacha” que le informa que el señor ya murió, que la ambulancia jamás llegó y que todos se fueron a Gayosso, aunque no sabe a cuál Gayosso. El caos.

20 Abr 2010
Contra el caos digestivo y la base por bola, no hay defensa.

23 Abr 2010

México mejor

México mejor


Yo creo que México tendrá que ser notablemente más justo e impartir mejor justicia; más igualitario, menos racista y más, mucho más, democrático. México tendría que dejar la cursi monserga de imitar a los Estados Unidos en lo peor que tienen y comenzar a imitarlos en lo mucho que tienen de loable y respetable. México tendrá que ser respetuoso, sin las enormes diferencias económicas que hoy tiene. El México que yo espero tendría que pensar y hacer más para el bien común. El México que será, si es que ha de ser, tendrá que pasar por un trabajo de restauración de todas sus instituciones, porque las que hoy tenemos, aun las mejores, requieren de un trabajo y un talento más homogéneos. En el México que sueño, nadie se morirá de hambre, ni de frío, ni de mal parto, ni de abandono. Habrá parques con muchas flores y kioscos con muchas canciones y el ciudadano y el Estado se profesarán mutuamente respeto, apoyo y afecto. Qué será, será.

26 Abr 2010

Justicia

Justicia


Recibo, cada vez con más frecuencia, las quejas y los agravios, a veces terribles, de mis conciudadanos. Cada mensaje me deja con el alma encogida y con una sensación que es a la vez de ira y de impotencia. Yo tampoco puedo hacer nada, como no sea compartir el dolor y la congoja de mis corresponsales cuyas voces suenan adoloridas, exasperadas y con un subtexto muy grave que nos habla de la urgente necesidad que ha tenido el ser humano de ser tratado con justicia, de tratar con justicia al mundo que le rodea y de vivir en una comunidad que esté construida precisamente en torno a la justicia.Pobres de los pueblos, las comunidades, los individuos que suponen que se puede vivir de espaldas a una justicia negada, pospuesta, amañada, tramposa. Para estos podría darse quizá una prosperidad económica con todos esos satisfactores insuficientes que no son más que la vana escenografía de un mundo injusto. Yo digo que así no se puede vivir y digo también que si somos tratados con injusticia, nuestra automática propensión será actuar del mismo modo con aquellos que, por una razón u otra, nos han sido confiados. La injusticia tiene muchos disfraces y la mayoría de ellos son atractivos y hasta parecen razonables. Todo esto es falso y lo sabemos, el más recalcitrante injusto sabe que lo es y que lentamente se va alejando de su legítima condición humana. El injusto no tiene futuro. Ya este futuro se encargará de crear a sus propios injustos. El injusto muere lejos y muere sin sueños, podría decir José Emilio Pacheco. Deseo para ti, lectora lector querido, que vivas y mueras en la justicia, o por la justicia.Yo no sé qué Bicentenario estamos celebrando si todavía no logramos que nuestro País y sus habitantes vivamos en la justicia. Los procuradores, los jueces y los policías no son más que sombras fingidas si no cumplen su irrenunciable deber de justicia.Por eso digo que yo no soy el destinatario correcto de las quejas de mis conciudadanos; no soy, pero sí soy. Sería injusto si no lo fuera.

27 Abr 2010

Astronauta

Astronauta


Tenemos que darnos a la tarea de formar a nuestros astronautas. Ésta es una solución, hay otra: Sabedores de que un mexicano aprende sobre la marcha y de que echando a perder se aprende, podemos lanzar al espacio exterior la nave “Chivas Guan” con gente de ésa que es muy plomito, del tipo del Coronel Manlio Fabio, el Alférez Nava, la Grumete Gordillo, el cabo Norberto y la chalana Beatriz. Si esta expedición tiene éxito (es decir, si no regresa nadie), enviaremos poco a poquito a todos los diputados, senadores, gobernadores encabezados por Enrique “El Copetín” Peña Nieto y por Mario “El Precioso” Marín, al Procurador Baz Baz, a esa vieja horrenda que es la Gobernadora de Arizona, a Paquita la del Barrio, al latoso de AMLO, al Azcarraguita y su Corte, a MONTIEL y a los que ustedes se sirvan sugerir.Por supuesto que no pretendemos competir con los norteamericanos que ya nos llevan mucha ventaja. Lo que yo haría sería poner el primer changarro espacial que se llame “La NACHA” en donde se reparen mofles, se hojalateen carrocerías, se arreglen transmisiones. Habrá una fondita adosada donde el cansado viajero se meta un reparador fogonazo de alguna de esas marranillas que hacen andar a los paralíticos y les devuelven la vista a los topitos. Junto con esto, tendremos variados chescos y platos tan selectos como el Pato a la Saturno, los Aerolitos de Chicharrón y las carnitas de Cuino Marciano, Chongos Venusinos, café o té.Veo con tristeza que las naciones que ya tienen presencia en la carrera espacial, no han hecho, ni de lejos, la suficiente alharaca por la llegada del sabor y los colores mexicanos. Espérense y ya atestiguarán atónitos la llegada a Neptuno del primer mariachi azteca. Y no nos provoquen, porque nos llevamos también a un nutrido Ballet Folclórico que levante con sus chanclazos el polvo de Mercurio, un planeta que ya para entonces, tendrá Zócalo, PRD y chica Catedralota.Y ya basta, no quiero abandonarme a mis sueños galácticos. Por lo pronto, lo que sabemos es que México ya se dio de alta en la investigación espacial y que Jalisco ya pidió la sede de lo que será nuestra versión de Cabo Kennedy. No se sabe muy bien qué vamos a hacer ahí; lo más probable es que hagamos lo que más cuadra con nuestra idiosincrasia profunda: Vamos a hacernos güeyes.

28 Abr 2010
Me dicen muchos colegas más sabios y expertos que yo que no tendría por qué usar el espacio periodístico del que gozo en hacerles la visita guiada a mi casa de piedra y flores que está a punto de derrumbarse nomás del puro calor, ni contar tan prolijamente los hechos de mi existencia. Probablemente tengan razón, pero yo no tengo otra materia que mi peripecia personal en este extraño mundo. Para ti, lectora lector querido, no tengo más cosa que regalarte que mi vida contada honestamente.

Dehesa dixit 071

04 Dic 2009

Aborto

Aborto


En mi cabeza que ya peina algunas canas (no peina más, porque no tengo más pelo) vive desde hace mucho la convicción de que todo, el árbol, el arroyo, la lata de sopa Campbell’s, es sagrado y de que todo es lo que es, más su misterio. Considero que ignorar esto es lo que nos ha llevado a perderle el respeto a la creación y a ofender y dañar al aire, al agua, a la luz y a nuestros cuerpos. Tal parecería que todo lo existente es, en principio, de nuestra propiedad. Dos organismos creados por nosotros se especializan en estas irrupciones: El Estado y la Iglesia, dos entes corruptos que si no lo fueran, a lo mejor dejarían de pretender legislar sobre nuestros cuerpos y sobre el amor, entendido éste como la expresión suprema de la libertad. Y por aquí llego al tema del aborto y afirmo que no es, que no puede ser mi asunto. Me confieso totalmente incapacitado para decir algo. No soy mujer y si lo fuera, la terrible decisión frente a un embarazo no querido sólo la puedo tomar yo y ojalá lo haga sopesando todo lo que hay que sopesar para dar un paso así, sea éste en un sentido o en el otro, como sea, la mujer quedará lastimada y conservará la cicatriz. Sólo la estupidez masculina puede pensar que se trata de algo frívolo o gozoso. Es un dolor enorme; pero resulta que la libertad duele. Hasta aquí llega lo que puedo opinar sobre el aborto. No puedo añadir más; lo único que puedo es abrazar con toda ternura a las muchachas y a las mujeres que se hallan en esta situación.

07 Dic 2009

Ética

Ética


http://www.pontifex.roma.it, esto que acabas de leer, lectora lector querido, es la humilde dirección electrónica del rey de los prógnatas, el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán que se acaba de mandar un sermón como de Juanito para afirmar en él que ni los homosexuales, ni los transexuales entrarán jamás al Reino de los Cielos. A fe mía que me preocupa. No vaya siendo, mi estimado cardenal, que esté usted pisándose su propio callo; es decir, no vaya a ser que en su condena se esté llevando de corbata a una multitud de colegas suyos que, además, serán los únicos que lo tomarán en cuenta, porque lo dicho por usted, es para nosotros, los lectores comunes, un despropósito más de los muchos que manan de su boca. ¿De dónde sacó usted su “científica” teoría de que los homosexuales no nacen, sino se hacen? Las burradas en tono eclesiástico se acendran y adquieren un relieve mayúsculo. En fin, allá usted y los pocos que tomen en cuenta sus torpes y pueblerinas declaraciones. ¿Para eso lo mandamos a Roma?, me parece un grave desperdicio, su cultura la podría haber adquirido en la sacristía del templo de la Divina Infantita ubicado en Chucuátiro, Mich.
LA OPERACIÓN COBIJA
Pues paso a informarles, amigas y amigos queridos, que la Operación Cobija marcha en todas sus modalidades. Hemos tenido buenos donativos, hemos repartido cobijas sin la menor intención partidista, ni de ninguna índole; tenemos a un proveedor serio y generoso, recibimos aviso de un buen número de personas que por su cuenta realizan su Operación Cobija y, aunque no estamos locos para afirmar que hemos terminado con las frías noches de nuestro País, en algo estamos ayudando para que algunos compatriotas puedan cobijarse y arrebujarse durante estas noches ya decembrinas y peladamente gélidas. En este punto, suele hacer uso de la palabra algún mexicano que ha residido en Noruega y Canadá y que nos dice que ésos son fríos, no los de aquí. Si comparamos termómetros supongo que tendrá razón; pero resulta que los aztecas somos plantas tropicales que en nuestra mula vida hemos residido en Noruega y Canadá. Aunque no tengamos frío de exportación, sigue siendo frío, sigue siendo méndigo y, con perdón del viajero, no pensamos dormir encuerados para ponerlo contento.La Rosachiva y un pintoresco escuadrón de facinerosos conformado por Pancho y La Buenona se lanzaron hoy domingo a tempranísima hora a llevar cobijas a un paraje del Estado de México que, me imagino, jamás visitará la Gaviota en su luna de miel.Les quiero decir, amigas y amigos, que no nos demos jamás por satisfechos, ni hagamos estas cosas como una suerte de trueque para adquirir “buena conciencia”; nuestro maltratado país tiene múltiples carencias, la primera que solicita ser subsanada con urgencia es nuestra pasmosa falta de ética. En mi permanente denuncia de Montiel están, por una parte, las raterías del propio Montiel, pero también es la denuncia de toda una comunidad que permitió que la saquearan y que ya se disponía a agachar la cabeza. Y ya que estamos en esto, ¿dónde anda ese lindo truhán que se apellida Navarrete Prida? Supongo que también está cobijado por la impunidad. Nosotros ofrecemos otro tipo de cobijas.
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCLXXXIV (1684)
Insisto: Montiel.

08 Dic 2009
*Santa
Le pido desde ahora a los cielos no encontrarme con ningún desharrapado compatriota vestido como Santoclós que es un personaje cocacolero y abominable, depositario de todas mis furias decembrinas. Si a pesar de todo lo dicho por el cardenal Javier Lozano Barragán, logro colarme en el cielo, me daré a la tarea de buscar a mi madre, que ya está en proceso de canonización, para que me explique por qué, valiéndose de mi inocencia, me puso mi trajecito de tweed inglés de Tlaxcala (pantalón corto, saquito lucidor y cachuchita del mismo material) y así convertido en tamal peludo me llevó a la avenida Insurgentes para que conociera en el aparador principal de Sears a ese timbón forrado de terciopelo rojo que se movía de modo amenazante, mientras profería un jo-jo-jo que puebla, con el panzón de alrededor, mis pesadillas más atroces. Desde entonces le tengo a “Santa” un odio africano y esto por no hablar de los bonos de mi madre que jamás recuperaron el excelente nivel que tenían hasta antes de esta aventura. Y no se acaba aquí mi inquina por Santoclós. Con toda frialdad puedo decirles que no entiendo el vínculo entre la historia de José y María que en una noche de invierno buscaron refugio para que María de Nazaret pudiera dar a luz a un niño que, según la convicción de muchos, también era Dios; a ver, díganme qué tiene que ver esta historia cargada de poesía, con la mal tramada historieta de un adiposo que vive en el Polo Norte donde regentea a una caterva de enanos que son explotados en una fábrica de juguetes de los que, año con año, sale a repartir muestras gratis para enganchar a los caperuzos como consumidores. Para repartir sus porquerías, tiene un trineo volador supuestamente tirado por unos renos a los que rellena de alcohol hasta la cornamenta (de ahí la nariz roja del tal Rudolph) para que aguanten el viaje. Perdónenme, pero esta historia sí es una verdadera xalada.

11 Dic 2009

Amor

Amor


Hace algunos días, conocí a una hermosa y joven mujer. Con tal de poder permanecer cercano al aroma y lozanía de esta muchacha, le platiqué mil historias debidamente sazonadas por la ficción, pues sin ella, la historia es insípida y sin interés. Muchas cosas le dije, menos la que hubiera querido decirle:Muchacha eres muy bella. Si yo ahora tuviera 20 años, me volvería loco e inventaría mil caminos que llevaran a tu corazón.Muchacha eres muy bella. Si yo ahora tuviera 40 años, el deseo de estar en ti me resultaría insoportable por doloroso. Te ofrecería mi vida, mis bienes, mi porvenir con tal de que éste se mezclara y confundiera con el tuyo. Te llevaría a conocer el mundo para que tú me permitieras conocer y desvelar esos misterios que adivino cuando me miras. Miles de poetas me ayudarían a decir algo tan elemental y vertiginoso como “no puedo vivir sin ti”. Conoceríamos juntos el color y el volumen de la belleza humana y a toda hora estaríamos juntos. Nos dolería el dolor del mundo, pero éste sería soportable si me bastara alzar los ojos y descubrir con inédito asombro que ahí sigues a mi lado. Te permitiría vivir tu vida y yo viviría la mía, pero cada uno estaría habitado por la tenue sombra del otro y así seguiríamos juntos. Aprendería lo que a ti te gusta aprender y juntos aprenderíamos a escribir para así lograr dibujar los símbolos reunidos que cifraran nuestros nombres.Muchacha eres muy bella. Si yo ahora tuviera 50 años, mi amor por ti mucho tendría de magisterio. Serías mi discípula y yo tu enternecido maestro. El sexo atemperado se manifiesta en la ternura. Me sentiría urgido de depositarme en ti y de que conocieras mis infamias y mis grandezas. Pasearíamos, miraríamos, nos miraríamos y todo esto tendría una lánguida cadencia de vals.Muchacha eres muy bella. Ahora tengo 65 años y tengo muy poco que ofrecerte. Mi porvenir es precario y muy delgado. Se me ocurre que lo único que puedo convidarte es un gran helado de limón. A mí me gusta mucho y espero que a ti también. Por favor, entiende que ya es casi lo único que puedo ofrecerte pleno, antojable y fresco. Un helado de limón puede ser la correcta metáfora del amor. HOY TOCA.
¿Qué tal durmió? MDCLXXXVIII(1688)
Ya vamos a cerrar otro año y la impunidad sigue carcomiendo las bases de la ética mexicana. Para que la justicia actúe como tal hay que ser pobre, o haber pisado un callo muy importante. Si no es así, las Muertas de Juárez seguirán durmiendo su injusto sueño y MONTIEL continuará viviendo como si fuera honorable.

14 Dic 2009
Me retiré tardísimo y con la inexplicable decisión de poner en mi casa de piedra y flores un arbolito de Navidad. ¿Qué me está pasando? Continuará.

15 Dic 2009
Mi vista se encontró con puros motivos navideños que me hicieron pensar que el asunto no hay que tomárselo tan a la tremenda y que Ch. Dickens nos da espacio para imaginar que Scrooge puede cansarse temporalmente. Total que por éstas y aquéllas y por la inminencia del retorno de mis chilpayates me he permitido, con la inapreciable y agradecible ayuda de la Jaguara (que no está en extinción), poner un pequeño árbol de Navidad al que añadiré un sobrio nacimiento porque ni modo de no invitar al niñito y a sus papases y, en representación del gabinete: El buey y la mula. Así que al señor que ya se arrancó reclamándome que yo haya pactado con el enemigo, le comunico que está loco, que sigo siendo Scrooge y que sólo estoy descansando un tiempito.

22 Dic 2009

Feliz

Feliz


Soy muy feliz y lo soy no porque en mi País los gobernantes se esmeren día y noche en la creación de condiciones que faciliten la felicidad de sus gobernados. De eso, nada. Soy feliz a pesar de ellos y a pesar de una existencia en la que han menudeado los episodios adversos de toda índole. Para acabar pronto (como dijo el de la eyaculación precoz), ni siquiera estoy seguro de conocer, una por una, las causales de mi dicha, aunque varias sí las pueda discernir con nitidez. Creo, por ejemplo, que un componente de mi felicidad es mi entera falta de avidez ante los bienes materiales. Nunca me ha urgido tener mucho y si bien conozco a un buen número de personas que tienen muchísimo, eso no me molesta. Puede molestarme su estupidez y cortedad de espíritu; en esas condiciones, los ataco, pero lo hago por un sentido de justicia y no busco al hacerlo, una felicidad que de hecho, ya poseo. Me declaro como muy feliz porque la felicidad de los otros, lejos de ofenderme, me regocija y me contagia. Soy un gran usufructuario de los dones de mi prójimo y de mi especie. Yo inventé la vacuna contra la poliomielitis en compañía del Doctor Jonás Salk, fui asesor personal de Cervantes durante la redacción del “Quijote” y fui íntimo amigo de Héctor cuando tuvimos que defender Troya, aquella ciudad indefendible. Todo esto me ha hecho muy feliz. Rechazo esa teoría que pusieron en boga las solteronas y las madres abnegadas que consiste en afirmar que la felicidad sólo se conoce por momentos, como si nuestro estado natural fuera vivir en medio de las friegas más espantosas (y miren que en México hay un amplísimo repertorio de “friegas espantosas”). Yo por experiencia creo en la felicidad como estado natural de los humanos y, si hay salud mental de por medio, creo también que todas nuestras capacidades y poderes tienden naturalmente a procurar y mantener este estado de felicidad. En este orden de cosas, no creo que nuestra inteligencia, mucha o poca, tenga aplicación más digna que procurar la felicidad. Aquí me detengo a hacer una reflexión urgente: Es un tanto cuanto estúpido suponer que la felicidad personal se obtiene al margen de los demás o, todavía peor, restándole a los demás sus oportunidades: Una de las herramientas principales de la felicidad tiene que ser la generosidad y la tarea compartida.Soy feliz como lombriz por ser mexicano, como lo son sus ríos y sus amaneceres; soy feliz porque soy hombre y puedo así disfrutar la amenazante novedad de las mujeres; soy feliz porque ni la enfermedad, ni la pobreza, ni los políticos me han podido secuestrar la sonrisa. Soy muy feliz a pesar de que sea diciembre, porque he engendrado cuatro hijos que son buenos, inteligentes y felices. Soy feliz porque escribo y porque te escribo y que conste que lo hago en el frío centro del odioso diciembre.

24 Dic 2009

Arrullo

Arrullo


En un momento clave de los festejos navideños de mi infancia, una sufrida mujer tuvo que cargar en la vida con la dudosa encomienda de ser mi madrina de Primera Comunión, cargo que le conferí con la ilusionada expectativa de recibir suntuoso regalo que jamás llegó. Lo único que me tocó fue una pinche bolsita de caramelos Larín y una estampita del Ángel de mi Guarda muy puñal. Bueno, pues en casa de mi madrina, se celebraba todos los años la cena navideña en la que se podía cenar más que aceptablemente y en la que los adultos, los únicos y verdaderos destinatarios de la velada, la pasaban francamente a gusto haciendo bufonadas y groserías que muy poco tenían que ver con el Niño Jesusito. Por eso, antes de que el sector masculino adulto agarrara la navideña jarra, mi tía La Gorda procedía a organizar el arrullo del Niño Jesús. Para tal efecto, extraía de alguna de sus muchas y recónditas bolsas un paño de seda lo sufi cientemente grande como para que a todos los niños asistentes pudiéramos pepenar aunque fuera un tramito del lienzo del arrullo. Logrado esto, mi tía extraía a la criatura de algún lugar hasta entonces sellado a nuestra curiosidad y con mucho miramiento depositaba al Niño Dios en el centro del susodicho lienzo. Como varios de mis primos, me da pena decirlo, pero eran medio babas y en cualquier momento podían soltar el trapo con el consecuente estrellamiento del que apenas estaba naciendo, a esos gaznápiros mi tía les ponía doble marca presionada. En este momento se iniciaba lo que era propiamente el arrullo cuya primerísima voz corría a cargo ¿de quién más?, pues de mi tía La Gorda que ponía cara de María Callas cuando ésta pesaba media tonelada, entrecerraba los ojos y, con cierta entonación, rompía a cantar aquello de “¡Oh, peregrina agraciada!/ ¡Oh, dulcísima María!/ Yo te ofrezco el alma mía/ para que tengáis posada”. Terminada esta sentidísima romanza, mi tía volvía a jalar aire adueñándose de todo el oxígeno de la casa y se iba sobre “Humildes peregrinos/ Jesús, María y José/ Mi alma os doy con ellos/ Mi corazón también”… Piensa, lectora lector querido, que esta historia tiene ya 60 años largos y que es una gracia del Señor que acá su Charro Negro siga recordando con tanta nitidez cada paso de su infancia. Recuerdo claramente que yo también cantaba con gran entusiasmo, que en verdad creía que estaba yo arrullando al Niño Dios y que había paz en toda la Tierra. Ahora, todas las navidades, yo soy el que peregrina con la ventaja de que siempre hallo posada en casa de la Kronch, mi primera y amada esposa, madre de tres de mis querubines que infestan el vasto mundo. Bien mirado, todos somos o deberíamos ser, humildes peregrinos que en los caminos y posadas nos encontramos y desencontramos. Yo me congratulo de todos mis encuentros, muy especialmente de mi encuentro con La Jaguara que me dio al Bucles, pero también su apasionada dulzura.

28 Dic 2009

Playa

Playa


El caso que hoy me ocupa en el que año con año en mi vida aparezcan como heraldos negros los días aciagos, ésos que van del 25 al 31 de diciembre, los nemontemi de nuestros antepasados indígenas, aquellos en los que el tiempo, al no pasar nada, casi no era tiempo y que solamente podían dedicarse a estar sentados en el suelo, después de haber roto o inutilizado todos los enseres y herramientas domésticas, en espera de que los dioses le concedieran a la humanidad y al universo (a Mesoamérica, si hemos de ser realistas) un año más de vida. Pues bien: Aquí están ya los nemontemi y la mayoría de los tenochcas, olvidando el mandato de sus raíces, se largan en tupidos tropeles rumbo a las orillas marítimas del País. Llegados ahí, se untan ritualmente aceite de coco, piden una piña colada, consiguen una tumbona y pasan el día entero echadotes como rumiantes al tiempo que envían a sus crías a que naden en el mar, quizá con la secreta esperanza de que el mar se enamore de Rodriguito y decida quedarse con él. Normalmente, Rodriguito no va solo, sino que lo acompaña doña Bugambilia Berruecos, la señora madre de su señora esposa que es una ruca autoadherible que indefectiblemente tiene una pierna mala, várices en las dos, lunares como canicas prietas, una elevada noción de su decencia, de su muy discutible simpatía y de su acendrado amor por México y por la Guadalupana. La mayoría de ellas es sobresaltantemente parecida al cardenal Norberto, aunque ellas, en lugar de las púrpuras cardenalicias, luzcan con extraño garbo una colección de trajes de baño color tízname la pupila de la acreditada marca “Catalina” o “Jantzen” que compraron en 1942 cuando Pepe que de Dios goza, la llevó a que conociera el mar en Tampico. Contra la opinión médica y familiar, la señora doña Bugambilia, que jamás ha dejado pasar una gorra en toda su vida de estoica viuda, está ahí a la orilla del mar y lleva de la mano a Rodriguito, nomás faltaba, yernito, yo acompaño al niño, aunque me esté doliendo muchísimo mi pierna mala, pero si la arrastro casi no siento el dolor, dice la vieja mamuca. Ésta es la situación límite que podría ser el arranque de una novela de horror donde doña Buga resultara narcosatánica, pero no me voy a ir por tan pedregoso camino. Yo lo único que quería ilustrar con una situación extrema, pero real, es el actual destino de la inmensa mayoría de mis lectores que, al estar ocupados en sacar del agua a doña Buga que ya naufragó con todo y nieto, se olvidarán de esta bella columna con fondo de cristal que está a su servicio todo el año, nemontemi incluidos.

04 Ene 2010

Deseos

Deseos


Muy propio de estos primeros días de enero es llenarnos, cual si fuera colación, de buenos propósitos, de voluntades de enmienda y de radicales correcciones a nuestra conducta. Llegarán las aguas de marzo y diluirán y desaparecerán estas promesas que, en el momento de hacerlas, no eran falsas; lo que ocurrió es que no eran a prueba de tiempo. Entonces, lectora lector querido, ahorrémonos todo ese numerito (“Ésta es la última copa que tomo en mi vida”… “De ahora en adelante, Camila, sólo tendré ojos para ti”… “Voy a hacer media hora diaria de ejercicio”. En lugar de estas payasadas que suelen durar cuando mucho una semana, podríamos alojar en nuestra alma unas cuantas ilusiones que le den rumbo a nuestra vida durante 2010.Yo estoy lleno de ilusiones. Deseo fervorosamente que este año no tenga que alojarme en ningún hospital. Me ilusiona mantener vivos mis amores y enriquecerlos y adornarlos y conseguir más. Me ilusiona ser buen amigo de mis amigos y amigas y jamás escatimarme con ellos. Me ilusiona que los que están en el Gobierno, lo hagan lo mejor y más decentito que se pueda. Me ilusiona mi País, tan madreado como lo tenemos y me ilusiona la justicia. Me ilusiona la vida tan emocionante, tan sorpresiva como es y me ilusiona, por encima de todo, el amor de Dios con todos sus milagros cotidianos.También ¡cómo no!, me ilusionas tú, lectora y lector querido a cuya buena gracia me acojo y desde ahí, me lanzo a vivir.
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCIII (1703)
Deseo que en 2010, Montiel reciba su merecido.

06 Ene 2010

Reyes magos

Reyes magos


Melchor Ebrard era el emperador meshica, trono que ocupó por derecho de sangre y de apellidos. Ebrard le llevaba al Niñito su pista de hielo, su brincolín y un concierto gratuito de santa Alejandrita Guzmán. El brujo Andrés Manuel fue el único que conspiraba contra él.Gaspar Beltrones era rey del Norte, pero aspiraba a reinar en todas partes. Para eso necesitaba quitar de en medio a la princesita Paredes y la faena se antojaba bastante tosca. También tendría que neutralizar a un bello mancebo mexiquense de quien se decía que tenía tanto poder en el copete que detenía el vuelo de las gaviotas y el brillo de los luceritos. Esta historia todavía está en trámite.Baltasar Herrera era el negro que reinaba en Veracruz. Él también quería ser el rey de todo el mundo y a eso dedicaba sus afanes y su fortuna que crecía diariamente porque Baltasar Herrera ganaba todos los sorteos en que participaba.Fueron estos tres los reyes que se reunieron y avanzaron en pos de la Estrella del Oriente. Pos sí.

08 Ene 2010

Bicentenario

Bicentenario


Para abrir boca, estoy convencido de que ningún país como México premia y celebra tanto la pura durabilidad. Si nuestra abuela cumple 100 años, ésta es razón suficiente para organizar no una, sino varias fiestas que encomien, celebren y festejen el mero hecho de la resistencia calendárica de la ancianita que, la verdad, nunca fue Madame Curie, pero que a los 100 años, ya no da pie con bola y así, sus “maravillosos recuerdos” son un mazacote donde sólo impera el caos en el que se juntan la decena trágica con el 68 y Gloria Marín con María Conesa. La vetarrita además fue siempre una vieja chismosa, metiche, enredosa, sacaletiras, muy sangroncita ella e igualita en rostro y figura al Panzón Soto. Como bien dice la tradición oral mexicana: Si la vejez diera la sabiduría, no habría tanto viejo baboso. Llegado el momento, todo esto no importa: La vieja cumplió 100 años y mágicamente pasó a ser la anciana adorada y bendecida digna de todo festejo. Y ni pensar en que la ruca vaya por fin en busca de las tablas, para ahí exhalar su último mugido que a todos les permitirá el descanso eterno. En México, ya lo decía, premiamos la durabilidad. Si la panadería “El Virote Charro” cumple 50 años con sus puertas abiertas al público y sin que nadie se haya animado a clausurarla, esto es motivo suficiente para “armarla en grande” y celebrar “el comienzo de una tradición”. Y vuelvo a lo mismo: Poco importa si la tradición más acendrada de esa panadería es fabricar un pan repugnante, chilindrinas duras y desastrosas campechanas. El chiste es que ya cumplió 50 años de hacer porquerías.Volvamos ahora con el bicentenario que supuestamente celebra los 200 años que cumple México de vida independiente. Creo que en este punto hay, además, un vicio de origen que puede formularse así: ¿Alguna vez, antes o ahora, México ha sido en verdad independiente? Yo opino que no. La independencia de una comunidad, tal como yo veo las cosas, no se logra por decisión de nadie, ni es un valor muerto que se revive cada año; la independencia es el resultado del trabajo conjunto y consciente de toda esa comunidad que, con plena independencia, se da un Gobierno cuya única tarea es precisamente servir a la comunidad que lo eligió y procurar con todos sus medios el bien común, porque ¿de qué independencia estamos hablando en un País en el que millones de habitantes viven en pobreza extrema sin oportunidades de una verdadera vida? ¿De qué independencia estamos hablando si nuestra comunidad depende tan grandemente de lo que ocurre en su país vecino y de los requerimientos laborales que ese país tenga? ¿De qué independencia estamos hablando si por más de un siglo hemos dependido de lo que ordena ese país vecino? ¿De qué independencia podemos hablar si vivimos puestos en jaque por el narco que existe para satisfacer las necesidades del mismo país vecino?La verdad, yo no pienso celebrar nada, salvo el hecho de que HOY TOCA.

12 Ene 2010
Aquí cambio de tema de manera un poco abrupta para referirme al accidente que tuvo este domingo el helicóptero en el que viajaban varios miembros de la familia Saba. El asunto me duele y me duele doblemente por mi amiga “Lirio del Delirio” que era entrañablemente cercana a varios de los fallecidos. Me gustaría decirle que no esté triste, que ya con el clima y el cielo llorón que tenemos, es suficiente; pero mejor le digo que si se le da la gana estar triste, que lo esté, yo de todos modos la estaré abrazando (y fuerte).

13 Ene 2010
Pregunto: ¿Qué nos ocurre?, ¿de cuándo acá nos hemos dejado ganar por el culto a lo grotesco. Yo sé que nunca (como en la canción) los capitalinos nos hemos distinguido por nuestra británica elegancia, pero entre el desaliño normal y la ya casi unánime pérdida de las elementales formas y nuestros mínimos de compostura hay una creciente distancia. Como decía una parienta mía: Yo sé que soy feyuyita, pero por lo mismo, no tengo por qué andarme alborotando la fealdad.Yo aconsejaría, pero ustedes pueden hacer lo que les dé la gana, que hiciéramos un esfuerzo por mostrarle a nuestro prójimo nuestra mejor imagen y no estos adefesios que mutuamente nos ha dado por endilgarnos.

14 Ene 2010

Intimidad

Intimidad


Estas noticias invasivas y trampeadas no apelan a nuestro derecho a la información, sino a ese sedimento primitivo y morboso que subsiste en el sótano de nuestro espíritu. Sin embargo, estos chismes disfrazados de noticias medran cada vez más en los medios informativos y alimentan a una creciente clientela cada vez más urgida de asomarse a la intimidad de los “famosos”, de los medianamente famosos y, en última instancia, en la intimidad de quien sea. El paroxismo de todo esto es desgraciadamente Internet que, en principio, tendría que ser una de las herramientas más efectivas para la comunicación y el progreso del hombre. No está resultando así por la cantidad de basura cotidiana que a ella arrojamos. Hace unos momentos, vi ahí en Internet unas cuantas escenas protagonizadas por la mamá de Lucerito. Por unos instantes, vi el rostro de esta mujer y lo único que sentí fue ternura, compasión y la intolerable sensación de estarme metiendo en lo que no me importa. Hoy de manera especialmente urgente tenemos que defender ese universo de la intimidad personal que nos costó siglos edifi car. Hemos de hacerlo, entre otras cosas, en defensa propia. A nadie que esté sano le gusta la exhibición universal de sus prendas íntimas. Bien pensado y parafraseando a Simone Weil, esta sórdida actividad es una espada de dos puntas que lastima por igual la dignidad humana del exhibido, pero también del que atestigua esta exhibición. Tenemos hijos y tenemos prójimos. No lo olviden.

15 Ene 2010

Amigos

Amigos


Como ya sabrán algunos de ustedes, los martes y los jueves estoy y estaré (I hope) en un programa televisivo patrocinado por ESPN, conducido por José Ramón Fernández y apalancado por su Charro Negro y por Rafael Puente. No se pueden imaginar ustedes lo gozoso que resulta hablar mal del América y celebrar como es debido sus frecuentes derrotas. El único problema que yo tengo con ese programa llamado “Los Capitanes” es la enorme distancia. Como ustedes saben, yo vivo en el profundo Sur y las instalaciones de ESPN están en un punto ubicado entre el Edomex y San Juan del Río, Querétaro. Esto les mostrará a ustedes que vivir no es fácil y que el trabajo de corretear la chuleta puede ser muy arduo. Lo mejor del trayecto es la compañía de la Rosachiva y la oportunidad que tenemos de entablar largas conversaciones de mujer a mujer. Hoy jueves, el retorno a la civilización lo dedicamos a platicar sobre los interminables horrores y pesares de Haití. Los haitianos son pobres entre los pobres y a ellos precisamente los sacude un temblor que les arrebata lo poquísimo que tienen. Los mexicanos sabemos de estas historias. Esto y nuestra probada capacidad querendona y generosa nos faculta para acudir y tratar de aliviar en algo las penas de nuestros hermanos haitianos. Decía Teresa de Calcuta: “Hay que dar hasta que duela”. Creo que México atenderá este llamado. Siempre que sea el amor el convocante: Aikir.El futbol y sus cuentosMi amigo el Rulos se caracteriza por ser siempre el portador de buenas noticias y buenos proyectos. Ahora que ya hemos sido autorizados para contraer nupcias hombre con hombre, mi voluntad vacila entre el propio Rulos, el Licenciado Plumiche y mi cuate el Benemérito. Los tres me pretenden y yo no los veo con malos ojos, pero no me acabo de decidir por ninguno. En lo que se destraba este triángulo, les platico que varias instituciones ligadas de un modo u otro con el futbol convocan al Primer Concurso de Cuento sobre Futbol en el que pueden participar, con alguna mínima restricción, todos los que en este futbolero País meneen o quieran menear la péndola. El primer premio es de 100 mil pesos y el jurado es lujosísimo pues incluye a Joseph Blatter, a Xavier Aguirre, a su Charro Negro y a otras estrellas refulgentes de nuestro pensamiento y de nuestro futbol. […] Luego no anden diciendo que no se les avisa. Pónganse a escribir porque la fecha límite para la entrega de los trabajos es el 28 de febrero y como esto no es del Gobierno, no habrá prórrogas, ni tratamientos excepcionales, ni liquidación con recontratación. Nada: Ustedes escriben, ustedes entregan, nosotros leemos y nosotros premiamos, ¿isdatclir?

20 Ene 2010
Releo mucho últimamente y al hacerlo aplico la máxima que recetaba mi padre cada vez que me llevaba por cuarta ocasión a ver la misma película: Si ya sabemos que ésta es buena, ¿para qué nos arriesgamos?

25 Ene 2009

Sentida

Sentida


Mi amiga La Ferrus está “sentida” conmigo. No me ha dicho que lo está y mucho menos, me ha confesado de qué tamaño es la daga que le atraviesa el corazón. Esto de “sentirse” es el deporte de riesgo que más les gusta a las mexicanas y el ocultar las causas de su desasosiego, es parte de una estrategia que intenta (y logra) ahondar en esa herida siempre abierta que es el sentimiento de culpa masculino. Todo comienza con un parlamento casi casual de la susodicha. Puede ser “ya tiene tiempo que no me mencionas en tu columna”, pero de inmediato añaden: “Y no es que me moleste, sino que nos llamó la atención a mí y a varias amigas que me lo han comentado”. Cualquier hombre que haya vivido lo suficiente sabrá leer lo que entre renglones nos está comunicando la martirizada mujer. Como quien no quiere la cosa, ya nos dijeron que, por lo pronto, opinan que somos unos perros del mal que no pueden inspirar la menor confianza y al que sólo ellas, en su infinita nobleza, condescienden a dirigirle la palabra. Es un trabajo de demolición con alto nivel de profesionalismo. Y así pasan los días, como dice la canción, y ellas no aflojan y nosotros caemos en un estado de profundo deterioro. ¿Qué te pasa?, preguntamos una vez tras otra; “nada”, responden ellas con la misma periodicidad. La única técnica que yo conozco para defendernos de tan sutil añagaza es, de un día para otro, desentendernos totalmente del asunto, poner cara de que acabamos de llegar de Suecia y de que encontramos todo bien y en su lugar. Esto suele producir grave desconcierto entre las féminas quienes, al imaginar que ya se nos olvidó el “sentimiento” de marras, comienzan a sobreactuarse, a dejarse ganar por el melodrama y a terminar con el ofrecimiento de un pacto que implica perdón y olvido. Ya decididas a esto, se agazapan en algún rincón de la casa y esperan alguno de esos momentos, nada raros por otra parte, en los que estamos tragando dirigibles, jugando yoyo con la baba y pensando qué pasaría si canonizaran a María Félix. Muy modositas se acercan y preguntan así como si nacho: ¿Quieres saber por qué he estado molesta contigo? Si tuviéramos suficientes tamaños y no esas miserias tipo Beckham que portamos, en el momento de esta pregunta, tendríamos que responder con rostro ausente: no, no tengo el menor interés. Las dejaríamos estupefactas, patidifusas, cejijuntas y cerebritiesas. Lo que ocurre es que ni en ésta, ni en trece mil reencarnaciones más, nos aventaríamos un tiro así, pues, en lugar de esto, nos sentamos a negociar y cuando ella nos dice que su “sentimiento” obedece a que no saludo a sus pestilentes hermanos, nos invade un gran alivio, pues pensamos: ¡Aaaah, es por eso!, yo pensé que ya me había cachado en la maroma con Chelito Ballesteros, nooo, pues voy de gane. Beso, lagrimita al canto y ya estamos listos para reanudar la inescapable ronda de la culpa y el miedo.

28 Ene 2009
Aquí estoy juntando estas palabras y tratando de encontrar algún modo de consuelo para la muy querida familia Serrano por la recentísima muerte de María, una muchacha hermosa como la más diáfana luz. Ve con bien, María.

11 Feb 2009

Gómez Mont

Gómez Mont


Urgido como estaba de establecer nuestro centro de acopio para los damnifi cados de Chalco y regiones aledañas (me cuentan, de buena fuente, que un barco rumano cargado de ayuda para Haití, se hizo a la mar, navegó y navegó hasta que llegó a Tahití donde se dispuso a entregar su cuantiosa carga. Lo que después pasó ya se lo pueden imaginar), bueno, el caso es que ayer, quise hacer algunas observaciones sobre el reciente desempeño del señor Gómez Mont, nuestro actual secretario de Gobernación cuyas tareas, por la misma naturaleza de su cargo, normalmente se cumplen en el pudor y sigilo del sellado espacio que ocupan sus ofi cinas allá en Bucareli. Sin embargo, los acontecimientos recientes han obligado a Don Gómez Mont a abandonar los espacios cerrados e irrumpir en la atmósfera exterior con unos atuendos como de marista en vacaciones que no dejan de darle un aire exótico así como de dueño de plantación. Una vez extraído de su cubil, a Don Gómez Mont lo han utilizado como correo aéreo y lo han traído como canica en estuche… Y que mira Fer, me urge que te lances chisgueteado a Ciudad Juárez a darle una semblanteadita para que me cuentes cuando regreses, si regresas, si es prudente que me dé yo un volteón por allá, o mejor me quedo en mi residencia con mi bicicleta que ya logré amansar… ¡¿Cómo estás, Fernanduchis, cómo te fue en Juárez?!… Bueno, bueno, luego me platicas, porque me urge que te retaches otra vez a Juárez, porque necesito que disimules la regadota de barniz que acabo de cometer. Sí, fíjate, yo nomás por andar de pronto y de acomedido, dije que seguramente el asesinato de los quince chavos allá en Juárez era cuestión de revanchas entre pandillas, ¿por qué lo habré dicho, mi buen Fer?… ¡Óyeme, no seas pelado! No se te olvide que soy tu jefe de jefes… Bueno, ya, ya, te perdono, pero vete para allá y le echas la culpa a los medios, porque yo apenas estaba y estoy sopesando los hechos, para no hablar a lo güey, a ver qué inventas. Que le den un trapazo al avión y te arrancas… Te fue bien, ¿verdad, Feromona?, si yo sabía que eres mucho más cotorro que yo. Bueno, eso ya está arreglado, ahora necesito que te vuelvas a ir, porque al góber Baeza ya se le pegó el cláxon y ya se emperró en mudar los poderes a Ciudad Juárez, sin saber el desma… que se puede armar. Necesito que tú le expliques y que lo aplaques, mira: Aquí en un klínex te puse cuatro pastillas de Tafi l reloaded que son las que yo tomo; no se las des de un jalón porque lo truenas. Que le pongan Magna al avión y sales loco de contento. Mira: Te voy a dar 100 pesos para que te los gastes en lo que tú quieras. Por favor, me traes la notita.

Dehesa dixit 070

18 Ago 2009

Impuestos

Impuestos


Lo acabo de ver en la TV y quedé francamente sorprendido. Por boca de usted vine a saber que la Secretaría a su digno cargo planea para septiembre un aumento en los impuestos. Dijo usted esto y se quedó con rostro muy satisfecho y bonachón, haga de cuenta Oliver Hardy cuando lograba pedir su refresco de sasafrás. No es por molestarlo, don Carstens, pero de una vez le voy diciendo que me niego y me negaré rotundamente a aceptar esa alza que, tal como fue presentada, más parecía una “puntada”, que algo bien razonado y de cara a la ciudadanía. Ustedes hacen sus reunioncitas para tomar decisiones que afectarán a todos y así, sin la menor explicación, nos anuncian esos cambios que siempre son, según ustedes, “para bien de la Patria”. Cada vez que nos hacen su perrería pretenden aplacarnos diciendo que todo es para servirnos mejor. A mis 65 años de edad, he tenido ya tiempo suficiente para comprobar que no hay cambios sustanciales que avalen lo dicho por la alta burocracia. Es decir, nuestros servicios siguen siendo de chisguete y para comprobarlo basta observar el ominoso y tornadizo comportamiento de la energía eléctrica en nuestros hogares cualquier tarde lluviosa. Es un desastre, como lo es el campo, como lo son esos hospitales rurales que, al poco tiempo de su inauguración, ya han sido saqueados y desabastecidos. Miremos hacia la educación y de ninguna manera miramos el afable e inteligente rostro de don Pablo Latapí, sino el de la Gordillo, esa mancha escurridiza, deforme y acuosa, o asomémonos a nuestros corruptísimos cuerpos policiacos que ya no pueden ser más ignorantes, más miedosos, más impreparados y más dispuestos a transar con la delincuencia. Junto a esto, veamos los crecientes salarios y prebendas de los diputados, senadores y toda la caterva de “los que ya llegaron”. Ellos, no nosotros, son los únicos beneficiarios de estos aumentos que, de tiempo en tiempo, se les ocurren a los de nuestra casta dominante.Mi estimado don Carstens: ¿Quiere usted subir los impuestos?, bueno, pero primero díganos por qué, explíquenos de modo sencillo cómo es que no le están saliendo las cuentas y necesita más dinero; dinero que, no lo olvide, sigue siendo nuestro y nunca de usted. Los países que llamamos “democráticos” están obligados a tener un Gobierno al que tienen que mantener para que éste, entre otras cosas, administre bien el dinero que ponemos en sus manos y lo aplique con tino y rectitud. Resulta, don Carstens, que ahora va a necesitar más y yo ciudadano y causante tengo todo el derecho a preguntar: ¿Para qué lo quiere?, necesito que nos muestre una lista puntual y desglosada de a qué se van a aplicar esos nuevos dineros; de otra manera, esto sería pachanga y un flagrante abuso de autoridad de su parte. Quedamos claros: Si no me explica para qué lo quiere, no le voy a dar ni un centavo de mi dinero que en este año horrendo he podido reunir con trabajos y chambas que ni usted, ni sus diputados pueden imaginar. Hacer el anuncio del aumento al tiempo que los periódicos denuncian los gastos imbéciles de la Presidencia y de su administración, es un insulto intolerable. No pago porque no es ético y háganle como quieran.

19 Ago 2009
Una de las más feas manías de nuestra sociedad no estriba tanto en desearle la felicidad al otro, sino en programarle esta virtual dicha y adornársela con lo que a nosotros nos gusta. En el fondo, lo que queremos es adueñarnos de la fiesta del otro.

31 Ago 2009
El que avisa no es traidor.

01 Sep 2009
Recordarle al señor don Carstens que todavía no nos explica con puntualidad para qué demonios nos quiere aumentar los impuestos hasta sentir que brota sangre. Yo no pago y si nos van a entambar, pido ventanilla en el camión que nos transporte y litera de arriba en la celda donde nos guarden.

09 Oct 2009

Cálculos

Cálculos


Me cuentan que nuestros antepasados eran muy buenos con los números y que el sistema vigesimal de los Mayas era una shulada. No lo dudo, pero lo que a mí me consta es que el mexicano medio de la actualidad tiende a ser una perfecta bestia en esto de manejar cifras y extrapolarles significaciones. En esta semana, alguien dice, tuvimos 40 defunciones seguras, seguras, hay unas 200 víctimas vacilantes que van de la última agonía, para de ahí pasar a encargar una torta de queso de puerco; todavía no contabilizamos la información de San Luis Potosí que no nos ha llegado, pero ya podemos establecer que de cada tres mexicanos adultos, uno contrajo o contraerá la influenza. ¿Cómo obtuvieron esa cifra?, no lo sé, pero de inmediato me invade la seguridad de que yo seré uno de esos tres que rodará por la arena sin puntilla. Muy desagradable.

15 Oct 2009

Al mando

Al mando


Yo no sé para ustedes, pero para mí está clarísimo que, desde hace por lo menos cinco décadas, las mujeres van ganando de calle. Peor le irá al hombre que no acepte esto. Acéptenme un consejo: Si ya es tan obvio que vamos a perder, hagámoslo con elegancia y galanura: No hay que discutir, no hay que gritar, no hay que perder ni el tiempo ni la compostura; simplemente declarémonos vencidos y procedamos a fi rmar donde se nos indique y a otra cosa. Estos principios de vida no me abandonaron ni un instante ahora que fui a Monterrey al servicio de mi amita blanca Denise Dresser. Todo el viaje lo hice en perfecta sumisión. Siéntate aquí aunque no sea tu lugar; me senté. Ya me comí un sándwich, pero tú mejor no comas nada, para que en la cena tengas mucha hambre; obedecí con lágrimas en los ojos. Vamos a ir a cenar a un lugar que se llama “La Catarina”… Es que yo quería ir al “Mirador”… La Ca-ta-ri-na… Ta’bien, ¡qué buena idea! Gracias a mi infinita prudencia, el viaje transcurrió con toda tersura, aunque regresé y me desplomé en mi camota casi por 24 horas consecutivas que dediqué a dormir y a ponerme paños fríos en la frente. Éstos son sólo unos cuantos ejemplos de cómo tiene que ser ahora la relación hombre-mujer si es que queremos que todo vaya en paz. Cada vez que yo lo olvido –y me suele ocurrir con cierta frecuencia con la madre del Bucles que es una punzante callosidad en el dedo chiquito del pie– las consecuencias para mí suelen ser catastróficas. Y miren que me esfuerzo. Me habla por teléfono y de inmediato yo pongo mi mente a los pies de San Vicente Ferrer y de San Charbel y les pido que me tengan de su mano y refrenen mi boca. Mientras ella habla, yo musito La Magnífica y el ¡Detente, bala! para no incurrir en ninguna imprudencia ni mal modo. Mis diálogos con esta recia matrona se parecen cada vez más a la letra de una antigua guaracha titulada “María Cristina me quiere gobernar”. Quizá por esto me resulte tan sedante escuchar o leer algún pleito entre mujeres, porque ahí sí hay equilibrio e igualdad y se pueden mentar la m… a gusto. Aparece una doctora que no es doctora y una cantante que no es cantante. La doctora le ofrece a la cantante unas pociones mágicas para dejarle la cordillera del Sur fi rme, prominente y redondeada. La cantante accede, los resultados ofenden a la estética y de inmediato se arma el zafarrancho. Los hombres: Nomás mirando. Mensaje moral a los hombres del SME: Ya no le aleguen a la Kessel, fírmenle y ya.

