Cómo ejercer la verdadera autoridad

Marcos Witt

Cómo ejercer la verdadera autoridad

Cómo ejercer la verdadera autoridad


Una crítica al liderazgo eclesial latinoamericano y cómo podría reposicionarse para retomar aquello que se ha perdido, aconsejando dejar que los dirigidos tomen decisiones, sabiendo que pueden cometer errores, desafiándoles y permitiéndoles crecer en libertad. Calificación de 7.

La verdadera autoridad sirve para desarrollar al máximo el potencial de aquellos que están bajo mi autoridad.

“Es maravilloso cuando la gente cree en su líder. pero es más maravilloso cuando el líder cree en su gente”. Dr. John Maxwell.

Aquello que descubrimos por medio de nuestros errores nos convencerá y enseñará más que aquellos errores que otros han encontrado en nosotros.

Si siempre está reclamando autoridad, es que no la tiene. Los líderes que siempre le recuerdan a su congregación que son los pastores, han dejado de serlo.

Muchos buscan autoridad y no responsabilidad, y estas van de la mano. De hecho, sin responsabilidad no hay autoridad. Jimmy Swaggart.

Si está ubicado dos pasos al frente, usted parece un líder. Si da cuatro pasos al frent~ del resto, usted simplemente fue a dar una caminata y si brincó seis pasos más allá de sus propias tropas, usted tiene la apariencia de un enemigo.

Cuántas veces decimos “te doy la libertad”, pero cuando nos toman la palabra, vamos detrás de ellos y cambiamos todo lo que hicieron.

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La piedra arde

Eduardo Galeano

La piedra arde

La piedra arde

Pequeño cuento infantil donde un anciano rechaza volver a ser joven por el pesar que le causaría el borrar lo que ha vivido. Recuerdos buenos y malos. Calificación de 9.

Sólito: Que ocurre o se hace ordinariamente.

Hablar en voz alta ayuda mucho cuando uno está perdido y solo y siente miedo.

Lucha por la libertad es una lucha de nunca acabar. Ahora hay otros que luchan, allá lejos, como yo he luchado. Mi tierra y mi gente no son libres todavía. ¿Comprendes? Yo no quiero olvidar. No parto la piedra porque sería una traición.

Aráoz y la verdad

Eduardo Alfredo Sacheri

Aráoz y la verdad

Aráoz y la verdad


Ezequiel Aráoz un hombre hundido en la depresión, encuentra en un recuerdo de la niñez la razón para vivir: averiguar qué es lo que realmente sucedió durante el partido en que el equipo de sus amores, perdió la categoría. Una vez conocida la verdad, da a conocer la suya, con la esperanza de que la catársis le renueve la vida. Calificación de 10.

Perimir: Caducar [un procedimiento judicial] por haber transcurrido el término fijado por la ley sin que lo hayan impulsado las partes.
Colegir: Sacar una conclusión por medio de un razonamiento a partir de hechos, indicios, supuestos anteriores o de un principio general.
Aliscafo: Buque autopropulsado cuyo peso, en condiciones normales de navegación, es soportado parcial o totalmente por fuerzas hidrodinámicas
Hendija: Abertura estrecha y alargada que se produce naturalmente en un cuerpo sólido o que queda entre dos cuerpos o dos partes de una misma cosa.
Catafalco: Armazón cubierto con tela negra que representa un sepulcro y que se levanta en los templos para celebrar los funerales por un difunto.
Achurar: Matar con arma blanca.

Aráoz considera la situación. Quince horas atrás estaba tirado a la bartola sobre su cama, con los zapatos puestos y fumando un cigarrillo detrás de otro. Si ahora, a las nueve y diez de la noche, se halla a cuatrocientos cincuenta kilómetros de su casa, ha sido por seguir un impulso. Minúsculo tal vez, pero un impulso.

El país crece. Avanza. No podemos detenernos por un par de trenes o por cuatro o cinco pueblos. ¿No le parece?

Lo mejor cuando uno no quiere que lo jodan con preguntas es devolverlas

Mejor callarse, porque las cosas pasan más rápido si uno no dice nada, si uno no contesta.

Hace un rato la gente se puso a saltar y los tablones de madera se movían para todos lados, pero Aráoz no se asusta porque sabe que no se caen. La primera vez sí se asustó, pero su padre le dijo que se quedara tranquilo y él se quedó. Bueno, en realidad, le dijo que se quedara quieto, que no es lo mismo pero es parecido. Lo mismo se quedó.

Para cruzar la avenida tiene que darle la mano al padre. Del otro lado lo suelta y Aráoz sigue caminando solo por la calle. A él no le molestaría seguir de la mano, porque le gusta que lo traten como grande pero también le gustaría que su padre le diera la mano. Que le diera más la mano. No solo para cruzar la avenida.

Cada vez que ataca Lanús todos murmuran. Y cuando en la cancha un montón de tipos murmuran al mismo tiempo es como si murmurara un gigante. Suena fuertísimo, sin dejar de ser murmullo. Es raro, pero es así.

“¡Foul!”, grita alguien, unos escalones arriba de Aráoz. De todos modos lo grita apenas y sin ganas, porque sabe que es mentira.

Suele ocurrirle eso de tener que cerrar dos veces las puertas de los autos, la primera sin energía suficiente y la segunda con estragos de demolición.

Cuando sea el número cinco titular de Deportivo Wilde, de vez en cuando, pero solo de vez en cuando, Aráoz tendrá que pegar alguna patada fuerte. Perlassi a veces lo hace, cuando no le queda otra. Pero después se va a quedar al lado del delantero hasta que se levante y le va a pedir perdón, porque pegar es feo. Pegar es horrible.

Algunas palabras son complicadas. “Conocer” a alguien. “Ser amigo” de alguien. No sé. A veces me parece que son cosas que uno no puedo decir ni de uno mismo.

“No puede ser”. Aráoz reconoce la voz del tío Quique, y la voz del tío de repente se ha llenado de sombras. Y aunque tenga ocho años, Aráoz comprende el sentido de lo que dice el tío. No es que el tío piense que lo que está ocurriendo sea mentira, o sea una pesadilla. Lo que dice el tío es que lo que pasa —más allá de que esté pasando— es demasiado confuso y terrible y el alma de la gente no aguanta cosas así, y por eso el alma de las personas prefiere pensar que no puede pasar lo que pasa. El alma sufre mucho, a veces. Aráoz lo sabe porque, aunque sea chico, ya le ha pasado eso. A veces.

Aráoz nunca ha visto a la gente tan callada. Se ve que eso es el descenso. Así se desciende, y no de otra manera. Aráoz incorpora esta forma de dolor a las otras, a las que ya conoce.

Esa felicidad incrédula que es tal vez la forma más perfecta de la felicidad. “Más que la más perfecta es la única forma posible de la felicidad”, piensa Aráoz; porque a fuerza de vivir y de sufrir los seres humanos terminan por intuir que es imposible hallar un camino sensato hacia la felicidad, y que si ella acaece es por un capricho tan inconmensurable, por un accidente tan impredecible que lo único que le cabe al ser humano es rendirse y orar para que dure más de treinta segundos. Eso no lo piensa el Aráoz de ocho años, ese que está de pie, rígido de frío, en esa tribuna colmada y atónita; sino el Aráoz de cuarenta y dos. Ese Aráoz al que le cuesta la vida entera conciliar el sueño.

Aráoz se acuerda de que hace un rato, cuando el equipo salió a jugar el segundo tiempo, la gente aplaudía y alentaba a los jugadores. Todos, en la tribuna. El tío Quique y los primos también. Y su padre lo mismo. ¿Por qué de repente todos los odian? ¿Es posible que Aráoz sea el único que los sigue queriendo.

Hay un montón de cosas que uno entierra así, con apariencias de eternidad. Porque, de lo contrario, vivir es imposible.

Aráoz se pregunta por qué algunos insultos son más hirientes que otros. O tal vez no sean más hirientes, pero sí exijan del insultado mayores aspavientos a la hora de responder.

A veces Aráoz, al atardecer, mira a su alrededor y se le ocurre pensar que su cama es como un muelle perdido en un mar de niebla ácida, penetrada de repente por la luz tangente del fanal de un barco perdido. Pero solo a veces piensa eso, porque en general no se distrae y se mantiene pensando siempre en lo mismo. Siempre en Leticia.

¿Por qué será que cuando las cosas son mensurables lo angustian menos?

Hablar de los problemas ajenos sigue funcionándole como un excelente antídoto para distraerse de los suyos.

Aráoz prefería no decir nada cuando lo que tenía para decir le sonaba idiota. Por eso Aráoz tan a menudo se callaba la boca.

Le da lo mismo matarse que seguir vivo. Así que va a seguir vivo. Resulta menos trabajoso que matarse.

Aráoz sabe llorar sin ruido. Hay que abrir un poco la boca porque, si uno la tiene cerrada y le vienen las ganas, el aire sale como un resoplido y se nota que uno está llorando. Pero, si uno deja la boca medio abierta, el aire entra y sale y las lágrimas no son un problema, porque resbalan sin hacer ruido. Otro problema son los mocos, porque cuando uno sorbe los mocos por la nariz se nota que está llorando.

Aráoz las tristezas las camina hasta el fondo.

Si estuviese menos asombrado y confuso, Aráoz se daría cuenta de que el silencio en el que se hunde lo coloca no tanto en los márgenes inciertos de la sospecha como en el cauce profundo de la culpabilidad.

El miedo es una excelente llave para guardar cosas en la memoria.

Para eso hace falta crecer: para poder apilar palabras sobre la lisa superficie de un miedo que al principio carece de ellas.

A veces, en los días muy, pero muy feos, Aráoz fantaseaba con ser hijo del tío Quique. ¿Por qué no había podido ser hijo del tío? ¿Tan difícil era, para Dios, haberlo hecho nacer en otra casa? Ahí nomás, tres cuadras para el lado de la avenida Tres de Febrero. Además así habría tenido hermanos. A Diego y a Enrique. Y no hubiese sido hijo único. Y no lo mirarían así. Bueno, aunque su padre lo siguiese mirando así no sería tan grave, porque ya no sería su padre sino su tío, y no es lo mismo que a uno lo mire así un tío que un papá. O que le diga esas cosas.

Aunque la regla número uno para combatir el insomnio es jamás, pero jamás de los jamases, mirar la hora en el reloj despertador, Aráoz estira la mano hacia la silla que usa a modo de mesa de luz y aprieta el botón que ilumina el cuadrante. Y se lo queda mirando mientras el segundero avanza con su minúsculo redoble de algodones. […] Es cierto que ver que son las cinco y cuarto no contribuye a serenarlo; pero por lo menos le sirve para convencerse de que no está en una caja muerto y enterrado, porque a nadie lo entierran con un despertador para que pueda alzarlo y ver que son tac, tac, las cinco y dieciséis.

Aráoz, de cara al techo, siente que está subido al último peldaño de una escalera apoyada en ningún lado.

Los demás no lo vieron por la distancia, o porque las lágrimas se le mezclaban con el sudor y la mueca de la angustia se parece a la mueca del esfuerzo.

Esa mañana Perlassi lleva quince años metido en el mundo del fútbol, y la mayoría de las personas con las que se ha tenido que cruzar son un asco. No le echa la culpa al fútbol por eso. Está seguro de que el mundo de los bomberos, el de los farmacéuticos y el de las amas de casa son, también, un asco, porque en el fondo todos los mundos son pedazos del mismo mundo.

Hay cosas que es mejor no decirlas. Se hacen o no se hacen, pero no se dicen.

Había llegado el momento de pagar. Y no es lindo pagar.

A veces cuesta cara la lealtad.

—¿Esa es la verdad? Tiene la voz extenuada e insegura de quien viene de viajar mucho y no está convencido de haber arribado al sitio al que debía.

Una vida a la que no le falta nada salvo nosotros. Que en realidad no es que le falte algo, pero a nosotros nos parece como si le faltara… Lo que pasa nomás es que sobramos nosotros. Eso es todo.

Aráoz no congenia con la gente que no puede escuchar cosas espantosas sin intercalar frases de consuelo, de resignación o de esperanza. Gente sin espaldas para aguantar los horrores que carecen de remedio.

Él sigue con el pasado a cuestas. Lo que le sobra es pasado. Lo que no tiene es futuro, y eso no es la inocencia sino todo lo contrario.

Aráoz odia que las cosas no tengan salida. Sería tan sencilla la vida si hubiese siempre a dónde ir.

Corre con desesperación. Y en Aráoz la desesperación, a veces, es un sendero estrecho que conduce hacia alguna forma peculiar de valentía.

Gira de nuevo hacia fuera. No hay nada más que noche. Es demasiada soledad como para que pueda quedársela mirando.

El olor del papel viejo es uno de los más encantadores que se pueden oler.

Se burla, porque le da pudor ponerse tan contento por algo tan sencillo.

Dios, tú y tu trabajo

Ian Coffey

Dios, tú y tu trabajo

Dios, tú y tu trabajo

Si en ocasiones sientes que coincides con el texto, cuando de manera explícita en el Génesis se lee que el trabajo es una maldición, vale la pena leer este libro para una mejor comprensión del concepto. El autor nos lleva por un camino para reconocer el lugar que Dios ocupa dentro del trabajo, independientemente del tipo que sea y de esta manera captar el verdadero y real valor de nuestras ocupaciones. Calificación de 9.5

Hucha: alcancía

No cree que el trabajo del pastor sea crear una iglesia más grande con muchos programas, sino ayudar a las personas a crecer en un caminar fructifero para Cristo en los lugares y entre la gente que el Señor les ha llamado a amar y a servir.

Si lo que la gente aprende el domingo a las 11 de la mañana tiene poca relevancia para lo que hacen el lunes a las 11, algo anda muy mal.

Todas las áreas de la vida- incluso las tristes- se pueden vivir para la gloria de Dios.

Puede que seas una madre atareada, un ejecutivo influyente, un albañil, un cientifico nuclear, un ingeniero, un cartero o un barrendero. Quienquiera que seas y cualquiera que sea tu ocupación, tu trabajo te brinda una gran oportunidad de ser relevante.

Jesús vivió una vida ordinaria.

• Abraham era un granjero nómada y un empresario.
• Vivió parte de su vida en un palacio real donde fue formado intelectualmente y otra parte como pastor de ovejas antes de recibir el llamado de Dios.
• José supo criar animales de granja, sirvió como empleado doméstico y pasó un tiempo en la cárcel como encargado de los de los demás presos, todo esto antes de llegar a un alto puesto gubernamental.
• Rut era viuda, refugiada, obrera de granja y ama de casa.
• Ester era una chica guapa con pinta de modelo que se convirtió en reina.
• Daniel era un funcionario.
• David era pastor de ovejas, mísico, soldado y rey (¡aunque no a la misma vez!).
• Amós era pastor de ovejas y granjero.
• Isaias sirvió en una corte real.
• Nehemias era un expatriado que trabajó como mayordomo del rey.
• Elías era un terrateniente adinerado.

Si quieres mostrarme tu iglesia, necesito visitar el supermercado y conocer a la cajera, o entrar en el colegio y ver trabajar al profesor del 4-A. Y no puede faltar el camionero que transporta mercancía en las autopistas. Seguro que hay un par de madres que cuidan a sus pequeños y algunas personas que se ocupan de parientes y amigos ya mayores. Si quiero conocer tu iglesia, lo que menos me interesa es ver un edificio vacío. La iglesia es comunidad, es la gente, y esta no deja de ser parte de la iglesia viva de Cristo cuando entran por las puertas de una oficina, escuela o supermercado los lunes a las 8:30. Si comprendemos esta verdad, el mundo laboral adquiere un nuevo sentido. Es parte de mi llamado a seguir a Cristo. Mi trabajo- sea con pago o no- no se opone a mi discipulado, sino que forma parte del mismo.

