Aligere su equipaje

Max Lucado

Aligere su equipaje

Aligere su equipaje

¿Quién no ha sentido descontento, cansancio o está lleno de preocupaciones? ¿En algún momento quién no se ha quedado sin esperanza, sin vergüenza, desilusionado y con dudas? ¿O ha estado lleno de culpa, de tristeza y de temor a la soledad o a la muerte? Pues bien, Max Lucado nos guía a un análisis del conocido Salmo 23 para encontrar respuestas a todas esas sensaciones (y otras más) que significan una carga en nuestras vidas. El consejo es fácil: aligere su carga, tiene a Alguien a su lado. Lo difícil es creerlo. Calificación de 10.

En algún punto entre el primer paso al salir de la cama y el último al salir de casa, tomó algún equipaje. Caminó hasta la estera del equipaje y tomó su carga. ¿No recuerda haberlo hecho? Es porque lo hizo sin pensar; automáticamente. No recuerda haber visto una cinta transportadora. Es porque no es la del aeropuerto; esta otra está en la mente. Las valijas que llevamos no son de cuero; están hechas de cargas. La maleta de la culpa. Llevas un talego de descontento en un hombro y una bolsa de mano llena de penas en el otro. Agréguese a esto una mochila de dudas, un saco de dormir de soledad y un baúl de temores. Pronto estará llevando más cargas que un maletero de aeropuerto. No es extraño que al final del día esté tan cansado. Arrastrar equipaje es agotador.

«Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros» ( 1 Pedro 5.7 ).

Los israelitas consideraban el nombre demasiado santo para ser pronunciado por labios humanos. Cuando necesitaban decir Jehová, sustituían la palabra por Adonai , que significa Señor. Si era necesario escribir el nombre, los escribas se bañaban antes de escribirlo, y luego destruían la pluma.

¿No ha tenido demasiados cambios en su vida? Las relaciones cambian. La salud cambia. El tiempo cambia. Pero el Jehová que gobierna la tierra hoy es el mismo que la gobernaba anoche. Las mismas convicciones. El mismo ánimo. El mismo amor. Él nunca cambia.

Los consejeros pueden consolarle en la tormenta, pero usted necesita un Dios que pueda calmar la tormenta. Los amigos pueden sostenerle la mano en el lecho de muerte, pero usted necesita un Jehová que haya vencido al sepulcro. Los filósofos pueden discutir el significado de la vida, pero usted necesita un Señor que declare el significado de la vida. Necesita a Jehová.

Todo lo que necesitaba era pedir perdón, pero me puse a discutir. Todo lo que necesitaba era oír, pero tuve que abrir la bocaza. Todo lo que necesitaba era ser paciente, pero tuve que tomar el control. Todo lo que tenía que hacer era dejárselo a Dios, pero traté de arreglarlo por mí mismo.

Los humanos queremos hacer las cosas a nuestra manera. Olvidamos la vía sencilla. Olvidamos el camino común. Olvidamos el mejor método. Olvidamos el camino de Dios. Queremos hacer las cosas a nuestra manera. Y según la Biblia ese es exactamente nuestro problema. «Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; cada cual se apartó por su camino» ( Isaías 53.6 ).

¿A qué se debe que quienes más necesitan un pastor lo resisten tanto?

Lo que tiene no es suyo. Pregúntele a cualquier médico forense. Pregúntele a cualquier embalsamador. Pregúntele a cualquier director de una funeraria. Nadie se lleva nada consigo.

¿Y sabes algo más acerca de todas esas cosas? No son usted. Lo que usted es nada tiene que ver con la ropa que usa ni con el coche que conduce. Jesús dijo: «La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee» ( Lucas 12.15 ). El cielo no lo conoce como el tipo del traje hermoso ni como la mujer de la casa grande ni el muchacho de la bicicleta nueva. El cielo conoce su corazón. «Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón» ( 1 Samuel 16.7 ). Cuando Dios piensa en usted, se fija en su compasión, su devoción, su ternura o ligereza de mente, pero no en sus cosas.

Si se define por las cosas que tiene, se sentirá bien cuando tiene mucho y mal cuando tiene poco.

¿Espera que un cambio de circunstancias traerá un cambio en su actitud? Si es así, usted está en prisión, y necesita aprender un secreto para aligerar su equipaje. Lo que tiene en su Pastor es mayor que lo que no tiene en la vida. Permítame entrometerme por un momento. ¿Qué cosa específicamente se interpone entre usted y su gozo? ¿Cómo llenaría la línea siguiente?: «Seré feliz cuando __________________». Cuando sane. Cuando ascienda. Cuando me case. Cuando esté solo. Cuando sea rico. ¿Cómo podría terminar esta oración? Con su respuesta bien en mente, responda esto. ¿Si su barco nunca llega, si su sueño nunca se hace realidad, si su situación nunca cambia, podría ser feliz? Si dice que no, está durmiendo en la fría mazmorra del descontento. Está preso. Y necesita saber lo que tiene en su Pastor. Tiene un Dios que lo escucha, el poder del amor que lo respalda, el Espíritu Santo que vive en usted, y todo el cielo por delante. Si tiene al Pastor, tiene la gracia a su favor en todo pecado, dirección para cada decisión, una luz para cada rincón y un áncora para cada tormenta. Tiene todo lo que necesita.

¿Qué ganará usted con el contentamiento? Puede ganar su matrimonio. Puede ganar horas preciosas con sus hijos. Puede ganar respeto por sí mismo. Puede ganar gozo. Puede ganar la fe para decir: «Jehová es mi pastor; nada me faltará».

Vemos las olas en lugar de al Salvador que camina sobre ellas. Vemos nuestras míseras provisiones y no vemos a Aquel que puede alimentar a cinco mil hambrientos. Nos quedamos con los oscuros viernes de la crucifixión y nos perdemos los brillantes domingos de resurrección.

De las diez declaraciones grabadas en las tablas de piedra, ¿cuál ocupa más espacio? ¿El adulterio? ¿El homicidio? ¿El robo? Uno tiende a pensar así. Cada uno de ellos merece que se le dé espacio. Pero es curioso: estos mandamientos son un tributo a la brevedad. Dios necesitó sólo tres palabras en castellano para condenar el adulterio y sólo dos para denunciar el robo y el homicidio. Pero cuando se llegó al tema del reposo, no bastó una oración. «Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó» ( Éxodo 20.8–11 ).

Los pastos verdes no eran el paisaje natural de Judea. Las colinas de Belén donde David cuidaba su rebaño no eran fértiles ni verdes. Aún en la actualidad son casi desérticas. Los pastos verdes de Judea se deben al trabajo de algunos pastores. Han limpiado el terreno áspero y rocoso. Han quitado los tocones y las han quemado junto con la maleza. Riego, cultivo. Ese es el trabajo de un pastor. Por eso cuando David dice «en lugares de delicados pastos me hará descansar», en realidad dice: «Mi pastor me hace descansar en su obra terminada». Con sus manos horadadas, Jesús creó una pradera para el alma. Arrancó los espinosos arbustos de la condenación. Arrancó los enormes peñascos del pecado. En su lugar puso simiente de gracia y cavó lagunas de misericordia. Y nos invita a reposar allí. ¿Puede imaginarse la satisfacción en el corazón del pastor cuando, acabado el trabajo, ve a sus ovejas descansando en lugares de delicados pastos? ¿Puede imaginar la satisfacción en el corazón de Dios cuando hacemos lo mismo? Sus pastos son su don para nosotros. No son pastos que hemos cultivado. Tampoco son pastos que merecemos. Son un don de Dios. «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios» ( Efesios 2.8 ).

La ansiedad divide nuestra energía entre las prioridades de hoy y los problemas de mañana. Parte de nuestra mente está en el ya; el resto está en el todavía no. El resultado es una vida con la mente dividida. Ese no es el único resultado. La preocupación no es una enfermedad, pero causa enfermedades.

«No sé qué haré si mi esposo muere». Lo sabrás en el momento oportuno. «Cuando mis hijos dejen la casa, no creo que pueda soportarlo». No será fácil, pero la fortaleza llegará en el momento oportuno.

Enfrente los problemas de hoy con la energía de hoy. No se fije en los problemas de mañana hasta mañana. Aun no tiene las fuerzas de mañana. Ya tiene suficiente para el día de hoy.

Nuestro claro deber no es ver lo que apenas se ve en la distancia, sino hacer lo que tenemos al alcance de la mano.

Anoche estaba preocupado en mi sueño. Soñé que se me diagnosticaba la misma enfermedad degenerativa de los músculos que le quitó la vida a mi padre. Desperté del sueño y, en medio de la noche, comencé a preocuparme. Entonces vinieron a mi mente las palabras de Jesús: «No os afanéis por el día de mañana». Y definitivamente, decidí no hacerlo. Arrojé ese pesado saco. Después de todo, ¿por qué permitir que los problemas imaginarios del mañana nos roben el reposo nocturno? ¿Puedo evitar la enfermedad si permanezco despierto? ¿Retardaré la aflicción pensando al respecto? No, por supuesto. Así que hice la cosa más espiritual que pude haber hecho. Me volví a dormir.

El Señor nos promete una lámpara a nuestros pies, no una bola de cristal para mirar el futuro. No tenemos que saber lo que ocurrirá mañana. Basta saber que Él nos guía y que vamos a «alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro» ( Hebreos 4.16 ).

«Yo estoy con vosotros, todos los días, hasta el fin del mundo» ( Mateo 28.20 ). Necesitamos ese recordatorio. Todos lo necesitamos. Porque todos necesitamos esperanza.

La humildad es una virtud tan escurridiza. Una vez que uno piensa que la tiene, ya no está, o no debería pensar que la ha alcanzado.

Ser humilde no significa que usted piense que no tiene nada para ofrecer; significa que sabe exactamente lo que puede ofrecer y nada más.

[Adquirí] el hábito de expresarme con palabras de modesta timidez, y dejé de usar expresiones anticipadas que pudieran quedar desmentidas como: con toda seguridad, indudablemente, absolutamente, o cualquiera otra que diese una autoridad positiva a una pura opinión. Más bien digo: Pienso que … Esto lo entiendo así … Creo que este hábito ha sido de gran utilidad para mí».

¿Siente que necesita palabras que lo animen? ¿Necesita atención su autoestima? No es necesario que ande mencionando nombres importantes ni de que se ande luciendo delante de los demás. Sólo necesita detenerse al pie de la cruz y acordarse de esto: El Creador de las estrellas prefirió morir por usted antes que vivir sin usted. Ese es un hecho. Si necesita gloriarse, gloríese en eso.

El ejercicio puede darnos unos pocos latidos más. La medicina puede concedernos algunos respiros más. Pero a la postre, hay un fin. La mejor manera de enfrentar la vida es ser sincero acerca de la muerte.

«En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis» ( Juan 14.2–3 ). Nótese la promesa de Jesús: «Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo». Promete llevarnos al hogar. No delega esa tarea. Puede enviar misioneros que te enseñen, ángeles que te protejan, maestros que te guíen, cantores que te inspiren y médicos que te curen, pero no envía a otro para que te lleve. Esa tarea la reserva para sí mismo. «Vendré otra vez, y os tomaré conmigo». Él es su Pastor personal. Es personalmente responsable de llevarlo al hogar. Dado que Él está presente cuando muere alguna de sus ovejas, podemos decir lo que dijo David: «No temeré mal alguno».

Lo que Dios dijo a Moisés se lo dice a usted: «Mi presencia irá contigo, y te daré descanso» ( Éxodo 33.14 ). Lo que Dios dijo a Jacob se lo dice a usted: «Yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres» ( Génesis 28.15 ). Lo que Dios dijo a Josué se lo dice a usted: «Como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé» ( Jos 1.5 ). Lo que Dios dijo a la nación de Israel se lo dice a usted: «Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo» ( Isaías 43.2 ). El Buen Pastor está con usted. Porque está con usted, puede decir lo que David dijo: «No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento».

Isaías 57.1–2 : «Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo. Entrará en la paz, descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios». La muerte es el método de Dios para sacar del mal a la gente. ¿De qué clase de mal? ¿Una enfermedad extensa? ¿Una adicción? ¿Una tenebrosa ocasión para la rebelión? No sabemos, pero sí sabemos que ninguna persona vive un día más ni un día menos de lo establecido por Dios.

En el plan de Dios, cada vida es suficientemente larga y cada muerte ocurre en el momento oportuno. Aunque usted y yo pudiéramos desear una vida más larga, Dios sabe mejor las cosas. Y, esto es importante, aunque usted y yo quisiéramos una vida más larga para nuestros seres amados, ellos no. Irónicamente, el primero que acepta la decisión de Dios acerca de la muerte es el que muere.

A la muerte no se le resta importancia, ni se pasa por alto. Enfréntela, luche contra ella, cuestiónela o condénela, pero no la niegue. Como dijo su hijo Salomón: Es «tiempo de llorar» ( Eclesiastés 3.4 ). No oiga, pero perdone a quienes lo exhortan a no llorar. Dios le guiará a través, no alrededor, del valle de sombra de muerte.

No mida la altura de la montaña; hable a aquel que la puede mover. En vez de llevar el mundo a sus espaldas, háblele al que sostiene el universo en las suyas. Tener esperanza es mirar hacia adelante.

La soledad no es la ausencia de rostros. Es la ausencia de intimidad. La soledad no proviene de estar solo; proviene de sentirse solo. Sentir como si usted estuviera enfrentando la muerte solo, enfrentando la enfermedad solo, enfrentando el futuro solo. Sea que ocurra en su cama durante la noche o mientras se dirige al hospital, en el silencio de una casa vacía o en medio de un bar muy concurrido, la soledad se presenta cuando uno piensa: Me siento tan solo. ¿Le importa a alguien?

Puede enfrentar la muerte, pero no está solo al enfrentarla; el Señor está con usted. Puede enfrentar el desempleo, pero no está solo al enfrentarlo; el Señor está con usted. Puede enfrentar graves luchas matrimoniales, pero no está solo al enfrentarlas; el Señor está con usted. Puede enfrentar deudas, pero no está solo al enfrentarlas; el Señor está con usted. Subraye estas palabras: No está solo.

Por temor de no caer bien, tomamos drogas. Por temor de no destacarnos, usamos cierta clase de ropa. Por temor de parecer poca cosa, nos endeudamos y compramos una casa. Por temor de pasar inadvertidos, nos vestimos para seducir o para impresionar. Por temor de dormir solos, dormimos con cualquiera. Por temor de no ser amados, buscamos amor en lugares malos. Pero todo eso cambia cuando descubrimos el perfecto amor de Dios.

¿Es Pedro la única persona que ha hecho lo que prometió que no haría jamás? «¡Basta de infidelidades!» «De ahora en adelante voy a poner freno a mi lengua». «No más tratos oscuros. He aprendido la lección». ¡Qué volumen el de nuestra jactancia! ¡Qué quebranto el de nuestra vergüenza! En vez de resistir el coqueteo, lo correspondemos. En vez de desoír el chisme, lo difundimos. En vez de apegarnos a la verdad, la escondemos. El gallo canta, y la convicción de pecado nos taladra, y Pedro halla un compañero en las sombras. Lloramos como Pedro lloró, y hacemos lo que Pedro hizo. Nos vamos a pescar. Volvemos a nuestra vida antigua. Volvemos a nuestras prácticas de antes que conociéramos a Jesús. Hacemos lo que viene en forma natural, en vez de hacer lo que viene en forma espiritual. Y dudamos que Jesús tenga un lugar para tipos como nosotros.

Jesús preparó mesa en la presencia del enemigo. Permitió que Judas viera la cena, pero no le permitió quedarse. No eres bien recibido. Esta mesa es para mis hijos. Puedes tentarlos. Puedes ponerles tropiezos. Pero nunca te sentarás con ellos. Mucho nos ama. Si quedase alguna duda, en el caso de que hubiera algunos «Pedros» que se preguntan si habrá lugar en la mesa para ellos, Jesús les da un tierno recordatorio cuando pasa la copa: «Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados» ( Mateo 26.27–28 ). «Bebed de ella todos ». Los que se sienten indignos, beban. Los que se sienten avergonzados, beban. Los que se sienten confundidos, beban.

Lo que se hace en secreto es mejor no hacerlo.

Podemos seguir el ejemplo del apóstol Pablo. Su meta era ser misionero en España. Sin embargo, en vez de enviar a Pablo a España, Dios lo puso en prisión. Sentado en una cárcel romana, Pablo podría haber tomado la misma decisión que la señorita Haversham, pero no lo hizo. En cambio, dijo: «Mientras esté aquí voy a aprovechar y escribir algunas cartas». Por eso nuestra Biblia tiene las Epístolas a Filemón, a los Filipenses, a los Colosenses y a los Efesios. 1 Nos hay dudas de que Pablo habría hecho una gran obra en España. Pero, ¿sería comparable con la obra de esas cuatro cartas? Usted se ha sentado donde Pablo se sentó. Sé que sí. Usted estaba bien entusiasmado en su camino a España o a la universidad o al matrimonio o a su independencia … pero se presentó el despido o el embarazo o la enfermedad de sus padres. Y terminó encarcelado. Chao, España. Hola, Roma. Adiós ilusiones. Hola desilusión. Hola, tristeza. ¿Cómo se las arregló? Mejor, ¿cómo se las está arreglando? ¿Necesita alguna ayuda? Tengo exactamente lo que necesita. Cinco palabras en el versículo cinco del Salmo 23 : «Unges mi cabeza con aceite».

En el antiguo Israel los pastores usaban el aceite con tres propósitos: repeler los insectos, prevenir los conflictos y curar las heridas.

Muchas de las desilusiones de la vida comienzan como irritaciones. La mayor porción de nuestros problemas no son de proporciones similares al ataque de un león, sino más bien del enjambre de frustraciones y quebrantos del día a día. No nos invitan a la fiesta. No nos incluyen en el equipo. No obtuvimos la beca. El jefe no toma nota de nuestro arduo trabajo. El marido no se da cuenta del traje nuevo de la esposa. El vecino no nota el desorden que tiene en el patio. Uno se siente más irritable, más melancólico, más … bueno, más herido.

Dice: «Unges mi cabeza con aceite». No dice «tus profetas», «tus maestros» ni «tus consejeros». Otros pueden guiarnos a Dios. Otros pueden ayudarnos a entender a Dios. Pero nadie hace la obra de Dios, porque solo Dios puede sanar.

Su copa podría estar baja en dinero o ropa, pero rebosa en misericordia. Podría no tener un estacionamiento de lujo, pero tiene suficiente perdón. «Será amplio en perdonar» ( Isaías 55.7 ). Su copa rebosa en gracia.

La esperanza de Dios entra en nuestro mundo. Sobre el enfermo, Él envía el rayo de curación. Para el afligido, da la promesa de reunión. Para el moribundo, prepara la llama de la resurrección. Al confundido, ofrece la luz de las Escrituras. Dios da esperanza.

Antes que desear lo que otros tienen, ¿no deberíamos preguntarnos si tienen lo que nosotros tenemos? En vez de estar celosos de ellos ¿no es mejor sentir lástima de ellos?

Confíe en su fe y no en sus sentimientos.

La más grande calamidad no es sentirse lejos de su casa cuando lo está, sino sentirse como en su casa cuando no lo está.

¿Qué palabra describe su cuerpo? ¿Mi cuerpo canceroso ? ¿Mi cuerpo artrítico ? ¿Mi cuerpo deformado ? ¿Mi cuerpo limitado ? ¿Mi cuerpo adicto ? ¿Mi cuerpo que engorda permanentemente ? Las palabras pueden ser diferentes, pero el mensaje es el mismo: los cuerpos son débiles. Comenzaron a decaer en el minuto en que comenzamos a respirar. Y, según Dios, es una parte del plan. Cada arruga y cada fastidio es un paso más cerca del último paso, cuando Jesús cambie nuestros cuerpos comunes en cuerpos eternos. No más dolor. No más depresión. No más enfermedad. No más fin. Esta no es nuestra casa permanente. Puede servir por ahora. Pero no hay nada como el momento en que entremos por la puerta de nuestra casa para siempre.

Los hijos de los días

Eduardo Galeano

Los hijos de los días

Los hijos de los días

Un recorrido por todos los días de un año, en el que Galeano nos recuerda, y nos cuenta a su manera, algunas anécdotas que sucedieron en ese día y que forman parte de la historia del mundo. Calificación de 9.5

Insofismable: que no puede engañar, faltar a la verdad, que es verdadero.

Enero 1
Hoy.
Hoy no es el primer día del año para los mayas, los judíos, los árabes, los chinos y otros muchos habitantes de este mundo. La fecha fue inventada por Roma, la Roma imperial, y bendecida por la Roma vaticana, y resulta más bien exagerado decir que la humanidad entera celebra este cruce de la frontera de los años. Pero eso sí, hay que reconocerlo: el tiempo es bastante amable con nosotros, sus fugaces pasajeros, y nos da permiso para creer que hoy puede ser el primero de los días, y para querer que sea alegre como los colores de una verdulería.

Enero 2
Del fuego al fuego.
En este día de 1492 cayó Granada, y con ella cayó la España musulmana. Victoria de la Santa Inquisición: Granada había sido el último reino español donde las mezquitas, las iglesias y las sinagogas podían ser buenas vecinas. En el mismo año comenzó la conquista de América, cuando América era un misterio sin nombre todavía. Y en los años siguientes, en hogueras distantes, el mismo fuego quemó los libros musulmanes, los libros hebreos y los libros indígenas. El fuego era el destino de las palabras que en el Infierno nacían.

Enero 3
La memoria andante.
En el tercer día del año 47 antes de Cristo, ardió la biblioteca más famosa de la antigüedad. Las legiones romanas invadieron Egipto, y durante una de las batallas de Julio César contra el hermano de Cleopatra, el fuego devoró la mayor parte de los miles y miles de rollos de papiro de la Biblioteca de Alejandría. Un par de milenios después, las legiones norteameri-canas invadieron Irak, y durante la cruzada de George W. Bush contra el enemigo que él mismo había inventado se hizo ceniza la mayor parte de los miles y miles de libros de la Biblioteca de Bagdad. En toda la historia de la humanidad, hubo un solo refugio de libros a prueba de guerras y de incendios: la biblioteca andante fue una idea que se le ocurrió al Gran Visir de Persia, Abdul Kassem Ismael, a fines del siglo diez. Hombre prevenido, este incansable viajero llevaba su biblioteca consigo. Cuatrocientos camellos cargaban ciento diecisiete mil libros, en una caravana de dos kilómetros de largo. Los camellos también servían de catálogo de obras: cada grupo de camellos llevaba los títulos que comenzaban con una de las treinta y dos letras del alfabeto persa.

Enero 4
Tierra que llama.
Hoy nació, en 1643, Isaac Newton. Newton nunca tuvo, que se sepa, amantes ni amantas. Murió virgen, tocado por nadie, aterrorizado por la amenaza de contagios y fantasmas. Pero este señor miedoso tuvo el coraje de investigar y revelar el movimiento de los astros, la composición de la luz, la velocidad del sonido, la conducción del calor y la ley de la gravedad, esa irresistible fuerza de atracción de la tierra que nos llama y llamándonos nos recuerda nuestro origen y nuestro destino.

Enero 5
Tierra que dice.
George Carver soñó con Dios. —Pídeme lo que quieras —ofrecía Dios. Carver pidió que le revelara los secretos del maní. —Pregúntale al maní —le dijo Dios.
George, hijo de esclavos, dedicó su vida a la resurrección de las tierras asesinadas por las plantaciones esclavistas.
En su laboratorio, que parecía cocina de alquimista, elaboró centenares de productos derivados del maní y del boniato: aceite, queso, mantequilla, salsas, mayonesa, jabón, colorantes, tintas, melazas, pegamentos, talco…
—Lo dicen las plantas —explicaba—. Ellas lo ofrecen a quien sepa escucharlas.
Cuando murió, en el día de hoy de 1943, tenía más de ochenta años y seguía difundiendo recetas y consejos, y daba clases en una rara universidad, que había sido la primera en aceptar estudiantes negros en Alabama.

Enero 6
Tierra que espera.
En el año 2009, Turquía devolvió la nacionalidad negada a Nazim Hikmet y reconoció, por fin, que era turco su poeta más amado y más odiado. El no pudo enterarse de esta buena noticia: había muerto hacía medio siglo en el exilio, donde había pasado la mayor parte de su vida. Su tierra lo esperaba, pero sus libros estaban prohibidos, y él también. El desterrado quería volver: Todavía me quedan cosas por hacer. Me reuní con las estrellas, pero no pude contarlas. Saqué agua del pozo, pero no pude ofrecerla. Nunca volvió.

Si el Bien no existe, hay que inventarlo.

Pero don Dávalos… A este paso, no va a llegar nunca. Y él aclaró: —Yo no viajo por llegar,; Viajo por ir.

La prohibición es la mejor publicidad

—¡No corran tanto, que va a parecer que estamos huyendo!

Febrero 13
El peligro de jugar.
En el año 2008, Miguel López Rocha, que estaba brincando en las afueras de la ciudad mexicana de Guadalajara, resbaló y cayó al río Santiago. Miguel tenía ocho años de edad. No murió ahogado. Murió envenenado. El río contiene arsénico, ácido sulfhídrico, mercurio, cromo, plomo y furanos, arrojados a sus aguas por Aventis, Bayer, Nestlé, IBM, DuPont, Xerox, United Plastics, Celanese y otras empresas, que en sus países tienen prohibidas esas donaciones.

Febrero 17
El festejo que no fue.
Los peones de los campos de la Patagonia argentina se habían alzado en huelga, contra los salarios cortísimos y las jornadas larguísimas, y el ejército se ocupó de restablecer el orden. Fusilar cansa. En esta noche de 1922, los soldados, exhaustos de tanto matar, fueron al prostíbulo del puerto San Julián, a recibir su merecida recompensa. Pero las cinco mujeres que allí trabajaban les cerraron la puerta en las narices y los corrieron al grito de asesinos, asesinos, fuera de aquí… Osvaldo Bayer ha guardado sus nombres. Ellas se llamaban Consuelo García, Angela Fortunato, Amalia Rodríguez, María Juliache y Maud Foster. Las putas. Las dignas.

Febrero 19
Quizás Horacio Quiroga hubiera contado así su propia muerte:
Hoy me morí. En el año 1937, supe que tenía un cáncer incurable. Y supe que la muerte, que me perseguía desde siempre, me había encontrado. Y enfrenté a la muerte, cara a cara, y le dije: —Esta guerra acabó. Y le dije: —La victoria es tuya. Y le dije: —Pero el cuándo es mío. Y antes de que la muerte me matara, me maté.

Febrero 20
Día de la justicia social.
A fines del siglo diecinueve, Juan Pío Acosta vivía en la frontera uruguaya con Brasil. Su trabajo lo obligaba a ir y venir, de pueblo en pueblo, a través de aquellas soledades. Viajaba en un carro de caballos, junto a ocho pasajeros de primera, segunda y tercera clase. Juan Pío compraba siempre el pasaje de tercera, que era el más barato. Nunca entendió por qué había precios diferentes. Todos viajaban igual, los que pagaban más y los que pagaban menos: apretados unos contra otros, mordiendo polvo, sacudidos por el incesante traqueteo. Nunca entendió por qué, hasta que un mal día de invierno el carro se atascó en el barro. Y entonces el mayoral mandó: —¡Los de primera se quedan arriba! —¡Los de segunda se bajan! —Y los de tercera… ¡a empujar!

Febrero 26
África mía.
A fines del siglo diecinueve, las potencias coloniales europeas se reunieron, en Berlín, para repartirse el África. Fue larga y dura la pelea por el botín colonial, las selvas, los ríos, las montañas, los suelos, los subsuelos, hasta que las nuevas fronteras fueron dibujadas y en el día de hoy de 1885 se firmó, en nombre de Dios Todopoderoso, el Acta General. Los amos europeos tuvieron el buen gusto de no mencionar el oro, los diamantes, el marfil, el petróleo, el caucho, el estaño, el cacao, el café ni el aceite de palma; prohibieron que la esclavitud fuera llamada por su nombre; llamaron sociedades filantrópicas a las empresas que proporcionaban carne humana al mercado mundial; advirtieron que actuaban movidos por el deseo de favorecer el desarrollo del comercio y de la Civilización y, por si hubiera alguna duda, aclararon que actuaban preocupados por aumentar el bienestar moral y material de las poblaciones indígenas. Así Europa inventó el nuevo mapa del África. Ningún africano estuvo, ni de adorno, en esa reunión cumbre.

Marzo 4
El milagro saudí.
En 1938, estalló la gran noticia: la Standard Oil Company había descubierto un mar de petróleo bajo los inmensos arenales de Arabia Saudita. Actualmente, éste es el país que fabrica a los terroristas más famosos y el que más viola los derechos humanos; pero las potencias occidentales, que tanto invocan el peligro árabe para sembrar pánicos o arrojar bombas, se llevan de lo más bien con este reino de cinco mil príncipes. ¿Será porque también es el que más petróleo vende y el que más armas compra?

Marzo 9
El día que México invadió a los Estados Unidos.
En esta madrugada de 1916, Pancho Villa atravesó la frontera, incendió la ciudad de Columbus, mató a algunos soldados, se llevó unos cuantos caballos y municiones y al día siguiente regresó a México, para contar su hazaña. Esta fugaz incursión de los jinetes de Pancho Villa fue la única invasión que los Estados Unidos sufrieron en toda su historia. En cambio, este país ha invadido y sigue invadiendo a casi todo el mundo. Desde 1947, su Ministerio de Guerra se llama Ministerio de Defensa, y su presupuesto de Guerra se llama presupuesto de Defensa. El nombre es un enigma más indescifrable que el misterio de la Santísima Trinidad.

Marzo 12
Más sabe el sueño que la vigilia.
Se vuelve rojo el monte Fuji, el símbolo del Japón. Cubren el cielo las rojas nubes de plutonio, las nubes amarillas de estroncio, las nubes púrpuras de cesio, todas cargadas de cáncer y otros monstruos. Seis centrales nucleares han estallado. La gente, desesperada, huye hacia ninguna parte: —¡Nos han estafado! ¡Nos han mentido! Algunos se arrojan al mar o al vacío, para apresurar el destino. Akira Kurosawa soñó esta pesadilla, y la filmó, veinte años antes de la catástrofe nuclear que a principios de 2011 desencadenó un apocalipsis en su país.

Marzo 20
El mundo al revés.
El 20 de marzo del año 2003, los aviones de Irak bombardearon los Estados Unidos. Tras las bombas, las tropas iraquíes invadieron el territorio norteamericano. Hubo numerosos daños colaterales. Muchos civiles estadounidenses, en su mayoría mujeres y niños, perdieron la vida o fueron mutilados. Se desconoce la cifra exacta, porque la tradición manda contar las víctimas de las tropas invasoras y prohíbe contar las víctimas de la población invadida. La guerra fue inevitable. La seguridad de Irak, y de la humanidad entera, estaba amenazada por las armas de destrucción masiva acumuladas en los arsenales de los Estados Unidos. Ningún fundamento tenían, en cambio, los rumores insidiosos que atribuían a Irak la intención de quedarse con el petróleo de Alaska.

Marzo 23
Por qué masacramos a los indios.
En el año 1982, el general Efraín Ríos Montt volteó a otro general, mediante una certera zancadilla, y se proclamó presidente de Guatemala. Un año y medio después, el presidente, pastor de la Iglesia del Verbo, con sede en California, se atribuyó la victoria en la guerra santa que exterminó cuatrocientas cuarenta comunidades indígenas. Según él, esa hazaña no hubiera sido posible sin la ayuda del Espíritu Santo, que dirigía sus servicios de inteligencia. Otro importante colaborador, su asesor espiritual Francisco Bianchi, explicó a un corresponsal del diario The New York Times: —La guerrilla tiene muchos colaboradores entre los indios. Esos indios son subversivos, ¿verdad? ¿Y cómo acabar con la subversión? Es evidente que hay que matar a esos indios. Y luego se dirá: “Están masacrando inocentes Pero no son inocentes.

Marzo 30
Día del servicio doméstico.
Maruja no tenía edad. De sus años de antes, nada contaba. De sus años de después, nada esperaba. No era linda, ni fea, ni más o menos. Caminaba arrastrando los pies, empuñando el plumero, o la escoba, o el cucharón. Despierta, hundía la cabeza entre los hombros. Dormida, hundía la cabeza entre las rodillas. Cuando le hablaban, miraba el suelo, como quien cuenta hormigas. Había trabajado en casas ajenas desde que tenía memoria. Nunca había salido de la ciudad de Lima. Mucho trajinó, de casa en casa, y en ninguna se hallaba. Por fin, encontró un lugar donde fue tratada como si fuera persona. A los pocos días, se fue. Se estaba encariñando.

Abril 5
Día de la luz.
Ocurrió en África, en Ifé, ciudad sagrada del reino de los yorubas, quizás un día como hoy, o quién sabe cuándo. Un viejo, ya muy enfermo, reunió a sus tres hijos, y les anunció: —Mis cosas más queridas serán de quien pueda llenar completamente esta sala. Y esperó afuera, sentado, mientras caía la noche. Uno de los hijos trajo toda la paja que pudo reunir, pero la sala quedó llena hasta la mitad. Otro trajo toda la arena que pudo juntar, pero la mitad de la sala quedó vacía. El tercer hijo encendió una vela. Y la sala se llenó

Abril 8
El hombre que nació muchas veces.
Hoy murió, en 1973, Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso, más conocido como Pablo Picasso. Había nacido en 1881. Y se ve que le gustó, porque siguió naciendo.

Abril 9
La buena salud.
En el año 2011, por segunda vez la población de Islandia dijo no a las órdenes del Fondo Monetario Internacional. El Fondo y la Unión Europea habían resuelto que los trescientos veinte mil habitantes de Islandia debían hacerse cargo de la bancarrota de los banqueros, y pagar sus deudas internacionales a doce mil euros por cabeza. Esta socialización al revés fue rechazada en dos plebiscitos: —Esa deuda no es nuestra deuda. ¿Por qué vamos a pagarla nosotros? En un mundo enloquecido por la crisis financiera, la pequeña isla perdida en las aguas del norte nos dio, a todos, una saludable lección de sentido común.

Abril 11
Miedos de comunicación.
En el día de hoy del año 2002, un golpe de Estado convirtió al presidente de los empresarios en presidente de Venezuela. Poco le duró la gloria. Un par de días después, los venezolanos, volcados a las calles, restituyeron al presi-dente elegido por sus votos. Las grandes televisoras y las radios de mayor difusión de Venezuela habían celebrado el golpe, pero no se enteraron de que la pueblada había devuelto a Hugo Chávez a su legítimo lugar. Por tratarse de una noticia desagradable, los medios de comunicación no la comunicaron.

Abril 12
La fabricación del culpable.
Un día como hoy del año 33, día más, día menos, Jesús de Nazaret murió en la cruz. Sus jueces lo condenaron por incitación a la idolatría, blasfemias y superstición abominable. Unos siglos después, los indios de las Américas y los herejes de Europa fueron condenados por esos mismos crímenes, exactamente los mismos, y en nombre de Jesús de Nazaret se les aplicó castigo de azote, horca o fuego.

Abril 22
Día de la tierra.
Einstein dijo, alguna vez: —Si las abejas desaparecieran, ¿cuántos años de vida le quedarían a la tierra? ¿Cuatro, cinco? Sin abejas no hay polinización, y sin polinización no hay plantas, ni animales, ni gente. Lo dijo en rueda de amigos. Los amigos se rieron. El no. Y ahora resulta que en el mundo hay cada vez menos abejas. Y hoy, Día de la tierra, vale la pena advertir que eso no ocurre por voluntad divina ni maldición diabólica, sino por el asesinato de los montes nativos y la proliferación de los bosques industriales; por los cultivos de exportación, que prohíben la diversidad de la flora; por los venenos que matan las plagas y de paso matan la vida natural; por los fertilizantes químicos, que fertilizan el dinero y esterilizan el suelo, y por las radiaciones de algunas máquinas que la publicidad impone a la sociedad de consumo.

Abril 23
La fama es puro cuento.
Hoy, Día del libro, no viene mal recordar que la historia de la literatura es una paradoja incesante.
¿Cuál es el episodio más popular de la Biblia? Adán y Eva mordiendo la manzana. En la Biblia, no está.
Platón nunca escribió su famosa frase: Sólo los muertos han visto cómo termina la guerra.
Don Quijote de La Mancha nunca dijo: Ladran, Sancho, señal que cabalgamos.
No fue dicha ni escrita por Voltaire su frase más conocida: No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo.
Georg Friedrich Hegel nunca escribió: Gris es la teoría, y verde el árbol de la vida.
Sherlock Holmes jamás dijo: Elemental, mi querido Watson.
En ninguno de sus libros, ni panfletos, Lenin escribió: El fin justifica los medios.
Bertolt Brecht no fue el autor de su poema más celebrado: Primero se llevaron a los comunistas/ pero a mí no me importó/ porque yo no era comunista…
Jorge Luis Borges no fue el autor de su más difundido poema: Si pudiera vivir nuevamente mi vida/ trataría de cometer más errores…

Abril 24
El peligro de publicar.
En el año 2004, el gobierno de Guatemala quebrantó por una vez la tradición de impunidad del poder, y oficialmente reconoció que Myrna Mack había sido asesinada por orden de la presidencia del país. Myrna había cometido una búsqueda prohibida. A pesar de las amenazas, se había metido en las selvas y las montañas donde deambulaban, exiliados en su propio país, los indígenas que habían sobrevivido a las matanzas militares. Y había recogido sus voces. En 1989, en un congreso de ciencias sociales, un an-tropólogo de los Estados Unidos se había quejado de la presión de las universidades que obligaban a producir continuamente: —En mi país —dijo—, si no publicas estás muerto. Y Myrna dijo: —En mi país, estás muerto si publicas. Ella publicó. La mataron a puñaladas.

Abril 26
Aquí no ha pasado nada.
Ocurrió en Chernobyl, Ucrania, en 1986. Fue la más grave catástrofe nuclear hasta entonces padecida en el mundo entero, pero los pájaros que huyeron y los gusanos que se hundieron bajo tierra fueron los únicos que informaron de la tragedia desde el primer instante. El gobierno soviético dictó orden de silencio. La lluvia radiactiva invadió buena parte de Europa y el gobierno seguía negando o callando. Un cuarto de siglo después, en Fukushima, estallaron varios reactores nucleares y el gobierno japonés también calló o negó las versiones alarmistas. Razón tenía el veterano periodista inglés Claude Cockburn cuando aconsejaba: —No creas nada hasta que sea oficialmente desmentido.

Abril 27
Las vueltas de la vida.
El Partido Conservador gobernaba Nicaragua cuando en este día de 1837 se reconoció a las mujeres el derecho de abortar si su vida corría peligro. Ciento setenta años después, en ese mismo país, los legisladores que decían ser revolucionarios sandinistas prohibieron el aborto en cualquier circunstancia, y así condenaron a las mujeres pobres a la cárcel o al cementerio.

Abril 28
Este inseguro mundo.
Hoy, Día de la seguridad en el trabajo, vale la pena advertir que hoy por hoy no hay nada más inseguro que el trabajo. Cada vez son más y más los trabajadores que despiertan, cada día, preguntando: —¿Cuántos sobraremos ? ¿Quién me comprará? Muchos pierden el trabajo y muchos pierden, trabajando, la vida: cada quince segundos muere un obrero, asesinado por eso que llaman accidentes de trabajo. La inseguridad pública es el tema preferido de los políticos que desatan la histeria colectiva para ganar elecciones. Peligro, peligro, proclaman: en cada esquina acecha un ladrón, un violador, un asesino. Pero esos políticos jamás denuncian que trabajar es peligroso, y es peligroso cruzar la calle, porque cada veinticinco segundos muere un peatón, asesinado por eso que llaman accidente de tránsito; y es peligroso comer, porque quien está a salvo del hambre puede sucumbir envenenado por la comida química; y es peligroso respirar, porque en las ciudades el aire puro es, como el silencio, un artículo de lujo; y también es peligroso nacer, porque cada tres segundos muere un niño que no ha llegado vivo a los cinco años de edad.

Abril 30
Las rondas de la memoria.
Esta tarde del año 1977, se reunieron por primera vez catorce madres de hijos desaparecidos. Desde entonces, buscaron juntas, juntas golpearon las puertas que no se abrían: —Todas por todas —decían. Y decían: —Todos son nuestros hijos. Miles y miles de hijos habían sido devorados por la dictadura militar argentina y más de quinientos niños habían sido repartidos como botín de guerra, y ni una palabra decían los diarios, las radios, ni los canales de televisión. Unos meses después de la primera reunión, tres de aquellas madres, Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Eugenia Ponce, desaparecieron también, como sus hijos, y como ellos fueron torturadas y asesinadas. Pero ya era imparable la ronda de los jueves. Los pañuelos blancos daban vueltas y más vueltas a la Plaza de Mayo, y al mapa del mundo.

Mayo 1
Día de los trabajadores.
Tecnología del vuelo compartido: el primer pato que levanta vuelo abre paso al segundo, que despeja el camino al tercero, y la energía del tercero alza al cuarto, que ayuda al quinto, y el impulso del quinto empuja al sexto, que presta viento al séptimo… Cuando se cansa, el pato que hace punta baja a la cola de la bandada y deja su lugar a otro, que sube al vértice de esa V que los patos dibujan en el aire. Todos se van turnando, atrás y adelante; y ninguno se cree superpato por volar adelante, ni subpato por marchar atrás.

Mayo 3
La deshonra.
A fines de 1979, las tropas soviéticas invadieron Afganistán. Según la explicación oficial, la invasión quería defender al gobierno laico que estaba intentando modernizar el país. Yo fui uno de los miembros del tribunal internacional que en Estocolmo se ocupó del tema, en el año 1981. Nunca olvidaré el momento culminante de aquellas sesiones. Daba su testimonio un alto jefe religioso, representante de los fundamentalistas islámicos, que en aquel entonces eran llamados freedom fighters, guerreros de la libertad, y ahora son terroristas. Aquel anciano tronó: —¡Los comunistas han deshonrado a nuestras hijas! ¡Les han enseñado a leer y a escribir!

Para que veas los mundos del mundo, cambia tus ojos. Para que los pájaros escuchen tu canto, cambia tu garganta.

Mayo 14
La deuda ajena.
En el día de hoy de 1948, nació el estado de Israel. Pocos meses después, ya había más de ochocientos mil palestinos expulsados, y más de quinientas aldeas demolidas. Esas aldeas, donde crecían los olivos, las higueras, los almendros y los árboles frutales, yacen sepultadas bajo las autopistas, los centros comerciales y los parques de diversiones. Son muertas sin nombre. El Comité de Nombres de las nuevas autoridades ha rebautizado el mapa. Ya poca Palestina queda. La implacable devoración del mapa invoca títulos de propiedad, generosamente otorgados por la Biblia, y se justifica por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió. La cacería de judíos fue, siempre, una costumbre europea; pero los palestinos pagan esa deuda ajena.

Mayo 15
Que mañana no sea otro nombre de hoy.
En el año 2011, miles de jóvenes, despojados de sus tasas y sus empleos, ocuparon las plazas y las calles de varias ciudades de España. Y la indignación se difundió. La buena salud resultó más contagiosa que las pestes, y las voces de los indignados atravesaron las fronteras dibujadas en los mapas. Así resonaron en el mundo: Nos dijeron “¡a la puta calle!”, y aquí estamos. Apaga la tele y enciende la calle. La llaman crisis, pero es estafa. No falta dinero: sobran ladrones. Los mercados gobiernan. Yo no los voté. Ellos toman decisiones por nosotros, sin nosotros. Se alquila esclavo económico. Estoy buscando mis derechos. ¿Alguien los ha visto? Si no nos dejan soñar, no los dejaremos dormir.

Mayo 16
Marche al manicomio.
Los meros y otros peces, los delfines, los cisnes, los flamencos, los albatros, los pingüinos, los bisontes, las avestruces, los osos koalas, los orangutanes y otros monos, las mariposas y otros insectos y muchos más parientes nuestros del reino animal tienen relaciones homosexuales, hembra con hembra, macho con macho, por un rato o para siempre. Menos mal que no son personas: se salvaron del manicomio. Hasta el día de hoy del año 1990, la homosexualidad integró la lista de enfermedades mentales de la Organi-zación Mundial de la Salud.

Mayo 19
El profeta Mark.
Mark Twain había anunciado: —Yo llegué con el cometa Halley, en 1835. El cometa volverá en 1910, y yo espero irme con él. Sin duda, el Todopoderoso ha dicho: “He aquí dos anormalidades inexplicables. Han llegado juntas, y juntas se irán”. El cometa visitó la tierra en estos días de 1910. Twain, impaciente, se había ido un mes antes.

Mayo 20
Un raro acto de cordura.
En 1998, Francia dictó la ley que redujo a treinta y cinco horas semanales el horario de trabajo. Trabajar menos, vivir más: Tomás Moro lo había soñado, en su Utopía, pero hubo que esperar cinco siglos para que por fin una nación se atreviera a cometer semejante acto de sentido común. Al fin y al cabo, ¿para qué sirven las máquinas si no es para reducir el tiempo de trabajo y ampliar nuestros espacios de libertad? ¿Por qué el progreso tecnológico tiene que regalarnos desempleo y angustia? Por una vez, al menos, hubo un país que se atrevió a desafiar tanta sinrazón. Pero poco duró la cordura. La ley de las treinta y cinco horas murió a los diez años.

Mayo 21
Día de la diversidad cultural.
En 1906, un pigmeo cazado en la selva del Congo llegó al zoológico del Bronx, en Nueva York. Fue llamado Ota Benga, y fue exhibido al público, en una jaula, junto con un orangután y cuatro chimpancés. Los expertos explicaban al público que este humanoide podía ser el eslabón perdido, y para confirmar esa sospecha lo mostraban jugando con sus hermanos peludos.

Mayo 23
La fabricación del poder.
En 1937 murió John D. Rockefeller, dueño del mundo, rey del petróleo, fundador de la Standard Oil Company. Había vivido casi un siglo. En la autopsia, no se encontró ningún escrúpulo.

Mayo 25
Herejías.
En el año 325, en la ciudad de Nicea, se celebró el primer concilio ecuménico de la cristiandad, convocado por el emperador Constantino. Durante los tres meses que duró el concilio, trescientos obispos aprobaron algunos dogmas necesarios en la lucha contra las herejías, y decidieron que la palabra herejía, del griego haíresis, que significaba elección, pasara a significar error. O sea: comete error quien elige libremente y desobedece a los dueños de la fe.

Mayo 28
Oswiecim.
En el día de hoy del año 2006, el papa Benedicto, sumo pontífice de la Iglesia Católica, paseó entre los jardines de la ciudad que se llama, en lengua polaca, Oswiecim. A cierta altura del paseo, el paisaje cambió. En lengua alemana, la ciudad de Oswiecim se llama Auschwitz. Y en Auschwitz, el Papa habló. Desde la fábrica de muerte más famosa del mundo, preguntó: —Y Dios, ¿dónde estaba? Y nadie le informó que Dios nunca había cambiado de domicilio. Y preguntó: —¿Por qué Dios se quedó callado? Y nadie le aclaró que quien se había quedado callada era la Iglesia, su Iglesia, que en nombre de Dios hablaba.

Junio 2
Los indios son personas.
En 1537, el papa Paulo III dictó la bula Sublimis Deus. La bula salió al choque contra quienes, deseando saciar su codicia, se atreven a afirmar que los indios deben ser dirigidos a nuestra obediencia, como si fueran animales, con el pretexto de que ignoran la fe católica. Y en defensa de los aborígenes del Nuevo Mundo, estableció que son verdaderos hombres, y como verdaderos hombres que son pueden usar, poseer y gozar libre y lícitamente de su libertad y del dominio de sus propiedades y no deben ser reducidos a servidumbre. En América, nadie se enteró.

Junio 5
La naturaleza no es muda.
La realidad pinta naturalezas muertas. Las catástrofes se llaman naturales, como si la naturaleza fuera el verdugo y no la víctima, mientras el clima se vuelve loco de remate y nosotros también. Hoy es el Día del medio ambiente. Un buen día para celebrar la nueva Constitución de Ecuador, que en el año 2008, por primera vez en la historia del mundo, reconoció a la naturaleza como sujeto de derecho. Suena raro esto de que la naturaleza tenga derechos, como si fuera persona. En cambio, suena de lo más normal que las grandes empresas de los Estados Unidos tengan derechos humanos. Y los tienen, por decisión de la Suprema Corte de Justicia, desde 1886. Si la naturaleza fuera banco, ya la habrían salvado.