16 Oct 2009

Violencia

Violencia


Yo que fui del amor llave de paso, al término de una larga, fructífera y contrastada carrera amorosa, puedo afirmar con cierto orgullo que casi nunca incurrí en violencia física contra mujer alguna. Mi limpísimo expediente sólo fue maculado una sola vez en la que desgraciadamente tuve que surtirme a una fémina que se había ganado a pulso el severo sopapo que le acomodé. Era una chica perfectamente diseñada para atacarle los nervios a cualquiera. Carecía de bondad, aunque no de buenura. Me encantaba. Mi campaña de conquista hubiera sido la envidia de Napoleón, o de Don Juan de Mañara, el personaje histórico que fue el punto de partida del mito, hoy decadente, del Don Juan. Según yo, el golpe final consistiría en una elocuente “declaración” que tendría presente verificativo (como en las invitaciones nacaradas) en un ensoñado lugar de San Ángel conocido como “Plaza de la Amargura”. No crean que nada más me aventé a lo güey, sino que decidí llevar las cosas tan adelante porque ella de muchas maneras no se mostraba indiferente y me daba lo que técnicamente se nombra “mucha entrada”. Nada fue dejado al azar: Esperé una tarde soleada, la conduje como quien pasea sin rumbo fijo, le procuré una banquita sombreada, me puse como posando para una estatua de Julio César y no tuve tiempo de arrancar con mi inspirada pieza erótico-oratoria porque ella se apresuró a decir: Mira, Germán, antes de que tú me digas algo, te tengo que decir que tengo novio. ¡Sopas!, pensé y luego dije, bueeeno, pero nada que no tenga remedio. Pues tú dirás, me caso el sábado. En ese punto, perdí el control de mi aparato y le conecté un correcto gancho a la mandíbula que ella recibió con esa cara que le ponemos al mansísimo perro familiar cuando le deglute un glúteo a la Tía Mercedes. Yo procedí a retirarme y hasta la fecha la vida ha sido generosa conmigo y no me he vuelto a encontrar a esta araña capulina que jugó tan bellacamente con mi corazón.He contado todo esto porque me gusta mucho contar, pero también porque se trató de algo insólito y único en mi vida y porque acabo de tener un sueño bastante absurdo y quizá atroz. Hay una mujer que lee el artículo pasado donde hablo de la superioridad femenina, pero en el que ella supuestamente encontró alusiones a su persona bastante poco favorecedoras. En el sueño, ella terminaba la lectura, arrojaba el periódico a cualquier parte, salía de su casa, llegaba a la mía, se me dejaba venir y se dedicaba cuidadosamente a estar friegue y friegue y friegue. Tanto fregaba que yo decidía abandonar la sala en la que estábamos y refugiarme en ese lugar estratégico que es la cocina. Sería rarísimo que entrara aquí, pensaba yo, pero una vez más me equivocaba. Ella entraba y retomaba su tarea fregativa. Tan pertinaz era, que llegaba un momento en el que, ya desesperado, yo tomaba un reluciente sartén, lo alzaba como arma vengadora y le metía yo a esta chica que sí existe un terminante sartenazo en la mera crisma. Esto me llenaba de paz y de gozo.Hoy comí con la del onírico sartenazo y ella se la pasó preguntándome: ¿De qué te ríes? Por supuesto que no le dije. HOY TOCA.

19 Oct 2009

Jitomate

Jitomate


Dice el Zóhar (Libro de la Adivinación) que las palabras nunca caen en el vacío. Si tuviéramos presente este sencillo precepto, cuidaríamos nuestras palabras y bien nos guardaríamos de opinar a lo tonto y de decir esas cosas que con frecuencia decimos y que sólo manifiestan nuestros prejuicios, nuestra falta de seso y nuestro práctico reconocimiento de que el aire es gratis. Nunca en la historia como hoy el ser humano ha estado sometido a tan caudaloso e incesante torrente de tonterías y de vacuidades. Es importante, lectora lector querido, que, por una parte, hagamos un enorme esfuerzo para resistir la tentación de darnos de alta en este magno coro de los babosos y, por otra, que estemos muy conscientes de que, día a día, nos bastará con despertar para que se derrame sobre nuestras cabezas este aluvión de palabras necias. Como Ulises, nosotros en nuestra diaria Odisea tendremos que atravesar el estrecho de las sirenas desafinadas. Creo que hay que ser valientes y optar por las palabras maduras e indispensables y también saber optar por el silencio. Las palabras no caen en el vacío.Hace algunos días, pude disfrutar de la visita de mis amigos los Beneméritos. No sé ni por qué, en algún momento, dije lo que dije. Supongo que está vinculado a mi condición caprichosa y antojadiza que ya me ha valido reprimendas terribles por cuenta de las mujeres que, cual meteoritos, han ingresado a mi atmósfera. El caso es que estaba yo en la cháchara y sin qué ni para qué, comenté: Me muero de ganas de comerme un jitomate. ¿Un jitomate?, preguntaron mis interlocutores. Sí, un jitomatote rojo, pero rojo taurino, maduro y listo para ser cortado en rebanadas que bañaré con aceite de oliva, unas gotitas de vinagre balsámico, unas pocas rueditas de cebolla, sal, pimienta y una hogaza de pan calientito. Mis amigos, como la mamá del irregular vástago de Juan Charrasqueado, miraban al cielo y rezaban por su Juan. Una vez que comenté este asunto tan fuera de lugar, la conversación recuperó sus quicios y fluyó amistosa y alegre. Las palabras no caen en el vacío.Al día siguiente por la tarde, mi amiga la Benemérita reapareció en mi hogar. La recibió la insumergible Fita y, minutos más tarde, ésta compareció ante su señor y dueño que tiene como trono un Reposet. ¿Quién tocaba, Fita? La señora Benemérita, pero ya se fue; me dijo que nomás pasó a dejarle una cosa. ¿Qué cosa, núbil vasalla? Unos jitomates; me dijo que usted ya sabía. ¿Pueden ustedes ayudarme a calcular todo el cariño, la atención, la caridad y el misterio que pueden caber en un jitomate? No es fácil, pero sé que, como en el cálculo integral, tiende a infinito. Esto fue uno de los muchos modos que hay para comprobar que no son sólo las palabras del odio las que no caen en el vacío; lo son y de manera más humana y enhiesta las palabras de amor.Reciban desde esta dominical y afriolentada casa de piedra y flores un enorme jitomate que está rojo de cariño. Deseo que la vida sea tan benévola como lo ha sido en mi caso y los convierta en objeto agradecido de las finezas del amor.

20 Oct 2009

Ejército

Ejército


El teniente, o sargento Elizalde con “e” que tuvo la inenarrable dicha de impartírnoslo nos citaba los sábados a las 13:00 hrs. en las cercanías del Auditorio Nacional. Nos formaba, pasaba revista a nuestro uniforme, le dábamos un peso y ahí terminaba el servicio. El problema es que yo casi nunca tenía el peso. Entonces la bronca se volvió personal, porque por mi “culpa”, él tenía que aguantar vara al rayo del Sol mientras yo evolucionaba gallardamente por el pavimento. Una vez me dijo que me iba a enseñar a armar un rifle y de una especie de morral verde olivo sacó una bola de fierros viejos que depositó en una mesa de palo llevada para tal efecto. Tiene usted cinco minutos para armar el rifle. Aunque me hubiera dado cinco años, no habría logrado tal hazaña. Pasados los cinco minutos, me dijo: Mire, conscripto, le voy a enseñar cómo se hace. Elizalde con “e” tampoco pudo. Sólo lanzaba maldiciones de muy bajo jaez hasta que concluyó: Las piezas, conscripto, son cada una de rifles distintos. Ahí terminó lo que hubiera sido mi formación teórica como soldado. Nuestra siguiente cita tendría lugar en el Zócalo para la solemne ceremonia de la Jura de Bandera. Recuerdo que yo avanzaba por Madero con varios de mis amigotes e íbamos echando muy buen relajo. Yo llevaba mi uniforme limpio y planchado y, todavía no sé por qué, se me ocurrió ponerme la gorra cuartelera atravesada de modo que pareciera yo holandesita. Ésta fue mi perdición. ¡Conscripto Dehesa, aaltooó!, ¡Chin!, ahí estaba Elizalde con “e”, mi adorado tormento. ¿Le parece chistoso traer así la gorra de su uniforme reglamentario? Pues la verdad, sí, pero era por pura pachanga. ¡Pura pachanga!, ¡Póngasela como es debido y haga aquí 100 abdominales! Y ahí me tienen en pleno arroyo de Madero haciendo abdominales, bufando y escupiendo las vísceras. Y todavía quieren que le tenga yo afecto y respeto a los mílites, terminaba yo diciendo. No pasaron muchos días antes de que en mi casa me dieran el recado: Te llamaron de la Secretaría de la Defensa, que te comuniques a este número. Lo hice y me respondió un militar de mediana graduación que me anunció: Mi General Tururú desea desayunar con usted aquí en la Secretaría. Me quedé como piedra bola de San Ángel: ¿Seguro quiere desayunar conmigo?, así es, señor, tengo instrucciones precisas de mi General Tururú. ¿Y para qué día tienen planeado tan grato convivio? Me dijo mi general que le hiciera usted el favor de indicar la fecha. Por mi mente cruzó la idea de decirle a mi interlocutor verde olivo que si no sería mejor que me mandara el dinero y yo desayunaba por aquí por mi casa; pero no lo dije; dije que el miércoles. Esto continuará…

23 Oct 2009
“Estaban los tomatitos/ muy contentitos/ cuando llegó el verdugo/ a hacerlos jugo./ ¡No me importa la muerte!/ dicen a coro/ si muero con decoro/ en las botellas Del Fuerte”.Yo pertenezco a la generación a la que le tocó en suerte ser parte del público que originalmente escuchó este mensaje comercial. Muchos hay que lo han aprendido a través de nuestra poderosa tradición oral y así, estos versitos elementales pero con encanto, se han convertido casi en una seña de identidad para las tribus tenochcas que habitamos estas tierras a partir de 1950. Si alguien nos dice que es mexicano y no se sabe la canción “Estaban los tomatitos” tendremos buenas razones para suponer que se trata de un espía croata que se infiltró en la Central de Abastos para robar nuestros secretos.

28 Oct 2009

Vacunas

Vacunas


Aritmética y salud: La afición está de plácemes. La nefasta segunda oleada de la influenza AH1N1 nos ha traído de regreso a los micrófonos y a la pantalla chica al ínclito Dr. José Ángel Córdova flagelo de los microorganismos y víctima de los guarismos. Ya se volvió a empelotar otra vez. Sus actuales desvaríos son provocados ahora por el cálculo del número de vacunas específicas para la prevención de la AH1N1. La declaratoria inicial es impecable: Actualmente no tenemos ninguna vacuna, pero en Europa y en China nos están fabricando a marchas forzadas millones de dosis. Hasta aquí seguimos bien, aunque ya estamos en la orilla misma del despelote. Se le pregunta al secretario de Salud con cuántos millones de dosis contará México. De inmediato al secretario la mirada se le pone vidriosa, voltea a un lado y a otro como esperando el urgente aterrizaje del ángel guardián que viene a traerle la cifra. Como no llega, comienza a divagar: Es que depende, el gran total todavía no lo podemos calcular. Bueno, pero un número aproximado. Digamos que serán varios millones, pero no nos las van a entregar todas de golpe; conforme las vayan teniendo los europeos y los chinos nos las van a ir mandando; el primer millón que llegue es para que nos vacunemos un servidor, el personal de esta Secretaría y los doctores y enfermeras que alcancen, siempre y cuando no los traiga yo entre ojos por alguna perrería que me hayan hecho; luego llegarán escalonadamente varios millones más y yo calculo que para febrero del año que entra ya habremos vacunado a todos los que no se hayan muerto, porque vacunar muertos está contraindicado. ¿Y tiene idea, señor secretario, de cómo se distribuirán geográficamente estas vacunas? Excelente pregunta. Ya en la Secretaría hemos diseñado un plan que, de modo muy sucinto, se formularía así: Donde haya muchos enfermos, vacunamos mucho; si no hay enfermos, pues no vacunamos; no creo que pueda haber más transparencia. ¿Y cuántas vacunas entregarán los chinos y cuántas serán de otro origen? Ya vamos otra vez con los números; mire, Joaquín, yo creo que la inmensa mayoría de las vacunas serán chinas porque los chinos tienen una fabricota para 20 millones de obreros que se colocan muy apretaditos y casi sin respirar. Esa fábrica es exclusiva para México e igual elaboran chancletas pata de gallo para la regadera, que Juandieguitos de bulto, que vacunas contra la influenza. ¿Y sabemos cuántos infectados y cuántos muertos tenemos hasta la fecha? De saber, sí sabemos, pero la cifra fluctúa minuto a minuto y no me gustaría decirle, por ejemplo, han muerto 320 y en lo que se lo digo, Dios no lo quiera, se me muere doña Chonita Santoscoy que llegó hace rato ya como buscando las tablas. Pues amigos, eso es todo, le agradecemos al secretario su oportuna información.

29 Oct 2009

Políticos

Políticos


En este momento de mi vida he venido a descubrir que en mi edifi cio conceptual casi todas las puertas dan al vacío, salvo algunas que dan a la pared. Resultado: Grandes bolas de fuego. Calderón y sus locos del ritmo ejercen ese poder sobre mí: Sus dichos y sus hechos atacan directamente mi sistema de cableado y clarito oigo cómo me chisporrotea el cráneo en cuanto Manlio Fabio se apodera de la palabra, o cuando oigo al gran Felipe defender el alza de impuestos cuando en su campaña nos aseguró que éstos disminuirían, se simplifi carían y en algunos casos, desaparecerían. Yes, Jessie, your big bloomers. ¿Por qué son tan mentirosos?, ¿cómo se disculpan ante ellos mismos?, ¿entenderán los alcances del daño que provocan al ser tan aterradoramente inconsistentes?, ¿cómo se atreven a decirnos ahora que el alza de impuestos y la creación de nuevas modalidades es para ayudar a los niños desnutridos y a los pobres en general? A mí ya lograron hacerme bolas y lo único que tengo claro es que no pago, no pago y no pago. Si Beatriz Paredes con sus ostensibles dotes de maga, lograra resucitar a mi mamuchis de modo que ésta apareciera y me dijera: Germancito, paga. Respondería igual: No pago. ¡Soy tu madre! Me vale ídem, no pago, ni acepto tu alianza transmundana con el amplio Carstens, ¡vade retro, Margarucha!

02 Nov 2009

Jalogüin

Jalogüin


Como se sabe, el pasado sábado en México se celebró nuestro tradicional Jálogüin que ya en tiempos de Acamapichtli era motivo de jolgorio y del traslado a la piedra de los sacrificios de cientos de niños tlaxcaltecas, asunto gratísimo para Huitzilopochtli. Es sabido también que Maximiliano gustaba muchísimo de esta fiesta y disfrazaba de momia a Carlota y ahí la dejaba bien, pero bien trincada. Mientras tanto Max se disfrazaba de Benito Juárez y cometía cientos de tropelías para desprestigiar a la gloria de Guelatao.Apoyados en esta tradición, ayer sábado los caperuzos aztecas, disfrazados por sus diligentes madres a quienes tarde se les hacía por deshacerse de sus chamagosos productos, para poder celebrar la fecha con un vecino que tiene fama de ser un señor muy serio; bueno, pues los caperuzos aztecas ganaron la afriolentada (quien me lea en los estados no puede imaginarse el mendiguérrimo frío que ha tomado esta ciudad) calle y se dedicaron a mendigar por toda su colonia lo que fuera la voluntad del casateniente. ¿Dobedá mi jálogüin?, preguntaban con la voz gangosísima preAH1N1 y con los cachetes veteados por ancestral mugre. Yo me disponía a ver el Cruz Azul-Atlante que era un cotejo prometedor, que de hecho comenzó cual concierto sinfónico, aunque terminó como mariachi de pulquería. Así es nuestro futbol. Pero todo esto yo no lo sabía cuando los engendros de Belcebú comenzaron a pulsar el timbre de mi casa de piedra y flores. Yo tenía una tía que, con la debida antelación, le preparaba a las larvitas pequeñas bolsas bien surtidas de caramelos y chupifritos que, por supuesto, inducían al infante a tragar de modo inmoderado y con ello organizarle a su santa madre una noche infernal con Enriquito vomitando hasta las meninges mientras juraba que no había comido nada que pudiera hacerle daño. Era verdad, un Tin-Larín jamás ha matado a nadie, pero cinco Tinlarines enfilados por el esófago son como un bombardeo letal. Mi tía ya murió no sin antes haber sido declarada oficialmente loca. Inspirado en esa lección, yo a los moconetes no les doy ni agua y cuando trato de explicarles que el ejercicio tumultuario de la mendicidad es un delito penado, me aguantan un rato, luego me mientan la mad… (¡tan lindos, los querubines!) y trasladan la flotilla a otro domicilio que les resulte más benévolo.Tienen puestísimo su numerito. Todos saben poner su carita de perro triste muy similar a la de nuestro secretario de Salud y de solicitar con voz de ángeles lo que caiga: Dulces, chocolates, golosinas y, ya en el último de los casos, divisas nacionales o extranjeras para comprar esos bolondrones de glucosa que ponen al servicio de esa panza que va tan felizmente despuntando. Yo no patrocinaré a estas nuevas generaciones de mexicanitos esféricos y además gorrones que ya pululan masivamente por nuestras ciudades y pueblos.Ahora bien, mentiría si dijera que fueron estas altas razones de salud social las que me motivaron a no darles nada a los mendiguitos. No es cierto. Lo hice porque el tal Jálogüin me repugna, porque en mi infancia no existía tal fiesta y porque a los niños en masa lo único que se me antoja es darles una patada en la cola. He dicho.

05 Nov 2009
Nadie tiene que contarnos que el año de 2009 ha sido uno de los más nefastos en la historia de México. Nos ha pasado todo: Sequías, inundaciones, trombas, huracanes, epidemias, la resurrección del PRI que equivale a decir que volvió la peste con todas sus ratas, la alarmante pérdida de poder adquisitivo de las clases medias que dejamos de pensar en bonanzas y comenzamos a conformarnos con no irnos al hoyo y terminar el año habiendo, por lo menos, mitigado nuestras deudas más importantes. Esta lista no exhaustiva tiene que aderezarse con la pregonadísima guerra contra el narco que ya no conserva el ímpetu y la solidaridad social que tuvo en un principio.

09 Nov 2009

Camarón

Camarón


Pero estábamos hablando del Príncipe, nuestro personaje inolvidable, que podría ser un modelo a escala de Tobi. Bueno, el caso es que este fornido y rubio muchachón con inocultable panza de bísquet que es signo de serenidad y paz interiores, pidió el micrófono para aventarnos los consabidos guayabazos y hablar de esa unión casi íntima que hay entre dos pueblos tan afines como el azteca y el holandés. Ya que se hartó de decir vacuidades y sin anunciar el golpe, remató el gordis con un apotegma mexicano cual ninguno: Camarón que se duerme, se lo lleva la chin… La Reina cayó en shock en cuanto le hicieron la traducción simultánea (¿cómo se dirá la chin… en flamenco?, ¿das chaangarteen?). A nuestro primer mandatario se le sublevaron los chilaquiles que había almorzado y sólo nuestra primera dama se comportó a la altura, alzó la cabeza y fijó la mirada en algún punto del infinito. Así reaccionan todas las señoras de este País cuando su marido, ya en copas, hace o dice algún magno despropósito. Por su parte, Tobi se mostró de lo más satisfecho con su enérgico remate oratorio y solo faltó el mexicano audaz que le pasara el brazo por los hombros y le dijera: ¡Vientos, cab…!, ¿qué te tomas, mi gordis? Nadie, por otra parte, aclaró que en México no usamos así esa expresión, sino que solemos decir “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”. Ahora bien, si hay algo corriente, es la chin…, un vocablo particularmente predilecto de Octavio Paz y, en ese sentido, el Príncipe estuvo en lo correcto, aunque es la hora de que muchísimos mexicanos y mexicanas no salen de su estupefacción, pues, su falta de mundo no les permite saber que en Holanda son muy llevados. Espero ansioso la hora de que Calderón visite a los holandeses y diga: soy portador de un saludo para esta bola de ojéis, pendejetes y méndigos que son los nobles holandeses; orita que están callados: ¡Vayan y chin… a su mad…! La ovación resonará por toda Europa. Esta visita la aprovechará Calderón para anunciar que Xóchitl Gálvez ha sido nombrada embajadora de México en Holanda.Ante estos hechos inesperados y sobresaltantes, me intriga el gozo de Televisa. En cuanto cualquiera de nosotros se presenta ante sus micrófonos e intenta sazonar su discurso con este vocabulario bravío, inmediatamente resuenan los pitidos de censura. En cambio a Tobi lo dejaron suelto y hasta lo repitieron varias veces.El lunes hay mucho camarón dormido. Te suplico que despiertes, lectora lector querido. Es por tu bien.

17 Nov 2009
Las mujeres no saben de las maravillas del reposo, las glorias de quedarse echadas en sus camas estudiando el tirol del techo y sus caprichosas formas. Piensan, las muy sonsas, que el mundo las necesita y las está esperando con extrema ansiedad. Se lanzan a las calles en sus rugientes camionetas a comprobar que nada de esto es cierto; de hecho, lo único que encuentran en las calles es a otras viejas motorizadas que vagan sin ton ni son cual fantasmas del periférico. Todo esto para volver a sus casas, mirar a su homo sapiens y espetarle: ¿Todavía no te has levantado, prángana, holgazán? Noup. ¿Y a qué malditas horas piensas bañarte y vestirte? A ninguna. Ella queda sin habla y mirándonos como si fuéramos la encarnación de la decadencia de Occidente. Este momento debe ser aprovechado para volvernos a dormir. A menos, a menos que tenga uno que escribir un artículo. ¡Ahistá!

19 Nov 2009

Abrazo

Abrazo


Sin ninguna razón en particular, desperté esta mañana de excelente ánimo. De hecho me despertó el teléfono y tuve que escuchar el untuoso monólogo de una erinia al servicio de American Express. Tiene una voz mantecosa este ser feminoide; cuando me habla siento como si me estuvieran untando todo el cuerpo con crema de cacahuate “Aladino”. La muy pelada me comunicó las severas dudas que había yo creado en el departamento contable de la empresa con respecto a un pago mío. Estimada señorita, le diré que citando a un clásico: ¡Con qué poco chocolate le salen bigotes!, ¿cómo cree que no les voy a pagar?; lo que ocurre es que la situación ya se puso muy “escabronosa”, ¿a poco usted no debe nada? Lo que a mí me preocupa, señor Dehesa, es que pudiéramos manchar su impecable historial de crédito. ¡Eso sí que no!, ¡prefi ero perder la virtud!, ¿de veras eso es lo que le preocupa?, ¿se le va el sueño nada más de pensar en la manchita en mi historial? ¿Cuándo puedo apuntar que hará usted su pago? (como percibirán, no me pelaba en absoluto y mis sagaces comentarios se le resbalaban por la mantecosa epidermis. Esto último no lo sé de cierto, pero lo supongo). ¿Les urge mucho? Sí, señor. Bueno, le voy a dar el teléfono de Hacienda y el de Presidencia para que hable usted con el Cariñosito Don Carstens y con Borolas Calderón para que ellos le expliquen bien por qué me hallo en estas apreturas. Es que no quisiera, señor Dehesa, tener que pasar su cuenta al departamento legal. ¡No lo vaya a hacer, Miss, por vida suyita!, son capaces de golpearme hasta que me desmaye; mire, vamos a hacerle así: Le voy a pagar una buena parte en el curso de esta semana y el resto antes de Navidad, ¿cómo la ve? No estoy autorizada para darle una respuesta. ¿No le tienen confi anza, Miss? Yo voy a reportar el plan de pago que usted propone y espero que no tenga obstáculos importantes. No va a tener, yo sé lo que le digo, ni que todos estuvieran pagando a tiempo y llenos de júbilo. En principio, así quedamos, señor Dehesa. ¡Aghh!, ¡qué hosca es usted! Buenos días, señor Dehesa. Dicho esto, la mantecas colgó y a mí me dejó con el sueño espantado y mirando hacia el infinito. Sin embargo, mi alegría quedó intacta. Ya pagaremos cuando el tiempo advenga y, mientras tanto, sólo me queda trabajar. Para cualquier mexicano esto último suena como maldición bíblica, pero dibodobadito, cerraremos el año cual locomotora de vapor que avanza a máxima velocidad. Considera, lectora lector querido, que casi tres meses estuve inhabilitado por mi trajinada gira por los quirófanos y considera también lo difícil que ha sido para todos, menos para los funcionarios, el año en curso. De milagro y porque tengo amigos invaluables me he mantenido a fl ote. El puro saber esto, me pone muy contento y muy lleno de agradecimiento al Creador y a sus criaturas. Tan gozoso me sentí, que me puse a hablarle por teléfono a todos mis cuates y cuatas para pedirles que no se dejen abatir, que no permitan que les secuestren la sonrisa y que celebremos todos juntos la inédita emoción de estar vivos a la mitad de estos tiempos tan fríos y tan poco estimulantes. Ésta también es la razón de este artículo. Lectora, lector: Te abrazo mucho.

24 Nov 2009

Hijos

Hijos


Tengo cuatro hijos, pero es una regazón terrible en la que andan. A quien tengo más a la vista es a Canito, mi primogénito, que es un dechado de bondad y de paciencia, tiene un buen trabajo, una novia estable y estabilizadora, tiene también un hurón del que es madre amorosa. Extiendo la presente recomendación para el uso que el antecitado Canito quiera darle.¿Qué mutación terrible habrá sucedido que ahora los hombres somos los hogareños y las patas de perro son las mujeres? No lo sé, pero me consta que Juanita (a) Viruta no calienta lugar. Actualmente infesta Boston donde trabaja y estudia para convertirse en la editora estrella de literatura infantil, cosa que logrará porque es tenaz, culta e inteligente. Mariana (a) La Pequeña Carlos estudia Diseño y lo hace con seriedad y aplicación. Le encanta conseguirse unos novios desechables que va arrojando por el mundo con alarmante desenfado, no hay nubes en su horizonte y, de vez en cuando, se acuerda de que su papá vive y me viene a visitar para contarme del último galán que ha llevado a la piedra de los sacrificios.Andrés (a) El Bucles es un jovencito de 14 años en plena ebullición hormonal; él, como sus otros tres hermanos, jamás se ha sentido tentado por el alcohol o la droga. Le pido a quien haya que pedirle, que esta salud espiritual y esta bondad natural de los cuatro sea preservada no para honra de su padre, que diariamente se la tiene que ganar, sino para honra y prosperidad de ellos.

27 Nov 2009

Gracias

Gracias


A lo que quiero llegar es que aun a este par de desgraciados que sólo conozco vía Internet, también les tengo agradecimiento; al primero porque aun sin saber hablar español, me incluyó en su pedregosa conversación y a la segunda por tener tan buena y creativa memoria. Estos dos son como los rinocerontes: Seres a primera vista inútiles, cuya existencia no parece tener justificación, aunque para algo han de servir en los misteriosos designios del Creador. Así pues, colocado en la tesitura franciscana de “Saluda al Sol, araña/ no seas rencorosa”, me felicito por la existencia de las cucarachas, los alacranes y esta parejita de personas tan redichas.Ahora, la verdad es que me resulta más fácilmente agradecible la existencia de mis hijos, de mis amigas, de mis amigos, de mi atribulado País, de los huauzontles, de mis facetados lectores, de esas personas que pasan por la calle y me saludan afables y sonrientes, de nuestra extraña geografía, nuestra vertiginosa historia, nuestros poetas, nuestras interminables músicas, nuestras flores, nuestros usos y costumbres, nuestra ciudad Capital que nos exige so pena de perecer, nuestra total atención porque aquí no se sabe ni por dónde, ni a qué horas nos va a llegar el peligro inminente.Agradezco igualmente a todos aquellos que me han dado trabajo, a la UNAM que me dio herramientas para trabajar y a mis padres que me educaron en el esfuerzo. Quien desee guarecerse bajo esta acción de gracias será bienvenido, aunque debe recordar que HOY TOCA.

Dehesa dixit 069

08 Jun 2009

Cuisine

Cuisine


A menos que le haga yo caso a mis cibercorresponsales y cumpla las varias peticiones que por ese medio me han hecho para que cuente mi cena en Querétaro que representó para mí otra de las muchas y sonadas derrotas que he experimentado por cuenta de la Nouvelle Cuisine, en este caso: La Nouvelle Cuisine Queretaine. Todo ocurrió en un lugar que no está abierto al público, pues no es cosa de que se les cuele un gandul que pida tacos de suadero o nakada similar. Para asistir a este templo gastronómico hay que hablar por teléfono y reservar alguno de los escasos lugares que hay en ese sitio. De hecho, la noche que nosotros fuimos después de la fragorosa función teatral, resultamos ser los únicos clientes del lugar. ¡Qué dicha! El lugar lo atienden varias jovencitas tilicas de porte “mono”, pero sin materia para la tentación porque nomás no tienen dónde pudiera uno afianzar el agarrón. Ellas nos acomodaron en torno a un largo y delgado tablón como de monasterio o institución carcelaria. Ahí nos dejaron de a perrote como 10 minutos. Luego hizo su solemne entrada la suma sacerdotisa a quien le bastó echarnos una mirada para concluir que estaba frente a un hatajo de mulas. No se inmutó. Se arrancó con una memorizada historia que abarcaba desde la alimentación paleolítica hasta la fundación de Querétaro y el surgimiento del novedoso restorán que esa noche nos acogía. Pasando a cosas más sustanciosas, nos informó que el “menú de degustación” que esa noche disfrutaríamos (afirmación aventurada) constaba de nueve tiempos. ¡No manchen!, yo no me trago nueve platos de nada. La sacerdotisa de inmediato nos explicó que eran nueve porciones muy pequeñas de distintas exquisiteces. De cada cosa, le expliqué a mi vecino de tablón, te dan una pinche mirruña que ni para el arranque. La sacerdotisa todavía peroró otros quince minutos y luego se retiró para que comenzara el festín que constaba de suculencias tales como carne molida al estragón con cubierta de miel griega y destellos de canela selvática. ¡P… m…! (es un decir), nos tuvimos que zumbar nueve prodigios similares. Como todo lo preparaba el chef, entre platillo y platillo teníamos que esperar como 20 minutos. Fue como estar en el infierno. Al final ya nada más nos reíamos. Por fin salimos de ese antro. Ya con las tilicas a distancia, una voz varonil preguntó: ¿Qué hacemos? Otra voz más varonil respondió: vamos a los tacos. Final feliz.

09 Jun 2009

Nacer-Morir

Nacer-Morir


… y ahora que me dejen solo… Pido permiso para nacer. Citándolo de memoria, así se expresa en algún poema don Neftalí Reyes Basoalto quien muy tempranamente vislumbró que con ese nombre tan furris no iba a ninguna parte. Velozmente reaccionó y Neftalí Reyes se convirtió de una vez y para siempre en Pablo Neruda. Como ya alguna vez quedó asentado en estos renglones, yo soy de la opinión de que todos los humanos dedicados a vivir (¡ojo!, hay millones que sólo se dedican a durar y otros tantos que ya se convirtieron en borregos) nos morimos con una cierta frecuencia. De pronto, un súbito desánimo, un amor que anochece, un revés de fortuna, unas cuantas palabras mortíferas, la lejanía de algunos seres, la fatiga de cargar con nosotros mismos… Hay muchas maneras de conseguirse una muerte súbita, o una más tenue y pertinaz que, del mismo modo, nos borra de este mundo. Ni modo, esto sucede, pero en el hombre está la posibilidad de recoger lo que se salvó del naufragio, recuperar el ímpetu, fundar una nueva esperanza y literalmente, volver a nacer (fecha aproximada: 1 de julio de 2009 a las dos de la tarde).Yo vi venir la muerte y no hice demasiado esfuerzo para esquivarla. Tenemos los hombres la triste y absurda manía de no medir nuestras fuerzas y de suponer siempre que nos serán suficientes para afrontar cualquier tipo de conspiración, en particular las que uno mismo trama en su propia contra. Entonces, yo la vi venir y me sentí superior a cualquiera y me dije, como alguna vez dijo nuestro señor Don Quijote: ¿Leoncitos a mí? A la postre resultaron leonsotes y ya no supe ni para dónde hacerme. De hecho, hace más de dos semanas que me declaré oficialmente muerto, esto sí con una fugaz resurrección para celebrar a los Pumas. Regresando de Pachuca volví a mi sudario y a mi congoja.He vivido lo suficiente como para saber que vivir y morir y volver a nacer implican una larga paciencia. Tan es esto así, que hoy por la mañana, con todo y que tuve que levantarme excesivamente temprano para poder pepenar ficha para la consulta en el Hospital de Nutrición, no me sentí ni somnoliento, ni cadavérico. Lejos de eso, me sentí brioso, con renovada alegría de vivir y con la gratísima sensación de estar vivo y bien vivo. En la festiva regadera (tan grata y tan digna de gratitud) la primavera me habitó y me movió para que me arrancara a cantar “La Norteña de mis Amores” que es para mí una canción que me gusta mucho y que está constelada de recuerdos, pero que rara vez ejecuto, pues sus dificultades técnicas son enormes. Me la eché completa y súbitamente reparé en que tenía yo muchos meses de no cantar y de no disfrutar de la bendición del agua, aunque dejo constancia de que me baño diario, pero nos suele pasar que todo lo damos por hecho y nuestra gratitud se retrae cuando sentimos que nos merecemos todo.O sea que ya volví de donde andaba. Las cosas van cayendo en su lugar. Mi hígado, de acuerdo con los galenos que de él se han ocupado, puede esperar sin demasiado riesgo, mi condición es aceptable dada mi avanzada edad, la casa de piedra y flores abre sus puertas para que las gacelas penetren a su libre antojo y para que el aire traiga voces y gorjeos y se lleve los malos aires que se suelen refugiar en los rincones de las casas.Por todo esto es que, aquí frente a mi bienamada flota de lectoras y lectores, pido, una vez más, permiso para nacer y así reincorporarme a los cocolazos que menudean en esta temporada electoral que los partidos aprovechan para hacer sus promesas más tramposas, para vender utopías y para hacernos creer que somos muy importantes. A como vengan las cosas, pido permiso para nacer.

12 Jun 2009
Me van a disculpar la novedosa expresión, pero hacia las cuatro de la mañana todo estaba congelado de calor (“Amor es yelo abrasador, es fuego helado”. Dice Don Francisco de Quevedo).

15 Jun 2009
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDLXXII (1572)
¿Qué tal dormirá el responsable de la muerte de los 46 niños de Hermosillo?

17 Jun 2009

Guardería XYZ

Guardería XYZ


Me dedicaría en cuerpo y alma a poner una guardería para adultos (no sé si lo sepan, pero los niños me resultan aversivos, odiosos y pestilentes). Se llamaría “Guardería XYZ” y daría un servicio cada vez más necesario en nuestra moderna sociedad. Enfrentémoslo: Durante la tarde la mujer moderna no se queda en su casa ni a mentadas de m… Siempre tiene “pendientes” de muy urgente resolución. Dicho esto, sacan tubitos y frasquitos de esa tlapalería portátil que es ese bolsón que cargan en su hombro y que además de cumplir con su función de bolsa es, como ya alguna vez señalé, un arma letal cuando se acercan a saludarnos. Lo hacen con tal vehemencia que el bolsón que se mece viene infaliblemente a incrustarse en nuestro pubis. Y las mensas de las señoras que piensan que estamos llorando por la emoción de haberlas encontrado. Bueno, pues de esa bolsota extrae la señora moderna todo tipo de cremitas y ungüentos marca “Just” o “Flores de Bach”, dos marcas de calidad indiscutible, aunque todavía esté por demostrarse su superioridad frente a los productos “Nivea”, “Teatrical” y/o “Ponds”. Para mí tengo que ninguna sirve para nada, pero las señoras se las untan como si fuera sebito de los poros de San Charbel.Ya ungidas, las señoras salen a ese compromiso tan importante que tienen. La verdad es que de lo que se trata es de reunirse en algún bar de moda con sus cuatotas y mandarse unos coctelotes de nombre asaz mamón: “Medias de seda”, “Cosmopolitan”, “Midori Colado” (parece albur) o vino blanco que lo toman, según dicen, para darle descanso a su hígado que, la verdad, trabajará horas extras con las once copas que se sorraja la distinguida dama. A las ocho de la noche las “chicas” se ponen en movimiento porque “tienen que estar un rato con los gordos y revisarles las tareas”. Ya a medios chiles, la tarea de álgebra de Manlito Fabito les parece esplendente y digna de Einstein.¿Y los esposos? Aquí es donde entro yo porque cada vez son más los maridos que disponen de sus tardes y que no saben qué hacer con ellas. Precisamente para eso está mi guardería para adultos. Las señoras pasan a dejarlos a las cinco de la tarde y ahí se entretienen hasta las nueve que es nuestra hora tope. Si a las nueve, no han pasado por el señor, lo ponemos en un taxi y lo despachamos a dónde él diga. En la guardería no se van a aburrir. Es un galerón que es lo típico de las guarderías y tendremos también una barra gigante, chicas tuberas, mesas de juego, terminal de apuestas, colchonetas para la siesta, sala de meditación con luces estroboscópicas y hartas meseras AAA. En fin, es cosa de que usted vaya, mi buen amigo, para que compruebe que todos los deseos del caballero moderno y elegante están contemplados en este revolucionario concepto.

18 Jun 2009

Juanito

Juanito


Los ojos desencajados, el gesto torvo, el manoteo incesante y sus declaraciones mismas son ya las de un orate. Y estoy hablando del que fue un valioso hombre de izquierda, el líder más carismático que ha tenido México en toda su etapa moderna, aquél que podía manejar todos los registros del ánimo popular en aquellas charlas matutinas que sostenía como Jefe de Gobierno del DF. Por si esto fuera poco, me cansé de conocer a mujeres de diversas edades que estaban perdidamente enamoradas de Andrés Manuel. Ahora ya es un loco furioso que navega rumbo a la Luna a gran velocidad. Según pude ver en el noticiero, AMLO (con quien yo simpaticé grandemente en algún tiempo, como bien me lo recuerda la Rosachiva que también era del equipo) ya anda suelto por campos y poblados y con el tiempo libre sufi ciente (habría que ponerlo a limpiar frijolitos como hacía mi mamá cuando, según ella, mi comportamiento lindaba ya con la descompostura cerebral) para urdir locuras mayúsculas. La que estrenó para el público del noticiero no está nada mal. Apareció a cuadro acompañado de una pandilla de simpatizantes que le festejaban todo y, palabras más o menos, así dijo: Yo no he renunciado al PRD, aunque simpatizo mucho con el PT y con Convergencia. Nuestra candidata a delegada de Iztapalapa fue rechazada por el PRD, entonces le vamos a hacer así: Aquí este cuate es el candidato de PT y se llama Rafael Acosta. Todos lo apoyaremos para que gane, porque en cuanto gane, renunciará y entonces creará el espacio para que lo cubra nuestra compañera Miss Brugada. Ovaciones y cuetes. El único que tenía cara de guajolote con angurria era don Rafael Acosta que ya hasta se estaba gastando su sueldo de delegado. Todo esto es una sarta de locuras avaladas por una sarta de locos. Lo increíble es la fi lial mansedumbre de mi amigo El Marce que declaró que le parecía muy correcta la propuesta de AMLO. Bien mirado, son una bola de idiotas y yo me abstendré de polemizar con ellos. Mi cardiólogo me lo dijo: Ten cuidado, Germán, no te vayas a morir discutiendo con un pen…

24 Jun 2009

Día del padre

Día del padre


Como a la cultura mexicana no le gusta quitar nada y goza mucho al acumular (tiene vocación de ropero de abuelita), cuando, a raíz del Porfiriato y de la Revolución, se abrió la posibilidad de celebrar fiestas laicas, lo que hicimos fue conservar el calendario religioso y sobreponerle el nuevo calendario secular. Con eso conseguimos que convivieran la Semana Santa con el Día de la Madre, o el Día del Cartero. En este calendario laico brilló con luz propia el Día de la Madre, que de los años treinta a los años cincuenta, fue la reina indiscutida de todas las fiestas. Fállale a quien sea, pero a tu madre, nunca. Hubiera sido una infamia no celebrar a esa sufrida matrona que aguantaba vara allá en el hogar donde recibía las peores noticias y no trepidaba. En una película mexicana, una madre azteca de esta especie recibía la noticia de que su grácil y joven hija “La Monchis” se había fugado con un pintor (pausa dramática, lágrimas que se asoman) y esto no es lo peor, mamá, decía la chismosa de la otra hija, se trata de un pintor abstracto (lobezno aullido de la madre herida de muerte). A estas madres había que ofrecerles un tostador Sunbeam y una invitación a un buen restorán (término vago y muy abarcador).Los años han pasado y aquel modelo de madre se ha ido descontinuando. Ya quedan muy pocas de aquellas resistentes morsas que reinaban en el hogar sin abandonar jamás el trono, la corona y el cetro. Mi venerada madre fue de las últimas en caer. Ella que, teniendo yo 19 años, me regaló un librito sobre sexualidad masculina de ediciones Paulinas. Ella que, como un favor muy especial, nos pedía que no le celebráramos el Día de la Madre, pero que lanzaba lumbre por orejas, ojos y fosas nasales si le hacíamos caso.Como una especie de premio de consolación para los papás y una oportunidad para sacar un poco más de dinero, se instituyó con escaso boato el Día del Padre. En realidad, éramos muy pocos los que le hacíamos caso y menos los que lo celebraban. Así pasaron los años y la figura de la madre se fue deteriorando por el simple hecho de que las madres cada vez eran menos madres. Por compensación, los padres comenzamos a adquirir una relevancia que nunca habíamos tenido. Los padres somos ahora unos estuches de monerías que dominamos una o varias o todas las disciplinas domésticas, de modo que la señora se puede ir muy tranquila con sus subversivas cuatas a una exposición, o a la presentación de un libro, o a un bar para ponerse moradas de tanto Cosmopolitan que se avientan al coleto. Ellas pueden llegar arrastrando los apellidos porque saben que ahí estamos los sufridos padres que ya bañamos y acostamos a los hijos y que ahora nos disponemos a colocar a la briaguita abajo del chorro helado de la regadera. Es a resultas de todo esto que el Día del Padre se ha ido convirtiendo en un importantísimo festejo civil. No saben. Este último domingo me disponía a ver en piyama dos buenos juegos de futbol cuando me cayeron mis cuatro productos y sus dos respectivas madres (horario escalonado). Me tuve que bañar y vestir, me llevaron y me trajeron, no vi el futbol y acabé viendo al mamón del Gavioto en la tele y perdiendo caudalosamente en el póker. Tan bonito que era cuando nadie nos pelaba.

26 Jun 2009

Fiesta en Hospital

Fiesta en Hospital


Creo ya haberles informado, amadísimos lectores, que, mientras me andaban explorando lo del hígado, los médicos, tan fijados ellos, me descubrieron un aneurisma aórtico en las confortables regiones de mi panza. El remedio, ya lo habré contado, es un stend, es decir un popotito que será introducido mediante un catéter que viajará desde mi codiciada ingle rumbo a la zona que está a punto de colapsarse. Una minúscula cámara de televisión guiará esta exploración por los afluentes de la aorta hasta desembocar en la propia aorta donde comenzará a ascender hasta topar con el globito. Una vez ahí ubicado el catéter, se procederá a la instalación del multimencionado popotito que ya está listo y esperándome en el Instituto Nacional de Cardiología. Ya instalado el stend o popotito, se retira el catéter y como dicen en Pachuca: Ya chin… mi perro al tuyo.Para que todo esto suceda, he sido informado de que tengo que internarme en Cardiología ¡desde el lunes! y permanecer ahí en observación ¡hasta el viernes! Pero falta lo peor de todo: La mera mera intervención me la practicarán el miércoles 1 el día de mi fastuoso y esperadísimo cumpleaños (¡háganme el c. favor!). He consultado esta grave contingencia con el Estado Mayor de mi cuatitud y hemos delineado soluciones de emergencia. La primera es muy atractiva, aunque poco realizable: Hacer la pachanga ahí en Cardiología. Estaría de voladores pelícanos, pero no sé por qué tengo mis dudas acerca de que los directivos del nosocomio permitan la entrada de un buen número de invitados, de una danzonera, de un equipo de sonido como para fiesta en Tláhuac, de unos cuantos meseros y de cantidades importantes de viandas y de bebidas espirituosas y de unos 10 costalitos de hielo “Iglú” y de muchos silbatitos para cuando la batucada se suelte y vaya visitando cuarto por cuarto para animar a los dolientes. No me digan que no estaría cardiaca una fiesta así. Imagínense a las enfermeras haciendo tubo y redondeando los ingresos. Ya hemos desechado esta primera solución por inviable. Creo que en mi cumpleaños me quedaré ahí en mi cuartito ladrándole a la Luna y jugando solitarios. Dibodobadito.La solución real creo que será esperar a que sea yo expelido del Instituto Nacional de Cardiología para poder organizar la drástica orgía en mi casa de piedra y flores (mi tía Ágata me acaba de enviar una planta cuajada de heliotropos. Ésa es mi tía muy amada en quien he puesto todas mis complacencias). En lo que regreso, ahí les encargo a AMLO, a Marce y al buen Felipe. No los dejen hacer tiradero. HOY TOCA (yo no, porque me truena el globito).

09 Jul 2009
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDLXXXVIII (1588)
Manlio Fabio acaba de informarnos que “no hay peor castigo que perder”. Yo deseo que exista un amanuense que vaya recogiendo estas escogidas joyas del pensamiento que nos regala Manlio Fabio. Se pueden perder.

10 Jul 2009
Mi tía Lucha ha llegado a los 90 años y nadie dirá que no es una anciana, pero es una anciana de las del primer tipo: Culta, útil, sonriente, excelente lectora y poseedora del don del consejo. Todo esto lo estoy diciendo con total conocimiento de causa. La vida, la caprichosa vida, hizo que durante varios periodos de ésta, mi tía Lucha relevara a mi madre y ejerciese sobre mí sus dones de mando. Fue una buena madre: Justa, divertida cuando había que serlo y fuerte y adusta cuando su hijo transitorio se quería poner flamenco. Hoy ya todos los sobrevivientes estamos en las llanuras de la vejez. Mi tía Lucha, mi Lucha, ahí sigue mirándonos. Yo que fui su hijo fugaz hoy la abrazo, la beso y la felicito por haber logrado tales perfecciones en su humanidad. Es una gran mujer.

16 Jul 2009

Telefunken

Telefunken


Por ejemplo, mi padre sabedor de que debíamos tres meses de renta y estábamos endeudados con todo mundo, se presentaba en la casa acompañado de dos tamemes que ya eran sus cuates y que venían cargando un mueble grandísimo de “maderas desflemadas” como decían en los anuncios. ¿Qué es eso, Ángel?, preguntaba mi madre con cierto rechinido de dientes. ¿Qué va a ser, Margotita?, es un tocadiscos Telefunken con ojo mágico (con esto del ojo mágico, yo quedaba subyugado). ¡¿Y tú crees, Ángel, que lo que en estos momentos estamos necesitando sea un tocadiscos?! Pues, claro que sí, un tocadiscos es siempre indispensable. Dicho esto, va pa’dentro ese mueblesote que acompañó toda mi infancia.[…] ¿será la edad del sol la soledad?.

27 Jul 2009

Nariz

Nariz


Se perdió la nariz de Michael Jackson. Como lo leen. Resulta que en la autopsia que, en su caso, fue más bien deshuesadero, del Rey del Pop, tal parece que los encargados de ella trabajaron muy a lo loco y bajo la intensa presión de los medios. El caso es que a la hora de volverlo a armar descubrieron que la nariz estaba perdida. Alguien sugirió que con plastilinita podían subsanar la falla, pero como a los gringos les da por ser muy éticos, dijeron los doctores que eso sí no, que lo conducente era informar a la opinión pública de que, después de una búsqueda intensiva debajo de todos los muebles, no apareció el ínfimo apéndice nasal del Rey del Pop. Realmente no veo por qué los gringos están tan acongojados y sufren por una nariz lo que no sufren por una patiza futbolera. Yo opino con todo respeto, pero también con conocimiento, que una de las características más salientes de los muertos es que no respiran y entonces dígame usted para qué fregados quiere unas narices. Lo que sí me preocupa es que llegue ante el Supremo Hacedor y éste, por gangoso, no le entienda nada y lo mande al fuego eterno bailando de reversa. En fin.

29 Jul 2009
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCI (1601)
La banda de la Rosa PRI está por invadir las Cámaras de Representantes. Hemos de tener cuidado porque son delincuentes con mucho historial y de muy torva trayectoria en el submundo de la política abusiva y descontonera.

30 Jul 2009

Beto

Beto


De primeras (así decía mi nana Aurora) quiero derramar una lágrima por Beto “El Boticario” y no quiero que me digan cómo se llamaba realmente, porque para mí realmente se llamaba Beto el Boticario. Hace mucho tiempo surcaba yo la adolescencia convencido de que la vida era un sinsentido absurdo. Estaba en mi fase de “lobito estepario” y todo era terrible y amenazante. Entonces alcé la mirada y en la pantalla del televisor estaba Beto el Boticario, un ser infi nitamente lleno de gracia. Creo que él fue parte muy principal de mi redención. Mirándolo a él y a las locuras que hacía, entendí que se puede ser lobo estepario, pero también se puede ser Beto El Boticario y con esto dejamos de ser el plomito que éramos para familiares y amigos y nos convertimos en distribuidores de luz. Me molesta mucho que se haya muerto uno de mis espíritus tutelares, pero mucho más me molestó la muerte adelantada que le infl igió la televisión mexicana. Yo creo que Dios dijo: y ahora voy a hacer un bonito experimento y ¡zaz! se murió Beto (algún día nos será dado el entender el humor y la ironía de Dios). Cambio vertiginoso para que ustedes mis amados lectores y su Charro Negro compartamos la creciente zozobra que nos va haciendo sentir la Ciudad de México que se está hundiendo por todos lados al punto de que ya llego a creer que cualquier día se hundirá cualquier parque y los niños que ahí brincaban tengan una bonita caída libre de 45 metros, lo cual no es necesariamente grave, pero sí será un síntoma de que nuestra ciudad fue planeada por un ingeniero que seguramente ya se peló (en todos los sentidos de la palabra) y que no calculó bien las cargas. Es eso o que la ciudad esté construida sobre cascarones de huevo que comienzan a dar de sí. El caso es que los mexicanos tenemos una afl icción más y una razón más para vivir en esa perpetua alerta en la que ya de por sí vivimos los aztecas y tribus circunvecinas. Por lo visto, no basta con la angustia que ya traemos de no haber pagado el predial, de sentir que nuestra chamba pende de un hilo que cada vez se adelgaza más, de caminar por las otrora pintorescas calles de la Ciudad de México con el miedo mayúsculo de pisar recio en un lugar incorrecto, la tierra se abre bajo nuestros pies, nos deglute y ¡adiós, Nicanor!; esto si no hemos sido previamente secuestrados o desvalijados por la banda de los Fiushas que operan por toda la ciudad, o fulminados por unos tacos de canasta que tenían su letrerito que decía “Higiene Absoluta”. Así están las cosas: yo tengo un peligro nuevo/ que quiero estrenar contigo, ¡y órale!

