El gallo de oro

Juan Rulfo

El gallo de oro

El gallo de oro


Obra póstuma de tipo édita del gran escritor Juan Rulfo basada en las andanzas de un gallero que con tal de ganar dinero, cambia el palenque por la sala de juegos, con la esperanza de que su mujer continúe dándole la buena suerte. Además contiene una colección de muy buenos relatos. Calificación de 9.5

Édita: obra que, aun cuando no hubiera sido publicada, sí hubiera sido representada con anterioridad a su presentación al llamado, inclusive de forma parcial.
Chincual: entusiasmo o excitación por realizar una actividad.
Pochiche: árbol sin follaje durante la eflorescencia (Es la propiedad que presentan algunas sales y óxidos hidratados de perder su agua de hidratación o agua de cristalización por exposición al aire, para transformarse en un hidrato inferior o en un sólido anhidro).
Atiriciado: concerniente, relativo y perteneciente a la atiricia y de la ictericia de una anomalía médica como una coloración de color amarilleo.
Venadear: Asesinar a una persona en el campo, a mansalva y despiadadamente.
Agorzomar: Acosar, molestar hasta el cansancio, hostigar, acatarrar.

Contra la mala suerte no se puede.

– ¿Por qué no me avisaste que estabas muerta, Bernarda?

El miedo es la cosa que más miedo le tiene a la soledad.

Los vivos son los que son una vergüenza. ¿No lo crees tú así? Los muertos no le dan guerra a nadie; pero lo que es los vivos, no encuentran cómo mortificarle la vida a los demás. Si hasta se medio matan por acabar con el corazón del prójimo. Con eso te digo todo. En cambio a los muertos no hay por qué aborrecerlos. Son la gran cosa. Son buenos. Los seres más buenos de la tierra.

Ya casi era de día. Olía a día, aunque la tierra, las puertas y las casas seguían a oscuras.

Y ahora sé por qué antes no me gustaba pedir favores, y es que no me gusta aceptarlos.

Uno debe vivir en el lugar donde se encuentre uno más a gusto. La vida es corta y estamos mucho tiempo enterrados. Espero que me regañes por escribirte quejidos en lugar de hablarte del amor que te tengo, pero es que la forma como me siento tenía que decírsela a alguien. Y tú naciste para que yo me confesara contigo. Quizá más tarde te cuente hasta mis pecados. Ojalá estés bien y tan bonita como ninguna (iba a decir como siempre, pero me acordé de que a veces te pones muy fea, por ejemplo cuando me regañas).

No tengo sentimientos. Sólo recuerdos. Malos recuerdos. Lo poco que había de bueno en mí se fue al cielo con mi alma, en la última lágrima de mis ojos. Quiero darles un consejo. Cuando vayan a morir, lloren. Traten de cualquier modo de forzar el llanto, aunque sea una gota. Ése es el camino del alma. Hagan por echar fuera su alma del cuerpo, porque si no sufrirán en todo el más duro e insoportable dolor que le es dado al hombre.

Y otra cosa. No hagan llorar a los demás. Es una condena que perdura y pesa sobre los mismos muertos. En los vivos desaparece; pero en los muertos sigue permaneciendo, porque la muerte es permanente.

Yo pienso en el tiempo que ha pasado desde el día en que ella murió, pues cuando murió yo me quedé solo. Ella, que tan apurada anduvo por mí mientras vivió, al morir se le olvidó por completo encargarme a alguien para que me cuidara. En aquel tiempo yo tenía diez años. Y no, no me encargó con nadie.

Ya estaba yo todo ampollado de amarguras; ella las borró con sólo mirarme y dejar que la viera. Y es que ver a una mujer como uno quisiera verla, sin nada entre ella y uno, sino únicamente la mirada de los ojos, es para volverse loco y perder el habla de repente. Esto tuvo que causarme buen efecto. Es lo que yo pienso.

Miro a la pared desde hace un rato y pienso en lo que acabo de contarles y pienso también en la manera de arreglármelas para que ella, mi tía Cecilia, estuviera viva. Pero no, nadie está vivo; ni mi padre que aquí vivió y al cual no llegué a conocer; ni mi madre tampoco, nadie más. En la pared sólo hay descarapeladuras y manchas de alguna cosa que alguien tiró ahí hace mucho tiempo. Adonde no quiero mirar es al techo, porque en el techo, atravesando las vigas, sí que hay alguien vivo. Sobre todo en la noche, cuando prendo un cabito de vela, aquella sombra que hay en el techo se mueve. No se crea que es una figuración mía; es algo que conozco: es la figura de Cleotilde. Cleotilde también está muerta; pero no bien a bien. A Cleotilde yo la maté, sin embargo. Yo sé que todo lo que uno mata, mientras uno siga vivo, sigue viviendo. Eso es lo que pasa. Hace casi ocho días que yo maté a Cleotilde. Le di muchos golpes en la cabeza, grandes y duros golpes, hasta que se quedó quietecita. No es que yo le guardara tanto rencor como para matarla; pero un momento de coraje es un momento de coraje y en eso estuvo todo.

Me la comía con los ojos, pero escondía mis manos para que no fueran a tentalear por su cuenta; las acomodaba debajo de la almohada, muy juntas, deteniéndose la una a la otra, por si alguna no aguantara el chincual de tentar aquel cuerpo azul que estaba a mi lado. Luego me ponía a esperar que Cleotilde tuviera ganas de abrazarse a algo.

Nos dijeron: “Su padre ha muerto”, en esa hora del despertar, cuando no duelen las cosas; cuando nacen los niños, cuando matan a los condenados a muerte. En esa hora del sueño, cuando uno está a mitad del sueño dentro de los sueños inútiles, pero llevaderos, fatalas, pero necesarios.
-Su padre ha muerto.
Yo soñaba que tenía un venado en mis brazos. Un venado dormido, pequeño como un pájaro sin alas; tibio como un corazón quieto y palpitante, pero adormecido.
-Se le acabó la vida.
Era hora del amanecer, tan sombría, tan sin color, sin ningún color. En que todo está tan lejano. Y tuve que llorar, y tener que oprimir el corazón para que soltara su jugo. Forzarlo hasta el llanto. A un corazón que sueña casi dormido, para golpearlo con el martillo de la pena y hacerle sentir su dolor. Hice eso, sólo por llorar. Por no gemir en silencio.

Escondía mis manos para que no fueran a tentalear por su cuenta; las acomodaba debajo de la almohada, muy juntas, deteniéndose la una a la otra, por si alguna no aguantara el chincual de tentar aquel cuerpo azul que estaba a mi lado. Luego me ponía a esperar que Cleotilde tuviera ganas de abrazarse a algo.

Anuncios

Los salmos

Frans van Deursen

Los salmos

Los salmos

Un detallado análisis de algunos de los salmos, en los que el autor trata de contextualizarlos y explicar la razón que llevó al salmista a escribirlos. Un concepto o significado nuevo para mí, es saber que los impíos o enemigos, no están fuera del pueblo de Dios, sino que forman parte de él. Qué fuerte. Un poco larga su lectura pero valió la pena. Calificación de 9

Exultar: Mostrar gran alegría o satisfacción con mucha excitación.
Conculcación: Quebranto de una ley o incumplimiento de un convenio u otra norma establecida.
Cañamazo: Tela de cáñamo, que es basta, fuerte y áspera.
Boato: Ostentación de lujo o riqueza que se manifiesta en las formas externas.
Antracita: Carbón fósil de color negro y que arde con dificultad.
Cisco: Dejar a alguien muy abatido física o moralmente.
Aposición: Palabra o sintagma que se yuxtaponen a un nombre o a un pronombre y sirven para explicar algo relativo a ellos o para especificar la parte de su significación que debe tenerse en cuenta.
Eudemonismo: concepto filosófico de origen griego compuesto de lo bueno y la divinidad menor, que recoge esencialmente diversas teorías éticas. Tiene como característica común ser una justificación de todo aquello que sirve para alcanzar la felicidad.
Jayanería: Vulgaridad

La palabra “Salmos”, pues, tenía desde antiguo dos clases de significado: 1. Los Salmos como libro de la Biblia (los 150 salmos que se cantan versificados). 2. Los Salmos como parte de la Biblia (una colección compuesta no sólo de los 150 salmos, sino también de los libros: Proverbios, Job, Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras, Nehemías y Crónicas).

Los israelitas vivían día y noche bajo la demanda del Pacto de Dios. Cuando se comportaban lealmente, podían contar con la bendición de Dios; y si no era así, con su maldición. Y esa maldición no sería entonces cuestión de angustia del alma y cosas parecidas, sino que esas cosas las experimentarían en sus ciudades arrasadas, sus campos secos, sus rebaños mermados, la artesa vacía, hijos secuestrados y guerras perdidas.

Igual que Moisés, tampoco los salmistas hablaron sólo acerca del rinconcito religioso de nuestra vida, como hacen tantos “cantos religiosos” de la Cristiandad, que hablan, casi exclusivamente, de “Jesús”, “pecado”, “gracia” y “ser salvo”. No es que los salmistas nunca hablen de pecado y perdón, sino que cantan, además de esto, también acerca de montes y valles, mares y nubes, burros salvajes y pienso del ganado, valles sonrientes y sembrados muy prometedores, terrones de tierra húmedos y campos vestidos con rebaños, viñedos y cedros en el Líbano, cigüeñas y damanes, cachorros de león y jóvenes ciervas paridas, lluvia y nieve, animales marinos y jóvenes cuervos graznantes, extraviados viajeros del desierto y marineros en la tormenta.

Cuando en el Antiguo Oriente un rey vasallo se hacía culpable de ruptura de compromiso, su gran aliado no solía acudir enseguida con una expedición de castigo. Primero, enviaba una misión diplomática, para avisar a su aliado apóstata: -“¿Qué quiere usted? ¿Volver a atender enseguida nuestro pacto, o una expedición de ‘recompensa’ militar sobre su tejado? Pues, usted mismo, en su día, me prometió bajo un juramento de automaldición, que yo podía castigarle a usted y a sus parientes lejanos en caso de que usted pudiera romper nuestro pacto”. Así el Gran Rey de Israel tampoco aplicó enseguida el castigo más duro a su vasallo infiel. Antes de arrojarlo de Canaán, el SEÑOR envió primero semejantes mensajeros. Esta tarea la cumplieron los profetas. Ellos eran los mensajeros que el SEÑOR como Rey envió en primer lugar para avisar a Israel, y recordarle los acuerdos del Pacto y también sus cláusulas de maldición.

Los justos en Israel podían ser encontrados entre los pobres. Pero, ¿a quién encontrábamos frecuentemente entre estos piadosos pobres? A las viudas y huérfanos, a los extranjeros y levitas. Cuando, pues, te encuentres las palabras “pobre” y “menesteroso”, piensa entonces sobre todo en estos infelices.

También hubo justos ricos, como ya vimos, pero puedes considerarles tranquilamente como excepciones, y en tu lectura de los salmos manejar esta regla: los justos = los pobres = los menesterosos = los humildes = los débiles = los necesitados = jornaleros y labradores arruinados = viudas y huérfanos = levitas sin posesión y abandonados.

La idea muy extendida acerca de los impíos como tipos malhechores insolentes frena el comprender la Escritura y los Salmos; así como también el pensamiento de que se debe buscar a los impíos preferentemente en lo que llamamos “el mundo”. La Thorá, los Profetas, los Salmos y el Nuevo Testamento hablan todos acerca de los impíos en Israel y en la iglesia cristiana; y la Palabra de Dios los pinta como figuras aparentemente piadosas que pueden hablar de “Dios” con lengua de terciopelo; pero, esto no obstante, forman un pueblo sin verdadera piedad.

Para evitar malentendidos, repetimos una vez más, que los justos, como es natural, no son impecables. La Escritura tampoco enseña, que un hombre por sus propias fuerzas ande como un justo. Igual que sólo podemos ser hechos justos porque Dios, en la promesa del Evangelio, nos regala e imputa la justicia y santidad de Cristo; y porque el Espíritu Santo, en base al pacto de la gracia de Dios, pone nuestros corazones bajo el imperio de su Palabra, y los inclina al temor del SEÑOR para andar en el camino de los justos.

Cuando hemos aprendido a ver que el mal primeramente está en la ruptura del Pacto y en la constante negación de Dios que estableció un Pacto con nosotros, entonces vamos a entender mejor la Escritura cuando habla acerca de los impíos.

“Amén”, la cual significa: “esto es verdadero y cierto”.

Cuando a las Sagradas Escrituras se las oye hablar acerca de mentira, no debemos pensar, en primer lugar, en una antítesis entre lo que alguien dice y lo que piensa, o entre lo que alguien cuenta y lo que realmente ha ocurrido, sino en una antítesis entre seguridad e inseguridad, granito y hielo hueco.

La palabra “camino” se refiere, a veces, a todas nuestras aventuras o experiencias, y, en otras ocasiones, a nuestro estilo de vida, a nuestro comportamiento o nuestros hechos.

