We are Marshall

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Basada en hechos reales. Prácticamente todo el equipo de futbol americano de la Universidad Marshall, muere en un accidente de avión. Ningún entrenador quiere hacerse cargo del equipo. Entonces se presenta un joven coach para reconstruir lo que parece imposible. Calificación de 10.
We are Marshall

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Castaway on the moon

Castaway on the moon

Castaway on the moon


Un hombre sin empleo, endeudado, y sin ninguna oportunidad para enderezar el rumbo, decide suicidarse arrojándose de un puente, pero lo único que consigue es llegar a una pequeña isla frente a su ciudad. Ahí es donde iniciará una nueva vida y sin saberlo inspirará a una mujer. Calificación de 10.
Castaway on the moon

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Metalhead

Metalhead

Metalhead


Tras la accidental muerte del hijo mayor, una familia queda marcada por el hecho. La hija menor se refugia en la música que al hermano le gustaba. Los padres buscan consuelo de manera individual. Hasta que no acepten la pérdida, el dolor continuará. Calificación de 10.
Metalhead

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Hunt for the wilderpeople

Hunt for the wilderpeople

Hunt for the wilderpeople


Ricky Baker parece haber finalizado su búsqueda de un hogar al llegar a la casa de Bella y Hec. Con la repentina muerte de Belle y para evitar regresar con el área de cuidado a menores, huye al bosque y en un giro inesperado junto a Hec se convierten en fugitivos de la ley, aprendiendo a convivir y a encariñarse. Calificación de 10.
Hunt for the wilderpeople

Hunt for the wilderpeople

Good bye Lenin

Good bye Lenin

Good bye Lenin


Alex vive en Alemania del Este junto a su hermana y su madre Cristina, una socialista ortodoxa. Días antes de la caída del muro de Berlín, Cristina cae en coma cuando ve a Alex ser arrestado por participar en una manifestación política, perdiéndose todos los cambios con la unificación de Alemania. Tres meses después, Cristina despierta y Alex pretende hacerle creer que la situación política no ha cambiado con tal de mantener sus ideales intactos. Calificación de 10.
Good bye Lenin

Good bye Lenin

El plan Daniel

Rick Warren.

El plan Daniel

El plan Daniel


Con la intención de frenar el incremento de la obesidad y enfermedades relacionadas, estrés, depresión y otros males modernos, el pastor Warren propone cuidar el templo del Espíritu Santo trabajando en cinco áreas que ayudarán a cumplir el objetivo: fe, alimentación, ejercicio, enfoque y amistades. Con muy buenos tips para cada tema, es una buena opción para mantener una buena salud en todos los aspectos. Calificación de 10. Del Reading Challenge, reto 20. Un libro que esté al final de un TBR.

El plan Daniel es mucho más que una dieta. Es un programa para conseguir un estilo de vida basado en principios bíblicos y en cinco componentes esenciales: alimentación, ejercicio, enfoque, fe y amistades.

Los reveses son parte del proceso de cambio a largo plazo.

Muchas dietas y planes para estar en forma usan la culpa como motivación, pero eso nunca funciona a largo plazo. La culpabilidad funciona solo a corto plazo, ya que el cambio durará solamente mientras dure la culpa (o el temor).

Nuestra cultura nos enseña: «Mi cuerpo es mío y puedo hacer lo que quiera con él». Pero Dios dice: «No, estás equivocado. No es tu cuerpo, porque tú no lo creaste. Yo lo formé, y te lo presté para que vivas en él mientras estés en la tierra, y espero que cuides de mi creación».

Eso es lo que hace que El plan Daniel sea distinto a otros métodos. Está construido sobre el poder de Dios para ayudarte a cambiar, no solamente sobre tu propia fuerza de voluntad. Seamos sinceros. La fuerza de voluntad funciona durante unas semanas, o quizá durante un mes o dos como mucho. Por eso los propósitos de Año Nuevo nunca duran. Intentar cambiar solo con la fuerza de voluntad es agotador. Puedes mantenerlo un tiempo, pero se siente artificial y estresante obligarte a ser distinto simplemente con la fuerza de voluntad.

Siempre que queremos mejorar o cambiar algo, por lo general comenzamos con gran entusiasmo y grandes expectativas, pero con el tiempo, esos sentimientos se desvanecen, y lo mismo le ocurre a nuestra determinación. Por eso la clave para un éxito duradero es desarrollar hábitos: hábitos nuevos y positivos que reemplacen nuestros comportamientos de autoderrota.

Tú eres una creación única de Dios, deteriorada por tu naturaleza y tus decisiones, pero Dios te sigue amando profundamente. Ningún hombre o mujer te amará jamás tanto como Dios te ama. Su amor por ti no depende de tus hábitos.

A largo plazo producen dolor, pero a corto plazo parecen más fáciles y más gratificantes. Y todo lo que gratifica se repite. El gusto adictivo de la comida chatarra, el subidón a corto plazo debido a los carbohidratos, o el placer de vaguear en vez de hacer ejercicio te da una gratificación inmediata. Queremos sentirnos bien ahora, no después. Dios advierte de esto cuando dijo: «El placer del pecado es efímero» (ver Hebreos 11.25). La mayoría de los problemas sociales que vemos en nuestra cultura hoy día son el resultado directo de nuestra poca disposición a retrasar la gratificación. Para vencer esto, debes ver la mayor recompensa y gratificación de tomar decisiones sanas.

Una de las frases más famosas de Jesús es Juan 8.31–32: «Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres». Jesús promete que la verdad te hará libre. Pero primero, ¡es probable que la verdad te haga sentir desgraciado! No nos gusta afrontar la verdad acerca de nosotros, nuestras debilidades, nuestros malos hábitos y especialmente nuestras motivaciones; pero hasta que no oigas la verdad acerca de por qué haces lo que haces y vayas a la raíz de tus hábitos, el cambio es muy probable que sea hueco y de corta duración.

¿Por qué debería Dios sanarte de una enfermedad relacionada con la obesidad si no tienes la intención de cambiar las decisiones que te llevaron a ella?

Hace años, Bob Dylan cantaba: «Tendrás que servir a alguien. Puede que sea el Diablo o puede que sea el Señor». En una cultura como la de hoy en la que se fomenta la irresponsabilidad, aconsejo a muchas personas que se han convertido en esclavas de sus propios deseos. Cada vez que tomas una mala decisión, se hace más difícil tomar una buena. Romanos 6.16 dice: «¿No se dan cuenta de que uno se convierte en esclavo de todo lo que decide obedecer? Uno puede ser esclavo del pecado, lo cual lleva a la muerte, o puede decidir obedecer a Dios, lo cual lleva a una vida recta» (NTV).

Tu manera de pensar determina tu manera de sentir, y tu manera de sentir determina tu manera de actuar. Si quieres cambiar la manera en que actúas, debes comenzar por cambiar tu manera de pensar. Tus pensamientos son el piloto automático de tu vida.

Todo lo que resistes, persiste. Cuanto más luchas con un sentimiento, más te controla. El secreto para la victoria sobre cualquier tentación es simplemente cambiar el canal de tu mente. Reenfoca tu atención en otra cosa, y la tentación pierde de inmediato su poder sobre ti.

El secreto del domino propio es permitirnos ser controlados por el Espíritu.

«Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas […] Alguien que está solo, puede ser atacado y vencido, pero si son dos, se ponen de espalda con espalda y vencen; mejor todavía si son tres, porque una cuerda triple no se corta fácilmente» (Eclesiastés 4.9-12, NTV).

La superviviente del holocausto Corrie Ten Boom dijo: «Si miras el mundo, te angustiarás. Si miras dentro de ti, te deprimirás. Pero si miras a Cristo, encontrarás descanso». Todo depende de dónde esté el enfoque; el lugar hacia el que dirijas la atención de tu mente determina cómo te sientes.

Tienes que confiar en Dios aunque no consigas lo que quieres. Todos sabemos por experiencia propia que la fe no nos exime de los problemas. Es fácil confiar en Dios cuando la vida va bien y nos sentimos fuertes. Pero la fe se desarrolla en los valles. Cuando nuestros sueños se hacen añicos y nos sentimos sin esperanza, es cuando tenemos que creer en el poder y la presencia de Dios. Si alguna vez has estado en un valle y tu fe ha sido probada, entonces sabrás exactamente cómo hacer frente a los bajos en el viaje de la salud: confiar en Dios.

Cada bocado que das es una poderosa oportunidad de crear sanidad o enfermedad. La verdadera comida, la integral que viene de la tierra —los alimentos que Dios creó— sana, mientras que la comida industrial procesada creada en fábricas a manos de hombres daña.

Desgraciadamente, muchos ya no comemos alimentos. Comemos sustancias con apariencia de alimentos fabricados y producidos industrialmente. Esto debería hacernos detener y pensar. ¿Realmente debemos introducir eso en nuestro cuerpo?

Nuestra filosofía es que si creció en una planta, cómelo. Si se fabricó en una planta, déjalo en la estantería.

Sabes que tu fuerza de voluntad debe descansar en el poder de Dios, pero también se hace más fuerte con una mente clara y dominio propio. Piensa en la frecuencia con la que intentas evitar algo malo para ti, pero fracasas porque no puedes controlar tus impulsos. Es frustrante.

