Cuentos Sobrenaturales

Carlos Fuentes

Colección de cuentos, como su nombre lo dice, de situaciones sobrenaturales, increíbles en las que los personajes se enfrentan y que no tienen explicación, sin embargo parecieran en algunos casos normales. Calificación de 8. Los que más me gustaron Chac Mool y Letanía de la orquídea. Va el comentario en 5 palabras.
Cuentos sobrenaturales

Cuentos sobrenaturales

Chac Mool. Comprando la muerte en piedra. (Un coleccionista adquiere la famosa figura, sin saber que su destino queda marcado por esa compra).
Pantera en jazz. El miedo anda en pantera. (Una pantera escapa del zoológico y va a dar al baño de un departamento).
Tlactocatzine, del jardín de Flandes. Siempre es tiempo de volver. (La emperatriz Carlota aparece en una casa en Veracruz).
Por boca de los dioses. Un buen jalón de orejas. (La oreja dibujada en una pintura de Tamayo, hace la vida imposible a quien la sacó de su cuadro original).
Letanía de la orquídea. La ambición mata la belleza. (A una persona le crece una orquidea en salva sea la parte).
La muñeca reina. La niña que nunca fue. (La búsqueda de una niña que vive en el recuerdo de un hombre).
El robot sacramentado. Las robots quieren su corazón. (Un rebelión de robots futuristas que tienen como clamor el ser reconocidos no sólo como máquinas).
Un fantasma tropical. Para saber hay que averiguar. (Un adolescente decide descubrir lo que hay detrás de la leyenda de la anciana rica de su pueblo).
Aura. Amor eterno y de terror. (Un joven abogado acepta un trabajo que le revolverá la vida. O ¿se la devolverá?)

Palabras domingueras:
Cartapacio: Carpeta grande para guardar libros y papeles.
Erisipela: Infección cutánea caracterizada por una erupción rojiza que afecta a la cara y al cuero cabelludo, comúnmente acompañada de fiebre.
Mostrenca: Se dice de los bienes sin dueño o propietario conocido.
Flámulas: Banderín
Limo: lodo, cieno
Cenáculo: Reunión de personas con las mismas aficiones e intereses, generalmente escritores o artistas.
Acequia: Zanja o canal por donde se conducen las aguas para regar y para otros fines:
Drapeado: Con muchos pliegues.
Camafeo: Figura tallada en relieve en una piedra preciosa.

Salí tan contento que decidí gastar cinco pesos en un café. Es el mismo al que íbamos de jóvenes y al que ahora nunca concurro, porque me recuerda que a los veinte años podía darme más lujos que a los cuarenta.

Todo en México es eso: hay que matar a los hombres para poder creer en ellos.

Entre los remaches de la ciudad, ¿cuándo he sentido el cambio de las estaciones? Más: no lo sentimos en México; una estación se diluye en otra sin cambiar de paso.

Me encerré en la alcoba; atranqué la puerta con lo que encontré a mano. Posiblemente no serviría para nada; por lo menos, pensé que me permitiría hacerme la ilusión de poder dormir tranquilo.

Todas las cosas… las cosas están naturalmente hechas para cambiar, alterarse, morir, a fin de producir otras que las sucedan.

Hay formas del prestigio que lo abarcan todo.

Tengo la certeza de que por ese camino, si bien obtendría una respuesta, no sabría la verdad.

Los ogros de mi invención, súbitamente, son dos viejos solitarios, abandonados, heridos, que apenas pueden confortarse al unir sus manos con un estremecimiento que me llena de vergüenza. La fantasía me trajo hasta este comedor desnudo para violar la intimidad y el secreto de dos seres expulsados de la vida por algo que yo no tenía el derecho de compartir.

Aparecieron el hombre y la mujer, acurrucados, nuevamente avergonzados, con las cabezas bajas, como los pintó, inolvidablemente, el Masaccio, otra vez expulsados del Paraíso, pero esta vez por su propia voluntad, revelados otra vez en la más total y obscena de las desnudeces, pues sólo ellos dos, entre todos los bienaventurados del cielo, poseían vientres sin sello de nacimiento.