05 Ago 2009
La burocracia que atendía los mil trámites que antes teníamos que hacer, ¿dónde la recolocarán y qué tareas le serán impuestas? Yo digo que podrían doblar quesadillas, ponerle goma a los timbres postales y meterle el migajón a los bolillos. No veo qué otra cosa puedan hacer.

10 Ago 2009
Sólo así con un escudo de indomable felicidad se pueden enfrentar, por ejemplo, dos ingresos a dos hospitales donde quien esto narra fue objeto de mayúsculas aunque terapéuticas iniquidades. Al cuerpo le molesta que se metan con él, salvo en los casos de deschongue erótico donde al final no sabe uno ni dónde le quedó el páncreas; pero esto, como bien se sabe, es padrísimo.

13 Ago 2009

Fut

Fut


Para ventura y gloria imperecedera de la nación tenochca, los meshicas derrotamos a los bárbaros del Norte en recio combate realizado en los campos de Santa Úrsula. ¡Ganamos, compatriotas! y por un instante la crisis fi nanciera, la orquesta de sapos que es la Suprema Corte, el narcotráfi co y tantos otros males que laceran a la Patria, quedaron olvidados. Me dirán que esto es enajenación, que es pan y circo; yo lo que digo es que se siente a toda ma… Xavier Aguirre y sus muchachos nos han dado una alegría enorme a todas las tribus nahuatlacas. Yo estoy rodeado de mujeres que, con la honrosa excepción de la Rosachiva que no lo entiende pero le gusta verlo, detestan el futbol. Para todas ellas ver que me siento a ver el fut es como una personal mentada de m… y se dedican a estar friegue y friegue ante el ominoso espectáculo de ver que su compañero se va a un mundo que ellas ni conocen, ni les importa conocerlo y todavía, para empeorar las cosas, se dan cuenta de que nos estamos divirtiendo ¡sin ellas! lo cual ya raya en lo sacrílego. A lo que quiero llegar es que hasta estas mujeres enemigas del futbol están regocijadísimas con el triunfo de las armas nacionales. A las gacelas que dicen estar así de efervescentes hay que hacerles la prueba del añejo y decirles: Fíjate, Marilú, que se me ocurrió grabarlo; ¿nos sentamos a verlo? Pruebas hechas en Alemania han demostrado que el 98% de las mujeres se pandea ante una invitación así y nos salen con que tienen que revisar la tarea de álgebra del Pupirrín. Como si entendieran algo de álgebra que para ellas, como para muchos hombres, ha sido siempre un pantano asfi xiante. Si ustedes se preguntan si es que existe un mexicano que vio el partido, se quedó para los comentarios fi nales, lo grabó de cabo a rabo y esta noche se dispone a verlo otra vez completito, la respuesta es muy sencilla: Ese feliz mortal soy yo que, además, tengo la ventaja de poder poner la tele al volumen que se me da la gana y gritar todo lo que la inspiración me dicte. Comprenderán que hoy sea uno más de mis días felices preparado desde el día de ayer por un telefonema de Xavier Aguirre a quien le envié mis mejores augurios que hoy fueron plenamente cumplidos. Compatriotas: Nosotros que somos buenos para la sufridera, nos tenemos que acostumbrar a la alegría y al gozo que a veces sólo requieren de que una amiga nos regale unas fl ores, o de que en el futbol planchemos a los yanquis. Alegrémonos ¡oh, amigos!

14 Ago 2009

Fidel

Fidel


¿Qué opino de que Fidel Castro cumpla 83 años? La respuesta no me resulta sencilla. Por una parte está la que quizá fue la ilusión más grande de mi juventud: La Revolución Cubana. Yo tenía 14 años y ya estaba optudimóder de las inmensas desigualdades que producía y mantenía el capitalismo charro que nos imponían desde el Gobierno, hasta la iniciativa privada que, entonces como ahora, pretende imitar los cursis comportamientos de los norteamericanos ricos. Era la época de los automóviles inmensos como símbolo de estatus. Tener un Cadillac del año era pertenecer al ranchote de los meros ricos que se comportaban todos como Óscar Pulido en “Escuela de Vagabundos”. Ellos y el cúmulo de injusticias que les permitía ser “ellos” me parecían deplorables porque, para acabar de complicar las cosas, eran las hijas de ellos las únicas que encontraba apetecibles, pero yo sabía que era poco probable vivir un romance con una gacela a cuyo padre deseaba yo quemar en leña verde. Ésta es desde el punto de vista sentimental la historia de mi vida. Dos veces, en arrebatos estilo Pedro Infante, he contraído nupcias con las hijas de ellos y yo creo que en ninguno de los dos casos logré superar mi condición de ñero esencial y no me ha ido muy bien que digamos. Por eso ahora he optado por la soledad, aunque, en cuanto veo a una señora cuarentona de cuna rica y buena tranca, vuelvo a entrar en ebullición, pero ahora cerrando los ojos, las dejo pasar. Todo esto ya había comenzado a sucederme cuando Fidel Castro bajó de la Sierra Maestra e hizo cundir por toda la América española una esperanza de justicia, igualdad y democracia. Ésa es la gran deuda de Fidel con la juventud de entonces. Su Revolución devino dictadura y nuestras rebeldías se fueron domesticando una por una. Sin embargo, algo de nuestra juventud se ha quedado en nosotros que todavía tenemos el corazón en pie de lucha, aunque los cardiólogos nos aconsejan que ya nos aquietemos y nos estemos sosiegos. Yo todavía me siento con ímpetus de armar una revolución en el Ajusco siempre y cuando pueda yo regresar a buena hora para tomar mis medicinas.

17 Ago 2009

Lluvia

Lluvia


Como ya sabrán los lectores adictos a estos mis cotidianos arrebatos literarios, yo nací equipado con una familia paterna y otra materna. Como mi papá, quizás huyendo de mi mamá, se dedicaba a planchar con tesón y constancia la hermosa República Mexicana, la mitotera familia que invadió con grandes gritos mis lares infantiles fue la familia materna. Tan intensa llegó a ser su presencia y su enmueganamiento con mi devota madre, que yo llegué a pensar que también mi papá era tío mío o algo así.Mi madre, ya lo he dicho, era la más hogareña de toda su familia, quizá sólo superada por mi madrina rayita. Aclaro que no se llamaba rayita, sino que así la aludo porque sus hijos tienen una veneración azteca por su difuntita jefa que, como todo mundo sabía, “era una Santa” (Santa Rayita) y si pronuncio en estos frívolos escritos su venerado nombre provocaré sus iras y la honda conmoción de los ya escasos restos de aquella próspera familia de mi infancia. Finiquitado el asunto “Rayita”, vuelvo con mi recoleta madre para contarles que, si bien era enormemente hogareña, los jueves por la tarde, minutos antes de las cinco, mi madre agarraba su paraguas, su gabardina que ya era muy similar a la de Cantinflas porque la acompañaba desde su soltería y ya así implementada, ganaba la calle con dirección desconocida. Infinitas veces pregunté: ¿a dónde vas, mamá?, e infinitas veces mi madre me contestó lo mismo: A rezar para que llueva. Mi infantil ingenuidad, que conservo todavía, me hacía creerle a la autora de mis días y así, yo estaba seguro de que recorría todos los templos de nuestra zona postal para postrarse en cada uno de ellos y solicitarle al Altísimo con carácter de urgente muchas lluvias para la República Mexicana. Mucho tiempo después, vendría yo a averiguar por boca de mis tías supérstites que mi madre a donde se dirigía era a jugar canasta uruguaya que era su más intensa pasión mundana. Alguna vez la vi jugar y me consta que era una leona enloquecida cuando se reclinaba sobre el tapete verde y que esa cosa terrible que en la canasta se llama “dar el pozo” le producía dolores de muerte si era ella quien lo daba, si era su compañera, las ganas de asesinarla manifestadas en el tono que usaba para regañarlas, eran reales y sangrientas. La única palabra incorrecta que yo escuché de su boca fue cuando le dijo a mi tía Dos Rayitas que era una pend…, con las catastróficas consecuencias que esto tuvo.Esto es lo que mi mamá hacía cuando decía que se iba a rezar para que lloviera. Después de estudiar todos los ángulos pluviométricos en nuestro actual País y su cálculo de probabilidades y con mi amigo El Marce que está friegue y friegue con que vamos a tener derecho a dos vasos de agua al día, llego a la conclusión de que ahora es el momento de que intervengan las fuerzas superiores y que los rezadores confesos e inconfesos se den a la tarea de la oración.Yo, que no tengo la fe ni la vehemencia de mi madre, me permito, sin embargo, solicitar del infinito laberinto de las causas y los efectos, que tenga compasión de este País que en este año le está lloviendo de todo, de todo menos agua y se sirva mandarnos grandes lluvias para nuestro maicito y para nuestro campo en general.

Dehesa dixit 068

17 Mar 2009

Medidor

Medidor


No es que mi tío Jorge fuera un inútil. Ocurría con él lo que ocurre con todos los seres humanos que tenemos nuestra área de inutilidad, también llamada “nivel de ineficiencia”. El problema con los mexicanos es que actuamos como si fuéramos preferidos de los dioses y, por lo mismo, careciéramos de estas limitaciones. Salvo prueba en contrario, un mexicano le sabe a todo. Aquí vuelvo con mi tío Jorge que, allá por los años cincuenta, no estaba satisfecho con lo que le cobraban por el suministro eléctrico. Esto lo llevó a entregarse a profundas meditaciones que lo condujeron, no sé cómo, a la conclusión de que el problema residía en el medidor de la luz y que todo sería cuestión de hacer más lenta su marcha para que la justicia imperara. Ya lanzado por este camino, tuvo otra revelación: Si el medidor se envolvía muy bien y por un buen tiempo con paños muy calientes embebidos en agua de sal, esto haría que la lentitud se apoderara del medidor. Sin pensarlo más, decidió pasar a las pruebas de campo que, según anunció, se realizarían con el medidor de luz de mi casa, pues para algo mi madre era su hermana. En cuanto nos platicó sus pretensiones, yo comencé a imaginar cosas terribles: El medidor se pondría negro veteado y después explotaría dejándonos sin luz y bajo sospecha de delito. Mi tío me acusó de alarmista y siguió con sus preparativos. Los resultados del operativo arrojaron un empate: El medidor sí se puso negro, pero también cambió su ritmo y empezó a girar cual trompo enloquecido lo que metió en un liazo a mi madre y a mi tío lo dejó tan campante y declarando que todavía había que pulir algunos detalles.He contado esto no porque no tenga nada que contar en este lunes feriado, sino porque el asunto de los medidores de luz sigue siendo permanente motivo de queja de la ciudadanía. Hasta la Rosachiva que está viviendo el rayado luto por la sanjuaneada que el Atlas del simpatiquísimo La Volpe le puso a ese patético equipejo que, por misteriosas razones, goza de las simpatías de esta muchachita que no se ve tonta. El caso es que ella tampoco tiene una buena relación con su medidor de luz pues ella vive sola en su humilde casa tipo GEO y sin embargo, le llegan unos recibos cual si fuera el del Palacio Nacional.Y es que, piénsenlo, un medidor de luz conlleva un acto de fe. El usuario no tiene una manera de supervisar que se haga una buena medición, ni tiene los conocimientos para saber si el mencionado medidor está funcionando como debe, o ya fue víctima de algún daño que perjudica esa medición. Una vez más el Gobierno me dice: Las cosas son así porque yo digo que así son y o me pagas o te quedas sin servicio. Lo increíble es que hasta ahora los usuarios sólo nos hayamos alebrestado de uno en uno y no como conjunto. Créanme que esto de tenerle fe a una empresa tan manoseada, tan expoliada y tan corrupta como Luz y Fuerza del Centro, es como tenerle fe a Onésimo o a la Selección Nacional de futbol. De ese tamaño tiene que ser nuestra fe.No sé cómo, pero sé que se tiene que hallar una manera de que aumente la credibilidad de unos y otros en que lo que nos cobran, sobre todo en el uso doméstico, por la energía eléctrica que consumimos, es lo justo. Nosotros nos estamos esforzando en ahorrarla. Yo ya instalé hasta los espeluznantes focos ahorradores que dan una luz como de morgue; ahora estamos esperando alguna forma de garantizar la eficiencia de los medidores que instalen. ¿Sale?

20 Mar 2009

Cuidando

Cuidando


Entré a la aeronave y ya estaba ahí Ángeles entregada a múltiples tareas. La primera y más urgente: La de maldecirme, pero con esa dulce delicadeza con la que maldicen las mujeres italianas. No cesó en su perorata hasta que se cercioró de que quedaba yo sentado junto a ella. Para lograr esto, tuvo que remover a un muy amable señor yucateco que, según nos informó, se dedicaba a dar mantenimiento y a arreglar, de ser preciso, las máquinas que fabrican tostadas. Había sido llamado a Tuxtla con urgencia porque, al parecer, ahí se había presentado, como en el resto del mundo, una crisis de la tostada que él habría de remediar. Como es de suponerse, la Mastretta ya lo tenía totalmente seducido y por eso, cuando le ordenó que abandonara su asiento para cedérmelo a mí, él, sin chistar, se levantó y se fue a otro sitio. ¡Niño!, me dijo La Poblanita, yo no pensé que hubiera alguien más impuntual que yo… ¿Qué te pasa?, lo que ocurre es que yo soy hombre de mundo, ya soy cobija muy meada y sé a qué hora debo presentarme para que nadie pierda tiempo. Establecido esto, nos lanzamos fervorosamente a la plática. A los dos nos encanta la guáguara y cualquier tiempo es insuficiente para todo lo que nos queremos contar. Además, mientras platicamos, Ángeles se dedica a corregir mi escaso peinado, a acomodarme bien el cuello de la camisa, a que guarde mi talón del boleto que traigo engarfiado en una mano. Soy como su hijo el limítrofe y con esa tierna paciencia me trata.

23 Mar 2009

Hotel

Hotel


La soledad de un cuarto de hotel. Yo ya tendría que estar acostumbrado, pero siempre me afecta como si de golpe me colocaran un sudario. Todo se mira blanco, frío y solo. Ya sé que no es así, de hecho, mi cuarto era bastante grato, pero les estoy hablando no de lo que se ve, sino de lo que siento. Además, no había yo deshecho mi maleta y, por lo tanto, no tenía a mi alcance esas antiquísimas pantuflas que son para mí el remedio de todo mal, ni mi grotesca piyama color café muy claro (lo que ahora se llama café reclusorio) con absurdos vivos de telita escocesa, piyama cuyo origen me es totalmente desconocido, pero que me hace parecer como hijo del Chapo Guzmán (percíbase cómo el autor sutilmente se va acercando a una de las familias más adineradas del País cuyo jefe, dentro de pocos días, será recibido en el Jockey Club, en la Canacintra y en el Club de Industriales). Fita, quizá por algún deseo oculto, siempre me hace unos maletones como si ya me fuera de la casa para siempre. En el hotel permanentemente tengo que decidir qué es lo que cuelgo, o deposito en algún cajón y qué es lo que simplemente dejo en la maleta pues es ropa por si cae un tornado, o la tormenta perfecta. Había que colgar la elegantísima guayabera que llevé para la ocasión, depositar en un cajón mi turbadora ropa interior, colgar un pantalón y ya. Lo demás regresaría como llegó (de hecho, fue casi lo único que regresó, porque el día del regreso, batí mi propio récord de cómo hacer mal una maleta a las siete de la mañana).

24 Mar 2009
¿Qué tal durmió? MDXIII (1513)Están inquietísimos nuestros políticos de cuarta (es decir, todos). Ya viene la piñata y se estremecen al pensar que no es seguro que les toque fruta. Imagínense a Graco, o a Creel, o a Gamboa sin hueso. Sería terrible.

31 Mar 2009

García Luna

García Luna


En otra fotografía, cortesía de Índigo Media, vemos al niño Genarito García Luna rodeado de tres completísimos juegos de Leggo. Los papás de Genarito no se explican cómo le hace para comprar cosas que, con el domingo que recibe, no alcanzaría a comprar. Estos papás, por lo visto, se niegan a admitir que Genarito es un pequeño delincuente que gusta de vestirse de policía para mejor despojar a sus compañeritos. Ha habido veces que retorna Genarito al hogar con 50 gelatinas que, según declara, le fueron regaladas por sus compañeros de salón. Ustedes verán que este pichón de mafioso llegará muy lejos y formará parte, junto con Marín, con el Osito resucitado, con Montiel, con la Gordillo, de la lista de intocables de Felipe Ness.

08 Abr 2009

Buque

Buque


Uno de los hechos más dignos de nota es el de la invitación extendida por la Marina norteamericana a su homóloga mexicana para realizar conjuntamente algunas maniobras (“¡pues qué monos de invitarnos!”, diría mi prima la Marciana). A mí todavía no me han pedido permiso, pero por adelantado les aviso que desplieguen las velas y zarpen rumbo a ese punto de Florida que es el lugar de encuentro. Sirve que conocen, dan sus vueltas, fayucazo al canto y regresan con fuerte olor a whisky Bourbon. Eso es lo que yo opino, pero la bancada priista en San Lázaro cuyo único objetivo en la vida es estar fregando al prójimo, ya manifestó su oposición en principio y ya dijo que a ellos no les pidieron permiso y que estos marineritos ya creen que se mandan solos y que qué se han pensado y que habría que convocar a una sesión urgente para discutir con mucho detalle si accedemos o no. Tal parecería que nuestra Marina de guerra fuera tan o más importante que la de Inglaterra y que nuestros buques en su más secreta sentina guardasen secretos nucleares de primerísima importancia. ¡Cómo se ve que no han puesto jamás la vista sobre nuestros efectivos náuticos que suelen llamarse “Cañonera La Lupita”, “Corbeta El Uyuyuy”, “Fragata Lindo Tepatitlán” y cosas así! Deseo que con esto y con lo que voy a seguir declarando no se pase a molestar ningún alto mando de nuestras Fuerzas Navales. Si se me arrancan, quiero dejar constancia de mi gran respeto y admiración por nuestros marinos que a bordo de esos buques se rifan la existencia (y luego no quieren que haya veneración por la Santa Muerte) en trayectos de altísima peligrosidad como puede ser el Veracruz-Tuxpan.Si los legisladores ofendidos hubieran basado su alegato en el hecho de que ningún caso tiene andar exhibiendo nuestras miserias, su opinión sería mucho más atendible que el galimatías que andan pregonando. Además, el Legislativo tiene que entender que si no pedimos permiso, fue ante todo por lo ajustado de los tiempos. La cita, como ya dije, es en Florida el día 19 de abril y ya tendríamos que haber zarpado, porque que se diga que así qué bruto, qué velocidad levantan nuestras cóncavas naves, pues no.Muchas y muchos conservarán todavía en la memoria la epopeya náutica protagonizada por nuestro buque llamado “El Zapoteco” que zarpó con la mira de llegar a muy lejanas tierras para llevar auxilio a las víctimas de lo que Ninel Conde llamó “El Tsurimi”, aunque realmente se tratara de “El Tsunami”. Aquellos que quieran saber o recordar cómo nos las gastamos los mexicanos, tienen una completísima lección en esta marítima aventura que puso en evidencia, entre otras cosas, lo pataratos y soflameros que somos. Televisa, ¡oh, Televisa!, pensó que el viaje iba a ser como telenovela donde al final se supiera que el Capitán era hijo de un grumete que no era tal, sino Miss Guerrero 1949. La verdad es que no pasó nada en “El Zapoteco”. El pobre reportero tenía que salir diario a decir: Joaquín, la noticia es que hoy comimos frijoles prietos y arroz con chicharitos, seguiré informando. Recordarán también que “El Zapoteco” jamás alcanzó su destino (a menos que éste fuera descomponerse) y tuvo que ser remolcado. Todo esto sería un buen argumento para no darles el permiso que actualmente solicitan, pero yo digo que no hay que ser mulas y que hay que dejarlos ir; pobrecitos, ellos qué culpa tienen de la existencia de nuestras cafeteras flotadoras.

09 Abr 2009

Sentida

Sentida


Así como los portugueses afi rman que hay que haber nacido y crecido en Portugal para saber lo que es “la saudade”, los habitantes de la capital de México podemos afi rmar que sólo los nacidos y educados en el Altiplano y al calor de los volcanes podemos saber lo que es “estar sentido”, una forma muy particular y fatalista del decaimiento del alma. A los hombres ocasionalmente nos sucede que estamos “sentidos”; pero son las mujeres las que lo experimentan con más frecuencia y con más alto disfrute. El “sentimiento” masculino es mucho más negociable y efímero; el sentimiento femenino puede llegar a durar décadas. Si, Dios no lo quiera, ustedes contemplan que su esposa, prometida, o compañera de vida caen en un profundo mutismo, mientras su mirada se fuga hacia los espacios cósmicos declarándonos inexistentes; si eso ocurriere, prepárense lectores queridos: esa mujer está “sentida”. Asegurarse de esto es extremadamente sencillo. Basta con preguntarles ¿cómo están? y sobre todo, basta con que ellas contesten con palabras de obsidiana: Bien; pero ¿qué tienes? y las muy payasas contesten con voz lacrimal: Nada. Con eso basta, ya ni pierdan su tiempo, esa mujer está “sentida” y llevará años lograr que el amor se restablezca y la sonrisa vuelva a descender sobre nuestros hogares.

13 Abr 2009

Pascua

Pascua


Como bien saben ustedes, yo no profeso ninguna religión. Todas ellas me parecen acalambrantes de un modo u otro y aquí estoy incluyendo de modo principal ese catolicismo azteca que mi madre se obstinó en inculcarme aunque fuera a martillazos. No se pudo. Me basta ver a Marcial Maciel, o al inefable Onésimo, o a ese taquero místico llamado Norberto para saber a ciencia cierta que nada se me perdió a mí en la Iglesia Católica mexicana. Todo lo dicho no quiere decir que no experimente una indispensable y constante urgencia de religiosidad para mi vida y para mi mirada. Sé bien que todo esto cae dentro de las experiencias que han de vivirse en la más honda intimidad. No soy misionero, ni párroco de mis creencias religiosas. Pero hay una excepción: La fiesta de Pascua de Resurrección. Es la festividad religiosa que más me gusta y que con más vehemencia me mueve a celebrarla y a proclamarla. Para mí, la Pascua es la festividad más gloriosa del hombre.Hay una muerte que llega a nosotros como llega la guillotina. Tacos callejeros, combi descontrolada, caída súbita y vertiginosa de algún espectacular, viaje en algún avión oficial, más la surtidísima variedad de enfermedades a nuestra disposición que cualquier día se alojan en nuestro costado y nos quitan de sufrir en un plazo muy breve. Con esa muerte no quiero saber nada. De lo que yo quiero hablar es de esas pequeñas muertes que, muchas veces sin saberlo, padecemos todos los días. Nos morimos por desamorados, por egoístas, por falta de respeto al otro, por falta de valentía, de audacia, o de imaginación. Nos morimos por la pura cobardía frente a la vida que tantas veces nos invita a la aventura y al riesgo; nos morimos lentamente cuando nos dedicamos a imaginar las consecuencias terribles de alguno de nuestros actos. Cuando finalmente se presentan estas consecuencias vienen a resultar irrisorias junto a las que nuestra megalomanía y nuestra egolatría habían imaginado. De tantas maneras nos morimos cada día. Damos o recibimos la pequeña muerte (la muerte chiquita) por una mirada que con su solo poder, nos arrebata la vida; nos morimos por algunas palabras que alguien deposita en nuestro oído, tal como ocurre con ese veneno que es vertido en la oreja del padre de Hamlet, la calumnia, el chisme, la imprudencia, la indiscreción, el insulto y la ruindad son algunas de las maneras de matar que tiene la palabra.Es rarísimo ese ser que llega a la noche sin haber recibido ni siquiera un arañazo. Lo que es frecuente es que no nos demos cuenta en el momento del trizadero que han hecho con nuestro espíritu tantas almas bondadosas que hacen y dicen lo que hacen y dicen por una sola cosa: Por nuestro bien.Damos la muerte también cuando nos imponemos la estúpida tarea de destruir la ilusión o ilusiones de alguien. Por esto tiene que ser tan exquisito y discreto nuestro trato con los jóvenes.Matamos y morimos todos los días. Es justo y gozoso que un día del año lo dediquemos a resucitar para volver a ser reales y a que Dios nos acepte como acepta las flores, las tormentas y los pájaros. Felices Pascuas.

14 Abr 2009

Cirque du Soleil

Cirque du Soleil


El señor Fox y Rabanito. Éste sería un buen nombre para alguna pareja chusca. Podría triunfar en cualquier circo del mundo. ¿El Señor Fox? pues es el Señor Fox y Rabanito vendría a ser su señora que ya con el cargadísimo maquillaje y el exótico vestuario propio del circo, quedaría igualita a Marta Sahagún.No crean que el tema circense me lo saqué de la manga y tampoco crean que es algo arbitrario esto de volver a traer a la luz pública a la ex pareja presidencial. Juro que yo casi no inventé nada. Mi creatividad junto a la de don Vicente, palidece y casi desaparece. A mí, por ejemplo, jamás se me habría ocurrido llevar el Domingo de Pascua a mi rancho (con el añadido de que en ésta y en otras 70 reencarnaciones no planeo tener un rancho); llevar a mi rancho, decía, un espectáculo circense bastante ñango formado por una bailarina multiusos y cuatro payasos bigardones que, en verdad, no sé lo que hacen, pero me imagino que su tarea básica es dar de brincos alrededor de la muchacha (lo que hacemos todos, vaya) e intentar algunas marometas estilo PRI, pero más simples y fallidas. La presentación de este embrión de circo no tiene cuate. Los creativos del rancho “San Cristóbal” decidieron mandar su resto y no escatimar ninguna neurona en esta encomienda. El resultado es esplendente: “Emulación del Cirque du Soleil”. Yo lo leo y siento que el asombro se apodera de mí. El secreto de todo está en la palabra “emulación” que basta para indicarnos que no vamos a ver al “Cirque du Soleil” en versión para cinco gatos; pero lo que vamos a ver es un espectáculo donde estos cinco gatos nos mostrarán lo parecido que es su desempeño escénico al del mencionado circo canadiense. “Emulación del Cirque du Soleil”. No me canso de admirar esta rica expresión que, de tan rica, podría aplicarse plenamente a todo el País; porque no me digan que no somos una emulación del “Cirque du Soleil”. Nada más repasen la lista de nuestros políticos y verán que el título nos lo ganamos a pulso.Todo estaría muy bien si no existiera un señor llamado Leopoldo Ibarra, representante del desnutrido circo. Resulta que este caballero a la hora de la hora se puso flamenco, perrón y carrascaloso y tumbó todo el teatrito de la “emulación” porque declaró a los medios ahí presentes que ellos no emulan a nadie porque pertenecen a un consorcio muy serio llamado “Odissea Teatro” (percíbase la doble “s” que le da a todo un mundo loco). Nuestro espectáculo se titula “Circus” (¡me carga la Conafrut!, ¿por qué han deducido que el español es un idioma de nulas posibilidades en el arte escénico?). Ya envuelado, prosigue Leopoldo Ibarra: Nosotros no le pusimos así a nuestro espectáculo; se lo pusieron aquí. Y aquí comenzaron las patadas en el área chica y, como sucede en México, todos le pasaban el balón a todos y nadie remataba y nadie despejaba y así fue cómo una pacífica celebración de Pascua terminó en minidrama mediático. Fin de fiesta: Vicente Fox se deslinda del Circo y de todo. La fotografía nos muestra a un sujeto moreno, cachetón, con mirada lúbrica y boca ávida. Se llama Valdemar Gutiérrez y es líder (omaigod!) nacional del IMSS. Actualmente está muy inquieto porque no sabe a qué partido brindará su apoyo en las próximas elecciones. Es posible que sí sepa y que esté esperando a ver quién le ofrece más: El PRI ya le ofreció una pluri de las que van cinchas y un viaje a Disneylandia; el PAN ofrece una superpluri y una liposucción. Todos comienzan a sospechar que Valdemarcito es un oportunista. Sorprende la eficacia y agudeza visual de los partidos. Valdemarcito no es un oportunista, sino un hijo de toda su m…, una cucaracha de las muchas que medran en los intersticios del sistema.

15 Abr 2009

Uña

Uña


No están ustedes para saberlo, pero el Viernes Santo yo tuve en la uña de mi pie izquierdo mi particular pasión de Iztapalapa. Golpes, vejaciones, insultos y maldiciones cayeron sobre mi inocente uña que en silencio sufrió el indecible dolor y lo ofreció por todas las uñas del mundo. El Sábado Santo pude comprobar que el dolor había llegado para quedarse y para robarme todo modo de calma y de concentración. Hiciera lo que hiciera, el dolor ahí estaba punzante como teléfono ocupado.No tengo que abundar mucho en este candente tema de los estragos que produce una uña enterrada. Te dejas la pata al aire y duele, te pones un mullido calcetín y duele, empleas tus más dóciles pantuflas y duele, te acuestas y te tapas con la pura sábana y duele. Se preguntará la afición: ¿Y por qué no hizo algo para que no le doliera? Mi respuesta es muy sencilla: ¡N o había nadie!, eran “días de guardar” y todo el personal adscrito a mi pata izquierda había tomado descanso para irse a Tepetongo con el noble fin de partirse la m… con las llantotas, o de contraer pie de atleta en la lengua al probar las pútridas aguas. Y mientras, mi pata y yo acá en la Capital resistiendo el lacerante dolor que se había apoderado de la cara externa de mi dedo gordo.Para mejorar el panorama, recordé que soy diabético y que, por lo tanto, debo tener cuidados extremos con mis apéndices inferiores. Recordar esto y ponerme a imaginar las cosas más atroces del mundo, todo fue uno. Todo esto ocurría el sábado por la tarde mientras Pachuca y Toluca jugaban un partido excelente. En el medio tiempo, pasé mi dedo a segunda revisión y no sin horror descubrí lo que muy probablemente eran huellas de infección en la zona siniestrada. Si antes había imaginado cosas horribles, ahora oía con toda claridad el serrote que me dejaba listo para tener un duelo al tú por tú con Antonio López de Santanna. Le llamamos por milésima vez a mi pedicurista que, por lo visto y oído, seguía en Tepetongo. El domingo me fui a entregarle a los Pumas lo mejor de mis amígdalas. La uña me seguía doliendo mucho y mi plan de acción estaba trazado: Si el lunes no aparecía la viajera, su Charro Negro se apersonaría en “Urgencias” de algún aceptable hospital y le pediría a los doctores que entraran en acción.El lunes de Pascua acudí a la UNAM a proseguir mi curso de novela hispanoamericana y arrastrando mi patita con canasta y con rebozo de bolita regresé a mis cuarteles. Yo no sabía del curso intensivo de frustración que estaba a punto de recibir. Mi pedicurista ya había regresado, pero con la pena de que no tenía a mano su instrumental. La pobre mujer desconoce el tamaño del alacrán que se acaba de echar encima. El dolor ya era tal, que convoqué a Pancho, a la Rosachiva (ambos conforman mi Estado Mayor) y arrancamos rumbo al hospital de los Humanos Vázquez. Ahí, una vez que hubimos llegado, nos dimos cuenta de que en Urgencias, salvo cobrar, nada urge. Me pasaron a un cubículo y ahí me dejaron como fardo olvidado. Por fin se asomó un médico que, como los rumiantes, estaba haciendo una segunda digestión. Le informé de mi dolencia y él sagazmente me ordenó: Quítese el zapato y el calcetín. Observó mi dedo como si fuera el de Tutankamón y concluyó: Está muy enterrada la uña, lo vamos a pasar a quirófano, ahora vengo por usted. Mi mente sumaba a gran velocidad y dedujo: A este paso, mi dedo me va a costar como si fuera de oro con finísima pedrería. Me puse el calcetín, el zapato y salí con sigilo enorme. Llegué a la caja donde la Rosachiva estaba a punto de pagar un primer abono de mi dedo. Huimos como Bonnie & Clyde.Ya es martes y me sigue doliendo. La pedicurista debe estar por llegar. Espero.

16 Abr 2009

Curación

Curación


Fueron cinco días de agonía ungular (del latín “Ungula” que quiere decir uña) que ya quisiera yo que padeciera una igual Enrique Peña Nieto, para ver los alaridos que pegaba sin lograr que su Gaviota (que es otra uña enterrada que ya tiene) le diera el menor consuelo. Durante estos cinco días, tuve que escuchar los más peregrinos consejos y recetas que la tradición mexicana ha ido creando precisamente para esta tarea de sanar uñas enterradas. No quiero ofender a nadie en particular, sin embargo debo afi rmar que estas tradiciones han recogido con harto cuidado un cúmulo inmenso de estupideces que ni curan al paciente y nada más le alborotan la dolencia. Apareció por fi n mi pedicurista con cara de Tepetongo y con su instrumental médico. De inmediato se dio a la tarea de procurar mi sanación. Van a decir que soy un exagerado, pero los dolores que esta mujer, de apariencia tan afable, me provocó, ésos no se los deseo a Peña Nieto; se los deseo a Manlio Fabio. Me dolió hasta el alma. Yo no sé qué tanto tango arman las mujeres con sus dolores de parto y contracciones y cólicos y ojos volteados, sudoración abundante, náusea terrible, sensación de que las parten en dos… ¡puras papas!, todo es un teatrito que tienen muy bien montado con el doctor o la partera (la partera Rosa); en cambio, los dolores que yo padecí dejan a los de las féminas en calidad de leve y monacal pellizco. Mi intervención duró menos de 30 minutos que fueron para mí una especie de grito sin orillas. Cuando mi pedicurista retiró las manos de mi pata y dijo: Creo que ya está, mi espíritu entero se desplomó y por unos instantes soñé con un México mejor y con un Presidente que sepa hacer licitaciones, no como éste que le salen todas ñangas. Luego, volví en mí, comprobé que el dolor había desaparecido y yo, caracterizado como la Patria agradecida, le di un abrazo a esta chica que me salvó del dolor y de tener que pagarle a los Humanos Vázquez. Con esto se termina la nunca contada historia de mi punzante uña. Pensaba yo escribir una serie para contar con detalle la historia de cada uno de mis dedos, pero como siento el rechazo y la amenaza pululando a mi alrededor, prefiero abstenerme y esperar mejores tiempos. Ya terminé con la uña. Ya esténse. No me hostilicen. Soy un hombre que ha sufrido mucho.

20 Abr 2009

Zapatazo

Zapatazo


Muchos de nosotros, los que ya hemos vivido lo suficiente, estamos curados de espanto con esto de la visita de los emperadores. En mi caso, tengo pirograbadas en mi alma las visitas de Harry S. Truman que tenía un insoportable aire de tío regañón, hipócrita y fresa que resultaba intolerable para mis ojos infantiles. La otra muesca en mi pistola la hizo el también insufrible George W. Bush. Cuando la televisión me mostró aquellas regocijantes escenas del periodista que, de pura rabia y aburrimiento, se sacó los zapatos y los arrojó contra la odiosa figura de Bush, sentí una dicha inmensa. La única parte penosa de todo este lance fue la condición antibeisbolística que manifestó el fallido lanzador de zapatos: No tenía brazo; no tenía ni idea de lo que es mandar una recta a 90 millas por hora, ni de pasar la bola, en este caso el zapato, por la zona de strike. ¡No le dio!, dos zapatazos y nunca pudo centrarse al maligno babas de origen tejano. Luego el periodista fue detenido (dicen que ya se disponía a arrojarle los calzones) juzgado y sentenciado. ¡Bien hecho!; yo también lo hubiera condenado por baboso, por no practicar, por tirar a lo güey.

22 Abr 2009
A Vicente Fox la algarabía política ni le va, ni le viene. Aquí valdría recordar que el “odiado y corrupto” Fox dejó al País con superávit. No solía suceder esto con los mandatarios del PRI y es por esta tranquilidad y desasimiento que tiene todas las de ganar. Por eso yo digo que voy Fox.

24 Abr 2009

Libros

Libros


Paso con indecible alegría a celebrar a San Jorge que es un santo al que la Iglesia ya lo trae muy disminuido. Como bien aprendimos en nuestra infancia, San Jorge era todo un caballero que iba en su cuaco por el mundo cante y cante en la constante búsqueda de aventuras que le dieran lustre a su apellido y gloria eterna a su prosapia. En Inglaterra, San Jorge es un idolazo de la talla de Drogbá y de otros futbolistas. Yo no sé a la Iglesia qué le dio por obliterar a este santo tan simpático y que, salvo a los dragones, a nadie hacía daño. Por aquí comenzó la cosa, por los dragones que, según la Iglesia, no existían ni habían existido nunca. Aquí sí la Iglesia se vio medio payasita. Es como si me dijeran que no existen los ángeles, nuestros celestiales guaruras, que son tan útiles para tantos recados y encomiendas; o que no existen las ánimas del purgatorio a las que ya les cerraron el changarro por incosteable y andan por el mundo o el trasmundo peregrinando como los aztecas en busca de un terrenito donde instalar la colonia “Nuevo Purgatorio”, Primera Sección. Lo peor es que andan todas encueradas y con el fuego interconstruido como si fuera una falda hawaiana.Así pues y volviendo a San Jorge, su dragón de nombre Fergie se fue sin más a jondear changos por la cola. Y así San Jorge se quedó solito con su casco y armadura, su lanza, su espada, el puñal, la maza con picos e infinidad de armas más que le permitían enfrentar victoriosamente todo tipo de bichos y plagas caseras; desde viles ratones hasta gigantescos dragones que arrojaban lumbre por la boca. Ya sin su dragón (aquí el avisado lector podrá deducir cuánto enriquecen y apuntalan nuestra existencia nuestros enemigos), San Jorge se fue desdibujando como lo hacen los amantes desalentados que terminan, como San Jorge, desapareciendo. A lo mejor tendría que haberse casado para así disfrutar de una de esas dragonas domésticas que, como bien me consta, también arrojan fuego y lava y pedacitos de huevo con jamón por sus poderosas fauces.El caso es que del dragón y de San Jorge sólo nos quedan los libros, pero esto es mucho decir. Los libros son nuestras reservas probadas de humanidad, la memoria de nuestra tribu, nuestro más completo álbum de recuerdos, el compendio de lo que nuestra imaginación ha ido dibujando en el espacio recóndito de nuestra intimidad. Un libro es un gran acto de impudor que nos permite, por ejemplo, asomarnos al espíritu volcánico de Malcolm Lowry y descubrir con horror y con alivio lo semejante que es a nosotros. Leer un libro es correr el riesgo de tropezar con Tolstoi o Dostoyewsky y perdernos, quizá para siempre, en la inmensidad del alma rusa. Leyendo encontramos nuestro centro y nuestro lugar en el mundo. ¡Cuánto menos sería yo sin Borges, sin Neruda, sin Pellicer y sin el Gabo! Hagámoslo por San Jorge; pongámonos a leer. HOY TOCA.

27 Abril 2009
El viernes por la noche regresé a la muy noble y leal. El aeropuerto de la ciudad estaba como terminal del Metro, pero siempre está así. Ya en el Viaducto, Pancho que jamás estará al frente de algún noticiero, intentaba explicarme las nuevas condiciones que reinaban en la Ciudad de México. Lo que alcancé a entender me pareció una exageración, pero luego resultó que no, que la ciudad, hasta nuevo aviso, estaría en una forma de cuarentena y que el buen secretario de Salud y Felipe Presidente estaban francamente preocupados.

29 Abril 2009

Influenza

Influenza


Ante todo, quiero en estos renglones rendir un amplio homenaje a los dos doctores que, por andar distraídos, fueron avistados por Joaquín López Dóriga quien, ayudado por las fuerzas de choque de Televisa, procedieron a secuestrar a estos dos buenos hombres que, cuando vinieron a ver, ya estaban frente a las cámaras del Canal de las Estrellas respondiendo cuanta locura se le ocurría al público televidente en torno al tema de la influenza porcina. Son dos hombres sabios que, además, saben comunicar su sabiduría porque, a ustedes les consta que también hay sabios que, cuando los entrevistan responden puras imbecilidades, o farfullan dos o tres locuras en ese dialecto que sólo los médicos entienden (cuando entienden): La morbimortalidad atribuible a la presencia del virus DN-3 tiene por fuerza que vincularse con toda una problemática sicosocial y financiera. Esto último es básico: Si el paciente tiene dinero para comprar la medicina, se salva; si no le alcanza la feria: Adiós, Nicanor. Éste no fue el caso de los médicos que se consiguió López Dóriga. Ellos fueron claros, precisos, asertivos y dotados de una paciencia bíblica. Yo no hubiera podido. A la señora que por duocentésima vez preguntó por la vitamina C, yo le hubiera contestado: Fíjese, vieja mensa, eso ya fue contestado hasta el cansancio; yo le recomendaría, señora, que visite con urgencia a un neurólogo que le extraiga al roedor que tiene viviendo en el cerebro. Sin embargo, nada le dije porque nada pude. Me dejó preocupado, eso sí, lo cascarrabias que me he vuelto. Ahora hasta con los de la tele me peleo y le grito cosas horribles a la vieja mentirosa que dice que su familia ha encontrado la felicidad desde que ella les prepara el tradicional Mole Doña Blanca que viene cubierto con pilares de oro y plata. Me ciego de furia.Ahora me reintegro a mi crónica de los azules días de la influenza. Supuestamente los que nos hemos librado hasta ahora del maligno contagio podemos vivir estas jornadas como si fueran parte de un periodo vacacional. No es cierto. Hagan un repaso y verán con horror que esto se parece más a una cárcel de invisibles rejas. ¿Quieres ir al cine?, no hay cine. ¿Quieres ir a un restorán?, no hay restoranes. ¿Quieres ir a los antros?, están cerrados. ¿Entonces? Si la libertad estriba en poder escoger a voluntad los distintos destinos que te ofrece la vida, ¿cómo queda la libertad si tales destinos no existen? Estamos condenados a vivir ¡en nuestra casa!, con ¡nuestra familia que incluye a un cuñado muy mamuco y muy tragón que vino de Nogales a cerrar un negocito! Por mi parte, yo estoy condenado a vivir las 24 horas con Fita con quien los temas de conversación son más bien escasos y con la Rosachiva que lo que le gusta es escudriñar a fondo la vida de Luis Miguel y algunas otras luminarias de nuestro firmamento artístico región 5. Esto es lo que me está desesperando del brote de influenza que cayó sobre nosotros.Si acaso las noticias me dan un cierto alivio. Me encantan esos conciudadanos míos que sacaron en procesión a San Juditas Tadeo, pero tomaron las debidas precauciones: Le reforzaron el manto para que no fuera a pasar fríos y le pusieron el infaltable cubrebocas porque nomás imagínese usted la cantidad de miasmas que llegaban hasta su santa presencia. ¡Paren las máquinas! NOTICIA IMPORTANTE: A partir de hoy, martes 28 a las 19:30, Radio y TV UNAM comienzan la transmisión de un programa sobre la influenza. Se titula “La influenza: Las respuestas de la ciencia”. Se transmitirá diariamente y tendrá teléfonos abiertos para que quien quiera pregunte cualquier duda que tenga acerca de este mal. Aykeoír. Yo les suplicaría que no vayan a preguntar sobre la vitamina C.

01 May 2009

Córdova

Córdova


A ver, niños, saquen sus cuadernos, dijo el profesor Córdova quien, en toda la escuela, era el único audaz que se atrevía a usar traje de lana con chaleco en plena canícula. No exagero si les digo que a su paso iba soltando vaporcito. Eran las tres de la tarde y los 50 educandos que colmaban el salón estaban como fosilizados por el calor. Por la ventana un árbol al que difícilmente le quedaban 14 hojas era un aviso de que ese año la sequía había sido particularmente rigurosa. Apunten, dijo el profesor Córdova. ¿Es problema?, preguntó el alumno Loperena que era el elemento más disolvente de todo el grupo. Mire, Loperena, con usted todo es problema, pero sí, en efecto, en cuanto usted me lo permita, voy a plantearles un problema. Por mí, arránquese, dijo el susodicho Loperena. Bien: Tomemos un país equis de Latinoamérica. En ese país se declara una extraña epidemia de influenza canina, una enfermedad hasta entonces desconocida y que le hace perder a los perros más de 30 puntos en los niveles de preferencia. Como yo no soy perro, eso no importa. El caso es que en la primera semana, 32 personas pierden la vida por causas atribuibles a la influenza. De ellas, 21 son de Pénjamo, aunque sólo 4 residían ahí y 10 estaban en Groenlandia intentando poner una fábrica de enchiladitas de San Luis. De los otros siete desconocemos su actual paradero, aunque ahorita todos están en el panteón, pero no es seguro que hayan muerto. De los once que no son de Pénjamo, hemos podido establecer que nacieron en varios lugares; de ellos, siete seguro seguro están muertos, de los otros cuatro sabemos que, desde el miércoles pasado, se entregaron a las efusiones etílicas y que ya para el viernes podían hablarse de tú con Tezcatlipoca. Los cuatro beodos abordaron un camión de la línea Teloloapan-Sanjuanico y el chofer, sin ser caballo, reparó en el extraño estado de los cuatro nuevos pasajeros y los reportó como posibles portadores del virus canino. El encargado de la terminal hizo caso omiso de esta advertencia y el camión partió para, kilómetros adelante, precipitarse a un barranco que, nomás en lo que va del año, ha cobrado 618 víctimas. Ahí murieron los cuatro beoditos, pero nunca sabremos si fue de congestión alcohólica, del tarugazo que se metieron en el barranco, o bien de influenza canina.En la segunda semana fueron reportados 98 muertos. De éstos, 30 vivían en San Luis Potosí cuyas autoridades al parecer están empecinadas en ganar el campeonato nacional de decesos por virus. El Gobernador visita a todos los enfermos y les comunica muchos ánimos para que se mueran y ha girado instrucciones a su secretario de Salud para que no los moleste, ni interrumpa. ¡Véngase a morir a San Luis Potosí! reza el enorme arco que está a la entrada de la capital del Estado. De los otros 68, 40 forman parte de una excursión que fue a Nuevo León con el único fin de conocer las Grutas de García. Varios de ellos tenían ya al ingresar ojos llorosos y abundante mucosidad. A lo mejor andan perdidos, pero, por lo pronto, los consideramos muertos; si aparecen, los borramos y ya.Por lo que se refiere a la semana en curso, sólo se han reportado cuatro decesos y esto nos habla del respeto reverencial que tienen las etnias aztecas por los días de asueto. Hay que morirse en horas hábiles, pero jamás cuando andamos en plena chacota. Tienen ustedes 10 minutos para decirme ¿cuántos muertos llevamos en este aciago periodo?; no, ni alcen la mano, no voy a responder a ninguna pregunta, ya con López Dóriga y babosos que lo acompañan tuve bastante. Además, HOY TOCA con tapabocas y tapamocoyito.

05 May 2009
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDXLV (1545)
Ahí viene el PRI de regreso. Pronto las felices y costosas nupcias de Televisa y Peña Nieto rendirán un hermoso fruto. ¡Pa’la madre!

12 May 2009

PRI

PRI


Lo que yo pienso lo vengo rumiando desde aquellos años de mi infancia en los que mi padre me mostraba de qué manera estábamos gobernados por puros ladrones que, además, cada vez empleaban técnicas más depuradas para poder multiplicar sus hurtos. Nadie que yo sepa ha hecho la cuantificación de lo que sus políticos, empresarios e industriales le han robado a México. Me imagino que es una cifra inmensa. Pienso en todos aquellos préstamos que limosneábamos en el extranjero; sumas millonarias que supuestamente se aplicarían a activar nuestro desarrollo agrícola e industrial. Todo, todo se lo robaron estos priistas pocamadre que ahora se dan el inmoral lujo de anunciarse en televisión con una bola de mujeres insensatas capitaneadas ¡oh, tristeza! por Lilia Aragón repitiendo la cantinela idiota de “si nos ofenden, construimos una presa; si nos calumnian, hacemos dos carreteras”… y pensar que hay almas cándidas que se creen esto y ya se aprestan a votar por el PRI. No votar por el PRI es un deber ético puesto que implica no votar por los ladrones, por los que saquearon de tal modo a este País que lo dejaron viviendo o sobreviviendo apenas, pero rodeado de incontables carencias. Piensen: ¿Cómo sería México sin el despojo de sus bienes?, ¿cómo sería nuestra agricultura?, ¿cómo sería nuestra educación sin esa bandida ignorante de la Gordillo?, ¿cómo serían nuestras fuerzas de seguridad?, ¿cómo sería nuestra infraestructura de salud? México se está ahogando en este pantano y no hay mucha esperanza, porque gobernante que llega de otro partido, al poco tiempo, ya también es ratero.Lo que me resulta intolerable es que me digan que no estábamos bien preparados para manejar la epidemia porque somos pobres y tercermundistas. ¿Y qué queríamos? Si por muchas décadas permitimos que los supuestamente encargados de cuidar y engrandecer nuestro patrimonio se hayan dedicado encarnizadamente a robarnos. Por cada clínica o cada escuela que hagan falta, piensa tú, lectora lector querido, en el yate, en el avión, o en los edificios, o en las cuentas bancarias, en las casas en la playa y en todos los aderezos de alguno de estos cleptomandriles.Y ya no es suficiente con mentárselas. Hay que llevarlos ante la justicia y procurar que se pudran en la cárcel. Los ciudadanos tenemos que ponernos en movimiento y no descansar hasta que se haga justicia. En lo que esto sucede, les pido que los males de la Patria no se los achaquemos a la pobreza y al tercermundismo, porque si somos pobres y tercermundistas es por haber tolerado y dejado hacer a estos rateros que ya vienen por más. Ellos son nuestro virus más letal.