El fallo es una parte del viaje de cada uno, pero es tu actitud con respecto al fallo lo que determinará tu éxito final. El enfoque y una mente clara pueden ayudarte a tener la actitud correcta hacia el fracaso.

«Y ahora, que toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros» (Efesios 3.20, NTV).

Jesús dijo: «Para los hombres es imposible […] mas para Dios todo es posible» (Mateo 19.26).

Sin el poder de Dios en tu vida, tan solo corres con tu propia energía. Dios nunca quiso que hicieras eso. Es como tener una computadora portátil que no está enchufada; la batería finalmente se acabará y se apagará la computadora. ¿Por qué vivir así cuando Dios te creó para mucho más? Si te das cuenta de que estás cansado continuamente, una razón podría ser que estás intentando resolver todos tus problemas, cumplir con todas tus responsabilidades y hacer todos los cambios por ti mismo. Una pista de que esto te podría estar ocurriendo es cuando te preocupas más de lo que oras. Piénsalo así: tienes una batería muy pequeña en tu interior. Tiene una cantidad limitada de energía. Cuando se acaba, te apagas. Al mismo tiempo, Dios te ofrece acceso a su planta de energía ilimitada. Lo único que tienes que hacer es enchufarte, y el cable de corriente es la oración.

Vivir por fe significa que estás intentando hacer algo que no puedes hacer por ti mismo. Cualquier cosa que puedas hacer por tus propios esfuerzos obviamente no requiere de la fe. Pero en las áreas de tu vida que parecen incambiables —los intratables problemas, las áreas persistentes de fracaso, los tozudos malos hábitos que no responden a la fuerza de voluntad—, estas cosas requieren un poder mayor que el que tú tienes.

Las personas de fe son las que admiten que no pueden hacerlo con sus propias fuerzas.

No puedes hacer que Dios deje de amarte, porque su amor está basado en quien él es, y no en lo que tú haces. Está basado en su carácter, no en tu conducta. Esto no significa que Dios apruebe o le guste todo lo que haces. No es así, pero tu pecado no hace que Dios deje de amarte.

La verdad es que es más probable que cambiemos por sentir el calor que porque veamos la luz. La gente raras veces cambia hasta que el dolor supera el temor al cambio.

Lo interesante acerca de cómo usa Dios las circunstancias es que para él no importa cuál sea su fuente. A menudo atraemos sobre nosotros problemas por nuestras propias decisiones erróneas, malas elecciones, malos juicios y pecados. Otras veces nuestros problemas los causan otras personas. A veces el diablo hace que nos ocurran cosas como hizo con un hombre llamado Job en la Biblia. Pero Dios dice que la fuente de la circunstancia es irrelevante. Él la usará para tu bien y tu crecimiento si cooperas con él.

A Dios le encanta convertir las piedras de tropiezo en peldaños y las crucifixiones en resurrecciones. Así que Dios te muestra cómo cambiar mediante la verdad en la Biblia, y entonces su Espíritu dentro de ti te da el poder para cambiar. Pero si ignoras estas cosas, Dios alegremente usará ciertas circunstancias para captar tu atención. Dios te ama seas como seas, pero te ama demasiado como para dejarte así como eres, y usará lo que sea necesario para ayudarte a crecer hasta la madurez espiritual.

La palabra bíblica para cambio personal es arrepentimiento. La mayoría de las personas no llegan a entender bien el término. La idea popular de arrepentimiento es «¡Dejar de pecar! ¡Dejar de hacer cosas malas!». Pero la palabra realmente significa cambiar tu mente. Viene de la palabra griega metanoia, que significa cambiar tu perspectiva, pensar de otra forma, hacer un cambio de sentido mental.2 Por supuesto, si cambias tu mente, después cambiará tu conducta, pero el arrepentimiento comienza en la mente, no en las acciones.

Filipenses 4.6–7 explica los beneficios de meditar en las Escrituras en vez de preocuparse: «No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús» (NTV).

Cuando tomas un temor, un problema o un pensamiento negativo y piensas en ello una y otra vez, eso se llama preocuparse. Cuando tomas un versículo de las Escrituras y piensas en él una y otra vez, eso se llama meditación bíblica.

La oración es mucho más que un tiempo a solas una vez al día o una bendición memorizada antes de cada comida. ¡Dios quiere tener una conversación continua contigo!

Si merece la pena preocuparse por ello, entonces merece la pena orar por ello.

Si no estoy hablando calladamente con Dios mientras trabajo, no estoy dependiendo de él en ese momento. Y si no hablo con Dios acerca de lo que estoy haciendo, eso demuestra que lo estoy haciendo en mis propias fuerzas.

Lo que importa en la vida no es tanto lo que nos ocurre, sino qué ocurre en nosotros.

Cualquiera puede sacar algo bueno de lo bueno, pero Dios puede sacar algo bueno de lo malo, si confías en él en cada circunstancia.

Santiago 1.2–4 dice: «Cuando tengan que enfrentar problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada» (NTV).

Vivimos en un páramo nutricional tóxico, así que el último lugar donde deberías estar es en una urgencia alimenticia. ¿Qué es una urgencia alimenticia? Cuando tu azúcar en la sangre comienza a descender, estás diseñado internamente para comer cualquier cosa (o todas las cosas) que veas. Pensar que podrás usar tu fuerza de voluntad para controlar tu hambre o ansia de comer contradice la ciencia de cómo tu cerebro controla tu conducta. Cuanto más fuerza de voluntad trates de usar, más contraproducente resultará. ¿Cuántas veces te encuentras automáticamente comiendo más de la cuenta o dándote un atracón, o tan solo comiendo cualquier cosa que te ponen delante?

La mayor parte de nuestro cerebro también anhela el azúcar. Es sencillamente un mecanismo de supervivencia. De modo que si crees que la fuerza de voluntad puede rescatarte de los malos hábitos alimentarios y la ansiedad por la comida chatarra, el azúcar o los carbohidratos refinados, olvídalo.

Mi casa tenía solo dos cosas en el menú: o lo tomas, o lo dejas.

Si más personas usaran los productos orgánicos, los precios bajarían.

¡No sabía que me sentía tan mal hasta que comencé a sentirme tan bien!.

Los finales de los pasillos del supermercado exponen los peores alimentos, como los refrescos de 2 litros, las cajas gigantes de cereales azucarados, y cosas peores. En los pasillos, los peores artículos están a la altura de los ojos; los mejores alimentos para ti a menudo están en los estantes de abajo o en los más altos.

Convertirte en un experto lector de etiquetas es tu destreza más esencial al hacer la compra. La etiqueta tiene dos partes: los datos nutricionales, que no son tan útiles; y la lista de ingredientes, que es lo que necesitas estudiar.

Si hay alguna palabra en la etiqueta que no reconoces o que no puedes pronunciar, o que está en latín, o que suena como algún proyecto de ciencias, entonces devuélvelo a la estantería.

Las iglesias han sido las primeras en actuar cuando son violados los derechos humanos. Nadie quiere ver nuestras comunidades humanas deterioradas por la enfermedad y la discapacidad. Nadie quiere vernos destruir nuestros propios jardines o patios y la misma tierra que nos sostiene. La erosión de nuestra salud se ha convertido en un asunto de justicia social, un asunto de derechos humanos. El derecho a la salud está entre los derechos humanos fundamentales.

Lo que decides poner en tu tenedor es una influencia poderosa para cambiar nuestra salud individual, la producción de alimentos, las políticas alimenticias, los costos de cuidado de salud, y la salud del entorno. Hacer cambios simples en tu alimentación y cocinar verdaderos alimentos hechos con ingredientes reales, no solo restaurará tu salud y la de tu familia, sino también puede contribuir a cambiar lo que está mal con nuestra comida y sistema de cuidado de salud.

En aquel entonces lo llamábamos jugar, y nos encantaba cada minuto. Actualmente, para muchos, lo llamamos ejercicio y contamos cada minuto, anhelando que termine. Frecuentemente nos resulta doloroso, aburrido o soso, y nos sentimos culpables con respecto a no hacerlo.

Según la Clínica Mayo, ¡estar sentado es ahora el nuevo fumar! Estar sentado demasiado tiempo, hasta tres o cuatro horas de un tirón, es ahora equivalente a fumar un paquete y medio de cigarrillos por día.

«Ninguna disciplina resulta agradable a la hora de recibirla. Al contrario, ¡es dolorosa! Pero después, produce la apacible cosecha de una vida recta para los que han sido entrenados por ella» (Hebreos 12 .11, NTV).

Toda la información en este libro está pensada para ayudarte a ganar la guerra entre la parte pensante de tu cerebro que sabe lo que deberías hacer y tus centros de placer que siempre quieren gratificación instantánea. Tus centros de placer, en lo profundo del cerebro, siempre buscan un buen momento: anhelan la hamburguesa doble con queso, estarán en fila para comprar el pastel de canela, y te convencerán de que te quedes en el sofá delante del televisor durante otra hora en lugar de salir a correr.