Un nombre es sólo una aproximación a la naturaleza de las cosas.

Pero yo ya había leído en la escuela el cuento de Poe traducido por Cortázar, el de la carta robada. Allí se demuestra que el mejor lugar para esconder algo es el lugar más obvio, el más visible, que de tan visible se vuelve invisible.

Allí estaban las joyas de la vieja dama. Metí la mano para sacar la que más brillaba y allí debí conformarme. Pero ustedes ya saben lo que es la codicia cuando no hay conciencia y volví a meter la mano.

Quieren que estemos solas, señor Montero, porque dicen que la soledad es necesaria para alcanzar la santidad. Se han olvidado de que en la soledad la tentación es más grande.

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Inquieta Compañía

Carlos Fuentes

Muertos, aparecidos, historias fantásticas, personajes singulares que reclaman su lugar en el mundo de los vivos. Conforme avanzó la lectura la calificación fue bajando alarmantemente. El ya conocido resúmen en 5 palabras. Calificación de 7.0
Inquieta compañía

Inquieta compañía

El amante del Teatro. Historia de un amor silente. (Coincidencia de dos amores: el teatro y la mujer).
La gata de mi madre. Cada quien defiende su territorio. (Lo que para unos es una casa antigua, para otros es un castillo eterno).
La buena compañía. Nueva versión de Los Otros. (Unas ancianas tías reciben a un sobrino con características especiales).
Calixta Brand. A veces el amor fastidia. (La perfección de una esposa termina por fastidiar a su esposo).
La bella durmiente. El amor traspasa la muerte. (Reencuentro de dos amantes más allá de la muerte).
Vlad. El precio de ser eterno. (Un singular personaje que busca trascender a cualquier precio).

Entonces pedí licencia por enfermedad. Me la concedieron por un mes a cambio de un certificado médico. Le pedí a un doctor español, un tal Miquis, mi g. p. habitual, que me hiciera la balona. Se resistió. Me pidió una explicación. Sólo le dije: -Por amor. -¿Amor? -Tengo que conquistar a una muchacha. Sonrió con complicidad amistosa. Me dio el certificado. Cómo no me lo iba a dar. En esto, los hispanos nos entendemos por completo. Oponerle obstáculos al amor es un delito superior a extender un falso certificado de enfermedad. La latinidad, cuando no es ejercicio que perfecciona la envidia, es complicidad nutrida por el sentimiento de que, siendo culturalmente superiores, recibimos trato de segundones en tierras imperiales.

Que me diera trato de ajeno, de invisible, sólo aumentaba, en el gozo de verla sin obstáculos, mi placer y mi deseo, aunque éste consistiese más en verla que en poseerla. En adivinarla más que en saberla.

Mi médico español me había dado dosis suficientes de diazepam para apacentar mi insomnio. Me juzgaba un hombre, a pesar de todo, razonable. La soledad no espanta a los hispanos. La cultivamos, la nombramos, la ponemos a la cabeza -es el título- de nuestros libros. Ningún latino se ha muerto de soledad. Eso se lo dejamos a los escandinavos. Somos capaces de desterrar la soledad con el sueño y suplir la compañía con la imaginación.

¿No era, precisamente, el amor nunca consumado el más ardiente de todos, el más condenado, también, por los padres de la Iglesia porque inflamaba la pasión a temperaturas de pecado? Sabiduría eclesiástica, esta que pontificaban los jesuitas en mi escuela mexicana: el sexo consumado apacigua primero, luego se vuelve costumbre y la costumbre engendra el tedio… Sus razones tendrían.

Sabemos quiénes somos pero no quiénes podemos ser.

Un pensamiento no necesita decirse para entenderse.

Como suele suceder, cuando se mira con mucha intensidad a una persona, ésta acaba por sentirse vista y voltea buscando el ojo ajeno.

Si una mujer se deja derrotar en un campo, es porque está ganando en otro.

A veces, uno pasa por alto las evidencias de un sitio precisamente porque son evidentes.

La pasión abruma a la mente y sujeta las emociones a una búsqueda exigente e incómoda de la razón. La pasión arrebata. Deja sin emoción a la razón y a la emoción sin razón. Arrebata porque se basta.