El verbo “conocer” se encuentra en nuestro idioma, la mayoría de las veces, en la esfera de la consideración. Es una palabra relativamente “fría”. Pero, en la Biblia, en la palabra “conocer” sientes el calor del contacto con lo que o con quien se conoce. En la lengua hebrea incluso se puede decir, que un hombre “conoce” a su mujer, o que tiene comunión con ella. En las Sagradas Escrituras el “conocer” es más un asunto del corazón de alguien, que de su entendimiento.

“David” -entre comillas- es una palabra bastante compleja que designa no sólo a la persona de David, sino realmente a todos los autores de salmos.

En la mayoría de los casos, los profetas no hablaron acerca del tiempo futuro, sino sobre su propio tiempo.

David estaba especialmente angustiado. Se hallaba desprovisto de toda ayuda, y era presa de burla y desprecio. Estaba huido de su casa, había perdido todo; sí, incluso a su mujer, 1 S. 19: 12; y hasta se siente abandonado por el SEÑOR. Entonces, David, desde esta situación, clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (…) Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes”, vs. 1 y 18. Es evidente, que aquí ni mucho menos nos encontramos con una predicción, sino con una queja que David, en cierto día, expresó acerca de sí mismo. Siglos más tarde, el Señor Jesús pendía de la cruz. Soldados echaron a suertes sus ropas, y también él se sintió abandonado por Dios. Entonces, nuestro Salvador lamentó su desgracia con las palabras de David en el Salmo 22: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”, Mt. 27: 46; y cuando Juan escribe el sorteo de las ropas de Jesús, señala al respecto: “Esto fue para que se cumpliese la Escritura (Salmo 22) que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes”, Jn. 19: 24. ¿Quiso con esto el evangelista dar a conocer que entonces “acontecía” finalmente el Salmo 22? No; pues el Salmo 22 no era una predicción de que el Señor Jesús se sentiría desamparado por Dios, y de que las ropas del Señor Jesús serían sorteadas, sino una queja: que David se sintió muy solo, y que ellos sortearon las ropas de David. Pero la historia se repetía, al menos respecto a su patrón fundamental, en el sufrir de nuestro Salvador. La situación del Salmo 22 se daba nuevamente, y ahora en él; e incluso en una forma aún más encarnizada que en David. Esto incluía, que la descripción de la situación del Salmo 22 (un justo sufriendo profundamente) se hizo nuevamente actual. El Salmo comenzó de nuevo “a hablar”, incluso más fuertemente que cuando resonó por primera vez en boca de David.

Las excavaciones en Oriente Próximo nos han enseñado, que, también en el mundo de la Biblia, matrimonios sin hijos adoptaron un hijo18. Toda clase de disposiciones al respecto salieron a la luz, entre ellas también la fórmula solemne que el hombre adoptante dirigía al niño que adoptaba: – ”Tú eres mi hijo; hoy te he engendrado”.

Si por una vez se lee la Palabra de Dios como una “ley”, como un contrato de trabajo, entonces quedas preso, durante toda la vida, de angustia e incertidumbre. Se continúa deduciendo ulteriores cláusulas de tal “ley”, y nunca se obtiene paz a la pregunta de si se ha “hecho” bastante, y si te has atenido realmente a la “ley”.

¿Qué salmo no puede ser cantado en el culto? Por eso tampoco es preciso que hayan sido hechos especialmente para el culto, como una determinada opinión en la exposición de los Salmos lo afirmó de uno de ellos. También puedes cantarlos en casa, incluso mientras lavas la vajilla o, como el labrador israelita, durante la vendimia; y por qué no hablar de la lectura de los Salmos o de su uso como oración en la cámara secreta.

Nuestros ojos deben estar dirigidos sólo a Dios. El SEÑOR pide integridad. No apartarse de sus caminos. Es algo diferente tropezar en el buen camino, que andar por un camino equivocado.

¿Acaso nuestras mejores obras en esta vida no son todas imperfectas y manchadas de pecado? ¿No somos todos miserables pecadores?

Andar irreprensiblemente no es, pues, cuestión de impecabilidad, sino un asunto del corazón, de la dirección de vida u orientación de vida. Si esa es buena, entonces en la Biblia se le puede llamar generosamente “íntegro”.

Por “justicia del justo”, la Escritura entiende: su leal perseverar en el Pacto de Dios en todos los momentos de la vida, y ciertamente no sólo en la sala del tribunal. Justicia es prácticamente otra palabra más para significar obediencia a los mandamientos de Dios, vivir en fe con el SEÑOR.

El dinero es un sensible instrumento de medida para quien hace justicia y ama la verdad. ¿Quieres permanecer eternamente en la casa del SEÑOR? Sé, pues, verdad (firmeza, solidez), no retrocediendo jamás a una promesa nociva; o, en otra forma, aprovechándote de tu prójimo. En el Antiguo Oriente, los porcentajes de renta entre el 20-33 % eran normales. No es extraño, pues, que la palabra hebrea para indicar renta, significase “mordisco” o “bocado”. Pedir renta era algo así como morder a tu deudor14. A este respecto, observamos que, en el Antiguo Oriente, aún no se conocía nuestra costumbre de prestar dinero con el fin de poder comerciar con él. Antiguamente, quien tomaba dinero prestado lo hacía por necesidad. ¿Aprovecharse entonces de aquella necesidad? Para eso no había libertado el SEÑOR a sus israelitas de sus opresores egipcios, para que ahora se dedicasen a oprimirse mutuamente […]. También frente a un hermano en necesidad, un israelita debía perseguir la justicia, […], no pidiendo renta de un co-israelita. ¿Quieres permanecer huésped cerca del SEÑOR? Pues no te hagas jamás un “nose’ ” (prestamista), como el mundo pagano lo conocía; […] y sé incorruptible. También en esto remedaba el salmista a Moisés, […]. “Porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos”, Dt. 16: 19.

¿En quién nos podríamos esconder seguros contra el espíritu de nuestro siglo si no es en ese mismo SEÑOR?

¿Pero no forma la Cristiandad misma un templo viviente? […] ¿Y el hombre autónomo post-cristiano de nuestro tiempo no se ha asentado a sí mismo en el templo de la Cristiandad para hacer ver que él es un dios?

En las Escrituras, los «riñones» indican la vida afectiva humana, nuestro mundo de los pensamientos; a veces, con ella se significa o se quiere decir lo mismo que con «corazón».

Por el momento, nadie puede explicar mejor la Palabra de Dios que la Palabra de Dios misma.

La Sagrada Escritura, con palabras o frases como: «integridad» o «rectitud» o «irreprochabilidad» o «con un corazón indiviso», o como se quiera traducir las palabras hebreas tom y tamim, ciertamente no quiere decir una conducta de vida sin pecado.

¡Qué gran consuelo es que, en las falsas acusaciones, puedas recurrir e invocar al SEÑOR como el Omnipotente que puede mirar en nuestro corazón cuán sincera e indivisiblemente le ha amado.

Una de las partes más horribles de este culto idólatra era el llamado «matrimonio santo». Como ya hicimos notar, la fertilidad de la tierra de labranza y del seno materno era vista como un fruto del apareamiento de Baal con su mujer Astarte. Se creía poder impulsar este trato reproductor de fertilidad de su dios con su diosa mediante prostitución «santa». «Cada cual», pues, tenía relación sexual con «cada cual». En los tiempos de Baal y Astarte se podía, como visitante, hacer uso de hombres y mujeres que ponía sus cuerpos a disposición para fornicación «santa».

Nuestros antepasados lejanos miraban a cada otoño con temor y temblor porque los días se acortaban. ¿Vencerían en esta ocasión los poderes de las tinieblas a la luz? Pero, al final de diciembre celebraban aliviados su fiesta de medio invierno: ¡el sol dador de fertilidad había ganado la batalla! Los días volvían a alargarse y por eso se entregaban mutuamente regalos, se alzaban pinos (siempre verdes = siempre vivos), se encendían luces y se comía pastel que tenía la forma de la rueda del sol (coronas). También en Roma se celebraba la «resurrección» del Sol invictus o Sol invencible: La vida tenía nuevamente futuro. Moisés habría llamado a esto «las abominaciones de aquellas naciones», con lo que el pueblo de Dios debía romper, Dt. 18: 9. Por desgracia, nuestros antepasados lejanos no se convirtieron de esta idolatría de la naturaleza y la fertilidad. Así surgió, ya en los primeros siglos de nuestra era, un ciclo «cristiano» de religiosidad. En atención a los paganos conversos en Oriente y Occidente que desde antiguo estaban acostumbrados a celebrar a últimos de diciembre la fiesta de la «resurrección» del dios de la lluvia o la «victoria» del dios del sol, la iglesia Cristiana estableció en el pagano mes de las fiestas, diciembre, una fiesta Cristiana, en la que se iba a recordar el nacimiento de Cristo. Con las fiestas Cristianas de Pascua y Pentecostés que -¿bajo influencia judeo-cristiana?- ya habían sido instituidas antes, el circuito litúrgico estaba cerrado. También la iglesia Cristiana tenía en adelante un ciclo de un dios que cada-año nuevamente-nacía y que cada-año-nuevamente-moría-y-nuevamente-resucitaba. De este ángulo pagano procede nuestra costumbre de, en un circuito anual de noviembre a diciembre y durante cuatro semanas, hacer como si el Señor Jesús debiera nacer aún («Adviento»), y en primavera durante seis semanas hacer como si el Señor Jesús nuevamente salga al encuentro de sus sufrimientos de cruz, y en el Viernes Santo hacer como si el Señor volviera a morir en ese día, y en Pascua hacer como si en aquella mañana volviera a resucitar verdaderamente. Más de un cristiano encuentra esa predicación como la que mejor le hace sentir que él estaba allí, y que ocurría de nuevo («rememoración»). Bien es cierto, que las iglesias reformadas entablaron una lucha contra esta religiosidad caprichosa, pero la tradición resultó demasiado fuerte, como se evidencia de la redacción de diversas disposiciones eclesiales en los Países Bajos.

En documentos egipcios, Astarte llevó el nombre de: «reina de los cielos», el cual fue dado a María por los romano católicos […] . Por consiguiente, ¡vaya con qué clase de título pagano fue calificada la «venerada» madre del Señor Jesús! Por lo demás, el pensamiento de «siempre-virgen» ya se lo conocía también en el culto a Astarte: «las grandes diosas que conciben pero no dan a luz», es decir, que siempre permanecen vírgenes, pero, ello no obstante, son fértiles

Nos preguntamos si una salud constante y una capacidad de trabajo tenaz no podría ser la enfermedad más peligrosa de todas. ¿Padecer stress? ¿Tener un infarto? ¿Estar implicado en un accidente de circulación? Eso son cosas para otras personas; eso pasa por delante de mi puerta. Yo me siento tan fresco como una gallina, -solemos decir.

Como es natural, no somos un «David». Pero aunque Dios no nos llame para componer salmos, sí espera realmente de nosotros, que cantemos salmos.

Lo que ahora no es, puede llegar a ocurrir. Entonces el Salmo 42/3 puede servirnos como «poema didáctico» (maskil). Estos son salmos que iluminan una determinada situación profética con la lámpara de la Palabra de Dios.

«Presentarse delante de Dios» es, en la Thorá, la expresión normal y corriente para presentarse los israelitas en el templo en las tres grandes fiestas, Ex. 23: 17, 34: 23, Is. 1: 12, Dt. 16: 16. Y así, en el pórtico, uno se encontraba «ante su presencia», 1 S. 2: 30.

La adición: «de Dios», sirve en la Biblia frecuentemente para indicar la enorme grandeza de algo, cf. Gn. 30: 8, Sal. 68: 15, Jon. 3: 3.

Muchos, bastante antes de que tengan claro cómo será el camino de Dios, dicen: -¡No se haga mi voluntad sino la tuya! Pero estoy convencido que esto ocurre por una falta de fe, por la cual no saben perseverar en la oración, sino que se apartan de la lucha de la oración de la fe para resignarse en lo inevitable. Esta fe pagana en lo inevitable la cubren, pues, muy piadosamente con las palabras: No se haga mi voluntad, sino la tuya. El corazón de los hombres está mucho más corrompido de lo que pensamos. Somos lentos para creer; lentos para toda actividad espiritual», así escribía el Dr. J. G. Woelderink.

La excelencia de los salmos está muy por encima de la de muchos himnos y cantos religiosos. Es de temer, que, precisamente el cantar casi exclusivamente canciones, mantendrá cerrados los ojos de muchos cristianos al gran pleito entre la fe y la incredulidad en este mundo, y, por tal motivo, impedirá a la boca de muchos cristianos pedir justicia al Juez de toda la tierra. Es espantoso que tales cristianos frecuentemente son fáciles de ganar para medios activistas como reuniones de «protesta» y similares con el fin de buscar su propio «derecho».

«¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!», Is. 31: 1.

Qué es más necio que, cuando Dios está claramente contra su pueblo, cantar: «Jehová es con nosotros…» Si él se ha convertido en un enemigo para su pueblo, en un león, en un oso, y lucha contra su propio pueblo, ¿cómo exultar que lucha en favor tuyo?, Is. 63: 10, Jer. 7: 10, Os. 13: 7. En resumen, cuando se entona este salmo en tiempos de juicio, sin que la iglesia de Dios se humille bajo su mano castigadora, con el Salmo 46 se entona una consigna falsa, y se fortalece a la iglesia en su procacidad.