Cualquiera que sea mi mundo dd trabajo, si lo trato como una bendición y no una maldición, Dios se involucra en él. Y, como siempre, Él lo cambia todo.

Cuando Pablo escribió a la iglesia en Colosas, había esclavos y amos en la congregaci6n. El apóstol les recuerda a los esclavos quién es, en última instancia, su jefe: Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Senor recibiréis laa recompensa de la herencia, porque a Cristo el Senor servís. Colosenses 3:23-24

Los amos de los esclavos tambien recibieron un llamado desafiante: Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros esclavos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos. Colosenses 4:1. Estas eran palabras revolucionarias. En un mundo en el que los esclavos no tenían derechos legales y en el cual se les trataba como meras propiedades, Pablo pone al esclavo y al amo a un mismo nivel. Tanto uno como el otro debe enfrentarse a su realidad laboral pensando que, por encima de todo lo demás, es un siervo de Jesús.

Para los que actualmente nos encontramos batallando arduamente en nuestros trabajos, la razón es simple: hemos olvidado quién es el Jefe. Él.

No importa cual sea tu rol, tu título o tu sueldo, si eres hijo de Dios, tu jefe es Jesús.

Nuestra vocación, nuestro llamado, es vivir como discípulos de Cristo, mientras que nuestros trabajos puede que cambien de vez en cuando.

Es tan importante saber que estamos en el puesto en el que Dios quiere que estemos.

El apóstol dice que cualquiera que sea tu tarea en un momento dado- tengas o no un titulo o un sueldo-, tu vocación es cumplirla como hijo de Dios.

Según Pablo, la integridad moral se trata de cómo trabajamos cuando nadie nos ve.

Para un cristiano, la honradez no sólo es la mejor politica: es la única.

Si tu madre y tu padre, tu hermano y tu hermana, el perro y el gato en tu casa no están más felices desde que eres cristiano, debes preguntarte si realmente lo eres.

Hace poco prediqué un sermón titulado ‘Fe en la tormenta’. Alguien de mi congregacion me envió un correo que decía: ‘No siento que esté en una tormenta; más bien me encuentro en la calma. No esta pasando nada. ¡Auxilio!’

Daniel no sólo sobrevivió a Babilonia, sino que prosperó allí. Al leer su historia, descubrimos esa dedicación extraordinaria a su Dios que le protegió de la fuerte tentación a acomodarse a la cultura prevaleciente. P.T. Forsyth hiro una observación inteligente: Si dentro de nosotros no encontramos que hay algo por encima de nosotros, sucumhimos a lo que está alrededor de nosotros.

A W. Tozer escribió: ‘Lo que determina si el trabajo de una persona es sagrado o secular no es lo que ella hace, sino por qué lo hace’. No importa si eres albañil o evangelista; si eres gerente de banco o pastor. No se trata de lo que haces, sino de por que lo haces.

Tristemente, para muchos, a medida que aumentan el éxito y las responsabilidades, su vida espiritual se debillta. No es que decidan negar su fe: sencillamente, pierde prioridad ante asuntos más urgentes. Los viajes, las reuniones y la presión de la rutina profesional comienzan a desplazar las costumbres espirituales, dejándolas al margen. La asistencia a la iglesia se torna menos frecuente y hay poco tiempo para desarrollar relaciones con otros que compartan la misma fe familiar. Poco a poco, los helados tentáculos de un cristianismo nominal van congelando esos corazones que una vez estuvieron encendidos.

Muchas personas, a medida que van ascendiendo por la escalera del éxito, comienzan a comprometer sus valores y a tomar atajos. Los buenos hábitos comienzan a desaparecer y florecen los malos a medida que aumenta el poder, la influencia y las riquezas. Es por eso por lo que, como discípulos de Cristo, necesitamos establecer relaciones en las que podamos rendir cuentas a los demás y permitir que otras personas hablen a nuestras vidas. Tristemente, para muchos, a medida que aumentan el éxito y las responsabilidades, su vida espiritual se debillta. No es que decidan negar su fe: sencillamente, pierde prioridad ante asuntos más urgentes.

Convertir el tiempo libre en tiempo de servicio podría cambiarnos la vida.

El éxito en un proyecto no es suficlente. Ser un trabajador serio y fiable debe ser la meta. Las cosas pequeñas (ser puntuales, trabajar todas las horas pactadas, cumplir con los plazos de entrega,la honestidad y las buenas relaclones) crean grandes reputaciones.

La integridad es como la virginidad. Una vez la pierdes, ya no existe.

David Pawson hizo la siguiente valoración: A José no lo corrompió ni la humillación ni el honor. Era un hombre de total integridad y es el único que se presenta de esa manera en el Antiguo Testamento. Todos los demás personajes del Antiguo Testamento aparecen descritos con sus debilidades y fortalezas, pero aquí se habla de un hombre que sólo tiene fortalezas. Además de José, en a biblia sólo hay una persona más con esa característica.

No importa quién seamos o qué hacemos, si tenemos un empleo remunerado o no; si somos hijos de Dios, parte del discipulado es reconocer el señorío de Jesús.

Casi todos disfrutamos de la rutina porque lo familiar nos da seguridad. Nos gusta saber dónde estamos y qué vamos a hacer: Cuando el cambio nos amenaza, nos sentimos inseguros y tememos que lo que venga sea peor que lo que había.

Parte de la presión de vivir en una cultura del desecho es que aplicamos el mismo principio a las personas. Una vez la persona llega a cierta edad, ya se torna inútil para el trabajo, no porque no lo pueda realizar, sino porque la empresa ya no contrata a las personas que han pasado ese umbral de edad.

Casi todos batallamos con la falta de tiempo. Pensamos que, si dispusiéramos de mas,lograríaamos muchas cosas buenas. La realidad es, sin embargo, que siempre lo encontramos para las cosas que considerarnos importantes.

Una de esas cosas equivocadas que podemos perseguir en nuestro trabajo es el dinero.

No se te ocurra pensar: ‘Esta riqueza es fruto de mi poder y de la fuerza de mis manos.’ Recuerda al Señor tu Dios, porque es Él quien te da el poder para producir esa riqueza; así ha confirmado hoy el pacto que bajo juramento hizo con tus antepasados. Deuteronomio 8:17-18

Dios sólo nos da una cantidad limitada de oportunidades con nuestros hijos, para leerles un cuenJo, ir a pescar, jugar a la pelota y orar juntos. Intentad no perderlas. La oficina puede esperar. Aún estará ahí cuando los hijos se hayan marchado’.

Los dones espirituales no se limitan al ámbito de lo que llamamos actividades ‘cristianas’. Los dones espirituales tienen tambien un papel en el lugar de trabajo.

Los recibimos para que podamos servir de manera efectiva.

Ejercitar los dones que Dios te ha dado en el lugar en el que te ha colocado.

Gente lastimada lastima, a la gente.

Germaine Greer dijo en cierta ocasion: ‘Solo se es joven una vez, pero se puede ser inmaduro toda la vida.’

Difícil de creer

John MacArthur

Difícil de creer

Difícil de creer

Un libro escrito hace 15 años, que ya advertía de las falsas doctrinas que entonces aparecían: abundancia, felicidad, sanidad, prosperidad, etc. esperaban a quien siguiera a Cristo. Algo para hacer sentir bien a las personas. Pero el evangelio es algo diferente. Es negarse a sí mismo y cargar la cruz. Es dejar el egoísmo y sufrir las consecuencias de seguir a Jesús. Es algo, en verdad, difícil de creer, pero con una promesa complicada de rechazar. Calificación de 9.

Acuciante: Que se manifiesta con fuerza, viveza y pasión.

El verdadero cristianismo es un llamado a negarse a uno mismo. No es un llamado a la autorrealización.

Tal vez Jesús no lo pida, pero el requisito para la vida eterna es estar dispuesto a dejarlo todo si Él así lo pide.

En Lucas 9.57, donde Jesús va de camino con algunos de sus seguidores y uno de ellos le promete: «Te seguiré donde quiera que vayas». Jesús no le dijo: «Oye, qué bueno. Vamos a ir al hotel de lujo Ritz-Carlton para cenar con caviar». Lo que le dijo en el versículo 58 fue: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; más el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza». Jesús no le dijo: «Sígueme y serás feliz, gozarás de salud, serás rico, próspero y triunfador». Le dijo: «Simplemente quiero que sepas esto: no tengo ni siquiera un lugar donde poner la cabeza. El discipulado te va a costar todo lo que tengas. No esperes comodidad y vida fácil».

Así que quiere seguir a Jesús, ¿verdad? Le va a costar absolutamente todo.

La verdad sin barniz, sin tergiversación ni modificación, inevitable, es que el evangelio es en verdad difícil de creer .es más, si se deja sin ayuda al pecador, le es absolutamente imposible.

A veces no presentamos el evangelio lo suficientemente bien para que los que no son elegidos lo rechacen.

Me disgusta una iglesia de la televisión que, en muchos casos, se ha convertido en cuevas de ladrones.

Desde la perspectiva del mundo, el mensaje de la cruz es vergonzoso. De hecho, es tan vergonzoso, tan antagónico y tan hiriente que incluso a los creyentes les cuesta proclamarlo, porque saben que producirá resentimiento y ridículo.

Los griegos querían sabiduría y los judíos querían señal. Los judíos recibieron un Mesías crucificado: escandaloso, blasfemo, estrambótico, hiriente, increíble. Para los griegos que buscaban conocimiento esotérico, algo altilocuente y noble, ese sinsentido sobre el eterno Dios creador del universo crucificado era una insensatez.

No se puede ser fiel y popular; de modo que escoja.

El evangelio choca con nuestras emociones, choca con nuestra mentalidad, choca con nuestras relaciones personales. Hace añicos nuestras sensibilidades, nuestro pensamiento racional, nuestra tolerancia. Es difícil de creer.

El camino de Dios es muy diferente al del mundo, y su definición del triunfo no tiene nada que ver con la política de juntas ni con el tamaño de su cuenta bancaria. El precio aquí es la vida eterna.

La familiaridad engendra desdén.

Nada es peor que el orgullo espiritual, porque es una barrera que los egocéntricos levantan y que los separa de la salvación.

Trataron de asesinarlo, pero esa no era su prerrogativa porque no era a la manera divina ni en el momento divino. Lucas 4.30 describe una calma sobrenatural, instantánea: «Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue». No sabemos cómo sucedió. De alguna manera milagrosa, sencillamente se fue. Allí estaba el milagro que ellos habían pedido, pero el milagro los sacó de en medio de ellos, como símbolo del juicio que acarreaban sobre sí mismos por su odió e incredulidad. Qué triste. Lo que podría haber sido para ellos perdón y plenitud de gozo para siempre, lo rechazaron.

La gente que sigue el camino ancho piensa que ese camino lleva al cielo.

No le crea a quien le diga que es fácil convertirse en creyente. La salvación para los pecadores le costó a Dios su propio Hijo le costó al Hijo de Dios su vida, y a usted le costará lo mismo.

El Señor no estaba hablando a los irreligiosos, sino a personas que estaban obsesionadas con la actividad religiosa. No eran apóstatas, herejes, ateos ni agnósticos, eran personas extremadamente religiosas. Sin embargo, estaban condenadas porque se engañaban a sí mismos y estaban en la senda errada. Su autoengaño pudo haber surgido de recibir la enseñanza de algún falso profeta, o tal vez aprendieron la verdad pero con todo y ello se engañaron a sí mismos.

Otra cosa que hace que las personas se engañen y piensen que son salvos cuando no lo son es su apego a la actividad religiosa. Van a la iglesia, oyen sermones, entonan cantos, leen la biblia, asisten al estudio bíblico, toman una clase, y debido a que participan en actividades religiosas, la ilusión de que son creyentes se vuelve convincente. Muchos que están en la iglesia no son creyentes; son cizaña entre el trigo.

Pero, ¿qué sucede si uno falla? Pedimos perdón por nuestras deudas, o pecados, «como nosotros perdonamos a los que nos deben». Jesús no estaba diciendo: «Esta es la norma perfecta, y si fallan alguna vez, ¡fuera!». Lo que estaba diciendo era: «Esta es la norma perfecta, y parte de la norma perfecta es que cuando fallen, lo reconozcan». Esa es la norma de Dios.

Algunos dicen que son salvos antes de adquirir siquiera algún sentido de estar perdidos.

Cuando uno en sumisión le entrega completamente la vida al Señor, Él se hace cargo y todo empieza a desdoblarse, y desde entonces Él empieza a facultarlo y cambiarlo a uno. C.S. Lewis tiene una ilustración maravillosa de est: Cuando era niño con frecuencia tenía dolor de muelas, y sabía que si iba con mi madre ella me daría algo que amortiguara el dolor esa noche y me permitiera dormir. Pero yo no iba a ver a mi madre; por lo menos, no antes de que el dolor fuera realmente insoportable. Y no iba a verla por lo siguiente: no tenía la menor duda de que me daría la aspirina, pero sabía que también haría algo más. Sabía que al día siguiente me llevaría a ver al dentista. No podía conseguir lo que quería sin conseguir algo más que yo no quería. Quería alivio inmediato del dolor, pero no podía conseguirlo sin tener que someterme a que me arreglaran los dientes permanentemente. Conocía a los dentistas; sabía que empezaban a meterse con otros dientes que ni siquiera me habían empezado a doler. No dejaban que el perro siguiera durmiendo. Nuestro Señor es como ese dentista. Si uno le da un problema para que lo arregle, los arregla todos. Por eso advirtió a las personas que calcularan el costo antes de convertirse en cristianos. Él las hará perfectas nada menos. Ese proceso empieza en el momento en que llegue al cielo y sea glorificado instantáneamente. Cuando se pone en sus manos, eso es lo que consigue, cuesto lo que cueste.

«El bien es bien aunque todos estén en contra, y el mal es mal aunque todos lo favorezcan». Guillermo Penn.

La negación de uno mismo es dejar a un lado las comodidades para esforzarse por alcanzar un objetivo digno. La penitencia es el castigo que uno mismo se impone esperando ganar el favor de Dios, lo cual es absolutamente, cien por cien, imposible; y cien por cien innecesario. Nadie puede ser suficientemente bueno, ni sentirse suficiente malo, para ganarse la entrada al cielo. Pero nadie tiene que hacerlo, porque Jesús pagó el precio completo de la entrada de todos los verdaderos creyentes.

La verdadera grandeza no está en nuestra función, sino en nuestra relación con Dios que nos coloca en su Reino.

El evangelio es para proclamarse, no para debatirse.

La procesión funeral era casi tan inevitable como una boda. Los deudos cargaban el cadáver y lo llevaban por la ciudad, seguidos por toda su familia. La familia contrataba mujeres que eran lloronas profesionales para que se unieran al cortejo a llorar y lamentarse. En las procesiones funerales también era común que la gente se golpeara el pecho y la cabeza, o todo el cuerpo.