13 May 2009

Linaza

Linaza


La semilla de linaza tiene multitud de aplicaciones tanto en el ramo de la industria, como el del arte pictórico y en la vida doméstica. Leyendo este informe pude por momentos sospechar que mi madre era una científica loca que hacía experimentos con su hijo. Respiré cuando, entre las últimas aplicaciones que puede tener la linaza, está la de fijador capilar. Para este uso, la linaza tiene que hervirse en un pocillo grande y ser acompañada de un poco de agua. Hervir, hervir, hervir. Ya que las semillitas soltaron todo el mucílago y toda la babita que contiene (que es mucha), hay que colar la sustancia así obtenida y esperar que ésta se enfríe. Con estas sencillas maniobras hemos obtenido el genoma del mexicano, no, no es cierto; hemos obtenido un eficaz auxiliar en la ímproba tarea de peinar a los moconetes para que lleguen presentables a clases y hasta den la falaz impresión de haberse bañado. Muchas hacendosas madres le añadían a esta horrenda mezcolanza un buen chorro de limón, según ellas, para evitar que se echara a perder muy pronto. Así las cosas, en la casa de mi infancia (las múltiples casas de mi infancia) la linaza era preparada el lunes y tenía que durar hasta el otro lunes. Ya para el jueves, la linaza fraguaba como casco de guerra con la ventaja de que el limón ya se había apelmazado con la linaza y así, en el pelo se podían ver unos como brochecitos verduzcos con toda la pinta de ser excedentes de algún trabajo de minería nasal, actividad que es especialmente grata para la infancia.En las memorias de mi antigua escuela hay un buen número de fotografías de su Charro Negro peinado con la nauseabunda linaza. Lo pueden notar por el puñalísimo copetito enrulado que me fabricaba mi nana Luz. Se preguntarán mis amados lectores a dónde pretendo llegar con mis ensoñaciones en torno a la linaza. Lo que ocurre es que yo tenía muchas décadas de no pensar en esas minucias, pero desde que Enrique Peña Nieto decidió agarrar por su cuenta la pantalla electrónica, no puedo dejar de pensar en la linaza cada vez que lo veo. El peinado es un plagio vil del que yo usaba en mi infancia. Sin embargo, hay diferencias muy elocuentes. A los dos nos peinaban de raya a un lado, pero mi nana Luz no descansaba hasta que la raya quedara perfectamente recta, en cambio la de Peña Nieto es como un relámpago beodo que seguramente la Gaviota le hace al puritito aventón. Otra diferencia es el copete. El mío era una estructura tubular perfecta; el de Peña Nieto es como un taco de canasta de ésos ya muy sudados. Y falta la diferencia más notable: Yo me rebelé contra la linaza a los 14 años; Peña Nieto, al parecer, se la quiere llevar a la tumba. Por todo esto hablé hoy de la linaza.
¿Qué tal durmió? MDXLIX (1549)
ARTURO MONTIEL, oficio: Rata.

15 May 2009

De la Madrid

De la Madrid


A mí no me produce el menor asombro la conducta errabunda y volátil de Miguel de la Madrid. Nadie que recuerde su conspicua ausencia en los negros días del terremoto del 85, con el sacón de Ramón Aguirre autoadherido, tendría por qué haber esperado valentía y lealtad a la palabra de un ser que jamás ejerció ninguna de estas disciplinas.De la traición no se regresa, dice Julio Scherer; de la cobardía tampoco se regresa, digo yo. Más tardó en salir al aire la entrevista de Carmen Aristegui, ésta sí valiente, impecable y diamantina; que lo que tardó Miguel de la Madrid en “redactar” (????) un surrealista desmentido de lo que había dicho. Y nos burlábamos de Fox y de su vocero que tenía que salir a explicar: Cuando Fox dice esto, lo que quiere decir es aquello. Si eso nos provocaba regocijo, ¿qué vamos a hacer con este ectoplasma que trae interconstruido a su propio vocero: Cuando yo dije pinche Salinas, lo que quise decir fue: ¡Salinas, qué grande eres!Quiero regresar al textículo (texto breve) de De la Madrid. Nomás de entrada, nos despacha una sólida albóndiga verbal que podría haberle provocado la muerte a Cervantes: “Actualmente me encuentro convaleciendo de un estado de salud que no me permite procesar adecuadamente diálogos o cuestionamientos”. Y pensar que este señor estuvo al frente del Fondo de Cultura cuyos catálogos han sido notablemente mejorados con la inclusión de varias joyas nacidas del intelecto del ahora convaleciente. Pero yo a lo que voy es a la forma, a ese tipo de redacción estilo mazacote tan socorrido por el cantinflismo nacional. Aunque usted no lo crea, el estudio del estilo nos ofrece magníficas pistas para conocer al hombre que organiza o desorganiza su personal discurso. Así, en el caso que hoy nos ocupa, bastaría con estos primeros renglones para deducir que el paciente a) no sabe escribir, b) expele su recado bajo una gran presión que, hasta donde se pueden conocer estas cosas, es la de Carlos Salinas y c) en verdad a De la Madrid ya se le picó la tubería cerebral, pero no tanto como para que no pueda emitir un juicio sobre Salinas y su shulada de familia. Dicho sea de otra manera: Disminuido y senil y lo que quieran, el Miguel de la Madrid que platicó con Carmen es mucho más lúcido y dueño de sus palabras que el catastrófico redactor del recadito a la opinión pública.Triste caso. Es una ley no escrita de la política mexicana la que ordena que los ex presidentes no tengan memoria. La mejor prueba de esto es que casi todos publican sus “memorias” que no son más que unos manuales del aburrimiento salpicados de tonterías. Al parecer Miguel de la Madrid le dio otra vuelta a la tuerca de su desmemoria y, por un momento, se tropezó con su memoria de donde el semitransparente personaje cortó unas florecillas que Carmen Aristegui recibió con enorme fruición. Terminada la catártica entrevista, De la Madrid solo o estimulado por la gente de Salinas, cayó en la cuenta del tamaño de lo que había dicho y en su interior se habrá dirigido a él mismo con éstas o similares palabras: ¡En la mad…!, ¿yo dije eso?, ¡qué me está pasando! y al decir esto, debe de haber sentido la primer dentellada del remordimiento republicano seguida del imperativo categórico de tomar la pluma, o el martillo, o con lo que escriba y desmentir todo lo que había dicho y achacarlo a que, en fechas recientes, ya.

21 May 2009
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDLV (1555)
Amados lectores: Vayamos pensando en la estrategia del voto razonadamente anulado. Ya no queremos ineptos, ni mucho menos ladrones.

25 May 2009
En la vida hay que aprender a aceptar cuando el final ha llegado. Se acabó “La Planta”, queda la luz.

Dehesa dixit 067

05 Ene 2009

Pasitas

Pasitas


Durante la función que dimos en la noche del 31 de diciembre, me permití hacer el anuncio oficial de que, caiga quien caiga, en 2009 yo me voy a casar. Ya comprenderán que a los 64 años, este anuncio no puede tener una fuerte carga erótica porque digamos que lo que antes era una incontenible catarata, ha pasado a ser lo que llaman riego por goteo.Así pues, el acento no está puesto en el añoradísimo comercio carnal (claro que de que lo habrá, lo habrá), sino en algo más etéreo y más sutil que se engloba bajo el rubro de “compañía nocturna”. Me pudre la soledad que desde hace ya un buen tiempo me acompaña todas las noches. No faltará quien, a raíz de lo que estoy diciendo, me salga con que ellos, quienes sean, llevan cuatro o cinco décadas de soledad nocturna. Me da mucho gusto por ellos, los felicito y les digo que, para mí, son marcianos que nada tienen que ver conmigo y con mi limitada condición humana que me hace intolerable la soledad nocturna en particular en estas épocas de tanto frío, de insomnio y de dolor de muelas.Por eso, caiga quien caiga, este año me caso porque me caso con alguna feliz azteca que sea muy desvelada, que esté lista para oír un poema de Alí Chumacero a las 4:00 de la mañana y que recuerde la letra de todas las canciones mexicanas.La agraciada mujer deberá estar preparada para cualquier contingencia. Ilustro con un caso recentísimo: Serían cerca de las 3:00 de la mañana y yo miraba alguna película afgana en la televisión. Como todo el mundo sabe, el cine afgano abre mucho el apetito. Puse pausa en la tele y realicé una visita a mi bodega de chupifritos y golosinas que es una canastota que tengo en el librero de mi recámara (que pronto será también “la de ella”).No estaba muy bien surtida, pero descubrí una bolsita de pasas cubiertas con chocolate dietético que se veían bastante apetecibles. Ya que fueron en mi poder, comenzó la tarea de abrir la bolsita, tarea que yo creía rápida y sencilla. Resultó hercúlea. El material de la bolsa era el maldito celofán en su variedad más nefasta, ése que es del grosor de la lámina. Con las manos le hice así, le hice asá y la maldita bolsa nomás no se abría. Pensé en azotarla, pero me pareció la aceptación de una derrota. No era posible que en libre pugilato, me ganara una bolsa.En la fase B, me la llevé a la boca y le hinqué un colmillo. En esto estaba cuando recordé el drama dental de toda una semana y de inmediato retiré la bolsa. Pensé y pensé y de pronto vino la inspiración: ¡El fuego!, ¡el fuego todo lo puede y todo lo redime! Tomé mi encendedor con la intención de hacer un resquicio en la bolsa que me permitiera penetrar al reino de las pasitas. Acerqué el fuego y ¡fuuum! que sale una llamota espantosa que felizmente se extinguió casi de inmediato. No sin tropiezos, pero la primera parte de la tarea estaba cumplida. Tendría que ser yo muy idiota, me dije, si me lanzo a trabajar sobre la hendidura todavía ardiente. Por eso me tomé unos minutos de reposo. Después de eso intenté meter el índice y el pulgar por el agujero abierto por las llamas. Ambos dedos se me calcinaron de inmediato. Hasta una lagrimita me rodó. Me puse crema y volví a la tarea. ¡Victoria!, amplié la oquedad, llegué a las pasitas y comprobé que sabían a plástico ahumado, realmente sabrosas.Mientras devoraba el fruto de mi esfuerzo, me dio por pensar que era urgente que me casara. Una mujer sabia tendría costurero y tijeras y sanseacabó. Urge que me case.

08 Ene 2009
En lugar de estar pensando en la desgracia que les podría ocurrir, ocupémonos de aquéllos a quienes ya les ocurrió.

13 Ene 2009
¿Qué tal durmió? MCDLDLXIII (1463)¡Ahí viene el PRI de regreso!, tenemos que hacer algo ¿por qué los rateros se salen siempre con la suya (y con la nuestra)?

14 Ene 2009

Calentamiento

Calentamiento


Como ya ha podido comprobar quien ha vivido, la sabiduría mexicana es puntillosa, es exacta y es vengativa con quien la desobedece. Ella muy claramente nos advierte de los riesgos que corre aquel insensato que la desoye y cree que ya se manda solo (esta expresión me la han espetado mi madre, mis tías, las misses del kinder y, en general, todas las mujeres que han tenido la dudosa suerte de conocerme). No, no es cosa buena fingir sordera ante el clamor de la naturaleza. Pongo un caso: Allá en la Ciudad de México, según me informa la Rosa Chiva que a Dios gracias salió muy bien de su operación y ya sólo le falta que le depilen la abundante barba que la atormenta desde la adolescencia. Bueno, pues ella fue la que hace algunos minutos me informó del perrísimo clima que hay en la Ciudad de México y alrededores. Si yo fuera arrebatado y loco, como lo fui en mi juventud, no atendería estos avisos de la natura y me aventaría a trabajar nomás así a lo buey. Ahora en cambio, me refreno y me impongo la pena de estar aquí mirando el mar con un clima muy agradable y sin más tarea que tirar baba en este tranquilísimo enclave geográfico. Lo fácil sería agarrar mis chivas y presentarme en los múltiples trabajos que en México me esperan, sin embargo resisto tan enorme tentación y aquí me quedo porque la sabia naturaleza que hasta forro le pone a las frutas, ya me indicó que no es momento de ponerse a trabajar a lo loco, porque queda clarísimo que todavía no calienta el año y, a mi avanzada edad, no puedo correr el riesgo de herniarme.

15 Ene 2009

Corrupción

Corrupción


Cuando Estados Unidos comenzó a dar muestras claras de que el edificio se estaba pandeando muy feo, el ofrecido de Obama reunió a los medios para contarles que él tenía un cuate que se llama Timothy Geithner especialista en parchar economías, en cuadrar presupuestos y en capotear deudas, se hojalatean crisis a domicilio. Con todos estos espaldarazos, en el mundillo político y financiero de Washington se esperaba la llegada del gran Timoteo que vendría a operar los milagros de resucitar a los muertos y de devolverles galanura a los que ya traen media estocada. Así las cosas, los periódicos de hoy nos traen la noticia de que Timoteo tiene problemas con el ISR pues quedó a deber algo así como 43 mil dólares y aquí son muy fijados para esas cosas. Yo no sé cómo le hizo, pero me puedo imaginar a Lolita Carstens Pacheco, agraciada chilanguita que trabaja como cajera en la sucursal del ISR más cercana a la casa de Timoteo. También me puedo imaginar a éste atusándose los bigotes mientras se dirige cargando su huatote de gasolinero a encontrarse con Lolita a quien saluda amablemente y le hace entrega del pachochón. Lolita se pone su cubrededo de hule, lo humedece en una esponja electrónica que se apachurra solita y procede a contar el dinero hecha la raya. El final es penoso. Dice Lolita: Don Timoteo, falta. ¿Qué falta? Faltan 43 mil dólares. ¿Siiii?. Sí. Está bien, al rato se los paso. Los ratos han pasado, pero Timoteo no ha pasado a cubrir su adeudo y todo esto ha salido a la luz y así el hombre providencial que iba a guiar a su nación rumbo a una nueva prosperidad está en grave entredicho y si se la dan de conductor de visitas guiadas en la Casa Blanca, se puede considerar premiado.Me imagino en México un drama similar. En cinco minutos se arregla y el senador Honorio Filete soltará dinero por todas partes y acabará casándose con Lolita que salió muy lumbre. Es todo por hoy.

21 Ene 2009

Dentista

Dentista


Ábrame grande. Con esta perentoria solicitud, los dentistas establecen su reino, su poder y su gloria. El paciente, que de por sí no es algo para llevar a una exposición, queda reducido a ser un humildísimo semoviente incapaz de hablar, de distraerse, de manifestar ningún otro sentimiento que no sea el de dolor: ¡Aghhh!, ¿duele?… ¡mjjú!… no se preocupe, ya vamos a terminar (con perfecto cinismo, esto lo dicen 40 minutos antes de terminar el suplicio), por favor, ábrame más grande (¡no soy hipopótamo!, ya no doy más. Esto lo piensa el paciente, porque está imposibilitado para hablar, o para externar alguna opinión que no pueda manifestarse pelando los ojos). Señorita: ¡Váyame preparando el microbisturí electrónico y el tunde-encías rabínico. Te ha pasado, lectora lector querido, o si no, ya te pasará esto de escuchar al Sumo Sacerdote odontológico solicitar unos instrumentos cuya acción y efecto quedan ya muy lejos de la comprensión de cualquier mortal que no sea simultáneamente dentista y físico nuclear. Por favor, se enjuaga. El paciente que alcanza a percibir que la sangre le sale a borbotones por su boca que puede ser bonita o fea, pero es su boca, se precipita sobre un pin… conito que ni siquiera está lleno y se dedica a hacer buches con tal de hacer tiempo y sin percatarse de que, con la anestesia, los labios no sellan bien y se chorrean para todos lados. No crean que estoy hablando por hablar. Mis crónicas siempre parten de la cruda realidad. El lunes 19, de seis a nueve de la tarde-noche, estuve recluido en esa cámara de horrores que tiene mi amigo el Rayo de Tijuana, dentista de profesión. No saben todo lo que me hicieron. Me dejaron para el puritito arrastre. El encargado directo de mi caso, el Sub-gansito Padilla, se mostró muy satisfecho con los resultados de su acción. Perteneciente a una familia de futbolistas, el Sub-gansito todavía no ha hecho totalmente el ajuste entre la brutal tosquedad del futbol y esa delicadeza que uno tanto agradece en un dentista. Él siempre está jugando tiempos extra y, al primer descuido del paciente, le mete unos faules de ésos que merecerían la expulsión fulminante. Tres horas estuve en las desinfectadas manos del Rayo y del Sub-gansito. Mientras Obama le escogía con toda la mala fe del mundo el vestido que su esposa luciría en la toma de posesión, vestido que la hacía ver como taco de quintoniles con huitlacoche (¡por cierto!, dejen de estar fregando con eso de que soy racista. De ninguna manera lo soy, como sí lo son millones de mis compatriotas. Obama me cae de maravilla y Doña Michelle, más allá de que se vista con las cortinas sobrantes, también me cae a todo dar) y mientras Bush trataba de anudar sábanas para escaparse por la parte de atrás de la Casa Blanca; mientras ellos hacían eso, yo gemía en la casa del diente embrujado donde despacha el Rayo que es dentista, su mujer, la Raya, que también es dentista y el Rayito que decidió ser dentista (no sé si tengan perro, pero si lo tienen, es dentista). ¡Ábrame grande!, ya estamos terminando. Yo no sé si el Dr. sentía lo que decía, pero yo en verdad estaba terminando. ¿Y saben qué es lo peor?, que a los dentistas no los puede uno odiar a gusto, porque a fin de cuentas, lo que hacen, lo hacen por nuestro bien. Así es que hay que darles las gracias, reconocer su habilidad técnica y su impecable formación científica.Si le duele, tómese un Dolac (o péguese un tiro. Esto no lo dicen, pero se sobreentiende). Y así fue como pasé una noche tormentosona y friolenta en esta alta ciudad del Valle de México.

30 ene 2009

Salsifí

Salsifí


A veces la vida teje sus hilos de un modo harto caprichoso. La historia del salsifí lo comprueba. Para la masa desinformada, hago un veloz recuento monográfico de lo que es un salsifí. El salsifí, también llamado, barba de chivo, es la raíz larga y pulposa de una planta llamada Tragoporron Polifolius. Se le puede encontrar en todo el mundo mediterráneo y en vastas porciones de América. Esta raíz es comestible y puede desde ingerirse cruda hasta guisada de múltiples maneras, la más frecuente: Empanizada y con alguna salsa suave. El salsifí tiene un cierto sabor a papa, pero también a yuca y, según dicen los dueños de paladares distinguidos, un lejano y delicioso sabor a ostra. A los 11 años de mi edad, mi excelsa madre fue a La Merced y de puro mitotera adquirió una buena porción de salsifíes. Ya en casa, los cocinó (antes las señoras cocinaban), los aderezó y los puso a nuestra consideración. La llegada del nuevo manjar produjo encontradas opiniones. A mí me pareció un platillo extraordinario y delicioso, al grado de que me comí todas las porciones de los renuentes. Tal fue mi entusiasmo que, cada vez que mi madre iba al mercado, le suplicaba que trajera salsifíes. Jamás lo hizo. O se le olvidaba, o no había, o yo qué sé, pero sólo una vez en la vida probé el delicado manjar. Todavía me acuerdo que, durante su velorio, le decía yo a mi madre: Y nunca me volviste a llevar salsifíes.Así pasaron 54 años y se llegó la catastrófica era de los dentistas. El Rayo de Tijuana ha tenido que entrar en acción otra vez. Me hizo lo que temporalmente se ha llamado “el puente definitivo”. De tanto frecuentar la odontológica capilla, ya me duelen la boca, las quijadas, las cuencas oculares, las sienes, la base del cráneo y las magras nalgas. Al término de la última sesión, me extraje como pude de esa especie de silla de barbero que emplean los dentistas y renqueando lastimosamente, me dirigí a la puerta. Ahí me interceptó el Rayo de Tijuana quien me dijo: No te vayas sin llevarte esto que te preparó Susana (a) La Raya. ¿Qué es?, preguntó el tambaleante Charro Negro. Salsifíes. ¡¿Salsifíes?!, ¿te supercáe de madre? Sip, yo le conté de tu trauma de infancia y ella decidió subsanarlo. Ahí estaban los salsifíes ante mis ojos. Los tapé cual si fueran la Sagrada Forma y los llevé a mi coche. Como ya tenía que irme a Guanajuato y no era cosa de dejar mi manjar a merced de Fita que le tira el mandibulazo a cuanto ve expuesto, con ciertas prisas, convoqué a la Rosachiva y a la Rubia Misteriosa, mis amigochas del alma, Fita puso la mesa y caímos sobre el salsifí. Esa memoria involuntaria de la que habla Proust estalló en mi paladar; mis 11 años regresaron intactos, volví a tener pelo y éste era pelirrojo oscuro, mis narices se llenaron de pecas, la mesa se llenó de hermano, hermana, padre y madre. Todo transcurría en una atmósfera limpia, delgada, transparente. Por la tarde había que hacer la tarea a marchas forzadas para alcanzar todavía luz suficiente para ir al parque Esparza Oteo a jugar con el balón, las bicicletas, los carritos que se impulsaban a garnuchazos, para ya luego contemporizar con las niñas y jugar matatena, brinco de reata donde siempre nos hacían trampa con tal de que mordiéramos el polvo y el rey de los juegos: El avión que requería de toda nuestra destreza y sabiduría si es que queríamos “salvarnos” y llegar al cielo. Desde aquí saludo a las dos versiones de mi madre que han descubierto que mi felicidad tiene un inconfundible rostro de salsifí.

06 Feb 2009

Regadera

Regadera


Ya es jueves y allá afuera, me dicen, hay una especie de ensayo general de todos los climas. Persiste mi confinamiento y ahora entiendo perfectamente al “Chapo” Guzmán que, en similar situación, se dijo: Ya estoy hasta la cachucha (que le lucía como a nadie con su visera volteada) de estar aquí enchiquerado; yo creo que mejor voy a salir a dar una vuelta pero grande. Todavía en la rigurosa puerta del penal, tropezó con Tello Peón, se saludaron y cada quien siguió su camino. Esto es lo que me gustaría hacer, pero no puedo. Mi tos prosigue en can mayor y mi estado general es el de piltrafa de tercera vuelta. Hoy jueves tomé una decisión heroica y ¿qué creen, raza?: Me bañéé, tras cinco días de abstinencia total, ¡me bañéé! Tenga usted muchísimo cuidado, señor Dehesa, no olvide que en el baño ocurren la mayoría de los accidentes fatales. Todo esto me lo decía don Joel, director general de mi departamento de nebulizaciones y conexos y me lo decía para estimularme. ¡Tenga usted mucho cuidado, don Germán!, no se vaya a bañar usted solo, ni lo haga de pie. Han pasado cosas espantosas (a mí me han pasado, pero no han sido espantosas, pero tampoco se las iba yo a contar a don Joel). Llévese una de estas sillitas de plástico para que todos nos quedemos más tranquilos. Dicho esto, se despidió amablemente el presidente de la liga anti-regadera y yo me dirigí a la tina convencido de que darse una ducha era, según la influencia de don Joel, como nadar el Iguazú en reversa. Me bañéé solo. Yo creo que si me le encuero de golpe a Fita, ésta tendría una de esas crisis de las que ya nunca sales del todo. Tuvimos también pequeños y grandes contratiempos para meter la silla en la regadera y a mí me dio por pensar que esos terribles accidentes de los que me platicó don Joel les suceden a los que se emperran en meter la silla a la regadera. Total, me bañéé como siempre, el agua y el vapor me cayeron como bendición del cielo, me sequé como siempre, me coloqué turbador pijama pachón y salí a escribir esto que no hace más que prolongar, ahora con perfecta higiene, lo que me viene sucediendo desde el viernes pasado. Hoy es día de la Constitución, pero la mía es un desastre; la de los mexicanos también.Me alarma el caso de Marcial Maciel (a) “El Ánima de Cotija” de quien ya nada más falta que nos digan que en realidad fue una señora que estuvo casada con un maestro de obras con el que procreó unos triates. Al parecer, ha llegado el momento de restaurar el buen nombre de todos aquellos que, desde el principio, dieron la pelea infructuosa por poner en evidencia la condición de vicioso y pederasta de Marcial Maciel. ¿Cómo estará la cosa que ahora, con tal de no menearle al asunto de la pederastia, nos cuentan que Maciel era en sus ratos libres, un señor muy completo y formal con señora y descendencia. A como lo vean, esto es para Maciel una ganancia que lo hace pasar a la historia negra del clero mexicano de un modo un poquito, no mucho, más airoso. Espero que la historia no termine aquí y que Carmen y Javier y Alberto y su Charro Negro puedan pronto dar la noticia de todo el mal que hizo este maligno y patológico ser.

09 Feb 2009
A veces estar enfermo no es necesariamente una desgracia, sino una inteligente protección para embates de la realidad mucho peores.

13 Feb 2009

Trabajador

Trabajador


Como buen mexicano, me resulta bastante espeso este jueguito de “lo que pudiera pasar”. A mí ya me tienen zurumbático. ¡Ay que se van a vaciar las reservas financieras!… ¡ay, que la Perica Ortiz se va a pelar con lo poquito que quede!… ¡ay, que hasta el Ángel de la Independencia va a perder sus chamba! Ya estuvo suave: ¡Lo que sea que suene y a ver a cómo nos toca! Los incontables años que ya he vivido me han demostrado que siempre es peor la adivinación de la catástrofe, que la catástrofe misma. La constitución energética del mexicano demuestra muy a las claras que nosotros no nacimos, ni estamos diseñados para soltarnos a trabajar así en frío y a lo güey (“muchas veces te dije que antes de hacerlo había que pensarlo muy bien”). Para nosotros es como la última solución que siempre podremos aplicar si es que, tras profundo análisis, nos damos cuenta de que no hay de otra.Hemos de considerar también que un mexicano no se suelta trabajando así de golpe y sin haber estudiado antes las condiciones geoclimáticas. Bien sabemos que si la atmósfera es fría y te arrancas a trabajar a todo lo que das, son altísimas las probabilidades de que te hernies y tengas que pararle por un año o más. Que quede claro que no es que no estemos atendiendo los enérgicos llamados del Presidente. Lo único que ocurre es que estamos esperando atentamente nuestro momento de aventarnos a la cazuela de modo que no nos venga una contractura muscular o cerebral.

19 Feb 2009

Shoichi Nakagawa

Shoichi Nakagawa


Lo podrían haber descrito Guillermo Prieto o Antón Chéjov. El problema es que es real. Se llama Shoichi Nakagawa (¡imagínense!), es japonés y, hasta hace algunos días fue Ministro de Finanzas y su vida, según podemos deducir de contemplar la de Carstens, transcurría bastante pancha. Que se levantaba tarde, que hacía 10 abdominales, que le servían la primer botellita de sake, que desayunaba tempura motuleña, que iba un ratito a la oficina para ver si el yen aguantaba vara, que tronchaba el día y se iba con sus cuatotes conocidos en clave como “Los Ministros Extranjeros” y así comenzaba la parranda propiamente dicha. Ya para las seis de la tarde tenía cara de iguana nipona y le preguntaban una cosa y respondía otra, pero eso sí, con gran seguridad. Por culpa de la televisión, este paraíso duró muy poco, pues don Shoichi fue balconeado con motivo de una reunión del G-7 a la que nuestro héroe acudió jaladísimo. Renunció a los tres días, es decir, en cuanto pudo. En México hubiera aguantado un sexenio tranquilamente.

20 Feb 2009

Tía

Tía


A mi hermano y a mí nos ponían nuestros trajecitos de “tweed” tlaxcalteca que era un género particularmente perverso, picajoso y con una enfermiza preferencia por las partes nobles que nos quedaban como de mandril después de la sufrida experiencia de usar el trajecito. Recuerdo cual si fuera el remate de la infamia que los trajes tenían cachuchita del mismo material. Jamás podré olvidar cuando, en un acto de justificada rebelión, le dije a mi mamá: Parecemos enanos jotos. Yo tuve, para recuperar el amor materno, que presentarme en un confesionario, aunque nunca supe lo que confesé… Me acuerdo también de esas peregrinaciones a pata a la Basílica organizadas por los maristas para pedir perdón por los pecados de México. En primera, yo nunca tuve conocimiento preciso de cuáles eran los pecados de México. Yo me imaginaba a mi País como una especie de cantina gigante donde todos los hombres de México estaban sentados y tenían en las rodillas y apergolladas con los brazos a todas las mexicanas y esto incluía a mi tía Elisa que estaba loca y convencida de que todos la querían violar a pesar de ser tan parecida a Agustín Yañez… y también me acuerdo de las reuniones familiares con mi tía la Gorda guitarra en ristre (el no saber tocarla, jamás fue obstáculo para que la pulsara vigorosamente) terca en cantar el “Corrido de los agraristas” que, según mis otras tías, estaba excomulgado por ser música comunista. La Gorda jamás pensó en aferrar el arado y en dirigir a la yunta, pero fregar a mis tías, ésa sí era una tarea gustosa y muy a su alcance, porque luego cantaba (o emitía) “Cariñito azucarado” que, según mi mamá, era una canción “mandadísima” y esto sin contar con la coreografía de la Gorda que “se movía como poseída”, aunque, según mi primo Raúl “las movía rico”… y también recuerdo a mis tíos y a mi padre el día del Informe Presidencial. Las reacciones eran muy variadas porque iban desde las de un tío que era burócrata y que ponía cara como de estar en misa, hasta las de mi papá que era libre pensador y se dedicaba a reírse de todo el ceremonial y toda la transfiguración del Señor Presidente en deidad azteca. No solían acabar bien estas reuniones cívicas porque eran demasiado largas y bien se sabe que quince minutos es el límite de lo que un mexicano resiste sin reírse de algo, de alguien, de lo que sea… y recuerdo aquella noche fatal en la que fui designado para vigilar la pureza del comportamiento de mi prima Betty que iba a ser visitada en su casa por un pretenso de Monterrey conocido como “La Borrega”. Al principio, todo bien, pero en cuanto “La Borrega” detectó que mi prima andaba ganosona y que yo estaba leyendo “Eugenia Grandet”, él dijo: Voy, doy, miro, viro y tiro y no me importa chipote con sangre. Yo alcé la vista y la faena estaba muy avanzada y Betty había retrocedido a su última línea de defensa. Yo atónito. Irrumpe mi tía, “La Borrega” se da a la fuga, Betty busca su ropa íntima y toda la culpa y el vituperio recaen sobre este redactor cuyo único delito fue leer “Eugenia Grandet”… y recuerdo muchas nimiedades como éstas, pero también recuerdo los momentos definitorios de mi País que me han tocado atestiguar, acompañar y promover y es por eso que ya no me espanto con el petate del muerto; yo sé lo que aguantamos los mexicanos y sé de todo lo que sabemos inventar para seguir vivos y para seguir siendo mexicanos. Creo que hoy la palabra es solidaridad, ella será nuestro puente para nuestra próxima edad.

24 Feb 2009

Cunero

Cunero


Yo sé que hay varios lectores que no olvidan, y así me lo han hecho saber, que el 23 de febrero de 1995 vino a este variopinto mundo Andrés Dehesa Landeros (a): “El Tamal de Dulce”, “El Bucles”, “El Tuercas” y otros primores que, dada la recia personalidad del jovencito, no han logrado adherirse a su piel y han ido circulando hasta desaparecer.Fue una mañana fresca, siempre lo recordaré, La Jaguara, la cría, el padre y Pancho llegábamos a la calle de Polanco donde estaba situado el Hospital Santa Mónica que luego adquirió gran prestigio al descubrirse que era la clínica favorita de los narcos que la empleaban para sus múltiples cambios de rostro y de personalidad. En 1995 nada de eso se sabía y el hospitalín tenía la decentísima facha de maternidad responsable.Llegamos, Pancho se estacionó en un periquete, pero en la acera de enfrente, un compacto estaba librando desigual batalla contra las banquetas y contra nadie más porque en esa acera no había nadie estacionado. Después de firmar su manual de “Cómo estacionarse en 500 movimientos”, mi amigo cuyo apodo si se pronunciara provocaría el deshielo instantáneo de los casquetes polares, avanzaba rumbo a nosotros blandiendo dos botellas de champaña y caminando como pato. Él me había prometido acompañarme a dar a luz; yo jamás pensé que hablaba en serio, pero ahí estaba tendiéndonos los brazos. Entramos al hospital. Madre y padre tuvimos que realizar algunos trámites. Cuando salimos, el Impronunciable ya estaba ligando a todo vapor con una amiga muy guapa que yo tengo. A doña Adriana se la llevaron rumbo a la “sala de expulsión” en compañía de varias y muy olvidables primas suyas perfectamente expulsables. Los cuates navegamos rumbo a la “sala de espera”. Ahí estábamos en plena plática cuando llegó don Alejandro Junco, el mero machín de Reforma. Éste es otro que no pensé que iría, pero ahí estaba como regiomontano legítimo. Pasaron algunos minutos hasta que apareció una prima que se siente Dr. House que anunció que ya había nacido el bebé, que era hombre, cosa que yo no sabía, que estaba todo bien y que si quería yo ver al bebé. No, mensa, prefiero no verlo, no vaya a ser que me encariñe. Eso me hubiera gustado responderle, pero la verdad es que simplemente asentí y todos avanzamos sobre el cristal donde Andresito iba a hacer su primera presentación en público. El tlaconete estuvo bastante lucido. Su momento estelar fue cuando la enfermera lo detuvo al centro del cristal donde estaba su padre. Él llevaba los ojos semicerrados, pero los abrió, volteó la cabeza y nuestras miradas se encontraron para siempre. El amor es enorme, dulce y electrizante. Nunca he dejado de amar así a mis hijos que forman un conglomerado al que casi milagrosamente se coló Andrés. Aun a la distancia felicito a su madre y le agradezco esa misteriosa dicha que me prodigó. Un consejo a las parturientas: Nunca lleven primas metiches a estos menesteres.

26 Feb 2009

Fútbol

Fútbol


El tema del futbol no parece importante, pero a mí me sirve para ilustrar con nitidez la pérfida condición femenina. Todo es cosa de que una chica, por misteriosas razones, nos mire y decida que somos buenos candidatos para trabajar de por vida a su servicio y beneficio. Ya que obtuvimos la aprobación inicial, la gacela procede a nuestra inmovilización y captura, en un periodo en el que nosotros, ¡oh, babosos insignes!, pensamos (es un decir) que la estamos “conquistando” (¡sí, uei, comoñó!). Aquí es muy importante señalar que las mujeres brutas forman legión, pero aun la más bruta de las brutas tiene una sabiduría inmanente que le basta y le sobra para llevarnos al baile.Si la gacela ya está en campaña aprovechará todo lo nuestro para, por así decirlo, ponerlo a su nombre y a su servicio. Para darles un caso, imaginemos a un joven casadero que, en aquellas primeras pláticas de aproximación, le cuenta a la tiburona que a él le encanta el futbol. La respuesta inmediata de ella será: ¡A mí también! Lo que rebasa toda lógica es que nosotros de inmediato lo creamos. ¿Y tienes algún equipo favorito? En nosotros los hombres no está el poder imaginar que este cuestionario que se nos aplica no es inocente ni afectuoso. No lo es. Nace de una investigación minuciosa que previamente la mantis ha realizado. Cada una de nuestras respuestas ya está computada y archivada. Y nosotros ahí vamos de tarugos a decir: ¡Soy Puma!, ¡los Pumas son el mejor equipo del mundo! (¡qué caro vamos a pagar el andar de hocicones y el proferir tamañas inverosimilitudes). Ante nuestra respuesta, la Lady Macbeth del altiplano emitirá grititos de júbilo y palmoteará con ojos brillantes. ¡Yo también soy Puma! y no de ahorita, sino desde los tiempos del Cabo Cabinho y del Gonini Vázquez Ayala. Esto del Gonini nos hace alegóricamente rodar a sus pies transidos de admiración. Mi papá también es Puma pero devotísimo (falso: El viejo menso le va al Necaxa); bueno, se podría decir que toda mi familia es Puma y que mi casa es como un santuario dedicado en honor a la memoria del ingeniero Aguilar Álvarez y no tengo yo que decirte lo importante que fue el ingeniero para nuestra causa. Si lográramos vencer nuestra timidez, en ese momento ya estaríamos besándole las dos manos a esta méndiga. Eres un díscolo, Efraín, no me has invitado a ningún partido y yo creo que esto de los Pumas sería algo que nos uniría todavía más. Y ahí tienen ustedes al ultramenso de Efraín comprándole su playera a esta rata y llevándola a los partidos y compartiendo vigorosos “goyas”. Lo dramático está todavía por venir. Lo dramático ocurre a partir del momento mismo de la boda. En ese instante el futbol queda expulsado de la vida doméstica de una vez y para siempre. No digan luego que no les advertí. ¿Quieren seguir viendo futbol?, divórciense, no hay de otra. Es eso u “¿otra vez viendo futbol?”, de veras que pareces idiota, Efraín, y si siquiera ganaran los tarados de tu equipo. A veces, cuando hay visitas y te pones a hablar de los Pumas, yo me quiero morir. Ojalá algún día nos lo cumpla.

02 Mar 2009
En todo esto, el drama más terrible lo está viviendo la ciudadanía que ciertamente no quiere el regreso del PRI, pero que todavía quiere menos que continúe este PAN atoludo e ineficiente, o el PRD y sus chicos malos de la cuadra.

03 Mar 2009

Cometa

Cometa


Tanta gente, tantos seres que cruzan por nuestras vidas, se detienen fugazmente y luego reemprenden su trayecto. Yo antes los imaginaba como estrellas fugaces, pero la vida me ha enseñado que, por lo menos en México, lo nuestro es ser cometas que pueden tardar mucho, o pueden tardar poco, pero que siempre regresan. No siempre hacen esto último en el mejor de los momentos. Todos tenemos en nuestra familia algún cometa maldito (se podría llamar Gualberto) que, por ejemplo, anuncia que se larga de la casa y que ahí nos deja a la prima Lulucita con las tres criaturas. Éste es un golpazo moral y una catástrofe financiera. De golpe hay que mantener a cuatro más y no resulta nada fácil, porque, además, Lulucita no es ni de lejos Sor Juana Inés y más bien es brutísima y va a estar muy difícil que salga al ruedo por segunda vez y ahora con tres monosabios. Sin embargo, como dice doña Tencha que es la jefa de familia, Dios es muy grande y tan lo es, que le consigue a Lulucita ese señor no del todo feo que está dispuesto a cargar con Lulucita y con su trío “Los Tecolines”. Júbilo general que dura hasta que llega la noticia del retorno del cometa Gualberto que viene arrepentidísimo porque trató de construir un paraíso en Ciudad Mante, pero no le salió. Obviamente Lulucita (no les digo que es muy bruta) recibe jubilosa al “Gualo” y manda por un tubo a su nuevo pretenso que se veía tan formal. Así somos y aquí lo que realmente importa es probar nuestra condición de cometas. Les he contado estas historias para que no sufran demasiado por el amigo que se va, o la novia que nos deja. Regresan, siempre regresan y esto puede ser, tú lo sabes lector, una bendición, o una maldición bíblica.

05 Mar 2009
¿Qué tal durmió? MD MD (1500)¿No ven muy contento a Manlio Fabio? No es para menos.

10 Mar 2009
Al final de la fragorosa jornada, mi hermana decidió que no tenía caso hacerme la punción porque los diuréticos estaban haciendo su tarea y me avisó de una cosa que, por lo pronto, me tiene francamente tocado y sin juicio: Todo indica, hermanito, que necesitas un trasplante de hígado. Y aquí me tienen piense y piense y sin decidir nada.

Dehesa dixit 066

22 Oct 2008
Decía don Alfonso Martínez Domínguez (tan sangroncito él) que un buen político debería saber cómo resolver problemas, pero añadía: Un gran político tiene que saber cómo crearlos.
A mí que no me hablen de un cambio en Pemex mientras al frente de su sindicato está ese ratero mamila llamado Carlos Romero Deschamps, por nombrar a alguien que nadie nombra al hablar del petróleo mexicano.

24 Oct 2008

Refri

Refri


Señor… señor… ¡queeeé!… que necesito saber si tiene usté el papelito… ¿qué papelito?… uno que viene con la factura del refri… Adolfa: ¿Para eso me despertó?… pues es que ya están ahí los del refri… ¿y qué quieren?… arreglarlo… ¿de qué lo van a arreglar?… tiene varios días que no hace yelitos… ¿yo?… no, el refri, eso es lo que le van a arreglar, pero dicen que para dar el servicio tienen que ver el papelito… ¿cualquier papelito?… no, señor, un papelito que venía con la factura del refri… ¿y usted supone ¡oh, deidad autóctona! que yo tengo el papelito en mi piyama?… no, pero usté tiene que saber dónde está… ¿y de dónde saca que yo sé?… ¿sabe qué?, acabo de oír entrar a Pancho, le voy a preguntar a él. Adolfa hace mutis y yo quedo ligeramente amostazado ante la notoria verdad de que en la casa de piedra y flores quien tiene el conocimiento y, por lo mismo, el poder es Pancho y yo vengo siendo una especie de centro de mesa.[…] Retorna Fita: Ya hablé con Pancho y el papel lo tienen allá en la oficina. Pues que vaya por él. Eso es lo que yo pensé. Sale Fita y mis cavilaciones me llevan a preguntarme qué vida es ésta que yo llevo. Preocupado como tendría que estar por el destino del universo y de los Filis de Filadelfia (¡ya ganamos el primero!), aquí estoy hecho un baboso tratando de conseguir el papelito mágico que activará a los frigoperarios que, por lo pronto, están sentadotes en mi cocina degustando antojitos mañaneros que, con negras intenciones, les preparó Fita. Precisamente es ella la que reaparece en mis habitaciones. Ya fue Pancho y ya les trajo el papelito, pero los jóvenes dicen que es una copia y que le falta una firma. ¿Y el original dónde está?… Lo tienen allá en la oficina, pero pensaron que con la copia era suficiente… ¡me lleva la Conafrut!, ¿y si les dice que se pongan a arreglar el refri y que yo les pago?… no crea, ya se me había ocurrido, pero dicen que es otro tipo de servicio y que hoy no lo podrían dar porque tienen éste… ¡pero es que los dos son lo mismo!… a ver, hágaselo entender a ellos… pues entonces, que se largue Pancho por el original… es lo que pensé, ahorita le digo. Sale Fita. A todo esto ya llevamos tres horas y mi refri sigue sin hacer yelitos, cosa que es como negarle su derecho a la maternidad. […] Reaparece Fita: Ya trajo Pancho el papel y ya se pusieron a trabajar; dicen que un filtro está dañado y que necesitan 600 pesos para comprar uno nuevo y que le traen nota… en eso teníamos que acabar, tenga le doy dos de 500, pero póngase muy almeja, no le vayan a hacer la tambora de lado… jum (siempre que no me entiende, Fita dice “jum”). Ya fueron, ya volvieron, ya colocaron el …inche filtro, ya son las tres de la tarde y ya tenemos yelitos. Me quedo pensando: Si esto es para arreglar un refri, ¿cuánto tiempo llevará arreglar un país?. El único consuelo es que HOY TOCA.

31 Oct 2008

Enferma

Enferma


Sonó el teléfono y procedí a contestar. Gordito: (Sólo la irrespetuosa pelada que es mi hermana se dirige a mí en términos tan derogatorios) ya tengo los resultados de los análisis de Fita. Silencio espeso. Debes saber, lectora lector querido, que este domingo por la noche regresó Adolfa de su habitual visita a su horrible pueblo (ni modo, señoras, me gustaría decir pintoresco pueblo, simpático caserío, típico pueblito; pero sería falso: Es horrible) y desde que la vi entrar, le vi en la cara un extraño gesto como de recién atropellada. Preguntada que fue, me respondió que le dolía el estómago (las chicas no dicen jamás “panza”). Le debe haber dolido mucho porque en su cara se reflejaba la náusea existencial y el horror de haberse comido unos tacos de tejón, o de algo todavía menos comible. El lunes, Fita contra lo que yo esperaba había logrado tener peor cara que el domingo. Éste es un trabajo para la Dra. Dehesa me dije sin hesitar un ápice y de inmediato le hice cita y la reviré con mi consanguínea. Gordito, dijo mi hermana al teléfono, quién sabe qué tenga Fita, todo está muy raro, pero para salir de dudas ya le mandé hacer unos análisis, pero entiende, Gordito, que me urgen, así es que te pido que veas que se los haga como la bala. Así lo hice. El martes por la tarde la galenita de mi corazón ya tenía los análisis y ya tenía a la propia Fita. Gordito: Ya sé lo que tiene Fita. ¿Está embarazada? Ojalá, Gordito, pero la cosa está más complicada: Fita tiene hepatitis. ¡No friegues! Pues sí friego; lo que no sé todavía es si es tipo A o tipo B, pero da igual; necesita reposo absoluto. Yo también, hermanita. Tú estás bueno y sano. No te creas, lo que pasa es que soy estoico. Escúchame con atención, Gordito, necesito que Fita se meta de inmediato en la cama, que no haga ningún esfuerzo. Además de mi desayuno y de arreglar mi recámara, dices tú. ¡Ningún esfuerzo! Chin. Que se esté tranquila, que coma lo que se le dé la gana. Se va a poner como globo de Cantoya. Eso lo vemos luego. Que duerma mucho y yo te aviso cuándo le hacemos nuevos análisis; tú calcula que esto va a durar más o menos un mes. Yo creo que yo voy a durar menos. No seas payaso, hasta vas a agradecerlo porque te vas a reactivar. Eso es lo que no quiero. Ni modo, hermanito, ya te tocó trabajar. Y así con esta maldición bíblica a cuestas me dispongo a transitar este mes en el que yo espero toda la ayuda femenina que puedan allegarme. Dehesa sufre. HOY TOCA.

06 Nov 2008
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCDXVIII (1418) Esta tenaz sección nació como reacción a la ley que poco o nada hacía por las Muertas de Juárez. Con el tiempo se ha vuelto en algo así como el rincón de los impunes con Montiel, Marín y R. Deschamps a la cabeza. ¿Despertará la justicia?

13 Nov 2008

Apapacho

Apapacho


Pero hoy quiero hablar del papacho y de sus enormes virtudes curativas. No tienen que venir la Bruni ni la Bullock a enseñarnos nada que no conozca ya el talento nacional. Según Santamaría, el vocablo “papacho” y su derivado “apapachar” proviene del náhuatl “papatzoa” que significa ablandar una fruta mediante la presión de las manos. No lo dice Santamaría, pero yo infiero que esta presión tiene que ser suavecita como la cumbia, pues de otro modo la fruta se “malluga” y pierde toda su lozanía. Espero que las chicas de la localidad hayan comprendido muy bien este aspecto básico del arte de apapachar. Me consta que hay unas muy toscas que te dejan enjuto y con ganas de llorar. No sean perronas; si van a apapachar y traen alguna cuenta pendiente con el apapachado, tienen que olvidarse de ella para cumplir con su deber primordial que su genética ordena: Suave, suavecito, mírala, siéntela, gózala. Remato estas reflexiones en torno al papacho y a la tarea de apapachar con un extrañamiento para el sector masculino de esta Nación: ¿Por qué los hombres no apapachan y lejos de hacerlo se apoltronan para que los apapachen a ellos?, al hacer esto se ven igualitos al cacique gordo de Zempoala. ¡Basta!, no sean poltrones ni pocalucha, ni comecuandohay. Como bien lo indica la etimología, la mujer es el fruto más complejo de todos, pero también se suaviza con las industrias de las manos.

18 Nov 2008
Yo creo que desde la lactancia ya cantaba entre malteada y malteada de las que fabricaba el organismo de mi mamuchis. Desde entonces he oído de todo: Que el que canta su mal espanta, que el que come y canta loco se levanta, que hay que cantar por no llorar y que todo, si uno se las arregla bien, todo es coser y cantar. En efecto, mi querido Agustín y público en general, para eso estamos aquí en la vida; para ser lo suficientemente inteligentes para coser y cantar.

21 Nov 2008

Frío

Frío


Yo no sé si a ustedes les pase, pero a mí con el frío me dan ganas de llorar, no de llorar así con grandes aspavientos, ni alaridos; pero sí con un parsimonioso e incesante fluir de silenciosas lágrimas. Todavía no entiendo muy bien por qué para mí el frío es portador de tantas y tantas tristezas: Las que ya estaban olvidadas, las que ya habían encontrado su acomodo en el alma, las que siguen vigentes pero que se han vuelto confortables; todas llegan como un desfile de mujeres enlutadas que podrían haberse escapado de alguna novela de Agustín Yáñez. Éstos son para mí los molestos dones del frío. Por esto me sorprendió tanto el temprano telefonema de una cuata que es como la almendra de mi alma. Apenas me dio tiempo de contestar cuando de sopetón me dijo que me había soñado llorando sin cesar y sin consuelo. Yo le contesté que venturosamente su sueño no se había cumplido sin aclararle que toda la noche había tenido frío y que para mí tener frío es eso exactamente: Un llorar interminable. De cualquier manera, le agradecí largamente su telefonema. Colgué y sopesé la posibilidad de dar el matutino paso número 3 que consiste en el acto circense de meterse a la regadera. Son unos cuantos segundos de desnudez, pero son terribles cuando el frío ataca. Sentado al borde de mi cama, en esto pensaba cuando volvió a sonar el teléfono. Al otro lado de la línea se oía como música de cámara: Era mi amigocha la Bella Fromow que “nomás quería saludarme y mandarme un beso”. O sea que tenía razón Gorostiza al decir: “Tiene el amor feroces galgos morados/ pero también sus mieses, también sus pájaros”. Entre el frío hoy he recibido mieses y pájaros.HOY TOCA.