Junio 10
Y un siglo después.
En estos días del año 2010, se abrió en Buenos Aires el debate sobre el proyecto de legalización del matrimonio homosexual. Sus enemigos lanzaron la guerra de Dios contra las bodas del Infierno, pero el proyecto fue venciendo obstáculos, a lo largo de un camino espinoso, hasta que el 15 de julio Argentina se convirtió en el primer país latinoamericano que reconoció la plena igualdad de todas y de todos en el arcoíris de la diversidad sexual. Fue una derrota de la hipocresía dominante, que invita a vivir obedeciendo y a morir mintiendo, y fue una derrota de la Santa Inquisición, que cambia de nombre pero siempre tiene leña para la hoguera.

Junio 12
La explicación del misterio.
En el año 2010, la guerra contra Afganistán confesó su porqué: el Pentágono reveló que en ese país había yacimientos que valían más de un millón de millones de dólares. Esos yacimientos no contenían talibanes. Contenían oro, cobalto, cobre, hierro y sobre todo litio, imprescindible en los teléfonos celulares y las com-putadoras portátiles.

Junio 13
Daños colaterales.
En estos días del año 2010 se supo que son cada vez más los soldados norteamericanos que se suicidan. Los suicidados están siendo casi tantos como los muertos en combate. Para resolver este problema, el Pentágono ha resuelto multiplicar a sus especialistas en salud mental, que integran el sector más promisorio de las fuerzas armadas. El mundo se está convirtiendo en un inmenso cuartel, y el inmenso cuartel se está convirtiendo en un manicomio del tamaño del mundo. En este manicomio, ¿quiénes son los locos? ¿Los soldados que se matan o las guerras que los mandan matar?

Junio 14
La bandera como disfraz.
En el día de hoy de 1982, la dictadura argentina perdió la guerra. Mansamente se rindieron, sin que se hicieran ni un tajito al afeitarse, los generales que habían jurado dar la vida por la recuperación de las islas Malvinas, usurpadas por el imperio británico. División militar del trabajo: estos heroicos violadores de mujeres atadas, estos valientes torturadores y ladrones de bebés y de todo lo que pudieron robar, se habían ocupado de las arengas patrioteras, mientras mandaban al matadero a los jóvenes reclutas de las provincias más pobres, que en aquellas lejanas islas del sur murieron de bala o de frío.

Junio 15
Una mujer cuenta.
Varios generales argentinos fueron sometidos ajuicio por sus hazañas cometidas en tiempos de la dictadura militar. Silvina Parodi, una estudiante acusada de ser protestona metelíos, fue una de las muchas prisioneras desaparecidas para siempre. Cecilia, su mejor amiga, ofreció testimonio, ante el tribunal, en el año 2008. Contó los suplicios que había sufrido en el cuartel, y dijo que había sido ella quien había dado el nombre de Silvina cuando ya no pudo aguantar más las torturas de cada día y cada noche: —Fui yo. Yo llevé a los verdugos a la casa donde estaba Silvina. Yo la vi salir, a los empujones, a culatazos, a patadas. Yo la escuché gritar. A la salida del tribunal, alguien se acercó y le preguntó, en voz baja: —Y después de eso, ¿cómo hizo usted para seguir viviendo? Y ella contestó, en voz más baja todavía: —¿Y quién le dijo a usted que yo estoy viva ?

Junio 21
Todos somos tú.
En el año 2001, resultó sorprendente el partido de fútbol entre los equipos de Treviso y Génova. Un jugador del Treviso, Akeem Omolade, africano de Nigeria, recibía frecuentes silbidos y rugidos burlones y cantitos racistas en los estadios italianos. Pero en el día de hoy, hubo silencio. Los otros diez jugadores del Treviso jugaron el partido con las caras pintadas de negro.

Junio 26
El reino del miedo.
Hoy es el Día contra la tortura.
Por trágica ironía, la dictadura militar del Uruguay nació al día siguiente, en 1973, y convirtió al país entero en una gran cámara de torturas. Los suplicios servían poco o nada para arrancar información, pero eran muy útiles para sembrar el miedo, y el miedo obligó a los uruguayos a vivir callando o mintiendo. En el exilio, recibí una carta anónima: Es jodido mentir, y es jodido acostumbrarse a mentir. Pero peor que mentir es enseñar a mentir. Yo tengo tres hijos.

Junio 27
Somos todos culpables.
El Directorium Inquisitorium, publicado por la Santa Inquisición en el siglo catorce, difundió las reglas del suplicio, y la más importante mandaba: Se torturará al acusado que vacila en sus respuestas.

Junio 29
El Más Acá.
Dizque dicen que hoy es el Día de san Pedro, y dicen que él tiene las llaves del Cielo. Vaya uno a saber. Fuentes bien informadas aseguran que el Cielo y el Infierno son nada más que dos nombres del mundo, y cada uno de nosotros los lleva adentro.

Julio 1
Un terrorista menos.
En el año 2008, el gobierno de los Estados Unidos decidió borrar a Nelson Mandela de la lista de terroristas peligrosos. Durante sesenta años, el africano más prestigioso del mundo había integrado ese tenebroso catálogo.

Practicó el amor al prójimo (empezando por las prójimas, decía).

Julio 6
Engáñame.
Hoy fue bautizado, en 1810, en Connecticut, un bebé llamado Phineas Barnum. Ya mayorcito, fundó el más famoso de los circos. El circo empezó siendo un museo de rarezas y mons-truosidades, donde acudían las multitudes: se inclinaban ante una esclava ciega, que tenía 161 años y había dado de mamar a George Washington; besaban la mano de Napoleón Bonaparte, que medía 64 centímetros de alto; y comprobaban que estaban bien pegaditos los hermanos siameses Chang y Eng, y que las tres sirenas del circo tenían auténticas colas de pez. Barnum fue el hombre más envidiado por los políticos profesionales de todos los tiempos. El llevó a la práctica, mejor que nadie, su gran descubrimiento: A la gente le encanta que la engañen.

Julio 11
La fabricación de lágrimas.
En 1941, todo Brasil lloraba el primer radioteatro: Crema dental Colgate presenta… “En busca de la felicidad” El drama había sido importado de Cuba y adaptado a la realidad nacional. Los personajes tenían dinero de sobra, pero eran desdichados. Cada vez que estaban a punto de alcanzar la felicidad, el Destino cruel echaba todo a perder. Así pasaron casi tres años, capítulo tras capítulo, y ni las moscas volaban cuando llegaba la hora de la novela. No había radios en algunas aldeas escondidas en el interior de Brasil. Pero siempre había alguien dispuesto a cabalgar unas cuantas leguas, escuchar el capítulo, memorizarlo bien y regresar al galope. Entonces el jinete contaba lo que había oído. Y su relato, mucho más largo que el original, convocaba a una multitud de vecinos ávidos por saborear las últimas desgracias, con ese impagable placer de los pobres cuando pueden sentir lástima por los ricos.

Julio 15
Una ceremonia de exorcismo.
En esta noche de 1950, víspera de la final del campeonato mundial de fútbol, Moacir Barbosa durmió arrullado por los ángeles. Él era el hombre más querido de todo Brasil. Pero al día siguiente, el mejor arquero del mundo pasó a ser un traidor a la patria: Barbosa no había sido capaz de atajar el gol uruguayo que arrebató a Brasil el trofeo mundial. Trece años después, cuando el estadio de Maracaná renovó sus arcos, Barbosa se llevó los tres palos donde aquel gol lo había humillado. Y partió los palos a golpes de hacha, y los quemó hasta hacerlos ceniza. El exorcismo no lo salvó de la maldición.

Julio 16
Mi querido enemigo.
Blanca era la camiseta de Brasil. Y nunca más fue blanca, desde que el Mundial de 1950 demostró que ese color daba desgracia. Doscientas mil estatuas de piedra en el estadio de Maracaná: el partido final había concluido, Uruguay era campeón del mundo, y el público no se movía. En la cancha deambulaban, todavía, algunos jugadores. Los dos mejores, Obdulio y Zizinho, se cruzaron. Se cruzaron, se miraron. Eran muy diferentes. Obdulio, el vencedor, era de hierro. Zizinho, el vencido, estaba hecho de música. Pero también eran muy parecidos: los dos habían jugado lastimados casi todo el campeonato, uno con el tobillo inflamado, el otro con la rodilla hinchada, y a ninguno se le había escuchado una queja. Al fin del partido, no sabían si darse un puñetazo o un abrazo. Años después, le pregunté a Obdulio: —¿Te ves con Zizinho ? —Sí. De vez en cuando. Cerramos los ojos y nos vemos.

Julio 23
Gemelos.
En 1944, en el paraíso turístico de Bretton Woods, se confirmó que estaban en gestación los hermanos gemelos que la humanidad necesitaba. Uno iba a llamarse Fondo Monetario Internacional y el otro, Banco Mundial. Como Rómulo y Remo, los gemelos fueron amamantados por la loba, y en la ciudad de Washington, cerquita de la Casa Blanca, encontraron residencia. Desde entonces, los dos gobiernan a los gobiernos del mundo. En países donde han sido votados por nadie, los gemelos imponen el deber de obediencia como fatalidad del destino: vigilan, amenazan, castigan, toman examen: —¿Te has portado bien ? ¿Has hecho los deberes?

Julio 25
Receta para difundir la peste.
En el siglo catorce, los fanáticos custodios de la fe católica declararon la guerra contra los gatos en las ciudades europeas. Los gatos, animales diabólicos, instrumentos de Satán, fueron crucificados, empalados, desollados vivos o arrojados a las llamas. Entonces las ratas, liberadas de sus peores enemigos, se hicieron dueñas de las ciudades. Y la peste negra, por las ratas trasmitida, mató a treinta millones de europeos.

Julio 26
Llueven gatos.
En la gran isla de Borneo, los gatos comían a las lagartijas, que comían a las cucarachas, y las cucarachas comían a las avispas, que comían a los mosquitos. El DDT no figuraba en el menú. A mediados del siglo veinte, la Organización Mundial de la Salud bombardeó la isla con descargas masivas de DDT, para combatir la malaria, y aniquiló los mosquitos y todo lo demás. Cuando las ratas se enteraron de que también los gatos habían muerto envenenados, invadieron la isla, devoraron los frutos de los campos y propagaron el tifus y otras calamidades. Ante el imprevisto ataque de las ratas, los expertos de la Organización Mundial de la Salud reunieron su comité de crisis y resolvieron enviar gatos en paracaídas. En estos días de 1960, decenas de felinos atravesaron el cielo de Borneo. Los gatos aterrizaron suavemente, ovacionados por los humanos que habían sobrevivido a la ayuda internacional.

Agosto 6
La bomba de Dios.
En 1945, mientras este día nacía, murió Hiroshima. En el estreno mundial de la bomba atómica, la ciudad y su gente se hicieron carbón en un instante. Los pocos sobrevivientes deambulaban, mutilados, sonámbulos, entre las ruinas humeantes. Iban desnudos, y en sus cuerpos las quemaduras habían estampado las ropas que vestían cuando la explosión. En los restos de las paredes, el fogonazo de la bomba atómica había dejado impresas las sombras de lo que hubo: una mujer con los brazos alzados, un hombre, un caballo atado… Tres días después, el presidente Harry Traman habló por radio. Dijo: —Agradecemos a Dios que haya puesto la bomba en nuestras manos, y no en manos de nuestros enemigos; y le rogamos que nos guíe en su uso de acuerdo con sus caminos y sus propósitos.

Agosto 7
Espíame.
En 1876, nació Mata Hari. Suntuosos lechos fueron sus campos de batalla en la primera guerra mundial. Altos jefes militares y políticos de mucho poder sucumbieron al encanto de sus armas, y le confiaron secretos que ella vendía a Francia, Alemania o a quien mejor le pagara. En 1917, fue condenada a muerte. La espía más deseada del mundo lanzó besos de adiós al pelotón de fusilamiento. Ocho de los doce soldados erraron el tiro.

Agosto 8
Maldita América.
Hoy murió, en 1553, el médico y escritor italiano Girolamo Fracastoro. Entre otras enfermedades contagiosas, Fracastoro había investigado la sífilis, y había llegado a la conclusión de que esa enfermedad europea no provenía de los indios de las Américas. En nuestros días, Moacyr Scliar, brasileño, colega de Fracastoro en la ciencia y en las letras, también desmiente el origen de la presunta maldición americana: desde antes de la conquista del Nuevo Mundo ya los franceses llamaban a la sífilis el mal italiano, y los italianos la llamaban el mal francés; los holandeses y los portugueses la llamaban enfermedad española; era enfermedad portuguesa para los japoneses, enfermedad alemana para los polacos y enfermedad polaca para los rusos, y los persas creían que era peste de los turcos.

Agosto 11
Familia.
Según se sabe en el África negra y en la América indígena, tu familia es tu aldea completa, con todos sus vivos y sus muertos. Y tu parentela no termina en los humanos. Tu familia también te habla en la crepitación del fuego, en el rumor del agua que corre, en la respiración del bosque, en las voces del viento, en la furia del trueno, en la lluvia que te besa y en el canterío de los pájaros que saludan tus pasos.

Agosto 12
Atletos y atletas.
En 1928, culminaron las olimpíadas de Amsterdam. Tarzán, alias Johnny Weissmuller, fue campeón de natación, y Uruguay, campeón de fútbol. Y por primera vez la llama olímpica, encendida en una torre, acompañó las jomadas del principio al fin. Pero estos juegos resultaron memorables por otra novedad: por primera vez, participaron mujeres. Nunca, en toda la historia de las olimpíadas, desde Grecia en adelante, se había visto nada igual. En las olimpíadas griegas, las mujeres tenían prohibido competir, y ni siquiera podían asistir a los espectáculos. Y el fundador de las olimpíadas modernas, el Barón de Coubertin, se opuso a la presencia femenina mientras duró su reinado: —Para ellas, la gracia, el hogar y los hijos. Para ellos, la competición deportiva.

Agosto 15
La perla y la corona.
Winston Churchill había anunciado: —Es alarmante y nauseabundo ver a este señor Gandhi, este maligno y fanático subversivo… La verdad es que tarde o temprano tendremos que hacerle frente, a él y a todos los que lo apoyan, y finalmente aplastarlos. De nada vale tratar de calmar al tigre dándole comida de gato. Y no tenemos la menor intención de abandonar la más brillante y preciosa perla de nuestra corona, gloria y poder del Imperio Británico. Pero algunos años después, la perla abandonó la corona. En el día de hoy de 1947, la India conquistó su independencia. El duro camino hacia la libertad se había abierto en 1930, cuando Mahatma Gandhi, escuálido, casi desnudo, llegó a una playa del océano índico. Era la marcha de la sal. Habían sido poquitos cuando la marcha partió, pero una multitud llegó a destino. Y cada uno recogió un puñado de sal y la llevó a la boca, y así cada uno violó la ley británica, que prohibía que los hindúes consumieran la sal de su propio país.

Agosto 16
Las semillas suicidas.
Desde hace unos trescientos sesenta millones de años, las plantas vienen produciendo semillas fecundas, que generan nuevas plantas y nuevas semillas, y nunca han cobrado nada por ese favor que nos hacen. Pero en 1998, fue otorgada a la empresa Delta and Pine la patente que santifica la producción y la venta de semillas estériles, que obligan a comprar nuevas semillas en cada siembra. A mediados de agosto del año 2006, la empresa Monsanto, de sacro nombre, se adueñó de la Delta and Pine, y también de la patente. Así Monsanto consolidó su poder universal: las semillas estériles, llamadas semillas suicidas o semillas Terminator, integran el muy lucrativo negocio que también obliga a comprar herbicidas, pesticidas y otros venenos de la farmacia transgénica. En la Pascua del año 2010, pocos meses después del terremoto, Haití recibió un gran regalo de Monsanto: sesenta mil bolsas de semillas producidas por la industria química. Los campesinos se juntaron para recibir la ofrenda, y quemaron todas las bolsas en una inmensa hoguera.

Agosto 20
La mano de obra celestial.
En la sierra ecuatoriana, se alza la iglesia de Licto. Esta fortaleza de la fe fue reconstruida, con piedras gigantescas, mientras nacía el siglo veinte. Como ya no había esclavitud, o eso decía la ley, indios libres cumplieron la tarea: cargaron las piedras a sus espaldas, desde una cantera lejana, a varias leguas de allí, y unos cuantos dejaron la vida en el camino de quebradas profundéis y senderos angostos. Los curas cotizaban en piedras la salvación de los pe-cadores. Cada bautismo se pagaba con veinte bloques y veinticinco costaba una boda. Quince piedras era el precio de un entierro. Si la familia no las entregaba, el difunto no entraba al cementerio: se lo enterraba en tierra mala, y de ahí marchaba derechito al Infierno.

Agosto 21
La división del trabajo.
En la universidad norteamericana de Stanford se realizó un revelador experimento sobre la relación entre el hombre y su función. Los psicólogos reclutaron algunos estudiantes blancos, de buena educación, buena conducta y buena salud física y mental. El vuelo de una moneda decidió quién sería carcelero y quién sería prisionero en una cárcel ficticia, inventada en los sótanos de la universidad. Los prisioneros, desarmados, eran números sin nombres. Los carceleros, nombres sin números, llevaban cachiporras. Parecía un juego, pero desde el primer día los que hacían el papel de carceleros empezaron a sentirle el gustito. El permiso para ir al baño sólo se otorgaba tras mucho rogar, los presos dormían desnudos en el piso de hormigón, y en celdas de castigo, sin comer ni beber, pagaban la insolencia de hablar en voz alta. Golpes, insultos, humillaciones: poco duró el experimento. No más que una semana. En el día de hoy de 1971, se dio por concluido.

Agosto 28
“Yo tengo un sueño”.
En este día de 1963, ante un inmenso gentío que cubría las calles de Washington, el pastor Martin Luther King soñó en voz alta: —Sueño que algún día mis hijos no serán juzgados por el color de su piel, sueño que algún día toda llanura se elevará y toda montaña encogerá… Por entonces, el FBI dictaminó que King era el negro más peligroso para el futuro de esta nación, y numerosos espías perseguían paso a paso sus días y sus noches. Pero él siguió denunciando la humillación racial y la guerra de Vietnam, que convertía a los negros en carne de cañón, y sin pelos en la lengua decía que su país era el mayor proveedor de violencia en el mundo. En 1968, una bala le partió la cara.

Agosto 29
Hombre de color.
Querido hermano blanco: Cuando yo nací, era negro. Cuando crecí, era negro. Cuando me da el sol, soy negro. Cuando estoy enfermo, soy negro. Cuando muera, seré negro. Y mientras tanto, tú: Cuando naciste, eras rosado. Cuando creciste, fuiste blanco. Cuando te da el sol, eres rojo. Cuando sientes frío, eres azul. Cuando sientes miedo, eres verde. Cuando estás enfermo, eres amarillo. Cuando mueras, serás gris. Entonces, ¿cuál de nosotros dos es un hombre de color? (De Léopold Senghor, poeta de Senegal)

Agosto 30
Día de los desaparecidos.
Desaparecidos: los muertos sin tumba, las tumbas sin nombre. Y también: los bosques nativos, las estrellas en la noche de las ciudades, el aroma de las flores, el sabor de las frutas, las cartas escritas a mano, los viejos cafés donde había tiempo para perder el tiempo, el fútbol de la calle, el derecho a caminar, el derecho a respirar, los empleos seguros, las jubilaciones seguras, las casas sin rejas, las puertas sin cerradura, el sentido comunitario y el sentido común.

Septiembre 8
Día de la alfabetización.
Sergipe, nordeste del Brasil: Paulo Freire inicia una nueva jomada de trabajo con un grupo de campesinos muy pobres, que se están alfabetizando. —¿ Cómo estás, Joáo ? Joáo calla. Estruja su sombrero. Largo silencio, y por fin dice: —No pude dormir. Toda la noche sin pegar los ojos. Más palabras no le salen de la boca, hasta que murmura: —Ayer yo escribí mi nombre por primera vez.

Septiembre 14
La independencia como medicina preventiva.
En la noche de hoy de 1821, unos poquitos caballeros redactaron el Acta de Independencia de Centroamérica, que solemnemente firmaron en la mañana siguiente. El Acta dice, o más bien confiesa, que había que declarar sin demora la independencia, para prevenir las consecuencias que serían terribles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo.

Septiembre 15
¡Adopte un banquerito!
En el año 2008, se fue a pique la Bolsa de Nueva York. Días histéricos, días históricos: los banqueros, que son los más peligrosos asaltantes de bancos, habían desvalijado sus empresas, aunque jamás fueron filmados por las cámaras de vigilancia y ninguna alarma sonó. Y ya no hubo manera de evitar el derrumbe general. El mundo entero se desplomó, y hasta la luna tuvo miedo de perder su trabajo y verse obligada a buscar otro cielo. Los magos de Wall Street, expertos en la venta de castillos en el aire, robaron millones de casas y de empleos, pero sólo un banquero fue a la cárcel. Los demás imploraron a gritos una ayudita por amor de Dios y recibieron, por mérito de sus afanes, la mayor recompensa jamás otorgada en la historia humana. Ese dineral hubiera alcanzado para dar de comer a todos los hambrientos del mundo, con postre incluido, de aquí a la eternidad. A nadie se le ocurrió la idea.

Septiembre 22
Día sin autos.
Los ecologistas y otros irresponsables proponen que por un día, en el día de hoy, los automóviles desaparezcan del mundo. ¿Un día sin autos? ¿Y si el ejemplo se contagia y ese día pasa a ser todos los días? Dios no lo quiera, y el Diablo tampoco. Los hospitales y los cementerios perderían su más numerosa clientela. Las calles se llenarían de ridículos ciclistas y patéticos peatones. Los pulmones ya no podrían respirar el más sabroso de los venenos. Las piernas, que se han olvidado de caminar, tropezarían con cualquier piedrita. El silencio aturdiría los oídos. Las autopistas serían deprimentes desiertos. Las radios, las televisiones, las revistas y los periódicos perderían a sus más generosos anunciantes. Los países petroleros quedarían condenados a la miseria. El maíz y la caña de azúcar, ahora convertidos en comida de autos, regresarían al humilde plato humano.

Septiembre 27
Pompas fúnebres.
Durante las once presidencias de Antonio López de Santa Anna, México perdió la mitad de su territorio y el presidente perdió una pierna. Medio México fue almorzado por el vecino del norte, al cabo de algunas batallas y a cambio de quince millones de dólares, y la pierna, caída en combate, fue enterrada en el día de hoy de 1842, con honores militares, en el cementerio Santa Paula. El presidente, llamado Héroe, Águila, Benemérito, Guerrero Inmortal, Padre de la Patria, Alteza Serenísima, Napoleón del Oeste y César Mexicano, vivía en una mansión de Xalapa, que más bien parecía un palacio de Versalles. El presidente había traído de París todos los muebles y los adornos y los adornitos. En el dormitorio tenía un enorme espejo, curvilíneo, que mejoraba a quien en él se contemplara. Cada mañana, al despertar, se paraba ante el mágico espejo que le devolvía la imagen de un caballero alto y apuesto. Y honesto.

Octubre 8
Los tres.
En 1967, mil setecientos soldados acorralaron al Che Guevara y a sus poquitos guerrilleros en Bolivia, en la Quebrada del Yuro. El Che, prisionero, fue asesinado al día siguiente. En 1919, Emiliano Zapata había sido acribillado en México. En 1934, mataron a Augusto César Sandino en Nicaragua. Los tres tenían la misma edad, estaban por cumplir cuarenta años. Los tres cayeron a balazos, a traición, en emboscada. Los tres, latinoamericanos del siglo veinte, compartieron el mapa y el tiempo. Y los tres fueron castigados por negarse a repetir la historia.

Octubre 10
El Padrino.
Según me contaron mis amigos sicilianos, don Genco Russo, capo dei capi de la mafia, llegó a la cita con una estudiada demora de dos horas y media. En Palermo, en el hotel Solé, lo esperaba Frank Sinatra. Y en este mediodía de 1963, el ídolo de Hollywood rindió pleitesía al monarca de Sicilia: Frank Sinatra se arrodilló ante don Genco y le besó la mano derecha. En el mundo entero, Sinatra era La Voz, pero en la tierra de sus antepasados, más importante que la voz era el silencio. El ajo, símbolo del silencio, es uno de los cuatro alimentos sagrados en la misa de la mesa mañosa: los otros son el pan, símbolo de la unión; la sal, emblema del coraje, y el vino, que es la sangre.

Octubre 12
El Descubrimiento
En 1492, los nativos descubrieron que eran indios, descubrieron que vivían en América, descubrieron que estaban desnudos, descubrieron que existía el pecado, descubrieron que debían obediencia a un rey y a una reina de otro mundo y a un dios de otro cielo,
y que ese dios había inventado la culpa y el vestido y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja.

Octubre 14
Una derrota de la Civilización.
En el año 2002, cerraron sus puertas los ocho restoranes de McDonald’s en Bolivia. Apenas cinco años había durado esta misión civilizadora. Nadie la prohibió. Simplemente ocurrió que los bolivianos le dieron la espalda, o mejor dicho: se negaron a darle la boca. Estos ingratos se negaron a reconocer el gesto de la empresa más exitosa del planeta, que desinteresadamente honraba al país con su presencia. El amor al atraso impidió que Bolivia se pusiera al día con la comida chatarra y los vertiginosos ritmos de la vida moderna. Las empanadas caseras derrotaron al progreso. Los bolivianos siguen comiendo sin apuro, en lentas cere-monias, tozudamente apegados a los antiguos sabores nacidos en el fogón familiar. Se ha ido, para nunca más volver, la empresa que en el mundo entero se dedica a dar felicidad a los niños, a echar a los trabajadores que se sindicalizan y a multiplicar a los gordos

Octubre 20
El profeta Yale.
En 1843, Linus Yale patentó la cerradura más invulnerable de todas, inspirada en un invento egipcio de hacía cuatro mil años. A partir de entonces, Yale aseguró las puertas y los portones de todos los países, y fue el mejor guardián del derecho de propiedad. En nuestros días, las ciudades, enfermas de pánico, son cerraduras gigantescas. Las llaves están en pocas manos.

Octubre 21
Estallaos los unos a los otros.
Allá por el año 630 y pico, un célebre médico y alquimista chino llamado Sun Simiao mezcló nitrato de potasio, salitre, azufre, carbón de leña, miel y arsénico. Estaba buscando el elixir de la vida eterna. Encontró un instrumento de muerte. En 1867, el químico sueco Alfred Nobel patentó la dinamita en su país. En 1876, patentó la gelignita. En 1895, creó el Premio Nobel de la Paz. Como su nombre lo indica, el premio nació destinado a recompensar a los militantes pacifistas. Lo financió una fortuna cosechada en los campos de batalla.

Octubre 30
¡Se vienen los marcianos!
En 1938, aterrizaron las naves espaciales en las costas de los Estados Unidos, y los marcianos se lanzaron al ataque. Tenían tentáculos feroces, enormes ojos negros que arrojaban rayos ardientes, y una babeante boca en forma de V. Muchos despavoridos ciudadanos salieron a las calles, envueltos en toallas mojadas para protegerse del gas venenoso que los marcianos emitían, y muchos más prefirieron encerrarse a trancas y retrancas, bien armados, en espera del combate final. Orson Welles había inventado esta invasión extraterrestre, y la había trasmitido por radio. La invasión era mentira, pero el miedo era verdad. Y el miedo continuó: los marcianos fueron rusos, coreanos, vietnamitas, cubanos, nicaragüenses, afganos, iraquíes, iraníes…

Octubre 31
Los abuelos de las caricaturas políticas.
En el año 1517, el monje alemán Martín Lutero clavó sus palabras de desafío en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg. Gracias a un invento llamado imprenta, esas palabras no se quedaron allí. Las tesis de Lutero llegaron a las calles y a las plazas y entraron en las casas, las tabernas y los templos de Alemania y más allá. La fe protestante estaba naciendo. Lutero atacaba la ostentación y el despilfarro de la Iglesia de Roma, la venta de entradas al Paraíso, la hipócrita soltería de los sacerdotes… No sólo por palabras se difundían estas herejías. También por imágenes, que llegaban a más gente, porque pocos sabían leer pero todos eran capaces de ver. Los grabados que ayudaron a difundir las protestas de Lutero, obras de Lucas Cranach, Hans Holbein y otros artistas, no eran muy amables, que digamos: el Papa apa-recía como un monstruoso becerro de oro, o un burro con tetas de mujer y rabo de Diablo, o era un gordo muy enjoyado que caía de cabeza a las llamas del infierno. Estos filosos instrumentos de propaganda religiosa, que tanto ayudaron a la difusión masiva de la rebelión luterana, fundaron, sin saberlo, las caricaturas políticas de nuestro tiempo.

Noviembre 1
Cuidado con los bichos
En 1986, la peste de las vacas locas golpeó a los británicos, y más de dos millones de vacas, sospechosas de contagiosa demencia, fueron castigadas con la pena capital. En 1997, la gripe del pollo, difundida desde Hong Kong, sembró el pánico y condenó a un millón y medio de aves a la muerte precoz. En el año 2009, estalló en México y en los Estados Unidos la gripe porcina, y el planeta entero tuvo que enmascararse contra la peste. Millones de cerdos, no se sabe cuántos, fueron sacrificados por toser o estornudar. ¿Quién tiene la culpa de las pestes humanas? Los animales. Así de simple. En cambio, están libres de toda sospecha los gigantes del agronegocio mundial, esos aprendices de brujos que convierten los alimentos en bombas químicas de alta peligrosidad.

Noviembre 2
Día de los difuntos.
En México, los vivos invitan a los muertos, en la noche de hoy de cada año, y los muertos comen y beben y bailan y se ponen al día con los chismes y las novedades del vecindario. Pero al fin de la noche, cuando las campanas y la primera luz del alba les dicen adiós, algunos muertos se hacen los vivos y se esconden en las enramadas y entre las tumbas del camposanto. Entonces la gente los corre a escobazos: ya vete de una vez, ya déjanos en paz, no queremos verte hasta el año que viene. Es que los difuntos son muy quedados. En Haití, una antigua tradición prohíbe llevar el ataúd en línea recta al cementerio. El cortejo lo conduce en zig-zag y dando muchas vueltas, por aquí, por allá y otra vez por aquí, para despistar al difunto y que ya no pueda encontrar el camino de regreso a casa. En Haití, como en todas partes, los muertos son muchísimos más que los vivos. La minoría viviente se defiende como puede.

Noviembre 5
Una enfermedad llamada trabajo.
En 1714 murió, en Padua, Bernardino Ramazzini. Era un médico raro, que empezaba preguntando: —¿En qué trabaja usted ? A nadie se le había ocurrido que eso podía tener alguna importancia. Su experiencia le permitió escribir el primer tratado de medicina del trabajo, donde describió, una por una, las enfermedades frecuentes en más de cincuenta oficios. Y comprobó que había pocas esperanzas de curación para los obreros que comían hambre, sin sol y sin descanso, en talleres cerrados, irrespirables y mugrientos.

Noviembre 6
El rey que no fue.
El rey Carlos II nació en Madrid, en 1661. En sus cuarenta años de vida, nunca consiguió pararse sobre sus pies, ni hablar sin babearse, ni sostener la corona en su cabeza jamás visitada por ninguna idea. Carlos era nieto de su tía, su madre era sobrina de su padre y su bisabuelo era tío de su bisabuela: los Habsburgo eran de quedarse en casa. Tanta devoción familiar acabó con ellos. Cuando Carlos murió, con él murió su dinastía en España.

Noviembre 10
Día de la ciencia.
El médico brasileño Drauzio Varella ha comprobado que el mundo invierte cinco veces menos dinero en la cura del mal de Alzheimer que en estímulos para la sexualidad masculina y en siliconas para la belleza femenina. —De aquí a unos años —profetizó—, tendremos viejas de tetas grandes y viejos de penes duros, pero ninguno de ellos recordará para qué sirven.

Noviembre 11
Fiódor Dostoievski nació dos veces.
Por primera vez nació en Moscú, en el día de hoy de 1821. A fines del año 1849, nació de nuevo, en San Petersburgo. Dostoievski llevaba ocho meses preso, esperando su fusilamiento. Al principio, no quería que ocurriera nunca. Después, aceptaba que ocurriera cuando tuviera que ocurrir. Y por fin quería que ocurriera cuanto antes, que ocurriera ya, porque peor que la muerte era la espera. Y así fue hasta la madrugada en que él y los demás condenados arrastraron sus cadenas hasta la plaza Se- menovsk, a orillas del río Neva. Y la voz de mando mandó, y al primer grito los fusila- dores vendaron los ojos de sus víctimas. Al segundo grito, se escuchó el clic-clac de la carga de las armas. Al tercer grito, Apunten, sonaron súplicas, gemidos, algún llanto; y después, silencio. Y silencio. Y más silencio, hasta que en ese silencio de nunca acabar se escuchó que el zar de todas las Rusias, en magnánimo gesto, había enviado su perdón.

Noviembre 14
La mamá de las periodistas.
En la mañana de hoy de 1889, Nellie Bly emprendió su viaje. Julio Verne no creía que esta mujercita linda pudiera dar la vuelta al mundo, ella sola, en menos de ochenta días. Pero Nellie abrazó el planeta en setenta y dos días, mientras iba publicando, crónica tras crónica, lo que veía y vivía. Este no era el primer desafío de la joven periodista, ni fue el último. Para escribir sobre México, se mexicanizó tanto que el gobierno de México, asustado, la expulsó. Para escribir sobre las fábricas, trabajó de obrera. Para escribir sobre las cárceles, se hizo arrestar por robo. Para escribir sobre los manicomios, simuló locura, y tan bien actuó que los médicos la declararon loca de remate; y así pudo denunciar los tratamientos psiquiátricos que padeció, capaces de volver loca a cualquiera. Cuando Nellie tenía veinte años, en Pittsburgh, el periodismo era cosa de hombres. En aquel entonces, ella cometió la insolencia de publicar sus primeras crónicas. Treinta años después publicó las últimas, esquivando balas en la línea de fuego de la primera guerra mundial.

Noviembre 21
El partido más triste de la historia.
En 1973, Chile era un país prisionero de la dictadura militar, y el Estadio Nacional se había convertido en campo de concentración y en cámara de torturas. La selección chilena iba a disputar, contra la Unión Soviética, un partido decisivo para clasificar a la Copa del Mundo. La dictadura de Pinochet decidió que el partido debía disputarse en el Estadio Nacional, sí o sí. Los presos que el estadio encerraba fueron trasladados de apuro y las máximas autoridades del fútbol mundial inspeccionaron la cancha, césped impecable, y dieron su bendición. La selección soviética se negó a jugar. Asistieron dieciocho mil entusiastas, que pagaron entrada y ovacionaron el gol que Francisco Valdés metió en el arco vacío. La selección chilena jugó contra nadie.

Noviembre 24
Abuela.
En 1974, sus huesos aparecieron en las colinas pedregosas de Etiopía. Sus descubridores la llamaron Lucy. Gracias a la tecnología más avanzada, pudieron calcularle la edad, unos tres millones ciento setenta y cinco mil años, día más, día menos, y también la estatura: era más bien bajita, medía un metro y poco. Lo demás fue deducido, o quizás adivinado: tenía el cuerpo bastante peludo, ya no caminaba en cuatro patas pero se balanceaba en andares de chimpancé, con las manos casi rozando el suelo, y más que el suelo le gustaban las copas de los árboles. Quizás había muerto ahogada en un río. Quizás huía de un león o de algún otro desconocido que se mostró interesado por ella. Había nacido mucho antes que el fuego y la palabra, pero quizás hablaba ya un lenguaje de gestos y ruidos que quizá decían, o querían decir, pongamos por caso, tengo frío, tengo hambre, no me dejen sola.

Noviembre 30
Cita en el Paraíso.
En el año 2010, se inició otra conferencia mundial, la mil y una, en defensa del medio ambiente. Como de costumbre, los exterminadores de la naturaleza le recitaron poemas de amor. Ocurrió en Cancún. Mejor lugar, imposible. A primera vista, Cancún es una tarjeta postal, pero esta vieja aldea de pescadores se ha convertido, en el último medio siglo, en un modernoso y gigantesco hotel de treinta mil habitaciones, que en el camino de su prosperidad ha aplastado los médanos, los lagos, las playas vírgenes, los bosques vírgenes, los manglares y todos los obstáculos que la naturaleza oponía a su exitoso desarrollo. Hasta la arena de las playas ha sido sacrificada, y ahora Cancún compra arena ajena.

Diciembre 1
Adiós a las armas.
El presidente de Costa Rica, don Pepe Figueres, había dicho: —Aquí lo único que anda mal es todo. Y en el año 1948, suprimió las fuerzas armadas. Muchos anunciaron el fin del mundo, o por lo menos el fin de Costa Rica. Pero el mundo siguió girando, y Costa Rica se salvó de las guerras y los golpes de Estado.

A veces preguntaba, sorprendido: —¿No tienes enemigos? ¿Cómo que no? ¿Es que jamás dijiste la verdad, ni jamás amaste la justicia?

Diciembre 12
Tonantzin se llama Guadalupe.
Mucho después de engendrar a Jesús, la Virgen María viajó a México. Llegó en el año 1531. Se presentó llamándose Virgen de Guadalupe, y por afortunada casualidad la visita ocurrió en el exacto sitio donde tenía su templo Tonantzin, la diosa madre de los aztecas. La Virgen de Guadalupe pasó a ser, desde entonces, la encarnación de la nación mexicana: Tonantzin vive en la Virgen, y México y Jesús tienen la misma madre. En México, como en toda América, los dioses prohibidos se han metido en las divinidades católicas, por los caminos del aire, y en sus cuerpos residen. Tlaloc llueve en san Juan Bautista, y en san Isidro Labrador florece Xochipilli. Tata Dios es el Padre Sol. Tezcatlipoca, Jesús crucificado, señala desde la cruz los cuatro rumbos donde soplan los vientos del universo indígena.

Diciembre 17
La llamita.
En esta mañana del año 2010, Mohamed Bouazizi venía arrastrando, como todos los días, su carrito de frutas y verduras en algún lugar de Túnez. Como todos los días, llegaron los policías, a cobrar el peaje por ellos inventado. Pero esta mañana, Mohamed no pagó. Los policías lo golpearon, le volcaron el carrito y pisotearon las frutas y verduras desparramadas en el suelo. Entonces Mohamed se regó con gasolina, de la cabeza a los pies, y se prendió fuego. Y esa fogata chiquita, no más alta que cualquier vendedor callejero, alcanzó en pocos días el tamaño de todo el mundo árabe, incendiado por la gente harta de ser nadie.

Diciembre 19
Otra exiliada.
Afines de 1919, doscientos cincuenta extranjeros indeseables partieron del puerto de Nueva York, con prohibición de regresar a los Estados Unidos. Entre ellos, marchó al exilio Emma Goldman, extranjera de alta peligrosidad, que había estado presa varias veces por oponerse al servicio militar obligatorio, por difundir métodos anticonceptivos, por organizar huelgas y por otros atentados contra la seguridad nacional. Algunas frases de Emma: La prostitución es el más alto triunfo del puritanismo. ¿Hay acaso algo más terrible, más criminal, que nuestra glorificada y sagrada función de la maternidad? El Reino de los Cielos ha de ser un lugar terriblemente abu-rrido si los pobres de espíritu viven allí. Si el voto cambiara algo, sería ilegal. Cada sociedad tiene los delincuentes que merece. Todas las guerras son guerras entre ladrones demasiado cobardes para luchar, que mandan a otros a morir por ellos.

Diciembre 24
¡Milagro!
En la Nochebuena de 1991, murió la Unión Soviética y en su pesebre nació el capitalismo ruso. La nueva fe hizo el milagro: por ella iluminados, los funcionarios se hicieron empresarios, los dirigentes del Partido Comunista cambiaron de religión y pasaron a ser ostentosos nuevos ricos, que pusieron bandera de remate al Estado y compraron a precio de banana todo lo comprable en su país y en el mundo. Ni los clubes de fútbol se salvaron.

Diciembre 25
El viaje del sol.
Jesús no podía festejar su cumpleaños, porque no tenía día de nacimiento. En el año 354, los cristianos de Roma decidieron que él había nacido el 25 de diciembre. Ese día, los paganos del norte del mundo celebraban el fin de la noche más larga del año y la llegada del dios Sol, que venía a romper las tinieblas. El dios Sol había llegado a Roma desde Persia. Se llamaba Mitra. Pasó a llamarse Jesús.

Cuando Dios dice no

Leith Anderson

Cuando Dios dice no

Cuando Dios dice no


¿Por qué las oraciones no son contestadas, o por qué no se concede mi petición? ¿Por qué tarda tanto en llegar una respuesta? Son sólo algunas de las interrogantes que durante la vida nos hacemos respecto a nuestras necesidades puestas en oración. El autor nos da algunas posibles respuestas y nos encamina más bien a tener una mejor relación con el Creador, que sea independiente de si nuestras necesidades son cubiertas o no. Además, cada capítulo termina con un modelo de oración que se puede aplicar al tema respectivo. Calificación de 10. Muy inspirador y necesario para estos tiempos que corren.

En defensa de Dios, los cristianos explican que siempre responde pero que sus réplicas pueden caer en tres categorías (1) «Sí», (2) «No» o (3) «Luego». El «Sí» se nos dificulta poco. ¡Es una respuesta que deleita! Rápida y correctamente les contamos a la mayor cantidad posible de personas que experimentamos una «verdadera respuesta a la oración», aunque algunas veces nuestras celebraciones parece que nos asignan más crédito por nuestro orar que lo que le damos a Dios por responder. Nuestros problemas son con el «No» y el «Luego». Algunos cristianos profesantes abandonan su fe porque Dios no les respondió como querían o como lo esperaban.

Reconozco que tengo mis dudas y mis luchas con las oraciones no contestadas, no al punto de unirme a las filas de los que abandonan a Dios, pero sí al de expresarle a Dios cuán profundamente me frustra. Casi todos los días, por más de veinte años oro la misma petición: que Dios realice su gran bien en la vida de una persona amada en particular.

Job fue uno de los mejores hombres. Merece ser recordado en la Biblia por su consagración, carácter, éxito y fama. Es irónico que en vez de eso se le recuerde más por su dolor.

Si Job me hubiera pedido ayuda, lo habría ayudado como hubiera podido. Pero se la pidió a Dios. Dios pudo haberlo ayudado en un sinnúmero de maneras. Pero Dios dijo que no.

Como pastor he estado cerca cuando los padres escuchan a Dios decir no. El silencio del cielo puede ser ensordecedor. La muerte de un niño es más espantosa de lo que jamás pudiera describirse, una combinación incomprensible de pérdida de vida, sueños incumplidos y descorazonamiento doloroso, envuelto en un profundo sentimiento de que se rompe el orden esencial de las generaciones (se supone que los niños entierren a los padres, no al revés). He llorado con padres que lucharon no por encontrar explicaciones de la muerte de un niño, sino por la explicación de sus incapacidades y disfunciones. Se culpan a sí mismos si la imperfección es genética, como si pudieran controlar el comportamiento inesperado de sus genes. Se autoincriminan de que «se hubiera podido hacer algo más», preguntándose mil veces qué habría pasado. Los padres se culpan a sí mismos cuando el producto de sus mejores sueños en el mejor de los hogares termina en un tribunal juvenil, un hijo pródigo. Se autoincriminan por las malas elecciones de los hijos adultos, como si la influencia de los padres tuviera la responsabilidad de todo lo que su progenie haga. Les recuerdo gentilmente que aun el padre perfecto tuvo niños que pecaron y murieron. Ni siquiera al mejor de los padres se le garantizan resultados perfectos. Algunas veces parece que las palabras los consuelan. Muchas otras las pasan por alto como jerga teológica impotente contra los dolores más duros de la vida.

Dios no actúa de la manera que queremos. No siempre da la respuesta que deseamos. No es una palabra común en el vocabulario divino respecto a la oración, aun al responderle al más grande de los santos.

¿Cómo superar el dolor y llegar a creer que Dios tiene razón y es bueno cuando dice que no a nuestras oraciones más dolorosas? ¿Cómo creer aún? ¿Cómo entender? Y, lo más importante de todo, ¿cómo continuar cuando toda la esperanza se va y el no divino es definitivo? Esto es algo más que preguntas académicas a discutirse en un aula. Son cuestiones del corazón. Las grandes preguntas de la vida y la fe. Las respuestas no son cortas, sencillas ni fáciles.

Hay respuestas que nos permiten continuar cuando desaparece toda esperanza, cuando el no de Dios es firme y definitivo. Las respuestas se encuentran en la Biblia, en las experiencias de otros, y especialmente en una relación personal con Dios. Algunas respuestas son obvias, otras jamás satisfacen perfectamente. Algunas son respuestas para el intelecto; la mayoría son respuestas para el corazón. Jesús nos invita a explorar estas respuestas: Él dijo: «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá» (Mateo 7.7).

Dios, jamás quiero escucharte decir que no. No pediría si realmente no quisiera un sí. Si no vas a decir que sí, ¿podrías al menos decirme por qué dices no? Ayúdame a entender tus caminos y tu sabiduría, Muéstrame en términos humanos sencillos la complejidad de tus decisiones. Por mi parte, comenzaré a confiar en que siempre tienes la razón aunque no pueda entenderlo. Trataré de no forzar las respuestas que deseas que permanezcan en secreto. Reconozco que no tengo derecho a exigir información que decides no ofrecer. No es que debo recibir explicaciones específicas para cada oración que rehúsas, pero ayúdame a entenderte lo suficiente como para clasificar correctamente el orden de tus razones y a creer que siempre hay una explicación divina válida para cada no, a pesar de que posiblemente jamás se me aclare. Amén.

Cuando le rogamos algo a Dios creemos que pedimos lo mejor para nosotros. Solo las oraciones más pervertidas le piden algo malo a Dios a sabiendas. El problema es este: no siempre sabemos qué es lo mejor. A veces eso nos resulta obvio mucho después de pedirlo, y de que se nos niega.

Lo que queremos de Dios no es lo mejor para nosotros. Dios tiene algo mejor que no podemos imaginar –ni tratar de orar por ello-, en ese momento.

¡No, puede ser uno de los mejores regalos de Dios para nosotros!

«Y oró Ezequías delante de Jehová, diciendo: Jehová Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra. Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira; y oye las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente. Es verdad, oh Jehová, que los reyes de Asiria han destruido las naciones y sus tierras; y que echaron al fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera o piedra, y por eso los destruyeron. Ahora, pues, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos, te ruego, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que sólo tú, Jehová, eres Dios» 2 Reyes 19.15-19.

Cuando enfrentamos la muerte solo hay una petición lógica, solo una respuesta deseable para nuestras oraciones. Queremos que Dios nos conceda sanidad y vida. Cualquier otra cosa parece cruel y odiosa. Es increíble que la muerte sea nuestra mejor alternativa.

Me avergüenza reconocer que la mayoría de mis oraciones son egoístas. Lo sé. Deseo que no lo fueran. Trato de ser menos egoísta pero me resulta difícil. Vuelvo a caer en patrones que me interesan. Francamente, hasta mis aparentes oraciones abnegadas a menudo tienden a servir a mis propósitos. Por ejemplo, oro para que mejore el matrimonio de dos amigos, consciente de que mi vida sería más feliz si no se divorcian. Dios usa su gracia cuando filtra el egoísmo antes de responder a lo que le pido. No trata de escapar a su promesa de oír y responder a mis oraciones. En vez de eso, se ocupa lo suficiente como para arreglar mis oraciones antes de responderlas. Aunque lo conozco en teoría, lucho con ello en la realidad. Con demasiada frecuencia me irrita que Dios no me dé lo que pido exactamente de la manera que quiero. Casi siempre prefiero que Dios lo haga a mi modo en vez de al suyo, que es mejor.

