Los cuadernos de Don Rigoberto

Mario Vargas Llosa

Los cuadernos de Don Rigoberto

Los cuadernos de Don Rigoberto


Dos Rigoberto se ha separado de Lucrecia por un bochornoso asunto. Para poder hacer frente al rompimiento, se inventa una serie de fantasías eróticas en las que participan ambos y que plasma de manera elegante en un cuidadoso libro de apuntes. Al final, el amor triunfará. Calificación de 9.5.

Revejido: Envejecido antes de tiempo:
Munuficencia: Generosidad espléndida, especialmente la de un rey, magnate, soberano, etc.
Rientes: Que es alegre o muestra alegría.
Sierpe: Cualquier cosa que se mueve como si fuera una serpiente.
Embridar: Colocar la brida a las caballerías.
Cacaseno: Que es necio o estúpido.
Muerma: Estado de abatimiento o somnolencia producido por el aburrimiento, la fatiga o motivado por la ingestión de alcohol o drogas.
Cachafaz: Pícaro, sinvergüenza.
Crótalo: Catañuelas.
Meliflua: Excesivamente dulce, suave o delicado.
Cuchufleta: Broma o burla.
Hiatos: Encuentro de dos vocales que se pronuncian en sílabas distintas.
Posma: Se dice de la persona lenta y parsimoniosa.
Estulticia: Necedad, ignorancia, tontería.
Deicidas: los que dieron muerte a Jesucristo.
Lisurienta: Atrevida.
Curcuncho: Jorobado o joroba.
Behetría: Antiguamente, población cuyos vecinos podían elegir por señor a quien quisiesen.
Bituminosa: Que tiene betún o semejanza con él.
Lúcuma: Fruto del lúcumo, del tamaño de una manzana pequeña.
Hipogrifo: Animal fabuloso, mitad caballo y mitad grifo alado.
Vaharada: Exhalación de vaho o respiración.
Meandro: Adorno de líneas sinuosas y repetidas.

Ya sé que estás casada con un honorable caballero limeño, viudo y gerente de una compañía de seguros. Yo lo estoy también, con una gringuita de Boston, médica de profesión de seguros, y soy feliz, en la modesta medida en que el matrimonio permite serlo.

¿Sabías que el burro, el mono, el cerdo y el conejo eyaculan en doce segundos, a lo más? – Pero, el sapo puede copular cuarenta días y cuarenta noches, sin parar.

Sus modelos se levantan las faldas, muestran todo, se les ve en posturas rarísimas, pero nunca parecen vulgares. Siempre, unas reinas. ¿Por qué? Porque tienen majestad. Como tú, madrastra.

¿Ya borracho? Camino de estarlo, pues los whiskies se sucedían en sus manos como cuentas de rosario en las de una devota.

Estaban peleando y fornicando a la vez, como tiene que ser, como tendría que ser siempre.

¿Dónde está el heroísmo en hacerse mazamorra al volante de un bólido con motores que hacen el trabajo por el humano o en retroceder de ser pensante a débil mental de sesos y testículos apachurrados por la práctica de atajar o meter goles a destajo, para que unas muchedumbres insanas se desexualicen con eyaculaciones de egolatría colectivista a cada tanto marcado? Al hombre actual, los ejercicios y competencias físicas llamadas deportes, no lo acercan a lo sagrado y religioso, lo apartan del espíritu y lo embrutecen, saciando sus instintos más innobles: la vocación tribal, el machismo, la voluntad de dominio, la disolución del yo individual en lo amorfo gregario.

El sexo era demasiado importante para compartirlo.

El cuaderno, en ese momento le regaló una cita propicia, de Borges: «El deber de todas las cosas es ser una felicidad; si no son una felicidad son inútiles o perjudiciales». A don Rigoberto se le ocurrió una apostilla machista: «¿Y si en vez de cosas pusiéramos mujeres, qué?».

Los artistas son personas complicadas, que te lo explique tu papá. No tienen que ser unos santos. No hay que idealizarlos, ni satanizarlos. Importan sus obras, no sus vidas.

Al mismo tiempo que estoy a favor de la fe, las religiones en general me incitan a taparme la nariz, porque todas ellas implican el rebañismo procesionario y la abdicación de la independencia espiritual. Todas ellas coartan la libertad humana y pretenden embridar los deseos. Reconozco que, desde el punto de vista estético, las religiones —la católica, acaso, más que ninguna otra con sus hermosas catedrales, ritos, liturgias, atuendos, representaciones, iconografías, músicas— suelen ser unas soberbias fuentes de placer que halagan el ojo, la sensibilidad, atizan la imaginación y nos combustionan de malos pensamientos. Pero, en todas ellas hay emboscado siempre un censor, un comisario, un fanático y las parrillas y tenazas de la inquisición. Es cierto, también, que, sin sus prohibiciones, pecados, fulminaciones morales, los deseos —el sexual, sobre todo— no hubieran alcanzado el refinamiento que tuvieron en ciertas épocas.

Y por verte orinar, en la oscuridad, en el fondo de la casa, como vertiendo una miel delgada, trémula, argentina, obstinada cuántas veces entregaría este coro de sombras que poseo, y el ruido de espadas inútiles que se oye en mi alma…

Manuel explicó a Lucrecia la diferencia entre el eunuco, variante principalmente sarracena practicada desde el medioevo con los guardianes en los serrallos, a quienes la ablación inmisericorde de falo y testículos volvía castos, del castrado, versión occidental, católica, apostólica y romana, que consistía en privar sólo de los mellizos —dejando en su sitio lo demás— a la víctima de la operación, a quien no se quería privar de la cópula, sino, simplemente, impedir la transformación de la voz del niño que, al llegar a la adolescencia, baja una octava. Manuel contó a Lucrecia la anécdota, que ambos habían festejado, del castrati Cortona, quien escribió al Pontífice Inocencio XI pidiéndole permiso para casarse. Alegaba que la castración lo había dejado indemne para el refocilo. Su Santidad, que no tenía nada de inocente, de puño y letra escribió al margen de la solicitud: «Que le castren mejor». («Esos eran Papas», se alegró don Rigoberto.)

Lo más cobarde y sucio que existe: mandar anónimos.

Metido en el escritorio, oyendo música, contemplando sus grabados. Pero, es un pretexto. No se encierra ahí para leer, ver pinturas ni oír sus discos. Sino, para pensar en ti.

No hay manía o fobia que carezca de grandeza, ya que ellas constituyen la originalidad de un ser humano, la mejor expresión de su soberanía.

La ficción es una fuga a lo imaginario que enmienda la vida.

De modo que estas cosas existen. No sólo en los malos pensamientos, en el arte o las fantasías de los poetas; también, en la vida real. De modo que un culo así es posible en la realidad de carne y hueso, en las mujeres que pueblan el mundo de los vivos.

¿Quién podía hablar de los puntitos rojos de mis axilas, de las rosadas nervaduras de las cavidades ocultas entre los dedos de mis pies, de esa «fruncida boquita circundada por una circunferencia en miniatura de alegres arruguitas de carne viva, entre azulada y plomiza, a la que hay que llegar escalando las lisas y marmoleas columnas de tus piernas» ? Sólo tú, amor mío.

La única patria que reverencio es la cama que holla mi esposa, Lucrecia (Tu luz, alta señora / Venza esta ciega y triste noche mía, fray Luis de León dixit) y, su cuerpo soberbio, la única bandera o enseña patria capaz de arrastrarme a los más temerarios combates, y el único himno que me conturba hasta el sollozo son los ruidos que esa carne amada emite, su voz, su risa, su llanto, sus suspiros, y, por supuesto (tápese los oídos y la nariz) sus hipos, eructos, pedos y estornudos. ¿Puedo o no puedo ser considerado un verdadero patriota, a mi manera?

Schiele pintando una modelo desnuda delante del espejo (1910) (Graphische Sammlung Albertina, Viena) leyó doña Lucrecia. Mientras lo examinaba, intrigada por algo que no sabía qué era, salvo que no estaba en el cuadro mismo, una presencia, o más bien una ausencia, oía a medias a Fonchito, ya en ese estado de excitación progresiva al que lo llevaba siempre hablar de Schiele. Le explicaba a Justiniana que el espejo «está donde estamos nosotros, los que vemos el cuadro». Y que, la modelo vista de frente no era la de carne y hueso, sino la imagen del espejo, en tanto que sí eran reales, no reflejos, el pintor y la misma modelo vista de espaldas. Lo que quería decir que, Egon Schiele, había empezado a pintar a Moa de espaldas, frente al espejo, pero, luego, atraído por la parte de ella que no veía directamente sino proyectada, decidió pintarla también así. Con lo cual, gracias al espejo, pintó dos Moas, que, en verdad, eran una: la Moa completa, la Moa con sus dos mitades, esa Moa que nadie podría mirar en la realidad porque «nosotros sólo vemos lo que tenemos delante, no la parte de atrás de ese delante».

Mi odio a Playboy, Penthouse y congéneres no es gratuito. Ese espécimen de revista es un símbolo del encanallamiento del sexo, de la desaparición de los hermosos tabúes que solían rodearlo y gracias a los cuales el espíritu humano podía rebelarse, ejercitando la libertad individual, afirmando la personalidad singular de cada cual, y crearse poco a poco el individuo soberano en la elaboración, secreta y discreta, de rituales, conductas, imágenes, cultos, fantasías, ceremonias, que, ennobleciendo éticamente y confiriendo categoría estética al acto del amor, lo desanimalizaran progresivamente hasta convertirlo en acto creativo. Un acto gracias al cual, en la reservada intimidad de las alcobas, un hombre y una mujer (cito la fórmula ortodoxa, pero, claro, podría tratarse de un caballero y una palmípeda, de dos mujeres, de dos o tres hombres, y de todas las combinaciones imaginables siempre que el elenco no supere el trío o, concesión máxima, los dos pares) podían emular por unas horas a Hornero, Fidias, Botticelli o Beethoven.

La pornografía despoja al erotismo de contenido artístico, privilegia lo orgánico sobre lo espiritual y lo mental, como si el deseo y el placer tuvieran de protagonistas a falos y vulvas y estos adminículos no fueran meros sirvientes de los fantasmas que gobiernan nuestras almas, y segrega el amor físico del resto de experiencias humanas. El erotismo, en cambio, lo integra con todo lo que somos y tenemos. En tanto que, para usted, pornógrafo, lo único que cuenta a la hora de hacer el amor es, como para un perro, un mono o un caballo, eyacular, Lucrecia y yo, envídienos, hacemos el amor también desayunando, vistiéndonos, oyendo a Mahler, conversando con amigos y contemplando las nubes o el mar.

En lo relativo a pintura y escultura, mi criterio de valoración artístico es muy simple: todo lo que yo podría hacer en materia plástica o escultural es una mierda. Sólo califican, pues, los artistas cuyas obras están fuera del alcance de mi mediocridad creativa, aquellos que yo no podría reproducir. Este criterio me ha permitido determinar, al primer golpe de vista, que toda la obra de «artistas» como Andy Warhol o Frida Kahlo es una bazofia, y, por el contrario, que hasta el más somero diseño de Georg Grosz, de Chillida o de Balthus son geniales.

El mundo de fantasía, de placer, de deseos en libertad, mi única patria querida, no hubiera sobrevivido indemne a la escasez, la estrechez, las angustias económicas, el agobio de las deudas y la pobreza. Los sueños y los deseos son incomestibles. Mi existencia se hubiera empobrecido, vuelto caricatura de sí misma.

—Con unas orejas así, uno debe oír más que las personas normales —decía—Y, con semejante nariz, oler lo que no huele el común de los hombres.

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Toda felicidad es fugaz. Una excepción, un contraste. Pero, tenemos que reavivarla, de tiempo en tiempo, no permitir que se apague. Soplando, soplando la llamita.

Qué poco había durado, que cortísima esa abrumadora felicidad. Ahí estaba, de nuevo, cruda y dura, Rigoberto, la vida real.

Los náufragos se agarran de lo que se les pone delante sin hacer ascos.

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Oportunidades y retos sociales

John Stott

Oportunidades y retos sociales

Oportunidades y retos sociales

El libro forma parte de una serie de cuatro volúmenes que contienen temas que el autor pone en el tintero como un desafío para los cristianos. Temas en los que la iglesia debería tener mayor presencia para ser una alternativa real para todo el mundo, y aunque cuenta con información de más de 10 años de antigüedad, las cifras no han cambiado mucho y siguen siendo de actualidad. En esta tomo, el trabajo, los negocios, la diversidad étnica y modos de vida. Calificación de 10.

Necesitamos aprender a agradecerle a Dios el trabajo como un regalo de él, protestar contra las prácticas injustas y opresoras donde estas existan y animar a la gente a trabajar con integridad, en un mundo laboral que a menudo le falta integridad.

Muchas personas trabajan en su casa, y colaboran en trabajos voluntarios para cuidar niños u otros que dependen de la familia. Esos trabajos pueden ser arduos, pero pasan desapercibidos. Muchas personas que están «retiradas» trabajan tanto en los trabajos voluntarios como lo hicieron en los trabajos pagos que tenían. De hecho, el trabajo de esos que no reciben pago es una contribución tan grande a la sociedad que dependemos de la disposición para hacer trabajo voluntario al igual que dependemos de las personas que están dispuestas a trabajar recibiendo pago por un empleo.

El trabajo es una parte importante en la vida, no lo es todo. No obstante, el trabajo es una de las formas más importantes a través de las cuales expresamos lo que significa ser humano.

El fin del trabajo es la realización del obrero. Es decir, una parte importante de nuestra autorealización como seres humanos se haya, de acuerdo al propósito de Dios, en nuestro trabajo.

El trabajo no es principalmente algo que alguien hace para vivir, sino que uno vive para hacer.

Los seres humanos somos más humanos no cuando trabajamos, sino cuando dejamos el trabajo a un lado para adorar. El día de reposo «hace relativo el trabajo del ser humano, el contenido de los seis días de trabajo. Esto protege al hombre de la absorción total de la tarea de someter la tierra, esto anticipa la distorsión de hacer que el trabajo sea la razón y el propósito de la vida humana».

Las personas retiradas son sabias si buscan un retiro activo, en el que tengan oportunidades para el servicio constructivo, aunque no reciban pago.

«He visto, pues, que nada hay mejor para el hombre que disfrutar de su trabajo» (Eclesiastés 2:20, 24; 3:22).

«El mundo moderno cuida mucho que el cuerpo del trabajador no sufra accidente o daño» y si sufre daño provee compensación. Pero, ¿qué acerca de «su alma y su espíritu»? «Si su trabajo le hace daño, reducirlo a un robot, no importa».

Los cristianos creen que la tercera y más alta función del trabajo es glorificar a Dios a través de este, es decir que se revele y realice su propósito.

«Dios hará todas las cosas a través de ti, él ordeñará las vacas a través de ti y él hará los trabajos domésticos a través de ti, y todos los trabajos, desde el más importante hasta el más insignificante, le agradarán a él».

Laborare est orare, «trabajar es adorar», significa que vemos cómo nuestro trabajo contribuye, aunque sea pequeña e indirectamente, al plan preconcebido de Dios para la humanidad. Entonces cualquier cosa que hagamos se puede hacer para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31).

Trabajo es el gasto de la energía (manual, mental o ambas) para el servicio de otros, la cual trae satisfacción al trabajador, beneficio a la comunidad y gloria a Dios.

¿Cuántos de nosotros miramos nuestras posesiones y nos preocupamos por las circunstancias en las cuales se hicieron esos productos?

El trabajo es un regalo de Dios. Debe satisfacernos, aunque sabemos que la Biblia nos dice en Génesis 3 que desde la caída el ambiente en el que trabajamos puede ser hostil y el trabajo puede ser una lucha.

Cuando uno entiende el lugar central que ocupa el trabajo en los propósitos de Dios para los hombres y las mujeres, se ve al momento que el desempleo es un ataque serio a nuestra humanidad. William Temple, hablando de las personas desempleadas al norte de Inglaterra durante los años de la Depresión, escribió: «La más grave y amarga herida de su estado no es la queja animal (física) de hambre o incomodidad, ni siquiera la queja mental de vacío y aburrimiento; es la queja espiritual de no habérseles dado la oportunidad de contribuir a la vida en general y al bienestar de la comunidad». Perder un trabajo es una experiencia chocante y muchos viven con el temor de que esto les pueda suceder.

Los psicólogos han asociado el desempleo con un duelo, la pérdida de un trabajo en algunos aspectos es similar a la pérdida de un familiar o amigo.

Muchos de los retos emocionales, éticos y espirituales más profundos los enfrentarán dentro del contexto de trabajo. Entonces, es esencial que las iglesias muestren lo importante que es el trabajo, incluyéndolos en sus enseñanzas y al orar por las personas de la iglesia que trabajan y no solo como miembros de la familia o por lo que hagan en la iglesia.

Si el trabajo es importante en la sociedad, entonces debe ser importante en la iglesia.

Aunque es bueno ver que el gobierno apoya la importancia de las iniciativas basadas en la fe, es esencial que esto nunca se haga para que el gobierno evite sus propias responsabilidades de proveer a los que tienen necesidades.

Las comunidades sufren donde hay un trabajo que deprime y degrada el espíritu humano. En tales casos es posible que la iglesia necesite dar mensajes no solo del amor de Dios y del valor de cada ser humano, sino también protestar con lucidez y persistencia para que las condiciones cambien para mejorar.

El trabajo debe ser la forma de salir del empobrecimiento y no la causa para quedarse allí.

Los cristianos no solo necesitan tener interés por la excelencia en la vida de los negocios y, por lo tanto, tener éxito en sus logros, sino que también necesitan interesarse en la reconciliación cuando hay conflicto y en la justicia para todas las personas.

La reconciliación tiene prioridad en la agenda cristiana, porque es el corazón del evangelio. El pecado desbarata las relaciones interpersonales; la salvación las reconstruye. Jesús vino con la misión de la reconciliación. Él es el supremo pacificador; él le dice a sus seguidores que también sean pacificadores.

Oprimir al pobre es insultar a su Hacedor; servirle a ellos en honrar a Dios (ver Proverbios 14:31; 17:5; 22:2). Esta verdad está detrás de muchas de las instrucciones sociales detalles en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, pagarle al siervo su salario el mismo día, preocuparse por el sordo y el ciego, tener compasión de la viuda y el huérfano, dejar la espiga de la cosecha al pobre y al extranjero y administrar justicia imparcial en el tribunal. Este mismo principio también está en el Nuevo Testamento en las instrucciones para los amos y los siervos de respetarse el uno al otro, porque ellos sirven al mismo Señor y son responsables ante el mismo Juez.

Cuando se crea un equipo de trabajadores que sienten que tienen valor y que tienen dignidad, tanto el amor como la justicia son importantes.

A lo que los cristianos deben oponerse es a la inigualdad de privilegios, y lo que debemos asegurar es que las diferencias se deban al mérito y no al privilegio.

Lo que hacen los animales por instinto, el hombre lo hace por decisión.

La tradición cristiana siempre ha enseñado esta verdad bíblica, la libertad moral es un ingrediente esencial en la dignidad del ser humano.

Tomar decisiones es un derecho básico del ser humano, un componente esencial de nuestra dignidad humana.

Los cristianos deben oponerse a todas las formas de trabajo en las que alguien use a los seres humanos. Es cierto, el mal es menor, porque el trabajo es voluntario y lo regula un contrato. Sin embargo, es un contrato que rebaja la humanidad si involucra la renuncia de la responsabilidad personal y obliga a obedecer sin opinar.

Lo que desea el amor, la justicia lo exige.

La función de los cristianos en el mundo de las corporaciones es usar cualquier poder del que puedan disponer para alcanzar la justicia.

El ambiente de los negocios es muy estimulante y exige un nivel profundo de fe práctica al estar rodeados diariamente de «no cristianos» enfrentando con regularidad decisiones difíciles que involucran enormes recursos financieros y pueden afectar el bienestar de miles de personas. Algunos aspectos en particular (donde por lo general los ángeles temen meterse) que a menudo se ven como los aspectos «sucios» del trabajo y donde se espera que el compromiso moral sea inevitable —ventas, publicidad, periodismo y negociaciones— son, desde luego, los que más necesitan una mayor participación de los cristianos. Son estas áreas de tantas exigencias las que exigen niveles altos de integridad y valor y, por supuesto, pueden ser las que más éxitos logren y las que hagan una gran diferencia en la vida diaria de la gente a través del mundo. Hay una larga y honorable tradición de los cristianos que forman el ambiente de los negocios, y como resultado de esto se afectan directamente otras esferas poderosas de influencia, incluyendo el mundo político.

La incompetencia, flojera, entrega tardía o rudeza de los empleados no se debe tolerar más en una compañía cristiana de lo que se tolera en una secular. De hecho, como representante del reino de Dios, debe ser un placer hacer negocios con cualquier organización cristiana.

Es triste, aunque es comprensible, que todavía haya debates acerca de si es bueno ser ético en los negocios. Después de todo, ¿cómo se puede medir el resultado? Realmente es importante ser ético, no importa el resultado.

La gente cumple las promesas porque creen que es correcto hacerlo, no porque sea un buen negocio.

Nestlé vendió leche en polvo para niños a madres en países donde la higiene del agua hacía peligroso su uso. De hecho, esta es una continua crítica a Nestlé.

El salario miserable pagado a los trabajadores de zapatos deportivos por las compañías. Nike alega que en 1992 le pagó $20 millones de dólares al jugador Michael Jordan por patrocinar los zapatos. Esto excede el pago anual de las fábricas de Indonesia que hicieron los zapatos y que lo emplearon para que él hiciera la propaganda.

Cuál es la diferencia entre Tanzania y Goldman Sachs? Uno es un país de África que gana $2,200 millones de dólares al año y lo comparte con 25 millones de personas. El otro es un banco de inversión que gana $2,600 millones de dólares y lo comparte con 161 personas.

Uno de los mecanismos principales que usan las compañías para influir en los gobiernos aparte de la presión política directa, es la amenaza de retirarse del país.

Necesitamos recordar que esos que ejercen poder lo pueden ejercer para bien.

Los negocios no son solo empresas que existen para lograr metas mediante el uso de escasos recursos. También son comunidades de personas, hechas a la imagen de Dios, que necesitan dignidad y respeto. Por lo tanto, es importante que cuando miremos la función de los negocios desde una perspectiva cristiana, veamos que tanto el amor como la justicia son necesarias si la vida del negocio es para honrar a Dios.

El racismo es un penoso pecado que ninguna persona o iglesia debe defender ni practicar […] Como una aberración moral, priva al ser humano de la dignidad, sus obligaciones y sus derechos. Se debe rechazar y oponernos en todas las formas en que se manifieste» (párrafo 112). De nuevo, «Apartheid […] una separación forzada y una división de la gente, no se debe considerar un mandato bíblico. El intento de justificar tal comportamiento como derivado de la Biblia se debe reconocer como un error y denunciar» (párrafo 305), este «contradice la verdadera esencia del amor al prójimo y la justicia entre vecinos, y en forma inevitable la dignidad humana de todos los involucrados.

Yo no estoy en contra de nadie. Yo estoy en contra de ubwana, la mentalidad del jefe.

Una de treinta y cinco personas en el mundo es un emigrante internacional.

Existe una gran cantidad de personas que huyen pero no pasan una frontera para convertirse en refugiados o buscadores de asilo. Se calcula que hay 25 millones de personas desplazadas internamente en todo el mundo, más que el doble del número de refugiados.

Es necesario recordar que la emigración puede tener efectos positivos en la sociedad y en la economía de los países que los recibe. La mayoría de los emigrantes legales que llegan a los países industrializados son personas educadas, el 88% de emigrantes a la OECD tienen educación secundaria y dos tercios de ellos tienen educación más avanzada.

En muchas áreas de la economía británica hay una gran necesidad de tales personas. De acuerdo a la Autoridad del Gran Londres, el 23% de los médicos y el 47% de las enfermeras en Inglaterra nacieron en otros países. Estas personas no le están quitando el trabajo a los ciudadanos, como creen con frecuencia los que practican la discriminación contra los emigrantes. De hecho, son una respuesta para los vacíos laborales en el mercado.

Lo que es «natural» es dado por Dios y heredado; lo que es «cultural» es hecho por el hombre y aprendido. La cultura es una amalgama de creencias, valores, costumbres e instituciones que cada sociedad desarrolla y transmite a la próxima generación. Las culturas humanas son ambiguas porque los seres humanos son ambiguos. «Debido a que el hombre es una criatura de Dios, mucho de su cultura es rico en belleza y bondad. Como ser caído, todo se ensució con el pecado y algo de esto es demoníaco»

No podemos tolerar rivales de Cristo Jesús, si creemos que Dios habló por medio de él y a través de él y que él es el único Salvador que murió y resucitó otra vez y que vendrá algún día a juzgar al mundo. No obstante, nunca debemos permitir que una persona, cualquiera que sea su religión, se discrimine como ha ocurrido con tantos musulmanes en el Occidente después de los sucesos del 11 de septiembre. Debemos luchar por la justicia de todos, aunque proclamemos que Cristo es el único.

En el Antiguo Testamento está la historia de la humanidad dispersa, de naciones alejándose unas de otras, de contención, de peleas. Pero en el Nuevo Testamento está la historia divina de las naciones reunidas en una sociedad internacional. En el versículo 34 hace una alusión, que pocos hombres creyeron, a uno que se llamaba Dionisio, a una mujer llamada Dámaris y a otros más. Así que aquí está el núcleo de la nueva comunidad, en la que hombres y mujeres de todas las edades y de todo origen racial, cultural y social, encuentran su unidad en Cristo.

El «internacionalismo» cristiano no significa que el ser miembros de Cristo y de su iglesia destruya nuestra nacionalidad, masculinidad o feminidad. Por el contrario, esto significa que aunque permanezcan nuestras distinciones étnicas, nacionales, sociales y sexuales, ya no nos dividirán más. Estas se han superado en la unidad de la familia de Dios (Gálatas 3:28).

Combatir el racismo debe comenzar por la forma en que criemos a nuestros hijos. Desde una temprana edad se les puede enseñar el aprecio por una sociedad multiétnica. Las escuelas ahora tienen programas y planes de estudios que destacan la importancia del respeto mutuo entre los diferentes grupos étnicos, y estas enseñanzas se deben reforzar en nuestras casas, iglesias y grupos de la comunidad.

Solo una verdadera teología, la revelación bíblica de Dios, nos puede liberar del racismo. Por ser el Dios de la creación, afirmamos la unidad de la raza humana. Por ser el Dios de la historia, afirmamos la diversidad de las culturas étnicas. Por ser el Dios de la revelación, afirmamos la finalidad de Cristo Jesús. Y por ser el Dios de la redención, afirmamos la gloria de la iglesia cristiana.

Debido a la unidad de la humanidad, pedimos derechos y respeto iguales para las minorías étnicas. Debido a la diversidad de los grupos étnicos, renunciamos a la cultura imperialista y buscamos preservar todas las riquezas culturales que son compatibles con el señorío de Jesús. Debido a la finalidad de Cristo, afirmamos que la libertad en la religión incluye el derecho de propagar el evangelio. Debido a la gloria de la iglesia, necesitamos tratar de librarnos del prolongado racismo y esforzarnos para hacer un modelo de armonía, en donde los sueños multiétnicos se hagan realidad.

[Se] define la pobreza como una amalgama de diferentes problemas: ser invisibles, tener pocos recursos, ser excluidos, no tener poder y ser culpados por los problemas de la sociedad.

Los Obispos latinoamericanos de la Iglesia Católica Romana dijeron en Puebla, en 1979, lo que todavía resuena hoy día: «El cruel contraste entre la lujosa riqueza y la extrema pobreza, que es bastante visible a través de todo nuestro continente y que agrava más la corrupción que con frecuencia invade la vida pública y profesional, muestra hasta qué grado el ídolo de la riqueza domina a nuestras naciones».

El diezmo regular era para apoyar a los levitas, los extranjeros, los huérfanos y las viudas. (Deuteronomio 15:7ss; Levítico 25:35ss; Deuteronomio 14:29; Levítico 26:12).

«Si el hombre cierra sus oídos al clamor del pobre, llorará también sin que nadie le responda» (Salmo 112:1-9; Proverbios 21:13; 29:7; cf. 14:20ss; 19:7; 31:20; Job 31:16ss; Ezequiel 16:49).

«Servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor» (Proverbios 17:5a; 19:17a).

«No tuerzas la justicia contra los pobres de tu pueblo en sus demandas legales […] No aceptes soborno, porque nubla la vista y tuerce las sentencias justas». «No perviertas la justicia, ni te muestres parcial en favor del pobre o del rico, sino juzga a todos con justicia». «No le niegues sus derechos al extranjero ni al huérfano». Sobre todo, la razón por la cual repite esto es porque ellos fueron oprimidos en Egipto, y el Señor fue quien los liberó (Éxodo 23:6, 8; Levítico 19:15; Deuteronomio 24:17; 27:19; 15:15).

En Proverbios 31, la madre del Rey Lemuel lo exhorta: «¡Levanta la voz por los que no tienen voz! ¡Defiende los derechos de los desposeídos!», «¡Levanta la voz, y hazles justicia!» y «¡Defiende a los pobres y necesitados!» (Salmo 82:1-3; Proverbios 31:8-9; cf. Job 29:11ss; Proverbios 22:22ss; 29:7, 14).

La perspectiva bíblica no es de «supervivencia del más hábil» sino de «protección del débil». Ya que Dios mismo habló por ellos y vino a ayudarlos, su pueblo también debe ser la voz de los que no tienen voz y los defensores de los indefensos.

La iglesia necesita proclamar las buenas noticias del reino a los materialmente pobres, darles la bienvenida, tener comunión con ellos y compartir sus luchas.

Gran parte de la culpa de que haya pobreza es de la sociedad y no de los mismos pobres.

En el contexto de la riqueza Occidental, tenemos tres opciones ante nosotros. La primera es convertirse en pobre, la segunda es quedarse rico y la tercera es cultivar la generosidad, simplicidad y satisfacción.

Enseñaba desde un bote prestado, entró a Jerusalén en un burro prestado, pasó su última noche en una habitación prestada y lo enterraron en una tumba prestada.

Cuando dijo que nadie puede ser su discípulo a menos que «renuncie» a todas sus posesiones y «odie» a sus familiares, necesitamos entender que ambos verbos se usaron como figuras literarias dramáticas. No debemos odiar literalmente a nuestros familiares, ni literalmente debemos renunciar a nuestras posesiones. Lo que debemos hacer es colocar a Jesucristo primero, por encima de nuestra familia y nuestras posesiones.

El antídoto cristiano para el materialismo no es el ascetismo; ser austeros solo por serlo es rechazar los buenos regalos del Creador.

En 1 Timoteo 6:6-10, Pablo elogia el estar satisfechos con lo que tenemos como sigue: Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias, pero sólo si uno está satisfecho con lo que tiene. Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores.

Nuestro enemigo no son las posesiones sino los excesos. Nuestro grito de batalla no es “nada” sino “suficiente”». La sencillez dice «si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso».

Tres «ismos» que debemos evitar: el materialismo (obsesión por cosas), el ascetismo (una austeridad que niega las cosas buenas de Dios) y el fariseísmo (atarnos con reglas). En su lugar, debemos quedarnos con los principios.

La vida sencilla es incompatible con vivir más allá de las posibilidades económicas de uno, es decir, pedir prestado para comprar lo que no podemos pagar.

Nuestro Dios es un Dios generoso. Si su amor mora en nosotros, debemos relacionar lo que «tenemos» (las posesiones), con lo que «vemos» (las necesidades de otros) y tomar acción.

El liderazgo no se limita a una minoría de estadistas o mandamases en el ámbito nacional. Este toma diferentes formas en cada sociedad. Los clérigos son los líderes en la iglesia local y en la comunidad. Los padres son los líderes en su hogar y su familia. Lo mismo que los maestros en las escuelas y los profesores en las universidades. Los gerentes en los negocios y en las industrias; los jueces, médicos, políticos, trabajadores sociales y jefes de sindicatos, tienen responsabilidades de liderazgo en su esfera respectiva. También la tienen los formadores de la opinión pública que trabajan en los medios de comunicación: autores y dramaturgos, periodistas, los que trabajan en el cine y en la televisión, los artistas y los productores. Los líderes estudiantiles, en especial desde la década de 1960, han ejercido una influencia que supera sus años y experiencia. En todas estas áreas hay una gran necesidad de líderes con una visión más clara, que sean más valientes y dedicados.

¿Qué es una visión? Es el acto de ver, por supuesto, una percepción imaginaria de las cosas, que combina la perspicacia y la previsión. Pero en una forma más particular, en el sentido que estoy usando la palabra, se compone de una profunda insatisfacción de lo que es y una clara comprensión de lo que podría ser. Comienza con una indignación ante el status quo que se convierte en la búsqueda de una alternativa.

La indignación y la compasión forman una poderosa combinación. Son indispensables para una visión y, por lo tanto, para el liderazgo (ver por ejemplo, Juan 11:32-37).

Apatía es aceptar lo inaceptable; el liderazgo comienza con un rechazo decisivo de dicha aceptación.

En el presente hay una gran necesidad de indignación, ira y afrenta justa por causa de toda la maldad que ofende a Dios. ¿Cómo podemos tolerar lo que él considera intolerable? Pero la ira es estéril si no provoca en nosotros una acción positiva para corregir lo que nos causa ira. «Es necesario oponerse a aquellas cosas que uno considera incorrectas».

Tan pronto como empieza la campaña, se reúnen las fuerzas de oposición, los privilegios arraigados se afianzan todavía más, los intereses comerciales se sienten amenazados y dan la voz de alarma, los cínicos se burlan de la locura de los «que hacen buenas obras» y la apatía se convierte en hostilidad. Pero en la oposición prospera la verdadera obra de Dios. Su plata se refina y el acero se endurece. Por supuesto, pronto capitularán los que no tienen una visión, los que se dejan llevar solo por el impulso de la campaña. Tal es así que los jóvenes que protestan en una década se convierten en los conformistas de la próxima. Los jóvenes rebeldes se hunden en una mediocridad de clase media, de mediana edad, moderada. Hasta los revolucionarios, cuando se termina la revolución, tienden a perder sus ideales.

El liderazgo en equipo es más saludable que el liderazgo solitario, por varias razones. Primero, los miembros de un equipo se complementan unos a otros, se apoyan unos a otros con sus talentos y se compensan unos a otro en sus debilidades. Ningún líder tiene todos los dones, ningún líder debe tener todo el control del liderazgo en sus manos. Segundo, los miembros del equipo se animan unos a otros, identificando los dones de cada uno y motivándose unos a otros para desarrollarlos y usarlos. […] Tercero, los miembros del equipo se rinden cuentas unos a otros. El trabajo compartido significa compartir las responsabilidades.

La gente fuerte también tiene fuertes debilidades.

El justo Noé se emborrachó. El fiel Abraham fue lo suficientemente vil como para arriesgar la castidad de su esposa por su propia seguridad. Moisés perdió los estribos. David quebrantó los cinco mandamientos de la segunda tabla de la ley al cometer adulterio, asesinato, robo, dar falso testimonio y codiciar, todo en ese solo episodio con Betsabé. El coraje solitario de Jeremías se dañó con la autocompasión. A Juan el Bautista, a quien Jesús describió como el más grande hombre que haya vivido jamás, lo abrumaron las dudas. Y la impetuosidad arrogante de Pedro era sin lugar a dudas un disfraz de su profunda inseguridad personal. Si estos héroes de las Escrituras fallaron, ¿qué esperanza hay para nosotros?

Esos líderes que piensan que son fuertes en sus propias fuerzas son las personas verdaderamente más débiles de todas; solo los que conocen y reconocen sus debilidades pueden volverse fuertes con la fuerza de Cristo.

Paralíticos en sillas sin ruedas

Maximiliano Hebeling

Paralíticos en sillas sin ruedas

Paralíticos en sillas sin ruedas

El título me pareció excelente, pero el contenido ya no lo fue tanto. La idea es muy buena: basta de ser oyentes porque el tiempo se acaba y el desafío es a ser practicantes. Además una edición muy descuidada con errores ortográficos y de redacción que por momentos tenía que adivinar lo que el autor quería decir. Calificación de 7.

He aquí que yo hago cosa nueva, pronto saldrá a la luz- ¿No la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la soledad. Isaías 43:19

Imagínese a Dios mismo, delante de la rueda, con sus manos llenas de lodo de nuestro pecado, y limpiando todas aquellas impurezas que van saliendo en el momento de pasar sus manos por nuestra vida. Me lo imagino, con tanta delicadeza sacando basurita por basurita, piedra por piedra, impureza por impureza.

Para Dios no es un problema perdonar un pecado, pues está la sangre del cordero de por medio; para el Padre no es difícil sanar un enfermo, pues están las llagas de Cristo, pero créame que los planes de Dios se postergan cuando uno de sus hijos, prefiere estar en una silla de ruedas, rendido ante un insignificante pecado.

Israel no salió de Egipto con una meta desconocida, o con un veremos a dónde vamos, como muchos cristianos hay que perdieron la brújula. ¡No! Ellos tenían la promesa de Canaán; la seguridad en Dios que esto terminaría en un descanso sin igual. […] Cuando salimos del pecado […], Dios nos sacó de es inmundicia con una promesa, no con probabilidades. Pero el error no solo es quejarse o desanimarse cuando la situación no da para más (el mar), sino también olvidar lo que Dios nos aseguró.

Sé de mujeres que al llegar al camino de Dios, hasta de su esposo e hijos se olvidan, pasándose todo el tiempo metidas en el templo y no hacen más que llenarse la lengua de chismes y descuidar el primer ministerio que es la familia; sé de hombres que por ser tan religiosos hasta le elijen la pareja con quien sus hijos “deben” casarse porque según ellos tienen toda la razón.

Hay una verdadera parálisis en la Iglesia, un estancamiento terrible en muchos hijos del Señor, hay un verdadero agotamiento. Una noche orando al Padre por esto, me hizo entender, que hay paralíticos en sillas sin rudas, están sentados en las Iglesias, perdiendo el tiempo, añorando cosas del pasado, sufriendo consecuencias, martirizándose por cosas que Dios no pidió; algunos masoquistas espirituales que pareciera ser que les gusta que les golpeen, les ultrajen y les saquen dinero, les prohíban cosas que Dios no prohíbe, que les impongan deseos de hombres corruptos y les priven de la verdadera vida y revelación de Jesucristo.

La Religión es enemiga directa del Reino de Dios, porque la religión o la religiosidad que es religión aplicada, son inspiradas en las conveniencias humanas y no basadas en las escrituras ni en la revelación del Espíritu del Señor. No es necesario que usted asista a una institución religiosa para ser como tal; pues la religiosidad se adquiere hablando de la Biblia y no poniendo en práctica lo dicho.

Veamos algunos síntomas de los religiosos: 1) siempre tienen alguna objeción cuando se propone algo que fue dado por medio espiritual; tienen que “analizar” las cosas, y no activan la fe. 2) Dudan si los milagros que son dados por testimonios son reales o preparados de antemano. Piensan muy distinto a personas que buscan algo nuevo continuamente. 3) Se oponen a los cambios; si se los corrige lo toman como ataque; conservan sus ideales aunque con su boca declaran querer lo nuevo. 4) Son extremadamente caprichosos en sus convicciones; siempre tendrán una opinión, más no una experiencia. 5) Son cuestionadores de lo sobrenatural por excelencia; acuden más a los médicos que a la oración; buscan primero el defecto de un hermano antes que una virtud; a todo le ven algo malo o raro; creen lo que les conviene y dudan de lo que les demanda compromiso; son lógicos no espirituales.

Qué triste es saber que a veces somos más rápidos en opinar que en interceder por la situación o problema que vemos en otra persona; comúnmente es más rápido sacar conclusiones que orar.

[Los errores no se cometen] porque Dios no estaba, sino sencillamente por no haber buscado la guía suficiente de Él.

Con la alabanza y la adoración, tenemos el acceso libre a Dios, por eso se tiene que hacer con el mayor respeto, reverencia y santidad. La alabanza y la adoración no es una experiencia pasiva, sino que implica una acción y actitud del corazón. La alabanza y la adoración tienen un poder especial, preparan el corazón para recibir la palabra de Dios y nos lleva a un encuentro con nuestro Dios. En la alabanza y la adoración hay un orden, Dios es un Dios de orden, cuando en la alabanza o adoración hay un desorden, eso se debe a que el adorado no estuvo en Su presencia o bien no preparó de antemano lo que le entregaría al Señor. La alabanza y la adoración tienen poder para menguar el “yo”, para engrandecer y poner en primer lugar al nombre y persona de Jesús. También tiene como objetico unir el cuerpo, el alma y el espíritu. La alabanza y la adoración es una decisión personal producto de nuestro dominio propio.

La alabanza no es solo cantar, se puede alabar al Señor de muchas maneras. La adoración es un servicio en el cual uno reconoce Dios por sobre todas las cosas y expresa su amor y gratitud hacia Él, manifestando un temor reverencial, una admiración y respeto a Dios.

Existe una gran diferencia entre la alabanza y la adoración a pesar de que van de la mano y llevan un solo propósito. Podemos alabar a Dios sin adorarlo, pero nunca vamos a poder adorar a Dios sin alabarlo. Siempre como resultado de una adoración vendrá una alabanza. Las alabanzas no son las canciones rápidas y adoración las canciones lentas. La alabanza es una actitud de vida, significa encontrar una virtud, es cuando comienzo a hablar todo lo que Dios es, sus atributos y características. Significa hablar acerca de Dios, de lo que Él hace y produce en mi vida, no importando las circunstancias que estés pasando, ya sean buenas o malas. Cada actitud de alabanza o de adoración, cambiarán tu vida y tu entorno. Otra diferencia que hay es que la alabanza trae la presencia de Dios al pueblo, la adoración te lleva a Su presencia. La alabanza es la puerta que te permite entrar a la presencia de Dios y la adoración es el tiempo de intimidad con Él. La alabanza y la adoración producen un impacto en el ambiente espiritual. Cada vez que alabamos y adoramos a Dios se desata una guerra en le atmósfera espiritual. Satanás y los demonios no soportan la alabanza y adoración a Dios, por eso ofrecen batalla para evitarlo.

Lo más extraordinario de nuestro Dios no es, de ninguna manera, que puede caminar sobre el agua, ni calmar las tempestades. Estas son manifestaciones sin trascendencia cuando las comparamos con la clase de ser que Él es. El comprender esto es la base de la verdadera adoración.

¿Hay algo o alguien en su ida que recibe más lealtad, de su tiempo o atención, que lo que recibe Dios?

¿Cuántos de nosotros antes de conocer al Señor, vivíamos “cómodos y sin problemas”; pero el día que decidimos aceptar a Jesús en nuestros corazones, los problemas de toda índole empezaron y pareciera que en vez de avanzar con Cristo, comenzaríamos a retroceder, pero esto es por una ceguera espiritual, pues es allí donde el hombre fuerte comienza a trabajar sus estrategias contrarias a nosotros. Muchas personas me cuentan que antes de su vida cristiana, jamás nadie les había despreciado o manipulado, hasta que llegaron a la Iglesia. Triste, pero real.

El llamado no es todo, hay una comisión que se ha entregado, hay una herencia que reclamar, pero es necesario que se levante un Josué para reclamar la herencia y hacerla propia. Un Josué que confíe en Dios ciegamente, alguien en quien Él pueda poner su total confianza, alguien que sin cuestionar la comisión que Dios ha dado siga al pie de la letra las instrucciones. ¿Serás tú el Josué que Dios busca? ¿O tendrá que levantarse alguien de tu siguiente generación?

BPM

Bernhard Hitpass

BPM

BPM

Una muy útil revisión de lo que es BPM, dando una semblanza de dónde se ubica dentro de las distintas disciplinas que tienen que ver con la organización y operación de las empresas e incluye distintos casos prácticos de cómo se puede implementar. Calificación de 9.

La capacidad que tienen las organizaciones de adaptar sus ofertas de bienes y servicios es parte fundamental del nuevo concepto de valor para los clientes. Los productos en sí mismos no son lo suficientemente atractivos porque generalmente existe una sobre oferta y el elemento diferenciador son sobre todo los servicios alrededor de estos productos.

El concepto de agilidad de negocio se entiende como la capacidad que tiene una organización de adaptarse a los cambios del entorno a través de los cambios en sus procesos integrados.

Eficacia se entiende como la capacidad que tiene una organización para lograr en mayor o menor medida los objetivos estratégicos o de negocio.

Eficiencia es la relación entre los resultados obtenidos y los recursos utilizados, es decir el grado de producción de un resultado.

A partir de principios de los años 90 nace la idea en los países industrializados de integrar las diferentes disciplinas de gestión corporativas directamente con la operación de los procesos.

BPM es una disciplina integradora que engloba técnicas y disciplinas, que abarca las capas de estrategia, negocio y tecnología, que se comprende como un todo integrado en gestión a través de los procesos.

El BPR [Business Process Reengineering, Reingeniería de Procesos de Negocio] es el primer enfoque end to end en introducir como gestión los procesos de negocio transversales a las organizaciones funcionales, centrados en las necesidades del cliente y no en los procesos de producción.

Los procesos de negocio están sobre los sistemas o aplicaciones.

[Un proceso es] Una concatenación lógica de actividades que cumplen un determinado fin, a través del tiempo y lugar, impulsadas por eventos.

Un proceso de negocio es un conjunto de actividades que toman uno o más tipos de inputs y crean un output que es de valor para un cliente.

Por lo general corresponden los macroprocesos con las grandes áreas de negocio de una empresa como por ejemplo, abastecimiento, producción, bodega, venta, etc. […] Los procesos de negocio se encuentran debajo de los macroprocesos y los atraviesan.

Los procesos deben seguir la estrategia y la tecnología debe seguir los procesos.

BPM es un enfoque sistemático para identificar, levantar, documentar, diseñar, ejecutar, medir y controlar tanto los procesos manuales como automatizados, con la finalidad de lograr a través de resultados en forma consistente los objetivos de negocio que se encuentran alineados con la estrategia de la organización. BPM abarca el apoyo creciente de TI con el objetivo de mejorar, innovar y gestionar los procesos de principio a fin, que determinan los resultados de negocio, crean valor para el cliente y posibilitan el logro de los objetivos de negocio con mayor agilidad.

BPM normalmente se focaliza en procesos repetitivos con flujos muy estrictos.

Si hablamos de automatización de procesos no significa que este se encuentre completamente automatizado.

La calificación más importante de un analista de procesos no es el comunicar sino el captar o escuchar a los participantes.

Los BPMS son entornos especializados para especialistas de TI, no para usuarios de negocio.

Lo que no se puede medir, no se puede mejorar.

Si no se considera la implantación de un cuadro de mando respecto de los principales indicadores de gestión y un procedimiento que permita al supervisor o gestor del proceso poder actuar en tiempo real para dar solución a los problemas detectados, no se puede decir que se está aplicando BPM.

Calidad es el grado de conformidad entre lo prometido y lo efectivamente recibido por el cliente.

La optimización de los tiempos de ciclo persigue el objetivo de mejorar la efectividad y la eficiencia de los procesos, mientras que la optimización de los tiempos de entrega se concentra en mejorar el grado de satisfacción de los clientes.

La idea central de gestionar el costo de los procesos es asignar el consumo de recursos a cada subproceso o actividad (la obtención de esta información es un proceso separado al de modelamiento), por ejemplo: consumo de materiales, obra de mano, energía, tiempo de máquina, etc., obteniendo así un costo para cada subproceso o actividad. La unidad encargada de monitorear los costos debería observar las desviaciones entre el costo esperado y el costo observado en la ejecución de las actividades.

Una regla de negocio es una declaración que define o restringe algún aspecto del negocio; intenta definir, controlar o influenciar el comportamiento y la estructura del negocio.

No se recomienda modelar las reglas en un flujo de proceso, sino sólo identificar donde se utilizan e invocar éstas en las actividades que las requieran.

Modelar condiciones que representan «reglas de negocio» no es una «buena práctica» en el modelamiento de procesos. Para evitar que esto suceda, el analista debe aprender a diferenciar entre «reglas de negocio» y «reglas de ruteo». En el modelamiento de procesos tenemos que distinguir claramente entre las reglas de negocio y reglas de ruteo, siendo sólo estas últimas las que se deben modelar. Para editar y mostrar reglas de negocio por lo general se usan tablas de decisión.

Las reglas de ruteo son evaluadas por compuertas exclusivas (XOR-Gateways), compuertas condicionales (OR-Gateways) o flujos de secuencia. Las reglas de ruteo son generalmente estables, simples y no entrelazadas.

Six Sigma es una metodología de mejora continua que fue desarrollada por Motorola en los años 80 con el objetivo de mejorar la calidad de los productos y servicios basado en un concepto estadístico de gestión de calidad tendiente a reducir errores en el proceso de producción de una empresa manufacturera.

El método Six Sigma, conocido como DMAIC (Define – Measure – Anlyze – Improve – Control), consiste en la aplicación de un proyecto estructurado en cinco fases que por lo general no dura más de 90 días: 1. Definir el problema (Define) 2. Observar y medir el problema (Measure) 3. Analizar el problema (Analyze) 4. Actuar sobre las causas (Improve) 5. Estudiar los resultados y estandarizar las mejores prácticas (Control).

Las organizaciones excelentes añaden constantemente valor para los clientes comprendiendo, anticipando y satisfaciendo necesidades, expectativas y oportunidades.

Las organizaciones excelentes producen un impacto positivo en el mundo que les rodea porque incrementan su propio rendimiento al tiempo que mejoran las condiciones económicas, ambientales y sociales de las comunidades con las que tienen contacto.

Las organizaciones excelentes valoran a las personas que las integran y crean una cultura de delegación y asunción de responsabilidades que permite alcanzar tanto los objetivos personales como los de la organización.

Los modelos de excelencia postulan además, que el rendimiento general de una organización depende del «Liderazgo» que dirige e impulsa la estrategia, la cual se materializa través de las «Personas» y sobre todo el control de sus «Procesos».

Podemos decir que el concepto ha sido [Arquitectura Empresarial] adoptado con bastante éxito para mapear y documentar las estructuras empresariales, principalmente los procesos de las organizaciones. Sin embargo, ninguno de los autores estudiados ha podido responder porque hasta el momento no se le ha dado la suficiente importancia estratégica al tema en las empresas para utilizarlo como instrumento de planificación, alineamiento y control de requerimientos de cambio y proyectos.

Una arquitectura empresarial es un conjunto de modelos que describe la empresa como una estructura coherente, documenta el estado actual de la organización, el estado deseado y la brecha entre ambos.

Se entiende en marketing bajo «time to market» el tiempo que se requiere para introducir un nuevo producto o servicio (innovación) al mercado desde que es concebido hasta que esté disponible para su venta.

