El plan Daniel

Rick Warren.

El plan Daniel

El plan Daniel


Con la intención de frenar el incremento de la obesidad y enfermedades relacionadas, estrés, depresión y otros males modernos, el pastor Warren propone cuidar el templo del Espíritu Santo trabajando en cinco áreas que ayudarán a cumplir el objetivo: fe, alimentación, ejercicio, enfoque y amistades. Con muy buenos tips para cada tema, es una buena opción para mantener una buena salud en todos los aspectos. Calificación de 10. Del Reading Challenge, reto 20. Un libro que esté al final de un TBR.

El plan Daniel es mucho más que una dieta. Es un programa para conseguir un estilo de vida basado en principios bíblicos y en cinco componentes esenciales: alimentación, ejercicio, enfoque, fe y amistades.

Los reveses son parte del proceso de cambio a largo plazo.

Muchas dietas y planes para estar en forma usan la culpa como motivación, pero eso nunca funciona a largo plazo. La culpabilidad funciona solo a corto plazo, ya que el cambio durará solamente mientras dure la culpa (o el temor).

Nuestra cultura nos enseña: «Mi cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera con él». Pero Dios dice: «No, estás equivocado. No es tu cuerpo, porque tú no lo creaste. Yo lo formé, y te lo presté para que vivas en él mientras estés en la tierra, y espero que cuides de mi creación».

Eso es lo que hace que El plan Daniel sea distinto a otros métodos. Está construido sobre el poder de Dios para ayudarte a cambiar, no solamente sobre tu propia fuerza de voluntad. Seamos sinceros. La fuerza de voluntad funciona durante unas semanas, o quizá durante un mes o dos como mucho. Por eso los propósitos de Año Nuevo nunca duran. Intentar cambiar solo con la fuerza de voluntad es agotador. Puedes mantenerlo un tiempo, pero se siente artificial y estresante obligarte a ser distinto simplemente con la fuerza de voluntad.

Siempre que queremos mejorar o cambiar algo, por lo general comenzamos con gran entusiasmo y grandes expectativas, pero con el tiempo, esos sentimientos se desvanecen, y lo mismo le ocurre a nuestra determinación. Por eso la clave para un éxito duradero es desarrollar hábitos: hábitos nuevos y positivos que reemplacen nuestros comportamientos de autoderrota.

Tú eres una creación única de Dios, deteriorada por tu naturaleza y tus decisiones, pero Dios te sigue amando profundamente. Ningún hombre o mujer te amará jamás tanto como Dios te ama. Su amor por ti no depende de tus hábitos.

A largo plazo producen dolor, pero a corto plazo parecen más fáciles y más gratificantes. Y todo lo que gratifica se repite. El gusto adictivo de la comida chatarra, el subidón a corto plazo debido a los carbohidratos, o el placer de vaguear en vez de hacer ejercicio te da una gratificación inmediata. Queremos sentirnos bien ahora, no después. Dios advierte de esto cuando dijo: «El placer del pecado es efímero» (ver Hebreos 11.25). La mayoría de los problemas sociales que vemos en nuestra cultura hoy día son el resultado directo de nuestra poca disposición a retrasar la gratificación. Para vencer esto, debes ver la mayor recompensa y gratificación de tomar decisiones sanas.

Una de las frases más famosas de Jesús es Juan 8.31–32: «Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres». Jesús promete que la verdad te hará libre. Pero primero, ¡es probable que la verdad te haga sentir desgraciado! No nos gusta afrontar la verdad acerca de nosotros, nuestras debilidades, nuestros malos hábitos y especialmente nuestras motivaciones; pero hasta que no oigas la verdad acerca de por qué haces lo que haces y vayas a la raíz de tus hábitos, el cambio es muy probable que sea hueco y de corta duración.

¿Por qué debería Dios sanarte de una enfermedad relacionada con la obesidad si no tienes la intención de cambiar las decisiones que te llevaron a ella?

Hace años, Bob Dylan cantaba: «Tendrás que servir a alguien. Puede que sea el Diablo o puede que sea el Señor». En una cultura como la de hoy en la que se fomenta la irresponsabilidad, aconsejo a muchas personas que se han convertido en esclavas de sus propios deseos. Cada vez que tomas una mala decisión, se hace más difícil tomar una buena. Romanos 6.16 dice: «¿No se dan cuenta de que uno se convierte en esclavo de todo lo que decide obedecer? Uno puede ser esclavo del pecado, lo cual lleva a la muerte, o puede decidir obedecer a Dios, lo cual lleva a una vida recta» (NTV).

Tu manera de pensar determina tu manera de sentir, y tu manera de sentir determina tu manera de actuar. Si quieres cambiar la manera en que actúas, debes comenzar por cambiar tu manera de pensar. Tus pensamientos son el piloto automático de tu vida.

Todo lo que resistes, persiste. Cuanto más luchas con un sentimiento, más te controla. El secreto para la victoria sobre cualquier tentación es simplemente cambiar el canal de tu mente. Reenfoca tu atención en otra cosa, y la tentación pierde de inmediato su poder sobre ti.

El secreto del domino propio es permitirnos ser controlados por el Espíritu.

«Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas […] Alguien que está solo, puede ser atacado y vencido, pero si son dos, se ponen de espalda con espalda y vencen; mejor todavía si son tres, porque una cuerda triple no se corta fácilmente» (Eclesiastés 4.9-12, NTV).

La superviviente del holocausto Corrie Ten Boom dijo: «Si miras el mundo, te angustiarás. Si miras dentro de ti, te deprimirás. Pero si miras a Cristo, encontrarás descanso». Todo depende de dónde esté el enfoque; el lugar hacia el que dirijas la atención de tu mente determina cómo te sientes.

Tienes que confiar en Dios aunque no consigas lo que quieres. Todos sabemos por experiencia propia que la fe no nos exime de los problemas. Es fácil confiar en Dios cuando la vida va bien y nos sentimos fuertes. Pero la fe se desarrolla en los valles. Cuando nuestros sueños se hacen añicos y nos sentimos sin esperanza, es cuando tenemos que creer en el poder y la presencia de Dios. Si alguna vez has estado en un valle y tu fe ha sido probada, entonces sabrás exactamente cómo hacer frente a los bajos en el viaje de la salud: confiar en Dios.

Cada bocado que das es una poderosa oportunidad de crear sanidad o enfermedad. La verdadera comida, la integral que viene de la tierra —los alimentos que Dios creó— sana, mientras que la comida industrial procesada creada en fábricas a manos de hombres daña.

Desgraciadamente, muchos ya no comemos alimentos. Comemos sustancias con apariencia de alimentos fabricados y producidos industrialmente. Esto debería hacernos detener y pensar. ¿Realmente debemos introducir eso en nuestro cuerpo?

Nuestra filosofía es que si creció en una planta, cómelo. Si se fabricó en una planta, déjalo en la estantería.

Sabes que tu fuerza de voluntad debe descansar en el poder de Dios, pero también se hace más fuerte con una mente clara y dominio propio. Piensa en la frecuencia con la que intentas evitar algo malo para ti, pero fracasas porque no puedes controlar tus impulsos. Es frustrante.

El fallo es una parte del viaje de cada uno, pero es tu actitud con respecto al fallo lo que determinará tu éxito final. El enfoque y una mente clara pueden ayudarte a tener la actitud correcta hacia el fracaso.

«Y ahora, que toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros» (Efesios 3.20, NTV).

Jesús dijo: «Para los hombres es imposible […] mas para Dios todo es posible» (Mateo 19.26).

Sin el poder de Dios en tu vida, tan solo corres con tu propia energía. Dios nunca quiso que hicieras eso. Es como tener una computadora portátil que no está enchufada; la batería finalmente se acabará y se apagará la computadora. ¿Por qué vivir así cuando Dios te creó para mucho más? Si te das cuenta de que estás cansado continuamente, una razón podría ser que estás intentando resolver todos tus problemas, cumplir con todas tus responsabilidades y hacer todos los cambios por ti mismo. Una pista de que esto te podría estar ocurriendo es cuando te preocupas más de lo que oras. Piénsalo así: tienes una batería muy pequeña en tu interior. Tiene una cantidad limitada de energía. Cuando se acaba, te apagas. Al mismo tiempo, Dios te ofrece acceso a su planta de energía ilimitada. Lo único que tienes que hacer es enchufarte, y el cable de corriente es la oración.

Vivir por fe significa que estás intentando hacer algo que no puedes hacer por ti mismo. Cualquier cosa que puedas hacer por tus propios esfuerzos obviamente no requiere de la fe. Pero en las áreas de tu vida que parecen incambiables —los intratables problemas, las áreas persistentes de fracaso, los tozudos malos hábitos que no responden a la fuerza de voluntad—, estas cosas requieren un poder mayor que el que tú tienes.

Las personas de fe son las que admiten que no pueden hacerlo con sus propias fuerzas.

No puedes hacer que Dios deje de amarte, porque su amor está basado en quien él es, y no en lo que tú haces. Está basado en su carácter, no en tu conducta. Esto no significa que Dios apruebe o le guste todo lo que haces. No es así, pero tu pecado no hace que Dios deje de amarte.

La verdad es que es más probable que cambiemos por sentir el calor que porque veamos la luz. La gente raras veces cambia hasta que el dolor supera el temor al cambio.