Entonces, aquellos israelitas miraban hacia el cielo con más tensión que antes. Su fe estaba ahora ante una de las pruebas más negra que la fe debe poder digerir: Esperar en el SEÑOR literal y figuradamente. Y, entonces, ¡dejó caer su lluvia! Esta temblaba en los árboles y repiqueteaba en los tejados. ¡Era la respuesta de Dios!

Esperar en Dios es, por otra parte, mucho más difícil que ceder a un ansia de actuación incrédula, ¡aunque ésta opere bajo una bandera llamada creyente!

Dios y nuestro Señor Jesucristo no salen en defensa de todos los posibles disparates viciosos de los cristianos.

La fe tiene algo de telescopio: atrae el horizonte de las promesas de Dios hasta muy cerca de los ojos. Esto ocurre porque Dios, en su acción de prometer, siempre habla tan generosamente. A veces, tan generosa– y divinamente seguro de sí mismo, que, acerca del asunto que aún dará, habla como si ya lo hubiera dado.

Posiblemente, miktam significa: una inscripción grabada con letras de oro en una columna de piedra.

Un sacrificio de alabanza era aquel determinado sacrificio de paz que un israelita llevaba frecuentemente cuando quería testimoniar al SEÑOR su gratitud por beneficios disfrutados, cf. Sal. 116: 12 y 14. Semejante sacrificio no era preciso habérselo prometido al SEÑOR. Pero, cuando alguien había hecho al SEÑOR la promesa de que, después de recibir una u otra bendición, le llevaría un sacrificio, entonces éste era un sacrificio de promesa.

El Salmo 56 no es una queja o lamento acerca del dolor humano general, del que creyentes y no–creyentes reciben su porción, sino la canción de un perseguido.

El Salmo 56 ha nacido de la persecución religiosa o de fe. En esto pensó el Señor Jesús cuando habló de «llevar su cruz». Al dolor general humano, tal como la enfermedad, la pobreza, los desastres naturales y cosas similares, el Señor Jesús no los llamó nuestra «cruz». Por lo demás, este dolor general humano difícilmente se lo puede tomar uno «sobre sí mismo», como pidió el Señor Jesús. Semejante dolor te es puesto sobre ti. Pero sufrir–por–causa–de–la–justicia o sufrir–por–amor–de–Jesús, ése es al que el Señor Jesús llamó «nuestra cruz», y es el que efectivamente podemos tomar o… dejar!, cf. Mt. 16: 24. ¡El Salmo 56 ha sido compuesto por semejante portador de la cruz!

El Salmo 57 no está destinado en primer lugar al pueblo de Dios sino a Dios mismo. Está dirigido a la dirección celestial del SEÑOR, el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Quizá se encuentre allí el misterio de la alabanza del SEÑOR. El bienestar cierra las bocas. El lujo hace enmudecer los salmos. Pero las cuevas, redes, hoyos y campañas mentirosas, –éstas abren las bocas, porque esas opresiones pueden imbuir al pueblo de Dios muy profundamente quién son Dios y su Cristo para todos los que se esconden en Ellos.

Aunque debemos buscar a la mayoría de los humildes ciertamente entre las personas pobres, no es la posición social lo característico, sino la actitud de vida. Ser humilde es una cuestión de la actitud de alguien frente a Dios y su Palabra.

¡Qué gran consuelo hay para nosotros, personas corrientes, en que David aquí se llame «pobre»! Ahora nadie precisa pensar que Dios solamente escucha a personas semejantes a David, «héroes–de–la–fe», que se atreven a acercarse a gigantes y pueden hacer salmos, pero no a mí, un hombre o mujer que a veces se sabe tan débil y pobre… Nuestro hermano David reconoce aquí, que ni mucho menos era grande e imponente, sino justamente un pobre que no podía más, y que vio un solo ayudador: el SEÑOR; y de este modo se dirigió al SEÑOR: en grande angustia, pero también en la fe de que el SEÑOR es todopoderoso. Entonces ha hecho notar a David, que en su alto cielo oye incluso las plegarias desde una gruta. ¡El Salmo 34 enseña, que el SEÑOR libera a pobres desvalidos!

David instaló al levita Asaf como jefe de los cantores del templo, 1 Cr. 16: 5. Otros jefes fueron los Levitas Hemán y Etán, 1 Cr. 6: 33 y 44. Después de morir su famoso padre, los hijos de Asaf prosiguieron durante siglos el trabajo de cantores. Desde Salomón hasta después del destierro nos encontramos con hijos de Asaf. Cuando Zorobabel regresa de Babilonia a Jerusalén con un número de judíos, también se encuentra en su compañía la familia Asaf. Esdras habla de 128; Nehemías de 148 hombres, Esd. 2: 41, Neh. 7: 44.

Las Sagradas Escrituras ven a los israelitas tan fuertes como una unidad que, a veces, sacan a escena a todo el pueblo como un hombre herido (Is. 1: 5–7), como una mujer, la hija de Sión, como una viuda que llora (Lm. 1), como una mujer infiel (Ez. 16) o como una mujer estéril (Is. 54).

Dios pone manos a la obra cuando bendice; no de forma individualista, sino siempre dejando a las personas en su entorno y relaciones en que viven. Y cuando llegó con su maldición, actuó del mismo modo.

Cuando los hijos de Dios pasan por el valle de las sombras de la muerte, nuestro Padre celestial no exige robustez de fe alguna. Por el contrario, según este Salmo, puede ser que entonces prefiera que en su intensa tristeza y confusión, poco más hagan que gemir un poco a sus oídos.

El Salmo 88 nos coloca en la situación de un hombre creyente que ve la muerte ante sus ojos; y este hermano, enfermo terminal, no estimula en su poema didáctico a la iglesia en aquella situación de necesidad extrema, a enviar gritos subversivos al cielo, sino a derramar nuestras quejas como oraciones humildes a Dios, acompañadas del ruego a la Suprema Majestad, que quiera inclinar sus oídos a esas súplicas.

En ningún lugar en toda la Thorá se encuentra rastro alguno de enemistad entre Dios y su creación. ¿Por qué un hombre debería tener miedo de la creación?, Dios la había creado. El mal no se ocultaba en ella, sino en el corazón humano. Con lo cual, la Thorá, por norma, corta de raíz todo ascetismo y cualquier trágica actividad de vida y forma de pensar. Así fue como la Thorá liberó a Israel de angustia y temor a dioses y espíritus, de miedo al sol, la luna y las estrellas, y del miedo a los muertos.

Como es natural, también el mundo de los paganos tenía sus relatos de dioses, como escándalos acerca de la excursión de un dios con una guapa jovencita de donde, más tarde, nacía un semi–dios. Pero ahora no nos referimos a semejantes relatos. ¿Qué habían hecho esos dioses para sus adoradores, hacía tres, cinco, diez o quince siglos atrás? ¿Qué sabían contar de eso sus adoradores? –Nada. El paganismo da vueltas eternamente en un movimiento circular. El paganismo adora frecuentemente a la naturaleza: el nacer– resplandecer–y–hundirse en la naturaleza. El sol es su dios, o la lluvia o las riquezas, la tierra fructífera que cada año proporciona al hombre y al animal alimento nuevo. Pero, ¿hacer historia? ¿Perseguir un objetivo? ¿Dar a conocer un plan? ¿Revelar un futuro? –¡Nada de todo esto! Ya se refiera a los paganos germanos, griegos o semitas, toda su religiosidad es una religiosidad de un movimiento circular mortalmente aburrido, eterno y anual, y que se reduce a esto: Verano seco, pedir lluvia, el dios de la lluvia se aparea con la diosa de la fertilidad, su matrimonio trae nueva fertilidad, una cosecha nueva, el dios de la lluvia se muere, el verano retorna seco y trae nueva preocupación, de nuevo llega el otoño, el dios de la lluvia ha resucitado una vez más, etc., etc. A este patrón de movimiento circular debemos, en última instancia, nuestro así llamado «año eclesial», cf. Los Salmos I,9, 3. 252 y ss.

El evangelio de la Ley de Moisés ha significado para Israel una liberación profunda de angustia. Angustia por los dioses; miedo a los espíritus. Miedo a la luna y las estrellas. Miedo al mar. Miedo a los muertos. La Palabra de Dios es una Palabra de salvación; y salvación significa, literalmente: ¡liberación!

No tengas miedo! Aférrate a la liberadora Palabra de Dios. Esta tierra, con todo lo que hay en ella y en torno a ella, con toda causalidad y evolución, descansa en la Palabra de Dios. Canta de ella con salmos de la creación. Permanece en el Salmo 104. Atrévete a vivir de la mano de Dios como propiedad de Jesucristo, tanto en la vida como en la muerte. La vida eterna te está reservada en Cristo como una herencia inmarchitable. Por tanto, ninguna desesperación, sino una esperanza viva, cf. 1 Pe. 1: 3. «Yahveh, Dios mío, qué grande eres!» (Sal. 104: 1b, Biblia de Jerusalén).

El Libro de las Oraciones Bíblicas termina con alabanza, exclusivamente.

¿Que a veces no sabes lo que debes pedir? Enumera, entonces, algunos de los grandes hechos de salvación que Dios ha hecho para con nosotros por medio de su Hijo Jesucristo.

Aunque sólo fuera por causa de la alabanza al SEÑOR de «generación a generación», no debería apartarse a los niños de los cultos dominicales del resto de la congregación.

Jamás saldré vivo de este mundo

Benjamín Prado

Jamás saldre vivo de este mundo

Jamás saldre vivo de este mundo


Refrescante colección de cuentos con personas que viven situaciones complejas: esquizofrenia, soledad, confusión, temor, enfermedad, placer, terror, depresión y acoso, pero contadas de una manera fresca que lo terminan por dejar a uno esperando un pronto desenlace. Los mejores: El reloj, Todo lo que vio Alberto y Mi día de suerte. Calificación de 9.5

El resumen en 5 palabras, y en negritas los mejores cuentos.
Hay que matar a Roco: Como me veo te vi. (De tantas cosas que vive, un hombre ya no sabe lo que en verdad le acontece).
La epidemia: La soledad de estar acompañado. (Una epidemia de soledad en un viaje a Perú).
El reloj: Reloj no marques las horas. (La descompostura en un reloj ocasiona una alteración en el tiempo).
Todo lo que vio Alberto: Como me ves te verás. (Una foto pone en perspectiva el futuro de una mujer).
Asma: Pero si yo estaba bien. (Lo difícil que es recibir las malas noticias en cuestiones de salud).
Jamás saldré vivo de este mundo: Diablo con forma de mujer. (El principio del fin de un hombre empieza cuando conoce a una bella mujer).
Mi día de suerte: Otro poco y me muero. (El mejor día de tu vida puede ser el último).
Los muros se mueven: Yo no nací para amar. (Una mujer arriesga todo por un mal amor).
Las banderas son para los idiotas: Siempre encontrar el lado positivo. (La historia de un barrendero que sufrió un accidente que le cambió la vida).

Las domingueras:
Martingala: Artimaña o ardid (medio hábil y astuto para conseguir o eludir algo).
Escayola: Molde u objeto de yeso.
Minio: Pigmento de color rojo anaranjado, constituido por una mezcla de óxidos de plomo, que es muy denso, tóxico, insoluble en agua y en los ácidos minerales; se fabrica industrialmente por oxidación del plomo y se emplea para preparar pinturas anticorrosivas.
Cogorza: Borrachera, embriaguez.
Hucha: Recipiente cerrado para guardar monedas; en su parte superior tiene una ranura estrecha y alargada por donde se introducen las monedas, de canto, pero por donde no se pueden sacar.

Al oír esa palabra, Natalia clavó un cuchillo sobre la tabla en la que estaba cortando verduras; le miró con unos ojos terribles, abrasados por la cólera, y hundió violentamente aquel cuchillo en la madera. —Maldito seas —dijo, igual que si dinamitara un puente entre ellos, uno importante por el que cruzaban de un lado al otro los camiones que les abastecían de respeto y de sentido común.

La mayor parte de las personas no es feliz cuando compara lo que quería y lo que tiene. Con el paso del tiempo, la mayor parte no intenta exhibir sus heridas, sino olvidarlas.

No pienso abrir los ojos —pensó—. Porque si los abro, no podré despertarme.

Ésa es justo mi filosofía: si no estás muy muy seguro, hazlo.

Se acordó de algo que había leído en una novela, tal vez de Saul Bellow, donde un personaje le preguntaba a otro en qué se distinguen la ignorancia y el desinterés, y el segundo contestaba: mira, ni lo sé, ni me importa.

La gente sólo se hace preguntas cuando aún le quedan esperanzas.

Llámenme caradura o egoísta, si quieren, pero ¿saben?, yo creo que la juventud se acaba el día en que tienes que comprarte a ti misma un tenedor o conseguir el número de un fontanero. Eso es, ser joven consiste en que las cañerías se le rompan a otro, consiste en que las bombillas se le funden a otro, el contrato del gas está a nombre de otro.

Una siempre puede arrepentirse de su desidia pero nunca de su cautela.