Si el time to market de una innovación de una empresa es significativamente menor que la de sus competidores. La empresa se posiciona como pionera logrando importantes ventajas competitivas: Mejor cobertura de mercado. Curva de retorno de inversión más rápida, debido que al principio se puede comercializar a precios más altos. Se convierte en referente; los demás en seguidores.

Si la empresa tiene documentado en un repositorio integrado sus procesos, productos y servicios, mapa estratégico y objetivos de negocio, aplicaciones e infraestructura de TI, entonces puede revisar en qué componentes impacta le nuevo producto. Se ahorra tiempo de levantar y validar toda esta información. Por otro lado, muestra relaciones de negocio documentadas que fácilmente se olvidarían al levantar por primera vez l información requerida.

El grado de éxito de los proyectos se manifiesta finalmente en la calidad de los productos que se entregan al finalizar éstos.

La globalización está demandando mayores exigencias, tanto a las empresas privadas como a las organizaciones públicas, en su capacidad de reacción frente a los cambios exigidos por el mercado.

La gestión de calidad debiera orientarse a los procesos de negocio, porque la calidad de los procesos está directamente relacionada con la calidad de los productos y servicios. La calidad es una propiedad o un atributo del bien y el conjunto de propiedades definidas de forma que se puedan medir, representan el grado de «calidad» de un producto o servicio. La gestión de riesgo tiene como objetivo manejar la incertidumbre relativa a la ocurrencia de un suceso negativo (amenaza) que puede, si sucede, afectar, parar o destruir la marcha de uno, varios o todos los procesos organizacionales. Por consiguiente, la gestión de riesgo se centra primero en identificar y evaluar los posibles riesgos. Al igual que en calidad, el riesgo es una propiedad de una actividad o de un proceso completo relacionado con los productos y servicios destinados al cliente.

La capa de AE (Arquitectura Empresarial) es una representación abstracta y descriptiva de la organización en general. Su objetico es describir las componentes de la organización y sus relaciones a muy alto nivel. La descomposición y descripción en detalle no es un ámbito de una AE .la capa de BPM se focaliza en la descripción de los procesos y su respectiva lógica de flujo. La lógica de negocio se escribe a detalle. La capa de SOA tiene el objetivo de diseñar una arquitectura de software basada en el concepto de servicios para implementar técnicamente los procesos de negocio.

Zachman sostiene que cada sistema (una organización también es un sistema) se puede describir en forma completa respondiendo a las siguientes preguntas: ¿Qué? Los datos, sus relaciones y significados. ¿Cómo? Los procesos y funciones de la corporación. ¿Dónde? La red, tecnologías, distribución y localización de procesos, funciones y sistemas. ¿Quién? La gente que forma parte de la compañía, considerando aspectos como seguridad y roles hasta la organización de la compañía y los flujos de trabajo existentes. ¿Cuándo? El tiempo, representando ciclos, estructuras de proceso, de control y eventos de negocio. ¿Por qué? Las motivaciones en los diferentes segmentos de la compañía: objetivos de negocio, planes estratégicos, diseño y especificación de reglas, etc.

CMMI (Capability Maturity Model Integration) nace en el año 2001 y el fundamento principal es definir que «la calidad de un producto o de un sistema es, en su mayor parte, consecuencia de la calidad de los procesos empleados en su desarrollo y mantenimiento»

Buenos procesos no pueden sobrevivir a menos que la organización posea la suficiente madurez para sustentarlos o mantenerlos.

Junto a las dimensiones normalmente tratadas en BPM: Estrategia, Procesos y Tecnología, nos encontramos con una nueva dimensión a considerar: las Personas.

Todo cambio en los procesos afecta la rede de conocimiento organizacional. Por ejemplo, si se suprime una tarea, también se suprime un dominio de conocimiento que un participante aplica. Si la tarea es modificada y el participante no cuenta con el conocimiento para realizarla se genera una brecha entre lo implementado y la aplicación del conocimiento actual en la organización. También sucede si agregamos nuevas tareas, las dividimos o las paralelizamos.

BPMN parte de la base que en un diagrama pueden representarse uno o más participantes. […] Un participante es para BPMN en primer lugar un elemento lógico, cuya aplicación obedece a las siguientes reglas: En un proceso existe sólo un participante. […] Este participante posee el control absoluto sobre la lógica del proceso. Otros participantes no pueden influenciar este proceso, en algunas ocasiones ni siquiera saben cómo está organizado. El participante es por definición el responsable del proceso. Si varios participantes deben interactuar con otros procesos, deben hacerlo por medio del intercambio de información (flujos de mensaje), información que lógicamente apoya la operación del proceso.

Las actividades son la espina dorsal de los procesos, debido a que son las actividades las que transforman el estado de un objeto de negocio para que el proceso puede llegar a producir valor para los clientes. Las actividades se pueden definir como «acción sobre un objeto», es decir una actividad se denomina siempre con un verbo (acción) y un sustantivo (objeto). Por ejemplo «revisar solicitud» y no «primero hay que revisar la solicitud».

La idea y el concepto [deseado], es que la [BPM] Suite se alimenta de un modelo de negocio (administrado por usuarios de negocio), integra en forma automática las diferentes soluciones de negocio y se encarga del HumanWorkFlow-Management. Finalmente la Suite entrega a los ejecutivos a través de un cuadro de mando (inglés: Dashboard) indicadores de negocio, a través de los cuales el área de negocio puede resolver los problemas encontrados y hacer ellos mismos los cambios en tiempo real. Este escenario suena demasiado bien para ser real, y así es en la práctica. Puede ser que una Suite Mágica de BPM muestre la visión actual hacia donde se quiere llegar en el futuro, pero esta visión está aún lejos de ser realidad. Hay que advertir sobre las falsas expectativas que despiertan los proveedores tanto medianos como grandes de BPMS al respecto; el marketing les promete que existe esta suite mágica. Muchos clientes y usuarios se dan cuenta, luego de haber adquirido estas plataformas, que sus proveedores no pueden cumplir estas expectativas, lo que se traduce en desilusión y en algunas veces en una oposición a la metodología de BPM.

BPM Governance debe instalarse a nivel de la dirección general como un «staff».

Los procesos siguen a la estrategia y la tecnología a los procesos.

El proceso de divulgación de una cultura basada en procesos es el primer paro que tiene que dar una organización para la adopción de BPM. […] La dirección de la empresa debe además valorar que BPM no es sólo documentar y automatizar procesos, sino una nueva forma de gestión integrada que permite mejorar la agilidad y la calidad del negocio.

Un objetivo es un estado o condición que debe alcanzar el negocio como consecuencia de la ejecución de sus actividades.

No se recomienda modelar las reglas [de negocio] en los diagramas de procesos que se van a ejecutar, sino solo identificar donde se utilizan e invocar éstas en las actividades que las requieran.

Más importante que evaluar las funcionalidades técnicas de la plataforma ofrecidas, se recomienda evaluar la calidad de los servicios que entregan los proveedores en torno a sus productos en la región.

La orientación al servicio proporciona la capacidad de conectar aplicaciones del mundo interno (sistemas, bases de datos, procesos) y externo (proveedores, clientes, instituciones) de forma flexible y así crear un sistema de aplicaciones distribuidas e integradas a través de la comunicación de servicios estandarizados.

El servicio implementa una función de negocio y ésta es a su vez parte del proceso de negocio (no de una aplicación). Un proceso de negocio implementa (en forma manual y/o automatizada) un modelo de negocio y éste a su vez es parte de la estrategia de negocio de una organización. El servicio utiliza para procesar la información un documento, el cual define en un formulario la estructura de datos requerida. El servicio define sus interfaces a través de un contrato de servicio que está relacionado con la función de negocio. El servicio tiene una versión técnica implementada con la definición técnica de las direcciones que utiliza, las políticas de negocio policy) que implementa y puede invocar una aplicación si se requiere.

[Se] Define un ESB [Enterprise Service Bus] como una plataforma integrada que se basa en estándares y que permite coordinar mensajería, servicios web, transformación de datos, y ruteo inteligente para conectar y coordinar la interacción de diferentes aplicaciones empresariales resguardando la integridad transaccional.

La reina del sur

Arturo Pérez-Reverte

La reina del sur

La reina del sur


Una mujer que huye de sí misma, atrapada entre su pasado y su futuro, logra controlar su presente y sobresalir a través de un resquicio en el que parece sentirse cómoda: el narcotráfico. Al final volverá al sitio desde el que comenzó todo… pero con una nueva oportunidad de vida. Por momentos demasiado “mexicanizado” el lenguaje de la historia. Calificación de 9.5

Trufar: Rellenar de trufas las aves, embutidos y otros alimentos.
Noray: Poste para afirmar las amarras de los barcos.
Farlopa: Cocaína.
Estiba: Paliza.
Patera: Pequeña embarcación empleada para el contrabando de hachís, y también de personas.
Abarloar: Situar una embarcación de costado, muy pegada al muelle o en contacto con otro barco:
Muecín: Musulmán que desde el alminar convoca a los fieles a la oración.
Restinga: Lengua de arena o de piedra que se halla debajo del agua a poca profundidad:
Trirreme: Embarcación antigua de tres órdenes superpuestos de remos.
Peculio: Dinero que poseen los presos en cartones o tarjetas.
Sirla: Atraco en el que el delincuente amenaza con un arma blanca o con un objeto contundente.
Achicoria: Bebida que se obtiene por la infusión de la raíz tostada de esta planta [achicoria] y que se utiliza como sucedáneo del café:
Calima: Bruma, neblina por evaporación de agua que se produce en verano.
Almagre: Óxido de hierro de color rojo, más o menos arcilloso, abundante en la naturaleza:
Chaperos: Hombre que se prostituye con otros hombres.
Napias: Narices, especialmente si son grandes.
Prolijo: Detallado, minucioso.

La realidad suele quedar por debajo de las leyendas.

O muerta. Aunque siempre es preferible eso a que te lleven viva al desierto, y con un soplete de acetileno y mucha paciencia te hagan preguntas. Porque lo malo de las preguntas no es que conozcas las respuestas -en ese caso el alivio llega pronto-, sino que no las conozcas. Ahí está el detalle, que decía Cantinflas. El problema. Cuesta mucho convencer al del soplete de que no sabes cosas que él supone que sabes y que también le gustaría saber.

Sabía que los amigos sólo se probaban visitándote en el hospital, en la cárcel o en el panteón. Lo que venía a significar que los amigos eran amigos hasta que dejaban de serlo.

Alguien te sonreirá, recordó. Y un momento después estarás muerta.

Todo era mucho peor de lo que había creído que era.

Había perdido la cuenta de los hombres y mujeres que aseguraron no saber nada antes de que los matara rápido o despacio, según las circunstancias, en una tierra donde morir con violencia era morir de muerte natural -veinte mil pesos un muerto común, cien mil un policía o un juez, gratis si se trataba de ayudar a un compadre-.

No era ella la que hablaba, sino una desconocida cuyas palabras imprevisibles la sobresaltaran. Una desconocida imprudente que ignoraba la urgencia del silencio.

Era demasiado tarde para el miedo, porque éste se experimenta antes de que las cosas pasen, y el consuelo cuando éstas llegan es que todo tiene un final. El único auténtico miedo es que el final se demore demasiado.

Uno es presentado a alguien por un amigo en quien ese alguien confía, y ese alguien confía en ti porque confía en quien te avala. Después, si algo se tuerce, el avalista responde con su vida, y tú con la tuya. Bang, bang. Los cementerios del noroeste mejicano están llenos de lápidas con nombres de gente de la que alguien se fió una vez.

En este oficio, lo que mata es la envidia.

El Batman Güemes era tan peligroso, me habían advertido, que cuando subía a la sierra los coyotes encendían fogatas para que no se les acercara.

Ganó una feria jugándose la piel con vuelos al límite, de noche y de día: maniobras extrañas, aterrizajes y despegues en dos palmos de tierra y lugares inverosímiles, a fin de desviar la atención lejos de los grandes Boeing, Caravelles y DC8 que, comprados en régimen de cooperativa por los traficantes, transportaban en un solo viaje de ocho a doce toneladas con la complicidad de la policía, el ministerio de Defensa y la propia presidencia del Gobierno mejicano. Eran los tiempos felices de Carlos Salinas de Gortari, con los narcos traficando a la sombra de Los Pinos.

Entre otras cosas lo perdió la boca, que al cabo pierde hasta a los tiburones. Se apendejaba gacho alardeando de lo hecho y de lo por hacer. Mejor, solía decir, cinco años como rey que cincuenta como buey.

-Cuando se vive torcido -puntualizó el Batman Güemes aquella tarde, con la cerveza en una mano y el plato de carne asada en la otra- hay que trabajar derecho.

Aquí hay reglas, comentó. Uno no las elige, sino que se las encuentra hechas cuando entra. Todo es cuestión de reputación y de respeto. Igual que los escualos. Si flojeas o sangras, los demás te vienen encima. Esto es hacer un pacto con la muerte y la vida: equis años como un señor. Digan lo que digan, el dinero sucio quita el hambre lo mismo que el limpio. Además, proporciona lujo, música, vino y mujeres. Luego te mueres pronto, y en paz. Pocos narcos se jubilan, y la salida natural es la cárcel o el panteón; salvo los muy suertudos o muy listos que saben desmontar a tiempo, como Epifanio Vargas, por ejemplo, que se voló la barda comprando media Sinaloa y matando a la otra media, después se metió a farmacéutico y ahora anda en política. Pero eso es lo raro. Aquí la raza desconfía de quien llevando mucho tiempo en el negocio sigue en activo.

En Sinaloa, como en el resto de México, desde el patrullero en busca de mordida -chamarra cerrada para que no vieras el número de placa-, hasta el superior que cada mes recibía un fajo de dólares del narcotráfico, tratar con la ley era a veces meterse en la boca del lobo.

El santo Malverde había sido en vida mortal Jesús Malverde, el buen bandido que robaba a los ricos, decían, para ayudar a los pobres. Los curas y la autoridad nunca lo reconocieron santo; pero los curas y la autoridad no tenían ni idea de esas cosas, y el pueblo lo canonizó por cuenta propia. Tras su ejecución, el Gobierno había ordenado que no se diera sepultura al cuerpo, para escarmiento; pero la gente que pasaba junto al lugar iba poniendo piedras, una sola cada vez para no incumplir, hasta que de esa manera se le dio tierra cristiana, y luego se hizo la capilla y lo demás.

Elegir. Había creído estar a salvo de eso, al margen, mientras alguien lo hacía por ella. Tú tranquila, prietita -aquello era al principio-. Limítate a quererme, y yo me ocupo. Era dulce y cómodo.

Pero nadie se queda para siempre. Nadie está a salvo, y toda seguridad es peligrosa. De pronto despiertas con la evidencia de que resulta imposible sustraerse a la mera vida; de que la existencia es camino, y que caminar implica elección continua. O esto o lo otro. Con quién vives, a quién amas, a quién matas. Quién te mata. Queriendo o sin querer, cada cual recorre sus propios pasos. La Situación. A fin de cuentas, elegir.

A ti se te tiene como a una reina, o no se te tiene. Ni enchiladas haces; y para qué, habiendo restaurantes.

No había nada tan sucio en el mundo como esa indecisa penumbra gris de los amaneceres.

-Nunca me cuentas nada de México -dijo Santiago. Ella se apoyaba en él, poniéndose los zapatos. -No hay mucho que contar -respondió-… Allí la gente se chinga entre ella por el narco o por unos pesos, o la chingan porque dicen que es comunista, o llega un huracán y se los chinga a todos bien parejo.

-No pregunto. Sólo digo que no lo sé. Así fue el pacto. -¿Qué pacto? No recuerdo ningún pacto. -Nada de preguntas chuecas. Tú vienes, yo estoy. Tú te vas, yo me quedo. -¿Y el futuro? -Del futuro hablaremos cuando llegue.

Teresa había aprendido que lo malo no era la espera, sino las cosas que imaginas mientras esperas.

Aquella larga calma previa donde los pensamientos se convertían en el peor enemigo. Hasta la amenaza concreta, el eco hostil que aparecía de pronto en la pantalla de radar, el rugido del motor luchando por la velocidad y la libertad y la vida, la huida a cincuenta nudos con una patrullera pegada a la popa, los pantocazos sobre el agua, las violentas descargas alternativas de adrenalina y miedo en plena acción, suponían para ella situaciones preferibles a la incertidumbre de la calma, a la imaginación serena. Qué mala era la lucidez. Y qué perversas las posibilidades aterradoras, fríamente evaluadas, que encerraba lo desconocido.

Ningún miedo es insoportable, concluyó, a menos que te sobren tiempo y cabeza para pensar en él.

Si me gasto el dinero, tengo demasiados amigos o confío en mucha gente, nunca llegaré a viejo ni tendré nada de eso: cuantos más eslabones, menos puedes fiarte de la cadena.

Lo confesó una vez, al hilo de otro asunto. Nunca pude tenerme a flote, dijo. Me da raro.

La mitad de los gallegos no sabemos nadar, dijo al fin. Nos ahogamos resignados, y punto. Y al principio ella no supo si hablaba del todo en broma, o del todo en serio.

Siempre echaba una mano cuando podía, sin importarle en qué lado de la ley militase cada cual, en parte por relaciones públicas y en parte porque, pese a los resabios de su oficio, decían, no era mala gente.

Los críos jugaban a traficantes y guardias civiles en la orilla del mar, persiguiéndose con cajas vacías de Winston encima de la cabeza; sólo los más pequeños querían desempeñar el papel de guardias.

Unas veces se pierde, otras se gana, y otras se deja de ganar.

Teresa sentía la impotencia de todo cuanto no era posible.

Ojalá esta existencia intermedia entre la vida y la muerte, suspendida en lo alto de un extraño abismo, pudiera prolongarse hasta que un día yo pronuncie palabras que de nuevo sean verdad.

Se murió nomás, como todos nos morimos, pero antes.

Ata más pelo de coño que cuerda de esparto.

A quien empujas cuando subes por una escalera, puedes tropezártelo cuando bajas.

Trabajar con las manos, le había oído decir una vez, hace mejor al hombre. Te devuelve cosas que has perdido o que estás a punto de perder.

La vida era a veces tan hermosa que no se parecía a la vida.

Y razonó: qué voy a hacer ahora con el pinche barquito de vela que está sobre la mesa en la casa de Palmones, a medio hacer, y ya no lo terminará nadie. Y supo que estaba sola por segunda vez, y que en cierta forma era para siempre.

Detesto a esos bichos demasiado silenciosos y demasiado inteligentes para mi gusto -no hay nada como la estólida lealtad de un perro estúpido-;

No se trata sólo de leer libros, Mejicana, sino del placer físico y el consuelo interior que da tenerlos en las manos.

-Tengo un tesoro escondido, afuera -añadió Pati por fin. Teresa escuchó su propia risa antes de pensar que se estaba riendo. -Híjole -comentó-. Como el abate Faria. -Eso mismo -ahora Pati también se reía-. Pero yo no tengo intención de morirme aquí… La verdad es que no tengo intención de morir en ninguna parte. -¿Qué clase de tesoro? -quiso saber Teresa. Algo que se perdió y todos buscaron, y nadie encontró porque quienes lo escondieron están muertos… Se parece a las películas, ¿verdad? -No creo que se parezca a las películas. Se parece a la vida.

Lo único bueno de estar aquí es que no hay más de lo que hay, y eso evita pensar en lo que dejaste afuera. O en lo que aguarda afuera.

Lo que decimos nos aprisiona mucho más que lo que hacemos, o lo que callamos. El peor mal del ser humano fue inventar la palabra. Mira si no los perros. Así de leales son porque no hablan.

-En esta vida todo se paga -dijo tras pensarlo un momento-. Lo que pasa es que algunos pagan antes, otros durante y otros después…

A veces la suerte, de tanto jugar malas pasadas, termina poniéndote un piso.

A lo mejor ocurre que esto es la vida, se decía desconcertada, y el paso de los años, y la vejez, cuando llega, no son sino mirar atrás y ver la mucha gente extraña que has sido y en la que no te reconoces.

No hay dos libros iguales porque nunca hubo dos lectores iguales. Y que cada libro leído es, como cada ser humano, un libro singular, una historia única y un mundo aparte.

Necesitaba esperar a que amaneciera y analizarlo con la luz gris del alba, cuando tuviese miedo. Aquella noche todo parecía engañosamente fácil.

-Creo que hay sueños que matan -alumbraba alrededor, las paredes de piedra negra con pequeñas estalactitas en lo alto-… Más todavía que la gente, o la enfermedad, o el tiempo.

Siempre resulta fácil entenderse con un sinvergüenza. Lo difícil son los otros; pero de ésos hay menos.

Era la suya una sonrisa de las que hacen confiar, pensaba Teresa mirándolo. O desconfiar de tanto que te confías.

En esta clase de transas, cuando una tiene prisa lo rápido es caminar despacio.

-No siempre sé lo que es adecuado… Combinar es difícil. -Pues atente a una regla que no falla: mitad y mitad. Si de cintura para abajo vas provocativa o sexy, de cintura para arriba debes ir discreta. Y viceversa.

Entraron en aquella tienda. Era un comercio muy elegante, y las empleadas vestían uniformadas con faldas cortas y medias negras. Parecían ejecutivas de película gringa, pensó Teresa. Todas altas y guapas, muy maquilladas, con aspecto de modelos o azafatas. Amabilísimas. Nunca me habrían dado trabajo aquí, concluyó. Chale. La pinche lana.

Los zapatos son fundamentales, opinó en ésas Pati. Más que los bolsos. Recuerda que, por muy vestida que vayas, unos malos zapatos te hunden en la miseria. A los hombres se les perdonan, incluso, esas cochinadas sin calcetines que puso de moda Julio Iglesias. En nuestro caso todo es más dramático. Más irreparable.

-La ropa -prosiguió Pati, sin cambiar de expresión- debe adaptarse a cada momento. Siempre choca si estás comiendo y llega alguien con chal, o cenando y con minifalda. Eso sólo demuestra falta de criterio, o de educación: no saben lo adecuado, así que se ponen lo que parece más elegante o más caro. Es lo que delata a la advenediza.

A lo mejor, pensó de pronto, estaba dándole vueltas a algo que no era más que la vida.

De noche parece todo más serio.

Los amigos son buenos hasta que se vuelven malos. Entonces hay que actuar rápido. Pero existe un problema. Descubrir el momento exacto. Cuándo dejan de ser amigos. -Hay algo necesario. Sí. En este negocio -Yasikov se indicaba los ojos con los dedos índice y corazón-. Mirar a un hombre y saber en seguida dos cosas. Primera, por cuánto se va a vender. Segunda, cuándo lo tienes que matar.

Son los silencios propios, hábilmente administrados, los que hacen que los otros hablen.

Daba mucho frío ser libre.

Entiendo, aunque no lo justifique, que alguien que cobra un sueldo reducido vea la oportunidad si le dicen: oye, mañana cuando estés en tal sitio, en vez de allí mira hacia allá. Y a cambio pone la mano y obtiene un fajo de billetes. Es humano. Cada uno es cada uno. Todos queremos vivir mejor de lo que vivimos… Lo que pasa es que unos tienen límites, y otros no.

De esa mujer que acompañaba a su novio en la planeadora hasta la que yo conocí, hay mucho camino. Usted ha visto los reportajes de prensa, supongo. Las fotos en el ¡Hola! y demás. Se refinó mucho, obtuvo unos modales y una cultura. Y se hizo poderosa. Una leyenda, dicen. La Reina del Sur. Los periodistas la apodaron así… Para nosotros siempre fue la Mejicana.

Nunca dudes en público, había dicho Yasikov. Rodéate de consejeros, escucha con atención, tarda en pronunciarte si hace falta; pero después nunca titubees delante de los subalternos, ni dejes discutir tus decisiones cuando las tomes. En teoría, un jefe no se equivoca nunca. No. Cuanto dice ha sido meditado antes. Sobre todo es cuestión de respeto. Si puedes, hazte querer. Claro. Eso también asegura lealtades. Sí. En todo caso, puestos a elegir, es preferible que te respeten a que te quieran.

Lo que se había de cocer lo iban remojando. El miedo siempre es más intenso cuando eres capaz de imaginar lo que te espera.

Recuerda que, en este negocio, un problema sin resolver es como un cáncer. Tarde o temprano, mata.

Al final todos ganaban tanto dinero que nadie podía prescindir de ella. Ésa era su protección y su fuerza.

El miedo no hay que avivarlo de golpe, porque entonces puede convertirse en sorpresa o irreflexión y enloquecer a quienes creen que ya no hay remedio. Eso los vuelve imprevisibles y requetepeligrosos. El arte reside en infiltrarlo poquito a poco: que dure, y desvele, y madure, porque de ese modo se convierte en respeto. La frontera es sutil, y hay que tantearla suave hasta que encaja.

Hay responsabilidades pasivas que son tan graves como las otras. Hay silencios que no podemos excusarnos de haber escuchado con absoluta claridad. Sí. A partir de cierto momento en la vida, cada cual es responsable de lo que hace. Y de lo que no hace.

El desprecio lleva a la arrogancia, y a partir de ahí se cometen errores. El exceso de confianza quiebra más que los plomazos.

Resultaba bien extraño el afán de algunos hombres por establecer, aclarar, definir, justificarse, hacer cuentas que nadie pedía. Ninguna mujer necesitaba tantas chingaderas.

Estas cosas, dijo el abogado -de vez en cuando miraba a Teresa de soslayo, el aire pensativo-, empiezan con una noticia perdida entre los sucesos y terminan en titulares de primera página.

A veces la vida se desquita concediendo lo que deseas.

Tampoco yo sé adónde voy. Pues cuídate de no saberlo, Mejicana… Porque puedes llegar.

Lo normal en México es que quienes se roban el país lo guarden todo para ellos… El PRI pasó setenta años haciéndolo.

Todos hijos de su pinche madre, en guerras sordas por el poder y el dinero, los cárteles de la droga y los amigos de los respectivos cárteles y las distintas familias políticas relacionadas o no con la droga. Gobierne quien gobierne. México lindo, como de costumbre.

Del mismo modo que en otro tiempo lo fueron los corridos de la Revolución, los narcocorridos eran ahora la nueva épica, la leyenda moderna de un México que estaba allí y no tenía intención de cambiar, entre otras razones porque parte de la economía nacional dependía de aquello. Un mundo marginal y duro, armas, corrupción y droga, donde la única ley que no se violaba era la ley de la oferta y la demanda.

Todos los pinches hombres aspiraban a eso. Como el Güero Dávila. Como el mismo Pote. Como, a su manera, Santiago Fisterra. Figurar en la letra de un corrido real o imaginario, música, vino, mujeres, dinero, vida y muerte, aunque fuese al precio del propio cuero.

Devolvió cuidadosamente la foto a la cartera, apagó el cigarrillo en el cenicero, calculó los tres pasos que la separaban del váter, y tras recorrer con calma esa distancia se arrodilló para vomitar el tequila y el resto de sus lágrimas.

Los narcos y los policías son iguales pero no siempre, aunque a veces sí… ¿Me comprende?

La espera siempre resultaba peor que la bronca, por pesada que ésta fuese.

Uno sigue vivo hasta que deja de estarlo.

¿Qué ganas con perjudicarme? ¿Ayudar a esos gringos que consumen la mitad de las drogas del mundo mientras deciden, según les conviene, cuándo el narco es bueno y cuándo es malo? ¿A los que financiaban con droga a las guerrillas anticomunistas del Vietnam, y luego vinieron a pedírnosla a los mejicanos para pagar las armas de la contra en Nicaragua?

A lo mejor me río de puro miedo a morirme, dijo ella. O de miedo a que me duela mientras me muero.

También cuenta mentalmente la bala en la recámara y las quince en el cargador, el primer tiro en doble acción, un poquito más duro y luego los demás ya salen solos, y así uno tras otro, los cuarenta y cinco del parque de reserva que le pesan en los cargadores que lleva en los bolsillos de los tejanos. Hay para quemar, aunque todo depende de lo que traigan los malandrines. En cualquier caso, es la recomendación de Pote Gálvez, mejor irlo quemando de poquito a poco, patrona. Sin nervios y sin prisas, jalón a jalón. Dura más y se desperdicia menos. Y si acaba el plomo, tíreles mentadas, que también duelen.

Don Epifanio Vargas puede comprar a mucha gente, pero nadie puede comprar a todo el mundo.

Escuchando canciones de la rockola entre parroquianos bigotudos y silenciosos, lamenté carecer de talento para resumirlo todo en tres minutos de música y palabras. El mío iba a ser, qué remedio, un corrido de papel impreso y más de quinientas páginas. Cada uno hace lo que puede.

Viaje por las mentiras de la Historia Universal

Santiago Tarín

Viaje por las mentiras de la Historia Universal

Viaje por las mentiras de la Historia Universal


Ya sabemos que no todo lo que cuenta la historia es cierto, que se resaltan los acontecimientos que solemos calificar como “buenos”, mientras que ocultamos o disfrazamos aquellos que etiquetamos como “malos”. El autor nos da un repaso de algunos temas en los que esto se resalta, llegando incluso a la invención, con tal de obtener lo que se necesita de algún personaje o acontecimiento histórico. Calificación de 8.5

Incor: Comenzar algo, llevar a cabo los primeros trámites de un proceso, pleito, expediente o alguna otra actuación oficial.
Mendaz: Mentiroso.
Plugo: plació
Quisque: Vada uno.
Pichelingue: Pirata de mar
Baremo: Lista o repertorio de tarifas.
Pátina: Tono sentado y suave que da el tiempo a las pinturas al óleo y a otros objetos antiguos.
Acracia: Doctrina que propugna la supresión de toda autoridad.
Racanear: Rehuir el trabajo, vaguear
Hortera: Vulgar y de mal gusto.
Torna: Obstáculo, por lo general de tierra y césped, que se pone en una reguera para cambiar el curso del agua.
Panoplia: Armadura completa con todas las piezas.
Sármata: Natural de Sarmacia, región de la Europa antigua.
Vituallas: Conjunto de cosas necesarias para la comida, especialmente en los ejércitos.
Solio: Trono.
Égida: Protección, defensa.
Pecunio: Dinero
Mesnada: Compañía de gente de armas que antiguamente servía bajo el mando del rey o de un ricohombre o caballero principal.
Tartufo: Hombre hipócrita y falso.
Pábulo: Aquello que sirve para mantener la existencia de algunas cosas o acciones.
Puridad: Claramente o sin rodeos.
Aluminosis: Degradación de las construcciones hechas con cementos que contienen sales de aluminio en calidades o proporciones inadecuadas.
Zafiedad: Cualidad de zafio (Tosca o vulgar).
Garrulo: Dicho de una persona: Rústica, zafia.
Gabela: Tributo, impuesto o contribución que se paga al Estado.
Cenutrio: Torpe o estúpido.
Petimetre: Persona que se preocupa mucho de su compostura y de seguir las modas.
Murga: Líquido oscuro y fétido que sale de las aceitunas cuando están apiladas antes de la molienda, y cuando, al extraer el aceite, se las exprime con auxilio del agua hirviendo.
Solfa: Melodía y armonía
Estío: Verano.
Boyardo: Señor ilustre, antiguo feudatario de Rusia o Transilvania.
Alisios: vientos fijos que convergen hacia el ecuador, con inclinación al nordeste o al sudeste, según el hemisferio en que reinan.
Zahorí: Persona perspicaz y escudriñadora, que descubre o adivina fácilmente lo que otras personas piensan o sienten.
Brete: Aprieto sin efugio o evasiva.

La verdad es una y las mentiras son infinitas.

Uno de los preceptos que primero se imparte en las ciencias es que el pensamiento evolucionar y que una teoría es válida hasta que no se encuentre otra que la desmienta o mejore.

Mentir causa estrés, miedo, esfuerzo o activación psicológica que desencadenan una serie de expresiones que se pueden observar si se es avezado en estas lides. Incluso la neurología ha puesto su granito de arena, pues expulsar una bola por la boca provoca un aumento de la actividad metabólica en determinadas partes del cerebro. En el mismo sentido, un trabajo de la Universidad de Carolina del Sur aseguró que los mentirosos compulsivos tienen menos materia gris.

Como periodista asistía al juicio de un hombre que había matado a su esposa. Tras la tragedia se reveló una vida enmascarada. Él había sido prejubilado tras una crisis industrial, pero su pareja le hacía permanecer fuera del domicilio, durante todo el horario laboral, a fin de que el vecindario no pudiera deducir la edad que tenían. El jubilado inexistente pasaba las mañanas en un parque, dando de comer a las palomas, hasta que un día, por una fútil discrepancia, apuñaló a su mujer. La mentira es un fenómeno muy extendido. En principio podemos coincidir en que culturalmente no la aceptamos, hasta el punto de que los seres normales sufren alteraciones psicológicas cuando hacen uso de ella. La sociedad, respecto a ella, vive inmersa en la esquizofrenia: mientras no la encuentra tolerable, convive naturalmente con ella. Sin embargo, los que la estudian como fenómeno aceptan que es un hecho que todos mentiríamos más si no tuviéramos miedo a que nos pillaran. O sea, que a veces nos disuade el temor a ser descubiertos, no el freno moral al engaño. Incluso hay quien mantiene cierto desprecio por la verdad. Ahí está la sabiduría popular, que reserva para los niños, los locos y los borrachos el privilegio de decirla.

La gran paradoja es que en la sociedad de las comunicaciones, de Internet y de las libertades individuales cada vez puede ser más costoso discernir lo cierto de lo mendaz. Hay tanta información que lo difícil no es acceder a ella, sino separar el grano de la paja.

La historia miente más que habla, y es que en no pocas ocasiones se emplea como arma ideológica o como excusa. Los gobiernos aluden a conceptos como seguridad nacional o razón de Estado para escudarse y no dar cuenta de sus actos.

De un lado está el papel del que miento, pero de otro el del que es engañado, que a veces transige con la farsa por comodidad, aceptando un bien común superior que surge de actuaciones poco clara. Para invadir Iraq se emplearon excusas como la fabricación de armas de destrucción masiva o el sustento del terrorismo de Al Qaeda. Al poco se constató que no era cierto. Pero se sigue expresando que el engaño está bien, porque Occidente iba a salir beneficiado, ya que la situación geopolítica iba a mejorar sustancialmente, lo que tampoco ocurrió.

También existen dudas sobre si hubo un solo Homero o varios, pues no está totalmente claro si la Ilíada o la Odisea fueron obra de una sola pluma o se trata de la compilación de las gestas y epopeyas cantaras por varios rapsodas. La tradición habla de una especie de trovador ciego y vagabundo que recopiló, en el siglo VIII a.C., 15 693 versos provenientes de la tradición oral y que relataban una guerra ocurrida cinco siglos antes de que él, o ellos, naciera. De esta forma, ¿es factible decir que la Troya de Petersen es poco fiable históricamente? ¡Si ni siquiera sabemos si podemos fiarnos de Homero! La Ilíada y la Odisea son dos bellísimas creaciones, dos epopeyas que han sobrevivido siglos y que siguen cautivando, pero tampoco hay que tomarlas como una verdad sin matices.

Nos encontramos en la España de los Austrias, que equivale a decir una nación perpetuamente empeñada en guerras de religión. Lo que el Imperio sacaba de sus colonias americanas se lo gastaba en pagar los intereses a banqueros italianos que financiaban las aventuras militares de los monarcas y en pagar regimientos de mercenarios.

Se sigue idealizando la figura del salteador, porque seguimos prefiriendo que sean personas que no tuvieron más remedio que escoger este camino, aunque la verdad es que muchos buscaran la vida fácil. Es triste, pero lo más probable es que nunca hubiera arqueros de calzas verdes que buscaran por todos los medios un mundo mejor y más justo.

El ladrón que no se convierte en un revolucionario acaba siendo un delincuente común y corriente o un sicario del poderoso. Quien no sigue este camino es añorado. Esos que no lo hacen son recordados: “no pueden abolir la opresión. Pero demuestran que la justicia es posible y que los pobres no tienen por qué ser humildes, impotentes y dóciles. Por eso Robin [Hood] no puede morir, y se le inventa incluso cuando no existe”.

Lo hermoso de los misterios es que nunca se aclaren del todo.

Yo no acato la autoridad de nadie si no viene acompañada por una razón.

Quien impuso la moda de la bandera negra con cráneo y tibias fue un pirata francés (amigo, la moda siempre viene de París), llamado Emmanuel Wynne, quien la hizo ondear por primera vez frente a Santiago de Cuba al asaltar un barco español.

El pirata era el asaltante del mar cuyo único objetivo era el latrocinio. El corsario también atacaba barcos, pero con las limitaciones impuestas por un documento, la patente de corso, que le extendía la autoridad de su país, y que le amparaba en sus acciones, por lo menos en su nación. En cuanto al bucanero, el origen etimológico de la palara hay que buscarlo en el término buccan, de la lengua de los indios arahucos, de la que se deriva bucannier (francés) y bucanner (inglés). A principios del siglo XVI, aventureros y contrabandistas franceses, ingleses y holandeses se aposentaron en puntos de las Antillas, fuera del alcance de los españoles. Se ganaban la vida cazando reses salvajes que ahumaban en parrillas (que los indios y vendiendo este alimento a los barcos. Vivían desperdigados, pero se unían para hacer incursiones por mar, lo que les dio el nombre de “la hermandad de la costa”. […] Finalmente, filibustero deriva del inglés freebooter y del holandés vrijbueter, que en francés se transforma en filibustier, que significa merodeador.

No hay presa, no hay paga. (¿Será un precedente del capitalismo salvaje?) El reparto se estipulaba antes de partir, lo mismo que las compensaciones que se recibirían en caso de resultar heridos. En este particular baremo (hoy existe algo similar para cuantificar la indemnización por accidente de tránsito), lo más valorado era perder el brazo derecho, luego el izquierdo, seguido de piernas, ojos y dedos. También se reflejaban allí las condiciones que debían regir los destinos de la sociedad de ladrones del mar una vez embarcados, y se plasmaba en un documento por escrito que era de obligado cumplimiento para todos. No se han podido conservar muchos contratos de este tipo, pero sí existe el que usó el capitán Bartholomew Roberts. En él se puede leer cómo están prohibidas las peleas a bordo y que las discrepancias se debían solventar una vez en tierra firme, ya sea a espada o pistola. De la misma forma se prevé un castigo para el que deje su puesto en el combate: o la muerte o el abandono en una isla desierta, otro clásico de la mitología del pirata. De todas formas, no todo era tan igualitario y persistían prejuicios similares al mundo que expoliaban, por ejemplo en el trato dado a los esclavos negros, que seguían siendo encaminados a los trabajos más ingratos.

La leyenda y el mito han cubierto con una pátina de romanticismo a los piratas, incluso a los más sangrientos. Nunca fueron una acracia de hombres libres y su propósito fue el crimen, el latrocinio y el enriquecimiento, sin ideales patrióticos ni fines altruistas. Pero, amigos, el lado oscuro tiene su atractivo, y más si a los malhechores perversos los representan tipo como Errol Flynn o Burt Lancaster; que sólo son malos una temporadita y además se llevan a la chica; héroes de celuloide atractivos, osados y aguerridos.

En cuanto a lo de las cabelleras hay mucho que discutir. No existe un acuerdo entre todos los eruditos respecto a si las tribus indias se lo hacían a sus enemigos, vencidos o no. Una línea de investigadores asegura que sí, si bien reconoce que no era un hábito muy extendido. Por ejemplo, en 1503, el explorador Jacques Cartier describe esta costumbre entre los iroqueses. Sí que existe pleno acuerdo sobre dónde aprendieron no pocas tribus esta práctica y quiénes fueron los que la generalizaron: los primeros colonizadores y, en particular, aquellos a quienes se les llamó puritanos por su rígida conducta. Como ironía, no está mal.

Karl Marx, en El capital, recoge cómo en 1703 los puritanos de Nueva Inglaterra hicieron uso de un acuerdo de su asamblea legislativa, por el cual cada cabellera de indio valía 40 libras esterlinas. Con los años, el precio subió e incluso se amplió el premio por mujeres y niños. Según esta misma fuente, el Parlamento británico, una de las cunas de la democracia moderna. Declaró que la caza de hombres a os que se dejaba sin pelo “eran recursos que Dios y la naturaleza habían puesto en sus manos”. Un poco más tarde, en 1755, una proclama de Jorge II, “rey por la Gracia de Dios de Gran Bretaña e Irlanda y rey defensor de la fe”, consolidaba la práctica y decía que “por la presente exijo a los súbditos de Su Majestad que aprovechen todas las oportunidades para perseguir, matar y destruir a los indios”. No deja de ser curioso cómo los hombres aluden al Altísimo para justificar sus barbaridades y ponerlas en su boca. Por cierto, en esa época había tribus amigas y otras enemigas; pues bien, nadie ha podido dejar claro cómo se discernía el pelo de uno y de los otros: más bien se pagaban todas por igual, sin distinguir la clasificación efectuada del origen del infortunado con el que habían usado el corte.

Buena parte de la épica de la nueva nación se escribió por encima de los americanos primigenios: el pueblo indio; una cultura donde la propiedad era comunal y donde todo el mundo tenía derecho a casa, comida, crianza y educación; y si se era huérfano, de ello se ocupaba la tribu. […] El cine a justificado las tropelías contra ellos, como en otras ocasiones la historia disculpa barbaridades para justificar el alumbramiento de una nueva y luminosa civilización. Un autor estadounidense que escribió sobre los indios relató que en 1915 cenó con Bufalo Bill en Washington, y que éste le dijo: “Nunca conduje una expedición contra los indios que no me avergonzara de mí mismo, de mi gobierno y de mi bandera, porque ellos tenían siempre la razón y nosotros no. Ellos nunca rompieron un tratado, y nosotros nunca respetamos ninguno”. Era una cultura simple, muy apegada al lugar donde moraban y puede que carente de mayores aspiraciones. Y lo expresaban de manera emocionante, como el gran jefe de los Duwamish, Seattle, que envió un mensaje al presidente de EE.UU., Franklin Pierce, en respuesta a la proposición de vender su territorio: “Nosotros somos una parte de la Tierra, y ella es parte de nosotros. […] Lo que acaezca a la Tierra, también le acaece a los hijos de la Tierra. […] Pero quizás es porque yo sólo soy un salvaje y no entiendo nada”.

Fritz Julius Lenz. Fue el hombre que disparó el primer torpedo de la contienda. La Segunda Guerra Mundial se inició el 1 de septiembre de 1939 con la invasión de Polonia. En ese momento, el teniente de navío Lenz mandaba el U-30. El 3 de septiembre de 1939. A las 48 horas de iniciarse el conflicto, el U-30 navegaba a unas 200 millas de la costa de Irlanda cuando avistó un buque. Lenz pensó que era un mercante armado y lo hundió. Pero no era así. Era el Athenia, un trasatlántico que hacía un viaje chárter con personas evacuadas desde Liverpool hasta Montreal. A bordo iban 14818 personas, entre tripulantes y pasajeros, incluidos 300 estadounidenses. Murieron 28 personas. Lemp se llevó una bronca del mismo Hitler, que temió que este incidente atrajera a Estados Unidos a la guerra en Europa.

Para que los matemáticos de la Estación X pudieran descifrar completamente los códigos [de la máquina Enigma] les faltaban algunas piezas, y se las proporcionó la dotación del destructor Petard. El 30 de octubre de 1942, este navío se enfrentó al submarino U-559 en el Mediterráneo, cerca de Port Said, en Egipto. Cuando el sumergible fue alcanzado de lleno, su capitán ordenó abandonarlo. Entonces, el oficial al mando del Petard mandó a la nave germana al tenienete Anthony Fasson, a un marinero y a un ayudante de la cantina que nadaran hasta él y se apoderaran de todo el material secreto que pudieran. Fasson y el marino pudieron entrar, pero no salir, y se hundieron con el U-559, pero Tommy Brown, el pinche, regresó al Petard con rodillos de Enigma y los libros que permitieron a los especialistas de Bletchley Park terminar con los secretos de Enigma. […] Se desarrolló un proyecto de inteligencia llamado Ultra, cuyo fin era descifrar todas las comunicaciones de las tropas del Eje. Para ello crearon una máquina llamada Colossus, de un tamaño que ahora, en el tiempo de los microchips, resultaría ridículo, pues ocupaba una habitación. En los trabajos para poner en marcha Colossus y desvelar los secretos de Enigma tuvo un papel relevante el matemático y lógico Alan Mathison Turing, el hombre que en 1950 sentó las bases de la inteligencia artificial y que tuvo un triste fin. El 31 de marzo de 1952 fue detenido y juzgado por mantener relaciones homosexuales. El 8 de junio de 1954, su asistenta le halló sin vida en su habitación. Había fallecidos el día anterior por ingestión de cianuro. El dictamen oficial fue suicidio.

Pero la historia de ambos tiene algo en común: los dos se dieron un paseíto por Afganistán. Claro que eso fue antes del año 2001, cuando los miembros de Al Qaeda, que tenían sus bases en ese país, derribaron las Torres Gemelas y atacaron el Pentágono. Porque Rambo y Bond se fueron allí para ayudar a los afganos, que eran descritos como nobles islamistas luchadores por la libertad en contra de los pérfidos rusos. Seguro que ahora no harían lo mismo. ¡Jesús, hay que ver cómo cambian los tiempos!

Una de las razones estratégicas que algunos analistas esgrimieron para explicar la ocupación rusa fue frenar el efecto de la revolución jomeinista de Irán e impedir que se extendiera a las repúblicas socialistas centroasiáticas. Diez años después y miles de vidas perdidas más tarde, los soviéticos se retiraron en 1989, sin someter a los islamistas y señores de la guerra que habían sido apoyados por Estados Unidos. Afganistán fue el Vietnam de la Unión Soviética.

La nación asiática es ahora conocida por sus señores de la guerra, por producir amapola como si fuera algodón y por haber dado cobijo a los talibanes y a los campos de entrenamiento de Al Qaeda, la organización terrorista culpable de las masacres de las Torres Gemelas, de los trenes de Madrid y del metro de Londres. Una coalición internacional lo invadió en busca del jefe supremo de los terroristas, Osama Bin Laden, que en su día fue apoyado por la CIA en su lucha contra la Unión Soviética. Ya no es tiempo de héroes de celuloide: seguro que ni Bond, James Bond, ni Rambo, John Rambo, vuelven por allí a dar una ayudadita a los mujaidines. Y es que todo ha cambiado. Rambo ha dejado las boinas verdes para buscar otra vez el horizonte del boxeo con Rocky; y al nuevo James Bond, Daniel Craig, le partieron dos dientes cuando filmaba su primera escena de acción. Hubo que llamar de urgencia a su dentista, que, por su las moscas, les dejó otras seis muelas de repuesto. ¡Cómo cambian los tiempos, Señor! Pero en el horizonte se atisba una nube de esperanza. En febrero de 2006, Frank Miller declaró que iba a editar una novela gráfica del superhéroe del cómic Batman, en la que el hombre murciélago se dedica a perseguir integristas islámicos. Miller fue explícito al explicar el argumento en una presentación en San Francisco: “¡Batman le patea el culo a Al Qaeda!”. Y también añadió: “pues claro que es propaganda. Superman luchó contra Hitler. El Capitán América también. Para eso están. Son nuestros héroes”. ¡Aún quedan esperanzas para derrotar villanos!¡Tiembla, Osama, que llega Batman!

Los que tenían derecho al voto (maticemos que en la Antigüedad el sentido de los términos derecho al voto o democracia no es el mismo que en la actualidad, ni siquiera en las avanzadas Grecia o Roma) elegían a dos magistrados que recibían el nombre de sufetes. Los candidatos a generales del ejército también tenían que someterse a plebiscito. Su panteón estaba comandad por Él, una deidad de concreto nombre que presidía una suerte de parlamento de seres sobrenaturales y que se había casado con otra de su condición (Asherat). LA estupenda pareja tenía un hijito también divino, Baal. Pero no todo era belleza y concordia: parte de la leyenda negra se sustentó en la existencia de una práctica cruel, el molo, que consistía en el sacrificio ritual de hijo primogénito.

Políticamente, que es casi lo mismo entonces que religiosamente, cinco grupos dominaban la escena: fariseos (que defendían la validez de la ley oral), saduceos (que sólo observaban las reglas de la Torá), herodianos (partidarios de la dinastía del Grande), zelotes (que se oponían a la dominación romana) y esenios (una secta que practicaba la comunidad de bienes y el celibato).

Además de ser recordado como asesino de niños, Herodes el Grande fue un afamado constructor de ciudades (Cesarea Marítima y Sebaste) y fortalezas (Herodión o Masada); y dedicó graneds esfuerzos a embellecer y engrandecer el Templo de Jerusalén.

Cuando desapareció del mapa [Herodes el Grande], en ese año 4 a.C., se produjeron violentos disturbios en la zona, lo que provocó la intervención de Roma, que dividió el territorio en cuatro partes, distribuidas entre vástagos del rey desaparecido, que por ello fueron conocidos como tertrarcas (pues mandaban sobre una cuarta parte, una tetrarquía, del anterior Estado): para Arquelao, la zona que englobaba las regiones de Judea (que fue el centro administrativo del antiguo reino del mismo nombre y donde estaba la capital, Jerusalén), Samaria e Idumea; para Filipo, Iturea y Tracónide; y para Herodes Antipas, Galilea y Perea.

Tácito, en el libro XV de sus Anales, se refirió a Nerón y aseguró que mandó incendiar Roma y que luego cargó las culpas a los cristianos, a los que por cierto, el propio escritor detestaba. Dejando de lado los prejuicios de Tácito contra Nerón y los Julios-Claudios y la dudosa veracidad histórica de su versión sobre el famoso incendio de la capital, el escritor nos aporta la primera mención pagana de Jesús: “Aquel de quien (los cristianos) tomaban nombre, Cristo, había sido ejecutado en el reinado de Tiberio por el procurador Poncio Pilatos”. Al margen de que Pilato no fue procurador (un cargo eminentemente civil con responsabilidades fiscales) sino prefecto (un cargo militar y político, que en las provincias era asimilable a gobernador), es la primera noticia fiable que hay sobre su existencia en fuentes romanas, aunque no se dice nada de la vida de Jesús, de sus enseñanzas o de por qué fue ejecutado.

Un cuerpo de escritos que está compuesto sobre todo por los Evangelios Canónicos (incluidos en el canon del Nuevo Testamento), cuatro textos elaborados, según opinan los expertos, entre sesenta y cien años después de la muerte de Cristo, y que se atribuyen a Mateo, Marcos, Lucas y Juan, siendo también éste el orden en que se cree que fueron redactados. Los tres primeros son denominados sinópticos, debido a las coincidencias en las grandes líneas, mientras que el que más difiere, y el que tiene mayor carga teológica, es el de Juan. Todos recogían la tradición oral, que era la cultura predominante en la Galilea de esos tiempos, donde el porcentaje de la población que sabía leer era pequeño. En Mateo y Lucas se puede observar el rastro de lo que se llama sentencias “Q” (de la inicial de la palabra alemana quelle, que quiere decir fuente). Se trata de 230 versículos que originalmente se escribieron en griego y que son las noticias más antiguas sobre el Nazareno, si bien no es una narración biográfica, sino que conciernen más a la carga espiritual. Luego hay otros conjuntos de documentos en griego que data del siglo II y que consta de 114 sentencias o parábolas que se inician con la fórmula “Jesús dijo”. Provienen de la tradición oral y puede que incluso sea anterior en su formulación a los canónicos. También está el de Pedro, donde se ofrecen datos sobre la pasión y muerte; o el de Santiago, donde se habla de la infancia. En las fuentes cristianas hay que incluir también las cartas de Pablo y un grupo de papiros (que se han denominado Egerton u Oxirrinco).