Lo interesante acerca de cómo usa Dios las circunstancias es que para él no importa cuál sea su fuente. A menudo atraemos sobre nosotros problemas por nuestras propias decisiones erróneas, malas elecciones, malos juicios y pecados. Otras veces nuestros problemas los causan otras personas. A veces el diablo hace que nos ocurran cosas como hizo con un hombre llamado Job en la Biblia. Pero Dios dice que la fuente de la circunstancia es irrelevante. Él la usará para tu bien y tu crecimiento si cooperas con él.

A Dios le encanta convertir las piedras de tropiezo en peldaños y las crucifixiones en resurrecciones. Así que Dios te muestra cómo cambiar mediante la verdad en la Biblia, y entonces su Espíritu dentro de ti te da el poder para cambiar. Pero si ignoras estas cosas, Dios alegremente usará ciertas circunstancias para captar tu atención. Dios te ama seas como seas, pero te ama demasiado como para dejarte así como eres, y usará lo que sea necesario para ayudarte a crecer hasta la madurez espiritual.

La palabra bíblica para cambio personal es arrepentimiento. La mayoría de las personas no llegan a entender bien el término. La idea popular de arrepentimiento es «¡Dejar de pecar! ¡Dejar de hacer cosas malas!». Pero la palabra realmente significa cambiar tu mente. Viene de la palabra griega metanoia, que significa cambiar tu perspectiva, pensar de otra forma, hacer un cambio de sentido mental.2 Por supuesto, si cambias tu mente, después cambiará tu conducta, pero el arrepentimiento comienza en la mente, no en las acciones.

Filipenses 4.6–7 explica los beneficios de meditar en las Escrituras en vez de preocuparse: «No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús» (NTV).

Cuando tomas un temor, un problema o un pensamiento negativo y piensas en ello una y otra vez, eso se llama preocuparse. Cuando tomas un versículo de las Escrituras y piensas en él una y otra vez, eso se llama meditación bíblica.

La oración es mucho más que un tiempo a solas una vez al día o una bendición memorizada antes de cada comida. ¡Dios quiere tener una conversación continua contigo!

Si merece la pena preocuparse por ello, entonces merece la pena orar por ello.

Si no estoy hablando calladamente con Dios mientras trabajo, no estoy dependiendo de él en ese momento. Y si no hablo con Dios acerca de lo que estoy haciendo, eso demuestra que lo estoy haciendo en mis propias fuerzas.

Lo que importa en la vida no es tanto lo que nos ocurre, sino qué ocurre en nosotros.

Cualquiera puede sacar algo bueno de lo bueno, pero Dios puede sacar algo bueno de lo malo, si confías en él en cada circunstancia.

Santiago 1.2–4 dice: «Cuando tengan que enfrentar problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada» (NTV).

Vivimos en un páramo nutricional tóxico, así que el último lugar donde deberías estar es en una urgencia alimenticia. ¿Qué es una urgencia alimenticia? Cuando tu azúcar en la sangre comienza a descender, estás diseñado internamente para comer cualquier cosa (o todas las cosas) que veas. Pensar que podrás usar tu fuerza de voluntad para controlar tu hambre o ansia de comer contradice la ciencia de cómo tu cerebro controla tu conducta. Cuanto más fuerza de voluntad trates de usar, más contraproducente resultará. ¿Cuántas veces te encuentras automáticamente comiendo más de la cuenta o dándote un atracón, o tan solo comiendo cualquier cosa que te ponen delante?

La mayor parte de nuestro cerebro también anhela el azúcar. Es sencillamente un mecanismo de supervivencia. De modo que si crees que la fuerza de voluntad puede rescatarte de los malos hábitos alimentarios y la ansiedad por la comida chatarra, el azúcar o los carbohidratos refinados, olvídalo.

Mi casa tenía solo dos cosas en el menú: o lo tomas, o lo dejas.

Si más personas usaran los productos orgánicos, los precios bajarían.

¡No sabía que me sentía tan mal hasta que comencé a sentirme tan bien!.

Los finales de los pasillos del supermercado exponen los peores alimentos, como los refrescos de 2 litros, las cajas gigantes de cereales azucarados, y cosas peores. En los pasillos, los peores artículos están a la altura de los ojos; los mejores alimentos para ti a menudo están en los estantes de abajo o en los más altos.

Convertirte en un experto lector de etiquetas es tu destreza más esencial al hacer la compra. La etiqueta tiene dos partes: los datos nutricionales, que no son tan útiles; y la lista de ingredientes, que es lo que necesitas estudiar.

Si hay alguna palabra en la etiqueta que no reconoces o que no puedes pronunciar, o que está en latín, o que suena como algún proyecto de ciencias, entonces devuélvelo a la estantería.

Las iglesias han sido las primeras en actuar cuando son violados los derechos humanos. Nadie quiere ver nuestras comunidades humanas deterioradas por la enfermedad y la discapacidad. Nadie quiere vernos destruir nuestros propios jardines o patios y la misma tierra que nos sostiene. La erosión de nuestra salud se ha convertido en un asunto de justicia social, un asunto de derechos humanos. El derecho a la salud está entre los derechos humanos fundamentales.

Lo que decides poner en tu tenedor es una influencia poderosa para cambiar nuestra salud individual, la producción de alimentos, las políticas alimenticias, los costos de cuidado de salud, y la salud del entorno. Hacer cambios simples en tu alimentación y cocinar verdaderos alimentos hechos con ingredientes reales, no solo restaurará tu salud y la de tu familia, sino también puede contribuir a cambiar lo que está mal con nuestra comida y sistema de cuidado de salud.

En aquel entonces lo llamábamos jugar, y nos encantaba cada minuto. Actualmente, para muchos, lo llamamos ejercicio y contamos cada minuto, anhelando que termine. Frecuentemente nos resulta doloroso, aburrido o soso, y nos sentimos culpables con respecto a no hacerlo.

Según la Clínica Mayo, ¡estar sentado es ahora el nuevo fumar! Estar sentado demasiado tiempo, hasta tres o cuatro horas de un tirón, es ahora equivalente a fumar un paquete y medio de cigarrillos por día.

«Ninguna disciplina resulta agradable a la hora de recibirla. Al contrario, ¡es dolorosa! Pero después, produce la apacible cosecha de una vida recta para los que han sido entrenados por ella» (Hebreos 12 .11, NTV).

Toda la información en este libro está pensada para ayudarte a ganar la guerra entre la parte pensante de tu cerebro que sabe lo que deberías hacer y tus centros de placer que siempre quieren gratificación instantánea. Tus centros de placer, en lo profundo del cerebro, siempre buscan un buen momento: anhelan la hamburguesa doble con queso, estarán en fila para comprar el pastel de canela, y te convencerán de que te quedes en el sofá delante del televisor durante otra hora en lugar de salir a correr.

Para equilibrar tus centros de placer, hay una zona en la parte frontal de tu cerebro llamada corteza prefrontal, la cual te ayuda a pensar en lo que haces antes de hacerlo. Es el freno del cerebro que evita que digas o hagas cosas estúpidas. La corteza prefrontal se denomina la parte ejecutiva del cerebro porque actúa como el jefe en el trabajo y participa en funciones ejecutivas, tales como enfoque, reflexión, juicio, planificación y dominio propio. Piensa en tu futuro, no solo en lo que quieres hacer en el momento. En lugar de pensar en el pastel de chocolate, es la voz racional en tu cabeza que te ayuda a evitar tener un gran contorno de cintura, se preocupa por tus muchas facturas médicas, y tiene la capacidad de decir no y decirlo de veras.

A medida que aumenta tu peso, tu capacidad de pensar y razonar disminuye, lo cual significa que con el paso del tiempo, si no mantienes bajo control tu peso, será cada vez más difícil para ti utilizar tu propio buen juicio.

El cerebro humano es tan avanzado, que tan solo imaginar un suceso estresante hará que el cuerpo reaccione a la amenaza percibida como si en realidad estuviera sucediendo. Puedes literalmente asustar a tu cuerpo y causar una respuesta al estrés. El cerebro es un órgano poderoso.

Diez nombres de Dios en los que meditar
1. Jehová-rafá: el Dios que sana, que da salud
2. El-rohi: el Señor que me ve
3. Jehová-jiré: el Señor que provee
4. El-shadai: el que es todosuficiente, Señor Dios Todopoderoso
5. Jehová-nisi: el Señor nuestra bandera de amorosa protección
6. Jehová-oz: el Señor mi fortaleza
7. Adonai: el Señor Dios Todopoderoso
8. Jehová-shamá: el Señor está ahí
9. Jehová-shalom: nuestra perfecta paz
10. Jehová-raah: el Señor mi pastor

Si tomásemos lo que sabemos sobre los beneficios médicos de la risa y lo embotelláramos, requeriría la aprobación de la FDA (Departamento de Control de Alimentos y Medicamentos)

Los pensamientos son automáticos. Tan solo suceden. Están basados en complejas reacciones químicas y en información del pasado. Y lo que la mayoría de las personas no saben es que los pensamientos son engañosos y mienten. Mienten mucho. Con frecuencia, esos pensamientos poco investigados son los que proporcionan el combustible emocional para el enojo, la ansiedad, la depresión, y las conductas malsanas como comer en exceso.