Para equilibrar tus centros de placer, hay una zona en la parte frontal de tu cerebro llamada corteza prefrontal, la cual te ayuda a pensar en lo que haces antes de hacerlo. Es el freno del cerebro que evita que digas o hagas cosas estúpidas. La corteza prefrontal se denomina la parte ejecutiva del cerebro porque actúa como el jefe en el trabajo y participa en funciones ejecutivas, tales como enfoque, reflexión, juicio, planificación y dominio propio. Piensa en tu futuro, no solo en lo que quieres hacer en el momento. En lugar de pensar en el pastel de chocolate, es la voz racional en tu cabeza que te ayuda a evitar tener un gran contorno de cintura, se preocupa por tus muchas facturas médicas, y tiene la capacidad de decir no y decirlo de veras.

A medida que aumenta tu peso, tu capacidad de pensar y razonar disminuye, lo cual significa que con el paso del tiempo, si no mantienes bajo control tu peso, será cada vez más difícil para ti utilizar tu propio buen juicio.

El cerebro humano es tan avanzado, que tan solo imaginar un suceso estresante hará que el cuerpo reaccione a la amenaza percibida como si en realidad estuviera sucediendo. Puedes literalmente asustar a tu cuerpo y causar una respuesta al estrés. El cerebro es un órgano poderoso.

Diez nombres de Dios en los que meditar
1. Jehová-rafá: el Dios que sana, que da salud
2. El-rohi: el Señor que me ve
3. Jehová-jiré: el Señor que provee
4. El-shadai: el que es todosuficiente, Señor Dios Todopoderoso
5. Jehová-nisi: el Señor nuestra bandera de amorosa protección
6. Jehová-oz: el Señor mi fortaleza
7. Adonai: el Señor Dios Todopoderoso
8. Jehová-shamá: el Señor está ahí
9. Jehová-shalom: nuestra perfecta paz
10. Jehová-raah: el Señor mi pastor

Si tomásemos lo que sabemos sobre los beneficios médicos de la risa y lo embotelláramos, requeriría la aprobación de la FDA (Departamento de Control de Alimentos y Medicamentos)

Los pensamientos son automáticos. Tan solo suceden. Están basados en complejas reacciones químicas y en información del pasado. Y lo que la mayoría de las personas no saben es que los pensamientos son engañosos y mienten. Mienten mucho. Con frecuencia, esos pensamientos poco investigados son los que proporcionan el combustible emocional para el enojo, la ansiedad, la depresión, y las conductas malsanas como comer en exceso.

Dios es todopoderoso: «¡Ah, Señor mi Dios! Tú, con tu gran fuerza y tu brazo poderoso, has hecho los cielos y la tierra. Para ti no hay nada imposible» (Jeremías 32.17).
Dios es amor: «Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor» (Romanos 8. 38–39).
Dios es omnisciente: «No me llega aún la palabra a la lengua cuando tú, Señor, ya la sabes toda Tu protección me envuelve por completo; me cubres con la palma de tu mano. Conocimiento tan maravilloso rebasa mi comprensión; tan sublime es que no puedo entenderlo» (Salmos 139.4–6).
Dios es misericordioso: «Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte» (Romanos 8.1–2).
Dios es fiel: «El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota Cada mañana se renuevan sus bondades, ¡muy grande es su fidelidad!» (Lamentaciones 3.22–23).

Tener sobrepeso o estar infeliz es tanto un «trastorno de pensamiento» como un trastorno alimentario o del estado de ánimo.

«Toda mi familia es gorda; está en mis genes». Los genes justifican solamente del 20 al 30% de tu salud. La inmensa mayoría de problemas de salud están impulsados por malas decisiones Muchas personas saludables tienen los genes que aumentan el riesgo de obesidad, pero no toman las decisiones que hacen probable que eso suceda.

Verdad para combatir mentiras:
«Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa» (Isaías 41.10).
«Pero él [Dios] me dijo: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad”. Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo» (2 Corintios 12.9).
«Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma» (Mateo 11. 28–29).
«El SEÑOR tu Dios está en medio de ti como guerrero victorioso Se deleitará en ti con gozo, te renovará con su amor, se alegrará por ti con cantos» (Sofonías 3.17).
«Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos» (Hebreos 4.16).
«Deléitate en el SEÑOR, y él te concederá los deseos de tu corazón» (Salmos 37.4).

Pensar con tus sentimientos. Estos pensamientos negativos se producen cuando tienes un sentimiento con respecto a algo y supones que tu sentimiento es correcto. Los sentimientos son complejos y con frecuencia están arraigados en potentes recuerdos del pasado. Los sentimientos, al igual que los pensamientos, también pueden mentir. Esos pensamientos normalmente comienzan con la palabra «siento».

La perspectiva que adoptamos de una situación contiene más realidad que la situación en sí misma.

Nuestras percepciones son una de las mayores influencias sobre lo que dicta nuestra conducta.

Tus pensamientos sobre los comentarios determinan cómo te sientes, y no los comentarios por sí mismos.

Se dice que Thomas Edison tuvo unos mil fracasos cuando estaba inventando la bombilla. Cuando un reportero le preguntó cómo se sentía al fracasar tantas veces, se dice que Edison respondió: «No fracasé mil veces. La bombilla fue una invención que tuvo mil pasos». Dios utiliza los fracasos para educarnos. Los errores son simplemente experiencias de aprendizaje, y hay algunas cosas que aprendemos solamente mediante el fracaso. Por tanto, ¡algunos de nosotros hemos recibido mucha educación! ¿Cómo aprendes a llegar a ser un éxito? Al aprender lo que no funciona y no volver a hacerlo. La iglesia Saddleback ha hecho más cosas que no funcionaron que las que sí funcionaron. Cada miembro del personal y ministro en la iglesia comete al menos un buen error por semana. Si no cometemos ningún error, no estamos creciendo. Pero no tenemos temor al fracaso. La libertad del temor al fracaso es la libertad para crecer.

El rey David dijo: «Creí en ti, por tanto dije: “SEÑOR, estoy muy afligido”. En mi ansiedad clamé a ti» (Salmos 116.10–11, NTV). La franqueza de David realmente revela una profunda fe: Primero, él creyó en Dios. Segundo, creyó que Dios escucharía su oración. Tercero, creyó que Dios le permitiría decir cómo se sentía y aun así le seguiría amando.

El fracaso también puede ser motivacional. Muchas veces cambiamos no cuando vemos la luz, sino cuando sentimos el calor. Cuando fracasas, quizás Dios esté intentando captar tu atención y decir: «Quiero que vayas en una nueva dirección». El fracaso no hace crecer automáticamente tu carácter. El fracaso solo edifica tu carácter cuando respondes a él correctamente, cuando aprendes de tus errores, cuando creces a causa de ellos, cuando dices: «¿Qué no funcionó aquí, y qué puedo cambiar?». Cuando piensas sobre el fracaso y los reveses de ese modo, tu corazón se suaviza. El fracaso te hace ser menos crítico y te ayuda a ser un poco más comprensivo con las personas que te rodean.

Dios está siempre más interesado en por qué hacemos algo que en lo que hacemos. Las actitudes cuentan más que los logros.

No solo estás recibiendo influencia; tú también eres alguien que influencia. Si desarrollas y mantienes hábitos sanos, tus amigos y familiares tienen mayor probabilidad de desarrollarlos. Los hábitos son contagiosos, lo cual significa que puedes tener un importante efecto sobre aquellos que te rodean.

¿Cuántos otros niños tienen la capacidad de ser matemáticos, científicos, poetas, músicos o atletas de primera, pero se les arrebatan esas capacidades debido a una dieta poco sana? Esto es algo más que un problema de salud; es un problema de justicia social. Millones de nuestros niños no están llegando al potencial que Dios les ha dado porque nosotros, como adultos, no damos los pasos necesarios para darles la nutrición que necesitan. Para la iglesia, este problema tiene que considerarse un asunto moral. Por causa de nuestros hijos y del futuro de nuestra nación, tenemos que ser más inteligentes.

El éxito de El plan Daniel depende de tener amigos que caminen a tu lado; porque el amor es lo único que puede cambiar lo inalterable. Es la fuerza más poderosa del mundo. El amor vigoriza, revitaliza y renueva.

Si fingimos que todo va bien y que no tenemos verdaderas cargas, nos sentiremos solos y aislados. Cuando somos francos acerca de nuestras cargas (nuestras debilidades y batallas) es cuando encontramos sanidad y consuelo. Descubrimos que somos más capaces de enfocarnos y mantenernos mental y emocionalmente sanos. Descubrimos que no estamos solos en nuestras luchas para permanecer en el curso hacia nuestras metas. Damos un suspiro de alivio, porque las dudas y tentaciones que intentan que nos desviemos de nuestra fe no son únicas. Otros se enfrentan a las mismas luchas.

Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz (Santiago 5.16).

Escuchar significa participar plenamente, observando indicaciones no solo verbales, sino también no verbales, acerca de cómo se siente alguien. No es simplemente esperar a que llegue tu turno para hablar.

Fácilmente nos enfocamos en lo que no podemos tener en lugar de hacerlo en la abundancia de cosas que podemos disfrutar. Sin embargo, la verdad es que el cambio es mucho más sostenible cuando nos enfocamos en lo que poseemos, en vez de enfocarnos en lo que no podemos tener.