No hay ejecuciones dulces y mucho menos las que se llevaban a cabo en la Antigüedad. Pero entre todos los métodos, la crucifixión era de los peores. Los romanos no fueron los únicos en emplearla (por ejemplo, hay constancia de que también los cartaginenses lo hicieron), pero fundamentalmente la conocemos por ellos. Era un suplicio terrible e infamante, que se aplicó hasta finales del siglo IV a esclavos que delinquían o a reos de rebelión. Había varias modalidades, que siempre partían de colocar al condenado asido a un travesaño que se elevaba sobre un tronco hundido en la tierra. La víctima era sostenida o bien con cuerdas o bien clavando sus manos y sus pies a la madera; y podía ser que le pusieran con la cabeza hacia arriba o apuntando al suelo.

Ser un mito tiene sus ventajas. La principal, que el hombre queda desprovisto de sus defectos y sólo trasciende su grandeza, su carácter épico. Peo no muchos tienen derecho de entrada a este mundo donde no cuenta cómo fueron, sino cómo se les evoca. De hecho, ni siquiera importa si ellos algún día existieron.

Así son los artistas, unos adaptadores de la realidad a su conveniencia narrativa.

¿Quién era ese hombre, ese líder que el tiempo convirtió en mito y que ahora conocemos como Arturo? Parece que existió, pero no es fácil encontrarlo. Uno de los mayores eruditos en la materia, Carlos Alvar, apunta que en Britania el nombre de Arturo se hizo popular a la hora de bautizar niños, y eso que no es originario de la isla, por lo que cabe inferir que la leyenda del héroe provocó que perviviera en la imaginación popular. Pero lo cierto es que hay varios candidatos, si bien cabe reseñar una primera cuestión: no todos moraron al mismo tiempo: entre unos y otros hay, incluso, siglos. El primero, incluso anterior al derrumbe definitivo del Imperio. Se trata del comandante de un destacamento romano en Inglaterra, que se llamó Lucius Artorius Castus. Este hombre sofocó una rebelión en el siglo II usando como arma principal la caballería, lo que daría luego lugar a toda la panoplia de caballeros armados. […] Hay indicios de la presencia de una comunidad sármata en Inglaterra, que mantuvo sus costumbres y religión, y que al mando de Lucius Artorius Castus sofocó un levantamiento de los pictos. Por cierto, el lugar donde estaban acuartelados se llamaba Camboglanna, que enlaza fonéticamente con la batalla de Camlan y, también, con Camelot, el castillo del Arturo mítico. Y aún un detalle más, según Matthews: la raíz de la palabra Excalibur, la espada de Arturo, podría ser sármata.

La muerte de Arturo es un texto que tiene historia y prehistoria y talvez por eso Felipe Mellizo ha dicho de él que es uno de esos libros “que se escriben para ser escritos, más que para ser leídos. Son los libros que, sin duda, escribe el espíritu universal, temerario del hombre. No se me ocurre que pueda haber otra forma de inmortalidad”.

Poco importa quién fue en realidad, ésa es la ventaja de ser un mito, que no sabemos cómo fue en realidad. John Steinbeck, un escritor hechizado por su leyenda, escribió en una carta a su editora: “Arturo no es un personaje. Y acaso es oportuno considerar que tampoco lo son Jesús, ni Buda. Acaso las grandes figuras simbólicas no pueden ser personajes, porque si lo fueran no nos identificaríamos con ellas”. Quizás algún día un galés esté cavando en su jardín y encuentre una tumba, o las pistas que permitan conocer quién fue, cómo se llamó y cuáles fueron los actos del Arturo de la historia real. Pero casi mejor que no, porque entonces igual nos enteramos que fue un hombre sin escrúpulos y con la mano ligera para dar muerte a sus semejantes. Mejor no saber nunca quién fue Arturo, que se quede como está. Que Arturo continúe siendo ese mito con ribetes trágicos que se enfrenta solo a su destino, sabiendo que su último acto será morir y a pesar de ello no huye de su suerte. Ahí está la grandeza del mito, que halla en su derrota personal la forma de vencer a su sino. Por eso Arturo traspasa el tiempo y nos llega como el mejor de los caballeros, el rey de la Tabla Redonda.

Los mongoles se articulaban fundamentalmente teniendo en cuenta tres referentes: tribu, clan y familia. Mientras que en la familia y el clan privaba el parentesco, la tribu no era exactamente una unión por antepasados comunes, sino más bien por intereses coincidentes. Además, los jefes no siempre eran una cuestión dinástica, puesto que la obediencia ciega sólo funcionaba en tiempo de guerra y cuando había paz era posible que un jefe fuera depuesto por sus gobernados. Quien elegía a los dirigentes era una asamblea de nobles, el xuriltai. Hay que referir también que la mujer tenía un importante papel en la comunidad, a pesar de que la poligamia estaba permitida a quien pudiera mantener varias esposas. Ellas tenían un rol trascendente en la política, en la administración de los rebaños familiares y en la guerra. […] Esta suerte de neoliberalismo mongol, donde un jefe no tenía el puesto de trabajo asegurado únicamente por su linaje, benefició a Temujin, quien además se vio favorecido por otra institución, el nökör, cuya traducción podría ser camarada, y que se plasmaba en que los guerreros podían renunciar a la lealtad a su tribu y unirse a un jefe que les inspirara más confianza.

Por lo que respecta a las leyes, se sabe que Gengis reunió en un único código a la tradición de la estepa, el llamado “Gran Yasa”, y que después fue la base de las leyes que se promulgaron en los territorios dominados por los grandes kanes. El texto íntegro se perdió, aunque han llegado hasta nosotros fragmentos que permiten conocer qué normas rigieron la vida de la sociedad mongol. Por ejemplo, que el matrimonio entre miembros del mismo clan estaba prohibido y que el derecho penal conocía sólo tres delitos: el homicidio, la violación de una mujer casada y el robo. Para los tres supuestos había una misma pena: la muerte, que sólo se podía aplicar si había delito flagrante o confesión del acusado. Además, en determinadas circunstancias, la condena podía sustituirse por el resarcimiento económico del perjudicado.

En el combate, era frecuente que sus regimientos fingieran retirarse para provocar que los adversarios se confiaran e iniciaran una persecución, que en el momento oportuno se transformaba en una trampa: en el instante preciso la caballería daba la vuelta y envolvía a los perseguidores, que entonces se convertían en víctimas a la defensiva. Por último, hay que señalar que Gengias Kan y sus generales eran gente que aprendían rápido y no despreciaba nada, puesto que todo aquello de la organización y armamento de los vencidos era rápidamente asimiliado para sus tropas.

Fueron una de las dinastías [la estirpe de Gengis Kan] más capaces de todas las que alguna vez han gobernado un gran imperio. Demostraron poseer una combinación de genio militar, valor personal, versatilidad administrativa y tolerancia hacia otras culturas no igualada por ningún otro linaje europeo de gobernantes hereditarios.

Los condotieros. Esta palabra deriva de condota, que significa, lisa y llanamente, contrato. La sociedad italiana se había transformado notablemente y en las ciudades había surgido una nueva clase dirigente, burguesa, mercantil y comercial que no se deleitaba con la espada. En cambio, la antigua nobleza optó por alquilarse para combatir por otros. En palabras de Marcel Brion, era, para ellos, “una profesión honorable y lucrativa que les procuraba, además del beneficio, los rudos placeres que sus ancestros saboreaban de forma gratuita”. La cosa era sencilla: cada contratante se interesaba por el número de soldados de caballería e infantería, por su origen (pues se distinguía entre ellos por sus especialidades) y se discutía la artillería a emplear. Una vez fijado el precio, quien pagaba se desentendía del asunto y se dedicaba a sus menesteres.

En el horizonte apareció otro ilustre, el capitán en quien Maquiavelo vio encarnadas no pocas de las virtudes que quería para su príncipe, a pesar de su mala fama, la negra reputación de los suyos y sus nulos escrúpulos para proceder. Estamos hablando de César Borgia.

Volvamos a Maquiavelo y a los trances en que se vio inmerso. Tras sus embajadas a la corta de Francia, su regreso a Florencia y su boda, se le requirió para un nuevo cometido: explorar las intenciones, y de paso intentar frenarlas, de un capitán que amenazaba las fronteras de la república: César Borgia. Ambos se vieron por primera vez en junio de 1502, y desde ese momento se entrevistarían unas treinta veces. Si Maquiavelo tomó nota del esplendor de la monarquía francesa y de la austeridad y disciplina del emperador germánico, el Borgia impactaría como ningún otro diplomático florentino. En él vio esas virtudes que debería reunir el líder que estaba buscando, pues era un hombre de acción, un caudillo que no dejaba nada para mañana y que sabía perfectamente cómo usar su fuerza, cómo modular el miedo que infundía y cómo ganarse el respeto de sus administrados, a pesar de que empleara métodos no demasiado sutiles. […] Hay hombres que puede decir que su padre es cura, pero muy pocas personas pueden presumir de que es Papa. César Borgia, sí. […] Al principio se le encarriló hacia la carrera eclesiástica y se le dio la condición de cardenal (lo que da idea de que ostentar tal distinción, en esos tiempos, por muy renacentistas que fuera, no era sinónimo exactamente, de amor y servicio a Dios), si bien se inclinó por la profesión militar. Así se convirtió en el brazo armado de su padre y de las huestes vaticanas.

César Borgia, además, usaba dos recursos que le daban muy buenos resultados para negociar. El primero, que sus palabras atemorizaban, pero sus silencios más. El segundo, que pese a que hablaba mucho, nunca les decía nada. Tras cada conversación, los enviados salían con la sensación de que su interlocutor no les había expresado nada con claridad: solo quedaban las insinuaciones y sus gestos, que sí dejaban bien a las claras sus pretensiones. Sólo tras muchos rodeos puso sobre la mesa sus pretensiones: una condota; o se le pagaba o se atenían a las consecuencias; o se estaba con él o contra él.

La historia demuestra que es muy difícil agitar la autoridad ante las narices de alguien sin que éste no acabe ejerciéndola.

Julio II no tenía nada que ver con los Borgia. Como Papa quiso restituir la integridad de los Estados Pontificios a la Iglesia, en lugar de que fueran un feudo de la familia valenciana, y para ello llevó en una mano el cetro de Pedro y en la otra la espada. (Este es el Sumo Pontífice que formó la Guardia Suiza, este regimiento tan vistoso que podemos ver en los actos del Vaticano y formado íntegramente por helvéticos).

Los hombres olvidan con mayor rapidez la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio.

La naturaleza de los pueblos es muy poco constante: resulta fácil convencerlos de una cosa, pero es difícil mantenerlos convencidos.

A los hombres se les ha de mimar o aplastar, pues se vengan de las ofensas ligeras, ya que de las graves no pueden: la ofensa que se hace a un hombre debe ser tal que no haya ocasión de temer su venganza.

Quienes practican la virtud se convierten en príncipes; obtienen el principado con gran dificultad, pero lo mantienen fácilmente.

Debéis saber, pues, que hay dos maneras de luchar, una mediante las leyes, la otra mediante la fuerza. La primera es propia del hombre, la segunda de los animales. Pero, puesto que la primera muchas veces no es suficiente, es necesario recurrir a la segunda.

Los chinos no tuvieron mucho interés en difundir lo que ocurría en su patria; un rasgo que ha perdurado durante siglos y que explica el por qué, por ejemplo, sus viajes colonizadores fueron escasos. Ellos eran el centro del universo y por lo tanto no había por qué buscar fuera lo que ya existía en casa.

Los egipcios se han dado cuenta de que no están solos en el mundo y de que además son vulnerables, y por ello han estado prácticamente bajo la férula de reyes extranjeros. Por ello adoptaron armas y técnicas de otras naciones, como el carro de guerra. Y eso también influyó en las relaciones entre el poder y los súbditos, que pasaron a llamar a sus monarcas con el nombre de la mansión que habitan, la gran casa, una palabra que traducida es faraón. Por tanto, en puridad, el Egipto faraónico se inició con el Imperio Nuevo, si bien por extensión todos los soberanos del país han sido llamados faraones, sobre todo por la influencia de los textos del Antiguo Testamento. Y también citar una curiosidad: se produce la primera huelga de la historia. Cerca de Tebas se levantó el pueblo de Dayra al-Madina, un recinto amurallado donde residían todos los trabajadores que se empleaban en cavar las tumbas reales (y no todos eran esclavos). Durante el reinado de Ramsés III (1198-1166 a.C.), los obreros y artesanos dejaron el pico en casa, en protesta por la corrupción de la administración y el retraso en la percepción de los jornales. Tras una semana de incidentes, se les abonaron los atrasos y volvieron al tajo.

La publicidad y la propaganda son armas de la política occidental, pero fueron usadas con enorme habilidad por este hombre que llegó del Este, y que amenazó y socavó definitivamente los cimientos del Imperio romano, afectados ya de una galopante aluminosis. No fu él quien puso punto y final a la historia de Roma, pero sí quien inició la redacción del último párrafo de su biografía, protagonizada por unos mediocres emperadores. Los eruditos modernos discrepan de la leyenda de Atila, que si bien es cierto que fue un caudillo sin escrúpulos a la hora de la batalla, también fue un dirigente perspicaz, un político inteligente y un líder que, lejos de la sevicia y zafiedad que le atribuyen numerosos cronistas, amaba la cultura y detestaba los excesos.

El historiador godo del siglo VI Jordanes escribió que el cuerpo del príncipe fue encontrado sin ninguna señal de heridas. Sus hombres colocaron sus restos mortales en medio de la llanura, mientras galopaban alrededor suyo para alegrar su corazón. Los guerreros cantaron un himno en el que se ensalzaba a Atila, hijo de Munzuk, señor de los pueblos más heroicos. Sus seguidores se cortaron el pelo y se causaron heridas en el rostro, para que el caudillo no fuera llorado por las mujeres, sino por la sangre de los valientes. Su cadáver fue depositado en un ataúd de oro, introducido luego en uno de plata y por último en un tercero de hierro; símbolo de que el caudillo había cobrado tributos de dos imperios (el romano de Occidente y Oriente; el oro y la plata) y que los había conseguido por la fuerza de las armas (el hierro). Finalmente, para que nadie pudiera saber dónde descansaba eternamente, se ejecutó a quienes lo sepultaron.

En realidad los historiadores actuales saben que Atila no era un cenutrio, sino un hombre inteligente, culto y no carente de refinamiento, que utilizaba su mala fama como un arma psicológica, pues usaba el terror para evitar batallas y propiciar rendiciones o acuerdos antes de la pelea, con el consiguiente ahorro de vidas humanas en sus ejércitos (los de los rivales a fuerza de ser sinceros, le importaban poco).

El Emir de África del Norte, Musa ben Nusayr, se dio cuenta de las posibilidades que tenía la tierra de más allá del Estrecho y la posible poca resistencia que encontraría, y escribió una carta al califa de Damasco, en la que elogia la “belleza del al-Andalus, sus méritos, sus riquezas, la variedad de sus regiones, la abundancia de sus cosechas y la dulzura de sus aguas” y solicitaba permiso para iniciar la invasión. El líder máximo de los musulmanes aconsejó enviar primero un pelotón para explorar y así se destacó una primera fuerza de quinientos hombres que desembarcaron cerca de Tarifa, comandados por Tariq, y que exploraron el terreno, saquearon lo que pudieron y luego volvieron a casa sin ser demasiado importunados. En el año 711, lo que llegó ya fue un primer cuerpo expedicionario, que desembarcó en Algeciras (según algunas fuentes, el 28 de abril), que se hizo fuerte en Gibraltar (que quiere decir “la roca de Tariq”) y aguardó el momento de enfrentarse a los godos.

Lo importante de un viaje no es simplemente ir, sino volver y contarlo para que otros puedan aprovechar las experiencias de los pioneros. […] Y ésta es la trascendencia de Marco Polo: antes de él, la ruta entre Occidente y Oriente era un abismo; tras su Libro de las maravillas, una autopista señalizada.

Farsante o sincero, fabulador o notario de lo que vio, Marco Polo dejó su huella en la historia. Su libro influyó en las nociones geográficas de su tiempo, como en el Atlas Catalán editado en 1675. Dos siglos después de su muerte, el relato de Marco Polo era aún la mejor herramienta disponible para el conocimiento de China y los países de los que habló. Un lector compulsivo de su texto fue otro viajero trascendental, Cristóbal Colón, e incluso se asegura que parte delos cálculos erróneos que le llevaron a América en lugar de a Catay obedecieron a seguir las instrucciones del veneciano. Hoy en día es difícil encontrar a alguien que no sepa quién es Marco Polo y es tan fuerte su magnetismo que ha eclipsado a todos aquellos que emprendieron su ruta antes que él, incluso a su padre Nicolás y su tío Mateo, a los que sólo menciona para citar su leyenda. Y acaso ya no importe si a la postre estuvo en China o hizo todo lo que cuenta, porque el mérito no es ser el primero, sino contarlo. La historia también es propaganda. Los que caminaron por la misma senda antes no se preocuparon mucho de testimoniar sus andanzas y no sirvieron a los que posteriormente se beneficiaron de la experiencia, aunque fuera fingida o exagerada, del inmortal mercader veneciano. En este sentido, las peripecias de Marco Polo y la de Colón son paralelas. El viajero abrió a Occidente las puertas de Oriente; el almirante descubrió a los europeos que existía otro continente que ya había sido hollado, pero que nadie hasta entonces le había importado. La vida está llena de personas que fueron precursores en su tiempo y en su trabajo, pero de los que no se acuerda nadie, porque lo que cuenta no siempre es hacer o cómo lo haces, sino que se sepa lo que has hecho o lo que tú presumes de haber realizado.

Voltaire, en su Diccionario filosófico de 1764 se ocupa del asunto, y describe que “estos vampiros eran muertos que salían por la noche de sus cementerios para venir a chipar la sangre de los vivos, ya fuese del cuello o del vientre, después de lo cual iban a meterse de nuevo en sus tumbas. Los vivos succionados adelgazaban, palidecían, caían consumidos y los muertos chupadores engordaban, tomaban color rojo, estaban verdaderamente apetitosos. Era en Polonia, en Hungría, en Silesia, en Moravia, en Austria, en Lorena, donde los muertos comían tan bien. No se oí hablar de vampiros en Londres ni en París. Reconozco que en estas dos ciudades hubo agiotistas que chuparon en pleno día la sangre del pueblo, pero éstos no estaban muertos aunque sí corrompidos. Estos verdaderos chupadores no residían en los cementerios, sino en palacios muy agradables.”

Mientras tuvo poder, Vlad democratizó la crueldad, pues no distinguió entre nobles y plebeyos a la hora de difundir el terror, la principal arma en que sustentó su dominio. Su principal recurso era empalar gente. Por eso su país lo bautizó como Tepes, el Empalador. En su haber se cuentan 100 000 ejecuciones; un porcentaje tremendo si se tiene en cuenta que el país contaba con medio millón de habitantes. Prácticamente dos ciudades enteras sufrieron esta suerte: Brasow (30 000 víctimas) y Sibiu (10 000). Aquellos boyardos que eran un estado dentro del Estado también probaron su medicina. Invitó a trescientos a un banquete y tras una comida opípara, y una bebida aún más abundante, los detuvo y los convirtió en un bosque de cuerpos y estacas. Cuando los turcos llegaron a las puertas de Tirgoviste (la capital de Valaquia), encontraron a todos los ciudadanos de este origen y a todos los que se enfrentaron a Vlad en esta situación. Pero no sólo se prodigó en la guerra (tras la batalla, llenaba cestos con las narices y las lenguas de los enemigos fallecidos), su sevicia era cotidiana. A un emisario que no se descubrió ante él, le clavo el sombrero a la cabeza. Tampoco entendía de etnias o razas. Trató a los gitanos igual que a príncipes: reunió a una de sus comunidades, asó vivos a dos de sus miembros y al resto les dio a escoger entre la parrilla o el ejército.

Lo importante de los viajes no solamente es ir, sino que lo trascendente es volver y contarlo.

[Colón] también trajo una novedad que con los años hizo furor y creó una moda, pero que ahora le costaría un proceso contra la salud pública. Estamos hablando de una planta que consumían los nativos de esas tierras y que se conoce como tabaco.

La peripecia de Colón contiene dos paradojas. La primera, que el almirante no se bajó nunca del burro y murió plenamente convencido de que había llegado a Asia, no de que había topado con otro continente. Y, la segunda, que casi parece una burla del destino, es que este nuevo mundo no lleva su nombre, sino el de otro navegante, también trascendente: Américo Vespucio. Nacido en Florencia en 1454 y fallecido en Sevilla en 1512, era miembro de una influyente familia de esta república italiana y dedicó sus mayores esfuerzos a encontrar un paso marítimo con el que acortar la circunvalación de las tierras recién halladas. No sabemos exactamente cuántos viajes hizo y tenemos que guiarnos por las cartas que él mismo escribió, donde habla de cuatro. Recorrió la nueva costa desde el actual México hasta la Patagonia sin hallar el anhelado estrecho. ¿Por qué, entonces, hablamos de un continente llamado América, si no fue de hecho un triunfador? Pues porque en una de estas misivas hablaba de un nuevo mundo, y en 1507 un cartógrafo alemán llamado Martin Waldseemüller publicó un adaptación del atlas de Ptolomeo, acompañado de un mapa y un globo terráqueo donde el nuevo continente se le daba el nombre de América; decisión que provocó no pocas discrepancias por parte de quienes menospreciaban, no sin parte de razón, el papel del florentino en el descubrimiento. Pero lo cierto es que él se quedó con todo un continente y Cristóbal Colón sólo con un país: Colombia.

La falsificación de obras de arte ha contado con entusiastas tramposos, que finalmente, en el colmo, han llegado a realizar exposiciones con sus manipulaciones. Ahí está Elmyr de Hory, nacido en el seno de una acaudalada familia húngara en 1906 y que tuvo una vida aventurera. Residió en París y fue detenido por los nazis. Consiguió huir de forma sensacional: vio una puerta abierta y se marchó disimulando, aprovechando un descuido.

En toda la obra de Conan Doyle no aparece jamás la frase “elemental, querido Watson”; sólo hay una expresión parecida en un párrafo de El perro de los Baskerville. Como todo un buen mito, se ha ido adornando con el tiempo. Tampoco su famoso sobrero figura en los relatos, es un adorno del dibujante del Strand. Y la pipa también es añadida, la usó por primera vez un actor teatral en 1920.

Thomas Midgley, un ejemplo de negación de la evidencia. A este ingeniero su oficio se le quedó pequeño y le dio por innovar y profundizar en las aplicaciones industriales de la química, de forma que halló que un compuesto llamado tetraetilo de plomo reducía que parte de la gasolina de los motores de combustión interna explosionarara a destiempo, cosa que hizo público en 1921, cuando trabajaba para la General Motors. El plomo es un neurotóxico, que entonces tenía numerosas aplicaciones y que era muy barato. Y también muy peligroso. Tres grandes empresas de Estados Unidos comenzaron a emplear el tetraetilo en los carburantes, a pesar de que un número significativo de los trabajadores que lo manipulaban enfermaran. Entre ellos, estaba el mismo inventor, que tuvo que tomarse unas largas vacaciones en 1924 para reponerse, cosa que mantuvo oculta. Pero ni así se bajó del burro, como tampoco para defender las bondades de otro de sus hallazgos, los clorofluorocarbonos (para los amigos CFC). Este gas resultó muy útil para una amplia variedad de aparatos, desde los aires condicionados hasta los aerosoles. Pero la nueva portación de Middley también resultó muy dañina, porque perjudicaba seriamente al equilibrio atmosférico. Thomas Midgley tuvo una muerte absurda, propiciada por uno de sus inventos. Tras quedarse paralítico a los 51 años por causa de la polio, ideó un sistema que, mediante poleas motorizadas, le ayudaba a levantarse de la cama. En 1944, se enredó en las cuerdas de su artilugio y se estranguló él solo. Murió a los 55 años, convencido de que era una persona que había contribuido a mejorar el mundo y que el CFC era un gran descubrimiento. La eliminación de los CFC por su influencia en el calentamiento de la Tierra n ose ha conseguido totalmente, a pesar de las demostraciones meridianas en este sentido, pero los intereses industriales aún pueden enfrentarse a los del ser humano. Y eso de que dos químicos, Sherwood Roland y Mario Molina, demostraron fehacientemente que los CFC eran causantes del agujero de la capa de ozono, trabajo que les valió el premio Nobel de su especialidad en 1995. Pero el fracaso de la inteligencia al que lude Marina parece difícil de rebatir. Tal vez por eso, Rowland –que fue muy criticado por su apocalíptico mensaje- explicó que cuando se avalaron sus estudios nunca gritó eureka, se fue a casa y cuando su esposa le preguntó cómo iban las cosas, respondió; “el trabajo va muy bien: parece que efectivamente se acaba el mundo”.

Desde Chile se coordinó el avieso “Plan Cóndor”, que consistió en la coordinación de los dictadores del Cono Sur para perseguir a sus enemigos, en una suerte de mercado común del terror de Estado, donde no se estaba seguro en ningún lugar del continente.

Pinochet protagonizó un proceso judicial sin parangón al ser detenido por solicitud de Garzón en Inglaterra. Un debate seguido en todo el mundo concedió la extradición del déspota a España, pero finalmente fue enviado a Chile por motivos de salud. El general salió de Londres en silla de ruedas, pero su país obró el milagro, pues al pisar Santiago se levantó y andó como un Lázaro contemporáneo.

En agosto de 1944 se celebró una reunión en la que estuvieron los líderes económicos y Martin Bormann (uno de los allegados al Fhürer), Wilhem Canaris (jefe de inteligencia) y Albert Sperr (ministro) para poner a salvo todo aquello que se pudiera, y uno de los enclaves era América del sur. ¿Puede extrañar, pues, que tantos nazis fueran descubiertos por aquellos parajes? Hagamos una sucinta relación. Una de las vías de escape hacía el otro lado del Atlántico fue España. En Galicia funcionó una red llamada La Araña, que ponía a los evadidos fuera del alcance de los perseguidores. Por el oeste español se fue Josef Mengele, el siniestro médico que buscaba una raza perfecta. Llegó a Argentina, donde incluso se entrevistó con el presidente del país, Juan Domingo Perón. Acosado por los que querían que respondiera de sus pecados, se ocultó luego en Paraguay para terminar sus días en 1979, ahogado en una playa brasileña. Argentina fue el refugio de numerosos nazis, que contaron con la aquiescencia del peronismo para instalarse allí. Investigaciones periodísticas destaparon que desde allí se enviaron a España siete mil quinientos pasaportes en blanco, para que los alemanes pudieran llegar a su tierra. De eso se aprovechó Walter Kutschmann, un oficial de las SS culpable de asesinatos en los campos de concentración, en especial del fusilamiento de un grupo de profesores universitarios polacos. Entre 1945 y 1947 vivió en Vigo y se dice que se camufló bajo los hábitos de un monje carmelita. Con el nombre de Pedro Ricardo Olmo se instaló en la ciudad Argentina de Olivos, donde junto con su esposa se unió a una sociedad protectora de animales. Él, en concreto, se ocupó de la eliminación de perros vagabundos, y lo hizo de una forma que conocía bien: los metía en cámaras de gas. Fue descubierto por Simon Wiesenthal en 1975. Permaneció huido hasta 1985 y un año después murió de un infarto mientras se discutía su extradición Otro tipo con similitudes era Rauff. También se llamaba Walter y también se había dedicado a las cámaras de gas (perfeccionándolas y convirtiéndolas en móviles, instaladas en camiones, lo que permití una mayor eficiencia en el exterminio, como pudieron comprobar en sus propias carnes doscientas mil víctimas. Se instaló en Chile y murió en 1984. Otros casos emblemáticos fueron Adolf Eichmann, uno de los padres de “la solución final”, capturado por el Mossad en Buenos Aires en 1960, llevado a Israel y ejecutado allí; Erick Priekbe, responsable de la masacre de las Fosas Ardeantinas, en Roma, donde fusiló a 335 civiles en represalia por una acción de la resistencia, detenido en Bariloche, deportado a Italia y condenado a cadena perpetua; o Klaus Barbie, conocido como “El Carnicero de Lyon”, que se escondió en La Paz, Bolivia, donde fue descubierto por dos cazanazis en 1983. Extraditado a Francia, se le impuso cadena perpetua en 1987. En 1991 murió de cáncer en prisión.

Son como las capas de una cebolla, cuanto más quitas, más ganas tienes de llorar.

El silencio no deja de ser una adornada fórmula de falsificar la historia. Actualmente son muchos los historiadores que opinan que los hechos no son nunca blanco o negro y que la historia es un proceso social que debe ser continuamente revisado.

Nunca dejes que la realidad te destruya una buena noticia.

Los periodistas no deben suplir a los jueces, fiscales, policías o políticos, pero sí están obligados a mantenerse vigilantes ante los posibles excesos o errores, y difundirlos por la condición inherente e irrenunciable del oficio, del mismo modo que el médico tiene el deber de curar enfermos por muy mal que le caigan.

La corrupción del lenguaje implica la gangrena de las ideas. Sí, en los discursos políticos abundan términos, recogidos y aceptados por los medios de comunicación, como ingeniería financiera o “contabilidad creativa” (en lugar de, simplemente, estafa o robo), “daños colaterales” (para justificar la muerte de civiles en conflictos), “guerra preventiva” (para argumentar acciones militares sin razón) o “asesinato selectivo” (que parece menos grave que atentado). En países que no están e guerra se habla de procesos de paz, grupos totalitarios que usan los explosivos y tiros en la nuca emiten comunicados aludiendo a la democratización de la sociedad (entendiendo eso como el conjunto de lo que piensan lo mismo) y grupos que dicen tener en su norte a Dios le metan para disculpar que vuelan vagones de metro o derriban rascacielos llenos de gente que no saben ni quiénes son. Un último ejemplo, citado por José Antonio Marina en l inteligencia fracasada: llamamos patriotismo al sentimiento que uno siente hacia su propio país, pero podemos llamar peyorativamente “nacionalismo” al patriotismo que otra gente siente por el suyo.

El mundo está siempre en peligro de ser infectado por la mentira y más cuando las palabras se trivializan, y más en sociedades democráticas. Ahora bien, no podemos perder de vista una cosa: por mucho que nos enfademos, por mucho que nos critiquemos, nunca las sociedades occidentales habían sido más prósperas y más justas. Nunca Europa había progresado tanto en todos los sentidos como tras la derrota del nazismo. Nunca España había sido como ahora, treinta y un años después de la muerte de Franco, tan rica y boyante como en democracia. Hay que recordarlo cuando hay quien se apunta a rememorar la bondad de situaciones pretéritas: se trata de mejorar el sistema y profundizar en él, no de cargárselo. En la democracia hay políticos corruptos, pero hay muchas posibilidades de saberlo y denunciarlo, aunque se vayan de rositas. En la unión Soviética, en la España franquista, en la Argentina de los militares, en Cuba, en rabia Saudí o en Corea del Norte, no. El New York Times o el Washington Post han publicado reportajes falsos y se han equivocado, pero lo han reconocido, lo han dicho y han modificado posturas.

Lo peor de los pecados no es que existan, e ignorarlos o desconocerlos.

Aligere su equipaje

Max Lucado

Aligere su equipaje

Aligere su equipaje

¿Quién no ha sentido descontento, cansancio o está lleno de preocupaciones? ¿En algún momento quién no se ha quedado sin esperanza, sin vergüenza, desilusionado y con dudas? ¿O ha estado lleno de culpa, de tristeza y de temor a la soledad o a la muerte? Pues bien, Max Lucado nos guía a un análisis del conocido Salmo 23 para encontrar respuestas a todas esas sensaciones (y otras más) que significan una carga en nuestras vidas. El consejo es fácil: aligere su carga, tiene a Alguien a su lado. Lo difícil es creerlo. Calificación de 10.

En algún punto entre el primer paso al salir de la cama y el último al salir de casa, tomó algún equipaje. Caminó hasta la estera del equipaje y tomó su carga. ¿No recuerda haberlo hecho? Es porque lo hizo sin pensar; automáticamente. No recuerda haber visto una cinta transportadora. Es porque no es la del aeropuerto; esta otra está en la mente. Las valijas que llevamos no son de cuero; están hechas de cargas. La maleta de la culpa. Llevas un talego de descontento en un hombro y una bolsa de mano llena de penas en el otro. Agréguese a esto una mochila de dudas, un saco de dormir de soledad y un baúl de temores. Pronto estará llevando más cargas que un maletero de aeropuerto. No es extraño que al final del día esté tan cansado. Arrastrar equipaje es agotador.

«Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros» ( 1 Pedro 5.7 ).

Los israelitas consideraban el nombre demasiado santo para ser pronunciado por labios humanos. Cuando necesitaban decir Jehová, sustituían la palabra por Adonai , que significa Señor. Si era necesario escribir el nombre, los escribas se bañaban antes de escribirlo, y luego destruían la pluma.

¿No ha tenido demasiados cambios en su vida? Las relaciones cambian. La salud cambia. El tiempo cambia. Pero el Jehová que gobierna la tierra hoy es el mismo que la gobernaba anoche. Las mismas convicciones. El mismo ánimo. El mismo amor. Él nunca cambia.

Los consejeros pueden consolarle en la tormenta, pero usted necesita un Dios que pueda calmar la tormenta. Los amigos pueden sostenerle la mano en el lecho de muerte, pero usted necesita un Jehová que haya vencido al sepulcro. Los filósofos pueden discutir el significado de la vida, pero usted necesita un Señor que declare el significado de la vida. Necesita a Jehová.

Todo lo que necesitaba era pedir perdón, pero me puse a discutir. Todo lo que necesitaba era oír, pero tuve que abrir la bocaza. Todo lo que necesitaba era ser paciente, pero tuve que tomar el control. Todo lo que tenía que hacer era dejárselo a Dios, pero traté de arreglarlo por mí mismo.

Los humanos queremos hacer las cosas a nuestra manera. Olvidamos la vía sencilla. Olvidamos el camino común. Olvidamos el mejor método. Olvidamos el camino de Dios. Queremos hacer las cosas a nuestra manera. Y según la Biblia ese es exactamente nuestro problema. «Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; cada cual se apartó por su camino» ( Isaías 53.6 ).

¿A qué se debe que quienes más necesitan un pastor lo resisten tanto?

Lo que tiene no es suyo. Pregúntele a cualquier médico forense. Pregúntele a cualquier embalsamador. Pregúntele a cualquier director de una funeraria. Nadie se lleva nada consigo.

¿Y sabes algo más acerca de todas esas cosas? No son usted. Lo que usted es nada tiene que ver con la ropa que usa ni con el coche que conduce. Jesús dijo: «La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee» ( Lucas 12.15 ). El cielo no lo conoce como el tipo del traje hermoso ni como la mujer de la casa grande ni el muchacho de la bicicleta nueva. El cielo conoce su corazón. «Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón» ( 1 Samuel 16.7 ). Cuando Dios piensa en usted, se fija en su compasión, su devoción, su ternura o ligereza de mente, pero no en sus cosas.

Si se define por las cosas que tiene, se sentirá bien cuando tiene mucho y mal cuando tiene poco.

¿Espera que un cambio de circunstancias traerá un cambio en su actitud? Si es así, usted está en prisión, y necesita aprender un secreto para aligerar su equipaje. Lo que tiene en su Pastor es mayor que lo que no tiene en la vida. Permítame entrometerme por un momento. ¿Qué cosa específicamente se interpone entre usted y su gozo? ¿Cómo llenaría la línea siguiente?: «Seré feliz cuando __________________». Cuando sane. Cuando ascienda. Cuando me case. Cuando esté solo. Cuando sea rico. ¿Cómo podría terminar esta oración? Con su respuesta bien en mente, responda esto. ¿Si su barco nunca llega, si su sueño nunca se hace realidad, si su situación nunca cambia, podría ser feliz? Si dice que no, está durmiendo en la fría mazmorra del descontento. Está preso. Y necesita saber lo que tiene en su Pastor. Tiene un Dios que lo escucha, el poder del amor que lo respalda, el Espíritu Santo que vive en usted, y todo el cielo por delante. Si tiene al Pastor, tiene la gracia a su favor en todo pecado, dirección para cada decisión, una luz para cada rincón y un áncora para cada tormenta. Tiene todo lo que necesita.

¿Qué ganará usted con el contentamiento? Puede ganar su matrimonio. Puede ganar horas preciosas con sus hijos. Puede ganar respeto por sí mismo. Puede ganar gozo. Puede ganar la fe para decir: «Jehová es mi pastor; nada me faltará».

Vemos las olas en lugar de al Salvador que camina sobre ellas. Vemos nuestras míseras provisiones y no vemos a Aquel que puede alimentar a cinco mil hambrientos. Nos quedamos con los oscuros viernes de la crucifixión y nos perdemos los brillantes domingos de resurrección.

De las diez declaraciones grabadas en las tablas de piedra, ¿cuál ocupa más espacio? ¿El adulterio? ¿El homicidio? ¿El robo? Uno tiende a pensar así. Cada uno de ellos merece que se le dé espacio. Pero es curioso: estos mandamientos son un tributo a la brevedad. Dios necesitó sólo tres palabras en castellano para condenar el adulterio y sólo dos para denunciar el robo y el homicidio. Pero cuando se llegó al tema del reposo, no bastó una oración. «Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó» ( Éxodo 20.8–11 ).

Los pastos verdes no eran el paisaje natural de Judea. Las colinas de Belén donde David cuidaba su rebaño no eran fértiles ni verdes. Aún en la actualidad son casi desérticas. Los pastos verdes de Judea se deben al trabajo de algunos pastores. Han limpiado el terreno áspero y rocoso. Han quitado los tocones y las han quemado junto con la maleza. Riego, cultivo. Ese es el trabajo de un pastor. Por eso cuando David dice «en lugares de delicados pastos me hará descansar», en realidad dice: «Mi pastor me hace descansar en su obra terminada». Con sus manos horadadas, Jesús creó una pradera para el alma. Arrancó los espinosos arbustos de la condenación. Arrancó los enormes peñascos del pecado. En su lugar puso simiente de gracia y cavó lagunas de misericordia. Y nos invita a reposar allí. ¿Puede imaginarse la satisfacción en el corazón del pastor cuando, acabado el trabajo, ve a sus ovejas descansando en lugares de delicados pastos? ¿Puede imaginar la satisfacción en el corazón de Dios cuando hacemos lo mismo? Sus pastos son su don para nosotros. No son pastos que hemos cultivado. Tampoco son pastos que merecemos. Son un don de Dios. «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios» ( Efesios 2.8 ).

La ansiedad divide nuestra energía entre las prioridades de hoy y los problemas de mañana. Parte de nuestra mente está en el ya; el resto está en el todavía no. El resultado es una vida con la mente dividida. Ese no es el único resultado. La preocupación no es una enfermedad, pero causa enfermedades.

«No sé qué haré si mi esposo muere». Lo sabrás en el momento oportuno. «Cuando mis hijos dejen la casa, no creo que pueda soportarlo». No será fácil, pero la fortaleza llegará en el momento oportuno.

Enfrente los problemas de hoy con la energía de hoy. No se fije en los problemas de mañana hasta mañana. Aun no tiene las fuerzas de mañana. Ya tiene suficiente para el día de hoy.

Nuestro claro deber no es ver lo que apenas se ve en la distancia, sino hacer lo que tenemos al alcance de la mano.

Anoche estaba preocupado en mi sueño. Soñé que se me diagnosticaba la misma enfermedad degenerativa de los músculos que le quitó la vida a mi padre. Desperté del sueño y, en medio de la noche, comencé a preocuparme. Entonces vinieron a mi mente las palabras de Jesús: «No os afanéis por el día de mañana». Y definitivamente, decidí no hacerlo. Arrojé ese pesado saco. Después de todo, ¿por qué permitir que los problemas imaginarios del mañana nos roben el reposo nocturno? ¿Puedo evitar la enfermedad si permanezco despierto? ¿Retardaré la aflicción pensando al respecto? No, por supuesto. Así que hice la cosa más espiritual que pude haber hecho. Me volví a dormir.

El Señor nos promete una lámpara a nuestros pies, no una bola de cristal para mirar el futuro. No tenemos que saber lo que ocurrirá mañana. Basta saber que Él nos guía y que vamos a «alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro» ( Hebreos 4.16 ).

«Yo estoy con vosotros, todos los días, hasta el fin del mundo» ( Mateo 28.20 ). Necesitamos ese recordatorio. Todos lo necesitamos. Porque todos necesitamos esperanza.

La humildad es una virtud tan escurridiza. Una vez que uno piensa que la tiene, ya no está, o no debería pensar que la ha alcanzado.

Ser humilde no significa que usted piense que no tiene nada para ofrecer; significa que sabe exactamente lo que puede ofrecer y nada más.

[Adquirí] el hábito de expresarme con palabras de modesta timidez, y dejé de usar expresiones anticipadas que pudieran quedar desmentidas como: con toda seguridad, indudablemente, absolutamente, o cualquiera otra que diese una autoridad positiva a una pura opinión. Más bien digo: Pienso que … Esto lo entiendo así … Creo que este hábito ha sido de gran utilidad para mí».

¿Siente que necesita palabras que lo animen? ¿Necesita atención su autoestima? No es necesario que ande mencionando nombres importantes ni de que se ande luciendo delante de los demás. Sólo necesita detenerse al pie de la cruz y acordarse de esto: El Creador de las estrellas prefirió morir por usted antes que vivir sin usted. Ese es un hecho. Si necesita gloriarse, gloríese en eso.

El ejercicio puede darnos unos pocos latidos más. La medicina puede concedernos algunos respiros más. Pero a la postre, hay un fin. La mejor manera de enfrentar la vida es ser sincero acerca de la muerte.

«En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis» ( Juan 14.2–3 ). Nótese la promesa de Jesús: «Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo». Promete llevarnos al hogar. No delega esa tarea. Puede enviar misioneros que te enseñen, ángeles que te protejan, maestros que te guíen, cantores que te inspiren y médicos que te curen, pero no envía a otro para que te lleve. Esa tarea la reserva para sí mismo. «Vendré otra vez, y os tomaré conmigo». Él es su Pastor personal. Es personalmente responsable de llevarlo al hogar. Dado que Él está presente cuando muere alguna de sus ovejas, podemos decir lo que dijo David: «No temeré mal alguno».

Lo que Dios dijo a Moisés se lo dice a usted: «Mi presencia irá contigo, y te daré descanso» ( Éxodo 33.14 ). Lo que Dios dijo a Jacob se lo dice a usted: «Yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres» ( Génesis 28.15 ). Lo que Dios dijo a Josué se lo dice a usted: «Como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé» ( Jos 1.5 ). Lo que Dios dijo a la nación de Israel se lo dice a usted: «Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo» ( Isaías 43.2 ). El Buen Pastor está con usted. Porque está con usted, puede decir lo que David dijo: «No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento».

Isaías 57.1–2 : «Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo. Entrará en la paz, descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios». La muerte es el método de Dios para sacar del mal a la gente. ¿De qué clase de mal? ¿Una enfermedad extensa? ¿Una adicción? ¿Una tenebrosa ocasión para la rebelión? No sabemos, pero sí sabemos que ninguna persona vive un día más ni un día menos de lo establecido por Dios.

En el plan de Dios, cada vida es suficientemente larga y cada muerte ocurre en el momento oportuno. Aunque usted y yo pudiéramos desear una vida más larga, Dios sabe mejor las cosas. Y, esto es importante, aunque usted y yo quisiéramos una vida más larga para nuestros seres amados, ellos no. Irónicamente, el primero que acepta la decisión de Dios acerca de la muerte es el que muere.

A la muerte no se le resta importancia, ni se pasa por alto. Enfréntela, luche contra ella, cuestiónela o condénela, pero no la niegue. Como dijo su hijo Salomón: Es «tiempo de llorar» ( Eclesiastés 3.4 ). No oiga, pero perdone a quienes lo exhortan a no llorar. Dios le guiará a través, no alrededor, del valle de sombra de muerte.

No mida la altura de la montaña; hable a aquel que la puede mover. En vez de llevar el mundo a sus espaldas, háblele al que sostiene el universo en las suyas. Tener esperanza es mirar hacia adelante.

La soledad no es la ausencia de rostros. Es la ausencia de intimidad. La soledad no proviene de estar solo; proviene de sentirse solo. Sentir como si usted estuviera enfrentando la muerte solo, enfrentando la enfermedad solo, enfrentando el futuro solo. Sea que ocurra en su cama durante la noche o mientras se dirige al hospital, en el silencio de una casa vacía o en medio de un bar muy concurrido, la soledad se presenta cuando uno piensa: Me siento tan solo. ¿Le importa a alguien?

Puede enfrentar la muerte, pero no está solo al enfrentarla; el Señor está con usted. Puede enfrentar el desempleo, pero no está solo al enfrentarlo; el Señor está con usted. Puede enfrentar graves luchas matrimoniales, pero no está solo al enfrentarlas; el Señor está con usted. Puede enfrentar deudas, pero no está solo al enfrentarlas; el Señor está con usted. Subraye estas palabras: No está solo.

Por temor de no caer bien, tomamos drogas. Por temor de no destacarnos, usamos cierta clase de ropa. Por temor de parecer poca cosa, nos endeudamos y compramos una casa. Por temor de pasar inadvertidos, nos vestimos para seducir o para impresionar. Por temor de dormir solos, dormimos con cualquiera. Por temor de no ser amados, buscamos amor en lugares malos. Pero todo eso cambia cuando descubrimos el perfecto amor de Dios.

¿Es Pedro la única persona que ha hecho lo que prometió que no haría jamás? «¡Basta de infidelidades!» «De ahora en adelante voy a poner freno a mi lengua». «No más tratos oscuros. He aprendido la lección». ¡Qué volumen el de nuestra jactancia! ¡Qué quebranto el de nuestra vergüenza! En vez de resistir el coqueteo, lo correspondemos. En vez de desoír el chisme, lo difundimos. En vez de apegarnos a la verdad, la escondemos. El gallo canta, y la convicción de pecado nos taladra, y Pedro halla un compañero en las sombras. Lloramos como Pedro lloró, y hacemos lo que Pedro hizo. Nos vamos a pescar. Volvemos a nuestra vida antigua. Volvemos a nuestras prácticas de antes que conociéramos a Jesús. Hacemos lo que viene en forma natural, en vez de hacer lo que viene en forma espiritual. Y dudamos que Jesús tenga un lugar para tipos como nosotros.

Jesús preparó mesa en la presencia del enemigo. Permitió que Judas viera la cena, pero no le permitió quedarse. No eres bien recibido. Esta mesa es para mis hijos. Puedes tentarlos. Puedes ponerles tropiezos. Pero nunca te sentarás con ellos. Mucho nos ama. Si quedase alguna duda, en el caso de que hubiera algunos «Pedros» que se preguntan si habrá lugar en la mesa para ellos, Jesús les da un tierno recordatorio cuando pasa la copa: «Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados» ( Mateo 26.27–28 ). «Bebed de ella todos ». Los que se sienten indignos, beban. Los que se sienten avergonzados, beban. Los que se sienten confundidos, beban.

Lo que se hace en secreto es mejor no hacerlo.

Podemos seguir el ejemplo del apóstol Pablo. Su meta era ser misionero en España. Sin embargo, en vez de enviar a Pablo a España, Dios lo puso en prisión. Sentado en una cárcel romana, Pablo podría haber tomado la misma decisión que la señorita Haversham, pero no lo hizo. En cambio, dijo: «Mientras esté aquí voy a aprovechar y escribir algunas cartas». Por eso nuestra Biblia tiene las Epístolas a Filemón, a los Filipenses, a los Colosenses y a los Efesios. 1 Nos hay dudas de que Pablo habría hecho una gran obra en España. Pero, ¿sería comparable con la obra de esas cuatro cartas? Usted se ha sentado donde Pablo se sentó. Sé que sí. Usted estaba bien entusiasmado en su camino a España o a la universidad o al matrimonio o a su independencia … pero se presentó el despido o el embarazo o la enfermedad de sus padres. Y terminó encarcelado. Chao, España. Hola, Roma. Adiós ilusiones. Hola desilusión. Hola, tristeza. ¿Cómo se las arregló? Mejor, ¿cómo se las está arreglando? ¿Necesita alguna ayuda? Tengo exactamente lo que necesita. Cinco palabras en el versículo cinco del Salmo 23 : «Unges mi cabeza con aceite».

En el antiguo Israel los pastores usaban el aceite con tres propósitos: repeler los insectos, prevenir los conflictos y curar las heridas.

Muchas de las desilusiones de la vida comienzan como irritaciones. La mayor porción de nuestros problemas no son de proporciones similares al ataque de un león, sino más bien del enjambre de frustraciones y quebrantos del día a día. No nos invitan a la fiesta. No nos incluyen en el equipo. No obtuvimos la beca. El jefe no toma nota de nuestro arduo trabajo. El marido no se da cuenta del traje nuevo de la esposa. El vecino no nota el desorden que tiene en el patio. Uno se siente más irritable, más melancólico, más … bueno, más herido.

Dice: «Unges mi cabeza con aceite». No dice «tus profetas», «tus maestros» ni «tus consejeros». Otros pueden guiarnos a Dios. Otros pueden ayudarnos a entender a Dios. Pero nadie hace la obra de Dios, porque solo Dios puede sanar.

Su copa podría estar baja en dinero o ropa, pero rebosa en misericordia. Podría no tener un estacionamiento de lujo, pero tiene suficiente perdón. «Será amplio en perdonar» ( Isaías 55.7 ). Su copa rebosa en gracia.

La esperanza de Dios entra en nuestro mundo. Sobre el enfermo, Él envía el rayo de curación. Para el afligido, da la promesa de reunión. Para el moribundo, prepara la llama de la resurrección. Al confundido, ofrece la luz de las Escrituras. Dios da esperanza.

Antes que desear lo que otros tienen, ¿no deberíamos preguntarnos si tienen lo que nosotros tenemos? En vez de estar celosos de ellos ¿no es mejor sentir lástima de ellos?

Confíe en su fe y no en sus sentimientos.

La más grande calamidad no es sentirse lejos de su casa cuando lo está, sino sentirse como en su casa cuando no lo está.