25 Nov 2008

Muerte

Muerte


No se llamaba así y sólo a mí me permitía nombrarla de ese modo. Se llamaba Carmelina, se apellidaba Ortiz Monasterio y se me acaba de morir. Pasó por el mundo haciendo el bien y nunca podré entender quién o por qué le ha impedido que continúe derramando luz. Si me hubieran consultado a mí, yo les habría dado una muy nutrida lista de candidatos cuya partida sería una fiesta para el mundo. Pero no, nadie me preguntó y así la muerte con enorme desatención se decidió por mi amiga Leopoldina.Yo la conocí tarde en mi vida. Alguna vez, hará unos veintitantos años, sonó el teléfono de mi casa y me dijeron que me hablaba la señora Ortiz Monasterio. Desde mi infancia yo he sido beneficiario de la cercanía de Leonor y Fernando Ortiz Monasterio, doctor queridísimo este último y amiga y alumna entrañable la primera. ¡Ábranme!, gritaba yo frente a mi casa, ¡ábranme! insistía yo. No te van a oír nunca, me dijo un hombre joven y sonriente, ¿por qué no tocas el timbre?, porque no alcanzo (buey). (Lo que ponga entre paréntesis es porque nomás lo pensaba). Tienes razón, estás muy enano, ven para acá. Ya para esto me tenía cargado en brazos y yo experimentaba un gran bienestar. El doctor Ortiz Monasterio, que según supe entonces era mi vecino, se tomó una y mil veces la molestia de treparme para que yo alcanzara el timbre, aunque él nunca me quitó el mote de “¡Ábranme!”. Con estos antecedentes, comprenderán que, cuando me dijeron que me hablaba la señora Ortiz Monasterio, yo acudiera tranquilo, con la guardia baja y esperando oír la voz de mi amiga. No fue así.Germán: Yo soy Carmelina Ortiz Monasterio y tú no me conoces, pero yo a ti sí. Ajá. Fíjate que mañana voy a tener en La Casa de la Bola un desayuno para puras señoras que son benefactoras de APAC, una agrupación que ayuda a los niños con parálisis cerebral o problemas similares. Ajá. Pues fíjate, Germán, que me puse a pensar en cómo compensar a mis señoras y cómo lograr que aumenten su donativo porque no salimos. Ajá. Y pensando, pensando, se me ocurrió que si tú les das una charla las vas a dejar muy contentas. Ajá. Entonces, te espero mañana entre 8:00 y 8:30 en La Casa de la Bola para que les hables de lo que tú quieras, nada más no se te olvide pedirles, como cosa tuya, que colaboren más vigorosamente con APAC. Llegas y preguntas por Carmelina y ya no te distraigo más, hasta mañana.Juro ante quien sea que así fue nuestra primera conversación. Ella nunca me preguntó si yo podía, si yo quería, si me animaría a desmañanarme, nada. Por supuesto que al día siguiente acudí a La Casa de la Bola y di mi charla lo mejor que pude.Así comenzó todo. Leopoldina bien sabía que yo, entre otras cosas por el recuerdo de mi hermano Ángel ya muerto, jamás le negaría nada. Con ella y por ella me vestí de San José para una pastorela en proletaria calle de la ciudad. La Hillary (q.e.p.d.) era un arcángel muy hermoso y la Virgen María fue Guadalupe Loaeza que, para no variar, llegó más de una hora tarde. Cuando llegó ya estaba yo entre la gente ofreciendo mis servicios de carpintería y un señor vaciado me encargó unos closets.Por Leopoldina presenté libros, hice teatro, di charlas, participé en encuentros y mesas redondas. Un buen día, me habló para invitarme a la inauguración de un nuevo centro APAC en donde yo hablaría de lo que quisiera. Llegué, Leopoldina ya estaba ahí rodeada de su estado mayor formado por un grupo de señoras maravillosas conocidas como “Las locas del Ritmo”. Yo hablé y procedí a retirar la placa inaugural que decía: “Centro APAC Ángel Dehesa”. Me puse a llorar como tonto, exactamente como lo hago ahora. Adiós, Leopoldina.

26 Nov 2008

Gracias I

Gracias I


Mañana jueves los norteamericanos celebrarán la que, a mi parecer, es la fiesta más hermosa de sus sobrios rituales y una de las más bellas y significativas de la cultura mundial: El Día de Acción de Gracias. Según cuenta la historia, en los siglos XVI y XVII al protestantismo anglicano fundado por el pingaloca de Enrique VIII, le dio por perseguir a las diversas sectas puritanas que ahí se habían ido formando al calor de la Reforma. Tan hartos llegaron a estar de vivir bajo permanente amenaza, que se dijeron: ¿Sabes qué, yo creo que ha llegado la hora de largarnos? Eso dijeron y como eran sajones, de inmediato se pusieron a preparar el viaje. Para tal efecto, se allegaron un barquito nada vistoso pero con suficiente capacidad: “El Mayflower” que sería auxiliado por otro que se llamaba “El Speedwell”. Muy, muy organizados los anglos, pero tuvieron que salir dos veces en falso y hasta la tercera pudieron pasar a América. En cambio, el destorlongado Colón y sus Pinzones y su Juan de la Cosa y Don Rodrigo de Triana, pura flota del naipe y el aguardiente, a la primera y como va se arrancaron para América y no cejaron hasta dar con ella, para que vean, amados lectores, que viaja mucho más seguro el que no sabe a dónde va. Lo de Colón ocurrió en 1492, lo de los Peregrinos en 1620.Por fin a la tercera, los del “Mayflower” zarparon con éxito aunque entre las cuchufletas de los que quedaban en el muelle de Southampton. Ya solito y sin el “Speedwell”, los Peregrinos llegaron a América del Norte y fundaron la primera de las trece colonias que formarían el núcleo de los Estados Unidos de Norteamérica. El invierno vino riguroso y de no ser por los elotes y los guajolotes y unos chupifritos que les llevaron los indios Wampanoag, los Peregrinos la hubieran pasado canuta. Como sea, sobrevivieron y con tal motivo, decidieron hacer una reunión de agradecimiento. Así nació el Thanksgiving Day que es una fiesta que hasta hoy celebran los norteamericanos y que tendríamos que celebrar todos en el mundo, pues todos, aunque los que no creamos haber recibido nada, tenemos algo que agradecer.Yo, por ejemplo, creo haber pasado el año más complicado y hostil de mi vida. No sin dolor, mi estructura familiar tuvo que recomponerse por la doble lejanía de dos de mis hijos. He conocido noches enormemente solitarias y diversos reveses de fortuna. Más allá de mi penuria personal, me ha tocado vivir en un País extremadamente violento, flojo y corrupto. He contemplado la derogación de un Presidente cuando todavía ni hace aquello por lo que lo están derogando. Ha habido muchísimos muertos y muchas penas evitables si el País trabajara como auténtica democracia. Priva un desacuerdo general que funge como excelente caldo de cultivo para el retorno del PRI con todas sus mañas y ahora con la urgencia de recuperar el tiempo perdido. Hemos llegado al punto en el que la palabra no vale nada, ni hay compromiso que valga. Ahora tenemos el azote de la crisis financiera mundial que amenaza con tragarse al mundo entero. Muchas y muy malas cosas nos trajo el 2008. Y no faltan las almas caritativas que nos dicen que, ni nos quejemos, porque muy probablemente 2009 viene peor. Fíjate qué suave, diría Manolín.Sin embargo, en mitad del frío y del horror, aquí seguimos nosotros los modernos peregrinos, los empecinados mexicanos enamorados intensamente de un negrito en el arroz, de una palomita en el Norte, de las quesadillas de papa, del huachinango a la veracruzana, de mil formas del canto y de la danza, de los pájaros que son flores en movimiento y de las flores que también susurran sus canciones. Por todo esto, vamos a comenzar a dar las gracias.

27 Nov 2008

Gracias II

Gracias II


En este día consagrado a la gratuita generosidad, yo quiero dar gracias al infinito laberinto de los efectos y las causas, por Rosa Elvira y su solidaria ternura inteligente, por las mujeres que al amarme me han hecho conocer los umbrales del paraíso, por las que al no pelarme me han hecho conocer la vigorosa resistencia que ofrecen algunos materiales que forman este vario mundo.Por las personas sonrientes y livianas cuya existencia es ya una fiesta, por los plomitos que te crean la impresión de que tú eres muy simpático, por las funcionales y hermosas obras que ha creado el hombre, por la Catedral de San Miguel de Allende que te hace conocer la experiencia de fracasar en grande, por la risa de las muchachas que es un acuático canto, por la risa de hombres y mujeres que con ella anuncian su inteligencia, por aquella hora de la merienda que nos hacía ingresar al universo del pan dulce.Por la cercanía del mar que es como la de la mujer, por los libros que han sido de lo mejor de mi vida, por el helado de mango que venden en “La Especial de París”, por el perro que, gracias a Dios, nunca tuve, por la vocinglera Plaza de Armas de Veracruz, por la costeñita de ojos relumbrosos que, al verme enrojecido por el Sol, me dijo: Adiós, camaroncito, por las mujeres malas, por las mujeres buenas que también han de servir de algo, por mi hermana la Doctora que es la fuente de mi salud y un pozo de ciencia…Por los tacos al pastor, por mis amigos que son lo mejor de mí, por los muchos regalos que siempre me esperan en esta casa de piedra y flores, por la cama, la cocina y el jardín, por esas calles atardecidas donde te espera un recuerdo o el brazo de un amigo, por la medicina moderna que alarga tu estancia en este emocionante mundo, por el matrimonio Canales que me regala vino y que absurdamente cree que no pienso como ellos, por mi dentista que también es músico y respetado censor literario, por los que alzan la voz, por los que no se conforman, por los que pelean todas las batallas dignas de ser peleadas…Por mi madre que ya descansa en Dios, por mi padre que ya descansa de ella, por los que en alguna frontera esperan la oportunidad de pasar al otro lado, por la humilde regadera que múltiplemente nos bendice, por el cine que es la vida de la vida, por el olor y el sabor del tocino, por las cajitas de Olinalá, por el ámbar chiapaneco que nos recuerda que nosotros también estamos atrapados en una sutilísima resina, por los que de tanto amar al hombre aman a Dios…Por mi maestro Borges que dice que, conforme se vaya acercando la muerte, en nuestra mente se irá grabando con exquisita perfección el rostro del ser más amado; si hemos sido justos, eso será el cielo; si no lo fuimos, eso será el infierno; por las golosinas que vendían afuera de la escuela y que, según la asamblea de padres, eran mortales de necesidad, por aquella prima que te enseñó a jugar al doctor, por el mar, el mar que siempre recomienza, por esas beethovenianas tormentas que hay en Avándaro, por la palabra que es nuestra herramienta, nuestra arma, nuestra caricia, nuestras alas…Por ese Dios modesto y doméstico que ya se sienta en nuestro comedor y vela nuestra enfermedad y algún día nos cerrará los ojos, por el arte de contar, por la poesía que es el arte de cantar, por los colores de Tlacotalpan, por tanta gente buena sojuzgada por unas cuantas gentes malas, por los nombres y los apodos, por los oficios, por el reposo, por la capacidad y el arte de dar las gracias. Por todo esto y por lo que olvido doy las gracias.
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCDXXXIII (1433)¿No están ya hasta la m… del narco? Zafios, vulgares, cobardes, ignorantes, a los narcos nada les gusta más que inspirar miedo y que todos crean que son invencibles. No lo son.

04 Dic 2008

Fanta

Fanta


Hoy también devolvieron a la tierra los restos de don Carlos Abascal, con quien tuve un encuentro que podría haber acabado muy mal, pero que gracias a la voluntad política de ambos, terminó bien. El asunto es que él me había invitado a comer allá en la Segob. Nos sentamos él y yo en torno a una austera mesa y nos sirvieron una sopita bastante olvidable. No me atrevo a afirmar que era de codito con espinaca, pero era algo similar. Terminada la sopa, se hizo presente en el comedor la bebida que nos acompañaría. En gran charola de plata con elegante carpeta el mesero se presentó con una inmensa botella de “Fanta”. Yo soy una persona paciente y conforme, pero esto de haberme trasladado hasta Bucareli para zumbarme una jumbo de “Fanta” superaba mi cristiana paciencia. Abascal tenía cara de que estábamos en el mejor de los mundos posibles, pero no era ése mi caso. Yo escueta y gentilmente dije: “Odio el Fanta”. ¿Qué le gusta entonces, don Germán? Pues mire, para comer en Gobernación lo ideal es un buen vinito. ¿Usted cree? Sí, don Carlos; busquen en la bodega y algo encontrarán, aunque sea del decomisado o el de la cava de algún narco, pero algo aparecerá. Don Carlos conversó muy bajito con el mesero, hagan de cuenta que lo estaba c/onfesando, y éste desapareció para luego volver con una botella de vino español que los comensales trasegamos muy ricamente mientras comíamos y reanudábamos esa charla que había estado a punto de irse a pique. Éste es mi más nítido recuerdo de un buen mexicano, afable, talentoso y con enorme capacidad para desactivar situaciones difíciles de la vida mexicana.

08 Dic 2008

Vuelo perdido

Vuelo perdido


Mire, señor Dehesa, yo puedo darle el pase de abordar. Pues démelo, ándele, no sea canalla, usted no sabe del coro monumental de mentadas que me van a organizar las fuerzas vivas de la ciudad de Campeche si no llego. Es que no le puedo dar el pase. ¿No que sí podía? Sí puedo, pero no tendría caso, el camioncito ya se fue.Ah, pero yo no voy en camioncito, voy en avión. Ya lo sé, señor Dehesa, pero es que el avión en el que usted se iba a ir está en una posición remota porque no le pudimos asignar gusano. Pues me parece una falta de seriedad. Falta de espacio, diría yo, señor Dehesa. ¿Y qué hago? Estoy pensando. ¡Santo cielo! ¿Qué dijo?No me haga caso, usted sígale. Mmmmmh, mmmmmh, mmmmmh; lo puedo mandar a Mérida y de ahí son dos horas de carretera a Campeche. Dehesa, el caminante del Mayab y todo por culpa de Ebrard; nomás con cerrar Churubusco armó este galimatías. Entonces, ¿me va a dar mi pase? Ya le dije que es inútil. ¿Quién? Que le dé el pase, nomás lo voy a hacer correr y para nada. ¿Correr?, ahí sí fíjese que no; yo no corro ni para recoger una herencia.Mmmmmh, mmmmmh, tengo boletos en el vuelo que sale de aquí a las 9:00 y llega allá a las 11:00 y pico. ¿Y para qué me sirve si mi conferencia es a las 7:00 de la tarde? No sé, yo estoy tratando de ayudar. Y yo se lo agradezco, estoy por adoptarlo. Pero no veo solución. Yo tampoco; nomás por no dejar, déme un pase para el vuelo de la noche. Aquí tiene, señor Dehesa.El desconsuelo. Del aeropuerto salí más derrotado que un jugador del Santos. Todavía hablé por teléfono con la organizadora allá en Campeche y me dijo que alquilara un avión. Vieja loca, se quería cargar hasta mi aguinaldo. Todavía no me repongo. Creo que es el primer compromiso de esta índole al que falto. Ésta fue una mala semana de un mal año de una mala glaciación..

09 Dic 2008

Narcomantas

Narcomantas


El género “narcomanta” es, al parecer, muy cultivado, aunque de acceso muy restringido al público. No bien han acabado los narcotrovadores de fijar en algún sitio público su narcomanta, cuando ya están los atentísimos guardianes del orden y de las buenas costumbres retirando la obra. Por pura curiosidad deberíamos de preguntarnos ¿en dónde están estos atentísimos guardianes cuando las mantas son colocadas?, porque no estamos hablando ni de improvisados graffitis, ni de esos carteles de papel que se fijan con engrudo en un santiamén. Aquí estamos hablando de arte mayor. A los narcos les encanta ser vastos y bastos y se avientan unas mantotas de cinco metros por tres que, para ser fijadas, requieren el nutrido concurso de personal calificado; porque además hay otro reto: Tienen que ser colocadas en lugares visibles y, si se puede, asombrosos, de modo que el viandante tempranero que las ve se detenga, se rasque la cabeza y se pregunte ¿cómo demonios pusieron esta mantota en un puente del Periférico, o en la reja de una iglesia?; por esto mi pregunta inicial es válida: ¿Dónde están los policías mientras los narcochalanes desarrollan la tardada y nada fácil tarea de colgar sus narcomantones? Mi teoría es que ahí están, pero que bien se guardan de interrumpir a los artistas pues éstos suelen cargar pistolas Beretta y cuernos de chivo y qué caso tiene interrumpirlos, tan entretenidos que están (“a ver, Chamuco, pásame más alambre… ahi te va, Nenepil y tú, pinche Gorgojo, aguanta bien el trapo y nostés meneando la narcoescalera…”). Ya que los cuicos se cercioran de la retirada de los colocadores, entonces entran en decidida y valerosa acción como guardianes del orden y del ornato de la comunidá. De lo que dicen las narcomantas no solemos enterarnos bien porque, aunque las leyéramos, emplean un lenguaje tan hermético que sólo es descifrable por unos cuantos. Lo que sí podemos concluir con una cierta base es que cada manta contiene una narcomentada para Genaro García Luna que, por ignotas razones, es el cliente favorito de estos comunicadores. Y así nos hemos ido todo este año: Los narcos poniendo sus mantas y la Policía quitándolas.

10 Dic 2008

Postre

Postre


Me marché a una comida navideña con mis alumnas. Fue una reunión muy grata pues aunque tengamos más de 30 años de conocernos, siempre hay algo nuevo de qué hablar. Pasamos luego a la mesa a dar buena cuenta de los platillos preparados por mis chicas a go-gó. Son muy lectoras, pero también son muy señoras. Al final vinieron los postres. Yo no tendría que haber tomado ninguno. Tomé un pastelillo que lucía delicioso. De pronto experimenté algo raro en el paladar. Mi deducción fue inmediata: ¡Qué avanzados, ya el pastel trae muñecos!, le dije a la concurrencia. Muy divertido saqué el presunto muñeco de mi boca y con horror comprendí que no era un muñeco, sino un puente molar de tres piezas que se me había desprendido. La sensación fue como la de quedarme encuerado ante tan selectas damas. Saqué mi pañuelo, arropé a mi puente y reanudé la conversación. Al mismo tiempo pensaba en mi dentista y en que hoy tengo que estar hacia las 19:30 hrs. en el aeropuerto para ver si por fin me voy a Campeche. Pensé en llorar, pero no venía muy al caso. Tomé una taza de café y galanamente me despedí de la reunión.

11 Dic 2008

Aeropuerto

Aeropuerto


Cuando me dirigía yo a documentar me tropecé con una demudada Denise que me dijo: Tengo que correr porque mi puerta de salida queda hasta el otro lado, pero te autorizo a que le mentemos la m… a Marcelo Ebrard. Misión cumplida, Denise.Ahora me tocaba a mí. Documenté mis boletos, nos dieron el pase de abordar, procedimos a la puerta indicada y ahí tomamos un camioncito por demás incómodo para ir al avión. Mucho tiempo pasamos ahí antes de arrancar. Finalmente lo hicimos; el camioncito avanzó metro y medio y el chofer nos dijo que ahí estaba nuestro avión. Descendimos, dóciles cual manada de ganado. Ocupamos nuestros lugares y comenzó otro largo periodo de espera. De pronto, se nos apareció un señor con cachucha y uniforme y nos dijo: Les habla el capitán Osobuco Propela: Lo más conveniente es que nos pasemos a otro avión. Dicho esto, desapareció. De nuevo el arreo y ahí vamos para abajo. En lugar de meternos a otro avión, nos empacaron en una sala. Ahí pude comprobar la infinita paciencia del temperamento campechano. El único que chistaba y mentaba m… era yo que soy veracruzano. Los demás, uno cuidaba un pastel de “El Globo”, una pareja desapareció con eróticas intenciones y todos hablaban por el celular. A las tantas, nos volvieron a subir al camioncito. Pausa larga. Abordamos el avión y ¡aquí estamos en Campeche!

15 Dic 2008

Camioneta

Camioneta


Ha concluido una semana con carga particularmente religiosa. Obviamente me refiero a la religión católica que es la que, por lo pronto, tiene más clientela y más penetración popular en nuestro País. Comenzamos el día 8 con la Inmaculada Concepción que, aquí en México no es una fiesta de mucho tronido, entre otras cosas porque las Conchas son muy echadas y tienen una pésima promoción y cero diseño de imagen. Así no se puede.Les acaban regalando un Almon Ris y esto cuando les va bien. En descargo de las Conchas hay que decir que la cercana competencia de las Lupes las arrincona y las agorzoma un tanto. Con estos elementos entiendo perfectamente a una cuata mía que se llama Conchalupe que es un astuto mecanismo verbal para obtener regalo por Concha, por Lupe o por las dos.El viernes, las Lupitas desde muy temprana hora se dispusieron a recibir los fervorosos homenajes populares y los importantes regalos que a ellas se les otorgan. Es un día muy jubiloso. Más o menos desde las 12:00 de la noche, los truenos cimbran el aire y le recuerdan al hombre común que no es hora de dormir, sino de empezar a pensar en los misterios guadalupanos. Tal fue mi caso. A una hora desusadamente temprana me levanté simplemente para comprobar el poder de la Morenita que logra, por ejemplo, que en todo México no abran los bancos y que ningún mexicano ose admitir en su mente y en su agenda la posibilidad de trabajar que, en este día, es una actividad sacrílega.La ventaja que yo tengo es que mi dentista es shintoísta y sí trabajó; tan lo hizo que se tomó su tiempo para fabricarme un nuevo puente que suple al que se me chispó en reciente ágape. Alabanza eterna para San Agustín Arias y familia que lo acompaña.Para la infinita pena de mi madrépora (cuepedé), yo confieso que trabajé macizo toda la semana y que el tiempo que no trabajé, me dediqué a observar a mis conciudadanos que, como ya tienen su aguinaldo, caen como invasión apache en los centros comerciales. No hay manera de contenerlos; en particular las señoras con camionetota son imparables. Es obvio que no saben manejar, pero ni falta que les hace; con el acelerador y con un recién adquirido vocabulario de pulqueras, avanzan porque avanzan: ¡Quítate, baboso, cara de sope, imbécil, hijo de toda tu madre, ¿qué no ves que va a pasar una dama?, idiota, estúpido!A ver, aléguenle a una de estas gorgonas y van a ver cómo les va, porque además vienen “de malas” porque no han terminado de “arreglarse” y entonces traen un ojo radiante y el otro virolo y los cachetes ya muy trabajados como rodilla de elefante porque no tuvieron tiempo de aplicarse el “Cicatricure”. ¿Quieren un buen consejo?, si la vida los hace tropezar con una de estas hijas de la Gordillo, déjenla pasar, cédanles el paso y aminoren su velocidad. Es la única garantía de que lleguen ustedes a la cena navideña.Todavía más sabio sería no salir ni a la esquina y no gastarse ese dinero que pronto van a necesitar. Es en esta coyuntura donde he podido aquilatar el hondo cristianismo de los aztecas que, en cuanto pueden, se deshacen de las monedas paganas, compran puras tarugadas y llegan a esa purificación que es no tener ni un quinto. Ellos conocen muy bien el Evangelio según San Mateo en su Capítulo 6 versículos 26 al 30. En él se nos habla de las avecillas del campo y de sus amenas florecillas. Ellas no se preocupan en absoluto ni por la comida, ni por la vestimenta, ni por nada.Llegado el momento, el buen Dios se pone a mano e igual consigue unas tortas que unos tenis y lo que vaya haciendo falta. Esperemos que así sea.

16 Dic 2008

Zapato

Zapato


Otro motivo de contento para este lunes fue contemplar la fotografía tomada en Bagdad por un colega periodista. Con su abismal cara de menso estaba George Bush “escuchando” a unos periodistas iraquíes que quién sabe lo que le estarían diciendo. En eso, un señor robusto se paró en el pasillo formado por las sillas colocadas frente a Bush. Ya estando ahí, el vaciado señor se quitó un zapato y se lo sorrajó a Georgie Boy quien ¡oh, dolor!, lo esquivó hábilmente. El gordito se quitó el segundo y también lo lanzó pero con efecto de curva. Éste le hubiera dado, pero un metiche se interpuso. No importa. El gesto ahi queda.

22 Dic 2008
Lo que yo más quisiera era que mi País fuese honrado; que no fuésemos mentirosos, malhechos, cobardes y rateros, pero si en este País a los rateros de alto nivel ya les toca hasta aguinaldo, entonces ya no se sabe ni en qué país se vive.

23 Dic 2008

Bacalao

Bacalao


En medio de esta tiniebla, una luz se abre paso: El bacalao preparado con la celestial e incomparable receta debibabá. La gran Aurora que me conoció en mi primera juventud y que hoy es la única y legítima heredera del recetario debibabá tuvo la deferencia de aceptar mi pedido extraordinario de cerca de media tonelada de bacalao prístino y legítimo que acá su Charro Negro irá degustando a lo largo de estos difíciles días que pueden tornarse suntuosos y sensuales gracias a una torta de bacalao. Para que vean, esto sí puede moverme al júbilo y al agradecimiento. Todo está bien si al final de tus tristezas te espera una torta no de ese bacalao actual que no es más que tiburón desflecado y puesto a navegar en algún infame aceite; sino del inenarrable e insuperable bacalao que preparaba bibabacita.

24 Dic 2008
Despacito, que la muchacha es nueva dice mi amigo el Califa de Tlacotalpan.

26 Dic 2008

Aventura

Aventura


A todos aquellos y aquellas que se dicen ansiosos de aventura les diría que todavía no han sabido valorar lo cotidiano. Ellos, los ansiosos, se manifi estan hartos de que todos sus días sean iguales. Si lo pensaran bien, se darían cuenta de que no hay un solo día igual al otro; cada día tiene su afán, su misterio y su música; cada día es una aventura y un reto, máxime si viven en México donde nadie que salga en la mañana puede garantizar que regresará en la noche. Puede ser víctima de un sope fulminante, de una Combi que se trepó a la banqueta, de un Learjet que le cayó en la mera choya en una calle muy decente, de un anuncio espectacular que fue desprendido por el viento, de un baboso que nos vio cara de ricos, o de un viejo y añoso árbol que decidió terminar sus días encima de nosotros. Entonces, no me vengan con que en la costumbre no hay aventura; pero además, la costumbre es una tibia cobija que nos protege a todos de la malignidad del cosmos, porque cada vez me convenzo más de que el cosmos es un perfecto hijo de la guayaba que se dedica a ponernos trampas mortales a lo largo de nuestra vida.

30 Dic 2008

Dolor de muelas

Dolor de muelas


A las 19:30 ya estaba yo en mi camota leyendo “Las leyes del querer”, el estudio que hace Monsiváis sobre Pedro Infante y, en especial, sobre el público mexicano que de padres a hijos se pasa la estafeta de que uno de los mandamientos más rigurosos del alma mexicana es el de idolatrar a Pedro Infante por encima de todas las cosas. Ni tiempo tuve de enfrascarme en la lectura. En un plazo no mayor de quince minutos, sin notificaciones ni avisos previos, el dolor de muelas se me vino encima con todo su erizado fulgor. El dolor emite una luz negra que nos hipnotiza y nos impone el mandato de concentrar en él todo nuestro ser. “Me duele una muela”, dice uno y no es cierto. Si se trata de un verdadero dolor de muelas, te duele todo, desde el universo, hasta la noche y hasta tu boca; te duele el dolor, como decía Zitarrosa. Toda una noche tuve para meditar sobre estos misterios, se agotaron mis provisiones de Dolac, de Dorixina y lo único que conseguí fue que la panza se me hiciera nudo. La noche parecía no avanzar; era como una laguna de chapopote y soledad. Un fantasma, por si fuera poco, me atribulaba: ¿Y si mi dentista ya se fue de vacaciones y no hay nadie en el mundo que me atienda? A las nueve de la mañana estaba yo comunicándome con esa chulada de persona que es el Doctor Arias quien de inmediato me solicitó que me dejara ir en pique huracanado a su consultorio. Así lo hice. Llegué, me preguntó algunas cosas, me sacó una radiografía e hizo venir al Dr. Padilla que es el encargado de los trabajos pesados. En teoría se trataba de remover el puente que queda exactamente arriba del que me había creado el conflicto ya reseñado. El Dr. Padilla que, no en balde es hermano del Gansito Padilla, no se anda con chiquitas. Lo único que le faltó fue agarrar un cincel y un martillo y entrarme en la boca a los mandarriazos. El Dr. Arias nada más me miraba con esa cara que ponen los entrenadores y casi padres del boxeador cuando ven cómo la cara de su pupilo, a raíz de su pelea con el cubano, empieza a parecer carne para hamburguesas. Tres horas estuve con la boca abierta aguantando vara. Ya que los galenos se dieron por satisfechos, me liberaron no sin antes advertirme que esta sesión era la primera de varias. Mientras salía con arrastre lento, percibí que el dolor había aminorado. Ahora estoy en mi casa y me siento lastimado, pero dispuestísimo a meterme en mi camota. Creo que no voy a leer a Monsiváis, se me hace que su libro me provocó todo esto.

31 Dic 2008

Temor

Temor


Estamos en el último día de 2008, la humanidad, para decirlo con un término aeronáutico, está entrando en barrena y muchos ven al 2009 como el año del zapotazo. A este respecto, yo prefiero esperar a ver qué es lo que realmente ocurre. Mi ya larga experiencia me enseña por una parte que las cosas no suelen ser tan terribles como las imaginamos o adivinamos, y por la otra, que todo trance por muy terrible que sea tiene un principio, un curso y un final. Lo que ocurre es que yo sospecho que la humanidad entera, yo incluido, es la tripulación de la única, la verdadera, la original (no acepte imitaciones) Nave de los Locos. Por esto o por lo otro, pero todos estamos bien zafados y en este último día del año, le pido a Dios que no deje de mirarnos con misericordia porque tantito que se descuide y hundimos el barco. Sé que en 2009 seguiremos igual de locos y por eso espero que el amor nos sosiegue y que la compasión divina nos acoja y nos consuele. Eso te deseo, lectora lector querido que incurres en la locura de leerme el día de hoy. Estemos juntos y esperemos la renovación de nuestro breve tiempo. Marineros queridos: Feliz año. Los abrazo mucho.

Dehesa dixit 065

01 Ago 2008

Chismosos

Chismosos


No he de negar que conozco a muchos hombres ácidos y a muchas mujeres limón fallido que, desde que Dios amanece (hermosa expresión) están urdiendo maneras de distribuir pequeñas dosis de muerte por vía auditiva. Son los desgraciados chismosos que todavía se atreven a hacerte prólogos del tipo de: creo que por tu bien debo decírtelo… No es algo bonito lo que vas a oír, pero creo que debes oírlo… Sólo porque soy tu amigo me atrevo a comentarte esto… ¡No los soporto!, son los heraldos de la muerte, los que te matan de a poquito, pero, todo hay que decirlo, si tenemos un alma normal y equilibrada, ninguno de estos buitres resiste la plática con un buen cuate o cuata con su pizca de inteligencia y de sonrisas. Si no es el caso, si el chisme te envenena, lo que procede es llevar el alma a un lugar donde le puedan hacer alineación y balanceo de modo urgente, porque no es poco el peligro que corres; te descuidas y tú también te conviertes en distribuidor de muerte.Piensa sin embargo, lectora lector querido, que evitar a estos vultúridos no es excesivamente difícil; tampoco es demasiado complicado darles el avión y decirles: ¡qué gran lección me has dado!… no sabes cómo te agradezco que hayas despedazado la honra de mi familia que ya casi quedó a la altura de la tuya. Ya con esto suelen aplacarse e irse muy orondos. Y ¡albricias, oh, amigos!, lo que resta del monte es orégano puro: Los despertares, el olor de la húmeda mañana y del café que hierve de contento y nuestro rostro en el espejo con un sorprendente parecido a una pantufla, pero a una pantufla llena de promesas: En cuanto me bañe y me ponga mi cremita me voy a ver de lujo.Falso: La pantufla permanece, pero ya no la vemos. Y las mujeres se quitan y se ponen y posan y se hunden en la depresión porque la blusa les queda como de forzudo de feria y se canonizan de felicidad al descubrir que todavía entran en sus pantalones, o en los de algún señor y comenzar a vivir como Pessoa quiere en su poema y así deleitarse frente a una niña que se zampa un chocolate con fruición y total seriedad (si yo pudiera vivir como esa niña come chocolates) y pasar por la tabaquería y descubrir que alguien agita su mano para saludarme ¡adiós, Estévez! y ver los puestos de fruta y el mercado de las flores y los trajines del ocio y de los negocios y tropezar con un viejo amor que instantáneamente se hace nuevo y saludarlo de beso y abrazo y sentir el dulce y entero peso de la dicha; todo esto es la antimuerte. Además: Hoy toca.

04 Ago 2008

Levántate

Levántate


¡Ya levántate!, insistía la matrona que lucía una bata como de la guerra de Corea, unas pantuflas antediluvianas, abundante crema, tubos y la terca e inexplicable obsesión de que yo fuera a la escuela. Me caía gordísimo ese absurdo fanatismo de mi madre por la vida académica. Nunca logré llenar sus expectativas. Aquella medida genial de bañarme por las noches y dormir vestido para ganar tiempo de sueño, a ella le pareció extremadamente vulgar y propia de gente tocha y frangollada, pocalucha, pelada y falta de miramiento; no, Germancito, ¿dónde crees que vives?, nosotros podremos parecer muy pobres (esto sí fue uno de nuestros máximos logros: Todos nos veíamos muy harapientos y astrosos) ¡pero!, somos una familia decente y uno de tus antepasados fue Niño Héroe, aunque nunca se lo reconocieron porque sirvió al Imperio (sólo que haya sido por eso), así es que ¡ya levántate!, o ¿ya se te olvidó que en la escuela estás becado?, esta pregunta era totalmente retórica: En mi casa todos me lo recordaban y en la escuela, nunca faltaba el idiota que me lo informaba. Mi madre se me quedaba mirando con su mirada de Rottweiler y remataba del siguiente modo su fervorín matutino: ¿Hablo yo o rechina un tren?, tienes diez minutos para arreglarte (si supiera que llevo 64 años y ni pa’tras ni pa’lante) no quiero, Germancito, regresar y ver que sigues echadote. Si hubiera tenido la desfachatez que ahora tengo, le habría dicho a la que me amó antes de conocerme: Mira, jefecita de jefecitas, si en verdad quieres ahorrarte una contrariedad, mejor no regreses, porque no te puedo asegurar nada; sería difícil, pero no imposible, que me vinieran las ganas de levantarme; pero como que presiento que no me van a venir.Jamás le contesté estas desmesuras a mi madre. Ya expliqué que no tenía yo el mundo que tengo ahora; además, hay otro detalle: Si yo le hubiera contestado así, ella me hubiera dicho: Una palabra más y te doy un manazo en la boca que los dientes los vas a tener que ir a recoger a Insurgentes. Era una Santa.

08 Ago 2008
En momentos así es cuando extraño intensamente a mi cuatacho Rafael Ruiz Harrell que se cansó de decirle a las autoridades que el problema de la justicia en México se centraba en la impunidad y que no dependía de aumentar el personal policiaco que ya vemos para lo que sirve, ni de plantear castigos cada vez más enérgicos. Mientras éstos que ya existen no puedan, por desvanecimiento de reo, aplicarse en plenitud, no sirve de nada andar de hocicón pidiendo penas de muerte.

13 Ago 2008

Clavados

Clavados


Yo estaba despierto a la 1:30 de la madrugada y me chutaba de ida y vuelta al señor Niño de Rivera y al señor Platas que hablaban de los clavados como si éstos fueran una actividad mucho más trascendente que la física nuclear. Quiero aprovechar el espacio que tan galanamente me cede Reforma para elevar mi queja en contra de esta etnia de los “comentaristas” que proceden como muchos maestros y colegas que a lo largo de mi vida he conocido. Su única intención es comunicarnos que saben mucho acerca de algo y que las cosas que saben no están en plan de compartirlas con nadie. Para esto, la mejor herramienta es ese lenguaje hermético que ellos llaman “técnico”. Con esta maligna intención nos dicen que tal clavado de la pareja afgana salió cuchísimo porque tuvieron una salida dubitativa y luego en la primera parte rectificaron y jalaron el clavado, pero lo jalaron tan recio que la señorita Aqua-pati –que fue Miss Camello 98– “se pasó” y se pandeó muy feo como estilo exorcista; la entrada fue aceptable, sobre todo porque fue la entrada y no hubo muertas que lamentar, aunque la Aqua-pati salió como arrastrándose rumbo a las regaderas donde, hasta el momento, permanece. Se ve que los cronistas gozan mucho y disfrutan especialmente cuando, cualquier respetabilísima pareja de muchachas que ascienden diez metros con la extraña finalidad de aventarse al agua haciendo cabriolas, comete algún error, o ya de plano se le olvida en el aire qué hace ahí y simplemente se hace bolita hasta que da el albondigazo sobre las chinas aguas. En esos momentos, los caritativos cronistas comienzan a vociferar: ¿Qué pasó?, ¡les ganaron los nervios!, ya desde el clavado anterior veíamos muy nerviosa a la señorita Taladrín que, de hecho, hizo un gesto de querer irse a su casa y mandar todo a la fruta.Por fin, aparecieron nuestras muchachas que de inmediato recibieron el apoyo de los telexpertos: Pues si ganan algo, será plata o bronce, para ser más realistas, porque el oro ya es de las chinas que todavía ni se mojan. Con esta presentación, se activó mi malevolencia que deseaba que en algún clavado las chinas convulsionaran en el aire, o cayeran a la alberca como bolitas de lodo. Nada de eso pasó, las chinas ganaron el oro, las australianas la plata y nuestras bravías hidroadelitas ganaron el bronce; motivo suficiente para que el papá de Tatiana Ortiz comenzara a arrearla a chiflidos.

29 Ago 2008
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCCC LXX (1370)
De tiempo en tiempo hay que recordarlo: Esta sección nació para que la justicia mexicana no se olvidara del triste asunto de las Muertas de Juárez. Por lo visto la justicia mexicana no tiene memoria ni voluntad. Peña Nieto, “El Presidentito”, no se acuerda de Montiel, nadie le pide cuentas de sus incontables tropelías a Mario Marín. Por eso, seguiremos insistiendo.

02 Sep 2008

Chivo ciclista

Chivo ciclista


Muchos de ustedes recordarán el grave desaguisado que tuve y que me dejó el hombro en calidad de pieza arqueológica, traumatismo del cual todavía no acabo de reponerme porque mi manguito rotador resultó mucho más renuente de lo esperado. Recuerdo que los dolores eran terribles, hagan de cuenta que fuera yo a parir por la axila. Y lo mío fue salivazo de cotorra junto al hiperguamazo que se acomodó Calderón. Él tuvo fractura, los tendones le quedaron como espagueti a la boloñesa. ¿Ya lo vieron en las fotos con su bracito en cabestrillo y el rostro como de Fray Escoba después de recibir una buena dosis de chicotazos? En segundo término tengo una pregunta que me gustaría hacerle a nuestro Presidente: ¿Ya había andado antes en vírula? Me dice mi fuente en Los Pinos que Margarita insistía en ponerle unas llantitas en el eje trasero (está sonando como albur), pero que Felipe no obedeció. No podemos tampoco descartar la hipótesis del atentado. Puedo imaginar fácilmente a AMLO con antifaz emboscado en Chapultepec hasta la medianoche. En la madrugada ‘El Peje’ hace su movimiento y con elástico paso se filtra en las instalaciones de Los Pinos; llega a la cochera; con su lámpara sorda busca la bicicleta, la localiza y en un instante ya le retacó de chipilín los frenos. Esta teoría, he de reconocerlo, es fruto de la malévola imaginación de la Rosachiva. He dejado para lo último lo más importante. Quiero creer que todos ustedes se criaron con Cri-Cri y que, por lo mismo, todos conocen la canción titulada “El Chivo Ciclista” que tiene un curioso estribillo que dice: “Que se cae… que se cae”. Aquí está la clave de la cuestión. Imaginen a Gómez Leyva, a Porfirio Muñoz Ledo, a Manuel Camacho y a otros seres oscuros cantando el estribillo ¡que se cae! Por si algo nos faltara, ahora resulta que hay un buen grupo que anuncia (desea), exige la caída de Calderón. Las consecuencias serían gravísimas. Honestamente no creo que sea esto lo que México, tan vapuleado, necesita. Espero que con la caída de la bicicleta haya sido suficiente.

04 Sep 2008

Amor de mi vida

Amor de mi vida


Lo que ahora leerán les va a sonar, queridos lectores, como de Corín Tellado (Corán Tullido la llamaba Cabrera Infante) y, no crean, me da pena escribir así, pero en este caso es indispensable. El asunto es que la inmensa mayoría de las mujeres mayores de 30 años engendra en su territorio imaginario una especie de ser nebuloso y atractivo al que llaman “el amor de mi vida” que resulta la compañía más confortante y más sedante para la soledad y también es un secreto deleite para cuando se está con el marido y con las amigas. Aquí es urgente hacer la salvedad de que el marido jamás ingresa a esta categoría de “el amor de mi vida”, a menos que haya muerto en condiciones heroicas y antes de los dos años de matrimonio. De no ser así, de no haber alcanzado en su muerte la estatura suficiente como para ser material de López Dóriga, olvídense, maridos tenochcas, de ser “el amor de mi vida” de la cónyuge supérstite. En estos casos, puede haber un remedio: Ser o haber sido el amor en la vida de alguna chancluda de ésas que siempre pululan por ahí. Si tan deseable efecto se consigue con tres o cuatro mujeres. Si se consigue morir en los brazos de alguna de estas casquivanas féminas, esto es una maravilla para el mundo del espectáculo porque las exequias suelen convertirse en algo así como el velorio de Javier Solís con todas las ñoras jaloneando la caja y gritando que ellas son las legítimas y montándose en el túmulo como si éste fuera toro mecánico. Un memorable desmadre. De la invención del “amor de mi vida” las mujeres extraen fuerzas para lidiar con un señor que cada día les cae más gordo, aunque conserven lejana memoria de alguna razón que en su momento tuvieron para contraer nupcias con el plomito que les tocó en suerte. Esto sí ténganlo muy claro: Todo marido que funge como marido necesariamente es un plomito, un coágulo al cerebro, una plaga de Egipto. Cabe aquí hacer una pregunta: ¿Tienen también los hombres algo así como “el amor de su vida”? No me sería fácil responder. A diferencia de las mujeres que viven en permanente estado de proclama y gustan de contarlo todo y de comentarlo y, ya con media botella de Jimador encima, confesarlo todo, aunque esté su marido (¡me vale!) y se encuentren en una reunión del Club de Parejas Cristianas. Ellas sí lo cuentan todo, nosotros no. Nosotros pensamos todavía en aquello que dice La Celestina: Quien entrega el secreto, entrega la libertad. Y la verdad, no es para tanto; nada terrible nos ocurrirá por decirlo, lejos de eso, será un alivio y un consuelo enorme extraer del corazón ese sellado secreto que, salvo que confesemos que el amor de nuestra vida es Eduardo Sojo o ‘La Chupitos’, no tiene que provocar el menor daño, a menos de que nuestra confidencia llegue a oídos de la esposa que, no tengan la menor duda, reaccionará mal tirando a peor. No importa que se trate de un amor platónico e inalcanzable o ya difunto; esto no apaciguará sus coléricos arrebatos. Y si se trata de alguna contemporánea que hasta vive en la misma colonia y lleva a sus niños a la misma escuela que los nuestros, entonces las consecuencias pueden ser catastróficas, porque la susodicha, que no se cansa de predicar la liberación y la tolerancia entre sus cuatas, se retrotrae a su condición de tigresa dientes de sable y empieza a bufar de horrísona manera. Es el momento, amados maridos, de abandonar la casa con lo puesto, dirigirse a ‘La Tapo’ y desaparecer con rumbo desconocido. A lo mejor es por esto que nosotros preferimos no soltar la sopa y morir con nuestro secreto. A mí sí me gustaría contarles del “amor de mi vida”, pero ya será mañana.

11 Sep 2008

Trámite

Trámite


Hay trámites que nadie sabe bien para qué sirven, pero que son tan hermosos y tan herméticos que los conservamos como si fueran sonetos de Sor Juana.Luchar contra esto, mi estimado Don Felipe, resultará más difícil que luchar contra el narco. Un mexicano sin trámites se siente desnudo y carente de identidad porque no hay un papelito que diga que él es él. Eso por una parte, pero hay millones de trámites en México que no se cumplen en el sector oficial porque caen en la esfera de la vida privada. Piensa, lectora y sobre todo lector querido, en el delicadísimo trámite para convencer a una gacela de que efectúe contigo esa bella maniobra de darles su alfalfita a los conejos. ¡Ésos son trámites y no las payasadas burocráticas! y hay otros: Convencer al padre de la susodicha de que nuestras intenciones son más puras que el agua embotellada; una vez que hemos convencido al señor, viene el otro trámite: Convencer a nuestra familia de que acepte una boda con una lombricienta que todos conocen como “La Angula”. Y a partir de ahí, todo es trámite: Convencer a “La Angula” de que no le duele la cabeza, negociar con los hijos que son de una necedad cósmica, tramitar nuestra credencial del Insen y finalmente los tarantes trámites mortuorios. De trámite en trámite se nos va la vida, Don Felipe.

12 Sep 2008

Caminar

Caminar


Se comprueba una vez más mi teoría de que lo único que realmente le gusta a un mexicano es recorrer el mundo y la vida a golpe de calcetín. Por eso, el mito de la peregrinación de los aztecas ha resultado tan eficaz y tan duradero en el imaginario colectivo de los tenochcas. Nos encanta (a mí no tanto) arrastrar la pata. Yo puedo atestiguarlo porque para eso nací: Para mirar el transcurrir del mundo y dar noticia escrita de éste. De ninguna manera estoy queriendo decir que soy un gran andarín y un marchista ejemplar. Hasta me pongo frío nada más al pensar que yo pudiera andar en esas danzas. Yo soy sedentario radical, macizo, rabioso. Soy de distancias cortas: De la cama a la regadera, de la regadera a mi oficinita que tengo debajo de la escalera. Nada más de pensar que tengo que subir ésta si es que quiero llegar a mi camota que es mi territorio natural, mi alma palidece y se llena de esos temores que asaltan a los alpinistas. Lo mío es mirar, leer y apuntar. Entre mis recuerdos fuertemente negativos están aquellas excursiones campestres que organizaban los maristas para ver ya fuera un perro, o una vaca, o un cochino; tres de las especies más exóticas que hay en la zoología mundial. Para poder mirar estos prodigios, teníamos que caminar como camellitos aztecas y luego comer esas tortas que ya estaban aguadas por el jitomate y esas golosinas que ya estaban recamadas por el polvo y así fortalecidos, mirar a la vaca. Todo esto lo cuento de oídas. Yo jamás participé en cosas tan humillantes. Yo me quedaba en el camión leyendo algún libro y mordisqueando delicatesen como las tortas de cajeta que me hacía mi nana. Eso era vida. Lo que en todo esto me interesa dejar en claro es que en ese rasgo mexicano de la pata de perro, su Charro Negro no participa y es el asombrado testigo de las hazañas de esos compatriotas que organizan, por ejemplo, la marcha hacia la Basílica a pie y desde Ciudad Juárez. Y arrancan y ahí se vienen cante y cante y varios mueren en el camino y alguien averigua si los tenis del difunto todavía están en buen estado y la marcha se reanuda y en un día muy lejano llegarán a la Capital e irán a ver a la Morenita para presentarle su pliego petitorio que normalmente no se cumple, pero no importa porque lo que les gusta a mis paisanos es lo de la caminada. El miércoles, los maestros de Morelos que ya estaban en huelga con varias demandas entre las que se incluye la destitución definitiva de la Gordillo (demanda digna de toda atención). Pasaron así varios días comiendo esquites y raspados hasta que “la dirigencia” decidió marchar sobre la Capital. Así lo hicieron creando en la carretera un soberano camote vial. Ahora ya han llegado a la Capital y avanzan por Reforma cuyo cruce quedó prohibido. Aquí es donde entro yo. Desde hace varios días yo había hecho el plan de comer con mi amiga La Palmípeda Berumen en un lugar muy cercano a Reforma. No fue posible lo que soñaron dos corazones. Yo aquí en mi casa con mis ropajes de gala y la Palmípeda pululando por la zona y enviando cada cinco minutos boletines crecientemente alarmantes. El caso, el funesto caso es que la comida se canceló y así dos almas murieron embotelladas. No es justo y lo peor es lo que dice Serrat: No tiene remedio. Observa, lectora lector querido, qué sabia es la naturaleza. Yo nací para la inmovilidad, en cuanto quiero abandonarla, esta naturaleza en forma de unos maestros mitoteros, me lo impide. Cada quien su vida. Además, hoy toca.
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCCCLXXX (1380) Los gángsteres olfatean el botín. De inmediato se ponen en movimiento las distintas “famiglias”. Se acercan el 2009 y el 2012. Regresarán al poder.

17 Sep 2008

Patria

Patria


Cuando llegaban los días septembrinos, mi padre entraba en control de la situación y a lo largo del mes, se encargaba de darme las suficientes noticias del imperio como para que yo pudiera entender, por ejemplo, ese folletón titulado “Los Niños Héroes” y la decisiva parte que jugó Porfirio Díaz en su invención. En principio nada era cierto, además ¿cuáles niños? si los alumnos de ese colegio eran puros verdolagones cuya infancia hacía un buen rato había quedado atrás. Ninguno se envolvió en la bandera y se arrojó al vacío. Si van a Chapultepec y visitan el Castillo, verán que no hay un lugar cómodo para aventarse. Pueden también hacer el experimento de forrarse con una sábana e intentar avanzar en cualquier dirección. Sólo se puede a brinquitos, pero un héroe que se desplaza a brinquitos deteriora seriamente su heroísmo. No he conocido a un cronista oral más divertido que mi papá. Más divertido y más apasionado. México era por mucho el amor de su vida y por eso se alejaba lo más posible del poder y se acercaba cuanto podía a la gente común y al pueblo que en esta Nación tiene muchos modos y rostros, todos entrañables para los ojos de mi papá y consecuentemente de su hijo. Con mi padre aprendí lo que luego leería en López Velarde. Desde las campanadas que caen como centavos, el santo olor de la panadería, el cadencioso tono menor de la vida pueblerina, los prolijos y dilatados romances (Fuensanta: ¡Hazme llorar!), aquel tren que iba por la vía y también aprendí que la Patria, no los que viven de ella, no los políticos, no los delincuentes, la Patria que se cifra en una mano rugosa y extendida, o en las chalupitas poblanas; esa Patria es impecable y diamantina.Con mi padre y ahora con ustedes celebro yo la existencia de esos seres de carne y hueso, enfáticamente terrenales, que pudieron imaginar una Patria que construimos o lastimamos entre todos. No me gusta que digan que ellos nos “dieron” Patria. A mí me parece que la Patria es un quehacer diario, una permanente lección de ética y de ternura, pero también de color, de aromas, de costas inmensas, de montañas colosales y de emocionantes planicies. Nación de diminutivos es inmensa e inabarcable. La he recorrido toda y he visto que era buena y sonriente y grata y sabrosa. Por eso es intolerable que pretendan violentarla con muertos, secuestrados y bombazos. Malditos sean los que creen que ése es el camino. Malditos sean los que la explotan, pero benditos sean los que la aceptan día con día y los que no olvidan que seremos libres cuando sepamos lo que hay que saber y restauremos la justicia y la equidad de la Patria; éstos juegan con ella a los encantados, a las estatuas de marfil y juegan sobre todo a decir: Viva México.