La búsqueda de la facilidad está relacionada con el egoísmo ciego. Muchas de nuestras oraciones le piden a Dios que nos lleve por el camino más fácil de la vida. ¿Quién desea que Dios dificulte la vida? Supongo que fue la arte naturalmente humana de la oración de Jesús que pidió sobrepasar la copa de la cruz. Los humanos están ideados para evitar el dolor, y las cruces siempre son dolorosas. Pero el camino fácil frecuentemente ni es el correcto ni el mejor. Así como cortar una mariposa de su capullo podría facilitar su escape pero dejar sus alas demasiado debilitadas para volar, las alternativas fáciles con frecuencia nos dejan poco preparados para todo lo que Dios se propone en nuestras vidas. Haga una encuesta de cualquier grupo cristiano. Pregunte: «¿Cuándo estuvo más cerca de Dios en su vida y cuándo creció más espiritualmente?» Con pocas excepciones las respuestas serán «durante los momentos más difíciles». Imagínese cómo serían nuestras vidas sin luchas ni dolor. ¿Acaso una existencia libre de problemas parece deleitosa? Podría no valer la pena vivirla. Nos consumiríamos en el placer, nos creeríamos autosuficientes, nos sumiríamos en la autoindulgencia y jamás conoceríamos a Dios. El sufrimiento tiene grandes beneficios: «la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza» (Romanos 5.3-4). Cuando el sufrimiento se entiende desde la perspectiva de Dios, se convierte en una fuente de gozo: «Gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría» (1 Pedro 4.13). El sufrimiento no solo edifica el carácter sino que también da solidaridad con Jesucristo, que sufrió por nosotros. El carácter y la semejanza con Cristo son mucho mejor que la comodidad. Sabiendo todo esto, Dios muchas veces dice no a nuestras oraciones que buscan comodidad para preservar los mayores beneficios del sufrimiento.

No critico a los que buscan la facilidad. Yo lo hago todo el tiempo. (Me preocuparía más por el masoquista que disfruta del dolor). Cuando oramos por el camino fácil Dios responde con mayor amor que el padre terrenal más bondadoso. Él nos ama demasiado como para permitir vidas fáciles para que no nos desanimemos por completo y niega suficientes peticiones como para que no nos convirtamos en malcriados impíos e indisciplinados. También tendemos a orar por velocidad. Los humanos y Dios viven bajo relojes distintos. Debido a que nuestras vidas típicamente duran unos setenta años, la presión interna hace que estallemos para obtenerlo todo de inmediato. El Dios eterno que jamás comenzó y jamás terminará no está muy apresurado. Los estadounidenses aceleraron el paso de la vida a un nivel sin precedente, Tenemos más experiencias en la niñez que lo que la mayoría de las personas tienen durante toda una vida. Pero seguimos atiborrando más. Somos moldeados por una era de gratificación instantánea, queremos productos, placeres y dominios sin postergarlos. Y diez minutos después esperamos algo más y que sea diferente. Nuestra generación ha reducido los problemas de la vida a los dramas de televisión en los que surgen los asuntos más profundos y se resuelven en menos de una hora.

Cuando Dios dice que no, a veces es para sosegarnos. Otras nos acelera. De todas maneras, Él es tan bueno para reconocer cuando nuestras oraciones no nos son provechosas que nos lo dice mediante su respuesta negativa a nuestras peticiones.

La felicidad no es obtener lo que deseas, es desear lo que tienes.

La oración misma es un reconocimiento de nuestra posición inferior y la superior de Dios. Si siempre supiéramos qué es lo mejor no habría necesidad de Dios ni de oración.

Cuando Jesús dice no a nuestras oraciones no significa que nos ama menos, El verdadero amor puede dar respuestas sorprendentes.

Muchas amistades de Jesús lo han llamado cuando sus seres amados están enfermos o muriéndose. Cuando Jesús no llegó o arribó tarde, ellos también se decepcionaron no solamente por el resultado sino decepcionados con Jesús. Dudaron de su amor y el dijeron que «si hubiera estado allí» todo sería diferente. No era que a Jesús no le importaba. Lloró tan sincera y profusamente que hasta los extraños supieron que amaba a Lázaro. Jesús sencillamente tenía una causa mayor. Y Lázaro era parte de ella. Jesús resucitó a Lázaro, probándoles a su generación y a toda la historia que tenía el poder definitivo sobre la tumba. Piense cuán diferente habría sido todo si Jesús hubiera venido como se le pidió y sanado a Lázaro de su enfermedad como se esperaba. A pesar de lo extraño que parezca, habría sido simplemente otra sanidad milagrosa. Más importante aún la historia habría visto una persona menos levantada de entre los muertos. Frecuentemente nos preguntamos: «¿Y qué si…?», cuando se niegan nuestras oraciones. ¿Y si Dios no se hubiera negado? Aquí tenemos que hacernos otro tipo de pregunta. ¿Y si Jesús hubiera asentido a las oraciones de las hermanas? Indudablemente Lázaro se habría decepcionado de haberse enterado de lo que se perdió. Recibió algo mejor.

El asunto definitivo de la fe no es la posibilidad de obtener el don que buscamos, sino si confiamos o no en que el Dador es bueno. La fe no es asunto de respuestas. La fe es asunto de Dios.

Cuando Dios die no, no es que nos rechace. No nos ama menos. Sabemos que al final estará en lo correcto. Nuestra fe es en Dios, no en las cosas que esperamos recibir. Nuestra relación con Él es el mejor regalo de todos.

[Dios] Por favor, protégeme de mi ignorancia, impaciencia y egoísmo.

Oramos por una cosa. Dios concede otra. Esta clase de contradicción es una de las ironías de la oración. Pero hay una segunda contradicción relacionada que acontece muchas veces en la oración. Cuando docenas de personas oran por algo parece inevitable que las oraciones no seas idénticas. Oramos en direcciones diferentes. No solo eso, parece probable que cuando un grupo de personas ora algunas oraciones serán completamente contradictorias, con distintas personas pidiendo respuestas opuestas. Cuando una amistad está enferma algunos oran por una muerte tranquila, una bienvenida rápida y misericordiosa al hogar del cielo. Sabemos que otros continúan orando por recuperación, creyendo que lo mejor que puede ofrecer Dios es la sanidad aquí y ahora. Hasta un individuo solitario podría cambiar de parecer y dejar de orar por algo y comenzar a orar por otra cosa, o cambiar entre dos oraciones opuestas.

Dios muchas veces responde a la médula de nuestra oración aunque parezca olvidar la petición superficial. Podríamos orar por clima seco para reunir familiares en relaciones positivas. Dios convierte un paseo lluvioso en una oportunidad para la unión familiar que no habría sucedido acostado en una playa soleada. Un agricultor ora por lluvia para obtener la mejor cosecha. Dios podría usar la sequía para llevar al agricultor a sembrar una cosecha que probará ser mucho mejor.

Cuando Dios le dice no a nuestras oraciones más importantes, podría no haber explicación o razón que nuestras emociones puedan aceptar rápidamente. Pero si Dios es Dios, es Él quien debe establecer las prioridades y no nosotros. Él ve el futuro anticipado. Conoce el final desde el principio. Solo Dios puede saber que el hijo que murió habría vivido una existencia dolorosa sin procrearse. Que está mucho mejor en el cielo que en la tierra. Solo Dios puede saber que el hijo que vivió va a tener un hijo cuyo nieto será el líder de Dios para algún gran movimiento que realizará los propósitos divinos en la tierra y cosechará beneficios eternos en el cielo. No es posible que ninguna madre pueda tener esta información o pueda integrarla adecuadamente en sus pensamientos y oraciones.

Cuando Jesús finalmente se apareció en Betania su amigo estaba muerto por lo que lloró. Su pena era tan grande que los llorones profesionales presentes se percataron de cuánto amaba a Lázaro. Tenía una prioridad mayor que la vida de Lázaro, pero eso no facilitó la elección.

Dios tiene una perspectiva infinitamente aérea. Ve todo lo que está sucediendo y escucha toda oración pronunciada. Cuando los que nos encontramos en el gragor de los conflictos de la vida llamamos por radio a Dios porque «es imposible que ganemos», Él replica confiadamente que «es imposible que perdamos». Por supuesto, es una respuesta de fe creer en la contestación de Dios respecto a nuestra experiencia propia. Es la misma clase de confianza que necesitan los que pronuncian oraciones contradictorias y dejan que Dios se ocupe de cuáles aceptará y cuáles rechazará. Debemos aceptar que ve lo que no podemos ver, sabe lo que no sabemos, elige más sabiamente de lo que podamos elegir, y no responderá a las oraciones de la mejor manera. Cuando sus respuestas confronten nuestro sentido y experiencia se convierte en un acto de fe aceptar su perspectiva como la mejor de siempre.

Todas las oraciones son actos de fe. La fe requiere tanto confianza como sumisión, confianza en el poder de Dios para actuar y sumisión a su infinita superioridad. Él es superior. Su voluntad debe dominar nuestra voluntad. Si fuera al revés, nosotros seríamos dios en lugar de serlo él. A pesar de lo retador que pueda ser, lo «mejor» no aplica primordialmente a nosotros. Es útil primeramente a Dios. Él organiza y responde a nuestras oraciones basado en lo que le resulte mejor. Lo mejor para Dios a su vez siempre es lo mejor para nosotros.

Dios, que no tienes contradicción, eres sorprendente. Uno de tus muchos atributos que me atrae a ti es tu congruencia. En eso eres tan sencillo y directo; nosotros somos tan complejos y torcidos. Gracias por hacernos a todos tan diferentes. Me gusta ser un individuo. Aunque hay problemas, me alegra que cada uno de nosotros sea lo suficientemente distinto como para poder pronunciar oraciones singulares, aunque puedan contradecirse. No busco expresar oraciones contradictorias. Lamento ser tan frecuentemente egoísta en lo que pido. Es cierto que oro de manera competitiva, deseando ganarle a las oraciones de los que piden lo opuesto. Te pido perdón por mi egoísmo, que toleres mis contradicciones y que me des tu gracia para orar mejor. Pero siento que preferirías que haga cualquier oración en lugar de dejar de hacerlo por temor a que mis oraciones no sean correctas. Tú enderezas con gracia todos los favores conflictivos que buscan tus hijos, con paciencia y amor y simpatía. Que nuestras conversaciones sean más frecuentes y nuestra relación más íntima. Que entonces conozca tu voluntad, sienta tus emociones, agarre tus pensamientos, para que mis oraciones contradictorias puedan revisarse rápidamente y que pueda orar lo que deseas que ore. Amén.

La experiencia personal dice que Dios pudo no haberse negado tan a menudo a mis oraciones como creí. Pudo no haber dicho nada porque no escuchó nada. No es que Dios sea sordo o ignorante, pero a veces nuestras oraciones realmente no lo son. Lo que llamamos orar a menudo podría ser poco menos que pensar i hablarnos a nosotros mismos.

Nos acercamos a Dios a medida que le expresamos nuestros secretos más íntimos. Solo Dios nos entiende y está con nosotros en las alturas de nuestro gozo y en las profundidades de nuestras penas.

«En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor. » Lucas 6.12-16. Una de las decisiones más importantes de Jesús fue seleccionar a los doce apóstoles. La elección correcta incluyó a Pedro, que declaró a Jesús como el cristo; Mateo, Juan y Santiago, que escribieron gran parte del Nuevo Testamento; y Tomás, que fue transformado de dudoso serio a apóstol en India. Estos fueron los hombres que llevaron las buenas noticias de Jesús al mundo y para todas las generaciones futuras. La elección tenía que ser la correcta. Durante toda la noche antes de su decisión final, Jesús oró. Podría sorprendernos que Él, con toda su sabiduría y poder sobrenatural, requiriera esa oración preparatoria. Su ejemplo debe despertarnos de una sacudida. Tomamos nuestras decisiones principales con mucho menos sabiduría y poder, por lo tanto necesitamos al menos mucha oración preparatoria. Me impresiono cuando escucho a los cristianos decir: «Debo orar primero» antes de tomar decisiones en cuanto al empleo, el matrimonio, los contratos de negocios, el cuidado médico y otras elecciones que alteran la vida. Orar toda la noche podría ser bueno, aunque gastamos esas energías con mucha mayor facilidad en nuestras crisis de hospital que en nuestras decisiones venideras. El patrón que Jesús estableció para sus discípulos era orar antes de elegir, nutrir todas las decisiones en el contexto de la comunicación con Dios, en vez de parecer que tratamos a Dios como un apéndice y sello de goma para las decisiones que tomamos independientemente de su consejo.

La oración es mucho más que expresarle una petición a Dios diciéndole qué es lo que deseamos. En algunos casos, ese acercamiento es muy inapropiado, audaz y ofensivo, es como pedirle a un extraño adinerado que le entregue un millón de dólares. Usted no tiene relación con él, ningún derecho sobre él. Él meramente tiene lo que usted desea. Millones de oraciones pueden no serlo del todo. Son deseos de fantasía. Exigencias egoístas. Tienen poco o ningún interés por quién Dios es o lo que Dios desea. Causan tanto daño que es mejor que ni se pronuncien. No son oraciones a las cuales Dios les dice no; ni siquiera son oraciones, en primer lugar. Lo que les falta es entendimiento alguno o esfuerzo para comulgar con Dios. Si no hay relación no hay oración.

A medida que comulgamos con Él todos los días, en todas las circunstancias de la vida, edificamos una relación íntima. Desarrollamos canales claros de comunicación. Cuando le hacemos peticiones a Dios expresamos nuestra relación, no buscamos favores.

La oración siempre debe ser un medio de comunicación en la relación, donde las peticiones solo son parte de la comunicación. La oración nos deja adorar a Dios, amar a Dios, escuchar a Dios, confesarle a Dios y someternos a Dios, no simplemente hacerle peticiones. ¿Y si oro y Dios dice que no pero mejora mi relación con Él? ¿Podría esto no ser una respuesta mejor que un sí? Muchas personas reconocen con franqueza que preferirían obtener lo que desean a tener a Dios. Unos pocos le venderían sus almas al diablo si fuera necesario.

Tú eres a quien deseo, Dios. Significas más para mí que todas las respuestas a todas las peticiones que jamás se me puedan conceder. Anhelo conocerte mejor. Pienso diariamente en ti una y otra vez. Me encanta descubrir nuevas expresiones de lo que eres. Me emociona conocerte más y más. Por favor, perdóname por todas las veces que traté de usarte. Reconozco que a menudo te he tratado como si fueras creado para mí e lugar de yo ser creado para ti. Recuerdo demasiadas «oraciones» que estaban completamente centradas en mí y en lo que deseaba, y casi ni pensaban en ti o lo que tú querías. Simplemente deseaba sacarte lo que pudiera. Lo siento. Más que nada, sé mi Dios. Luego, en base a nuestra relación, contigo como Soberano y yo como sujeto, enséñame a orar. Enséñame a disfrutarte a ti y a nuestra comunión en silencio. Enséñame a deleitarme más en conseguir lo que desean que en obtener lo que pueda pedir. Enséñame a pedir lo que deseas dar y a deleitarme más en tu respuesta que en mi petición. ¡Que mis oraciones verdaderamente sean oraciones! Amén.

Las relaciones son importantes para Dios. Cuando están mal, Él es reacio a escuchar y responder a nuestras oraciones. Nuestras relaciones descompuestas podrían ser con nuestro cónyuge, un familiar, vecino o compañero de trabajo. La relación errónea más perjudicial para la oración es una relación errónea más perjudicial para la oración e una relación errónea con Dios. Si esta relación está mal, Dios podría decirnos que no oremos hasta que comencemos a obedecer.

Dios toma las relaciones en serio. No tiene intención de convertirse en un vendedor impersonal de favores. Desea dar su gracia en el contexto de la amistad y la comunión. Debido a que siempre es el iniciador y nuestro extraordinariamente generoso Creador, da sin que lo pidamos y en muchas ocasiones nos concede nuestras peticiones inmerecidas. El deseo de Dios es ganarse nuestros corazones y nuestra lealtad con la generosidad. Pero, cuando ese acercamiento fracasa, lo forzamos a decir que no hasta que reconozcamos la importancia de una relación correcta con Él e implementemos pasos correctivos. No es que Dios desee obediencia completa o perfección excelsa antes de volver a contestar nuestras oraciones. Es que desea que nos arrepintamos (que significa «volverse y echar a andar en la dirección opuesta») antes de volver a beneficiarnos de su gracia.

Algunos cristianos piensan erróneamente que el llamado de la Biblia a la fe significa creer que Dios responderá una oración precisamente como se pide. La fe no es fe en una respuesta. No es fe en la oración. Es fe en Dios. La fe es la creencia de que un Dios invisible es real, poderoso y personal. La fe constituye la base para que haya una relación. Solo cuando una persona se convierte en un verdadero creyente puede tener una relación que forme la base para la comunicación y la petición a Dios.

No buscamos la amistad con Dios por lo que podamos obtener de Él sino por Dios mismo. La relación debe ser tanto el fin como el medio. Debemos satisfacernos con Dios a pesar de que nunca nos conceda una sola petición. Cuando conocemos y amamos a Dios desarrollamos la intimidad que resulta en oraciones escuchadas y peticiones concedidas.

La oración es comunicación. No es pedir. Es lamentable usar «pedir» y «oración» como si significaran lo mismo. Pedir realmente es una categoría menor para toda nuestra comunicación con Dios. Cuando las peticiones componen la mayoría de nuestra interacción con Dios nuestras oraciones se distorsionan y las respuestas positivas de parte de Él no son muy factibles.

Quejarse es parte de la mayoría de las relaciones interpersonales y las oraciones de queja son sorprendentemente comunes en la Biblia. El Salmo 142.1-2 dice: «Con mi voz clamare a Jehová; con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de Él expondré mi queja; delante de Él manifestaré mi angustia. » Jeremías es mucho más directo cuando se queja de que Dios lo engañó y se las arregló para que otros se burlaran de él: «Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí.» Jeremías 20.7.

«Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús». Filipenses 4.6-7

No se preocupe en cuanto a que la oración alga «correcta». A Dios le encanta escuchar de parte suya, en cualquier momento, en cualquier lugar, sobre cualquier tema. Le puede pedir dinero, rogar por comodidad o simplemente hablar en cuanto a lo que sucedió en la oficina durante el día. Durante el transcurso de su relación sus oraciones alcanzará toda la gama de emociones, sobre cada asunto y sobre cada cosa. Dios tiene una tolerancia sorprendente. Él entiende. Da la bienvenida. Así que no lo olvide. No se lo pierda. No lo trate como si no estuviera allí como si estuviera de último en la lista.

Si comenzamos con el deseo principal de que Dios cambie su no en sí para que nos dé lo que pidamos, estamos condenados al fracaso. Jamás encontraremos la intimidad de lo que buscamos si Dios es meramente el medio para el fin de obtener lo que deseamos. Eso es usar a Dios, no amarlo. El sí de Dios es un beneficio, un efecto secundario, de una relación íntima con Él. La ironía es que la personas que verdaderamente ama a Dios y tiene una relación íntima con Él se preocupar poco por conseguir respuestas positivas a sus peticiones. Cuando una persona tiene un vínculo de corazón a corazón con Dios, ya las otras cosas no importan tanto como antes.

Sobre todo, anhelo una buena relación contigo. Deseo tener un corazón para ti. Tengo un corazón para ti. Perdóname por mi inadecuado deseo de tener una buena relación contigo para conseguir lo que quiero de ti. De hoy en adelante eres la meta de mi vida y el deseo de mis afectos. Te oro por más de lo que puedas hacer. Deseo respuestas a la oración como producto de nuestra amistad, no como razones para ella. Te amo por lo que eres, no simplemente por el bien que puedas darme. Te amo. Amén.

«En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre den mi nombre, os lo dará» Juan 16.23. Pese a que Jesús insiste en que esto es la verdad, muchos están en desacuerdo. Oran a Dios en el nombre de Jesucristo, y no reciben lo que pidieron. Para los cristianos que creen haber satisfecho los requisitos de Dios, el no escuchar el si de Dios les estremece la fe. Confiaron en una promesa tan clara. Dios no satisfizo su parte del contrato. Esto hace que muchos se pregunten si se puede confiar en Dios o en cualquier otra cosa que Jesús afirme como cierta. Empero hay mayor conocimiento en 1 Juan 5.14: «Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye».

Alguien ora por algo que Dios niega y entonces usa su «respuesta equivocada» para alcanzar otra cosa, quizás una generación o hasta generaciones posteriores. La voluntad de dios se ejecuta en muchas áreas aparte de lo físico.

El Hijo de Dios, dicen los teólogos, es una de las tres Personas eternas de la trinidad, «persona» definida como que posee intelecto, emoción y voluntad. Así que mientras que la Trinidad es un Dios, el Padre, Hijo y Espíritu, cada uno tiene su propia mente, sentimientos y voluntad. Esto ayuda a explicar por qué Jesús muchas veces dijo que había cosas que conocía el Padre pero Él no, como el tiempo exacto de acontecimientos futuros. Cuando el Hijo se convirtió e humano en la persona de Jesús, cedió parte del uso independiente de sus atributos divinos, llegó a ser temporalmente dependiente del Padre y del Espíritu para su conocimiento y poder. Jesús todavía era Dios, empero una persona independiente. Tenía una voluntad propia. El padre deseaba que Jesús muriera en la cruz. Jesús no quería morir. Cuando el Padre y Jesús vieron el futuro, eligieron cursos de acción opuestos. Indudablemente la humanidad de Jesús tuvo una parte significativa en su deseo de vivir. Cuando Jesús oro en el jardín de Getsemaní le pidió específicamente al Padre que encontrara alguna manera para evitar la crucifixión. Rogó no tener que beber esta «copa» de muerte, que le fuera quitada. Jesús aparentemente sabía qué era lo que el Padre deseaba en cuanto a eso, que se realizara la crucifixión tal y como fue planificada. Sin embargo, oró por otra manera. La respuesta del Padre fue un compasivo pero claro no. Debido a que el Padre amaba al mundo insistió en que Jesús muriera (Juan 3.16).

Nuestros deseos personales contrarios a la voluntad de Dios no son necesariamente malos. Jesús no pecó cuando deseó su voluntad y oró para que las cosas salieran a su manera en vez de a la del Padre. Dios conoce nuestra individualidad y reconoce la independencia de cada voluntad humana. No hay nada malo con desear algo distinto a o que Dios quiere para nosotros.

Nuestras peticiones repetidas son adecuadas, aun luego de que Dios diga que no. Dios podría cambiar su no en sí. Pero aun si Dios dice que no Él acoge nuestra comunión continua. Nos ayudará a través del difícil proceso de la desilusión. Entiende cuando deseamos algo de tal manera que somos lentos en aceptar el no como respuesta final.

Nuestro propósito final es someternos a la voluntad de Dios, concordemos o no. No creo que Jesús dejara el jardín esa noche completamente persuadido. No estaba más entusiasmado con la crucifixión cuando salió que al llegar. Siguió siendo muy duro para él, es más, ¡casi murió anticipando la muerte! Sin embargo su mayor y definitiva elección fue doblegar su voluntad para que se conformara a la del Padre. Eligió seguirle la corriente a lo que Dios deseaba aunque no tenía inclinación a hacerlo. Eso no es fácil en los momentos más difíciles de la vida. No lo fue para Jesús, y no lo será para nosotros. Como cristianos, tomamos esa elección definitiva por la fe, convencidos de que Dios está en lo correcto aun si no podemos ver o concordar con ello, habiendo determinado por adelantado seguir la voluntad de Dios a pesar de que preferiríamos no hacerlo. Nuestra oración final es «que se haga tu voluntad y no la mía».

Las revelaciones de la Biblia se enfocan primordialmente en cómo vivir de manera cristiana dentro de una amplia gama de experiencias humanas. La Biblia no nos ofrece declaraciones específicas en cuanto a la voluntad de Dios respecto a qué trabajo aceptar, a cuál escuela asistir o con quién casarse. Desafortunadamente, muchos agonizamos en cuanto a los detalles que no tenemos e ignoramos la amplia avenida de información que poseemos. Es sabio pensar que Dios nos ha dicho la mayoría de las cosas que necesitamos para discernir su voluntad y que lo que no nos ha dicho es comparativamente menos importante. Nuestra tarea es leer la Biblia, aprender la voluntad revelada de Dios y luego orar de acuerdo con esa voluntad con plena expectativa de que Dios responderá que sí a esas oraciones. En los casos en los que la Biblia no revela la voluntad específica de Dios tenemos varias alternativas: 1. Pídale sabiduría a Dios en cuanto a su voluntad. Santiago 1.5 dice que: «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada». En otras palabras, nuestra primera oración debe ser primero conocimiento en cuanto a la voluntad de Dios para que seamos guiados por el Espíritu a fin de orar conforme a la voluntad de Dios. 2. Crea que Dios da libertad en cuanto a este asunto. Cuando Dios no nos deja conocer su voluntad, y lo que desea no puede deducirse de otros principios bíblicos, podría ser que nos está permitiendo elegir una cosa o la otra. Cuando oramos es útil reconocer ante Dios y nosotros mismos que este es nuestro método. Podría orar más o menos de esta manera: Señor, no he podido averiguar cuál es tu voluntad en este asunto. Creo que tengo la libertad para elegir entre alquilar el apartamento del cuarto piso o el séptimo. Así que te pido que me ayudes a conseguir este último. Te pido ayuda para encontrar los vecinos correctos y usar este apartamento de manera que te glorifique. Si te estoy malinterpretando en esto, por favor, acláramelo. 3. Reconozca que no es capaz de determinar la voluntad de Dios y diría la oración al Espíritu Santo para que Él la presente. No importa cuánto nos esforcemos, a veces somos incapaces de conocer la voluntad de Dios. Él podría mantener en secreto su voluntad o podríamos estar en un rumbo equivocado. Cualquiera sea la razón, cuando no sabemos cómo orar le pedimos al Espíritu Santo que ore por nosotros. Romanos 8.26-27 dice que: « Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.»

El poder del tiempo afecta de manera significativa nuestra comprensión de la oración sin respuesta. Muchas veces Dios responde a nuestros ruges con «No, por ahora». No es que haya rechazado nuestras peticiones sino que pospuso la respuesta. Como el niño que concluye que lo que su madre y padre quieren decir con «veremos» es «jamás», creemos que la llamada a la espera de Dios implica que aguardaremos para siempre.

Hasta en las situaciones urgentes Jesús no parecía apurarse. Un día un hombre llamado Jairo se acercó a Él con una oración urgente por su hija moribunda. Se postró ante los pies de Jesús y le oró, pidiéndole que viniera y la sanara antes de que se muriera. Jesús avanzó a la casa de Jairo pero se demoró por la muchedumbre. En esa multitud había una mujer que también estaba enferma, con una hemorragia desde hacía doce años. Ella tocó a Jesús y fue sanada al instante, aunque podemos pensar que había orado, y esperado, por esa sanidad durante doce años. Mientras Jesús hablaba con ella llegó un mensaje de que la hija de Jairo había muerto. Era muy tarde. «Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro», le dijo el mensajero a Jairo (Lucas 8.49). Pero Jesús andaba bajo otro reloj. Continuó hacia la casa de la niña, la levantó y se mejoró. Respondió a la oración de Jairo de manera tal que los sorprendió a él y a su esposa, no sucedió en el momento que esperaban pero la oración recibió respuesta afirmativa.

Jesús demostró que hay muchas ocasiones en las cuales escucha las oraciones, ama a las personas que oran, tiene toda la intención de concederles sus peticiones, pero dice: No… por ahora. Obviamente no siempre tiene nuestro apuro. Aunque hay situaciones cuando Jesús nos impone su urgencia y somos nosotros los lentos, parece importarle más qué es lo que vamos a hacer que cuándo se hará. Seguramente una de las razones por las cuales la Biblia nos da estos ejemplos es ayudarnos a entender y aceptar que luego no significa jamás. Un componente vital de nuestra fe es la confianza en que el tiempo de Dios es mejor que el nuestro. Él se ocupará de lo que nos parece urgente en un momento y de una manera que sabe será mejor. Esta no es una lección fácil de aprender cuando tememos a nuestras circunstancias o sufrimos un dolor aplastante en el presente.

« Ciertamente yo buscaría a Dios, y encomendaría a él mi causa; El cual hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin número». Job 5.8-9

Los que sufren deben rogarle a Dios, que verdaderamente responde a la oración y realiza milagros. Lo que Elifaz no consideró fue el tiempo de Dios, lo que llamaríamos la «tardanza divina». Como Dios no respondió con un sí inmediato, Elifaz asumió que algo andaba mal con Job o con sus oraciones. Ese fue su error.

En su severo dolor Job perdió la perspectiva del plan mayor de Dios. Para Job los grandes asuntos eran la falta de sabor en la comida y su falta de apetito (Job 6.6-7) y tratar de dormir de noche (Job 7.4). Necesitaba que Dios filtrara sus oraciones inapropiadas e irracionales, respondiéndolas con un no. Necesitaba la equilibrada sabiduría de Dios para decidir qué oraciones conceder y cuándo concederlas. Es fácil ser un Elifaz que racionaliza y espiritualiza los dolores ajenos. Otro asunto es ser un Job, que sufre angustia constante, que tiene que esperar por Dios. Para el que sufre y los que verdaderamente sufren juntamente con el doliente, esperar puede ser la prueba mayor de la fe. Esperar por el remedio divino cuando cada segundo es doloroso puede ser indescriptiblemente difícil.

« Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia. He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días.» Daniel 10.12-14. En este discurso angelical hay varias ideas excepcionales en cuanto a la oración sin respuesta: Dios respondió a la oración de Daniel de manera inmediata en el cielo. La respuesta divina se tardó tres semanas en llegar desde Dios hasta Daniel, aunque fue enviada a través de un ángel. Poderosas fuerzas malvadas, en este caso un demonio llamado «el príncipe del reino persa», se opusieron a la respuesta a la oración de Daniel. Daniel no sabía la razón para la tardanza, aunque era válida. El mensaje del ángel incluía un anuncio de mayores tardanzas antes de que se implementaran por completo las respuestas a las oraciones de Daniel.

El paciente crónicamente enfermo necesita un trasplante de órganos que requiere la muerte de una persona cuyo tiempo no ha llegado. Una demora dolorosa para alguien es una tardanza agradable para el otro. Dios coordina las dos.

Cuando no vemos respuesta o la contestación de Dios es no, debemos elegir si confiamos en Él o no, aunque no entendamos o no deseemos aceptar su respuesta. La confianza requiere que creamos, como cristianos, que Dios está en lo correcto, estemos de acuerdo o no. Es la confianza de Romanos 8.26-31: « Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?».

No siempre estoy seguro de mí mismo, Señor. Tengo mis dudas. Siempre parezco estar apurado. Cuando oro deseo tu respuesta no solo a mi manera, sino a mí tiempo. Puedo desilusionarme pensando que es posible que la oración de hoy no recibirá respuesta por tres semanas, o por trescientos años. Simplemente no estoy seguro de cuánto pueda aguantar. Y realmente no estoy seguro en cuanto a los demás. Comparativamente, mi situación es segura y cómoda. Pero, ¿y qué de aquellos que tienen dolo crónico? ¿Qué de los que están desesperadamente solitarios? ¿Qué de las personas que son muy pobres? Me parece que si tuviera la alternativa preferiría que le dieras lo que piden ahora y me permitas esperar mucho más. Mis dolores parecen pocos; mis posesiones son muchas; mis preguntas pueden esperar. No, no estoy seguro de mí mismo. Pero estoy seguro de ti. Verdaderamente creo que sabes lo que estás haciendo. Eres más sabio que el entendimiento. El tic tac de tu reloj lleva mil años por cada minuto mío o un minuto tuyo implica mil años míos. No solo ya lo averiguaste todo, sino que tienes todo planificado. Tus planes para nosotros son que hagamos el bien y que no hagamos daño. Sabes exactamente cuándo debemos escuchar tus respuestas y cuándo debemos recibirlas. Mi problema es reconciliar mi impaciencia con tu providencia. Por favor, enséñame. Anímame. Hazme paciente. Dame esa gracia abundante que prometiste.

Cuando Dios dice que no me siento tentado a ofenderme. Años después obtuve una perspectiva diferente que muestra que Dios estaba en lo correcto al rechazar mi oración.

Creo que él siempre hace lo mejor para nosotros, aunque nos parezca muy duro o demasiado exigente. Como cualquier padre amoroso, Dios desea e insiste en que sus hijos aprendan a obedecer. A su parecer nuestra obediencia es más importante que obtener un sí, aun a las raciones presentadas con pasión y lágrimas.

Dios nos llama a la fidelidad y a la obediencia aun cuando nos opriman y el resultado parezca incierto. Es bueno orar, rogar y llorar. Pero no desobedezcamos. Dejemos que Dios decida qué es más importante.

Dios a menudo dice que no porque tiene algo mejor planeado para aquellos a quienes ama. Nuestros corazones pueden henchirse con agradecimiento a Dios que sabe qué es lo mejor y qué es lo más importante. « Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis» (Jeremías 29.11).

Dios le dijo que no a la oración de Pablo por sanidad. El Señor le dijo que era más importante para él ser humilde que sanado. La humildad es muy importante para Dios.

¿Qué se prueba en cuanto a Dios si una persona que es saludable, adinerada y fuerte vive de manera cristiana? Cualquiera que lo tiene todo realmente no necesita a Dios. Por otro lado, el mejor lugar para que Dios muestre su grandeza podría ser en una persona débil y enferma y que esté luchando. Si una persona ama a Dios y vive para Dios cuando la vida es difícil, entonces en verdad vale la pena vivir por Dios y amarlo. Pablo concluyó que Dios podría verse mejor cuando Pablo estaba débil. Un Pablo orgulloso, fuerte y presumido bloquearía a Dios.

Dios de Israel, de Elías, de la madre de Juan y Santiago, y de Pablo, he aquí mi petición una vez más. La has oído antes. Conoces cada palabra que voy a decir. Sabes qué deseo antes de pedirlo. Pero esto pidiendo de nuevo. Lo que deseo podría no ser tan importante para ti como lo es para mí. Eso me resulta difícil de entender y aceptar. Te someto mis prioridades como mejor puedo. Estoy convencido de que harás lo más importante aunque tengo que esperar por lo que deseo o aceptar un no permanente. Señor, cuando me dices que no, ¿qué buscas? ¿Cuál es el bien superior que intentas alcanzar? Por favor, dame ojos para ver lo que ves. Ayúdame a desear lo que deseas. Enséñame a orar por aquellas cosas de suprema importancia en tu lista. Realmente deseo tener la actitud humilde y la vida de Jesús. Oro por esa semejanza a Cristo en el nombre de Jesús. Amén.

Asegúrate de tomar prestado del banco lo suficiente como para que este se convierta en algo más que tu prestamista. Si el préstamo es grande el banco se convierte en socio tuyo.

Las respuestas a la oración dependen de Dios, no de nosotros. Él muchas veces rechaza oraciones o no las contesta porque se basan en motivos inapropiados. Pero hasta los buenos motivos no son garantía de un sí. Los malos motivos pueden bloquear las respuestas de Dios. Los buenos no cumplen necesariamente con su voluntad. Algunas veces cristianos maravillosos se encuentran en situaciones difíciles y oran como si eso no fuera cierto. Están convencidos de que Dios responderá a cada oración justamente como lo han pedido, de poder realizar sus oraciones de una manera exactamente correcta. Creen que lo vasto de su fe es lo que provoca la respuesta positiva de Dios. Suponen que mientras más personas se reúnan a orar habrá mayor probabilidad de conseguir la respuesta que desean. Algunos hasta afirman que las oraciones en voz alta e intensas aseguran resultados correctos.

Dios se ocupará de nuestro placer. Debemos buscar primordialmente nuestro placer en Dios como Persona, no en lo que nos da.

He aquí una verdad sobria: Las personas con los peores motivos son las que probablemente jamás se molestan en robar su motivación o considerar lo que Dios piensa. Oran a Dios por ayuda para vengarse. O por espaldas en que apoyarse mientras suben la montaña empresarial. O hasta por destreza para robar un banco, matar a un enemigo o seducir a alguien por placer sexual. El egoísmo es enceguecedor. No nos deja ver la realidad, mucho menos la justicia. Con egoísmo extremo llega la racionalización extrema, preparando excusas mentales que hacen parecer las oraciones más pecaminosas en algo legítimo y culpando a Dios por no conceder lo que se pidió. Para aquellos cuyos corazones están endurecidos con egoísmo solo hay una solución. La convicción sobrenatural de que el Espíritu Santo le da al pecador una conciencia profunda de su pecaminosidad. Dicha conciencia debe llevar al hombre o a la mujer al arrepentimiento, a un cambio de parecer, a una reorientación de la vida. La persona que experimenta la intervención de Dios abandonará las oraciones egoístas y ofrecerá oraciones de perdón. Cuando Dios perdona el pecado y cambia un corazón, la oración será motivada por amor a otros.

La oración es comunicación dentro de una relación. Desde un punto de vista bíblico, el cambio no es el asunto primordial de la oración. Es más un asunto de amor y de relación con Dios.

Busco a Dios en las circunstancias. Creo que es Señor de todo y mediante su poder y providencia cumple sus propósitos en los cientos de millones de circunstancias que ocurren cada día. Eso no quiere decir que cada circunstancia es provocada por Dios o que le agrade. Ciertamente el mal también se cumple a través de las circunstancias. No obstante e un mundo en donde Dios nunca interviene en respuesta a nuestras peticiones no tiene esperanza. Si Dios no cambia las circunstancias, entonces la oración llega a ser absurda. Peor aún, si Dios no cambia las circunstancias, entonces su poder y su presencia misma también llegan a ser increíbles y no confiables. Creer que Dios es tan poderoso como presente significa que reconozco que trabaja mediante las circunstancias. Si no, estoy forzado a decir que Dios es poderoso pero demasiado distante como para involucrarse en nuestro mundo y en mi vida, o que lo está pero es demasiado débil como para hacer una diferencia. Eso hace que sea más apropiado que le hable a Dios en cuanto a mis circunstancias y que espere experimentarlo a través de lo que pasa. Nada es demasiado grande. Nada es demasiado pequeño. Dios puede cambiar las circunstancias para encontrar un estacionamiento o para detener los preparativos para usar una bomba nuclear.

«Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad» 1 Timoteo 2.1-2

Quizás la parte más dolorosa de orar por otros es la falta de garantías. […] La responsabilidad de orar la da Dios. Él espera que ejerzamos ese privilegio. Responderá a esas oraciones actuando con una influencia poderosa contra el pecado y hacia la justicia en la vida de la otra persona. Empero Dios también permitirá que esa persona elija, y que peque.

Cada cristiano está amenazado por las minas en el suelo y las balas en el aire. La tentación hace que corramos el riesgo de ser despedazados por el pecado. Orar por nosotros mismo es la mejor protección. Las oraciones mismas no son las que nos protegen. Son el medio de utilizar las grandes fuerzas de Dios en nuestras vidas. La primera meta de la oración no es hacer que Dios cambie de parecer para que hágalas cosas a mi manera. Es cambiarme para hacer las cosas a la manera de Dios. Es como llevar el auto para alinearlo. Guiarlo, tomar las curvas, los hoyos y los bultos desalinean las llantas del chasis del auto. Los técnicos no doblan el chasis para que se ajuste a las llantas. Ajustan las llantas para que se alineen con el chasis. Lo mismo es cierto conmigo. Cada día necesito realinearme con Dios: mis pensamientos con sus pensamientos; miv voluntad con su voluntad; mi vida con su vida. Sí, la oración me cambia a mí.

Jamás considere la oración como una manera de empujar el botón de Dios y demandar resultados inmediatos. Recuerde que la oración a Dios siempre está conectada con una relación con Él.

¿Acaso hace la oración alguna diferencia? ¡Absolutamente!… pero no siempre como lo pedimos.

Dios no ve las cosas como nosotros. Él percibe el tiempo como un todo. Nosotros lo vemos en parte y secciones.

Dios, te pediré algo de nuevo. Has escuchado esta misma oración muchas veces. La he hecho de cada manera que he podido imaginar. Cada vez que has dicho no o no has dicho nada. Pero regreso con la misma petición. Y no voy a rendirme. Si toma diez mil vece o más, voy a pedir, a pedir y a pedir. Mi persistencia no proviene de la falta de fe. Es la expresión más profunda de mi fe en ti. Creo que eres Dios. Creo que puedes hacer cualquier cosa. Creo que escuchas cada oración que elevo. Creo que quieres lo mejor para mí. Creo que un día responderás afirmativamente. Pero esas no son las razones principales por las que continúo pidiendo. Pido una y otra vez porque Jesús me dijo que lo hiciera. Dijo que no debo rendirme, así que no lo haré. Hasta que me digas claramente que me rinda, voy a pedirte cada día. Me emociono contigo y lo que hará pronto. En el nombre de Jesús. Amén.

Cuando el autor cristiano Larry Burkett habló públicamente en cuanto a su batalla con el cáncer, reconoció la realidad de un futuro incierto. Convencido de la firme atención y el amor de Dios, dijo «¿No le pregunte a Dios “Por qué” De todas maneras es probable que no le conteste. Pregúntele a Dios; “Y ahora, ¿qué quieres que haga?”». La manera en que respondemos al no divino es tan importante como nuestras oraciones. Puede ser la diferencia entre la amargura y la victoria.

Cómo lidian con el no de Dios se decide por su respuesta individual e interna. Algunos se vuelven contra Él por no salirse con la suya. Otros se vuelven hacia Dios convencidos de que los ama pese a lo que suceda.

«Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho» (Santiago 5.16). Es interesante ver cuán frecuentemente los cristianos citan la última parte de Santiago 5.16, el clamor de nuestras oraciones es poderoso y efectivo. Empero en escasas ocasiones incluimos la primera parte del versículo, la exhortación a confesarnos nuestros pecados los unos a los otros en la iglesia.

Creo que los cristianos deben ser precavidos cuando animan a otros a creer que Dios realizará milagros en sus vidas. Dios hace muchas cosas que no entendemos; debemos ser sinceros en cuanto a eso y evitar la aplicación inadecuada de su Palabra a la vida de otros. En nuestro celo de edificar su fe, podemos destruirla.

Los cristianos son diferentes por las respuestas que vivimos y no por los problemas que enfrentamos.

No es responsabilidad de la iglesia ni de los ancianos saber quién está enfermo y salir corriendo a ofrecer oración. Es responsabilidad del cristiano pedir ayuda.

Los ancianos son los líderes espirituales de la iglesia. No son simplemente los que tienen títulos oficiales o posiciones en la iglesia. En algunas ocasiones las necesidades podrían ser mucho mayores que lo que un puñado de líderes pueda tratar. La iglesia puede asignar la responsabilidad a hombres y mujeres reconocidos por su liderazgo espiritual aunque en el momento no tengan posiciones oficiales. Cuando surge una petición, los ancianos han de reunirse con le persona enferma y orar en fe por sanidad. Eso no significa que no tienen fe en sus oraciones. No significa que tienen fe en la sanidad. Y no significa que tengan fe en la fe. Significa que tienen fe en Dios. Los ancianos han de orar con absoluta confianza en que Dios escucha, Dios se interesa y Dios tiene el poder para sanar. Si esa fe está ausente fallan como ancianos y sus oraciones no sirven para nada. La oración debe ser sincera, fuerte y compasiva, que desee apasionadamente la sanidad, completamente confiada en Dios. Los ancianos, cuando se lo pidan, podrían ungir a la persona enferma con aceita en el nombre del Señor. […] En el primer siglo el aceite de oliva y otros similares se utilizaban ampliamente como medicina. […] Santiago5.14, entonces, en términos modernos podría traducirse como «oren por él y denle penicilina en el nombre del Señor». Los cristianos deben aprovecharse por completo de los beneficios de los médicos y la medicina moderna, aunque asegurándose de que la ayuda médica esté precedida e impregnada de oración y que la medicina se toma «en el nombre del Señor». Los médicos tratan la enfermedad, pero Dios es quien sana. [… Parece que es mejor entender el aceite como un símbolo de la presencia y el poder de Dios, como cuando se unge a la persona para que sea rey, o se le imponen las manos como símbolo del toque de Dios. Cuando estamos enfermos muchas veces necesitamos algo más que palabras para ayudarnos a experimentar a Dios. El aceite es un recuerdo físico del Señor invisible. No se describe la manera de ungir con aceita. Quizá lo derramaban sobre la cabeza o en la parte enferma del cuerpo. En muchas iglesias actuales, sencillamente se aplica un poco de aceite de oliva en la frente de la persona que pide la unción. Más importante que el aceite es «el nombre del Señor». Es el reconocimiento formal de que Jesucristo marca la diferencia. Los ancianos oran y ungen presentándole al paciente al Señor y el Señor al paciente. Podría no importar mucho si se omite el aceite, pero de omitirse Jesucristo habría una enorme diferencia.

La razón verdadera por la cual algunos son sanados y otros no es porque Dios elige hacerlo o no hacerlo. Nos gustaría librarnos de esa conclusión, culpara a cualquier otro excepto a Dios. Pero la verdadera fe cree que la mejor y más decisiva elección la toma Dios y no nosotros. Usualmente no sabemos cómo Dios decide; creemos que lo que decida hacer está bien. Eso es fe en Dios.

Dios es el Gran Médico. Dios es quien levanta al enfermo. Suyo es el poder. Suya es la decisión. Suya es la sanidad. Suyo es el crédito. Dios podría dar sanidad completa y permanente, o la sanidad podría ser parcial y temporal. La sanidad podría ser directa, sin que haya medicina o médico de por medio; o indirecta, utilizando cualquier método que Dios elija. La sanidad podría ser inmediata, en el momento de la oración; gradual o llegar de súbito.

¿Qué haría con toda esta información si mañana me diagnosticaran una enfermedad mortal? Es difícil predecir nuestras respuestas futuras. Sé lo que la Biblia dice. Sé lo que debo hacer y qué espero hacer. Esta es mi lista de deseos para aferrarme a Dios durante los momentos difíciles: Oraría de inmediato. Le pediría a Dios que me cuidara, que me diera su perspectiva en cuanto a mi enfermedad y su voluntad para mi vida o la muerte. Probablemente oraría por sanidad, mientras más pronto mejor, tan fácilmente como sea posible, a través de cualquier medio que Dios elija. Usaría cada recurso que Dios me ha dado, incluyendo el mejor tratamiento médico y las oraciones y el apoyo de compañeros cristianos en la iglesia. Le pediría específicamente a los ancianos de mi iglesia que vinieran a mi casa, que oraran por mí y me ungieran con aceite en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Le pediría a Dios que, de no recibir respuesta a mis oraciones, me explicara el porqué, y que me mostrara si hay algo malo conmigo o en mis oraciones. Le pediría a otros que continúen orando por mí´. Me comprometería a darle a Dios la gloria independientemente del resultado. Concordaría con que Dios sabe qué es lo mejor y sometería mi voluntad a su voluntad.

Escucha, ¡Señor! Por favor, ¡escucha! Vengo en el nombre de Jesucristo para plantearte mi pregunta más importante. ¿Por qué? ¿Por qué dices no? ¿Es por algo que he hecho mal? De ser así, por favor muéstrame mi pecado y te lo confesaré, sé que me perdonarás. Perdona mi egoísmo, mi orgullo, mis contradicciones, mis motivos mal dirigidos. ¿Acaso es por una mala relación? Muéstrame a quien he ofendido. Dirígeme hacia ellos con los cuales mi relación no es correcta. Enséñame todo lo que debo hacer para enmendarme, para reconectarme, para sanar y amar. Dame gracia para estar en paz con todas las personas. ¿O es contigo, Señor? ¿Cómo te he ofendido? ¿Estás herido por mi falta de interés en ti? ¿Acaso es porque te he sacado tantas veces de mi vida? ¿Qué mal he cometido que debo confesar? ¿Qué debí hacer que no hice? Más que nada, quiero que todo entre tú y yo esté bien. Por favor, mi Señor y Amigo, reconcílianos en uno con el otro. ¿Estás diciéndome que espere? Entonces, con la ayuda de tu paciencia, esperaré hasta que llegue tu tiempo indicado. Hasta entonces, ¿debo continuar orando una y otra vez hasta que continúe sintiendo en mi corazón la necesidad de pedir? Dios, ¿deseamos algo opuesto? ¿Acaso lo que deseo no es lo que deseas, y lo que quieres no es lo que quiero? Someto mi voluntad a la tuya. Aceptaré que lo que digas es correcto y bueno. Debido a que creo en ti, también creo en lo que elijas. No en mi voluntad sin o la tuya, Padre mío. Y si no hay respuesta, aceptaré tu mensaje de silencio. En cierta manera, eso sería lo más difícil de todo, pero no me corresponde hacer que hables o decirte qué decir. Si tu respuesta es el silencio, confiaré que hasta esa respuesta proviene de ti. Amén.

¿A dónde acudimos cuando ha pasado el momento de orar? ¿Qué hacemos cuando la persona que amamos ha muerto, cuando nuestro cónyuge se ha marchado y se ha casado con otro, cuando el hijo pródigo ha dicho adiós para siempre? ¿Qué queda cuando el no de Dios es eterno? Hay un vacío en el alma que parece residir permanentemente en donde una vez vivió la esperanza. Es difícil continuar, mucho menos confiar en Dios o ni siquiera hablarle. La cruel expresión «Ya pasó el tiempo de orar», adquiere un significado duro.