Lo único que sé es lo que ya les dije antes: alguien te grita, de pronto, «¡Cuidado, a tu espalda!», y tú puedes sentirte todo lo seguro que quieras, tan a salvo de presuntos salteadores, lobos o cuchillos como quieras, pero aun así, normalmente, te vuelves. Eso es justo lo que yo hice. Me volví y eché a correr. ¿Ustedes qué habrían hecho?

Maldita asma, se dijo, la mayoría de la gente sólo se asusta de las enfermedades con nombres exóticos, la acromegalia, la encefalitis o la melanosis, pero ¿qué me dicen del asma, la diabetes, el reuma?…

Lo malo no era la enfermedad en sí, lo malo era todo lo que significaba. «Eso es siempre lo peor, el después de las cosas», solía decir su padre.

Lo malo de hacer algo incorrecto es que después hay que pagar por ello, eso es lo malo, el después de las cosas.

Puede que fuesen cosas que le quedaban grandes y puede que ésa fuera la razón para luchar por ellas, de forma que intentó abrirse paso hacia Laura sin reparar en exageraciones o en embustes, y al ver que avanzaba, que la chica iba dejando caer muros y abría puertas hasta entonces cerradas, se sintió invencible y afortunado. Algunos hombres sonríen mientras cavan su propia tumba.

Había en la casa una luz que le pareció cortante, dañina, y esa clase de calor húmedo de los lugares cercanos al mar que te hace ser consciente de ti mismo, de que todo está ahí, ardiendo: las manos, el corazón, la espalda.

No era todo lo que Asier quería, pero era mucho.

A veces las personas se comportan de ese modo: saben que ya han perdido y fingen ante sí mismas que van a seguir luchando.

La puerta abierta daba miedo. Vistas al natural, sin cristales blindados entre ellas y tú, las cosas no parecían tan pacíficas como cuando las mirabas desde tu sillón, al otro lado de la ventana: el paisaje corría mucho más rápido, la grava de las vías, los edificios y los postes de telégrafos parecían dañinos, peligrosos; los raíles eran un esbozo de guillotina; el ruido del tren no tenía nada que ver con el traqueteo confortable que se escuchaba en su interior, sino que era violento y algo fúnebre; y todo, en conjunto, daba miedo y vértigo, era un aviso del dolor, las heridas, la muerte.

Aplazada la muerte una vez, es como si ya se fuera a librar de ella para siempre.

Odio a ese tipo de gente que se pasa la vida diciendo la Sábana Santa es falsa, el monstruo del lago Ness no existe, Homero no escribió la Odisea, Armstrong jamás pisó la Luna, los astronautas fueron filmados en un decorado que construyó la CIA.

Cuánto pueden cambiar las cosas en un segundo, ¿verdad? Es raro, pero así es la vida.

La verdad es que Olivia, consciente o inconscientemente, había tardado mucho en descubrir el tamaño de su soledad y, cuando lo hizo, nuestra impresión es que en vez de buscarle un remedio se dedicó a justificar una tras otra las evidencias.

Lo hermoso es sólo hermoso cuando alguien lo mira.

Hugo le contó a Olivia cómo los chinos llegaron a miles, en el siglo XIX, al puerto del Callao, en Lima, para vivir prácticamente como esclavos en las haciendas, trabajando en las plantaciones de azúcar y cacao.

Lloró de felicidad al pensar que todo lo que había sufrido mereció la pena, que su amargura y su soledad de antes eran, en cierto modo, un requisito necesario para su dicha de ahora.

Eso es lo bueno del alcohol, que produce la misma sensación de felicidad que flotar en el mar con los ojos cerrados, sólo que el líquido, en lugar de estar fuera, está dentro. Los abstemios no tienen amigos, estoy seguro.

La inteligencia y la bondad son siempre diversas, están llenas de matices y cambios según cada persona, pero la estupidez y la maldad son uniformes, siempre están hechas de las mismas envidias, calumnias y puñaladas por la espalda, el mismo corporativismo cuartelero, la misma suma de incompetencia, hipocresía, vagancia y mezquindad. Los imbéciles siempre son oportunistas.

Odio a los músicos ambulantes, prefiero pagar para que guarden silencio que para que toquen.

El pobre barrendero municipal no sólo no había entendido ni jota de lo que se había dicho durante su juicio, que estuvo lleno de palabras grandilocuentes y gestos ornamentales, sino que cada cosa que escuchaba lo confundía aún más, como cuando vas al diccionario de la Academia a buscar una palabra que no entiendes y ésa te remite a otra que entiendes aún menos; vas a mirar, por ejemplo, qué demonios es un flanquís y lees: «Flanquís: sotuer que no tiene sino el tercio de su anchura normal».

Callar es a veces una deserción, pero otras veces es una conquista.

30 días con Eclesiastés

José Young

30 días con Eclesiastés

30 días con Eclesiastés


Una colección de devocionales diarios basado en el libro de Eclesiastés, aderezado con buenas preguntas que nos hacen reflexionar respecto a los temas que el autor del libro bíblico expresa. Temas que siempre están presentes y que son el deseo de toda persona por encontrar respuestas sobre los mismos: la muerte, la vida, el trabajo, los buenos, los malos, el dinero, etc. Calificación de 8.

A pesar de los grandes avances científicos del siglo XX, en lo esencial, la vida continúa igual. Puede ser que el ‘estilo’ de vida haya cambiado (para muchos, pero no para todos), pero el ser humano aún nace con las mismas esperanzas, tensiones, problemas..

El saber es una carga difícil. A veces los problemas que enfrentamos tienen solución, pero otras no. Casi todos tenemos, por lo menos, un ‘problema sin solución’ en la vida, y no sabemos qué hacer.

Hemos adquirido mucho conocimiento, pero no la verdadera sabiduría.

Gocé de corazón con todos mis trabajos, y ese gozo fue mi recompensa.

Lo mejor que puede hacer el hombre es comer y beber, y disfrutar del fruto de su trabajo, pues he ­encontrado que también esto viene de Dios.

Uno de los peligros de la civilización moderna son las ­Cosas Muy Importantes. Son esas cosas que llenan nuestra vida de tal manera que no nos dejan tiempo para disfrutarla. Puede ser el trabajo, la diversión, o, para muchos cristianos, las actividades de la iglesia.

El Predicador afirma que la posibilidad de disfrutar de la vida viene de Dios. Es decir que la clave de la felicidad no es cuánto tenemos sino nuestra actitud hacia lo que tenemos.

Señor, ayúdame a vivir, y no sólo a existir.

Cuando somos jóvenes cantamos acerca de la Libertad, y soñamos cómo vamos a construir nuestra vida. Pero al avan- zar los años, las circunstancias comienzan a encerrarnos, dejándonos cada vez menos alternativas. El matrimonio, los hijos, el trabajo, los parientes, la salud, todos tienen sus reclamos sobre nuestra vida, y nos cortan la ‘libertad’.

Dios ha hecho que la vida sea una carga para que lo busquemos. En esencia, la humanidad se divide en dos grupos: los que sienten la carga de la vida y echan la culpa a Dios, y los que sienten esa carga y buscan alivio en Dios.

La envidia también es una enfermedad humana muy común, que se extiende y agrava por efecto de los medios de comunicación modernos. Ahora todo el mundo sabe cómo viven los demás. ¿Por qué no puedo yo tener lo que otro tiene? No nos gusta ‘quedar atrás’ en ningún aspecto de la vida, y cuando miramos al que está un poco más adelante, sentimos necesidad de superarlo. Así es la envidia.

Ser ‘rico’ no depende tanto de cuánto tenemos como de nuestra actitud hacia lo que tenemos. Si amo lo que tengo, y nunca creo tener lo suficiente; si lo que tengo es mío, y nunca me sobra para compartir con gente más necesitada, entonces tengo ‘alma de rico’. Hay personas con ingresos muy altos que tienen espíritu ge- neroso, ‘alma de mayordomo’; otros con ingresos ínfimos tienen ‘alma de rico’.

Pero el Predicador dice en el versículo 11 algo que debe- mos subrayar: “…mientras más se tiene, más se gasta”. Es un principio que los sociólogos han comprobado, muchos siglos después. Si mi ingreso es de $100, apenas tengo lo suficiente. Pero si me aumentan a $500, dentro de pocos meses tendré ‘apenas lo suficiente’. Normalmente, nuestros gastos no corresponden a nuestras necesidades sino a nuestras entradas.

La vida ocurre una sola vez. No hay reencarnación, vivimos y morimos una sola vez, y luego nos toca enfrentar el juicio (Hebreos 9.27). Si vamos a experimentar, aprender, o a hacer algo, lo tenemos que hacer ahora, porque no hay una segunda oportunidad.

Gracias, Señor, porque la muerte es, de hecho, una puerta hacia tu presencia.

La vida está llena de detalles que escapan a nuestro con- trol. Se producen situaciones que arruinan nuestros planes. Los cristianos —a pesar de ser hijos de Dios— no escapamos de esa realidad. Como dijo Jesús, el Padre “hace que su sol salga sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos” (Mateo 5.45).

La diferencia, para los cristianos, no está en que escapa- mos de las dificultades que vive el mundo (aunque a veces Dios nos provee una salida) sino en que “sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes le aman…” (Romanos 8.28). Notemos que el apóstol no dice que todo saldrá bien sino que todo puede hacernos bien.

¿Qué es un necio? El Predicador ya lo ha mencionado tre- ce veces en los pasajes anteriores, y vamos a hacer un breve repaso, porque parece ser un perfil demasiado común. Por un lado, tiene miopía. Mira, pero no ve. En 2.14 dice que “anda a oscuras”. El necio es una de esas personas que nunca se detiene para escuchar ni observar, pero aun así está absolutamente seguro de que vio y escuchó todo. También habla demasiado. ¡Somos muchos los que cometemos este error! El necio siempre tiene que dar sus opiniones, responde sin escuchar primero, se goza en contar con lujo de detalles los mil aspectos de su vida. El necio se enoja fácilmente. Es demasiado rápido para defenderse a sí mismo. Tal vez porque siempre ‘tiene razón’. La ‘super-sensibilidad’ es típica del necio. El evangelio, en cambio, nos pide “echar fuera… los enojos, los gritos, los insultos…” (Efesios 4.31).

Si el gobierno se enoja contigo, no pierdas la cabeza; el remedio para los grandes errores es tomar las cosas con calma.

De todos los pecados, los de la lengua son los más peli- grosos, porque no los tomamos en serio. Echamos al adúl- tero de la iglesia, pero escuchamos con ganas al chismoso, aun cuando los dos reciben la misma condena de parte de Dios (1 Corintios 6.9–10).

Esa es la realidad de la vejez. Pero esa edad tiene otra dimensión que la complica. Las personas somos seres de dos dimensiones. Somos un cuerpo ‘animal’, que nace y muere como todos los otros seres de este planeta. Sin embargo, Dios nos creó a su imagen, y puso en nosotros ‘la idea de eternidad’. Esa persona, la persona interior, es la que Dios transforma y renueva al avanzar los años. Es una paradoja: para el cristiano, la persona exterior es cada vez más vieja, pero la persona interior cada vez más joven.

La tentación de lo imposible

Mario Vargas Llosa

La tentación de lo imposible

La tentación de lo imposible


Aunque el autor dice que no, la verdad es que sí. Se trata de un libro que trata de otro libro: Los Miserables. Sólo que aquí, Vargas Llosa nos desmenuza la novela, los personajes, los hechos históricos que la rodean y la vida del propio autor. La verdad me ha entrado la curiosidad de leer la novela pues solo he visto la película. Calificación de 9.

Ucase: En la Rusia imperial era una proclamación del zar, del gobierno o de un líder religioso que tenía fuerza de ley.
Ecolalia: Perturbación del lenguaje que consiste en repetir el enfermo involuntariamente una palabra o frase que acaba de oír o pronunciar él mismo.
Galeote: Persona condenada a galeras.
Solipsismo: Creencia de que todo lo que hay es la propia conciencia y todo aquello a lo que llamamos “la realidad” son contenidos de la propia conciencia.
Interpósita: La que interviene en un acto jurídico por encargo y a provecho de otro, aparentando obrar por cuenta propia.
Ergástulo: Cárcel de la antigua Roma destinada a esclavos.
Ascesis: Conjunto de prácticas y hábitos que sigue el asceta para conseguir la perfección moral y espiritual.
Embridar: Obligar al caballo a llevar y mover bien la cabeza.
Astracanada: Obra teatral o espectáculo con situaciones disparatadas y chabacanas para hacer reír.
Proboscidio: Perteneciente a un orden de mamíferos ungulados provistos de una trompa prensil, como el elefante.
Hidra: Invertebrado de agua dulce que tiene forma de tubo cerrado por la base y abierto por el otro extremo, del que salen varios tentáculos.
Ancilar: Subordinado, siervo.
Estenógrafo: Que se dedica a la estenografía (estudio y aplicación de técnicas que permiten ocultar mensajes u objetos, dentro de otros, llamados portadores, de modo que no se perciba su existencia).
Falena: Nombre dado a unas mariposas nocturnas similares a las geómetras, de color ocre, que son dañinas para los cultivos y bosques.