La gente abandona el evangelio porque inicialmente lo atrajo lo que no tenía que atraerlos. El entusiasmo de la congregación, no el significado del mensaje los atrajo. Una congregación entusiasta, y la producción de un culto de adoración que enfatiza la teatralidad antes que la biblia, le hace la venia al buscador de día moderno.

El cristianismo tiene que tener cuidado cuando es popular. La acción y el entusiasmo de la multitud cautiva a la gente. Se reúnen en estadios o en un auditorio grande o templo, para ser parte de un gran evento. Hay energía y un aire casi de arenga, pero muchos de los participantes asisten por la multitud, no por la corona. Están queriendo ver alguna intervención milagrosa que los favorezca, o la promesa de algo de lo que podrían medrar. O simplemente una buena función.

Ellos tenían en mente un reino terrenal. Si él pudo producir suficientes panes y pescados para dar de comer a veinte mil personas, bien podría darles a los romanos lo que se merecen, sacarlos a patadas y libertar a Israel. Pero si creían espiritualmente que él era el gran Mesías, ¿dónde estaba la adoración? ¿Dónde estaba la adoración y el respeto? Nunca pensaron de Jesús más que como el rey terrenal que les daría libertad terrenal y la venganza que querían. No tenían interés en «venga tu reino. Hágase tu voluntad». Más bien estaban diciendo: «Venga nuestro reino, hágase nuestra voluntad». Lo que querían era obligarle a que fuera su milagrero personal y que usara su poder política y militarmente contra los romanos. En lugar de caer sobre sus rostros para adorar el Prometido como su Salvador del pecado y del juicio, querían obligarlo a que siguiera la agenda terrenal que tenían. Esto es típico de los desertores. Miran a Jesús como el que va a resolver sus dilemas diarios, arreglarles la vida, suplir sus necesidades y antojos, y hacerlos ricos. Trate de vender el evangelio sobre esa base, y la gente acudirá por motivos indebidos. No se puede llamar a las personas a Cristo porque es lo que está de moda y todo mundo está haciéndolo. No se puede llamar a las personas a Cristo para que el Señor les haga estupendos milagros y les enderece la vida. Esa es la mentira del evangelio de la salud, riqueza y prosperidad, y el evangelio de las necesidades suplidas, y tod lo que hace es atraer a gente que pronto se desilusiona. Como dijo Jesús en Juan 18.36: «Mi reino no es de este mundo».

La manera en que se puede decir si una persona es verdaderamente cristiana es por lo que desea. El anhelo de alabar y adorar a Dios y a cristo es evidencia de un corazón transformado.

Dios concedió poder de Jesucristo sólo a los apóstoles y a los que siguieron en la era apostólica para establecer el mesiazgo de Cristo. Usted jamás tendrá poder para sanar enfermos, revivir muertos, andar sobre el agua ni echar fuera demonios. Pero todo el que cree en Él puede ser salvo.

«El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente» 1Co 2.14

Futbol insatisfecho

Pedro Gómez

Futbol insatsfecho

Futbol insatsfecho

El autor, preparador físico de un equipo de futbol de segunda división española, vierte sus pensamientos y opiniones a través de su blog personal. Esta es una colección de algunos de esos posts, donde pone en su justa dimensión el papel del preparador, y en general del cuerpo técnico, sobre un equipo de futbol. Calificación de 8

Incardinar: Incorporar a una persona a una institución de manera que quede vinculada a ella.
Manida: Que ha sido tratado o utilizado en muchas ocasiones, por lo cual puede resultar vulgar o falto de originalidad.
Proboscidio: Dicho de un mamífero: Que tiene trompa prensil formada por la soldadura de la nariz con el labio superior, y cincodedos en las extremidades, terminado cada uno de ellos en una pequeña pezuña y englobados en una masa carnosa; p. ej., elelefante.

¿Por qué seguimos empeñándonos en entrenar durante cada vez más semanas y más sesiones en la pretemporada? ¿Tanto hay que volver a mejorar?

¿Qué mensaje estamos mandando al hincha de turno?, ¿el entrenador es lo más importante y por eso lo echo a él?, ¿los jugadores no importan?, ¿de quién es la culpa de ganar o perder?. Si el entrenador es lo más importante… ¿ganarían Pep y Mou la liga con el Getafe?… Si el jugador es lo único que importa ¿por qué a veces fracasan equipos que tienen a los mejores?… ¿no será que cargamos el “muerto” según nos convenga?

Como señalaba el maestro Ángel Cappa: “El mejor maestro es el que pasa desapercibido, ¡y es lo que algunos no quieren! Turbados por el mercado temen desaparecer del escaparate que significa la prensa porque tienen miedo de caer en el olvido. Vivimos en una sociedad en la que todo aquello que no aparece en la prensa es como si no existiera. Entonces terminan creyéndose que deciden los partidos al disponer tácticamente a sus jugadores y darles las órdenes pertinentes. Si sale mal, los muchachos no cumplieron con lo hablado, y si sale bien, todo salió según lo planificado. Invierten los términos porque inconscientemente empiezan a creerse más importantes que los jugadores. Le dan preferencia a cosas que ellos pueden manejar (colectivo) y relegan aquellas que escapan de su control (talento individual)”.

Este deporte, como en su día defendió Arsenio Iglesias, es orden y talento. Orden como punto de partida y talento para resolver. Nunca al revés.

Intenta siempre rodearte de listos, que para tontos ya estamos nosotros.

Si no tienes alas, deja de acercarte a los abismos. Nietzsche.

Ya son varios los estudios (sobre todo provenientes de la Universidad de Vigo) que relacionan los metros y esfuerzos realizados, las intensidades de los mismos, con las cambiantes variables del juego (minuto de partido, marcador, relevancia del encuentro, nivel del rival, marcador.. etc). ¡La fatiga deja de ser únicamente fisiológica!. La emoción suscitada por el entorno, entra en juego.

Sin autocrítica, difícilmente creceremos, pues si no somos capaces de mirarnos al espejo cada mañana y decirnos “eh tú, ¿estás seguro de que esto lo estás haciendo bien?” el crecimiento y la mejora nos abandonarán, y entonces sí que sí, llegará el indeseado día en el que sobremos y seamos apartados de este circo.

Uno de los virus más letales para la inteligencia humana, el de la estupidez cegadora.

El convencimiento absoluto para alcanzar un objetivo, el sentimiento de solidaridad generado en un colectivo cuando se persigue un tan deseado fin común, la inquebrantable voluntad de dar lo mejor de uno mismo cuando las fuerzas flaquean incluso para tomar aire, el luchar incansablemente contra los temidos lactatos, el sinsentido de disfrutar sufriendo… ¿o cómo creéis si no que un equipo puede ganar a otro que le triplique en presupuesto o un jugador ganar una disputa a aquel que siempre fue internacional…? Cuando el rival es mejor, porque los hay y los seguirá habiendo, no queda otra que correr, correr y correr, aun sabiendo que, a tenor de los datos, nadie pueda asegurarnos los 3 puntos. ¿Y esto cómo se entrena?

El éxito no se analiza. César Luis Menotti.

Como decía Mark Twain: “el peligro no e slo que ignoramos, el peligro es lo que tenemos por cierto y no lo es”.

Aprende a convivir con la injusticia que a veces un juego de tal incertidumbre conlleva de manera inherente, convéncete de que tarde o temprano terminarás perdiendo si eres muy bueno o ganando si eres muy malo, acepta el resultado como un aparte más del proceso y aunque sea inevitable otorgarle una importancia capital, que ni el ganar te acomode ni el perder te desquebraje… y si después de todo eres incapaz de estabilizar tus emociones por esta vía, empieza a pensar seriamente en dedicarte a otra cosa, por tu salud, la de tu equipo, y la de los que te rodean.

Es la a veces frustrante paradoja con la que convivimos, se puede ser héroe o villano habiendo actuado exactamente del mismo modo, pues la trituradora del fútbol no entiende de hacer las cosas ni bien ni mal, tan sólo ansía inhalar el aroma de la victoria. Ganar no es que sea lo más importante sino que es lo único. El fútbol no entiende ni de memoria ni compasión, únicamente escucha al presente.

La suerte es importante, pero su necesidad es inversamente proporcional a la preparación.

Rayuela

Julio Cortázar

Rayuela

Rayuela

La historia de un hombre argentino y sus andanzas en París, donde forma un club de amigos y encuentra el amor. Luego vuelve a su tierra, sólo para darse cuenta que el viaje no sirvió para cambiar, ni a él ni a su entorno. Creo que algo que hizo única a esta novela, es la propuesta de forma de su lectura, sugiriendo una ruta, pero con la posibilidad de que el lector elija la que más le agrade, así como la creación de un nuevo lenguaje, contar historias paralelas a líneas alternadas, una historía cíclica, uso a discreción de la h y faltas de ortografía que siguen un patrón: la k por c, la b por v, la y por i, las que llevan h sin h, ll por y, qu, por k, s por c, s por z. Calificación de 8.

Triclinio: Diván de tres plazas, especialmente el utilizado por griegos y romanos para comer reclinados en él.
Áulicos: De la corte o el entorno humano de palacio, o relacionado con ellos.
Meandros: Curva pronunciada que forma un río en su curso.
Borborigmo: Ruido intestinal producido por el movimiento de los gases y los líquidos a través del intestino.
Tesela: Pieza de los dibujos de un mosaico.
Melopea: Composición poética para ser recitada con acompañamiento musical; es un canto monótono.
Patafísica: una ciencia paródica, dedicada «al estudio de las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones»
Bacán: Que vive sin privaciones y goza de una posición acomodada.
Piorrea: Supuración o flujo de pus, en especial el de los alveolos dentales que lleva a la degeneración progresiva de las encías y a la falta de fijación de los dientes, que acaban cayéndose.
Autarquía: Sistema económico en el que un estado se abastece con sus propios recursos, evitando en lo posible las importaciones.
Astenia: Debilidad o fatiga general que dificulta o impide a una persona realizar tareas que en condiciones normales hace fácilmente.
Ataraxia: Estado de ánimo que se caracteriza por la tranquilidad y la total ausencia de deseos o temores.
Falleba: Varilla de hierro curvada en sus extremos que va sujeta mediante varios anillos al marco de una puerta o una ventana y sirve para cerrarlas.
Concitar: Promover [una persona o cosa] sentimientos o actitudes hacia sí misma o hacia otros.
Rabdomancia: Procedimiento adivinatorio que consiste en buscar objetos ocultos, yacimientos, manantiales, etc., por medio de varas o péndulos que se utilizan como detectores.
Delicuescente: Que tiene la propiedad de absorber la humedad del aire y disolverse en ella.
Lunfardo: Jerga de delincuentes que se desarrolló principalmente en Buenos Aires a finales del siglo XIX y comienzos del XX
Nefario: Que es malvado.
Pavana: Antiguo baile cortesano de origen italiano, de aire reposado y solemne y de pasos simples y repetitivos.
Didascalia: en la antigua Grecia, era la «enseñanza» de un ditirambo, comedia o tragedia al coro y a los actores que iban a representar una obra, dirigida por el dramaturgo.
Poyo: Banco de piedra u obra de albañilería que se construye adosado a la pared de una casa, en el interior o en el exterior, generalmente junto a la puerta.
Birome: Utensilio para escribir que consiste en un tubo hueco de plástico o de metal con un depósito cilíndrico de una tinta viscosa en su interior y una bolita metálica en la punta que gira libremente y hace salir la tinta de forma uniforme.
Inquina: Antipatía o aversión que se experimenta contra una persona o una cosa y que impulsa a tratarla de forma negativa o injusta, o a apartarse de ella.
Piolín: Cordel delgado y resistente de cáñamo, algodón u otra fibra.
Eupéptica: Que ayuda a hacer la digestión.
Escorchar: Molestar o importunar a una persona.
Conchabo: Contratación al margen de la ley del servicio doméstico, por lo general mediante un intermediario.
Húsar: Soldado perteneciente a un antiguo cuerpo de caballería ligera de la Rusia zarista caracterizado por vestir un uniforme militar similar al del ejército húngaro.
Barrunto: Sensación o sospecha de que algo va a ocurrir.
Acezante: Anhelante, ansioso.
Soma: Harina más gruesa que se saca del trigo.
Pamema: Hecho o dicho insignificante al que se ha querido dar importancia.
Coprolitos: Masa de materia fecal endurecida.
Mitopoyética: persona o grupo de personas que crea o inventa mitos.
Nefelibata: Persona soñadora.
Aveja: Vivo, despierto, astuto.
Proemio: Introducción de un discurso o de un tratado.
Banzai: Una expresíon de alegría o gritar “viva”. Una exclamación japonesa que significa “Diez mil años”.
Alcaucil: Alcachofa silvestre.
Ecolalia: Perturbación del lenguaje que consiste en repetir el enfermo involuntariamente una palabra o frase que acaba de oír o pronunciar él mismo.
Añagaza: Señuelo para cazar aves que generalmente consiste en un ave de la misma especie de la que se quiere cazar.

A veces, una lectura te llega en el momento justo.

«En realidad, nosotros somos como las comedias cuando uno llega al teatro en el segundo acto. Todo es muy bonito, pero no se entiende nada». O muy feo, pero sigue sin entenderse.

«La risa ella sola ha cavado más túneles útiles que todas las lágrimas de la tierra.»

Cortázar sabe muy bien que todo lo que hemos vivido nos influye para nuestra visión del mundo.

Las haches se emplean sobre todo en el caso de las grandes palabras, para limpiarlas un poco de la costra retórica que las ha ido cubriendo durante años.

Una frase interrumpida, dos palabras bastan, alguna vez, para expresarlo todo. «A menos que.» Nada más.

Es la noción de lo que yo llamo figuras. Es como el sentimiento -que muchos tenemos, sin duda, pero que yo sufro de una manera muy intensa- de que aparte de nuestros destinos individuales somos parte de figuras que desconocemos. Pienso que todos nosotros componemos figuras. Por ejemplo, en este momento podemos estar formando parte de una estructura que se continúa quizás a doscientos metros de aquí, donde a lo mejor hay otras tantas personas que no nos conocen como nosotros las conocemos. Siento continuamente la posibilidad de ligazones, de circuitos que se cierran y que nos interrelacionan al margen de toda explicación racional y de toda relación humana.

Nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser esto que vaya a saber si somos.

Qué es el recuerdo, sino el idioma de los sentimientos.

«Y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo»

«Un hombre es siempre más que un hombre y siempre menos que un hombre»; más de lo que es menos de lo que puede ser.

Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.

Un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil.

Desde la infancia apenas se me cae algo al suelo tengo que levantarlo, sea lo que sea, porque si no lo hago va a ocurrir una desgracia, no a mí sino a alguien a quien amo y cuyo nombre empieza con la inicial del objeto caído. Lo peor es que nada puede contenerme cuando algo se me cae al suelo, ni tampoco vale que lo levante otro porque el maleficio obraría igual.

La felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad.

Poner al día, vaya expresión. Hacer. Hacer algo, hacer el bien, hacer pis, hacer tiempo, la acción en todas sus barajas. Pero detrás de toda acción había una protesta, porque todo hacer significaba salir de para llegar a, o mover algo para que estuviera aquí y no allí, o entrar en esa casa en vez de no entrar o entrar en la de al lado, es decir que en todo acto había la admisión de una carencia, de algo no hecho todavía y que era posible hacer, la protesta tácita frente a la continua evidencia de la falta, de la merma, de la parvedad del presente. Creer que la acción podía colmar, o que la suma de las acciones podía realmente equivaler a una vida digna de este nombre, era una ilusión de moralista. Valía más renunciar, porque la renuncia a la acción era la protesta misma y no su máscara.