19 Sep 2008

Valentía

Valentía


Haré dos citas de dos autores españoles cercanos a mi corazón. El primero es Fernando Savater quien aguantó como los buenos la persecución de la ETA. En alguna línea memorable de “Ética para Amador”, un padre habla con su hijo acerca de qué es la ética y cómo se aplica a la vida y por eso le dice: “No es lo mismo ser cobarde que ser valiente”. Si no es mucho pedir, todos los jóvenes de este País tendrían que imbuirse de esta verdad: No es lo mismo ser cobarde que ser valiente.Obviamente no estoy hablando nada más por hablar. Las razones que me mueven a establecer la valentía como el único camino de hacernos hombres, tienen mucho que ver con la situación de un mundo al borde de la quiebra y con la violentísima crispación de un País tomado por el narco, la violencia, la inseguridad y la impunidad. No es difícil ser valiente cuando todo fluye con tersura; es cuando se ponen las aguas tan broncas y amenazantes cuando averiguamos quién es quién en los precios. Desgraciadamente la cobardía tiene hoy todo tipo de paliativos y apapachos. Nunca falta una de estas terapeutas babosas que se ganan la vida destrozando parejas y que hoy nos salen con que tal hombre o mujer son cobardes por culpa de su mamá. El miedo fabrica infinidad de argumentos. Me encanta oír (o leer) a esos hombres maduros y razonables que toman la decisión de abandonar el País porque, según dicen, ellos no se irían, pero lo malo es que tienen también que pensar en su familia, o en su empresa (no siempre piensan en ésta), o en la “calidad de vida” que los suyos merecen (y a nosotros que nos atropelle el micro) y patatín y patatán y mexicanitos ahí se ven, porque yo voy a pasar a retirarme. Hablan tan bonito, que hasta les aplaudimos y les deseamos todo tipo de parabienes. Yo no; yo digo que cada quien con su conciencia, pero, para mí, los que se van en estas condiciones, dejan de existir, se vuelven niebla y concentro toda mi solidaridad en los que se quedan. Ahora bien, les voy a decir que hay muchos que se quedan porque no tienen presupuesto para exportar su cobardía. Ellos, digo yo, como si ya se hubieran ido. Me interesan los que se quedan a dar la pelea, a obsequiarle a la Patria nuestro trabajo, nuestra pasión y nuestra indeclinable esperanza de que hemos de mejorar; y esto lo haremos como una retribución que le hacemos a la Patria por lo mucho que nos ha dado. Yo entiendo plenamente a Savater y sé sin fisura alguna que no es lo mismo ser cobarde que ser valiente. Yo, Germán Dehesa, aquí me quedo y me quedaré siempre. Tengo dos razones muy sencillas: a) Yo soy de aquí y lejos de aquí moriría como loto desmayado y b) ¿a dónde voy que más valga?, ¿a causar lástima en otro país?, ¡niii ma…! ¿Que ahora permanecer aquí requiere de una dosis mayor o menor de valentía? Pues nos la echamos. Sería una infamia que no lucháramos hasta el último esfuerzo por arrebatarle a los felones la posesión y usufructo de México. ¿Me entendiste, funcionario, o vas a seguir zanganeando?Por lo que se refiere a la segunda cita que quería hacer, es de Arturo Pérez Reverte. En ella un soldado viejo y curtido le explica a un joven aprendiz que se pelea y se da la vida por la honra de la Patria y que jamás se pregunte ¿qué tan honrada es su Patria?, porque la honra de un país es la suma de las pequeñas honras de sus habitantes. O sea, mexicanos: Con toda inteligencia y alegría ¡vámonos recio!
Envío
Estas líneas son para Nelson Vargas. Mi nana me daba migajón para recoger la bilis. Yo le envío esto para que le recoja las lágrimas.
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCCCLXXXIV (1384)Me llegan historias del suntuoso vivir de los hijos de MONTIEL. Su papá ya lo había advertido: Es que son muy inteligentes. Ah, pues sólo que sea por eso.

23 Sep 2008
No es fácil de creer, pero el mexicano es catastrofista, desea el derrumbe porque secretamente le ilusiona que ese derrumbe lo libere de todo compromiso: El trabajo que iba a entregar, la familia que debería cuidar, la mujer que debe atender y el dinero que debe pagar. Para todas estas horribles contrariedades, un mexicano siempre deposita su última esperanza en el acabamiento de todo. Así somos desde infantes. Yo me recuerdo de camino a mi examen de física, rezando porque se volviera a caer el Ángel y se cerraran las escuelas.

24 Sep 2008

Indra

Indra


Indra, la elefanta hindú de 40 años de edad y cinco toneladas de peso solía, con la debida pachorra, prestar sus servicios al Circo Unión y su paquidérmico destino parecía estar ligado para siempre con este circo. Sin embargo, alguien no la amarró bien la noche del lunes. Indra que, como toda prisionera, estaba ansiosa de conocer mundo, se despojó de sus amarras y sin despedirse de nadie, inició su caminata rumbo a lo desconocido. Caminando, caminando se encontró con la carretera México-Pirámides y de inmediato se horrorizó, como yo y como tantos otros, ante la posibilidad de visitar Teotihuacan y chutarse (imagínense a la elefanta) esos pinchemil escaloncitos de subida y de bajada. Indra quedó perpleja. Me dicen que los elefantes son inteligentísimos, pero por lo menos ésta salió bastante lela. Nunca se le ocurrió abandonar esa carretera por donde venía un camión de pasajeros con su correspondiente manejador amodorrado que debe haber sentido la muerte en tres volúmenes al ver a un elefante paradote en la carretera. La colisión fue terrible. El chofer e Indra murieron en el instante. Los pasajeros todavía no se reponen.

26 Sep 2008

Encrucijada

Encrucijada


Me siento extremadamente frágil y sería el momento ideal para que compareciera una etérea gacela a retozar con su Charro Negro. A falta de gacela, compareció Fita con quien no me permito el menor retozo. La encontré sentadita en mi recámara abrochando mi pijama y soltando unos suspiros tan hondos que hacían crujir el cielo raso. ¿Qué le pasa?, le pregunté con paternal y balsámico tono. Nada, me dijo ella que, como toda mujer mexicana, sabe del brutal poder expresivo de esa “nada” con la que suelen contestarnos. Es bueno saber, muchachitos, que es indispensable seguir preguntando hasta obtener una respuesta más o menos sustanciosa. De no proceder así, corremos el grave peligro de que la susodicha se encrespe grandemente y nos borre de su lista de afectos. No, en serio, ¿qué le pasa, Fita? Lágrimas tímidas pero constantes, lo que se dice un chipi chipi. ¿Le puedo ayudar en algo?, ¿qué tiene?Silencio largo y cargado de misterio. ¿Qué tiene? Suspiro enorme que secuestra todo el oxígeno de la habitación. ¿Me va a decir? Después de unos tres o cuatro hipidos de preparación, Fita hizo una declaración que me tiene en la perplejidad: ¡Ay, señor! es que mi vida está en una encrucijada. ¡Adentro las tropas leales; pa’fuera los federales! La gran Adolfa, una vez que dijo esto, quedó aliviada y con total cara de post-partum. Desde lo más hondo de mi corazón, yo comenté: Adolfa, no sea mamuca, ¿qué es eso de la encrucijada? Las pasiones, señor, las pasiones, usted me entiende. Yo no entendía ni m… Lo que sí pude aquilatar es el poder de penetración del habla de las telenovelas. Y ahí tienen: Fita y yo estamos en una encrucijada (una para cada uno). A ella y a mí nos sucede lo que ocurría con Don Quijote y Sancho: Ninguno entendió jamás qué quería decir el otro; pero esto no obstó para que se amaran y caminaran juntos. Aplíquenlo, ¿qué les cuesta? ¡Aaaah! hoy toca.

06 Oct 2008
Ni modo, manita, así es como cruje la galleta, aunque le muerdas quedito,

13 Oct 2008
Pierde menos el que se pierde en la pasión que el que pierde la pasión.

14 Oct 2008

Hummer

Hummer


El domingo nos salió esta ladrona con que iba a necesitar más dinero para su sindicato. Paralelamente nos enteramos de que esta bicharraca decidió tener un detallazo con los afiliados a su gavilla y obsequiarle a cada representante de Sección una camioneta tipo Hummer. Supongo que ya las conocen. Es el vehículo más nako que exista sobre la faz de la Tierra. Poseer uno o varios de estos transportes es la prueba más inequívoca de nuevorriquismo, falta de gusto y soterrados ímpetus bélicos, porque esto último ha sido la clave del éxito de este vehículo entre la rubia nakiza californiana. A cualquiera que le urja avisar de que ya salió de perico perro y ahora se codea con lo mejorcito, la compra de un Hummer es el mejor aviso de que ya se ingresó de lleno en nuestra narco-nako-charroaristocracia. Si la Gordillo es 59 veces eso (¡y lo es!) necesitaba 59 Hummers para que ahí cupiera su maloliente vulgaridad. La parte más triste de esta historia es que la Gordillo resulta la co-firmante de la Alianza para la Educación. Tenía que serlo pues representa a la otra parte de este avenimiento. Aparentemente firmó y hasta con entusiasmo, pero con gestos como el de las Hummers todo lo trivializa y lo sabotea. Presidente Calderón: Yo sé que es usted muy amigo de esta víbora prieta y que se han brindado mutuamente su apoyo, pero ¿no percibe usted una atmósfera como muy propicia para un Quinazo que en este caso sería un Elbazo? No lo piense usted mucho porque día que pasa, día que esa cavernosa deidad tropical le hace un nuevo daño al País. Alcen la mano los que quieren bote para la Gordillo (¿ya vio, Señor Presidente?).
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCDII (1402)
MONTIEL: No te olvido.

Dehesa dixit 064

23 Mayo 2008

Intelectual

Intelectual

En mi primera adolescencia aspiraba a ser intelectual y me imaginaba que éstos, los intelectuales, vivían en verdad en su torre de marfil, totalmente retirados del fragor mundano, desentendidos de todo lo que significara dinero, visitados periódicamente por las musas petaconas y absolutamente concentrados en escribir libros muy sabios que alumbrarían el camino de todos los macehuales. Hoy contemplo con pena que, por lo menos en mi caso, nada de esto se ha cumplido. Un intelectual que se respete no anda consiguiendo boletos para la lucha libre, ni tiene que rifarse la vida –me acaba de suceder– con dos ilustres y fornidos mudanceros que el otro día llegaron a esta casa de piedra y flores con la decidida intención de entregar un mueble bastante grande de ésos que se llaman “trinchadores”. Tuve que hacer memoria para recordar que yo había comprado hace mucho ese mueble para mi comedor minimalista (no hay nada). La fecha oficial de entrega jamás se cumplió. Ya salió para allá… salió, pero se descompuso el camión… no le hallamos lugar en el nuevo rol de entregas… ¿hay quien lo reciba a cualquier hora? y así nos van capoteando hasta que nos sacan del ruedo. Éstas son tareas que sólo la infinita tenacidad de una señora mexicana puede llevar a buen término. Yo me olvidé del asunto hasta que me vine a topar con los dos matacuaces que ya iban para adentro con el mueble. Los intercepté, me explicaron y me enseñaron un papelito todo apachurrado y lampareado, entonces comenzó a hacerse la luz, pero los chalanes ya se estaban amostazando: Si quiere, nos lo llevamos, ¡no, por vida suyita, ya me acordé!, por favor pónganlo allá. ¿Qué dices, Mirruñas?, no sé, nuestro compromiso es dejarlo en la puerta. No sea desgraciado, señor Mirruñas, yo no me voy a dar por mal servido (frase ritual). Pus, órale, Gordolobo, vamos a llevarlo hasta allá, pero con cuidado, Mirruñas, no le vayas a dar en la madre como a la vitrina. Yo acá, mirándolos y sufriendo. Todo llegó a buen fin, les di pa’sus aguas y me derrumbé en una silla del comedor. De haber sabido que en esto consiste ser intelectual, me hubiera dedicado a veterinario. Pero, ánimo, chicas: Hoy toca.

28 Mayo 2008

Llorando

Llorando

Este lunes lluviosón, ocurrieron todos los milagros ya descritos y ocurrió algo más. Tania accionó su equipo de grabación y de modo totalmente inesperado para mí comenzaron a oírse los primeros compases de “Milonga del que se ausenta” de Alfredo Zitarrosa: “Me alejo de ti, no puedo llorar/ se queda en la noche tendido mi canto/ marcando distancia”. ¿No puedo llorar?, no saben. Yo solía ser reprimido y pudoroso para esto del llanto. De hecho, desde Madrid y el abrazo de mis hijos, mi emoción venía juntando lágrimas que yo había mantenido a raya. No sé qué ocurrió exactamente, pero comenzó la canción y sobrevino mi autoinundación. No podía refrenarme ni contenerme. En mi mente estaban todos: Alfredo, Carlos Díaz Caíto, Jaime Sabines, Mauricio Achar, mis amigos muertos, los que hemos de morir, los amores ya desvanecidos pero firmes en la memoria, la siempreausente Hillary, la que me está esperando sin yo saberlo. Todo, todo en un llanto tibio y moroso. Literalmente se me iba la vida por los ojos y lloré como hombre lo que he sabido defender como mujer. Pronto ya no seremos, pero antes de ese pronto que nos borre, están la música, la poesía, los amigos, las amigas y está Tania Libertad. ¡Qué bueno que está!

03 Jun 2008

Lata

Lata

Lo había olvidado, pero la bahía que abriga a Puerto Vallarta es ancha y hermosa. Desde la habitación de mi hotel se veía como una decidida sonrisa que me recordaba que, ocurra lo que ocurra, nunca es para tanto. Me encontraba yo ahí, gracias a la muy amable invitación de los enlatadores de México, esos beneméritos señores que patrocinaron mis más salvajes cortaduras de dedo durante mi infancia y años subsecuentes. Desconozco si es que algo ha mejorado al respecto, pero, en mis infantiles años, que alguno de mis padres me ordenara abrir una lata, me ponía en actitud de combate y ríanse ustedes del entre que se dieron San Jorge y el Dragón. Ése fue salivazo de cotorra junto a lo que yo y todos los niños de México teníamos que hacer para abrir una lata. Para tal efecto, no teníamos más armamento que unas como pinzas de metal cromado con una mariposa del mismo material que supuestamente servía a las mil maravillas para abrir cualquier lata en un periquete. Yes, Jessie, your big bloomers (sí, Chucha, tus calzonzotes). Yo jamás lo logré; lo más que obtuve fue abrir una rendija que agrandaba con un cuchillo para, por ahí, extraer a unas desgraciadas sardinas de lo más rejego que he visto. En esto que podemos llamar “fase de extracción” era donde esa metálica tapa separada se convertía en Arma Mortal IV y mis dedos todavía lo atestiguan. Por eso fui a Puerto Vallarta y di una charla titulada “Vivir es una lata” que fue muy bien recibida por la cofradía de la lata que quedó muy contenta con mis servicios.

04 Jun 2008
Mi Cisen particular, mucho más efectivo que el oficial, me informa de que Joaquín López Dóriga tuvo la gentileza de enviarme una felicitación por mi cumpleaños el pasado 1 de junio. Yo estoy muy agradecido, pero lo estaría más si me felicitara el 1 de julio que es cuando verdaderamente ocurrió el pasmoso hecho de mi llegada al planeta en la frontera misma entre Tacubaya y Chapultepec. Bien mirado, mi estimado Joaquín, es mejor para todos que sea en julio, porque tienen tiempo de ahorrar, de seleccionar y de comprar mi regalo así lo espero de tu largueza, será suntuoso.

06 Jun 2006

Charro

Charro

El atoron de los charros. Así se llamaba una cantina que, en mi remota infancia, estaba en pleno funcionamiento. Ni por un instante se piense que en mi dorada niñez, yo acostumbraba introducirme en las cantinas. Nada de eso. Yo la conocí nada más en su exterior y siempre en compañía de mi papá, que tampoco era usuario de esa negociación. Recuerdo el nombre de ese tugurio con tal nitidez porque, cada vez que nuestros paseos sin rumbo por la Ciudad de México nos colocaban frente a “El Atorón de los Charros” mi padre se sacaba de la manga unas historias fantásticas que mucho me divertían. ¿Quieres saber por qué esta cantina se llama así? Sí, papá. Bueno, pues escucha esta historia que muy pocos conocemos. De hecho, sólo la conocía él que la estaba inventando sobre la marcha. Ahí tienes que esto era hace mucho un camino real muy frecuentado por los charros quienes, como tú los has visto en el cine (y él también, porque sus conocimientos de historia de la charrería eran perfectamente nulos), venían con su traje negro con botonadura de plata, su camisa valona blanquísima. ¿Qué es “valona”, papá?… Ahorita no me distraigas, traían también su corbata de lazo de seda con colores muy vivos. ¿Ésas como de gato bodeguero? Ándale y en la cabeza se ponían esos sombreros preciosos con muchos bordados y guégueres. ¿Venían a pie o a caballo? ¡Qué pregunta, hijo mío!, claro que venían a caballo. ¿Era pinto el caballo? Para mí, en esa época, los caballos pintos me parecían la aristocracia equina. Había de todo, pero la mayoría eran pintos. Un español de ésos que eran muy trabajadores (esto a un mexicano siempre le ha sonado sospechosísimo) se dio cuenta de la abundancia de charros que había en este camino y de las buenas monedas de oro y de plata que un charro siempre cargaba. ¿Eran pesos? Estás loco, eran centenarios y dracmas. Lo de los dracmas me parece ahora un hallazgo genial que mi padre puso en juego para que dejara de estar fregando. Imagínense a un charro haciendo negocios con dracmas. Y ya no me interrumpas. El español pensó que sería bueno poner aquí un negocio de bebidas. ¿Qué bebidas? No sé, pulque, tequila, mezcal, whisky, yo qué sé. ¿Como en las fiestas de mi tío Jorge? Sí, pero aquí bebían menos. Era nada más un descansito. Llegaban los charros, descendían de sus briosos corceles, entraban, se echaban una copita, pagaban y proseguían su camino. ¿Y los caballos? ¿Qué pasa con los caballos? ¿Qué hacían mientras el charro bebía? Bueno, pues también había departamento de caballos y ellos tomaban cerveza que les encanta y la pasaban muy bien. Lo que ocurre es que andando el tiempo en este “Atorón de los Charros”, los jinetes comenzaron a atorarse más y tú, Germán, no puedes imaginarte las escenas que se vieron aquí. ¿Tú las viste? Bueno, algunas y de otras me contaron. Los caballos salían jaladísimos y hay charros que todavía no salen; esto no lo cuentes porque nadie te lo va a creer, pero es la verdadera historia del “Atorón de los Charros”. Los dos, padre e hijo, quedábamos en silencio. Él, supongo que exhausto de inventar tanta locura; yo complacidísimo de tener un papá capaz de acumular tantas mentiras que hoy sé que lo son, pero que en aquellos tiempos eran como un veraz apéndice de “Astucia, o la Hermandad de la Hoja, o los Charros Contrabandistas de la Rama” de Luis G. Inclán que era uno de mis libros favoritos. Sin quererlo yo mucho, mi papá apareció y secuestró este artículo. Yo nada más quería hablar de un país donde todo y todos, charros o no, estamos atorados y no vemos ni para cuándo desatorarnos. Volveré sobre el tema; porlo pronto hoy toca.

10 Jun 2008

Tortillas

Tortillas

Cualquiera de los que me leen (gracias), ha vivido Lo hago porque me acaba de ocurrir y porque creo que ilustra bellamente otro lance en el que hoy estoy envuelto. Amigos muy queridos te invitan a un banquete muy rumboso. Tú aceptas con mucho gusto y más o menos a la hora señalada, te presentas y saludas -cito a mi mamá- como gente decente y no como el pelado que eres. Te asignan tu mesa donde estarás rodeado de guapas gacelas y de buenos amigos. Por así solicitarlo alguno de los platillos que se están degustando, aparece con su tenacidad de siglos, la canastita con las tortillas. Una solícita y bella gacela, con el afán nutricio propio de la mujer, se apodera del receptáculo nixtamalero, lo destapa, levanta delicadamente una esquina del infaltable lienzo que envuelve al autóctono manjar. La chica voltea hacia ti y te dice con una sonrisa enorme y los ojos reverberantes: ¿Una tortillita?, por supuesto que aceptamos, extendemos la mano y, desde el primer contacto, sentimos cómo las yemas de nuestros dedos comienzan a carbonizarse, pero la chica nos está viendo y sonriendo y no es cosa de tirar el canastito y/o de soltar ese alarido de búfalo en brama que es lo que querríamos hacer, pero ¿qué va a pensar la gentil damita? Dibodo; hay que echar mano de nuestras reservas de estoicismo azteca, aguantar vara y con cara de ternura que es más bien un rictus de agonía, extraer completa la tortilla, ponerla sobre nuestra mano, intentar que no broten las lágrimas y pensar en cuánto puede costar una mano mecánica. Gracias, decimos con un hilo de voz, la chica se retira y tú te quedas ahí hecho un baboso pensando que ni querías hacerte un taco. Xochislaif. ¿Por qué les conté esta historia? Porque me acaba de ocurrir y porque encuentro un sutil paralelismo entre the tortilla affaire y lo que acaba de suceder aquí, en este laborioso ámbito. Ahí tienen que acababa apenas de saborear el juego Holanda-Italia, cuando la industriosa Rosachiva quien, desafiando las tormentas, llegó a trabajar. Cuando llueve copiosamente, el pelo de la Rosachiva se hace enteramente lacandón. Ella traía algunas cosas que habían llegado a nuestra oficina matriz. Entre éstas, destacaba una caja pequeña, muy elegante y anudada con un hermoso moño café. ¿Qué creen que era?, pues era una costosa corbata que me enviaba ¿saben quién?: ¡Elba Esther Gordillo!, omaigod! Me encuentro estupefacto frente a esta otra tortilla quemante. No sé por qué me la mandó. Mi santo ya pasó y para mi cumpleaños (¡ojo!, amiguitos) que es el 1 de julio todavía faltan algunos días. ¿Será para felicitarme por el premio que me dio el Rey de España?, ¿o fue una pura puntada? Ella, si me lee, sabe que la detesto y sabe que, casi como a ella, detesto la corbata que me parece una perfecta ridiculez y un mortecino y decadente símbolo fálico sin la menor gracia. Habiendo camisas tan elegantes y cómodas yo no sé por qué tantos adultos aceptan acogotarse todas las mañanas con la vana creencia de que ya con ese tiliche amarrado se ven elegantes o adquieren importancia. Podríamos seguir la denostación de la corbata, pero ése no es el punto. A mí me encanta dar y recibir regalos, pero estos los hago o los acepto de gente que me quiere, o que me estima, o con la que tengo, por lo menos, alguna simpatía. Ninguno de éstos es el caso de la Profa. Gordillo a quien pido que seamos serios en nuestra firme enemistad y que no andemos con carantoñas y tonterías.

11 Jun 2008

Corbata

Corbata

Cuentan que en el Imperio Otomano, si un sultán decidía que algún visir ya no debería ocupar el puesto de coordinador de la bancada de su partido en el Senado, no lo hacía mediante alharaquientos anuncios, ni indignos avisos a la prensa que, por otra parte, en aquel tiempo dichoso no existía. Los sultanes, aun los de Monterrey, eran seres mucho más discretos, finos y lo suficientemente buenos políticos como para no exponer a sus visires al vituperio popular, pues bien sabían que eso era ir contra ellos mismos y contra sus leales. ¿Qué hacían entonces los sultanes? Pues, sencillamente daban las casi silenciosas instrucciones pertinentes y unos días después de esto, el visir cuestionado recibía una bella y pequeña caja con una tarjeta que decía: Con los atentos saludos de Solimán El Magnífico. A la tarjeta la acompañaba un finísimo cordón de seda blanca y eso era todo. No pasaba mucho tiempo antes de que apareciera el cadáver del visir Santi Al Creelmira pendiente (ése si estaba con pendiente) de un cordón de seda. Consumado este acto, el sultán nombraba a otro visir y todos tan contentos. Con Santiago Creel ya no emplearon este sutil argumento, mucho menos lo dejaron que fuera él quien anunciara su retiro por las razones que él quisiera dar. Podría decir, por ejemplo, que espera un hijo de la secretaria de Energía, o yo qué sé. El caso es que yo le envío mi abrazo solidario a Santiago y lo hago porque es mi cuate desde hace muchos años, porque no le debo más favor que el de su amistad y porque a mí la vida sí me ha puesto en un terrible aprieto. Yo soy víctima de la Sultana del Sur, he sido maestro toda mi vida y la susodicha Sultana El Bah Ster me acaba de enviar en una hermosa cajita una tarjeta que dice: Con los atentos saludos de Elba Esther Gordillo. La tarjeta viene acompañada de un largo cordón de seda. ¿Qué hacer?, yo no quiero suicidarme estando ya tan cerca mi cumpleaños (1 de julio, no se olvida). Además, ¿quién es esa vieja para andar ordenándome que me cuelgue porque ya es tiempo transcurrido? No lo voy a hacer, pero si lo hiciera, lo haría a las puertas del Club de Industriales donde no permiten entrar sin corbata. Sería mi silenciosa protesta. Todo lo que hasta aquí has leído, lectora lector amigo, es el fruto de un macizo insomnio que acabo de cursar. La historia de los otomanos parece tener sustento real, lo de Creel también, pero todo lo demás es una pura efusión de mi nocturnamente enfebrecida. La verdad no creo que Doña Elba Esther conozca historia otomana, ni tampoco pienso que me desea la muerte; pero si esto es así, ¿qué significado puedo atribuirle a la cajita con la corbata? Cada día sabemos mejor que no está al alcance de los humanos hacer gestos inocentes o carentes de sentido. Esto es especialmente válido para los regalos que siempre implican un mensaje. De pronto una tía te da un obsequio y te dice: Te lo escogí con todo mi amor. Destapa uno el obsequio y éste a las claras grita: ¡Cómo te odio!, o me vales gorro, o no mereces más que esto, o eres tan idiota que ni te vas a dar cuenta de que es usado. Así las cosas, ¿qué se trae la Sultana del Sur? Según la Rosachiva, la corbata trae Ántrax. No lo sé. Lo que yo sé perfectamente es lo que yo voy a decir en la presentación del libro “Doña Perpetua” de Cano y Aguirre (Ed. Grijalbo) el próximo jueves 12 a las 6:30 P.M. en la Casa Lamm. En un descuido, hasta llevo la corbata puesta. Como diría Capulina Beltrones: No sé, tal vez, quizá, voy a pensarlo.

12 Jun 2008

Roberto Carlos

Roberto Carlos

Leí que Roberto Carlos estaría en México y que haría dos presentaciones. ¿No está muerto?, me preguntó un cuate al que le externé mi vehemente deseo de asistir a alguna de las dos presentaciones. La pregunta no era de mala fe, lo que la respaldaba era que Roberto Carlos dejó varios años de componer, de grabar y de aparecer en público. Artísticamente estaba muerto, aunque sus paisanos de Río de Janeiro hablaban de una tristeza muy grande. Hace algún tiempo, estuve en Río y no sé para qué diligencia abordé un taxi. El chofer cuando llegamos a cierta calle, apagó el radio, disminuyó la velocidad y me explicó: Es que ahí vive Roberto Carlos y está muy triste y nos ha pedido que lo dejemos en paz. De todo esto, lo que más me impresionó fue el inmenso cariño y respeto de sus conciudadanos. El caso es que el artista enormemente famoso que fue acaba de resucitar y anda muy encantado haciendo giras por Brasil y por algunos países. Yo a Roberto Carlos lo oigo y lo venero desde mis 18 años. Tomando en cuenta que el 1 de julio es mi sexagésimo cuarto aniversario, pronto tendré 50 años de vivir en compañía de este misterioso personaje, de este gato azul y nocturno. Dos boletos dos tenía yo para la presentación del martes. Ocasión ideal para invitar a mi muy querida amiga Graciela que, con esa reluctancia que le es característica, ¡pa’pronto!, ¿a qué horas hay que estar? Por eso la quiero tanto. La función comenzaba a las 8:30 y con británica puntualidad, Pancho y yo pasamos por ella a las 7:30. Salió asombradísima muy peripuesta y con sobrios perifollos. Su asombro era fruto de mi puntualidad. La pobre no sabía que de su casa al Auditorio haríamos casi una hora. A las 8:29 estábamos ocupando nuestros lugares. En tiempo real (tiempo exterior lo llama Bergson) Roberto Carlos habrá estado dos horas en el escenario. A mí me bastó con la primera palabra de la primera canción para caer en el abismo del tiempo interior. Muchos años, muchas cosas, la muerte de mis padres, el nacimiento de mis hijos, una mujer que me correteaba por California pletórica de casetes de Roberto Carlos sabedora de que con ellas habría de seducirme. También estaban muchas tardes, paisajes, carreteras, tristezas y exaltaciones, la primera sinfonía de Mahler campechaneada con Roberto Carlos en fragorosas tardes, abrazos enormes, soledades igualmente enormes, una carcachita que mi padre me regaló, me quitó y luego me vendió y en lo alto de todo este desfile una Luna sonriente y un gato azul ciertamente perplejo, entre otras cosas, por ser azul. Todo esto y más me ocurrió con Roberto Carlos que no hizo más que entrar en el escenario, para que concurso de todos se le viniera encima una catarata de amor y de aplausos y de gritos y de felicidad por su mera existencia. Yo no sé cómo el artista no se fue de espaldas ante tamañas efusiones. Sonriente y sereno comenzó a cantar acompañado por su magnífica orquesta. Solícito como soy, suspendí en varios momentos mis ensoñaciones para preguntarle a mi querida acompañante si estaba contenta. Mucho, me respondía y ambos volvíamos a nuestros propios tiempos interiores. Roberto Carlos enunciaba “Yo te propongo” y el desmayo me rondaba; tiempo adelante dijo “Acaricia mi ensueño” y su Charro Negro cual quinceañera estuvo a punto de rodar por el negro piso del Auditorio. Estas cosas ocurrieron el martes 10 de junio por la tarde-noche. Éste es uno de los privilegios de vivir en la Ciudad de México. Sal, lectora lector querido, a las exposiciones, a los conciertos, al teatro que la ciudad te ofrece. En alguna azotea te espera un gato azul.

19 Jun 2008

Alí Chumacero

Alí Chumacero

Alí Chumacero, en olor de inmortalidad, cumplió 90 años. Lo felicito y me felicito. Yo lo conocí en la SEP hará unos 30 años. Yo estaba ahí porque no tenía chamba y alguien me pasó el pitazo de que la SEP necesitaba editores y correctores de estilo para una colección de lecturas mexicanas llamada “SEP, Setentas” que estaba publicando. El hambre me llevó ahí y ahí me encontré a un hombre de edad indefinida y con el pelo totalmente blanco. Era Alí Chumacero. Recuerdo que yo llevaba bajo el brazo el original de mi tesis de licenciatura. Alí, con su pizca de ironía, me entrevistó y cuando llegamos a lo de mi tesis y se la mostré, sin yo pedírselo se arrellanó en su lugar, sacó un lápiz y dedicó casi dos horas a corregirla de arriba abajo. Eso me pareció un beau geste que lo retrataba de alma entera. Como agradecimiento, le organicé una comida en mi depto. y me gasté la primera quincena en una botellota de whisky Chivas alta y panzona. Llegó Alí, vio la botellota (era imposible no verla), hizo un gesto de desagrado y dijo: Esa bebida es maldita, ha destrozado muchos hogares, pero aquí estoy yo para terminar con ella. Y lo cumplió. Ése es Alí. Lo felicito con toda el alma.
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCCCXIX (1319)
La mafia priista se prepara para reconquistar el poder y ya no dejarlo nunca más. Venturosamente el PAN no le tocó ni un pelo a ninguno de sus insignes forajidos. Regresan todos y regresan fortalecidos. ¿Cómo la ves, lectora lector querido?

20 Jun 2008

Hombro

Hombro

Me encanta volver al radio y reanudar el diálogo con la muy extrañada raza hertziana que suele ser cálida y afectuosa. Llegamos, pues, a ese amistoso arreglo, nos despedimos muy cordialmente y en ese momento cometí el error fatal. ¿Me permiten pasar a su baño?, pregunté con diurética urgencia. De inmediato me proporcionaron las coordenadas para llegar a ese ansiado lugar. Entré, alcé la vista, no vi un escalón ascendente que había, cuando lo vi ya era demasiado tarde, ya me había tropezado y estaba a punto de irme de boca, hice natación aérea para impedirlo, me sujeté de una puerta, ésta se abrió hacia atrás con todo y mi brazo derecho que tronó de muy audible manera. Nunca medí el suelo, pero el costo fue altísimo. Con el gozne dañando, mi brazo era como puerta de cantina. Comenzó a dolerme y esto era apenas el principio. Con ese estoicismo que sólo Creel y yo tenemos, me despedí con mucho desenfado de los papuchos del IMER. Cada apretón de manos con sacudida adjunta me dolió cual enorme mentada de madre. Yo sonreía mientras allá afuera el cielo se estaba vaciando. El fiel Pancho me esperaba con un paraguas enorme. En cuanto abordamos la máquina díjele a mi auriga: Arráncate, Pancho, vamos a Urgencias del Hospital Ángeles, ya me desmamoné el hombro y me duele como su madre. Con el drástico aguacero, con las obras que tan oportunamente se le ocurrió emprender a Ebrard y con el batidillo vial que, en tales condiciones, se organiza en la ciudad, nos tardamos casi un siglo en llegar al hospital. Ahí en Urgencias, ya se sabe, lo primero que hay que hacer es pasar a la caja a hacer un depósito no vaya a ser que “el cliente” decida dar por terminada su estancia en este mundo y partir en busca de sus afores celestiales y que el hospital no tenga ni sobre quién irse. Cumplido este trámite, me puse en manos del Dr. Luis Campos, cuyo primer diagnóstico fue que el hombro se me había salido de su lugar, pero para mayor precisión solicitó una radiografía. Ahí se pudo ver que mi hombro seguía en su lugar, pero en calidad de guacamole. El doctor pensaba que para mayor seguridad había que mandarme hacer una resonancia magnética, pero que ésta podría hacérmela otro día. Por lo pronto me puso un cabestrillo y una como cincha para mula. Quedé como tamal azul, pero con poco dolor. Espero que sea menos con el antiinflamatorio y el jumboanalgésico que me recetó el Doc. Todo esto será cuestión de tiempo, por lo pronto, pasé una noche de perros y, por un momento, pensé que había que cancelar todas mis citas y quedarme cual Germancito Gautier tirado en mi chaise longue. No lo hice porque tenía un compromiso con los chavos del Centro de Tratamiento para Varones del Sur. Así se llama ahora la Correccional. De esto luego les platico. Hoy toca.

24 Jun 2008

Huesero

Huesero

Mi razonamiento es éste: O me alivio así, a puro valor mexicano y me ahorro una lanísima, o bien, no me alivio y entonces me voy a la Basílica hasta que consiga la milagrosa curación. Además, tengo Seguro Social y ahí me pueden hacer las pruebas en caso de que las necesite, aunque me pongo a pensar en mis abuelos que seguramente alguna vez se cayeron de una mula y el hombro les quedó como chongo zamorano. A ellos no les hicieron resonancia magnética, ni tacto rectal; ellos simplemente fueron al huesero y aguantaron vara hasta que un día despertaron y ya no les dolía porque estaban curados, o porque estaban muertos; pero tratándose de mí, esta segunda posibilidad, como dice la sabiduría popular: “Ya sería muy la de malas”.

27 Jun 2008
Una voz femenina, pero muy varonil me dijo: A buena hora, ¿por qué los hombres son así?, siempre se esperan a que ya esté todo hecho y entonces ofrecen sus servicios.

30 Jun 2008

Gozo

Gozo

Nuestro gozo es superficial, pachanguero, globero y sin ningún sustento. Tan no lo tiene, que con cualquier cosa se disipa y es devorado por la desdicha. Para ésta sí tenemos un largo entrenamiento. Desde que nacemos, por una razón o por otra, escuchamos el nítido mensaje de que estamos en este mundo para sufrir. El gozo, si es que llega, siempre será después de algo: Ya que termines tu Primaria, ya que tengas novia, ya que te cases, ahora que te divorcies, si te recuperas del infarto, si no te mueres hoy en la noche. Supuestamente, si logramos sortear todos estos obstáculos, recibiremos una pequeña dosis de dicha bastante pasajera y ñanga. Esto es lo que se aprende en el seno de la familia, con los amigos y en el tálamo nupcial. Si gozáramos volveríamos locos. Así nos dicen.

01 Jul 2008

64

64

Creo que de todos mis cumpleaños, éste es el más celebrable. La razón es sencilla: hace unos cuantos meses me asomé a las vacías y oscuras cuencas de la muerte. Con esto basta para disfrutar y agradecer ese fastuoso abrazo de la vida que es nuestro cumpleaños. Si no te emociona tu cumpleaños ¡ojo, amiguito!, algo no está bien en tu relación con la vida y con los otros. Siempre, en un acto de falsa humildad, podremos decir que el mundo no nos necesita. Eso estaría por verse, pero no depende de ello la alegría de vivir. Yo miro a mis cuatro hijos gorjeantes cual pajarillos pecho amarillo y, que yo sepa, todavía no son necesarios para la marcha de la humanidad; sin embargo, son felices, tienen sueños y tienen un sentido del humor que permite catalogarlos como perfectas mulas. Las dos mujeres que me ayudaron en su fabricación también son felices, guapachosas y mandonas. Yo he tenido el honor de que ellas me quieran y aprovecho la oportunidad para agradecérselo urbi et orbi. Mis amigos no creo que vayan a pasar a la historia con mayúsculas, pero en mi historia con minúscula, su cariño y su inteligencia ha sido fundamental para que el mundo me resulte tan gozable. Mis padres son en mi historia dos personajes principalísimos: ella fue mi cauce y al descubrirme los libros, descubrió la orientación entera de mi vida. De mi padre sé decir que él me heredó una sonrisa enorme para que me alcanzara por toda la vida, él me proveyó de temperamento jarocho y él me enseñó que nada era tan importante. Por lo que se refiere a los demás, diré que ha habido de todo. Dice la sabiduría popular que de todos aprende uno algo. No lo creo, he conocido a una bola de babosos que no me han enseñado nada y que sólo me han estorbado. La misma sabiduría dice que cada día se aprende algo. En esto tampoco creo; en mis 64 años ha habido muchos días que se han ido en blanco, no he aprendido nada y me he ido a dormir tan pancho. Hay dos cosas de las que estoy seguro: yo no vine al mundo a salvar a la República de las acechanzas de tanto méndigo. Sin embargo, la injusticia y la trampa me ofenden personalmente y he tratado siempre de apresurarme a responder. Mi otra certeza es la de que me encanta la vida, sus flores, sus frutos, sus dolores y sus abismos. No hace ni un año que perdí el sentido por varios días. El pronóstico era bastante siniestro. Yo esto lo supe después. En esos días, mi experiencia más profunda fue encontrar en el hospital un pedacito sembrado de pasto. No sé cuánto tiempo me recosté en él y retocé como potrillo o como niño. Sentía yo el lodo elemental y el aroma del pasto. Supe entonces que me iba a curar y que celebraría mis 64 años. Y ya ven. Aquí estoy.

02 Jul 2008

Decidiendo

Decidiendo

Me levanto, ¿o no me levanto?, ¿revueltos o estrellados, o tibios, o mejor no desayuno huevos?, ¿me baño o no me baño? Escoger y tomar decisiones, en esto estriba nuestra grandeza como seres humanos. La lucha por la libertad culmina aquí, en la libre elección, y déjenme decirles que es una friega. Antes de irnos a dormir, los seres libres hemos tenido que tomar miles de decisiones trascendentes o intrascendentes y por eso nos desplomamos en la cama con el cerebro chisporroteando. Y además hay otra cosa: nadie nos garantiza que hayamos tomado las decisiones correctas. Es como la tortuguita del cuento que filosóficamente monologaba y se decía: ¡qué bueno que voy despacio, porque casi seguro voy mal! Esto me pasa a mí con mucha frecuencia. Decidir es terrible, me pone mal, me produce cefalea y estoy seguro de que influye hasta en el manguito rotador. Las opciones me producen taquicardia y mientras más opciones haya para resolver lo mismo, peor me pongo y me dan ganas de llorar. Digamos que se me antoja un helado de limón. Sin mayor escrúpulo voy a la nevería y solicito ese helado de limón. La dependienta con su casi esférico “porcionador” me pregunta: ¿con azúcar o dietético? Hasta aquí voy bien porque mi diabetes escoge por mí. Limón-limón o lima-limón, dice la señorita. Yo comienzo a palidecer, dejo pasar unos segundos, mi cerebro trabaja a mil por hora y finalmente me dejo llevar por la frivolidad de lo novedoso: lima-limón. Muy bien, señor, lo malo es que en este sabor no hay de dieta. ¿Y entonces, para qué me dice? Yo nomás por si se le antojaba. Sí se me antoja, pero soy diabético. Tenemos uno de mora que dicen que está riquísimo. ¿De mora?, ya no saben qué inventar, pero no suena mal ¡ingsumá!, ¿lo tienen sin azúcar? Sí, señor. ¡Perfecto!, me da un conote con tres bolas. ¿Mora silvestre o de invernadero? No sea payasa, señorita. Así me lo mandan, ¿qué quiere que yo haga?. Está bien (pausa larga) mora silvestre. Ya se me terminó. Está bien, de invernadero. No me ha llegado. Entonces ¿para qué me dice que tiene de mora? Porque siempre tenemos, nuestra mora es famosa, pero hoy no hay, yo que usted me dejaba de sonseras y me tomaba un buen helado de limón. Fue lo que acabé haciendo, pero imagínense el tiempo que perdí en el laberinto de las mil opciones y una sola decisión. Hoy ha transcurrido mi cumpleaños con un clima de los puros perros. Todo el día me he esmerado en no tomar decisiones. Lo he intentado, pero es imposible. Ocurre que no me gusta decidir, pero menos me gusta que decidan por mí. Hay quien nunca asume los riesgos ya no digamos de la libertad, sino los de luchar por ella. Además, el tiempo nos enseña que la libertad nunca se obtiene definitivamente, sino que todos los días tenemos que hacer algo para merecer la nuestra, la de ese día. Hace cincuenta años decidí ser libre. Me he esforzado diariamente. Lo malo viene cuando se descubre que una buena parte de esa lucha prometeica la tenemos que consumir en ¿manga corta o manga larga?, ¿arroz con huevo o sin huevo?, ¿pan o tortilla?, ¿pijama de algodón ligero o de franela?… es el cuento de nunca acabar, es la vida y sus caprichos. ¿Vivir o durar?, la respuesta es vivir, aunque el tiempo se nos vaya en estas minucias que pueden ser deliciosas: ¿la beso o no la beso?, ¿me caso o me hago el loco? y así va fluyendo la existencia y llega a los 64 años y ahí se remansa por un rato, mismo que adquiere su sentido en la escritura. Jamás me he planteado la disyuntiva de escribir o no escribir. Escribir para mí es la única manera de amar con absoluta constancia. Ahora estoy escribiendo y luego seguiré festejando.

04 Jul 2008
Alguna vez en este espacio ya he dicho que ningún regalo es neutro o insignificante, sino que cada obsequio es un símbolo perfecto que nos dice quiénes somos a los ojos del donante. Por eso hay que tener cuidado con lo que regalamos y con la lectura del que recibimos. Cada regalo es un retrato en clave del donado y del donador.

9 Jul 2008
A mí me guía mi tía la Pingüica quien afirmaba: Mira, mijito, yo soy quedada, pero no con la duda.
¿Qué tal durmió? MCCCXXXIII (1333)
Hambre y sed de justicia. Estas evangélicas palabras definen nuestra situación. Sin justicia no seremos.

10 Jul 2008

Celular

Celular

Esta larga y decorada historia de mi torpeza (lo que agarras, Germancito, no vuelve a servir nunca, me decía mi madre que se la pasaba arrebatándome de las manos los mil y un objetos cuyo funcionamiento despertaba mi natural curiosidad). Este proemio, decía yo, sentí que lo tenía que escribir para que entendieran en toda su magnitud la tragedia del naufragio de mi teléfono celular. La culpa en realidad la tienen los diuréticos que tanto le gusta a mi hermana recetarme. Cualquier cifra que salga medio cucha en los análisis que periódicamente me ordena, hace que mi hermanita comente en medio tono: Yo creo que hay que apretarle al diurético. Reconozco que se ha dado el caso contrario y la galenita ha ordenado que le baje, pero muy poco a poco, porque si lo haces de golpe, gordito (así me dice la infrazotaca sanadora), puedes hasta volverte loco. Por el momento estamos en temporada alta y consumo buena parte de mi tiempo visitando baños. El pavoroso caso de mi manguito rotador ocurrió, si lo recuerdan, en un baño. Si lo miramos bien, cualquier tragedia mayor es el resultado del encadenamiento de una serie de tragedias menores. Si mi brazo estuviera al 100% de sus capacidades, el espantoso suceso no habría ocurrido, pero así como estoy, pues ocurrió. Yo había terminado mis deberes hacia las 7:00 de la tarde, así es que, una vez que me cercioré de que la Rosachiva no se llevaba nada de valor, subí rumbo a mis lujosas habitaciones. En el camino pensé que ya me habían vuelto a dar ganas de darle desalojo a las demasías hidráulicas de mi pequeño Cutzamala. Me dirigí a mi baño, me ubiqué frente al receptáculo ad hoc, con parsimonia bajé el cierre y hasta ahí llegué. Con absurda celeridad, mi teléfono celular abandonó el cálido refugio de mi suéter y con elegancia de clavadista chino surcó los aires y cayó en las aguas. Yo estaba aterrado; ¿a qué horas arrojé yo eso? De pronto pensé que, además de las piedras renales, existen los tabiques también renales. Luego volví a mirar con enorme cuidado y descubrí que lo que ahí yacía era mi teléfono celular. No lo voy a negar: Metí la manota y rescaté mi artilugio. Todavía le di una enjuagadita y pensé en secarlo con alguna pistola para pelo. Luego pensé que mejor ahí lo dejaba hasta que llegara Pancho quien lo vio y diagnosticó: Se tiene que secar solo y a veces se arregla, pero casi nunca. Creo que ése es el caso que enfrento.

11 Jul 2008

Solidaridad

Solidaridad

¿Cómo me atrevo a brindarle mi solidaridad a Marcelo Ebrard? Un buen número de cibercorresponsales me hace esta espinosa pregunta para la que yo tengo una espinosa respuesta: Porque me da la gana, porque es mi cuate y porque no considero que la solidaridad tenga que brindarse exclusivamente a los seres impecables quienes, por otra parte, maldita la falta que les hace. Si quieren me retracto y pido para Marcelo la pena de muerte, pero me parece que si actuara yo así, me estaría negando a mí mismo. Darle nuestra solidaridad a alguien no implica renunciar a nuestros valores, ni postrarse intelectualmente ante nadie, ni dejar de ser quienes somos. Recuerdo una experiencia vivida hace algunos años: La Serie Mundial de beisbol se había prolongado hasta el séptimo juego. Esto sí es el sueño dorado del fanático. En el DF lloviznaba y yo surcaba el Periférico a bordo de un Volkswagen que le acababa de dar a “mijito el mayorcito”. Me urgía llegar a ver el partido, con velocidad obviamente excesiva tomé mi salida que estaba en pendiente; por eso no vi a un auto que se había estacionado a la mera salida. Apliqué los frenos, pero no alcanzaron y así vine a incrustarme en el coche estacionado. A bordo del auto sonajeado estaba un matrimonio de edad con una pinta enorme de ser decentes pero mamilas. Los dos, cada uno bajo su paraguas, observaban muy consternados el daño provocado. Me presenté con ellos, mi aspecto era contrito y cortés, ofrecí hacerme cargo de todos los gastos y les ofrecí en garantía todos mis documentos. El señor los leía bajo la lluvia como quien lee el Acta de Independencia. De pronto, el señor reparó que sobre mi calva había un tupido diluvio universal y me ofreció una parcela de su paraguas para que me guareciera. ¡Enrique!, ¿por qué lo tapas, qué no ves que nos acaba de chocar?, decía la arpía y le jalaba el brazo. Pinche vieja. Lo que el tal Enrique me ofreció se llama solidaridad. Por la falta de ella es que se nos está cayendo la casa.

18 Jul 2008
¿Qué tal durmió? MCCCXL (1340)
Una inquietud: Si estamos en guerra contra el narco, ¿por qué no ha caído uno solo de los lavadólares de cuello blanco?