¿Qué palabra describe su cuerpo? ¿Mi cuerpo canceroso ? ¿Mi cuerpo artrítico ? ¿Mi cuerpo deformado ? ¿Mi cuerpo limitado ? ¿Mi cuerpo adicto ? ¿Mi cuerpo que engorda permanentemente ? Las palabras pueden ser diferentes, pero el mensaje es el mismo: los cuerpos son débiles. Comenzaron a decaer en el minuto en que comenzamos a respirar. Y, según Dios, es una parte del plan. Cada arruga y cada fastidio es un paso más cerca del último paso, cuando Jesús cambie nuestros cuerpos comunes en cuerpos eternos. No más dolor. No más depresión. No más enfermedad. No más fin. Esta no es nuestra casa permanente. Puede servir por ahora. Pero no hay nada como el momento en que entremos por la puerta de nuestra casa para siempre.

Los hijos de los días

Eduardo Galeano

Los hijos de los días

Los hijos de los días

Un recorrido por todos los días de un año, en el que Galeano nos recuerda, y nos cuenta a su manera, algunas anécdotas que sucedieron en ese día y que forman parte de la historia del mundo. Calificación de 9.5

Insofismable: que no puede engañar, faltar a la verdad, que es verdadero.

Enero 1
Hoy.
Hoy no es el primer día del año para los mayas, los judíos, los árabes, los chinos y otros muchos habitantes de este mundo. La fecha fue inventada por Roma, la Roma imperial, y bendecida por la Roma vaticana, y resulta más bien exagerado decir que la humanidad entera celebra este cruce de la frontera de los años. Pero eso sí, hay que reconocerlo: el tiempo es bastante amable con nosotros, sus fugaces pasajeros, y nos da permiso para creer que hoy puede ser el primero de los días, y para querer que sea alegre como los colores de una verdulería.

Enero 2
Del fuego al fuego.
En este día de 1492 cayó Granada, y con ella cayó la España musulmana. Victoria de la Santa Inquisición: Granada había sido el último reino español donde las mezquitas, las iglesias y las sinagogas podían ser buenas vecinas. En el mismo año comenzó la conquista de América, cuando América era un misterio sin nombre todavía. Y en los años siguientes, en hogueras distantes, el mismo fuego quemó los libros musulmanes, los libros hebreos y los libros indígenas. El fuego era el destino de las palabras que en el Infierno nacían.

Enero 3
La memoria andante.
En el tercer día del año 47 antes de Cristo, ardió la biblioteca más famosa de la antigüedad. Las legiones romanas invadieron Egipto, y durante una de las batallas de Julio César contra el hermano de Cleopatra, el fuego devoró la mayor parte de los miles y miles de rollos de papiro de la Biblioteca de Alejandría. Un par de milenios después, las legiones norteameri-canas invadieron Irak, y durante la cruzada de George W. Bush contra el enemigo que él mismo había inventado se hizo ceniza la mayor parte de los miles y miles de libros de la Biblioteca de Bagdad. En toda la historia de la humanidad, hubo un solo refugio de libros a prueba de guerras y de incendios: la biblioteca andante fue una idea que se le ocurrió al Gran Visir de Persia, Abdul Kassem Ismael, a fines del siglo diez. Hombre prevenido, este incansable viajero llevaba su biblioteca consigo. Cuatrocientos camellos cargaban ciento diecisiete mil libros, en una caravana de dos kilómetros de largo. Los camellos también servían de catálogo de obras: cada grupo de camellos llevaba los títulos que comenzaban con una de las treinta y dos letras del alfabeto persa.

Enero 4
Tierra que llama.
Hoy nació, en 1643, Isaac Newton. Newton nunca tuvo, que se sepa, amantes ni amantas. Murió virgen, tocado por nadie, aterrorizado por la amenaza de contagios y fantasmas. Pero este señor miedoso tuvo el coraje de investigar y revelar el movimiento de los astros, la composición de la luz, la velocidad del sonido, la conducción del calor y la ley de la gravedad, esa irresistible fuerza de atracción de la tierra que nos llama y llamándonos nos recuerda nuestro origen y nuestro destino.

Enero 5
Tierra que dice.
George Carver soñó con Dios. —Pídeme lo que quieras —ofrecía Dios. Carver pidió que le revelara los secretos del maní. —Pregúntale al maní —le dijo Dios.
George, hijo de esclavos, dedicó su vida a la resurrección de las tierras asesinadas por las plantaciones esclavistas.
En su laboratorio, que parecía cocina de alquimista, elaboró centenares de productos derivados del maní y del boniato: aceite, queso, mantequilla, salsas, mayonesa, jabón, colorantes, tintas, melazas, pegamentos, talco…
—Lo dicen las plantas —explicaba—. Ellas lo ofrecen a quien sepa escucharlas.
Cuando murió, en el día de hoy de 1943, tenía más de ochenta años y seguía difundiendo recetas y consejos, y daba clases en una rara universidad, que había sido la primera en aceptar estudiantes negros en Alabama.

Enero 6
Tierra que espera.
En el año 2009, Turquía devolvió la nacionalidad negada a Nazim Hikmet y reconoció, por fin, que era turco su poeta más amado y más odiado. El no pudo enterarse de esta buena noticia: había muerto hacía medio siglo en el exilio, donde había pasado la mayor parte de su vida. Su tierra lo esperaba, pero sus libros estaban prohibidos, y él también. El desterrado quería volver: Todavía me quedan cosas por hacer. Me reuní con las estrellas, pero no pude contarlas. Saqué agua del pozo, pero no pude ofrecerla. Nunca volvió.

Si el Bien no existe, hay que inventarlo.

Pero don Dávalos… A este paso, no va a llegar nunca. Y él aclaró: —Yo no viajo por llegar,; Viajo por ir.

La prohibición es la mejor publicidad

—¡No corran tanto, que va a parecer que estamos huyendo!

Febrero 13
El peligro de jugar.
En el año 2008, Miguel López Rocha, que estaba brincando en las afueras de la ciudad mexicana de Guadalajara, resbaló y cayó al río Santiago. Miguel tenía ocho años de edad. No murió ahogado. Murió envenenado. El río contiene arsénico, ácido sulfhídrico, mercurio, cromo, plomo y furanos, arrojados a sus aguas por Aventis, Bayer, Nestlé, IBM, DuPont, Xerox, United Plastics, Celanese y otras empresas, que en sus países tienen prohibidas esas donaciones.

Febrero 17
El festejo que no fue.
Los peones de los campos de la Patagonia argentina se habían alzado en huelga, contra los salarios cortísimos y las jornadas larguísimas, y el ejército se ocupó de restablecer el orden. Fusilar cansa. En esta noche de 1922, los soldados, exhaustos de tanto matar, fueron al prostíbulo del puerto San Julián, a recibir su merecida recompensa. Pero las cinco mujeres que allí trabajaban les cerraron la puerta en las narices y los corrieron al grito de asesinos, asesinos, fuera de aquí… Osvaldo Bayer ha guardado sus nombres. Ellas se llamaban Consuelo García, Angela Fortunato, Amalia Rodríguez, María Juliache y Maud Foster. Las putas. Las dignas.

Febrero 19
Quizás Horacio Quiroga hubiera contado así su propia muerte:
Hoy me morí. En el año 1937, supe que tenía un cáncer incurable. Y supe que la muerte, que me perseguía desde siempre, me había encontrado. Y enfrenté a la muerte, cara a cara, y le dije: —Esta guerra acabó. Y le dije: —La victoria es tuya. Y le dije: —Pero el cuándo es mío. Y antes de que la muerte me matara, me maté.

Febrero 20
Día de la justicia social.
A fines del siglo diecinueve, Juan Pío Acosta vivía en la frontera uruguaya con Brasil. Su trabajo lo obligaba a ir y venir, de pueblo en pueblo, a través de aquellas soledades. Viajaba en un carro de caballos, junto a ocho pasajeros de primera, segunda y tercera clase. Juan Pío compraba siempre el pasaje de tercera, que era el más barato. Nunca entendió por qué había precios diferentes. Todos viajaban igual, los que pagaban más y los que pagaban menos: apretados unos contra otros, mordiendo polvo, sacudidos por el incesante traqueteo. Nunca entendió por qué, hasta que un mal día de invierno el carro se atascó en el barro. Y entonces el mayoral mandó: —¡Los de primera se quedan arriba! —¡Los de segunda se bajan! —Y los de tercera… ¡a empujar!

Febrero 26
África mía.
A fines del siglo diecinueve, las potencias coloniales europeas se reunieron, en Berlín, para repartirse el África. Fue larga y dura la pelea por el botín colonial, las selvas, los ríos, las montañas, los suelos, los subsuelos, hasta que las nuevas fronteras fueron dibujadas y en el día de hoy de 1885 se firmó, en nombre de Dios Todopoderoso, el Acta General. Los amos europeos tuvieron el buen gusto de no mencionar el oro, los diamantes, el marfil, el petróleo, el caucho, el estaño, el cacao, el café ni el aceite de palma; prohibieron que la esclavitud fuera llamada por su nombre; llamaron sociedades filantrópicas a las empresas que proporcionaban carne humana al mercado mundial; advirtieron que actuaban movidos por el deseo de favorecer el desarrollo del comercio y de la Civilización y, por si hubiera alguna duda, aclararon que actuaban preocupados por aumentar el bienestar moral y material de las poblaciones indígenas. Así Europa inventó el nuevo mapa del África. Ningún africano estuvo, ni de adorno, en esa reunión cumbre.

Marzo 4
El milagro saudí.
En 1938, estalló la gran noticia: la Standard Oil Company había descubierto un mar de petróleo bajo los inmensos arenales de Arabia Saudita. Actualmente, éste es el país que fabrica a los terroristas más famosos y el que más viola los derechos humanos; pero las potencias occidentales, que tanto invocan el peligro árabe para sembrar pánicos o arrojar bombas, se llevan de lo más bien con este reino de cinco mil príncipes. ¿Será porque también es el que más petróleo vende y el que más armas compra?

Marzo 9
El día que México invadió a los Estados Unidos.
En esta madrugada de 1916, Pancho Villa atravesó la frontera, incendió la ciudad de Columbus, mató a algunos soldados, se llevó unos cuantos caballos y municiones y al día siguiente regresó a México, para contar su hazaña. Esta fugaz incursión de los jinetes de Pancho Villa fue la única invasión que los Estados Unidos sufrieron en toda su historia. En cambio, este país ha invadido y sigue invadiendo a casi todo el mundo. Desde 1947, su Ministerio de Guerra se llama Ministerio de Defensa, y su presupuesto de Guerra se llama presupuesto de Defensa. El nombre es un enigma más indescifrable que el misterio de la Santísima Trinidad.

Marzo 12
Más sabe el sueño que la vigilia.
Se vuelve rojo el monte Fuji, el símbolo del Japón. Cubren el cielo las rojas nubes de plutonio, las nubes amarillas de estroncio, las nubes púrpuras de cesio, todas cargadas de cáncer y otros monstruos. Seis centrales nucleares han estallado. La gente, desesperada, huye hacia ninguna parte: —¡Nos han estafado! ¡Nos han mentido! Algunos se arrojan al mar o al vacío, para apresurar el destino. Akira Kurosawa soñó esta pesadilla, y la filmó, veinte años antes de la catástrofe nuclear que a principios de 2011 desencadenó un apocalipsis en su país.

Marzo 20
El mundo al revés.
El 20 de marzo del año 2003, los aviones de Irak bombardearon los Estados Unidos. Tras las bombas, las tropas iraquíes invadieron el territorio norteamericano. Hubo numerosos daños colaterales. Muchos civiles estadounidenses, en su mayoría mujeres y niños, perdieron la vida o fueron mutilados. Se desconoce la cifra exacta, porque la tradición manda contar las víctimas de las tropas invasoras y prohíbe contar las víctimas de la población invadida. La guerra fue inevitable. La seguridad de Irak, y de la humanidad entera, estaba amenazada por las armas de destrucción masiva acumuladas en los arsenales de los Estados Unidos. Ningún fundamento tenían, en cambio, los rumores insidiosos que atribuían a Irak la intención de quedarse con el petróleo de Alaska.

Marzo 23
Por qué masacramos a los indios.
En el año 1982, el general Efraín Ríos Montt volteó a otro general, mediante una certera zancadilla, y se proclamó presidente de Guatemala. Un año y medio después, el presidente, pastor de la Iglesia del Verbo, con sede en California, se atribuyó la victoria en la guerra santa que exterminó cuatrocientas cuarenta comunidades indígenas. Según él, esa hazaña no hubiera sido posible sin la ayuda del Espíritu Santo, que dirigía sus servicios de inteligencia. Otro importante colaborador, su asesor espiritual Francisco Bianchi, explicó a un corresponsal del diario The New York Times: —La guerrilla tiene muchos colaboradores entre los indios. Esos indios son subversivos, ¿verdad? ¿Y cómo acabar con la subversión? Es evidente que hay que matar a esos indios. Y luego se dirá: “Están masacrando inocentes Pero no son inocentes.

Marzo 30
Día del servicio doméstico.
Maruja no tenía edad. De sus años de antes, nada contaba. De sus años de después, nada esperaba. No era linda, ni fea, ni más o menos. Caminaba arrastrando los pies, empuñando el plumero, o la escoba, o el cucharón. Despierta, hundía la cabeza entre los hombros. Dormida, hundía la cabeza entre las rodillas. Cuando le hablaban, miraba el suelo, como quien cuenta hormigas. Había trabajado en casas ajenas desde que tenía memoria. Nunca había salido de la ciudad de Lima. Mucho trajinó, de casa en casa, y en ninguna se hallaba. Por fin, encontró un lugar donde fue tratada como si fuera persona. A los pocos días, se fue. Se estaba encariñando.

Abril 5
Día de la luz.
Ocurrió en África, en Ifé, ciudad sagrada del reino de los yorubas, quizás un día como hoy, o quién sabe cuándo. Un viejo, ya muy enfermo, reunió a sus tres hijos, y les anunció: —Mis cosas más queridas serán de quien pueda llenar completamente esta sala. Y esperó afuera, sentado, mientras caía la noche. Uno de los hijos trajo toda la paja que pudo reunir, pero la sala quedó llena hasta la mitad. Otro trajo toda la arena que pudo juntar, pero la mitad de la sala quedó vacía. El tercer hijo encendió una vela. Y la sala se llenó

Abril 8
El hombre que nació muchas veces.
Hoy murió, en 1973, Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso, más conocido como Pablo Picasso. Había nacido en 1881. Y se ve que le gustó, porque siguió naciendo.

Abril 9
La buena salud.
En el año 2011, por segunda vez la población de Islandia dijo no a las órdenes del Fondo Monetario Internacional. El Fondo y la Unión Europea habían resuelto que los trescientos veinte mil habitantes de Islandia debían hacerse cargo de la bancarrota de los banqueros, y pagar sus deudas internacionales a doce mil euros por cabeza. Esta socialización al revés fue rechazada en dos plebiscitos: —Esa deuda no es nuestra deuda. ¿Por qué vamos a pagarla nosotros? En un mundo enloquecido por la crisis financiera, la pequeña isla perdida en las aguas del norte nos dio, a todos, una saludable lección de sentido común.

Abril 11
Miedos de comunicación.
En el día de hoy del año 2002, un golpe de Estado convirtió al presidente de los empresarios en presidente de Venezuela. Poco le duró la gloria. Un par de días después, los venezolanos, volcados a las calles, restituyeron al presi-dente elegido por sus votos. Las grandes televisoras y las radios de mayor difusión de Venezuela habían celebrado el golpe, pero no se enteraron de que la pueblada había devuelto a Hugo Chávez a su legítimo lugar. Por tratarse de una noticia desagradable, los medios de comunicación no la comunicaron.

Abril 12
La fabricación del culpable.
Un día como hoy del año 33, día más, día menos, Jesús de Nazaret murió en la cruz. Sus jueces lo condenaron por incitación a la idolatría, blasfemias y superstición abominable. Unos siglos después, los indios de las Américas y los herejes de Europa fueron condenados por esos mismos crímenes, exactamente los mismos, y en nombre de Jesús de Nazaret se les aplicó castigo de azote, horca o fuego.

Abril 22
Día de la tierra.
Einstein dijo, alguna vez: —Si las abejas desaparecieran, ¿cuántos años de vida le quedarían a la tierra? ¿Cuatro, cinco? Sin abejas no hay polinización, y sin polinización no hay plantas, ni animales, ni gente. Lo dijo en rueda de amigos. Los amigos se rieron. El no. Y ahora resulta que en el mundo hay cada vez menos abejas. Y hoy, Día de la tierra, vale la pena advertir que eso no ocurre por voluntad divina ni maldición diabólica, sino por el asesinato de los montes nativos y la proliferación de los bosques industriales; por los cultivos de exportación, que prohíben la diversidad de la flora; por los venenos que matan las plagas y de paso matan la vida natural; por los fertilizantes químicos, que fertilizan el dinero y esterilizan el suelo, y por las radiaciones de algunas máquinas que la publicidad impone a la sociedad de consumo.

Abril 23
La fama es puro cuento.
Hoy, Día del libro, no viene mal recordar que la historia de la literatura es una paradoja incesante.
¿Cuál es el episodio más popular de la Biblia? Adán y Eva mordiendo la manzana. En la Biblia, no está.
Platón nunca escribió su famosa frase: Sólo los muertos han visto cómo termina la guerra.
Don Quijote de La Mancha nunca dijo: Ladran, Sancho, señal que cabalgamos.
No fue dicha ni escrita por Voltaire su frase más conocida: No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo.
Georg Friedrich Hegel nunca escribió: Gris es la teoría, y verde el árbol de la vida.
Sherlock Holmes jamás dijo: Elemental, mi querido Watson.
En ninguno de sus libros, ni panfletos, Lenin escribió: El fin justifica los medios.
Bertolt Brecht no fue el autor de su poema más celebrado: Primero se llevaron a los comunistas/ pero a mí no me importó/ porque yo no era comunista…
Jorge Luis Borges no fue el autor de su más difundido poema: Si pudiera vivir nuevamente mi vida/ trataría de cometer más errores…

Abril 24
El peligro de publicar.
En el año 2004, el gobierno de Guatemala quebrantó por una vez la tradición de impunidad del poder, y oficialmente reconoció que Myrna Mack había sido asesinada por orden de la presidencia del país. Myrna había cometido una búsqueda prohibida. A pesar de las amenazas, se había metido en las selvas y las montañas donde deambulaban, exiliados en su propio país, los indígenas que habían sobrevivido a las matanzas militares. Y había recogido sus voces. En 1989, en un congreso de ciencias sociales, un an-tropólogo de los Estados Unidos se había quejado de la presión de las universidades que obligaban a producir continuamente: —En mi país —dijo—, si no publicas estás muerto. Y Myrna dijo: —En mi país, estás muerto si publicas. Ella publicó. La mataron a puñaladas.

Abril 26
Aquí no ha pasado nada.
Ocurrió en Chernobyl, Ucrania, en 1986. Fue la más grave catástrofe nuclear hasta entonces padecida en el mundo entero, pero los pájaros que huyeron y los gusanos que se hundieron bajo tierra fueron los únicos que informaron de la tragedia desde el primer instante. El gobierno soviético dictó orden de silencio. La lluvia radiactiva invadió buena parte de Europa y el gobierno seguía negando o callando. Un cuarto de siglo después, en Fukushima, estallaron varios reactores nucleares y el gobierno japonés también calló o negó las versiones alarmistas. Razón tenía el veterano periodista inglés Claude Cockburn cuando aconsejaba: —No creas nada hasta que sea oficialmente desmentido.

Abril 27
Las vueltas de la vida.
El Partido Conservador gobernaba Nicaragua cuando en este día de 1837 se reconoció a las mujeres el derecho de abortar si su vida corría peligro. Ciento setenta años después, en ese mismo país, los legisladores que decían ser revolucionarios sandinistas prohibieron el aborto en cualquier circunstancia, y así condenaron a las mujeres pobres a la cárcel o al cementerio.

Abril 28
Este inseguro mundo.
Hoy, Día de la seguridad en el trabajo, vale la pena advertir que hoy por hoy no hay nada más inseguro que el trabajo. Cada vez son más y más los trabajadores que despiertan, cada día, preguntando: —¿Cuántos sobraremos ? ¿Quién me comprará? Muchos pierden el trabajo y muchos pierden, trabajando, la vida: cada quince segundos muere un obrero, asesinado por eso que llaman accidentes de trabajo. La inseguridad pública es el tema preferido de los políticos que desatan la histeria colectiva para ganar elecciones. Peligro, peligro, proclaman: en cada esquina acecha un ladrón, un violador, un asesino. Pero esos políticos jamás denuncian que trabajar es peligroso, y es peligroso cruzar la calle, porque cada veinticinco segundos muere un peatón, asesinado por eso que llaman accidente de tránsito; y es peligroso comer, porque quien está a salvo del hambre puede sucumbir envenenado por la comida química; y es peligroso respirar, porque en las ciudades el aire puro es, como el silencio, un artículo de lujo; y también es peligroso nacer, porque cada tres segundos muere un niño que no ha llegado vivo a los cinco años de edad.

Abril 30
Las rondas de la memoria.
Esta tarde del año 1977, se reunieron por primera vez catorce madres de hijos desaparecidos. Desde entonces, buscaron juntas, juntas golpearon las puertas que no se abrían: —Todas por todas —decían. Y decían: —Todos son nuestros hijos. Miles y miles de hijos habían sido devorados por la dictadura militar argentina y más de quinientos niños habían sido repartidos como botín de guerra, y ni una palabra decían los diarios, las radios, ni los canales de televisión. Unos meses después de la primera reunión, tres de aquellas madres, Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Eugenia Ponce, desaparecieron también, como sus hijos, y como ellos fueron torturadas y asesinadas. Pero ya era imparable la ronda de los jueves. Los pañuelos blancos daban vueltas y más vueltas a la Plaza de Mayo, y al mapa del mundo.

Mayo 1
Día de los trabajadores.
Tecnología del vuelo compartido: el primer pato que levanta vuelo abre paso al segundo, que despeja el camino al tercero, y la energía del tercero alza al cuarto, que ayuda al quinto, y el impulso del quinto empuja al sexto, que presta viento al séptimo… Cuando se cansa, el pato que hace punta baja a la cola de la bandada y deja su lugar a otro, que sube al vértice de esa V que los patos dibujan en el aire. Todos se van turnando, atrás y adelante; y ninguno se cree superpato por volar adelante, ni subpato por marchar atrás.

Mayo 3
La deshonra.
A fines de 1979, las tropas soviéticas invadieron Afganistán. Según la explicación oficial, la invasión quería defender al gobierno laico que estaba intentando modernizar el país. Yo fui uno de los miembros del tribunal internacional que en Estocolmo se ocupó del tema, en el año 1981. Nunca olvidaré el momento culminante de aquellas sesiones. Daba su testimonio un alto jefe religioso, representante de los fundamentalistas islámicos, que en aquel entonces eran llamados freedom fighters, guerreros de la libertad, y ahora son terroristas. Aquel anciano tronó: —¡Los comunistas han deshonrado a nuestras hijas! ¡Les han enseñado a leer y a escribir!

Para que veas los mundos del mundo, cambia tus ojos. Para que los pájaros escuchen tu canto, cambia tu garganta.

Mayo 14
La deuda ajena.
En el día de hoy de 1948, nació el estado de Israel. Pocos meses después, ya había más de ochocientos mil palestinos expulsados, y más de quinientas aldeas demolidas. Esas aldeas, donde crecían los olivos, las higueras, los almendros y los árboles frutales, yacen sepultadas bajo las autopistas, los centros comerciales y los parques de diversiones. Son muertas sin nombre. El Comité de Nombres de las nuevas autoridades ha rebautizado el mapa. Ya poca Palestina queda. La implacable devoración del mapa invoca títulos de propiedad, generosamente otorgados por la Biblia, y se justifica por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió. La cacería de judíos fue, siempre, una costumbre europea; pero los palestinos pagan esa deuda ajena.

Mayo 15
Que mañana no sea otro nombre de hoy.
En el año 2011, miles de jóvenes, despojados de sus tasas y sus empleos, ocuparon las plazas y las calles de varias ciudades de España. Y la indignación se difundió. La buena salud resultó más contagiosa que las pestes, y las voces de los indignados atravesaron las fronteras dibujadas en los mapas. Así resonaron en el mundo: Nos dijeron “¡a la puta calle!”, y aquí estamos. Apaga la tele y enciende la calle. La llaman crisis, pero es estafa. No falta dinero: sobran ladrones. Los mercados gobiernan. Yo no los voté. Ellos toman decisiones por nosotros, sin nosotros. Se alquila esclavo económico. Estoy buscando mis derechos. ¿Alguien los ha visto? Si no nos dejan soñar, no los dejaremos dormir.

Mayo 16
Marche al manicomio.
Los meros y otros peces, los delfines, los cisnes, los flamencos, los albatros, los pingüinos, los bisontes, las avestruces, los osos koalas, los orangutanes y otros monos, las mariposas y otros insectos y muchos más parientes nuestros del reino animal tienen relaciones homosexuales, hembra con hembra, macho con macho, por un rato o para siempre. Menos mal que no son personas: se salvaron del manicomio. Hasta el día de hoy del año 1990, la homosexualidad integró la lista de enfermedades mentales de la Organi-zación Mundial de la Salud.

Mayo 19
El profeta Mark.
Mark Twain había anunciado: —Yo llegué con el cometa Halley, en 1835. El cometa volverá en 1910, y yo espero irme con él. Sin duda, el Todopoderoso ha dicho: “He aquí dos anormalidades inexplicables. Han llegado juntas, y juntas se irán”. El cometa visitó la tierra en estos días de 1910. Twain, impaciente, se había ido un mes antes.

Mayo 20
Un raro acto de cordura.
En 1998, Francia dictó la ley que redujo a treinta y cinco horas semanales el horario de trabajo. Trabajar menos, vivir más: Tomás Moro lo había soñado, en su Utopía, pero hubo que esperar cinco siglos para que por fin una nación se atreviera a cometer semejante acto de sentido común. Al fin y al cabo, ¿para qué sirven las máquinas si no es para reducir el tiempo de trabajo y ampliar nuestros espacios de libertad? ¿Por qué el progreso tecnológico tiene que regalarnos desempleo y angustia? Por una vez, al menos, hubo un país que se atrevió a desafiar tanta sinrazón. Pero poco duró la cordura. La ley de las treinta y cinco horas murió a los diez años.

Mayo 21
Día de la diversidad cultural.
En 1906, un pigmeo cazado en la selva del Congo llegó al zoológico del Bronx, en Nueva York. Fue llamado Ota Benga, y fue exhibido al público, en una jaula, junto con un orangután y cuatro chimpancés. Los expertos explicaban al público que este humanoide podía ser el eslabón perdido, y para confirmar esa sospecha lo mostraban jugando con sus hermanos peludos.

Mayo 23
La fabricación del poder.
En 1937 murió John D. Rockefeller, dueño del mundo, rey del petróleo, fundador de la Standard Oil Company. Había vivido casi un siglo. En la autopsia, no se encontró ningún escrúpulo.

Mayo 25
Herejías.
En el año 325, en la ciudad de Nicea, se celebró el primer concilio ecuménico de la cristiandad, convocado por el emperador Constantino. Durante los tres meses que duró el concilio, trescientos obispos aprobaron algunos dogmas necesarios en la lucha contra las herejías, y decidieron que la palabra herejía, del griego haíresis, que significaba elección, pasara a significar error. O sea: comete error quien elige libremente y desobedece a los dueños de la fe.

Mayo 28
Oswiecim.
En el día de hoy del año 2006, el papa Benedicto, sumo pontífice de la Iglesia Católica, paseó entre los jardines de la ciudad que se llama, en lengua polaca, Oswiecim. A cierta altura del paseo, el paisaje cambió. En lengua alemana, la ciudad de Oswiecim se llama Auschwitz. Y en Auschwitz, el Papa habló. Desde la fábrica de muerte más famosa del mundo, preguntó: —Y Dios, ¿dónde estaba? Y nadie le informó que Dios nunca había cambiado de domicilio. Y preguntó: —¿Por qué Dios se quedó callado? Y nadie le aclaró que quien se había quedado callada era la Iglesia, su Iglesia, que en nombre de Dios hablaba.

Junio 2
Los indios son personas.
En 1537, el papa Paulo III dictó la bula Sublimis Deus. La bula salió al choque contra quienes, deseando saciar su codicia, se atreven a afirmar que los indios deben ser dirigidos a nuestra obediencia, como si fueran animales, con el pretexto de que ignoran la fe católica. Y en defensa de los aborígenes del Nuevo Mundo, estableció que son verdaderos hombres, y como verdaderos hombres que son pueden usar, poseer y gozar libre y lícitamente de su libertad y del dominio de sus propiedades y no deben ser reducidos a servidumbre. En América, nadie se enteró.

Junio 5
La naturaleza no es muda.
La realidad pinta naturalezas muertas. Las catástrofes se llaman naturales, como si la naturaleza fuera el verdugo y no la víctima, mientras el clima se vuelve loco de remate y nosotros también. Hoy es el Día del medio ambiente. Un buen día para celebrar la nueva Constitución de Ecuador, que en el año 2008, por primera vez en la historia del mundo, reconoció a la naturaleza como sujeto de derecho. Suena raro esto de que la naturaleza tenga derechos, como si fuera persona. En cambio, suena de lo más normal que las grandes empresas de los Estados Unidos tengan derechos humanos. Y los tienen, por decisión de la Suprema Corte de Justicia, desde 1886. Si la naturaleza fuera banco, ya la habrían salvado.

Junio 10
Y un siglo después.
En estos días del año 2010, se abrió en Buenos Aires el debate sobre el proyecto de legalización del matrimonio homosexual. Sus enemigos lanzaron la guerra de Dios contra las bodas del Infierno, pero el proyecto fue venciendo obstáculos, a lo largo de un camino espinoso, hasta que el 15 de julio Argentina se convirtió en el primer país latinoamericano que reconoció la plena igualdad de todas y de todos en el arcoíris de la diversidad sexual. Fue una derrota de la hipocresía dominante, que invita a vivir obedeciendo y a morir mintiendo, y fue una derrota de la Santa Inquisición, que cambia de nombre pero siempre tiene leña para la hoguera.

Junio 12
La explicación del misterio.
En el año 2010, la guerra contra Afganistán confesó su porqué: el Pentágono reveló que en ese país había yacimientos que valían más de un millón de millones de dólares. Esos yacimientos no contenían talibanes. Contenían oro, cobalto, cobre, hierro y sobre todo litio, imprescindible en los teléfonos celulares y las com-putadoras portátiles.

Junio 13
Daños colaterales.
En estos días del año 2010 se supo que son cada vez más los soldados norteamericanos que se suicidan. Los suicidados están siendo casi tantos como los muertos en combate. Para resolver este problema, el Pentágono ha resuelto multiplicar a sus especialistas en salud mental, que integran el sector más promisorio de las fuerzas armadas. El mundo se está convirtiendo en un inmenso cuartel, y el inmenso cuartel se está convirtiendo en un manicomio del tamaño del mundo. En este manicomio, ¿quiénes son los locos? ¿Los soldados que se matan o las guerras que los mandan matar?

Junio 14
La bandera como disfraz.
En el día de hoy de 1982, la dictadura argentina perdió la guerra. Mansamente se rindieron, sin que se hicieran ni un tajito al afeitarse, los generales que habían jurado dar la vida por la recuperación de las islas Malvinas, usurpadas por el imperio británico. División militar del trabajo: estos heroicos violadores de mujeres atadas, estos valientes torturadores y ladrones de bebés y de todo lo que pudieron robar, se habían ocupado de las arengas patrioteras, mientras mandaban al matadero a los jóvenes reclutas de las provincias más pobres, que en aquellas lejanas islas del sur murieron de bala o de frío.

Junio 15
Una mujer cuenta.
Varios generales argentinos fueron sometidos ajuicio por sus hazañas cometidas en tiempos de la dictadura militar. Silvina Parodi, una estudiante acusada de ser protestona metelíos, fue una de las muchas prisioneras desaparecidas para siempre. Cecilia, su mejor amiga, ofreció testimonio, ante el tribunal, en el año 2008. Contó los suplicios que había sufrido en el cuartel, y dijo que había sido ella quien había dado el nombre de Silvina cuando ya no pudo aguantar más las torturas de cada día y cada noche: —Fui yo. Yo llevé a los verdugos a la casa donde estaba Silvina. Yo la vi salir, a los empujones, a culatazos, a patadas. Yo la escuché gritar. A la salida del tribunal, alguien se acercó y le preguntó, en voz baja: —Y después de eso, ¿cómo hizo usted para seguir viviendo? Y ella contestó, en voz más baja todavía: —¿Y quién le dijo a usted que yo estoy viva ?

Junio 21
Todos somos tú.
En el año 2001, resultó sorprendente el partido de fútbol entre los equipos de Treviso y Génova. Un jugador del Treviso, Akeem Omolade, africano de Nigeria, recibía frecuentes silbidos y rugidos burlones y cantitos racistas en los estadios italianos. Pero en el día de hoy, hubo silencio. Los otros diez jugadores del Treviso jugaron el partido con las caras pintadas de negro.

Junio 26
El reino del miedo.
Hoy es el Día contra la tortura.
Por trágica ironía, la dictadura militar del Uruguay nació al día siguiente, en 1973, y convirtió al país entero en una gran cámara de torturas. Los suplicios servían poco o nada para arrancar información, pero eran muy útiles para sembrar el miedo, y el miedo obligó a los uruguayos a vivir callando o mintiendo. En el exilio, recibí una carta anónima: Es jodido mentir, y es jodido acostumbrarse a mentir. Pero peor que mentir es enseñar a mentir. Yo tengo tres hijos.

Junio 27
Somos todos culpables.
El Directorium Inquisitorium, publicado por la Santa Inquisición en el siglo catorce, difundió las reglas del suplicio, y la más importante mandaba: Se torturará al acusado que vacila en sus respuestas.

Junio 29
El Más Acá.
Dizque dicen que hoy es el Día de san Pedro, y dicen que él tiene las llaves del Cielo. Vaya uno a saber. Fuentes bien informadas aseguran que el Cielo y el Infierno son nada más que dos nombres del mundo, y cada uno de nosotros los lleva adentro.

Julio 1
Un terrorista menos.
En el año 2008, el gobierno de los Estados Unidos decidió borrar a Nelson Mandela de la lista de terroristas peligrosos. Durante sesenta años, el africano más prestigioso del mundo había integrado ese tenebroso catálogo.

Practicó el amor al prójimo (empezando por las prójimas, decía).

Julio 6
Engáñame.
Hoy fue bautizado, en 1810, en Connecticut, un bebé llamado Phineas Barnum. Ya mayorcito, fundó el más famoso de los circos. El circo empezó siendo un museo de rarezas y mons-truosidades, donde acudían las multitudes: se inclinaban ante una esclava ciega, que tenía 161 años y había dado de mamar a George Washington; besaban la mano de Napoleón Bonaparte, que medía 64 centímetros de alto; y comprobaban que estaban bien pegaditos los hermanos siameses Chang y Eng, y que las tres sirenas del circo tenían auténticas colas de pez. Barnum fue el hombre más envidiado por los políticos profesionales de todos los tiempos. El llevó a la práctica, mejor que nadie, su gran descubrimiento: A la gente le encanta que la engañen.

Julio 11
La fabricación de lágrimas.
En 1941, todo Brasil lloraba el primer radioteatro: Crema dental Colgate presenta… “En busca de la felicidad” El drama había sido importado de Cuba y adaptado a la realidad nacional. Los personajes tenían dinero de sobra, pero eran desdichados. Cada vez que estaban a punto de alcanzar la felicidad, el Destino cruel echaba todo a perder. Así pasaron casi tres años, capítulo tras capítulo, y ni las moscas volaban cuando llegaba la hora de la novela. No había radios en algunas aldeas escondidas en el interior de Brasil. Pero siempre había alguien dispuesto a cabalgar unas cuantas leguas, escuchar el capítulo, memorizarlo bien y regresar al galope. Entonces el jinete contaba lo que había oído. Y su relato, mucho más largo que el original, convocaba a una multitud de vecinos ávidos por saborear las últimas desgracias, con ese impagable placer de los pobres cuando pueden sentir lástima por los ricos.

Julio 15
Una ceremonia de exorcismo.
En esta noche de 1950, víspera de la final del campeonato mundial de fútbol, Moacir Barbosa durmió arrullado por los ángeles. Él era el hombre más querido de todo Brasil. Pero al día siguiente, el mejor arquero del mundo pasó a ser un traidor a la patria: Barbosa no había sido capaz de atajar el gol uruguayo que arrebató a Brasil el trofeo mundial. Trece años después, cuando el estadio de Maracaná renovó sus arcos, Barbosa se llevó los tres palos donde aquel gol lo había humillado. Y partió los palos a golpes de hacha, y los quemó hasta hacerlos ceniza. El exorcismo no lo salvó de la maldición.

Julio 16
Mi querido enemigo.
Blanca era la camiseta de Brasil. Y nunca más fue blanca, desde que el Mundial de 1950 demostró que ese color daba desgracia. Doscientas mil estatuas de piedra en el estadio de Maracaná: el partido final había concluido, Uruguay era campeón del mundo, y el público no se movía. En la cancha deambulaban, todavía, algunos jugadores. Los dos mejores, Obdulio y Zizinho, se cruzaron. Se cruzaron, se miraron. Eran muy diferentes. Obdulio, el vencedor, era de hierro. Zizinho, el vencido, estaba hecho de música. Pero también eran muy parecidos: los dos habían jugado lastimados casi todo el campeonato, uno con el tobillo inflamado, el otro con la rodilla hinchada, y a ninguno se le había escuchado una queja. Al fin del partido, no sabían si darse un puñetazo o un abrazo. Años después, le pregunté a Obdulio: —¿Te ves con Zizinho ? —Sí. De vez en cuando. Cerramos los ojos y nos vemos.

Julio 23
Gemelos.
En 1944, en el paraíso turístico de Bretton Woods, se confirmó que estaban en gestación los hermanos gemelos que la humanidad necesitaba. Uno iba a llamarse Fondo Monetario Internacional y el otro, Banco Mundial. Como Rómulo y Remo, los gemelos fueron amamantados por la loba, y en la ciudad de Washington, cerquita de la Casa Blanca, encontraron residencia. Desde entonces, los dos gobiernan a los gobiernos del mundo. En países donde han sido votados por nadie, los gemelos imponen el deber de obediencia como fatalidad del destino: vigilan, amenazan, castigan, toman examen: —¿Te has portado bien ? ¿Has hecho los deberes?

Julio 25
Receta para difundir la peste.
En el siglo catorce, los fanáticos custodios de la fe católica declararon la guerra contra los gatos en las ciudades europeas. Los gatos, animales diabólicos, instrumentos de Satán, fueron crucificados, empalados, desollados vivos o arrojados a las llamas. Entonces las ratas, liberadas de sus peores enemigos, se hicieron dueñas de las ciudades. Y la peste negra, por las ratas trasmitida, mató a treinta millones de europeos.

Julio 26
Llueven gatos.
En la gran isla de Borneo, los gatos comían a las lagartijas, que comían a las cucarachas, y las cucarachas comían a las avispas, que comían a los mosquitos. El DDT no figuraba en el menú. A mediados del siglo veinte, la Organización Mundial de la Salud bombardeó la isla con descargas masivas de DDT, para combatir la malaria, y aniquiló los mosquitos y todo lo demás. Cuando las ratas se enteraron de que también los gatos habían muerto envenenados, invadieron la isla, devoraron los frutos de los campos y propagaron el tifus y otras calamidades. Ante el imprevisto ataque de las ratas, los expertos de la Organización Mundial de la Salud reunieron su comité de crisis y resolvieron enviar gatos en paracaídas. En estos días de 1960, decenas de felinos atravesaron el cielo de Borneo. Los gatos aterrizaron suavemente, ovacionados por los humanos que habían sobrevivido a la ayuda internacional.

Agosto 6
La bomba de Dios.
En 1945, mientras este día nacía, murió Hiroshima. En el estreno mundial de la bomba atómica, la ciudad y su gente se hicieron carbón en un instante. Los pocos sobrevivientes deambulaban, mutilados, sonámbulos, entre las ruinas humeantes. Iban desnudos, y en sus cuerpos las quemaduras habían estampado las ropas que vestían cuando la explosión. En los restos de las paredes, el fogonazo de la bomba atómica había dejado impresas las sombras de lo que hubo: una mujer con los brazos alzados, un hombre, un caballo atado… Tres días después, el presidente Harry Traman habló por radio. Dijo: —Agradecemos a Dios que haya puesto la bomba en nuestras manos, y no en manos de nuestros enemigos; y le rogamos que nos guíe en su uso de acuerdo con sus caminos y sus propósitos.

Agosto 7
Espíame.
En 1876, nació Mata Hari. Suntuosos lechos fueron sus campos de batalla en la primera guerra mundial. Altos jefes militares y políticos de mucho poder sucumbieron al encanto de sus armas, y le confiaron secretos que ella vendía a Francia, Alemania o a quien mejor le pagara. En 1917, fue condenada a muerte. La espía más deseada del mundo lanzó besos de adiós al pelotón de fusilamiento. Ocho de los doce soldados erraron el tiro.

Agosto 8
Maldita América.
Hoy murió, en 1553, el médico y escritor italiano Girolamo Fracastoro. Entre otras enfermedades contagiosas, Fracastoro había investigado la sífilis, y había llegado a la conclusión de que esa enfermedad europea no provenía de los indios de las Américas. En nuestros días, Moacyr Scliar, brasileño, colega de Fracastoro en la ciencia y en las letras, también desmiente el origen de la presunta maldición americana: desde antes de la conquista del Nuevo Mundo ya los franceses llamaban a la sífilis el mal italiano, y los italianos la llamaban el mal francés; los holandeses y los portugueses la llamaban enfermedad española; era enfermedad portuguesa para los japoneses, enfermedad alemana para los polacos y enfermedad polaca para los rusos, y los persas creían que era peste de los turcos.

Agosto 11
Familia.
Según se sabe en el África negra y en la América indígena, tu familia es tu aldea completa, con todos sus vivos y sus muertos. Y tu parentela no termina en los humanos. Tu familia también te habla en la crepitación del fuego, en el rumor del agua que corre, en la respiración del bosque, en las voces del viento, en la furia del trueno, en la lluvia que te besa y en el canterío de los pájaros que saludan tus pasos.

Agosto 12
Atletos y atletas.
En 1928, culminaron las olimpíadas de Amsterdam. Tarzán, alias Johnny Weissmuller, fue campeón de natación, y Uruguay, campeón de fútbol. Y por primera vez la llama olímpica, encendida en una torre, acompañó las jomadas del principio al fin. Pero estos juegos resultaron memorables por otra novedad: por primera vez, participaron mujeres. Nunca, en toda la historia de las olimpíadas, desde Grecia en adelante, se había visto nada igual. En las olimpíadas griegas, las mujeres tenían prohibido competir, y ni siquiera podían asistir a los espectáculos. Y el fundador de las olimpíadas modernas, el Barón de Coubertin, se opuso a la presencia femenina mientras duró su reinado: —Para ellas, la gracia, el hogar y los hijos. Para ellos, la competición deportiva.

Agosto 15
La perla y la corona.
Winston Churchill había anunciado: —Es alarmante y nauseabundo ver a este señor Gandhi, este maligno y fanático subversivo… La verdad es que tarde o temprano tendremos que hacerle frente, a él y a todos los que lo apoyan, y finalmente aplastarlos. De nada vale tratar de calmar al tigre dándole comida de gato. Y no tenemos la menor intención de abandonar la más brillante y preciosa perla de nuestra corona, gloria y poder del Imperio Británico. Pero algunos años después, la perla abandonó la corona. En el día de hoy de 1947, la India conquistó su independencia. El duro camino hacia la libertad se había abierto en 1930, cuando Mahatma Gandhi, escuálido, casi desnudo, llegó a una playa del océano índico. Era la marcha de la sal. Habían sido poquitos cuando la marcha partió, pero una multitud llegó a destino. Y cada uno recogió un puñado de sal y la llevó a la boca, y así cada uno violó la ley británica, que prohibía que los hindúes consumieran la sal de su propio país.

Agosto 16
Las semillas suicidas.
Desde hace unos trescientos sesenta millones de años, las plantas vienen produciendo semillas fecundas, que generan nuevas plantas y nuevas semillas, y nunca han cobrado nada por ese favor que nos hacen. Pero en 1998, fue otorgada a la empresa Delta and Pine la patente que santifica la producción y la venta de semillas estériles, que obligan a comprar nuevas semillas en cada siembra. A mediados de agosto del año 2006, la empresa Monsanto, de sacro nombre, se adueñó de la Delta and Pine, y también de la patente. Así Monsanto consolidó su poder universal: las semillas estériles, llamadas semillas suicidas o semillas Terminator, integran el muy lucrativo negocio que también obliga a comprar herbicidas, pesticidas y otros venenos de la farmacia transgénica. En la Pascua del año 2010, pocos meses después del terremoto, Haití recibió un gran regalo de Monsanto: sesenta mil bolsas de semillas producidas por la industria química. Los campesinos se juntaron para recibir la ofrenda, y quemaron todas las bolsas en una inmensa hoguera.

Agosto 20
La mano de obra celestial.
En la sierra ecuatoriana, se alza la iglesia de Licto. Esta fortaleza de la fe fue reconstruida, con piedras gigantescas, mientras nacía el siglo veinte. Como ya no había esclavitud, o eso decía la ley, indios libres cumplieron la tarea: cargaron las piedras a sus espaldas, desde una cantera lejana, a varias leguas de allí, y unos cuantos dejaron la vida en el camino de quebradas profundéis y senderos angostos. Los curas cotizaban en piedras la salvación de los pe-cadores. Cada bautismo se pagaba con veinte bloques y veinticinco costaba una boda. Quince piedras era el precio de un entierro. Si la familia no las entregaba, el difunto no entraba al cementerio: se lo enterraba en tierra mala, y de ahí marchaba derechito al Infierno.

Agosto 21
La división del trabajo.
En la universidad norteamericana de Stanford se realizó un revelador experimento sobre la relación entre el hombre y su función. Los psicólogos reclutaron algunos estudiantes blancos, de buena educación, buena conducta y buena salud física y mental. El vuelo de una moneda decidió quién sería carcelero y quién sería prisionero en una cárcel ficticia, inventada en los sótanos de la universidad. Los prisioneros, desarmados, eran números sin nombres. Los carceleros, nombres sin números, llevaban cachiporras. Parecía un juego, pero desde el primer día los que hacían el papel de carceleros empezaron a sentirle el gustito. El permiso para ir al baño sólo se otorgaba tras mucho rogar, los presos dormían desnudos en el piso de hormigón, y en celdas de castigo, sin comer ni beber, pagaban la insolencia de hablar en voz alta. Golpes, insultos, humillaciones: poco duró el experimento. No más que una semana. En el día de hoy de 1971, se dio por concluido.

Agosto 28
“Yo tengo un sueño”.
En este día de 1963, ante un inmenso gentío que cubría las calles de Washington, el pastor Martin Luther King soñó en voz alta: —Sueño que algún día mis hijos no serán juzgados por el color de su piel, sueño que algún día toda llanura se elevará y toda montaña encogerá… Por entonces, el FBI dictaminó que King era el negro más peligroso para el futuro de esta nación, y numerosos espías perseguían paso a paso sus días y sus noches. Pero él siguió denunciando la humillación racial y la guerra de Vietnam, que convertía a los negros en carne de cañón, y sin pelos en la lengua decía que su país era el mayor proveedor de violencia en el mundo. En 1968, una bala le partió la cara.

Agosto 29
Hombre de color.
Querido hermano blanco: Cuando yo nací, era negro. Cuando crecí, era negro. Cuando me da el sol, soy negro. Cuando estoy enfermo, soy negro. Cuando muera, seré negro. Y mientras tanto, tú: Cuando naciste, eras rosado. Cuando creciste, fuiste blanco. Cuando te da el sol, eres rojo. Cuando sientes frío, eres azul. Cuando sientes miedo, eres verde. Cuando estás enfermo, eres amarillo. Cuando mueras, serás gris. Entonces, ¿cuál de nosotros dos es un hombre de color? (De Léopold Senghor, poeta de Senegal)

Agosto 30
Día de los desaparecidos.
Desaparecidos: los muertos sin tumba, las tumbas sin nombre. Y también: los bosques nativos, las estrellas en la noche de las ciudades, el aroma de las flores, el sabor de las frutas, las cartas escritas a mano, los viejos cafés donde había tiempo para perder el tiempo, el fútbol de la calle, el derecho a caminar, el derecho a respirar, los empleos seguros, las jubilaciones seguras, las casas sin rejas, las puertas sin cerradura, el sentido comunitario y el sentido común.

Septiembre 8
Día de la alfabetización.
Sergipe, nordeste del Brasil: Paulo Freire inicia una nueva jomada de trabajo con un grupo de campesinos muy pobres, que se están alfabetizando. —¿ Cómo estás, Joáo ? Joáo calla. Estruja su sombrero. Largo silencio, y por fin dice: —No pude dormir. Toda la noche sin pegar los ojos. Más palabras no le salen de la boca, hasta que murmura: —Ayer yo escribí mi nombre por primera vez.

Septiembre 14
La independencia como medicina preventiva.
En la noche de hoy de 1821, unos poquitos caballeros redactaron el Acta de Independencia de Centroamérica, que solemnemente firmaron en la mañana siguiente. El Acta dice, o más bien confiesa, que había que declarar sin demora la independencia, para prevenir las consecuencias que serían terribles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo.

Septiembre 15
¡Adopte un banquerito!
En el año 2008, se fue a pique la Bolsa de Nueva York. Días histéricos, días históricos: los banqueros, que son los más peligrosos asaltantes de bancos, habían desvalijado sus empresas, aunque jamás fueron filmados por las cámaras de vigilancia y ninguna alarma sonó. Y ya no hubo manera de evitar el derrumbe general. El mundo entero se desplomó, y hasta la luna tuvo miedo de perder su trabajo y verse obligada a buscar otro cielo. Los magos de Wall Street, expertos en la venta de castillos en el aire, robaron millones de casas y de empleos, pero sólo un banquero fue a la cárcel. Los demás imploraron a gritos una ayudita por amor de Dios y recibieron, por mérito de sus afanes, la mayor recompensa jamás otorgada en la historia humana. Ese dineral hubiera alcanzado para dar de comer a todos los hambrientos del mundo, con postre incluido, de aquí a la eternidad. A nadie se le ocurrió la idea.