Vos pensás demasiado antes de hacer nada.

Para gentes como ella el misterio empezaba precisamente con la explicación.

«¿Y si no me hubieras encontrado?», le preguntaba. «No sé, ya ves que estás aquí…» Inexplicablemente la respuesta invalidaba la pregunta.

A Gregorovius lo exasperaba la presencia de Oliveira en el mismo momento en que se lo encontraba, después de haberlo estado buscando sin confesárselo.

«Increíble cómo nos estamos empobreciendo todos», pensó Oliveira mirando a la Maga que miraba a Gregorovius que miraba el aire.

Los recuerdos sólo pueden cambiar el pasado menos interesante.

Y yo no podía hacer nada, ni gritar siquiera porque sabía que me iba a matar si gritaba y no quería que me mataran, cualquier cosa era mejor que eso, morir era la peor ofensa, la estupidez más completa.

De cuando en cuando ocurría que las palabras de los muertos coincidían con lo que estaban pensando los vivos (si unos estaban vivos y los otros muertos).

La cosidad es ese desagradable sentimiento de que allí donde termina nuestra presunción empieza nuestro castigo.

Quizá había otros caminos y que el que tomaron no era el único y no era el mejor, o que quizás había otros caminos, y que el que tomaron era el mejor, pero que quizá había otros caminos dulces de caminar y que no los tomaron, o los tomaron a medias, y que un hombre es siempre más que un hombre y siempre menos que un hombre.

-Yo creo que te comprendo —dijo la Maga, acariciándole el pelo—. Vos buscás algo que no sabés lo que es. Yo también y tampoco sé lo que es. Pero son dos cosas diferentes.

Yo me llamo Lucía pero vos no tenés que llamarme así —dijo la Maga—.

Tu vida, ¿es una unidad para vos?
—No, no creo. Son pedazos, cosas que me fueron pasando.

Lo importante de este hejemplo es que el hángulo es terriblemente hagudo, hay que tener la nariz casi hadosada a la tela para que de golpe el montón de rayas sin sentido se convierta en el retrato de Francisco I o en la batalla de Sinigaglia, algo hincalificablemente hasombroso.

—Decime cómo hace el amor Ossip —murmuró Oliveira, apretando los labios contra los de la Maga—. Pronto que se me sube la sangre a la cabeza, no puedo seguir así, es espantoso.
—Lo hace muy bien —dijo la Maga, mordiéndole el labio—. Muchísimo mejor que vos, y más seguido.
—¿Pero te retila la murta? No me vayas a mentir. ¿Te la retila de veras?
—Muchísimo. Por todas partes, a veces demasiado. Es una sensación maravillosa.
—¿Y te hace poner con los plíneos entre las argustas?
—Sí, y después nos entreturnamos los porcios hasta que él dice basta basta, y yo tampoco puedo más, hay que apurarse, comprendés. Pero eso vos no lo podés comprender, siempre te quedás en la gunfia más chica.
—Yo y cualquiera —rezongó Oliveira, enderezándose—.

Yo pienso a veces en matarme pero veo que no lo voy a hacer. No creas que es solamente por Rocamadour, antes de él era lo mismo. La idea de matarme me hace siempre bien.

Hacíamos el amor como dos músicos que se juntan para tocar sonatas.
—Precioso, lo que decís.
—Era así, el piano iba por su lado y el violín por el suyo y de eso salía la sonata, pero ya ves, en el fondo no nos encontrábamos.

En realidad después de los cuarenta años la verdadera cara la tenemos en la nuca, mirando desesperadamente para atrás.

Estar de acuerdo es la peor de las ilusiones.

Qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso, adelantándose solapados a la cosa en sí, al presente puro, entristeciéndonos o aleccionándonos.

Una pareja aplaudió rabiosamente, Oliveira se encontró aplaudiendo a su vez sin saber por qué (y cuando supo por qué le dio rabia y dejó de aplaudir).

Hay ausencias que representan un verdadero triunfo.

Es mucho más fácil hablar de las cosas tristes que de las alegres.

La desgracia es, digamos, más tangible, quizá porque de ella nace el desdoblamiento en objeto y sujeto. Por eso se fija tanto en el recuerdo, por eso se pueden contar tan bien las catástrofes.
—Lo que pasa —dijo la Maga, revolviendo la leche sobre el calentador— es que la felicidad es solamente de uno y en cambio la desgracia parecería de todos.

Pobre amor el que de pensamiento se alimenta.

Ya lo dijo Shakespeare, por lo demás, y si no lo dijo era su deber decirlo.

Lo que no entendemos es por qué eso tiene que suceder así, por qué nosotros estamos aquí y afuera está lloviendo. Lo absurdo no son las cosas, lo absurdo es que las cosas estén ahí y las sintamos como absurdas. A mí se me escapa la relación que hay entre yo y esto que me está pasando en este momento. No te niego que me esté pasando. Vaya si me pasa. Y eso es lo absurdo.

La razón sólo nos sirve para disecar la realidad en calma, o analizar sus futuras tormentas, nunca para resolver una crisis instantánea.

Los milagros nunca me han parecido absurdos; lo absurdo es lo que los precede y los sigue.

Todo dura siempre un poco más de lo que debería.

A esta hora se siente la noche aunque no se la vea.

Todo había empezado porque todo tenía que acabar.

Arropándose con un sobretodo negro que le llegaba hasta los tobillos, se acercó al nuevo. El nuevo estaba de acuerdo en que el frío era casi peor que la policía. Cuando le alcanzó un cigarrillo y se lo encendió, la clocharde pensó que lo conocía de alguna parte. El nuevo le dijo que también él la conocía de alguna parte, y a los dos les gustó mucho reconocerse a esa hora de la madrugada.

Heráclito había dicho que si no se esperaba jamás se encontraría lo inesperado.

La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo (Et tous nos amours, sollozó Emmanuèle boca abajo), lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar.

En realidad no había vuelto sino que lo habían traído.

Jugando con la hallulla, el hámago, el halieto, el haloque, el hamez, el harambel, el harbullista, el harca y la harija.

Escuchaban discos viejos en un aparato que andaba por milagro, que es como deben escucharse los discos viejos.

Enderezar clavos martillándolos en una baldosa (cualquiera sabe lo peligroso que es enderezar un clavo a martillazos, hay un momento en que el clavo está casi derecho, pero cuando se lo martilla una vez más da media vuelta y pellizca violentamente los dedos que lo sujetan; es algo de una perversidad fulminante), martillándolos empecinadamente en una baldosa (pero cualquiera sabe que) empecinadamente en una baldosa (pero cualquiera) empecinadamente.

¿Para qué querés los clavos?
—Todavía no sé —dijo Oliveira, confuso—. En realidad saqué la lata de clavos y descubrí que estaban todos torcidos. Los empecé a enderezar, y con este frío, ya ves… Tengo la impresión de que en cuanto tenga clavos bien derechos voy a saber para qué los necesito.

«Hartos del cliente y de sus cleonasmos, le sacaron el clíbano y el clípeo y le hicieron tragar una clica. Luego le aplicaron un clistel clínico en la cloaca, aunque clocaba por tan clivoso ascenso de agua mezclada con clinopodio, revolviendo los clisos como clerizón clorótico.»

En el jonuco estaban jonjobando dos jobs, ansiosos por joparse; lo malo era que el jorbín los había jomado jitándolos como jocós apestados.

No habrá tragedia, para desencanto de las chicas de abajo que tanto nos quieren. Para ellas nada de esto tiene sentido hasta que alguien se rompe el alma en la calle. La vida, que le dicen.

Me revientan las cosas que sobran y que cuelgan; es diabólico.

Son dos cosas que se parecen desde sus diferencias.

La diferencia entre Manú y yo es que somos casi iguales.

El veinticuatro de agosto era uno de los tres días en que el mundo se abría;

Esos pliegues de la vida, comprendés, esas inesperadas mostraciones de algo que uno no se había sospechado y que de golpe ponen todo en crisis. Tendrías que comprender.

Las amputaciones violentas son malas, después te duele el muñón toda la vida.

Música, melancólico alimento para los que vivimos de amor.

Cuando los amigos se entienden bien entre ellos, cuando los amantes se entienden bien entre ellos, cuando las familias se entienden bien entre ellas, entonces nos creemos en armonía. Engaño puro, espejo para alondras. A veces siento que entre dos que se rompen la cara a trompadas hay mucho más entendimiento que entre los que están ahí mirando desde afuera.

La explicación es un error bien vestido.

Ahora sentía cada vez más miedo (y cuando sentía el miedo miraba su reloj pulsera, y el miedo subía con la hora);

Las mujeres son la muerte.

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

Todo lo que se escribe en estos tiempos y que vale la pena leer está orientado hacia la nostalgia.

Nada está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar que todo está perdido y que hay que empezar de nuevo.

La risa ella sola ha cavado más túneles útiles que todas las lágrimas de la tierra.

La gente se cree amiga porque coincide algunas horas por semana en un sofá, una película, a veces una cama, o porque le toca hacer el mismo trabajo en la oficina.

Un velorio donde todos se sienten un poco más unidos (y es cierto, pero se acaba a la hora de la soldadura).

Cierto individuo nada metafísico me dijo, creyendo hacer un chiste, que defecar le causaba una impresión de irrealidad. Me acuerdo de sus palabras: «Te levantás, te das vuelta y mirás, y entonces decís: ¿Pero esto lo hice yo?».

Una coartada, como los hijos suelen ser la coartada de las madres para no hacer nada que valga la pena en esta vida.

En las ceremonias iniciáticas los movimientos más sencillos se ven trabados por Fuerzas que hay que vencer con Paciencia y Astucia.

Inevitable que una parte de su obra fuese una reflexión sobre el problema de escribirla.

Lo malo no es el sueño. Lo malo es que eso que llaman despertarse… ¿A vos no te parece que en realidad es ahora que yo estoy soñando?

¿A vos no te pasa que te despertás a veces con la exacta conciencia de que en ese momento empieza una increíble equivocación?

La vida de los otros, tal como nos llega en la llamada realidad, no es cine sino fotografía, es decir que no podemos aprehender la acción sino tan sólo sus fragmentos eleáticamente recortados.

«La novela que nos interesa no es la que va colocando los personajes en la situación, sino la que instala la situación en los personajes. Con lo cual éstos dejan de ser personajes para volverse personas. Hay como una extrapolación mediante la cual ellos saltan hacia nosotros, o nosotros hacia ellos. El K. de Kafka se llama como su lector, o al revés.»

¿Por qué razón mi amigo Mr. Marshall, que exhumó entre las reliquias del pasado precedentes que harían enrojecer de vergüenza a un salvaje, no leyó esta frase de Blackstone: »Si un niño de menos de catorce años, aunque sea juzgado incapaz de culpa prima facie es, en opinión del tribunal y el jurado, capaz de culpa y de discernimiento entre el bien y el mal, puede ser convicto y condenado a muerte.’? Así, una niña de trece años fue quemada por haber muerto a su maestra. Un niño de diez y otro de once años que habían matado a sus compañeros, fueron condenados a muerte, y el de diez ahorcado. ¿Por qué? Porque sabía la diferencia que hay entre lo que está bien y lo que está mal. Lo había aprendido en la escuela dominical.

En el fondo las autoridades son sabias. Uno se caga todo el tiempo en ellas, pero hay que decir que saben lo que hacen.

Actualmente se puede concebir a una etapa tercera de civilización, contando desde el año 1953, hasta el futuro año 2000. Etapa que consiste en que todo marche firmemente hacia el arreglo eficaz de las cosas.

Hay una diferencia bien conocida entre el ignorante y el tonto, y cualquiera lo sabe menos el tonto, por suerte para él. Creía que el estudio, ese famoso estudio, le daría inteligencia. Confundía saber con entender. La pobre entendía tan bien muchas cosas que ignorábamos a fuerza de saberlas.

No tenía ninguna fe en que ocurriera lo que deseaba, y sabía que sin fe no ocurriría. Sabía que sin fe no ocurre nada de lo que debería ocurrir, y con fe casi siempre tampoco.

Vamos a fumar, aprovechando que me lo han prohibido.

En el fondo la Maga tiene una vida personal, aunque me haya llevado tiempo darme cuenta. En cambio yo estoy vacío, una libertad enorme para soñar y andar por ahí, todos los juguetes rotos, ningún problema. Dame fuego.

Safari accidental

Juan Villoro

Safari accidental

Safari accidental


Para Villoro, la crónica es como un ornitorrinco pues es un género que se compone de otros tantos: ficción, novela, relato, nota periodística. Y es así como nos da una probada de algunas de las suyas: las referentes a entrevistas con estrellas de rock, con escritores, recuerdos de su vida, sus viajes, o asuntos tan triviales como el chile o el concurso Miss Universo. A fin de cuentas, creo yo, lo que nos cuenta el cronista es también una buena forma de aprender. Calificación de 9.

Aporía: Paradoja.
Abstrusa: De difícil comprensión.
Otredad: Capacidad de tomar consciencia de la individualidad, mirándose desde una perspectiva ajena a sí mismo.
Hagiografía: Historia de la vida de un santo.
Falangsterio: Alojamiento colectivo para numerosa gente.
Palafito: Vivienda propia de civilizaciones primitivas que se construye sobre estacas de madera, normalmente dentro de un lago o un río.
Tramoya: Parte que queda oculta en un asunto o negocio.
Palimpsesto: Manuscrito en el que se ha borrado, mediante raspado u otro procedimiento, el texto primitivo para volver a escribir un nuevo texto.

O ya no entiendo lo que está pasando o ya no pasa lo que estaba entendiendo. Carlos Monsiváis.

La ficción no trabaja con la mentira sino con lo inverificable; las tramas literarias no aspiran a la falsificación, sino a ser ciertas de otro modo, a construir una segunda realidad: “La verdad no es necesariamente lo contrario de la ficción […] No se escriben ficciones para eludir, por inmadurez o irresponsabilidad, los rigores que exige el tratamiento de la ‘verdad’, sino justamente para poner en evidencia el carácter complejo de la situación […] La paradoja propia de la ficción en que, si recurre a lo falso, lo hace para aumentar su credibilidad”.

Mencionar problemas es más grave que tenerlos.

Si la ignoro en forma calculada, sabrá que me intereso en ella.

Daniel Defoe escribió acerca de una asombrosa plancha de metal, tan grande como la puerta de una iglesia, que servía para decapitar con pulcritud a un hombre. En caso de que el condenado lograra saltar antes de la ejecución y cruzar a nado un río próximo al cadalso, quedaba en libertad. La proeza se consideraba posible, pero nunca se supo de nadie que la llevara a cabo. La memoria es una guadaña de ese tipo. Es concebible escapar de ella, pero nadie escapa.

México es en gran parte responsable de la educación sentimental de los latinoamericanos […] Una vez, mientras cenaba en un restaurante en Estados Unidos, se me acercó un mesonero y me anunció que también él era venezolano. Me dijo que para combatir la nostalgia cada noche oía nuestra música. ‘¿Qué escuchas?, pregunté. ‘Pedro Infante’, respondió con patriótica seguridad. La canción ranchera es tan bogotana como caraqueña. A fin de cuentas, solo lo que se siente es real.

No escuchen lo que la gente dice sino lo que quiere decir a pesar de lo que dice.