The mission

The mission

The mission


La subsistencia de una exitosa misión jesuita en el siglo XVIII en Sudamérica, dependerá de la decisión del cardenal sobre el que caen grandes presiones de España y Portugal. Soundtrack clásico y de lujo. Calificación de 10.
The mission

The mission

The white helmets

The white helmets

The white helmets


Documental que muestra el trabajo de los cascos blancos, una asociación civil que ayuda a las víctimas de la guerra civil en Siria. Gran labor, la de servir a sus semejantes, sin importar que esté en riesgo la vida de quienes integran este equipo de trabajo. Calificación de 10.
The white helmets

The white helmets

Sostiene Pereira

Antonio Tabucchi

Sostiene Pereira

Sostiene Pereira


La declaración, testimonio, afirmación, confesión, manifiesto de cómo el periodista Pereira, se ve involucrado sin querer en una revuelta política, pero ya estando en esos menesteres, hace lo que le corresponde. Una excelente forma narrativa. Calificación de 10. Del Reading Challenge, reto 13, un libro situado en un país diferente (Portugal).

Amusante: Divertido.
Talasoterapia: Uso terapéutico de los baños o del aire del mar.
Conculcar: Quebrantar una ley, una obligación adquirida o un principio ético o moral.
Pacatamente: Pacíficamente, tranquilamente.
Sincretismo: Unión, mezcla. Sistema en que se concilian doctrinas diferentes.

¿Quién podía tener el valor de dar una noticia de ese tipo, que un carretero socialista había sido asesinado brutalmente en Alentejo en su propio carro y que había cubierto de sangre todos sus melones? Nadie, porque el país callaba, no podía hacer otra cosa sino callar, y mientras tanto la gente moría y la policía era la dueña y señora. Pereira comenzó a sudar, porque pensó de nuevo en la muerte. Y pensó: Esta ciudad apesta a muerte, toda Europa apesta a muerte.

Se preguntó: ¿En qué mundo vivo? Y se le ocurrió la extravagante idea de que él, quizá, no vivía, sino que era como si estuviese ya muerto. Desde que había muerto su mujer, él vivía como si estuviera muerto. O, más bien, no hacía nada más que pensar en la muerte, en la resurrección de la carne, en la que no creía, y en tonterías de esa clase, la suya era sólo una supervivencia, una ficción de vida.

Hay un hombre obeso y entrado en años que baila con una joven en una plaza cualquiera del universo, pensó, y entretanto los astros giran, el universo está en movimiento, y tal vez alguien nos esté mirando desde un observatorio infinito.

La filosofía parece ocuparse sólo de la verdad, pero quizá no diga más que fantasías, y la literatura parece ocuparse sólo de fantasías, pero quizá diga la verdad.

El problema es que usted no debería meterse en problemas que son más grandes que usted, hubiera querido responder Pereira. El problema es que el mundo es un problema y seguramente no seremos ni usted ni yo quienes lo resolvamos, hubiera querido decirle Pereira. El problema es que es usted joven, demasiado joven, podría ser mi hijo, hubiera querido decirle Pereira, pero no me gusta que usted me tome por su padre, yo no estoy aquí para resolver sus contradicciones. El problema es que entre nosotros ha de haber una relación correcta y profesional, hubiera querido decirle Pereira, y que debe usted aprender a escribir, porque, de otro modo, si escribe con las razones del corazón, va usted a tropezarse con grandes complicaciones, se lo puedo asegurar. Pero no dijo nada de todo eso.

Es difícil tener convicciones precisas cuando se habla de las razones del corazón, sostiene Pereira.

Pereira preguntó a Silva qué pensaba de todo esto. ¿Qué es todo esto?, preguntó Silva. Pues todo esto, dijo Pereira, lo que está sucediendo en Europa. Oh, no te preocupes, replicó Silva, aquí no estamos en Europa, estamos en Portugal.

No es fácil hacer lo que se puede en un país como éste para una persona como yo.

La señora Delgado bebió un sorbo de agua mineral y dijo: Pues, entonces, haga algo. ¿Algo como qué?, contestó Pereira. Bueno, dijo la señora Delgado, usted es un intelectual, diga lo que está pasando en Europa, exprese su libre pensamiento, en suma, haga usted algo. Sostiene Pereira que hubiera querido decir muchas cosas. Hubiera querido responder que por encima de él estaba su director, el cual era un personaje del régimen, y que además estaba el régimen con su policía y su censura, y que en Portugal estaban todos amordazados, en resumidas cuentas, que no se podían expresar libremente las propias opiniones, y que él pasaba sus jornadas en un miserable cuartucho de Rua Rodrigo da Fonseca, en compañía de un ventilador asmático y vigilado por una portera que probablemente era una confidente de la policía.

El retrato de su esposa le sonrió con una sonrisa lejana.

Estoy loco, pensó, no nado desde hace siglos y me tiro al agua así, como si fuera un deportista.

Miraba las franjas de luz y de sombra de las persianas sobre el techo, pensaba en Honorine de Balzac, en el arrepentimiento, y le parecía que él también tendría que arrepentirse de algo, pero no sabía de qué. De repente sintió deseos de hablar con el padre Antonio, porque a él podría confiarle que deseaba arrepentirse, pero no sabía de qué debía arrepentirse, sentía tan sólo una nostalgia de arrepentimiento, eso es lo que quería decirle, o quizá sólo le gustara la idea del arrepentimiento, quién sabe.

Oh, magnífico, exclamó el doctor Cardoso, creía que tendría que vérmelas con un paciente más difícil, pero veo que la naturaleza todavía le atrae. Quizá más que nada me atraen los recuerdos.

A los sacerdotes hay que confesarles las propias culpas y yo no me siento culpable de nada en especial, pero sin embargo siento el deseo de arrepentirme, siento nostalgia del arrepentimiento.

Deje ya de frecuentar el pasado, frecuente el futuro.

Y tú, Lima, pórtate bien, sé que has traído la porra y que la llevas debajo de la camisa, pero recuerda que no quiero golpes en la cabeza, mejor que sea en los hombros y en los pulmones, que duelen más y no dejan señales.

A usted también le convendría un poco de patriotismo, visto que en su periódico no publica más que a escritores franceses. Pereira se sentó de nuevo, sostiene, y dijo: Los escritores franceses son los únicos que tienen valor en momentos como éste. Déjeme que le diga que los escritores franceses son una mierda, dijo el delgadito bajo, tendrían que ir todos al paredón y habría que mearse encima de ellos una vez muertos. Usted es una persona vulgar, dijo Pereira. Vulgar pero patriota, respondió el hombre, no soy como usted, señor Pereira, que busca complicidad en los escritores franceses.

Después le enderezó las piernas, para no dejarle tan encogido, le enderezó las piernas para que quedaran enderezadas como deben estarlo las piernas de un muerto.

El balón es redondo

Dietrich Heyde

El balón es redondo

El balón es redondo


Mediante ocho breves relatos, el autor compara algunas facetas del fútbol para hacer una analogía con situaciones de la vida: Balón es redondo – La vida. El juego dura 90 minutos – Tiempo. El siguiente juego siempre es el más difícil – El presente. Los autogoles – Errores. Fuera de lugar – Reglas. Tiro penal – Oportunidad. Riesgo del éxito – Equilibrio. Juego limpio – Ética. Calificación de 10. Del Reading Challenge, reto 4, un libro publicado en 2016. Versión original 2014, pero versión electrónica 2016.

Decir que la vida es “redonda” y abismal”, supone: Que nadie va a ir siempre anotando goles ni va a andar de victoria en victoria. Que cada uno recibirá también goles en contra y experimentará el fracaso. Lo importante es no desanimarse. Y sobre todo, nunca perder la confianza de que aun en las derrotas Dios conduce nuestros pasos. Así como en el futbol me parece que en la vida es igual de importante no retener la pelota; hay que tocarla, traer a otros al juego. Donde esto ocurre y uno se desmarca para recibir pases, hay incluso más posibilidades de triunfo y de éxito, muchas más que cuando uno quiere hacer las cosas por sí solo. Si el balón sale por la línea de banda, aviéntalo de nuevo adentro del campo. No temas recorrer largas distancias o tomar otras rutas cuando sea necesario. Pues aún más que en cualquier partido de futbol, la vida te ha regalado oportunidades. Martín Lutero afirmaba con certeza: “Nadie debe dejar de creer que Dios tiene preparadas grandes cosas para su vida”.

Anhelar el pasado es fácil, soñar con los buenos juegos del ayer… Si pudiéramos cerrar los ojos, despertar y encontrar todo como estaba antes. Sin embargo, las cosas no son así y lo sabemos. Si nos dejamos llevar por aquellos juegos y triunfos del ayer buscando en ellos consuelo, nuestro espíritu corre el riesgo de quebrar sus alas, y entonces, nuestro siguiente juego está ya perdido. Es toda una experiencia desoladora. Decir que el siguiente juego siempre es el más difícil indica también: ve paso por paso. No pienses en el tercero, cuarto o quinto juego. No te preocupes por mañana y pasado mañana. Quien piensa en un futuro muy lejano se distrae fácilmente y pierde la concentración necesaria para estar despierto en el momento presente. Jesús habló de ello en el Sermón del monte, cuando decía: “Así que, no se afanen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta a cada día su propio mal”. Desde luego, una visión más allá del día de hoy es necesaria. Sin embargo, siempre se debe estar donde se está, en la vida de hoy. Debemos ir confiados y confiando en que Dios es quien nos guía.

Es fascinante que los partidos ocurren en los rostros de los espectadores que reflejan lo que pasa en la cancha.