«La más homicida y la más terrible de las pasiones que se puede infundir a las masas, es la pasión de lo imposible.» LAMARTINE, en su ensayo sobre Los Miserables.

«El libro que el lector tiene bajo los ojos en este momento, es, de principio a fin, en su conjunto y en sus detalles, sean cuales fueren las intermitencias, las excepciones y los desfallecimientos, la marcha del mal al bien, de lo injusto a lo justo, de lo falso a lo cierto, de la noche al día, del apetito a la conciencia, de la podredumbre a la vida, de la bestialidad al deber, del infierno al cielo, de la nada a Dios. Punto de partida: la materia; punto de llegada: el alma. La hidra al principio y el ángel al final» (V, I, XX, p. 1267).

La coincidencia es una de las maneras primordiales como se organiza la vida en la realidad ficticia, la forma preferida del destino para manifestarse.

El hombre necesita la religión. El hombre necesita a Dios. Yo lo digo en voz alta, cada noche yo rezo…»[11]. Ésta es otra función del obispo de Digne en la novela: ejemplificar el cristianismo al que se adhería Victor Hugo y la manera como los pastores de esta iglesia espiritualizan la vida.

¡Qué desastres produce el pecado de la carne! En lo que concierne al sexo, la moral de Los Miserables se ajusta como un guante a la moral católica en su versión más intolerante y puritana.

Antes del matrimonio los jóvenes intercambian un solo beso, que no vuelve a repetirse, porque, como dice el narrador, ni Marius ni Cosette se habían enterado de que existía el deseo carnal. En uno de sus encuentros, Cosette se inclina, se abre su corsé, asoma su garganta y, en el acto, Marius aparta la vista: «Había una distancia que no franqueaban. No porque la respetasen: porque la ignoraban».

«Dios mío, qué fácil es ser bueno, lo difícil es ser justo.

Victor Hugo deja sentado que el propósito de la novela es denunciar las injusticias sociales y ayudar a remediarlas: «… mientras exista sobre la tierra ignorancia y miseria, libros de la naturaleza de éste pueden no ser del todo inútiles». Estas líneas exhalan un aliento optimista: la literatura sirve para combatir el mal social, contribuye a mejorar la historia, es herramienta de ese Progreso en el que el autor cree ciegamente.

Buen número de lectores coincidieron con Barbey D’Aurevilly en creer que el designio de la novela era «dinamitar todas las instituciones sociales, unas después de otras, con algo más mortífero que la pólvora de cañón que hace saltar las montañas: con las lágrimas y la piedad».

El Progreso es el destino inevitable de la civilización humana. ¿Qué destruirá la miseria? La enseñanza, la educación, las escuelas. ¿Qué acabará con la pobreza? La caridad, la solidaridad, el espíritu de justicia y el avance de la ciencia. En la sociedad del futuro, impregnada por el espíritu cristiano auténtico, desaparecerán los pobres —no los ricos—, los prejuicios, la pena capital y se humanizarán las cárceles. Todo el mundo tendrá acceso a la escuela y con la cultura aprendida en sus aulas irá desapareciendo la noche del error y el horror en la historia del hombre. Porque «La verdadera división humana es ésta: los luminosos y los tenebrosos. Disminuir el número de los tenebrosos, aumentar el número de los luminosos: he ahí el objetivo.

La tiranía de la humanidad es la ignorancia.

«Las revoluciones no resultan de un accidente, sino de la necesidad. Una revolución es un retorno de lo postizo a lo real. Ella es porque es necesario que ella sea.

El cuadro que traza esta investigación es pavoroso: la pobreza y el desamparo de grandes sectores de la población se traducen en crímenes, suicidios, infanticidios, abandono de niños, robos y asaltos, al extremo de que el crimen y el miedo al delito van a proyectarse en todo un género literario —el folletín criminal— de gran éxito, en el que un público masoquista se deleitará con espanto y felicidad.

Los Miserables son una ficción, no un libro de Historia; en ella, los hechos históricos son pretextos de que se vale un creador para forjar una realidad distinta, y para hablar de los asuntos que lo obsesionan y que lo han ido llevando, a veces consciente, a veces inconscientemente, a encontrar para ellos una forma narrativa. El tema del que profunda.

Y en su descripción de la sociedad lo que la novela trata desesperadamente de describir son las huellas de una presencia, que, sin mostrarse nunca del todo, es la más importante del libro, su contexto esencial, el aglutinante de sus episodios: la misteriosa mano de Dios.

En su lugar, publicó como epígrafe de la novela unas breves líneas afirmando que Los Miserables podían ser útiles mientras no fueran resueltos los «tres problemas del siglo»: la degradación del hombre por el proletariado, la decadencia de la mujer por el hambre y la atrofia del niño por la noche.

No ha habido ni hay sobre la tierra un ser pensante en quien el espectáculo del universo «no genere la construcción de un Dios». La única manera de ser escéptico es negar el mundo y el yo y afirmar que todo es apariencia. Pero eso es un contrasentido. La contemplación del universo ha llevado al hombre a preguntarse por las causas y la causa primera, es decir, Dios. El terror sagrado hizo nacer las religiones, de las cuales brotaron las supersticiones. Para salvar a los hombres de estas últimas los filósofos pretendieron extirpar las religiones y el resultado fue el materialismo.

Un pensador no debe protestar contra la religión sino contra las actitudes que la falsifican.

El narrador-Dios lo sabe muy bien, ya que lo cuenta, pero el problema de los «valores contradictorios» no existe para él, pues, desde su perspectiva, no hay mal menor. Hay bien o mal, buenas o malas acciones. Lo ambiguo, lo contradictorio, lo ambivalente son manifestaciones de la limitada condición humana: no existen para la sabiduría divina.

Los impuestos «que son el diezmo que paga el rico al pobre para nivelarlo». Si se abolieran, la víctima sería el proletario que recibe salario de las rentas del Estado y si se suprime «el lujo», es decir el consumo, desaparecería la producción y las víctimas serían los productores, campesinos o urbanos.

«El libro es peligroso, porque el peligro supremo en lo relativo a la sociabilidad consiste en que si el exceso seduce al ideal, lo pervierte. Apasiona al hombre poco inteligente por lo imposible: la más terrible y la más homicida de las pasiones que se puede infundir a las masas, es la pasión de lo imposible. Porque todo es imposible en las aspiraciones de Los Miserables, y la primera de esas imposibilidades es la desaparición de todas nuestras miserias».

Todas las ficciones hacen vivir a los lectores «lo imposible», sacándolos de su yo particular, rompiendo los confines de su condición, y haciéndolos compartir, identificados con los personajes de la ilusión, una vida más rica, más intensa, o más abyecta y violenta, o simplemente diferente de aquella en la que están confinados en esa cárcel de alta seguridad que es la vida real. Las ficciones existen por eso y para eso. Porque tenemos una sola vida y nuestros deseos y fantasías nos exigen tener mil. Porque el abismo entre lo que somos y lo que quisiéramos ser debía ser llenado de alguna manera. Para eso nacieron las ficciones: para que, de esa manera vicaria, temporal, precaria y a la vez apasionada y fascinante, como es la vida a la que ellas nos trasladan, incorporemos lo imposible a lo posible, y nuestra existencia sea a la vez realidad e irrealidad, historia y fábula, vida concreta y aventura maravillosa.

¿Quién cree en nuestros días que una gran novela puede subvertir el orden social? En la sociedad abierta de nuestro tiempo ha arraigado una idea de la novela en particular, y de la literatura en general, como una forma (si se quiere, superior) de entretenimiento y diversión, un quehacer que enriquece la sensibilidad, estimula la imaginación, pero, sobre todo, hace pasar un buen rato a los lectores, desagraviándolos de la aburrida rutina y las sórdidas preocupaciones cotidianas. Como no hay manera de probar en términos prácticos que las más notables obras maestras, desde las tragedias de Shakespeare hasta las novelas de Faulkner, pasando por el Quijote o La guerra y la paz hayan provocado el menor trastorno político y social, esta idea de la literatura como una actividad entretenida e inofensiva ha acabado por lograr una aceptación generalizada en las sociedades abiertas de nuestro tiempo.

Todas las dictaduras que en el mundo han sido han impuesto sistemas de censura para la creación literaria, convencidos de que la libre invención y circulación de ficciones podía poner en peligro el régimen establecido y erosionar la disciplina, es decir, el conformismo social.

Los mundos bellos e ideales —«imposibles», como diría Lamartine— en que una ficción lograda transporta a los lectores, revelan a éstos, a contrapelo, las imperfecciones del mundo en el que viven y los enfrentan a esta evidencia: que la vida «real» es pequeña y miserable en comparación con las espléndidas realidades que construyen las ficciones logradas, en las que la belleza de la palabra, la elegancia de la construcción y lo efectivo de las técnicas hacen que incluso lo más feo, bajo y vil resplandezca como logro artístico.

Pensar y soñar sin orejeras es la manera como los esclavos empiezan a ser indóciles y a descubrir la libertad.

¡Salvemos al futbol!

Daniela Asaro Romanoff

Salvemos al futbol

Salvemos al futbol

Una joven periodista denuncia y reclama el lugar que actualmente ocupa el futbol mundial y en específico el italiano, víctima del dios de este siglo: el dinero. Así, los futbolistas han ido perdiendo la brújula de lo que significa su profesión, los dirigentes solamente buscan el negocio y el objetivo original del juego, su atractivo, se va diluyendo. Y las cosas no parecen mejorar. Calificación de 9.

La humanidad a veces necesita grandes sufrimientos para descubrir de nuevo la pureza, la honestidad, la verdad.

A menudo hoy, ¿todo lo que aparenta es lo peor y lo que no aparenta es lo mejor? En el periodo en que estamos viviendo sucede esto, por eso no seas un títere en el escenario inconsistente, sino ve en búsqueda de la autenticidad, de la verdad, del silencio y serán un protagonista.

Es difícil ser, aparentar es más fácil.

Parece paradójico, pero una fiesta, donde están las personas justas, puede ofrecerte mucho más que un partido bien jugado.

Hoy es un gran dilema jugar al fútbol. Por el momento yo estoy considerado como un prometedor futbolista, muchas ofertas de equipos de serie A son atractivas, pero no sé si continuaré. Es desalentador darse cuenta que, después de ser entrenado con gran tenacidad y por tantos años, cuando tenga un rol relevante en un equipo de serie A, no seré más un atleta; buscarán hacer de mí un ídolo, y tendré que aceptar acuerdos agobiantes; repentinamente perderé la oportunidad de tener una familia serena y equilibrada. Este impedimento atraerá alrededor mío a una fila de coristas, modelos, muñequitas bellísimas y falsas, falsa como toda la vida que estaré obligado a llevar. Creo que me alejaré de este ambiente, me disgusta haber perdido mi tiempo, de no haberme dedicado a un deporte que hubiese podido permitirme volverme un verdadero atleta y un verdadero hombre.

Un partido de fútbol no cambia la vida de la gente y en estos últimos años, con tantos malos ejemplos, un partido de fútbol ha podido y puede aún ahora maleducar a la gente de un modo bastante grave.

A veces se tiene la impresión que cualquiera que tenga grandiosas cantidades de dinero, puede comprar un equipo de fútbol, como si fuera un juguete. Yo quisiera decir que el fútbol no debe pertenecer a las “multinacionales”, el fútbol debe pertenecer a la gente si queremos que vuelva a tener dignidad e identidad deportiva, o bien, si preferimos que sea un producto industrial… continuemos así, pero no lo llamemos deporte.

¿Llamados a sufrir?

David F. Burt

¿Llamados a sufrir?

¿Llamados a sufrir?


En este blog, a través de distintos libros, se ha insistido en que el hecho de ser cristiano no te libera de las angustias de cualquier persona. Lo que cambia es la perspectiva para enfrentarlas. Y en esta ocasión, el autor nos comparte tres razones por las que a veces sufrimos: para que nuestra fe sea probada, para mostrar la providencia de Dios y para nuestra corrección. Si lográramos entenderlas, estamos del otro lado. La mayoría de los higlights los perdí en un cambio de teléfono de urgencia. Calificación de 9.4

Las pruebas son necesarias para demostrar la autenticidad de su fe.

El sufrimiento que estoy experimentando ¿es un castigo de Dios, o no? La respuesta bíblica es ambivalente: puede ser que sí; o puede ser que no; depende del caso. De todas maneras, no se trata de un castigo de retribución. Dios está persiguiendo una finalidad altamente positiva: la de corregirnos y transformarnos a la imagen de Cristo; o, como dice en Hebreos 12:10-11, la de hacernos partícipes de su santidad y justicia.

Tan peligroso es suponer que la enfermedad siempre viene por causa del pecado como suponer que nunca es así.

Las aflicciones del pasado son convertidas por Dios en herramientas para nuestro ministerio futuro.

Frecuentemente, los salmos siguen un mismo patrón. Comienzan con una nota de desesperación en la que el salmista expone las causas de su angustia. Luego, describen la evolución del estado anímico del salmista: se debate entre el hundimiento y la confianza en Dios. Finalmente, después de lograda la victoria espiritual, concluyen con una expresión de alabanza y cántico a Dios. Tales salmos son un testimonio elocuente de la fe del creyente que sufre y de la liberación espiritual que Dios lleva a cabo en medio de sus aflicciones.