John Lennon dijo que la gente que más sufre es la que tiene mejor sentido del humor. Si esto es cierto, los mexicanos somos una superpotencia humorística.

Existe una forma específicamente mexicana de relajarse. El “yoga azteca” incluye oír mariachis durante seis horas, recibir toques eléctricos, comer chiles que hacen sudar la coronilla y pelearse cuchillo en mano por el privilegio de pagar la cuenta. No en todas partes esto se considera divertido.

De acuerdo con Ryszard Kapuscinski, la experiencia central de la vida africana es la espera. Esto pone a prueba al cronista: lo más arduo no es registrar lo que pasa sino sobreponerse a lo que no pasa.

El mayor recurso de un intocable, figura cuya identidad es forzosamente imaginaria, es la ausencia.

Lo más significativo en su maratón de la perseverancia es la falta de nostalgia. El grupo se resiste a revisar proustianamente su pasado tanto como a perpetuar su imposible juventud. Su estrategia para refutar el tiempo no se basa en lo que fueron sino en su apetito por el presente. Voraces vejestorios, los Stones mejoran con cada segundo adicional.

La gente se vuelve muy pensativa en los coches.

Entre 1968 y 1970, Lennon contribuyó a la desesperación planetaria con su progresivo alejamiento de los Otros Tres. En la torturada era de Vietnam y Tlatelolco, el presidente del club de los corazones solitarios fraguaba el mayor golpe sentimental de la especia. Los peldaños del enfriamiento son archiconocidos: John se acostó en una cama para protestar contra la guerra, John se enfundó en una bolsa para no “afectar” a sus interlocutores con su presencia, John compuso Revolución número 9, John cambió su segundo nombre (el de Winston, que lo distinguía como un niño de la Batalla de Inglaterra, por Ono). John filmó la película de 42 minutos Autorretrato, que trataba de su pene en erección, John lucía absolutamente chiflado, más allá de la terapia y el cariño de sus fans. Por último, John pronunció las cuatro palabras más deprimentes de la lengua inglesa desde “lo demás es silencio”: “el sueño ha terminado”. Los Beatles no se volverían a reunir.

Evtushenko dice que quien nace en una jaula extraña la jaula.

En la mesa de un restaurante de Puerto Rico se producen 250 contactos corporales en una hora; en una mesa de París, 30, y en una de Londres, dos, el saludo y la despedida.

Las ideologías, las religiones establecidas, todo se ha puesto en tela de juicio y parece haber poco margen para la acción. Pero precisamente porque es difícil cambiar las cosas hay que hacer algo.

Ninguna aventura supera a la de estar de vuelta y vivir para cantarlo.

Vivida como presente, la historia es un amasijo que rara vez cobra sentido. Se necesitan años, a veces décadas para que los fragmentos, las basuras del tiempo, se expongan como una instalación de Beuys [artista alemán] y cobren insólito sentido.

La principal desventaja de ser capitalino es que se nota.

Los coyotes han mandado tantos oaxaqueños a San Diego que ya se habla de Oaxacalifornia y Michoacán tiene una composición demográfica similar a la de Uruguay: hay tantos michoacanos en el extranjero como en el país.

En la colina de tierra suelta, frecuentemente visitadas por temblores, las llantas sirven de cimiento y amortiguador. Vi bardas, columpios y ladrillos hechos de llanta. En este refugio de los nómadas, el emblema del movimiento se ha vuelto sedentario. Daban las once de la mañana cuando la camioneta tomó un rumbo inesperado, hacia la calle Coahuila. Era tarde para muchas cosas, pero un poco pronto para visitar un centro nocturno. “El principal inconveniente de ser fusilado es que hay que madrugar.” Recordé esta frase de Carlos Fuentes al entrar al cabaret con la gente del Colegio. Hay quienes van a un strip-joint para excitarse y quienes van para excitarse con los excitados (“no te pierdas El Bambi –me recomendó un amigo-: ¡puedes ver soldados besándose!”).

Los años de 1993 a 1996 trajeron la cocina sin ingredientes o la cocina “como si”. La curiosa obsesión insular por la comida continental (el pescado sabroso es el que sabe a carne) llevó a disfrazar de carne los enseres domésticos. Cuentan que en los muelles de La Habana desapareció un container y que llevaba trapos de cocina. Una mente ingeniosa, en rigor no muy alejada de la cocina de investigación de Ferran Adrià, sumergió las jergas en jugo de limón hasta que perdieron su consistencia original; luego las empanizó con dedos de pianista y las vendió como sándwiches de “milanesa”.

Para conocer un país hay que saber de qué se rie.

De acuerdo con Alejo Carpentier, la tradición urbanística de Cuba hace que ahí nada se conserve tan bien como el deterioro.

En las esquinas, la gente aguarda en largas colas los camellos que sustituyeron a las guaguas, vagones jorobados que pueden llevar hasta 300 personas bien aplastadas y no parecen un medio de transporte sino de deportación.

La Habana produce una sensación de tiempo detenido aún más radical para quienes nacimos con la Revolución cubana. Imposible caminar por esas calles sin sentir que ese deterioro es el tuyo.

En el poema “Testamento”, Eliseo Diego encerró el enigma del porvenir entre sus versos:
no poseyendo más
entre cielo y tierra que,
mi memoria en este tiempo;
decido hacer mi testamento.
es
éste: les dejo
el tiempo, todo el tiempo.

Umberto Eco advirtió que cada atracción de Disney World, desemboca en “un supermercado disfrazado donde compras obsesivamente, creyendo que todavía estás jugando”.

Disney World sigue el principio de las excursiones infantiles, donde nada es tan divertido como el viaje en autobús. “Aunque la meta sea el paraíso, lo que más les gusta es el camión”.

Umberto Eco observó por aquella época que el discurso operativo de Mac se parecía al catolicismo (un evangelio con imágenes) y el de PC al protestantismo (el código puritano de la letra). En esta nueva versión de la historia, la Reforma protestante consistió en copiar las imágenes de la Iglesia rival. El programa Windows de Microsoft, llegó con la ambigua seducción de las propuestas ecuménicas. Para quienes ya estábamos convertidos a la fe de Mac, aquello fue como si los calvinistas nos invitaran a una misa con diapositivas de la virgen. Las noticias de Bill Gates, dueño de Microsoft y creador del programa Windows, reforzaban la confianza en Mac. El motor vital del cibernauta de Seattle es convertir la información en dinero. Cuando IBM creía que el negocio estaría en los aparatos (el hardware), él patentó el contenido (el software), y a diferencia de Steve Jobs, fundador de Apple, no limitó a aplicar su sistema operativo en una marca sino que lo vendió al mejor postor. Mientras IBM se convertía en una fábrica de cacharros tan elementales como tostadores de pan y Apple en una empresa demasiado chic para el gran público, Microsoft acaparó carriles en la autopista de la información.

En el planeta digital resulta imposible renunciar a la computación, y una vez probado el fruto de Apple no hay modo de tragar la mermelada de PC.

El ciudadano posmoderno se compadece más de los perros de un mendigo que del mendigo.

En un ámbito donde los adolescentes usan la cinta métrica con más constancia que los sastres para medir su dotación fálica, los chiles ofrecen una cultura alterna en la que se puede triunfar con menos envoltura. La quintaesencia del picor nunca se encuentra en los chiles voluminosos, que sólo mejoran rellenos de queso o carne molida.

El discípulo ya no sabe si le gusta lo que le pica o le pica lo que le gusta.

De acuerdo con Foucault, la noción de “autor” surge con la idea de que alguien puede ser castigado. No es el reconocimiento sino la necesidad de encontrar a un responsable lo que explica que se firmen las obras.

La visita a Tequila desembocó en una comida donde un estupendo mariachi demostró el sentido profundo de la música nacional: ahorrarnos la molestia de hablar.

El pasado es su gran acervo, sobre todo por lo que tiene de irrecuperable.

Cuando el último príncipe moro fue expulsado de España, abandonó sus tierras llorando mientras su madre le decía: “No llores como una mujer o que no has sabido defender como un hombre”. Así dio comienzo el trauma y la crisis del Islam, es imposible saber con certeza cuánto va a durar esta rabieta global antes de que las mujeres se levanten y los autoengaños del hombre islámico sean neutralizados.

Después del 11 de septiembre escribí un artículo en el que afirmaba que la gran dificultad para los estadunidenses –y es una enseñanza que tardará una dolorosa generación en asentarse- es que son odiados. No lo comprenden: “tiene que haber algún error porque somos gente muy generosa, muy simpática”, dicen (y en muchos aspectos lo son). Se perdió una valiosa oportunidad para educar a los estadunidenses cuando, en su discurso de 2002, Bush identificó un “eje del mal” compuesto por tres países: Irán, Irak y Corea del Norte. En el borrador de dicho discurso, el “eje del mal” era originalmente el “eje del odio”. Si hubieran mantenido ese lema y lo hubieran repetido en todo lugar y ocasión, hubiéramos tenido alguna esperanza de que la idea de que son odiados acabara permeando la conciencia americana. Pero Bush prefirió la frase “eje del mal” porque evocaba al Eje de la segunda Guerra Mundial, era un eco del “imperio del mal” empleado por Ronald Reagan y, según dijo finalmente, resultaba más “teológico”. ¿Por qué razón, cuando el mundo tiembla de miedo queremos que las cosas se vuelvan más teológicas? Lo curioso es que cuando los soldados estadunidenses fueron a Irak esperaban ser festejados en las calles, en la creencia de que, porque se aman a sí mismos, también los iraquíes los amarían. Este es el ideal en que se funda Estados Unidos: ellos creen que hacen lo correcto porque son América. Así que padecieron un terrible baño de realidad, gracias al cual tal vez comprendan más adelante que el odio es real.

Alguien dijo, por último, que Estados Unidos, militarmente, no tiene parangón con ningún otro imperio de la historia, pero que diplomáticamente es un país muy mediocre, hace enemigo con mucha facilidad.

Cuando uno escribe ficción, está escribiendo sobre ansiedades silenciosas, sobre las preocupaciones que uno no sabe que tiene. Es sólo al terminar el libro cuando de repente identificas o articulas lo que te estaba inquietando.

Cuando Shevardnadze fue a Washington como ministro de relaciones exteriores de Gorbachov, declaró: “Les voy a hacer lo peor que se les puede hacer a ustedes: les voy a quitar un enemigo”.

En un mundo donde el mérito se tasa en dinero, el verdadero lujo es el derroche: obtener algo difícil para renunciar a ello.

Pascal vuelve a tener razón: se escriben textos largos por falta de tiempo para reducirlos.

La exclusiva es el incesante trofeo del periodismo. En pocos oficios se trabaja en tal densidad; cada noticia se mide con otra. Publicar algo bueno nunca es tan bueno como saber que nadie más lo publicó.

Desafíate

Salomón Melgares Jr.
Jibsam Melgares

Desafíate

Desafíate


Los autores, de profesiones relacionadas con la computación pero con estudios teológicos, presentan retos que los cristianos latinoamericanos de esta época deben afrontar. La tecnología, ecología y política, entre otros, son temas que suponemos parecen estar lejos del radar de Dios y por lo mismo no los vivimos de la manera adecuada. Es tiempo de recapacitar. Calificación de 9.

Inopia: pobreza o indigencia.
Epítome: Resumen de una obra extensa en el que se exponen las ideas o las nociones fundamentales del tema que trata esta.
Perentorio: Que es urgente o no puede ser aplazado.
Clámide: Capa corta y ligera usada antiguamente por los griegos y los romanos.
Asaz: formal

La iglesia de hoy no vive su mejor momento. Y no todo marcha como debe marchar o se hace en la forma que Dios quiere y espera que se haga.

“Muchos pasarán por los sufrimientos anunciados, y saldrán de ellos purificados y perfeccionados. Los malvados seguirán cometiendo maldades, sin entender lo que pasa, pero los hombre sabios lo comprenderán todo”. (Dn 12:10 DHH).

Mientras más nos acercamos a Dios más caemos en cuenta de que lo necesitamos. Mientras más nos separamos, menos lo necesitamos.

Mucho del problema emparentado al detenimiento y enseguida decrecimiento espiritual se establece en la propia idiosincrasia de nuestros pueblos [latinoamericanos]. Una idiosincrasia producto de una academia que priorizó la intransigencia y desatendió la comprensión. Que deseaba, al pie de la letra, sometimiento a una doctrina o práctica establecida y no priorizó el discernimiento o la penetrabilidad. Por lo tanto, se hizo costumbre de manera ostensible un excesivo paternalismo por parte de sus maestros –la tradición, el consejero, los misioneros, el pastor, el líder o el predicador de turno- y una especie de sopor impenetrable por parte del alumno, que le impulsó a “apagar el cerebro” (y toda chispa de consciencia) en espera de las explicaciones que le dieran respuesta a sus “qués” y sus “cómos” […], descuidando así el sentido de búsqueda y aprehensión por sí mismo.

La salvación de Dios no es un boleto que lo desvincula del infierno, sino un nuevo nacimiento que le demanda a usted, entre otras cosas, voluntad y decisiones para crecer día con día.

La mediocridad –sea “santificada” o no- en el reino de Dios, no va, no hace clic.

El cristiano es llamado a ser diferente, y esa disimilitud involucra excelencia y calidad total en todo.

No sigamos siendo ingenuos creyendo que la publicidad de los medios de comunicación (de la cual la tecnología es parte al aportar una variedad de medios electrónicos para transmitir un flujo constante de publicidad) es sólo para que compremos determinado producto. La estrategia sutil satánica es instituir necesidades ficticias en nuestra mente; “necesidades” que a menudo desconocemos la medida en que constantemente nos hacen apetecer más, y que nos incrusta en un ciclo de significado y felicidad que nunca será saciado, porque nunca llenará nuestros vacíos existenciales.

La iglesia cristiana, esta nueva comunidad de Dios ¿dónde se la encuentra? De uno de los primeros siglos del cristianismo viene este refrán: ‘Donde está Cristo, allí está la iglesia’. Dondequiera que haya una comunidad para la cual Cristo sea el único Señor y salvador, que manifieste en su propia vida el modo de ser el Cristo, buscando la semejanza con Él y dedicada a hacer las obras de Cristo allí está la comunidad de Dios. Nada importa la estructura eclesiástica (incluyendo aquí su nombre, denominación y recursos), la organización particular que los miembros cumplan bajo la dirección del Espíritu Santo, el verdadero fin de la iglesia”. [John A. Mackay].

No obstante, el hecho crucial radica, creemos, no tato en la tecnología como tal o en la cantidad de tecnología con la que se cuente, sino en sentirse pulsionado a hacer algo con lo que se tiene y en ambicionar hacerlo bien, con excelencia y con virtud, y “en conformidad más cercana a la voluntad de Dios revelada sobre una base permanente y consistente”. Ya si Él, en un momento dado, posibilita el crecimiento y la expansión o la adquisición de una mejor tecnología y el acceso a otras, ¡bienvenido sea! Pero mientras eso sucede, comencemos a hacer algo con lo que disponemos ahora.

La tecnología en sí misma no es mala, deletérea o diabólica como muchos podrían argumentar, y algunos hasta asegurar, porque es algo amoral, carente de voluntad y espiritualidad. De ahí que todo dependerá del uso que se le dé, para que se torne mala o buena, dañina o benéfica, venenosa o inerme, peligrosa o segura, diabólica o consumadamente espiritual.