El futbol vive de goles: ¡Claro! ¿Pero autogoles? No, los autogoles no deberían de ocurrir, no deben pasar, pero suceden.

Vivimos en un mundo que dicta de manera absoluta que el éxito se debe alcanzar a toda costa; que el error y la derrota, incluyendo los autogoles, no pueden permitirse.

Es imprescindible que una sociedad que se precie de tratar al ser humano con dignidad, también permita los fracasos y los autogoles de las personas. Es decir, en todo, desde la tecnología de vanguardia hasta nuestro trato diario con los demás, se deben tomar en cuenta las debilidades, las carencias intelectuales y en general las limitaciones de la vida humana. Nuestra convivencia debe considerar dichas condiciones y fomentar el perdón de los errores. El ser humano debe alejarse y mantenerse libre del delirio de la perfección. Desde la óptica bíblica nuestro problema como seres humanos no es que cometamos errores, sino el siguiente: que reñimos con Dios y con el mundo, que no queremos reconocer nuestros desaciertos, y que nos cerramos a la creativa y transformadora fuerza del perdón y la reconciliación. Me parece que poder equivocarnos nos ayuda precisamente a darnos cuenta de algo muy importante: una vida sin errores es en esencia, no solamente imposible, sino inhumana. ¿No son precisamente los desatinos, las equivocaciones y los fracasos, los autogoles que nos van abriendo los ojos y nos permiten seguir creciendo? Yo considero afortunado que las reglas del futbol permitan los autogoles. Pues desde el punto de vista humano estos son aún más notables que los mismos goles. Cualquiera los puede llegar a meter, aún los mejores jugadores. Cuando sabemos esto y metemos un autogol podemos continuar el juego con menos angustia; y esto nos vale tanto en la cancha, como en la vida.

¿Cuál es el propósito del fuera de lugar? Busqué una explicación para lo que habíamos dicho. Por donde quiera que le busquemos el fuera de lugar significa aceptar conscientemente un límite. Es decir: No puedes, ni debes hacer siempre todo lo que se te ocurra. Si estás en el momento inadecuado, el lugar inadecuado, el árbitro te va a pitar. Los límites, del tipo que sean, no son muy apreciados que digamos, pero son necesarios y frecuentemente son incluso saludables. También en el gran juego de la vida, en nuestra relación con los demás, es necesario poner límites. Hay espacios en nuestros día a día en que no debemos arrancarnos en cualquier momento sin considerar el riesgo de sufrir percances. Se trata en esencia de aceptar los límites tal y como son dados.

Quizás solo en estos días en que vivimos una época de creer infinitamente en la viabilidad de hacer todo, podemos entender con plenitud la verdad de la narración bíblica. Es decir, que el ser humano no debe hacer todo lo que es capaz de hacer. Si lo hace, sólo porque sí, porque el poder de la tecnología se lo permite o simplemente porque algo le es factible, entonces no escoge la vida, sino la muerte.

Un partido puede tener momentos muy buenos, más aún cuando hay llegadas y atajadas en el área de gol. Pero nada es tan emocionante y tan dramático como un tiro penal. Por unos instantes el juego se reduce de veintidós jugadores a sólo dos contrincantes, quienes a una distancia de once metros se enfrentan cara a cara. Se trata de un juego dentro del juego. Un duelo entre jugador y portero en el cual ambos tienen la oportunidad de galardonarse o de fracasar.

“Kairos”, le llamaban los antiguos griegos al momento preciso en el que una oportunidad es puesta sobre la mesa, un santiamén que no debe escaparse, sino que deben ser tomado con absoluta convicción. Instantes así, con oportunidades excepcionales, parecidas a los penaltis, acontecen en la vida de cada ser humano. Pero ¿cómo los llego a utilizar con éxito? ¿Cómo funcionan?

Cuando quieras aprovechar tu Kairos con éxito, así como en los penales, no pienses en el momento en que vas a fracasar o que puedes hacer el ridículo. Tienes que tener confianza y presentarte con aplomo. Debes estar bien convencido de que te va a funcionar y de que vas a poner el balón en el fondo de la red. El miedo al fracaso es veneno para el éxito. Por supuesto, tendrás que concentrarte al máximo. Si divagas pensando por algún otro lado, tus habilidades no se harán presentes y no las podrás usar en el momento preciso.

Antes de cada partido le entregaba al equipo contrario no solamente la bandera de su equipo, sino también una Biblia. De esta forma le rendía un homenaje público al libro de los libros. La Biblia, decía, me ayuda a no perder el piso cuando gano y a quedarme tranquilo cuando pierdo.

Nos enseñan que para alcanzar la victoria y el éxito debemos pagar el precio de restringirnos de ciertas cosas. Pero a enfrentarnos al éxito, a lidiar con él de manera que no nos destruya, sino que por el contrario, resulte de bendición, eso no se nos enseña.

La gran victoria de la vida no es la que sucede sobre el otro, sino la que acontece sobre uno mismo.

Jugar limpio expresa un comportamiento, una actitud interna. Tiene que ver con el hecho de que debo considerar a mi oponente y que de ninguna manera debo de ofenderlo o humillarlo, ni con palabras ni por medio de acciones. El juego limpio considera la integridad física y espiritual del oponente.

Fuocoammare

Fuocoammare

Fuocoammare


La isla de Lampedusa en el mediterráneo italiano, es el escenario de las tragedias que se viven con inmigrantes africanos que huyen de su país en busca de mejores condiciones de vida. Las tomas finales son desgarradoras e impactantes. Calificación de 10.
Fuocoammare

Fuocoammare

Hope

Hope

Hope


Basada en hechos reales. Una niña es violentada por un alcohólico con antecedentes penales. El sistema judicial, que por cierto revictimiza a la pequeña, dicta una sentencia menor. El hecho impacta en sobremanera a la sociedad, a la vida familiar y escolar. Calificación de 10.
Hope

Hope

Inside men

Inside men

Inside men


Retrato de la corrupción en Corea del Sur (aunque podría aplicar a cualquier país) que involucra al gobierno, las grandes empresas y los medios de comunicación, con el único objetivo de obtener beneficios sin importar las formas. Calificación de 10.
Inside men

Inside men

El diario de Ana Frank

Ana Frank

El diario de Ana Frank

El diario de Ana Frank


Al cumplir 13 años, Ana Frank recibe un diario. Una semana después tiene que ocultarse junto con su familia en el edificio donde trabaja su padre: los nazis han iniciado la persecución de Judíos en Holanda, donde reside. Por poco más de dos años registra en el diario los temores, angustias, y sueños desde su encierro obligado. Calificación de 10. Del Reading Challenge, Reto 25, Un libro que se supone que debías haber leído en la escuela pero no lo hiciste.

Azogue: Mercurio.
Poroto: Nombre común de la alubia.
Execrable: Digno de condena.
Batahola: Bulla, ruido grande.
Bargueño: Mueble de madera con cajoncitos y gavetas.
Gazmoña: Mojigatería, actitud de quien finge devoción o escrúpulos.

Función de mediar -de intermediar- entre dos mundos, entre dos universos lingüísticos, conceptuales, emocionales -entre dos cosmologías acaso- es la del traductor. La del intérprete. Interpretar los signos, las huellas inscritas en un contexto, y convertirlas en pretexto para otro texto. Suerte de villano llevado de frontera en frontera por los aires de Babel, especie de veleta agitada por el soplo del habla, que -cuando coloca la mano sobre el corazón- se esmera en no traicionar.

No he anotado nada durante un par de días, pues quise reflexionar sobre el significado y la finalidad de un diario de vida. Me causa una sensación extraña el hecho de comenzar a llevar un diario. Y no sólo por el hecho de que nunca había «escrito». Supongo que más adelante ni yo ni nadie tendrá algún interés en los exabruptos emocionales de una chiquilla de trece años. Pero eso en realidad poco importa. Tengo deseos de escribir y, ante todo, quiero sacarme algún peso del corazón.

Jopie suele decirme: «Ya no me atrevo a hacer casi nada, pues siempre pienso que puede estar prohibido».

Nunca se sabe en qué puede uno ser útil en la vida.

No te inquietes. Nosotros nos ocuparemos de todo. Diviértete y aprovecha tu libertad todo el tiempo que aún puedas hacerlo.

No te imaginas cuán opresivo resulta el hecho de no poder salir nunca, y tengo muchísimo miedo de que seamos descubiertos y fusilados.

En ocasiones comprendo mejor a mis amigas que a mi propia madre. ¡Es una lástima!

Estoy segura de una cosa: peleándose abiertamente una buena vez es como se aprende a conocerse a fondo. ¡Es entonces cuando en realidad puede juzgarse un carácter!

En mi casa, bien abrigada, me siento menos que nada cuando pienso en las amigas que más quería, arrancadas de sus hogares y caídas en ese infierno. Me da miedo pensar que aquellos que estaban tan próximos a mí se hallen ahora en manos de los verdugos más crueles del mundo. ¡Por la única razón de que son judíos!

Me duermo con la extraña sensación de querer ser distinta de como soy, o también de no ser como yo quiero, o de proceder quizá de manera distinta a como yo querría o a como yo soy. ¡Ay! No lo veo tan claro, y tu tampoco, desde luego; discúlpame por esta confusión, pero no me gusta tachar, y, actualmente, la falta de papel nos prohíbe romperlo. Sólo me resta aconsejarte que no releas la frase precedente y, sobre todo, que no trates de profundizarla, porque nunca sacarás nada en limpio.