No hay palabras de consuelo adecuadas cuando se pierde la esperanza, se quebrantan los sueños, se pierden vidas y el no de Dios llega a ser permanente. Los que no hemos viajado por el sendero de otros debemos ser muy cuidadosos y no ofrecer respuestas enlatadas y soluciones fáciles. El dolor es real. No entendemos completamente y Dios se ha quedado con muchas de las respuestas que deseamos.

Finalmente es asunto de confiar. Cuando se han pronunciado todas las oraciones y se han recibido todas las respuestas, debemos decidir si creeremos que Dios es bueno aunque lloremos por las respuestas que ha enviado. Poner nuestra confianza en el Señor no es simplemente contar con que nos dé lo que queremos sino creer que nos ama y se ocupa de nosotros hasta en el albor de una tragedia. Es la convicción de que Dios sabe qué es lo mejor y que en el cielo podremos pedirle que explique qué es lo que no tiene sentido aquí en la tierra. Es la profunda creencia en que Dios tiene una explicación buena y correcta.

Confiar en Dios es colocar todo nuestro peso sobre Él. Cuando no entendemos, cuando estamos dolidos, cuando sufrimos el desengaño, cuando ya no queremos pedir por algo o alguien, cuando nos sentimos furiosos por el resultado, entonces confiar en Dios finalmente es tirarse exhaustos sobre Él. Ahí es cuando la oración vuelve a su significado más puro como comunión. Cuando estamos al otro lado de pedir simplemente venimos a Dios por quién es y nos conectamos con Él en la expresión más elemental de la fe.

Recuerde. Dios es demasiado sabio como para cometer un error y demasiado bondadoso como para hacer algo cruel.

Buen y sabio Dios, a veces no es fácil decir: «Confío en ti». No me diste lo que tanto quería. Cuando estaba tan seguro de que dirías que sí dijiste que no. Cuando aún tenía esperanza se acabó para siempre. ¿Puedes sentir mi dolor? ¿Entiendes lo que trato de decirte? ¿Estás oyéndome? ¿Escucharás y responderás a esta oración? Ya no tengo más palabras. Deja que mi corazón se comunique con el tuyo. Confiaré en ti lo mejor que pueda. Dame más fe. Pondré todo mi peso sobre ti. Creeré en t para todo lo que no pueda saber. Interpretaré la vida por quien eres y no por lo que suceda. Confiaré en que me darás nueva esperanza y mayor fe. Si pierdo todo lo demás, te tendré a ti. Y eres todo lo que necesito. Gracias, Jesús. Amén.

Que no panda el cúnico

Patricia Hervías

Que no panda el cúnico

Que no panda el cúnico

Una mujer abandona su plácida vida en Valladolid con tal de seguir a su novio en Barcelona. Pero las cosas no salen conforme a lo planeado, y así su vida personal, social y amorosa, sufre un vuelco inesperado en medio de accidentes y ¿casualidades? al más puro estilo del Chapulín Colorado. Calificación de 6.

Vigoréxica: trastorno en el cual una persona constantemente se preocupa por parecer demasiado pequeña y débil.
Eccehomo: Persona herida, de aspecto lastimoso.
Escaquearce: Eludir, evitar una tarea u obligación, escabullirse.
Peonza: Juguete de madera, de forma cónica, al cual se enrolla una cuerda para lanzarlo y hacerlo bailar.
Bivalvo: Grupo de animales que tienen dos valvas: los mejillones y las ostras pertenecen a los bivalvos.
Camelar: Persuadir, convencer.
Crápula: Hombre que lleva una vida de vicio y libertinaje.
Cotarro: Asunto, meollo o centro de la actividad.
Recauchutar: Volver a cubrir de caucho una llanta o cubierta desgastada.
Abalorio: Cualquier adorno de poco valor.
Tabardillo: insolación.
Carantoña: Caricias y gestos cariñosos que se hacen a una persona, especialmente para conseguir algo de ella.
Endiñar: Entregar algo que no desea el receptor.
Cenutrio: Persona poco hábil o de corta inteligencia.
Carca: Persona con ideales retrógrados y reaccionarios.
Murga: Fastidio.
Ínclito: Ilustre, afamado.
Grogui: Estar atontado. Adormilado.
Besugo: Persona torpe o necia.
Inri: [para más…] Para mayor desgracia o burla ajena. Esta locución suele emplearse cuando a una situación problemática viene a sumarse un nuevo conflicto que la agudiza.
Espita: Cualquier dispositivo análogo que regula la salida de gases, líquidos, etc., de un recipiente o conducto.

¿Eso no se llama rutina? —observó Diana. —No, eso es lo normal —me defendí.

Qué rápido nos acostumbramos a lo malo.

Creo que en realidad no te preocupa tanto lo que hiciste, sino cómo enfrentarte a tus actos. Tienes miedo a ser tú misma por primera vez. Estás sola y nadie puede sacarte las castañas del fuego, pelirroja.

Un corazón que ya no late con el de su pareja al unísono tiene un problema. Y él, desde tiempo atrás, ya no sentía lo mismo por Ángela. La monotonía había enturbiado su relación y mientras todo el mundo pensaba que eran la pareja perfecta a punto de casarse y tener hijos, lo único que hacían era remar juntos en una barca que se resquebrajaba.

Como era medio lela, lo mejor era ir dejando que las cosas pasasen. ¿No? Qué sencillo era. Vas a favor de la corriente y así ni te cansas ni te cansan.

Sí, quería morir, quería morir muy mucho…

Soy muy idiota, me suelo complicar la vida sin necesidad.

Le quería tanto que no deseaba que estuviese conmigo. Y a él le pasaba exactamente lo mismo, quería que fuese feliz.

Me plantó un beso de aquellos que sólo se ven en las películas y que una cree que nunca te darán a ti.

Apuntes sobre fútbol

Kintto Lucas

Apuntes sobre fútbol

Apuntes sobre fútbol


Libro de anécdotas y comentarios respecto al fútbol latinoamericano y en especial el del Ecuador. Es interesante la crítica que hace sobre los comentaristas de televisión. Por otro lado, hay algunas secciones que parecen copiadas de otro libro. Calificación de 8.

Epifenómeno: Fenómeno accesorio que acompaña al fenómeno principal y que no tiene influencia sobre él.
Coima: Gratificación con que se soborna a un funcionario público, cohecho.
Falencia: Carencia, defecto.

En el banco de suplentes había un personaje que era un espectáculo aparte: el utilero. Él se encargaba de llevar las camisetas, las pelotas, aconsejar y dar ánimo a los jugadores, pero siempre le reclamaban porque no había inflado bien el balón: “hinchá bien la pelota”, acostumbraba a decirle el preparador físico y director técnico nacionalófilo cuando el equipo entraba al campo. A él se sumaban las voces de los futbolistas, y el coro del público que asistía, pero el utilero se reía e incitaba a la gente a que aliente el equipo. Cierto día, uno de los periodistas que cubría los partidos de Nacional escribió una crónica sobre el “hincha pelotas que alentaba al equipo tricolor”. Desde aquel momento se empezó a identificar a los aficionados como “hinchas”, y a los que molestan mucho como “hincha pelotas”. Luego las dos expresiones cruzaron el Río de la Plata, y en pocos años la palabra hincha se popularizó en todo el mundo de habla hispana.

En principio la función de las barras bravas es la de equilibrar la desventaja natural de ir a jugar como visitante. Cuando la gente empieza a perder el entusiasmo por el fútbol, cuando las masas populares empiezan a dejar de ir a la cancha, nace la necesidad de tener barras que alienten a los jugadores. En Argentina, luego pasan a desempeñar un rol importante en la compra y venta de jugadores, en la aceptación de los cambios en el equipo por parte de la hinchada general, en las decisiones políticas del club. La violencia de las barras bravas se institucionaliza sobre la corrupción, que estaba instalada de antemano.

A partir de 1982, en Argentina hay permiso para hacer actos políticos, pero no hay entusiasmo, fervor, alegría. Hace falta la ‘salsa’ ¿Por qué no recurrir a las barras de las hinchadas? Están demostrados los efectos que produce un grupo, aunque sea pequeño, de entusiastas en una masa que comparte un interés momentáneo. Nace así la vinculación con los políticos. Empieza a recibir el pago en especies: permisos municipales, puestos públicos, concesiones, prebendas y, a veces, dinero en efectivo. Sin duda el fenómeno de violencia de las barras también se genera desde arriba. Durante la dictadura argentina (1976-1983) se vivió un clima de persecución, desapariciones y muertes. Eso afectó a todos los actores de la sociedad, pero particularmente a los jóvenes y adolescentes, que en esa etapa estaban conformando su personalidad, “¿Cuál fue el modelo de conducta que tuvieron? ¿Qué ejemplo recibieron de las autoridades a las que se supone responsables del destino del país? Si desde el gobierno no se respeta la vida, se roba, se miente, ¿qué podemos esperar de los jóvenes?”.

Con las jugadas del futbolista el gol era innecesario, porque tras su driblan era algo inevitable: cualquiera que estuviese a mano podía empujar la pelota adentro del arco contrario que ella iba solita a su destino. El gol es un producto para ser consumido dijo alguien por ahí, mientras su juego tenía más que ver con la producción. En su fútbol no era la culminación lo que atraía, sino el dribling corto, el cambio de ritmo, los amagues. Ajeno a finalidades inmediatas, enamorado de su arte, su juego parecí no estar interesado en el partido que jugaba sino en la diversión que se regalaba a él y al público. Su fútbol era como una promesa no cumplida: la de que en cualquier parte un hombre piernas chuecas [Mané Garrincha] puede encontrar el paraíso.

Si se insiste en elegir a Estados Unidos como sede nuevamente porque da buena plata, o aun país europeo que tiene problemas con los migrantes, que se nos autorice a enviar la lista de jugadores con nombres alemanes o de otro país del Primer Mundo como Argentina. Podríamos inscribir a Dieter Capurro Franz Aguinaga o Heinz Delgado. Y si no Byron Maradona, Jacinto Goicochea o Agustín Caniggia. De este modo creeríamos que somos del primer mundo como Menem, y se lo haríamos creer a todos, y no tendríamos problemas con las visas. Si todo lo anterior no funciona, llamar a Menem para que nos ponga en el Primer Mundo como hizo con Argentina. Si Menem no quiere compartir su genialidad y la FIFA no acepta nuestros planteamientos, prendámosle muchas velas a la Virgen de El Cisne, que al fin de cuentas es lo que hemos venido haciendo en los últimos cuatrocientos años.

Muchos hablan del “cocainómano” o del “petiso petulante”, pero pocos recuerdan que en Europa fue uno de los jugadores latinoamericanos más solidarios con los que no tenían nombre, ni las posibilidades de otros que ya habían logrado base en el viejo continente, o que eran olvidados en los países donde no dejaban de ser “los otros”. Pero sobre todo, que cuando murió Funes (un centrodelantero de Boca Juniors que no había hecho dinero y su esposa e hijos quedaban en una situación sumamente difícil), él junto a otro futbolistas organizaron un partido en beneficio de la familia de ese jugador, sin tener en cuenta la advertencia del otrora poderoso Joao Havelange, quien lo amenazó que si jugaba aumentarían la sanción, pues en ese momento estaba suspendido y no podía participar en ningún partido. Esos dos casos son una pequeña muestra, no los únicos, en los que se vio su espíritu solidario. Pero cuando el fatal control antidoping se interpuso en el camino, volvieron las sombras y los periodistas y los dirigentes a decir que ya lo habían advertido. Con la hipocresía de siempre. Así fue, así es y ¿así será?

Cada vez que Uruguay y Brasil se enfrentan en una final, vienen los recuerdos, y aparecen nombres casi míticos del fútbol de los dos países. Y viene como un fantasma el Maracanazo, y Obdulio Varela con toda su garra, su caminata por los bares de Río de Janeiro, para beber con los vencidos (“hubiera querido perder”, dijo al ver aquella gente abatida). Y viene las gambetas de Schiafino, y la imagen del público en Maracaná, mudo, llorando la derrota…

Los uruguayos triunfan después de mucho pelear, nadie les regala nada. Entonces, se podría decir que fue, como siempre, un triunfo a la uruguaya.

Es posible cambiar de país, de pareja, de religión, de partido, de amigos, nunca de camiseta. Para algunos psicólogos la personalidad del hincha corresponde a la de una personalidad autoritaria. Es un autoritario pasivo que se somete a la autoridad del grupo al que pertenece. Lo más curioso del hincha es su capacidad de aplaudir o condenar un mismo hecho según lo realice su cuadro o el cuadro rival.

Hay un trabajo de un periodista, que se metió en una barra brava para vivir el fenómeno de cerca y poder luego escribir un libro. Dice que llegó un momento en que se sintió identificado con la barra brava y participó en un acto de violencia y –cosa terrible- experimentó una suerte de éxtasis, algo similar a lo que producen algunos alucinógenos. La violencia es como una droga.

Muchos policías integraban las barras bravas y muchos barrabravas pertenecían a grupos policiales denominados como “Grupos de Tareas”. Los rasgos característicos de esta gente desde el punto de vista del carácter y la ideología son el sexismo, machismo, xenofobia, exaltación de la fuerza, sentido del honor asociado a un ritual de violencia. Willhelm Reich llama delirio colectivo a esa “peste emocional” en que algunas veces se sumerge una sociedad, como si la hubiera atacado una forma incontrolable de locura. En Argentina ocurrió con las Malvinas, con el mundial y unos años antes con Perón. Son delirios en que la persona pierde todo sentido crítico y empujada por la pasión se disuelve en la masa. Después del Mundial de 1978, en la calle se arrojaban flores a los coches policiales, los policías bajaban de los vehículos y bailaban. Se hablaba del gran valor de los jugadores argentinos del 78. Se decía que habían “defendido la patria”. Y se acuño aquella frase que aparecía en autos, paredes y camisetas “Los argentinos somos derechos y humanos”. Una multitud de jóvenes se congregó en Plaza de Mayo y aplaudió a Videla, al cual saludaron con el grito “Videla corazón”.

Con dos decenas de cámaras, como tienen los partidos mundialistas, no hay detalle que se escape. Después de una infinidad de tomas y repeticiones, no quedan dudas sobre un penal, una expulsión, una agresión. En definitiva, hoy los jugadores están ahí menos para competir que para ser “juzgados”.

Joseph Blatter, al opinar sobre la creación de un sindicato internacional de jugadores, dijo que “La FIFA no habla con jugadores. Los jugadores son empleados de los clubes”.

Cada jugador de fútbol debe ser una cartelera publicitaria en movimiento, aconsejando al público consumir productos, pero la FIFA prohíbe que los jugadores porten mensajes que aconsejen la solidaridad social, disparate que está expresamente prohibido. Julio Grondona, presidente del fútbol argentino, recordó recientemente la prohibición, cuando algunos jugadores quisieron expresar en la cancha su apoyo a la huelga de los docentes, que ganan sueldos de miseria. Y en abril de 1988, la FIFA castigó con una multa al jugador inglés Robbie Fowler, por el delito de inscribir en su camiseta una frase de adhesión a la huelga de los obreros de los puertos. Afirma Galeana que Brasil no pudo ser pentacampeón del mundo en Francia pero Adidas, sí. Desde la Copa del 54, que Adidas ganó cuando ganó Alemania, ésta es la quinta consagración de los seleccionados que representan la marca de las tres barras. La empresa rival, Nike, tuvo que conformarse con el segundo y el cuarto lugar, que obtuvieron sus selecciones de Brasil y Holanda. La estrella de Nike, Ronaldo, no se lució demasiado. Los jugadores de fútbol más famosos son producto que venden productos. En tiempos de Pelé, el jugador jugaba, y eso era todo, o casi todo. En el Mundial del 98, a los veintipoquitos años de edad, Ronaldo sufrió una crisis temprana: convulsiones, ataques de nervios. Dicen que la presión de Nike lo metió a prepo en la final contra Francia. El hecho es que jugó enfermo, y no pudo exhibir como debía las virtudes del nuevo modelo de zapatos que Nike lanzaba al mercado.

Cuando Nigeria derrotó, con su fútbol divertido, a la selección española, y Paraguay empató, el presidente Aznar comentó que “hasta un nigeriano o un paraguayo pueden ponerte en tu lugar”. Después, cuando Nigeria se fue de Francia, un comentarista argentino sentenció: “Son todos albañiles, ninguno usa la cabeza para pensar”. También hubo locutores y comentaristas que los llamaban “negritos”, aunque nunca llamaron “blanquitos” a los demás.

El jefe de la policía política nazi, el inspector Best, resolvió que durante los juegos [olímpicos de 1936] se evitaran las razzias y el pasaje de los grandes convoyes trasladando prisioneros. Los turistas que visitaron Alemania con motivo de esas olimpíadas se llevaron la imagen de un país que vivía en la más dulce paz y armonía. Nadie vio que ese año Hitler había prohibido toda actividad deportiva pública o privada a los judíos. El Comité Olímpico jamás hizo la autocrítica de las olimpíadas del 36. El prestigio de estas olimpíadas jamás fue maculado.

Jean Marie Le Pen decía en 1997 que el deporte necesita cualidades que son de derecha: generosidad, ética y lealtad. Después protestó por la presencia de negros y árabes en el cuadro francés y cuando Francia ganó el mundial no sabía cómo subirse al carro. Otro ejemplo del fútbol utilizado por el poder es el mundial de 1978, que tanto benefició a la dictadura argentina. Desde el comienzo la dictadura supo ver la importancia política del fútbol, Hay un hecho que pinta esto. El 24 de marzo de 1976, cuando radios y canales fueron intervenidos y sus programas sustituidos por marchas y proclamas militares, el único programa que se mantuvo fue el del partido que se jugaba en Polonia entre polacos y argentinos. El mundial dio a la dictadura dos posibilidades: unión nacional y cambio de imagen en el exterior. En el mundial la dictadura tuvo su minuto de gloria. Obtuvo fervor popular, el aplauso de las democracias europeas y la bendición del Papa.

El fútbol es, junto al tráfico de armas y el narcotráfico, uno de los mayores negocios del mundo.

Si una mujer juega fútbol es porque no se la reprimió cuando niña, pero si un hombre lo hace es porque lo estimularon.

El fútbol no solo muestra los goles. Es el espacio casi exclusivo en el que los hombres les está permitido tocarse, abrazarse, besarse, para festejar un triunfo, sin miedo a que le digan “maricón”. ¿Cuántas veces, en su cotidianidad, está permitido ver ese despliegue de emotividad y fraternidad, sin que tengan que cuidarse, ni reprimirse por las miradas escrutadoras y de censura? Desde la niñez, generalmente, la pelota de fútbol es el regalo para el varón, y junto a eso, las leyes de conducta: los hombres no lloran no se abrazan, no se besan. Y claro, de adultos, es muy raro que dos hombres se saluden con beso en la mejilla (al menos los ecuatorianos), mientras que entre las mujeres o mujeres y hombres es muy común hacerlo. Y sin embargo, este deporte, “tan varonil”, es el espacio ideal para la afectividad, el llanto, la risa. El fútbol abre la brecha, es la excepción, en esta sociedad que vuelca su sensibilidad para el lado femenino y obliga a los hombres a reprimirse.

Recordé que requiere más coraje la alegría que la pena, porque a la pena al fin y al cabo estamos acostumbrados, como decía alguien hace muchos años, describiendo la realidad de los pobres de América Latina, la realidad de los pueblos indígenas, la realidad de los pueblos afro, la realidad… Esa frase pinta a las claras la necesidad de alegría que tienen los sectores olvidados y postergados de la América, y también el miedo a ser feliz impuesto por un sistema que excluye a las grandes mayorías. Sin embargo, el coraje permite buscar ese rinconcito donde está la alegría, y les hace perder ese miedo.

A finales de los años sesenta, el poeta Jorge Enrique Adoum volvió al Ecuador, después de una larga ausencia. Ni bien llegó, cumplió un ritual obligatorio en la ciudad de Quito: fue al estadio, a ver jugar el equipo del Aucas. Antes del comienzo, se hizo un minuto de silencio por la madre del juez, muerta el día antes. Todos se levantaron, todos callaron. Enseguida, un dirigente pronunció un discurso destacando la actitud del árbitro, que cumpliría con su deber en circunstancias muy tristes. En el medio del campo, el hombre de negro recibió el denso aplauso del público. Adoum se pellizcó un brazo: no podía creer. ¿En qué país estaba? Las cosas habían cambiado mucho. Antes, los hinchas solo se ocupaban del árbitro para gritarle hijo de puta. Y comenzó la partida. A los quince minutos, explotó el estadio: gol del Aucas. Pero el árbitro anuló el gol, por orsay, inmediatamente la mulitud recordó a la finada señora: -¡Huérfano de puta!, rugieron las tribunas. Eduardo Galeano.

Maradona es el mejor futbolista de la historia del fútbol. Incluso supera a Pelé porque el número 10 argentino brilló en todo el mundo, sin jamás contar con compañeros tan extraordinarios como tuvo Pelé. El futbolista brasileño fue asistido en los partidos por genios únicos en el mundo, como Garrincha y Tostao, por ejemplo.

Mientras el fútbol es para los europeos la gozosa manifestación de su sentido del cálculo para hacerse del poder (lo saben desde hace 500 años), para nosotros [los latinos] es el peor de los dramas, la más trágica de las fiestas.

El fútbol es, para nosotros, una constante nostalgia de Garrincha o Cubillas antes de que arranque el partido. Es una nostalgia, un vacío en la boca del estómago mientras transcurren los 90 minutos. Es una nostalgia cuando sobre la cancha solo quedan huellas, un poco de papel picado y unas cáscaras de naranja.

El relato de un partido se volvió lento y simple con la televisión, porque ahí con nombrar el jugador y comentar la jugada basta, porque las imágenes lo dicen todo. Ya no existe ni la imaginación que hay en la radio.

Según Herman entre los hombres sucede con el fútbol, lo que con las mujeres con las telenovelas: la televisión se convierte en una adicción. Por eso, la necesidad de ver la misma jugada desde todos los costados y una y otra vez. “Es una satisfacción que hay que saciar y que por eso no basta con verla una vez. Es la avidez de saciarnos de una imagen que nos es gratificante” explicaba el psiquiatra.

Se ha hablado tanto de la politización del fútbol, y yo creo que es urgente futbolizar la política. Los postmodernos hablan de la disolución de los Estados nacionales y el fútbol muestra lo contrario.

Como uno vive, uno juega; como uno vive, uno trabaja. Si usted tiene mal comportamiento, si usted tiene problemas con la familia, va a ser malo también en su trabajo.

En el Ecuador, el uso político del fútbol es exactamente igual al uso futbolístico de la política. No hay ninguna diferencia.

No hay pero ecuatoriano que el que quiere hacer caer a otro ecuatoriano. He visto a unos subiendo y a otros jalándoles los pantalones para que se caigan.

La manera de jugar al fútbol de un equipo o la selección de un país también refleja formas de sensibilidad colectiva propias de un país, y así como hay equipos que históricamente priorizan el aspecto técnico, hay otros que ponen énfasis en lo táctico. La sensibilidad brasileña, por ejemplo, se expresa en la alegría del juego de su selección y cuando eso se quiso modificar para conseguir un juego más eficaz su fútbol pasó inadvertido como en los mundiales de Alemania 74 e Italia 90.

Como dice el escritor uruguayo Eduardo Galeana, en el mundo actual, todo lo que se mueve y tdo lo que está quieto transmite algún mensaje comercial. Cada jugador de fútbol debe ser una cartelera publicitaria en movimiento, aconsejando al público consumir producto, pero la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) prohíbe que los jugadores porten mensajes que aconsejen la solidaridad social, disparate que está expresamente prohibido.

Hoy el fútbol es básicamente televisivo, […] el negocio predomina sobre cualquier otro tipo de interés. Esto revela cómo el fútbol es una expresión de la sociedad. […] Las estadísticas prueban que los aficionados al deporte y a la música popular aparecen singularmente despolitizados.

Los periodistas-hinchas, aquellos que pierden cualquier atisbo de compostura al primer éxito de sus equipos, le quitan seriedad al oficio. ¿Cómo creerles cuando se trate de analizar partidos y/o brindar información sin sesgos?

Uno de los mayores males de la mayor parte de los comentaristas deportivos de la TV ecuatoriana pasa por una cuestión de ego: sus comentarios son teorías que inventan a priori y luego forjan la realidad en el campo para que calce con lo inventado. No poseen la suficiente dosis de humildad para reconocer equivocaciones en las lecturas iniciales y peor aún para reinterpretar los juegos desde ópticas distintas.

El abrazo del Padre

Danilo Montero

El abrazo del Padre

El abrazo del Padre

A través de las historias de Jonás, Ana, Jacob, Isaías y Moisés, así como las parábola del hijo pródigo y el fariseo y el publicano, el autor nos describe a un Dios como Padre amoroso que ofrece perdón y amor a cambio de… nada! Calificación de 9.

Resma: Conjunto de quinientos pliegos de papel.
Canfín: Queroseno.

¡Cuanta falta nos hace el abrazo del Padre! Una generación herida camina y tropieza en su juventud, aborreciendo a sus padres y jurando que nunca serán como ellos, sólo para causar el mismo dolor y las mismas heridas sobre sus propios hijos.

¿Por qué hay ocasiones en que el ser humano hace exactamente lo último que debía hacer?

La puerta divina a nuevas dimensiones de unción y servicio es la obediencia.

Para adorar al Dios verdadero necesitamos conocerlo. Pero sólo podemos conocerlo en la medida en que Él se nos revele.

El rito debe cumplirse, el programa debe continuar… nuestra tradición debe perpetuarse. No hay contacto, interacción ni intimidad. Nos da miedo colocarnos en el lugar de no saber qué hacer en la desesperante espera del que quiere escuchar o ver a Dios.

El cielo espera por gente que se atreva a llorar ante Dios. Hay la imperiosa urgencia de transparencia en aquellos que se acercan a adorar. La capacidad de desnudar el alma es lo que nos lleva al punto de cambio.

¿Es acaso la alabanza encender las emociones del pueblo, o es el altar donde levantamos nuestra ofrenda en temor santo y adoración?

La religión esconde inmundicia bajo las vestiduras.

Por esa razón es que el orgullo religioso nos hace errar. Nos hace creer que somos mejores que otros porque no hacemos ciertas cosas y porque sí hacemos nuestras “tareas” cristianas. Ignoramos que lo único que hace de la vida de un cristiano algo maravilloso, es la presencia de Dios. Si ignoramos esa presencia, apagamos la llama, enterramos ese santo altar y estaremos hundidos en la suciedad del pecado.

En su afán por inculcar la ley, cayeron en el error de usarla como un medio de autoexaltación y a la vez, como una herramienta de control. A la postre, lo que una vez fuera una pasión profunda se transformó en una religiosidad enfermiza. Este grupo se convirtió en uno de los acérrimos enemigos de Jesús y fue uno de los involucrados en el complot para enjuiciar y matar al Salvador.

Para un fariseo el amor por Dios se mide por sus logros personales en cuanto a la religión. Es uno que anhela ser amado por Dios, y para ello se basa en su capacidad de “acumular” puntos. Por razón busca minimizar lo más posible sus errores, pues ellos son sinónimo del rechazo de Dios. En contraposición, hacer lo “correcto” es igual a ser amado y aceptado. Por lo que el amor divino sólo puede ser “asegurado” a través de un rendimiento perfecto.

Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. — Santiago 4:2

Y ¿por qué es que no pedimos? ¡Porque aquel que es orgulloso no sabe pedir, no desea pedir y menos recibir! Por un lado, el orgullo nos inhibe para pedir y por otro lado, amarra nuestras manos para recibir lo que nos es ofrecido.

La actitud farisaica se manifiesta en el énfasis exagerado de la forma: el cumplimiento estricto de las normas, el largo del cabello o del vestido, la camisa blanca y la corbata. Mientras observamos meticulosamente estas cosas, olvidamos el amor fraternal, la unidad de la iglesia, la honradez y la misericordia.

Dios no es perfeccionista, es perfecto. El perfeccionismo busca alcanzar una excelencia de carácter o de disciplina para exaltarse a sí mismo y para imponerse a sí mismo sobre otros. Busca controlar a otras personas a través de su supuesto ejemplo. Debemos ser ejemplo pero no con el fin de esclavizar a otros. Esta forma de pensar busca controlar a las personas a través del temor de desagradar a Dios, temor al castigo si no se cumplen ciertas disciplinas.

La oración de este hombre contiene una definición honrada de sí mismo: soy un pecador. Pero a la vez, no se encierra en sí mismo, sino que se extiende hacia Dios como el enfoque de su hambre espiritual. Para aquel que sabe cuál es su condición, es más fácil recibir las buenas nuevas cuando las escucha. Al fariseo había que convencerlo de que estaba mal porque consideraba que él no necesitaba ayuda. El publicano sabía que estaba mal y que no valía nada delante de la gente, como consecuencia buscó a Dios y esa actitud le abrió la puerta a la gracia divina.

Gracia es recibir lo que no merecemos. Misericordia es no recibir lo que sí merecemos.

“¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia?” — Isaías 55:2

Podemos llorar toda la vida nuestras faltas, pero nada cambiará hasta que nos determinemos a seguir un nuevo rumbo.

La misericordia corre hacia ti cuando quieres volver a Dios, y corre más rápidamente que el juicio.

“Cuando tú das un paso hacia Dios, Él da dos y tres hacia ti”.

Un abrazo puede hacer que un hijo pródigo olvide la vergüenza de comer basura y de andar como un mendigo. Hace que la culpa se vaya, que el cansancio se olvide. Esa es la gracia de Dios. Nos hace sentir amados y bienvenidos. Nos abre la puerta del corazón y nos dice: “Te he estado esperando”. La gracia de Dios es un abrazo.

Dios hace mucho con poco, más con menos y todo con nada. Arthur Burt

Ninguno de nosotros fue creado para caminar sin ayuda. Ninguno de nosotros contiene la verdad absoluta de Dios y por lo tanto, necesitamos de ese “destello” de Dios que hay en nuestros hermanos.

La historia de nuestra raza se definió trágicamente en el jardín del Edén, pues en ese lugar el hombre decidió hacer su propia voluntad y romper su relación con el Creador. Para cambiar el curso de nuestra historia, Dios tuvo que volver a un jardín (Getsemaní) en el cuál Jesús (Dios-hombre) tomó el lugar de todos nosotros para rendirnos nuevamente a Su voluntad.

Las personas y circunstancias no cambian por sí solas lo que hay en nuestro corazón. El cambio lo produce nuestra actitud ante esa confrontación. A menudo, las personas más cercanas a nosotros son las herramientas que el enemigo usa para herirnos. También aquellos con quienes tratamos diariamente son los mensajeros divinos de confrontación. No los pedimos, es más, si pudiéramos, nos desharíamos de algunos.

Una pobre mujer desesperada por la agonía de una vida miserable junto a su esposo oraba: “Señor, o te lo llevas o te lo mando”. Muchas veces, cuando oramos para que Dios cambie a esa persona que nos irrita, recibiremos la respuesta del dedo divino señalándonos y diciendo: “Tú eres el que más necesita ese cambio”.

Las cosas trascendentales en la vida de un hombre suceden en la soledad que hay en la presencia de Dios. La mayor escuela de cambio no sucede en la multitud de una conferencia ni en la vida social de la iglesia.

Todos tenemos dificultad para sentirnos a gusto cuando estamos solos. Quizás detestamos la soledad porque tememos estar con la persona que más odiamos en este mundo: nosotros mismos. Esto sucede porque no hemos hecho las paces con el que se asoma al espejo cada mañana. Por eso es necesario acudir a Dios, quien nos ayuda a aceptarnos tal cual somos y a valorarnos como Él nos valora.

El quebrantamiento es lo único que nos sana de la religión, y nos tira al piso, humillados, diciendo: “No puedo hacer nada por mí mismo”. Aquel que pelea cree poder alcanzarlo, por eso pelea.

Peniel es el lugar en donde el hombre reconoce que no puede y queda postrado, esperando en Dios. Cuando admitimos nuestra debilidad y limitación humana le abrimos paso al poder de Dios. Sólo allí, el hombre natural es quebrantado y cede el lugar a Dios. Eso se llama rendición total y consagración: cuando nos abandonamos totalmente en las manos de Dios.

Cuando recaí tuve dos opciones: volver a la culpa, el temor y la depresión; o correr a los brazos de mi Padre Celestial. Escoger vivir como una víctima de mi enfermedad; o decidir confiar en el amor inmutable de Abba

Si puedes confesar quién eres, qué te está sucediendo y qué cosas te hacen sufrir, entonces Dios puede liberarte. La necesidad de transparencia y de admitir nuestra vulnerabilidad es un principio de vida. Debemos reconocer nuestra imperfección. Jacob pudo haber dicho: “Es que mi padre nunca me quiso” o “Esaú es un tonto”. Puedes seguir culpando a tus padres, a tu país, a tu mala suerte, pero mientras repitas las palabras de Adán o de Eva: “Fue la serpiente”, no serás transformado. La confesión honesta ante Dios es el punto de partida para que Su intervención poderosa tome lugar en nosotros. Por otra parte, la confesión ante nuestros hermanos es el canal por el que salimos de las tinieblas que hay en el corazón y recibimos la luz sanadora de Dios.

Es necesario abrir el corazón y confiar en otras personas para recibir a través de ellas lo que Dios quiere hacer en nuestra vida. Si buena parte de las heridas que los humanos llevamos fueron causadas por otros, Dios usará a otros seres humanos para sanarlas.

Charles Swindoll dice en su libro Baje la guardia que los amigos son como los espejos retrovisores de un auto porque nos ayudan a proteger los ángulos ciegos al conducir. Esto quiere decir que ellos nos ayudan minimizar el riesgo de tropezar y caer.

Padre de huérfanos… es Dios en su Santa morada — Salmo 68:5

“Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo”. – Salmo 27:4. Mientras David contemplaba la hermosura del Señor, inquiría. La palabra “inquirir” significa preguntar, investigar, indagar.

No hay circunstancia que su amor no conozca y que su consuelo no pueda sanar. Cuando percibes su amor todo resentimiento pierde su poder y el perdón aflora.

En el abrazo del Padre se encuentra la fuerza para caminar por el valle de sombra y de muerte, sin temor alguno.

Isaías respondió a la revelación de Dios de la mejor manera que un ser humano puede hacerlo. Se postró y clamó a Dios: “¡Ay de mí! Reconozco mi condición y te necesito”.

John MacArthur, un exitoso escritor cristiano, declaró en un artículo de la revista Discipleship Journal, lo siguiente: “La esencia y el corazón de la adoración es un deseo intenso y no egoísta de darle a Dios. Ese deseo comienza con la entrega de nosotros mismos, luego la entrega de nuestras actitudes y nuestras posesiones, hasta que la adoración se convierte en un estilo de vida”.

¡Nuestro Dios es terrible! Me pregunto si estamos respondiendo adecuadamente a ese Dios que se nos describe en los Salmos. ¿Tenemos en mente esta clase de perspectiva acerca de Dios cuando cantamos una canción mientras terminamos de mascar un chicle? ¿Habremos perdido esa sensación de asombro que invadió al salmista al igual que a Isaías?

No es fácil adorar a Dios cuando el alma se parte en mil pedazos. No hay música hermosa de iglesia porque estás solo.

Adorar a Dios cuesta la vida. Si adorar significara cantar canciones románticas como las que grabamos en un disco, sería cosa de niños. Pero, cada vez que tú y tu iglesia confiesan su pasión a Dios, les es tomado en cuenta para luego ser probado.

Hebreos, capítulo 11, verso 6, nos dice: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo

Albert Espinosa

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo


Marcos tiene un don que servirá para enfrentar un acontecimiento que ha dado la vuelta al mundo: la llegada de un extraterrestre. Pero además tiene que lidiar con la reciente muerte de su madre, de quien aprendió todo en la vida. Calificación de 7.

Raccord: (Francés) Empalme

La vida es girar pomos; yo solo espero, durante toda mi vida, encontrarme delante de muchas puertas que me transporten a nuevos lugares, caminos o experiencias, y sé que siempre que esté delante de cada una de esas puertas, tendré un amigo en el que confío para cogerle de la mano y pasar con él, y si en alguna ocasión no me puede acompañar le pediré consejo.

Dormir te aparta del mundo, te hace inmune a sus ataques. La gente solo puede atacar a los despiertos, a los que están con los ojos abiertos. Los que desaparecemos en medio del sueño, somos inofensivos.

¿O acaso puedes admirar algo que no envidias? ¿O puedes envidiar algo que no admiras?

Tu almohada, es el elemento más importante en la vida de una persona. A veces me han hecho esa pregunta tan inútil: ¿Qué se llevaría a una isla desierta? Y siempre pienso, mi almohada. Aunque no sé por qué acabo diciendo: un buen libro y un excelente vino, utilizando siempre estos dos adjetivos tan poco acertados.

Pero en lo que sí he creído siempre es en que las almohadas llevan en su interior parte de tus pesadillas, de tus problemas y de tus sueños. Y es por esa razón por la que las ponemos fundas: para no ver los rastros de nuestra vida. A nadie le gusta verse reflejado en un objeto. Dicen tanto de nosotros nuestros coches, nuestros móviles, nuestra ropa,…

Quizá el mundo iría mejor si contásemos nuestros sueños eróticos a los que han sido protagonistas de ellos.

Ni yo me imaginaba que aquel día cambiaría mi mundo y seguramente el de todos los demás. Quizá esos días debería marcarse en el calendario en fucsia. Deberíamos tener constancia de que es uno de aquellos momentos a partir del cual nada volverá a ser igual, que perforará a todo el mundo de manera semejante y creará recuerdos colectivos. Así, podríamos decidir si vale la pena levantarse en un día fucsia.

El tiempo en sueños es un misterio, es tan relativo…

Sigues durmiendo, por que no deseas despertarte. Lo que demuestra que mucha gente prefiere dormir a vivir, aunque sepa que la realidad que está gozando es falsa.

He notado que la gente suele sentirse bien cuando me comenta su edad. Yo los respondo: “Te hacía más joven”. Y eso vuelve loca a la gente.

El hijo de mi primo, que ahora tiene 6 años. Siempre que le pides que adivine la edad de alguien que supera los 20 años, le mira, le observa detenidamente y responde: “Tienes 10 años”. Tengas 70, 50 o 20, para ese niño todos tienen 10 años. Que poseas las dos primeras cifras implica que te ve muy mayor. Tiene sentido; cuando se tiene una sola cifra, las dos es el fin de todo. Yo, cuan veo a alguien muy mayor, pienso: “debe de tener 100 años”, las tres cifras es lo máximo para alguien de dos. No cambiamos tanto de niños a adultos; tan solo nos separa una cifra más.

Creo que para cambiar una parte esencial de ti mismo, en este caso dejar de dormir, no se debería vivir solo. Debería haber alguien a tu lado, alguna persona diciéndote: “Va a ser genial, es tu gran día”.

A veces te vas por las ramas para no tener que ir directo a la raíz. Sobre todo si la raíz es dolorosa y puede derribar el árbol. Mi madre murió ayer.

Rompí a llorar. Me encanta esa expresión. No se dice rompí a comer o rompí a caminar. Rompes a llorar o a reír. Creo que vale la pena hacerse añicos por esos sentimientos.

Hay tantas cosas que si se pronuncian en voz alta desvelarían secretos de una intensidad que quizá no podríamos asumir. Yo aún no he podido contarle a nadie que de vez en cuando lloro desconsoladamente por la pérdida de mi abuela. No sé si la gente lo entendería; no sé si la gente intentaría entenderlo.

La gente entiendo lo que quiere, lo que le interesa.

Hay tanta gente que sabe que tiene un momento y lo aprovecha…

No sé si os habéis encontrado alguna vez con el problema de esconder dinero en casa. Es complicado porque piensas como la persona que lo esconde pero a la vez como el ladrón que lo busca.

Ser diferente depende tan solo de cuantos están en tu bando.

Cuando el momento se acerca es cuando te das cuenta de que quizá no lo deseas. Bodas, inversiones, besos, sexo… En todos esos momentos puedes decidir en dar marcha atrás por todo tipo de miedos.

Mucha gente cree que nunca viajaremos al futuro, pero yo creo que lo hacemos cada noche. Duermes y cuando despiertas han pasado cosas increíbles: se han firmado tratados, han cambiado los valores de la bolsa, hay gente que ha roto con su pareja o se han enamorado en otras partes del planeta, donde la vida sigue… Y todos esos grandes acontecimientos han pasado mientras dormías. En esos dos segundos donde realmente transcurren ocho horas o nueve o diez, dependiendo de lo que necesitas y lo que encuentras. Y es que dormir nunca es igual.

Lo que cuesta tiene un plus que hace que deba gustarnos o, de lo contrario, ocultar que nos desagrada. Nadie es un tonto para putearse y encima pagar por lo que le putea.

Los susurros son tan potentes que deberían prohibirse en la cama. Allí todos mienten, absolutamente todos. Nunca susurres en la cama, y menos cuando tengas sexo.

Es horrible y tenebroso echar de menos algo que no has poseído. El sonido del teléfono me devolvió a mi realidad. Supe que era grave por los largos timbrazos y la cadencia entre llamada y llamada. Siempre he creído que esos aparatos tienen una inteligencia y saben cuando darán malas noticias, y por ello desean advertirnos con un tono propicio para que sepamos lo que se nos avecina.

Los taxistas son como los miembros de la familia. Son la suegra o el tío que sabes que te la jugará pero a los que tienes que querer.

Todo seguía igual en la calle. La gente caminaba sin rumbo, los coches circulaban nerviosos y la noche continuaba tan latente como siempre. ¿Quién debe morir para que el mundo se paralice por completo y desistamos de nuestras costumbres diarias? ¿Qué persona es suficientemente importante para que todo varíe de manera visceral?

Todo lo bueno a nivel artístico hablaba del amor.

Era mentira que fuese la época más feliz de nuestra vida. Ella opinaba que es cuando más lloramos. Decía que se llora tan desconsoladamente durante esos primeros años, que la infancia es como toneladas de tristeza mezclada con kilogramos de felicidad.

Siempre que conozcas gente acabarás preguntándote que significarán esas personas en tu vida.

Puntos finales facilitaban la vida a la gente. Los puntos aparte y los suspensivos incrementaban la inteligencia.

Lloro son como mínimo dos o tres lágrimas; una solo es pena.

Aceptar el amor no deseado antes que perderlo y desear obtenerlo.

Siempre he conocido mis limitaciones. Creo que ese es mi gran logro: saber a donde no puedo llegar sea por falta de inteligencia o sea por falta de interés.

Los sentimientos que sentían por nosotros otras personas, aunque no los correspondiéramos, eran importantes.

El amor está soldado al sexo o el sexo al amor […]. Había que buscar el punto de soldadura.

Los deseos ocultos son el motor de la vida.

Confiar en la gente que no tiene tus carencias. Esa es la base del verdadero talento.

Las situaciones desesperadas requieren actos desesperados.

El amor y el sexo son tan extraños que, seguramente, los extraños tienen la clave de lo que se debe hacer.

Siempre acabamos apreciando lo que perdemos.

Es la pérdida de conciencia total del espectador, justo cuando olvida cualquier problema personal y su cerebro deja de emitir el sonido de la preocupación; eso es lo que hace que el silencio sea supremo. Dejar de pensar lo silencia todo.

Nunca se sabe que encontrará uno tras una puerta. Quizá en eso consiste la vida: en girar pomos.

Mi madre opinaba que los mensajes de texto de móvil contenían mucha verdad en pocos caracteres. La gente se esmeraba en contar sus sentimientos sin que el coste fuera excesivo. La concisión de los sentimientos. Ella guardaba muchos de los que recibía. Jamás los transcribía, jamás los pasaba a otros formatos. Creían que entonces perdían su magia.

No quería mentirle pero tampoco deseaba decirle la verdad. Cuantas veces me he encontrado en esta disyuntiva… Quizá debería haber un concepto equidistante de estos dos.

La confianza no debe existir. Es el relajo lo que provoca el gran bajón en cualquier tipo de relación.

Me alegré de que no hubiera un pero. “Te creo pero”, “lo siento aunque”… Conjunciones terribles que acaban desactivando los sentimientos anteriores.

Una caricia, un beso, solicitar el calor de una mano en el ombligo no deben ir acompañados con el sentimiento de eso provocará o derivará en sexo. Un abrazo no debe ser de diez segundos, ni de treinta, puede durar ocho minutos si es necesario. Acariciar un cuerpo no debe suponer siempre sexo. Debes apreciar la caricia como parte de tu vida. Despenalizarla en tu vida. Al igual que ríes del chiste de alguien y aceptas que sus palabras generen en ti un sentimiento de felicidad, tampoco debes temer decirle a alguien que su piel, sus ojos, su boca…, te generan otro sentimiento. Hay que despenalizar acciones del sexo, llevarlas a la vida real, a la cotidianidad y jamás enlazarlas con el sexo, si no con el vivir.

El dolor de la pérdida de algo, aunque no lo necesitaras, se convertiría en algo terrible.

Historia de Jesús

Xabier Picaza

Historia de Jesús

Historia de Jesús


Muy interesante libro en la que el autor comenta la vida de Jesucristo a la luz de los Evangelios, pero considerando datos que en una lectura inicial, pasan desapercibidos. Calificación de 10. Del Reading Challenge, reto 1, un libro con más de 500 páginas. En este caso 671 páginas. Con esta lectura, por fin se finaliza el reto iniciado en enero de 2016. 4 meses y medio de atraso, pero es que la carga laboral fue mucha.

Lacónica: Breve.
Jerosolimitano: De Jerusalén o relativo a esta ciudad israelí.
Concordismo: Sistema de conciliación entre los textos de la biblia y los conocimientos científicos modernos, en especial del Génesis.
Orante: Que ora.
Culmen: Punto más alto de una cosa:
Levirato: Institución de la ley de Moisés, que obliga al hermano del que murió sin hijos a casarse con la viuda.
Mojón: señal que sirve de guía.
Hégira: Era musulmana que se cuenta desde el 15 de julio del año 622 d. C., día de la huida de Mahoma de La Meca a Medina.
Logion: frase breve de la divinidad.
Decurso: Sucesión o continuación del tiempo.
Hoya: Concavidad u hondura grande formada en la tierra.
Iconoclasta: Contrario al culto a las imágenes sagradas.
Inconsútil: Sin costuras.
Teofanía: Manifestación de la divinidad al hombre.
Osario: Lugar destinado en las iglesias o los cementerios para reunir los huesos que se sacan de las sepulturas.

Se llamaba Jesús (en hebreo Yeoshua, Dios-Salva), como el primer conquistador israelita (Josué = Jesús). Era judío de Galilea y nació en torno al 7-6 a.C. (los que fijaron el calendario común o cristiano se equivocaron, suponiendo que había nacido el año 1 d.C.). Fue campesino de origen y artesano de oficio, no letrado (escriba, hombre de letras), de manera que quizá no leía de corrido, pero no se le puede llamar analfabeto, pues, como veremos, tenía una intensa conciencia social y conocía bien las leyes y costumbres de su pueblo, de manera que discutió por ellas con otros maestros y líderes sociales. Fue trabajador como su padre, y creció en contacto una realidad social y religiosa que, a su juicio, se oponía a las promesas de Israel y oprimía a los hombres.

Supo que había llegado el fin de la opresión, y que la lucha decisiva por la nueva historia de Dios (y de los hombres) no era militar (contra Roma), sino humana, contra el Diablo, manifestado de un modo especial en los posesos, y expresado en la injusticia económica, representada por Mamón. Su fuerte programa se hallaba fundado en la certeza de que Dios es Padre, y quiere que los hombres acojan su Reino salvador, viviendo y compartiendo la vida como hermanos.

Fundó un grupo de Reino, familia de amigos e hijos de Dios, con los pobres y los excluidos, con quienes abrió un camino de humanidad (Reino de Dios), iniciando una estrategia de pan compartido, perdón, amor mutuo y reconciliación.

No buscó dignidades, sino que actuó simplemente como hijo de hombre, ser humano, para crear una familia o hermandad universal, fundada en la palabra el Reino y en la vida compartida.

Llegó [a Jerusalén], rodeado de un grupo de discípulos, que compartieron su proyecto, pero no su forma de realizarlo, a la ciudad sagrada para instaurar públicamente su Reino, esperando que Dios le respondiera. Otros prometían prodigios espectaculares (división del Jordán, caída de los muros de Jerusalén…), él solo ofreció el signo de su vida, al servicio de los pobres, y entró como rey de paz, enviado de Dios, sobre un asno, anunciando el final del templo.