Dios es todopoderoso: «¡Ah, Señor mi Dios! Tú, con tu gran fuerza y tu brazo poderoso, has hecho los cielos y la tierra. Para ti no hay nada imposible» (Jeremías 32.17).
Dios es amor: «Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor» (Romanos 8. 38–39).
Dios es omnisciente: «No me llega aún la palabra a la lengua cuando tú, Señor, ya la sabes toda Tu protección me envuelve por completo; me cubres con la palma de tu mano. Conocimiento tan maravilloso rebasa mi comprensión; tan sublime es que no puedo entenderlo» (Salmos 139.4–6).
Dios es misericordioso: «Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte» (Romanos 8.1–2).
Dios es fiel: «El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota Cada mañana se renuevan sus bondades, ¡muy grande es su fidelidad!» (Lamentaciones 3.22–23).

Tener sobrepeso o estar infeliz es tanto un «trastorno de pensamiento» como un trastorno alimentario o del estado de ánimo.

«Toda mi familia es gorda; está en mis genes». Los genes justifican solamente del 20 al 30% de tu salud. La inmensa mayoría de problemas de salud están impulsados por malas decisiones Muchas personas saludables tienen los genes que aumentan el riesgo de obesidad, pero no toman las decisiones que hacen probable que eso suceda.

Verdad para combatir mentiras:
«Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa» (Isaías 41.10).
«Pero él [Dios] me dijo: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad”. Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo» (2 Corintios 12.9).
«Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma» (Mateo 11. 28–29).
«El SEÑOR tu Dios está en medio de ti como guerrero victorioso Se deleitará en ti con gozo, te renovará con su amor, se alegrará por ti con cantos» (Sofonías 3.17).
«Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos» (Hebreos 4.16).
«Deléitate en el SEÑOR, y él te concederá los deseos de tu corazón» (Salmos 37.4).

Pensar con tus sentimientos. Estos pensamientos negativos se producen cuando tienes un sentimiento con respecto a algo y supones que tu sentimiento es correcto. Los sentimientos son complejos y con frecuencia están arraigados en potentes recuerdos del pasado. Los sentimientos, al igual que los pensamientos, también pueden mentir. Esos pensamientos normalmente comienzan con la palabra «siento».

La perspectiva que adoptamos de una situación contiene más realidad que la situación en sí misma.

Nuestras percepciones son una de las mayores influencias sobre lo que dicta nuestra conducta.

Tus pensamientos sobre los comentarios determinan cómo te sientes, y no los comentarios por sí mismos.

Se dice que Thomas Edison tuvo unos mil fracasos cuando estaba inventando la bombilla. Cuando un reportero le preguntó cómo se sentía al fracasar tantas veces, se dice que Edison respondió: «No fracasé mil veces. La bombilla fue una invención que tuvo mil pasos». Dios utiliza los fracasos para educarnos. Los errores son simplemente experiencias de aprendizaje, y hay algunas cosas que aprendemos solamente mediante el fracaso. Por tanto, ¡algunos de nosotros hemos recibido mucha educación! ¿Cómo aprendes a llegar a ser un éxito? Al aprender lo que no funciona y no volver a hacerlo. La iglesia Saddleback ha hecho más cosas que no funcionaron que las que sí funcionaron. Cada miembro del personal y ministro en la iglesia comete al menos un buen error por semana. Si no cometemos ningún error, no estamos creciendo. Pero no tenemos temor al fracaso. La libertad del temor al fracaso es la libertad para crecer.

El rey David dijo: «Creí en ti, por tanto dije: “SEÑOR, estoy muy afligido”. En mi ansiedad clamé a ti» (Salmos 116.10–11, NTV). La franqueza de David realmente revela una profunda fe: Primero, él creyó en Dios. Segundo, creyó que Dios escucharía su oración. Tercero, creyó que Dios le permitiría decir cómo se sentía y aun así le seguiría amando.

El fracaso también puede ser motivacional. Muchas veces cambiamos no cuando vemos la luz, sino cuando sentimos el calor. Cuando fracasas, quizás Dios esté intentando captar tu atención y decir: «Quiero que vayas en una nueva dirección». El fracaso no hace crecer automáticamente tu carácter. El fracaso solo edifica tu carácter cuando respondes a él correctamente, cuando aprendes de tus errores, cuando creces a causa de ellos, cuando dices: «¿Qué no funcionó aquí, y qué puedo cambiar?». Cuando piensas sobre el fracaso y los reveses de ese modo, tu corazón se suaviza. El fracaso te hace ser menos crítico y te ayuda a ser un poco más comprensivo con las personas que te rodean.

Dios está siempre más interesado en por qué hacemos algo que en lo que hacemos. Las actitudes cuentan más que los logros.

No solo estás recibiendo influencia; tú también eres alguien que influencia. Si desarrollas y mantienes hábitos sanos, tus amigos y familiares tienen mayor probabilidad de desarrollarlos. Los hábitos son contagiosos, lo cual significa que puedes tener un importante efecto sobre aquellos que te rodean.

¿Cuántos otros niños tienen la capacidad de ser matemáticos, científicos, poetas, músicos o atletas de primera, pero se les arrebatan esas capacidades debido a una dieta poco sana? Esto es algo más que un problema de salud; es un problema de justicia social. Millones de nuestros niños no están llegando al potencial que Dios les ha dado porque nosotros, como adultos, no damos los pasos necesarios para darles la nutrición que necesitan. Para la iglesia, este problema tiene que considerarse un asunto moral. Por causa de nuestros hijos y del futuro de nuestra nación, tenemos que ser más inteligentes.

El éxito de El plan Daniel depende de tener amigos que caminen a tu lado; porque el amor es lo único que puede cambiar lo inalterable. Es la fuerza más poderosa del mundo. El amor vigoriza, revitaliza y renueva.

Si fingimos que todo va bien y que no tenemos verdaderas cargas, nos sentiremos solos y aislados. Cuando somos francos acerca de nuestras cargas (nuestras debilidades y batallas) es cuando encontramos sanidad y consuelo. Descubrimos que somos más capaces de enfocarnos y mantenernos mental y emocionalmente sanos. Descubrimos que no estamos solos en nuestras luchas para permanecer en el curso hacia nuestras metas. Damos un suspiro de alivio, porque las dudas y tentaciones que intentan que nos desviemos de nuestra fe no son únicas. Otros se enfrentan a las mismas luchas.

Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz (Santiago 5.16).

Escuchar significa participar plenamente, observando indicaciones no solo verbales, sino también no verbales, acerca de cómo se siente alguien. No es simplemente esperar a que llegue tu turno para hablar.

Fácilmente nos enfocamos en lo que no podemos tener en lugar de hacerlo en la abundancia de cosas que podemos disfrutar. Sin embargo, la verdad es que el cambio es mucho más sostenible cuando nos enfocamos en lo que poseemos, en vez de enfocarnos en lo que no podemos tener.

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Una vida con propósito.

Rick Warren.

Este libro estuvo esperando largos años pero creo que ha llegado justo a tiempo. Intenta contestar una de las grandes interrogantes del hombre: ¿Para qué estoy en la tierra? Y creo que llega a una buena respuesta. Cada uno sabrá si lo considera o no, la propuesta, ahí está. Calificación de 10.
Una vida con propósito

Una vida con propósito

Si le diera un invento que nunca ha visto, no sabría su propósito, y el invento mismo sería incapaz de decírselo. Sólo su creador o el manual de instrucciones podría revelarle su propósito.

Todo empieza con Dios.

Usted no es un accidente.

Aunque hay padres ilegítimos, no hay niños ilegítimos.

¡Usted fue creado como un objeto especial del amor de Dios! Dios lo creó para amarlo. Esta es una verdad sobre la que puede edificar su vida.

“Los he acarreado desde que nacieron; los he cuidado desde que nacieron. Y aún cuando estén viejos, yo seré el mismo. Aún cuando el cabello de ustedes se haya vuelto canoso, los cuidaré. Yo los hice y los cuidaré.” Isaías 46:3-4

Somos producto de nuestro pasado, pero no tenemos que ser sus prisioneros.

El amor bien formado hace desaparecer el temor. Como el temor es debilitante, una vida llena de temor con miedo de la muerte, con miedo del juicio es una vida que todavía no ha sido formada totalmente en amor.” 1 Juan 4:18

El deseo de adquirir se convierte en la única meta de sus vidas. Esta fuerza que los conduce a siempre querer tener más y más, está basada en ideas erróneas que dicen que tener más me hará más feliz, más importante y más seguro; pero estas tres ideas son falsas. Las posesiones solamente proveen una felicidad temporal. Debido a que las cosas no cambian, eventualmente nos aburrimos de ellas y entonces queremos una versión mejor, mayor y más nueva.

No conozco todas las claves del éxito, pero una clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo.

La mayor tragedia no es la muerte, sino una vida sin propósito.

Sin un propósito claro no tiene un fundamento sobre el cual basar sus decisiones, dividir su tiempo y usar sus recursos. Tendrá la tendencia a tomar decisiones basadas en circunstancias, presiones y en su estado emocional en ese momento. Las personas que no conocen su propósito tratan de hacer demasiado – y eso causa estrés, fatiga y conflicto.

Si no puede acabar todo lo que tiene que hacer, entonces eso significa que está tratando de hacer más de lo que Dios determinó que hiciera.