Septiembre 22
Día sin autos.
Los ecologistas y otros irresponsables proponen que por un día, en el día de hoy, los automóviles desaparezcan del mundo. ¿Un día sin autos? ¿Y si el ejemplo se contagia y ese día pasa a ser todos los días? Dios no lo quiera, y el Diablo tampoco. Los hospitales y los cementerios perderían su más numerosa clientela. Las calles se llenarían de ridículos ciclistas y patéticos peatones. Los pulmones ya no podrían respirar el más sabroso de los venenos. Las piernas, que se han olvidado de caminar, tropezarían con cualquier piedrita. El silencio aturdiría los oídos. Las autopistas serían deprimentes desiertos. Las radios, las televisiones, las revistas y los periódicos perderían a sus más generosos anunciantes. Los países petroleros quedarían condenados a la miseria. El maíz y la caña de azúcar, ahora convertidos en comida de autos, regresarían al humilde plato humano.

Septiembre 27
Pompas fúnebres.
Durante las once presidencias de Antonio López de Santa Anna, México perdió la mitad de su territorio y el presidente perdió una pierna. Medio México fue almorzado por el vecino del norte, al cabo de algunas batallas y a cambio de quince millones de dólares, y la pierna, caída en combate, fue enterrada en el día de hoy de 1842, con honores militares, en el cementerio Santa Paula. El presidente, llamado Héroe, Águila, Benemérito, Guerrero Inmortal, Padre de la Patria, Alteza Serenísima, Napoleón del Oeste y César Mexicano, vivía en una mansión de Xalapa, que más bien parecía un palacio de Versalles. El presidente había traído de París todos los muebles y los adornos y los adornitos. En el dormitorio tenía un enorme espejo, curvilíneo, que mejoraba a quien en él se contemplara. Cada mañana, al despertar, se paraba ante el mágico espejo que le devolvía la imagen de un caballero alto y apuesto. Y honesto.

Octubre 8
Los tres.
En 1967, mil setecientos soldados acorralaron al Che Guevara y a sus poquitos guerrilleros en Bolivia, en la Quebrada del Yuro. El Che, prisionero, fue asesinado al día siguiente. En 1919, Emiliano Zapata había sido acribillado en México. En 1934, mataron a Augusto César Sandino en Nicaragua. Los tres tenían la misma edad, estaban por cumplir cuarenta años. Los tres cayeron a balazos, a traición, en emboscada. Los tres, latinoamericanos del siglo veinte, compartieron el mapa y el tiempo. Y los tres fueron castigados por negarse a repetir la historia.

Octubre 10
El Padrino.
Según me contaron mis amigos sicilianos, don Genco Russo, capo dei capi de la mafia, llegó a la cita con una estudiada demora de dos horas y media. En Palermo, en el hotel Solé, lo esperaba Frank Sinatra. Y en este mediodía de 1963, el ídolo de Hollywood rindió pleitesía al monarca de Sicilia: Frank Sinatra se arrodilló ante don Genco y le besó la mano derecha. En el mundo entero, Sinatra era La Voz, pero en la tierra de sus antepasados, más importante que la voz era el silencio. El ajo, símbolo del silencio, es uno de los cuatro alimentos sagrados en la misa de la mesa mañosa: los otros son el pan, símbolo de la unión; la sal, emblema del coraje, y el vino, que es la sangre.

Octubre 12
El Descubrimiento
En 1492, los nativos descubrieron que eran indios, descubrieron que vivían en América, descubrieron que estaban desnudos, descubrieron que existía el pecado, descubrieron que debían obediencia a un rey y a una reina de otro mundo y a un dios de otro cielo,
y que ese dios había inventado la culpa y el vestido y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja.

Octubre 14
Una derrota de la Civilización.
En el año 2002, cerraron sus puertas los ocho restoranes de McDonald’s en Bolivia. Apenas cinco años había durado esta misión civilizadora. Nadie la prohibió. Simplemente ocurrió que los bolivianos le dieron la espalda, o mejor dicho: se negaron a darle la boca. Estos ingratos se negaron a reconocer el gesto de la empresa más exitosa del planeta, que desinteresadamente honraba al país con su presencia. El amor al atraso impidió que Bolivia se pusiera al día con la comida chatarra y los vertiginosos ritmos de la vida moderna. Las empanadas caseras derrotaron al progreso. Los bolivianos siguen comiendo sin apuro, en lentas cere-monias, tozudamente apegados a los antiguos sabores nacidos en el fogón familiar. Se ha ido, para nunca más volver, la empresa que en el mundo entero se dedica a dar felicidad a los niños, a echar a los trabajadores que se sindicalizan y a multiplicar a los gordos

Octubre 20
El profeta Yale.
En 1843, Linus Yale patentó la cerradura más invulnerable de todas, inspirada en un invento egipcio de hacía cuatro mil años. A partir de entonces, Yale aseguró las puertas y los portones de todos los países, y fue el mejor guardián del derecho de propiedad. En nuestros días, las ciudades, enfermas de pánico, son cerraduras gigantescas. Las llaves están en pocas manos.

Octubre 21
Estallaos los unos a los otros.
Allá por el año 630 y pico, un célebre médico y alquimista chino llamado Sun Simiao mezcló nitrato de potasio, salitre, azufre, carbón de leña, miel y arsénico. Estaba buscando el elixir de la vida eterna. Encontró un instrumento de muerte. En 1867, el químico sueco Alfred Nobel patentó la dinamita en su país. En 1876, patentó la gelignita. En 1895, creó el Premio Nobel de la Paz. Como su nombre lo indica, el premio nació destinado a recompensar a los militantes pacifistas. Lo financió una fortuna cosechada en los campos de batalla.

Octubre 30
¡Se vienen los marcianos!
En 1938, aterrizaron las naves espaciales en las costas de los Estados Unidos, y los marcianos se lanzaron al ataque. Tenían tentáculos feroces, enormes ojos negros que arrojaban rayos ardientes, y una babeante boca en forma de V. Muchos despavoridos ciudadanos salieron a las calles, envueltos en toallas mojadas para protegerse del gas venenoso que los marcianos emitían, y muchos más prefirieron encerrarse a trancas y retrancas, bien armados, en espera del combate final. Orson Welles había inventado esta invasión extraterrestre, y la había trasmitido por radio. La invasión era mentira, pero el miedo era verdad. Y el miedo continuó: los marcianos fueron rusos, coreanos, vietnamitas, cubanos, nicaragüenses, afganos, iraquíes, iraníes…

Octubre 31
Los abuelos de las caricaturas políticas.
En el año 1517, el monje alemán Martín Lutero clavó sus palabras de desafío en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg. Gracias a un invento llamado imprenta, esas palabras no se quedaron allí. Las tesis de Lutero llegaron a las calles y a las plazas y entraron en las casas, las tabernas y los templos de Alemania y más allá. La fe protestante estaba naciendo. Lutero atacaba la ostentación y el despilfarro de la Iglesia de Roma, la venta de entradas al Paraíso, la hipócrita soltería de los sacerdotes… No sólo por palabras se difundían estas herejías. También por imágenes, que llegaban a más gente, porque pocos sabían leer pero todos eran capaces de ver. Los grabados que ayudaron a difundir las protestas de Lutero, obras de Lucas Cranach, Hans Holbein y otros artistas, no eran muy amables, que digamos: el Papa apa-recía como un monstruoso becerro de oro, o un burro con tetas de mujer y rabo de Diablo, o era un gordo muy enjoyado que caía de cabeza a las llamas del infierno. Estos filosos instrumentos de propaganda religiosa, que tanto ayudaron a la difusión masiva de la rebelión luterana, fundaron, sin saberlo, las caricaturas políticas de nuestro tiempo.

Noviembre 1
Cuidado con los bichos
En 1986, la peste de las vacas locas golpeó a los británicos, y más de dos millones de vacas, sospechosas de contagiosa demencia, fueron castigadas con la pena capital. En 1997, la gripe del pollo, difundida desde Hong Kong, sembró el pánico y condenó a un millón y medio de aves a la muerte precoz. En el año 2009, estalló en México y en los Estados Unidos la gripe porcina, y el planeta entero tuvo que enmascararse contra la peste. Millones de cerdos, no se sabe cuántos, fueron sacrificados por toser o estornudar. ¿Quién tiene la culpa de las pestes humanas? Los animales. Así de simple. En cambio, están libres de toda sospecha los gigantes del agronegocio mundial, esos aprendices de brujos que convierten los alimentos en bombas químicas de alta peligrosidad.

Noviembre 2
Día de los difuntos.
En México, los vivos invitan a los muertos, en la noche de hoy de cada año, y los muertos comen y beben y bailan y se ponen al día con los chismes y las novedades del vecindario. Pero al fin de la noche, cuando las campanas y la primera luz del alba les dicen adiós, algunos muertos se hacen los vivos y se esconden en las enramadas y entre las tumbas del camposanto. Entonces la gente los corre a escobazos: ya vete de una vez, ya déjanos en paz, no queremos verte hasta el año que viene. Es que los difuntos son muy quedados. En Haití, una antigua tradición prohíbe llevar el ataúd en línea recta al cementerio. El cortejo lo conduce en zig-zag y dando muchas vueltas, por aquí, por allá y otra vez por aquí, para despistar al difunto y que ya no pueda encontrar el camino de regreso a casa. En Haití, como en todas partes, los muertos son muchísimos más que los vivos. La minoría viviente se defiende como puede.

Noviembre 5
Una enfermedad llamada trabajo.
En 1714 murió, en Padua, Bernardino Ramazzini. Era un médico raro, que empezaba preguntando: —¿En qué trabaja usted ? A nadie se le había ocurrido que eso podía tener alguna importancia. Su experiencia le permitió escribir el primer tratado de medicina del trabajo, donde describió, una por una, las enfermedades frecuentes en más de cincuenta oficios. Y comprobó que había pocas esperanzas de curación para los obreros que comían hambre, sin sol y sin descanso, en talleres cerrados, irrespirables y mugrientos.

Noviembre 6
El rey que no fue.
El rey Carlos II nació en Madrid, en 1661. En sus cuarenta años de vida, nunca consiguió pararse sobre sus pies, ni hablar sin babearse, ni sostener la corona en su cabeza jamás visitada por ninguna idea. Carlos era nieto de su tía, su madre era sobrina de su padre y su bisabuelo era tío de su bisabuela: los Habsburgo eran de quedarse en casa. Tanta devoción familiar acabó con ellos. Cuando Carlos murió, con él murió su dinastía en España.

Noviembre 10
Día de la ciencia.
El médico brasileño Drauzio Varella ha comprobado que el mundo invierte cinco veces menos dinero en la cura del mal de Alzheimer que en estímulos para la sexualidad masculina y en siliconas para la belleza femenina. —De aquí a unos años —profetizó—, tendremos viejas de tetas grandes y viejos de penes duros, pero ninguno de ellos recordará para qué sirven.

Noviembre 11
Fiódor Dostoievski nació dos veces.
Por primera vez nació en Moscú, en el día de hoy de 1821. A fines del año 1849, nació de nuevo, en San Petersburgo. Dostoievski llevaba ocho meses preso, esperando su fusilamiento. Al principio, no quería que ocurriera nunca. Después, aceptaba que ocurriera cuando tuviera que ocurrir. Y por fin quería que ocurriera cuanto antes, que ocurriera ya, porque peor que la muerte era la espera. Y así fue hasta la madrugada en que él y los demás condenados arrastraron sus cadenas hasta la plaza Se- menovsk, a orillas del río Neva. Y la voz de mando mandó, y al primer grito los fusila- dores vendaron los ojos de sus víctimas. Al segundo grito, se escuchó el clic-clac de la carga de las armas. Al tercer grito, Apunten, sonaron súplicas, gemidos, algún llanto; y después, silencio. Y silencio. Y más silencio, hasta que en ese silencio de nunca acabar se escuchó que el zar de todas las Rusias, en magnánimo gesto, había enviado su perdón.

Noviembre 14
La mamá de las periodistas.
En la mañana de hoy de 1889, Nellie Bly emprendió su viaje. Julio Verne no creía que esta mujercita linda pudiera dar la vuelta al mundo, ella sola, en menos de ochenta días. Pero Nellie abrazó el planeta en setenta y dos días, mientras iba publicando, crónica tras crónica, lo que veía y vivía. Este no era el primer desafío de la joven periodista, ni fue el último. Para escribir sobre México, se mexicanizó tanto que el gobierno de México, asustado, la expulsó. Para escribir sobre las fábricas, trabajó de obrera. Para escribir sobre las cárceles, se hizo arrestar por robo. Para escribir sobre los manicomios, simuló locura, y tan bien actuó que los médicos la declararon loca de remate; y así pudo denunciar los tratamientos psiquiátricos que padeció, capaces de volver loca a cualquiera. Cuando Nellie tenía veinte años, en Pittsburgh, el periodismo era cosa de hombres. En aquel entonces, ella cometió la insolencia de publicar sus primeras crónicas. Treinta años después publicó las últimas, esquivando balas en la línea de fuego de la primera guerra mundial.

Noviembre 21
El partido más triste de la historia.
En 1973, Chile era un país prisionero de la dictadura militar, y el Estadio Nacional se había convertido en campo de concentración y en cámara de torturas. La selección chilena iba a disputar, contra la Unión Soviética, un partido decisivo para clasificar a la Copa del Mundo. La dictadura de Pinochet decidió que el partido debía disputarse en el Estadio Nacional, sí o sí. Los presos que el estadio encerraba fueron trasladados de apuro y las máximas autoridades del fútbol mundial inspeccionaron la cancha, césped impecable, y dieron su bendición. La selección soviética se negó a jugar. Asistieron dieciocho mil entusiastas, que pagaron entrada y ovacionaron el gol que Francisco Valdés metió en el arco vacío. La selección chilena jugó contra nadie.

Noviembre 24
Abuela.
En 1974, sus huesos aparecieron en las colinas pedregosas de Etiopía. Sus descubridores la llamaron Lucy. Gracias a la tecnología más avanzada, pudieron calcularle la edad, unos tres millones ciento setenta y cinco mil años, día más, día menos, y también la estatura: era más bien bajita, medía un metro y poco. Lo demás fue deducido, o quizás adivinado: tenía el cuerpo bastante peludo, ya no caminaba en cuatro patas pero se balanceaba en andares de chimpancé, con las manos casi rozando el suelo, y más que el suelo le gustaban las copas de los árboles. Quizás había muerto ahogada en un río. Quizás huía de un león o de algún otro desconocido que se mostró interesado por ella. Había nacido mucho antes que el fuego y la palabra, pero quizás hablaba ya un lenguaje de gestos y ruidos que quizá decían, o querían decir, pongamos por caso, tengo frío, tengo hambre, no me dejen sola.

Noviembre 30
Cita en el Paraíso.
En el año 2010, se inició otra conferencia mundial, la mil y una, en defensa del medio ambiente. Como de costumbre, los exterminadores de la naturaleza le recitaron poemas de amor. Ocurrió en Cancún. Mejor lugar, imposible. A primera vista, Cancún es una tarjeta postal, pero esta vieja aldea de pescadores se ha convertido, en el último medio siglo, en un modernoso y gigantesco hotel de treinta mil habitaciones, que en el camino de su prosperidad ha aplastado los médanos, los lagos, las playas vírgenes, los bosques vírgenes, los manglares y todos los obstáculos que la naturaleza oponía a su exitoso desarrollo. Hasta la arena de las playas ha sido sacrificada, y ahora Cancún compra arena ajena.

Diciembre 1
Adiós a las armas.
El presidente de Costa Rica, don Pepe Figueres, había dicho: —Aquí lo único que anda mal es todo. Y en el año 1948, suprimió las fuerzas armadas. Muchos anunciaron el fin del mundo, o por lo menos el fin de Costa Rica. Pero el mundo siguió girando, y Costa Rica se salvó de las guerras y los golpes de Estado.

A veces preguntaba, sorprendido: —¿No tienes enemigos? ¿Cómo que no? ¿Es que jamás dijiste la verdad, ni jamás amaste la justicia?

Diciembre 12
Tonantzin se llama Guadalupe.
Mucho después de engendrar a Jesús, la Virgen María viajó a México. Llegó en el año 1531. Se presentó llamándose Virgen de Guadalupe, y por afortunada casualidad la visita ocurrió en el exacto sitio donde tenía su templo Tonantzin, la diosa madre de los aztecas. La Virgen de Guadalupe pasó a ser, desde entonces, la encarnación de la nación mexicana: Tonantzin vive en la Virgen, y México y Jesús tienen la misma madre. En México, como en toda América, los dioses prohibidos se han metido en las divinidades católicas, por los caminos del aire, y en sus cuerpos residen. Tlaloc llueve en san Juan Bautista, y en san Isidro Labrador florece Xochipilli. Tata Dios es el Padre Sol. Tezcatlipoca, Jesús crucificado, señala desde la cruz los cuatro rumbos donde soplan los vientos del universo indígena.

Diciembre 17
La llamita.
En esta mañana del año 2010, Mohamed Bouazizi venía arrastrando, como todos los días, su carrito de frutas y verduras en algún lugar de Túnez. Como todos los días, llegaron los policías, a cobrar el peaje por ellos inventado. Pero esta mañana, Mohamed no pagó. Los policías lo golpearon, le volcaron el carrito y pisotearon las frutas y verduras desparramadas en el suelo. Entonces Mohamed se regó con gasolina, de la cabeza a los pies, y se prendió fuego. Y esa fogata chiquita, no más alta que cualquier vendedor callejero, alcanzó en pocos días el tamaño de todo el mundo árabe, incendiado por la gente harta de ser nadie.

Diciembre 19
Otra exiliada.
Afines de 1919, doscientos cincuenta extranjeros indeseables partieron del puerto de Nueva York, con prohibición de regresar a los Estados Unidos. Entre ellos, marchó al exilio Emma Goldman, extranjera de alta peligrosidad, que había estado presa varias veces por oponerse al servicio militar obligatorio, por difundir métodos anticonceptivos, por organizar huelgas y por otros atentados contra la seguridad nacional. Algunas frases de Emma: La prostitución es el más alto triunfo del puritanismo. ¿Hay acaso algo más terrible, más criminal, que nuestra glorificada y sagrada función de la maternidad? El Reino de los Cielos ha de ser un lugar terriblemente abu-rrido si los pobres de espíritu viven allí. Si el voto cambiara algo, sería ilegal. Cada sociedad tiene los delincuentes que merece. Todas las guerras son guerras entre ladrones demasiado cobardes para luchar, que mandan a otros a morir por ellos.

Diciembre 24
¡Milagro!
En la Nochebuena de 1991, murió la Unión Soviética y en su pesebre nació el capitalismo ruso. La nueva fe hizo el milagro: por ella iluminados, los funcionarios se hicieron empresarios, los dirigentes del Partido Comunista cambiaron de religión y pasaron a ser ostentosos nuevos ricos, que pusieron bandera de remate al Estado y compraron a precio de banana todo lo comprable en su país y en el mundo. Ni los clubes de fútbol se salvaron.

Diciembre 25
El viaje del sol.
Jesús no podía festejar su cumpleaños, porque no tenía día de nacimiento. En el año 354, los cristianos de Roma decidieron que él había nacido el 25 de diciembre. Ese día, los paganos del norte del mundo celebraban el fin de la noche más larga del año y la llegada del dios Sol, que venía a romper las tinieblas. El dios Sol había llegado a Roma desde Persia. Se llamaba Mitra. Pasó a llamarse Jesús.

Cuando Dios dice no

Leith Anderson

Cuando Dios dice no

Cuando Dios dice no


¿Por qué las oraciones no son contestadas, o por qué no se concede mi petición? ¿Por qué tarda tanto en llegar una respuesta? Son sólo algunas de las interrogantes que durante la vida nos hacemos respecto a nuestras necesidades puestas en oración. El autor nos da algunas posibles respuestas y nos encamina más bien a tener una mejor relación con el Creador, que sea independiente de si nuestras necesidades son cubiertas o no. Además, cada capítulo termina con un modelo de oración que se puede aplicar al tema respectivo. Calificación de 10. Muy inspirador y necesario para estos tiempos que corren.

En defensa de Dios, los cristianos explican que siempre responde pero que sus réplicas pueden caer en tres categorías (1) «Sí», (2) «No» o (3) «Luego». El «Sí» se nos dificulta poco. ¡Es una respuesta que deleita! Rápida y correctamente les contamos a la mayor cantidad posible de personas que experimentamos una «verdadera respuesta a la oración», aunque algunas veces nuestras celebraciones parece que nos asignan más crédito por nuestro orar que lo que le damos a Dios por responder. Nuestros problemas son con el «No» y el «Luego». Algunos cristianos profesantes abandonan su fe porque Dios no les respondió como querían o como lo esperaban.

Reconozco que tengo mis dudas y mis luchas con las oraciones no contestadas, no al punto de unirme a las filas de los que abandonan a Dios, pero sí al de expresarle a Dios cuán profundamente me frustra. Casi todos los días, por más de veinte años oro la misma petición: que Dios realice su gran bien en la vida de una persona amada en particular.

Job fue uno de los mejores hombres. Merece ser recordado en la Biblia por su consagración, carácter, éxito y fama. Es irónico que en vez de eso se le recuerde más por su dolor.

Si Job me hubiera pedido ayuda, lo habría ayudado como hubiera podido. Pero se la pidió a Dios. Dios pudo haberlo ayudado en un sinnúmero de maneras. Pero Dios dijo que no.

Como pastor he estado cerca cuando los padres escuchan a Dios decir no. El silencio del cielo puede ser ensordecedor. La muerte de un niño es más espantosa de lo que jamás pudiera describirse, una combinación incomprensible de pérdida de vida, sueños incumplidos y descorazonamiento doloroso, envuelto en un profundo sentimiento de que se rompe el orden esencial de las generaciones (se supone que los niños entierren a los padres, no al revés). He llorado con padres que lucharon no por encontrar explicaciones de la muerte de un niño, sino por la explicación de sus incapacidades y disfunciones. Se culpan a sí mismos si la imperfección es genética, como si pudieran controlar el comportamiento inesperado de sus genes. Se autoincriminan de que «se hubiera podido hacer algo más», preguntándose mil veces qué habría pasado. Los padres se culpan a sí mismos cuando el producto de sus mejores sueños en el mejor de los hogares termina en un tribunal juvenil, un hijo pródigo. Se autoincriminan por las malas elecciones de los hijos adultos, como si la influencia de los padres tuviera la responsabilidad de todo lo que su progenie haga. Les recuerdo gentilmente que aun el padre perfecto tuvo niños que pecaron y murieron. Ni siquiera al mejor de los padres se le garantizan resultados perfectos. Algunas veces parece que las palabras los consuelan. Muchas otras las pasan por alto como jerga teológica impotente contra los dolores más duros de la vida.

Dios no actúa de la manera que queremos. No siempre da la respuesta que deseamos. No es una palabra común en el vocabulario divino respecto a la oración, aun al responderle al más grande de los santos.

¿Cómo superar el dolor y llegar a creer que Dios tiene razón y es bueno cuando dice que no a nuestras oraciones más dolorosas? ¿Cómo creer aún? ¿Cómo entender? Y, lo más importante de todo, ¿cómo continuar cuando toda la esperanza se va y el no divino es definitivo? Esto es algo más que preguntas académicas a discutirse en un aula. Son cuestiones del corazón. Las grandes preguntas de la vida y la fe. Las respuestas no son cortas, sencillas ni fáciles.

Hay respuestas que nos permiten continuar cuando desaparece toda esperanza, cuando el no de Dios es firme y definitivo. Las respuestas se encuentran en la Biblia, en las experiencias de otros, y especialmente en una relación personal con Dios. Algunas respuestas son obvias, otras jamás satisfacen perfectamente. Algunas son respuestas para el intelecto; la mayoría son respuestas para el corazón. Jesús nos invita a explorar estas respuestas: Él dijo: «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá» (Mateo 7.7).

Dios, jamás quiero escucharte decir que no. No pediría si realmente no quisiera un sí. Si no vas a decir que sí, ¿podrías al menos decirme por qué dices no? Ayúdame a entender tus caminos y tu sabiduría, Muéstrame en términos humanos sencillos la complejidad de tus decisiones. Por mi parte, comenzaré a confiar en que siempre tienes la razón aunque no pueda entenderlo. Trataré de no forzar las respuestas que deseas que permanezcan en secreto. Reconozco que no tengo derecho a exigir información que decides no ofrecer. No es que debo recibir explicaciones específicas para cada oración que rehúsas, pero ayúdame a entenderte lo suficiente como para clasificar correctamente el orden de tus razones y a creer que siempre hay una explicación divina válida para cada no, a pesar de que posiblemente jamás se me aclare. Amén.

Cuando le rogamos algo a Dios creemos que pedimos lo mejor para nosotros. Solo las oraciones más pervertidas le piden algo malo a Dios a sabiendas. El problema es este: no siempre sabemos qué es lo mejor. A veces eso nos resulta obvio mucho después de pedirlo, y de que se nos niega.

Lo que queremos de Dios no es lo mejor para nosotros. Dios tiene algo mejor que no podemos imaginar –ni tratar de orar por ello-, en ese momento.

¡No, puede ser uno de los mejores regalos de Dios para nosotros!

«Y oró Ezequías delante de Jehová, diciendo: Jehová Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra. Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira; y oye las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente. Es verdad, oh Jehová, que los reyes de Asiria han destruido las naciones y sus tierras; y que echaron al fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera o piedra, y por eso los destruyeron. Ahora, pues, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos, te ruego, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que sólo tú, Jehová, eres Dios» 2 Reyes 19.15-19.

Cuando enfrentamos la muerte solo hay una petición lógica, solo una respuesta deseable para nuestras oraciones. Queremos que Dios nos conceda sanidad y vida. Cualquier otra cosa parece cruel y odiosa. Es increíble que la muerte sea nuestra mejor alternativa.

Me avergüenza reconocer que la mayoría de mis oraciones son egoístas. Lo sé. Deseo que no lo fueran. Trato de ser menos egoísta pero me resulta difícil. Vuelvo a caer en patrones que me interesan. Francamente, hasta mis aparentes oraciones abnegadas a menudo tienden a servir a mis propósitos. Por ejemplo, oro para que mejore el matrimonio de dos amigos, consciente de que mi vida sería más feliz si no se divorcian. Dios usa su gracia cuando filtra el egoísmo antes de responder a lo que le pido. No trata de escapar a su promesa de oír y responder a mis oraciones. En vez de eso, se ocupa lo suficiente como para arreglar mis oraciones antes de responderlas. Aunque lo conozco en teoría, lucho con ello en la realidad. Con demasiada frecuencia me irrita que Dios no me dé lo que pido exactamente de la manera que quiero. Casi siempre prefiero que Dios lo haga a mi modo en vez de al suyo, que es mejor.

La búsqueda de la facilidad está relacionada con el egoísmo ciego. Muchas de nuestras oraciones le piden a Dios que nos lleve por el camino más fácil de la vida. ¿Quién desea que Dios dificulte la vida? Supongo que fue la arte naturalmente humana de la oración de Jesús que pidió sobrepasar la copa de la cruz. Los humanos están ideados para evitar el dolor, y las cruces siempre son dolorosas. Pero el camino fácil frecuentemente ni es el correcto ni el mejor. Así como cortar una mariposa de su capullo podría facilitar su escape pero dejar sus alas demasiado debilitadas para volar, las alternativas fáciles con frecuencia nos dejan poco preparados para todo lo que Dios se propone en nuestras vidas. Haga una encuesta de cualquier grupo cristiano. Pregunte: «¿Cuándo estuvo más cerca de Dios en su vida y cuándo creció más espiritualmente?» Con pocas excepciones las respuestas serán «durante los momentos más difíciles». Imagínese cómo serían nuestras vidas sin luchas ni dolor. ¿Acaso una existencia libre de problemas parece deleitosa? Podría no valer la pena vivirla. Nos consumiríamos en el placer, nos creeríamos autosuficientes, nos sumiríamos en la autoindulgencia y jamás conoceríamos a Dios. El sufrimiento tiene grandes beneficios: «la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza» (Romanos 5.3-4). Cuando el sufrimiento se entiende desde la perspectiva de Dios, se convierte en una fuente de gozo: «Gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría» (1 Pedro 4.13). El sufrimiento no solo edifica el carácter sino que también da solidaridad con Jesucristo, que sufrió por nosotros. El carácter y la semejanza con Cristo son mucho mejor que la comodidad. Sabiendo todo esto, Dios muchas veces dice no a nuestras oraciones que buscan comodidad para preservar los mayores beneficios del sufrimiento.

No critico a los que buscan la facilidad. Yo lo hago todo el tiempo. (Me preocuparía más por el masoquista que disfruta del dolor). Cuando oramos por el camino fácil Dios responde con mayor amor que el padre terrenal más bondadoso. Él nos ama demasiado como para permitir vidas fáciles para que no nos desanimemos por completo y niega suficientes peticiones como para que no nos convirtamos en malcriados impíos e indisciplinados. También tendemos a orar por velocidad. Los humanos y Dios viven bajo relojes distintos. Debido a que nuestras vidas típicamente duran unos setenta años, la presión interna hace que estallemos para obtenerlo todo de inmediato. El Dios eterno que jamás comenzó y jamás terminará no está muy apresurado. Los estadounidenses aceleraron el paso de la vida a un nivel sin precedente, Tenemos más experiencias en la niñez que lo que la mayoría de las personas tienen durante toda una vida. Pero seguimos atiborrando más. Somos moldeados por una era de gratificación instantánea, queremos productos, placeres y dominios sin postergarlos. Y diez minutos después esperamos algo más y que sea diferente. Nuestra generación ha reducido los problemas de la vida a los dramas de televisión en los que surgen los asuntos más profundos y se resuelven en menos de una hora.

Cuando Dios dice que no, a veces es para sosegarnos. Otras nos acelera. De todas maneras, Él es tan bueno para reconocer cuando nuestras oraciones no nos son provechosas que nos lo dice mediante su respuesta negativa a nuestras peticiones.

La felicidad no es obtener lo que deseas, es desear lo que tienes.

La oración misma es un reconocimiento de nuestra posición inferior y la superior de Dios. Si siempre supiéramos qué es lo mejor no habría necesidad de Dios ni de oración.

Cuando Jesús dice no a nuestras oraciones no significa que nos ama menos, El verdadero amor puede dar respuestas sorprendentes.

Muchas amistades de Jesús lo han llamado cuando sus seres amados están enfermos o muriéndose. Cuando Jesús no llegó o arribó tarde, ellos también se decepcionaron no solamente por el resultado sino decepcionados con Jesús. Dudaron de su amor y el dijeron que «si hubiera estado allí» todo sería diferente. No era que a Jesús no le importaba. Lloró tan sincera y profusamente que hasta los extraños supieron que amaba a Lázaro. Jesús sencillamente tenía una causa mayor. Y Lázaro era parte de ella. Jesús resucitó a Lázaro, probándoles a su generación y a toda la historia que tenía el poder definitivo sobre la tumba. Piense cuán diferente habría sido todo si Jesús hubiera venido como se le pidió y sanado a Lázaro de su enfermedad como se esperaba. A pesar de lo extraño que parezca, habría sido simplemente otra sanidad milagrosa. Más importante aún la historia habría visto una persona menos levantada de entre los muertos. Frecuentemente nos preguntamos: «¿Y qué si…?», cuando se niegan nuestras oraciones. ¿Y si Dios no se hubiera negado? Aquí tenemos que hacernos otro tipo de pregunta. ¿Y si Jesús hubiera asentido a las oraciones de las hermanas? Indudablemente Lázaro se habría decepcionado de haberse enterado de lo que se perdió. Recibió algo mejor.

El asunto definitivo de la fe no es la posibilidad de obtener el don que buscamos, sino si confiamos o no en que el Dador es bueno. La fe no es asunto de respuestas. La fe es asunto de Dios.

Cuando Dios die no, no es que nos rechace. No nos ama menos. Sabemos que al final estará en lo correcto. Nuestra fe es en Dios, no en las cosas que esperamos recibir. Nuestra relación con Él es el mejor regalo de todos.

[Dios] Por favor, protégeme de mi ignorancia, impaciencia y egoísmo.

Oramos por una cosa. Dios concede otra. Esta clase de contradicción es una de las ironías de la oración. Pero hay una segunda contradicción relacionada que acontece muchas veces en la oración. Cuando docenas de personas oran por algo parece inevitable que las oraciones no seas idénticas. Oramos en direcciones diferentes. No solo eso, parece probable que cuando un grupo de personas ora algunas oraciones serán completamente contradictorias, con distintas personas pidiendo respuestas opuestas. Cuando una amistad está enferma algunos oran por una muerte tranquila, una bienvenida rápida y misericordiosa al hogar del cielo. Sabemos que otros continúan orando por recuperación, creyendo que lo mejor que puede ofrecer Dios es la sanidad aquí y ahora. Hasta un individuo solitario podría cambiar de parecer y dejar de orar por algo y comenzar a orar por otra cosa, o cambiar entre dos oraciones opuestas.

Dios muchas veces responde a la médula de nuestra oración aunque parezca olvidar la petición superficial. Podríamos orar por clima seco para reunir familiares en relaciones positivas. Dios convierte un paseo lluvioso en una oportunidad para la unión familiar que no habría sucedido acostado en una playa soleada. Un agricultor ora por lluvia para obtener la mejor cosecha. Dios podría usar la sequía para llevar al agricultor a sembrar una cosecha que probará ser mucho mejor.

Cuando Dios le dice no a nuestras oraciones más importantes, podría no haber explicación o razón que nuestras emociones puedan aceptar rápidamente. Pero si Dios es Dios, es Él quien debe establecer las prioridades y no nosotros. Él ve el futuro anticipado. Conoce el final desde el principio. Solo Dios puede saber que el hijo que murió habría vivido una existencia dolorosa sin procrearse. Que está mucho mejor en el cielo que en la tierra. Solo Dios puede saber que el hijo que vivió va a tener un hijo cuyo nieto será el líder de Dios para algún gran movimiento que realizará los propósitos divinos en la tierra y cosechará beneficios eternos en el cielo. No es posible que ninguna madre pueda tener esta información o pueda integrarla adecuadamente en sus pensamientos y oraciones.

Cuando Jesús finalmente se apareció en Betania su amigo estaba muerto por lo que lloró. Su pena era tan grande que los llorones profesionales presentes se percataron de cuánto amaba a Lázaro. Tenía una prioridad mayor que la vida de Lázaro, pero eso no facilitó la elección.

Dios tiene una perspectiva infinitamente aérea. Ve todo lo que está sucediendo y escucha toda oración pronunciada. Cuando los que nos encontramos en el gragor de los conflictos de la vida llamamos por radio a Dios porque «es imposible que ganemos», Él replica confiadamente que «es imposible que perdamos». Por supuesto, es una respuesta de fe creer en la contestación de Dios respecto a nuestra experiencia propia. Es la misma clase de confianza que necesitan los que pronuncian oraciones contradictorias y dejan que Dios se ocupe de cuáles aceptará y cuáles rechazará. Debemos aceptar que ve lo que no podemos ver, sabe lo que no sabemos, elige más sabiamente de lo que podamos elegir, y no responderá a las oraciones de la mejor manera. Cuando sus respuestas confronten nuestro sentido y experiencia se convierte en un acto de fe aceptar su perspectiva como la mejor de siempre.

Todas las oraciones son actos de fe. La fe requiere tanto confianza como sumisión, confianza en el poder de Dios para actuar y sumisión a su infinita superioridad. Él es superior. Su voluntad debe dominar nuestra voluntad. Si fuera al revés, nosotros seríamos dios en lugar de serlo él. A pesar de lo retador que pueda ser, lo «mejor» no aplica primordialmente a nosotros. Es útil primeramente a Dios. Él organiza y responde a nuestras oraciones basado en lo que le resulte mejor. Lo mejor para Dios a su vez siempre es lo mejor para nosotros.

Dios, que no tienes contradicción, eres sorprendente. Uno de tus muchos atributos que me atrae a ti es tu congruencia. En eso eres tan sencillo y directo; nosotros somos tan complejos y torcidos. Gracias por hacernos a todos tan diferentes. Me gusta ser un individuo. Aunque hay problemas, me alegra que cada uno de nosotros sea lo suficientemente distinto como para poder pronunciar oraciones singulares, aunque puedan contradecirse. No busco expresar oraciones contradictorias. Lamento ser tan frecuentemente egoísta en lo que pido. Es cierto que oro de manera competitiva, deseando ganarle a las oraciones de los que piden lo opuesto. Te pido perdón por mi egoísmo, que toleres mis contradicciones y que me des tu gracia para orar mejor. Pero siento que preferirías que haga cualquier oración en lugar de dejar de hacerlo por temor a que mis oraciones no sean correctas. Tú enderezas con gracia todos los favores conflictivos que buscan tus hijos, con paciencia y amor y simpatía. Que nuestras conversaciones sean más frecuentes y nuestra relación más íntima. Que entonces conozca tu voluntad, sienta tus emociones, agarre tus pensamientos, para que mis oraciones contradictorias puedan revisarse rápidamente y que pueda orar lo que deseas que ore. Amén.

La experiencia personal dice que Dios pudo no haberse negado tan a menudo a mis oraciones como creí. Pudo no haber dicho nada porque no escuchó nada. No es que Dios sea sordo o ignorante, pero a veces nuestras oraciones realmente no lo son. Lo que llamamos orar a menudo podría ser poco menos que pensar i hablarnos a nosotros mismos.

Nos acercamos a Dios a medida que le expresamos nuestros secretos más íntimos. Solo Dios nos entiende y está con nosotros en las alturas de nuestro gozo y en las profundidades de nuestras penas.

«En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor. » Lucas 6.12-16. Una de las decisiones más importantes de Jesús fue seleccionar a los doce apóstoles. La elección correcta incluyó a Pedro, que declaró a Jesús como el cristo; Mateo, Juan y Santiago, que escribieron gran parte del Nuevo Testamento; y Tomás, que fue transformado de dudoso serio a apóstol en India. Estos fueron los hombres que llevaron las buenas noticias de Jesús al mundo y para todas las generaciones futuras. La elección tenía que ser la correcta. Durante toda la noche antes de su decisión final, Jesús oró. Podría sorprendernos que Él, con toda su sabiduría y poder sobrenatural, requiriera esa oración preparatoria. Su ejemplo debe despertarnos de una sacudida. Tomamos nuestras decisiones principales con mucho menos sabiduría y poder, por lo tanto necesitamos al menos mucha oración preparatoria. Me impresiono cuando escucho a los cristianos decir: «Debo orar primero» antes de tomar decisiones en cuanto al empleo, el matrimonio, los contratos de negocios, el cuidado médico y otras elecciones que alteran la vida. Orar toda la noche podría ser bueno, aunque gastamos esas energías con mucha mayor facilidad en nuestras crisis de hospital que en nuestras decisiones venideras. El patrón que Jesús estableció para sus discípulos era orar antes de elegir, nutrir todas las decisiones en el contexto de la comunicación con Dios, en vez de parecer que tratamos a Dios como un apéndice y sello de goma para las decisiones que tomamos independientemente de su consejo.

La oración es mucho más que expresarle una petición a Dios diciéndole qué es lo que deseamos. En algunos casos, ese acercamiento es muy inapropiado, audaz y ofensivo, es como pedirle a un extraño adinerado que le entregue un millón de dólares. Usted no tiene relación con él, ningún derecho sobre él. Él meramente tiene lo que usted desea. Millones de oraciones pueden no serlo del todo. Son deseos de fantasía. Exigencias egoístas. Tienen poco o ningún interés por quién Dios es o lo que Dios desea. Causan tanto daño que es mejor que ni se pronuncien. No son oraciones a las cuales Dios les dice no; ni siquiera son oraciones, en primer lugar. Lo que les falta es entendimiento alguno o esfuerzo para comulgar con Dios. Si no hay relación no hay oración.

A medida que comulgamos con Él todos los días, en todas las circunstancias de la vida, edificamos una relación íntima. Desarrollamos canales claros de comunicación. Cuando le hacemos peticiones a Dios expresamos nuestra relación, no buscamos favores.

La oración siempre debe ser un medio de comunicación en la relación, donde las peticiones solo son parte de la comunicación. La oración nos deja adorar a Dios, amar a Dios, escuchar a Dios, confesarle a Dios y someternos a Dios, no simplemente hacerle peticiones. ¿Y si oro y Dios dice que no pero mejora mi relación con Él? ¿Podría esto no ser una respuesta mejor que un sí? Muchas personas reconocen con franqueza que preferirían obtener lo que desean a tener a Dios. Unos pocos le venderían sus almas al diablo si fuera necesario.

Tú eres a quien deseo, Dios. Significas más para mí que todas las respuestas a todas las peticiones que jamás se me puedan conceder. Anhelo conocerte mejor. Pienso diariamente en ti una y otra vez. Me encanta descubrir nuevas expresiones de lo que eres. Me emociona conocerte más y más. Por favor, perdóname por todas las veces que traté de usarte. Reconozco que a menudo te he tratado como si fueras creado para mí e lugar de yo ser creado para ti. Recuerdo demasiadas «oraciones» que estaban completamente centradas en mí y en lo que deseaba, y casi ni pensaban en ti o lo que tú querías. Simplemente deseaba sacarte lo que pudiera. Lo siento. Más que nada, sé mi Dios. Luego, en base a nuestra relación, contigo como Soberano y yo como sujeto, enséñame a orar. Enséñame a disfrutarte a ti y a nuestra comunión en silencio. Enséñame a deleitarme más en conseguir lo que desean que en obtener lo que pueda pedir. Enséñame a pedir lo que deseas dar y a deleitarme más en tu respuesta que en mi petición. ¡Que mis oraciones verdaderamente sean oraciones! Amén.

Las relaciones son importantes para Dios. Cuando están mal, Él es reacio a escuchar y responder a nuestras oraciones. Nuestras relaciones descompuestas podrían ser con nuestro cónyuge, un familiar, vecino o compañero de trabajo. La relación errónea más perjudicial para la oración es una relación errónea más perjudicial para la oración e una relación errónea con Dios. Si esta relación está mal, Dios podría decirnos que no oremos hasta que comencemos a obedecer.

Dios toma las relaciones en serio. No tiene intención de convertirse en un vendedor impersonal de favores. Desea dar su gracia en el contexto de la amistad y la comunión. Debido a que siempre es el iniciador y nuestro extraordinariamente generoso Creador, da sin que lo pidamos y en muchas ocasiones nos concede nuestras peticiones inmerecidas. El deseo de Dios es ganarse nuestros corazones y nuestra lealtad con la generosidad. Pero, cuando ese acercamiento fracasa, lo forzamos a decir que no hasta que reconozcamos la importancia de una relación correcta con Él e implementemos pasos correctivos. No es que Dios desee obediencia completa o perfección excelsa antes de volver a contestar nuestras oraciones. Es que desea que nos arrepintamos (que significa «volverse y echar a andar en la dirección opuesta») antes de volver a beneficiarnos de su gracia.

Algunos cristianos piensan erróneamente que el llamado de la Biblia a la fe significa creer que Dios responderá una oración precisamente como se pide. La fe no es fe en una respuesta. No es fe en la oración. Es fe en Dios. La fe es la creencia de que un Dios invisible es real, poderoso y personal. La fe constituye la base para que haya una relación. Solo cuando una persona se convierte en un verdadero creyente puede tener una relación que forme la base para la comunicación y la petición a Dios.

No buscamos la amistad con Dios por lo que podamos obtener de Él sino por Dios mismo. La relación debe ser tanto el fin como el medio. Debemos satisfacernos con Dios a pesar de que nunca nos conceda una sola petición. Cuando conocemos y amamos a Dios desarrollamos la intimidad que resulta en oraciones escuchadas y peticiones concedidas.

La oración es comunicación. No es pedir. Es lamentable usar «pedir» y «oración» como si significaran lo mismo. Pedir realmente es una categoría menor para toda nuestra comunicación con Dios. Cuando las peticiones componen la mayoría de nuestra interacción con Dios nuestras oraciones se distorsionan y las respuestas positivas de parte de Él no son muy factibles.

Quejarse es parte de la mayoría de las relaciones interpersonales y las oraciones de queja son sorprendentemente comunes en la Biblia. El Salmo 142.1-2 dice: «Con mi voz clamare a Jehová; con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de Él expondré mi queja; delante de Él manifestaré mi angustia. » Jeremías es mucho más directo cuando se queja de que Dios lo engañó y se las arregló para que otros se burlaran de él: «Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí.» Jeremías 20.7.

«Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús». Filipenses 4.6-7

No se preocupe en cuanto a que la oración alga «correcta». A Dios le encanta escuchar de parte suya, en cualquier momento, en cualquier lugar, sobre cualquier tema. Le puede pedir dinero, rogar por comodidad o simplemente hablar en cuanto a lo que sucedió en la oficina durante el día. Durante el transcurso de su relación sus oraciones alcanzará toda la gama de emociones, sobre cada asunto y sobre cada cosa. Dios tiene una tolerancia sorprendente. Él entiende. Da la bienvenida. Así que no lo olvide. No se lo pierda. No lo trate como si no estuviera allí como si estuviera de último en la lista.

Si comenzamos con el deseo principal de que Dios cambie su no en sí para que nos dé lo que pidamos, estamos condenados al fracaso. Jamás encontraremos la intimidad de lo que buscamos si Dios es meramente el medio para el fin de obtener lo que deseamos. Eso es usar a Dios, no amarlo. El sí de Dios es un beneficio, un efecto secundario, de una relación íntima con Él. La ironía es que la personas que verdaderamente ama a Dios y tiene una relación íntima con Él se preocupar poco por conseguir respuestas positivas a sus peticiones. Cuando una persona tiene un vínculo de corazón a corazón con Dios, ya las otras cosas no importan tanto como antes.

Sobre todo, anhelo una buena relación contigo. Deseo tener un corazón para ti. Tengo un corazón para ti. Perdóname por mi inadecuado deseo de tener una buena relación contigo para conseguir lo que quiero de ti. De hoy en adelante eres la meta de mi vida y el deseo de mis afectos. Te oro por más de lo que puedas hacer. Deseo respuestas a la oración como producto de nuestra amistad, no como razones para ella. Te amo por lo que eres, no simplemente por el bien que puedas darme. Te amo. Amén.

«En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre den mi nombre, os lo dará» Juan 16.23. Pese a que Jesús insiste en que esto es la verdad, muchos están en desacuerdo. Oran a Dios en el nombre de Jesucristo, y no reciben lo que pidieron. Para los cristianos que creen haber satisfecho los requisitos de Dios, el no escuchar el si de Dios les estremece la fe. Confiaron en una promesa tan clara. Dios no satisfizo su parte del contrato. Esto hace que muchos se pregunten si se puede confiar en Dios o en cualquier otra cosa que Jesús afirme como cierta. Empero hay mayor conocimiento en 1 Juan 5.14: «Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye».

Alguien ora por algo que Dios niega y entonces usa su «respuesta equivocada» para alcanzar otra cosa, quizás una generación o hasta generaciones posteriores. La voluntad de dios se ejecuta en muchas áreas aparte de lo físico.

El Hijo de Dios, dicen los teólogos, es una de las tres Personas eternas de la trinidad, «persona» definida como que posee intelecto, emoción y voluntad. Así que mientras que la Trinidad es un Dios, el Padre, Hijo y Espíritu, cada uno tiene su propia mente, sentimientos y voluntad. Esto ayuda a explicar por qué Jesús muchas veces dijo que había cosas que conocía el Padre pero Él no, como el tiempo exacto de acontecimientos futuros. Cuando el Hijo se convirtió e humano en la persona de Jesús, cedió parte del uso independiente de sus atributos divinos, llegó a ser temporalmente dependiente del Padre y del Espíritu para su conocimiento y poder. Jesús todavía era Dios, empero una persona independiente. Tenía una voluntad propia. El padre deseaba que Jesús muriera en la cruz. Jesús no quería morir. Cuando el Padre y Jesús vieron el futuro, eligieron cursos de acción opuestos. Indudablemente la humanidad de Jesús tuvo una parte significativa en su deseo de vivir. Cuando Jesús oro en el jardín de Getsemaní le pidió específicamente al Padre que encontrara alguna manera para evitar la crucifixión. Rogó no tener que beber esta «copa» de muerte, que le fuera quitada. Jesús aparentemente sabía qué era lo que el Padre deseaba en cuanto a eso, que se realizara la crucifixión tal y como fue planificada. Sin embargo, oró por otra manera. La respuesta del Padre fue un compasivo pero claro no. Debido a que el Padre amaba al mundo insistió en que Jesús muriera (Juan 3.16).

Nuestros deseos personales contrarios a la voluntad de Dios no son necesariamente malos. Jesús no pecó cuando deseó su voluntad y oró para que las cosas salieran a su manera en vez de a la del Padre. Dios conoce nuestra individualidad y reconoce la independencia de cada voluntad humana. No hay nada malo con desear algo distinto a o que Dios quiere para nosotros.

Nuestras peticiones repetidas son adecuadas, aun luego de que Dios diga que no. Dios podría cambiar su no en sí. Pero aun si Dios dice que no Él acoge nuestra comunión continua. Nos ayudará a través del difícil proceso de la desilusión. Entiende cuando deseamos algo de tal manera que somos lentos en aceptar el no como respuesta final.

Nuestro propósito final es someternos a la voluntad de Dios, concordemos o no. No creo que Jesús dejara el jardín esa noche completamente persuadido. No estaba más entusiasmado con la crucifixión cuando salió que al llegar. Siguió siendo muy duro para él, es más, ¡casi murió anticipando la muerte! Sin embargo su mayor y definitiva elección fue doblegar su voluntad para que se conformara a la del Padre. Eligió seguirle la corriente a lo que Dios deseaba aunque no tenía inclinación a hacerlo. Eso no es fácil en los momentos más difíciles de la vida. No lo fue para Jesús, y no lo será para nosotros. Como cristianos, tomamos esa elección definitiva por la fe, convencidos de que Dios está en lo correcto aun si no podemos ver o concordar con ello, habiendo determinado por adelantado seguir la voluntad de Dios a pesar de que preferiríamos no hacerlo. Nuestra oración final es «que se haga tu voluntad y no la mía».