La vida se mide en tiempo y el tiempo perdido es abusar de la vida. El diablo [no] es muy bruto para crear cosas malas. Él crea osas buenas para entretenernos de lo que en verdad nos da vida (entendiendo aquí el verbo “crear” como aprovecharse de lo que no es malo ni bueno, para conseguir sus propósitos malignos).

En el capítulo 2 se profundiza más esto al recordarnos que el ser humano fue tomado del polvo de la tierra (v. 7). En hebreo –el idioma original de Génesis- hay un juego de palabras que revela enfáticamente la relación estrecha entre el hombre y el medio ambiente: adam (hombre) – adamah (tierra). Nunca podremos atesorar una susceptibilidad ecológica si, primero, no reconocemos que nuestro destino está unido al de la creación. Somos parte de ella y si l tierra se consume, nos consumimos nosotros .si el mundo se arruina, nos arruinamos nosotros. Si el planeta se muere, nosotros también morimos.

“’Todo me está permitido’, pero no todo es para mi bien. ’Todo me está permitido’, pero no dejaré que nada me domine” (NVI). Vivimos en una atmósfera de opciones. Muchas de ellas procedentes del extranjero. Esto propicia a que las alternativas de selección con las que se cuenta sean varias. Y, acorde al versículo, nosotros tenemos la completa libertad de opa por cualquiera de ellas, según lo que nuestra preferencia nos indique. ¡Ah!, pero es justo allí donde, para asegurarnos de hacer una correcta elección, debemos considerar los dos parámetros que nos presenta el apóstol: uno, meditar en el nivel de daño que lo seleccionado pueda provocarle al cuerpo o a la vida: las verdades éticas que encontramos en la Biblia son nuestra guía para comprender mejor qué es lo que conviene; y dos, meditar en el nivel de dominio que se debe tener sobre lo seleccionado: si eso me encamina –o me puede encaminar- a esclavitud, debo desestimarlo, o mejor, no seleccionarlo, y en el objetivo que incita a hacerlo: ¿qué es lo que hay en mi corazón que me empuja hacia ello? ¿Cuál es la verdad que rueda en torno a esa acción?

¿Dónde encuentro al prójimo? Pronzato nos sugiere un lugar “insólito” donde pocos sospechan que se puede hallar el prójimo: en ti.

Hay individuos que no se soportan, que acopian rencor contra sí mismos. No se perdonan aquel palmo de estatura de menos, los dos dedos de celulitis de más, el no haber sabido aprovechar una ocurrencia favorable en la vida. Personas desdichadas que se acusan de continuo por una infinidad de motivos: carácter, defectos, fracasos, tropiezos, talentos limitados, males físicos, un árbol genealógico con alguna rama seca… Por eso tienes que amarte a ti mismo. Tienes que perdonarte, tenerte paciencia, confianza en ti mismo. Es bueno que ejercites la fe, la esperanza y la caridad también contigo mismo. Tienes el deber de “hacerte prójimo” del pobre desgraciado que eres. Se te pide que te respetes y te ames como a “cualquier otro pobre miembro del cuerpo místico de Cristo”, conforme a la expresión de G. Bernanos. Es absurdo que mantengas distancias con respecto a ti mismo tienes que acercarte, mirarte a la cara, decirte quiero “vivir en armonía”, estar de acuerdo conmigo mismo, y ya no faltarme el respeto. Convéncete. No podrás ser fiel a Dios ni a otra persona si no aprendes a ser fiel a ti mismo.

Prosperidad y abundancia en Dios no es lo que ofrecen en algunos medios 2ofrende y recibe tu milagro”. Eso es picardía. Abundancia es levantarse en la mañana y saber que el fruto de tu trabajo viene de Dios y que lo que recibimos de Él es lo que nos hace bien. Abundancia es luchar contra el pecado, vencerlo y, cuando pecamos, saber que tenemos a Alguien que nos comprende y nos perdona. Abundancia es disfrutar de la gracia inmerecida de Dios y disfrutar el proceso hacia sus promesas.

Jesús no vino a decirnos “deje de sufrir” ni ofreció bienestar continuo en esta tierra. Vino a decirnos: que si confiamos en Él, que si ponemos nuestra mirada entera, entonces tendremos nuevas fuerzas y, un poder sobrenatural nos ayudará a enfrentar apropiadamente los problemas y seremos levantados… Sin trueques, sin sectas comercializando con el evangelio, para gloria de Él y no nuestra.

En la vida cristiana también se vale aquilatar, investigar, criticar constructivamente, adaptar y crear. Que la teología es dinámica y puede ser constantemente mejorada y cuestionada. Quizá no exista ningún otro argumento bíblico que se mantenga tan inflexible como éste ante el fárrago de cuestiones –útiles sólo para que nos atasquemos en ellas- que se le plantean, y cuyo testimonio atraviese un camino tan estrecho como el filo de un cuchillo.

El mayor mal del ser humano no es la pobreza, ni la enfermedad, ni los sucesos adversos, ni las decepciones del corazón, ni la misma muerte, el mayor mal es la desgracia de ignorar para qué nace, sufre y muere.

La Gran Comisión según Mateo 28:16-20 no es un “mandato evangelístico” que dé base a la idea que la preocupación central de la Iglesia debe ser la conversión de individuos y el establecimiento de iglesias. Es, más bien, un llamado que el Señor resucitado hace a la Iglesia a dedicarse a formar hombres y mujeres que reconozcan su señorío universal, se integren al pueblo de Dios y emprendan el seguimiento de Jesús, que abarca todo aspecto de la vida humana. Es, en otras palabras, un llamado a la misión integral, una convocación a participar en la formación de ciudadanos del Reino de Dios dispuestos a obedecerlo a él en todo, para lo cual la Iglesia cuenta con la presencia constante del Espíritu (“el otro Jesús”) “hasta el fin del mundo”.

El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.

¿Usted quiere que su país cambie? Bueno, lidérelo.

En el sentido estricto de la palabra, el reino de los cielos es política. La expresión “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” es política. Ser una contracultura es política. Amar al prójimo como a uno mismo y al gran Yo Soy por sobre todas las cosas es política. Las recurrentes palabras en las enseñanzas del Maestro: “oísteis que fue dicho… Pero yo os digo…” es política. El resto de ordenanzas por medio de las cuales se rigen los cristianos y a través de las cuales se debería regir el remanente de personas afuera de ese grupo (es decir, la cultura del reino) es política ¿Por qué? Porque la política es, según lo manifiesta la definición, “el arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados”. Y el reino de los cielos es substancialmente eso: gobierno. El gobierno excelente de Dios ante todo lo creado. El cual ya se avecinó con la venida del Hijo de la tierra (ver Mt 3:1-2, 10:5-7; Lc 11:17-20; 17:20-25; Jn 18:36), el cual se desempeña actualmente en la Iglesia (ver Lc 12:32; Ef 1:22; Mt 28:19-20) y que será completo cuando el Hijo del hombre venga otra vez, ahora sí, con el firme propósito de adjudicarse “el mando del pueblo” (1 Co 15:24-28; Ap 20, 21 y 22).

Dios está presente en revoluciones, solevantamientos, penetraciones, victorias. Cuando la Palabra habla de Dios es, casi siempre, en un lenguaje político. Habla de pactos (que quiere decir “tratados”), de jueces, reyes y del Mesías –Uno quien trajo un nuevo reino, una especie de revolucionario (en el sentido de precursor de un cambio profundo en el conjunto de todo lo que existe). De ahí que esto signifique que es el mundo, el mundo de la política y no solo de la iglesia, el escenario de la actividad transformadora y liberadora de Dios. La iglesia participa en esta liberación sólo en la medida en que se involucra en el mundo. Darle la espalda al mundo es darle la espalda al lugar donde Dios está obrando.

La política de Jesús fue “espiritualmente fundacional, no moralmente dictatorial. Él deseó gobernar en los corazones de los hombres y mujeres con el imperativo del amor y la verdad, no con la espada y los imperativos del miedo y el legalismo”.

La política, como todo aquello que adolece de voluntad, no es mala ni buena; sucio o limpia; petardista o decorosa; moral o inmoral; roñosa o meritoria. Dependerá del uso y la dirección que se le dé por las mismas personas, para que tome y afiance alguna de esas connotaciones.

La justicia en le Biblia no es meramente distributiva ni retributiva sino más bien restitutiva, que se preocupa por devolver al débil, al pobre, al menesteroso, lo que le ha negado por tanto tiempo la sociedad.

La ideología que debe seguir el político creyente no es ni de derecha (capitalismo) ni de izquierda (socialismo). Su ideología debe ser el reino de Dios y su justicia. El cristiano involucrado en la política debe ser un crítico de las ideologías (no su portavoz), sabiendo obtener el provecho de ellas y desechando lo malo o lo inconveniente.

Es verdad que el pecado se tiene por malo, pero no todo lo malo se tiene por pecado. Herbert Haag.

Abraham era pagano, adorador del dios Marduk, que gobernaba su pueblo caldeo.

La forma de maniobrar de Dios escapará muchas veces a nuestro raciocinio, a este intelecto humano limitado e imperfecto y carente de todos los pormenores.

Todos estos retos serán imposibles de superar si no toma en serio el desafío principal que debe afrontar: reproducir los valores del reino de Dios en su propia vida (su nueva cultura). En otras palabras: el principal y más apremiante desafío del cristiano norteamericano, centroamericano, sudamericano y caribeño es eso mismo, ser un cristiano verdadero en cada una de las áreas de su vida (iglesia fuera de las “cuatro paredes”).

El verdadero cristiano sabe examinarlo todo cuidadosamente (ciencia, filosofía, tecnología, arte…) y retener lo bueno; sabe poner a prueba todo lo que se dice y rechazar lo malo o con apariencia de mal.

Fiebre

Daniel Krauze

Fiebre

Fiebre


Siete historias de niños-adolescentes, experiencias vividas entre la escuela, la casa, los amigos, compañeros y vecinos. Tal vez en alguno nos sintamos más identificados, pues las historias ocurren a la par de acontecimientos históricos del México contemporáneo. Calificación de 6

Insularidad: Cualidad de insular (hecho de ser isla o relacionado con las islas).
Aterida: Que está paralizado o entumecido a causa del frío.

1985. Dónde te agarró el temblor? (La historia de unos vecinos en los tiempos posteriores al temblor de 1985).
Dálmata. El mejor amigo del niño. (Las consecuencias de la falta de comunicación entre un padre y su hijo son sufridas por la mascota del vástago).
Mientras llovía. Nadie nunca salva a nadie. (La mala relación entre un padre y su hija se complica aún más con la muerte del mejor amigo de ella)
Juego de manos. Vámonos donde nadie nos juzgue. (La diferencia de clases y la relación patrón-trabajador, vista desde los ojos de un niño).
La jaula. Cuando los amigos se alejan. (Dos amigos pelean por salir de sus respectivas jaulas)
Yo no fui. En México nunca pasa nada. (Luego de ver por primera vez un cadáver, un niño se insertará en el círculo vicioso de no asumir las responsabilidades)
Fiebre. El cobarde y el valiente (Historia de cómo un niño salió triunfante del bullying)

A IT y EK, que me dieron de leer.

México es tierra de ojetes, que aquí las cosas no son como en Gringolandia.

La clave de mentir con éxito es no decir demasiado.

Nunca sabemos quién quiere a la gente que queremos.

Hace meses sentías que la semana era demasiado corta. Despertabas temprano incluso los fines de semana, ansiosa de hacer cuanto pudieras. Ahora sientes que a los días les sobran horas.

Jamás habías sentido el peso de una distancia irrevocable cayendo sobre tu espalda.

No parabas de reír. Tu padre encontró un callejón por Tizapán y estacionó el coche.
-Ven, ven, ven –te dijo sucesivamente, en una cadena de sonidos idénticos.
Te tomó de los hombros, te abrazó y esperó con paciencia a que tu risa se encauzara por el camino que estaba buscando. No tuvo que esperar mucho. Apretaste su espalda, te acercaste al ojal de su camisa y, por primera vez, lloraste por Rodrigo.

Esa semana llovieron pájaros. Cayeron desde sus nidos en las ramas de los árboles alrededor del colegio, llenando el patio con crías de colibríes, golondrinas y palomas, como un archipiélago de plumas y picos diminutos.

Pasé la adolescencia arrepentido de mi infancia. Desde que cumplí veinte años me he arrepentido de mi adolescencia. Me pregunto si a mis treinta me arrepentiré de mis veinte.

Ya sabes cómo son los niños: se divierten con cualquier madre. Les das un desodorante usado y lo usan como si fuera un revólver. Nomás crecemos y nos amargamos.

¿Cómo podemos probar el éxito y la alegría si no sabemos bien a bien a qué saben la derrota y el polvo.

Estrellas fugaces

Robyn Schneider

Estrellas fugaces

Estrellas fugaces

Una historia de amor entre dos adolescentes recluídos en un centro para enfermos de tuberculosis, en donde conocerán el amor y los avatares que conllevan vivir con su enfermedad. Calificación de 8.

Ragú: Estofado de carne
Baremos: Conjunto de normas establecidas convencionalmente para evaluar algo.

No quería darte un beso de despedida (he ahí el problema), quería darte un beso de buenas noches (y la diferencia es inmensa)”. Ernest Hemingway

Ése es el problema con las probabilidades. Tiras el dado dos veces y esperas obtener dos resultados distintos .sin embargo, la cosa no funciona así. Es posible sacar el mismo número una y otra vez, las leyes del universo fijas e idénticas con cada tirada. Sólo cuando tienes en cuenta el pasado, las probabilidades cambian. Solamente entonces se tornan las cosas cada vez más improbables.

-El arte es dolor- repuse, simulando un tono solemne.
-Y también la vida. Intervino Charlie-. De ahí que la vida sea un arte que nos aflige a todos.

El aburrimiento se te metía en los huesos, y pronto tenías la sensación de que el día tenía demasiadas horas, en lugar de sentir que te faltaban.

Todo lo que fui un día y quería llegar a ser había sido desalojado para dejarle sitio a la enfermedad.

Al traspasar la puerta, percibías el tufillo a hospital una combinación de antiséptico y desgracia.

-¿Cuánto tiempo tendré que quedarme aquí?
No me di cuenta de lo peligrosa que era esa pregunta hasta que la hube formulado.

Lo malo de ser un desastre en la adolescencia es que la sensación de bochorno nunca te abandona del todo.

La tuberculosis no es como el cáncer, un enemigo al que te enfrentas con tu familia y amigos sentados alrededor de la cama para decirte lo valiente que eres. Nadie te toma la mano; contienen el aliento. Te envían a sitios como Latham para proteger a los demás, porque es lo mejor para ellos, no para ti.

Es curioso cómo un instante de nada lo puede estropear todo.

Los comienzos marcan el rumbo de lo que sucederá después.

No es lo mismo estar muerto que estar muriéndose.

Cuando Sadie se había sentado conmigo en el kiosko, habíamos pasado un rato agradable charlando de todo un poco. Aquel día, yo estaba tan inmerso en mi desgracia que no me había dado cuenta de lo bien que te sientes cuando alguien te comprende, alguien que está pasando por lo mismo.

-Nadie quiere que le hagan daño.
-Bueno, es posible, pero a veces vale la pena.

Corroboraba la teoría de Nietzsche de que el infierno son los demás.

La vida que uno planea y la que luego acontece son dos cosas distintas.

Todo el mundo cree haber nacido en la época equivocada.

Entonces me di cuenta de que no había tenido una vida, sino un plan de vida.