Si quiere que su vida tenga impacto, ¡enfóquela! Deje de andar metiéndose en todo. Deje de tratar de hacerlo todo. Recorte incluso las buenas actividades y haga solamente lo que más importa. Nunca confunda la actividad con la productividad. Puede estar muy ocupado sin un propósito, ¿y eso para qué?

No fue puesto en la tierra para ser recordado. Fue puesto aquí para prepararse para la eternidad.

Cuando comprenda plenamente que la vida es más que sólo el aquí y el ahora, y se dé cuenta que la vida es sólo una preparación para la eternidad, entonces empezará a vivir diferente. Empezará a vivir a luz de la eternidad, y eso determinará como maneja cada relación, cada actividad y cada circunstancia. De pronto, muchas actividades, metas e incluso problemas que le parecían ser tan importantes se le volverán triviales, insignificantes y hasta indignos de su atención. Cuanto más cerca viva de Dios, más pequeño le parecerá todo. Cuando vive a luz de la eternidad, sus valores cambian. Usa su tiempo y su dinero con más sabiduría. Le da mayor prioridad a sus relaciones y a su carácter que a la fama o las riquezas o a los logros e incluso que a su diversión. Sus prioridades son reorganizadas. Mantenerse al día con las novedades, las modas y los valores populares simplemente ya no le importan tanto.

No vemos las cosas como son, las vemos como somos.

Si le preguntara cómo se imagina la vida, ¿qué imagen se le vendría a la mente? Esa imagen es su metáfora de la vida. Es la perspectiva de la vida que usted tiene, consciente o inconscientemente, en su mente. Es su propia descripción de cómo la vida funciona y qué espera de ella. Las personas a menudo expresan las metáforas de sus vidas a través de su forma de vestir, sus joyas, sus carros, sus peinados, las calcomanías en sus autos e incluso en sus tatuajes. Su tácita metáfora de la vida influye su vida más de lo que se percata. Determina sus expectaciones, sus valores, sus relaciones, sus metas y sus prioridades. Por ejemplo, si piensa que la vida es una fiesta, su valor principal en la vida será divertirse. Si ve la vida como una carrera, lo importante para usted será la velocidad y probablemente anda deprisa la mayor parte del tiempo. Si ve la vida como un maratón, lo importante para usted será la perseverancia. Si ve la vida como una batalla o un juego, ganar será muy importante para usted.

La Biblia nos ofrece tres metáforas que nos enseñan la perspectiva de Dios de la vida: la vida es una prueba, la vida es un encargo y la vida es una función temporal.

El carácter es tanto desarrollado como revelado mediante las pruebas, y la vida entera es una prueba. Usted está siendo siempre probado. Dios observa constantemente cómo responde a las personas, a los problemas, al éxito, al conflicto, a las enfermedades, a las desilusiones ¡y aún al clima! El incluso observa hasta las acciones más comunes como cuando le abre la puerta a otros, cuando recoge un pedazo de basura o cuando es cortés con el empleado de la tienda o con la mesera.

Será probado por cambios drásticos, por promesas incumplidas, por problemas imposibles, por oraciones no contestadas, por crítica inmerecida e incluso por tragedias sin sentido.

Nuestro tiempo en la tierra y nuestra energía, inteligencia, oportunidades, relaciones y recursos son todos dones de Dios que El ha confiado a nuestro cuidado y administración. Somos administradores de todo lo que Dios nos ha dado.

Todo lo que disfrutamos ha de ser tratado como un encargo que Dios ha puesto en nuestras manos.

Cómo manejo mi dinero determina cuánto Dios puede confiarme con bendiciones espirituales.

Su identidad está en la eternidad y su patria es el cielo. Cuando comprenda esta verdad, dejará de preocuparse por “tenerlo todo” en la tierra.

El hecho de que la tierra no es el hogar final de nosotros explica por qué, como seguidores de Jesús, experimentamos dificultades, angustias y rechazo en este mundo. Explica también por qué algunas de las promesas de Dios no parecen cumplirse, por qué algunas oraciones no parecen ser contestadas y por qué algunas circunstancias parecen ser injustas. Este no es el final del cuento. Para que no nos apeguemos demasiado a esta tierra, Dios permite que sintamos una cantidad significante de descontento y de insatisfacción en la vida – anhelos que nunca serán satisfechos en este lado de la eternidad. ¡No nos sentimos completamente felices aquí porqueno está supuesto a ser así! La tierra no es nuestro hogar final; fuimos creados para algo mucho mejor.

Cuando la vida se ponga difícil, cuando sea abrumado por la duda o cuando se pregunte si vivir para Cristo merita el esfuerzo, recuerde que todavía no ha llegado a casa. Cuando muera, no dejará su casa se irá a casa.

Dios quiere que nuestra adoración sea motivada por el amor, la gratitud y el deleite, no por la obligación.

Dios no le dio sus habilidades para propósitos egoístas. Se le fueron dados para beneficiar a otros, así como a otros les fueron dadas habilidades para su beneficio.

Traerle deleite a Dios, vivir para su placer, es el primer propósito de su vida. Cuando entiende totalmente esta verdad, nunca jamás tendrá el problema de sentirse insignificante.

Cada parte del culto de la iglesia es un acto de adoración: cuando se ora, cuando se leen las Escrituras, cuando se canta, cuando hay confesión, cuando hay silencio, cuando se está quieto, cuando se escucha el sermón, cuando toma notas, cuando da la ofrenda, cuando bautizan, cuando hay Santa Cena, cuando se llena la tarjeta de compromiso y aún cuando saluda a otros adoradores.

La adoración no tiene nada que ver con el estilo, el volumen o el ritmo de una canción. Dios ama toda clase de música porque El la inventó toda – rápida y lenta, alegre y suave, vieja y nueva. Probablemente a usted no le gustan todas ¡pero a Dios sí! Si es ofrecida a Dios en espíritu y verdad, es un acto de adoración.

No existe lo que se llama música “cristiana”; sólo hay lírica cristiana. Son las palabras las que hacen que una canción sea sagrada, no la melodía. No hay melodías espirituales. Si le pusiera una canción sin las palabras, no habría manera que usted supiera si es una canción “cristiana” o no.

Adoramos para el beneficio de Dios. Cuando adoramos, nuestra meta es traerle placer a Dios, no a nosotros mismos. Si alguna vez ha dicho, “Hoy no saqué nada de la adoración”, usted adoró por la razón equivocada. La adoración no es para usted. Es para Dios. Claro, la mayoría de los cultos de “adoración” también incluyen elementos de compañerismo, edificación y evangelismo; y sí hay beneficios durante la adoración, pero no adoramos para complacernos a nosotros mismos. Nuestro motivo es traerle gloria y placer a nuestro Creador.

¿Cómo es posible hacer todo para la gloria de Dios? Al hacer todo como si lo estuviera haciendo para Jesús y al mantener una conversación continua con él mientras lo hace. La Biblia dice, “Cualquier cosa que hagan, háganlo con todo su corazón, como haciéndolo para el Señor, no para los hombres.”

Confiar en Dios completamente significa que tiene fe que El sabe qué es lo mejor para su vida. Es tener la expectación de que El cumplirá sus promesas, de que le ayudará con sus problemas y de que hará lo imposible cuando sea necesario.

Confiar es un acto de adoración.

La obediencia retardada es en realidad una desobediencia.

La obediencia parcial es desobediencia.

Cuando nos enfrentamos con nuestras limitaciones, reaccionamos con irritación, con enojo y con resentimiento. Queremos ser más altos (o más bajos), más inteligentes, más fuertes, más talentosos, más bellos y más pudientes. Queremos tenerlo todo y hacerlo todo y nos irritamos cuando esto no ocurre. Y entonces cuando notamos que Dios le dio a otros características que no tenemos, respondemos con envidia, celos y autocompasión.

Otro aspecto de una vida totalmente entregada es la confianza. Abraham siguió la guía de Dios sin saber dónde iría. Ana esperó por el tiempo perfecto sin saber cuándo. María esperó un milagro sin saber cómo. José confió en el propósito de Dios sin saber porqué las circunstancias ocurrieron como ocurrieron. Cada una de estas personas estaba totalmente entregada a Dios.

Usted sabe que está entregado a Dios cuando está dependiendo en Dios que resuelva las cosas, en lugar de tratar de manipular a otros, de forzar su agenda y de controlar la situación. Usted suelta las riendas y deja que Dios haga su obra. No tiene que estar siempre “en control.”

La clave de la amistad con Dios no es cambiar lo que hace sino cambiar su actitud hacia lo que hace. Lo que normalmente hace para usted mismo, lo comienza a hacer para Dios, ya sea comer, bañarse, trabajar, relajarse o sacar la basura.

Ningún lugar es más cercano a Dios que donde está en este momento.

Cuando piensa en un problema repetidamente en su mente, eso se llama preocupación. Cuando piensa en la Palabra de Dios repetidamente en su mente, eso es la meditación. Si sabe cómo preocuparse ¡ya sabe cómo meditar! Sólo necesita cambiar su atención, de los problemas a los versículos de la Biblia. Cuanto más medite en la Palabra de Dios, menos tendrá de qué preocuparse.

Expresar la duda es a veces el primer paso hacia el próximo nivel de intimidad con Dios.