23 Jul 2008

Operación

Operación

Cuando salimos rumbo al hospital, todavía no era ni la del alba y, muy simbólicamente, la oscuridad lo rodeaba todo. Venía yo de pasar una noche de los purititos perros. Me despertaba cada 40 minutos y lo hacía aterrorizado porque seguramente, pensaba yo, ya se había hecho tardísimo. Entonces descubría que eran las dos y cinco de la madrugada y volvía yo a dormir: De inmediato comenzaba mi sueño sobre la secuencia inicial del “Perro Andaluz” con la toma cercana de un globo ocular, una mano armada con una navaja de rasurar y el trizadero consecuente. En el sueño, yo era la recurrente víctima de esta agresión tan pelada, aunque si lo pensamos bien, desde que naces estás recibiendo heridas en los ojos al contemplar las caídas y recaídas de los hombres en la tiniebla, aunque tengamos tal apetito de luz. A las seis y media de la mañana circulábamos rumbo al Norte en pos de la clínica “Laser Ocular” y en pos del Dr. Alejandro Cruz. Llegamos tempranísimo, pero la clínica ya era un hervidero de gente. Hagan de cuenta que nos fueran a regalar una canasta básica. Los abundantes sillones estaban ocupados por una multitud doliente y desmañanada que tenía, como yo, cara de haberse comido íntegra una trucha descompuesta. Me llegó mi turno y una amable y ejecutiva señorita me dio mi tambache de ropa quirúrgica y me dijo: Se va a quedar en pura ropa interior y encima se pone este traje, acompáñeme a que le muestre el vestidor. El vestidor era el espacio más estrecho que he conocido en mi vida. Yo creo que en un féretro tiene uno más espacio. Como pude me cambié con la ayuda de la Rubia Misteriosa quien, a modo de remate, me puso un gorrito blanco como de cocinera industrial y ya el conjunto era harto grotesco. Salí, me dieron una cobija amarillo pato que me ayudó a combatir el frío bipolar que hacía en ese lugar donde tienen que mantener temperaturas bajas para conservar todos sus aparatos. No saben el cuadro que representábamos todos forrados de amarillo con nuestro pomponcito blanco. Era como una incubadora de conejos. De ahí nos iban mandando llamar para treparnos en un sillón que se volvía camilla y ahí comenzaba la tortura de las gotas. A mí me pusieron de tres clases: Limón salvaje, salsa Búfalo y extracto de chile manzano. Yo intentaba poner mi cara estoica, pero no hubo manera. Esas gotas ardían como el demonio. Luego vino una señorita a colocarme una botella de suero y ya con mi suero y con los ojos hirvientes y convirtiéndose en Cheetos, me dijeron que esperara y que al ratito vendrían por mí. Yo me apoltroné, miré a mi alrededor y todos los fetitos de conejo estaban en las mismas. Una diligente señorita salió de la nada, pasó junto a un paciente, vio una percha para suero y decidió ponerla en su lugar. Lo malo es que se la llevó con todo y señor que nomás gritaba como marranito y la otra ni por enterada. Casi lo tira de la camilla cuando aparecieron otras dos que le avisaron del tamaño de su burrada. La cara de ese pobre hombre jamás la olvidaré. Llegó mi turno. Hicieron con mi ojito lo que quisieron. Que nadie les diga que no duele. Hay momentos dolorosísimos. Lo bueno es que son rápidos y espero que eficaces. Esto lo sabré en unos cuantos minutos tras el examen que me hará el doctor. Ahorita les Ya fui y ya volví. Mi muy diestro cirujano diagnostica que todo salió de maravilla, mi pupila está todavía dilatada, pero nada que no se remedie con unas gotas. Estoy muy contento y muy agradecido por poder ver, por supuesto que mi agradecimiento incluye a mi doctor Alejandro Cruz y por supuesto que los incorpora a ustedes, mis buenos lectores a quien tanto quiero desde la complicidad de la sonrisa. ¡Aleluya!

24 Jul 2008
Recuerden que yo tengo hechas varias promesas: No tener más enemigos que los que yo escoja como tales; no morirme discutiendo con un pen…; aceptar rápida y serenamente lo inobjetable y jamás, pero jamás discutir las órdenes de una mujer que, puesto que te da órdenes, es porque tu amor o tu conocimiento, o las dos cosas, le han conferido tal autoridad.

28 Jul 2008
Frente al empecinamiento femenino, al hombre de hoy no hay Dios que lo ampare, ni ley que lo proteja. Esto, colegas machines, tenemos ya que entenderlo. Hemos sido conquistados y colonizados por las omnipotentes viejas y sólo nos queda callar y obedecer. Sabido tengo que si alegas te va peor y que una mujer siempre te amenaza con el pistolín, pero bien sabemos que también tiene el pistolón. Yo ya sólo les planto cara y les doy la pelea a las abusivas, a las ladronas, a las traidoras, a las frívolas y, si ando de buenas, a las tontas.

29 Jul 2008
Si algo tiene de maravilloso este País es que no sale de sus penas si no colaboramos todos; México es una permanente invitación a la generosidad; así es que ya se están comunicando al ### o al #### y ahí preguntan pa’qué son buenos. Tláloc los ha de premiar con una viudez prematura, o con un durable cómo salió el cónyuge.

Dehesa dixit 063

03 Abr 2008

Recado

Recado

No los conozco y, al paso que vamos, creo que ya no voy a alcanzar a conocerlos. Esto me da una mayor libertad para pedirles que a nombre de su abuelo, realicen algunas pesquisas y diligencias que yo ya no podré hacer. Si fueran tan amables, les pediría que vía Ouija, o, para mayor seguridad, con algún agonizante que ya esté macizo y listo para darse de baja, me envíen los resultados de estas tareas que ahora os encomiendo: Supongo que cuando ustedes sean jóvenes ya habrá terminado el conteo de la votación interna del PRD. Tengo una curiosidad morbosa por saber quién ganó, así es que les pido me envíen los datos al más allá, pero por favor cerciórense de que ahora sí son los definitivos (con bendición de Núñez). Se los encargo mucho. Si por fin se logra la ansiada reorganización del América, también espero noticias. Tengo fundadas sospechas de que Hugo todavía va a hundir más al equipo, pero algún día tocará fondo y resurgirá hasta regresar a la media tabla que es su lugar natural. Avísenme también del día que disuelvan definitivamente esa fuente de dolor y frustración aztecas que es la Selección Nacional. Me encantaría que a todos los hicieran sobrecargos de Aeroméxico para que alcancen esas alturas que tanto prometieron. Me habrán de contar también de ese día en que el PRI, al descubrir que ya nada más tiene quince miembros y todos decentes, decida que en un minuto ese partido se autodestruirá sin dejar huella. El PAN posiblemente desaparecerá por invasión de obispos y por su creciente incapacidad para negociar con éxito, para plantarse con firmeza en sus decisiones, para no dejarse ganar por la corrupción y para abrazar sabroso. Esto último se refiere exclusivamente al personal femenino del blanquiazul que, en una escala de sensualidad encabezada por las brasileñas, no alcanzaría a figurar en los 5 mil primeros lugares. Cuéntenme, nietos míos, todas estas historias de la desaparición de los partidos y cuéntenme de los partidos ciudadanos y decentes que surgirán para procurar ese bien de México que a los tres partidos fundacionales jamás le importó ni mucho, ni poco. Espero asimismo la detallada crónica de los esfuerzos que, ya para esos tiempos, tendrá que hacer el Estado mexicano para ponerle freno al masivo bracerismo norteamericano que verá en nosotros la esperanza de una vida mejor y más divertida. Hordas masculinas de seres radicalmente empobrecidos por sus implacables señoras llegarán acá en busca de una mujer que los medio pele y para eso irán a Chiapas y a Oaxaca, en pos de la hamaca y del humeante molito. No dejen de informarme acerca de la desaparición del robo y la corrupción en México. Alguien llegará, un hombre de hierro bisnieto de Uruchurtu, dispuesto a mochar manos, a desterrar truhanes a las Islas Revillagigedo y a castigar incluso las faltas menores con penas que para los hombres consistirán en 10 años de no ver futbol y para las mujeres en confinamiento indefinido en la cocina, a ver si aprenden a hacer un sope sabroso y no ésas como balatas de coche que pretenden asestarnos a la hora de la comida. Me urgirá saber si las mujeres han recuperado la prudencia y la mesura. Con las que convivo actualmente son una parvada de loras escandalosas que parecen no tener más tarea en la vida que regañarme por lo que sea: Porque se me fue la mano, porque me faltó, porque soy muy pelado, porque soy demasiado decente, porque tiro el dinero y no lo hago con ellas, por lo que ustedes inventen soy infaliblemente culpable y sólo despierto para seguir regando baba. Tengo otras curiosidades que luego os contaré. Por lo pronto, quedad con Dios en cuya mente estáis.

09 Abr 2008

Persecución

Persecución

He de agradecer a Joaquín López Dóriga la nota que presentó el lunes por la noche referente a la persecución de un delincuente en algún barrio de Monterrey. Éstos y no los de sus programas “chistosos”, son los grandes momentos de humor que tiene Televisa. Resulta que las aguerridas tropas policiacas de Monterrey, ciudad bienamada, decidieron salir a la caza de un delincuente que estaba fuertemente armado con un palo y con una piedra que pepenó en su alocada fuga. El perseguido corría ida y vuelta por un pretil, una barda, o una azotea. Lucía pantalón oscuro y una playerita blanca de esas ombligueras que son el típico atuendo de los delincuentes en verano. Debajo de él había una fauna variopinta: Desde unos Robocops norteños con casco y ¡háganme el c. favor! pasamontañas. Se sentían soñados cual si estuvieran en una refriega neoyorquina contra la mafi a rusa; había patrullas, hartos megáfonos que hacían un ruideral horrible. Yo supongo que el perseguido no entendía ni mad… y por eso no obedecía. Había también infantería y sin exagerar eran como 200 contra el pobre monito que ya no sabía si quedarse ahí, si bajar, o si apoyar la reforma energética. Un agilísimo jenízaro por fi n se trepó nada más para que le acomodaran un santo pedrusconazo entre ceja, oreja y madre (fue el héroe de la velada). Ante el acoso, el fugitivo decidió dar el brinco y salir destapado. Las Fuerzas Armadas, por estar tragando dirigibles, se tardaron en reaccionar y en aventarle montón a este pobre hombre quien fi nalmente fue atrapado y reducido al orden por la heroica Policía local que, al fi n y a la postre, vino a descubrir que ese sufrido cuate al que pepenaron tras ímprobos esfuerzos, no era, ni de lejos, el delincuente que andaban correteando. Todo fue una magna exhibición de inefi ciencia. Hasta se sienten escalofríos al pensar que son ellos los que nos cuidan. Omaigod! No, si les digo.

10 Abr 2008

Mal dormir

Mal dormir

Después de una noche infernal poblada por la esporádica visita del sueño nada reconfortante porque, los ratitos que me vencía el sueño soñaba que era yo el que le cargaba su bolsota de fierros a Lorena Ochoa que me daba muy mala vida y me trataba muy mal. Me pedía un fierro, yo me equivocaba y entonces ella me acomodaba un fierrazo en la cabeza. Desperté con dolor de cabeza y con cero voluntad de abandonar mi camota. De inmediato me puse de pie, porque sé que si me vuelvo a dormir, entonces sí, no hay retorno. Entonces me paré, tuve mi primer diferendo con la infame Fita que había hecho mi cama con ¡dos cobijas de lana! (creo que por eso sueño que Lorenita me agarra a fierrazos), desayuné, me metí a la regadera sin el menor ánimo canoro (esto de no cantar en la ducha es signo de profundo malestar y abatimiento), me sequé, me vestí. Por respeto a las señoritas casaderas y de buena sociedad no describo mi exquisita ropa interior con encaje de Brujas (parece albur) y me limito a informar que, dado el calor brutal de la temporada y dado que el viaje era a Veracruz, escogí de mi vasta colección, una guayabera que estuviera acorde con la ocasión y con el lugar. Apareció Pancho mi auriga americanista que lleva ya varios meses viviendo en un grito y, para su sorpresa, el amito Puma ya estaba listo para enfilar rumbo a la terminal 2 del aeropuerto. En pleno Viaducto descubrió el amito Puma que, una vez más, se había comportado como una bestia y que había dejado la cartera con su identificación en la mesilla de noche. Ya una vez me pasó que una celosa vigilante de las puertas de acceso a las salas de espera del aeropuerto me dijera: ¡Don Germán Dehesa, qué gusto verlo!, gracias, señorita. ¿Puedo ver su identificación, Señor Dehesa? Señorita, usted y yo sabemos que soy Germán Dehesa. Pusí, pero esto es de reglamento. De ahí no la saqué y todo fue la pura desolación. Entonces como ya se sabe que el que se quemó con leche hasta al jocoque le sopla y que si ya sabes que es alegre, para qué le das maracas y de que Dios dice a fregar, te llueven las escobetas, me permití solicitarle a mi manejador Águila que se aventara una suicida vuelta en “u” para retachar a mi mansión y poder reunirme con mi cartera.

11 Abr 2008

Guamazos

Guamazos

Percepciones. Cuando ocurren cosas como las que hoy han ocurrido en nuestro Congreso, los columnistas que obligadamente tenemos que jugar al bote pronto sufrimos cual si estuviéramos pariendo un ornitorrinco en reversa. Todo mundo quiere un análisis y una opinión y, por lo menos su Charro Negro, tiene que declararse incapacitado para tan arriesgadas maniobras. Piensen en que una cosa es matar al marrano y otra muy distinta es hacer las carnitas. Por el momento, lo que a mi alcance tengo son unas cuantas imágenes, consideraciones, reflexiones que no se apoyan tanto en lo que hoy está ocurriendo, sino en el derrotero de nuestra vida política en tiempos de Calderón. Lo que hoy vi y escuché, en principio, me suena inaceptable. Bien está que a los mexicanos nos gusten las algaradas y la violencia física como fórmulas del trato urbano. ¡Ya se armaron los guamazos!, dice un mexicano loco de contento. En el futbol, por ejemplo, estamos convencidos de que el objetivo del juego no es anotar goles, sino dar leñazos hasta que todo termine en trifulca campal.

16 Abr 2008
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCCLXXVII (1277)
Hoy cumple cinco años esta sección. Todos duermen tranquilos: ARTURO MONTIEL, Mario Marín, la bandida de Elba Esther… pura carne de presidio. Las Muertas de Juárez duermen sin conocer el sosiego. Cinco años y la justicia también duerme.

17 Abr 2008

Albañiles

Albañiles

El condominio Palmas Park (percíbase el recio sabor nacionalista) está siendo construido muy previsiblemente en la Avenida de Las Palmas # 515, entre Sierra Gamón y Montes Granpian (me hubiera gustado estar en la orgía donde decidieron, ya muy alcoholizados, la nomenclatura de ese privilegiado sector del DF). Palmas Park está constituido por cinco torres, la mayor de diez pisos. La obra está a cargo de la Constructora Ide-Urban (el amor por México sigue manifestándose) conformada por una bola de miserables explotadores que piensan (y a lo mejor, piensan bien) que todavía estamos en la época de la edificación de las pirámides. Es una gloria ésta de conseguirse un buen puñado de esclavos para que, a puritito lomo, carguen todos los materiales de construcción hasta el piso que sea necesario. Es un espectáculo que denigra a actores y a espectadores. No es difícil imaginar cómo queda un ser humano después de una jornada en esta construcción de lujo que ni siquiera tiene montacargas, porque ¿para qué quieres montacargas si ahí están esos desgraciados que son buenos pa’cargar? Nos podemos imaginar también a estas ratas de alcantarilla que son los de la constructora Ide-Urban. Son gente bien que se da sus lujos, que tienen una esposa que es una monada, que tienen a sus hijos en los mejores colegios, que puntualmente acuden a la iglesia o al templo y que, muy probablemente, ni siquiera se dan cuenta de la explotación inmisericorde a la que someten a otros mexicanos tan ciudadanos como ellos.Imaginemos también a las “autoridades” (¡ojo, Marcelo!) que concedieron todas las licencias y permisos para edificar este templo a la mexicanidad. No quiero ser malpensado, ni suponer que en este proceso hubo algo ilícito (la mordis, pues), pero entonces no se entiende cómo es que la obra no ha sido suspendida y multados los guapitos de la constructora.Lo más terrible es que nadie se queja, nadie levanta la voz, nadie parece darse cuenta de la injusticia que se comete en contra de un buen puñado de nuestros conciudadanos y todos, de un modo u otro, los de la constructora, los futuros dueños de los departamentos, todos aquellos que ven sin inmutarse a los albañiles cargando a lomo las inmensas lozas, todos son cómplices de esta novísima versión del perverso vínculo entre el encomendero y el indio.Yo sé de este caso y he podido interiorizarme en sus detalles, gracias a una mujer enormemente combativa y compasiva (yo también tengo mis Adelitas) que visitó esta construcción de Palmas Park (¡qué pin… nombre!) y se sintió personalmente ofendida y vejada por lo que vio. Y que conste que se trata de una persona que tiene ahí un departamento, pero que sabe que a ese costo, vivir ahí será, si se guarda “prudente” silencio, una espina en la conciencia.Éste es sólo un ejemplo entre miles y miles de actos injustos que se cometen en nuestro País. Parece que nunca entenderemos lo infinitamente respetable que es el otro. Mientras haya explotación, no podrá haber verdadera vida humana. Y luego nos asombramos de que el Zócalo se llene para estar cerca de AMLO que es, me dicen, un peligro para el País.En principio, estoy más que de acuerdo, siempre y cuando entendamos y aceptemos que estas pandillas de explotadores cínicos, irrespetuosos, inhumanos y méndigos amátridas resultan también un horror y un peligro para México. Insisto: Éste es apenas un ejemplo que quizá ilustre a todos los que no entienden por qué hay tantos seguidores de López Obrador. Muy probablemente no las verán saciadas, pero tienen hambre y sed de justicia.

18 Abr 2008
Vayamos con hombre y mujer y supongamos que su ecuador pasa por su ombligo, ahí donde alguna vez tuvimos la cintura. Hacia el Norte está el indispensable (es un decir) cerebro, pero hacia el Sur hay maravillas inexploradas. Hoy toca.

21 Abr 2008

Aeromar

Aeromar

Aeromar es una línea levemente patito que, sin embargo, se anuncia como “línea ejecutiva”. Esto me parece una exageración, por decir lo menos. El vuelo se documenta en unos mostradorcitos tipo pupitre escolar. Ya con tu pase de abordar, tienes que apersonarte en la puerta 75 que creo que es la única que funciona en la Terminal 2 de nuestro vasto aeropuerto. Le comunico al arquitecto Velasco, responsable de la obra, que en esa sala faltan unas 2 mil sillas y esto provoca severos percances con las señoras belugas, que siempre tienen flebitis y una “pierna mala” y con los sobajadísimos maridos de estas cetáceas quienes, a fuerza, quieren que Pepe, su marido, sirva de algo por una vez en la vida y presente una enérgica queja por estas condiciones “como de animales” en las que nos tienen esperando. Los maridos responden que “ahorita van” y no abandonan su pose estatuaria. Yo no estoy cómodo, pero soy un estoico y sufro en silencio la indecible friega de los “sobres”. Ahorita les explico. Resulta que, ya casi para salir al aeropuerto, sonó mi teléfono y una ignota voz femenina anunció: Hablo de parte de la señora Gloria, porque dice la señora Gloria que si usted puede llevarle a la señora Gloria unos sobres que olvidó y que va a necesitar allá en Xalapa la señora Gloria. Está bien, tráigalos, pero ¿para quién dijo que eran?, pregunté yo nada más por fregar. Una voz muy formal me respondió: Para la señora Gloria. Correcto, clic. Pocos minutos después llegaron los “sobres” que eran de cartón azul profundo y que medían dos metros de largo por 1.50 de ancho. ¿Cómo se lleva uno eso?, pues cargando y ahí tienen a su uei en la puerta 75 cargando sus sobres en las posturas más incómodas e inverosímiles: Tipo Pípila que es muy antiestético, bajo el brazo con la consecuente laceración de axila y dedos. En ésas estaba, cuando fuimos llamados a abordar: Bajamos unas inmensas escaleras y como Aeromar no tiene derecho a gusano, nos empacaron en un grandísimo camión que culebreó por todo el aeropuerto hasta dar con el avioncito que nos transportaría. El vuelo iba lleno y obviamente todos éramos ejecutivos. Un hacinamiento con derecho a cacahuates. Les ahorro lo que padecimos todos para acomodar esos “sobres” que eran más grandes que el avión. No sin ciertos ominosos ruidos, el avión despegó (pronto la noticia será: El avión de Aeromar se despegó) y en 50 minutos llegamos a Xalapa sin mayor novedad. El aeropuerto de mi ciudad solariega es de risa: Tiene su pista, su torrecita y un cuarto donde todo ocurre. Ahí estaba la señora Gloria acompañada por un perrito repugnante. No saben el megapancho que le armé por su jugarreta de “los sobres”. Todo lo demás fue dicha. Xalapa me recibió con raudales de amor. La presentación del libro de la señora Gloria en el hermoso Museo de Antropología, también fue una amorosa ceremonia. El aire, el paisaje, la gente, el verdor, los arrullos xalapeños te arropan y te devuelven la inocencia original. No hablemos de la comida que me fue servida por unas señoras muy cuatas mías que trabajan para la señora Gloria y que a mí me apapachan como la Nana Pancha a Pedro Infante. Me dejaron como lechoncito cebado. El remate de mi estancia en Xalapa corrió a cargo de la señora Gloria, quien minutos antes de que yo zarpara de regreso al DF, se me acercó y me dijo: Germán, quiero darte un regalo por haber presentado mi libro. ¿Más regalo que Xalapa? Sí, ven para que lo veas. ¿Qué creen que era? Adivinaron: Un megasobre de los que llevé cargando. Sin comentarios.

22 Abr 2008
Como decía mi tío ‘El Guajolote’: No hay peor ciego que el que no puede ver.Cada día es una inédita y novedosa página de este inmenso libro que escribimos y en el que somos escritos. La luz es distinta y, por ejemplo, hoy lunes hacia las 11:00 de la mañana la luz del sol era como una certera pedrada en los ojos. Es otra luz, otro talante de las cosas, otro modo de las personas que, aunque se sigan llamando igual, ya son un día más ancianas que el anterior. Y nadie te dice que no pueda ser hoy el día de tu enamoramiento mayor, o el de la concepción de un hijo, o el de la visita de esa idea que andabas persiguiendo, o el de tu muerte, o el de la muerte de ese microbusero que te iba a planchar. Por esto, lectora lector querido, atrapa el día (“carpe diem”) y búscale sus más secretos guiños. Hecho esto, ponte a vivir sabedor de que todo puede ocurrir. Dice el pensamiento francés: La única manera de que ocurra lo inesperado es esperarlo.

23 Abr 2008

Anuncios

Anuncios

¿No sería posible que Telmex, que llega a todos los rincones de la República, buscara el más lejano e incomunicado de éstos para asignar ahí al gordo sangrón que dice, como si fuera una gracejada de Óscar Wilde, ¡háblele!? El último anuncio protagonizado por el Gordis es particularmente mamila y agresivo para con la competencia. Esto sería lo de menos, pero la concepción toda de la campaña es ridícula e inverosímil y esto se debe en mucho al Gordis que a mí no me ha hecho nada, pero yo tampoco le he hecho nada a él como para que irrumpa en mi casa diciendo sus sonseras. ¡Háblele!; ¡cállese! Y ya que estamos en esto, alguien tiene que hacer algo para evitarnos a los cinco caballeros que todavía quedamos, la pena de enterarnos de la evolución intestinal de una señora día a día y semana a semana. A mí que ni soy señora, qué demonios me importa. Tampoco me importa qué hacer con los gorditos que sobresalen del pantalón a la cadera; mucho menos me interesa que para esas várices la fórmula Basaguren sea la más indicada. Imagínense lo que siento con el anuncio del papel higiénico que tiene más capacidad de arrastre. ¡Ya, por favor!, no sean nakos.

24 Abr 2008

Vecinos

Vecinos

Cuando a San Jorge lo banquearon con todo y su dragoncito, el día quedó vacío y carente de toda gracia. Creo que ha sido un gran logro haberlo convertido en el Día del Libro. Pienso que todo gran libro es un fiero dragón que tiene que ser domesticado por el astuto y valiente lector. Es un decir. Muchas cosas quería yo decir sobre los libros, pero es la realidad la que escribe estas columnas y ella precisamente me envió un dragón mexiquense con el cual yo tengo trabado fiero y singular combate. Estoy hablando de ARTURO MONTIEL ROJAS, el ladrón. La historia es así. Entre el DF y Toluca hay un grato Club de Golf que también funge como fraccionamiento. Varias veces he estado yo por ahí y lo que he percibido es un ambiente sosegado, nada ostentoso, habitado por familias exitosas pero no millonarias. Según los estatutos, la admisión de un nuevo socio requiere del voto favorable y mayoritario de los socios ya establecidos. Me puedo imaginar la reacción de estos socios cuando se enteraron de que el truhán MONTIEL pretendía hacerse socio. Ahí comenzó un conflicto que todavía perdura. En esta esquina tenemos a la rata MONTIEL y al emboscado Ramón Pagés López, quien se dice presidente del Consejo de Administración de Los Encinos, pero que en este caso funge como vocero de MONTIEL y envía una circular a los integrantes del Consejo de Administración para que lo ayuden a sacar adelante esta horrenda candidatura. En resumidas palabras, Pagés le dice a los del Consejo de Administración que ellos lo tienen que ayudar a crear conciencia de “los compromisos que tiene el Club con las autoridades (sic)”. Con el sigilo propio de los roedores, Pagés revela la ayuda, por cuenta de estas “autoridades” en la todavía pendiente escrituración de los terrenos, en el suministro gratuito ¡ojo! gratuito de agua tratada y entubada que en cualquier momento les pueden quitar (pobrecitos) y también está pendiente por ahí una demanda penal. Todo esto está siendo gratuitamente apoyado y/o resuelto por “las autoridades”. Lo que acaban de leer es ya repugnante de suyo. Máxime si se piensa que “la autoridad” es ARTURO MONTIEL y toda la red de complicidades que dejó en el Edomex. ¿Autoridad en qué?, no lo es en lo moral, ni en lo cívico, ni en lo legal, ni en nada. Es un bandido. Si acaso le concedo que es una autoridad en el robo con y sin fractura, nada más. Ni soñar en inconformarse ante la estrellita de Televisa, Enrique Peña Nieto, el pituquito que todo se lo debe a su manager y que no es capaz ni de alzarle la voz a MONTIEL, su segunda madre. Entendámonos: En este Estado que remotísimamente es dizque de derecho, nadie va a ayudar a las familias de Los Encinos que, además y sin saberlo, ya son cómplices activos de “la autoridad”. Son ellos, la voz y la autoridad ciudadanas, los que pueden enderezar esta contrahechura y tener el valor y la firmeza de negarse en redondo a admitir como vecino a una rata tan desmedida y tan rechazada socialmente como MONTIEL. Es hora de los ciudadanos por tantos años silenciosos, vejados y agachados. En nosotros y con nosotros comienza el único cambio verdadero de México. Vamos entrándole a este dragón.

28 Abr 2008

Futuro

Futuro

Lectora, lector querido, te pido que hagas un pequeño esfuerzo de imaginación y veas cómo se posa en la silla presidencial Manlio Fabio ‘Capulina’ Beltrones y si no es él, imagínate a ‘Jimmy Neutrón’ Peña Nieto consagrado como presidente de los mexicanos. Suena horripilante y suena así porque lo admitimos como factible. Y ni se piense que este PRI que regresa es un PRI renovado, ¡qué va! son los pillos de siempre.

30 Abr 2008

Bomba

Bomba

Ya estar allá, pero seguir aquí es una experiencia que no se la deseo ni a Manlio Fabio Capulina. Estoy hasta mareado. Por una parte, tengo que averiguar dónde demonios queda el Palacio de la Zarzuela para no andar como idiota vestido de pingüino por los barrios bajos de la ciudad, y por la otra, tengo a medio metro de mí a La Borrega llamada Adolfa que me anuncia con voz sibilina: Ya llegó el señor de la bomba, ¿y ése quién es?, pues el que viene a arreglar la bomba (el tonito de La Borrega no me gusta nada, en las buenas épocas feudales jamás se hubiera usado). ¿Cuál bomba? La del agua, pues ¿qué otra bomba tenemos aquí? (me sigue baboseando La Borrega). ¿Y qué le pasa a la bomba? Pues que se descompuso y tiene días que sube pura caliente, y luego pura fría y hay días que no sube nada. No, pues sí está grave. ¿Qué le digo al señor? Pues que se ponga a trabajar de inmediato (el “de inmediato” me hace recuperar toda mi autoridad). Ahora pienso en calcetines. No sé si los compré del largo correcto, aunque me cubren buena parte de la pantorrilla, pero a lo mejor en estas reales audiencias se estilan ésos que llegan hasta la ingle y más allá. No creo. Señor, que dice el de la bomba que va a quitar la luz un ratito. Que la quite, Borreguita, yo ya me voy a otra cantina. Bueno. ¿Tendré que hacerle caravana a los Reyes? Esta pregunta me corroe. No me gusta hacer caravanas y lo que es peor, no sé cómo hacerlas. ¿Y si me gana la risa y se encabritan sus Majestades y ya no me dan premio? En estas cavilaciones me fui a dar clases, terminé, regresé y ¿qué creen?: ¡Ahí seguía el de la bomba fraternizando tan panchamente con su chalán y con Fita La Borreguita que se sentía la reina Elizabeth rodeada de tres galanes renacentistas. Mire, me dijo el adusto señor de la bomba y me extendió un pinche fi erro de forma lejanamente cúbica (noto en mi estilo una cierta infl uencia del Gobernador de Jalisco). Yo lo miré con mucha atención para que no se enojara el adusto. ¡Aquí estaba el fallo! Pues qué bueno que lo localizó y ahora qué hay que hacer. Pues cambiar la pieza, mi señor (percibo que los desposeídos tienden a tratarme como si fuera yo tarado). Le procuré el dinero necesario y el chalán partió en pos de la pieza.

02 May 2008

Llamada

Llamada

A las 8:00 de la mañana de este primero de mayo, el más sagrado de los días laicos dedicados a la holganza, desperté dispuesto a trabajar intensamente. La Rosachiva, faltando según yo a sus más sagrados deberes y a su contrato colectivo, no se había presentado a ganarse el pan de este día.Eché mano del teléfono, la encontré y así le dije con obvia sorna en mi voz: Rosita de olivo, ¿a qué horas tenías que estar aquí? Ella, con esa inocencia que sólo las mujeres pueden fingir, me respondió: Quedamos que a las 11:00 y media. Chin. Silencio largo. Mi defensiva se desmadejó peor que la del América. Bueno, aquí te espero, no vayas a llegar tarde. Con estas desalentadas palabras terminó el que iba a ser un airado reclamo. Dibodo.Ya puestos a trabajar, no sé por qué se me ocurrió que era el día ideal para dar de alta una tarjeta de crédito de Scotiabank. Mediante una lupa, la susodicha Chiva y su amito blanco lograron discernir un número telefónico. Marcamos, nos contestó esa despreciable voz mecánica que recita: Si quiere comunicarse con créditos y cobranzas, marque el 4. Nosotros marcamos el de “tarjetas de crédito”. Nos contestó un amable jovenazo que me pidió algunos datos y luego me salió con que “no cuelgue, lo voy a transferir a otra extensión”.Con lo contento que yo estaba con el jovial muchachón. Ahora tuve que lidiar con la avinagrada voz, el dañadísimo oído y el semianalfabetismo funcional de una mujer a la que llamaremos la señorita Magneto. Sin más, me pidió mi nombre. Se lo dije con total claridad. Desde ese momento hasta el del final de nuestras relaciones, ella, no puedo creer que de buena fe, se dedicó a decirme “señor Deca”; soy el señor Dehesa, le decía yo. De acuerdo, señor Deca, respondía la méndiga Magneto y proseguía: Domicilio personal (¿salvo para los presos y los dolientes, habrá domicilio colectivo?). El señor Deca respondía y la Magneto con voz jubilosa me decía innovando nuestro idioma: No me concierta ese dato. ¿No le queeé? No me concierta, señor Deca, ¿no tiene otro? Pues ¿cómo voy a tener otro domicilio, ni que fuera adúltero, que por cierto, ya no es delito. Teléfono del domicilio, dijo la magneto. Se lo di. No me concierta. Al quinto “no me concierta”, yo dije: ¿Sabe qué, señorita?, a mí ni me concierta ni me interesa su pin… tarjeta.

05 May 2008

Pasaporte

Pasaporte

Sufriste porque quisiste, me dijo una querida amiga de oficio carterista, le hubieras hablado a la secretaria de Relaciones y el pasaporte te lo llevan a tu casa. Después de las que pasé, ganas no me hubieran faltado, pero, en principio y por principio, me parecía una demasía tal que, con toda seguridad, hubiera mermado mi condición de ciudadano. Por eso decidí agarrar el camino largo y obtener mi pasaporte de la misma manera que la hacen mis conciudadanos. La moda actual indica que ahora para obtener un pasaporte hay que hacer cita. En la agencia sita en Tlatelolco, después de que Rosachiva derramó amargas lágrimas, me dieron cita a las 12:00 del día siempre y cuando el usuario (yo) llegara con la debida antelación. Así lo hice. A las 11:00 y quince ya me había incorporado a una fila que, en tiempos de los aztecas, seguramente era destinada para que los tlaxcaltecas esperaran su ficha para ser inmolados en el Gran Teocalli: Era el sol implacable, inevitable, vengador. Yo siempre uso cachucha, salvo cuando lo necesito como era el caso que nos ocupa. Literalmente me empecé a freír y después de la media hora perdí toda noción de quién era y qué quería. Me dio por pensar que era yo foco (¿se acuerdan de Kilowatito?, pues hagan de cuenta). Delante de mí, un guerrero se acercó a un individuo gordito que cuidaba el orden en las filas y chupaba un mango con chile piquín. Perdone, señor: ¿A qué horas nos van a dejar pasar a los que tenemos cita a las 12:00? Pues a las 12:00, respondió impecable el mangófago. Ah. La tortura solar prosiguió hasta las 12:00. Los que tienen cita a las 12:00 pueden pasar. Veloz y ordenadamente así lo hicimos todos los insolados de la cita de las 12:00. Penetramos a un vestíbulo amplio y fresco. En este espacio la voz cantante la llevaba un caballero bien trajeado y que, estoy seguro, no ingería mangos al piquín. Por favor, los que hayan venido a adquirir su pasaporte (¿a qué otra cosa podía uno ir a ese lugar?, ni modo que a comprar 100 gramos de clavo para tapicero). Los de 60 años y mayores serán atendidos primero: Alcen la mano. De inmediato la levanté. ¡Señor Dehesa!, póngase aquí al frente. Obedecí y creo que fui el único vetusto de esa camada, los otros ya habían muerto bajo el Sol, o comiendo un mango. Mire, se va a ir por ahí, toma el elevador para el segundo piso, tenga cuidado porque lo que hay que apachurrar es el botón uno (¡México: Eres grande!) y ahí habrá quien lo reciba y atienda. Lo había. Un joven me indicó quién me iba a atender en cuanto se desocupara. No hay espacio para describir el dígalo con mímica que emprendí con el señor que me iba a atender. Por fin me atendió, no sin antes pedirme dos fotocopias que tuve que salir a hacer hecho la peluda auxiliado por la Rosachiva. Pues ya está todo. Ahora espere en aquel otro lugar para que le tomen una fotografía (¿otra?, mi no comprendeu). Desfallecido me senté a esperar. Ahí es donde me cayó un vetarro energúmeno que me acusó de haberme abierto paso a golpe de charola. Señor, le contesté, por México y por nosotros, le suplico que no sea usted idiota. Siempre ustedes con su prepotencia, no les importa pisotear a 200, me dijo tomándome del brazo. Le suplico que no me toque, porque lo suyo es contagioso. Me soltó el brazo y prorrumpió a gritos: Ya me lo habían dicho que usted era un patán, pero yo no lo creía, un verdadero patán, con razón dice lo que dice de López Obrador. Con que de eso se trataba, pensé yo, en eso consistía mi patanería. Ahora se trata de mentarnos la madre todos contra todos. Para ventura general, una hora después, oprimía contra mi pecho mi nuevo y coruscante pasaporte. Soy feliz. Juan Carlos, prepárate: Ahí te va un patán.

12 May 2008

Felicidad

Felicidad

Inopinadamente y como obedeciendo un mandato, Andrebucles se acercó a darme un abrazo y en un instante ya eran cuatro abrazos y una sola dicha y yo cuento estas cosas porque me urge decirte, lectora lector querido, que hoy más que nunca me consta que la felicidad es misteriosa y gratuita, pero que siempre reside en lo estrictamente humano y jamás en alguna forma de consumo.

20 May 2008
Viene a escena el poeta César Vallejo y su poema “Masa”. En él nos dice que si todas las voluntades del mundo se concentraran en pedirle a un moribundo: “No mueras, te amo tanto”, éste se levantaría y echaría a andar. Lo creo y se lo envío a Carmina Doddoli y a quien lo necesite.

Dehesa dixit 062

23 Ene 2008

Carla Bruni

Carla Bruni


“Si yo fuera tecolote/ no me cansaría en volar/ me estaría en mi nidito/ acabándome de criar”. Esta antigua copla mexicana le señala al presidente francés Nicolás Sarkozy el rumbo, la trayectoria, el sentido último de su gestión. Es cosa sabida que sólo los mexicanos creen mayoritariamente que los presidentes sirven para algo. En el resto del mundo ya saben que se trata de un mal necesario al que cíclicamente, por razones históricas, míticas, antropológicas y atávicas, hay que ungir cada determinado tiempo, pero, ni con mucho, son indispensables. Ahora que venga el turno de las mujeres las cosas podrán mejorar y los presidentes servirán para algo, pero ahora y ése es mi punto, pueden desaparecer por periodos largos y en la nación que supuestamente gobiernan no ocurrirá nada por tal ausencia.Dicho esto, tomemos (“tomemos” es un lánguido decir) a Carla Bruni. Esa chicuela está como el Concorde, o, para emplear la expresión de Julio Cortázar: Está para lo que dijo Cejas. Es una mujer de virtudes muy redondeadas. Carla merece que se le tome muy en cuenta, no es salivazo de cotorra, ni rebozo usado. Algunas almas piadosas, pero mareadonas condenan a ambos por estar escandalizando a Francia. No estoy de acuerdo. A estas alturas del siglo XXI, escandalizar a Francia está entre cañón y cabrera. Si yo fuera francés y viera que mi Presidente se dejó levantar por una morra de ese calibre, yo sentiría por mi mandatario enorme admiración, envidia de la peor especie, urgencia de sacarlo del camino, sentiría todo, menos escándalo.Pero para entrarle de lleno y hasta donde tope a Carla Bruni se necesita un ímpetu casi suicida y una virilidad arrasadora. A este respecto, leo con alarma que Sarkozy gastó en su campaña 50 mil dólares ¡en maquillaje! ¿Qué pasó, mi Lic.?, ¿no que muy machín? Son datos estremecedores que nos permiten suponer que Sarkozy milita en la dudosa legión de los metrosexuales, aunque en su caso y dada su estatura y complexión sería centímetro-sexual. Se me hace que no va a poder con el paquete. Es una percherona contra un caballito de Chapultepec. No, pues no.No creo que le vaya a servir para mucho, ni por mucho tiempo, Sarkozy a Carla. El Presidente galo se ve muy ñango y no creo que esté hecho para el trabajo constante y exigente. Cumplirle a Carlita es un deporte extremo. No es que le esté yo deseando el mal al valiente Nicolás, ni es tampoco mi intención aventarle el salitre. Simplemente se trata de que uno observa y al hacerlo ya se nota a Sarkozy ligeramente pando y con mirada de perro de aguas. Y eso que apenas vamos en las primeras escaramuzas. No es por nada, pero mucho más airoso salió Hugo Chávez de su refriega con Naomi Campbell quien, a pesar de cumplir con el mandato de su raza: Las prietas aprietan, no logró desvencijar al rechoncho prócer bolivariano.Pero volviendo a Carla Bruni y ante la inminencia de un default de Sarkozy, a todo el mundo le pido que tenga muy presente que aquí en México, en la bizarra figura de quien esto escribe, hay retadora. ¡Sí, señor!

29 Ene 2008

Candelaria

Candelaria


Lo que los católicos, en principio, celebran es la presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén. De todo lo que, según la historia sagrada, ocurre en esta ocasión, T.S. Eliot y su Charro Negro escogen una escena intensamente poética. Resulta que en el pórtico del Templo está un anciano llamado Simeón que, en cuanto contempla al niño de 40 días de nacido, en brazos de su madre, lo saluda alborozadamente como el que habrá de venir a salvar a su pueblo. Simeón habla también de que, después de haber visto este prodigio, ya puede morir tranquilo. El contraste entre ese niño de 40 días y el anciano que está al fi nal de sus tiempos es intenso y es poético. El júbilo de este hombre viejo que va a morir contrasta fuertemente con el silencio de Jesús que apenas comienza sus días igualmente mortales. Los dos extremos de la vida. Antes de guardar silencio, Simeón posa su mirada en María y sosegadamente le anuncia: Este niño será una espada que te atraviese el alma. Queda a cada uno de los mexicanos averiguar cómo La Candelaria que es un puñado de símbolos religiosos se convirtió en tamal. El asunto ya está también historiado y documentado, aunque de manera insufi ciente. Según esto, todo comienza con la tradición, sin duda de origen hispánico, de la rosca de reyes que consiste en celebrar a los muy borrosos Reyes Magos con la ingestión de un pan enroscado que sabe, según yo, a puritito demonio. Dentro de la azucarada rosca, la imaginación popular inventó entreverar una pequeña fi gura de porcelana que representaba al Niño Jesús. Aquél que topara con esta fi gurilla en su trozo de rosca tendría que celebrar el 2 de febrero, una cena a base de tamales y atole o chocolate para todos aquellos que hubieran estado presentes en la rosca original. Así comenzó todo. Ahora la rosca la preparan masivamente en las panaderías. A cada rosca le colocan unos 80 muñequitos de plástico que son el lejano recuerdo de la fi gurilla original. Esto garantiza bastantes pachangas con tamales, Cocacola, alcohol en abundancia y música para bailar. En esto ha topado La Candelaria. Sin embargo, en Tlacotalpan el asunto es distinto. Ellos tienen una Virgen de La Candelaria que llegó desde Barcelona y en su honor celebran un fi estón de varios días. Este año comenzará el jueves con la cabalgata de todos los lugareños acompañados de sus hijos e hijas, cada uno en su propia montura. Es un bello espectáculo ver la felicidad y el orgullo de alguna niña o algún jovencito que cabalgan por primera vez. El viernes es el insufrible día del toro donde privan la crueldad y el salvajismo en contra de los animales. Entre todos hemos de lograr que ya no se realice este ritual. Todas las noches, se celebra el encuentro nacional de jaraneros que es un encanto, el sábado 2 es el día de la hermosa procesión de la Virgen por el río y el domingo 3 es el Super Bowl que ya no forma parte de la festividad propiamente dicha.

30 Ene 2008
¿POR QUÉ LA CANDELARIA?Pues porque desde hace siglos, la presentación de Jesús en el Templo es celebrada con una procesión con velas (candelas). Los versados dicen que hay que conservar la vela en casa para iluminar la oración solemne y para conjurar las múltiples acechanzas de la CLFC.
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCCXXII (1222)Ya son más de 400 las Muertas de Juárez.

31 Ene 2008

Pipo Philips

Pipo Philips


Recibo un simbólico regalo de Don Mario Molina y de Manuel Arango: Se trata de un foco. Llevo tres días pensando en la luz y sus súbitas palomas y, al término de mis cavilaciones, recibo un foco. Esto es una señal. No sé de qué, pero es una señal. Mi foco, que se llama Pipo Philips, no es un foco cualquiera. Se trata de una innovadora fuente de luz de 75 watts que ahorra el 80% de energía y dura seis años. Es un focazo. Sé que ya existen los focos ahorradores, de hecho he participado en varias reparticiones que se han hecho de ellos en las poblaciones rurales; pero Pipo Philips es otra cosa. Para comenzar tiene forma de foco y esto es muy de agradecer, además es más potente que los tradicionales focos ahorradores y para una economía como la mexicana, urgida de ahorro, es un adminículo ideal que nos permitirá ahorrar una muy buena feria. Además, esto de que duren seis años me tiene estupefacto. Pipo Philips sexenal. Yo provengo de un pasado urbano en el que necesitábamos tener medio armario lleno de focos, porque éstos tronaban como palomitas con esos fi lamentitos que tenían, frágiles como honra de doncella. Te le quedabas viendo al foco y ¡chuf!, muerte súbita. Ahora con Pipo Philips, cada cambio de Presidente, cambias los focos y te olvidas del asunto.

01 Feb 2008

Cabalgata

Cabalgata


Llegamos a Tlacotalpan y pensé: Por fi n, ha llegado la hora de la sosegada botana junto al manso río y el afable Sol. ¡Ya está la comida lista, hay que comérsela ahorita, porque fría sabe muy feo! ¿Cuántos siglos llevarán las mujeres profi riendo este conminatorio grito?, no lo sé, pero supongo que son muchos. Es una construcción verbal muy sólida que suele usarse con un bello remate: Ya frío ¿a qué te sabe? Mi mansa botanita se fue al puritito demonio. Ahora estaba yo en una provinciana mesa comiendo ceviche y espagueti a la boloñesa que es uno de los más típicos platillos veracruzanos. ¿Vas a querer café?, me preguntó mi gentil anfi triona. Sí, por favor, alcancé a decir, antes de que el Benemérito se me arrancara en tromba y me dijera: Te lo tomas de un trago, porque ya va a empezar la cabalgata. Llegó el humeante café. Intenté darle un trago y me comenzaron a brotar las lágrimas. Nadie me peló. Ya todos iban saliendo de la casa rumbo a la cabalgata. La cabalgata, me decía el Benemérito, es muy tierna y conmovedora porque para los niños es todo un orgullo cabalgar junto a sus padres. Mira esa bebita con su traje de jarochita, te aseguro que no sabe caminar y ya está montada en un gran caballo. El xalapeño dijo esto y, como por magia, la niñita desapareció. Se resbaló de la silla y se clavó en la banqueta de asfalto. Según datos no ofi ciales, en la cabalgata de hoy se clavaron 54 niños quienes, con todo y los auxilios médicos, quedaron dañadones y listos para llegar a la edad adulta (siempre y cuando no vuelvan a cabalgar) dotados del exacto I.Q. que les permita debatir airosamente con AMLO “la pierna prensil” sobre la reforma energética. No he parado en todo el día. Todos quieren saber algo, o llevarme urgentemente a alguna parte u ordenar que deje de hacer lo que estoy haciendo. Esta febril danza comenzó a las 8:00 de la mañana. Mi teléfono sonó, yo contesté con un mugido y sentí en el tímpano la furia de un golpe de viento: ¡Felicidades! Era mi amigo el Polituzo que quería ser el primero en felicitarme por un premio que, según esto, me habían otorgado en España y del cual no tenía yo la más repajolera idea. Y empezaron a hablar los cuates y yo a responderles puras idioteces porque no sabía yo por qué me estaban premiando. ¿Sería acaso por mi rendimiento sexual?, lo dudo. El caso es que por ahí a girones me fui enterando mientras terminaba mi maleta y mis abluciones matutinas. Ahora estoy en Tlacotalpan y he podido averiguar un poco más. Los Reyes de España me otorgan un premio. Lo agarro, me canso que lo agarro. Me encantan los premios. La lana que viene con el premio ya la aposté a partes iguales a los Pumas y a Nueva York. Gracias, lectora lector querido, por tu ayuda para lograr este premio. ¡Hoy toca!

06 Feb 2008

Grieta

Grieta


Éste es un argumento como para película de terror. Existe una comunidad que vive razonablemente feliz con su pista de patinar y sus turbadoras playas. Con cierta regularidad, los habitantes de esta comunidad se trasladan ya sea a sus trabajos, o a ver a su mamá. Nadie vive seguro porque todos están acechados por innúmeros peligros que van desde el espectacular que un golpe de viento despeña sobre una familia que salió a pasear por la Alameda, hasta el secuestro, el cajuelazo, el robo virtual y todo lo que la inagotable creatividad del hampa azteca puede elaborar. Vivimos bajo permanente amenaza. No hace mucho, hicimos la más grande marcha voluntaria para solicitar seguridad a nuestros gobernantes. Éstos, el Jefe de Gobierno en particular, se rió de este millón de capitalinos que desfiló por las calles con el ánimo, según él, de “estrenar la ropa” (le dio mucha risa; a nosotros nos tocó reír el día de la elección).Con todo y los muchos peligros que nos amenazan en la superficie de la ciudad, ahora vamos descubriendo que hay otro riesgo mucho más horroroso y agazapado: Las incontables grietas que hay en el subsuelo capitalino. Tú y tu esposa salen de su casa rumbo al trabajo. Los dos manejan su cochecito económico. De ventanilla a ventanilla platican muy a gusto, hasta que en rápida sucesión se escuchan dos extraños sonidos: ¡Crack! y ¡Virgeeendechalma! El primero corresponde a grieta que se abre en plena calle y el segundo a la esposa que emprende el viaje rumbo al centro de la tierra. Horas después, llegan los inspectores que son unos gorditos de traje brilloso y zapatos ajuanetados. Se asoman con mucho cuidado, mueven la cabeza con harta gravedad y se dirigen a darle el pésame al viudo. No hay un solo día en que no tengamos una escena así. Remedios no hay muchos. Ebrard jamás lo confesará, pero creo que su estrategia ante cada grieta es esperar a que caigan otros tres o cuatro automotores y ya luego, nomás resanar.Yo que tú, lectora lector querido, mejor me estaba en mi casa siempre y cuando no la hayan construido sobre una vieja mina de arena.