Una cosa es ser mirado por alguien. Otra, ser reconocido.

Podemos partir de la muerte al amor. Podemos postular la muerte como condición del amor.

El dolor de las víctimas ya fue igualado por la vergüenza de los verdugos.

A veces una sola palabra, una sola, nos da una clave, nos devuelve la razón, nos mueve a actuar.

Eché un vistazo a mi estancia. La costumbre irrenunciable de ver si todo está en orden antes de salir. No vemos nada porque todo está en su lugar. Salimos tranquilos. Nada está fuera de su sitio, el hábito reconforta.

Reunió en un palacio de Broad a todos los pobres, enfermos y ancianos de la región, los festejó con vino y comida y les preguntó si deseaban algo más. “No, estamos satisfechos”. Entonces los mandó decapitar para que muriesen satisfechos y jamás volviesen a sentir necesidad alguna.

El mejor momento del amor, ¿es el de la melancolía, la incertidumbre, la pérdida? ¿Es cuando más presente, menos sacrificable a las necedades del celo, la rutina, la descortesía o la falta de atención, sentimos el amor?

La silla del águila.

Carlos Fuentes.

Como consecuencia de la suspención en el uso de los satélites por parte de EU, debido a no apoyar una virtual invasión en Colombia, México se ve imposibilitado de conectarse a los satélites que controlan las comunicaciones en el año 2021. Esto ocasiona que la comunicación sea mediante cartas y así conocemos los tejes y manejes de los políticos que buscan un sólo propósito: La silla del águila. Y a fin de cuentas el menos pensado y por circunstancias inverosímiles es quien llega a ocupar el cargo. Colmado de datos históricos, referencias a políticos y situaciones reales se vuelve lectura obligada en estos tiempos electorales. Calificación de 10.
La silla del águila

La silla del águila

Una mención aparte los nombres de los personajes:
María del Rosario Galván: Quien mueve los hilos de la política en la cama… o donde se pueda. Tiene un hijo Down con Bernal Herrera.
Nicolás Valdivia: Asesor de la Oficina Presidencial y posterior presidente interino.
Tácito de la Canal: Jefe del Gabinete “El lambiscón”.
Xavier Zaragoza “Séneca”: El consejero presidencial.
Lorenzo Terán: El preciso que muere en plena silla.
Andino Almazán: Secretario de Hacienda, ‘salvador de la economía’.
Josefina “La Pepa” Almazan: esposa de Andino Almazán y amante de Tácito, Cícero Arruza y… de más!
Bernal Herrera: Secretario de Gobernación, obligado sucesor presidencial.
Onésimo Canabal: Maleable Presidente del congreso.
Patricio Palafox: Secretario de Relaciones Exteriores.
Domingo de la Rosa: Contralor de la República.
Ulises Barragán: Secretario de Educación.
Abundio Colmenares: Secretario de Salud.
Guillermina Guillén: Secretaria del Medio Ambiente.
Basilio Taracena: Secretario del Trabajo.
Epifanio Alatorre: Secretario de Agricultura.
Felipe Aguirre: Secretario de Comunicaciones.
Olegario Santana: Director de PEMEX.
Antonio Bejarano: Secretario de Obras Públicas.
Mondragón von Bertrab: Secretario de la Defensa y venido a ser la verdadera mano que mece la cuna.
Cícero Arruza: Mordaz jefe de la Policía Federal.
Efrén Iturbide: Secretario de la Vivienda.
Juan de Dios Molinar: Secretario de Información y Medios.
Paladio Villaseñor: Procurador general de Justicia.
El Anciano del Portal: Ex-presidente anterior a César León.
César León : ex-presidente que busca una re-eleccción.
Dulce de la Garza: Amante del candidato oficial “asesinado” Tomás Moctezuma.
Tomás Moctezuma Moro: El muerto el tapado incómodo, “asesinado” antes de asumir el poder por sus ideas demócraticas.
Penélope Casas: Secretaria de Tácito de la Canal. Amante del presidente Lorenzo.
Paulina Tardegarda: Diputada y operadora de Onésimo Canabal y amante del anciano del portal.