El dolor es el combustible de la pasión – nos da la energía para cambiar, con una intensidad que normalmente no poseemos.

Podemos adorar a Dios imperfectamente, pero no podemos adorarlo sin sinceridad.

La mayor distracción en la adoración es usted mismo – sus intereses y su preocupación de lo que otros están pensando de usted.

Hay muchas formas de alabanza que son mencionadas en la Biblia, entre ellas la confesión, gritar, ponerse de pie en honra, arrodillarse, bailar, hacer ruidos alegres, testificar, tocar instrumentos musicales y levantar las manos. 4 El mejor estilo de adoración es el que más auténticamente representa su amor por Dios, basado en el pasado personal y la personalidad que Dios le dio.

Nueve maneras posibles que personas pueden usar para acercarse a Dios: Los Naturalistas se sienten más inspirados a amar a Dios en la naturaleza, en ambientes naturales. Los Sensoriales aman a Dios con sus sentidos y aprecian bellas reuniones de adoración que envuelven ver, gustar, oler y tocar, no sólo oír. Los Tradicionalistas se acercan a Dios a través de ritos, liturgias, símbolos y estructuras invariables. Los Ascetas prefieren amar a Dios en la soledad y la simplicidad. Los Activistas aman a Dios al confrontar el mal, batallar las injusticias y trabajar para hacer el mundo un lugar mejor. Los Entusiastas aman a Dios a través de la celebración. Los Siervos aman a Dios al amar a otros y atender sus necesidades. Los Contemplativos aman a Dios a través de la adoración. Los Intelectuales aman a Dios al estudiar con sus mentes.

Ser sensitivo a los no creyentes que visitan sus reuniones de adoración es un mandato bíblico. Ignorar este mandato es desobediencia y falta de amor.

Cuando alaba a Dios aún cuando no siente ganas, cuando se sale de la cama a adorar aunque esté cansado o cuando ayuda a otros aunque esté agotado, está ofreciendo un sacrificio de adoración a Dios. Eso complace a Dios.

El nivel más profundo de adoración es alabar a Dios a pesar del dolor, darle gracias durante la prueba, confiar en El cuando es tentado, entregarse a El cuando está sufriendo y amarlo cuando parece distante.

Cuando está recién convertido, Dios le da un montón de emociones reafirmadoras y muchas veces le contesta oraciones inmaduras y egoístas – sólo para que sepa que El existe. Pero a medida que crece en la fe, El lo va a separar de esas dependencias.

Las situaciones que van a poner a prueba su fe serán esos momentos cuando la vida se le está derrumbando y no encuentra a Dios por ningún lado.

Nunca dude en la oscuridad lo que Dios le dijo en la luz.

He aquí, aunque Él me matare, en Él esperaré; no obstante, defenderé delante de Él mis caminos. Job 13:15

Cuando se siente abandonado por Dios y aún así continúa confiando en El a pesar de sus sentimientos, lo adora de la manera más profunda.

Jesús dijo que el amor que nos tenemos unos por otros – no nuestras creencias doctrinales – es nuestro mayor testimonio al mundo.

Dios quiere que usted esté regularmente en comunión íntima con otros creyentes para que pueda desarrollar su habilidad de amar. El amor no puede ser aprendido en el aislamiento. Usted tiene que estar alrededor de personas – aunque sean personas irritantes, imperfectas y frustrantes.

He estado al lado de muchas personas en sus momentos finales, cuando están a punto de entrar a la eternidad, y nunca les oí decir, “¡Tráiganme mis diplomas! Quiero verlos por última vez. Enséñenme mis trofeos, mis medallas, el reloj de oro que me dieron cuando me jubilé.” Cuando la vida en la tierra se está acabando, nadie se rodea de objetos. Lo que queremos a nuestro alrededor son personas – las personas que amamos y con las que tenemos una relación. En nuestros momentos finales, todos nos damos cuenta que la vida consiste en las relaciones. Lo sabio es aprender esta verdad lo más pronto posible. No espere hasta que esté en su lecho de muerte para darse cuenta que no hay nada más importante.

El tiempo es su regalo más valioso porque sólo tiene una cantidad limitada. Puede hacer más dinero, pero no puede hacer más tiempo. Cuando le da a alguien de su tiempo, le está dando una porción de tiempo que nunca podrá recuperar. Su tiempo es su vida. Por eso es que el mayor regalo que le puede dar a alguien es su tiempo.

Amar significa entregarse – poner a un lado mis preferencias, mi comodidad, mis metas, mi seguridad, mi dinero, mi energía o mi tiempo para el beneficio de otra persona.

¿Por qué es ahora el mejor momento para expresar su amor? Porque no sabe por cuánto tiempo tendrá la oportunidad. Las circunstancias cambian. Las personas mueren. Los hijos crecen. No tiene ninguna garantía del mañana. Si quiere expresar su amor, tiene que hacerlo hoy.

El primer síntoma de la declinación espiritual es la asistencia inconsistente a las reuniones de adoración y a otras reuniones de creyentes. Cuando somos negligentes con la comunión, todo lo demás se comienza a deteriorar también.

La Biblia llama a la iglesia “la esposa de Cristo” y “el cuerpo de Cristo.” No puedo concebir decirle a Jesús, “Te amo, pero no me gusta tu esposa,” o, “Te acepto pero rechazo tu cuerpo.” Pero eso es lo que hacemos cuando descartamos o denigramos o nos quejamos de la iglesia. Sin embargo, Dios nos ordena que amemos la iglesia tanto como Jesús la ama. La Biblia dice, “Amen a su familia espiritual.” Desdichadamente, muchos cristianos usan la iglesia pero no la aman.

“No te entrometas en mi vida” no es una frase cristiana. Somos llamados y se nos ha mandado a que estemos involucrados en las vidas de otros. Si conoce a alguien que está flaqueando espiritualmente en este momento, es su responsabilidad buscar a esa persona y traerla de nuevo a la congregación.

La diferencia entre ser alguien que asiste a la iglesia y ser alguien que es miembro es el compromiso. Los asistentes son como espectadores sentados en las graderías; los miembros se envuelven en el ministerio. Los asistentes son consumidores; los miembros son contribuidores. Los asistentes quieren los beneficios de una iglesia sin compartir las responsabilidades.

En lo que concierne a la comunión, el tamaño es importante: cuanto más pequeño, mejor. Se puede adorar en una multitud, pero no se puede tener comunión en ella. Una vez que un grupo tiene más de diez personas, alguien dejará de participar – generalmente la persona más callada – y unos cuantos dominarán el grupo.

La comunión auténtica no es tener conversación superficial e inconsecuente. Es compartir genuinamente, de corazón a corazón, y a veces desde lo más profundo de nuestro ser. Esto ocurre cuando las personas comparten sinceramente acerca de quiénes son y qué está pasando en sus vidas. Comparten sus heridas, revelan sus sentimientos, confiesan sus fracasos, exponen sus dudas, admiten sus temores, reconocen sus debilidades y piden ayuda y oración.

Es en los tiempos de profundas crisis, dolor y duda que nos necesitamos los unos a los otros. Cuando las circunstancias nos aplastan hasta el punto que nuestra fe flaquea, entonces es cuando más necesitamos amigos creyentes. Necesitamos un grupo de amigos que tenga fe en Dios por nosotros y que nos sostenga. En un grupo, el Cuerpo de Cristo es real y tangible aún cuando Dios parezca lejano. Esto es lo que Job necesitaba desesperadamente durante su sufrimiento.

Porque somos personas imperfectas y pecadoras, inevitablemente nos vamos a herir unos a otros cuando estamos juntos por un largo tiempo. Algunas veces nos herimos unos a otros intencionalmente y a veces sin intenciones, pero de una manera u otra, se necesitan cantidades masivas de misericordia y de gracia para crear y mantener la comunión.

El perdón es dejar ir el pasado. La confianza tiene que ver con el comportamiento que se verá en el futuro. El perdón tiene que ser inmediato, ya sea que la persona lo pida o no. La confianza tiene que ser reconstruida con el tiempo. Necesita ver consistentemente buen comportamiento. Si una persona lo hiere repetidamente, Dios lo manda a que perdone instantáneamente, pero no espera que confíe en ella inmediatamente y no espera que continúe dejándola que le hiera. La persona tiene que probar que ha cambiado con el tiempo. El mejor lugar para restaurar la confianza es dentro del contexto de apoyo de un grupo que nos ofrece aliento y al que nos hacemos responsables.

La mayoría de las personas no tienen a nadie en sus vidas que les tengan suficiente amor como para decirles la verdad (aún cuando esta sea dolorosa), y por tanto continúan en sus comportamientos autodestructivos.

La humildad no es pensar menos de usted mismo, es pensar menos en usted mismo. La humildad es pensar más en otros.

En cada iglesia y en cada grupo hay al menos una persona “difícil”, generalmente más de una. Estas personas pueden tener necesidades emocionales especiales, profundas inseguridades, manierismos irritantes o pocas habilidades sociales. Podría catalogar a ésta persona como un N.E.G. — “Necesita Extra Gracia.” Dios puso a estas personas entre nosotros tanto para nuestro beneficio como para el de ellos. Son una oportunidad para crecer y para poner a prueba la comunión.