Las revelaciones de la Biblia se enfocan primordialmente en cómo vivir de manera cristiana dentro de una amplia gama de experiencias humanas. La Biblia no nos ofrece declaraciones específicas en cuanto a la voluntad de Dios respecto a qué trabajo aceptar, a cuál escuela asistir o con quién casarse. Desafortunadamente, muchos agonizamos en cuanto a los detalles que no tenemos e ignoramos la amplia avenida de información que poseemos. Es sabio pensar que Dios nos ha dicho la mayoría de las cosas que necesitamos para discernir su voluntad y que lo que no nos ha dicho es comparativamente menos importante. Nuestra tarea es leer la Biblia, aprender la voluntad revelada de Dios y luego orar de acuerdo con esa voluntad con plena expectativa de que Dios responderá que sí a esas oraciones. En los casos en los que la Biblia no revela la voluntad específica de Dios tenemos varias alternativas: 1. Pídale sabiduría a Dios en cuanto a su voluntad. Santiago 1.5 dice que: «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada». En otras palabras, nuestra primera oración debe ser primero conocimiento en cuanto a la voluntad de Dios para que seamos guiados por el Espíritu a fin de orar conforme a la voluntad de Dios. 2. Crea que Dios da libertad en cuanto a este asunto. Cuando Dios no nos deja conocer su voluntad, y lo que desea no puede deducirse de otros principios bíblicos, podría ser que nos está permitiendo elegir una cosa o la otra. Cuando oramos es útil reconocer ante Dios y nosotros mismos que este es nuestro método. Podría orar más o menos de esta manera: Señor, no he podido averiguar cuál es tu voluntad en este asunto. Creo que tengo la libertad para elegir entre alquilar el apartamento del cuarto piso o el séptimo. Así que te pido que me ayudes a conseguir este último. Te pido ayuda para encontrar los vecinos correctos y usar este apartamento de manera que te glorifique. Si te estoy malinterpretando en esto, por favor, acláramelo. 3. Reconozca que no es capaz de determinar la voluntad de Dios y diría la oración al Espíritu Santo para que Él la presente. No importa cuánto nos esforcemos, a veces somos incapaces de conocer la voluntad de Dios. Él podría mantener en secreto su voluntad o podríamos estar en un rumbo equivocado. Cualquiera sea la razón, cuando no sabemos cómo orar le pedimos al Espíritu Santo que ore por nosotros. Romanos 8.26-27 dice que: « Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.»

El poder del tiempo afecta de manera significativa nuestra comprensión de la oración sin respuesta. Muchas veces Dios responde a nuestros ruges con «No, por ahora». No es que haya rechazado nuestras peticiones sino que pospuso la respuesta. Como el niño que concluye que lo que su madre y padre quieren decir con «veremos» es «jamás», creemos que la llamada a la espera de Dios implica que aguardaremos para siempre.

Hasta en las situaciones urgentes Jesús no parecía apurarse. Un día un hombre llamado Jairo se acercó a Él con una oración urgente por su hija moribunda. Se postró ante los pies de Jesús y le oró, pidiéndole que viniera y la sanara antes de que se muriera. Jesús avanzó a la casa de Jairo pero se demoró por la muchedumbre. En esa multitud había una mujer que también estaba enferma, con una hemorragia desde hacía doce años. Ella tocó a Jesús y fue sanada al instante, aunque podemos pensar que había orado, y esperado, por esa sanidad durante doce años. Mientras Jesús hablaba con ella llegó un mensaje de que la hija de Jairo había muerto. Era muy tarde. «Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro», le dijo el mensajero a Jairo (Lucas 8.49). Pero Jesús andaba bajo otro reloj. Continuó hacia la casa de la niña, la levantó y se mejoró. Respondió a la oración de Jairo de manera tal que los sorprendió a él y a su esposa, no sucedió en el momento que esperaban pero la oración recibió respuesta afirmativa.

Jesús demostró que hay muchas ocasiones en las cuales escucha las oraciones, ama a las personas que oran, tiene toda la intención de concederles sus peticiones, pero dice: No… por ahora. Obviamente no siempre tiene nuestro apuro. Aunque hay situaciones cuando Jesús nos impone su urgencia y somos nosotros los lentos, parece importarle más qué es lo que vamos a hacer que cuándo se hará. Seguramente una de las razones por las cuales la Biblia nos da estos ejemplos es ayudarnos a entender y aceptar que luego no significa jamás. Un componente vital de nuestra fe es la confianza en que el tiempo de Dios es mejor que el nuestro. Él se ocupará de lo que nos parece urgente en un momento y de una manera que sabe será mejor. Esta no es una lección fácil de aprender cuando tememos a nuestras circunstancias o sufrimos un dolor aplastante en el presente.

« Ciertamente yo buscaría a Dios, y encomendaría a él mi causa; El cual hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin número». Job 5.8-9

Los que sufren deben rogarle a Dios, que verdaderamente responde a la oración y realiza milagros. Lo que Elifaz no consideró fue el tiempo de Dios, lo que llamaríamos la «tardanza divina». Como Dios no respondió con un sí inmediato, Elifaz asumió que algo andaba mal con Job o con sus oraciones. Ese fue su error.

En su severo dolor Job perdió la perspectiva del plan mayor de Dios. Para Job los grandes asuntos eran la falta de sabor en la comida y su falta de apetito (Job 6.6-7) y tratar de dormir de noche (Job 7.4). Necesitaba que Dios filtrara sus oraciones inapropiadas e irracionales, respondiéndolas con un no. Necesitaba la equilibrada sabiduría de Dios para decidir qué oraciones conceder y cuándo concederlas. Es fácil ser un Elifaz que racionaliza y espiritualiza los dolores ajenos. Otro asunto es ser un Job, que sufre angustia constante, que tiene que esperar por Dios. Para el que sufre y los que verdaderamente sufren juntamente con el doliente, esperar puede ser la prueba mayor de la fe. Esperar por el remedio divino cuando cada segundo es doloroso puede ser indescriptiblemente difícil.

« Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia. He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días.» Daniel 10.12-14. En este discurso angelical hay varias ideas excepcionales en cuanto a la oración sin respuesta: Dios respondió a la oración de Daniel de manera inmediata en el cielo. La respuesta divina se tardó tres semanas en llegar desde Dios hasta Daniel, aunque fue enviada a través de un ángel. Poderosas fuerzas malvadas, en este caso un demonio llamado «el príncipe del reino persa», se opusieron a la respuesta a la oración de Daniel. Daniel no sabía la razón para la tardanza, aunque era válida. El mensaje del ángel incluía un anuncio de mayores tardanzas antes de que se implementaran por completo las respuestas a las oraciones de Daniel.

El paciente crónicamente enfermo necesita un trasplante de órganos que requiere la muerte de una persona cuyo tiempo no ha llegado. Una demora dolorosa para alguien es una tardanza agradable para el otro. Dios coordina las dos.

Cuando no vemos respuesta o la contestación de Dios es no, debemos elegir si confiamos en Él o no, aunque no entendamos o no deseemos aceptar su respuesta. La confianza requiere que creamos, como cristianos, que Dios está en lo correcto, estemos de acuerdo o no. Es la confianza de Romanos 8.26-31: « Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?».

No siempre estoy seguro de mí mismo, Señor. Tengo mis dudas. Siempre parezco estar apurado. Cuando oro deseo tu respuesta no solo a mi manera, sino a mí tiempo. Puedo desilusionarme pensando que es posible que la oración de hoy no recibirá respuesta por tres semanas, o por trescientos años. Simplemente no estoy seguro de cuánto pueda aguantar. Y realmente no estoy seguro en cuanto a los demás. Comparativamente, mi situación es segura y cómoda. Pero, ¿y qué de aquellos que tienen dolo crónico? ¿Qué de los que están desesperadamente solitarios? ¿Qué de las personas que son muy pobres? Me parece que si tuviera la alternativa preferiría que le dieras lo que piden ahora y me permitas esperar mucho más. Mis dolores parecen pocos; mis posesiones son muchas; mis preguntas pueden esperar. No, no estoy seguro de mí mismo. Pero estoy seguro de ti. Verdaderamente creo que sabes lo que estás haciendo. Eres más sabio que el entendimiento. El tic tac de tu reloj lleva mil años por cada minuto mío o un minuto tuyo implica mil años míos. No solo ya lo averiguaste todo, sino que tienes todo planificado. Tus planes para nosotros son que hagamos el bien y que no hagamos daño. Sabes exactamente cuándo debemos escuchar tus respuestas y cuándo debemos recibirlas. Mi problema es reconciliar mi impaciencia con tu providencia. Por favor, enséñame. Anímame. Hazme paciente. Dame esa gracia abundante que prometiste.

Cuando Dios dice que no me siento tentado a ofenderme. Años después obtuve una perspectiva diferente que muestra que Dios estaba en lo correcto al rechazar mi oración.

Creo que él siempre hace lo mejor para nosotros, aunque nos parezca muy duro o demasiado exigente. Como cualquier padre amoroso, Dios desea e insiste en que sus hijos aprendan a obedecer. A su parecer nuestra obediencia es más importante que obtener un sí, aun a las raciones presentadas con pasión y lágrimas.

Dios nos llama a la fidelidad y a la obediencia aun cuando nos opriman y el resultado parezca incierto. Es bueno orar, rogar y llorar. Pero no desobedezcamos. Dejemos que Dios decida qué es más importante.

Dios a menudo dice que no porque tiene algo mejor planeado para aquellos a quienes ama. Nuestros corazones pueden henchirse con agradecimiento a Dios que sabe qué es lo mejor y qué es lo más importante. « Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis» (Jeremías 29.11).

Dios le dijo que no a la oración de Pablo por sanidad. El Señor le dijo que era más importante para él ser humilde que sanado. La humildad es muy importante para Dios.

¿Qué se prueba en cuanto a Dios si una persona que es saludable, adinerada y fuerte vive de manera cristiana? Cualquiera que lo tiene todo realmente no necesita a Dios. Por otro lado, el mejor lugar para que Dios muestre su grandeza podría ser en una persona débil y enferma y que esté luchando. Si una persona ama a Dios y vive para Dios cuando la vida es difícil, entonces en verdad vale la pena vivir por Dios y amarlo. Pablo concluyó que Dios podría verse mejor cuando Pablo estaba débil. Un Pablo orgulloso, fuerte y presumido bloquearía a Dios.

Dios de Israel, de Elías, de la madre de Juan y Santiago, y de Pablo, he aquí mi petición una vez más. La has oído antes. Conoces cada palabra que voy a decir. Sabes qué deseo antes de pedirlo. Pero esto pidiendo de nuevo. Lo que deseo podría no ser tan importante para ti como lo es para mí. Eso me resulta difícil de entender y aceptar. Te someto mis prioridades como mejor puedo. Estoy convencido de que harás lo más importante aunque tengo que esperar por lo que deseo o aceptar un no permanente. Señor, cuando me dices que no, ¿qué buscas? ¿Cuál es el bien superior que intentas alcanzar? Por favor, dame ojos para ver lo que ves. Ayúdame a desear lo que deseas. Enséñame a orar por aquellas cosas de suprema importancia en tu lista. Realmente deseo tener la actitud humilde y la vida de Jesús. Oro por esa semejanza a Cristo en el nombre de Jesús. Amén.

Asegúrate de tomar prestado del banco lo suficiente como para que este se convierta en algo más que tu prestamista. Si el préstamo es grande el banco se convierte en socio tuyo.

Las respuestas a la oración dependen de Dios, no de nosotros. Él muchas veces rechaza oraciones o no las contesta porque se basan en motivos inapropiados. Pero hasta los buenos motivos no son garantía de un sí. Los malos motivos pueden bloquear las respuestas de Dios. Los buenos no cumplen necesariamente con su voluntad. Algunas veces cristianos maravillosos se encuentran en situaciones difíciles y oran como si eso no fuera cierto. Están convencidos de que Dios responderá a cada oración justamente como lo han pedido, de poder realizar sus oraciones de una manera exactamente correcta. Creen que lo vasto de su fe es lo que provoca la respuesta positiva de Dios. Suponen que mientras más personas se reúnan a orar habrá mayor probabilidad de conseguir la respuesta que desean. Algunos hasta afirman que las oraciones en voz alta e intensas aseguran resultados correctos.

Dios se ocupará de nuestro placer. Debemos buscar primordialmente nuestro placer en Dios como Persona, no en lo que nos da.

He aquí una verdad sobria: Las personas con los peores motivos son las que probablemente jamás se molestan en robar su motivación o considerar lo que Dios piensa. Oran a Dios por ayuda para vengarse. O por espaldas en que apoyarse mientras suben la montaña empresarial. O hasta por destreza para robar un banco, matar a un enemigo o seducir a alguien por placer sexual. El egoísmo es enceguecedor. No nos deja ver la realidad, mucho menos la justicia. Con egoísmo extremo llega la racionalización extrema, preparando excusas mentales que hacen parecer las oraciones más pecaminosas en algo legítimo y culpando a Dios por no conceder lo que se pidió. Para aquellos cuyos corazones están endurecidos con egoísmo solo hay una solución. La convicción sobrenatural de que el Espíritu Santo le da al pecador una conciencia profunda de su pecaminosidad. Dicha conciencia debe llevar al hombre o a la mujer al arrepentimiento, a un cambio de parecer, a una reorientación de la vida. La persona que experimenta la intervención de Dios abandonará las oraciones egoístas y ofrecerá oraciones de perdón. Cuando Dios perdona el pecado y cambia un corazón, la oración será motivada por amor a otros.

La oración es comunicación dentro de una relación. Desde un punto de vista bíblico, el cambio no es el asunto primordial de la oración. Es más un asunto de amor y de relación con Dios.

Busco a Dios en las circunstancias. Creo que es Señor de todo y mediante su poder y providencia cumple sus propósitos en los cientos de millones de circunstancias que ocurren cada día. Eso no quiere decir que cada circunstancia es provocada por Dios o que le agrade. Ciertamente el mal también se cumple a través de las circunstancias. No obstante e un mundo en donde Dios nunca interviene en respuesta a nuestras peticiones no tiene esperanza. Si Dios no cambia las circunstancias, entonces la oración llega a ser absurda. Peor aún, si Dios no cambia las circunstancias, entonces su poder y su presencia misma también llegan a ser increíbles y no confiables. Creer que Dios es tan poderoso como presente significa que reconozco que trabaja mediante las circunstancias. Si no, estoy forzado a decir que Dios es poderoso pero demasiado distante como para involucrarse en nuestro mundo y en mi vida, o que lo está pero es demasiado débil como para hacer una diferencia. Eso hace que sea más apropiado que le hable a Dios en cuanto a mis circunstancias y que espere experimentarlo a través de lo que pasa. Nada es demasiado grande. Nada es demasiado pequeño. Dios puede cambiar las circunstancias para encontrar un estacionamiento o para detener los preparativos para usar una bomba nuclear.

«Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad» 1 Timoteo 2.1-2

Quizás la parte más dolorosa de orar por otros es la falta de garantías. […] La responsabilidad de orar la da Dios. Él espera que ejerzamos ese privilegio. Responderá a esas oraciones actuando con una influencia poderosa contra el pecado y hacia la justicia en la vida de la otra persona. Empero Dios también permitirá que esa persona elija, y que peque.

Cada cristiano está amenazado por las minas en el suelo y las balas en el aire. La tentación hace que corramos el riesgo de ser despedazados por el pecado. Orar por nosotros mismo es la mejor protección. Las oraciones mismas no son las que nos protegen. Son el medio de utilizar las grandes fuerzas de Dios en nuestras vidas. La primera meta de la oración no es hacer que Dios cambie de parecer para que hágalas cosas a mi manera. Es cambiarme para hacer las cosas a la manera de Dios. Es como llevar el auto para alinearlo. Guiarlo, tomar las curvas, los hoyos y los bultos desalinean las llantas del chasis del auto. Los técnicos no doblan el chasis para que se ajuste a las llantas. Ajustan las llantas para que se alineen con el chasis. Lo mismo es cierto conmigo. Cada día necesito realinearme con Dios: mis pensamientos con sus pensamientos; miv voluntad con su voluntad; mi vida con su vida. Sí, la oración me cambia a mí.

Jamás considere la oración como una manera de empujar el botón de Dios y demandar resultados inmediatos. Recuerde que la oración a Dios siempre está conectada con una relación con Él.

¿Acaso hace la oración alguna diferencia? ¡Absolutamente!… pero no siempre como lo pedimos.

Dios no ve las cosas como nosotros. Él percibe el tiempo como un todo. Nosotros lo vemos en parte y secciones.

Dios, te pediré algo de nuevo. Has escuchado esta misma oración muchas veces. La he hecho de cada manera que he podido imaginar. Cada vez que has dicho no o no has dicho nada. Pero regreso con la misma petición. Y no voy a rendirme. Si toma diez mil vece o más, voy a pedir, a pedir y a pedir. Mi persistencia no proviene de la falta de fe. Es la expresión más profunda de mi fe en ti. Creo que eres Dios. Creo que puedes hacer cualquier cosa. Creo que escuchas cada oración que elevo. Creo que quieres lo mejor para mí. Creo que un día responderás afirmativamente. Pero esas no son las razones principales por las que continúo pidiendo. Pido una y otra vez porque Jesús me dijo que lo hiciera. Dijo que no debo rendirme, así que no lo haré. Hasta que me digas claramente que me rinda, voy a pedirte cada día. Me emociono contigo y lo que hará pronto. En el nombre de Jesús. Amén.

Cuando el autor cristiano Larry Burkett habló públicamente en cuanto a su batalla con el cáncer, reconoció la realidad de un futuro incierto. Convencido de la firme atención y el amor de Dios, dijo «¿No le pregunte a Dios “Por qué” De todas maneras es probable que no le conteste. Pregúntele a Dios; “Y ahora, ¿qué quieres que haga?”». La manera en que respondemos al no divino es tan importante como nuestras oraciones. Puede ser la diferencia entre la amargura y la victoria.

Cómo lidian con el no de Dios se decide por su respuesta individual e interna. Algunos se vuelven contra Él por no salirse con la suya. Otros se vuelven hacia Dios convencidos de que los ama pese a lo que suceda.

«Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho» (Santiago 5.16). Es interesante ver cuán frecuentemente los cristianos citan la última parte de Santiago 5.16, el clamor de nuestras oraciones es poderoso y efectivo. Empero en escasas ocasiones incluimos la primera parte del versículo, la exhortación a confesarnos nuestros pecados los unos a los otros en la iglesia.

Creo que los cristianos deben ser precavidos cuando animan a otros a creer que Dios realizará milagros en sus vidas. Dios hace muchas cosas que no entendemos; debemos ser sinceros en cuanto a eso y evitar la aplicación inadecuada de su Palabra a la vida de otros. En nuestro celo de edificar su fe, podemos destruirla.

Los cristianos son diferentes por las respuestas que vivimos y no por los problemas que enfrentamos.

No es responsabilidad de la iglesia ni de los ancianos saber quién está enfermo y salir corriendo a ofrecer oración. Es responsabilidad del cristiano pedir ayuda.

Los ancianos son los líderes espirituales de la iglesia. No son simplemente los que tienen títulos oficiales o posiciones en la iglesia. En algunas ocasiones las necesidades podrían ser mucho mayores que lo que un puñado de líderes pueda tratar. La iglesia puede asignar la responsabilidad a hombres y mujeres reconocidos por su liderazgo espiritual aunque en el momento no tengan posiciones oficiales. Cuando surge una petición, los ancianos han de reunirse con le persona enferma y orar en fe por sanidad. Eso no significa que no tienen fe en sus oraciones. No significa que tienen fe en la sanidad. Y no significa que tengan fe en la fe. Significa que tienen fe en Dios. Los ancianos han de orar con absoluta confianza en que Dios escucha, Dios se interesa y Dios tiene el poder para sanar. Si esa fe está ausente fallan como ancianos y sus oraciones no sirven para nada. La oración debe ser sincera, fuerte y compasiva, que desee apasionadamente la sanidad, completamente confiada en Dios. Los ancianos, cuando se lo pidan, podrían ungir a la persona enferma con aceita en el nombre del Señor. […] En el primer siglo el aceite de oliva y otros similares se utilizaban ampliamente como medicina. […] Santiago5.14, entonces, en términos modernos podría traducirse como «oren por él y denle penicilina en el nombre del Señor». Los cristianos deben aprovecharse por completo de los beneficios de los médicos y la medicina moderna, aunque asegurándose de que la ayuda médica esté precedida e impregnada de oración y que la medicina se toma «en el nombre del Señor». Los médicos tratan la enfermedad, pero Dios es quien sana. [… Parece que es mejor entender el aceite como un símbolo de la presencia y el poder de Dios, como cuando se unge a la persona para que sea rey, o se le imponen las manos como símbolo del toque de Dios. Cuando estamos enfermos muchas veces necesitamos algo más que palabras para ayudarnos a experimentar a Dios. El aceite es un recuerdo físico del Señor invisible. No se describe la manera de ungir con aceita. Quizá lo derramaban sobre la cabeza o en la parte enferma del cuerpo. En muchas iglesias actuales, sencillamente se aplica un poco de aceite de oliva en la frente de la persona que pide la unción. Más importante que el aceite es «el nombre del Señor». Es el reconocimiento formal de que Jesucristo marca la diferencia. Los ancianos oran y ungen presentándole al paciente al Señor y el Señor al paciente. Podría no importar mucho si se omite el aceite, pero de omitirse Jesucristo habría una enorme diferencia.

La razón verdadera por la cual algunos son sanados y otros no es porque Dios elige hacerlo o no hacerlo. Nos gustaría librarnos de esa conclusión, culpara a cualquier otro excepto a Dios. Pero la verdadera fe cree que la mejor y más decisiva elección la toma Dios y no nosotros. Usualmente no sabemos cómo Dios decide; creemos que lo que decida hacer está bien. Eso es fe en Dios.

Dios es el Gran Médico. Dios es quien levanta al enfermo. Suyo es el poder. Suya es la decisión. Suya es la sanidad. Suyo es el crédito. Dios podría dar sanidad completa y permanente, o la sanidad podría ser parcial y temporal. La sanidad podría ser directa, sin que haya medicina o médico de por medio; o indirecta, utilizando cualquier método que Dios elija. La sanidad podría ser inmediata, en el momento de la oración; gradual o llegar de súbito.

¿Qué haría con toda esta información si mañana me diagnosticaran una enfermedad mortal? Es difícil predecir nuestras respuestas futuras. Sé lo que la Biblia dice. Sé lo que debo hacer y qué espero hacer. Esta es mi lista de deseos para aferrarme a Dios durante los momentos difíciles: Oraría de inmediato. Le pediría a Dios que me cuidara, que me diera su perspectiva en cuanto a mi enfermedad y su voluntad para mi vida o la muerte. Probablemente oraría por sanidad, mientras más pronto mejor, tan fácilmente como sea posible, a través de cualquier medio que Dios elija. Usaría cada recurso que Dios me ha dado, incluyendo el mejor tratamiento médico y las oraciones y el apoyo de compañeros cristianos en la iglesia. Le pediría específicamente a los ancianos de mi iglesia que vinieran a mi casa, que oraran por mí y me ungieran con aceite en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Le pediría a Dios que, de no recibir respuesta a mis oraciones, me explicara el porqué, y que me mostrara si hay algo malo conmigo o en mis oraciones. Le pediría a otros que continúen orando por mí´. Me comprometería a darle a Dios la gloria independientemente del resultado. Concordaría con que Dios sabe qué es lo mejor y sometería mi voluntad a su voluntad.

Escucha, ¡Señor! Por favor, ¡escucha! Vengo en el nombre de Jesucristo para plantearte mi pregunta más importante. ¿Por qué? ¿Por qué dices no? ¿Es por algo que he hecho mal? De ser así, por favor muéstrame mi pecado y te lo confesaré, sé que me perdonarás. Perdona mi egoísmo, mi orgullo, mis contradicciones, mis motivos mal dirigidos. ¿Acaso es por una mala relación? Muéstrame a quien he ofendido. Dirígeme hacia ellos con los cuales mi relación no es correcta. Enséñame todo lo que debo hacer para enmendarme, para reconectarme, para sanar y amar. Dame gracia para estar en paz con todas las personas. ¿O es contigo, Señor? ¿Cómo te he ofendido? ¿Estás herido por mi falta de interés en ti? ¿Acaso es porque te he sacado tantas veces de mi vida? ¿Qué mal he cometido que debo confesar? ¿Qué debí hacer que no hice? Más que nada, quiero que todo entre tú y yo esté bien. Por favor, mi Señor y Amigo, reconcílianos en uno con el otro. ¿Estás diciéndome que espere? Entonces, con la ayuda de tu paciencia, esperaré hasta que llegue tu tiempo indicado. Hasta entonces, ¿debo continuar orando una y otra vez hasta que continúe sintiendo en mi corazón la necesidad de pedir? Dios, ¿deseamos algo opuesto? ¿Acaso lo que deseo no es lo que deseas, y lo que quieres no es lo que quiero? Someto mi voluntad a la tuya. Aceptaré que lo que digas es correcto y bueno. Debido a que creo en ti, también creo en lo que elijas. No en mi voluntad sin o la tuya, Padre mío. Y si no hay respuesta, aceptaré tu mensaje de silencio. En cierta manera, eso sería lo más difícil de todo, pero no me corresponde hacer que hables o decirte qué decir. Si tu respuesta es el silencio, confiaré que hasta esa respuesta proviene de ti. Amén.

¿A dónde acudimos cuando ha pasado el momento de orar? ¿Qué hacemos cuando la persona que amamos ha muerto, cuando nuestro cónyuge se ha marchado y se ha casado con otro, cuando el hijo pródigo ha dicho adiós para siempre? ¿Qué queda cuando el no de Dios es eterno? Hay un vacío en el alma que parece residir permanentemente en donde una vez vivió la esperanza. Es difícil continuar, mucho menos confiar en Dios o ni siquiera hablarle. La cruel expresión «Ya pasó el tiempo de orar», adquiere un significado duro.

No hay palabras de consuelo adecuadas cuando se pierde la esperanza, se quebrantan los sueños, se pierden vidas y el no de Dios llega a ser permanente. Los que no hemos viajado por el sendero de otros debemos ser muy cuidadosos y no ofrecer respuestas enlatadas y soluciones fáciles. El dolor es real. No entendemos completamente y Dios se ha quedado con muchas de las respuestas que deseamos.

Finalmente es asunto de confiar. Cuando se han pronunciado todas las oraciones y se han recibido todas las respuestas, debemos decidir si creeremos que Dios es bueno aunque lloremos por las respuestas que ha enviado. Poner nuestra confianza en el Señor no es simplemente contar con que nos dé lo que queremos sino creer que nos ama y se ocupa de nosotros hasta en el albor de una tragedia. Es la convicción de que Dios sabe qué es lo mejor y que en el cielo podremos pedirle que explique qué es lo que no tiene sentido aquí en la tierra. Es la profunda creencia en que Dios tiene una explicación buena y correcta.

Confiar en Dios es colocar todo nuestro peso sobre Él. Cuando no entendemos, cuando estamos dolidos, cuando sufrimos el desengaño, cuando ya no queremos pedir por algo o alguien, cuando nos sentimos furiosos por el resultado, entonces confiar en Dios finalmente es tirarse exhaustos sobre Él. Ahí es cuando la oración vuelve a su significado más puro como comunión. Cuando estamos al otro lado de pedir simplemente venimos a Dios por quién es y nos conectamos con Él en la expresión más elemental de la fe.

Recuerde. Dios es demasiado sabio como para cometer un error y demasiado bondadoso como para hacer algo cruel.

Buen y sabio Dios, a veces no es fácil decir: «Confío en ti». No me diste lo que tanto quería. Cuando estaba tan seguro de que dirías que sí dijiste que no. Cuando aún tenía esperanza se acabó para siempre. ¿Puedes sentir mi dolor? ¿Entiendes lo que trato de decirte? ¿Estás oyéndome? ¿Escucharás y responderás a esta oración? Ya no tengo más palabras. Deja que mi corazón se comunique con el tuyo. Confiaré en ti lo mejor que pueda. Dame más fe. Pondré todo mi peso sobre ti. Creeré en t para todo lo que no pueda saber. Interpretaré la vida por quien eres y no por lo que suceda. Confiaré en que me darás nueva esperanza y mayor fe. Si pierdo todo lo demás, te tendré a ti. Y eres todo lo que necesito. Gracias, Jesús. Amén.

Que no panda el cúnico

Patricia Hervías

Que no panda el cúnico

Que no panda el cúnico

Una mujer abandona su plácida vida en Valladolid con tal de seguir a su novio en Barcelona. Pero las cosas no salen conforme a lo planeado, y así su vida personal, social y amorosa, sufre un vuelco inesperado en medio de accidentes y ¿casualidades? al más puro estilo del Chapulín Colorado. Calificación de 6.

Vigoréxica: trastorno en el cual una persona constantemente se preocupa por parecer demasiado pequeña y débil.
Eccehomo: Persona herida, de aspecto lastimoso.
Escaquearce: Eludir, evitar una tarea u obligación, escabullirse.
Peonza: Juguete de madera, de forma cónica, al cual se enrolla una cuerda para lanzarlo y hacerlo bailar.
Bivalvo: Grupo de animales que tienen dos valvas: los mejillones y las ostras pertenecen a los bivalvos.
Camelar: Persuadir, convencer.
Crápula: Hombre que lleva una vida de vicio y libertinaje.
Cotarro: Asunto, meollo o centro de la actividad.
Recauchutar: Volver a cubrir de caucho una llanta o cubierta desgastada.
Abalorio: Cualquier adorno de poco valor.
Tabardillo: insolación.
Carantoña: Caricias y gestos cariñosos que se hacen a una persona, especialmente para conseguir algo de ella.
Endiñar: Entregar algo que no desea el receptor.
Cenutrio: Persona poco hábil o de corta inteligencia.
Carca: Persona con ideales retrógrados y reaccionarios.
Murga: Fastidio.
Ínclito: Ilustre, afamado.
Grogui: Estar atontado. Adormilado.
Besugo: Persona torpe o necia.
Inri: [para más…] Para mayor desgracia o burla ajena. Esta locución suele emplearse cuando a una situación problemática viene a sumarse un nuevo conflicto que la agudiza.
Espita: Cualquier dispositivo análogo que regula la salida de gases, líquidos, etc., de un recipiente o conducto.

¿Eso no se llama rutina? —observó Diana. —No, eso es lo normal —me defendí.

Qué rápido nos acostumbramos a lo malo.

Creo que en realidad no te preocupa tanto lo que hiciste, sino cómo enfrentarte a tus actos. Tienes miedo a ser tú misma por primera vez. Estás sola y nadie puede sacarte las castañas del fuego, pelirroja.

Un corazón que ya no late con el de su pareja al unísono tiene un problema. Y él, desde tiempo atrás, ya no sentía lo mismo por Ángela. La monotonía había enturbiado su relación y mientras todo el mundo pensaba que eran la pareja perfecta a punto de casarse y tener hijos, lo único que hacían era remar juntos en una barca que se resquebrajaba.

Como era medio lela, lo mejor era ir dejando que las cosas pasasen. ¿No? Qué sencillo era. Vas a favor de la corriente y así ni te cansas ni te cansan.

Sí, quería morir, quería morir muy mucho…

Soy muy idiota, me suelo complicar la vida sin necesidad.

Le quería tanto que no deseaba que estuviese conmigo. Y a él le pasaba exactamente lo mismo, quería que fuese feliz.

Me plantó un beso de aquellos que sólo se ven en las películas y que una cree que nunca te darán a ti.

Apuntes sobre fútbol

Kintto Lucas

Apuntes sobre fútbol

Apuntes sobre fútbol


Libro de anécdotas y comentarios respecto al fútbol latinoamericano y en especial el del Ecuador. Es interesante la crítica que hace sobre los comentaristas de televisión. Por otro lado, hay algunas secciones que parecen copiadas de otro libro. Calificación de 8.

Epifenómeno: Fenómeno accesorio que acompaña al fenómeno principal y que no tiene influencia sobre él.
Coima: Gratificación con que se soborna a un funcionario público, cohecho.
Falencia: Carencia, defecto.

En el banco de suplentes había un personaje que era un espectáculo aparte: el utilero. Él se encargaba de llevar las camisetas, las pelotas, aconsejar y dar ánimo a los jugadores, pero siempre le reclamaban porque no había inflado bien el balón: “hinchá bien la pelota”, acostumbraba a decirle el preparador físico y director técnico nacionalófilo cuando el equipo entraba al campo. A él se sumaban las voces de los futbolistas, y el coro del público que asistía, pero el utilero se reía e incitaba a la gente a que aliente el equipo. Cierto día, uno de los periodistas que cubría los partidos de Nacional escribió una crónica sobre el “hincha pelotas que alentaba al equipo tricolor”. Desde aquel momento se empezó a identificar a los aficionados como “hinchas”, y a los que molestan mucho como “hincha pelotas”. Luego las dos expresiones cruzaron el Río de la Plata, y en pocos años la palabra hincha se popularizó en todo el mundo de habla hispana.

En principio la función de las barras bravas es la de equilibrar la desventaja natural de ir a jugar como visitante. Cuando la gente empieza a perder el entusiasmo por el fútbol, cuando las masas populares empiezan a dejar de ir a la cancha, nace la necesidad de tener barras que alienten a los jugadores. En Argentina, luego pasan a desempeñar un rol importante en la compra y venta de jugadores, en la aceptación de los cambios en el equipo por parte de la hinchada general, en las decisiones políticas del club. La violencia de las barras bravas se institucionaliza sobre la corrupción, que estaba instalada de antemano.

A partir de 1982, en Argentina hay permiso para hacer actos políticos, pero no hay entusiasmo, fervor, alegría. Hace falta la ‘salsa’ ¿Por qué no recurrir a las barras de las hinchadas? Están demostrados los efectos que produce un grupo, aunque sea pequeño, de entusiastas en una masa que comparte un interés momentáneo. Nace así la vinculación con los políticos. Empieza a recibir el pago en especies: permisos municipales, puestos públicos, concesiones, prebendas y, a veces, dinero en efectivo. Sin duda el fenómeno de violencia de las barras también se genera desde arriba. Durante la dictadura argentina (1976-1983) se vivió un clima de persecución, desapariciones y muertes. Eso afectó a todos los actores de la sociedad, pero particularmente a los jóvenes y adolescentes, que en esa etapa estaban conformando su personalidad, “¿Cuál fue el modelo de conducta que tuvieron? ¿Qué ejemplo recibieron de las autoridades a las que se supone responsables del destino del país? Si desde el gobierno no se respeta la vida, se roba, se miente, ¿qué podemos esperar de los jóvenes?”.

Con las jugadas del futbolista el gol era innecesario, porque tras su driblan era algo inevitable: cualquiera que estuviese a mano podía empujar la pelota adentro del arco contrario que ella iba solita a su destino. El gol es un producto para ser consumido dijo alguien por ahí, mientras su juego tenía más que ver con la producción. En su fútbol no era la culminación lo que atraía, sino el dribling corto, el cambio de ritmo, los amagues. Ajeno a finalidades inmediatas, enamorado de su arte, su juego parecí no estar interesado en el partido que jugaba sino en la diversión que se regalaba a él y al público. Su fútbol era como una promesa no cumplida: la de que en cualquier parte un hombre piernas chuecas [Mané Garrincha] puede encontrar el paraíso.

Si se insiste en elegir a Estados Unidos como sede nuevamente porque da buena plata, o aun país europeo que tiene problemas con los migrantes, que se nos autorice a enviar la lista de jugadores con nombres alemanes o de otro país del Primer Mundo como Argentina. Podríamos inscribir a Dieter Capurro Franz Aguinaga o Heinz Delgado. Y si no Byron Maradona, Jacinto Goicochea o Agustín Caniggia. De este modo creeríamos que somos del primer mundo como Menem, y se lo haríamos creer a todos, y no tendríamos problemas con las visas. Si todo lo anterior no funciona, llamar a Menem para que nos ponga en el Primer Mundo como hizo con Argentina. Si Menem no quiere compartir su genialidad y la FIFA no acepta nuestros planteamientos, prendámosle muchas velas a la Virgen de El Cisne, que al fin de cuentas es lo que hemos venido haciendo en los últimos cuatrocientos años.

Muchos hablan del “cocainómano” o del “petiso petulante”, pero pocos recuerdan que en Europa fue uno de los jugadores latinoamericanos más solidarios con los que no tenían nombre, ni las posibilidades de otros que ya habían logrado base en el viejo continente, o que eran olvidados en los países donde no dejaban de ser “los otros”. Pero sobre todo, que cuando murió Funes (un centrodelantero de Boca Juniors que no había hecho dinero y su esposa e hijos quedaban en una situación sumamente difícil), él junto a otro futbolistas organizaron un partido en beneficio de la familia de ese jugador, sin tener en cuenta la advertencia del otrora poderoso Joao Havelange, quien lo amenazó que si jugaba aumentarían la sanción, pues en ese momento estaba suspendido y no podía participar en ningún partido. Esos dos casos son una pequeña muestra, no los únicos, en los que se vio su espíritu solidario. Pero cuando el fatal control antidoping se interpuso en el camino, volvieron las sombras y los periodistas y los dirigentes a decir que ya lo habían advertido. Con la hipocresía de siempre. Así fue, así es y ¿así será?

Cada vez que Uruguay y Brasil se enfrentan en una final, vienen los recuerdos, y aparecen nombres casi míticos del fútbol de los dos países. Y viene como un fantasma el Maracanazo, y Obdulio Varela con toda su garra, su caminata por los bares de Río de Janeiro, para beber con los vencidos (“hubiera querido perder”, dijo al ver aquella gente abatida). Y viene las gambetas de Schiafino, y la imagen del público en Maracaná, mudo, llorando la derrota…

Los uruguayos triunfan después de mucho pelear, nadie les regala nada. Entonces, se podría decir que fue, como siempre, un triunfo a la uruguaya.

Es posible cambiar de país, de pareja, de religión, de partido, de amigos, nunca de camiseta. Para algunos psicólogos la personalidad del hincha corresponde a la de una personalidad autoritaria. Es un autoritario pasivo que se somete a la autoridad del grupo al que pertenece. Lo más curioso del hincha es su capacidad de aplaudir o condenar un mismo hecho según lo realice su cuadro o el cuadro rival.

Hay un trabajo de un periodista, que se metió en una barra brava para vivir el fenómeno de cerca y poder luego escribir un libro. Dice que llegó un momento en que se sintió identificado con la barra brava y participó en un acto de violencia y –cosa terrible- experimentó una suerte de éxtasis, algo similar a lo que producen algunos alucinógenos. La violencia es como una droga.

Muchos policías integraban las barras bravas y muchos barrabravas pertenecían a grupos policiales denominados como “Grupos de Tareas”. Los rasgos característicos de esta gente desde el punto de vista del carácter y la ideología son el sexismo, machismo, xenofobia, exaltación de la fuerza, sentido del honor asociado a un ritual de violencia. Willhelm Reich llama delirio colectivo a esa “peste emocional” en que algunas veces se sumerge una sociedad, como si la hubiera atacado una forma incontrolable de locura. En Argentina ocurrió con las Malvinas, con el mundial y unos años antes con Perón. Son delirios en que la persona pierde todo sentido crítico y empujada por la pasión se disuelve en la masa. Después del Mundial de 1978, en la calle se arrojaban flores a los coches policiales, los policías bajaban de los vehículos y bailaban. Se hablaba del gran valor de los jugadores argentinos del 78. Se decía que habían “defendido la patria”. Y se acuño aquella frase que aparecía en autos, paredes y camisetas “Los argentinos somos derechos y humanos”. Una multitud de jóvenes se congregó en Plaza de Mayo y aplaudió a Videla, al cual saludaron con el grito “Videla corazón”.

Con dos decenas de cámaras, como tienen los partidos mundialistas, no hay detalle que se escape. Después de una infinidad de tomas y repeticiones, no quedan dudas sobre un penal, una expulsión, una agresión. En definitiva, hoy los jugadores están ahí menos para competir que para ser “juzgados”.

Joseph Blatter, al opinar sobre la creación de un sindicato internacional de jugadores, dijo que “La FIFA no habla con jugadores. Los jugadores son empleados de los clubes”.

Cada jugador de fútbol debe ser una cartelera publicitaria en movimiento, aconsejando al público consumir productos, pero la FIFA prohíbe que los jugadores porten mensajes que aconsejen la solidaridad social, disparate que está expresamente prohibido. Julio Grondona, presidente del fútbol argentino, recordó recientemente la prohibición, cuando algunos jugadores quisieron expresar en la cancha su apoyo a la huelga de los docentes, que ganan sueldos de miseria. Y en abril de 1988, la FIFA castigó con una multa al jugador inglés Robbie Fowler, por el delito de inscribir en su camiseta una frase de adhesión a la huelga de los obreros de los puertos. Afirma Galeana que Brasil no pudo ser pentacampeón del mundo en Francia pero Adidas, sí. Desde la Copa del 54, que Adidas ganó cuando ganó Alemania, ésta es la quinta consagración de los seleccionados que representan la marca de las tres barras. La empresa rival, Nike, tuvo que conformarse con el segundo y el cuarto lugar, que obtuvieron sus selecciones de Brasil y Holanda. La estrella de Nike, Ronaldo, no se lució demasiado. Los jugadores de fútbol más famosos son producto que venden productos. En tiempos de Pelé, el jugador jugaba, y eso era todo, o casi todo. En el Mundial del 98, a los veintipoquitos años de edad, Ronaldo sufrió una crisis temprana: convulsiones, ataques de nervios. Dicen que la presión de Nike lo metió a prepo en la final contra Francia. El hecho es que jugó enfermo, y no pudo exhibir como debía las virtudes del nuevo modelo de zapatos que Nike lanzaba al mercado.

Cuando Nigeria derrotó, con su fútbol divertido, a la selección española, y Paraguay empató, el presidente Aznar comentó que “hasta un nigeriano o un paraguayo pueden ponerte en tu lugar”. Después, cuando Nigeria se fue de Francia, un comentarista argentino sentenció: “Son todos albañiles, ninguno usa la cabeza para pensar”. También hubo locutores y comentaristas que los llamaban “negritos”, aunque nunca llamaron “blanquitos” a los demás.

El jefe de la policía política nazi, el inspector Best, resolvió que durante los juegos [olímpicos de 1936] se evitaran las razzias y el pasaje de los grandes convoyes trasladando prisioneros. Los turistas que visitaron Alemania con motivo de esas olimpíadas se llevaron la imagen de un país que vivía en la más dulce paz y armonía. Nadie vio que ese año Hitler había prohibido toda actividad deportiva pública o privada a los judíos. El Comité Olímpico jamás hizo la autocrítica de las olimpíadas del 36. El prestigio de estas olimpíadas jamás fue maculado.

Jean Marie Le Pen decía en 1997 que el deporte necesita cualidades que son de derecha: generosidad, ética y lealtad. Después protestó por la presencia de negros y árabes en el cuadro francés y cuando Francia ganó el mundial no sabía cómo subirse al carro. Otro ejemplo del fútbol utilizado por el poder es el mundial de 1978, que tanto benefició a la dictadura argentina. Desde el comienzo la dictadura supo ver la importancia política del fútbol, Hay un hecho que pinta esto. El 24 de marzo de 1976, cuando radios y canales fueron intervenidos y sus programas sustituidos por marchas y proclamas militares, el único programa que se mantuvo fue el del partido que se jugaba en Polonia entre polacos y argentinos. El mundial dio a la dictadura dos posibilidades: unión nacional y cambio de imagen en el exterior. En el mundial la dictadura tuvo su minuto de gloria. Obtuvo fervor popular, el aplauso de las democracias europeas y la bendición del Papa.

El fútbol es, junto al tráfico de armas y el narcotráfico, uno de los mayores negocios del mundo.

Si una mujer juega fútbol es porque no se la reprimió cuando niña, pero si un hombre lo hace es porque lo estimularon.

El fútbol no solo muestra los goles. Es el espacio casi exclusivo en el que los hombres les está permitido tocarse, abrazarse, besarse, para festejar un triunfo, sin miedo a que le digan “maricón”. ¿Cuántas veces, en su cotidianidad, está permitido ver ese despliegue de emotividad y fraternidad, sin que tengan que cuidarse, ni reprimirse por las miradas escrutadoras y de censura? Desde la niñez, generalmente, la pelota de fútbol es el regalo para el varón, y junto a eso, las leyes de conducta: los hombres no lloran no se abrazan, no se besan. Y claro, de adultos, es muy raro que dos hombres se saluden con beso en la mejilla (al menos los ecuatorianos), mientras que entre las mujeres o mujeres y hombres es muy común hacerlo. Y sin embargo, este deporte, “tan varonil”, es el espacio ideal para la afectividad, el llanto, la risa. El fútbol abre la brecha, es la excepción, en esta sociedad que vuelca su sensibilidad para el lado femenino y obliga a los hombres a reprimirse.

Recordé que requiere más coraje la alegría que la pena, porque a la pena al fin y al cabo estamos acostumbrados, como decía alguien hace muchos años, describiendo la realidad de los pobres de América Latina, la realidad de los pueblos indígenas, la realidad de los pueblos afro, la realidad… Esa frase pinta a las claras la necesidad de alegría que tienen los sectores olvidados y postergados de la América, y también el miedo a ser feliz impuesto por un sistema que excluye a las grandes mayorías. Sin embargo, el coraje permite buscar ese rinconcito donde está la alegría, y les hace perder ese miedo.

A finales de los años sesenta, el poeta Jorge Enrique Adoum volvió al Ecuador, después de una larga ausencia. Ni bien llegó, cumplió un ritual obligatorio en la ciudad de Quito: fue al estadio, a ver jugar el equipo del Aucas. Antes del comienzo, se hizo un minuto de silencio por la madre del juez, muerta el día antes. Todos se levantaron, todos callaron. Enseguida, un dirigente pronunció un discurso destacando la actitud del árbitro, que cumpliría con su deber en circunstancias muy tristes. En el medio del campo, el hombre de negro recibió el denso aplauso del público. Adoum se pellizcó un brazo: no podía creer. ¿En qué país estaba? Las cosas habían cambiado mucho. Antes, los hinchas solo se ocupaban del árbitro para gritarle hijo de puta. Y comenzó la partida. A los quince minutos, explotó el estadio: gol del Aucas. Pero el árbitro anuló el gol, por orsay, inmediatamente la mulitud recordó a la finada señora: -¡Huérfano de puta!, rugieron las tribunas. Eduardo Galeano.

Maradona es el mejor futbolista de la historia del fútbol. Incluso supera a Pelé porque el número 10 argentino brilló en todo el mundo, sin jamás contar con compañeros tan extraordinarios como tuvo Pelé. El futbolista brasileño fue asistido en los partidos por genios únicos en el mundo, como Garrincha y Tostao, por ejemplo.

Mientras el fútbol es para los europeos la gozosa manifestación de su sentido del cálculo para hacerse del poder (lo saben desde hace 500 años), para nosotros [los latinos] es el peor de los dramas, la más trágica de las fiestas.

El fútbol es, para nosotros, una constante nostalgia de Garrincha o Cubillas antes de que arranque el partido. Es una nostalgia, un vacío en la boca del estómago mientras transcurren los 90 minutos. Es una nostalgia cuando sobre la cancha solo quedan huellas, un poco de papel picado y unas cáscaras de naranja.

El relato de un partido se volvió lento y simple con la televisión, porque ahí con nombrar el jugador y comentar la jugada basta, porque las imágenes lo dicen todo. Ya no existe ni la imaginación que hay en la radio.

Según Herman entre los hombres sucede con el fútbol, lo que con las mujeres con las telenovelas: la televisión se convierte en una adicción. Por eso, la necesidad de ver la misma jugada desde todos los costados y una y otra vez. “Es una satisfacción que hay que saciar y que por eso no basta con verla una vez. Es la avidez de saciarnos de una imagen que nos es gratificante” explicaba el psiquiatra.

Se ha hablado tanto de la politización del fútbol, y yo creo que es urgente futbolizar la política. Los postmodernos hablan de la disolución de los Estados nacionales y el fútbol muestra lo contrario.

Como uno vive, uno juega; como uno vive, uno trabaja. Si usted tiene mal comportamiento, si usted tiene problemas con la familia, va a ser malo también en su trabajo.

En el Ecuador, el uso político del fútbol es exactamente igual al uso futbolístico de la política. No hay ninguna diferencia.

No hay pero ecuatoriano que el que quiere hacer caer a otro ecuatoriano. He visto a unos subiendo y a otros jalándoles los pantalones para que se caigan.

La manera de jugar al fútbol de un equipo o la selección de un país también refleja formas de sensibilidad colectiva propias de un país, y así como hay equipos que históricamente priorizan el aspecto técnico, hay otros que ponen énfasis en lo táctico. La sensibilidad brasileña, por ejemplo, se expresa en la alegría del juego de su selección y cuando eso se quiso modificar para conseguir un juego más eficaz su fútbol pasó inadvertido como en los mundiales de Alemania 74 e Italia 90.

Como dice el escritor uruguayo Eduardo Galeana, en el mundo actual, todo lo que se mueve y tdo lo que está quieto transmite algún mensaje comercial. Cada jugador de fútbol debe ser una cartelera publicitaria en movimiento, aconsejando al público consumir producto, pero la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) prohíbe que los jugadores porten mensajes que aconsejen la solidaridad social, disparate que está expresamente prohibido.

Hoy el fútbol es básicamente televisivo, […] el negocio predomina sobre cualquier otro tipo de interés. Esto revela cómo el fútbol es una expresión de la sociedad. […] Las estadísticas prueban que los aficionados al deporte y a la música popular aparecen singularmente despolitizados.

Los periodistas-hinchas, aquellos que pierden cualquier atisbo de compostura al primer éxito de sus equipos, le quitan seriedad al oficio. ¿Cómo creerles cuando se trate de analizar partidos y/o brindar información sin sesgos?

Uno de los mayores males de la mayor parte de los comentaristas deportivos de la TV ecuatoriana pasa por una cuestión de ego: sus comentarios son teorías que inventan a priori y luego forjan la realidad en el campo para que calce con lo inventado. No poseen la suficiente dosis de humildad para reconocer equivocaciones en las lecturas iniciales y peor aún para reinterpretar los juegos desde ópticas distintas.

El abrazo del Padre

Danilo Montero

El abrazo del Padre

El abrazo del Padre

A través de las historias de Jonás, Ana, Jacob, Isaías y Moisés, así como las parábola del hijo pródigo y el fariseo y el publicano, el autor nos describe a un Dios como Padre amoroso que ofrece perdón y amor a cambio de… nada! Calificación de 9.

Resma: Conjunto de quinientos pliegos de papel.
Canfín: Queroseno.

¡Cuanta falta nos hace el abrazo del Padre! Una generación herida camina y tropieza en su juventud, aborreciendo a sus padres y jurando que nunca serán como ellos, sólo para causar el mismo dolor y las mismas heridas sobre sus propios hijos.

¿Por qué hay ocasiones en que el ser humano hace exactamente lo último que debía hacer?

La puerta divina a nuevas dimensiones de unción y servicio es la obediencia.

Para adorar al Dios verdadero necesitamos conocerlo. Pero sólo podemos conocerlo en la medida en que Él se nos revele.

El rito debe cumplirse, el programa debe continuar… nuestra tradición debe perpetuarse. No hay contacto, interacción ni intimidad. Nos da miedo colocarnos en el lugar de no saber qué hacer en la desesperante espera del que quiere escuchar o ver a Dios.

El cielo espera por gente que se atreva a llorar ante Dios. Hay la imperiosa urgencia de transparencia en aquellos que se acercan a adorar. La capacidad de desnudar el alma es lo que nos lleva al punto de cambio.

¿Es acaso la alabanza encender las emociones del pueblo, o es el altar donde levantamos nuestra ofrenda en temor santo y adoración?

La religión esconde inmundicia bajo las vestiduras.