Ojalá nos atreviéramos a pronunciar la palabra correcta en lugar de optar deliberadamente por la equivocada.

Nos lamentamos por el futuro porque duele menos que reconocer que somos desgraciados en el presente.

Los muertos nunca escuchan lo que les queremos decir.

Ése es el problema de la muerte, o de las experiencias relacionadas con la muerte. Acontecen, pero nunca terminan.

La pena es rara. Yo siempre había pensado que lo peor de Latham era el dolor de la incertidumbre. Vivir o morir. Volver a casa o sucumbir. Pero eso no era el dolor en absoluto .era miedo.

Una relación no está rota hasta que alguien lo dice en voz alta.

Es muy raro perder algo que aún sigue ahí. Que algo pueda surgir de la nada para separarte de aquello que más quieres. Que las cosas que más duelen sean aquellas que tuviste un día.

Las cosas no son menos trascendentales por el hecho de ser temporales, y porque lo que importa no es su duración sino el que hayan existido.

Hay cosas que uno no debería escuchar desde detrás de una puerta, cosas que son demasiado horribles de asimilar mientras otras personas discuten acerca de ellas, aunque te estén pasando a ti.

Las células del organismo se reemplazan cada siete años, lo cual significa que algún día tendré un cuerpo formado íntegramente por células que nunca enfermaron. Pero también significa que las partes de mí que conocieron y amaron a Sadie desaparecerán. Recordaré haberla amado un día, pero ya no seré el Lane que se enamoró de ella. Y puede que, si conseguimos seguir adelante, sea gracias a eso. A que desarrollamos nuevas células para reemplazar a las que siguen llorando, hasta que el dolor se diluye y pierde fuerza. El porcentaje de piel en mi cuerpo que algún día rozó la suya se irá reduciendo hasta que, algún día, mis labios no serán los mismos que besaron a Sadie y solamente me quedarán recuerdos.

-¿Puedes puntuar el grado de dolor en una escala del uno al diez?
Pero no podía. Me parecía tan absurdo que las opciones se redujeran a diez, que se contemplaran únicamente diez tipos de dolor… Porque estoy seguro de que las formas de sufrimiento en este mundo se cuentan por cientos, por millares tal vez. Y ninguno de esos números pertenece a la misma escala. Todos te lastiman de manera distinta y no hay modo de cuantificarlos. Duelen demasiado y no lo bastante al mismo tiempo.

Echar de menos a alguien no es lo mismo que llorarlo. Y yo sabía que algún día dejaría de llorar a Sadie y me limitaría a recordarla, esbozaría una sonrisa triste, y luego seguiría mi camino. Porque en este mundo no se puede hacer otra cosa, por más que la corriente lo impida, por pesada que sea tu carga o trágica tu historia de amor. Sólo seguir adelante. Me había costado mucho darme cuenta de eso. Empezar a ver el camino y no el destino.

Rescatando al 9

Juan David Guirales Gutiérrez

Rescatando al 9

Rescatando al 9

Si algo es cierto es que en el mundo del fútbol escasean los goleadores. Y para ayudar a que esos goleadores se “hagan”, el autor propone una serie de ejercicios que convertirán, asegura, de un jugador común a un goleador implacable, junto con una pizca de autosuperación y pensamiento mental positivo. Redacción bastante pobre que incluye sendas faltas ortográficas. Así tampoco se construye un buen jugador, yo creo. Calificación de 6.

La diferencia entre un jugador bueno y un jugador malo es que el jugador malo hace lo fácil difícil y el jugador bueno lo difícil lo hace fácil.

Copiar no es malo, lo malo es copiar lo malo.

Un delantero no debe salir del área por más que no le llegue el balón, porque cuando le llegue que puede llegar al minuto 90, el balón que está esperando debe ser gol.

Una de las claves para enseñarle a tu hijo es tenerle una paciencia infinita para que el niño o joven no se tensione y sea más receptivo a la hora de aprender.

Así como se tiene un entrenador para arqueros para que eviten los goles de la misma manera se debe tener un entrenador para delanteros para que ellos los hagan.

Un alumno aprende según lo mucho que quiera el profesor. Emilio Duro.

Los grandes delanteros a menudo hacen pases a la red.

Darwin no mató a Dios

Antonio Cruz

Darwin no mató a Dios

Darwin no mató a Dios

La teoría de la evolución de la especies formulada por Darwin y bajo la cual se pone en duda la existencia del Dios creacionista, es puesta a prueba desde la perspectiva misma de la ciencia, ofreciendo evidencias de distintas disciplinas que concluyen que la teoría más probable para explicar la creación es la existencia de un diseñador inteligente. Así se comprueba quién está más vivo: Dios o Darwin. Calificación de 9.5

Invaginar:Doblar [los bordes de la boca de un tubo o de una vejiga], haciendo que se introduzcan en el interior del mismo.
Sotobosque: Vegetación formada por matas y arbustos que crece bajo los árboles de un bosque o monte.

La placenta es pues un órgano ventajoso para los animales que la poseen y sumamente interesante desde el punto de vista zoológico. Las funciones que realiza son variadas. Por una simple diferencia de presión, el embrión es capaz de absorber oxígeno y eliminar dióxido de carbono a través de ella. Los glúcidos la atraviesan sin obstáculo, mientras que las proteínas son seleccionadas meticulosamente. La placenta no es simplemente un filtro, sino un dispositivo capaz de seleccionar lo que conviene y lo que no. Puede expulsar los desechos del embrión y fabricar varios tipos de hormonas.

Los dipnoos son unos peces muy especiales. El hecho de poseer pulmones, además de las típicas branquias, constituye su característica fundamental. Por este detalle se les denomina también peces pulmonados. Los tres géneros que viven actualmente se localizan en los ríos y marismas de las regiones tropicales. Todos presentan un cuerpo alargado y, para respirar, utilizan bastante más los pulmones que las branquias. Viven en regiones en las que se da la alternancia de las estaciones. Durante la estación seca el nivel de las aguas suele descender hasta que aparece el lodo del fondo. Es entonces cuando estos animales se entierran en el barro húmedo formando una especie de saco vertical con la secreción de un mucus de su piel. El extremo superior de este saco se comunica por medio de un corto tubo con el exterior. De esta manera el pez puede vivir, gracias a la respiración pulmonar y sin tomar alimento, durante meses o incluso años. Son animales, pues, muy resistentes y capaces de subsistir utilizando sus materias de reserva. Cuando vuelve la estación húmeda y el agua inunda de nuevo los cauces fluviales, los dipnoos salen de sus sacos y regresan a la actividad.

El corazón de los cocodrilos está perfectamente diseñado para funcionar en su particular modo de vida semiacuática. Existe un orificio que une los dos arcos aórticos y durante el buceo la circulación cambia para favorecer la permanencia del animal bajo el agua. Las aves poseen un corazón que es proporcionalmente más grande que el de los mamíferos, con el fin de suministrar mayor volumen de oxígeno a unos músculos que se mueven muy rápidamente y requieren un suministro superior. Tanto las aves como los mamíferos tienen un corazón con dos aurículas separadas y dos ventrículos también separados entre sí. Por lo tanto las dos circulaciones, pulmonar y general, están completamente separadas. Estos dos circuitos suponen una notoria adecuación a la vida terrestre. La presión sanguínea es distinta en cada circuito. Mayor en los tejidos que en los pulmones. Esto supone para los mamíferos y aves una gran ventaja.

Los peces pueden tener corazones más simples y pequeños que los mamíferos porque sus tasas metabólicas son aproximadamente la décima parte de la de estos, no porque sean el primer eslabón evolutivo de los vertebrados. Menores necesidades biológicas requieren corazones más sencillos.

Estos gigantes del mar poseen, por ejemplo, el sentido magnético; pueden orientarse en la oscuridad del abismo oceánico siguiendo las líneas de fuerza del campo magnético terrestre. De este modo consiguen viajar desde el ecuador hasta los polos. Si alguna vez tal sentido les falla, por ciertas perturbaciones magnéticas provocadas por metales de rocas volcánicas existentes en el fondo del mar, esto hace que grupos enteros de dichos animales embarranquen en las playas.

Las focas, morsas y leones marinos; todos estos son mamíferos perfectamente adaptados al mar, y sin embargo, siguen teniendo el cuerpo cubierto de pelo, y desde luego no muestran evidencias de que este les estorbe o se halle en regresión. Todos estos animales están tan perfectamente adaptados al medio marino que la mayor parte de sus vidas las pasan en el agua, solo van a tierra durante los cortos periodos de la reproducción. Aunque el apareamiento tiene lugar en el agua, el parto y el amamantamiento de las crías se realiza en tierra firme. Son capaces de recorrer largas distancias en sus migraciones hacia los apartados lugares de cría. Durante sus inmersiones pueden descender a más de cien metros de profundidad y permanecer alrededor de media hora sin respirar. Para conseguir estas increíbles apneas, reducen el ritmo de su corazón, pasan de ciento veinte a tan solo cuatro latidos por minuto.

El estudio de los orígenes continúa siendo uno de los principales retos para la ciencia del tercer milenio. En lo más hondo del alma humana sigue latiendo el deseo de desentrañar los misterios que hay detrás de las leyes que rigen el universo y de los seres vivos que lo habitan. Es el eterno desafío de intentar comprender la mente del Creador. Pero conviene reconocer que hay cosas que la ciencia nunca podrá hacer, como revelar el carácter del supremo diseñador o su plan de salvación para la criatura humana. Esto es algo que pertenece a la teología.

La biología experimentó durante el pasado siglo XX tres grandes revoluciones. La primera fue la revolución darwiniana, que introdujo en la ciencia la creencia del origen único de todos los seres vivientes, incluido el propio hombre. Se empezó a aceptar que la complejidad y el aparente diseño de todo lo vivo se debía solo a las leyes de la evolución que actuaron al azar sobre la materia simple y desordenada. La segunda revolución vino provocada por el descubrimiento del ADN como molécula poseedora de la información genética de los organismos. Y la tercera, que en mi opinión se opone a la primera, es la revolución que supone el descubrimiento de la universalidad del diseño genético de los animales. Hoy se ha hecho evidente que todos los habitantes de este planeta presentan un plan original escrito en sus genes, minuciosamente concebido para que sean como son y puedan sobrevivir en el medio que lo hacen o adaptarse a otro, si es que las condiciones lo requieren.

William Paley (1743-1805), en su Teología natural. Supongamos que, al cruzar un brezal, mi pie tropezara con una piedra, y me preguntaran cómo llegó la piedra a estar allí; yo podría responder que, según mis conocimientos, la piedra pudo haber estado allí desde siempre; y quizá no fuera muy fácil demostrar lo absurdo de dicha respuesta. Pero supongamos que encontrara un reloj en el suelo, y me preguntaran cómo apareció el reloj en ese lugar; ni se me ocurriría la respuesta que había dado antes, y no diría que el reloj pudo haber estado ahí desde siempre. ¿Pero por qué esta respuesta no serviría para el reloj como para la piedra, por qué no es admisible en el segundo caso como en el primero? Pues por lo siguiente: cuando inspeccionamos el reloj, percibimos algo que no podemos descubrir en la piedra, que sus diversas partes están enmarcadas y unidas con un propósito, es decir, que fueron formadas y ajustadas para producir movimiento, y que ese movimiento se regula para indicar la hora del día; que si las diferentes partes hubieran tenido una forma diferente de la que tienen, o hubieran sido colocadas de otro modo o en otro orden, ningún movimiento se habría realizado en esa máquina, o ninguno que respondiera al uso que ahora tiene … Observando este mecanismo, se requiere un examen del instrumento, y quizás un conocimiento previo del tema, para percibirlo y entenderlo; pero una vez observado y comprendido, como decíamos, es inevitable la inferencia de que el reloj debe tener un creador, que tiene que haber existido, en algún momento y lugar, un artífice o artífices que lo formaron para el propósito que actualmente sirve, que comprendió su construcción y diseñó su uso».

Si algo no concuerda con la concepción humana de cómo deberían ser las cosas, entonces se concluye que no puede existir tal proyectista original.

La lista con más de doscientos órganos humanos considerados rudimentarios a principios del siglo XX se ha ido reduciendo hasta prácticamente desaparecer, ya que se ha descubierto que cada uno de ellos cumple con alguna función útil por reducida que sea.

Cada uno de nosotros se sabe, en lo más íntimo de su ser, distinto y muy diferente de Dios, así como del resto de la creación. Esta es inmanente, es decir, sujeta a la experiencia de nuestros sentidos materiales, pero el Creador es trascendente, ya que supera dicha experiencia. A Dios no se le puede ver con los ojos o con el telescopio, ni medir con el sistema métrico o investigar en el laboratorio, porque su esencia trasciende la realidad creada. Pues bien, esto nos lleva a creer que lo inmanente no puede ser causa de sí mismo, sino que requiere de la existencia previa de un ser trascendente que lo haya originado. Un Creador incausado que sea la causa primera de todo. Estamos convencidos de que este argumento es mucho más sólido que el de suponer que la naturaleza se haya hecho a sí misma a partir de la nada.

La idea de progreso está íntimamente ligada a la teoría de la evolución. Según esta, todos los seres vivos que hoy existen en el planeta serían los descendientes transformados de organismos anteriores mucho más simples que ellos. Empezando por el principio, se asume que las células microscópicas habrían dado lugar después de millones de años a pequeños animales marinos sin esqueleto interno, de estos surgirían los vertebrados más complejos y así sucesivamente todas las formas sofisticadas que viven en la actualidad. El cambio progresivo que se propone iría generalmente de lo simple a lo complejo pero casi nunca al revés, si se exceptúan algunos parásitos. No obstante, esta idea fundamental asumida durante tanto tiempo por el evolucionismo está siendo hoy muy criticada. La noción de progreso, por ejemplo, es incapaz de explicar la existencia de las minúsculas y ubicuas bacterias. ¿Por qué unos seres tan simples, si se comparan con el hombre, han sobrevivido tantos años sin apenas experimentar cambios importantes en su estructura y funcionamiento? Es obvio que su organización interna debe ser sumamente perfecta y eficiente, ya que llevan funcionando bien desde el principio de la vida. Aunque la mayoría resultan beneficiosas para los ecosistemas y el ser humano, como bien sabe la industria láctea, otras continúan matando personas con la misma nefasta eficacia que hace miles de años, a pesar de tantos antibióticos como se conocen. Pues bien, las bacterias no han progresado apenas; nacen, se nutren y reproducen como han hecho siempre, siguiendo las órdenes que les dicta su programa biológico interno. De manera que la idea del progreso de las especies se estrella contra estos microbios invisibles que son hoy tan complejos como lo fueron siempre.

Quizá muchos de los conflictos y problemas que padece hoy la humanidad se deban precisamente al desconocimiento de la esencia del hombre, así como al origen divino de todo lo material. El respeto a la humanidad y a la naturaleza pueden desvanecerse cuando se cree que solo somos el producto de una casualidad improbable. Pero si por el contrario, una inteligencia trascendente es la causa de todo lo que vemos, entonces debe ser también capaz de darse a conocer a sí misma, de manifestarse o revelarse al mayor intelecto conocido de la creación, el ser humano.