Yo me voy a exponer al peor peligro de la política polaca: dejar constancia por escrito.

Un político no debe dejar huella de sus indiscreciones, que eliminan la confianza, ni de su talento, que alimenta la envidia.

Todo político tiene que ser hipócrita. Para ascender, todo se vale. Pero hay que ser no sólo falso, sino astuto.

El éxito tiene que ser mediato y lento en llegar para ser duradero.

Demasiadas voces reclaman la atención del poderoso.

El deseo consumado, […], nos condena a la virtud subsiguiente o, lo que es peor, a la indiferencia.

Te lo agradecerán los empresarios nacionales del norte de la República, porque ellos sí saben que la pobreza es la peor inversión y que el campesino muerto de hambre no compra en el supermercado ni se viste en la sucursal de Benetton.

Pero el hecho es que mientras los sistemas mundiales empezaron pequeño, escalaron rápido y entregaron valor, el gobierno mexicano empezó grande, escaló lento y entregó basura.

Podemos escoger a nuestros amigos, pero no a nuestros vecinos (ni, dicho sea de paso, a nuestros familiares, que tan incómodos pueden resultarnos a veces).

¿Quieres hacerte viejo? Entonces vive siempre con la misma vieja.

No hay gobierno que funcione sin el aceite de la corrupción.

Asumes la Presidencia, “Séneca”, te ponen en el pecho la banda tricolor, te sientas en la Silla del Águila y ¡vámonos! Es como si te hubieras subido a la montaña rusa, te sueltan del pináculo cuesta abajo, te agarras como puedes a la silla y pones una cara de sorpresa que ya nunca se te quita, haces una mueca que se vuelve tu máscara, con el gesto que te lanzaron te quedas para siempre, el rictus ya no te cambiará en seis años, por más que aparentes distintos modos de sonreír, ponerte serio, dubitativo o enojado, siempre tendrás el gesto de ese momento aterrador en que te diste cuenta, amigo mío, de que la silla presidencial, la Silla del Águila, es nada más y nada menos que un asiento en la montaña rusa que llamamos La República Mexicana.

No hay mejor entrenamiento para la política que el adulterio.

En política los plazos son la mitad, por lo menos, de la jugada.

Me haces falta porque eres mujer. Es decir, porque tienes algo más que el celebrado instinto femenino. Al instinto unes un talento político excepcional. Sabes leer la realidad invisible. Sabes mirar lo que está al lado. Ves lo que a mí se me escapa. No te digo nada que no sepas (o que yo no te haya dicho antes). Sin ti, no avanzo.

Todo malhechor es reincidente.

Hay que saber pasar por idiota.

La victoria de ser Presidente desemboca fatalmente en la derrota de ser expresidente.

Una vez designado el candidato -lo más tarde posible, le insisto-, el Presidente en turno ya era el expresidente virtual.

Ay, señor Presidente. Grave, gravísimo error. Si escoge al que más le debe a usted, puede tener la seguridad de que lo traicionará para demostrar que no depende de usted. Es decir: el que más le deba será el que más obligado se sienta a demostrar su independencia. En otras palabras, su deslealtad.

El policía despedido pasa de inmediato a la banda del secuestro, el narco o el asalto.

Un nuevo funcionario tiene ambiciones que uno viejo ya satisfizo. El nuevo será, en consecuencia, más voraz que el antiguo.

México es un país que primero asesina a sus héroes y luego les levanta estatuas.

El secretario Almazán sólo tiene dos opiniones. La suya y la equivocada.

Acepté el silencio, el secreto, no ser nadie en tu vida pública y ser todo en tu vida privada.

Le cuento lo que ya sabe para llegar a lo que no sabe.

En política los tiempos cuentan.

La gente más cruel es la más insegura.

No tomar decisiones es peor que cometer errores.

Mata a tu enemigo político y llóralo durante un mes.

En política, nunca anuncies, actúa…

Nunca te castigues por ser feliz.

Las ambiciones excesivas, o fracasan, o se pagan caro.

Los crímenes no se anuncian, se cometen.

Cualquier vicio mexicano los gringos saben aumentarlo por miles y disimularlo por un millón.