Por esa razón es que el orgullo religioso nos hace errar. Nos hace creer que somos mejores que otros porque no hacemos ciertas cosas y porque sí hacemos nuestras “tareas” cristianas. Ignoramos que lo único que hace de la vida de un cristiano algo maravilloso, es la presencia de Dios. Si ignoramos esa presencia, apagamos la llama, enterramos ese santo altar y estaremos hundidos en la suciedad del pecado.

En su afán por inculcar la ley, cayeron en el error de usarla como un medio de autoexaltación y a la vez, como una herramienta de control. A la postre, lo que una vez fuera una pasión profunda se transformó en una religiosidad enfermiza. Este grupo se convirtió en uno de los acérrimos enemigos de Jesús y fue uno de los involucrados en el complot para enjuiciar y matar al Salvador.

Para un fariseo el amor por Dios se mide por sus logros personales en cuanto a la religión. Es uno que anhela ser amado por Dios, y para ello se basa en su capacidad de “acumular” puntos. Por razón busca minimizar lo más posible sus errores, pues ellos son sinónimo del rechazo de Dios. En contraposición, hacer lo “correcto” es igual a ser amado y aceptado. Por lo que el amor divino sólo puede ser “asegurado” a través de un rendimiento perfecto.

Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. — Santiago 4:2

Y ¿por qué es que no pedimos? ¡Porque aquel que es orgulloso no sabe pedir, no desea pedir y menos recibir! Por un lado, el orgullo nos inhibe para pedir y por otro lado, amarra nuestras manos para recibir lo que nos es ofrecido.

La actitud farisaica se manifiesta en el énfasis exagerado de la forma: el cumplimiento estricto de las normas, el largo del cabello o del vestido, la camisa blanca y la corbata. Mientras observamos meticulosamente estas cosas, olvidamos el amor fraternal, la unidad de la iglesia, la honradez y la misericordia.

Dios no es perfeccionista, es perfecto. El perfeccionismo busca alcanzar una excelencia de carácter o de disciplina para exaltarse a sí mismo y para imponerse a sí mismo sobre otros. Busca controlar a otras personas a través de su supuesto ejemplo. Debemos ser ejemplo pero no con el fin de esclavizar a otros. Esta forma de pensar busca controlar a las personas a través del temor de desagradar a Dios, temor al castigo si no se cumplen ciertas disciplinas.

La oración de este hombre contiene una definición honrada de sí mismo: soy un pecador. Pero a la vez, no se encierra en sí mismo, sino que se extiende hacia Dios como el enfoque de su hambre espiritual. Para aquel que sabe cuál es su condición, es más fácil recibir las buenas nuevas cuando las escucha. Al fariseo había que convencerlo de que estaba mal porque consideraba que él no necesitaba ayuda. El publicano sabía que estaba mal y que no valía nada delante de la gente, como consecuencia buscó a Dios y esa actitud le abrió la puerta a la gracia divina.

Gracia es recibir lo que no merecemos. Misericordia es no recibir lo que sí merecemos.

“¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia?” — Isaías 55:2

Podemos llorar toda la vida nuestras faltas, pero nada cambiará hasta que nos determinemos a seguir un nuevo rumbo.

La misericordia corre hacia ti cuando quieres volver a Dios, y corre más rápidamente que el juicio.

“Cuando tú das un paso hacia Dios, Él da dos y tres hacia ti”.

Un abrazo puede hacer que un hijo pródigo olvide la vergüenza de comer basura y de andar como un mendigo. Hace que la culpa se vaya, que el cansancio se olvide. Esa es la gracia de Dios. Nos hace sentir amados y bienvenidos. Nos abre la puerta del corazón y nos dice: “Te he estado esperando”. La gracia de Dios es un abrazo.

Dios hace mucho con poco, más con menos y todo con nada. Arthur Burt

Ninguno de nosotros fue creado para caminar sin ayuda. Ninguno de nosotros contiene la verdad absoluta de Dios y por lo tanto, necesitamos de ese “destello” de Dios que hay en nuestros hermanos.

La historia de nuestra raza se definió trágicamente en el jardín del Edén, pues en ese lugar el hombre decidió hacer su propia voluntad y romper su relación con el Creador. Para cambiar el curso de nuestra historia, Dios tuvo que volver a un jardín (Getsemaní) en el cuál Jesús (Dios-hombre) tomó el lugar de todos nosotros para rendirnos nuevamente a Su voluntad.

Las personas y circunstancias no cambian por sí solas lo que hay en nuestro corazón. El cambio lo produce nuestra actitud ante esa confrontación. A menudo, las personas más cercanas a nosotros son las herramientas que el enemigo usa para herirnos. También aquellos con quienes tratamos diariamente son los mensajeros divinos de confrontación. No los pedimos, es más, si pudiéramos, nos desharíamos de algunos.

Una pobre mujer desesperada por la agonía de una vida miserable junto a su esposo oraba: “Señor, o te lo llevas o te lo mando”. Muchas veces, cuando oramos para que Dios cambie a esa persona que nos irrita, recibiremos la respuesta del dedo divino señalándonos y diciendo: “Tú eres el que más necesita ese cambio”.

Las cosas trascendentales en la vida de un hombre suceden en la soledad que hay en la presencia de Dios. La mayor escuela de cambio no sucede en la multitud de una conferencia ni en la vida social de la iglesia.

Todos tenemos dificultad para sentirnos a gusto cuando estamos solos. Quizás detestamos la soledad porque tememos estar con la persona que más odiamos en este mundo: nosotros mismos. Esto sucede porque no hemos hecho las paces con el que se asoma al espejo cada mañana. Por eso es necesario acudir a Dios, quien nos ayuda a aceptarnos tal cual somos y a valorarnos como Él nos valora.

El quebrantamiento es lo único que nos sana de la religión, y nos tira al piso, humillados, diciendo: “No puedo hacer nada por mí mismo”. Aquel que pelea cree poder alcanzarlo, por eso pelea.

Peniel es el lugar en donde el hombre reconoce que no puede y queda postrado, esperando en Dios. Cuando admitimos nuestra debilidad y limitación humana le abrimos paso al poder de Dios. Sólo allí, el hombre natural es quebrantado y cede el lugar a Dios. Eso se llama rendición total y consagración: cuando nos abandonamos totalmente en las manos de Dios.

Cuando recaí tuve dos opciones: volver a la culpa, el temor y la depresión; o correr a los brazos de mi Padre Celestial. Escoger vivir como una víctima de mi enfermedad; o decidir confiar en el amor inmutable de Abba

Si puedes confesar quién eres, qué te está sucediendo y qué cosas te hacen sufrir, entonces Dios puede liberarte. La necesidad de transparencia y de admitir nuestra vulnerabilidad es un principio de vida. Debemos reconocer nuestra imperfección. Jacob pudo haber dicho: “Es que mi padre nunca me quiso” o “Esaú es un tonto”. Puedes seguir culpando a tus padres, a tu país, a tu mala suerte, pero mientras repitas las palabras de Adán o de Eva: “Fue la serpiente”, no serás transformado. La confesión honesta ante Dios es el punto de partida para que Su intervención poderosa tome lugar en nosotros. Por otra parte, la confesión ante nuestros hermanos es el canal por el que salimos de las tinieblas que hay en el corazón y recibimos la luz sanadora de Dios.

Es necesario abrir el corazón y confiar en otras personas para recibir a través de ellas lo que Dios quiere hacer en nuestra vida. Si buena parte de las heridas que los humanos llevamos fueron causadas por otros, Dios usará a otros seres humanos para sanarlas.

Charles Swindoll dice en su libro Baje la guardia que los amigos son como los espejos retrovisores de un auto porque nos ayudan a proteger los ángulos ciegos al conducir. Esto quiere decir que ellos nos ayudan minimizar el riesgo de tropezar y caer.

Padre de huérfanos… es Dios en su Santa morada — Salmo 68:5

“Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo”. – Salmo 27:4. Mientras David contemplaba la hermosura del Señor, inquiría. La palabra “inquirir” significa preguntar, investigar, indagar.

No hay circunstancia que su amor no conozca y que su consuelo no pueda sanar. Cuando percibes su amor todo resentimiento pierde su poder y el perdón aflora.

En el abrazo del Padre se encuentra la fuerza para caminar por el valle de sombra y de muerte, sin temor alguno.

Isaías respondió a la revelación de Dios de la mejor manera que un ser humano puede hacerlo. Se postró y clamó a Dios: “¡Ay de mí! Reconozco mi condición y te necesito”.

John MacArthur, un exitoso escritor cristiano, declaró en un artículo de la revista Discipleship Journal, lo siguiente: “La esencia y el corazón de la adoración es un deseo intenso y no egoísta de darle a Dios. Ese deseo comienza con la entrega de nosotros mismos, luego la entrega de nuestras actitudes y nuestras posesiones, hasta que la adoración se convierte en un estilo de vida”.

¡Nuestro Dios es terrible! Me pregunto si estamos respondiendo adecuadamente a ese Dios que se nos describe en los Salmos. ¿Tenemos en mente esta clase de perspectiva acerca de Dios cuando cantamos una canción mientras terminamos de mascar un chicle? ¿Habremos perdido esa sensación de asombro que invadió al salmista al igual que a Isaías?

No es fácil adorar a Dios cuando el alma se parte en mil pedazos. No hay música hermosa de iglesia porque estás solo.

Adorar a Dios cuesta la vida. Si adorar significara cantar canciones románticas como las que grabamos en un disco, sería cosa de niños. Pero, cada vez que tú y tu iglesia confiesan su pasión a Dios, les es tomado en cuenta para luego ser probado.

Hebreos, capítulo 11, verso 6, nos dice: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo

Albert Espinosa

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo


Marcos tiene un don que servirá para enfrentar un acontecimiento que ha dado la vuelta al mundo: la llegada de un extraterrestre. Pero además tiene que lidiar con la reciente muerte de su madre, de quien aprendió todo en la vida. Calificación de 7.

Raccord: (Francés) Empalme

La vida es girar pomos; yo solo espero, durante toda mi vida, encontrarme delante de muchas puertas que me transporten a nuevos lugares, caminos o experiencias, y sé que siempre que esté delante de cada una de esas puertas, tendré un amigo en el que confío para cogerle de la mano y pasar con él, y si en alguna ocasión no me puede acompañar le pediré consejo.

Dormir te aparta del mundo, te hace inmune a sus ataques. La gente solo puede atacar a los despiertos, a los que están con los ojos abiertos. Los que desaparecemos en medio del sueño, somos inofensivos.

¿O acaso puedes admirar algo que no envidias? ¿O puedes envidiar algo que no admiras?

Tu almohada, es el elemento más importante en la vida de una persona. A veces me han hecho esa pregunta tan inútil: ¿Qué se llevaría a una isla desierta? Y siempre pienso, mi almohada. Aunque no sé por qué acabo diciendo: un buen libro y un excelente vino, utilizando siempre estos dos adjetivos tan poco acertados.

Pero en lo que sí he creído siempre es en que las almohadas llevan en su interior parte de tus pesadillas, de tus problemas y de tus sueños. Y es por esa razón por la que las ponemos fundas: para no ver los rastros de nuestra vida. A nadie le gusta verse reflejado en un objeto. Dicen tanto de nosotros nuestros coches, nuestros móviles, nuestra ropa,…

Quizá el mundo iría mejor si contásemos nuestros sueños eróticos a los que han sido protagonistas de ellos.

Ni yo me imaginaba que aquel día cambiaría mi mundo y seguramente el de todos los demás. Quizá esos días debería marcarse en el calendario en fucsia. Deberíamos tener constancia de que es uno de aquellos momentos a partir del cual nada volverá a ser igual, que perforará a todo el mundo de manera semejante y creará recuerdos colectivos. Así, podríamos decidir si vale la pena levantarse en un día fucsia.

El tiempo en sueños es un misterio, es tan relativo…

Sigues durmiendo, por que no deseas despertarte. Lo que demuestra que mucha gente prefiere dormir a vivir, aunque sepa que la realidad que está gozando es falsa.

He notado que la gente suele sentirse bien cuando me comenta su edad. Yo los respondo: “Te hacía más joven”. Y eso vuelve loca a la gente.

El hijo de mi primo, que ahora tiene 6 años. Siempre que le pides que adivine la edad de alguien que supera los 20 años, le mira, le observa detenidamente y responde: “Tienes 10 años”. Tengas 70, 50 o 20, para ese niño todos tienen 10 años. Que poseas las dos primeras cifras implica que te ve muy mayor. Tiene sentido; cuando se tiene una sola cifra, las dos es el fin de todo. Yo, cuan veo a alguien muy mayor, pienso: “debe de tener 100 años”, las tres cifras es lo máximo para alguien de dos. No cambiamos tanto de niños a adultos; tan solo nos separa una cifra más.

Creo que para cambiar una parte esencial de ti mismo, en este caso dejar de dormir, no se debería vivir solo. Debería haber alguien a tu lado, alguna persona diciéndote: “Va a ser genial, es tu gran día”.

A veces te vas por las ramas para no tener que ir directo a la raíz. Sobre todo si la raíz es dolorosa y puede derribar el árbol. Mi madre murió ayer.

Rompí a llorar. Me encanta esa expresión. No se dice rompí a comer o rompí a caminar. Rompes a llorar o a reír. Creo que vale la pena hacerse añicos por esos sentimientos.

Hay tantas cosas que si se pronuncian en voz alta desvelarían secretos de una intensidad que quizá no podríamos asumir. Yo aún no he podido contarle a nadie que de vez en cuando lloro desconsoladamente por la pérdida de mi abuela. No sé si la gente lo entendería; no sé si la gente intentaría entenderlo.

La gente entiendo lo que quiere, lo que le interesa.

Hay tanta gente que sabe que tiene un momento y lo aprovecha…

No sé si os habéis encontrado alguna vez con el problema de esconder dinero en casa. Es complicado porque piensas como la persona que lo esconde pero a la vez como el ladrón que lo busca.

Ser diferente depende tan solo de cuantos están en tu bando.

Cuando el momento se acerca es cuando te das cuenta de que quizá no lo deseas. Bodas, inversiones, besos, sexo… En todos esos momentos puedes decidir en dar marcha atrás por todo tipo de miedos.

Mucha gente cree que nunca viajaremos al futuro, pero yo creo que lo hacemos cada noche. Duermes y cuando despiertas han pasado cosas increíbles: se han firmado tratados, han cambiado los valores de la bolsa, hay gente que ha roto con su pareja o se han enamorado en otras partes del planeta, donde la vida sigue… Y todos esos grandes acontecimientos han pasado mientras dormías. En esos dos segundos donde realmente transcurren ocho horas o nueve o diez, dependiendo de lo que necesitas y lo que encuentras. Y es que dormir nunca es igual.

Lo que cuesta tiene un plus que hace que deba gustarnos o, de lo contrario, ocultar que nos desagrada. Nadie es un tonto para putearse y encima pagar por lo que le putea.

Los susurros son tan potentes que deberían prohibirse en la cama. Allí todos mienten, absolutamente todos. Nunca susurres en la cama, y menos cuando tengas sexo.

Es horrible y tenebroso echar de menos algo que no has poseído. El sonido del teléfono me devolvió a mi realidad. Supe que era grave por los largos timbrazos y la cadencia entre llamada y llamada. Siempre he creído que esos aparatos tienen una inteligencia y saben cuando darán malas noticias, y por ello desean advertirnos con un tono propicio para que sepamos lo que se nos avecina.

Los taxistas son como los miembros de la familia. Son la suegra o el tío que sabes que te la jugará pero a los que tienes que querer.

Todo seguía igual en la calle. La gente caminaba sin rumbo, los coches circulaban nerviosos y la noche continuaba tan latente como siempre. ¿Quién debe morir para que el mundo se paralice por completo y desistamos de nuestras costumbres diarias? ¿Qué persona es suficientemente importante para que todo varíe de manera visceral?

Todo lo bueno a nivel artístico hablaba del amor.

Era mentira que fuese la época más feliz de nuestra vida. Ella opinaba que es cuando más lloramos. Decía que se llora tan desconsoladamente durante esos primeros años, que la infancia es como toneladas de tristeza mezclada con kilogramos de felicidad.

Siempre que conozcas gente acabarás preguntándote que significarán esas personas en tu vida.

Puntos finales facilitaban la vida a la gente. Los puntos aparte y los suspensivos incrementaban la inteligencia.

Lloro son como mínimo dos o tres lágrimas; una solo es pena.

Aceptar el amor no deseado antes que perderlo y desear obtenerlo.

Siempre he conocido mis limitaciones. Creo que ese es mi gran logro: saber a donde no puedo llegar sea por falta de inteligencia o sea por falta de interés.

Los sentimientos que sentían por nosotros otras personas, aunque no los correspondiéramos, eran importantes.

El amor está soldado al sexo o el sexo al amor […]. Había que buscar el punto de soldadura.

Los deseos ocultos son el motor de la vida.

Confiar en la gente que no tiene tus carencias. Esa es la base del verdadero talento.

Las situaciones desesperadas requieren actos desesperados.

El amor y el sexo son tan extraños que, seguramente, los extraños tienen la clave de lo que se debe hacer.

Siempre acabamos apreciando lo que perdemos.

Es la pérdida de conciencia total del espectador, justo cuando olvida cualquier problema personal y su cerebro deja de emitir el sonido de la preocupación; eso es lo que hace que el silencio sea supremo. Dejar de pensar lo silencia todo.

Nunca se sabe que encontrará uno tras una puerta. Quizá en eso consiste la vida: en girar pomos.

Mi madre opinaba que los mensajes de texto de móvil contenían mucha verdad en pocos caracteres. La gente se esmeraba en contar sus sentimientos sin que el coste fuera excesivo. La concisión de los sentimientos. Ella guardaba muchos de los que recibía. Jamás los transcribía, jamás los pasaba a otros formatos. Creían que entonces perdían su magia.

No quería mentirle pero tampoco deseaba decirle la verdad. Cuantas veces me he encontrado en esta disyuntiva… Quizá debería haber un concepto equidistante de estos dos.

La confianza no debe existir. Es el relajo lo que provoca el gran bajón en cualquier tipo de relación.

Me alegré de que no hubiera un pero. “Te creo pero”, “lo siento aunque”… Conjunciones terribles que acaban desactivando los sentimientos anteriores.

Una caricia, un beso, solicitar el calor de una mano en el ombligo no deben ir acompañados con el sentimiento de eso provocará o derivará en sexo. Un abrazo no debe ser de diez segundos, ni de treinta, puede durar ocho minutos si es necesario. Acariciar un cuerpo no debe suponer siempre sexo. Debes apreciar la caricia como parte de tu vida. Despenalizarla en tu vida. Al igual que ríes del chiste de alguien y aceptas que sus palabras generen en ti un sentimiento de felicidad, tampoco debes temer decirle a alguien que su piel, sus ojos, su boca…, te generan otro sentimiento. Hay que despenalizar acciones del sexo, llevarlas a la vida real, a la cotidianidad y jamás enlazarlas con el sexo, si no con el vivir.

El dolor de la pérdida de algo, aunque no lo necesitaras, se convertiría en algo terrible.

Historia de Jesús

Xabier Picaza

Historia de Jesús

Historia de Jesús


Muy interesante libro en la que el autor comenta la vida de Jesucristo a la luz de los Evangelios, pero considerando datos que en una lectura inicial, pasan desapercibidos. Calificación de 10. Del Reading Challenge, reto 1, un libro con más de 500 páginas. En este caso 671 páginas. Con esta lectura, por fin se finaliza el reto iniciado en enero de 2016. 4 meses y medio de atraso, pero es que la carga laboral fue mucha.

Lacónica: Breve.
Jerosolimitano: De Jerusalén o relativo a esta ciudad israelí.
Concordismo: Sistema de conciliación entre los textos de la biblia y los conocimientos científicos modernos, en especial del Génesis.
Orante: Que ora.
Culmen: Punto más alto de una cosa:
Levirato: Institución de la ley de Moisés, que obliga al hermano del que murió sin hijos a casarse con la viuda.
Mojón: señal que sirve de guía.
Hégira: Era musulmana que se cuenta desde el 15 de julio del año 622 d. C., día de la huida de Mahoma de La Meca a Medina.
Logion: frase breve de la divinidad.
Decurso: Sucesión o continuación del tiempo.
Hoya: Concavidad u hondura grande formada en la tierra.
Iconoclasta: Contrario al culto a las imágenes sagradas.
Inconsútil: Sin costuras.
Teofanía: Manifestación de la divinidad al hombre.
Osario: Lugar destinado en las iglesias o los cementerios para reunir los huesos que se sacan de las sepulturas.

Se llamaba Jesús (en hebreo Yeoshua, Dios-Salva), como el primer conquistador israelita (Josué = Jesús). Era judío de Galilea y nació en torno al 7-6 a.C. (los que fijaron el calendario común o cristiano se equivocaron, suponiendo que había nacido el año 1 d.C.). Fue campesino de origen y artesano de oficio, no letrado (escriba, hombre de letras), de manera que quizá no leía de corrido, pero no se le puede llamar analfabeto, pues, como veremos, tenía una intensa conciencia social y conocía bien las leyes y costumbres de su pueblo, de manera que discutió por ellas con otros maestros y líderes sociales. Fue trabajador como su padre, y creció en contacto una realidad social y religiosa que, a su juicio, se oponía a las promesas de Israel y oprimía a los hombres.

Supo que había llegado el fin de la opresión, y que la lucha decisiva por la nueva historia de Dios (y de los hombres) no era militar (contra Roma), sino humana, contra el Diablo, manifestado de un modo especial en los posesos, y expresado en la injusticia económica, representada por Mamón. Su fuerte programa se hallaba fundado en la certeza de que Dios es Padre, y quiere que los hombres acojan su Reino salvador, viviendo y compartiendo la vida como hermanos.

Fundó un grupo de Reino, familia de amigos e hijos de Dios, con los pobres y los excluidos, con quienes abrió un camino de humanidad (Reino de Dios), iniciando una estrategia de pan compartido, perdón, amor mutuo y reconciliación.

No buscó dignidades, sino que actuó simplemente como hijo de hombre, ser humano, para crear una familia o hermandad universal, fundada en la palabra el Reino y en la vida compartida.

Llegó [a Jerusalén], rodeado de un grupo de discípulos, que compartieron su proyecto, pero no su forma de realizarlo, a la ciudad sagrada para instaurar públicamente su Reino, esperando que Dios le respondiera. Otros prometían prodigios espectaculares (división del Jordán, caída de los muros de Jerusalén…), él solo ofreció el signo de su vida, al servicio de los pobres, y entró como rey de paz, enviado de Dios, sobre un asno, anunciando el final del templo.

Su historia puede dividirse en tres tiempos y lugares: Discípulo y colaborador de Juan en el Jordán; profeta del Reino de Dios en Galilea; pretendiente mesiánico en Jerusalén, donde fue crucificado.

Recibió el nombre y la tarea del conquistador israelita (Jesús/Josué), pero vivió a la luz de otras figuras venerables, como Moisés (Ley), Elías (Profecía) y David (Reino). Las dos primeras aparecen a su lado en el pasaje programático de la transfiguración (cf. Mc 9,2-9).

Jeremías criticó el antiguo templo y se opuso a la política de guerra de los «nobles» judíos, pero pudo escapar de la muerte porque lo ayudaron luego algunos amigos influyentes. […] Jesús era más radical que Jeremías pues no buscaba una simple purificación del templo, ni una política social y militar más justa, sino el fin de este templo y la instauración de un Reino de Dios, por encima de todos los pactos políticos; lógicamente no tuvo amigos que pudieran defenderlo.

Josefo […] pudo ofrecer una visión fiable de la situación de Palestina en el siglo 1 d.C. En ese contexto destaca su texto sobre Jesús (testimonio flaviano), interpolado por copistas cristianos (párrafos en cursiva y entre corchetes), pero que conserva un núcleo auténtico: «Apareció en este tiempo Jesús [un hombre sabio, si en verdad se le puede llamar hombre]. Fue autor de hechos sorprendentes; maestro de personas que reciben la verdad con placer. Muchos, tanto judíos como griegos, lo siguieron. [Este era el Cristo (el Mesías)]. Algunos de nuestros hombres más eminentes lo acusaron ante Pilato. Este lo condenó en la cruz. Sin embargo, aquellos que antes lo habían amado, no dejaron de hacerlo después. [Se les apareció resucitado al tercer día, como lo habían anunciado los divinos profetas que habían predicho de él esta y otras mil cosas maravillosas]. Y hasta hoy, la tribu de los cristianos, que le debe este nombre, no ha desaparecido». (Ant XVIII, 63-4).

Sus discípulos, sin luchar externamente contra los sacerdotes o los soldados del césar, crearon una iglesia o comunidad religiosa que se extenderá no solo en el imperio de Roma, sino por otras partes del mundo, a las que no había llegado ni Roma.

Para no caer en manos de Herodes y los partidarios de Roma, un anciano héroe (¡de los que ha dado siempre Israel!), mató a sus siete hijos (¡número simbólico, como el de 2 Mc 7), los despeñó por la roca, y mató también a su mujer, antes de lanzarse él mismo al vacío «prefiriendo la muerte a la esclavitud».

En el año 6 d.C., siendo Jesús un adolescente de unos 13 años, se produjo en el país la segunda oleada contra Roma. Esta vez las consecuencias fueron más graves que las anteriores. Nuevamente el centro del estallido fue Galilea, donde vivía Jesús, por lo que él debió de haber conocido todos los detalles de estos disturbios. El iniciador fue un maestro religioso, llamado Judas el Galileo, y la causa fue el cambio de administración del sur del país, es decir, las provincias de Judea, Samaria e Idumea. Hasta entonces estaban regidas por un gobernador judío, pero en el año 6 los romanos lo destituyeron por mal comportamiento, anexaron el territorio a Roma y empezaron a administrarlo directamente a través de un Prefecto. Para ello crearon un nuevo impuesto llamado tributum soli (impuesto a la tierra). El sumo sacerdote de Jerusalén acató la medida para evitar males mayores y ordenó aceptarla. Pero Judas (¡hijo de Ezequías, el de Arbela!) desoyó la orden y reaccionó enérgicamente contra ella. Aunque había nacido en Gamala, al norte de la Galaunítide, y por lo tanto no le afectaba el nuevo impuesto, se trasladó a Jerusalén y desde allí empezó a exhortar a la población a no pagarlo. El argumento que esgrimía era claro: Dios es el único dueño de la tierra; por lo tanto, el emperador no tiene derecho a cobrar impuestos sobre el suelo de Israel. La insurrección de Judas no era militar, como las anteriores, sino pacífica. Judas no pretendía proclamarse Mesías, sino que quería el reconocimiento de Dios como rey del país, y de sus derechos sobre la tierra. Era, pues, un movimiento «teocrático», religioso, no violento, que buscaba imponer ideas, no estructuras. Pero al cuestionar un impuesto de Roma, desairaba la autoridad imperial, y con ella su presencia en Palestina. Por lo tanto, los romanos lo consideraron peligroso. Además, había logrado captar la aceptación de todo el país. Por eso lo persiguieron, lo atraparon, y lo mataron sin contemplaciones (Hch 5,37). Mientras tanto el adolescente Jesús, con sus 13 años, aprendía de su padre José cómo ser un buen artesano en el taller de Nazaret… ¿O aprendía también otras cosas de la historia real de su pueblo?

Lo que define a Jesús como enviado e Hijo de Dios no es el lugar de nacimiento (Belén o Nazaret), ni su posible concepción virginal, sino su filiación divina (es el Logos de Dios) y su entrega total por el Reino haciéndose carne, esto es, plenamente humano.

Jesús ha nacido hacia el año 6 (quizá el 7) a.C., pero es imposible fijar la fecha exacta, aunque la tradición posterior (tomando como referencia la fiesta del Sol) se ha inclinado por el 25 de diciembre, a pesar de que ese tiempo y ese día parecen ir en contra del relato (simbólico, no histórico) de Lc 2,8, donde se afirma que los pastores de Belén hacían por turnos la guardia del rebaño, al cielo abierto de la noche. Ese es un tiempo de frío y de lluvias, y es poco probable que hubiera pastores al raso en el campo. Solo a partir de la primavera velan los pastores al raso en la noche. Sea como fuere, ese día ha sido introducido en la iglesia como fecha de nacimiento de Jesús a partir del siglo IV. Antes se habían propuesto otras fechas, sin insistir en ellas, y sin celebrar una fiesta especial de nacimiento (la fiesta cristiana era la pasca, bien definida a partir del siglo II d.C.). Pero, tras la crisis arriana (contra el rechazo de la divinidad de Jesús), los cristianos ortodoxos empezaron a celebrar la fiesta del nacimiento «divino» de Jesús, y lo hicieron el 25 de diciembre, en el solsticio de invierno, fecha en que el Sol Invicto dejaba de «caer» (inclinarse) en el horizonte y recomenzaba a crecer (en el hemisferio norte), iniciando el nuevo año solar. Así nació Jesús y así nace cada año.[…] Actualmente, por razón de ajuste del «calendario gregoriano» (que no ha sido aceptado por todas las iglesias), la Navidad de Jesús se celebra en fechas distintas entre los cristianos de oriente y occidente.

[El censo] Lc 2,1-4 ha vinculado al nacimiento de Jesús en Belén. Por Flavio Josefo sabemos que ese censo (que no fue universal) no pudo realizarse al nacer Jesús (hacia al 6 a.C.), reinando Herodes (que murió el 4 a.C.), sino doce años más tarde, hacia el 6 d.C., tras la muerte de Arquelao, cuando el gobierno de Judea pasó directamente a Roma. Pero a Lucas no le importa la exactitud puntual, sino el sentido teológico del censo, que encuadra a Jesús en la maquinaria imperial de Roma. En ese sentido, es igual que el censo haya sido anterior o posterior (total o parcial), pues Lucas no quiso ofrecer una crónica de los hechos, sino una historia teológica: Jesús nació censado y morirá condenado por Roma.

El evangelio de Juan, que conoce sin duda la «historia» de la concepción por el Espíritu, ha prescindido de ella, no para negarla, sino para decir lo mismo de otro modo, pues lo que importa no es la forma externa en que Jesús nació, sino el hecho de que, siendo un hombre de la historia, él es la misma Historia/Palabra de Dios, Logos divino hecho carne, es decir, esencia y vida humana.

[Mateo] Supone que Jesús ha desbordado el plano de la «buena» historia israelita, pues añade que proviene de cuatro mujeres irregulares y sufrientes, poseídas por hombres poco ejemplares, de manera que él se inserta en el ancho espacio de la historia universal de exclusión y sufrimiento, pues ellas fueron rechazadas por la familia (Tamar), no integradas en el grupo (Rahab), exiladas (Rut) o adúlteras (mujer de Urías). Jesús aparece así por ellas como Mesías de los rechazados de la sociedad.

Jn 7,15: ¿Cómo sabe este de letras sin haber estudiado, es decir, sin haber seguido un curso en la línea de la tradición letrada? Ciertamente, él sabía «letras», pero en profundidad, desde la experiencia de su propio grupo y de su vida, desde las tradiciones profundas de Israel, de manera que podía ofrecer una interpretación profundamente judía de la vida, aunque distinta de la ofrecida por los rabinos de escuela.

Jesús ha sido campesino sin tierra; no formaba parte de una estirpe sacerdotal probablemente acomodada, como la de Juan Bautista (cf. Lc 1) o F. Josefo (según su Autobiografía), sino que era pobre efectivo, un marginal, un marginado. No se enfrentó a los poderes dominantes desde arriba, ni pidió limosna, ni se limitó a mejorar con pequeños retoques lo que había, desde el interior del sistema, pero inició una mutación social (por revelación de Dios), precisamente desde aquellos que, como él, carecían de poder y tierra, desde la escuela de pobreza y trabajo alienador de millones de personas, que dependían de aquello que otros quieren ofrecerles.

No fue un carpintero rico y acreditado, con trabajo seguro y tiempo libre para argumentar sobre temas de Ley, sino un artesano dependiente, sin acceso a tierra propia, ni pensador de tiempo libre, dispuesto a mejorar en lo posible lo que existe, sino un profeta en tiempo de opresión, teniendo que buscar y descubrir a Dios desde unas circunstancias sociales marcadas por la comercialización herodiana (romana) de los campos, que empezaban a depender de las ciudades y los nuevos ricos.

Jesús no fue purista, ni condenó en bloque el comercio, ni rechazó a los publicanos (recaudadores), pero quiso que la acción económica y el dinero estuvieran al servicio de los pobres, de forma que solo Dios fuera divino. En esa línea, su proyecto implicaba una transformación sociorreligiosa, con lo que ello implica de interpretación de la ley, en clave profética. No fue reformador, como algunos fariseos empeñados en mejorar las relaciones económicas, sino profeta radical, en la línea de la tradición israelita, pues un dinero que no sirve a los hombres se vuelve mamona, el dinero absolutizado, idolatría concreta que destruye al hombre.

No fue un artesano influyente, en la línea de Jeroboam, «joven decidido a quien Salomón puso al mando de los obreros de la construcción (cf. 1 Re 11,28), que pudo iniciar un levantamiento y fundar un nuevo reino (cf. 1 Re 12). Tampoco fue un jefe de sindicatos obreros, para liderar una revolución social, con toma de poder, como muchos a lo largo de los siglos XIX y XX, con la creación de un partido político triunfante, sino un portavoz de los más pobres, sin más posesión que su trabajo (o su falta de trabajo), no para tomar el poder, sino para cambiarlo (superarlo). Así se distingue de gran parte del movimiento cristiano posterior, que será básicamente urbano, de manera que los no cristianos se llamaran paganos (de «pago», campo), habitantes de aldeas, que no han aceptado el nuevo orden social cristiano.

Antipas mata a Juan porque ha tenido miedo de las implicaciones sociales de su mensaje. De un modo semejante, Pilato ejecutará a Jesús.

Lc 3,10-14 se sitúa en la línea de Josefo, condensando la enseñanza de Juan en tres proposiciones. 1) Norma universal: «Quien tenga dos túnicas, que dé una a quien no tiene, y quien tenga comida que hágalo mismo». 2) Norma para publicanos: «No exijáis nada fuera de los fijado». Juan supone que hay un orden establecido, y pide a los «responsables» económicos que lo cumplan. 3) Norma para soldados: No hacer violencia, actuar como ministros de paz; no extorsionar a nadie, ni utilizar el poder para servicio propio; contentarse con la paga.

También Juan acogía a publicanos y prostitutas (cf. Ct 21,32), pero no para comer con ellos, sino para ofrecerles conversión. Jesús, en cambio, come con ellos en señal del Reino (cf. Lc 19,2-8)

Jesús (y los cristianos/mesiánicos): a) No ayunan: Rechazan una visión penitencial de la vida, tomando las comidas como signo de Dios, en apertura a los pobres, sin distinción de pureza-impureza (cf. Mc 6,34-46; 8,1-8). b) Comen y beben, en medio de un mundo injusto, no para avalar la injusticia, sino para ratificar la revelación de Dios (el Reino), compartiendo los panes y los peces (multiplicación) con los necesitados, por alegría y solidaridad, pues es tiempo de bodas (el novio está con ellos: Mc 2,19). c) No rechazan ningún alimento. En principio, conforme a la inspiración de Jesús, comen todo, superando así, como Juan (pero en otra línea) las leyes de pureza farisea (cf. Mc 7,15-19).

[Jesús] había empezado recreando el proyecto bautista de Juan, pero después puso en marcha el suyo, que ya no se centraba en el bautismo para perdón de los pecados, sino en el anuncio del Reino de Dios.

Juan Bautista había seguido confirmando la gran separación entre cielo y tierra. Y una separación semejante había descubierto Jesús en el fondo de la experiencia de dureza y muerte que marcaba la forma de vida (y sufrimiento) de los galileos (cf. Gen. 3). El mismo Jesús había acudido donde Juan y había recibido su bautismo porque se hallaba dominado (como aplastado) por esa gran separación, pidiendo a Dios que descargara su juicio sobre la historia de los hombres, para volverse, para que el resto de los «liberados» de la ira pudiera vivir cerca de Dios. Pues bien, ahora, tras el bautismo, descubre (Is 63,19) que el cielo se rasga, como si cayera la gran cortina/muro que separa a Dios de los hombres, un tema que culmina con la muerte de Jesús, cuando se rasga (con la misma palabra: skhidsein) el velo del templo que separa a Dios de los hombres (cd. Mc 15,38). Esta es la nueva experiencia, la tarea de Jesús: Romper la separación que divide a Dios de los hombres, descubriendo así que el mismo Cielo (Dios) ha de expresarse en la vida humana. Eso significa que ya no hay necesidad de más bautismos (como los de Juan), porque el velo de la gran distancia se ha roto, porque Dios mismo ha bajado, está en su vida (de Jesús), en la vida de los hombres.

Del mismo Cielo (= Dios) desciende el Espíritu, simbolizado por la paloma, que había aparecido tras el diluvio (bautismo), como signo de que la gran «ira» de Dios ha terminado (Gn 8,11-12)

Elías quiso venir al Monte de Dios porque estaba cansado y fracasado (1 Re 18,8-18), pero, después de llegar al monte descubrió que Dios era distinto, fuente de vida, Había buscado signos de violencia (huracán, terremoto, incendio, como los de Juan Bautista en Mc 10-12); pero descubrió a Dios en la suave Brisa (= viento, espíritu) y en la Voz que le pide que inicie su nueva tarea. También Jesús buscó quizá el fuego, el hacha y el terremoto, pero escuchó la voz de Dios que se revela como Padre y que lo envía a realizar una tarea salvadora en la línea mesiánica.

Muchos desde entonces que el Reino es una especie de entidad abstracta, una idea simplemente interna. Pero Jesús lo entendió como salud personal (de cuero y alma), como perdón, comida y libertad en un espacio y un tiempo concreto, ahora en este mismo momento, en Galilea.

El Reino es primero, no viene después, como efecto de una conversión antecedente de los hombres, no se compra, ni obtiene por prácticas sacrales, sino que adviene desde sí mimo, es decir, desde Dios, como algo previo a todo lo que hagamos. Pero ese mismo Reino, que es Buena Noticia, hace posible que nos convirtamos, es decir, que cambie nuestra vida y que cambiemos.

En un momento dado, quizá tras separarse del Bautista, Jesús se convenció de que él debía curar al pueblo enfermo, a miles de galileos que se hallaban arrojados, aplastados, carentes de esperanza, a fin de que pudieran convertirse en dueños de sus propias vidas. Llegaba el Reino y el primero de sus signos (pilares) debía der la salud de los enfermos, la plena humanidad de aquellos que parecían arrojados, al margen de la vida.

Quien curaba no era él, como decían ciertos curanderos a sueldo (que se decían «divinos»=, sino que curaba el mismo Dios que se expresaba allí donde los hombres aceptaban su mensaje. Por eso, él no decía «yo puedo», sino «tú puedes», si crees en Dios y te dejas transformar por su Reino.

Jesús no se limita a preparar la llegada de Dios (cf. Mal 3,1.22-24) juzgando y destruyendo a los perversos, sino que lo hace (lo instaura) sanando a los enfermos.

Jesús no proclama el juicio (como Juan), ni enseña a los hombres que cumplan su deber (como la moral kantiana), sino que les anuncia la llegada del Reino de Dios, que se expresa en los milagros y se expande en las bienaventuranzas como proclama y programa de felicidad. Según eso, la primera tarea del hombre es aceptar el Reino (acoger su presencia y dejarse transformar por ella), respondiendo a la Palabra de Dios, para dejarse curar y vivir en plenitud (en perdón, amor mutuo).

Estas palabras [las bienaventuranzas] evocan (proclaman) el gran cambios, que Jesús ha empezado a realizar y que, conforme a Mt 11,2-6, se expresa en la curación de los enfermos y en la bienaventuranza de los pobres. No anuncian algo que vendrá después, sino que ratifican aquello que se está realizando precisamente ahora, entre los campesinos y desposeídos de Galilea, a quienes él llama (y hace) bienaventurados, al introducirlos en su dinámica de Reino. En vez de lamentarse de (o con) ellos por su desventura, Jesús les enseña a escuchar la Palabra (felicidad) del Reino (Dios en ellos) y les pide que la asuman, viviendo de manera consecuente, precisamente ellos, pobres, hambrientos y oprimidos (los que lloran), como depositarios de la felicidad de Dios (la vida) porque acogen la Palabra y porque él (Jesús) los cura. No les llama felices por lo que tienen (o no tienen) en sí mismos, sino porque Dios actúa en ellos, les ofrece su Palabra y los transforma, haciéndolos capaces de curarse e iniciar un tipo de vida diferente desde la pobreza. Entendidas así, las bienaventuranzas, igual que los milagros, marcan una experiencia de reconocimiento que transforma la vida de los hombres y mujeres, de manera que los antes alienados y oprimidos pueden saberse propietarios de la herencia prometida, viviendo así de un modo diferente (en un plano físico, psicológico, económico).

Los milagros son una especie de expansión de las bienaventuranzas, y nos muestran que el Reino de Dios no se expande ni se manifiesta a través del dinero y el poder de los fuertes, ni a través de aquellos, sino por medio de la palabra de vida que cura y que sana.

Muchos prefieren vivir esclavizados. Quizá se refugian en su enfermedad, tienen miedo de sí mismo, les cuesta asumir su tarea, enfrentarse a los problemas de la realidad. Pues bien, en contra de eso, Jesús quiere que ellos asuman y acepten lo que son, en libertad, de una manera responsable. No los «cura» para resolver desde fuera sus problemas, sin para que vivan en humanidad, compartiendo la Palabra, como testigos del Reino de Dios. No los cura para que abandonen su responsabilidad, renunciando así a la vida, sino para que sean responsables, de una forma creadora, intensa. Jesús no ponía sus curaciones al servicio del sistema (como podían hacer algunos sanadores, o podía hacerse en Epidauro o en otros santuarios famosos de su tiempo), sino que curaba ofreciendo a los curados, y a todos sus oyentes una palabra y camino de libertad en amor.

Tempestad calmada, paso a la otra orilla. Este signo evoca la presencia de Jesús resucitado en el camino misionero de sus seguidores, que deben pasar de Galilea a la ribera pagana del lago (cf. Mc 4,35-41; 6,45-52par). Lo que se calma no es el mar externo, sino el corazón de los seguidores de Jesús, pues para avanzar unas millas sobre un lago existen (sobre todo en la actualidad) otros medios, pero calmar el corazón y tener fuerzas para seguir navegando en la vida sigue siendo hoy tan difícil como en tiempos de Jesús.

El peligro de los hombres no es algo exterior (algo que los otros les puedan hacer otros), sino interno: No acoger el don de la vida, buscar la felicidad en una riqueza que es incapaz de darla. Quien no acepta la bienaventuranza de la gracia, quien no descubre y despliega la felicidad del Reino, desde su pobreza, queda en manos de su propia malaventuranza, vinculada a la idolatría de la riqueza, corriendo el riesgo de destruirse a sí mismo.

Sin una fe profunda en el Dios de la resurrección (que da vida a los que mueren), el mensaje y camino de Jesús carece de sentido. Pero no se puede hablar de resurrección donde domina una estructura de poder (donde se dice que los hombres son así, no pueden cambiar) o un sacerdocio que sacraliza lo que existe (cf Mc 12,18; Hch 23,8), sino allí donde emerge una palabra y una vida capaz de superar la muerte.

Jesús ha colocado la bienaventuranza de los pobres tras el anuncio de la resurrección, como si la obra de resucitar a los muertos (¡que parece más vinculada a Dios!) fuer más fácil que liberar a los pobres (cosa que parece más vinculada a los hombres). Para Jesús ambas son igualmente significativas, y en el fondo la segunda resulta más difícil que la primera: Solo allí donde se cree en la resurrección, es decir, en la vida de los muertos, puede haber Evangelio (Buen Noticia) para los pobres. Sin resurrección de los muertos (de los asesinados) no hay esperanza para los pobres.

Nosotros, ilustrados del siglo XXI, solemos decir que no hay demonios, y que los exorcismos no son más que magia o engaño, pero con eso no resolvemos nada: Quizá no haya Diablo (en sentido escatológico), ni demonios personales, pero «lo demoníaco» existe y marca la vida de los hombres, como un mal interno (social, personal), que se objetiva en instituciones y formas de vida exteriores, que vuelven a influir en las personas, manifestándose especialmente en algunos segmentos (eslabones) más frágiles de la cadena humana, suscitando diversas formas de «locura». Ciertamente, lo que llamamos hoy locura (un gran espectro de enfermedades psicosomáticas) tiene elementos orgánicos y biográficos, vinculados a la herencia genética y a la trama personal, familiar y social de las personas. Pero, en el fondo de ella late casi siempre un tema de opresión (e incomunicación), que en tiempo de Jesús se interpretaba de un modo religioso positivo o negativo, vinculando enfermedad y diablo, posesión diabólica y ruptura persona, En esa línea, podemos afirmar que en la raíz de muchas enfermedades antiguas y actuales sigue habiendo una ruptura personal, una demencia o dislocamiento que destruye al ser humano.

Como representante de su iglesia, Juan Zebedeo pretende impedir que un exorcista no comunitario expulse demonios en nombre de Jesús, para controlar así los exorcismos, de un modo eclesial. De un modo sorprendente, Jesús se lo impide, diciendo que todos pueden realizar exorcismos en su nombre.

Los escribas lo acusan de expulsar demonios con ayuda de Belcebú, «Señor de las moscas», Dueño malo de la Casa perversa del mundo, de manera que al hacerlo pone en riesgo el orden y la estructura social del judaísmo. Con el pretexto de hacer el bien (ayudando externamente a unos posesos), Jesús rompe o destruye la unidad sacral del pueblo (Casa buena de la alianza de Dios), de manera que el conjunto de Israel corre el riesgo de caer en manos de un Diablo destructor de la nación sagrada. Conforme a la visión de los escribas, los que ayudan y liberan a «condenados» de la cárcel diabólica (asociales peligrosos) son una amenaza para el buen orden del pueblo. Con el código en la mano, los escribas oficiales afirman que la sociedad ha de expulsar y controlar (= encarcelar) con legítima violencia a los endemoniados, para mantener el orden sagrado.

Una buena estructura social solo puede edificarse y defenderse separando a culpables y justos, poniendo una valla entre lo puro y lo impuro, lo firme y lo ruinoso. Por eso, quien acepta y cura, quien valora y reintegra como Jesús a unos posesos, apelando a la Palabra de Dios pone en riesgo la buena sociedad de limpios ciudadanos. Estos escribas defienden la vida del pueblo sargado, que se protege a sí mismo y rechaza a quienes lo amenazan. Fuera de las fronteras de ese pueblo quedan los leprosos y posesos. No hace falta matarlos, no encerrarlos en la cárcel, pero hay que expulsaros del espacio sagrado de la buena sociedad, establecida por escribas.

Esto es el Reino: Que un loco/poseso, que antes era servidor/legionario de un imperio de muerte, pueda convertirse simplemente en ser humano, en libertad, en diálogo con los demás.

Los exorcismos son una terapia gozosa, como indica una expresión jubilosa de Jesús, cuando los setenta discípulos (a quienes él había enviado para realizar la obra del Reino) volvieron con gozo, diciendo «Señor, ¡aun los demonios se nos sujetan en tu nombre!», y él les respondió: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo» (Lc 10.17-18). Jesús los ha capacitado para sujetar a los demonio, de manera que podríamos decir que «la misma sujeción queda sujeta» (es decir, dominada; hypotassetai). Los discípulos de Jesús, unos hombres simples (sin poderes imperiales o sacerdotales), pueden iniciar e inician un camino de dominio sobre lo diabólico y Jesús les responde ofreciéndoles su experiencia más profunda, paralela a la que vimos al tratar de su vocación tras el bautismo (Mc 1,10-11; cap. 6). El cielo se abre nuevamente, y Jesús «ve» que Satanás, que parecía estar sobre la altura, al lado de Dios (como consejero suyo; cf. Job 1), cae sobre el mundo, rechazado y condenado, Diablo que ha perdido el trono (cf. Ap 12,1-5). En ese contexto se puede afirmar que los exorcismos forman parte de un proceso de victoria y «liberación» de Dios, que ha de entenderse en línea de gozo.

La ayuda a los padres y a los otros hombres importa más que el templo, porque el sábado (templo) se ha hecho para el hombre y no al contrario (cd. Mc 2,27-28). Eso significa que el Dios de Jesús no va en contra de los hombres, ni antepone sus intereses a los intereses de los necesitados. En otras palabras, Dios no acepta nada que implique merma humana, sino que se muestra divino en el servicio del amor humano.

Los judíos sabían que Dios es Padre y decían: Abinu-Malkenu, Padre nuestro, Rey nuestro. Siguiendo en esa línea, Jesús lo llama simplemente Abba (¡papá, padre mío!), con una palabra cuya singularidad reside en su falta de singularidad y en su fuerte inmediatez, pues evoca la gran cercanía del hijo con el padre, esto es, con aquel que le ha dado la vida. No es palabra secreta, de difícil sentido (como Yahvé, Ex 3,14), porque es originaria y nos sitúa ante el principio de la vida, en la trama originaria del ser humano, no de una religión concreta (judía o helenista). No es locución rebuscada de escribas, que solo se comprende tras un largo aprendizaje, sino la más simple, aquella que hombre recibe y conoce en su infancia, al referirse de manera cariñosa, agradecida al padre (padre/madre), que le ha dado la vida. No hace falta ser judío, ni haber pasado por un largo estudio de la Ley para entenderla. Basta con ser persona.

Dios Abba no es papaíto sentimental, sino Padre que guía y defiende a los hijos, asegurándoles que puedes superar la prueba y mantenerse en camino de Reino.

Asume la Tradición, pero no discute normas particulares, como los maestros de la Msiná. Acepta el Libro, pero no lo comenta con más libros, ni redacta otros escritos, sino que habla desde la vida y el sufrimiento concreto de los hombres y mujeres de su tierra, que son el verdadero Libro de Dios Padre.

Jesús respeta a los escribas, pero, a su juicio, la verdadera Ley (Libro de Dios) no se entiende a través de discusiones técnicas, sino en la vida de los hombres, especialmente de los pobres. Acepta así las tradiciones de Israel, no para absolutizarlas en su letra, sino para ponerlas al servicio de los más necesitados.

Aplicada de modo restrictivo, la Regla de Oro podría convertirse en una fuente de egoísmo: Al querer a los demás como a nosotros podríamos exigirles que se hagan como somos (cristianos, musulmanes…). En contra de eso, el amor a los enemigos exige que los amemos como son, no para que sean como nosotros.

No ha creado una enseñanza esotérica de iniciados, algo que solo entienden ellos, sino un movimiento de liberación universal, desde los pobres. Por eso, los portadores de su mensaje podrían ser y son gentes sin cultura escrita (de libro), pero capaces de acoger la Palabra del Reino y dejarse transformar por ella. En el momento en que se vuelve difícil de entender y exija comentarios especializados, perdiendo su inmediatez vital, la Palabra deja de ser impulso de Reino. Utilizando una expresión que puede ser ambigua, podríamos decir que Jesús «devuelve a los pobres la Palabra de Dios», secuestrada por intereses sociales, religiosos e intelectuales de una minoría de expertos, al servicio del sistema.