07 Feb 2008

Luchas

Luchas


Las mujeres van a ser mi perdición. De hecho, ya van muy adelantadas en sus trabajos de demolición. Le tocó ahora el turno a la pelialámbrica Denise Dresser. Ella con ese aire casual que adoptan las féminas cuando van a descargar el golpe, vino y me dijo: Acompáñame a las luchas, así como quien te dice vamos a un seminario sobre los medios y la democracia. ¿A las luchas?, ¿y qué se nos perdió a nosotros en el entarimado?, ¿quieres asistir como mera espectadora, o quieres, ya de planeta, participar como “La Democracia Enmascarada”? Me encantaría participar, me respondió esta chica que ha de ser peso semipaja, pero lo que ocurre es que estoy tramando un programa de televisión y su gran escena fi nal será platicar contigo en las luchas. ¿Y por qué mejor no vamos a un Sanborns? No, eso ya está muy choteado, ¿no te parece padre que sea en las luchas? ¿Te tengo que contestar ahorita? Sí, hombre, podemos hablar de las similitudes que encontremos entre lo que pasa en el ring y lo que pasa en la política mexicana. Es que, Denise, con el tipito que tenemos de bolillos sin hornear, nos van a querer encuerar y yo te voy a tener que defender y me van a hacer el cangrejo invertido y la doble Nelson, el tope supersónico y la ukiwasa que no sé lo que sea, pero suena horrible. No nos va a pasar nada; vamos, grabamos, salimos y ya, ¡áándale! Éste es el exacto punto donde yo me pierdo. Cuando una mujer me mira con ojos de perro extraviado y al borde mismo de la lágrima, yo ya sé dos cosas: Le voy a decir que sí y luego pagaré terribles consecuencias. Por lo pronto le dije que sí a la Karate Girl y ahora espero las consecuencias. Y el asunto es todavía más complicado, porque mi amigo ‘El Rulos’, como todos los años, tenía para mí dos boletos para acudir a la corrida de aniversario de la Plaza México, cuyo principal atractivo era la presencia de José Tomás en el cartel. Tuve que hablarle al ‘Rulos’ y decirle que Denise Dresser amenazaba con publicar los pasajes más impublicables de mi biografía si no obedecía yo sus oscuros designios. ‘El Rulos’, que también ha sufrido lo suyo, supo comprender y perdonar, lo cual lo coloca en mi lista de invitados de honor para ahora que vayamos a Madrid a pepenar el premio. El caso es que en la ventosa tarde-noche del 5 de febrero de 2008, Denise Dresser, quien lucía un bello atuendo de Mary Poppins y su ‘Charro Negro’ que se puso cuanto pudo, nos lanzamos a la Arena México a presenciar la función de lucha libre. ‘El Bucles’ me había solicitado muy gentilmente que le comprara una máscara de ‘El Místico’ y el sufrido padre tuvo que erogar 150 pesos para cumplirle su capricho al enanete. Me cercioré de que la tela de la máscara fuera lo sufi cientemente elástica como para que la usen ya sea ‘El Bucles’, ya sea su madre que es luchadora rudísima. Entramos y nos instalamos de la manera más discreta posible. En la arena luchaban una serie de personajes. El más notorio y hábil era ‘El Celestial’ que vestía todo en azul cielo y que andaba muy contento rebotando de lado a lado contra las cuerdas. Hagan de cuenta Santiago Creel, aunque ‘El Celestial’ se veía mucho más diestro y entrón en su desempeño. Cuando ‘El Celestial’ se hartó de estarse haciendo tarugo, empezó a hacer piruetas y cabriolas y les caía encima a todos sus enemigos y los acogotaba con las piernas y estos perros del mal fueron cayendo como moscas. En nuestras butacas, ‘La Celestial’ hacía lo propio con su rudo acompañante. Platicamos, nos divertimos y, la verdad, fuimos muy felices.

11 Feb 2008
Me parece pertinente aclarar que todo este jelengue responde a una profunda raíz azteca, aquélla que nos permite y nos incita a gastarnos repetidamente esa única suma que recibiremos en un futuro todavía incierto. Lo confieso con pena, pero ese premio hispánico que algún día será mío, ya me lo gasté en pitos y flautas unas 37 veces. En fin, Dios proveerá (la deuda mexicana con Dios es astronómica) por lo pronto, charro y charritos negros ya estamos en Guadalajara y que nos quiten lo bailado.

19 Feb 2008

Rata

Rata


Yo no tengo la culpa de vivir en este País tan folclórico y desmesurado donde, por ejemplo, al conjurado le truena en el sobaco la bomba que iba a colocar. Me lo imagino perfectamente en su monólogo interior: Me quedó padriuris la bomba, aquí dice que hay que ponerle un fusible blindado, pero con un alambrito va que chuta, de veras, p… gringos, son muy sacaletiras, dicen que todo el artefacto hay que forrarlo con cinta de aislar de uso militar, yo creo que con cinta canela queda perfecta y todavía mejor, con másquin. Ya estuvo. Ahora me voy a ponerla, porque quedé muy formal de ponerla a las 8:00 de la mañana y ya son las 12:00, pero a cualquier hora truena igual. Esto pasa en México. Es nuestro modo. Ya cae la noche de este lunes y, para que veas querido lector que no invento nada, te puedo contar que aun hoy que es temporada baja, me han pasado cosas rarísimas. Recibo un correo electrónico de mi amiga Aliza Chelminsky. Ella ahora es la mera efectiva de Laboratorios Pfi zer. Me envía saludos afectuosos y luego, con toda naturalidad, me invita a presentar un libro ¡sobre fi bromialgia! No lo puedo creer. Bien a bien, ni siquiera sé lo que es la fi bromialgia, aunque Aliza está segura de que todo va a resultar chulo de bonito. ¿Estas cosas te pasan a ti?, preguntarán los lectores. Pues sí, me pasan a mí. Se presentan ante mi autoridad la Rosachiva y la gran Fita. Vienen a darme parte de que la rata, ésa que infestaba mi casa de piedra y fl ores, está en trámite de pasar a mejor vida, porque en un rapto de excesiva audacia, Licha (la rata) intentó en la estufa una maniobra de alto grado de difi cultad, le falló el cálculo a la mensa de Licha y fue a dar a la parte trasera de la estufa en un lugar inaccesible. Literalmente estamos preparando rata al pastor. Cada vez que necesitamos prender la estufa, Licha se achicharra como “El Torito” de “Nosotros los Pobres”. Toda la casa huele a puritito demonio. Al parecer, el general suplicio ha terminado y la rata ya está en el cielo de los roedores donde algún día llegará Arturo Montiel. Esta noticia es la que me dan la Rosachiva y Fita que hagan de cuenta que fueran, por la congoja que hay en su voz, tías de Licha. La rata e morta, ahora vamos a ver cómo nos va con el olor.

¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCCXXXVI (1236)
Oye, Montiel: ¿Ya supiste que éste es el año de la rata?

21 Feb 2008

Telenovela

Telenovela


Intento seguir alguna telenovela, pero no hay manera: Todas tienen un excedente de escuincles o de escuincles que ya crecieron, pero aún ignoran quién es su mamá, porque todas las mujeres de estos culebrones, incluidas las nanas que antes eran tan decentes, han regado hijos en la comarca (o en la colonia) y ¡claro!, ahora ni ellas saben cuál es el suyo ni con quién lo tuvieron, ni para qué lo tuvieron. Yo creo que el guionista ha de hacer unos diagramas muy rigurosos para que no se le encamote este aluvión de fertilidad. Y hablando de esto: Todas las mujeres que salen en pantalla hablan con mucha seriedad de que las mujeres deben cuidarse mucho de los hijos no deseados y no bien dicen esto, les aparece un caperuzo en Guadalajara que tuvieron en su juventud con un señor que vendía birria.

22 Feb 2008

Lydia

Lydia


Como si no hubiera tantos que ya tuvieron que irse ante la falta de oportunidades en México, ahora la ONU le pide a Lydia Cacho que se asile en algún país. ¿De qué se trata?, ¿en qué mundo estamos? A posteriori se puede entender que en los siglos y en los países de las grandes dictaduras, la gente de pensamiento tuviera con mucha frecuencia que ausentarse de su país y asilarse en otro. Encierro, entierro o destierro eran las opciones que se le presentaban al que, con razón o sin ella, era considerado “enemigo del régimen”. Pero en México vivíamos bajo la impresión de que esto ya no sucedía y, sin embargo, ahí está Lydia Cacho para demostrar que el terror sigue vigente. A mí me da una vergüenza infi nita de que en mi País estas cosas ocurran y nadie alce la voz para poner en evidencia la monstruosidad de tales demasías. No es posible mirar para otro lado cuando a una de nuestras paisanas le hacen imposible la vida dos arábigos calzoneros, Nacif y Succar Kuri, que por lo visto tienen poderes metaconstitucionales que les permiten hacer lo que se les dé la gana con nuestro sistema de justicia. Por supuesto que no son ellos solos, en su momento, la Suprema Corte que comenzaba a convencernos de que no era corrupta, echó todo esto por tierra con tal de obedecer los dictados de estos dos paladines de la pederastia. Figura principalísima en este complot en contra de una mujer sola es este deleznable político cuya fealdad física es apenas un asomo de lo que es su espíritu. Me refi ero a Mario Marín quien, para mayor escarnio, es apodado “El Precioso”. Poseemos también un telefonema que prueba sin lugar a dudas la oprobiosa sumisión al poder de los calzoneros de este tlaconete apellidado Gamboa Patrón, ése que en compañía de Manlio Fabio, el otro matarife, nos hablan con tanta emoción de la patria, de la ética y de los merecidísimos triunfos del PRI. Toda esta pandilla de malvivientes haciendo suya la tarea de silenciar la voz, a la vez dulce y estruendosa, de Lydia Cacho que habla a favor de nuestros niños puestos a merced de esta secreta sociedad de malévolos enfermos que pueden llamarse de muchos modos, desde Marcial Maciel (en vías de canonización) hasta todos aquéllos que dañan en silencio y, por lo mismo, aplauden a Kuri y Nacif sus voceros ofi ciales. Hoy más que nunca Lydia Cacho tiene que saber que no está sola, que este País es su País y que los ciudadanos entendemos, apoyamos y aplaudimos su lucha que de tantos modos nos concierne. Me alarma y debería alarmarnos a todos el silencio ofi cial, el pronunciamiento nítido del Estado mexicano ofreciéndole a Lydia todas las garantías no tan sólo para su seguridad personal, sino para el buen desempeño de su pesquisa. Como suele suceder en situaciones así, todo se resuelve, si es que se resuelve, en lo oscurito y de espaldas a los ciudadanos que, por lo visto, sólo servimos para corear los tiros penales que el Presidente detiene (que no son muchos). Me es difícil imaginar la indefensión que vive ahora Lydia. Cuando el Supremo Tribunal de tu país te anuncia que tu asunto no es relevante ni digno de atención, ya no hay nada más qué hacer, salvo acudir a los Tribunales Internacionales. Es lo que está haciendo Lydia, pero por el mero hecho de hacerlo, pone en evidencia la inefi ciencia de nuestra impartición de justicia y el nudo de complicidades que se ha adueñado de lo que tendría que ser nuestra ética. Yo soy amigo de Lydia Cacho y estoy públicamente con ella hasta donde tope. Además, no se me distraigan, viene llegando la primavera con sus hombros brillositos: Hoy toca.

25 Feb 2008

Sentidos

Sentidos


Según los libros, son cinco; según mi experiencia mexicana, son millones. Me explico: Para mí los sentidos son todos aquellos compatriotas que sienten que han sido tratados con injusticia, o que han sido hechos a un lado, o malmodeados injustificadamente, engañados en tal o cual asunto y/o excluidos de algo a lo que creen tener derecho. Lo característico de los sentidos es que no se animan, por miedo, prudencia u ¡ojo! estrategia a hacer una protesta abierta y retadora, sino que dan el pasito atrás y se refugian en el silencio, los ojos bajos, los monosílabos, al tiempo que emiten toda clase de señales de que están sufriendo, pero a lo bruto. En esto consiste estar sentido.No sé si este extraño estado de ánimo sea propio del altiplano mexicano y su enrarecida atmósfera, o se dé en otras regiones del planeta. Esto último lo dudo. Creo que sólo en México coexisten la falsa sumisión, la siempre falaz resignación y el poderoso ímpetu barroco que son, los tres, ingredientes básicos del “sentimiento”. Una última nota para cerrar mi teorización sobre esta crepuscular faceta del alma mexicana: Si bien puede aflorar indistintamente en el ánimo masculino o en el femenino, es en este último donde encuentra su más natural acomodo. Nadie como las mujeres en su capacidad para estar sentidas y para prolongar infinitamente este estado de cosas que pueden llegar a enloquecer a los que rodean a la sentida.¿Cómo reconocer a un sentido? Esto es relativamente fácil. Hay que esperar un poco a que el sentimiento madure y que manifieste sus primeras señales: Mutismo, aire funéreo, desinterés por el mundo y sus placeres, ojos llorosos y cuerpo cortado. Éste es el momento de interrogar al candidato: ¿Qué te pasa? Aquí no se distraigan porque la respuesta es básica. Si nos responden con voz neutra: Nada, podrán afirmar como tan sabiamente decía mi padre: Ya se fregó Francia, tu madre ya se sintió. En efecto, estamos frente a un sentido y vaya usté a saber, Doña Angustias, para cuándo se le pase.Y no se crea que hablo de algo lejano o no vivido. El asunto está recién salido del horno. Hoy es viernes por la tarde y hará unas dos horas que colgué después de una tropezada conversación con mi amigo ‘El Rulos’ que, como todo mundo sabe, lleva un buen tiempo saliendo conmigo. Cuando comenzó nuestra plática yo era la encarnación misma de la dicha, la paz y la mexicana alegría: ¿Cómo estás mi bueno y fino ‘Rulos’?… Bien… (escueta respuesta que me alarmó porque ‘El Rulos’ no es así; sin ir más lejos, en el Carnaval de Veracruz fue el alma de la batucada) ¿y qué has hecho, a qué te dedicas?… Ayer, a nada, como era mi cumpleaños, lo festejé con mis amigos (¡en la madre!, los sentidos toman muy a mal el olvido de su cumpleaños). ¿Y tuviste muchos regalos?… Algunos… ¿todavía quieres el camisón que vimos en Frattina?, tú lo vales, Ruliux… ya no quiero nada… ¿Te pasa algo?… Nada (¡chin!)… ¿estás sentido?… Para nada… ¿vas a venir a dormir?… No sé… Ésta es la crónica de la fase aguda del sentimiento azteca. Luego viene el periodo de disipación que entre los hombres suele ser breve y que entre las mujeres puede ser eterno. Lo que ocurre es que la mujer viene equipada con cinco memorias y una la tienen exclusivamente para almacenar agravios. Ya esténse, muchachas, no sean así de perronas, ya es hora de que perdonen al infame.El perdón es un inmejorable bálsamo. Lo digo yo con la plena conciencia de saber que, este artículo, ‘El Rulos’ no me lo va a perdonar nunca.

27 Feb 2008

Mosco

Mosco


La medianoche sería cuando, después de un agitadísimo domingo, su Charro Negro y su hijo “El Tuercas” decidieron descansar. El descanso duró aproximadamente tres minutos que fue el tiempo que se tardó un fementido mosco, hijo de su díptera madre, en atacar el desnudo piececito del más pequeño de mis hijos. Un piquete de mosco trae consigo un desasosiego permanente; es como un pariente político. Esto en condiciones normales, pero resulta que Andrés, a falta de otra vocación, optó por ser alérgico a los moscos, lo cual signifi ca que si lo pica un mosco, no le sale esa ronchita que nos sale a toda la gente decente; a él le sale un ronchón del tamaño de una moneda rodeada toda ella por un montículo de carne enrojecida y tumefacta que le produce, todo ello, un muy considerable dolor. Esto es una parte y es comprobadamente real. La otra parte tiene que ver con el fino histrionismo del muchachito heredado de manera íntegra de su madre quien, a la muerte de Andrea Palma y Ofelia Guilmain, asumió la responsabilidad de encarnar el drama y el melodrama mexicanos. Apoyado en tales bases biográfi cas, el moconete aullaba cual coyote siberiano y afi rmaba que “ni pensar en dormir” con tan enorme dolor. Yo estaba hundido y furioso como me suele suceder cuando caigo en situaciones en las que no tengo ni maldita idea de lo que debo hacer. En casa tengo una botellita de loción antihistamínica que de inmediato le apliqué al doliente sin resultados visibles. Él seguía ladrando como perro de trineo. ¿Qué habría hecho el Dr. House en una situación así? Descartar la posibilidad de que fuera lupus y ordenar una tomografía, placas de tórax, una punción lumbar, perfi l tiroideo, general de sangre y general de orina y dos sandwiches de pastrami sin cebolla. Lo malo es que en casa, ni pastrami teníamos. Pensé que sería cuestión de tiempo. Todo fue anunciarle esto a “El Tuercas” para que, de inmediato, pusiera en la “tele” un DVD de “Prison Break” y se instalara a agonizar con su patota recargada en mi muslo. Vimos un capítulo, vimos dos… Andrés: ¿No se te ha calmado un poquito el dolor?… Sí, pero no quiero confiarme, ¿me alcanzas unos “Rancheritos”?… chomp, chomp, chomp… ¿y si vemos otro capítulo?… ¿y si mejor te vas a dormir?… ¿y si me vuelve a doler?… me llamas, yo voy y te meto un sanjuanazo que vas a recoger los dientes en avenida Revolución… siendo así, me voy a dormir. Y se fue. Y se durmió y yo me quedé pensando que el lunes mismo iniciaría mi cruzada nacional contra los moscos. Fin de la historia.

04 Mar 2008
De inmediato ya había surgido burocracia hasta por debajo de las piedras, ya había jerarquía, escalafón, un embrión de sindicato, “legítimas demandas laborales”, papel membretado, logotipo (o como dice mi tía La Pelos “gogotipo”) servicio de mensajería y todo lo que requería una dependencia oficial para funcionar, no voy a decir que con eficiencia, sino con elegante ineficiencia.

05 Mar 2008

Tequila

Tequila


A ver qué sale. Mi intención es seguir hablando acerca de las mujeres, pero no sé qué pueda ocurrir porque desde hace tres horas experimento lo que mi amigo el señor Tijerina llamaba con entera propiedad una hemorragia nasal de sangre por la nariz.[…] Al día de hoy, las mujeres devuelven golpe por golpe y que ya no se quedan con su pena para luego ofrecérsela a San Charbel para que lo aplique a la salvación del alma de los niños motuleños (supongo que en Motul, Yuc., además de los huevos, habrá niños y si los hay requerirán como todos los niños de un milagro para salvar su alma tenebrosa capaz de cualquier iniquidad). Esto ya no lo hacen las mujeres, salvo los contados ejemplares que quedan del modelo antiguo, el que todavía traía chasís y era juicioso, casto y obediente no como las desgarriatadas lebronas de ahora. La mujer actual ya no procede así. Yo no sé qué ocurrió, ni cómo ocurrió el estrepitoso derrumbe del monumento mexicano a la masculinidad. Lo que sé es que ahora y cada vez más el México lindo y querido es territorio femenino. El botón de muestra, la piedra de toque de este dramático cambio la podemos encontrar en el tequila. Cuando yo era niño, ni mi tía La Gorda era tan audaz como para aventarse un tequila delante de los señores. Éstos, a su vez, consideraban que con una mínima probadita de la bebida nacional, cualquier mujer se volvería loca y prorrumpiría en alaridos demoniacos y destrozaría el mobiliario de la casa (incluyendo “el trinchador” que era una joya de la ebanistería “de las que ya no hay”) y luego se desplomaría babeante y exánime. Por eso las mujeres de mi infancia tomaban un “vermucito”, o ya cuando se alocaban recio y esperaban acción, unas “medias de seda” que era un brebaje edulcorado y horroroso, hagan de cuenta tepache de rompope. Si esos hombres resucitaran y vieran a la mujer actual pegándose los fogonazos de “Jimador” que hoy se acomodan las señoras entre ceja, oreja y madre sin parpadear ni perder en modo alguno la compostura, se volverían a morir del puritito asombro. Y quien le puede al tequila, le puede a la vida. Me encanta esa dulce y criminal irresponsabilidad con la que las mujeres han invadido ese mundo exterior que antes era coto exclusivo de los hombres. Ignorando el nimio detalle de que para manejar hay que aprender, la mujer de hoy aborda su camionetota, mete el reversón, obliga a un pobre manejador a subirse a la banqueta de enfrente, le pasan delante y todavía le gritan: ¡Fíjate, buey! Y apenas van comenzando. Es una delicia verlas cómo se maquillan en el Periférico (yo ya vi a una poniéndose las pantimedias) y llegan a su trabajo de magnífico humor después de haber repartido equitativamente mentadas por la veredita alegre. Esta mujer es agreste, pero buena para el trabajo, para la casa y colchón, para el puro vivir. A mí me asusta un poco, pero me felicito de ser su contemporáneo. Sigo sangrando.

17 Mar 2008
A los hijos hay que apoyarlos hasta en sus peores naquerías. Así lo haré.

19 Mar 2008
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCCLVII (1257)
En el Estado de Nueva York tumbaron a un Gobernador nada más por sacar a sus conejos a que comieran su alfalfi ta, ¿qué haríamos en México con el cínico de Mario Marín, otro de nuestros muchos bandidos impunes?

24 Mar 2008

Mar

Mar


“Aquí está prohibido nadar. Aguas peligrosas”. Así leyeron los aztecas, pero siempre hubo un cuñado con ínfulas de Aquaman que dijo: ¡Yo sí me meto, chinsumá!. Cuatro horas después una desvencijada lancha camaronera lo trajo de regreso en calidad de pulpo veteado: El mar es muy traicionero, dijo antes de desvanecerse. Ya no escuchó a su novia que decía en voz baja: Y tú eres un imbécil. Bueno, todos éstos no han regresado, aunque no hay nada que celebrar, porque de que regresan, regresan.Lo que ocurre es que las carreteras han sido taponadas por los paseantes que desde ayer caen en la ciudad mediante el sistema de goteo. Imaginar todas estas dantescas escenas me produce un malsano regocijo y una dicha que mejor podría yo emplear en otras cosas. Imagínense la cantidad de abuelitas que están pasandito Iguala y que ya están mentando mad…, ellas que tan decentes son, porque traen cuatro nietos trepados y ya les vino el ahogo y su dolor feo en su pierna mala.

26 Mar 2008

Desmañanado

Desmañanado


Es, la habrán reconocido, la voz de Antonio Espino “Clavillazo”, pero también son las palabras exactas que con desgarrada voz profi rió mi garganta este martes a las siete de la mañana. Tomen en cuenta que yo me había dormido hacia las cuatro, aunque, con el ánimo de no sufrir en exceso, me había metido a la cama hacia las doce de la noche. Ustedes bien saben que una cosa es decir ya me voy a dormir y otra muy distinta es lograrlo. Apaga uno la luz y comienza a enhebrar estupideces, bufonadas, delirios (acuáticos), desmesuras y contrahechuras. Así estuve casi cuatro horas. Fui Gengis Khan, Leonel Cota, Mouriño, María Conesa y muchos otros seres quiméricos. Como bien apuntaba mi Tía Gela que siempre me miró como si fuera borrego de dos cabezas: A ti, niño, nunca te descansa la imaginación. La verdad es que, en esta ocasión, me descansó hacia las cuatro de la mañana. Lo maravilloso de mi vida actual que, hasta fechas más o menos recientes, transcurrió rodeado de viejas locas que piensan que hay algún mérito físico o metafísico en el reprobable hecho de levantarse a horas tan estúpidas como las 5:30 ó 06:00, lo maravilloso, decía, de mi actual soledad es que Fita mi única compañera es más desvelada que yo y siente como latigazos cuando le pido que me despierte antes de las nueve. Desde el fondo de un barranco de tinieblas, alguien me decía señor, señor, señor al tiempo que jalaba mi dedo índice como si estuviera ordeñando. Abrí los ojos y discerní a un mapache parado con su típico antifaz y la pelambre erizada alrededor de la cara. Un mapache parlante. Señor, señor. ¡Qué quieres, con un demonio! Que ya son las siete, dijo el Mapache. Y a mí qué me importa. Pususté me dijo que lo despertara a las siete y también me dijo que, aunque me echara maldiciones y carnes, no lo dejara yo volverse a dormir. Me sentí cercado, me enderecé en la cama, ingerí mis medicamentos matutinos que, uno por uno, me administraba el Mapache. Pedí café y jugo, los incorporé a mi ser y procedí a mis abluciones matutinas. A las 8:40 sonó mi teléfono: La secretaria del altísimo personaje que me había invitado a desayunar al Centro mandaba preguntar si me importaría que nuestra cita fuera a las 10. Y que me arranco: ¡Sí, sí me importaría; se me descuadra toda la agenda…!, ta’bien, ta’bien, ta’bien, señor, me contestó la pobre secretaria que oía con terror cómo iba yo agarrando vuelo. Dígale a su jefe, añadí, que no se preocupe, que ya nos veremos en esta reencarnación, o en la próxima. Colgué. Hasta corbata me había puesto yo y mi camisa de López Dóriga color lavanda muy tenue. En un minuto ya me había vuelto a poner la piyama y con artística voltereta de alto grado de difi cultad, me eché un clavado en mi amada camota. Tampoco pude dormir. Comenzaron las llamadas ofi ciosas. Fuiste muy rudo… Eres un pelado… te habían preparado desayuno veracruzano. Esto último sí me pudo. Me lo dijo el chismoso del Rulos, pero me ha hecho sangrar el corazón y el estómago. Habrá un amanecer para este desencuentro. Pienso verlo a las once que me despierte.

27 Mar 2008

No tolero

No tolero


No tolero al tontísimo, mochísimo y dizque panista gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, que no ha encontrado el muy zopenco mejor manera de chutarse el dinero del pueblo, que donando 90 millones para la construcción de un templo en recordación de los cristeros, promovido por la Iglesia Católica, la misma exactamente que dejó a esos cristeros agarrados de la brocha, al tiempo que ella, acomodaticia como siempre, ya estaba en arreglos con el Gobierno.Me duele que en mi País los políticos, la gente del poder, tengan tan altísimo porcentaje de idiotas que nosotros tenemos que mantener y no para que mejoren, sino para que cada vez sean más idiotas. Me pregunto si por la desertada cabeza del señor González Márquez cruzó en algún momento la idea de que ese dinero no era suyo, sino de la gente que se lo había confiado para que con él procurara el bien público. Y todavía este ganapán invoca la sórdida participación de Echeverría en la edificación de la nueva Basílica de Guadalupe. Un gobernador panista invocando el antecedente de un lamentable presidente priista. Hace falta ser idiota.[…] No tolero a los radiodifusores mexicanos tan timoratos, tan mensos, tan incultos y tan entregados a la permanente veneración del Gobierno. Del mismo modo, no tolero a nuestra infecta televisión comercial que, obligada a sacar la mano del botín político, ahora nos ametralla con anuncios babosos y vulgares. Ayer en una transmisión de Dr. House conté 25 mensajes en cada corte. Y como los cortes no les alcanzan, ensucian y secuestran la pantalla con unos pegotes infames que no nos dejan disfrutar a gusto de nada.Es larga la lista de lo que no tolero en mi País. Ni me respondan que entonces me vaya. México es el lugar de mi vida y de mi muerte, pero no tolero ya más a una ciudadanía pasiva, echada, fatalista, que permite que nos traten como nos tratan y que piensa que así es la vida. No lo es.
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCCLXIII (1263)¡Que ya despierte la justicia en México! Ése es nuestro reclamo y nuestra exigencia.

28 Mar 2008

Preocupado

Preocupado


La noche del miércoles, López Dóriga entrevistó simultáneamente a Jesús Ortega y a Alejandro Encinas. Joaquín lo hizo con pulcritud y con objetividad. De lo dicho por Ortega y por Encinas se deduce que nadie tuvo la culpa de las infinitas trampas y marranadas que se suscitaron durante el proceso. Ambos se mostraron dispuestos a “limpiar” la elección, aunque nadie precisó qué tipo de detergente industrial podrían usar para conseguir tan mirífico resultado. Reconozco que Encinas es un numerazo.Jesús Ortega, con su pulido discurso de oficial mayor avilacamachista, le decía a Encinas cosas espantosas; la cámara tomaba a Encinas y éste sonreía como Santoclós de Sears. Más cosas espantosas y más júbilo del Gordis. Luego Encinas hizo uso de la palabra hasta dejarla irreconocible. Le puso a Cervantes lo que llamaríamos una santa madriza que remató cuando dijo con toda seriedad que la sociedad tenía que conocer lo que había pasado “haiga lo que haiga”.En este punto, me desentendí del asunto y me pregunté ¿qué mula necesidad tengo yo de estar viendo y oyendo a Viruta y Capulina disputar por un cargo que ni me importa y para ello tener que asistir a los funerales de la gramática española?Con tal motivo me largo a conocer Los Cabos. Mi objetivo es olvidarme de tanta discusión babosa e intrascendente. ¿Que los perredistas quieren que los dirija Hugo Sánchez?, pues que los dirija; ¿que Hugo Sánchez desea que lo nombren entrenador vitalicio de la esperanza verde?, pues que lo nombren. He descubierto que me preocupo y desperdicio mi tiempo, mi pensamiento y mi hígado en cosas que al fin y al cabo son totalmente irrelevantes. Esto ya no puede seguir así. Mis días están contados y más me vale ocuparme de lo que hay de trascendente, de disfrutable y de grato en el mundo.La primavera ha llegado con todo su cortejo de cantos y de flores y yo no le he hecho el menor festejo. Llegaron las jacarandas y yo desangrándome por AMLO y su guerra de las gordas. Las muchachas floreciendo y yo hipnotizado por asuntos y por mujeres que no valen la pena.Hace mucho que no hay tardes en mi existencia dedicadas a lo que el Bucles llama “ver pasar la vida”. En fin, la lista es larga y toda ella apuntaría a un largo y crudo invierno, o como dice Santa Teresa: Una noche oscura del alma. Por eso, para que me amanezca, me voy a Los Cabos a sobar ballenas y a sintonizarme de nuevo con la vida, la terrible, la divertida, la única.
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCC MCC MCC LXIV (1264)Montiel: No me tardo, cuidadito con la uña.

31 Mar 2008

Grillos

Grillos


La vista era gratísima y si a eso le aunamos un leve rumor de grillos y de vegetación, eso era casi el paraíso. Éste es el rumor de grillos que me gusta, no el de los políticos huizacheros y chupamedias que se oye en la capital.Estaba yo en pleno embeleso hasta que una voz varonil dijo de pronto: Si se cansan de los grillos, le apachurran aquí junto a la bocina y se apaga. Yaaaa. Ahora hasta los rumores de la naturaleza son electrónicos. En Veracruz no somos así; allá los mosquitos, los cocuyos y los jaguares son auténticos y hasta credencial tienen firmada por Fidel Herrera. Allá no hay ningún pin… botoncito que los aplaque.De aquí pasamos al segundo drama: La cama cuya altura es inenarrable. Supongo que los gringos no tendrán problema para reposar en ella; pero yo soy enano azteca y la desgraciada cama me daba como a la altura del pecho; probablemente si hubiera llevado mi pértiga olímpica todo hubiera sido más fácil; pero al no llevarla, subir o bajar de esa cama era un deporte extremo.Para mayor peligro el piso era de mármol y al mirarlo desde las olímpicas alturas pensaba: Si ya dormido me ruedo, mi despertar será en el Valle de Josafat rodeado de puras calacas. Venturosamente eso no ocurrió.El resto del tiempo lo dediqué con toda disciplina a la holganza. Con horror he descubierto que esta holganza ya no me brota con la naturalidad de mis primeros 30 años. En aquellas épocas, echarme con un libro en la mano y olvidarme del mundo y sus placeres, me era extremadamente fácil y natural. Lo que ahora me es natural es sentir que ya me tengo que poner de pie y prepararme para dar una conferencia, escribir un artículo o hacer alguna monería.He llegado a ser lo que mi madre no hubiera imaginado de mí ni en un viaje con hongos (¡ah, cómo le gustaban los hongos a mi mami!); he llegado a ser “un hombre muy ocupado” que se ocupa hasta cuando no hay de qué.Apenas llegué aquí, le externé a la conserje mi deseo de ir a ver a las ballenas. Impávida me dijo: Ya no hay, ya se fueron, si acaso quedará alguna de ésas que se desorientan y no saben cómo irse. Con el alma en los pies le comuniqué que mi intención no era corretear por las olas a ver si aparecía alguna ballena mensa. Eso no. Mucho mejor era mirar el mar desde la cúspide de mi camota. Ya me bajé y ya voy para el DF.

Dehesa dixit 061

13 Dic 2007
Los templos no son dispensarios, ni agencias de colocaciones, ni lugares para conseguir chamba. Los templos son para estar con Dios y purificar el alma.

18 Dic 2007

Náufragos

Náufragos


Somos muchos y no tenemos más defensa que nuestra dignidad. Las mujeres, salvo una que me pidió darse de alta en el Club de Scrooge y los hombres hipnotizados por sus navideñas mujeres, todos ellos nos tiran de a locos y propalan la versión de que somos unos amargados, que estamos llenos de resentimientos, que tenemos el síndrome del niño golpeado, que nuestra infancia fue como la del mítico Torito, que sexualmente somos de tuerca universal y que, por si fuera poco, somos unos miserables, cicateros y cuentachiles que huimos de cualquier gasto y preferimos dilapidar nuestro aguinaldo con daifas y rechinacatres, antes que cooperar para una navidad hogareña y feliz. Con todas estas calumnias y demasías verbales, nuestras enemigas naturales pretenden hacernos a un lado y derogar todas nuestras muy razonables propuestas e inconformidades y se resisten a aceptar cosas tan obvias como la evidente condición de degenerado, explotador y traficante de enanos y renos que lucra con el dinero de los papás que es el nefando Santoclós. Me lo trajo Santoclós, dicen estos minimamilas enseñando un aparato de ignotas aplicaciones. En ese momento, un padre inteligente y con buen concepto de sí mismo tendría que intervenir y decir: ¡Mangos!, ¡te lo compré yo y cuidadito y lo descompones porque te empotro en una pared! Esto es Montessori puro. Ninguna de estas razones les hace mella. Las señoras siguen tan campantes compre y compre y los hombres ¡qué vergüenza!, pague y pague, mientras Santoclós sigue en la impunidad absoluta, cual si fuera gobernador de Puebla. Así, con la palabra en la boca, vamos quedando los náufragos de la Navidad.

20 Dic 2007

Discusión

Discusión


Imaginemos esta imposible escena. ¡Ayyy!, no me alcanza, nomás no me alcanza, ¿qué voy a hacer?… ¿Qué te pasa, María?… Me da pena decírtelo, pero todo este mes vas a tener que trabajar durísimo en la carpintería si quieres que nos alcance para las fiestas… No le hagas, María, ya no doy más, todo el día hago puertas, mesas, closets, libreros, perreras, canceles, celosías, me estoy volviendo loco… ¿Y qué hacemos?… Yo diría que ahorrar más… ¿Maaás?, ya quité a casi toda tu familia de la lista, pero seguimos siendo muchos… Lo sabio sería no hacer ninguna fiesta… ¡Ay, sí!, ¿y ser el hazmerreír de toda Judea?, no se te olvide, Josecito, que yo desciendo del Rey David y como sea tengo que darme mi lugar… ¿Y yo, de quién desciendo?… Sepa. Ésa es la diferencia, mi buen, que tú eres chancla, pero una tiene su nivel… Aunque fueras la reina del cielo, estás notoriamente embarazada, debemos mucho y no creo que sea el momento de hacer fiestas, ni de dar regalos… Los regalos son unos cuantos. Ahorré mucho con los de tu familia. A tu mamá le tengo un peine que dice “Recuerdo del Mar del Tiberiades” y su correspondiente jabón de coco, porque si tú dijeras ¡ay, qué bañada es!, pero te consta que no… A mi mamá, a la viejita santa, la dejamos fuera… Ojalá y se pudiera, pero mira, ya estamos al borde de un pleito en una época que tiene que ser de paz y reconciliación… Tienes razón, María, pero es que esto de darle un peine a mi mamá, como que sí calienta, me imagino que a tu mamá también le compraste un peine y algún desodorante porque de que le ruge, le ruge… No seas grosero con mi mamá que te quiere tanto, ya ves con qué cariño te abraza… Ahí es donde noto que le ruge… Me estoy enojando, José… Perdón, Mariquita linda, no te enojes; dime: ¿Qué le compraste?… Un vestido largo de ceremonia, con un manto precioso de tisú… ¿¡Y a mi mamá un peine?!, ahora el enojado soy yo… Yo tampoco estoy contenta, ¿qué te parece que cada uno celebre con su propia familia?, a mí el bacalao de tu mamá nunca me ha gustado… ¿Qué dices?El bacalao de mi mamá es el mejor del imperio romano… Pues será el mejor, pero sabe a rata atropellada… María, María no nos insultemos. Te propongo una cosa: Vamos juntos a buscar nuestra casilla para que nos censen y por ahí, celebramos la Natividad, ¿sale? (los dos se toman por la cintura y van saliendo).Se me ocurrió este engendro navideño, porque la Navidad, a pesar de la pregonada paz, es una época ideal para los pleitos conyugales. No se peleen, muchachos y muchachas. Ya falta poco. Aguántenle.

21 Dic 2007

Norberto

Norberto


Aprender a callar. Sería tan hermoso. Ahí tienen que el espigado Norberto se fue a y visitar a las reclusas del Penal Femenil de Santa Martha. Repartió saludos, permitió que le besaran su bien labrada manita, distribuyó sonrisas y bendiciones y hasta ahí todo iba bien. De pronto hubo un cambio porque no sé qué fl amígero espíritu le cayó como rayo craneal a Don Norberto y el purpurado se arrancó a echar un discurso que nada tenía que ver con las pobres reclusas quienes nada más se le quedaban viendo cual si fuera la aparición de Tláloc. Obviamente la tartamuda, neologista y deshilachada pieza oratoria que se mandó el cardenal no estaba dirigida a las sufridas internas, sino a los medios que cubrían esta actividad. Su blanco principal fuimos los periodistas prostitutos (?) que andamos diciendo que tal o cual sacerdote es pederasta sin tener prueba fehaciente. Yo opino que cuando toda una comunidad, una escuela o una parroquia señala las torcidas inclinaciones de quien se vale de la peregrina coartada de que es un representante de Dios para macular y dañar profundamente a los que constituyen la parte más frágil y más indefensa de su comunidad, hay prueba fehaciente. La Iglesia y en particular la jerarquía mexicana suele hacer caso omiso de estos clamores populares y no reacciona hasta que alguno de nosotros, los así llamados “prostitutos”, ponemos el asunto por escrito y lo divulgamos. ¿Qué hace entonces la Iglesia? En lugar de entregar a la justicia secular a este presunto delincuente, lo manda a una “casa de retiro” y de ahí, el cura violaniños es enviado a una nueva parroquia. Sabemos que ése es el proceder común de la jerarquía. Conocemos gracias a Carmen Aristegui la sórdida historia de Marcial Maciel, del entonces padre Alberto Athié, de la larguísima lista de hombres dispuestos a declarar aquello que en su infancia ocurrió por obra de Maciel. ¿Recuerda esta historia, don Norberto?, si se le ha olvidado, Alberto Athié la recuerda con enorme detalle. Así las cosas, pregúntese, don Norberto: ¿Quién es el prostituto? En voz inaudible diga: Yo.

31 Dic 2007
Pocos gestos tan intensos como el del abrazo. Con él queremos certificarle a tal o cual persona que nuestro amor es tan real y tan intenso que quisiéramos que formara parte de nosotros. Por eso lo atraemos hacia nuestro corazón. Si no sienten eso, señoras mexicanas, mejor ni abracen.

03 Ene 2008
¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCCIII (1203)
Esta sección nació en defensa de las Muertas de Juárez y en espera de que la justicia despertara. Después de 1200 llamados, la justicia duerme con mayor profundidad que nunca.

04 Ene 2008

Frío

Frío


“No salgas, niña, a la calle/ porque el viento fementido/ jugando con tu vestido/ puede dibujar tu talle”. Esta cuarteta es de una vieja canción mexicana cuyos autores son Carlos y Pablo Martínez Gil, compositores de principios del siglo XX. No vayan a creer que incluí esta cuarteta nomás porque sí, a la buena de Dios, a la trompa talega, manga por hombro, al puro bananazo, a la de Dios es Cristo, al mexican chilazou. Nada de eso. Mis textos aspiran, muchas veces sin fruto, a ser mecanismos de precisión y paso a demostrarlo. “No salgas, niña, a la calle”. Por supuesto que no, aunque no deja de parecerme una obviedad esto de “la calle”. Normalmente cuando uno sale es rumbo a la calle, a menos que vaya uno al espacio exterior o al panteón y aun a esos lugares se llega por la calle; pero en fi n, se trata de una licencia poética y como tal se la aceptamos. Lo que conserva plena vigencia es esto de no salir, porque ya se han reportado varias manadas de lobos siberianos en Milpa Alta y un oso polar que apareció en un bar del Centro y, según cuentan, se soltó llorando cuando supo que ya no hay ginebra “Oso Negro”. Con tanto peligro y con estos fríos alucinantes, la niña no tiene por qué salir a la calle. Bien pensado, ni la niña, ni nadie. Si no es de vida o muerte, o por huir de la familia no hay por qué salir. “Porque el viento fementido”. ¿Qué les puedo yo decir del viento fementido que a lo largo de 2007 me envió dos veces al hospital con sendas neumonías reloaded? Como bien lo dice la canción, el viento es fementido y siempre te agarra tragando dirigibles. Estás por acá quitadazo de la pena platicando con algún cuate en la esquina y de pronto ¡zzzuuuic! y tú nomás alcanzas a decir ¡ay, Cabrera! antes de que comience la fi ebre, la tos pedregosa, la cara como la del que se le están incendiando las ropas (esta imagen es de Rosario Castellanos), el paso vacilante y el difícil tránsito hacia nuestra cama donde más nos vale dictar testamento. Esto si es uno hombre; si se es mujer, el viento fementido tiene mucha más cancha y más rutas de acceso; cuando no es por delante, es por Detroit, o por abajo y esto explica que los males bronquiales sean más abundantes entre el sector femenil, con la diferencia de que ellas son más resistentes y no se mueren, mientras que nosotros caemos como moscas. Sea como fuere: Enero no es un mes para salir, ni para torear al viento fementido. “Jugando con tu vestido”. Eso le gusta mucho al viento fementido y a una enorme cantidad de señores. Amigas mías, yo les aconsejo la segunda opción siempre y cuando esto ocurra en un cuarto tibiecito, mullido y confortable. Estamos hablando de uno de los más populares deportes de invierno que se practican por toda la faz de la tierra. Si, como aconsejan los sabios, toda gran contrariedad debemos compensarla con una gran satisfacción, enero es ideal para esto. Que llega la factura de American Express, ¡vieja, ahí te voy! y así hasta dos o tres veces al día porque enero acarrea muchas contrariedades. “Puede dibujar tu talle”. Yo le suplicaría a las gordas tipo morsa que no ignoren este verso. Está bien que no tengan talle ni materia dibujable, pero si andan chacualoteando por la calle, el viento les puede clavar su afi lado puñal. Como bien indica la canción, no salgamos a la calle. Enero es un mes de recogimiento. Si pueden, no salgan ni de la cama. Hay tanta música por escuchar, tantas películas y miniseries por ver, tantos libros por leer, que salir a la calle es una rudeza innecesaria. Esténse sosiegos y no olviden que hoy toca.

07 Ene 2008

Reyes Magos

Reyes Magos


Jamás olvidaré aquella historia de terror patrocinada por mi primogénito que ya había recibido regalos sufi cientes del Niño Jesús y de Santoclós; sin embargo, llegado el momento, decidió que quería que los Reyes Magos le trajeran una espada láser como la de Darth Vader. Eso dijo y ahí se plantó. No saben. Era ya casi la madrugada y el padre de la criatura seguía recorriendo puestos en busca de la estúpida espada. Por fi n la encontré y en la mañana siguiente el gran Canito tuvo tiempo de encenderla, de arrearme un sanjuanazo con ella para descubrir que, a diferencia de la original, no partía en dos al enemigo. Para en la tarde ya se había descompuesto y no pasaron muchos días antes de que se la llevara el camión de la basura. Todavía tengo un recuerdo anterior. Ocurre una noche de Reyes en casa de mi tía la Gazmoña. Ella se dirigió a la población infantil y nos dijo que los Reyes Magos nos regalarían lo que más deseáramos, pero que teníamos que apurarnos con la carta porque si no, ya no los alcanzábamos. Con desusada celeridad, tomé una hoja de papel y escribí: Quiero una bicicleta. Así lo escribí: Directo y sin adornos ni circunloquios; fi rma: Germán Dehesa. Ahí inauguré la fi rma que empleo hasta ahora. Llegó la mañana, fui por mi bicicleta y me encontré una bolsita de peritas de anís. Apareció la Gazmoña con su salto de cama que era para que todo mundo saltara. ¿Qué creen, niños?, las cartas no llegaron a tiempo. Yo la miraba fi jamente y nada decía, pero pensaba: No llegaron, no llegaron, pin… vieja.

09 Ene 2008

Héroe

Héroe


Me he conmovido hasta las lágrimas con el caso del aguerrido niño azteca que, con tal de no regresar a la escuela, se adhirió a su cama con un fuerte pegamento. Con este caperuzo estoy dispuesto a hacer una excepción del odio planetario que experimento por la infancia. Antes y supongo que ahora también, de este tipo de seres particularmente luminosos se solía decir que eran muy “vaciados”. No me digan que este moconete no es un vaciado. Tan grande era mi horror por el desmañanón escolar, que yo pude haber sido ese niño heroico y autoadherible. No lo fui. Me faltaron creatividad y audacia, pero me llena de orgullo que alguien de mi raza haya cumplido tal hazaña. Yo con él comenzaría la lista de los nuevos Niños Héroes, pero éstos sí de a de veras y no como los que nos recetó Don Porfirio que ya tenían hijos y deudas en las cantinas.

11 Ene 2008

Melancolía

Melancolía


¿Y ahora, María Victoria Llamas, qué voy a hacer con tantos recuerdos que nos eran comunes? Tú te has llevado tu parte y mi sensación de empobrecimiento es constante y enorme. Dice la copla: Algo se muere en el alma/ cuando un amigo se va. Por supuesto que así es y cada amigo recibe de modo irrenunciable su porción de muerte. La extrañeza de Borges es también la mía: ¿Cómo puede morir alguien que ha sido tantos amaneceres, tantos días y tantas noches, tantas risas y tantas flores? Son ya varios días de traer en lo profundo una especie de sollozo enorme que no se anima a manifestarse, quizá porque en ese sollozo está lo último que nos queda del amigo muerto. ¿Te acuerdas, María Victoria, cuando tú y Richard visitaban nuestra casa para tomarle fotografías al Bucles?, ¿y te acuerdas de aquella vez que decidiste lanzarte para un cargo político como candidata externa del PRD?, ¿te acuerdas de que perdiste de modo tumultuoso y, con tal motivo, decidiste dar por terminada tu meteórica carrera política?, ¿te acuerdas de tantas cosas? Yo conservo mi porción de memorias. Te ofrezco cuidarla como se cuida un valioso documento heredado. Te conservo a ti, querida mía, en lo profundo y desde lo profundo de mí.

15 Ene 2008

Sin levantar

Sin levantar


Dos cosas diré: No es bueno ni es grato a los ojos de Dios abandonar la cama cuando todavía no calienta el día. Decir lo contrario es propaganda de la peor especie; del mismo modo, ponerse a trabajar cuando todavía no calienta el año es también un acto contra natura y una insensatez condenada al fracaso. Nomás sale uno a la calle a causar lástimas y a provocar enfados. Evitémoslo. En enero el amanecer calienta hacia las 10:30 de la mañana que es una excelente hora para levantarse; lo malo es que vuelve a enfriar hacia las 3:00 de la tarde y ya de ahí los vientos siberianos se apoderan de nuestra ciudad. Hay que estar muy loco o muy tomado para pretender trabajar fuera de este limitado horario. Esos bancos y esas financieras que ya se morían por ensartarnos una tarjeta, tendrán que entender que ante todo está nuestra salud espiritual y física; no vamos a salir a trabajar como locos nada más porque a los de la tarjeta ya les urge cobrar. Que se aguanten un rato así como nosotros nos aguantamos de enero a noviembre sin “planchar el plástico” como dicen ellos. Mientras en esta columna no se haga el anuncio oficial de que ya calentó el año y se proporcione un horario de las horas seguras para trabajar, yo les recomendaría que se la llevaran leve y que se estén en su casa preparando compotas, dulces de nuez, rompope doméstico y toda la chatarra que regalaremos en la próxima Navidad. No salgan de su casa, ni se esfuercen a lo loco. Nos podemos herniar. El informe oficial de hoy es que no ha calentado el año.

21 Ene 2008

Muerte

Muerte


Glosando a Carballido, diré que el sábado “toda la tarde oí latir mi corazón”. Ni modo. De vez en cuando aparecen los días chípiles que te asaltan sin anunciar su presencia. Cualquier día puede convertirse en un día así, pero es explicable que en enero, en pleno frío y con el estado de cuenta de las tarjetas en la mano, nos invada esa sensación de soledad, de corazón aterido, de perro café que lame su último hueso antes de lanzarse al Periférico en busca de un final horrible (cosa que, con los congestionamientos de las vías rápidas, no suele suceder. El perro cumple con aventarse, pero como no hay el menor movimiento, nadie resulta atropellado, aunque nunca faltan los coloridos habitantes de un Tsuru que nada más sienten el perrazo). Para mí este último sábado fue día chípil. Mi corazón era un alcázar tomado por los fantasmas y mi solitaria plática se dirigió totalmente a Mariví y a Ana Luisa, mis dos amigas muertas. En este punto me sentiré muy bien si tú, lectora lector querido, entiendes que no tan sólo hablo de mis penas personales, sino de esa muerte que, con leves y circunstanciales cambios, nos visita a todos. Se me han muerto dos amigas y esto es, desde mi interior, extraordinario, estrepitoso, definitivo e irrepetible; en el exterior son dos muertes más como a todos ocurren. El caso es que este sábado, ahí andaba yo tristeando nomás tristeando y con la insuperable sensación de cómo se adelgaza nuestro mundo con la muerte de los amigos. Y no es que en el mundo no queden buenas personas, pero llegaron tarde a la cuatitud. Cada amigo es insustituible y ocupaba un particular recinto de nuestra alma. Es inútil pretender subarrendar la habitación del finadito; más nos vale declararla museo. Para estos días de alma lluviosa, un comprobado remedio se halla en la lectura. […] Con esto volví a quedar en blanco y negro y sumido, no en el recuerdo, sino en el perfume de Ana Luisa que por pura razón de amor me acompañaba a ver todos los deportes, aunque entender, entender, no entendía ninguno. No importaba. Se divertía igual y la pasábamos como ya nunca jamás la pasaremos. Yo te suplicaría, querida Wichita, que mediante un rayo espantoso que destruya la casa de Manlio Fabio, me avises si en el cielo hay Sky.