El resultante desahogo delante de Dios es necesario para resolver las dimensiones internas de nuestra tribulación. Los israelitas en el desierto no se atrevieron a quejarse de Dios, por lo cual dirigieron contra Moisés y Aarón sus murmuraciones. La tendencia del incrédulo es la de protestar contra los líderes de la iglesia, lo cual no sirve para nada que no sea la división de la congregación; en cambio, la tendencia del auténtico creyente es la de derramar su alma delante de Dios, aunque sea con lenguaje fuerte: Señor, ¿qué es lo que pretendes? ¿Por qué haces esto? ¿Hasta cuándo, Señor?

Por la noche, todos los problemas parecen inmensos e insuperables. Lo que a la luz del día es un asunto manejable, por la noche produce pánico. 

En realidad, ésta quizás sea la lección más importante que debemos aprender en cuanto al sufrimiento en la vida del creyente: que nunca sufrimos en balde; que, por muy fuertes que sean nuestras aflicciones, Dios siempre se servirá de ellas para efectuar una obra muy hermosa en nosotros. En todo podemos decir con pleno acierto: Cantaré al Señor, porque me ha colmado de bienes.

El católico preguntón

Rius

El católico preguntón

El católico preguntón

Con su sin igual estilo, Rius publica en este libro su abierto ateísmo disfrazándolo con una crítica (no por ello menos valiosa) a la iglesia católica. A manera de preguntas, la primera parte las hace hacia el cristianismo en general para luego arremeter contra la iglesia romana. Cuestiones que cualquiera puede hacerse y que también cualquiera (con un poco de estudio) puede responder, por tanto, el cristianismo no está hecho, como dice, para no-pensadores. Al contrario, sirve para abrir la mente. O al menos eso funcionó para mi. Al libro creo que le faltó un poco más de investigación, pues hay respuestas que las deja a medias o que de plano desvirtúan la verdad. Para muestra, el botón del icónico pez cristiano. Dice Rius:

EL PEZ SIMBOLIZABA A JESÚS ENTRE LOS PRIMEROS CRISTIANOS, PROCEDENTES MUCHOS DE EGIPTO, ADONDE HABÍAN HUIDO DESPUÉS DEL AÑO 70 TRAS LA DESTRUCCIÓN DE JERUSALEM.

Cuando es bien sabido que la palabra pez en griego es un acrónimo de la frase: Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador; por lo cual sirvió a los primeros cristianos como síbolo de identificación. Calificación de 8

EN LOS EVANGELIOS NUNCA SE LLAMÓ A MARÍA “MADRE DE DIOS”, SINO “MADRE DEL SEÑOR”. LOS PRIMEROS CRISTIANOS NO LA VENERABAN COMO MADRE DE DIOS y el mismo San Pablo NUNCA la llega a mencionar. El culto a la Virgen María comenzó hasta el siglo IV, cuando la Iglesia se volvió sucesora del Imperio Romano. Los primeros cristianos no adoraban imagen alguna: la consideraban idolatría. ¿Qué pensarían ahora de las iglesias católicas llenas de ídolos de vírgenes y santos? ¿Qué pensaría Jesús?

¿Por qué cobran por rezarle a Dios? ¡No se deje! Las oraciones a Dios o a la Vírgenes son gratis, no causan impuestos, ni se aplican restricciones. Si rezar lo hace feliz o cree que lo hace feliz y que le van a hacer caso, pos órale!

¿Cuántos santos ha inventado la Madre Iglesia? Jehová prohibió terminantemente el culto a imágenes de dioses y divinidades. Como se supone que el Dios de los cristianos es el mismo Jehová de la Biblia (¿o no?), la Iglesia ha estado violando la Ley divina al establecer en sus negocios llamados iglesias, el culto a los santos y vírgenes en forma de ídolos de piedra, madera y últimamente hasta de fibra de vidrio y resinas. La Iglesia en realidad sólo les cambió el nombre a las divinidades paganas de los romanos y de otros pueblos, canonizándolos y poniéndoles nombres supuestamente cristianos. Todo para ganarse como clientes a los que adoraban a esas antiguas deidades de otros pueblos distintos al pueblo judío.

¿Sirve de algo rezar a los santos? El escándalo de santas y santos que jamás existieron, pero igual eran adorados como si fueran diosecitos, obligó al Vaticano en 1972 a declarar urbi et orvi que borraba del santoral a más de 200 santos que NUNCA existieron, aunque al mismo tiempo declaró que la cristiandad podría seguirlos venerando como si nada. (El negocio antes que nada, monseñor.) Lo que esperamos que haga el Vaticano algún milagroso día, es que declare inexistentes las apariciones de los cientos de Vírgenes (católicas) como la de nuestra Tonantzin-Guadalupe. Lástima que no existan los milagros…

¿Quién inventó el purgatorio? Busque usted en toda la Biblia y en todo el Nuevo Testamento la palabra “PURGATORIO” a ver si la encuentra. Para ahorrarle su tiempo le informamos que NO se encuentra en ninguna página. ¿Quién inventó entonces tan subtropical sala de espera? Seguramente fue en el Concilio de Trento, que fue cuando se soltaron el pelo los obispos inventando dogmas y misterios. ¿Qué es el Purgatorio? Según la SMI es un lugar intermedio entre el Cielo y el Infierno, donde las almas (sic.) esperan el resultado del juicio al que todo muertito es sometido (¿por quién? Sepa…) después de su muerte. Hay individuos tan buenos, que se van derechito al Cielo sin juicio. Y pésimos, que van al Infierno luego luego. Pero si no, entonces van al cálido PURGATORIO. ¡Olvidábamos algo muy pero muy importante! Hay también un Purgatorio infantil que se llama EL LIMBO, en dónde no logramos saber si hay columpios y resbaladillas.

Resulta verdaderamente sorprendente que no haya una sola página escrita por Jesús, lo que ha hecho suponer que ni Jesús ni sus llamados discípulos sabían escribir, cosa difícil de encontrar en un supuesto Hijo de Dios. Lo que hace pensar que el mismo Dios, todopoderoso y toda la cosa, ¿tampoco sabe leer ni escribir? La divina teología nunca se ha preocupado por sacarnos de la duda.

INFALIBILIDAD E SLA PRERROGATIVA DE NO EQUIVOCARSE. La Iglesia dice que es infalible, porque “no puede engañarse ni engañar a los demás”. Aunque limita esa infalibilidad a cuestiones de FE, cuando enseña las “verdades” que hay que creer para ser católico. ¿Por qué afirma que no se puede equivocar? Se remite a que dice que Jesús dijo: “ID Y ENSEÑAD A TODAS LAS NACIONES. YO ESTARÉ CON VOSOTROS TODOS LOS DÍAS HASTA LA CONSUMACIÓN DE LOS SIGLOS”. Sólo Dios es infalible -dice- pero el Papa y el resto de altos jerarcas pueden serlo… CON UNA ASISTENCIA ESPECIAL DEL ESPÍRITU SANTO. Así que, maestros, jefes de Estado, catedráticos, padres de familia, conductores de televisión y público en general: si quieren ser infalibles, soliciten la asistencia especial del Espíritu Santo. Tel: 01-9800-666-6666.

¿Por qué hay varias iglesias católicas? Desde el año 857, un emperador bizantino cuestionó la autoridad del Papa de Roma y declaró papa a otro obispo, el de Constantinopla. La cuestión no prosperó porque Roma se impuso por las armas y el Papa romano siguió al frente del negocio. Sin embargo, en 1054 otro obispo bizantino, Miguel Cerulario, se rebló abiertamente contra Roma y decretó que la Iglesia católica NO DEBÏA DEPENDER DE ROMA. Nacieron así TRES Iglesias católicas independientes de Roma: la Iglesia de Constantinopla, la Iglesia griega y la Iglesia rusa. Todas ellas reconocen los Evangelios y todo lo demás, pero NO aceptan la autoridad del Papa de Roma, aunque sea polaco o mexicano. Por eso Roma los llama “cismáticos”, al dividirse y separarse.

La Iglesia primitiva se regía por un consejo de ancianos, y cada comunidad elegía a su obispo. Con Constantino cambió todo: Primero estableció los SÍNODOS en los cuales los diáconos (sacerdotes tipo romano) elegían a los obispos, bajo la presidencia del emperador. Se organizaron luego los PATRIARCADOS, teniendo como sedes territoriales Roma, Antioquía, Jerusalem, Alejandría y Constantinopla, tal y como los romanos habían dividido el Imperio en Sedes Territoriales, gobernando en cada región un PATRIARCA cristiano al lado y con el mismo poder que los augustos y césares. Y por encima de todos nombró al PONTIFEX MAXIMUS, cargo que recayó… en CONSTANTINO. A su muerte, el obispo de Roma se autodesignó con el mismo título de SUMO PONTÏFICE, que sigue usando hasta la fecha el Papa. De ese modo, la originalmente pobre Iglesia cristiana pasó a convertirse en la poderosa Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Y a partir de la Edad Media, el Cristianismo hecho imperio se extendió, por la razón del fuego y la espada, por toda Asia y América.

“Adolfo Hitler, hijo de la Iglesia Católica, murió mientras defendía al cristianismo. Sobre sus restos mortales se yergue su victoriosa imagen moral. Con el triunfo del mártir, Dios le da a Hitler los laureles de la victoria.” ABC, Madrid, 3 de mayo de 1945.

Los tres grandes defensores del Catolicismo romano han sido Hitler, Mussolini y Paquito Franco. Deben de estar en el Cielo… Cuando Hitler tomó Yugoslavia, la Iglesia Ortodoxa Rusa pidió al papa Pío XII interviniera ante Hitler para salvar de morir al clero ortodoxo (católico) de Yugoslavia. El Papa le dijo a Hitler que sólo respetara a los que se “convirtieran” a Roma. Crearon entonces la Ustashi, similar a la Gesuatpo, para acabar con los judíos y ortodoxos. Dirigía la Ustashi un monje franciscano Stane Kukavic, fiel a Pío XII… y a Hitler.

Trujillo, los Somoza, Nixon, Bush y Reagan, Videla, Pinochet, los gorilas brasileños o uruguayos, papa Doc Duvalier, Fidel Castro, Díaz Ordaz, Echeverría, Salinas de Gortari, todos los dictadores centroamericanos o africanos, todos han recibido las bendiciones apostólicas del papado romano para que maten bien a los ateos y herejes rojizos.

Las religiones todas han establecido claramente que el papel del creyente es el de CALLAR Y OBEDECER. Si algún día ocurriera alguno de esos milagros, ya no sería Iglesia católica, o sería indicativo de que el Vaticano se está volviendo cristiano…

de platini Publicado en Libros Etiquetado

¡No te prives!

Fernando Savater

¡No te prives!

¡No te prives!


Haciendo uso de sus buenas dotes como escritor, crítico, filósofo e intelectual, Savater nos presenta una colección de ensayos que trata sobre temas que tienen que ver con la política nacional. Así, desmenuza conceptos como la ciudadanía, la nacionalidad, los derechos, las obligaciones pero principalmente, sobre los movimientos separatistas que se viven en España, dando sus puntos de vista con los cuales puede uno estar de acuerdo, o no. Calificación de 9.

Coturno: En la antigua Grecia y Roma, calzado de suela de madera o corcho que llegaba hasta la pantorrilla y podía llevarse indistintamente en uno u otro pie.
Tutiplén: Palabra que se utiliza en la locución adverbial a tutiplén, que significa ‘mucho, en abundancia’.
Escaqueo: Evitar un trabajo, una obligación o una dificultad con disimulo.
Antigualla: Cosa (objeto, obra, estilo, costumbre, etc.) muy antigua o anticuada.
Jaez: Clase o condición de una persona o de una cosa.
Facundia: Abundancia y facilidad de palabra.
Elucidar: Dilucidar o aclarar una cosa.
Conculcar: Ir en contra de lo que dispone una ley, norma o principio.
Redoma: Recipiente de vidrio, ancho en la base, que se va estrechando hacia la parte superior; se usa en los laboratorios para hacer experimentos.
Lobanillo: Tumor que se forma debajo de la piel y que generalmente no duele.
Somatén: Fue una institución catalana de carácter parapolicial.
Raigambre: Conjunto de antecedentes, intereses o hábitos que hace que una cosa sea estable o segura o que ligan a una persona a un lugar determinado.
Hagiografía: Historia de la vida de un santo; puede tener carácter literario narrativo o dramático.
Recusar: Rechazar una cosa por considerarla ineficaz o inadecuada.
Entelequia: Cosa, persona o situación perfecta e ideal que solo existe en la imaginación.
Conmilitón: Soldado que es compañero de otro en la guerra.
Preboste: Persona que dirige o gobierna una comunidad o una asociación.
Solfa: Poner en ridículo a una persona o una cosa, o ser muy crítico con ella.
Torticero: No conforme al derecho.
Abate: En España, clérigo extranjero, especialmente italiano o francés.
Acritud: Cualidad de las cosas que tienen un olor o sabor acre, áspero y penetrante.
Atrabiliaria: Que tiene mal carácter y se irrita con facilidad.
Laya: Pala de hierro, grande y fuerte, con mango largo de madera que se utiliza para remover la tierra.