La mayoría de los conflictos tienen su raíz en necesidades que no han sido satisfechas. Algunas de estas necesidades sólo pueden ser satisfechas por Dios. Cuando tiene la expectación de que alguien – un amigo, un cónyuge, su jefe o un miembro de su familia – satisfaga una necesidad que sólo Dios puede satisfacer, se está exponiendo a la desilusión y a la amargura. Nadie puede satisfacer todas sus necesidades excepto Dios.

Cuando la comunión está lastimada o rota planee una conferencia de paz inmediatamente. No lo prorrogue, no haga excusas y no prometa que lo hará algún día. Ponga en su agenda que tendrá una reunión cara a cara lo más pronto posible. La demora sólo profundiza el resentimiento y pone las cosas peor. Cuando hay un conflicto, el tiempo no sana nada; sólo causa que la herida se infecte más.

La manera en que manejamos un conflicto muchas veces produce una herida mayor que el problema original.

Cuando nos enfocamos en personalidades, preferencias, interpretaciones, estilos o métodos, siempre ocurre la división.

Muchos cristianos mal interpretan la promesa de Jesús sobre la “vida abundante” y creen que significa una salud perfecta, un estilo de vida cómodo, la felicidad constante, la realización de todos los sueños y el alivio instantáneo de los problemas a través de la fe y la oración. En resumen, esperan que la vida cristiana sea fácil. La expectación que tienen es vivir un cielo aquí en la tierra.

No hay nada que moldeará su vida más que los compromisos que haga. Sus compromisos pueden desarrollarlo o destruirlo; pero de la manera que sea, lo definirán. Dígame a qué está comprometido y le diré lo que será en veinte años. Nos convertimos en lo que nos comprometemos.

Muchos de nuestros problemas ocurren porque basamos nuestras decisiones en autoridades inciertas: la cultura (“todo mundo lo hace”), la tradición (“siempre lo hemos hecho así”), la razón (“parecía lógico”) o las emociones (“se sentía bien”).

La Biblia no fue dada para aumentar nuestro conocimiento sino para cambiar nuestras vidas.

Sus experiencias más profundas y más íntimas de adoración probablemente ocurrirán en sus días más negros – cuando su corazón está quebrantado, cuando se siente abandonado, cuando ya no tiene opciones, cuando el dolor es grande – y se vuelve únicamente a Dios. Es durante el sufrimiento que aprendemos a orar nuestras oraciones más auténticas, más sentidas y más sinceras. Cuando sentimos dolor, no tenemos energía para oraciones superficiales.

Los problemas nos forzan a poner los ojos en Dios y a depender de El en lugar de nosotros mismos.

Nunca sabrá que Dios es todo lo que necesita hasta que Dios sea todo lo que le queda.

No importa cuál sea la causa, ninguno de sus problemas pudo haber ocurrido sin el permiso de Dios. Todo lo que le pasa a un hijo de Dios es filtrado por el Padre y su intención es usar eso para bien aún cuando Satanás y otros lo quieren para mal.

Somos como joyas, moldeadas por el martillo y el cincel de la adversidad. Si el martillo del joyero no es lo suficientemente fuerte para remover nuestras asperezas, Dios usará un mazo. Si somos muy tercos, Dios usará un martillo de aire para pavimento. El usará lo que sea necesario.

El secreto de la perseverancia es recordar que su dolor es temporal pero su recompensa será eterna.

La Biblia dice, “Regocíjense siempre en el Señor.” 28 No dice, “Regocíjense en su dolor.” Eso es masoquismo. Usted debe de regocijarse en el Señor. No importa qué le está pasando, puede regocijarse en el amor de Dios, en Su cuidado, en Su sabiduría, en Su poder y en Su fidelidad.

En cierto sentido puede considerar la tentación como un cumplido. Satanás no tiene que tentar a aquellos que ya están haciendo su malvada voluntad; ya son suyos. La tentación es una señal de que Satanás lo odia, no una señal de debilidad o de mundanidad.

La realidad es que cuanto más profundice su intimidad con Dios, tanto más Satanás tratará de tentarlo. Desde el momento en que se convirtió en un hijo de Dios, Satanás, como un jefe de la mafia, ha puesto un “contrato” por su cabeza. Usted es su enemigo y él está tramando su caída. Algunas veces cuando está orando, Satanás le sugerirá pensamientos grotescos o malvados sólo para distraerlo y avergonzarlo. No se alarme ni se sienta avergonzado, más bien entienda que Satanás teme a sus oraciones y hará cualquier cosa para detenerlas. En lugar de condenarse diciendo, “¿Cómo pude haber pensado semejante cosa?”, trátelo como una distracción de Satanás e inmediatamente vuelva a concentrarse en Dios.

Otras veces nos sentimos apenados de pedirle ayuda a Dios porque nos dejamos llevar por la misma tentación repetidamente. Pero Dios nunca se pone irritado, aburrido o impaciente cuando seguimos yendo a El.

Cada vez que trata de bloquear un pensamiento para mantenerlo fuera de su mente, lo mete más profundo en su mente. Al resistirlo, lo que hace es fortalecerlo. Esto es especialmente verdadero con la tentación. No derrota la tentación al luchar contra el sentimiento que le produce. Cuanto más luche contra el sentimiento, más lo consumirá y lo controlará. Lo fortalece cada vez que piensa en él.

Cuantos menos secretos tenga, menos enfermo se sentirá. Así que, quítese su máscara, deje de pretender que es perfecto y camine hacia la libertad.

Siempre que alguien me dice en confianza, “Nunca le he dicho esto a nadie hasta ahora”, me pongo emocionado por esa persona porque sé que está a punto de experimentar un gran alivio y una gran liberación. La válvula de presión va a ser abierta y por primera vez va a ver un rayo de esperanza para su futuro. Esto siempre ocurre, si hacemos lo que Dios nos dice al admitir nuestras luchas a un amigo con integridad.

Su carácter es la suma total de sus hábitos.

La razón por la que tenemos que pasar por la misma lección es porque la olvidamos.

Uno no recibe salvación mediante el servicio, sino que uno recibe salvación para servir.

La última cosa que muchos creyentes necesitan en la actualidad es ir a otro estudio bíblico. Ya saben más de lo que están poniendo en práctica. Lo que necesitan son experiencias de servicio en las que puedan ejercitar sus músculos espirituales.

Sus dones espirituales no se le fueron dados para su beneficio sino para el beneficio de otros, así como dones fueron dados a otras personas para su beneficio.

Dos problemas comunes son “la envidia de dones” y “la proyección de dones.” El primero ocurre cuando comparamos nuestros dones con los de otros, nos sentimos insatisfechos con lo que Dios nos dio y nos resentimos o nos ponemos celosos de cómo Dios usa a otros. El segundo problema ocurre cuando tenemos la expectación de que todos tengan nuestros dones, de que hagan lo que hemos sido llamados a hacer y de que se sientan tan apasionados por ello como nosotros.

La Biblia usa el término corazón para describir el conjunto de deseos, esperanzas, intereses, ambiciones, sueños y afecciones que tiene.

Cuando pequeño, talvez descubrió que estaba intensamente interesado en algunos temas que a nadie en su familia le interesaban. ¿De dónde vinieron esos intereses? Vinieron de Dios. Dios tenía un propósito al darle esos intereses natos. Su latido emocional es la segunda clave para entender su molde para servir. No ignore sus intereses. Considere cómo pueden ser usados para la gloria de Dios. Hay una razón por la que le gusta mucho hacer estas cosas.

Dios diseñó a cada uno de nosotros de tal manera que nadie tuviera un doble en el mundo. Nadie tiene exactamente la misma mezcla de factores que lo hacen a usted único. Esto significa que nadie en el mundo jamás podrá jugar el papel que Dios planeó para usted. Si no hace su contribución única al Cuerpo de Cristo, nadie la hará.

Si realmente desea ser usado por Dios, tiene que entender una potente verdad: las mismas experiencias que más ha resentido o que más le han hecho sentir remordimiento –esas que ha querido esconder y olvidar – son las experiencias que Dios quiere usar para ayudar a otros. ¡Ellas son su ministerio!

Usted tiene decenas de habilidades y dones ocultos que no sabe que tiene porque nunca ha intentado usarlos.

Bastante del servicio que hacemos es a menudo para servirnos a nosotros mismos. Servimos para hacer que le gustemos a otros, para ser admirados o para lograr nuestras metas. Eso es manipulación, no ministerio.

Dios nunca se ha impresionado con la fuerza o la autosuficiencia. De hecho, a El lo atraen personas que son débiles y que lo admiten. Jesús consideró este reconocimiento de nuestra necesidad, como ser “pobre en espíritu.” Es la actitud número uno que Dios bendice.

La cualidad esencial para el liderazgo no es la perfección sino la credibilidad.

Si quiere que Jesús regrese más pronto, concéntrese en cumplir su misión, no en descifrar profecías.

Aunque es sabio aprender de la experiencia, es más sabio aprender de las experiencias de otros.

Nuestras mayores lecciones salen de nuestro dolor, y la Biblia dice que Dios mantiene un registro de nuestras lágrimas.

Mis huídas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro? Salmo 56:8

¿Cómo sabe cuándo Dios está en el centro de su vida? Cuando Dios está en el centro de su vida, usted adora; cuando no está, se preocupa. La preocupación es la señal de aviso que Dios ha sido puesto a un lado.