No puedo dejar de decirte que cada vez me siento más abandonada, que noto que el vacío crece a mí alrededor.

¡Oh, me he vuelto muy razonable! Aquí se necesita buen sentido para todo: para aprender a escuchar, para callarse, para ayudar, para ser amable y quién sabe para qué más aún. Temo abusar de mi cerebro, ya de por sí no demasiado lúcido, y que no quede nada de él para después de la guerra.

Ya no puedo hablar sin que se me juzgue afectada, ni callarme sin ser ridícula, soy tratada de insolente cuando respondo, de astuta cuando tengo una buena idea, de perezosa cuando estoy fatigada, de egoísta cuando como un bocado de más, de estúpida, de apocada, de calculadora, etc. Durante todo el día no oigo más que eso, que soy una chiquilla insoportable; aunque me ría y finja desentenderme, confieso que todo ello me afecta. Tomaría a Dios por testigo y le pediría que me diese otra naturaleza, una naturaleza que no provocara la cólera ajena. Pero es imposible, no puedo rehacerme.

Cuando menos ruido quiere una hacer, más crujen los peldaños.

Pasado el susto, es bien fácil reírse de estas cosas.

Todos los estudiantes que hayan terminado o piensen proseguir sus estudios este año han sido invitados a firmar una declaración en la que afirman simpatizar con los alemanes y con el nuevo orden. El 80 por ciento se ha negado resueltamente a renegar de su conciencia y de sus convicciones, y han tenido que sufrir las consecuencias. Todos los estudiantes que no firmaron serán enviados a un campo de trabajo en Alemania. Si todos los jóvenes son condenados a trabajos forzados en tierra de nazis, ¿qué va a quedar de la juventud holandesa?

Comprendo que con un poco de hipocresía tengo mucho más que ganar que con mis opiniones sinceras, que nadie ha pedido ni estimado nunca.

Las personas libres jamás podrán imaginar lo que los libros significan para quienes están escondidos.

Un fin terrible es mejor que desesperar del fin.

Emprendimos nuevamente los ejercicios corporales, para poder mirarnos la espalda o la parte trasera de las piernas mientras estamos parados. Ahora pagamos las consecuencias de nuestra falta de agilidad: estamos tan duros que ni siquiera podemos girar la cabeza apropiadamente porque hemos abandonado la gimnasia diaria.

En el anexo, las relaciones personales van de mal en peor. Cuando nos sentamos a la mesa, nadie se atreve ya a abrir la boca (salvo para comer), porque la menor palabra corre el riesgo de ser mal interpretada o de molestar a uno o a otro. Me dan todos los días valeriana para calmarme los nervios, lo que no impide que al día siguiente me sienta todavía más fastidiada. Conozco un remedio mejor: reír, reír de buena gana; pero nosotros casi nos hemos olvidado ya de la risa. Si esto dura aún mucho tiempo, temo bastante verme con una larga cara seria y una mueca agria en los labios para siempre.

En cuanto a mí, la única novedad es que no tenga nada de apetito. Constantemente oigo decir: «¡Qué mala cara tiene!». Te confieso que hacen lo indecible para que mi salud no flaquee; me dan glucosa, aceite de hígado de bacalao y tabletas de levadura y calcio. Mis nervios me juegan malas pasadas: estoy de un humor espantoso. La atmósfera de la casa es deprimente, soñolienta, aplastante, sobre todo el domingo. Afuera, ningún canto de pájaro; adentro, un silencio mortal y sofocante planea sobre personas y cosas, y pesa sobre mí como si quisiera arrastrarme a profundidades insondables.

Este anochecer, cuando Elli estaba todavía en el anexo, llamaron a la puerta, largo rato y con insistencia. Inmediatamente me puse pálida, tuve cólicos y palpitaciones, todo eso por la angustia únicamente. De noche, una vez acostada, me veo en una prisión, sin mis padres. Ora voy a la ventura por una carretera, ora me imagino al anexo pasto de las llamas, o ¡que vienen a buscarnos a todos durante la noche! Miep nos dice a menudo que nos envidia, porque todo es tan tranquilo aquí. Hay quizás en ello algo de verdad, pero Miep olvida nuestras angustias diarias. Ya no concibo siquiera que el mundo pueda volver a ser normal para nosotros. Cuando se me ocurre hablar de la «posguerra» es para mí algo así como un castillo en el aire, una cosa que nunca se realizará. Nuestra casa de antes, las amigas, las bromas en la escuela… pienso en todo eso como si hubiera sido vivido por otra persona que no fuera yo misma.

Llovizna. La estufa humea. Lo que se come pasa en el estómago, provocando detonaciones por todas partes. Las mismas noticias por la radio. La moral, por el suelo.

Abuelita, ¿me quisiste realmente o tú tampoco me comprendiste? No sé. Nadie iba nunca a confiarse con abuelita. ¡Qué sola debía de sentirse, a pesar del cariño de todos nosotros! Hay quien puede sentir la soledad, aunque esté rodeado de afectos, si para nadie es el Amado con A mayúscula.

¡Ah, si sólo tuviera una amiga!

¿Quién sospechará lo que sucede en la mente de una chica?

¿Podrías decirme por qué la gente oculta con tanto temor sus verdaderos sentimientos? ¿Cómo es posible que en compañía de los demás yo sea totalmente diferente a lo que debería ser? ¿Por qué desconfían unos de otros? Debe de haber una razón, no lo dudo, pero cuando noto que nadie, ni siquiera los míos, responden a mi deseo de confianza, me siento desdichada.

Jamás olvidaremos el valor heroico de quienes luchan contra los alemanes; pero existe también el valor de nuestros protectores, que nos demuestran tanto cariño y benevolencia.

Noté esta mañana -seré honesta- que, con gran alegría de mi parte, Peter no ha dejado de mirarme de cierta manera. De una manera muy distinta a la habitual; no podría explicártelo de otra forma.

Querría estar sola, completamente sola. Papá no ha dejado de notar que algo me pasa, pero me sería imposible contárselo todo. Querría gritar: «Déjenme en paz, déjenme sola». ¡Quién sabe! Acaso un día estaré más sola de lo que desearía.

No conozco el miedo. Sólo me asustan mis propios defectos. Pero pienso en ellos cada vez menos.

La noche, como el día, se han convertido en una pesadilla. Lo veo a todas horas, o casi, sin poder ir hasta él; necesito vigilarme para no traicionarme, aparentar jovialidad, mientras que todo en mi no es más que desesperación.

Según ellos, nosotros no podemos opinar: «Cállate». Se puede decir eso, pero nunca dejaremos de tener nuestra propia opinión. Se puede tenerla, por joven que se sea y nadie puede arrebatárnosla.

A Ana, la escolar de entonces, la veo ahora como una chiquilla encantadora, pero muy superficial, que no tiene nada en común conmigo.

Ya no necesito adoradores o admiradores seducidos por una sonrisa lisonjera, sino amigos cautivados por mi carácter y mi proceder. Comprendo que estas exigencias reducirían mucho mi círculo de íntimos, pero ¿qué le vamos a hacer? Lo importante es conservar algunas personas sinceras a mí alrededor.

Por la noche, en la cama, al terminar mis rezos con las palabras: «Gracias, Dios mío, por todo lo que es bueno, amable y hermoso», mi corazón se regocija. Lo «bueno» es la seguridad de nuestro escondite, de mi salud intacta, de todo mi ser, Lo «amable» es Peter, es el despertar de una ternura que nosotros sentimos, sin osar todavía, ni el uno ni el otro, nombrarla o tan siquiera rozarla, pero que se revelará: el amor, el porvenir, la felicidad. Lo «hermoso», es el mundo, la naturaleza, la belleza y todo cuanto es exquisito y admirable. No pienso ya en la miseria, sino en la belleza que sobrevivirá. He ahí la gran diferencia entre mamá y yo. Cuando se está desalentado y triste, ella aconseja: – ¡Pensamos en las desgracias del mundo, y alegrémonos de estar al abrigo!. Y yo, por mi parte aconsejo: -Sal, sal a los campos, mira la naturaleza y el sol, ve al aire libre y trata de reencontrar la dicha en ti misma y en Dios. Piensa en la belleza que se encuentra todavía en ti y a tu alrededor. ¡Sé dichosa! En mi opinión, el consejo de mamá no conduce a nada, porque ¿qué hay que hacer cuando nos encontramos en desgracia? ¿No salir de ella? En tal caso, estaríamos perdidos. En cambio, juzgo que volviéndonos hacia lo que es bello -la naturaleza, el sol, la libertad, lo hermoso que hay en nosotros- nos sentimos enriquecidos. Al no perder esto de vista, volvemos a encontrarnos en Dios, y recuperamos el equilibrio.

Sí, Kitty, Ana es extraña, pero la época en que vivo también es extraña, y las circunstancias son más extrañas todavía.

Creo, Kitty, que el anexo va a ser cruzado por el soplo de un amor verdadero.

¿Es que nuestros padres han olvidado ya su propia juventud? Pareciera que sí. Nos toman siempre en serio cuando decimos algo en son de chanza, y se ríen cuando hablamos en serio.