Ser político en el sentido auténtico del término, no en el insultante y pueril, es preferir enmendar errores a linchar culpables.

La ciudadanía democrática —disculpen el pleonasmo— es el conjunto de derechos, deberes y garantías reconocidos por el Estado a cada uno de nosotros.

Los intelectuales están negados por exceso de recelo mental para la gestión de los asuntos públicos.

Ser político en el sentido auténtico del término, no en el insultante y pueril, es preferir enmendar errores a linchar culpables.

En un sistema democrático todos somos políticos en ejercicio.

Los políticos electos no son una casta aparte, ni mejor ni peor que los políticos electores. En democracia, cualquier crítica a los gobernantes es en realidad una autocrítica de los ciudadanos.

Cuanto más real y menos idealista es una democracia, más refleja las contradicciones y abusos de la sociedad.

Hay mucho que reformar en la democracia, en la esclerosis sectaria de los partidos, en el descontrol de los mercados y la avidez de la especulación capitalista, en la institucionalización eficaz de una justicia sin compromisos partidistas y una educación pública de calidad, etc… Pero nada de eso podrá nunca hacerse si la crítica de la política es sólo censura a los políticos y no autocrítica de los ciudadanos.

Las revoluciones nunca se le hacen a los gobernantes realmente autoritarios e intransigentes, sino a sus sucesores más débiles y menos intimidatorios: no a Luis XIV sino a Luis XVI, por decir algo. También hay muchos más candidatos para enfrentarse a los gobiernos democráticos que para rebelarse contra las dictaduras.

Ya el viejo Montesquieu advirtió que si acercamos el oído a un país y no se percibe ni el vuelo de una mosca seguro que se trata de una tiranía, mientras que si se escuchan gritos indignados, polémicas y voces escandalizadas de descontento seguramente estamos ante una nación libre.

La maldición de Babel no consistió en la pluralidad de las lenguas sino en la incomprensión entre los humanos cuando tenían que llevar a cabo una tarea común.

Las reglas de juego político no tienen como objetivo que todo el mundo esté «cómodo» en España, pues el país no es un sofá y la desazón de corregir fallos e injusticias es un impulso positivo: basta con que los ciudadanos conozcan sus derechos y deberes y se esfuercen por mejorar su ejercicio.

Una de las causas más frecuentes de muerte para corrientes ideológicas o movimientos políticos es el éxito.

Ética es lo que les falta a los demás.

En una sociedad abierta y pluralista, por tanto laica y no sometida a rigideces teocráticas, las leyes no deben pretender zanjar las divergencias morales de los ciudadanos sino crear un ámbito en el que puedan convivir todas sin humillación de nadie. O sea lo contrario de lo que ocurrió cuando el Parlamento catalán prohibió las corridas de toros, convirtiendo en obligatoria la opción moral de una parte de la ciudadanía contra la de los demás. Algunos que en su día apoyaron esa ley han descubierto ahora, con motivo de la posible modificación de la ley sobre la interrupción del embarazo, las virtudes de respetar la decisión personal y no imponer una ética única a toda la población. Bienvenidos a la tolerancia… o al menos a la cordura legal.

En cuanto al afán de riquezas, lo condenable no es su exceso sino su estreñimiento a la simple acumulación crematística: la mera ambición de ganar por ganar (seguida de gastar por gastar) y no el disfrute de lo ganado en los deleites de la sociabilidad, en la belleza de la fiesta compartida, en las aventuras de sentimientos e ideales que nos conviertan en fábricas y no en colosales pero rutinarios almacenes.

¿Cómo queremos que sean nuestros hijos, esos que tendrán que afrontar el mundo imperfecto y problemático de mañana?

Nicolás Gómez Dávila: «Burguesía es todo conjunto de individuos inconformes con lo que tienen y satisfechos con lo que son».

A veces progresar supone desandar caminos erróneos, no acelerar por ellos con la vana esperanza de que desemboquen en algún paraíso inesperado.

«No hablo en nombre de los niños que quieren otro smartphone o una videoconsola, sino en el de los que piden un maestro, una pluma y un libro».

Uno puede temer que si la gente está dispuesta a protestar en la calle porque un alcalde proyecta privarles de un aparcamiento pero no cuando otros políticos quieren recortar sustancialmente su ciudadanía es porque saben lo que es un aparcamiento pero no lo que es la ciudadanía.

Aunque todos solemos votar principalmente contra algo, también implícitamente estamos con nuestro voto aceptando que queremos parecernos a alguien.

En democracia todos somos obligatoriamente políticos, queramos o no, votemos o no, lo sepamos o no. La participación es imprescindible para que no caigamos en la dictadura camuflada de los eternos especialistas en mandar.

El colombiano Nicolás Gómez Dávila hizo notar que «no hay peor error que tratar de dar soluciones permanentes a problemas transitorios.

La teoría de los tres tercios del fascista croata Ante Pavelic: un tercio muertos, un tercio expulsados y el otro sometidos.

El fascista croata Ante Pavelic aplicaba a sus enemigos el mecanismo de los tres tercios: un tercio muertos, otro expulsados y otro sometidos.

Otros han decidido que tienen derecho a decidir que ellos no decidan.

Cuando uno ya sabe lo que la gente debe querer, ¿para qué perder el tiempo preguntándoselo y darles así la oportunidad de equivocarse?

Los asesinos siempre matan para conseguir algo: unos matan por amor, es decir para castigar a quienes no les aman como ellos pretenden, otros matan por fe religiosa, es decir para castigar a los infieles, otros matan por codicia, o sea para castigar a quienes no les dan lo que ellos ambicionan… y los hay que matan por política. O sea, para castigar a quienes no ceden a sus pretensiones políticas y para obligar a los demás a pensárselo bien antes de negarse a ellas si no quieren seguir la misma suerte. Porque en efecto esos crímenes son evitables, basta con acatar los dictados políticos de los terroristas, o con someterse al despotismo amoroso del violador o con asumir la fe del fanático, etc…

«Mal de muchos, consuelo de malos».

El derecho a la diferencia no supone una diferencia de derechos, sino una ley que establece la homogeneidad necesaria dentro de la cual cada ciudadano podrá diseñar en libertad su perfil personal y cultural.

El multimillonario dueño de la marca Louis Vuitton acudió al Elíseo para pedir un trato fiscal especial frente a la anunciada subida de impuestos para las grandes fortunas, proclamando su especialmente alta contribución a la riqueza del Estado. Como en esa gestión por lo visto no se le concedió ningún privilegio, hizo pública su determinación de renunciar a la nacionalidad francesa y adoptar la belga. Vamos, que opta por independizarse del que ha sido hasta entonces su país para castigarle por el maltrato a sus intereses económicos.

William Blake dijo que «una misma ley para el león y para el buey es injusticia»

Mal de tontos en consuelo de muchos.

Pensar filosóficamente es renunciar a la bola de cristal del adivino y al don de la profecía, para ceñirse a la interpretación del presente, lo cual ya supone una tarea bastante ardua.

Los fanáticos e intransigentes siempre están movilizados, mientras que los moderados o indecisos confían irreflexivamente en que las cosas se arreglen solas. Ya dijo Rivarol que lo peor de los conflictos civiles es que siempre los pierden quienes se quedan tranquilamente en casa…

Luces blancas

Carlos Alvahuante

Luces blancas

Luces blancas


Dos amigos que sufren bullying escolar, buscan la forma de poner fin al abuso, independientemente de cómo puedan hacerlo. La ayuda llegará de manera poco ortodoxa. Se trata de una historia orientada a adolescentes y si ya de por sí tanto el lenguaje escrito como hablado es complicado que ellos lo usen de manera correcta, un libro que es específico para ellos debiera cuidar más la edición para mejorar esos aspectos, aunque ello sea en detrimento del perfil de los personajes. Calificación de 7.

Menaje: Conjunto de muebles, ropas y enseres de uso común en las casas.
Tarascada: Mordisco dado con fuerza y violencia.

Su mamá ignoraba lo que un adolescente sabe de sobra: las escuelas siempre tienen dos caras, una maquillada, para los padres, y otra malvada, para los alumnos. Siempre.

-No puede ser -susurró Guillermo negando con la cabeza.
-Pus tan puede, que fue.

Toda gran pregunta tiene una respuesta pequeña.

Un zombi corrió hacia ellos con las fauces abiertas. Dios una tarascada a la espalda de Valeria, pero sólo alcanzó a morder un trozo de aire.

Las alas rotas

Khalil Gibrán

Las alas rotas

Las alas rotas


Historia de amor entre dos jóvenes cuyas almas son conectadas, pero que no puede ser consumado debido a las tradiciones y ambición de la sociedad en que viven. Y así, ambos se sienten con las alas rotas por no poder gritar su amor a los cuatro vientos. Calificación de 8.

Toda la belleza y grandeza de este mundo ha sido creada por un pensamiento o una emoción únicos dentro de un hombre. Todo lo que vemos hoy, creado por generaciones pasadas, fue antes de que apareciera, un pensamiento en la mente de un hombre o un impulso en el corazón de una mujer. Las revoluciones que tanta sangre derramaron y que impulsaron las mentes de los hombres hacia la libertad, fueron la idea de un hombre que vivió entre millares de hombres. Las guerras devastadoras que destruyeron imperios fueron un pensamiento que existió en la mente de un solo individuo. Las enseñanzas supremas que cambiaron el curso de la humanidad fueron las ideas de un hombre cuyo genio le separaba de su ambiente. Un solo pensamiento construyó las pirámides, creó la gloria del Islam y causó el incendio de la biblioteca de Alejandría. Un pensamiento que se apodera de nosotros en la quietud de la noche nos conduce a la gloria de la locura. La mirada de unos ojos de una mujer nos convierte en el más feliz de los hombres. Una palabra de un hombre nos puede convertir en ricos o pobres. Una sola palabra pronunciada por Selma aquella noche me colocó entre mi pasado y mi futuro, cual embarcación que ancla en medio del océano. Esa palabra me despertó del sueño de la adolescencia solitaria y me colocó en el escenario donde la vida y la muerte representan papeles.

La apariencia de las cosas cambia de acuerdo con las emociones, y vemos magia y belleza en ellas cuando la magia y la belleza están realmente dentro de nosotros mismos.

Todo lo que el hombre hace en la oscuridad de la noche, será claramente revelado a la luz del día. Palabras pronunciadas en privado se convertirán inesperadamente en conversación común. Actos que hoy ocultamos en los rincones de nuestro albergue, se cantarán a los cuatro vientos el día de mañana.

Es opinión de la zorra, que los racimos de uvas que están fuera de su alcance son agrios.

En algunos países, la riqueza de los padres es el origen de la desgracia de los hijos.

La civilización moderna ha dado a la mujer un poco más de preparación, pero también ha incrementado sus sufrimientos por la codicia del hombre. La mujer de días pasados era una esposa feliz, pero la mujer de hoy es una querida infeliz. En el pasado, caminaba ciegamente en la luz, pero ahora camina con los ojos abiertos en la oscuridad. Antes era hermosa en su ignorancia, virtuosa en su simplicidad y fuerte en su debilidad. Hoy, se ha vuelto fea en su ingenuidad y superficial y despiadada en su conocimiento. ¿Llegará el día en que la belleza y el conocimiento, la ingenuidad y la virtud, y la debilidad del cuerpo unida a la fuerza espiritual se conjuguen en una mujer?

Retar a los obstáculos y a las vicisitudes es más noble que retirarse a la tranquilidad.

La palabra madre está oculta en nuestros corazones, y acude a nuestros labios en horas de tristeza y de felicidad, como el perfume emana del corazón de la rosa y se mezcla con el aire diáfano o nubloso.

No llaméis al médico, pues podría prolongar mi sentencia en esta cárcel con su medicina, mis días de esclavitud han terminado, y mi alma busca la libertad de los cielos. Y tampoco llaméis al sacerdote, porque sus conjuros no podrían salvarme si fuera pecador, ni podrá apresurar mi llegada al Cielo si fuera inocente.

Yo permanecí allí, perdido en un hondo mar de pensamientos, absorto en el mundo de la revelación, donde Dios se sienta en su trono y los ángeles escriben los actos de los seres humanos; donde las almas recitan la tragedia de la vida y las novias del cielo cantan los himnos del amor, la tristeza y la inmortalidad.

Rigo es amor

Rigo es amor

Rigo es amor


A su manera, distintos autores rinden homenaje a Rigo Tovar, ídolo de multitudes cuya música y estilo de vida, fue (o es) parte del soundtrack de una generación. Calificación de 9.

Casi cinco horas después llegamos a San José del Pacífico y allí nos tuvimos que quedar otras quince horas, mientras reparaban unos derrumbes causado por las intensas lluvias. Estuve dormitando en el asiento hasta que en la nebulosidad del ensueño empecé a oír el ofrecimiento de comida grasosa. De fondo seguía la misma voz a lo largo de diez canciones, que iban y regresaban con una tonalidad naca pero inequívocamente seductora.