Su historia puede dividirse en tres tiempos y lugares: Discípulo y colaborador de Juan en el Jordán; profeta del Reino de Dios en Galilea; pretendiente mesiánico en Jerusalén, donde fue crucificado.

Recibió el nombre y la tarea del conquistador israelita (Jesús/Josué), pero vivió a la luz de otras figuras venerables, como Moisés (Ley), Elías (Profecía) y David (Reino). Las dos primeras aparecen a su lado en el pasaje programático de la transfiguración (cf. Mc 9,2-9).

Jeremías criticó el antiguo templo y se opuso a la política de guerra de los «nobles» judíos, pero pudo escapar de la muerte porque lo ayudaron luego algunos amigos influyentes. […] Jesús era más radical que Jeremías pues no buscaba una simple purificación del templo, ni una política social y militar más justa, sino el fin de este templo y la instauración de un Reino de Dios, por encima de todos los pactos políticos; lógicamente no tuvo amigos que pudieran defenderlo.

Josefo […] pudo ofrecer una visión fiable de la situación de Palestina en el siglo 1 d.C. En ese contexto destaca su texto sobre Jesús (testimonio flaviano), interpolado por copistas cristianos (párrafos en cursiva y entre corchetes), pero que conserva un núcleo auténtico: «Apareció en este tiempo Jesús [un hombre sabio, si en verdad se le puede llamar hombre]. Fue autor de hechos sorprendentes; maestro de personas que reciben la verdad con placer. Muchos, tanto judíos como griegos, lo siguieron. [Este era el Cristo (el Mesías)]. Algunos de nuestros hombres más eminentes lo acusaron ante Pilato. Este lo condenó en la cruz. Sin embargo, aquellos que antes lo habían amado, no dejaron de hacerlo después. [Se les apareció resucitado al tercer día, como lo habían anunciado los divinos profetas que habían predicho de él esta y otras mil cosas maravillosas]. Y hasta hoy, la tribu de los cristianos, que le debe este nombre, no ha desaparecido». (Ant XVIII, 63-4).

Sus discípulos, sin luchar externamente contra los sacerdotes o los soldados del césar, crearon una iglesia o comunidad religiosa que se extenderá no solo en el imperio de Roma, sino por otras partes del mundo, a las que no había llegado ni Roma.

Para no caer en manos de Herodes y los partidarios de Roma, un anciano héroe (¡de los que ha dado siempre Israel!), mató a sus siete hijos (¡número simbólico, como el de 2 Mc 7), los despeñó por la roca, y mató también a su mujer, antes de lanzarse él mismo al vacío «prefiriendo la muerte a la esclavitud».

En el año 6 d.C., siendo Jesús un adolescente de unos 13 años, se produjo en el país la segunda oleada contra Roma. Esta vez las consecuencias fueron más graves que las anteriores. Nuevamente el centro del estallido fue Galilea, donde vivía Jesús, por lo que él debió de haber conocido todos los detalles de estos disturbios. El iniciador fue un maestro religioso, llamado Judas el Galileo, y la causa fue el cambio de administración del sur del país, es decir, las provincias de Judea, Samaria e Idumea. Hasta entonces estaban regidas por un gobernador judío, pero en el año 6 los romanos lo destituyeron por mal comportamiento, anexaron el territorio a Roma y empezaron a administrarlo directamente a través de un Prefecto. Para ello crearon un nuevo impuesto llamado tributum soli (impuesto a la tierra). El sumo sacerdote de Jerusalén acató la medida para evitar males mayores y ordenó aceptarla. Pero Judas (¡hijo de Ezequías, el de Arbela!) desoyó la orden y reaccionó enérgicamente contra ella. Aunque había nacido en Gamala, al norte de la Galaunítide, y por lo tanto no le afectaba el nuevo impuesto, se trasladó a Jerusalén y desde allí empezó a exhortar a la población a no pagarlo. El argumento que esgrimía era claro: Dios es el único dueño de la tierra; por lo tanto, el emperador no tiene derecho a cobrar impuestos sobre el suelo de Israel. La insurrección de Judas no era militar, como las anteriores, sino pacífica. Judas no pretendía proclamarse Mesías, sino que quería el reconocimiento de Dios como rey del país, y de sus derechos sobre la tierra. Era, pues, un movimiento «teocrático», religioso, no violento, que buscaba imponer ideas, no estructuras. Pero al cuestionar un impuesto de Roma, desairaba la autoridad imperial, y con ella su presencia en Palestina. Por lo tanto, los romanos lo consideraron peligroso. Además, había logrado captar la aceptación de todo el país. Por eso lo persiguieron, lo atraparon, y lo mataron sin contemplaciones (Hch 5,37). Mientras tanto el adolescente Jesús, con sus 13 años, aprendía de su padre José cómo ser un buen artesano en el taller de Nazaret… ¿O aprendía también otras cosas de la historia real de su pueblo?

Lo que define a Jesús como enviado e Hijo de Dios no es el lugar de nacimiento (Belén o Nazaret), ni su posible concepción virginal, sino su filiación divina (es el Logos de Dios) y su entrega total por el Reino haciéndose carne, esto es, plenamente humano.

Jesús ha nacido hacia el año 6 (quizá el 7) a.C., pero es imposible fijar la fecha exacta, aunque la tradición posterior (tomando como referencia la fiesta del Sol) se ha inclinado por el 25 de diciembre, a pesar de que ese tiempo y ese día parecen ir en contra del relato (simbólico, no histórico) de Lc 2,8, donde se afirma que los pastores de Belén hacían por turnos la guardia del rebaño, al cielo abierto de la noche. Ese es un tiempo de frío y de lluvias, y es poco probable que hubiera pastores al raso en el campo. Solo a partir de la primavera velan los pastores al raso en la noche. Sea como fuere, ese día ha sido introducido en la iglesia como fecha de nacimiento de Jesús a partir del siglo IV. Antes se habían propuesto otras fechas, sin insistir en ellas, y sin celebrar una fiesta especial de nacimiento (la fiesta cristiana era la pasca, bien definida a partir del siglo II d.C.). Pero, tras la crisis arriana (contra el rechazo de la divinidad de Jesús), los cristianos ortodoxos empezaron a celebrar la fiesta del nacimiento «divino» de Jesús, y lo hicieron el 25 de diciembre, en el solsticio de invierno, fecha en que el Sol Invicto dejaba de «caer» (inclinarse) en el horizonte y recomenzaba a crecer (en el hemisferio norte), iniciando el nuevo año solar. Así nació Jesús y así nace cada año.[…] Actualmente, por razón de ajuste del «calendario gregoriano» (que no ha sido aceptado por todas las iglesias), la Navidad de Jesús se celebra en fechas distintas entre los cristianos de oriente y occidente.

[El censo] Lc 2,1-4 ha vinculado al nacimiento de Jesús en Belén. Por Flavio Josefo sabemos que ese censo (que no fue universal) no pudo realizarse al nacer Jesús (hacia al 6 a.C.), reinando Herodes (que murió el 4 a.C.), sino doce años más tarde, hacia el 6 d.C., tras la muerte de Arquelao, cuando el gobierno de Judea pasó directamente a Roma. Pero a Lucas no le importa la exactitud puntual, sino el sentido teológico del censo, que encuadra a Jesús en la maquinaria imperial de Roma. En ese sentido, es igual que el censo haya sido anterior o posterior (total o parcial), pues Lucas no quiso ofrecer una crónica de los hechos, sino una historia teológica: Jesús nació censado y morirá condenado por Roma.

El evangelio de Juan, que conoce sin duda la «historia» de la concepción por el Espíritu, ha prescindido de ella, no para negarla, sino para decir lo mismo de otro modo, pues lo que importa no es la forma externa en que Jesús nació, sino el hecho de que, siendo un hombre de la historia, él es la misma Historia/Palabra de Dios, Logos divino hecho carne, es decir, esencia y vida humana.

[Mateo] Supone que Jesús ha desbordado el plano de la «buena» historia israelita, pues añade que proviene de cuatro mujeres irregulares y sufrientes, poseídas por hombres poco ejemplares, de manera que él se inserta en el ancho espacio de la historia universal de exclusión y sufrimiento, pues ellas fueron rechazadas por la familia (Tamar), no integradas en el grupo (Rahab), exiladas (Rut) o adúlteras (mujer de Urías). Jesús aparece así por ellas como Mesías de los rechazados de la sociedad.

Jn 7,15: ¿Cómo sabe este de letras sin haber estudiado, es decir, sin haber seguido un curso en la línea de la tradición letrada? Ciertamente, él sabía «letras», pero en profundidad, desde la experiencia de su propio grupo y de su vida, desde las tradiciones profundas de Israel, de manera que podía ofrecer una interpretación profundamente judía de la vida, aunque distinta de la ofrecida por los rabinos de escuela.

Jesús ha sido campesino sin tierra; no formaba parte de una estirpe sacerdotal probablemente acomodada, como la de Juan Bautista (cf. Lc 1) o F. Josefo (según su Autobiografía), sino que era pobre efectivo, un marginal, un marginado. No se enfrentó a los poderes dominantes desde arriba, ni pidió limosna, ni se limitó a mejorar con pequeños retoques lo que había, desde el interior del sistema, pero inició una mutación social (por revelación de Dios), precisamente desde aquellos que, como él, carecían de poder y tierra, desde la escuela de pobreza y trabajo alienador de millones de personas, que dependían de aquello que otros quieren ofrecerles.

No fue un carpintero rico y acreditado, con trabajo seguro y tiempo libre para argumentar sobre temas de Ley, sino un artesano dependiente, sin acceso a tierra propia, ni pensador de tiempo libre, dispuesto a mejorar en lo posible lo que existe, sino un profeta en tiempo de opresión, teniendo que buscar y descubrir a Dios desde unas circunstancias sociales marcadas por la comercialización herodiana (romana) de los campos, que empezaban a depender de las ciudades y los nuevos ricos.

Jesús no fue purista, ni condenó en bloque el comercio, ni rechazó a los publicanos (recaudadores), pero quiso que la acción económica y el dinero estuvieran al servicio de los pobres, de forma que solo Dios fuera divino. En esa línea, su proyecto implicaba una transformación sociorreligiosa, con lo que ello implica de interpretación de la ley, en clave profética. No fue reformador, como algunos fariseos empeñados en mejorar las relaciones económicas, sino profeta radical, en la línea de la tradición israelita, pues un dinero que no sirve a los hombres se vuelve mamona, el dinero absolutizado, idolatría concreta que destruye al hombre.

No fue un artesano influyente, en la línea de Jeroboam, «joven decidido a quien Salomón puso al mando de los obreros de la construcción (cf. 1 Re 11,28), que pudo iniciar un levantamiento y fundar un nuevo reino (cf. 1 Re 12). Tampoco fue un jefe de sindicatos obreros, para liderar una revolución social, con toma de poder, como muchos a lo largo de los siglos XIX y XX, con la creación de un partido político triunfante, sino un portavoz de los más pobres, sin más posesión que su trabajo (o su falta de trabajo), no para tomar el poder, sino para cambiarlo (superarlo). Así se distingue de gran parte del movimiento cristiano posterior, que será básicamente urbano, de manera que los no cristianos se llamaran paganos (de «pago», campo), habitantes de aldeas, que no han aceptado el nuevo orden social cristiano.

Antipas mata a Juan porque ha tenido miedo de las implicaciones sociales de su mensaje. De un modo semejante, Pilato ejecutará a Jesús.

Lc 3,10-14 se sitúa en la línea de Josefo, condensando la enseñanza de Juan en tres proposiciones. 1) Norma universal: «Quien tenga dos túnicas, que dé una a quien no tiene, y quien tenga comida que hágalo mismo». 2) Norma para publicanos: «No exijáis nada fuera de los fijado». Juan supone que hay un orden establecido, y pide a los «responsables» económicos que lo cumplan. 3) Norma para soldados: No hacer violencia, actuar como ministros de paz; no extorsionar a nadie, ni utilizar el poder para servicio propio; contentarse con la paga.

También Juan acogía a publicanos y prostitutas (cf. Ct 21,32), pero no para comer con ellos, sino para ofrecerles conversión. Jesús, en cambio, come con ellos en señal del Reino (cf. Lc 19,2-8)

Jesús (y los cristianos/mesiánicos): a) No ayunan: Rechazan una visión penitencial de la vida, tomando las comidas como signo de Dios, en apertura a los pobres, sin distinción de pureza-impureza (cf. Mc 6,34-46; 8,1-8). b) Comen y beben, en medio de un mundo injusto, no para avalar la injusticia, sino para ratificar la revelación de Dios (el Reino), compartiendo los panes y los peces (multiplicación) con los necesitados, por alegría y solidaridad, pues es tiempo de bodas (el novio está con ellos: Mc 2,19). c) No rechazan ningún alimento. En principio, conforme a la inspiración de Jesús, comen todo, superando así, como Juan (pero en otra línea) las leyes de pureza farisea (cf. Mc 7,15-19).

[Jesús] había empezado recreando el proyecto bautista de Juan, pero después puso en marcha el suyo, que ya no se centraba en el bautismo para perdón de los pecados, sino en el anuncio del Reino de Dios.

Juan Bautista había seguido confirmando la gran separación entre cielo y tierra. Y una separación semejante había descubierto Jesús en el fondo de la experiencia de dureza y muerte que marcaba la forma de vida (y sufrimiento) de los galileos (cf. Gen. 3). El mismo Jesús había acudido donde Juan y había recibido su bautismo porque se hallaba dominado (como aplastado) por esa gran separación, pidiendo a Dios que descargara su juicio sobre la historia de los hombres, para volverse, para que el resto de los «liberados» de la ira pudiera vivir cerca de Dios. Pues bien, ahora, tras el bautismo, descubre (Is 63,19) que el cielo se rasga, como si cayera la gran cortina/muro que separa a Dios de los hombres, un tema que culmina con la muerte de Jesús, cuando se rasga (con la misma palabra: skhidsein) el velo del templo que separa a Dios de los hombres (cd. Mc 15,38). Esta es la nueva experiencia, la tarea de Jesús: Romper la separación que divide a Dios de los hombres, descubriendo así que el mismo Cielo (Dios) ha de expresarse en la vida humana. Eso significa que ya no hay necesidad de más bautismos (como los de Juan), porque el velo de la gran distancia se ha roto, porque Dios mismo ha bajado, está en su vida (de Jesús), en la vida de los hombres.

Del mismo Cielo (= Dios) desciende el Espíritu, simbolizado por la paloma, que había aparecido tras el diluvio (bautismo), como signo de que la gran «ira» de Dios ha terminado (Gn 8,11-12)

Elías quiso venir al Monte de Dios porque estaba cansado y fracasado (1 Re 18,8-18), pero, después de llegar al monte descubrió que Dios era distinto, fuente de vida, Había buscado signos de violencia (huracán, terremoto, incendio, como los de Juan Bautista en Mc 10-12); pero descubrió a Dios en la suave Brisa (= viento, espíritu) y en la Voz que le pide que inicie su nueva tarea. También Jesús buscó quizá el fuego, el hacha y el terremoto, pero escuchó la voz de Dios que se revela como Padre y que lo envía a realizar una tarea salvadora en la línea mesiánica.

Muchos desde entonces que el Reino es una especie de entidad abstracta, una idea simplemente interna. Pero Jesús lo entendió como salud personal (de cuero y alma), como perdón, comida y libertad en un espacio y un tiempo concreto, ahora en este mismo momento, en Galilea.

El Reino es primero, no viene después, como efecto de una conversión antecedente de los hombres, no se compra, ni obtiene por prácticas sacrales, sino que adviene desde sí mimo, es decir, desde Dios, como algo previo a todo lo que hagamos. Pero ese mismo Reino, que es Buena Noticia, hace posible que nos convirtamos, es decir, que cambie nuestra vida y que cambiemos.

En un momento dado, quizá tras separarse del Bautista, Jesús se convenció de que él debía curar al pueblo enfermo, a miles de galileos que se hallaban arrojados, aplastados, carentes de esperanza, a fin de que pudieran convertirse en dueños de sus propias vidas. Llegaba el Reino y el primero de sus signos (pilares) debía der la salud de los enfermos, la plena humanidad de aquellos que parecían arrojados, al margen de la vida.

Quien curaba no era él, como decían ciertos curanderos a sueldo (que se decían «divinos»=, sino que curaba el mismo Dios que se expresaba allí donde los hombres aceptaban su mensaje. Por eso, él no decía «yo puedo», sino «tú puedes», si crees en Dios y te dejas transformar por su Reino.

Jesús no se limita a preparar la llegada de Dios (cf. Mal 3,1.22-24) juzgando y destruyendo a los perversos, sino que lo hace (lo instaura) sanando a los enfermos.

Jesús no proclama el juicio (como Juan), ni enseña a los hombres que cumplan su deber (como la moral kantiana), sino que les anuncia la llegada del Reino de Dios, que se expresa en los milagros y se expande en las bienaventuranzas como proclama y programa de felicidad. Según eso, la primera tarea del hombre es aceptar el Reino (acoger su presencia y dejarse transformar por ella), respondiendo a la Palabra de Dios, para dejarse curar y vivir en plenitud (en perdón, amor mutuo).

Estas palabras [las bienaventuranzas] evocan (proclaman) el gran cambios, que Jesús ha empezado a realizar y que, conforme a Mt 11,2-6, se expresa en la curación de los enfermos y en la bienaventuranza de los pobres. No anuncian algo que vendrá después, sino que ratifican aquello que se está realizando precisamente ahora, entre los campesinos y desposeídos de Galilea, a quienes él llama (y hace) bienaventurados, al introducirlos en su dinámica de Reino. En vez de lamentarse de (o con) ellos por su desventura, Jesús les enseña a escuchar la Palabra (felicidad) del Reino (Dios en ellos) y les pide que la asuman, viviendo de manera consecuente, precisamente ellos, pobres, hambrientos y oprimidos (los que lloran), como depositarios de la felicidad de Dios (la vida) porque acogen la Palabra y porque él (Jesús) los cura. No les llama felices por lo que tienen (o no tienen) en sí mismos, sino porque Dios actúa en ellos, les ofrece su Palabra y los transforma, haciéndolos capaces de curarse e iniciar un tipo de vida diferente desde la pobreza. Entendidas así, las bienaventuranzas, igual que los milagros, marcan una experiencia de reconocimiento que transforma la vida de los hombres y mujeres, de manera que los antes alienados y oprimidos pueden saberse propietarios de la herencia prometida, viviendo así de un modo diferente (en un plano físico, psicológico, económico).

Los milagros son una especie de expansión de las bienaventuranzas, y nos muestran que el Reino de Dios no se expande ni se manifiesta a través del dinero y el poder de los fuertes, ni a través de aquellos, sino por medio de la palabra de vida que cura y que sana.

Muchos prefieren vivir esclavizados. Quizá se refugian en su enfermedad, tienen miedo de sí mismo, les cuesta asumir su tarea, enfrentarse a los problemas de la realidad. Pues bien, en contra de eso, Jesús quiere que ellos asuman y acepten lo que son, en libertad, de una manera responsable. No los «cura» para resolver desde fuera sus problemas, sin para que vivan en humanidad, compartiendo la Palabra, como testigos del Reino de Dios. No los cura para que abandonen su responsabilidad, renunciando así a la vida, sino para que sean responsables, de una forma creadora, intensa. Jesús no ponía sus curaciones al servicio del sistema (como podían hacer algunos sanadores, o podía hacerse en Epidauro o en otros santuarios famosos de su tiempo), sino que curaba ofreciendo a los curados, y a todos sus oyentes una palabra y camino de libertad en amor.

Tempestad calmada, paso a la otra orilla. Este signo evoca la presencia de Jesús resucitado en el camino misionero de sus seguidores, que deben pasar de Galilea a la ribera pagana del lago (cf. Mc 4,35-41; 6,45-52par). Lo que se calma no es el mar externo, sino el corazón de los seguidores de Jesús, pues para avanzar unas millas sobre un lago existen (sobre todo en la actualidad) otros medios, pero calmar el corazón y tener fuerzas para seguir navegando en la vida sigue siendo hoy tan difícil como en tiempos de Jesús.

El peligro de los hombres no es algo exterior (algo que los otros les puedan hacer otros), sino interno: No acoger el don de la vida, buscar la felicidad en una riqueza que es incapaz de darla. Quien no acepta la bienaventuranza de la gracia, quien no descubre y despliega la felicidad del Reino, desde su pobreza, queda en manos de su propia malaventuranza, vinculada a la idolatría de la riqueza, corriendo el riesgo de destruirse a sí mismo.

Sin una fe profunda en el Dios de la resurrección (que da vida a los que mueren), el mensaje y camino de Jesús carece de sentido. Pero no se puede hablar de resurrección donde domina una estructura de poder (donde se dice que los hombres son así, no pueden cambiar) o un sacerdocio que sacraliza lo que existe (cf Mc 12,18; Hch 23,8), sino allí donde emerge una palabra y una vida capaz de superar la muerte.

Jesús ha colocado la bienaventuranza de los pobres tras el anuncio de la resurrección, como si la obra de resucitar a los muertos (¡que parece más vinculada a Dios!) fuer más fácil que liberar a los pobres (cosa que parece más vinculada a los hombres). Para Jesús ambas son igualmente significativas, y en el fondo la segunda resulta más difícil que la primera: Solo allí donde se cree en la resurrección, es decir, en la vida de los muertos, puede haber Evangelio (Buen Noticia) para los pobres. Sin resurrección de los muertos (de los asesinados) no hay esperanza para los pobres.

Nosotros, ilustrados del siglo XXI, solemos decir que no hay demonios, y que los exorcismos no son más que magia o engaño, pero con eso no resolvemos nada: Quizá no haya Diablo (en sentido escatológico), ni demonios personales, pero «lo demoníaco» existe y marca la vida de los hombres, como un mal interno (social, personal), que se objetiva en instituciones y formas de vida exteriores, que vuelven a influir en las personas, manifestándose especialmente en algunos segmentos (eslabones) más frágiles de la cadena humana, suscitando diversas formas de «locura». Ciertamente, lo que llamamos hoy locura (un gran espectro de enfermedades psicosomáticas) tiene elementos orgánicos y biográficos, vinculados a la herencia genética y a la trama personal, familiar y social de las personas. Pero, en el fondo de ella late casi siempre un tema de opresión (e incomunicación), que en tiempo de Jesús se interpretaba de un modo religioso positivo o negativo, vinculando enfermedad y diablo, posesión diabólica y ruptura persona, En esa línea, podemos afirmar que en la raíz de muchas enfermedades antiguas y actuales sigue habiendo una ruptura personal, una demencia o dislocamiento que destruye al ser humano.

Como representante de su iglesia, Juan Zebedeo pretende impedir que un exorcista no comunitario expulse demonios en nombre de Jesús, para controlar así los exorcismos, de un modo eclesial. De un modo sorprendente, Jesús se lo impide, diciendo que todos pueden realizar exorcismos en su nombre.

Los escribas lo acusan de expulsar demonios con ayuda de Belcebú, «Señor de las moscas», Dueño malo de la Casa perversa del mundo, de manera que al hacerlo pone en riesgo el orden y la estructura social del judaísmo. Con el pretexto de hacer el bien (ayudando externamente a unos posesos), Jesús rompe o destruye la unidad sacral del pueblo (Casa buena de la alianza de Dios), de manera que el conjunto de Israel corre el riesgo de caer en manos de un Diablo destructor de la nación sagrada. Conforme a la visión de los escribas, los que ayudan y liberan a «condenados» de la cárcel diabólica (asociales peligrosos) son una amenaza para el buen orden del pueblo. Con el código en la mano, los escribas oficiales afirman que la sociedad ha de expulsar y controlar (= encarcelar) con legítima violencia a los endemoniados, para mantener el orden sagrado.

Una buena estructura social solo puede edificarse y defenderse separando a culpables y justos, poniendo una valla entre lo puro y lo impuro, lo firme y lo ruinoso. Por eso, quien acepta y cura, quien valora y reintegra como Jesús a unos posesos, apelando a la Palabra de Dios pone en riesgo la buena sociedad de limpios ciudadanos. Estos escribas defienden la vida del pueblo sargado, que se protege a sí mismo y rechaza a quienes lo amenazan. Fuera de las fronteras de ese pueblo quedan los leprosos y posesos. No hace falta matarlos, no encerrarlos en la cárcel, pero hay que expulsaros del espacio sagrado de la buena sociedad, establecida por escribas.

Esto es el Reino: Que un loco/poseso, que antes era servidor/legionario de un imperio de muerte, pueda convertirse simplemente en ser humano, en libertad, en diálogo con los demás.

Los exorcismos son una terapia gozosa, como indica una expresión jubilosa de Jesús, cuando los setenta discípulos (a quienes él había enviado para realizar la obra del Reino) volvieron con gozo, diciendo «Señor, ¡aun los demonios se nos sujetan en tu nombre!», y él les respondió: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo» (Lc 10.17-18). Jesús los ha capacitado para sujetar a los demonio, de manera que podríamos decir que «la misma sujeción queda sujeta» (es decir, dominada; hypotassetai). Los discípulos de Jesús, unos hombres simples (sin poderes imperiales o sacerdotales), pueden iniciar e inician un camino de dominio sobre lo diabólico y Jesús les responde ofreciéndoles su experiencia más profunda, paralela a la que vimos al tratar de su vocación tras el bautismo (Mc 1,10-11; cap. 6). El cielo se abre nuevamente, y Jesús «ve» que Satanás, que parecía estar sobre la altura, al lado de Dios (como consejero suyo; cf. Job 1), cae sobre el mundo, rechazado y condenado, Diablo que ha perdido el trono (cf. Ap 12,1-5). En ese contexto se puede afirmar que los exorcismos forman parte de un proceso de victoria y «liberación» de Dios, que ha de entenderse en línea de gozo.

La ayuda a los padres y a los otros hombres importa más que el templo, porque el sábado (templo) se ha hecho para el hombre y no al contrario (cd. Mc 2,27-28). Eso significa que el Dios de Jesús no va en contra de los hombres, ni antepone sus intereses a los intereses de los necesitados. En otras palabras, Dios no acepta nada que implique merma humana, sino que se muestra divino en el servicio del amor humano.

Los judíos sabían que Dios es Padre y decían: Abinu-Malkenu, Padre nuestro, Rey nuestro. Siguiendo en esa línea, Jesús lo llama simplemente Abba (¡papá, padre mío!), con una palabra cuya singularidad reside en su falta de singularidad y en su fuerte inmediatez, pues evoca la gran cercanía del hijo con el padre, esto es, con aquel que le ha dado la vida. No es palabra secreta, de difícil sentido (como Yahvé, Ex 3,14), porque es originaria y nos sitúa ante el principio de la vida, en la trama originaria del ser humano, no de una religión concreta (judía o helenista). No es locución rebuscada de escribas, que solo se comprende tras un largo aprendizaje, sino la más simple, aquella que hombre recibe y conoce en su infancia, al referirse de manera cariñosa, agradecida al padre (padre/madre), que le ha dado la vida. No hace falta ser judío, ni haber pasado por un largo estudio de la Ley para entenderla. Basta con ser persona.

Dios Abba no es papaíto sentimental, sino Padre que guía y defiende a los hijos, asegurándoles que puedes superar la prueba y mantenerse en camino de Reino.

Asume la Tradición, pero no discute normas particulares, como los maestros de la Msiná. Acepta el Libro, pero no lo comenta con más libros, ni redacta otros escritos, sino que habla desde la vida y el sufrimiento concreto de los hombres y mujeres de su tierra, que son el verdadero Libro de Dios Padre.

Jesús respeta a los escribas, pero, a su juicio, la verdadera Ley (Libro de Dios) no se entiende a través de discusiones técnicas, sino en la vida de los hombres, especialmente de los pobres. Acepta así las tradiciones de Israel, no para absolutizarlas en su letra, sino para ponerlas al servicio de los más necesitados.

Aplicada de modo restrictivo, la Regla de Oro podría convertirse en una fuente de egoísmo: Al querer a los demás como a nosotros podríamos exigirles que se hagan como somos (cristianos, musulmanes…). En contra de eso, el amor a los enemigos exige que los amemos como son, no para que sean como nosotros.

No ha creado una enseñanza esotérica de iniciados, algo que solo entienden ellos, sino un movimiento de liberación universal, desde los pobres. Por eso, los portadores de su mensaje podrían ser y son gentes sin cultura escrita (de libro), pero capaces de acoger la Palabra del Reino y dejarse transformar por ella. En el momento en que se vuelve difícil de entender y exija comentarios especializados, perdiendo su inmediatez vital, la Palabra deja de ser impulso de Reino. Utilizando una expresión que puede ser ambigua, podríamos decir que Jesús «devuelve a los pobres la Palabra de Dios», secuestrada por intereses sociales, religiosos e intelectuales de una minoría de expertos, al servicio del sistema.

Las palabras de Jesús no son discurso filosófico para gente rica (con pan asegurado), sino un mensaje dirigido a gente que no sabe si tendrá para comer mañana y si podrá vestirse de modo adecuado. Ellas evocan y despiertan una providencia de Dios, que se expresa en la búsqueda del Reino, es decir, en el deseo de justicia: en el pan compartido, en la entrega de la vida a favor de los demás.

No quiso centrar su mensaje en problemas externos de economía o política, de violencia militar o ideología religiosa, sino que quiso iniciar una transformación radical de la existencia en línea de humanidad: Proclamó la Palabra y la empezó sembrando entre los pobres y campesinos y pescadores de Galilea, a quienes llamó herederos del Reino. Esta fue su experiencia en una línea que podía compararse al Éxodo de Egipto: Supo que Dios se introduce en la historia de los hombres, y los pone en marcha, como potencial de amor para transformar su vida y hacerlos bienaventurados desde la pobreza.

El Imperio romano buscaba la paz que se alcanza por la victoria (Pax Romana), simbolizada en el Ara Pacis (Altar de Paz), que Augusto había construido en Roma, como signo de unificación política. Pues bien, Jesús quiso y propuso la paz, pero no en forma de imperio, sino de Reino de Dios.

Tras el exilio (siglo VI a.C.), muchos judíos habían convertido su templo (Jerusalén) en santuario expiatorio, dedicado a limpiar los pecados, ofreciendo sacrificios a Dios, para mantener alejada su ira destructora, con sacerdotes expertos en cuestiones de impurezas. Este era su oficio central en un mundo lleno de expulsados y oprimidos: Ofrece r a los piadosos pecadores un camino de arrepentimiento, la forma de limpiarse y ser perdonados, manteniendo lejos la impureza y el pecado.

Las curaciones de Jesús son el signo de un perdón que transforma la vida de los hombres (capacitándolos para «caminar»).

Los discípulos de Jesús no piden a Dios que perdone sus pecados (hamartíais, en clave religiosa), sino sus deudas (opheilemata), como ha estacado expresamente Mt 6,12: «¡Perdona nuestras deudas como hemos perdonado a nuestros deudores!». Jesús no se sitúa en el espacio religioso del pecado (terreno propio de sacerdotes), sino en el plano más social de las deudas, que incluyen no solo los pecados, sino los «bienes» que unos hombres deben a los otros (y en otro plano, a Dios).

Jesús no necesita templos, su perdón no se logra con rituales, sino por el perdón interhumano, de manera que los pobres, que renuncian a vengarse y que perdonan a sus deudores (superando una justicia puramente legal), son sacerdotes de Dios, humanidad reconciliada. Ese perdón es gratuito, pero no indiferente; es superior, pero se encarna (ha de encarnarse) en el amor interhumano, creando un orden social que no nace del talión (doy para que me des), sino del perdón de los ofendidos.

El perdón de Jesús no proviene de un templo, ni de una amnistía política, pues brota de las víctimas. No es un privilegio de sacerdotes o escribas, para situarse así por encima del resto del pueblo, sino don y regalo de los mismos ofendidos, que inician de esa forma el Reino. Algunos profetas habían presentado el perdón como atributo supremo de Dios, vinculándolo a los pobres; pero no habían llevado su propuesta hasta el final, como hará Jesús, que no busca un jubileo parcial, sino la redención (comunión) y reconciliación integral de todos los hombres y mujeres, a partir de los más pobres (excluidos del sistema). Precisamente los ofendidos y humillados pueden ofrecer y ofrecen perdón, realizando así, en clave de Reino, una función que parecía propia de gobernantes o sacerdotes sagrados.

Los sacerdotes oficiales perdonaba a los «convertidos»: los manchados debían limpiar su impureza, los pecadores dejar el pecado y volver a la alianza, para recibir así el perdón. Jesús, en cambio, ha iniciado un camino de perdón gratuito, desde los expulsados, no para olvidar lo pasado, sino para transformar el presente de muerte en Reino de Vida.

El orden judío ratificaba unas funciones establecidas de forma jerárquica: padre sobre hijo, varón sobre mujer, rico sobre pobre, bueno sobre malo, sano sobre enfermo, etc. Pues bien, en gesto provocador, Jesús ha invertido esa estructura y llama bienaventurados a los pobres, cura a los enfermos y ofrece el reino a pecadores. No ha sido reformador social, sino profeta creador, escatológico. No ha cambiado unos detalles, sino que ha proclamado un Reino donde desaparecen las estructuras de dominación, paño viejo, a fin de que hombres y mujeres puedan compartir la misma bodas finales (cf. Mc 2,18-22). No ha llamado bienaventuradas a las mujeres, en cuanto separada (como a los pobres: Lc 6,21), ni ha dicho que son primeras en el reino (como los niños: Mc 9,33-37; 10,13-16), sino que ha querido acogerlas y aceptarlas como son, igual que a los varones, en camino de Reino. No ha enfrentado a mujeres con varones, no las envilece ni enaltece, sino que las valora y llama como a los varones, pues el mismo Dios las hizo como a ellos (cf. Mac10:5-9), para iniciar el Reino. Así rompió el dominio del varón sobre la mujer, iniciando un camino donde cada uno (varón o mujer) vale por sí mismo, en comunión de Reino. Su texto del eunuco (Mt 19,12) solo puede entenderse allí donde se rompe el patriarcado, de forma que varones y mujeres valen y son, en su verdad, como personas. Por eso, todo lo que Jesús dice vale igual para hombres y mujeres, pues todos son iguales, «como los ángeles del cielo», sin necesidad de levirato (cd. Mc 12, 18-27).

Instauró un movimiento de varones y mujeres, en contra de muchos rabinos que no admitían en su escuela a las mujeres. No buscó letrados expertos en conocimientos, sino que llamó a varones y mujeres, iguales ante Dios, responsables ante el Reino, como muestran las parábolas. No fundó un equipo de expertos varones, especialistas de ley, sino una escuela abierta, donde todos (varones y mujeres, niños y mayores), pueden escuchar, entender y seguirlo. Se opuso a los varones poderosos (sacerdotes, letrados), porque no aceptaban el «derecho» de los pobres. Por eso, a lo largo de su vida (y sobre todo al final; cf. Cap.35) las mujeres han conectado mejor con su movimiento. Por otra parte, la tradición las sitúa en un mismo plano de opresión y esperanza con varones, al vincular a las prostitutas con los publicanos (cf. Mt 21,31). Unos y otras parecían obligados a vender su cuerpo (mujeres) o su «honestidad» económica (varones) al servicio de una sociedad machista que los oprime y utiliza.

Tanto la cultura oriental como el judaísmo tomaban al padre de familia como autoridad suprema, de manera que enterrarlo (cuidarlo, mantenerlo y reconocer su poder) constituía el primer deber social y religioso.

Jesús optó precisamente por ellos, los rechazados sociales, condenando un orden social donde unos, en nombre de su poder más alto, oprimían, manipulaban y expulsaban a otros. Por eso, declaró destruida la familia dominante, de tipo jerárquico-impositivo, fundada en bases de posesión de unos y exclusión de los restantes.

El orden antiguo se hallaba presidido por ancianos, representantes de la tradición, portadores de una memoria colectiva que se codifica en la historia del pueblo y expresa su continuidad como jerarquía: Autoridad del varón sobre la mujer, del padre sobre el hijo, del pasado (tradición sobre el futuro. El movimiento de Jesús invierte ese esquema, fundando su nueva familia en la llamada del Reino, desde los excluidos, sin jerarquía de presbíteros y padres, ni exclusión de pobres, un familia centrada en el pan compartido (el pan nuestro de cada día), inseparable del perdón que unos ofrecen a otros y todos comparte (cf. Lc 11,3). No es unidad ideológica impuesta (una superestructura de poder) sino comunión concreta de creyentes.

Como era previsible, en un mundo dirigido por los poderosos, el mensaje de Jesús suscita la oposición de aquellos que quieren mantener sus propios privilegios. Esa oposición de aquellos que quieren mantener sus propios privilegios. Esa oposición no proviene todavía (básicamente) de los estamentos religiosos del templo de Jerusalén, ni de las instituciones políticas (rey Antipas, herodianos, Pilato), sino de los grupos dominantes de las aldeas de Galilea, que se oponen a su movimiento, porque pone en riesgo el orden establecido de sus comunidades. Ciertamente, los responsables finales de su muerte serán los sumos sacerdotes y el gobernador militar de Jerusalén, pero el problema empezó mucho antes. Los elementos dominantes de la sociedad aldeana de Galilea, rechazaron el movimiento, no creyeron en su Reino, no por razones que hoy llamaríamos «religiosas» (un tipo de fe distinta), sino por cuestiones familiares, económicas y sociales.

La posesión de familia y casa (campos) era signo de bendición, pero podía convertirse en fuente de pecado si la abundancia de unos se construía sobre la carencia de otros.

Amar a Jesús (ir con él) significa optar por su Reino. En esa línea, él quiere abandonar (superar) una familia entendida como espacio de egoísmo donde algunos oprimen a otros.

Los pobres dan aquello que parece mayor (evangelio, salud) y los ricos aquello que parece más urgente (casa y comida).

El perdón es la cara negativa de un amor que rompe el principio de equivalencia (amarás al amigo) y se abre de una forma creadora hacia los mismos enemigos.

Cuando Jesús de las antítesis (Mt 5,21-48) afirma «se ha dicho» (habéis oído) está evocando el nivel de la justicia legal, propia del orden político, que apela al denario y a la espada para fundar la sociedad con normas de talión (ojo por ojo, denario por denario) y pena de muerte (como indica el glosador de Pablo en Rom 12,2-8). Pues bien, cuando él añade «pero yo os digo» está iniciando un camino de gracia creadora, esto es, de Reino: No rechaza con otra violencia la violencia de la ley, sino que introduce la levadura de Reino (cd. Mujer de Mt 13,33) en la masa del pan (de la vida) para fermentarla.

Al decirles que «no juzguen», Jesús les muestra que la dinámica legal (juicio) no es un principio originario, sino que ella surge y se despliega por la violencia y dureza de los hombres. Más aún, Jesús sabe que, cerrada en sí, sin un amor, esa dinámica desemboca en un círculo de violencia y muerte.

Jesús no decía a los suyos que acepten las cosas del césar, como revelación del «Dios de la ira», sino que las superen, desde el perdón; por eso perdona a los pecadores y pide que perdonemos a los enemigos.

Esta es la paradoja del Reino, su aportación más revolucionaria: Jesús no empieza anunciando el juicio a los culpables, sino pidiendo a los humillados y ofendidos que perdonen y amen a sus ofensores, irradiando así felicidad y esperanza del Reino. Solo ellos, perseguidos y negados, amenazados y ofendidos, pueden iniciar el camino del Reino. […] En esa línea, amar a los enemigos supone ayudarlos positivamente (¡no responder a su mal con otro mal!), pedir a Dios por ellos, bendecirlos (hacerles el bien), superando el nivel de justicia legal, no por obligación, sino por felicidad, porque está llegando el Reino, y Jesús sabe que solo pueden instaurarlo los ofendidos que perdonan y aman a sus ofensores, y no los poderes dominantes (soldados-jueces romanos, sacerdotes judíos, comerciantes ricos, implicados en una espiral de destrucciones). Ellos, ofendidos y humillados, pueden invertir la norma del sistema, viniendo a presentarse como portadores del Reino que llega, iniciando así una dinámica de transformación, que no lleva a un nuevo Estado legal (¡otra vez talión!), sino al surgimiento de una humanidad gratuita, que llamamos Reino. Amar al enemigo es volverse creadores, como Dios es creador, superando la violencia y la lucha del sistema, precisamente desde los aplastados y expulsados, por felicidad (y no por ley, pues la ley no puede obligar al perdón). Solo quienes superan (sin negarla) una justicia de Ley, amando a opresores-asesinos, son signo y anuncio de Reino, como afirma la tradición de Jesús, según Lc 6,27-28 (amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian…) y Mt 5, 43-44 (amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldice…)

Las parábolas rompen la lógica normal de la vida y nos sitúan ante la paradoja del Reino, que Jesús ha ido encontrando y expresando en su itinerario. No todas y cada una de las parábolas las ha «inventado» (=proclamado) él mismo, pero todas en conjunto expresan y trazan su mensaje de forma que, en sentido estricto, constituyen su «cuaderno de bitácora», una carta de navegación de Jesús y sus discípulos, una Biblia de Reino, que rompe las seguridades oficiales de la sociedad establecida. Las parábolas no trazan una historia sagrada, como la del Pentateuco, ni fijan unas leyes, como los rabinos, ni unos dogmas de credo, como cierta Iglesia posterior. ¿Qué hacen entonces? Van abriendo y expresando el camino paradójico del Reino de Dios, que solo se comprende en la medida en que se va recorriendo, con Jesús.

El Bautista había profetizado el juicio y la tradición no recuerda sus parábolas (quizá no las decía). Jesús, en cambio, fue profeta de la Palabra creadora, que él quiso proclamar y sembrar entre los hombres. Esta fue su paradoja, esta su provocación: Proclamar el Reino de Dios, sin ejército, ni escuela de escribas, ni colegio superior de sacerdotes, y sin juicio o cataclismo previo. ¿Cómo hablar de Reino sin hacha que corta, huracán que destruye, fuego que quema…? (cf. Mt 3,10-12). Solo de una forma: como Palabra de Dios que Jesús mismo proclama e introduce en Galilea (y en Jerusalén) como propuesta de comunicación y salud amorosa, como llamada creadora).

Sin esa experiencia de Palabra que crea (reino), cura a los enfermos y evangeliza a los pobres (Mt 11,2-4), el mensaje y proyecto de Jesús sería palabrería, una nueva imposición, que solo serviría para calmar brevemente a los pobres, mientras se siguen imponiendo los poderes bestiales de siempre.

El hombre, creado por Dios y para Dios, en comunión, se ha vuelto esclavo de sí mismo, de su propia institución dominante, centrada en el dinero.

No hay perdón religioso (de Dios) sin perdón monetario y social, pues Dios se expresa y encarna (es divino) allí donde «humaniza» a los hombres, haciéndoles vivir en justicia social y en bienaventuranza compartida.

Los gestores de la sociedad urbana y comercial de Galilea querían organizar la producción y conseguir riquezas (pan), utilizando métodos imperiales (de Roma), dominando a los demás, es decir, poniendo las riquezas, campos y personas al servicio de sí mismos, es decir, de la gloria del imperio. Jesús se opuso a ese modelo, conforme al cual, cuanto más progresan y producen unos menos comparten en otro, y quiso abrir un espacio compartido de Reino, a través de la Palabra, desde los más pobres, para todos.

A Jesús le preocupan menos otros ídolos menores (astros, magias, fetiches, idolillos…), que entretienen a los hombres y mujeres, de manera que él sitúa en el centro de su crítica a Mamón, dinero convertido en capital, que aparece por un lado como fuente de pobreza (esclaviza y excluye a una mayoría de personas) y por otro como objeto del deseo más hondo de todos, en clave de avaricia que les seca el alma.

Jesús sabe que el hombre que no «sirve» a Dios corre el riesgo [de] caer bajo el servicio de Satán (de Mamón), viviendo esclavizado bajo un tipo de deseo insaciable que destruye internamente a quienes poseen más (los ricos) y mata físicamente a quienes no lo tienen (los pobres). No le importa directamente el «ateísmo» (que sería una actitud abstracta ante la vida), sino la idolatría (que se expresa de un modo concreto como adoración del dinero, que es Mamón, dios falso).

Dios es creador, vida que se regala de forma generosa, comunión para los pobres, esperanza de resurrección. Mamón, en cambio, ha sido creado por los hombres, pero se apodera de ellos y los devora (como el dragón y las bestias de Ap 12-13) a través de la avaricia personal (deseo que nunca se puede saciar) y de la opresión social (los que quieren tener para sí han de oprimir y/o excluir a los otros).

Hay una riqueza mala, que es Mamón, una riqueza que destruye a quien la tiene (la desea, se entrega a ella) y a quien no la tiene (queda al margen de la vida). Pero hay una riqueza buena, que solo se alcanza compartiendo la vida, en gesto de renuncia creadora, no para destruir lo que hay, sino para multiplicarlo, como indica todo el movimiento y mensaje de Jesús, desde los relatos de las multiplicaciones (Mc 6,30-44;8,1-10), hasta las grandes promesas del ciento por uno (Mc 10-29-30), que van en la línea de las bienaventuranzas de los pobres.

La pobreza de Jesús es un medio al servicio de la comunión del Reino, que comienza a realizarse desde los más pobres, no para que sigan siendo pobres, sino para que puedan iniciar un camino de vida y riqueza compartida.

El Reino impica pan (abundancia de bienes), pero no el que se produce y ofrece a través de una opresión social, vinculada al poder, sino en gratuidad: Que hombres y mujeres puedan compartir, desde los más pobres, aquellos que son y tienen (cf. «Eucaristía»).

No parece que Jesús haya sido célibe por pureza o espiritualismo (huida de este mundo), sino para identificarse con los pobres, en especial con aquellos que en aquellas condiciones sociales no podían tener una familia.

No quiso recrear una sociedad patriarcal, con superioridad de varones (padres), sino una comunidad donde cupieran todos (varones y mujeres, casados y solteros, niños y mayores…; cf Mc 15 y 16). Solo en ese trasfondo se entiende su celibato, que no es signo de carencia o debilidad (iba contra el mandato de ¡creced, multiplicaos!: Gn 1,28), sino principio de abundancia, una forma de solidarizarse con los más pobres, abriendo para y con ellos una esperanza de familia y resurrección, donde hombres y mujeres serán «como ángeles del cielo», en libertad de amor (Mc 12,15).

No ha sido sacerdote, sino laico: No ha querido transformar la religión desde arriba, con especialistas sagrados, sino desde la base de la vida humana, al servicio de una humanidad distinta. No ha sido padre de familia, con poder para mandar sobre el conjunto de su casa, sino hermano y amigo de todos. No ha sido marido, para instaurar nuevas formas de relación jerárquica esponsal, sino un hombre (ser humano) para los demás, en un grupo inclusivo y abierto, de varones y mujeres, ancianos y niños.

Jesús no quiere tomar el poder, sino servir a los demás (en perdón y amor al enemigo), poniendo a los hombres en contacto con Dios, el único que puede transformar (recrear) el mundo de un modo gratuito. Él no tiene más poder que la Palabra, el amor que ofrece y expande, de un modo generoso, desde abajo, a partir de los pobres. No sabe previamente la forma en que el Reino vendrá, pero sabe que no puede instaurarlo a la fuerza, porque es Palabra, y no puede imponerse, sino proclamarse, esperando la respuesta de los hombres.

Según cierto judaísmo, los hijos (niños) son signo de Dios, pero solo alcanzan importancia si conocen la Ley y cumplen sus preceptos, al hacerse adultos, como muestra el Código de Damasco (CD 10,6) y la legislación rabínica. En contra de eso (y de cierta praxis cristiana posterior), Jesús declara que los niños son ya (en cuanto niños) testigos y destinatarios del Reino y por (para) ellos inicia su camino. Frente a un mundo donde los hombres valen por su saber (griegos) o hacer (judíos; cf. 1 Cor 1), Jesús los valora porque son (están) necesitados y son capaces de amar (de escuchar la Palabra y responder amando).

Jesús no necesita rabinos (escribas), políticos o sacerdotes eficaces, sino personas capaces de amar

Los discípulos quieren crear un orden de poderes sociales y sacrales a partir de los grade (más valiosos), ratificando el dominio de los más dignos y capaces; No critican el modelo de poder judío o romano, sino su mal funcionamiento; están en teoría a favor de los niños, pero no ponen la vida a su servicio, ni dejan que ellos sean principio de Reino. Jesús, en cambio, los pone al principio del Reino.