El hecho que frecuentemente no recibimos el impacto total de versículos familiares, no debido a que sea una traducción inexacta, sino simplemente ¡porque se nos han hecho muy familiares! Pensamos que sabemos lo que un versículo dice porque lo hemos leído u oído muchas veces. Entonces cuando lo encontramos citado en un libro, lo leemos rápidamente y no recibimos su impacto total.

Respuestas a las dificultades de la vida.

Rick Warren.

Sufres de estres, soledad y depresión? Pasas por un fracaso, estás intranquilo y tienes temor al futuro? Entonces acércate a este excelente libro en donde el autor te dará algunas respuestas para solucionar tu problema. Calificación de 10.
Respuestas a las dificultades de la vida.

Respuestas a las dificultades de la vida.

La Biblia no fue dada para aumentar nuestro conocimiento, sino para transformar nuestras vidas.

El primer principio para controlar el estrés en su vida es este: sepa quién es. Este es el principio de la identidad.

El segundo principio del manejo del estrés en la vida de Cristo se halla en Juan 5:30: “Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo sólo según lo que oigo, y mi juicio es justo, pues no busco hacer mi propia voluntad sino cumplir la voluntad del que me envió”. Este es el principio: sepa a quién trata de agradar.

Cuando uno no conoce a quién está tratando de agradar, se rinde ante tres cosas: la crítica (porque le afecta lo que otros piensen de su persona), la rivalidad (porque le preocupa que otro le lleve la delantera), y el conflicto (porque se siente amenazado cuando alguien discrepa de uno).

Nos encanta atribuirles a otros la causa de nuestro estrés: “Tú me obligaste…”, “Debo…”, “Tengo que…”. En realidad, hay pocas cosas en la vida (sin mencionar el empleo) que tenemos que hacer. Cuando decimos: “Tengo que hacerlo”, “Debo hacerlo”, “Necesito hacerlo”, realmente estamos diciendo “Escojo hacerlo, porque no deseo pagar las consecuencias”, difícilmente podrá alguien obligarnos a hacer algo, de manera que no podemos culpar a otro de nuestro estrés. Cuando nos encontramos bajo presión, decidimos permitir que otros nos presionen. No somos víctimas a menos que permitamos que las exigencias de los demás nos presionen.

“Aunque yo sea mi propio testigo… mi testimonio es válido, porque sé de dónde he venido y a dónde voy” (Juan 8:14). El principio es este: sepa lo que trata de lograr.[…] Todos los días usted vive de acuerdo a las prioridades o a las presiones.

Concéntrese en una sola cosa a la vez. Este es el principio de la concentración.

No lo haga todo usted mismo. Use el principio de delegar. ¿Sabe por qué nos ponemos tensos y nos afanamos? Porque creemos que todo depende de nosotros. Aquí estoy, Atlas, cargando con las inquietudes del mundo entero, todo sobre mis hombros. Si por desgracia las suelto,el mundo se desarmará.

¿Por qué no delegar el trabajo? ¿Por qué no involucrar a otros? ¿Por qué tratamos de hacerlo todo nosotros solos? Hay dos razones. La primera es el perfeccionismo. Pues razonamos: “Si deseo que salga bien hecho el trabajo, tendré que hacerlo yo mismo”.[…] La otra razón porque reusamos delegar es la inseguridad personal. “¿Qué hago si le entrego la responsabilidad a otra persona y termina haciéndolo mejor que yo?”.

Parece ser un hábito irónico del hombre que cuando pierde su rumbo, aumenta su velocidad al doble.

Apartar un tiempo para disfrutar de la vida. Ese es el principio de la relajación y la recreación.

Demasiadas veces procuramos separar lo secular de lo espiritual. De una manera muy cómoda, mantenemos nuestra vida cristiana separada de nuestra vida profesional. Sin embargo, esto impide que Dios bendiga su negocio o empleo. Dios bendecirá cualquier cosa que usted le dé. Si le da su vida, El la bendecirá en su totalidad. Pero si sólo le da una porción de ella, El solo bendecirá lo que usted le permita.

Cuando Dios trabaja en su vida, siempre hay riesgos porque El quiere que usted viva por fe.

Para recuperarse de un fracaso usted debe anticipar las promesas de Dios en su vida.

Quizá se sienta como los discípulos antes de llegar Cristo: “He trabajado toda la noche y he terminado con una red vacía”. ¿Se asemeja esto a su actitud hacia su matrimonio, su empleo u otra dificultad personal? Usted siente que no mejora así que se dice: “¿Para qué seguir intentando? ¿Para qué hacer el esfuerzo? Tal vez se ha hecho un poco cínico en cuanto a la vida.[…] El que no resuelva su problema no significa que no hay solución. A través del fracaso, con frecuencia aprendemos las lecciones que nos ayudan a tener éxito. El mensaje de Dios para usted es este: “No te rindas”. Inténtelo de nuevo, pero esta vez hágalo con Jesús en su barca. El hará la diferencia.

Nuestras emociones son resultado de nuestros pensamientos. Si piensa de una manera negativa, usted va a experimentar la depresión. Sus emociones son causadas por su forma de interpretar la vida. Si mira la vida desde una perspectiva negativa se va a desanimar. […] Si mira las cosas desde la perspectiva correcta, no experimentará depresión.

Nos enfocamos en cómo nos sentimos en lugar de ver la realidad. […] Esto se llama razonamiento emotivo, y es destructivo. Es la idea que dice: “Me siento así, de manera que debe ser realidad”.

Las emociones nos engañan con frecuencia de manera que si nos concentramos en ellas en lugar de la realidad, podríamos tener problemas.

No se compare con nadie más, porque todos somos únicos. Sólo hay una persona que puede ser, usted mismo. Si siempre está imitando a otros y actuando como ellos, se va a deprimir. La única persona que puede protagonizar es usted mismo. Eso es todo lo que Dios desea. Es todo lo que espera. Cuando empezamos a compararnos con otros, caemos en una trampa: tendemos a comparar nuestras debilidades con las habilidades de otros, olvidando que las áreas débiles de esas personas pueden ser aquellas en las que nosotros somos fuertes.

Dios nos dio a cada uno libre albedrío. Cuando usted asume la responsabilidad de las decisiones de otros, toma una carga que le traerá depresión. Uno puede influenciar a otros, pero no controlarlos. La decisión final es de ellos. No se deprima por algo que está fuera de su control.

Cuando estamos deprimidos, exageramos lo negativo. Todo luce mal. Si estamos deprimidos, el mundo entero se echa a perder.

La manera más rápida de superar la depresión consiste en dejar de sentarse en medio de la autocompasión. Deje de fijar sus ojos en sí mismo y empiece a mirar las necesidades de los demás. […] Si está mirándose constantemente se va a desanimar.

Usted no tiene que pasar la vida a merced de sus emociones, y usted puede controlar lo que piensa. Puede decidir cambiar sus pensamientos. Deje que Dios cambie esas concepciones erróneas y dañinas como aquella que dice: “Si alguien me critica significa que no sirvo para nada. “Para sentirme realizado o realizada en la vida, necesito ser amado por todos”.

Dios nunca tuvo intención de que usted tuviera una vida promedio y mediocre. Usted está diseñado para la excelencia y fue creado de manera única. En lugar de ser uno en un millón, en realidad es ¡uno en seis mi millones! No hay nadie más como usted; usted es único.

El primer principio para vivir por encima del periodo consisten en tener una gran aspiración. Usted necesita un sueño. si no lo tiene, está sin rumbo. Cuando uno deja de soñar empieza a morirse. Cuando deja de fijarse metas, deja de crecer. Usted necesita algo por lo cual perseverar, una meta de excelencia.

No se preocupe de lo que no posee cuando lo que posee es fe.

¿Qué es lo que hace a la ambición buena o mala? Una cosa: la intención tras ella.

Mansedumbre no significa debilidad. Es una actitud de confianza sosegada, de tranquilidad interior y paz mental. La mansedumbre guarda a la persona de acalorarse cuando las cosas se agitan. Es una actitud que dice: “Aunque todo se me venga encima y todos la agarren conmigo, aunque las cosas se pongan tensas y tenga todo el derecho de sentirme nervioso, mantendré la calma. No voy a perder los estribos”.

El descansar y dejar de vivir como otra personas que uno no es, resulta ser una experiencia liberadora. El fundamento de la paz mental es no procurar vivir como alguien que uno no es. Esté tranquilo y sea usted mismo. Dios le creó y El le ama tal cual es, con o sin arrugas. Para él, usted es especial.

No puede escoger todas las circunstancias que entran a su vida, pero sí que esas cosas hagan de usted una persona amargada o una persona mejor. La responsabilidad es suya. Nadie puede arruinar su vida sino usted mismo.

El dinero es para utilizarlo no para amarlo. Dios quiere que se usen las cosas y se ame a las personas. Pero si uno ama las cosas, usa las personas.

Se ha dicho que los problemas nunca nos deben hacer caer, sino sobre nuestras rodillas. Dios permite estas situaciones en nuestra vida por razones específicas. Sin perseverancia, no se llega lejos. La paz llega cuando se acepta la responsabilidad por las decisiones que se toman; escoja las prioridades de Dios, y persevere confiadamente.

Algunas veces, lo más espiritual que uno puede hacer es simplemente ir a la cama y reposar, o tomar unas vacaciones
modestas.