Si, por ejemplo, a la orilla de un río se descubren guijarros redondeados, resulta fácil deducir que son el producto de la erosión pluvial. Pero si entre ellos aparece un teléfono portátil, un celular, la única explicación razonable es que semejante artefacto debe ser el resultado de un designio ingenioso. Es imposible que se haya formado por casualidad o por medio de las leyes de la naturaleza. Esto es precisamente lo que sugiere el principio antrópico, que en el universo hay evidencia de diseño porque existen formas irregulares que no se pueden explicar mediante leyes naturales y que, al mismo tiempo, presentan una alta especificidad, una disposición misteriosamente compleja para permitir y sustentar la vida. Este principio apunta hacia la existencia de un Creador inteligente que diseñó el universo con un plan determinado.

“Se trata, en mi opinión [de los genes Hox], del conjunto de hechos más sorprendente y enigmático que la genética ha descubierto en toda su historia, porque revela que toda la deslumbrante diversidad animal de este planeta, desde los ácaros de la moqueta hasta los ministros de cultura pasando por los berberechos y los gusanos que les parasitan, no son más que ajustes menores de un meticuloso plan de diseño que la evolución inventó una sola vez, hace unos seiscientos millones de años. Y que, sin embargo, es tan eficaz y versátil que sirve para construir casi cualquier cosa que uno quiera imaginar, nade, corra, vuele o resuelva ecuaciones diferenciales. Nadie, absolutamente nadie, se hubiera imaginado una cosa semejante hace veinte años, no digamos ya en tiempos de Darwin” (Sampedro).

También hay fanatismo en el seno de la ciencia.

Quienes continúan defendiendo el evolucionismo prefieren seguir creyendo que todos los animales de Cámbrico descienden de una primitiva especie que debió aparecer mucho antes y que, desde luego, todavía no se ha encontrado. Este hipotético animal ancestral, aunque siga siendo un perfecto desconocido, tiene ya un nombre, Urbilateria. Se trata de la invención de un perfecto fantasma. Nunca se ha encontrado su fósil. No se sabe de dónde salió, qué forma tenía, si existió o no, pero se le ha puesto nombre porque la teoría de la evolución necesita de su existencia. Todo menos admitir que quizá lo que ocurrió fue una creación sobrenatural de todos los tipos básicos. Algo a lo que la ciencia ya no tendría acceso.

Como confiesa el físico agnóstico Paul Davies: «El Big Bang es el lugar en el universo donde hay espacio para que aún el materialista más tenaz, admita a Dios». Pero no solo se cree que hubo un gran comienzo, sino que además la ciencia está reconociendo últimamente que la estructura física del universo ofrece asombrosa evidencia de propósito y designio. Se ha propuesto el llamado principio antrópico, que afirma que la estructura del cosmos es exactamente la que debe ser para que haya vida y vida inteligente. La asombrosa cantidad de coincidencias cósmicas que hacen posible la vida en la Tierra (como su órbita precisa, la temperatura adecuada, su distancia del sol, la estructura del átomo de hidrógeno, la forma molecular del agua, etc.), ¿se deben al azar o a un designio inteligente? Esto preocupa hoy a físicos y astrónomos porque comienza a parecer que las leyes de la física fueron calibradas exquisitamente desde el comienzo para la creación de la vida humana. La ciencia abre hoy la puerta a la fe en el Dios Creador.

Si Dios es sabio, bueno y todopoderoso, ¿por qué permite el mal, el sufrimiento y la injusticia? ¿Por qué a la gente buena le pasan cosas malas? La Biblia dice que Dios nos amó tanto que nos otorgó la dignidad singular de ser agentes morales libres, criaturas con capacidad de tomar decisiones, de elegir entre lo bueno y lo malo. Sin embargo, el ser humano eligió mal, prefirió su autonomía moral antes que su dependencia de Dios. Y mediante tal elección, mediante tal rechazo del camino divino, el mundo quedó abierto a la muerte y a la maldad. Esta catástrofe moral es lo que la Biblia llama la caída. Es decir, que parte de la responsabilidad del mal recae directamente sobre la raza humana. No todo el mal es culpa del hombre. Antes de él ya existía un mal que el Génesis simboliza en la serpiente. Pero, desde luego, el ser humano es responsable desde el instante en que le da la espalda a Dios y pretende ser autosuficiente. El problema de esta explicación no es que sea difícil de entender, sino que a la gente no le gusta. Porque implica a cada ser humano. La idea de pecado parece dura y hasta degradante para la dignidad humana. Por eso muchos pensadores, a lo largo de la historia, la han desechado.

El apóstol Pablo escribió: «La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios» (Romanos 8:19). Los cristianos hemos sido salvados del pecado para hacer que el señorío de Cristo reine sobre todas las cosas. Restaurar la creación de Dios significa influir con el evangelio en la moralidad privada y en la pública, en la vida individual y en la vida familiar, en la educación y en la comunidad, en el mundo laboral, en la política y en las leyes, en la ciencia y en la medicina, en la literatura, el arte y la música. El objetivo redentor debe impregnar todo lo que hacemos, ya que no hay una línea divisoria entre lo sagrado y lo secular. Debemos hacer que «todas las cosas estén bajo el señorío de Cristo».

Los cristianos estamos llamados a ser diferentes porque fuimos transformados por Cristo. El discípulo de Jesús debe experimentar los frutos del Espíritu que le lleven a amar a sus enemigos, ser humilde, actuar con justicia, decir siempre la verdad, ser misericordioso y pacificador, saber poner la otra mejilla, no recrearse en la lujuria, no buscar los primeros puestos, practicar la generosidad, etc., etc. Es decir, debe estar loco, pues todo esto es locura a los ojos de la sociedad.

Los amos del fútbol

Montserrat Gutiérrez

Los amos del fútbol

Los amos del fútbol

Cuando me encontré con el titulo de este libro, pensé que se trataba de un análisis de los mejores jugadores del momento. Pero cuando empecé a leerlo, me di cuenta de lo errado que estaba. Se trata de los verdaderos dueños del fútbol: los dueños de dinero. Conceptos como fondos de inversión, derechos económicos y deportivos de los jugadores, promotores y clubes, son analizados y se muestra el papel que juegan en el futbol moderno, haciendo un señalamiento especial a la dudosa relación promotor-entrenador ejemplificada con los portugueses Jose Mourinho y Jorge Mendes que han hecho de las suyas en el Chelsea, Milán y Real Madrid. En fin, con dinero baila el perro. Calificación de 9.

Liza: disputa o controversia.

El fútbol es un sector más de la actividad económica de un país, sobre todo en los de las grandes ligas, que con la crisis se ha visto forzado a buscar nuevas vías de financiación para seguir manteniendo su estatus. De esa necesidad, han surgido instrumentos financieros novedosos, como los fondos especializados, consistentes en reunir a un grupo de inversores para sacar partido a los traspasos de los jugadores.

El inversor o inversores privados, aportan dinero para lograr los “derechos económicos” de los jugadores con el objetivo de obtener beneficios con los futuros traspasos de uno o varios jugadores.

Otro eslabón […] son los clubes ‘puente’, utilizados por los inversores para generar un contrato laboral previo del jugador que permita justificar el importe de un traspaso, evitando así que el jugador pueda quedar libre .a veces son propiedad de los mismos inversores. Obtienen una contraprestación económica y también un pequeño porcentaje del beneficio del primer traspaso, aunque no siempre están presentes en este tipo de operaciones.

Con respecto a la representación de las jóvenes promesas hay bastante unanimidad entre los agentes. La mayoría de estos cree que la representación de futbolistas es útil cuando el jugador está en un club profesional, pero que hacerlo en equipos humildes es una pérdida de tiempo y sólo sirve para marear a chicos que se están formando. Y no sólo eso, aseguran que cuando un padre se obsesiona porque su hijo brille resulta negativo para el jugador y suele acabar mal.

Portugal se ha convertido en un importante canal entre los mercados, gracias a los dirigentes y técnicos de clubes que identifican a talentos donde se consagran y luego se venden a los equipos de las grandes ligas europeas. Y ahí está el gran negocio.

Los clubes, a pesar de sus protestas, dependen de los agentes para conseguir a los jugadores que necesitan y también para ubicar a los que ya no quieren, y los jugadores estarían desamparados sin sus agentes. Existe pues una total dependencia de ellos.

Los famosos fondos de inversión, en virtud de los cuales se transfiere a un jugador de un club a otro y por el que pagan cantidades millonarias. En contraprestación, dichos inversores obtienen un porcentaje de los derechos económicos del jugador que luego podrán poner en valor en futuros traspasos, dado que, obviamente, estos inversores lo que persiguen es obtener una rentabilidad sobre el capital invertido.

El fundamento principal de los F.I. [Fondos de Inversión] es el de “apostar” por un activo (que no es otro que el valor económico de los “derechos federativos” de un jugador), con la intención de que se revalorice y repercuta en beneficios para el fondo.

Para que puedan generarse beneficios con los “derechos económicos” es imprescindible que el jugador tenga contrato en vigor con un club. Si el jugador está libre o en el último año de su contrato, sus derechos económicos no tendrán ningún valor, al desaparecer la necesidad de que un club pague un traspaso. Surge aquí una de las claves de la gestión de “derechos económicos”: la imperiosa necesidad de los inversores de que el jugador tenga siempre un contrato laboral firmado con tiempo por delante y de que no quede libre en ningún momento. De hecho, estos jugadores suelen firmar contratos largos para que haya más margen de maniobra y más periodo de revalorización que garantice ganancias económicas.

Ellos [UEFA] entienden que estos fondos no son éticos porque deciden sobre el futuro del futbolista. Además, para el organismo europeo, solo buscan que el profesional sea traspasado varias veces, para ganar más dinero en las operaciones, generando un beneficio que se sale del ámbito el deporte. Es más, llega hasta el extremo de considerar que se puede adulterar campeonatos porque si un mismo fondo tiene los derechos de jugadores de varios equipos puede crear conflicto de intereses. Por todo ello, quiere solicitar a la FIFA la prohibición de estos fondos.

LA UEFA lo tiene claro, según varios estudios realizados por expertos, con los fondos de inversión de por medio hay un problema de integridad que se deriva de una falta de transparencia entre los que invierten en los fondos y la posibilidad de presionar sobre los jugadores, los entrenadores y los propietarios de los clubes. Más grave aun, la práctica se ha relacionado incluso con el amaño de partidos.

Entre los aficionados los fondos tampoco gustan y generan desconfianza, ven en ellos sólo a unos especuladores que venderán a los mejores jugadores buscando el máximo beneficio en contra de las necesidades del propio club, socavando el vínculo de lealtad entre el club y el jugador.

En cualquier caso, y pese a toda la problemática que estos fondos de inversión han suscitado y el debate internacional consiguiente, no es menos cierto que en el marco de la crisis financiera y económica en la que la mayor parte de los clubes se hallan inmersos, la financiación facilitada por Fondos de Inversión para la realización de fichajes de jugadores, a cambio de una participación futura en los derechos económicos derivados de su posterior salida del club, ha sido en los últimos años una muy importante fuente de financiación para los clubes. Por tanto, el veto a los fondos podría suponer el estrangulamiento de las depauperadas cuentas de muchos clubes.

One hit wonder

Joselo Rangel

One hit wonder

One hit wonder

Primero, la sorpresa de saber que el bajista de Café Tacuva era escritor y luego la sorpresa mayor de encontrarme su última publicación: una colección de cuentos, la mayoría de ellos girando en torno a la música, el amor y las relaciones. Un poco (o un bastante) simples, aunque destacan: En sueños, Truco y Piñata. Calificación de 7.

Gubias: Herramienta para labrar la madera y otros materiales, parecida al formón y al escoplo, pero de menor tamaño y de hoja curva.

La banda está lista: Fracasar esperando el momento adecuado. (Una banda de rock ve pasar el tiempo esperando el éxito, pues nunca parece estar lista)
Trenes: Nunca conocemos a las personas. (Una faceta desconocido del marido recién casado, será la causa de la separación).
El futuro: No cambio presente por futuro. (El futuro de todos es pronosticado en una boda).
El primer hombre: Tapándole el ojo al macho. (El génesis si Adán no hubiera sido heterosexual).
Indie: Lo importante es el éxito. (El génesis continúa ahora desde el punto de vista del show business).
Rockstar: Si eres feo serás rockstar. (La odisea de un grupo de amigos sirve para darse cuenta de lo que se necesita para ser una estrella de rock).
En sueños: Que la vida sueños son. (Historia de sueños que parecen complicarlo todo en la vida real).
Enorme: El cazador resultará bastante cazado. (Un joven asiste a una entrevista con una estrella porno, sin saber que le espera una sorpresa).
Escuela del rock: Rockeando hasta en la escuela. (Las personalidades de algunos rockeros, afloran en un salón de clases).
Huevos: Protegiendo a la madre naturaleza. (Un par de niñas que cuidan huevos de tortuga de manera sui generis).
Puesta del sol: Atardecer, marihuana, confesiones, mala combinación. (En una puesta de sol, una pareja decide contar cada uno sus secretos íntimos).
One hit wonder: La fama efimera no vale. (Una banda que quiere alcanzar la fama plena).
Truco: Nada por aqui, ni acá. (Un truco de magia hace que una pareja se vea como es, con resultados inesperados.).
Asco infinito: La verdad, guacala que rico. (Una bella mujer que no soporta los humores del cuerpo humano, aprenderá a darle su verdadero valor).
Piñata: Y tu tiempo se acabó. (Una mamá desahoga su ira contenida, en la fiesta de su hija).
Zorra: Aprovecha el talento que tienes. (Una mujer aprovecha su talento para formar una banda de rock).
La sonrisa: Donde hubo fuego cenizas quedan. (La presentación del hijo es la oportunidad para limar asperezas)
Béisbol: El que a batazo mata. (Los usos de un mini bat que se anda cargando en el auto)
Anuncio: Cuando los ex se encuentran (Lo que sucede cuando en las bocinas del aeropuerto se escuchan dos nombres conocidos. Muy conocidos)
¡Y.A!: Un día a la vez. (Un club de novias/esposas de integrantes de grupos de rock que pueden poner en duda la continuidad de la banda).

Era de esas bellezas “de salón de clases”. Al principio del curso te llama la atención pero no mucho, y conforme pasan los días, las semanas, los meses, te va gustando más y más y, al final, en el último día, cuando sabes que ya no la volverás a ver jamás, eres capaz de hincarte y declararle tu amor, pues te fuiste enganchando sin notarlo.

-¿Crees que debamos salir? Al menos vernos más seguido.
-No, no. Yo tengo novio. Y lo quiero mucho. No podría. No quiero nada contigo, al menos no despierta.
-¿No despierta?
-Si, por eso te lo cuento. ¿Está bien para ti que nos veamos así? ¿En sueños?

La mayoría de los amantes que tuvo pensaban que Perla sería recatada sólo al principio. Todos esperaban que, pasadas unas semanas, unos meses, después de varias sesiones de sexo, las cosas irían cambiando. Es lo normal. Ninguna mujer quiere que piensen que es una puta por hacer cosas demasiado aventuradas la primera vez que se acuesta con alguien. Pero, con Perla, ese no era el caso.

Yenia sabía que los bajistas en el mundo del rock son los menospreciados. Pocas veces se les ha dado el lugar que merecen, aunque su papel en una banda es fundamental. Hay gente que nunca en su vida ha logrado escuchar lo que hace el bajista. No oyen la línea melódica o el golpe repetitivo que lleva la canción hacia adelante.

Los papás suelen ser los último en advertir el verdadero talento de sus retoños, y más cuando esperan que se dediquen a otra cosa.