No toma el poder ni siquiera para bien (como decían algunos papas medievales, los jacobinos de París o los bolcheviques de Rusia), porque el poder una vez tomado, se convierte en imposición y debe defenderse con violencia.

Los discípulos proyectan un Reino jerárquico, aunque con una diferencia: Donde antes estaban los «malos» (sacerdotes de Jerusalén, soldados de Roma) quieren mandar ellos (buenos discípulos de Jesús). Así, con unos pequeños cambios, todo seguiría como antes. Jesús en cambio, abre un espacio donde los niños (débiles, expulsados) pueden y deben ser los primeros. No ha subido a Jerusalén para mejorar lo existente, sino para anunciar un orden nuevo, donde todos pueden comunicarse de un modo directo y personal, partiendo de los niños y los pobres, para iniciar un movimiento de madres, hermanos y hermanas de niños cf. Mc 3,31-35), sin lugar para poderosos y señores.

Los cristianos ya no veneran a Dios ni en Jerusalén ni en Garizim o la Meca, sino en espíritu y verdad (cf. Jn 4,20-21), pues Jesús no purificó el templo para mejorarlo, sino para decir que había terminado.

No se puede hablar de un Mesías que triunfa, sin haber sufrido, en un mundo como este, lleno de sufrimiento. Dado que muchos padecen y mueren, también él, Mesías, elegido por Dios, para hacerse Hijo del Hombre, debía padecer, cumpliendo su tarea y preparando la llegada del Reino de Dios.

Tras subir como Mesías nazoreo, anunciando y promoviendo el Reino de los pobres, vino al templo, para declarar, con un gesto nítido y preciso, que la función particular de ese templo había terminado, de manera que no hacía falta sacerdotes superiores, pues siendo todos reyes, hombres y mujeres, todos eran sacerdotes y así podían relacionarse directamente con Dios y perdonarse unos a otros, a partir de los más pobres, sin necesidad de un templo cerrado (cf. Mc 11,11-30). Él habría sido sumo sacerdote, pues todos debían ser sacerdotes.

Los romanos admitían todas las religiones, como piedad privada, siempre que reconocieran el poder (o arbitraje) de Roma. Pero Jesús no quería fundar una nueva religión aceptable a Roma, sino un movimiento mesiánico universal. Eso era precisamente lo que molestaba a sacerdotes, amenazados por un tipo distinto de autoridad sin poderes político-religiosos. Si Jesús hubiera logrado mantener su pretensión en Jerusalén los sacerdotes deberían haber renunciado a su visión particular (sacral) del templo, pues el Reino de Jesús no dejaba espacio para un santuario como el suyo. Con buen criterio «jurídico», en sintonía con los sacerdotes, Pilato lo condenó a muerte. Posiblemente no tenía gran devoción por el templo, pero como político debía defenderlo, pues se trataba de un santuario reconocido y apoyado por roma, que nombraba incluso a los sumos sacerdotes.

No era Dios quien lo había matado, pues Dios no muere ni mata, sino que es Vida y da vida a los que mueren y en especial a Jesús. Lo mataron los jueces del mundo (sacerdotes y Pilato). Pero Pilato no mandó matar a los compañeros de Jesús, sino solo a él, su jefe o responsable, como había hecho Antipas con Juan Bautista. Por otra parte, parece que sus compañeros lo habían abandonado o traicionado. Entre Jesús y sus discípulos se abrió una fosa que solo podrá superarse en la Pascua cristiana. Dos lestai o bandidos (Mc 12,27: malhechos sociales o políticos) ocuparán simbólicamente el lugar de los Doce; donde ellos fallan no han fallado otros.

Las profecías de la Biblia no están ahí para que se cumplan de un modo fatalista, sino para abrir un camino, a fin de que las cosas puedan situarse en el proyecto de Dios y entenderse mejor.

Había anunciado y preparado desde Galilea un Reino donde ya no era necesario este tipo de templo poderoso, con grandes sacrificios y mucho dinero, pues Dios perdona los pecados y ama a los hombres sin necesidad de mediadores sacrales. Por eso, en contra de lo que hubieran hecho otros pretendientes, no vino para coronarse rey en el atrio del templo, sino para proclamar, como mesías nazoreo, que el templo había cumplido su función.

Derribar las mesas del dinero significa rechazar el comercio sagrado, anunciando y promoviendo, al mismo tiempo, el derribo o destrucción del templo. Expulsar a los vendedores de animales supone abrogar los sacrificios animales.

Ha volcado las mesas de los cambistas, mostrando así su decisión más honda: Quiere que acabe el comercio de Mamón, dios falso (idolatrado) del dinero en el santuario de Dios. Como caen las mesas ha de caer, ser derrumbado, este templo que se centra en los sacrificios y el dinero. Enfrentándose así a los compradores-vendedores, Jesús va en contra de una dinámica sacrifical violenta centrada en la muerte de animales, rechazando al mismo tiempo la mediación de los sacerdotes y sus sacrificios, en la línea de su mensaje anterior sobre el perdón y el amor al enemigo.

Herodianos (partidarios del orden imperial) y fariseos (reguladores del orden religioso).

No se trata de quitar dinero al césar para dárselo a los judíos antirromanos, sino para crear una alternativa social muy diferente, sin dinero.

Al decir a los suyo que devuelvan el denario al césar, Jesús los invita a liberarse del dinero, para así ocuparse de las cosas de Dios en un plano más alto, sin necesidad de dinero.

Jesús y los suyos devuelven el dinero y de esa forma se liberan de aquello que pertenece al imperio, tanto en un plano interior (espiritual) como social, para construir un Reino de Dios sin «Mamona» del césar (en la línea de Mt 6,24). En ese sentido, su respuesta ha de entenderse en forma negativa (él no quiere pagar tributo al césar), de manera que en un sentido él está con los celotas, pero siendo más radical que ellos: No rechaza el tributo a fin de quedarse con su dinero (o crear otra estructura monetaria), sino que lo devuelve para no deberle nada. De esa forma, Jesús sale del campo de influjo del césar, del «orden» de un mundo creado y sostenido con dinero, para construir el Reino de Dios sobre otras bases humanas y sociales.

Los sacerdotes que dicen actuar en nombre de Dios son en el fondo unos idólatras, que han «divinizado» la herencia de la viña (el dominio del templo), y que están dispuestos a matar por mantenerlo.

La parábola sabe que este mundo se edifica sobre cimientos de poder y deseo posesivo, de violencia y muerte; los sacerdotes tienen envidia de Dios y precisamente por eso son renteros; no quieren compartir lo que son, ni lo que tienen, y para defenderlo están dispuestos a matar al mismo Hijo de Dios. Pero la parábola sabe que hay alguien (algo) más grande que la envidia y violencia de los sacerdotes: El Hijo que viene en nombre del Dios verdadero y que está dispuestos a morir por compartir el Reino.

Descubrimos que en realidad no se trata de una cena de pascua, como han querido sus discípulos, sino que, en el momento decisivo, Jesús no ha celebrado la pascua con ellos, sino que ha creado una cena nueva, centrada en su propia opción mesiánica. Es como si hubieran querido empujarle en una dirección (fidelidad a la pascua de los sacerdotes), mientras él les ha mostrado su nueva opción.

Juan tendría razón al decir que Jesús no celebró la pascua oficial, que los sacerdotes celebrarían del Viernes al Sábado Santo, con cordero del templo, tras haber juzgado y matado a Jesús. Pero Marcos y los sinópticos tendrían también razón al afirmar que celebró una cena de pascua, pero según el rito esenio, dos días antes (del martes al miércoles) y sin cordero sacrificado en el templo; conforme a esta segunda perspectiva, el proceso y condena de Jesús habría sido más largo (del martes/miércoles al viernes). Los sinópticos tendrían razón en un sentido (la Última Cena fue pascual, pero según el rito esenio) y Juan en otro (Jesús no celebró la pascua oficial de los sacerdotes, sino que murió el Viernes Santo, cuando ellos estaban matando sus corderos para la pascua de la noche siguiente).

Este hombre del cántaro de agua (anthropos… keramion hydatos bastadson) es un caso insólito, ya que eran mujeres las que solían llevarlo. El cántaro/ánfora es signo femenino, tanto en Grecia (Pandora) como en todo el oriente. La Biblia vincula el cántaro de agua con mujeres (Gn 24,11-21; ex 2,16; 1Sm 9,11), o con varones de gripo sometidos o inferiores (cf. Dt 29, 10-11; Jos 9,21-27).

Jesús era consciente de su muerte inminente. Sabía que ya no podría comer la Pascua. En esta clara toma de conciencia invita a los suyos a una Última Cena particular, una cena que no obedecía a ningún determinado rito judío, sino que era su despedida, en la cual daba algo nuevo, se entregaba a sí mismo como el verdadero Cordero, instituyendo así su Pascua… Una cosa resulta evidente en toda la tradición: la esencia de esta cena de despedida no era la antigua Pascua, sino la novedad que Jesús ha realizado en este contexto. Aunque este convite de Jesús con los Doce no haya sido una cena de Pascua según las prescripciones rituales del judaísmo, se ha puesto de relieve claramente en retrospectiva su conexión interna con la muerte y resurrección de Jesús: era la Pascua de Jesús. Y en este sentido, él ha celebrado la Pascua y no la ha celebrado: no se podían practicar los ritos antiguos; cuando llegó el momento para ello Jesús ya había muerto, Pero él se había entregado a sí mismo, y así había celebrado verdaderamente la Pascua con aquellos ritos. De esta manera no se negaba lo antiguo, sino que adquiría su sentido pleno.

No fue un encuentro de paz entre amigos, con las cosas resueltas y todos dispuestos a entregar la vida por el Reino y por sus amigos, sino de ruptura y contraste entre los discípulos, aferrados a su mesianismo triunfal, y Jesús que les ofrecía su experiencia y lección de solidaridad (su cuerpo y sangre), en los signos del pan y el vino, prometiéndoles la próxima copa en el Reino.

El último gesto de Jesús no fue llorar (por su posible fracaso), ni hacer penitencia, ni repetir oraciones rituales, ni condenar por traición a sus discípulos, sino tomar con ellos la copa, esperando la próxima en el Reino (nueva pascua).

Ese gesto (dar el pan, darse como pan) recoge y despliega su proyecto. No ha fracasado, sino al contrario: Ha condensado la Palabra de Dios (su vida) en forma de comida fraterna, que no es alimento aislado, de ritos de separación (para limpios judíos), sino pan de cada día (Padrenuestro), comida que ofrece a los pobres, regala a los pecadores y comparte con todos, compartiendo su cuerpo con ellos, para ellos.

Fueron solo veinticuatro horas, toda la historia humana condensada en la condena y muerte de Jesús.

Jesús va al monte de los Olivos, que es signo y lugar del «paso» de Dios, no para que lo prendan y maten, sino para poner su vida al servicio del Reino. No es suicida, ni temerario, pero está convencido de que debe mantener su propuesta y tarea de Reino.

Jesús había derramado las monedas en el templo (Mc 11,15-18); pero los sacerdotes las siguen conservando y las utilizan para asesinarlo. Judas, en cambio, parece que ha llegado a Jerusalén por dinero. Probablemente está decepcionado por el rumbo que ha tomado el proyecto Jesús desde su gesto en el templo, y, al final, teniendo que elegir, elige como israelita el orden y la ley de su pueblo: Pone el caso en manos de los sacerdotes, disponiéndose a colaborar con ellos, en contra de Jesús, su amigo.

Sacerdotes y políticos velan por la seguridad del pueblo, y todos, incluidos los amigos, tienen el deber de denunciar a los que puedan amenazarla, como hizo Judas, por obediencia y fidelidad a la ley.

Podemos suponer que [Judas] no se había dejado transformar por Jesús, de forma que siguió estando donde había estado (como Pablo al principio, cuando perseguía a los cristianos). Por eso, al llegar el momento en que había que elegir (o los sacerdotes o Jesús) eligió a los sacerdotes, que garantizaban la seguridad del sistema, la identidad del pueblo, el orden sagrado. Siempre que alguien pone a su patria o sistema, a su iglesia o partido, por encima de un hombre concreto (que además puede ser peligroso, como Jesús) está actuando como Judas. A Jesús no lo mataron «los malos», sino los hombres de la ley y el orden del sistema (cf. Gal 3,12.13; Flp 3,2-11, etc.).

Jesús no tuvo un problema directo con Roma, sino con los sacerdotes de Jerusalén; no quiso luchar contra el imperio, como los celotas de 66-70 d.C., sino transformar al pueblo de Israel, para que llegara el Reino.

[Después de la huida], una vez que los discípulos volvieron a agruparse para estudiar la situación, escogieron a Pedro para representarlos y, sirviéndose de alguna persona que conociera al sumo sacerdote, el mismo Pedro acudió al palacio de Caifás para interceder por el grupo… Así pues, Pedro y los demás no solo abandonaron a Jesús. Por decirlo con franqueza, fueron tan traidores como Judas. Los discípulos negaron a Jesús ante Caifás, sumo sacerdote y presidente del Sanedrín, y prometieron no volver a tener la más mínima relación con él. A cambio de esa negación y esa promesa evitaron ser detenidos. […] Esta es una hipótesis. […] Judas lo entregó y los demás lo traicionaron, y huyeron en la hora decisiva (cf. Mc 14,27).

1) Juicio (Jn 18,15-27). El otro discípulo (= el Discípulo amado), que introduce a Pedro en casa del sacerdote a quien conoce personalmente, se mantiene firme; Pedro, en cambio, niega a Jesús. 2) Cruz (Jn 19,25-27). Pedro no está, sigue negando a Jesús. El discípulo amado está allí con la madre de Jesús, como signo de la Iglesia. 3) Mañana pascual (Jn 20,1-10). Corren juntos al sepulcro vacío: el discípulo amado mira los paños y cree; Pedro no puede aún creer, la negación lo deja ciego. 4) Pascue en Galilea (Jn 21). Pedro ha salido a pescar, pero no sabe ver. El otro discípulo descubre a Jesús en la luz naciente de la mañana y se lo dice a Pedro que ahora se echa al mar y cree (21,7-8). Después, acabada la pesca, Jesús pregunta a Pedro tres veces: ¿Me quieres? Solo la triple afirmación ratifica y expresa su cambio. Ahora, en el mismo centro de la pascua, se puede afirmar que ha cantado de verdad el gallo y Pedro cambia.

Jesús condenó el templo como signo de enfermedad religiosa, como sede de un ritual que parecía santo, per estaba al servicio de la opresión y la muerte. Poemas y cantos, sacrificios animales y contratos de dinero justificaban el orden sagrado de unos privilegiados, que lo habían convertido en cueva de bandidos (Mc 11,27), para esclavizar en nombre de Dios a los devotos. Por eso, asumiendo la inspiración de los grandes profetas (Amós, Isaías, Jeremías), proclamó su juicio y condena contra el templo, en gesto que marca el movimiento cristiano.

El problema no fue con todo el Sanedrín (con el judaísmo de Jerusalén en su conjunto), sino con los miembros de la aristocracia sacerdotal, que aparecen como responsables del orden social y religioso del pueblo.

En perspectiva judicial, la actitud del Sanedrín (o de los sacerdotes) ha sido y sigue siendo, a mi entender, correcta. Ciertamente, Jesús era bueno y sus ideales intachables en plano general. Pero en concreto, mirados desde el orden israelita, esos ideales, y la práctica que reflejaban, terminaban siendo peligrosos. Un pueblo necesita garantías legales y no sueños mesiánicos para mantenerse. Tiene que defender las instituciones, los tribunales de justicia, las costumbres que mantienen a los hombres vinculados. Si eso cae, se termina, se diluye el pueblo.

No es que Jesús quiera «matar» a los sacerdotes. Hace algo mucho más profundo y peligroso: No los necesita y, además, enseña al pueblo a liberarse de la opresión sacerdotal del templo.

Pilato no envidia a Jesús, pues se mueve en otro mundo, con otros intereses de poder. Los sacerdotes lo envidian, porque han visto n su conducta algo que en el fondo les gustaría tener, pero que no quieren, pues no quieren cambiar ni perder la autoridad que poseen. No pueden vivir en verdad con lo que tienen, pero tampoco quieren cambiar y transformarse. Por eso necesitan matar a los que son distintos, como Jesús, para seguir manteniendo el poder que tienen.

Cuando afirma que su Reino no es de este mundo (cd. Jn 18,36), Jesús no dice que es un reino de puro espíritu interior, sino un camino y despliegue de nueva humanidad, de vida compartida.

Lucas […] distingue en la acusación tres motivos: a) Jesús anda alborotando al pueblo; b) impide que se paguen tributos al césar; c) se llama a sí mismo «Cristo Rey». El más significativo es el segundo, que trata de los impuestos del césar, es decir, de la economía.

No quiso imponerse sobre nadie, sino regalar su vida a los demás.

Fue un auténtico judío, pero por su fidelidad a los principios de la Escritura de Israel y a su proyecto de Reino vino a presentarse como un riesgo para los sumos sacerdotes, que insistían en otros aspectos «esenciales» de la nación sagrada: Leyes de pureza, tradiciones familiares, exigencias jurídicas, y, en el fondo, dinero (Mamón del templo). Todo lo que Jesús proponía y defendía formaba parte de las tradiciones de Israel. Pero los sacerdotes pensaban que el pueblo necesitaba leyes nacionales, templo (y dinero). Precisamente por eso, para que el pueblo siguiera manteniendo un tipo de identidad religiosa y nacional hubo que condenarlo.

Carecemos de modelos para imaginar este reinado, pues nuestras categorías mentales y sociales se encuentran marcadas por dinámicas de poder militar, político o sagrado. Jn 18,37 afirma que Jesús ha venido a dar testimonio de la verdad;, pero su verdad no es la de los sabios platónicos, que dominan sobre militares y trabajadores (cd República VI), sino la del amor compartido, desde los pobres.

Los seguidores de Jesús deben dialogar en igualdad (en gesto de servicio) con otros grupos (y al final con todas las culturas), para promover un tipo de nueva especie humana, no en sentido biológico, ni por lucha de poder, sino por gratuidad activa y por renuncia a toda imposición (en diálogo gratuito). No ha buscado otra forma de adaptación a lo que ya existía, sino una nueva creación, un grupo de amigos, en gratuidad.

Pilato quiso dirigir la trama, pero calculó mal: Los sacerdotes fueron más sagaces, aceptaron el reto, convencieron al pueblo y lograron condenar a Jesús. Así terminan, uno al lado del otro, Pilato y Barrabás, soldado imperial y guerrillero, y por encima de ellos, los sacerdotes manejando al pueblo. ¿Podía haberse dado otra salida? Humanamente hablando, no: Los que gobiernan el mundo con poder (sacerdotes y Pilato) se unieron contra aquel que quiso dirigirlo con amor y de esa forma lo han matado. Según eso, sacerdotes y celotas acaban vinculados por unos mismos intereses de violencia y dinero.

Al final, la gente ya no sabe lo que pide; solo quiere que se cumpla su deseo, imponiendo su voluntad contra Pilato, quien, evidentemente, acaba cediendo. De esa forma, el procurador que es signo de la justicia imperial, queda dominado por la pasión de un pueblo que, para sentirse vivo, tiene que imponer su violencia, contra Jesús o contra cualquiera que sobresalga.

No fue un hombre de escuela (en la línea de Hillel y Shammai), no se opuso a cuestiones de rito y calendario (como en Qumrán), sino que buscó algo más hondo: Declaro cumplido el tiempo de la sacralidad legal, que había culminado en Juan Bautista (cf. Lc 16,16).

No sabemos si ese juicio de Pilato se ejecutó con las garantías del Derecho Romano o si fue una simple condena sumaria, por razón de Estado.

«Algunos» (se supone que del grupo de los sacerdotes) no se contentan con juzgarlo, sino que lo deshonran (escupen), burlándose de él (tapándole la cara) y ridiculizando su don de profecía (diciéndole que adivine quién le ha pegado). No les basta con haberlo condenado, sino que lo degrada y desprecian, humillándolo así de un modo personal. No sabemos si se dio efectivamente una burla de ese tipo. Es posible que Marcos no tuviera noticia de ello, pero ha podido deducirlo por lo que solía suceder en esos casos, al menos en otros tribunales: Se supone que los condenados pierden sus derechos, no tienen dignidad y pueden ser injuriados.

Pilato condenó a Jesús por ser (querer hacerse) «rey de los judíos», es decir, porque pretendería tomar el poder contra Roma. Para Pilato, Jesús es un rey fracasado, uno más en la lista de pretendientes políticos vencidos. Para los sacerdotes será un rey falso, un profeta de mentiras. Para los seguidores de Jesús, ese título está en la base de su mesianismo, pero solo se puede entender desde la Cruz, y tras la experiencia pascual; antes (o fuera) de ella es un título de escándalo. La tradición sinóptica (partiendo de Marcos) sabe que solo tras la muerte de Jesús se ha podido publicar el gran secreto que él quiso velar a lo largo de su vida, para que nadie pudiera coronarlo con métodos de mando y de violencia armada (cf. Mc 8,27 – 9,1) Ahora, en la Cruz, ya no hay peligro: Jesús es Rey (Mesías) desde la cruz, por su resurrección.

Un elemento esencial de la crucifixión era que vieran al reo agonizar colgado de la cruz, como escarmiento. Por eso debía llegar vivo al lugar del suplicio, llevando en sus hombros el madero vertical (el horizontal solía estar en el lugar de la ejecución). Si no tenía fuerzas lo debía llevar otro, pues era esencial que estuviera vivo al ser crucificado.

Posiblemente clavaron sus pies por los tobillos, apoyándolos sobre un pequeño saliente o pedestal, para que el peso no recayera enteramente en los brazos, pues en ese caso hubiera muerto muy pronto de asfixia, y se quería que los reos duraran más tiempo, para escarmiento.

En sentido material, Jesús solo dejó unos vestidos. Lo había dado todo, y así murió al final, en máxima pobreza, desnudo e impotente, ante la mirada de la gente. Por comprensible vergüenza, los cristianos ponemos un velo ante su miembro varón; pero los romanos dejaban el cuerpo destapado.

Su misma fidelidad a Dios le llevó a correr el riesgo de ser condenado, y le dio el «derecho» de elevar su gran pregunta (¡Dios mío! ¡Dios mío!), en su nombre y en nombre de todos los que fracasan: ¿Por qué me has abandonado? Pero esa pregunta no implica derrumbamiento, sino entrega angustiada (y esperanzada) en manos del Dios del Reino.

Parecía que Jesús se hallaba absolutamente solo, pero no es cierto. Unas mujeres amigas lo han seguido y servido. Han creído el él precisamente allí donde los otros (Judas, Pedro, los Doce) lo han vendido, negado, abandonado. Desde el fondo de su dura soledad, ante la muerte de Jesús, en un mundo que parece controlado por varones, emergen ellas, como signo de la verdadera iglesia, formada por aquellos que siguen y sirven a Jesús y el mensaje de Pascua. Por eso aparecen como máxima sorpresa y señal del Reino, junto al velo del templo rasgado, los sepulcros abiertos, el centurión confiesa… Los otros signos ofrecían indicios de la novedad cristiana, evocando el fin del templo judío, la posible conversión del Imperio romano, la resurrección final de los muertos… pero eran básicamente simbólicos. Pues bien, de un modo distinto, estas mujeres aparecen como realidad histórica firma: Forman parte del presente inmediato de la historia de Jesús.

Ellas han debido «pensar» (= sentir por dentro el peso de) la muerte de Jesús, y revivir su historia, como han hecho a lo largo de siglos las mujeres (mejor que los varones, ocupados en luchar y matar). Jesús había venido para anunciar e instaurar el Reino de Dios, desde Galilea, acompañado «oficialmente» por Doce seguidores varones, como signo de las doce tribus de Israel. Pero ellos lo abandonaron uno a uno, el grupo entero, incapaces de entenderlo. Pues bien, allí donde los Doce (y todos los hombres) no entienden, lo han hecho ellas, mujeres amigas, recreando su historia. […] Ellas no lo abandonaron, sino que repensaron el sentido de su muerte.

Al estar allí presentes, a favor de Jesús, sin comprender quizá del todo lo que hacían y sentían, esas mujeres rechazaron al «dios» del templo de Jerusalén (y del imperio de Roma), el «dios» de un templo y un imperio que dice fundarse en las razones de la Biblia y de la ley sagrada, pero que mata a los distintos.

Las religiones han sacralizado con frecuencia a los muertos (pidiendo que vuelvan a Dios y quizá queriendo impedir que retornen al mundo). Así solemos quemarlos, o ponerlos bajo tierra, o taparlos bajo una losa, a fin de que no vuelvan como antes, que no salgan (que «duerman» del todo), y nosotros podamos seguir vivos, sin que ellos nos lo impidan, hasta que al fin nos entierren también nos quemen en la pira, para que todo siga igual (y continúe la violencia asesina de la historia).

¿Por qué sería «puro» un sepulcro nuevo, exclusivo de Jesús, mientras que una fosa común hubiera sido «impura»? ¿Por qué sería más limpia una tumba de rico que una fosa común de pobres ajusticiados? A la luz del mensaje y de la vida de Jesús, una pobre fosa común parecía más apropiada que una tumba de rico propietario.

La Pascua cristiana no es solo un modo de invertir el fracaso de Jesús, ni una forma de entender su mensaje, sino una experiencia de encuentro personal con él, sabiendo que está vivo o, mejor, que es el Viviente. Los discípulos esperaban quizá otra cosa: un Hijo del Hombre que vienen en las nubes, un ser celestial que desciende a la tierra, la resurrección final de todos los muertos… Pero han visto a Jesús, se han encontrado con él, no solo con su vida y su mensaje, sino con su persona, descubriéndolo vivo, en la Vida de Dios, , como Señor glorificado, que no está simplemente arriba y fuera, sino en ellos, sus seguidores. Este ver y acoger a Jesús, de un modo personal, sabiendo que está vivo y que ha vencido a la muerte, es el centro de la Pascua cristiana. Los cristianos no han visto a Jesús simplemente como Mesías escondido, que retornará al final, sino como amigo y salvador presente en su historia, alguien a quien pueden invocar diciendo: Marana-tha, Señor ven (1 Cor 16,22).

Las Madres de Plaza de Mayo [Buenos Aires] reivindicamos a nuestros 30.000 hijos desaparecidos sin hacer distinciones… Las Madres de Plaza de Mayo sabemos que nuestros hijos no están muertos; ellos viven en la lucha, los sueños y el compromiso revolucionarios de otros jóvenes. Las Madres de Plaza de Mayo encontramos a nuestros hijos en cada hombre o mujer que se levanta para liberar a sus pueblos. Los 30.000 desaparecidos viven en cada uno que entrega su vida para que otros vivan. Las Madres de Plaza de Mayo rechazamos las exhumaciones porque nuestros hijos no son cadáveres. Nuestros hijos están físicamente desaparecidos pero viven en la lucha, los ideales y el compromiso de todos lo que luchan por la justicia y la libertad de sus pueblos. Los restos de nuestros hijos deben quedar allí donde cayeron. No hay tumba que encierre a un revolucionario. Un puñado de huesos no los identifica porque ellos son sueños, esperanzas y un ejemplo para las generaciones que vendrán.

Jesús no es monopolio de ninguna iglesia (pues pertenece a la historia de la cultura universal y puede ser retomado por las grandes religiones).

El Jesús del futuro ha de ser un mesías amoroso. Más que las ideas de una sabiduría abstracta y separada, le importaba la vida de los hombres y mujeres y, en especial, la de aquellos que estaban oprimidos y enfermos, abandonados, arrojados y angustiados, a quienes él quiso curar.

Cristianos son lo que pueden vivir y viven como testigos de la resurrección, asumiendo y encarnado la mutación de Jesús, a favor de la vida y la resurrección de todos los muertos. Por eso, el signo de su historia seguirá siendo la vida enriquecida (resucitada) de sus seguidores, con quienes caminó, como él dijo: «Yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos» (Mt 28, 16-20).

Contra el fútbol moderno

José Manuel Tello

Contra el fútbol moderno

Contra el fútbol moderno


Como el mismo autor lo explica, se trata de “Un libro que pretende ser el dedo que señala las maldades y los desmanes del fútbol moderno”. Y así desmenuza algunas de las principales piedras que han ocasionado que el deporte con más seguidores en el mundo, de repente se vea tambaleado. Entre los temas que destacan: el capitalismo, los modelos de pasarela, las redes sociales, los magnates y la cantera. Calificación de 9.5. Del Reading Challenge, reto 39, un libro con magia. La magia del fútbol!

Lumpen: Grupo social formado por las personas social y económicamente marginadas en ambientes urbanos
Zafio: Grosero
Ecléctica: Referido a lo que está compuesto de elementos, opiniones, estilos.
Palique: Facilidad de palabra.
Tándem: Conjunto de dos elementos que se complementan.
Jerifalte: Cabecilla, mandamás, jefazo,
Melopea: Borrachera.

Asiáticos flipando con la mera posibilidad de hablar con alguien que ha estado alguna vez en el Santiago Bernabéu e italianos cansados de un fútbol apestado de escándalos financieros que se han cargado el calcio. Eso a pesar de que su escuadra favorita lleva cuatro ligas seguidas y una inesperada final de Champions. La nueva hornada de seguidores y la vieja. La fe de los nuevos conversos y la resignada creencia de la vieja escuela.

Negocio. Negocio y más negocio. Partidos que se juegan a las cuatro de la tarde reventando la tan tradicional siesta española para llegar en horario prime a Indonesia, China, Japón, Taiwán, Tailandia, Singapur, Dubái, Catar, Behréin… Miles de millones de audiencia potencial. Y con mercados como el indio o el iraní aun por incorporar. A día de hoy PSG, Manchester City, Valencia, Inter de Milán, Chelsea, Oviedo, Málaga, Espanyol, Mónaco, Arsenal, ManU, Liverpool, Bornemouth, Roma, Cardiff, QPR, y así con un larguísimo etcétera, son propiedad de magnates y, en el peor de los casos, empresas y/o conglomerados de empresas con intereses meramente económicos. No solo de Asia ni de los petrodólares viven estos equipos. En el caso de la Premier, empresas y poderosas familias americanas se han hecho con el control de las instituciones deportivas más potentes y rentables del país, como es el caso de la familia Glazer con el Manchester United. Otro club inglés, el Chelsea de Roman Abramovich, fue el primer club cómpralo-todo de Europa. Si bien no es el único magnate ruso que ha desembarcado en europa con los rublos bien calientitos. Dmitri Rybolóvlev le compró el 70% del club monegasco a la mismísima familia Grimaldi para sacarle de un periodo de oscuridad en la segunda división francesa.

El fútbol y el deporte se modernizan, los tiempos cambian y adaptarse es algo básico. Eso a pesar de que las lagunas reglamentarias y arbitrales ni se tocan. Pero algo relativamente malo sucede cuando los estadios de España, Italia y Francia se quedan vacíos mientras que 100 millones de chinos se sientan ante el televisor para visionar un Getafe-Granada. O llenan el Olímpico de Pekín para ver una expatriada final de Supercopa italiana. ¿El fútbol ha dejado de ser un deporte eminentemente local y de proximidad para facturar a toda costa? El fútbol moderno es una realidad, no es una teoría contracultural ni un argumento cosmopolita de perfil bajo. El deporte de once contra once se ha globalizado y ha cambiado desde su estética a su fisionomía como juego colectivo. Un cambio frenético, reflejo de los tiempos en los que vivimos. Lo que no quita para que muchos se hayan dado cuenta y luchen desde las gradas por recuperar el deporte con el que se criaron de pequeños. Por eso este ensayo: Contra el fútbol moderno.

La siempre reticente relación de los británicos con los europeos les llevaron a no jugar los tres primeros mundiales y a no tomarse en serio las primeras Copas de Europa. A fin de cuentas, ellos eran los inventores de toda esta historia y no tenían por qué mezclarse con la plebe futbolera mundial. Al igual que en los campeonatos americanos de baloncesto o béisbol, en el que el ganador es proclamado como campeón del mundo, los ingleses pensaban exactamente lo mismo de su liga de fútbol. Con eso les bastaba y les sobraba. Este camino allende las fronteras del imperio británico siempre iba acompañada de una afición ávida de aventuras y batallas. Hablamos, obviamente, de los hooligans.

Está visto que las instituciones deportivas encargadas de la reglamentación tienen absoluta querencia por meter mano a lo insustancial de reglamento (como por ejemplo las infinitas modificaciones a las normas de saque del portero con el balón en las manos). No se dedican, por el contrario, a regular con ahínco deficiencias serias tales como los goles fantasmas, los fueras de juego, lo relativo a las faltas cometidas con las manos…

En la primera división inglesa han jugado casi el mismo número de jugadores noruegos (poco más de 5 millones de habitantes) que de Brasil, techo del fútbol mundial y con un poder demográfico superior a los 200 millones de habitantes.

Byron Moreno, el ecuatoriano que arbitró los cuartos de final [Corea del Sur] frente a Italia está hoy en una cárcel estadounidense por viajar con varios kilos de cocaína en la maleta.

El fútbol se modernizaba a tirones y se fichaban jugadores con el único objetivo de hacer mercados nuevos y de hacerse con un pequeño espacio en los titulares de la prensa asiática. Ganar peso en el espacio mediático era el paso inmediatamente anterior para ganar suculentos contratos publicitarios.

Estadios, camisetas, vallas patrocinios oficiales de las competiciones. No hay casi espacio que se haya librado del desembarco del dinero. […] Hace 43 años el Eintracht Braunshweig alemán de Otto Knefler empezó a lucir, con la absoluta oposición de la liga y el resto de conjuntos de la Bundesliga, el logo y el nombre de una empresa en sus camisetas amarillas. El famoso licor alemán Jaggermeister fue, y siempre será, la primera marca que introdujo su logo en una elástica del planeta fútbol. Una caja de pandora que paulatinamente fue atrayendo a grandes marcas que, a la par, se han hecho con espacios en el pantalón (parte trasera y pernera) mangas de la camiseta y espalda (parte superior e inferior). En algunos casos extremos, e ilegalizados por la UEFA por tener un carácter abusivo, tenemos la camiseta del Atlético de Madrid que anunciaba la película Spiderman. El despliegue comercial del filme ocupaba el cien por cien de la parte delantera de aquel Atlético.

Hoy las camisetas de los grandes clubes de Europa están financiadas por dictaduras, normalmente de la región del Golfo Pérsico. Catar y Emirato Árabes Unidos se han hecho con las camisolas de Real Madrid, FC Barcelona, PSG, Arsenal, AC Milan, Benfica, Hamburgo, Machester City y Olympiacos. Otro país basado también en los petrodólares y con un régimen político cuanto menos cuestionable como es el caso de la república de Azerbaiyán ha metido mucho dinero también en patrocinios como el del Atlético de Madrid o del Lens Francés.

Un tipo de publicidad que no pretende romper el mercado europeo con flamantes aerolíneas, sino poner publicidad en su idioma en las camisetas de nuestro fútbol para directamente vender sus productos al mercado futbolístico más potente hoy en día, el asiático. […] Espanyol, Leicester, Osasuna, West Brom, Everton, Rayo Vallecano… La publicidad de las compañías chinas se distribuye de una manera mucho más ecléctica, heterogénea e inclasificable por diferentes clubes europeos. Una forma de hacer negocios muy diferente a la de los jeques árabes, caracterizada por distribuir sus inversiones de una manera mucho más equitativa y con una política mucho más expansiva. Lejos del efectismo mediático imperante en el golfo Pérsico.

Tomemos el caso de la empresa transalpina Kappa. En du día vistió a la mismísima selección italiana con diseños del todo interesantes. Hoy su producción a nivel internacional solo afecta a las selecciones nacionales de Omán, Fiyi y Burkina Faso. Eso es todo, no hay erratas de publicación. El baloncesto ha sido el espacio donde la empresa de Turín ha tenido que reenfocarse para sobrevivir en un mercado híper copado por las empresas americanas y germana.

La fabricación e innovación de segundas equipaciones es un fenómeno relativamente nuevo y está estrechamente vinculado al problema de las mafias transnacionales de ropa deportiva. En una búsqueda exprés por la red podemos encontrar en apenas unos minutos decenas de páginas que venden productos falsificados con una fidelidad al original muy dolorosa para las marcas. Y no se trata de falsos reclamos, ya que en foros paralelos podemos encontrar reseñas acerca de qué tiendas online funcionan con diligencia y cuáles no. Esta lucha contra la falsificación ha llevado a las grandes marcas de la industria deportiva, en su huida hacia delante, a un punto de innovación tecnológica basada en la creación de colores específicos difícilmente replicables. Es decir, un diseño es fácil clonar. Un color creado ad hoc en tu laboratorio y custodiado bajo llave no tanto. […] Por ello la estrategia con muchos clubes con primeras equipaciones sencillas como el Real Madrid (todo blanco), Manchester City (todo azul claro), Arsenal o ManU busquen en las segundas vestimentas estridentes su nuevo horizonte comercial.

Desde aquel 1997 y durante casi una década (hasta la llegad de internet y la modificación de los patrones publicitarios) cada año llegaba un anuncio de Nike que era esperado por los jóvenes como la película de turno. Brasil en el aeropuerto, Davids comandando un atraco, la inolvidable jaula, aquel Brasil contra Portugal. Si vemos un anuncio de ropa deportiva de hace unos años y uno de nuestros días vemos un cambio muy evidente: hemos pasado de repartos corales con la estrella de cada país demográficamente relevante a un personalismo atroz. Adidas es Messi, Nike es Cristiano Ronaldo.

Hace apenas unas semanas, el exentrenador del Castellón, Ramón Calderé, afirmaba en el programa de la televisión catalana TV3 Divendres que sus jugadores apostaban durante el partido. Al ser preguntado por la presentadora el cómo, su respuesta asombró a los contertulios “Córners, córners, córners…”. Según Calderé, los jugadores en el banquillo estaban con sus móviles apostando en diversas casas de apuestas durante más de un partido de Copa al número de córners que el equipo tendría en contra. En su relato, Calderé veía como los zagueros del equipo castellonense provocaban un número absurdo de saques de esquina. “Los jugadores apostaban al número fijo de córners desde el banquillo”.

Ahora veo partidos, si quiero ver fútbol me pongo vídeos antiguos.

Las botas de blancas de Alfonso Pérez son para algunos un rara avis de infancia mientras que para otros fue la puerta hacia los infiernos de la purpurina, los dorados, las pieles de leopardo y los fosforitos. En el mundial 94 recordamos con añoranza las equipaciones de portero, especialmente aquellas de marcas secundarias que vestían a equipo como Rumanía o México. Aunque Adidas gozó vistiendo a los Zubizarreta y compañía con una ecléctica camiseta de cuadros, sin duda fue el mexicano Jorge Campos el que hizo proliferar este concepto con camisetas diseñadas por él mismo (hecho que no tardaría en ser prohibido por la FIFA). Para muchos, la ruptura de la sobriedad bajo los palos no es otra cosa sino la puerta de atrás del fútbol moderno. Pero los que por aquella época veíamos el fútbol internacional como la puerta de acceso a otros mundos, nuestro amigo Campos siempre será un referente visual y pseudo artístico.

Pero a pesar de los “siete veces never” del presidente del Real Madrid, la rentabilidad del fichaje del inglés (Beckham) no se medía en goles o asistencias. Ni siquiera en pases acertados o kilómetros recorridos, valores más habituales en el fútbol moderno. La rentabilidad del londinense se medía única y exclusivamente por el número de camisetas que se vendían con el 23 (estilo Michael Jordan, la mercadotecnia al servicio del Real y de David) y de cuántas giras por estados Unidos y Asia se podían firmar durante una pretemporada. A pesar de ser una sociedad deportiva y no una sociedad anónima, en el Real Madrid el dinero también prima por encima de los intereses meramente deportivos.

Un hombre que empezó a marcar tendencia a raíz de que cada año, con el comienzo de una temporada futbolística, cambiaba radicalmente de peinado. Y de paso de look. Porque la estética más allá de la capilar también era motivo de cobertura por parte de la prensa rosa española e internacional. Rapados, dobles coletas, crestas, tintes imposibles… Cada mes de agosto los peluqueros del hampa tenían que aprenderse un nuevo corte de pelo inspirado directamente por el jugador de Londres. Esa tendencia, unida a su estereotípica belleza anglosajona basada en la elegancia y la caballerosidad formó un cóctel irresistible para las marcas allende la ropa deportiva. A musa de Adidas –sus botas solían ser protagonistas dada su virtud en el lanzamiento de faltas, cambios de orientación y demás golpeos a balón parado- se le añadieron marcas como Calvin Klein o Armani.

Es evidente que allí donde hay éxito, seguidores, audiencias y ventas potenciales acuden las marcas. Y los protagonistas responden con gusto. El capitalismo estructura un modelo del que salirse siendo uno de los principales beneficiados, económicamente hablando, puede resultar hasta absurdo. Campañas como las de Xabi Alonso responden a la búsqueda activa de un perfil, de un target y es resultado de una magnífica carrera futbolística. Pero en el caso de Beckham, que como futbolista puede que no se encuentre ni entre los 25 mejores de su generación, es la anteposición del modernismo al deporte. Y casos como el de Ljunberg, Idetoshi Nakata y tantos otros con el beckhamnismo en estado puro.

Si estamos disconformes con el hecho de que nuestro equipo venda sus equipaciones a un recio de cien euros, la opción lógica como compradores sería no adquirir dicho producto. Huelga, boicot y manifestación suelen ser los tres únicos actos que tiene el individuo como tal para demostrar su disconformidad con el orden establecido. No acudir a partidos de perfil bajo con una tarifa que parece diseñada para exprimir al turista japonés de turno, no comprar sus productos de mercadotecnia y dejar un par de mensajes en las redes sociales tendrían que ser más que suficiente para que un club se enterase de que su masa social, la real, la de su barrio, la de su ciudad, la de su comarca, no está de su lado.

Lo que antes era una falta evidente, ahora genera un debate infinito y sin anclas objetivables debido a que más de una decena de cámaras desde el mismo número de tomas y ángulos y en diferentes velocidades distorsionaron conceptos que años atrás teníamos claros. Lejos de empezar a dirimir jugadas indiscutibles como el fuera de juego o el superar la línea de gol (tecnologías que llevan implantadas en otros deportes hace más de una década), se comenzó a grabar programas que, […] filmaban elementos a la larga excesivamente periféricos del fútbol.

En el Camp Nou pude ver, para mi profunda vergüenza como aficionado, al blaugrana Luis Suárez dirigirse a una cámara a una distancia considerable para protestar y verbalizar una polémica. En directo, sobre el campo. Pasando del juego. Desentendiéndose del mismo. La guinda de un pastel del todo indigesto, el calciatore como actor consagrado que ahora divide sus esfuerzos entre el balón y las cámaras. Artistas del balcón que a horas del partido se centran en actualizar sus redes sociales, en peronalizar su peinado, en milimetrar su afeitado, incluso a llevar a su estilista a todos los desplazamientos… y es que hoy es imprescindible salir guapo.

Tanto Guardiola como Mourinho (así como algún otro técnico como Ancelotti o ahora Zidane, Blanc o Conte…) son entrenadores de escenario principal. Mainstream. No es por poner ejemplos específicos, pero otros jefes de vestuario como Pellegrini se han batido el cobre en equipos de segunda fila hasta llegar hasta su actual situación. Demostrando su valía, además, con escuadras con límites económicos definidos.

Primer Aguirre que recuperó el status lógico del club [Atlético de Madrid] en la Liga española; luego Quique Sánchez Flores, con el que llegaron las primeras preseas continentales; para dar a parar con la magia y el alma de Diego Pablo Simeone. Técnicos que en mayor o menor medida cumplen con el mismo patrón de premisas: compromiso, rigor táctico, una profunda labor de scouting, solidaridad, honestidad. Valores, en definitiva, alejados de las variables más puramente técnicas como posesión de balón (aberración moderna a la vista). Aunque no las deshecha, como trabajar con las líneas muy juntas o un balance defensivo absolutamente histórico, de manual. No es por redundar en la crítica al fútbol moderno, pero la pérdida de valores básicos, especialmente los que humanizan al deporte, hacen que una plantilla carezca por completo de su pilar más básico.

Guardiola es un entrenador de Harvard, de universidad privada e internado en Suiza. Listo para conquistar el mundo desde el consejo de administración de cualquier empresa que maneja billones como quién cuenta lentejas. Simeone es ese alumno de instituto de barrio y universidad pública que ha vivido bien gracias a las becas que llegaban fruto del talento. El currículo tampoco es comparable. Uno factura millones para una gran empresa, otro es un doctor de hospital que mejora la vida de sus pacientes.

Decía José María Martín ‘Petón’ en el postpartido de la eliminatoria de Champions en la que Simeone le ganaba la partida definitiva a Guardiola, que el catalán no quería bajo ningún concepto caer contra el técnico argentino. “No le importaría caer contra Zidane, porque es de su misma clase. El Cholo es la clase baja del fútbol, y eso le duele”. No podía ser más certero Petón en su análisis. Guardiola es de esa alta alcurnia emanada de la Masía que ha creado nuevas clases en el fútbol mundial. Ya no es una cuestión de buenos y malos en la película. Es una cuestión de clases. Y por eso no es una cuestión de Pep y Mou. Es cosa del Cholo y Pep.

La posesión de balón, la piedra angular de esta nueva ideología. El toque de balón por encima de todo. La muerte de la verticalidad, la consecuencia inmediata. Esta forma de ejecutar el fútbol rompía con su formato clásico de tomar el balón e intentarlo llevar a la portería contraria. Ahora, se implementaba el concepto de defensa activa, el catenaccio dos-punto-cero. La única forma de no encajar gol es teniendo la pelota el cien por cien del tiempo. Y fruto de acaparar el esférico la mayor parte del tiempo, los goles acabarán depositándose en la red contraria. Como cualquier forma de obtener la victoria en fútbol, ésta goza de la misma legitimidad que el contra ataque, el autobús, el balón largo… Pero aquí es donde radica la principal iferencia: Este fútbol se considera a través de criterios falsamente objetivos mejor que el resto. Y para obtener una victoria digna contra mí, has de emplear las mismas técnicas que yo. De no ser así, tu victoria queda desprestigiada. Esta ha sido la técnica comunicativa de Guardiola.

Hace poco tras una derrota ante el Espanyol, Fran Escribá declaró: “Hemos merecido más, hemos ofrecido más fútbol y juego”. Hoy, con el técnico destituido y con el conjunto en descenso a falta de dos jornadas, habría que consultar al soberano getafense que hubiera aceptado de mejor grado, si los puntos que le permitieran seguir obrando su pequeño milagro en el fútbol español o ese concepto aleatorio y abstracto. (N. del A: e Getafe está hoy en Segunda división luchando por no bajar a Segunda B).

Jean-Marc Bosman se retiró como futbolista al final de aquella temporada en el más que modesto CS Visé, hoy equipo militante de la tercera división belga. Después de este affaire que cambiaría el fútbol para siempre, sufrió el vacío del fútbol profesional. De hecho, su vida profesional quedó absolutamente truncada a todos los niveles. Su nivel de exposición fue tal que ni las asociaciones de jugadores que tanto se han beneficiado de estas medidas le respaldaron en ningún momento. Hasta tal punto ha sido su caída a los infiernos que en 2013 entró en prisión condenado por agredir a su novia en un bucle de deudas y alcoholismo que dieron con sus huesos en la cárcel.

El Internazionale, como su nombre indica, fue una escisión del AC Milan producida porque éste no aceptaba extranjeros en el club.

De una manera o de otra, el esférico pasó a un segundo plano. La simple suma de premios individuales se presuponían más que necesarios para perpetuar uno logros deportivos que, en el fondo, son el sustento de toda estrategia comercial. No hay equipo que no afiance su fama en base a victorias y a los éxitos dentro de las canchas.

“Cuando yo perdía un partido iba a los vestuarios y golpeaba todo por la frustración. Hoy, cuando los jugadores pierden un encuentro, se hacen un selfie y lo suben a redes sociales. Me dan asco”. Gennaro Ivan Gatusso.

¿Se está elevando a las redes sociales al nivel de medio de comunicación citándolo como fuente, como quien cita una entrevista en otro medio?

Ya no hace falta pagar un anuncio carísimo en la televisión en prime time y a un futbolista para rodar el anuncio. Ahora con pedirle que coloque un enlace a sus millones de seguidores en Twitter o Instagram es suficiente. Más activo, con una retroalimentación más evidente, mensurable y palpable, más inmediato y con amplias posibilidades de diversificación y segmentación. Hecho que, a la vez, ha alimentado a los gigantes mediáticos del fútbol moderno.