El Congreso tiene tres misiones. Una, pasar leyes. Otra, impedir que pasen. Pero la más importante consiste en asegurar que los asuntos se alarguen indefinidamente, que nada se resuelva por completo, que la agenda esté llena de pendientes.

Todos se espían entre sí, se roban documentos unos a otros y creo que hasta se espían a sí mismos cuando nadie los ve.

A un hombre se le perdonan todos los vicios. A una mujer no.

¿Quién elige al Presidente de México? En un setenta por ciento, la ciudadanía sin partido.

Todo hombre teme a una mujer capaz de pen¬sar y actuar por sí misma. Todo hombre teme a una mujer fuerte y capaz de defenderse.

El arte de la política es la forma más baja de todas las artes.

Cuando las cosas se hacen abiertamente, no provocan sospecha. Es el secreto lo que despierta el olfato de los lobos.

El tiempo existe para que las cosas me pasen a mí. El espacio existe para que no me pasen todas al mismo tiempo.

Hay secretos que, si se saben, pueden cambiar el rumbo de la historia.

La corrupción lubrica al sistema. La mayoría de los políticos, los funcionarios, los contratistas, etcétera, no van a tener, otra oportunidad para hacerse ricos, mas que esta, la de un sexenio. Luego vuelven al olvido. Pero precisamente quieren ser olvidados para que nadie los acuse, y ricos, para que nadie los moleste. Ya vendrá otra camada de sinvergüenzas. Lo malo es cerrarle el camino a la renovación del pillaje.

En México sólo debe haber un hombre honrado, el Presidente, rodeado de muchos pillos tolerados y tolerables que a los seis años desaparecen del mapa político.

El castigo del pasado sólo demuestra incapacidad para administrar el presente o proyectar el futuro.

El Presidente es intocable. El secretario no.

Un buen periodista nunca fastidia al público elogiando a nadie. Sólo ataca. El elogio aburre.

El poder depende de la legitimidad para ejercerse con autoridad.

Un gobernante puede ser bueno o malo, pero siempre necesita ser legítimo.

Todo pura ficción, pero de la mejor, o sea, no confirmable…

No hay nada como perder para ganar confianza.

Los secretos son por naturaleza contradictorios e inciertos.

El fracaso se contagia.

Las crueldades hay que cometerlas de un solo golpe. Los beneficios hay que otorgarlos uno a la vez.

[El matrimonio] es la antesala más segura del suicidio…

Un hombre puede dejar de actuar en política. Lo que nunca deja de actuar son las consecuencias de sus actos políticos.

Lo malo es que eres tan bella por fuera que debes ser espantosa por dentro.

El crimen inspirado por el temor a ser matado es más frecuente que el crimen por la voluntad de matar.

Genio mi mamá que tuvo la buena idea de darme a luz.

El melodrama es inevitable en la vida privada. No hay familia sin su propia telenovela que relatar. ¿Y qué es el melodrama sino la comedia sin humor?

Todos tenemos derecho a la vida privada. Siempre y cuando tengamos con qué pagarla.

El ridículo ha destruido más gobiernos latinoamericanos que la ineptitud o el crimen.

La política es una cena de bárbaros. Cada azteca le entierra un puñal a su vecino tlaxcalteca y viceversa.

Es estúpido pensar que lo que le pasa a uno no le pasa a nadie más. Cada cosa que sucede le está sucediendo al mismo tiempo a millones de seres.

Las mujeres se odian y aprenden a disimular sus odios. Pero los hombres se quieren y aprenden a disimular sus simpatías.

La política es la actuación pública de pasiones privadas.

Es más seguro ser temido que ser amado. El amor se rompe cuando deja de convenirnos. El miedo, en cambio, nunca nos abandona. El príncipe debe ser temido sin incurrir en el odio de su pueblo

Quizá el criterio para decir la verdad es una pregunta. -Si la digo, ¿causo daño o causo alivio?

En política, no hay traición que no se pueda hacer. O por lo menos, imaginar.

La mayor amargura es la de los todopoderosos: Nada les satisface, siempre quieren más y eso los pierde.

Nada hiere el cuerpo tanto como el deseo.