¿Sabe cuando se expone más al desánimo? Cuando va a mitad del proyecto. Todos trabajan arduamente al principio.

¿Qué basura hay en su vida? Son esas cosas triviales que le hacen perder su tiempo,le consumen energías y le frustran las que le impiden ser todo lo que desea ser; las que le impiden hacer todas esas cosas que realmente son de importancia en la
vida.

Cuando uno anda en compañía de una persona negativa por un buen tiempo, ya sabe lo que sucede. A uno también se le pega el negativismo. si uno escucha a otro decir: “No se puede”, uno empezará a creerle.

La reacción natural del temor es huir. En la vida, existen tres maneras de moverse: en contra de algo bajo la ira, lejos
de algo con temor, y en la misma dirección con amor.

¿Tiene algún problema? Reorganice su vida. ¿Algún problema en su matrimonio? No se rinda. Trate con otra actitud. ¿Algún problema con su negocio? No tire la toalla. Trate con otra táctica. ¿Algún problema con su vida cristiana? No desmaye. Trate con una oración nueva. ¿Algún problema con su salud? Trate con otro médico. Simplemente, no se rinda. Persevere.

Cuando se desanime, deje de pensar en las circunstancias y piense en el Señor. Porque las circunstancias deprimen y
desaniman.

La Biblia afirma que el diablo es el acusador de los cristianos; a él le encanta desanimarnos. Esa es su herramienta número uno, porque sabe que un cristiano desalentado tiene un potencial limitado. Sabe que si decaemos, nuestra eficiencia se neutraliza. De manera que hace todo lo posible para desanimarnos.

Muchos sencillamente no saben quién es su enemigo. A menudo creemos que es otra persona que trata de quitarnos nuestro empleo o algún familiar, pero muchas veces el enemigo es nuestra propia actitud: No es tanto la situación lo que nos desalienta, sino la forma en que respondemos a ella.

La oración debe ser la primera arma que usemos cuando nos enfrentamos a las batallas de la vida, no la última.[…] Usualmente, lo último que intentamos es orar, porque queremos resolverlo todo nosotros mismos.

Josafat oró de esta manera: “Señor, yo sé que me has ayudado en el pasado. Sé que me puedes ayudar en el futuro. Así que por favor ayúdame ahora”. Y continuó: “Por favor juzga a nuestros enemigos, porque no tenemos fuerzas para enfrentarnos
a este vasto ejército que nos ataca. No sabemos qué hacer, pero nuestra mirada está puesta en ti”. 2 Crónicas 20:6-12

Las circunstancias son como un colchón: Si estamos encima, descansamos tranquilos, pero si estamos debajo, podemos
asfixiarnos. Si mantenemos la mirada puesta en el Señor, permaneceremos encima de nuestras circunstancias.

Con frecuencia, cuando estamos en la crisis, descartamos las cosas que son importantes para nosotros, los valores que abrazamos en tiempos mejores. Tendemos a descartar todo porque estamos bajo presiòn y queremos deshacernos de todo. Nos volvemos impulsivos. Abandonamos nuestros sueños. Rompemos relaciones. Descartamos valores que aprendimos en la niñez.

Los navegantes estuvieron a bordo de un pequeño barco en oscuridad por espacio de catorce dìas en pleno mar Mediterráneo, echados de una lado para otro por la tormenta hasta que descartaron todo y perdieron toda esperanza. Tal vez se sienta así mismo. Ha estado atravesando un problema esta última semana, mes o año. El problema lo ha echado de un lado al otro, y ha botado todo, llegando al punto de la desesperación: “¿De qué sirve esto? No hay esperanza. Esta situación es imposible”. Pero recuerde a los navegantes, ellos perdieron la esperanza porque olvidaron que Dios tiene el control. Olvidaron que Dios tiene un plan. Que Dios puede inyectarle esperanza a una situación absolutamente desesperanzadora.

El carácter se revela en la crisis, no se crea en ella. El carácter se crea en las cosas cotidianas, ordinarias y triviales de la vida. Se crea allí, pero se revela cuando naufragamos en una situación que amenaza con tragarnos.

Con frecuencia, cuando las personas se topan con un gran problema quieren cambiar todo lo demás en sus vidas al
mismo tiempo, ¡como si necesitaran más cambios! Una persona pierde a su cónyuge por muerte o divorcio y la reacción típica es: “Voy a renunciar a mi trabajo. Venderé todo y me mudaré a otro lugar para empezar de nuevo”. Pero eso es precisamente lo que no necesitan, más cambios. Lo que necesitan hacer es echar las anclas y procurar estabilidad.

El propósito de Dios es mayor que cualquier situación que jamás experimente. El tiene un plan que sobrepasa cualquier problema que esté encarando en este momento. He aquí el punto: Es peligroso concentrarse más en el problema que en el propósito de su existencia. Si hace eso, se encontrará flotando a la deriva y arrojando todo por la borda. Empezará a desesperarse si mantiene su vista en el problema en vez de fijarla en el propósito de Dios para su vida. Una vez que pierda su meta, perderá de vista la razón por la que existe y quedará sin propósito.

Algunos de ustedes atraviesan una crisis devastadora en este momento. Sus problemas son abrumadores, y usted piensa que va a desfallecer. Permítame decirle esto de parte de Dios: Tal vez pierda la carga; quizá pierda los aparejos; posiblemente el barco; o se moje un poco, pero usted va a vencer, gracias a la promesa de Dios. “El lo dijo. Yo lo creo. Y punto”. Así que ¿Qué va a hacer? Esté tranquilo. Tenga confianza en medio de su crisis.

Cuando Dios nos quiere cambiar, empieza captando nuestra atención, poniéndonos en una situación fuera de nuesttro
control. No podemos ganar, y poquito a poco empezamos a cansarnos. Dios usa las experiencias, los problemas y la crisis para captar nuestra atención. si estamos experimentando una crisis en este momento, es porque Dios se está alistando para cambiarnos para bien. Nunca cambiamos hasta que nos hostigamos con nuestra situación actual, con el status quo. Nunca cambiamos hasta que nos sentimos incómodos y descontentos y nos empezamos a sentir miserables. Cuando nos sentimos lo suficientemente miserables, incómodos e insatisfechos, finalmente nos motivamos a dejarle a Dios que haga algo en nuestras vidas.

La mayoría de las personas pierden los planes de Dios para sus vidas porque se rinden demasiado temprano. Se desaniman. Se desalientan. Cuando Dios permite un problema en sus vidas, en vez de perseverar y decir: “Dios, no soltaré esto hasta que me bendigas; hasta que lo cambies para bien”; simplemente se desaniman y no disfrutan los planes de Dios para sus vidas.

Aún cuando sinceramente deseamos cambiar, necesitamos recordar que no nos metimos en el presente lío de la noche a la mañana. Esas actitudes, acciones, hábitos, temores, flaquezas y formas de responder a nuestros cónyuges, tomaron años en desarrollarse y a veces Dios tiene que quitarlas una por una. Usualmente requiere buen tiempo para que Dios las cambie. Pero no se rinda. Hay esperanza. Persevere. Busque con empeño el plan de Dios para su vida.

Si a estas alturas tiramos la toalla, en el futuro nos vamos a topar con un problema de la misma índole. Si no aprendemos la lección ahora, la tendremos que aprender más adelante, porque Dios nos la va a enseñar de una manera u otra. Nos podemos evitar muchos problemas si reaccionamos apropiadamente cuando nos llega la crisis.

Uno empieza a parecerse a las personas con las que pasa la mayor parte del tiempo.

Para muchos, Dios es sólo un detalle de último momento, una conveniencia. Cuando las cosas se ponen apretadas, lo buscan con desesperación. Pero cuando todo anda bien, lo ignoran.

Si se encuentra en una dificultad o una prueba, no puede darle lujo a la autocompasión. Ella es una de las causas principales de la depresión. A menudo, cuando nos encontramos en serios problemas, y nuestra autoestima está a niveles bajos, empezamos a culparnos a nosotros mismos, y terminamos echándonos al dolor.

Si está en un periodo de desánimo por encontrarse en medio de una prueba, y se está preguntando: ¿Por qué me sucede esto?, considere lo siguiente: Nunca tome una decisión importante cuando esté deprimido. Con frecuencia, cuando estamos desanimados, tenemos la tendencia a decir: “Mejor renuncio”, “Mejor cambio de lugar”, “Mejor busco otro empleo”, “Mejor me divorcio”. Nunca tome una decisión importante si está deprimido porque en ese momento no puede evaluar las cosas con acierto. Su vista se encuentra borrosa y su perspectiva distorsionada. En lugar de eso, encare la tormenta de frente y no caiga en la autocompasión.

Cuando las cosas andan mal, a menudo rechazamos a la persona que más nos hace falta, al Señor.

Dios es mayor que cualquier problema al que usted se enfrente.

El rechazo es una de las cosas más difíciles de sobrellevar para el ser humano. Por esta razón el divorcio es tan doloroso, y por eso Dios abomina el adulterio: es traición y lastima la vida de otros. Es una infidelidad, un abandono, un desamparo y una experiencia muy dolorosa. Dios dice que todo ser humano tiene la necesidad emocional de aceptación y cuando se viola se comete un pecado grave.