El futbolista pierde su foco de atención básico, el que le da de comer, para centrarse en ese aspecto totalmente extradeportivo, basado única y exclusivamente en la gloria personal, en la alimentación megalómana del ego, en la superficialidad de lo efímero. La muerte del colectivo. Esa llegada al vestuario y, antes de abrazarse con los compañeros, los jugadores toman el teléfono y ponen mensajes a sus seguidores, que no a los aficionados del club.

Afortunadamente para los amantes del concepto más tradicional del fútbol, no hemos llegado a los estándares de deportes como el fútbol americano. Donde en prime time, en plena celebración post partido, el trofeo Vince Lombardi, ese que se le otorga al campeón, se le entrega directamente en las manos al propietario de la franquicia. Somos capitalistas y estamos orgullosos de ello. De sus manos a las del entrenador y de éstas a la del quarterback. Las jerarquías bien claras, la capitanía como concepto no es más que un referente moral, con todo lo que eso significa en un entorno neoliberal.

No hay magnate que no llegue con prisas y no tarde mucho en fracasar estrepitosamente.

El Athletic Club de Bilbao […] un equipo que, al contrario de lo que el ideario popular suele pensar, no juega solo con vascos por un tema nacionalista, sino porque una cantera real se ha de nutrir de los chavales del entorno.

Ver el orden táctico, la efectividad, el compromiso y las ganas de jugar al fútbol del Leicester me hacen volver a creer en este deporte. El fútbol no está muerto. Simplemente nos lo han robado. Lo han secuestrado. Unos pocos quieres forrarse a costa de esos millones de aficionados que desde hace más de un siglo han hecho que este deporte sea el más importante de la historia de la humanidad. Porque el fútbol es, ha sido y seguirá siendo de los aficionados. Sin ellos todo este invento no vale absolutamente nada.

Azteca

Gary Jennings

Azteca

Azteca


Luego de que el Rey Carlos I solicita al Obispo de la Nueva España datos sobre la historia, vida y costumbres de los aztecas, el Fray Juan de Zumárraga contacta al indio Mixtli para iniciar una serie de entrevistas donde narra su vida, y por consecuencia, la vida pública del pueblo conquistado. Calificación de 10. Del Reading Challenge, reto 50, un libro que empezaste pero no terminaste. Esta fue la tercera ocasión que lo reinicié y por fin lo terminé!

Intemperancia: Falta de templanza o moderación.
Rataplán: Onomatopeya para imitar el sonido del tambor.
Disoluto: Licencioso, entregado a vicios y placeres.
Laja: Piedra grande, lisa y plana
Gamella: Artesa [cajón que se va estrechando hacia el fondo] que sirve para dar de comer y beber a los animales, para fregar, lavar y otros usos.
Monodia: Composición y canto para una sola voz.
Tríbulo: Nombre genérico de varias plantas espinosas.
Asclepia: Planta algodoncillo.
Abjurar: Retractarse, renunciar alguien a una creencia o a un compromiso públicamente.
Nenúfar: Planta acuática con hojas enteras, casi redondas, que flotan en la superficie del agua, y flores amarillas o blancas.
Aquiescencia: Autorización, consentimiento.
Gazmoño: Que finge mucha devoción o escrúpulos, mojigato.
Ostracismo: Aislamiento al que se somete a una persona, generalmente por no resultar grata.
Nefando: Indigno, repugnante.
Ahíto: Harto por haber comido demasiado.
Trocar: Cambiar una cosa por otra.
Manumisión: Concesión de la libertad a un esclavo.
Abigarrar: Aplicar o mezclar varios colores mal combinados.
Núbil: Que ha alcanzado la madurez sexual y puede tener hijos.
Drapear: Colocar o marcar los pliegues, generalmente de una prenda de vestir, para darles la caída necesaria.
Hender: Atravesar un fluido, cortar su superficie.
Proscribir: Expulsar a una persona del territorio de su patria, especialmente por motivos políticos.
Promontorio: Elevación rocosa de altura considerable que avanza hacia el mar.
Leva: Salida de las embarcaciones del puerto.
Repantigarse: Sentarse en el asiento extendiendo el cuerpo para mayor comodidad.
Palimpsesto: Tablilla antigua en que se podía borrar lo escrito para volver a escribir.
Reluctante: Reacio, opuesto.
Hético: Flaco, débil, extenuado.
Hagiología: ciencia que se trata acerca de las cosas sagradas.
Alborozar: Causar gran regocijo, placer o alegría.
Panegírico: Discurso en alabanza de una persona.
Reluctancia: Resistencia.
Resuello: Aliento o respiración, especialmente el dificultoso o violento.
Avieso: Torcido, malintencionado, malvado.
Batintín: Instrumento chino de percusión que consiste en un disco rebordeado de una aleación metálica muy sonora y que, suspendido, se toca con un mazo.
Angarillas: Armazón formado por dos barras paralelas unidas por una tabla transversal, que sirve para transportar a mano materiales para edificios y otras cosas.
Jubón: Especie de camisa que cubría desde los hombros hasta la cintura, ceñida y ajustada al cuerpo.
Panoplia: Armadura completa.
Jarcia: Conjunto de los aparejos y los cabos de una embarcación.

En una pequeña casa en la isla de Xaltocan, nací de mi madre para empezar a morir.

Más tarde, mi padre daría ese objeto al primer guerrero mexícatl que encontrara y a éste se le confiaría la tarea de enterrar lo en algún lugar del próximo campo de batalla al que fuera destinado. Entonces mi tonali (destino, fortuna, suerte o como ustedes quieran llamarlo) siempre debería estar incitándome a ser un guerrero, la ocupación más honorable para nuestra clase de gente, y también para morir en el campo de batalla; ésta era la muerte más honrosa para nosotros.

También debo mencionar que, de acuerdo con la costumbre, el cordón umbilical de mi hermana Nueve Caña fue enterrado, poco más o menos dos años antes, bajo el hogar de la casa en donde nacimos. Su hilo había sido amarrado alrededor de un huso delgadito de barro, con lo que se esperaba que al crecer fuera una buena, hacendosa y aburrida esposa.

La comadrona me dio por nombre Siete Flor. Este nombre del día de nacimiento sería el mío hasta haber pasado los peligros de la infancia, o sea hasta que tuviera siete años, en cuya edad se podía suponer que podría vivir lo suficiente para poder crecer, y entonces me sería dado un nombre de adulto más distintivo.

«Has venido a sufrir. A sufrir y a perseverar.» Si todos los recién nacidos pudieran entender este saludo se retorcerían dolientes, volviéndose hacia la matriz, consumiéndose en ella como una semilla.

De los cuatro mundos adonde iríamos a habitar después de nuestra muerte, Mictlan era el más profundo; era la morada de la muerte total e irredimible, el lugar en donde nada pasa, jamás ha pasado y jamás pasará.

No tuve ninguna de esas características físicas que nuestra gente consideraba como feos defectos en un hombre: no tuve pelo rizado; ni orejas en forma de asa de jarro; ni barba partida o doble; ni dientes protuberantes de conejo; ni nariz muy achatada, pero tampoco pronunciadamente picuda; ni ombligo saltón; ni lunares visibles. Afortunadamente para mí, mi pelo creció lacio, sin ningún remolino que se levantara o que se rizara.

Cualquier niño con remolino era especialmente preferido por los sacerdotes cuando necesitaban de un joven para sus sacrificios. No me pregunten por qué. Ningún sacerdote me dijo jamás el porqué. Pues ¿cuándo un sacerdote ha dado alguna vez una buena razón para imponernos las reglas irracionales que nos hace vivir, o por hacernos sentir el miedo, la culpa o la vergüenza que tenemos que sufrir cuando algunas veces las violamos?

En nuestro tiempo habían solamente unas pocas leyes, deliberadamente pocas, para que cada hombre pudiera guardarlas, todas, en su corazón y en su cabeza, y no tuviera ninguna excusa para quebrantarlas aduciendo ignorancia.

Una de nuestras leyes decía que en cualquier campo sembrado de maíz a la vera de los caminos públicos, las cuatro primeras hileras de varas eran accesibles a los caminantes. Así cualquier viajero podía tomar de un tirón cuantas mazorcas de maíz necesitara para su panza vacía. Pero el hombre que por avaricia, buscando enriquecerse, saqueara aquel campo de maíz para colectar un saco, ya sea para atesorarlo o para comerciar con él, si era atrapado, moría. De este modo esa ley encerraba dos cosas buenas: que el ladrón sería curado para siempre de robar y que el hombre hambriento no muriera de hambre.

Mi padre me decía severamente: «Ten cuidado, Chapulín (él siempre me llamaba con apodos cariñosos), de no burlarte de los ancianos, de los enfermos, de los incapacitados o de cualquier persona que haya caído en algún error o transgresión. Ni los insultes ni los desprecies, más bien humíllate ante los dioses y tiembla, no sea que ellos dejen caer sobre ti las mismas miserias.»

«No huyas de cualquier labor que los dioses te asignen, hijo, sino que debes estar contento. Rezo para que ellos te otorguen méritos y buena fortuna, pero cualquier cosa que te den, recíbela con gratitud. Aunque te den solamente un pequeño don, no lo desdeñes, porque los dioses pueden quitarte lo poco que tienes. En caso de que la dádiva que recibas sea muy grande, quizá un gran talento, ni seas orgulloso ni te vanaglories, más bien recuerda que los dioses deben haber negado ese tonáli a otra persona, para que tú lo pudieras tener.»

Como todos los demás mexica, a excepción de nuestros sacerdotes, me bañaba dos veces al día en agua caliente y jabonosa, nadaba frecuentemente en el lago y periódicamente sudaba los restantes «malos humores» en la casita de vapor de la aldea. Me limpiaba mis dientes por la mañana y por la noche con una mezcla de miel y cenizas blancas.

Mi Tata tuvo que infligirme el castigo prescrito por «hablar escupiendo flemas», que era así como le llamábamos a una mentira. Él se sintió mal cuando lo hizo. Atravesó mi labio inferior con una espina de maguey, dejándola ahí hasta que me llegó el tiempo de ir a dormir. ¡Ayya ouiya, el dolor, la mortificación, el dolor, las lágrimas de mi arrepentimiento, el dolor!

Debes atender siempre, hija, al servicio de los dioses y a dar comodidad a tus padres. Si tu madre te llama no te esperes a que te hable dos veces, ve siempre al instante. Cuando te ordene una tarea, no contestes insolentemente y no demuestres renuencia para hacerla. Lo que es más, si tu Tene llama a otro y aquél no va rápidamente, ve tú misma a ver qué es lo que desea y hazlo tú y hazlo bien.

Sabíamos que desde que ella cumpliera los trece años hasta que tuviera más o menos veintidós años y estuviera casada adecuadamente, ningún hombre podría ni siquiera hablarle en público, ni ella a él. «Si en un sitio público te encuentras con un joven que te guste, no lo demuestres, no des señal alguna, no sea que vayas a inflamar sus pasiones. Ten cuidado de no tener familiaridades impropias con los hombres, no cedas a los impulsos primitivos de tu corazón o enturbiarás de suciedad tu carácter como lo hace el lodo con el agua.»

La diosa Tlazoltéotl o La Que Come Suciedad. A pesar de que su nombre no era bello, era una diosa muy compasiva. Era a ella a quien los hombres moribundos confesaban todos sus pecados y malos hechos —a menudo los hombres vivos también lo hacían, cuando se sentían particularmente angustiados o deprimidos por algo que habían hecho—, así Tlazoltéotl se podía tragar todos sus pecados y éstos desaparecían como si nunca hubiesen sido cometidos.

Mira todo lo que puedas, hijo Mixtli. Tú puedes ver esta maravilla y muchas otras más de una vez, pero siempre y por siempre habrá sólo una primera vez.

El niño Mixtli verá la verdad, sí. Desafortunadamente para él, dirá también la verdad de lo que vea y esto acarrea más frecuentemente la calumnia que la recompensa.

Con el tiempo, el mito que engrandece lo desconocido llega a ser un tesoro mucho más grande que la realidad tangible.

La necesidad hace virtud.

La carne humana diestramente preparada, sazonada y cocinada, es, como la de cualquier otro animal, un platillo muy sabroso, y en donde no hay otra clase de carne ésta puede ser un sustento adecuado.

Creo sinceramente que un hombre debe experimentar una guerra, o al menos una batalla, durante su vida. Porque, si sobrevive, todos los sabores de la vida vendrán a ser más ricos y más queridos.

Un hombre que tiene talento para escuchar, puede incluso oír cosas que aún no se han dicho.

Con el tiempo, me di cuenta de que ningún noble, ni siquiera uno honorario o provisional como yo, jamás tenía que hacer algo por sí mismo. Cuando un noble levantaba la mano para desabrochar el broche del hombro de su magnífico manto de plumas, simplemente lo soltaba y éste nunca llegaba al suelo; algún sirviente estaba allí, listo para tomarlo de sus hombros, y el noble sabía que siempre habría alguien allí. Si un noble doblaba las piernas para sentarse, nunca miraba atrás, aunque se desplomara por haber tomado octli en exceso, pues nunca caería al suelo; una icpali siempre sería deslizada debajo de él, y él sabía que la silla estaría allí.

Para poder exigir el respeto, la deferencia y los privilegios reservados a la nobleza, lo único que tenía que hacer era osar ser un noble.

Originalmente mi pueblo habitaba una región muy al norte de estas tierras. Era Aztlan, El Lugar de las Garzas Niveas, y en aquel entonces mi pueblo se llamaba a sí mismo los aztlantlaca o los azteca, la Gente Garza. Sin embargo, Aztlan era un país duro y su dios principal, Huitzilopochtli, habló a mi pueblo acerca de una tierra generosa que encontrarían hacia el sur. Dijo que sería un viaje largo y difícil, pero que reconocerían su nueva patria cuando encontraran en ella un nopali en el que estuviera parada un águila dorada. Así es que todos los azteca abandonaron todo: sus finos hogares, sus palacios, sus pirámides, sus templos, sus jardines y se encaminaron hacia el sur.» […] «El viaje duró gavilla tras gavilla de años y tuvieron que pasar por las tierras de muchos otros pueblos. Algunos les fueron hostiles; pelearon con ellos e intentaron que los azteca regresaran. Otros fueron hospitalarios y dejaron que descansaran entre ellos, algunas veces por corto tiempo, otras por muchos años, y estos pueblos fueron pagados con el ser instruidos en el noble lenguaje, las artes y las ciencias únicamente conocidas por los azteca.» […] «Cuando los azteca llegaron finalmente a este valle fueron recibidos amablemente por los tecpanecas, la gente de la orilla occidental del lago, quienes les cedieron Chapultépec como lugar de descanso. Los aztecas vivieron en aquella colina del Chapulín mientras sus sacerdotes seguían vagando por el valle en la búsqueda del águila en el nopali. El nopali en el lenguaje tecpaneca era llamado tenochtli, así es que ese pueblo llamó a los azteca los tenochca y con el tiempo los azteca también tomaron ese nombre para ellos mismos: la Gente Cacto. Como Huitzilopochtli había prometido, los sacerdotes encontraron la señal, un águila dorada parada sobre un nopali y la encontraron en una isla del lago que no estaba poblada. Todos los tenochca-azteca inmediatamente y gozosamente se trasladaron de Chapultépec a esa isla.» […] Los tenochca notaron que cada noche podían ver desde su isla a la luna Metztli reflejada en las aguas del lago. Así es que también llamaron a su nuevo lugar de residencia Metztli-Xictli, que significa En Medio de la Luna. Con el tiempo lo acortaron a Mexitli y luego a México, finalmente llegaron a llamarse a sí mismos los mexica. Por signo adoptaron el águila posada en el nopali, y ésta agarrando con el pico el glifo parecido a un listón que simboliza la guerra.» […] «Entonces, los mexica empezaron a extender su influencia y su dominio y muchos pueblos se beneficiaron, lo mismo como mexica adoptivos o como aliados o socios mercantiles. Aprendieron a adorar a nuestros dioses o a variaciones de ellos y nos dejaron apropiarnos de los suyos. Aprendieron a contar con nuestra aritmética y marcar el tiempo con nuestros calendarios. Nos pagan tributo con bienes y con moneda por el miedo a nuestros invencibles ejércitos. Hablan nuestro lenguaje en deferencia a nuestra superioridad. Los mexica han construido la más poderosa civilización que se haya conocido en este mundo, y Mexico- Tenochtitlan se levanta en su centro… In Cem-Anáhuac Yoyotli, El Corazón del Único Mundo.»

Sus antepasados azteca no aportaron nada a este valle: ninguna sabiduría antigua, ningún arte, ninguna ciencia, ninguna cultura. Lo único que trajeron fueron sus propias personas: un pueblo nómada, furtivo, lamentablemente armado, que llevaban pieles raídas repletas de sabandijas y que adoraban a un dios repulsivamente bélico ansioso de matanzas y de derramamiento de sangre. Ese populacho fue odiado y repelido por todas las demás naciones ya instaladas en este valle. ¿Podría algún pueblo civilizado dar la bienvenida a una invasión de groseros mendigos? Los azteca no se establecieron en aquella isla de la ciénaga, en medio del lago, porque su dios les diera una señal y no fueron hasta allí alegremente. Se quedaron en aquel lugar porque no había otro a donde ir, y nadie más había tenido interés en apropiarse de ese pedazo de tierra rodeado de pantanos.» […] «Los azteca no construyeron inmediatamente grandes ciudades ni ninguna otra cosa; tuvieron que utilizar todo su tiempo y energía en encontrar algo para comer. No tenían permitido pescar, porque los derechos de pesca pertenecían a las naciones que los rodeaban. Así es que durante mucho tiempo sus antepasados subsistieron con gran dificultad comiendo cosas repugnantes como gusanos, insectos acuáticos, los huevos viscosos de esos bichos asquerosos y la única planta comestible que crecía en esa miserable ciénaga. Ésta era el mexixin, el mastuerzo común, una hierba áspera y de sabor amargo. Sin embargo, si sus ascendientes no tenían otra cosa, Cabeza Inclinada, sí poseían un mordaz sentido del humor. Dejaron de usar el nombre de azteca y se llamaron a sí mismos, con una mofa irónica, los mexica.»

El Venerado Orador de los mexica, Itzcoátl, Serpiente de Obsidiana, fraguó la Triple Alianza: mexica-acolhua-tepaneca, siendo por supuesto los mexica la parte dominante. Teniendo segura la eminencia de su pueblo, Serpiente de Obsidiana decretó entonces que se quemaran todos los libros de los días pasados y se escribieran nuevas narraciones para glorificar el pasado de los mexica, para dar a éstos una antigüedad espuria.

Una mujer con un área grande y oscura alrededor de su pezón, invariablemente es de sangre caliente, aunque ella desee ser diferente.

Un hombre debe aprovechar y mejorar sus experiencias aun viéndose mezclado en los sucesos más lamentables.

A veces es tan triste perder a un buen adversario, que ha llegado a ser un héroe, tanto como perder a un buen amigo.

Te voy a suplicar que seas gentil, aun más, que seas cauteloso en la forma en que manejas la rectitud y la verdad. Estas cosas pueden cortar tan cruelmente como una hoja de obsidiana. Y, como una hoja, también, puede cortar al hombre que las empuña.

En los pisos altos, las habitaciones tenían techos móviles que se deslizaban para abrirse y dejar entrar la luz del día cuando el tiempo era bueno.

Cuando un solo hombre muere, es como si todo el universo viviente dejara de existir, en cuanto a lo que a él concierne. Asimismo, cada otro hombre o mujer dejan de existir para él; los que son amados y los desconocidos; cada criatura, cada flor, cada nube o brisa, toda sensación y emoción. Su Ilustrísima, el mundo y cada pequeña cosa muere todos los días, por alguien.

Ningún hombre puede dar más que su propia vida. Cada uno de esos miles de hombres que murieron esa vez, hubieran muerto de todas maneras en algún otro tiempo. Y al morir como lo hicieron, sucumbieron por una causa buena, una causa noble y ellos lo sabían. Si me puedo referir a esos frailes misioneros otra vez, Su Ilustrísima, si bien no recuerdo sus palabras con exactitud, parece ser que entre los Cristianos hay unas creencias similares. De que ningún hombre puede manifestar más grande amor que dar su vida por sus amigos.

He llegado a pensar que el Cristianismo podría llegar a ser más atractivo para los paganos si sus predicadores pudieran describir los placeres del Cielo tan vivida y sabrosamente como presentan los horrores del Infierno.

No tema un engaño en la competencia comercial de sus colegas. A menos de que cada uno de nosotros sea escrupulosamente honesto, no tendremos ganancias e incluso no podremos sobrevivir. Nuestra filosofía es así de simple. Y sepa también esto, usted debe ser igualmente honesto en sus tratos con el salvaje más ignorante en las más lejanas tierras. Porque, a cualquier parte que usted viaje, algún otro pochtécatl ya ha estado antes o llegará después. Solamente si cada uno de los tratos comerciales son justos, puede el siguiente pochtécatl ser aceptado en esa comunidad… o dejarlo salir con vida.

A vuestra orden e instigación, Señor, en los diecisiete meses desde nuestra llegada aquí, han sido destruidos quinientos treinta y dos templos de diferentes tamaños; desde estructuras elaboradas en las altas pirámides hasta simples altares erigidos dentro de cuevas naturales. Han sido destruidos más de veintiún mil ídolos de diferentes tamaños, desde monstruosos monolitos tallados hasta pequeñas figuras caseras hechas de arcilla. Para ninguno de ellos se volverá a hacer un sacrificio humano y nos, continuaremos buscando y destruyendo los que vayan quedando, conforme se vayan expandiendo las fronteras de la Nueva España.

Usted admira los efectos, pero deplora los medios.

Hacia el norte, por donde viajé en otra ocasión, se extiende la gran península a lo largo del océano del norte, el lugar en donde sus exploradores españoles tocaron tierra por primera vez. Yo hubiera pensado que después de echar una mirada a esas tierras infecundas e inhospitalarias, ellos debieron haber vuelto a España, para no regresar aquí jamás. Pero en lugar de eso, le dieron a aquella tierra un nombre todavía más absurdo que el de Cuernos de Vaca por Quaunáhuac o el de Tortilla por lo que debía ser Texcala. Cuando aquellos primeros españoles tocaron tierra y preguntaron: «¿Cómo se llama este lugar?», los habitantes, que nunca antes habían oído hablar castellano, naturalmente replicaron: «Yectetán», que quiere decir solamente: «No entiendo.» De ahí sacaron esos exploradores el nombre de Yucatán y supongo que la penínsulaserá llamada así para siempre.

Usted también puede vivir dándole gracias a los dioses por no estar completamente ciego por la cortina o por las moscas o por cualquier otra causa. Usted verá a muchos que lo están. —Él hizo una pausa y luego me hizo notar—: Ellos nunca lo verán a usted.

Eso es lo peor de sentir pena: el modo en que invita a acumular recuerdos de días felices, en comparación acerca de la presente miseria de uno.

Si los indios nos ofrecen un trabajo barato y útil, debe esto considerarse desde un punto secundario para poder salvar sus almas paganas. Nuestro éxito en esta noble tarea se ve disminuido cada vez que un indio muere sin ser Cristiano. Si muchos de ellos mueren así, el nombre de la Iglesia sufrirá menoscabo. Además, si todos esos indios mueren, ¿quiénes construirán nuestras catedrales e iglesias, nuestras capillas y monasterios, nuestros conventos y claustros, nuestros santuarios y casas de retiro y todos los demás edificios Cristianos? ¿Quiénes constituirán, entonces, la mayor parte de nuestra congregación y quiénes van a trabajar para contribuir en el sostenimiento de los siervos de Dios, en la Nueva España?

No hay una forma más sincera de rezar que amar.

Pienso que los recuerdos son el único tesoro verdadero que cualquier ser humano tiene la esperanza de poseer para siempre.

El joven Motecuzoma no está contento con que reine la paz entre nuestra nación y las otras, ya que así no tendrá muchos adversarios a quienes desafiar. Quiere ser respetado y temido como a un hombre de puño duro y voz fuerte, pero un hombre debe ser algo más que eso, o se humillará cuando se enfrente a un puño más duro o una voz más fuerte.

Uno nunca le presta mucha atención a los muebles de su casa hasta que otro viene de fuera y le halaga esa pieza en particular.

El mejor marido es el que esté casado con la mejor esposa.

Me apresuro a asegurarles, reverendos frailes, que mis catequistas cristianos me educaron en forma diferente: me enseñaron que el entretenerme con una idea puede ser tan pecaminoso como la más lasciva fornificación. Pero entonces yo todavía era un idólatra, todos lo éramos, y las fantasías que no compartí ni cometí, no me causaban ningún problema, como no lo causaron a nadie más.

Si nosotros los mexica hubiéramos escuchado siempre a aquellos que nos decían que no hiciéramos tal o cual cosa, nunca habríamos hecho nada.

«Cuando un niño es muy bonito, alcanza casi su máxima belleza a los dos años y sigue siendo muy bonito, con sutiles cambios por supuesto, hasta alcanzar, a los seis años, su máxima belleza infantil. La belleza de los niños se detiene ahí, pero las niñas…» Yo gruñí. «Quiero decir que los niños dejan de ser bonitos, para llegar a ser guapos, agradables, varoniles, pero no bellos. O por lo menos no deberían desearlo. A la mayoría de las mujeres no les gustan los hombres bonitos, ni tampoco a los hombres.» […] «Luego —continuó ella—, las niñitas alcanzan otro grado de belleza cuando llegan más o menos a los doce años, dependiendo de su primer sangrado. Durante la adolescencia, generalmente son tan nerviosas y malhumoradas, como para ser admiradas en lo absoluto. Sin embargo, después vuelven a florecer y a los veinte más o menos, sí, como a los veinte, diría yo, una muchacha llega a ser tan bella como nunca antes lo fue y como no lo volverá a ser otra vez.»

La muerte no debe ser motivo de aflicción o de tristeza. La muerte, decían los sacerdotes, es solamente el despertar del sueño en que uno ha vivido. Quizás sí.

Yo sé que ella nunca dudó de que la amara, pero ¿por qué dejé pasar la más pequeña oportunidad para demostrárselo? Yo sé que ella perdonaba mis lapsos ocasionales de descuido y mis negligencias triviales; probablemente las olvidaba al instante, lo que yo nunca he podido hacer. Desde entonces, a través de todos los años de mi vida, he estado recordando ese o aquel tiempo en que debí haber hecho eso o aquello y no lo hice, y que nunca volvería a tener la oportunidad de hacerlo.

«Que ningún hombre puede reír sin reservas, mientras todavía esté vivo y navegando sobre el mar incierto de la vida. Ni él ni ningún otro, puede saber si podrá sobrevivir a todas las tempestades que le acechan y a los arrecifes ocultos y a los cantos perturbadores de las sirenas, para llegar a salvo al puerto. Ese hombre puede considerarse justamente glorificado, cuando Dios sea su guía, de tal manera que él pueda finalizar sus días en el puerto de la Salvación, pues la Gloria es cantada solamente al final.»

Pensé acerca de Quetzalcóalt, aquel lejano gobernante de los tolteca, quien de forma parecida había flotado mar adentro en el otro océano del este, y que posteriormente llegó a ser el más querido de todos los dioses, el único dios adorado por pueblos muy distantes unos de otros, que no tenían nada en común.

El miedo hace que cualquier sensación humana sea más aguda, cada emoción más vivida.

La hacemos porque es lo mejor que sabemos hacer.

Es inútil discutir cualquier asunto razonable con personas irrazonables.

El Obispo de Tlaxcala está construyendo una iglesia a Nuestra Señora, en lo alto de esa pirámide gigantesca de Cholula — que era como la arrogante Torre de Babel de Shina —y en donde se rendía adoración a Quetzalcoátl, La Serpiente Emplumada. Aquí, en la capital de la Nueva España, nuestra casi totalmente construida iglesia-catedral de San Francisco, ha sido deliberadamente edificada (como casi lo pudo determinar el arquitecto García Bravo) en el sitio en donde una vez estuvo la Gran Pirámide de los aztecas.

Me detuve en Tolocan, un pueblo agradable encima de una montaña en las tierras de los matlalzinca, una de las tribus menores aliadas a la Triple Alianza.

Nunca sabré por qué las mujeres pueden pensar en que sea una recompensa el nacer hombre.

La obediencia no necesita ser expresada, se da por sentado.

Para mí un gobernante debe inspirar a otros a exaltar su eminencia, no debe de exaltarla él mismo; que los otros deben besar la tierra en su presencia, porque él lo merece no porque él lo exige. Para mi mente, todo ese protocolo, ritual y panoplia con que se había rodeado Motecuzoma era menos majestuoso que pretencioso y aun patético. Era como todos los adornos que usaba en sus vestiduras, simples adornos de supuesta grandeza, asumidos por un hombre impertinente, inseguro de sí mismo e indeciso, que no tenía nada de grandeza en lo absoluto.

De repente se echó a llorar, con ese llanto seco, áspero, desapacible, como lloran los hombres; nada parecido al llanto suave, blando, casi musical de las mujeres…

Si usted no fue quien lo hizo —dijo Motecuzoma con voz fría y enojada—, si usted no ha hecho nada para merecer un castigo, entonces, claramente se ve que no lo estoy castigando.

Un soldado común español llamado Díaz, quien ocupaba sus ratos libres en explorar ociosamente las viejas ruinas, recientemente visitó la ciudad abandonada de Tolan o Tula. Los aztecas le han revelado que allí fue donde se estableció un pueblo legendario llamado los toltecas, y cuyo gobernante fue ese rey que luego se convirtió en dios, Quetzalcóatl. Entre las raíces de un árbol que crecía en una hendidura de una de las viejas paredes de piedra, Díaz encontró una caja de ónix labrado, de manufactura indígena, pero de edad indeterminada y dentro de ésta halló cierto número de obleas blancas y delicadas, de pan, muy diferentes al pan hecho por estos indios. Díaz inmediatamente reconoció lo que eran, y nosotros, cuando él nos las trajo, verificamos que eran hostias. ¿Cómo fue que esas obleas sacramentales llegaron a ese lugar y dentro de un copón de manufactura indígena? ¿Por cuántos siglos se conservó secretamente allí, y cómo es que no se rompieron, se secaron o dejaron de existir, desde hace mucho tiempo? Nadie puede adivinarlo. ¿Podría ser que Vuestra Erudita Majestad nos haya dado la respuesta? ¿Pudieron haber sido dejadas esas obleas de Comunión, por el Evangelista Tomás como un recuerdo?

El momento más vulnerable en la vida de un hombre es cuando se acuesta con una mujer.

Ésos fueron los primeros de nuestro pueblo que se dejaron influenciar por la maldad de un extranjero y empezaron a cambiar. “Alimentad a Huitzilopochtli con sangre”, dijo el extraño, y así lo hicieron.

Así que como puedes ver —continuó el anciano— aquellos azteca que se fueron del Aztlán no eran ni de los mejores ni de los más valerosos. Eran de los peores y menospreciados y se fueron porque se les echó de aquí a la fuerza.

Algunas veces, los dioses voluntariamente nos dan su bendición antes de que se lo pidamos —dijo Motecuzoma y dejó caer sobre mí una mirada inequívoca—. Claro, que nunca podemos estar seguros si ese gesto es en son de burla o seriamente.

Mis señores, yo no estoy hecho de piedra. Sólo soy un hombre y un hombre es el más frágil de los monumentos.

Uno nunca puede saber cuándo un vecino será un tesoro o una desgracia hasta que éste se ha mudado para quedarse, y para entonces será muy tarde para arrepentirse. Lo podría comparar con un matrimonio impetuoso, uno sólo puede tener la esperanza de que será un buen matrimonio.

Nuestra caravana se detuvo a respetable distancia y nuestros cuatro señores, tal como yo les había recomendado en privado, encendieron unos incensarios de copali y empezaron a balancearlos sobre sus cadenas, haciendo espirales de humo azul en el aire que estaba alrededor de ellos. Los hombres blancos creyeron entonces y por mucho tiempo después —y creo que hasta este día, según lo tengo entendido— que el balancear este humo perfumado era nuestra manera tradicional de saludar a los extranjeros distinguidos. Era sólo para tratar de poner un velo defensivo contra el hedor intolerable de esos extranjeros que jamás se bañaban.

Los hombres blancos estaban hambrientos de oro y los regalos de mi señor no los saciaron, sino que sólo excitaron más su apetito. Si le permite a ese barco partir, con la prueba de que aquí hay oro, nada nos podrá salvar de una inundación de hombres blancos, que vendrán cada vez más y más hambrientos de oro.

La cama es el mejor lugar para aprender cualquier idioma.

Chololan ya había sido avisada acerca de los hábitos personales de los hombres, así es que nadie, ni las mujeres cuyas órdenes eran copular con ellos, jamás comentaron sobre el terrible olor que despedían o de la manera tan voraz que tenían de comer, o el que jamás se quitaban sus vestimentas y botas por apestosas, o cómo rehusaban bañarse, o de su descuido por lavarse aunque fuera sólo sus manos, después de hacer sus funciones excretoras y sentarse a comer.

Algunos de los hombres de Chololan alcanzaron a correr por armas con las cuales pelear, pero eran tan pocos y estaban tan rodeados, que sólo podían hacerlo en retirada, moviéndose hacia arriba de los flancos de la pirámide-montaña de Chololan. Se debatieron valerosamente hasta llegar a la cima de ésta y al final se encontraban acorralados dentro del gran templo de Quetzalcóatl. Así que sus atacantes simplemente colocaron leña alrededor de éste y lo encendieron, quemándolos vivos. Eso fue hace cerca de doce años, reverendos frailes, cuando el templo fue quemado, derrumbado y su escombro regado. No quedaron más que árboles y arbustos, razón por la cual mucha de su gente, desde entonces, no ha podido creer que la montaña no es una montaña sino una pirámide levantada, hace mucho, por los hombres. Claro que ahora sé que tiene algo más que verdor. La cima en donde fueron abatidos Quetzalcóatl y sus adoradores esa noche, últimamente ha sido coronada en una iglesia Cristiana.

Puede ser que, al tratar de dar una narración honesta de mi vida y del mundo en que viví, algunas veces lo que descubro de mí mismo es más de lo que mis seres más queridos llegaron a saber de mí, quizás más de lo que yo mismo hubiera deseado saber. Pero no me retractaré, ni cambiaré nada de lo que he dicho, ni les pediré que omitan algo en sus páginas. Que quede así. Algún día mi crónica podrá servir como mi confesión a la bondadosa diosa La Que Come Suciedad, ya que los sacerdotes Cristianos prefieren confesiones más cortas de lo que pudiera ser la mía, e imponen una penitencia más larga que la vida que me queda para hacerla, y no son tan tolerantes con la humana fragilidad como lo era la misericordiosa y paciente Tlazoltéotl.

Puedo evitar el torrente turbulento; que Dios me cuide de las aguas tranquilas.

Realmente no sé si lloró por haber sido derrotado o por la pérdida de su tesoro. Sin embargo, hace poco se puso una cerca alrededor de ese árbol en donde Cortés lloró, para marcarlo en memoria de la «Noche Triste». Si nosotros los mexica todavía estuviéramos anotando la historia, le habríamos dado un nombre muy diferente a ese día, quizás «la noche de la última victoria de los mexica», pero como ahora son ustedes, los españoles, los que escriben la historia, supongo que esa noche sangrienta y lluviosa que por su calendario fue el día treinta del mes de junio en el año mil quinientos veinte será por siempre recordada como la «Noche Triste».

Si alguien merece ser honrado y recordado con el título de El Conquistador, ése debe ser un solo y único hombre, aquel negro sin nombre que trajo la enfermedad de las pequeñas viruelas a Tenochtitlan. Él pudo haber contagiado esa enfermedad a los soldados de Narváez durante su viaje para acá, desde Cuba, pero no lo hizo. Les pudo haber transmitido la enfermedad a ellos, y además a las tropas de Cortés, durante su marcha hacia acá desde la costa, pero no lo hizo. Él mismo pudo haber muerto de la enfermedad antes de llegar aquí, pero vivió. Vivió para ver Tenochtitlan y traernos a nosotros la enfermedad. Tal vez fue uno de los caprichos de los dioses que le permitieran vivir y nosotros nada hubiéramos podido hacer para evitarlo.

He escuchado cómo muchas personas —que no estuvieron aquí en aquel tiempo— critican nuestra apatía o estupidez o nuestro conñado sentido de seguridad, porque nos aislamos y no hicimos nada para evitar la llegada de las fuerzas de Cortés, pero la razón de ello era que no podíamos hacer nada. Desde Tzumpanco, que estaba al norte, hasta Xochimilco, en el sur; desde Tlacopan, al oeste, hasta Texcoco, en el este, todo hombre y mujer que no estaba ayudando a cuidar a los enfermos se encontraba moribundo o muerto.

La enfermedad de las pequeñas viruelas fue el verdadero conquistador de nosotros los mexica y de algunos otros pueblos. Y todavía hubo otras naciones que fueron abatidas o que todavía lo están siendo por enfermedades que antes jamás se habían visto en estas tierras, algunas de las cuales hicieron que nosotros los mexica casi nos sintiéramos agradecidos por haber sido visitados sólo por las pequeñas viruelas.

Ustedes nos trajeron la religión Cristiana y nos aseguran que el Señor Dios nos recompensará en el cielo, cuando hayamos muerto, pero sólo aceptándolo a Él podemos salvarnos de ir al Infierno cuando muramos. ¿Por qué el Señor Dios nos mandó entonces esas enfermedades que mataron y condenaron a tantos inocentes al Infierno, antes de que ellos pudieran ver a Sus misioneros y oír hablar acerca de Su religión? A los Cristianos constantemente se les pide que alaben cada una de las obras del Señor Dios, lo cual ha de incluir el trabajo que Él hizo aquí. Reverendos frailes, si sólo nos pudieran explicar por qué el Señor Dios escogió mandar Su religión gentil y nueva tras aquellas enfermedades nuevas y cruelmente mortales, entonces nosotros, los que sobrevivimos, podríamos unirnos gozosos a sus cantos de alabanzas ante la infinita sabiduría y bondad del Señor Dios, Su compasión, Su bondad y Su amor paternal hacia todos Sus hijos, de todas partes.

Poco tiempo después nuestras canoas guerreras regresaron ignominosamente, y la nave enemiga desdeñó perseguirlos. Durante un rato navegaron alegremente haciendo diseños y cruzando a través del agua, como si estuvieran demostrando que ellos eran los dueños del lago, antes de regresar a Texcoco.

Los mexica se sostuvieron de pie. Los mexica siguen de pie. Los mexica permanecerán de pie hasta que ya no puedan sostenerse de pie.

El nombre de Cuautémoc significa Águila Que Cae Sobre Su Presa, pero supongo que era inevitable y hasta más adecuado que después de ese día, que en nuestro calendario fue Uno-Serpiente de nuestro año Tres-Casa y que en el de ustedes fue el trece de agosto de su año mil quinientos veintiuno, el nombre de nuestro último Venerado Orador fuera siempre y desde entonces traducido al español como El Águila Caída.

Yo recordaba los años que habíamos vivido juntos, sin estar juntos nunca y todo lo que había desperdiciado en esos años; nos habíamos desperdiciado el uno al otro y habíamos desperdiciado el amor, que es el desperdicio más imperdonable de todo. Amor y tiempo son las únicas dos cosas en el mundo que no se pueden comprar, sólo gastar.

La carretera

Cormac McCarthy

La carretera

La carretera

Travesía de un padre junto a su hijo, a un costado de la carretera, en un mundo posapocalítico, lleno de ceniza, con un clima invernal, huyendo de los malos, buscando a los buenos y tratando de sobrevivir. Calificacion de 7.5. Récord de palabras domingueras! Del Reading Challenge, reto 18, un libro que haya ganado el premio Pulitzer (en el 2007).

Cinéreo: ceniciento. Del color de la ceniza.
Perca: Pez teleósteo fluvial, que llega a tener seis decímetros de largo, de cuerpo oblongo, cubierto de escamas duras y ásperas, verdoso en el lomo, plateado en el vientre y dorado, con seis o siete fajas negruzcas en los costados y de carne comestible y delicada.
Cáncamo: Tornillo que tiene una anilla en lugar de cabeza en uno de sus extremos. Se suele emplear fijado en distintas partes de las embarcaciones para atar cabos en él.
En ristra: Conjunto de ciertas cosas colocadas unas tras otras: tenemos una larga ristra de problemas.
Hollejo: Piel delgada de algunas frutas y legumbres.
Prímula: Primavera, planta herbácea.
Escorrentía: Corriente de agua que rebosa su depósito o cauce naturales o artificiales.
Quimafila: Especie de semiarbusto.
Macadán: Pavimento.
Feral: Salvaje.
Jamba: Cualquiera de las dos piezas verticales que, puestas en los dos lados de las puertas o ventanas, sostienen el dintel o el arco de ellas.
Engolletado: Altivo.
Parka: Chaquetón de abrigo, con capucha e impermeable.
Mondar: Quitar la piel o la cáscara a una cosa.
Broza: Conjunto de hojas, ramas y despojos de las plantas, así como la maleza que surge en el campo.
Coriáceo: Del cuero o relativo a él, o con alguna de sus características.
Dogal: Cuerda para ahorcar a los condenados a muerte.
Yesca: Materia muy seca y fácilmente inflamable.
Andurrial: Paraje extraviado o fuera del camino.
Alheña: Arbusto perteneciente a la familia de las oleáceas.
Boj: Arbusto de unos 4 metros de altura, tallos ramosos de hojas perennes fuertes y duras, flores pequeñas y blanquecinas, y de madera amarilla, dura y compacta.
Picolete: Grapa dentro de la cerradura , para sostener el pestillo.
Henil: Lugar donde se guarda el heno.
Gablete: Remate formado por dos líneas rectas y ápice agudo , que se ponía en los edificios de estilo ojival.
Alabeado: Que está combado o tiene forma curva, especialmente una superfice de madera.
Palimpsesto: Manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior que fue borrada.
Quincalla: Conjunto de objetos de metal de poco valor.
Palio: Dosel rectangular de rica tela que, colocado sobre cuatro o más varas largas, se utiliza en ciertos actos religiosos para cubrir con él al sacerdote que lleva las hostias consagradas, a una imagen o a algunas personalidades, como el Papa.
Vivaquear: Pasar la noche al raso en el campo.
Kudzú: Es una planat invasiva.
Fosca: Oscuridad de la atmósfera.
Patera: Embarcación rústica de muy poco calado.
Atezado: Referido a la piel, que está morena por el sol.
Economato: Establecimiento en el que determinados colectivos pueden adquirir mercancías a menor precio que en las tiendas habituales.
Calvero: Paraje desprovisto de vegetación en un bosque.
Espetón: Hierro para remover las ascuas de los hornos o chimeneas.
Rezumar: Referido a un líquido, salir al exterior en gotas a través de los poros o intersticios de un cuerpo.
Atanor: tubería, cañería.
Quimgombó: Una verdura.
Antigualla: Mueble, traje, adorno o cosa semejante que ya no está de moda.
Limícola: Que vive en el cieno del fondo del mar o de los lagos.
Pleamar: Marea alta.
Raquero: ladrón de barcos, saqueador de naufragios.
Farallón: Roca alta y picuda que sobresale en el mar o en la costa.
Isoclina: Línea que sobre un mapa une los puntos de la Tierra que tienen la misma inclinación magnética.
Cornamusa: Trompeta larga de metal que en el medio de su longitud hace una rosca muy grande y tiene muy ancho el pabellón.
Arrufo: Curvatura.
Peana: Basa o apoyo para colocar encima una figura u otra cosa.
Cardanear: Mover un motor de reacción alrededor de una cardan para obtener los momentos de corrección del cabeceo y balanceo.
Sirga: Cuerda que sirve sobre todo para tirar las redes, para llevar las embarcaciones desde tierra, principalmente en la navegación fluvial.
Falleba: Varilla de hierro sujeta en varios anillos y que puede girar por medio de una manilla, para cerrar las ventanas o puertas de dos hojas, asegurando una con otra, o con el marco.
Radiobaliza: Instalación que señala la posición o situación de algo enviando información por medio de señales radioeléctricas.
Pampootie: Zapato tradicional de una sola pieza.
Nimbar: Rodear con un nimbo o aureola una imagen religiosa.
Narria: Cajón o escalera de carro, a propósito para llevar arrastrando cosas de gran peso.
Patuco: Calzado suave, de punto u otro tejido, que usan los niños que apenas andan.
Dolmen: Monumento megalítico compuesto de una o más piedras colocadas de plano sobre dos o más piedras verticales.
Creosota: Sustancia líquida y aceitosa que se extrae del alquitrán de madera o de hulla y que se usa para proteger una materia en descomposición.
Pespunte: Puntada.
Bao: Pieza que une los costados y sustenta las cubiertas de una embarcación.
Alcorza: Pasta blanca hecha de azúcar y almidón, con que se hacen o se recubren algunos dulces.
Pecios: Fragmento de la nave que ha naufragado.
Nubécula: Nube pequeña.
Ría: Penetración que forma el mar en la desembocadura de algunos ríos.
Derrelicto: Buque u objeto abandonado en el mar.
Vermiforme: De forma de gusano.

Ten presente que las cosas que te metes en la cabeza están ahí para siempre.

Olvidas lo que quieres recordar y recuerdas lo que quieres olvidar.

Un frío como para agrietar las piedras. Como para quitarte la vida.

Nunca más volveré a beber otra, ¿verdad?
Nunca más es mucho tiempo.

Dicen que las mujeres sueñan con el peligro que acecha a sus seres queridos y que los hombres sueñan con el peligro que corren ellos mismos. Pero yo no sueño nada.

¿Dónde estamos?
¿Que dónde estamos?
Sí.
No lo sé.
Si estuviéramos a punto de morir ¿me lo dirías?
No sé. Pero no estamos a punto de morir.

Estaré por estos andurriales, ¿de acuerdo?
¿Qué son andurriales?
Simplemente quiere decir que no me voy lejos.
Vale.

¿Eres capaz de hacerlo? ¿Cuando llegue el momento? Cuando llegue el momento no habrá momento que valga. El momento es ahora.

Lo que podía soportar en el mundo de vigilia no lo soportaba de noche y permaneció despierto por temor a que el sueño volviera.

Cada recuerdo evocado debe violentar en alguna medida sus orígenes. Como en un juego. El juego del teléfono. Más vale ser parco. Lo que uno altera mediante el recuerdo tiene sin embargo una realidad, sea o no conocida.

Si siempre estás alerta ¿quiere decir que todo el rato estás asustado? Bueno. De entrada supongo que tienes que estar un poco asustado para que estés alerta. Ojo avizor. Vigilando siempre.
Pero el resto del tiempo no estás asustado.
¿El resto del tiempo?
Sí.
No lo sé. Quizá es mejor estar siempre alerta. Si las complicaciones surgen cuando menos te lo esperas entonces quizá lo más inteligente sea esperar que se presenten.
¿Y tú siempre esperas que se presenten, papá?
Sí. Pero a veces puede que me olvide de estar ojo avizor.

Cuando estás vivo siempre tienes la muerte ahí delante.

Cuando mueres es como si todo el mundo se muriera también.

Allí estaba la playa gris y las olas encrespadas rompiendo opacas y plomizas y su sonido en la distancia. Como la desolación de un mar extraño rompiendo en las playas de un mundo inaudito.

Tú siempre me cuentas historias alegres.
¿No tienes ninguna alegre que contarme?
Son más bien como la vida real.
Y las mías no lo son.
No, las tuyas no.
El hombre le observó. ¿La vida real es muy mala?
¿Tú qué piensas?
Bueno, yo pienso que todavía estamos vivos. Nos han ocurrido muchas cosas malas pero todavía estamos aquí. Sí.
No te parece que eso sea tan estupendo.
Puede.

Tom Sawyer en el extranjero

Mark Twain

Tom Sawyer en el extranjero

Tom Sawyer en el extranjero

Dos aventuras de Tom Sawyer: una odisea en un globo aerostático que lo llevará a recorrer el desierto del Sahara y otra, Tom Sawyer detective, en la que una visita familiar se convierte en una investigación para resolver un asesinato. Calificación de 8. Del Reading Challenge, reto 33, un libro de tu infancia.

Derrengado: Muy cansado, extenuado.
Acerbamente: Ásperamente.
Filfa: Falso.
Impertérrito: Que no se asusta ni se altera por nada.
Impeler: Dar empuje, impulsar, dar fuerza a algo para moverlo.
Arramblar: Arrastrarlo todo con violencia.

No todos podemos ser cuerdos, debemos ser lo que Dios nos hizo.