Hay cosas que no se pueden decir porque no hay palabras para decirlas.

Igual que José Feliciano, Ray Charles o Stevie Wonder, Rigo Tovar era un cantante que perdió la vista y, unto con ella, la capacidad de prosperar en la cima. Sus lentes no eran la pose de un famoso cansado de la celebridad, sino e presagio del anonimato y la sombra. Un ídolo ciego es una estrella fugaz. Rigo Tovar, nuestro héroe, ha caído víctima de la ironía hípster, esta tribu de modernos que se aburre de lo pop y mainstream y se disfraza de camisa de granjero, gorra de camionero y zapatos de abuelita, ahora reclama la cumbia para sí. En la capital del país se venden camisetas con su rostro en estética retro. En algunas fiestas se toca la versión de Plastilina Mosh de Mi Matamoros querido y Érick Rubín canta la sirenita en versión más entonada que jamás se grabó y que nadie, pero nadie, bailará guapachosamente a las tres de la mañana en una boda. Las hijas de mis tíos no aprendieron a bailar cumbia apretando los puños y moviendo las piernas sobre el cofre de un auto. Ellas, adolescentes de la era reggaetón, jamás sabrán que esas canciones eran la excusa para que un chico te sujetara la cintura por primera vez.

El tequila es de tristeza sabia.

Los eventos multitudinarios tienen una particularidad: el gentío termina comportándose como un individuo acéfalo, carente de conciencia.

Ponerlos era divertido hasta cierto punto. Tomar la esponjita y pasarla por el círculo negro como en una pista olímpica, rascar un poco la aguja antes de colocarla en la línea -ras ras ras ras- y ponerle encima uno o dos quintos para evitar cualquier interrupción a mitad del guapacheo.

Alguna vez un especialista en literatura decía que la gente seguía leyendo La metamorfosis de Kafka pensando que era una metáfora, cuando lo interesante es que el personaje de Kafka era, literalmente, un insecto. Ni lo representaba, ni lo insinuaba. Lo era. Si Gregorio Samsa amaneció cucaracha, Rigo Tovar engendró un sirenito.

También era un genio para las melodías. Sus mejores canciones son chicles. Se te pegan al alma, aunque no te gusten, aunque estén repinches. Permanecen en tu cabeza toda la vida. Aunque principalmente tropical (norteño, pero tropical, no en balde Matamoros está tan cerca del mar), le pega con igual gusto a la cumbia, la balada, la música disco, el mariachi, el rock ‘n’ roll y hasta tiene episodios psicodélicos. Su rango de géneros es impresionante. Dirigía oralmente todos los instrumentos a la hora de componer las canciones. Su voz nasal y ligeramente desafinada lo hace reconocible todavía.

Como frontman, daba clases, sin perder su estilo. Platicaba con el público en los puentes instrumentales de sus canciones (muy en onda con su disco Rigo Tovar: sublime y bohemio). Se bajaba los lentes mirando al público en el coro de «Oh, qué gusto de volverte a ver». Se roba el peinado de Morrison y toca la guitarra por detrás de la cabeza como Hendrix. Su famoso brinquito se anticipaba al de David Lee Roth. Decía «Yo no fui» antes que Bart Simpson. Además, hacía el moonwalk antes de Michael Jackson (y en la red, algún sabio dice que el Piporro lo hacía mucho antes; otro, aún más sabio, dice que en realidad el paso lo inventó Marcel Marceau; y si nos seguimos así llegamos al paleolítico; ya ven por qué no confía en mi memoria).

de platini Publicado en Libros

Poemas de Dios

Alex Campos

Poemas de Dios

Poemas de Dios

Tomando como base las canciones de su autoría, Alex Campos reflexiona y nos comparte lo que quiso expresar en ellas. Calificación de 8.

Me di cuenta de que lo que yo estaba buscando era la bendición y no al que bendice.

En la actualidad queremos actuar motivados por las emociones, no por obediencia y disciplina.

Muchos hemos confundido nuestra posición en Dios y asumido una actitud que demanda, en lugar de una que demuestra servicio y sumisión. Hemos establecido nuestra relación con el Señor pensando que él hace milagros y responde cuando nosotros lo solicitamos.

Tú no te deleitas en los sacrificios ni te complacen los holocaustos; de lo contrario, te los ofrecería. El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido (Salmo 51:16-17). ¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros (1 Samuel 15:22).

Mateo 6:33 afirma: «Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten» (NTV)

Bob Sorge escribió: «Las cosas no cambian cuando hablo con Dios; las cosas cambian cuando Dios me habla. Cuando yo hablo, nada sucede; cuando Dios habla, el universo se vuelve real. De manera que el poder de la oración no se encuentra en convencer a Dios de mis asuntos, sino en esperar en él para escuchar sus asuntos»

¡Qué difícil es creer cuando te rodean circunstancias adversas y opuestas a lo que quisieras! ¡Qué complicado es mantener tu fe sólida y firme como la roca!

Es fácil componer y escribir canciones cuando todo está relativamente bien, cuando nada te preocupa y te roba tu atención la mayor parte de tu tiempo.

Sabía que no podía llevar solo esta carga, y aunque me imagino que lo ideal era haberme mantenido en una actitud de agradecimiento y adoración a Dios, también he aprendido que puedo traer mi carga y mi dolor ante Jesús, llevarle mi queja y mi preocupación. Me daba cuenta de que solo en su presencia podría obtener más que respuestas.

¡Cuánto nos cuesta esperar y confiar en las promesas de Dios! No queremos pagar el precio, y nos resulta más fácil hacerlo a nuestra manera.

Resulta increíble comprobar que no siempre escoger lo mejor es lo más conveniente para nosotros en nuestro caminar. Lot escogió la tierra mejor y más fértil, pero a costa de vivir cerca y después en medio de personas perversas y corruptas.

Recuerda que eres hijo de Dios, la niña de sus ojos, algo de mucho valor para él. Somos tan importantes para Dios que envió a su Hijo a pagar nuestra deuda. No eres un error, no eres una consecuencia del pecado, no eres un desliz de tus padres. No, antes de que fuéramos gestados por nuestros padres, ya estábamos en los pensamientos de Dios.

Si Jesús día a día vivió con el firme propósito de entregar todo por mí, ¿por qué me cuesta vivir cada día para él?

Tristemente, tomamos la muerte de Jesús tan a la ligera que ofrecemos lo que nos sobra, lo que no nos cuesta mucho esfuerzo, lo que no compromete nuestros anhelos y sueños. Cuando tú y yo entendamos lo que en realidad sucedió aquel día en la cruz, no tendremos más excusas para no entregarnos voluntariamente por completo. De la misma manera que lo hizo Jesús.

«Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman» (1 Corintios 2:9).

Debemos aprender que las cosas pasan, la riqueza y la pobreza son pasajeras, la enfermedad y las circunstancias adversas resultan momentáneas. Nos espera un nuevo cielo, un nuevo cuerpo, seremos transformados y tendremos cuerpos incorruptibles; no habrá espacio para el dolor, ni la tristeza, sino que sentiremos por siempre las cosquillas de Dios, como escribo en mi canción, ese gozo eterno de saber que viviremos por siempre en el regazo de su amor.

Lucas Leys dice que nadie se despierta un día y si no le gusta el café dice: «Hoy me voy a convertir en un gran pecador y alejar de Dios». Ocurre en un proceso lento y por eso debemos prestar atención.

La pasión, el perdón, un abrazo, un agradecimiento, una caricia… en mil detalles más, encuentro que se trata de Dios. Siento su lenguaje de amor.

Una mirada infantil de la basilea de Dios

Edman Orel López Díaz

Una mirada infantil de la basilea de Dios

Una mirada infantil de la basilea de Dios

Un estudio detallado del conocido pasaje en el que Jesucristo bendice a los niños y les abre las puertas de su reino, haciendo una crítica a la iglesia actual en el sentido de su menosprecio a la niñez en su quehacer diario, y a manera de confirmación y un tanto contradictorio, el propio libro los aparta, al ser escrito en un lenguaje un poco alejado de la niñez. Calificación de 8.

Sororal: Perteneciente o relativo a la hermana.

Porque el hecho de pertenecer al reino es algo que transfigura toda la Vida. No sólo se renueva la relación con Dios, sino también la relación con los hombres. Quien pertenece al reino y puede invocar a Dios llamándole «Padre», se halla bajo la nueva ley de Dios, que es parte integrante de a nueva creación, y que reemplaza a la ley divina del Viejo eón.

Según sus leyes tenían la obligación para con ellos y ellas hasta los seis años: “Después de esta edad, el padre no está obligado jurídicamente a alimentar a sus hijos, están ya en situación de solucionarlo por sí mismos”. Las niñas muchas veces eran vendidas como esclavas (después de los seis años). Y como bien nos recuerda Gnilka: “No se podía ser amable con los niños. Ellos ocupaban un lugar más bien bajo en la escala social”. Desde la perspectiva de Navarro los niños y niñas eran considerados sólo de manera virtual. “Contaban en cuanto número, especialmente los varones, y, de hecho, sólo a partir de los ritos de iniciación que los convertían en miembros reales del pueblo. Por sí mismos carecían de importancia”.

La pregunta se torna aquí indispensable: ¿Qué significa recibir el reino de Dios como un niño? Se ha respondido por lo general que esto quiere decir: “hacernos” como los niños si deseamos entrar al reino de los cielos. Para unos por su pureza e inocencia; para otros, son modélicos porque no perseveran en la ira, no ofenden, no echan miradas obscenas a las mujeres bellas, no hablan de manera distinta de lo que piensan. Para unos más significa simplicidad del corazón (aunque no expliquen en qué consiste eso) y, sencillez y naturalidad de los niños. Sin embargo, para Gnilka, significa “hacerse pequeño ante Dios y ante los hombres, dejar a un lado el afán de mandar sobre toros, estar dispuesto a renunciar a los privilegios personales”.

Si es que estamos soñando, que soñemos hasta que nos convenza nuestro sueño. Gabriela Mistral.

Agua quemada

Carlos Fuentes

Agua quemada

Agua quemada

Historias de personajes diferentes que por una u otra causa sus vidas se entrelazan, aunque muchas veces no saben ni por qué. Eso sí, se trata de íconos característicos de una familia mexicana. Calificación de 7

Grima: Sensación molesta de intranquilidad, disgusto o desagrado causada por una cosa.
Redrojo: Racimo pequeño, que dejan en la cepa los vendimiadores.

Qué falta nos hacen a veces los demás. Todos se han ido muriendo. Y no le hace que nazcan nuevas gentes. Cuando se te mueren los amigos con los que viviste y peleaste, te quedas solo, de plano.

Me interesaba muchísimo más saber lo que nunca podría ser que lo que quisiera ser.

Yo era el único en esta casa que sabía que el sueño es la verdad, eso me iba diciendo mientras caminaba en silencio hacia la sala, de allí venían las voces, la Revolución no era verdad, era un sueño de mi abuelito, mi mamá no era verdad, era un sueño mío, y por eso eran ciertas, sólo mi papá no soñaba, por eso era de a mentiras.

La Revolución no era verdad, era un sueño de mi abuelito, mi mamá no era verdad, era un sueño mío, y por eso eran ciertas, sólo mi papá no soñaba, por eso era de a mentiras.

Qué bueno es saberse necesitado, qué bueno saber que si no fuera por uno, otra persona estaría muy sola.

¿Por qué se escoge a una persona sobre otras para casarse con ella, mamá?, ¿nunca se arrepiente uno, se hace ilusiones de lo que pudo haber sido, con otro, y luego le escribes cartas para hacerle creer que todo salió bien, que no se escogió mal?

Le daba vergüenza que un país de iglesias y pirámides edificadas para la eternidad acabara conformándose con una ciudad de cartón, caliche y caca.

¿Cuándo entenderán que el subsuelo esponjoso no resiste la injuria de los rascacielos?

La memoria de los viejos es provocada por las muertes de otros viejos.

Nadie es el último hombre ante el amor, sólo ante la muerte. Sólo la muerte puede decirnos: Eres el último. Nada más, nadie más.

No tienes descendencia. Perdiste para siempre la oportunidad de darles a tus hijos algo mejor o algo distinto de lo que tus padres te dieron a ti. No sé. Lo cierto es que se corre el riesgo de la insatisfacción y el error, hágase lo que se haga.

La justicia puede estar enemistada con el amor, dijo a veces, aquellas gentes se amaban hasta en el crimen y eso fue más fuerte que mi promesa de justicia.

Un muerto posee poder ante los vivos, aunque sea un muerto desgraciado. A un muerto se le respeta, ¿o qué carajos no?

Mientras no soñara a su marido muerto, no lo daría por muerto.

Por dónde me le cuelo a la vida, ¿por dónde?

Aunque no lo quieras todo nos va separando, como ahorita te separaste de tu novia igual te vas a separar de tu mamá y de nosotros, con dolor cual más o menos, a todo se acostumbra uno, luego las separaciones te van a parecer normales, así es la vida, es una separación tras otra, no lo que se junta lo que se separa eso es la vida.

La política no es más que una larga paciencia.