Margot quiere a Peter igualmente, pero se siente de más, sabiendo que cuando hay tres no se dicen las mismas cosas que entre dos.

Anoche, en la transmisión holandesa de ultramar, el ministro Bolkestein dijo en su discurso que después de la guerra se coleccionarán cartas y memorias concernientes a nuestra época. Naturalmente, todos los ojos se volvieron hacia mí; mi diario parecía tomado por asalto. ¡Figúrate una novela titulada El anexo secreto, cuya autora fuera yo! ¿Verdad que sería interesante? (El mero título ya haría pensar en una novela policial). Pero hablemos con seriedad. Diez años después de la guerra, seguramente causaría un extraño efecto mi historia de ocho judíos en su escondite, su manera de vivir, de comer y de hablar. Aunque de ello te haya dicho mucho, en realidad sabes muy poco, poquísimo.

Tú sabes bien que soy fuerte, bastante fuerte para llevar sola la mayoría de mis pesares. No estoy acostumbrada a compartirlos con nadie; nunca me he confiado a mamá. Pero, al lado de él, ¡cómo me gustaría apoyar la cabeza en su hombro y quedarme quieta!

Quiero seguir viviendo, aun después de mi muerte. Por eso le estoy agradecida a Dios, que, desde mi nacimiento, me dio una posibilidad: la de desarrollarme y escribir, es decir, la de expresar todo cuanto acontece en mí. Al escribir me libero de todo, mi pesar desaparece y mi valor renace. Pero -he ahí la cuestión primordial-, ¿seré alguna vez capaz de escribir algo importante; podré ser algún día periodista o escritora? Confío en que sí. ¡Oh, cómo lo deseo! Pues, al escribir, puedo concretarlo todo: mis pensamientos, mi idealismo y mis fantasías.

Ninguno de nosotros había visto el peligro tan de cerca como la noche anterior. Dios debe de habernos protegido particularmente. Reflexiona un momento: la policía ante la puerta-armario, bajo la luz eléctrica, y nuestra presencia pasó inadvertida.

Nunca terminan las discusiones en el anexo. Kraler nos ha reprochado nuestra imprudencia. Asimismo, Henk opinaba que, en casos semejantes, ninguno de nosotros debía aparecer en los pisos inferiores. Nos han refrescado la memoria sobre nuestra condición de «clandestinos», nuestra categoría de judíos, enclaustrados entre cuatro paredes, sin ningún derecho y con mil obligaciones. Nosotros, judíos, no tenemos el derecho de hacer valer nuestro sentimiento; sólo nos resta ser fuertes y valerosos, aceptar todos los inconvenientes sin pestañear, conformarnos con lo que podemos tener, confiando en Dios. Un día terminará esta terrible guerra, un día seremos personas como los demás y no solamente judíos. ¿Quién nos ha marcado así? ¿Quién ha resuelto la exclusión del pueblo judío de todos los otros pueblos? ¿Quién nos ha hecho sufrir tanto hasta aquí? Es Dios quien nos ha hecho así, pero también será Dios quien nos elevará. Sí. A pesar de esta carga que soportamos, muchos de nosotros siguen sobreviviendo; hay que creer que, como proscritos, los judíos se transformarán un día en ejemplo. ¡Quién sabe! Acaso llegue el día en que nuestra religión enseñe el bien al mundo, es decir, a todos los pueblos… y que en eso radique la única razón de nuestro sufrimiento. Jamás llegaremos a ser los representantes de un país, sea el que fuere, nunca seremos holandeses o ingleses, simplemente; siempre seremos judíos, por añadidura. Pero deseamos seguir siéndolo. y estemos seguros de nuestra salvación. Dios no ha dejado nunca caer a nuestro pueblo. En el correr de los siglos, nos vimos obligados a sufrir, y, en el correr de los siglos, también nos hemos fortalecido. Los débiles caen, pero los fuertes sobrevivirán y no caerán jamás. La otra noche intuía íntimamente que iba a morir. Aguardaba a la policía. Estaba preparada. Presta, como el soldado en el campo de batalla. lba, de buen grado, a sacrificarme por la patria. Ahora que me he salvado, me percato de cuál es mi primer deseo para la posguerra: ser holandesa.

Me siento de más en más apartada de mis padres, progresivamente independiente. Por joven que sea, enfrento la vida con mayor valor, soy más justa, más íntegra que mamá. Sé lo que quiero, tengo un norte en la vida, una opinión, mi religión y mi amor. Soy consciente de ser mujer, una mujer con una fuerza moral y mucho valor. Si Dios me deja vivir, iré mucho más lejos que mamá. No me mantendré en la insignificancia, tendré un lugar en el mundo y trabajaré para mis semejantes. Comprendo en este momento que por sobre todas las cosas necesitaré valor y alegría.

Sólo veo rostros descontentos y sombríos. No oigo más que suspiros y quejas reprimidas. Dijérase que, bruscamente, todo anda mal entre nosotros. En el anexo, cada uno pelea con sus propios nervios, sin llegar jamás a una conclusión. Todos los días oímos. «¡Si esto tan sólo terminara!». Mis estudios, mis esperanzas, mi amor, mi valor, todo eso me hace mantener la cabeza alta y ser juiciosa.

Todavía tengo muchas cosas que decirle, pues las caricias por sí solas no lo son todo. Revelarnos nuestros pensamientos. Para eso es menester confiar y tener fe el uno en el otro. Eso nos hará más fuertes a ambos.

Desde luego, les comprendo muy bien a ambos pero debes ser tú quien guarde distancia; no vayas tan a menudo a su cuarto, no lo alientes al extremo que luego debas arrepentirte. En estas cosas, el hombre es activo, y la mujer más moderada. En la vida normal, cuando se circula libremente, es algo bien distinto; estás forzada a ver a otros amigos y amigas, puedes alejarte por un tiempo, practicar deportes, hacer otras cosas; pero aquí, puede suceder que quieras irte sin poder hacerlo; si no me engaño, ustedes se ven a cada momento. Sé prudente, Ana, y no lo tomes demasiado en serio.

Desde el sábado almorzamos a las once y media; por economía, el desayuno sólo consta de una taza de avena; cuesta aún encontrar legumbres: para el almuerzo tuvimos ensalada cocida podrida. Ensalada cruda o cocida, espinacas… ése es nuestro menú; no hay otra cosa, salvo las patatas podridas: ¡algo delicioso! No es menester mucha imaginación para comprender esta eterna letanía de la desesperación: «¿De qué sirve esta guerra? ¿Por qué los hombres no pueden vivir en paz? ¿Por qué esta devastación?». Pregunta comprensible, pero nadie ha encontrado la respuesta final. En realidad, ¿por qué se construyen en Inglaterra, aviones cada vez mayores, con bombas cada vez más pesadas y, al mismo tiempo, casas prefabricadas para la reconstrucción? ¿Por qué se gastan cada día millones en la guerra y no hay un céntimo disponible para la medicina, los artistas y los pobres? ¿Por qué hay hombres que sufren hambre, mientras que en otras partes del mundo los alimentos sobran y se pudren? ¿Por qué los hombres han enloquecido así? Jamás creeré que únicamente los poderosos, los gobernantes y los capitalistas son responsables de la guerra. No. El hombre de la calle también es responsable. Si no, los pueblos hace rato que se hubieran rebelado. Los hombres han nacido con el instinto de destruir, matar, asesinar y devorar: hasta que toda la humanidad, sin excepción, no sufra un enorme cambio, la guerra imperará; las construcciones, las tierras cultivadas serán nuevamente destruidas, y la humanidad no tendrá más que volver a empezar.

«Creo, papá, que tú aguardas de mí una explicación, y aquí la tienes: estás decepcionado porque hubieras querido que yo guardase distancias; quieres, sin duda, que a mi edad yo sea una muchacha correcta, tal como tú la has forjado; pero te engañas. Desde que estamos aquí, es decir, desde julio de 1942, y hasta muy recientemente, mi vida no tuvo nada de fácil. Si supieras cuántas lágrimas derramé de noche, qué desgraciada me sentía, completamente sola, comprenderás mejor por qué quiero reunirme con Peter. Eso no se produjo de la noche a la mañana. Llegué a vivir sin el apoyo de mamá o de quienquiera que fuese, a costa de luchas, de muchas luchas y lágrimas; me costó caro llegar a ser tan independiente. Puedes reírte y no creerme, pero eso no me importa. Tengo conciencia de haber crecido sola, y no me siento en lo más íntimo responsable hacia ustedes. Si te digo todo esto es porque no quiero que pienses que me hago la misteriosa; en cuanto a mis actos, me siento responsable conmigo misma. Cuando me debatía completamente sola, todos ustedes, y tú también, cerraron los ojos y se taparon los oídos: nadie me ayudó; al contrario, sólo recibí regaños porque era demasiado revoltosa. Al llamar así la atención, pensaba acallar mi pena, me obsesionaba silenciar esa voz interior. Durante más de un año y medio interpreté la comedia, día tras día, sin quejarme, sin apartarme de mi papel, sin desfallecer. Ahora la lucha ha terminado. He ganado, soy independiente de cuerpo y espíritu; ya no necesito una madre, me he vuelto fuerte a fuerza de luchar. Y ahora que tengo la certidumbre de haber superado las dificultades, quiero proseguir sola mi camino, el camino que me parece bueno. Tú no puedes, no debes considerarme como una niña de catorce años, porque todas estas miserias me han madurado; me propongo obrar según mi conciencia, y no deploraré mis actos. Desde luego, no podrás convencerme de que deje de reunirme con Peter. O me lo prohíbes por la fuerza, o confías en mí en todo y para todo, ¡y me dejas en paz!».