Todo tiene que ver siempre con todo.

Cuando una persona pierde una discusión, siempre pasa eso, se enoja.

Los animales que más le gustaban eran los pájaros, de los que había matado muchos, que es la mejor manera de conocerlos bien.

Lo peor de la civilización es que cuando un tipo recibe una carta con malas noticias, lo primero que se le ocurre es ir a trasmitírselas a otro, traspasándole su pena hasta que la víctima termina por sentirse mal.

Lo malo de los argumentos es que nunca pasan de teorías, y las teorías nunca prueban nada; sólo proporcionan un lugar para descansar cuando se está girando dentro de círculos viciosos para averiguar algo y no se consigue. Las teorías tienen otro inconveniente; siempre presentan alguna falla si se las mira muy de cerca.

El que ronca no se despierta con todo ese ruido que él mismo hace, y esa es una de las cosas que más me llenan de asombro; pero si se rasca un fósforo en la caja para encenderlo, se despierta. Quisiera saber cuál es la razón de eso, pero parece que no hay medio de explicarlo.

No hay como viajar con una persona para saber a ciencia cierta si se la quiere o se la odia.

Cuanto más se compartan las penas y las alegrías de otra persona, más se identifica uno con ella y más se le quiere.

Son las penas y los sinsabores lo que más acerca a las personas.

Cuanto más nos alejábamos tanto más pequeños se veía Jim y más grande la Esfinge; hasta que el negro pareció una pulga montada sobre un elefante. Tom dijo que era así como la perspectiva hacía resaltar las proporciones correctas y que los esclavos de Julio César no supieron cuán grande era éste, porque estaban demasiado cerca de él.

Tom dijo que estaban estudiando de memoria el “Corán” libros que ellos creen que es una biblia y que los más instruidos son los suficientemente inteligentes como para no desengañarlos.

Cuando va uno a descubrir los hechos de un asunto, ¿a qué perder municiones conjeturando lo que no son hechos?

Pregúntale a Alicia

Anónimo

Pregúntale a Alicia

Pregúntale a Alicia

Durante dos años, una adolescente de 15 años plasma en un diario su vida, opacada por su incursión en las drogas, sus recaídas, las malas amistades, sus temores y hasta su reclusión en un manicomio luego de ser víctima de una venganza. Finalmente parece que su rehablitación es inminente. Calificación de 9. Del Reading Challenge, reto 30, un libro que se publicó el año en que naciste. (1971)

A ella no le gusta verme como una vaca, a nadie le gusta, ni a mí misma. Me pregunto si no debería meterme el dedo en la garganta después de cada comida, a fin de vomitaría. De nuevo me obliga a cenar, precisamente cuando había bajado de peso hasta casi el que yo quería y ya no tenía que combatir los calambres de hambre. ¡Oh, qué problema son los padres!

Supongo que soy una amiga bastante asquerosa, incluso contigo. De todos modos, me siento más cerca de ti que de Debbie, de Marie o de Sharon, que son mis mejores amigas. Incluso con ellas no soy realmente yo misma. En parte soy otra; tratando de encajar, de decir cosas apropiadas, de hacer las cosas requeridas, de estar en el lugar más indicado, de vestir como visten todos. A veces pienso que cada uno trata de ser la sombra de otro; compramos los mismos discos y hacemos como los demás, aunque no nos guste. Los muchachos son como robots, piezas en línea para el montaje, y yo no quiero ser un robot.

Como de costumbre, no puedo permitirme más que una fracción de las cosas que quiero.

Me he hecho un nuevo vestido. Mamá me ayudó y es realmente bonito. Espero que un día pueda coser tan bien como, ella. Es más: espero que algún día llegaré a ser como ella. Me pregunto si ella, a mi edad, se inquietaba por no gustar a los muchachos y ser amiga a medias de las muchachas. Me pregunto si entonces los muchachos eran tan sensuales como ahora. Por lo que dicen las muchachas al hablar de nuestras parejas, ahora todos los muchachos son así. Ninguna de mis amigas ha ido hasta el fin, pero imagino que muchas otras muchachas del liceo sí llegaron. Me gustaría hablar con mi madre sobre estas cosas, porque verdaderamente no creo que muchas muchachas sepan de qué hablan, al menos no puedo creerme todo lo que cuentan.

Creo que la Navidad es la mejor época del año. Todo el mundo se siente afectuoso y seguro, y necesitado y querido (incluso yo).

Al parecer, cada familia ha de tener su lacra. ¿A ver si adivinas quién lo es en esta casa? Es natural que haya pequeñas rivalidades, pero las nuestras se desorbitan. Y yo quiero a Tim y a Alex. Les quiero de verdad, pero también tienen muchos defectos, y me resulta difícil determinar si les amo más que les odio o si les odio más que les amo. Y esto se aplica igualmente a papá y mamá. Pero, verdaderamente, creo que todavía se aplica más a mí misma.

Estoy segura de que si se lo insinúo, Jill se dará cuenta de que quiero probar la hierba una sola vez, sólo una; luego me iría volando a casa y olvidaría todo el asunto de la droga, pero es agradable estar informada, saber cómo son las cosas en realidad.

En realidad no necesito tanto dormir como evadirme, escapar. Es una manera de escapar maravillosa. Cuando pienso que ya no puedo aguantar más, me tomo una píldora y espero ese dulce nada que va llenándome. En este punto de mi vida, la nada es mucho mejor que el algo.

Tengo que tomar «anfetas» para estar en forma en el liceo, en el trabajo, con los muchachos, hacer mis deberes escolares…. luego debo tomar tranquilizantes para soportar la casa.

La sangre del hombre se enfría pronto si no tiene al lado quien se la caliente.

La porquería que acompaña la droga la encarece tanto que nadie puede pagarla.

Traté de aparentar que no me afectaba, pero a ti, querido Diario, puedo decirte la verdad. Me siento sola. Me encuentro triste, odio todo este tinglado y lo que hay debajo, siento que estoy despilfarrando mi vida.

Los adolescentes pasan un momento escabroso e inestable. Los mayores los tratan como niños, pero quieren que se comporten como adultos. Les dan órdenes como se dan a los animales y luego esperan una reacción madura, siempre racional, de personas autoconvencidas de su nivel legal. Es un período difícil, vacilante, durante el cual se anda perdido. Tal vez he pasado su peor etapa. Espero que si, pues no estoy segura de tener la fuerza ni la firmeza necesarias para pasarlo de nuevo.

Desearía que hubiese forma de borrar, real, completa y permanentemente, todas mis pesadillas, pero no se puede, y por eso tendré que meterlas en los recodos más oscuros e inaccesibles de mi cerebro, donde tal vez puedan ser recubiertas o perderse.

¡Oh, maldita, maldita, maldita sea! Ha ocurrido otra vez. No sé si chillar de júbilo o cubrirme de cenizas o de cilicios. Quien diga que la marihuana y el ácido no esclavizan es un idiota, un estúpido, un necio sin pizca de conocimiento.

Es más complicado conseguir la píldora que las drogas, lo que te demuestra que este mundo es un mundo cabrón.

Cuando ejerza de psicóloga trataré de convencer a los muchachos de que meterse en drogas es, sencillamente, caer en una pocilga. Claro que es fantástico hacer un «viaje», nunca seré capaz de negarlo. Es excitante, y multicolor y peligroso, pero no vale lo que cuesta. Sencillamente, no lo vale.

Parece increíble que tanto la primera vez como la última, que me ha llevado al manicomio, tomara la droga sin saberlo. Nadie crecría que se pueda ser tan tonta. Apenas lo creo yo, incluso sabiendo que es verdad.

¿No es triste haber llegado a un punto en que todo es tan increíble que te lo creerías todo?

Vieron que era mas difícil conseguir whisky que marihuana o droga en comprimidos.

En tiempos de papá y mamá los muchachos y muchachas no debían abusar de esas cosas. Ojalá fuese igual hoy. Sería más fácil mantenerse virgen, casarse y averiguar después lo que es la vida. ¿Cómo será para mí? Podría ser formidable porque, prácticamente, soy virgen; sólo drogada he tenido relación sexual y estoy segura de que sin drogas me volvería loca de miedo. Cuando me case con alguien verdaderamente amado espero poder olvidar todo lo pasado. ¡Hermosa reflexión!, ¿no crees?: acostarse con el ser amado.

Los muchachos que no están autorizados a tomar decisiones por si mismos nunca maduran, y […] tampoco lo logran aquellos que han de tomarlas sin estar aún preparados para ello.

¿Por qué será tan difícil la vida? ¿Por qué no podemos ser como somos y que nos acepten como tales? ¿Por qué no puedo ser yo, sencillamente, tal como soy ahora, sin necesidad de concentrarme, de mortificarme sobre mi pasado y sobre mi futuro? Me da rabia ignorar si mañana caerán o no sobre mí Jan, Lane, Marcie y los otros. A veces quisiera no haber nacido.

Los Diarios son formidables cuando una es joven. Tú me has salvado de la locura cien, mil, millones de veces; mas creo, sin embargo, que cuando una envejece ha de ser capaz de discutir sus problemas e ideas con otra gente, en vez de hacerlo con una parte de sí misma.

El caso de Cristo

Lee Strobel

El caso de Cristo

El caso de Cristo


El autor, un maestro en derecho, nos lleva de la mano en una investigación que tiene como meta validar si Jesucristo es quien dijo ser, proponiendo distintas áreas o pruebas como si de un proceso legal se tratara: pruebas oculares, documentales, corroborativas, centíficas, refutatorias, de identidad, psicológicas, del perfil, dactilares, médicas, y circunstanciales. Lee se entrevistó con expertos en cada uno de estos temas para obtener las respuestas, confrontar discrepancias y emitir un juicio final, el cual dependerá del lector. Calificación de 9.5. Del Reading Challenge, reto 29, un libro que tenga lugar en un sitio que siempre hayas querido visitar, (los tiempos de Jesús).

Cáustica: Irritante.

Por mucho tiempo fui un escéptico. En verdad, me consideraba ateo. Para mí, había demasiada evidencia de que Dios era simplemente un producto de la fantasía, de la mitología antigua, de la superstición primitiva. ¿Cómo podría existir un Dios amoroso si condenaba a la gente al infierno solo por no creer en él? ¿Cómo pueden los milagros transgredir las leyes básicas de la naturaleza? ¿Acaso la evolución no explicó satisfactoriamente el origen de la vida? ¿Acaso la razón científica no erradica la creencia en lo sobrenatural?

Marcos y Lucas no fueron dos de los doce discípulos. Mateo sí, pero como había sido un recaudador de impuestos odiado, [pudiera haber sido el personaje más infame, junto con Judas Iscariote, quien traicionó a Jesús! »Contrástelo con lo que sucedió cuando se escribieron los fantasiosos evangelios apócrifos mucho tiempo después. La gente eligió los nombres de figuras reconocidas y ejemplares para ser sus autores ficticios: Felipe, Pedro, María, Iacobo. Esos nombres tenían más peso que los de Mateo, Marcos y Lucas. Así que para responder a su pregunta, no habría habido razón alguna para atribuirle su autoría a estas tres personas poco respetadas si no fuera cierto.

Si podemos tener confianza en que los Evangelios fueron escritos por los discípulos Mateoy Juan, por Marcos, el compañero del discípulo Pedro, y por Lucas, el historiador, compañero de Pablo y una especie de periodista del siglo 1, podemos estar seguros de que los hechos que registran están basados en el testimonio, directo o indirecto, de testigos oculares.

Eso significa que Hechos no se puede fechar más allá del año 62 d.C. Después de establecer esto, podemos regresar en el tiempo a partir de allí. Dado que Hechos es la segunda parte de una obra de dos, sabemos que la primera parte, el Evangelio de Lucas, debe haberse escrito en una fecha más temprana. Y dado que Lucas incorpora partes del Evangelio de Marcos, eso significa que Marcos es aún anterior. »Si concede quizá un año para cada uno, concluye con que Marcos se escribió a más tardar alrededor del año 60 d.C., quizás a finales de la década del cincuenta. Si Jesús murió en el año 30 ó 33 d.C., estamos hablando de una brecha máxima de treinta años aproximadamente.

Los credos más famosos, entre otros,son Filipenses 2:6-11, que habla de que Jesús era “por naturaleza Dios”, y Colosenses1:15-20, que describe que “Él es la imagen del Dios invisible”, quien creó todas las cosas y por medio del cual se reconcilian con Dios todas las cosas “haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz”. »Ambos son ciertamente significativos al explicar las convicciones de los cristianos primitivos acerca de Jesús. Pero quizás el credo más importante con respecto al Jesús histórico es 1 Corintios 15.

Los vemos relatando las palabras y las acciones de un hombre que los llamó a un nivel de integridad exigente como el que ninguna otra religión ha conocido jamás. Ellos estaban dispuestos a practicar sus creencias hasta el punto de que diez de los once discípulos restantes fueron condenados a muertes espantosas, lo cual demuestra un gran carácter.

Hay una gran parte de la enseñanza de Jesús que se denomina las palabras duras de Jesús. Algunas son muy exigentes éticamente. Si yo estuviera inventando una religión para gratificar mi imaginación, probablemente no me diría que soy perfecto como mi Padre celestial es perfecto, ni definiría el adulterio de manera que incluya la lujuria en mi corazón.

¿Cuántos manuscritos griegos del Nuevo Testamento hay en existencia hoy día? Los ojos de Metzger se agrandaron. -Se catalogaron más de cinco mil-dijo con entusiasmo y su voz una octava más alta.

-¿Cómo determinaron los líderes de la iglesia primitiva qué libros se considerarían autoritarios y cuáles se descartarían? -pregunté-. ¿Qué criterios usaron para determinar qué documentos se incluirían en el Nuevo Testamento? -Básicamente, la iglesia primitiva utilizó tres criterios –observó–. Primero, los libros deben tener autoridad apostólica, es decir, deben haber sido escritos por los propios ap6stoles que fueron testigos oculares de lo que escribieron, o por seguidores de los ap6stoles. Así que en el caso de Marcos y Lucas, si bien no eran de los doce discípulos, la tradición temprana relata que Marcos era ayudante de Pedro, y Lucas era compañero de Pablo. »En segundo lugar, se utilizaba el criterio de conformidad con lo que se denominaba la regla de fe. Es decir, ¿el documento es congruente con la tradición cristiana básica que la Iglesia reconocía como normativa? Y en tercer lugar, se encuentra el criterio que evaluaba si un documento había tenido aceptación y uso continuos por toda la Iglesia.

En Europa, los caminos más transitados son los mejores caminos; y es por eso que son tan transitados.

La prueba corroborativa respalda otro testimonio; afirma o apuntala los elementos esenciales del relato del testigo ocular. Puede ser un documento público, una fotografía u otra declaración por parte de una segunda o tercera persona. Puede verificar la totalidad del testimonio de una persona o solo ciertas partes claves.

En aquel tiempo vivió Jesús, un hombre sabio, si en verdad uno debe llamarlo hombre. Por cuanto fue alguien que llevó a cabo obras sorprendentes y maestro de aquellos que aceptan la verdad con gusto. Ganó a muchos judíos y a muchos de los griegos. Era el Cristo. Cuando Pilato, luego de haber escuchado las acusaciones en sU contra por parte de hombres en eminencia de entre nosotros, lo condenó a ser crucificado, aquellos que en principio lo habían amado no renunciaron a su afecto por él. Al tercer día se les apareció restaurado a la vida, por cuanto loll profetas de Dios habían profetizado esta y muchas otras maravillas acerca de él. Y la tribu de cristianos, que de él toman su nombre, hasta este día no ha desaparecido.

Nerón le echo la culpa e infligió las torturas más agudas a una clase odiada por sus abominaciones, llamada cristianos por el populacho. Cristo, de quien deriva el origen del nombre, sufrió el castigo máximo durante el reino de Tiberio de manos de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilato; y una superstición muy dañina, habiéndose controlado por el momento de esa manera, resurgió no solo en Judea, la primera fuente del mal, sino incluso en Roma… En consecuencia, se realizó el arresto en principio de cualquiera que se declarara culpable: después, según su declaración, una inmensa multitud fue condenada, no tanto por el delito de incendiar la ciudad sino por odio contra la humanidad.

Les he preguntado si son cristianos, y si lo admiten, repito la pregunta una segunda y una tercera vez con la advertencia del castigo que les espera. Si persisten, ordeno que sean llevados para su ejecución;por cuanto, cualquiera que sea la naturaleza de su admisión, estoy convencido de que su terquedad y su obstinación inconmovible no debe quedar sin castigo… También declararon que la suma de su culpa o error no llega a más que esto: se habían reunido en forma regular antes del amanecer en un día fijado para cantar versos en forma alternada entre sí en honor de Cristo comoa un dios, y también que se habían comprometidocon juramento, no con fines delictivos, sino para abstenerse del hurto, del robo, del adulterio… Esto me llevó a determinar que era más que necesario extraer la verdad mediante tortura de dos esclavas, a las que llamaban diaconisas. No encontré más que un tipo degenerado de culto llevado hasta la extravagancia.

Eso no quiere decir que no reconozco que quedan algunas cuestiones pendientes; en esta vida no tendremos un conocimiento completo. Sin embargo estas cuestiones ni siquiera socavan mi fe en la credibilidad esencial de los Evangelios y del resto del Nuevo Testamento. »Creo que las explicaciones alternativas, que tratan de dar cuenta de la propagación del cristianismo mediante razones sociológicas o sicológicas, son muy débiles -dijo negando con la cabeza-. Muy débiles. Luego agregó: -Para mí, la evidencia histórica ha reforzadomi compromiso con Jesucristo, el Hijo de Dios, quien nos ama y murió por nosotros y resucitó de los muertos. Es así de sencillo.

«La arqueología ha hecho algunas contribuciones importantes», expresó con el acento que adquirió de niño en el sudeste de Oklahoma, «pero en realidad no puede probar si el Nuevo Testamento es la Palabra de Dios. Si excavamos en Israel y encontramos lugares antiguos que son compatibles con la ubicación que da la Biblia, eso demuestra que su historia y su geografía son precisas. Sin embargo, eso no confirma que lo que Jesucristo dijo es verdad. Las verdades espirituales no se pueden probar o refutar mediante descubrimientos arqueológicos.

Por ejemplo, si un hombre habla de un viaje que hizo de San Luis a Chicago, y menciona que se detuvo en Springfield, Illinois, para ver la película Titanic en el Teatro Odeón, y que comió una barra Clark grande que compró en el puesto de comida; los investigadores pueden determinar si ese teatro existe en Springfield al igual que si estaba proyectando esa película en particular, y si vendía esa marca y tamaño de barra de caramelo específico al tiempo que él dijo que estuvo allí. Si sus hallazgos contradicen lo que afirmó la persona, su credibilidad queda manchada. Si los detalles se verifican, no quiere decir que todo su relato es verdad pero sí incrementa su reputación de ser preciso. En cierto sentido, esto es lo que logra la arqueología. La premisa es que si se verifica que los detalles incidentales de un historiador antiguo son precisos vez tras vez, se incrementa nuestra confianza en otro material que el historiador escribió pero que no se puede verificar tan fácilmente.

-No quiero basar mi vida en un símbolo -dijo resuelto-. Quiero una realidad, y la fe cristiana siempre se ha arraigado en la realidad. Lo que no está arraigado en la realidad es la fe de los eruditos liberales. Ellos son quienes siguen un sueño imposible, pero el cristianismo no es un sueño imposible.

Si uno ama a una persona, su amor va más allá de los hechos de una persona, pero está arraigada en los hechos de una persona. Por ejemplo, usted ama a su esposa porque es preciosa, es buena, es dulce, es amable. Todos estos son hechos acerca de su esposa y por lo tanto, la ama. »Pero su amor va más allá de eso. Usted puede saber todo eso acerca de su mujer y no estar enamorado de ella y no confiar en ella, pero sí lo hace. Por lo tanto, la decisión va más allá de la evidencia, pero existe sobre la base de la evidencia. »Lo mismo es enamorarse de Jesús. Tener una relación con Jesucristo va más allá del conocer los hechos históricos acerca de él pero está arraigada en los hechos históricos acerca de él. Creo en Jesús sobre la base de la evidencia histórica pero mi relación con Jesús va más allá de la evidencia. Tengo que poner mi confianza en él y caminar con él día tras día.

-El hecho de que hiciera milagros no es lo que ilumina su percepción propia -replicó Witherington-. Lo importante es cómo él interpreta sus milagros. -¿Qué quiere decir? -pregunté. -Jesús dice: “Pero si expulso a los demonios con el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el reino de Dios.” Él no es como otros obradores de milagros que hacen prodigios sorprendentes pero luego la vida sigue igual que siempre. No; para Jesús, sus milagros son indicio de la llegada del reino de Dios. Son una anticipación de lo que será el reino de Dios. Y eso distingue a Jesús.

-“Abba” connota intimidad en la relación de padre e hijo -explicó Witherington-. Es interesante que también es el término que un discípulo utilizaba para dirigirse a un maestro amado en el judaísmo primitivo. Sin embargo, Jesús lo utilizó dirigiéndose a Dios; hasta donde sé, él y sus seguidores eran los únicos que oraban a Dios de esa manera. Cuando le pedí a Witherington que ampliara sobre la importancia de esto, agregó: -En el contexto donde Jesús se movía, era costumbre que los judíos evitaran tener que decir el nombre de Dios. Su nombre era la palabra más sagrada que se podía pronunciar e incluso temían pronunciarla mal. Si se iban a dirigir a Dios, dirían algo como”El Santo, bendito sea”, pero no usarían su nombre personal. -y “Abba” es un término personal –observé. -Muy personal-respondió-. Es el término de cariño con el que un hijo le diría a su padre: “Papá querido, ¿qué quieres que haga?” Sin embargo, advertí una inconsistencia aparente. -Un momento-interpuse-. Orar “Abba” no debe implicar que Jesús piensa que es Dios porque les enseñ6 a sus discípulos que usaran ese mismo término en sus propias oraciones, y ellos no eran Dios. -En realidad -respondió Witherington-, la importancia del término “Abba” radica en que Jesús es quien inicia una relación íntima que antes no estaba disponible. La pregunta es: ¿qué clase de persona puede cambiar los términos para la relación con Dios? ¿Qué clase de persona puede iniciar una nueva relación de pacto con Dios? Su distinción tenía sentido para mí. -Entonces, ¿cuan importante considera que es el uso de “Abba” por parte de Jesús? -le pregunté. -Muy importante -respondió-o Indica que Jesús tenía un grado de intimidad con Dios que no se parece a nada del judaísmo de su tiempo. Y escuche, aquí viene el remate: Jesús está diciendo que solo a través de tener una relación con él se hace posible este tipo de lenguaje de oración, este tipo de relación “Abba” con Dios. Eso habla mucho de cómo se consideraba a sí mismo.

No creo que sea accidental que su ministerio recién comienza en serio después de su bautismo, cuando oye la voz que dice: “Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él.”

A veces la gente puede tener una enfermedad de inducción sicológica y si encuentran un nuevo propósito por el cual vivir, una nueva dirección, ya no necesitan la enfermedad.

Tal como lo expres6 C.S. Lewis: hay dos errores iguales y opuestos en los que podemos caer con respecto a los demonios: “Uno es no creer en su existencia. Y el otro es creer y tener un interés excesivo y poco saludable en ellos. Ellos están complacidos con cualquiera de estos dos errores.”

Llega Jesús, quien puede decir con toda seriedad: “¿Quién de ustedes me puede probar que soy culpable de pecado?” Si yo lo dijera, mi esposa, mis hijos y todos los que me conocen estarían dispuestos a ponerse en pie y dar testimonio, mientras que nadie pudo hacerlo con respecto a Cristo.

No oímos nada por lo tanto la suposición más probable es que no dijo nada

Cada atributo de Dios, afirma el Nuevo Testamento, se encuentra en Jesucristo:
• ¿Omnisciencia? En Juan 16:30 el apóstol Juan declara acerca de Jesús: «Ya podemos ver que sabes todas las cosas.»
• ¿Omnipresencia? Jesús dijo en Mateo 28:20: «Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo» y en Mateo 18:20: «Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»
• ¿Omnipotente? «Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra» afirm6 Jesús en Mateo 28:18.
• ¿Eternidad? Juan 1:1 declara acerca de Jesús: «En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.»
• ¿Inmutabilidad? Hebreos 13:8 afirma: «Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.»
Asimismo, el Antiguo Testamento pinta un retrato de Dios utilizando títulos y descripciones como Alfa y Omega, Señor, Salvador, Rey, Juez, Luz, Roca, Redentor, Pastor, Creador, dador de vida, perdonador de pecados, vocero con autoridad divina. Es fascinante notar que en el Nuevo Testamento cada uno de ellos se aplica a Jesús.” Jesús lo dijo todo en Juan 14:7: «Si ustedes realmente me conocieran, conocerían también a mi Padre.» Traducción libre: «Cuando miran el boceto de Dios del Antiguo Testamento, verán un retrato de mí.»

-Fui a reuniones budistas pero lo hallé vacío -recordó-. El budismo chino era ateo, el budismo japonés adoraba estatuas de Buda, el budismo zen era demasiado abstracto. Fui a reuniones de la iglesia del Cristo científico pero allí eran muy manipuladores y controladores. El hinduismo creía en todas esas orgías locas de los dioses y en dioses que eran elefantes azules. Nada de eso tenía sentido; nada me satisfacía. Incluso acompañó a unos amigos a unas reuniones con influencias satánicas. -Solía observar y pensar: algo está pasando aquí, pero no es bueno -comentó-. En medio de mi mundo descontrolado por la droga, les dije a mis amigos que creía que existía un poder maligno que estaba más allá de mí, que podía obrar en mí, que existía como entidad. Había visto suficiente mal en mi vida como para creerlo. Me miró con una sonrisa irónica. -Creo que acepté la existencia de Satanás -señaló-, antes de aceptar la existencia de Dios.

La idea de que Jesús en verdad nunca murió en la cruz se puede encontrar en el Corán, el cual se escribió en el siglo VII; de hecho, los musulmanes ahmadiya afirman que Jesús huyó a la India en realidad. Hasta el día de hoy, hay un altar que supuestamente marca su tumba verdadera en Srinagar, Cachemira.

-Un médico que estudié las golpizas romanas observó: “Mientras continuaba la flagelación, las laceraciones rasgaban hasta los músculos y producían jirones temblorosos de carne sangrante.” Un historiador del siglo III llamado Eusebio describió una flagelación de la siguiente manera: “Las venas de la víctima quedaban al descubierto y los mismos músculos, tendones y las entrañas quedaban abiertos y expuestos.” »Sabemos que muchas personas morían a causa de este tipo de castigo incluso antes de que pudieran ser crucificadas. Por lo menos, la víctima podía experimentar un dolor tremendo y entrar en conmoción hipovolémica. Metherell había mencionado un término médico que yo no conocía. -¿Qué significa conmoción hipovolémica? -le pregunté”. -Hipo significa “bajo”, vol se refiere a volumen y émica significa “sangre”, por lo tanto, conmoción hipovolémica quiere decir que la persona sufre los efectos de la pérdida de una gran cantidad de sangre -explicó el doctor-. Esto causa cuatro efectos. Primero, el corazón se acelera para tratar de bombear sangre que ya no existe; en segundo lugar, baja la presión sanguínea, lo cual provoca un desmayo o colapso; en tercer lugar, los riñones dejan de producir orina para mantener el volumen restante; y en cuarto lugar, la persona comienza a sentirse sedienta porque el cuerpo ansía fluidos para reponer el volumen de sangre perdido. -¿Encuentra evidencia de ello en los relatos de los Evangelios? -Sí, definitivamente -respondió-. Jesús se encontraba en conmoción hipovolémica mientras ascendía por el camino hacia el lugar de la ejecución en el Calvario llevando el madero horizontal de la cruz. Finalmente Jesús se desplomó y un soldado romano le ordenó a Simón que llevara la cruz por él. Luego leemos que Jesús dice: “Tengo sed” y en ese momento se le ofrece un trago de vinagre. »Debido a los terribles efectos de esa golpiza, no hay duda de que Jesús se encontraba en estado crítico incluso antes de que con clavos traspasaran sus manos y sus pies.

Por lo tanto los clavos traspasaron sus muñecas, aunque se consideraban parte de la mano en el lenguaje de esa época. »y es importante entender que el clavo atravesaba el lugar por donde pasa el nervio mediano. Ese es el nervio mayor que sale de la mano y quedaba triturado por el clavo que se martillaba. Dado que poseo un conocimiento rudimentario de anatomía humana, no estaba seguro de lo que eso significaba. -¿Qué clase de dolor debe haber producido? -le pregunté. -Pennítame explicárselo de la siguiente manera -respondió-. ¿Conoce el tipo de dolor que uno siente cuando se golpea el codo y se da en ese huesito. Se trata de otro nervio, llamado cúbito. Es muy doloroso cuando uno se lo golpea accidentalmente. Muy bien, ahora imagínese tomar un par de pinzas y presionar hasta triturar ese nervio -dijo mientras hacía énfasis en la palabra presionar mientras giraba un par de pinzas imaginarias-o Ese efecto sería similar a lo que Jesús experimentó. Me sobresalté por esa imagen y me retorcí en la silla. -El dolor era absolutamente insoportable -agregó-. En realidad, literalmente no existían palabras para describirlo; se tuvo que inventar una nueva palabra: excruciante. Literalmente, excruciante significa “de la cruz”. Piénselo: fue necesario crear una palabra porque no había nada en el idioma que pudiera describir la angustia intensa causada durante la crucifixión.

Excruciante: del latín excruciatus, participio de excruciare: atormentar torturar; ex + cruciare: atormentar; derivado de crux: cruz.

La crucifixión es en esencia una muerte lenta y agonizante por asfixia. »La razón es que la presión ejercida en los músculos y en el diafragma pone al pecho en la posición de inhalación; básicamente, para poder exhalar, el individuo debe empujar hacia arriba con los pies para que la tensión de los músculos se alivie por un momento. Al hacerlo, el clavo desgarraría el pie hasta quedar finalmente incrustado en los huesos tarsianos. »Después de arreglárselas para exhalar, la persona podría relajarse y descender para inhalar otra bocanada de aire. Nuevamente tendría que empujarse hacia arriba para exhalar raspando su espalda ensangrentada contra la madera áspera de la cruz. Continuaría de ese modo hasta que el agotamiento completo se adueñara de sí, y la persona ya no pudiera empujarse hacia arriba para respirar. »A medida que la persona reduce el ritmo respiratorio, entra en lo que se denomina acidosis respiratoria: el dióxido de carbono de la sangre se disuelve como ácido carbónico lo cual causa que aumente la acidez de la sangre. Finalmente eso lleva a un pulso irregular. De hecho, al sentir que su corazón latía en forma errática, Jesús se hubiera dado cuenta de que estaba a punto de morir, y es entonces que pudo decir: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.” Y luego murió de un paro cardíaco.

-Jesús dijo en Mateo 12:40: “Porque así como tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre de un gran pez, también tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en las entrañas de la tierra.” Sin embargo los Evangelios dicen que Jesús en realidad estuvo en la tumba un solo día entero, dos noches enteras y parte de dos días. ¿Acaso no es ese un ejemplo de que Jesús se equivocó y no cumplió su propia profecía? -Algunos cristianos con buenas intenciones han utilizado este versículo para sugerir que Jesús fue crucificado un miércoles en vez de un viernes, ¡para poder ajustarse al tiempo! -mencionó Craig-. Sin embargo, la mayoría de los eruditos reconocen que según la forma de registrar el tiempo de los antiguos judíos, cualquier parte del día se contaba como un día entero. Jesús estuvo en la tumba la tarde del viernes, todo el sábado y la madrugada del domingo: según la forma en la que los judíos concebían el tiempo en ese entonces, eso se hubiera contado como tres días. -De nuevo -concluy6-, ese es simplemente otro ejemplo de cuántas de esas discrepancias se pueden explicar o reducir con un poco de conocimiento del contexto o solo examinarlas con la mente abierta.

La resurrección fue sin duda la proclamación central de la iglesia primitiva desde el principio. Los primeros cristianos no adoptaron simplemente las ensefianzas de Jesús; estaban convencidos de que lo habían visto vivo después de su crucifixión. Eso fue lo que cambió sus vidas y dio inicio a la iglesia. Ciertamente, dado que esa era su convicción central, se habrían asegurado completamente de que era verdad.

Los cristianos creen porque quieren pero los ateos no creen porque no quieren.

Perder a mi esposa fue la experiencia más dolorosa que jamás tuve que enfrentar pero si la resurrección me pudo sacar de ella, me puede sacar de cualquier otra. Fue eficaz en el año 30 d. C., es eficaz en 1995, es eficaz en 1998 y es eficaz más allá del hoy. Habermas fijó su mirada en la mía. -Ese no es un sermón -dijo calladamente-. Lo creo con todo mi corazón. Si hay una resurrección, hay un cielo. Si Jesús resucitó, Debbie resucitó. Y yo también resucitaré algún día. Entonces, los veré a los dos.

Si uno cuenta la conversión de Pablo como evidencia a favor de la verdad de la resurrección, debería contar la conversión de Mahoma al Islam como evidencia a favor de la verdad de que Jesús no resucitó, dado que ¡los musulmanes niegan la resurrección! -Básicamente dice que los valores evidenciales de la conversión de Pablo y de la conversión de Mahomase cancelan mutuamente -le dije a Moreland-. Francamente, parece una buena observación. ¿No admite que tiene razón? Moreland no picó el anzuelo. -Veamos la conversión de Mahoma-dijo con voz segura-. Nadie sabe nada acerca de ella. Mahoma dice haber ido a una cueva donde tuvo una experiencia religiosa en la cual Alá le reveló el Corán. No hay otro testigo ocular que lo verifique. Mahoma no ofreció ninguna señal milagrosa pública para certificar nada. »Además alguien fácilmente pudo tener motivos ulteriores para seguir a Mahoma porque en los primeros años el Islam se propagaba principalmente mediante la guerra. Los seguidores de Mahoma ganaron influencia política y poder sobre los pueblos que conquistaban y “convertían” al Islam a espada. »Contrastelo con las afirmaciones de los primeros seguidores de Jesús, entre ellos Pablo. Decían haber visto acontecimientos públicos que otros también vieron. Estas cosas habían acontecido fuera de su mente y no solo en ella. »Es más, cuando Pablo escribió 2 Corintios, lo cual nadie cuestiona, les recordó al pueblo de Corinto que él había realizado milagros cuando estuvo con ellos con anterioridad. Ciertamente hubiera sido estúpido hacer esta declaración si ellos sabían que no fue así.

¿De qué manera puede explicar que en un breve período de tiempo no solo un judío sino toda una comunidad de por lo menos diez mil judíos, estuvo dispuesta a abandonar estas cinco prácticas claves que les habían servido en el aspecto social y teológico por tantos siglos? Mi explicación es simple: habían visto a Jesús resucitado de entre los muertos.

Moreland señaló el surgimiento de los sacramentos de la comunión y el bautismo en la iglesia primitiva como otra prueba circunstancial de que la resurrección es verdad; pero yo tenía algunas dudas. -¿Acaso no es natural que las religiones creen su propios rituales y prácticas? -le pregunté-. Todas las religiones las tienen. Así que ¿de qué manera eso prueba algo acerca de la resurrección? -Bueno, pero consideremos la comunión por un momento -respondió-. Lo extraño es que estos primeros seguidores de Jesús no se reunían para celebrar sus enseñanzas o lo maravilloso que él era. Se reunían en forma regular para tener una comida de celebración por un solo motivo: para recordar que Jesús había sido masacrado públicamente en una forma humillante y grotesca. »Considérelo en términos modernos. Si un grupo de personas ama a John F. Kennedy, quizás se reúna en forma regular para recordar su enfrentamiento con Rusia, su promoción de los derechos civiles y su personalidad carismática; pero, [no van a celebrar el hecho de que Lee Harvey Oswald lo asesinara! »Sin embargo, es análogo a lo que los primeros cristianos hacían. ¿Cómolo explica? Yo lo explico de la siguiente manera: se dieron cuenta de que la muerte de Jesús era un paso necesario hacia una victoria mucho mayor. Su asesinato no fue la última palabra; la última palabra fue que había vencido la muerte por todos nosotros al resucitar de entre los muertos. Celebraban su ejecución porque estaban convencidos de que lo habían visto salir de la tumba con vida. -¿Y qué acerca del bautismo? -le pregunté. -La iglesia primitiva adoptó una forma de bautismo de su tradición judía llamada el bautismo prosélito. Cuando los gentiles querían adoptar la ley de Moisés,los judíos bautizaban a esos gentiles en la autoridad del Dios de Israel. Sin embargo, en el Nuevo Testamento, la gente se bautizaba en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, lo cual significaba que habían elevado a Jesús a la categoría plena de Dios. »No solo eso: el bautismo era una celebración de la muerte de Jesús, al igual que la comunión. Al sumergirse en el agua, uno celebra su muerte y al ser sacado del agua, uno celebra el hecho de que Jesús fue resucitado a novedad de vida.

Si la llegada a la existencia de los nazarenos, un fenómeno innegablemente atestiguado por el Nuevo Testamento, abre un gran agujero en la historia, un agujero del tamaño y con la forma de la resurrección, ¿con qué propone el historiador secular que se tape?

-Hay otra categoría de evidencia sobre la cual no preguntó -subrayó. Repasé la entrevista mentalmente. -Me rindo -repliqué-. ¿Cuál es? -Es el continuo encuentro con el Cristo resucitado que ocurre en todo el mundo, en todas las culturas, por parte de personas de todo tipo de trasfondos y personalidad: bien educados y no, ricos y pobres, los que piensan y los que sienten, hombres y mujeres -anunció-. Todos declararán que más que cualquier otra cosa en sus vidas, Jesucristo los cambió.

-El examen de experiencia es: “Aún está vivo, y puedo descubrirlo relacionándome con él.” Si usted estuviera en un jurado y escuchara la evidencia suficiente para convencerse de la culpabilidad del acusado, no tendría sentido detenerse antes del paso final de condenarlo. Y que la gente acepte la evidencia a favor de la resurrección de Jesús y no dé el paso final de someterla al examen de la experiencia sería errar al blanco donde a fin de cuentas la evidencia está apuntando. -Entonces -le dije-, si la evidencia apunta fuertemente en esta dirección, no es más que racional y lógico seguirla hasta el ámbito de la experiencia. Asintió con aprobación. -Precisamente correcto -anunció-o Es la confirmación final de la evidencia. Es más, le diré lo siguiente: la evidencia pide a gritos el examen de la experiencia.

La armonía entre los Evangelios en hechos esenciales, sumada a la divergencia en algunos detalles les confiere credibilidad histórica a los relatos. Es más, la iglesia primitiva no pudo haberse arraigado y florecido allí mismo en Jerusalén si hubiera enseñado hechos acerca de Jesús que sus mismos contemporáneos pudieran haber descubierto que eran exagerados o falsos. En decir, los Evangelios lograron pasar las ocho pruebas de la evidencia.

A la luz de los hechos convincentes que había descubierto durante mi investigación, ante esta avalancha abrumadora de evidencia en el caso a favor de Cristo, la gran ironía era esta: ¡necesitaría mucho más fe para mantener mi ateísmo que para confiar en Jesús de Nazaret!

• Si Jesús es el Hijo de Dios, sus enseñanzas son más que simples buenas ideas de un maestro sabio; son perspectivas divinas sobre las cuales puedo construir mi vida con confianza.
• Si Jesús determina los parámetros de moral, ahora puedo tener una base inconmovible para mis elecciones y decisiones en vez de basarlas en las arenas movedizas de la conveniencia y el egocentrismo.
• Si Jesús en verdad resucitó de entre los muertos, todavía está vivo hoy y disponible para que me encuentre con él en el ámbito personal.
• Si Jesús conquistó la muerte, me puede abrir la puerta de la vida eterna a mí también.
• Si Jesús tiene poder divino, tiene la habilidad sobrenatural para guiarme y ayudarme, y transformarme a medida que lo sigo.
• Si Jesús conoce en forma personal el dolor de la pérdida y el sufrimiento, puede consolarme y alentarme en medio de la turbulencia que, según él mismo advirtió, es inevitable en un mundo corrompido por el pecado.
• Si Jesús me ama como dice, mi bienestar es importante para él. Eso significa que no tengo nada que perder y todo que ganar dedicando mi vida a él y a sus propósitos.
• Si Jesús es quien dice ser (y recuerda ningún líder de ninguna otra religión principal jamás pretendió ser Dios), como mi Creador, merece justamente mi lealtad, mi obediencia y mi adoración.

Cada uno de los demás sistemas de creencias que había estudiado durante mi investigación estaba basado en el plan de «hacer». Es decir, era necesario que la gente hiciera algo; por ejemplo, usar una rueda de oración tibetana, dar limosna, hacer procesiones, pasar por reencarnaciones, expulsar el karma de transgresiones pasadas, reformar el carácter, para intentar de algún modo ganarse poder regresar a Dios. A pesar de sus mejores esfuerzos, mucha gente sincera no lo lograría. El cristianismo es único. Se basa en el plan «hecho»; Jesús ha hecho por nosotros en la cruz lo que nosotros no podemos hacer por nuestra cuenta: pagó la pena de muerte que merecemos por nuestra rebelión y transgresión, para que podamos ser reconciliados con Dios. No tenía que luchar y afanarme por tratar de hacer lo imposible para hacerme digno. Una y otra vez la Biblia dice que Jesús ofrece el perdón y la vida eterna como regalo gratuito que no puede ganarse (Véase Romanos 6:23; Efesios 2:8,9; Tito 3:5). Se llama «gracia», sublime gracia, favor inmerecido. Está disponible para todo aquel que lo recibe con una oración sincera de arrepentimiento. Incluso para alguien como yo.

Nueve días en el cielo

Dennis y Nolene Prince

Nueve días en el cielo

Nueve días en el cielo

Testimonio de Marietta Davis quien a los 25 años luego de caer en una especie de coma inexplicable, tuvo una visión de una visita al cielo, y que aquí se narra. Calificación de 9. Del Reading Challenge, reto 19, un libro basado en una historia real.

Durante mucho tiempo antes de que esto sucediera, había luchado con las grandes interrogantes de la vida. Un par de cosas se habían vuelto más claras a medida que le daba vueltas en mi cabeza una y otra vez, y llegué a una serie de conclusiones simples. Éstas fueron: perseguir el dinero y las buenas cosas nunca puede hacerte feliz; las relaciones te pueden fallar (nadie es perfecto); y muchas tradiciones religiosas no son confiables.

Yo miré muy por debajo a través del espacio nublado y oscuro, y finalmente pude ver mi cuerpo inmóvil. En torno a mí, estaban mis amigos preocupados que me llamaban y me sacudían frenéticamente, tratando por todos los medios posibles de despertarme, pero sin éxito. “Este es el punto de vista humano de la vida”, dijo mi guía angelical. “Mira a tu familia. Te aman y lloran por ti. Todo ser humano pasa por problemas y angustias y, finalmente, la muerte. Pero les está oculta la verdadera imagen de lo que sucede después de todo eso.

La vida en la Tierra es un tiempo de prueba para determinar lo que está en nuestro corazón, bueno o malo, y elegir a Dios o rechazarlo. Al final de la vida terrestre, recibimos las consecuencias de nuestra elección. (Vea Juan 5:28-29; Hebreos 10:27.)

Marietta, sabes muy bien que la gente en la tierra tiene valores morales muy diferentes. Puede ser que no estés consciente de que cuando mueren y su espíritu sigue vivo, su naturaleza moral no cambia. Los malos siguen siendo malos, pero los buenos siguen siendo buenos.

A medida que la gente dejaba sus cuerpos, sus espíritus eran atraídos a espíritus de carácter moral similar. Gente mala e impía se unía a los espíritus afines, y luego se alejaban hacia las regiones que estaban cubiertas por nubes oscuras. Las personas que amaron el bien y formaron relaciones con personas buenas eran escoltadas por ángeles santos hacia la gloria celestial de arriba.

Lo primero que debes aprender es que todo el cielo venera la cruz. Decenas de miles de personas se inclinan ante ella. Los redimidos aman quedarse a su alrededor. La adoración en la tierra es muy aburrida, en comparación con la adoración aquí.

El hombre no entiende el pecado. Tampoco entiende cuán grande es la gracia de Dios en proveer la redención. Hay muchas, muchas cosas previniendo que la luz del cielo alcance a la humanidad, pero el tiempo se acerca cuando la gente estará más consciente de la realidad de este lugar. Entonces mirarán con más cuidado la verdad espiritual. La redención final del hombre se acerca.

Nuestros deseos y las cosas buenas que los satisfacen: la comida, la bebida, dormir, etc., fueron creadas por Dios, y todos, buenos y malos, disfrutan su satisfacción. En el cielo, donde todo es bueno, los deseos se cumplen perfectamente. Por el contrario, el infierno no tiene la satisfacción de los deseos innatos. El rechazo a Dios es también un rechazo a los regalos de Dios.

La muerte del cuerpo no puede, de ninguna manera, aliviar el alma de la degradación moral o espiritual.

Tú, hombre, continuamente has violado la ley. ¿Crees que puedes jugar con ella y no sufrir las consecuencias? ¿No entiendes que cuando te opones a la ley, la destrucción vendrá sobre ti? El tiempo ha llegado.”

La cruz permaneció rígida contra el cielo. Mientras sobrellevaba el extremo de su agonía final, Jesús dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, y con voz fuerte gritó: “¡Consumado es!” Entonces, sosteniendo la muerte en su poder, descendió hacia los espíritus en prisión. Por un largo tiempo, el silencio llenó el aire. Nada se movía. Nadie hablaba. Poco a poco, una suave luz empezó a brillar, revelando una tumba solitaria custodiada por hombres armados. Un ángel se paró cerca. Tocó la tumba con un cetro en su mano derecha y mientras lo hacía, la tumba se hizo transparente, revelando el cuerpo de Jesús. Éste se encontraba en la solitaria tumba, envuelto en una sábana limpia, sin manchas de sangre. El ambiente quieto y en silencio, sin ser molestado por el clamor de la muchedumbre gritando, trajo alivio calmante a las mentes de los niños que miraban. Habían sido abrumados por las escenas de crueldad y masacre reveladas durante los sufrimientos de Jesús. Mientras mirábamos y disfrutábamos de la tranquilidad, el principal guardián habló: “Miren cuán calmado y compuesto está el cuerpo de Jesús ahora”.

Como un Dios justo, Jesús exigió que se hiciese justicia por los pecados cometidos. Sin embargo, como un Dios de amor, también pidió misericordia para sus hijos. La justicia fue aplicada cuando el juicio cayó sobre sí mismo al llevar el pecado del mundo, y la misericordia se ofreció entonces a los que abrazarían este perdón. Éste es el corazón del evangelio.

Tú nos has redimido. Aún cuando no estábamos ni siquiera pensando en ti, tu Espíritu nos buscó. ¡Digno es el Cordero!

Cuando vuelvas al mundo y te reencuentres con los que nos amaron y lloraron nuestra pérdida, diles que somos felices aquí. Diles que no tenemos dolor. Siempre estamos con nuestros guardianes y amamos a todos y a Jesús, nuestro Redentor, sobre todo. Diles que estamos esperando pacientemente su llegada aquí. Nosotros también te amamos, Marietta y nos reuniremos contigo de nuevo.

Fue el pecado lo que provocó la diferencia entre el hombre y los ángeles. Éste cambió por completo la naturaleza moral del hombre. Los ángeles son puros y sin mancha. Ellos no tienen malos deseos para provocar mal en ellos y sólo la más pura vida fluye de ellos.

Aquellos que conocen los efectos del pecado son bien capaces de reconocer la humildad y la misericordia de Jesús, y le adoran desde sus entrañas. Cuando Él se mueve entre ellos, cantan en silencio en su interior, pero cuando se retira, cantan en voz alta.

Hoy puede ser el mejor día de tu vida, mientras “entras por la puerta estrecha” para encontrarte con Dios y comenzar la eternidad con Él.

La única forma de alcanzar la salvación es simple, como se describe anteriormente. Arrepiéntase de sus errores anteriores y, por la fe, acepte el perdón que Jesús ganó por usted. Usted puede hacer esto con esta simple oración: Señor Dios, reconozco que he pecado contra ti. Estoy arrepentido por esto y ahora elijo cambiar mis caminos. Por favor, ayúdame a hacerlo. Acepto con gratitud tu perdón y Espíritu en mi vida. Te doy gracias porque ahora soy tu hijo. Te serviré por el resto de mi vida y por la eternidad. En el nombre de Jesús, Amén.