La policía tiene bastante trabajo en buscar a las niñas perdidas diariamente. desaparecen muchachas de quince, dieciséis y diecisiete años.

Porque fui demasiado presuntuosa; Señorita Ana, lo que usted ha hecho está lejos de ser perfecto! Causar semejante pesar a alguien a quien se dice querer, e intencionalmente, por añadidura, no es más que una bajeza, ¡una gran bajeza! Lo que más me avergüenza es cómo papá me ha perdonado; va a quemar la carta, y se ha vuelto tan amable conmigo que se creería que es él el culpable. ¡No, Ana! ¡Tú tienes todavía mucho que aprender! ¡En lugar de encarar a los demás y acusarlos, harías mejor en volver a empezar! He tenido mis penas, sí. Pero todos los jóvenes de mi edad pasan por eso, ¿verdad? Yo interpretaba una comedia antes de tener conciencia de lo que hacía; me sentía sola, pero rara vez vencida. Hay que avergonzarse de eso, y me avergüenzo terriblemente. Lo hecho, hecho está; pero es posible corregirse. Volver a empezar desde el principio, quiero hacerlo, y no debe de ser demasiado difícil, pues tengo a Peter. ¡Con su apoyo tendré éxito! Ya no estoy sola en el mundo. El me quiere y yo lo quiero, tengo mis libros, los cuentos que escribo y mi diario; no soy demasiado fea ni demasiado tonta; poseo una alegría natural y buen carácter. ¡Ese es, pues, mi propósito!

Con gran pesar y consternación hemos sabido que muchas personas se han vuelto contra los judíos. Hemos oído decir que el antisemitismo se ha apoderado de ciertos círculos, donde antes, jamás se hubiera pensado en eso. Los ocho nos sentimos profundamente conmovidos por la noticia. La causa de este odio contra los judíos es plausible, a veces hasta humana, pero inadmisible. Los cristianos reprochan a los judíos que, ante los alemanes, tengan la lengua demasiado larga, traicionando a sus protectores y haciendo sufrir a los cristianos, por culpa de ellos, la suerte trágica y la tortura horrible de tantos de nosotros. Todo eso es verdad, pero hay que ver el reverso de la medalla, como en cualquier otro caso. ¿Los cristianos, en nuestro lugar, obrarían de manera diferente? ¿Un hombre, sea judío o cristiano, puede callarse ante los medios de que se sirven los alemanes? Todo el mundo sabe que eso es casi imposible. ¿Por qué, entonces, exigir lo imposible a los judíos? En los grupos de la Resistencia corre un rumor vinculado a los judíos alemanes otrora emigrados en Holanda, y actualmente en los campos de concentración de Polonia: éstos no podrían, después de la derrota de Hitler, regresar a Holanda, donde tenían el derecho de asilo; se les obligaría a volver a Alemania. Oyendo eso, ¿no es lógico que nos preguntemos por qué se sostiene esta guerra larga y penosa? ¡Se nos ha repetido siempre que nosotros combatimos juntos por la libertad, la verdad y el derecho! Si ya se declara la división en pleno combate, ¿el judío saldrá de él inferior a algún otro, una vez más? ¡Oh! Es triste tener que admitir el viejo aforismo: «De la mala acción de un cristiano, es este mismo responsable; la mala acción de un judío recae sobre todos los judíos».

Más de una vez me pregunto si, para todos nosotros, no habría valido más no ocultarnos y estar ahora muertos, antes de pasar por todas estas calamidades, sobre todo por nuestros protectores, que al menos no estarían en peligro. Ni siquiera este pensamiento nos hace retroceder, amamos todavía la vida, no hemos olvidado la voz de la naturaleza, a pesar de todo. Que algo acontezca bien pronto, que lleguen las bombas si es necesario, porque ellas no podrían aplastarnos más que esta inquietud. Que llegue el fin, aunque sea duro; al menos sabremos si, en última instancia. debemos vencer o perecer.

«Hoy es el día D», ha dicho la B.B.C. a mediodía, y con razón: This is the day. ¡La invasión ha comenzado! […] El anexo es un volcán en erupción. ¿Se acerca de veras esa libertad tan largamente esperada? Esa libertad de la que tanto se ha hablado, ¿no es demasiado hermosa, parecida a un cuento de hadas, para que se transforme en realidad? Este año, 1944, ¿ va a darnos la victoria? Aún no lo sabemos, pero la esperanza nos hace renacer, nos devuelve el valor, nos restituye las fuerzas. Porque va a ser necesario soportar valerosamente muchas angustias, privaciones y sufrimientos. Se trata de permanecer tranquilos y de resistir. A partir de ahora, y más que nunca, tendremos que hundirnos las uñas en la carne antes que gritar. Es el momento para Francia, Rusia, Italia y también Alemania de hacer oír su miseria; en cuanto a nosotros, aún no tenemos ese derecho. ¡Oh, Kitty! Lo más hermoso de la invasión es la idea de que podré reunirme con mis amigos. Después de haber tenido el cuchillo en la garganta, de haber estado durante tanto tiempo oprimidos por esos horribles alemanes, no podemos menos que sentirnos rebosantes de confianza, al pensar en la salvación y en los amigos. Ya no se trata de judíos. Ahora se trata de toda Holanda y de toda Europa ocupada. Margot dice que quizá yo no pueda ir a la escuela en septiembre o en octubre.

La naturaleza es la única cosa que no tolera ser deformada.

Realizar una cosa fácil no demanda ningún esfuerzo. Hay que practicar el bien y trabajar para merecer la dicha, y no se llega a ella a través de la especulación y la pereza. La pereza seduce, el trabajo satisface.

Pueden regocijarse quienes tienen una religión, pues no le es dado a todo el mundo creer en lo celestial. Ni siquiera es necesario temer el castigo, después de la muerte; no todos creen en el purgatorio, el infierno y el cielo, pero una religión, sea cual fuere, mantiene a los hombres en el camino recto. El temor a Dios otorga la estimación del propio honor, de la propia conciencia. ¡Qué hermosa sería toda la humanidad, y qué buena, si, por la noche, antes de dormirse, cada cual evocase cuanto le ocurrió durante el día, y todo lo que hizo, llevando cuenta del bien y del mal en su línea de conducta! Inconscientemente y sin titubeos, las personas se esforzarían por enmendarse, y es probable que después de algún tiempo se hallarán frente a un buen resultado. Todo el mundo puede probar este simple recurso, que no cuesta nada y que indudablemente sirve para algo. «En una conciencia tranquila es donde radica nuestra fuerza». El que lo ignore puede aprenderlo y hacer la prueba.

Hemos leído un libro de la biblioteca con el título provocativo. ¿qué piensa usted de la muchacha moderna? Me gustaría hablarte del tema. La autora (porque es una mujer) critica a fondo a la «juventud de hoy», aunque sin desaprobarla por completo, pues no dice, por ejemplo, que no sirve para nada. Al contrario, es más bien de la opinión de que, si la juventud quisiera, podría ayudar a construir un mundo mejor y más bello, puesto que dispone de los medios; sin embargo, prefiere ocuparse de cosas superficiales, sin mirar lo que es esencialmente hermoso.

En el fondo, la juventud es más solidaria que la vejez.

Me siento demasiado alegre para ser lógica, demasiado contenta con la expectativa de poder sentarme de nuevo, en octubre, en los bancos de la escuela. ¡Oh, oh! ¿No he dicho hace un instante que no hay que anticiparse nunca? ¡Perdón, perdón! No por nada me llaman «un amasijo de contradicciones».

He ahí la dureza de esta época. tan pronto como los idealismos, los sueños, las bellas esperanzas han tenido tiempo de germinar en nosotros, son súbitamente atacados y del todo devastados por el espanto de la realidad.

Los Frank, como otras familias judías alemanas, habían emigrado a Holanda, en 1933, huyendo del antisemitismo. Se instalaron en Amsterdam. A la llegada de los alemanes no pudieron abandonar el país y, el lunes 6 de julio de 1942, se refugiaron en el «anexo secreto», ubicado en las mismas oficinas de Otto Frank. Hoy la casa es un museo. Menos de un mes antes, Ana, la hija menor de sólo trece años, había comenzado a escribir su Diario. Lo hace hasta el 10 de agosto de 1944. Tres días después, hacia las 10.30 de una mañana de verano, irrumpe en el anexo la Grüne-Polizei y sus ocho habitantes, más sus protectores Kraler y Koophuis, son arrestados y enviados a campos de concentración. El fascista holandés que los denunció ganó 60 florines -7,50 por cabeza- por entregar al grupo.

The legend of Tarzan

The legend of Tarzan

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John Clayton III o Lord Greystoke, vuelve al Congo africano donde fue criado por gorilas luego de la muerte de sus padres, para verificar que los supuestos avances logrados por el rey Leopoldo II no está afectando a la selva. Las verdaderas causas son otras y Tarzán deberá enfrentarlas y defenderlas. Calificación de 10.
The legend of Tarzan

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