Las palabras de Jesús no son discurso filosófico para gente rica (con pan asegurado), sino un mensaje dirigido a gente que no sabe si tendrá para comer mañana y si podrá vestirse de modo adecuado. Ellas evocan y despiertan una providencia de Dios, que se expresa en la búsqueda del Reino, es decir, en el deseo de justicia: en el pan compartido, en la entrega de la vida a favor de los demás.

No quiso centrar su mensaje en problemas externos de economía o política, de violencia militar o ideología religiosa, sino que quiso iniciar una transformación radical de la existencia en línea de humanidad: Proclamó la Palabra y la empezó sembrando entre los pobres y campesinos y pescadores de Galilea, a quienes llamó herederos del Reino. Esta fue su experiencia en una línea que podía compararse al Éxodo de Egipto: Supo que Dios se introduce en la historia de los hombres, y los pone en marcha, como potencial de amor para transformar su vida y hacerlos bienaventurados desde la pobreza.

El Imperio romano buscaba la paz que se alcanza por la victoria (Pax Romana), simbolizada en el Ara Pacis (Altar de Paz), que Augusto había construido en Roma, como signo de unificación política. Pues bien, Jesús quiso y propuso la paz, pero no en forma de imperio, sino de Reino de Dios.

Tras el exilio (siglo VI a.C.), muchos judíos habían convertido su templo (Jerusalén) en santuario expiatorio, dedicado a limpiar los pecados, ofreciendo sacrificios a Dios, para mantener alejada su ira destructora, con sacerdotes expertos en cuestiones de impurezas. Este era su oficio central en un mundo lleno de expulsados y oprimidos: Ofrece r a los piadosos pecadores un camino de arrepentimiento, la forma de limpiarse y ser perdonados, manteniendo lejos la impureza y el pecado.

Las curaciones de Jesús son el signo de un perdón que transforma la vida de los hombres (capacitándolos para «caminar»).

Los discípulos de Jesús no piden a Dios que perdone sus pecados (hamartíais, en clave religiosa), sino sus deudas (opheilemata), como ha estacado expresamente Mt 6,12: «¡Perdona nuestras deudas como hemos perdonado a nuestros deudores!». Jesús no se sitúa en el espacio religioso del pecado (terreno propio de sacerdotes), sino en el plano más social de las deudas, que incluyen no solo los pecados, sino los «bienes» que unos hombres deben a los otros (y en otro plano, a Dios).

Jesús no necesita templos, su perdón no se logra con rituales, sino por el perdón interhumano, de manera que los pobres, que renuncian a vengarse y que perdonan a sus deudores (superando una justicia puramente legal), son sacerdotes de Dios, humanidad reconciliada. Ese perdón es gratuito, pero no indiferente; es superior, pero se encarna (ha de encarnarse) en el amor interhumano, creando un orden social que no nace del talión (doy para que me des), sino del perdón de los ofendidos.

El perdón de Jesús no proviene de un templo, ni de una amnistía política, pues brota de las víctimas. No es un privilegio de sacerdotes o escribas, para situarse así por encima del resto del pueblo, sino don y regalo de los mismos ofendidos, que inician de esa forma el Reino. Algunos profetas habían presentado el perdón como atributo supremo de Dios, vinculándolo a los pobres; pero no habían llevado su propuesta hasta el final, como hará Jesús, que no busca un jubileo parcial, sino la redención (comunión) y reconciliación integral de todos los hombres y mujeres, a partir de los más pobres (excluidos del sistema). Precisamente los ofendidos y humillados pueden ofrecer y ofrecen perdón, realizando así, en clave de Reino, una función que parecía propia de gobernantes o sacerdotes sagrados.

Los sacerdotes oficiales perdonaba a los «convertidos»: los manchados debían limpiar su impureza, los pecadores dejar el pecado y volver a la alianza, para recibir así el perdón. Jesús, en cambio, ha iniciado un camino de perdón gratuito, desde los expulsados, no para olvidar lo pasado, sino para transformar el presente de muerte en Reino de Vida.

El orden judío ratificaba unas funciones establecidas de forma jerárquica: padre sobre hijo, varón sobre mujer, rico sobre pobre, bueno sobre malo, sano sobre enfermo, etc. Pues bien, en gesto provocador, Jesús ha invertido esa estructura y llama bienaventurados a los pobres, cura a los enfermos y ofrece el reino a pecadores. No ha sido reformador social, sino profeta creador, escatológico. No ha cambiado unos detalles, sino que ha proclamado un Reino donde desaparecen las estructuras de dominación, paño viejo, a fin de que hombres y mujeres puedan compartir la misma bodas finales (cf. Mc 2,18-22). No ha llamado bienaventuradas a las mujeres, en cuanto separada (como a los pobres: Lc 6,21), ni ha dicho que son primeras en el reino (como los niños: Mc 9,33-37; 10,13-16), sino que ha querido acogerlas y aceptarlas como son, igual que a los varones, en camino de Reino. No ha enfrentado a mujeres con varones, no las envilece ni enaltece, sino que las valora y llama como a los varones, pues el mismo Dios las hizo como a ellos (cf. Mac10:5-9), para iniciar el Reino. Así rompió el dominio del varón sobre la mujer, iniciando un camino donde cada uno (varón o mujer) vale por sí mismo, en comunión de Reino. Su texto del eunuco (Mt 19,12) solo puede entenderse allí donde se rompe el patriarcado, de forma que varones y mujeres valen y son, en su verdad, como personas. Por eso, todo lo que Jesús dice vale igual para hombres y mujeres, pues todos son iguales, «como los ángeles del cielo», sin necesidad de levirato (cd. Mc 12, 18-27).

Instauró un movimiento de varones y mujeres, en contra de muchos rabinos que no admitían en su escuela a las mujeres. No buscó letrados expertos en conocimientos, sino que llamó a varones y mujeres, iguales ante Dios, responsables ante el Reino, como muestran las parábolas. No fundó un equipo de expertos varones, especialistas de ley, sino una escuela abierta, donde todos (varones y mujeres, niños y mayores), pueden escuchar, entender y seguirlo. Se opuso a los varones poderosos (sacerdotes, letrados), porque no aceptaban el «derecho» de los pobres. Por eso, a lo largo de su vida (y sobre todo al final; cf. Cap.35) las mujeres han conectado mejor con su movimiento. Por otra parte, la tradición las sitúa en un mismo plano de opresión y esperanza con varones, al vincular a las prostitutas con los publicanos (cf. Mt 21,31). Unos y otras parecían obligados a vender su cuerpo (mujeres) o su «honestidad» económica (varones) al servicio de una sociedad machista que los oprime y utiliza.

Tanto la cultura oriental como el judaísmo tomaban al padre de familia como autoridad suprema, de manera que enterrarlo (cuidarlo, mantenerlo y reconocer su poder) constituía el primer deber social y religioso.

Jesús optó precisamente por ellos, los rechazados sociales, condenando un orden social donde unos, en nombre de su poder más alto, oprimían, manipulaban y expulsaban a otros. Por eso, declaró destruida la familia dominante, de tipo jerárquico-impositivo, fundada en bases de posesión de unos y exclusión de los restantes.

El orden antiguo se hallaba presidido por ancianos, representantes de la tradición, portadores de una memoria colectiva que se codifica en la historia del pueblo y expresa su continuidad como jerarquía: Autoridad del varón sobre la mujer, del padre sobre el hijo, del pasado (tradición sobre el futuro. El movimiento de Jesús invierte ese esquema, fundando su nueva familia en la llamada del Reino, desde los excluidos, sin jerarquía de presbíteros y padres, ni exclusión de pobres, un familia centrada en el pan compartido (el pan nuestro de cada día), inseparable del perdón que unos ofrecen a otros y todos comparte (cf. Lc 11,3). No es unidad ideológica impuesta (una superestructura de poder) sino comunión concreta de creyentes.

Como era previsible, en un mundo dirigido por los poderosos, el mensaje de Jesús suscita la oposición de aquellos que quieren mantener sus propios privilegios. Esa oposición de aquellos que quieren mantener sus propios privilegios. Esa oposición no proviene todavía (básicamente) de los estamentos religiosos del templo de Jerusalén, ni de las instituciones políticas (rey Antipas, herodianos, Pilato), sino de los grupos dominantes de las aldeas de Galilea, que se oponen a su movimiento, porque pone en riesgo el orden establecido de sus comunidades. Ciertamente, los responsables finales de su muerte serán los sumos sacerdotes y el gobernador militar de Jerusalén, pero el problema empezó mucho antes. Los elementos dominantes de la sociedad aldeana de Galilea, rechazaron el movimiento, no creyeron en su Reino, no por razones que hoy llamaríamos «religiosas» (un tipo de fe distinta), sino por cuestiones familiares, económicas y sociales.

La posesión de familia y casa (campos) era signo de bendición, pero podía convertirse en fuente de pecado si la abundancia de unos se construía sobre la carencia de otros.

Amar a Jesús (ir con él) significa optar por su Reino. En esa línea, él quiere abandonar (superar) una familia entendida como espacio de egoísmo donde algunos oprimen a otros.

Los pobres dan aquello que parece mayor (evangelio, salud) y los ricos aquello que parece más urgente (casa y comida).

El perdón es la cara negativa de un amor que rompe el principio de equivalencia (amarás al amigo) y se abre de una forma creadora hacia los mismos enemigos.

Cuando Jesús de las antítesis (Mt 5,21-48) afirma «se ha dicho» (habéis oído) está evocando el nivel de la justicia legal, propia del orden político, que apela al denario y a la espada para fundar la sociedad con normas de talión (ojo por ojo, denario por denario) y pena de muerte (como indica el glosador de Pablo en Rom 12,2-8). Pues bien, cuando él añade «pero yo os digo» está iniciando un camino de gracia creadora, esto es, de Reino: No rechaza con otra violencia la violencia de la ley, sino que introduce la levadura de Reino (cd. Mujer de Mt 13,33) en la masa del pan (de la vida) para fermentarla.

Al decirles que «no juzguen», Jesús les muestra que la dinámica legal (juicio) no es un principio originario, sino que ella surge y se despliega por la violencia y dureza de los hombres. Más aún, Jesús sabe que, cerrada en sí, sin un amor, esa dinámica desemboca en un círculo de violencia y muerte.

Jesús no decía a los suyos que acepten las cosas del césar, como revelación del «Dios de la ira», sino que las superen, desde el perdón; por eso perdona a los pecadores y pide que perdonemos a los enemigos.

Esta es la paradoja del Reino, su aportación más revolucionaria: Jesús no empieza anunciando el juicio a los culpables, sino pidiendo a los humillados y ofendidos que perdonen y amen a sus ofensores, irradiando así felicidad y esperanza del Reino. Solo ellos, perseguidos y negados, amenazados y ofendidos, pueden iniciar el camino del Reino. […] En esa línea, amar a los enemigos supone ayudarlos positivamente (¡no responder a su mal con otro mal!), pedir a Dios por ellos, bendecirlos (hacerles el bien), superando el nivel de justicia legal, no por obligación, sino por felicidad, porque está llegando el Reino, y Jesús sabe que solo pueden instaurarlo los ofendidos que perdonan y aman a sus ofensores, y no los poderes dominantes (soldados-jueces romanos, sacerdotes judíos, comerciantes ricos, implicados en una espiral de destrucciones). Ellos, ofendidos y humillados, pueden invertir la norma del sistema, viniendo a presentarse como portadores del Reino que llega, iniciando así una dinámica de transformación, que no lleva a un nuevo Estado legal (¡otra vez talión!), sino al surgimiento de una humanidad gratuita, que llamamos Reino. Amar al enemigo es volverse creadores, como Dios es creador, superando la violencia y la lucha del sistema, precisamente desde los aplastados y expulsados, por felicidad (y no por ley, pues la ley no puede obligar al perdón). Solo quienes superan (sin negarla) una justicia de Ley, amando a opresores-asesinos, son signo y anuncio de Reino, como afirma la tradición de Jesús, según Lc 6,27-28 (amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian…) y Mt 5, 43-44 (amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldice…)

Las parábolas rompen la lógica normal de la vida y nos sitúan ante la paradoja del Reino, que Jesús ha ido encontrando y expresando en su itinerario. No todas y cada una de las parábolas las ha «inventado» (=proclamado) él mismo, pero todas en conjunto expresan y trazan su mensaje de forma que, en sentido estricto, constituyen su «cuaderno de bitácora», una carta de navegación de Jesús y sus discípulos, una Biblia de Reino, que rompe las seguridades oficiales de la sociedad establecida. Las parábolas no trazan una historia sagrada, como la del Pentateuco, ni fijan unas leyes, como los rabinos, ni unos dogmas de credo, como cierta Iglesia posterior. ¿Qué hacen entonces? Van abriendo y expresando el camino paradójico del Reino de Dios, que solo se comprende en la medida en que se va recorriendo, con Jesús.

El Bautista había profetizado el juicio y la tradición no recuerda sus parábolas (quizá no las decía). Jesús, en cambio, fue profeta de la Palabra creadora, que él quiso proclamar y sembrar entre los hombres. Esta fue su paradoja, esta su provocación: Proclamar el Reino de Dios, sin ejército, ni escuela de escribas, ni colegio superior de sacerdotes, y sin juicio o cataclismo previo. ¿Cómo hablar de Reino sin hacha que corta, huracán que destruye, fuego que quema…? (cf. Mt 3,10-12). Solo de una forma: como Palabra de Dios que Jesús mismo proclama e introduce en Galilea (y en Jerusalén) como propuesta de comunicación y salud amorosa, como llamada creadora).

Sin esa experiencia de Palabra que crea (reino), cura a los enfermos y evangeliza a los pobres (Mt 11,2-4), el mensaje y proyecto de Jesús sería palabrería, una nueva imposición, que solo serviría para calmar brevemente a los pobres, mientras se siguen imponiendo los poderes bestiales de siempre.

El hombre, creado por Dios y para Dios, en comunión, se ha vuelto esclavo de sí mismo, de su propia institución dominante, centrada en el dinero.

No hay perdón religioso (de Dios) sin perdón monetario y social, pues Dios se expresa y encarna (es divino) allí donde «humaniza» a los hombres, haciéndoles vivir en justicia social y en bienaventuranza compartida.

Los gestores de la sociedad urbana y comercial de Galilea querían organizar la producción y conseguir riquezas (pan), utilizando métodos imperiales (de Roma), dominando a los demás, es decir, poniendo las riquezas, campos y personas al servicio de sí mismos, es decir, de la gloria del imperio. Jesús se opuso a ese modelo, conforme al cual, cuanto más progresan y producen unos menos comparten en otro, y quiso abrir un espacio compartido de Reino, a través de la Palabra, desde los más pobres, para todos.

A Jesús le preocupan menos otros ídolos menores (astros, magias, fetiches, idolillos…), que entretienen a los hombres y mujeres, de manera que él sitúa en el centro de su crítica a Mamón, dinero convertido en capital, que aparece por un lado como fuente de pobreza (esclaviza y excluye a una mayoría de personas) y por otro como objeto del deseo más hondo de todos, en clave de avaricia que les seca el alma.

Jesús sabe que el hombre que no «sirve» a Dios corre el riesgo [de] caer bajo el servicio de Satán (de Mamón), viviendo esclavizado bajo un tipo de deseo insaciable que destruye internamente a quienes poseen más (los ricos) y mata físicamente a quienes no lo tienen (los pobres). No le importa directamente el «ateísmo» (que sería una actitud abstracta ante la vida), sino la idolatría (que se expresa de un modo concreto como adoración del dinero, que es Mamón, dios falso).

Dios es creador, vida que se regala de forma generosa, comunión para los pobres, esperanza de resurrección. Mamón, en cambio, ha sido creado por los hombres, pero se apodera de ellos y los devora (como el dragón y las bestias de Ap 12-13) a través de la avaricia personal (deseo que nunca se puede saciar) y de la opresión social (los que quieren tener para sí han de oprimir y/o excluir a los otros).

Hay una riqueza mala, que es Mamón, una riqueza que destruye a quien la tiene (la desea, se entrega a ella) y a quien no la tiene (queda al margen de la vida). Pero hay una riqueza buena, que solo se alcanza compartiendo la vida, en gesto de renuncia creadora, no para destruir lo que hay, sino para multiplicarlo, como indica todo el movimiento y mensaje de Jesús, desde los relatos de las multiplicaciones (Mc 6,30-44;8,1-10), hasta las grandes promesas del ciento por uno (Mc 10-29-30), que van en la línea de las bienaventuranzas de los pobres.

La pobreza de Jesús es un medio al servicio de la comunión del Reino, que comienza a realizarse desde los más pobres, no para que sigan siendo pobres, sino para que puedan iniciar un camino de vida y riqueza compartida.

El Reino impica pan (abundancia de bienes), pero no el que se produce y ofrece a través de una opresión social, vinculada al poder, sino en gratuidad: Que hombres y mujeres puedan compartir, desde los más pobres, aquellos que son y tienen (cf. «Eucaristía»).

No parece que Jesús haya sido célibe por pureza o espiritualismo (huida de este mundo), sino para identificarse con los pobres, en especial con aquellos que en aquellas condiciones sociales no podían tener una familia.

No quiso recrear una sociedad patriarcal, con superioridad de varones (padres), sino una comunidad donde cupieran todos (varones y mujeres, casados y solteros, niños y mayores…; cf Mc 15 y 16). Solo en ese trasfondo se entiende su celibato, que no es signo de carencia o debilidad (iba contra el mandato de ¡creced, multiplicaos!: Gn 1,28), sino principio de abundancia, una forma de solidarizarse con los más pobres, abriendo para y con ellos una esperanza de familia y resurrección, donde hombres y mujeres serán «como ángeles del cielo», en libertad de amor (Mc 12,15).

No ha sido sacerdote, sino laico: No ha querido transformar la religión desde arriba, con especialistas sagrados, sino desde la base de la vida humana, al servicio de una humanidad distinta. No ha sido padre de familia, con poder para mandar sobre el conjunto de su casa, sino hermano y amigo de todos. No ha sido marido, para instaurar nuevas formas de relación jerárquica esponsal, sino un hombre (ser humano) para los demás, en un grupo inclusivo y abierto, de varones y mujeres, ancianos y niños.

Jesús no quiere tomar el poder, sino servir a los demás (en perdón y amor al enemigo), poniendo a los hombres en contacto con Dios, el único que puede transformar (recrear) el mundo de un modo gratuito. Él no tiene más poder que la Palabra, el amor que ofrece y expande, de un modo generoso, desde abajo, a partir de los pobres. No sabe previamente la forma en que el Reino vendrá, pero sabe que no puede instaurarlo a la fuerza, porque es Palabra, y no puede imponerse, sino proclamarse, esperando la respuesta de los hombres.

Según cierto judaísmo, los hijos (niños) son signo de Dios, pero solo alcanzan importancia si conocen la Ley y cumplen sus preceptos, al hacerse adultos, como muestra el Código de Damasco (CD 10,6) y la legislación rabínica. En contra de eso (y de cierta praxis cristiana posterior), Jesús declara que los niños son ya (en cuanto niños) testigos y destinatarios del Reino y por (para) ellos inicia su camino. Frente a un mundo donde los hombres valen por su saber (griegos) o hacer (judíos; cf. 1 Cor 1), Jesús los valora porque son (están) necesitados y son capaces de amar (de escuchar la Palabra y responder amando).

Jesús no necesita rabinos (escribas), políticos o sacerdotes eficaces, sino personas capaces de amar

Los discípulos quieren crear un orden de poderes sociales y sacrales a partir de los grade (más valiosos), ratificando el dominio de los más dignos y capaces; No critican el modelo de poder judío o romano, sino su mal funcionamiento; están en teoría a favor de los niños, pero no ponen la vida a su servicio, ni dejan que ellos sean principio de Reino. Jesús, en cambio, los pone al principio del Reino.

No toma el poder ni siquiera para bien (como decían algunos papas medievales, los jacobinos de París o los bolcheviques de Rusia), porque el poder una vez tomado, se convierte en imposición y debe defenderse con violencia.

Los discípulos proyectan un Reino jerárquico, aunque con una diferencia: Donde antes estaban los «malos» (sacerdotes de Jerusalén, soldados de Roma) quieren mandar ellos (buenos discípulos de Jesús). Así, con unos pequeños cambios, todo seguiría como antes. Jesús en cambio, abre un espacio donde los niños (débiles, expulsados) pueden y deben ser los primeros. No ha subido a Jerusalén para mejorar lo existente, sino para anunciar un orden nuevo, donde todos pueden comunicarse de un modo directo y personal, partiendo de los niños y los pobres, para iniciar un movimiento de madres, hermanos y hermanas de niños cf. Mc 3,31-35), sin lugar para poderosos y señores.

Los cristianos ya no veneran a Dios ni en Jerusalén ni en Garizim o la Meca, sino en espíritu y verdad (cf. Jn 4,20-21), pues Jesús no purificó el templo para mejorarlo, sino para decir que había terminado.

No se puede hablar de un Mesías que triunfa, sin haber sufrido, en un mundo como este, lleno de sufrimiento. Dado que muchos padecen y mueren, también él, Mesías, elegido por Dios, para hacerse Hijo del Hombre, debía padecer, cumpliendo su tarea y preparando la llegada del Reino de Dios.

Tras subir como Mesías nazoreo, anunciando y promoviendo el Reino de los pobres, vino al templo, para declarar, con un gesto nítido y preciso, que la función particular de ese templo había terminado, de manera que no hacía falta sacerdotes superiores, pues siendo todos reyes, hombres y mujeres, todos eran sacerdotes y así podían relacionarse directamente con Dios y perdonarse unos a otros, a partir de los más pobres, sin necesidad de un templo cerrado (cf. Mc 11,11-30). Él habría sido sumo sacerdote, pues todos debían ser sacerdotes.

Los romanos admitían todas las religiones, como piedad privada, siempre que reconocieran el poder (o arbitraje) de Roma. Pero Jesús no quería fundar una nueva religión aceptable a Roma, sino un movimiento mesiánico universal. Eso era precisamente lo que molestaba a sacerdotes, amenazados por un tipo distinto de autoridad sin poderes político-religiosos. Si Jesús hubiera logrado mantener su pretensión en Jerusalén los sacerdotes deberían haber renunciado a su visión particular (sacral) del templo, pues el Reino de Jesús no dejaba espacio para un santuario como el suyo. Con buen criterio «jurídico», en sintonía con los sacerdotes, Pilato lo condenó a muerte. Posiblemente no tenía gran devoción por el templo, pero como político debía defenderlo, pues se trataba de un santuario reconocido y apoyado por roma, que nombraba incluso a los sumos sacerdotes.

No era Dios quien lo había matado, pues Dios no muere ni mata, sino que es Vida y da vida a los que mueren y en especial a Jesús. Lo mataron los jueces del mundo (sacerdotes y Pilato). Pero Pilato no mandó matar a los compañeros de Jesús, sino solo a él, su jefe o responsable, como había hecho Antipas con Juan Bautista. Por otra parte, parece que sus compañeros lo habían abandonado o traicionado. Entre Jesús y sus discípulos se abrió una fosa que solo podrá superarse en la Pascua cristiana. Dos lestai o bandidos (Mc 12,27: malhechos sociales o políticos) ocuparán simbólicamente el lugar de los Doce; donde ellos fallan no han fallado otros.

Las profecías de la Biblia no están ahí para que se cumplan de un modo fatalista, sino para abrir un camino, a fin de que las cosas puedan situarse en el proyecto de Dios y entenderse mejor.

Había anunciado y preparado desde Galilea un Reino donde ya no era necesario este tipo de templo poderoso, con grandes sacrificios y mucho dinero, pues Dios perdona los pecados y ama a los hombres sin necesidad de mediadores sacrales. Por eso, en contra de lo que hubieran hecho otros pretendientes, no vino para coronarse rey en el atrio del templo, sino para proclamar, como mesías nazoreo, que el templo había cumplido su función.

Derribar las mesas del dinero significa rechazar el comercio sagrado, anunciando y promoviendo, al mismo tiempo, el derribo o destrucción del templo. Expulsar a los vendedores de animales supone abrogar los sacrificios animales.

Ha volcado las mesas de los cambistas, mostrando así su decisión más honda: Quiere que acabe el comercio de Mamón, dios falso (idolatrado) del dinero en el santuario de Dios. Como caen las mesas ha de caer, ser derrumbado, este templo que se centra en los sacrificios y el dinero. Enfrentándose así a los compradores-vendedores, Jesús va en contra de una dinámica sacrifical violenta centrada en la muerte de animales, rechazando al mismo tiempo la mediación de los sacerdotes y sus sacrificios, en la línea de su mensaje anterior sobre el perdón y el amor al enemigo.

Herodianos (partidarios del orden imperial) y fariseos (reguladores del orden religioso).

No se trata de quitar dinero al césar para dárselo a los judíos antirromanos, sino para crear una alternativa social muy diferente, sin dinero.

Al decir a los suyo que devuelvan el denario al césar, Jesús los invita a liberarse del dinero, para así ocuparse de las cosas de Dios en un plano más alto, sin necesidad de dinero.

Jesús y los suyos devuelven el dinero y de esa forma se liberan de aquello que pertenece al imperio, tanto en un plano interior (espiritual) como social, para construir un Reino de Dios sin «Mamona» del césar (en la línea de Mt 6,24). En ese sentido, su respuesta ha de entenderse en forma negativa (él no quiere pagar tributo al césar), de manera que en un sentido él está con los celotas, pero siendo más radical que ellos: No rechaza el tributo a fin de quedarse con su dinero (o crear otra estructura monetaria), sino que lo devuelve para no deberle nada. De esa forma, Jesús sale del campo de influjo del césar, del «orden» de un mundo creado y sostenido con dinero, para construir el Reino de Dios sobre otras bases humanas y sociales.

Los sacerdotes que dicen actuar en nombre de Dios son en el fondo unos idólatras, que han «divinizado» la herencia de la viña (el dominio del templo), y que están dispuestos a matar por mantenerlo.

La parábola sabe que este mundo se edifica sobre cimientos de poder y deseo posesivo, de violencia y muerte; los sacerdotes tienen envidia de Dios y precisamente por eso son renteros; no quieren compartir lo que son, ni lo que tienen, y para defenderlo están dispuestos a matar al mismo Hijo de Dios. Pero la parábola sabe que hay alguien (algo) más grande que la envidia y violencia de los sacerdotes: El Hijo que viene en nombre del Dios verdadero y que está dispuestos a morir por compartir el Reino.

Descubrimos que en realidad no se trata de una cena de pascua, como han querido sus discípulos, sino que, en el momento decisivo, Jesús no ha celebrado la pascua con ellos, sino que ha creado una cena nueva, centrada en su propia opción mesiánica. Es como si hubieran querido empujarle en una dirección (fidelidad a la pascua de los sacerdotes), mientras él les ha mostrado su nueva opción.

Juan tendría razón al decir que Jesús no celebró la pascua oficial, que los sacerdotes celebrarían del Viernes al Sábado Santo, con cordero del templo, tras haber juzgado y matado a Jesús. Pero Marcos y los sinópticos tendrían también razón al afirmar que celebró una cena de pascua, pero según el rito esenio, dos días antes (del martes al miércoles) y sin cordero sacrificado en el templo; conforme a esta segunda perspectiva, el proceso y condena de Jesús habría sido más largo (del martes/miércoles al viernes). Los sinópticos tendrían razón en un sentido (la Última Cena fue pascual, pero según el rito esenio) y Juan en otro (Jesús no celebró la pascua oficial de los sacerdotes, sino que murió el Viernes Santo, cuando ellos estaban matando sus corderos para la pascua de la noche siguiente).

Este hombre del cántaro de agua (anthropos… keramion hydatos bastadson) es un caso insólito, ya que eran mujeres las que solían llevarlo. El cántaro/ánfora es signo femenino, tanto en Grecia (Pandora) como en todo el oriente. La Biblia vincula el cántaro de agua con mujeres (Gn 24,11-21; ex 2,16; 1Sm 9,11), o con varones de gripo sometidos o inferiores (cf. Dt 29, 10-11; Jos 9,21-27).

Jesús era consciente de su muerte inminente. Sabía que ya no podría comer la Pascua. En esta clara toma de conciencia invita a los suyos a una Última Cena particular, una cena que no obedecía a ningún determinado rito judío, sino que era su despedida, en la cual daba algo nuevo, se entregaba a sí mismo como el verdadero Cordero, instituyendo así su Pascua… Una cosa resulta evidente en toda la tradición: la esencia de esta cena de despedida no era la antigua Pascua, sino la novedad que Jesús ha realizado en este contexto. Aunque este convite de Jesús con los Doce no haya sido una cena de Pascua según las prescripciones rituales del judaísmo, se ha puesto de relieve claramente en retrospectiva su conexión interna con la muerte y resurrección de Jesús: era la Pascua de Jesús. Y en este sentido, él ha celebrado la Pascua y no la ha celebrado: no se podían practicar los ritos antiguos; cuando llegó el momento para ello Jesús ya había muerto, Pero él se había entregado a sí mismo, y así había celebrado verdaderamente la Pascua con aquellos ritos. De esta manera no se negaba lo antiguo, sino que adquiría su sentido pleno.

No fue un encuentro de paz entre amigos, con las cosas resueltas y todos dispuestos a entregar la vida por el Reino y por sus amigos, sino de ruptura y contraste entre los discípulos, aferrados a su mesianismo triunfal, y Jesús que les ofrecía su experiencia y lección de solidaridad (su cuerpo y sangre), en los signos del pan y el vino, prometiéndoles la próxima copa en el Reino.

El último gesto de Jesús no fue llorar (por su posible fracaso), ni hacer penitencia, ni repetir oraciones rituales, ni condenar por traición a sus discípulos, sino tomar con ellos la copa, esperando la próxima en el Reino (nueva pascua).

Ese gesto (dar el pan, darse como pan) recoge y despliega su proyecto. No ha fracasado, sino al contrario: Ha condensado la Palabra de Dios (su vida) en forma de comida fraterna, que no es alimento aislado, de ritos de separación (para limpios judíos), sino pan de cada día (Padrenuestro), comida que ofrece a los pobres, regala a los pecadores y comparte con todos, compartiendo su cuerpo con ellos, para ellos.

Fueron solo veinticuatro horas, toda la historia humana condensada en la condena y muerte de Jesús.

Jesús va al monte de los Olivos, que es signo y lugar del «paso» de Dios, no para que lo prendan y maten, sino para poner su vida al servicio del Reino. No es suicida, ni temerario, pero está convencido de que debe mantener su propuesta y tarea de Reino.

Jesús había derramado las monedas en el templo (Mc 11,15-18); pero los sacerdotes las siguen conservando y las utilizan para asesinarlo. Judas, en cambio, parece que ha llegado a Jerusalén por dinero. Probablemente está decepcionado por el rumbo que ha tomado el proyecto Jesús desde su gesto en el templo, y, al final, teniendo que elegir, elige como israelita el orden y la ley de su pueblo: Pone el caso en manos de los sacerdotes, disponiéndose a colaborar con ellos, en contra de Jesús, su amigo.

Sacerdotes y políticos velan por la seguridad del pueblo, y todos, incluidos los amigos, tienen el deber de denunciar a los que puedan amenazarla, como hizo Judas, por obediencia y fidelidad a la ley.

Podemos suponer que [Judas] no se había dejado transformar por Jesús, de forma que siguió estando donde había estado (como Pablo al principio, cuando perseguía a los cristianos). Por eso, al llegar el momento en que había que elegir (o los sacerdotes o Jesús) eligió a los sacerdotes, que garantizaban la seguridad del sistema, la identidad del pueblo, el orden sagrado. Siempre que alguien pone a su patria o sistema, a su iglesia o partido, por encima de un hombre concreto (que además puede ser peligroso, como Jesús) está actuando como Judas. A Jesús no lo mataron «los malos», sino los hombres de la ley y el orden del sistema (cf. Gal 3,12.13; Flp 3,2-11, etc.).

Jesús no tuvo un problema directo con Roma, sino con los sacerdotes de Jerusalén; no quiso luchar contra el imperio, como los celotas de 66-70 d.C., sino transformar al pueblo de Israel, para que llegara el Reino.

[Después de la huida], una vez que los discípulos volvieron a agruparse para estudiar la situación, escogieron a Pedro para representarlos y, sirviéndose de alguna persona que conociera al sumo sacerdote, el mismo Pedro acudió al palacio de Caifás para interceder por el grupo… Así pues, Pedro y los demás no solo abandonaron a Jesús. Por decirlo con franqueza, fueron tan traidores como Judas. Los discípulos negaron a Jesús ante Caifás, sumo sacerdote y presidente del Sanedrín, y prometieron no volver a tener la más mínima relación con él. A cambio de esa negación y esa promesa evitaron ser detenidos. […] Esta es una hipótesis. […] Judas lo entregó y los demás lo traicionaron, y huyeron en la hora decisiva (cf. Mc 14,27).

1) Juicio (Jn 18,15-27). El otro discípulo (= el Discípulo amado), que introduce a Pedro en casa del sacerdote a quien conoce personalmente, se mantiene firme; Pedro, en cambio, niega a Jesús. 2) Cruz (Jn 19,25-27). Pedro no está, sigue negando a Jesús. El discípulo amado está allí con la madre de Jesús, como signo de la Iglesia. 3) Mañana pascual (Jn 20,1-10). Corren juntos al sepulcro vacío: el discípulo amado mira los paños y cree; Pedro no puede aún creer, la negación lo deja ciego. 4) Pascue en Galilea (Jn 21). Pedro ha salido a pescar, pero no sabe ver. El otro discípulo descubre a Jesús en la luz naciente de la mañana y se lo dice a Pedro que ahora se echa al mar y cree (21,7-8). Después, acabada la pesca, Jesús pregunta a Pedro tres veces: ¿Me quieres? Solo la triple afirmación ratifica y expresa su cambio. Ahora, en el mismo centro de la pascua, se puede afirmar que ha cantado de verdad el gallo y Pedro cambia.

Jesús condenó el templo como signo de enfermedad religiosa, como sede de un ritual que parecía santo, per estaba al servicio de la opresión y la muerte. Poemas y cantos, sacrificios animales y contratos de dinero justificaban el orden sagrado de unos privilegiados, que lo habían convertido en cueva de bandidos (Mc 11,27), para esclavizar en nombre de Dios a los devotos. Por eso, asumiendo la inspiración de los grandes profetas (Amós, Isaías, Jeremías), proclamó su juicio y condena contra el templo, en gesto que marca el movimiento cristiano.

El problema no fue con todo el Sanedrín (con el judaísmo de Jerusalén en su conjunto), sino con los miembros de la aristocracia sacerdotal, que aparecen como responsables del orden social y religioso del pueblo.

En perspectiva judicial, la actitud del Sanedrín (o de los sacerdotes) ha sido y sigue siendo, a mi entender, correcta. Ciertamente, Jesús era bueno y sus ideales intachables en plano general. Pero en concreto, mirados desde el orden israelita, esos ideales, y la práctica que reflejaban, terminaban siendo peligrosos. Un pueblo necesita garantías legales y no sueños mesiánicos para mantenerse. Tiene que defender las instituciones, los tribunales de justicia, las costumbres que mantienen a los hombres vinculados. Si eso cae, se termina, se diluye el pueblo.

No es que Jesús quiera «matar» a los sacerdotes. Hace algo mucho más profundo y peligroso: No los necesita y, además, enseña al pueblo a liberarse de la opresión sacerdotal del templo.

Pilato no envidia a Jesús, pues se mueve en otro mundo, con otros intereses de poder. Los sacerdotes lo envidian, porque han visto n su conducta algo que en el fondo les gustaría tener, pero que no quieren, pues no quieren cambiar ni perder la autoridad que poseen. No pueden vivir en verdad con lo que tienen, pero tampoco quieren cambiar y transformarse. Por eso necesitan matar a los que son distintos, como Jesús, para seguir manteniendo el poder que tienen.

Cuando afirma que su Reino no es de este mundo (cd. Jn 18,36), Jesús no dice que es un reino de puro espíritu interior, sino un camino y despliegue de nueva humanidad, de vida compartida.

Lucas […] distingue en la acusación tres motivos: a) Jesús anda alborotando al pueblo; b) impide que se paguen tributos al césar; c) se llama a sí mismo «Cristo Rey». El más significativo es el segundo, que trata de los impuestos del césar, es decir, de la economía.

No quiso imponerse sobre nadie, sino regalar su vida a los demás.

Fue un auténtico judío, pero por su fidelidad a los principios de la Escritura de Israel y a su proyecto de Reino vino a presentarse como un riesgo para los sumos sacerdotes, que insistían en otros aspectos «esenciales» de la nación sagrada: Leyes de pureza, tradiciones familiares, exigencias jurídicas, y, en el fondo, dinero (Mamón del templo). Todo lo que Jesús proponía y defendía formaba parte de las tradiciones de Israel. Pero los sacerdotes pensaban que el pueblo necesitaba leyes nacionales, templo (y dinero). Precisamente por eso, para que el pueblo siguiera manteniendo un tipo de identidad religiosa y nacional hubo que condenarlo.

Carecemos de modelos para imaginar este reinado, pues nuestras categorías mentales y sociales se encuentran marcadas por dinámicas de poder militar, político o sagrado. Jn 18,37 afirma que Jesús ha venido a dar testimonio de la verdad;, pero su verdad no es la de los sabios platónicos, que dominan sobre militares y trabajadores (cd República VI), sino la del amor compartido, desde los pobres.

Los seguidores de Jesús deben dialogar en igualdad (en gesto de servicio) con otros grupos (y al final con todas las culturas), para promover un tipo de nueva especie humana, no en sentido biológico, ni por lucha de poder, sino por gratuidad activa y por renuncia a toda imposición (en diálogo gratuito). No ha buscado otra forma de adaptación a lo que ya existía, sino una nueva creación, un grupo de amigos, en gratuidad.

Pilato quiso dirigir la trama, pero calculó mal: Los sacerdotes fueron más sagaces, aceptaron el reto, convencieron al pueblo y lograron condenar a Jesús. Así terminan, uno al lado del otro, Pilato y Barrabás, soldado imperial y guerrillero, y por encima de ellos, los sacerdotes manejando al pueblo. ¿Podía haberse dado otra salida? Humanamente hablando, no: Los que gobiernan el mundo con poder (sacerdotes y Pilato) se unieron contra aquel que quiso dirigirlo con amor y de esa forma lo han matado. Según eso, sacerdotes y celotas acaban vinculados por unos mismos intereses de violencia y dinero.

Al final, la gente ya no sabe lo que pide; solo quiere que se cumpla su deseo, imponiendo su voluntad contra Pilato, quien, evidentemente, acaba cediendo. De esa forma, el procurador que es signo de la justicia imperial, queda dominado por la pasión de un pueblo que, para sentirse vivo, tiene que imponer su violencia, contra Jesús o contra cualquiera que sobresalga.

No fue un hombre de escuela (en la línea de Hillel y Shammai), no se opuso a cuestiones de rito y calendario (como en Qumrán), sino que buscó algo más hondo: Declaro cumplido el tiempo de la sacralidad legal, que había culminado en Juan Bautista (cf. Lc 16,16).

No sabemos si ese juicio de Pilato se ejecutó con las garantías del Derecho Romano o si fue una simple condena sumaria, por razón de Estado.

«Algunos» (se supone que del grupo de los sacerdotes) no se contentan con juzgarlo, sino que lo deshonran (escupen), burlándose de él (tapándole la cara) y ridiculizando su don de profecía (diciéndole que adivine quién le ha pegado). No les basta con haberlo condenado, sino que lo degrada y desprecian, humillándolo así de un modo personal. No sabemos si se dio efectivamente una burla de ese tipo. Es posible que Marcos no tuviera noticia de ello, pero ha podido deducirlo por lo que solía suceder en esos casos, al menos en otros tribunales: Se supone que los condenados pierden sus derechos, no tienen dignidad y pueden ser injuriados.

Pilato condenó a Jesús por ser (querer hacerse) «rey de los judíos», es decir, porque pretendería tomar el poder contra Roma. Para Pilato, Jesús es un rey fracasado, uno más en la lista de pretendientes políticos vencidos. Para los sacerdotes será un rey falso, un profeta de mentiras. Para los seguidores de Jesús, ese título está en la base de su mesianismo, pero solo se puede entender desde la Cruz, y tras la experiencia pascual; antes (o fuera) de ella es un título de escándalo. La tradición sinóptica (partiendo de Marcos) sabe que solo tras la muerte de Jesús se ha podido publicar el gran secreto que él quiso velar a lo largo de su vida, para que nadie pudiera coronarlo con métodos de mando y de violencia armada (cf. Mc 8,27 – 9,1) Ahora, en la Cruz, ya no hay peligro: Jesús es Rey (Mesías) desde la cruz, por su resurrección.

Un elemento esencial de la crucifixión era que vieran al reo agonizar colgado de la cruz, como escarmiento. Por eso debía llegar vivo al lugar del suplicio, llevando en sus hombros el madero vertical (el horizontal solía estar en el lugar de la ejecución). Si no tenía fuerzas lo debía llevar otro, pues era esencial que estuviera vivo al ser crucificado.

Posiblemente clavaron sus pies por los tobillos, apoyándolos sobre un pequeño saliente o pedestal, para que el peso no recayera enteramente en los brazos, pues en ese caso hubiera muerto muy pronto de asfixia, y se quería que los reos duraran más tiempo, para escarmiento.

En sentido material, Jesús solo dejó unos vestidos. Lo había dado todo, y así murió al final, en máxima pobreza, desnudo e impotente, ante la mirada de la gente. Por comprensible vergüenza, los cristianos ponemos un velo ante su miembro varón; pero los romanos dejaban el cuerpo destapado.

Su misma fidelidad a Dios le llevó a correr el riesgo de ser condenado, y le dio el «derecho» de elevar su gran pregunta (¡Dios mío! ¡Dios mío!), en su nombre y en nombre de todos los que fracasan: ¿Por qué me has abandonado? Pero esa pregunta no implica derrumbamiento, sino entrega angustiada (y esperanzada) en manos del Dios del Reino.

Parecía que Jesús se hallaba absolutamente solo, pero no es cierto. Unas mujeres amigas lo han seguido y servido. Han creído el él precisamente allí donde los otros (Judas, Pedro, los Doce) lo han vendido, negado, abandonado. Desde el fondo de su dura soledad, ante la muerte de Jesús, en un mundo que parece controlado por varones, emergen ellas, como signo de la verdadera iglesia, formada por aquellos que siguen y sirven a Jesús y el mensaje de Pascua. Por eso aparecen como máxima sorpresa y señal del Reino, junto al velo del templo rasgado, los sepulcros abiertos, el centurión confiesa… Los otros signos ofrecían indicios de la novedad cristiana, evocando el fin del templo judío, la posible conversión del Imperio romano, la resurrección final de los muertos… pero eran básicamente simbólicos. Pues bien, de un modo distinto, estas mujeres aparecen como realidad histórica firma: Forman parte del presente inmediato de la historia de Jesús.

Ellas han debido «pensar» (= sentir por dentro el peso de) la muerte de Jesús, y revivir su historia, como han hecho a lo largo de siglos las mujeres (mejor que los varones, ocupados en luchar y matar). Jesús había venido para anunciar e instaurar el Reino de Dios, desde Galilea, acompañado «oficialmente» por Doce seguidores varones, como signo de las doce tribus de Israel. Pero ellos lo abandonaron uno a uno, el grupo entero, incapaces de entenderlo. Pues bien, allí donde los Doce (y todos los hombres) no entienden, lo han hecho ellas, mujeres amigas, recreando su historia. […] Ellas no lo abandonaron, sino que repensaron el sentido de su muerte.

Al estar allí presentes, a favor de Jesús, sin comprender quizá del todo lo que hacían y sentían, esas mujeres rechazaron al «dios» del templo de Jerusalén (y del imperio de Roma), el «dios» de un templo y un imperio que dice fundarse en las razones de la Biblia y de la ley sagrada, pero que mata a los distintos.

Las religiones han sacralizado con frecuencia a los muertos (pidiendo que vuelvan a Dios y quizá queriendo impedir que retornen al mundo). Así solemos quemarlos, o ponerlos bajo tierra, o taparlos bajo una losa, a fin de que no vuelvan como antes, que no salgan (que «duerman» del todo), y nosotros podamos seguir vivos, sin que ellos nos lo impidan, hasta que al fin nos entierren también nos quemen en la pira, para que todo siga igual (y continúe la violencia asesina de la historia).

¿Por qué sería «puro» un sepulcro nuevo, exclusivo de Jesús, mientras que una fosa común hubiera sido «impura»? ¿Por qué sería más limpia una tumba de rico que una fosa común de pobres ajusticiados? A la luz del mensaje y de la vida de Jesús, una pobre fosa común parecía más apropiada que una tumba de rico propietario.

La Pascua cristiana no es solo un modo de invertir el fracaso de Jesús, ni una forma de entender su mensaje, sino una experiencia de encuentro personal con él, sabiendo que está vivo o, mejor, que es el Viviente. Los discípulos esperaban quizá otra cosa: un Hijo del Hombre que vienen en las nubes, un ser celestial que desciende a la tierra, la resurrección final de todos los muertos… Pero han visto a Jesús, se han encontrado con él, no solo con su vida y su mensaje, sino con su persona, descubriéndolo vivo, en la Vida de Dios, , como Señor glorificado, que no está simplemente arriba y fuera, sino en ellos, sus seguidores. Este ver y acoger a Jesús, de un modo personal, sabiendo que está vivo y que ha vencido a la muerte, es el centro de la Pascua cristiana. Los cristianos no han visto a Jesús simplemente como Mesías escondido, que retornará al final, sino como amigo y salvador presente en su historia, alguien a quien pueden invocar diciendo: Marana-tha, Señor ven (1 Cor 16,22).

Las Madres de Plaza de Mayo [Buenos Aires] reivindicamos a nuestros 30.000 hijos desaparecidos sin hacer distinciones… Las Madres de Plaza de Mayo sabemos que nuestros hijos no están muertos; ellos viven en la lucha, los sueños y el compromiso revolucionarios de otros jóvenes. Las Madres de Plaza de Mayo encontramos a nuestros hijos en cada hombre o mujer que se levanta para liberar a sus pueblos. Los 30.000 desaparecidos viven en cada uno que entrega su vida para que otros vivan. Las Madres de Plaza de Mayo rechazamos las exhumaciones porque nuestros hijos no son cadáveres. Nuestros hijos están físicamente desaparecidos pero viven en la lucha, los ideales y el compromiso de todos lo que luchan por la justicia y la libertad de sus pueblos. Los restos de nuestros hijos deben quedar allí donde cayeron. No hay tumba que encierre a un revolucionario. Un puñado de huesos no los identifica porque ellos son sueños, esperanzas y un ejemplo para las generaciones que vendrán.

Jesús no es monopolio de ninguna iglesia (pues pertenece a la historia de la cultura universal y puede ser retomado por las grandes religiones).

El Jesús del futuro ha de ser un mesías amoroso. Más que las ideas de una sabiduría abstracta y separada, le importaba la vida de los hombres y mujeres y, en especial, la de aquellos que estaban oprimidos y enfermos, abandonados, arrojados y angustiados, a quienes él quiso curar.

Cristianos son lo que pueden vivir y viven como testigos de la resurrección, asumiendo y encarnado la mutación de Jesús, a favor de la vida y la resurrección de todos los muertos. Por eso, el signo de su historia seguirá siendo la vida enriquecida (resucitada) de sus seguidores, con quienes caminó, como él dijo: «Yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos» (Mt 28, 16-20).

Contra el fútbol moderno

José Manuel Tello

Contra el fútbol moderno

Contra el fútbol moderno


Como el mismo autor lo explica, se trata de “Un libro que pretende ser el dedo que señala las maldades y los desmanes del fútbol moderno”. Y así desmenuza algunas de las principales piedras que han ocasionado que el deporte con más seguidores en el mundo, de repente se vea tambaleado. Entre los temas que destacan: el capitalismo, los modelos de pasarela, las redes sociales, los magnates y la cantera. Calificación de 9.5. Del Reading Challenge, reto 39, un libro con magia. La magia del fútbol!

Lumpen: Grupo social formado por las personas social y económicamente marginadas en ambientes urbanos
Zafio: Grosero
Ecléctica: Referido a lo que está compuesto de elementos, opiniones, estilos.
Palique: Facilidad de palabra.
Tándem: Conjunto de dos elementos que se complementan.
Jerifalte: Cabecilla, mandamás, jefazo,
Melopea: Borrachera.

Asiáticos flipando con la mera posibilidad de hablar con alguien que ha estado alguna vez en el Santiago Bernabéu e italianos cansados de un fútbol apestado de escándalos financieros que se han cargado el calcio. Eso a pesar de que su escuadra favorita lleva cuatro ligas seguidas y una inesperada final de Champions. La nueva hornada de seguidores y la vieja. La fe de los nuevos conversos y la resignada creencia de la vieja escuela.

Negocio. Negocio y más negocio. Partidos que se juegan a las cuatro de la tarde reventando la tan tradicional siesta española para llegar en horario prime a Indonesia, China, Japón, Taiwán, Tailandia, Singapur, Dubái, Catar, Behréin… Miles de millones de audiencia potencial. Y con mercados como el indio o el iraní aun por incorporar. A día de hoy PSG, Manchester City, Valencia, Inter de Milán, Chelsea, Oviedo, Málaga, Espanyol, Mónaco, Arsenal, ManU, Liverpool, Bornemouth, Roma, Cardiff, QPR, y así con un larguísimo etcétera, son propiedad de magnates y, en el peor de los casos, empresas y/o conglomerados de empresas con intereses meramente económicos. No solo de Asia ni de los petrodólares viven estos equipos. En el caso de la Premier, empresas y poderosas familias americanas se han hecho con el control de las instituciones deportivas más potentes y rentables del país, como es el caso de la familia Glazer con el Manchester United. Otro club inglés, el Chelsea de Roman Abramovich, fue el primer club cómpralo-todo de Europa. Si bien no es el único magnate ruso que ha desembarcado en europa con los rublos bien calientitos. Dmitri Rybolóvlev le compró el 70% del club monegasco a la mismísima familia Grimaldi para sacarle de un periodo de oscuridad en la segunda división francesa.

El fútbol y el deporte se modernizan, los tiempos cambian y adaptarse es algo básico. Eso a pesar de que las lagunas reglamentarias y arbitrales ni se tocan. Pero algo relativamente malo sucede cuando los estadios de España, Italia y Francia se quedan vacíos mientras que 100 millones de chinos se sientan ante el televisor para visionar un Getafe-Granada. O llenan el Olímpico de Pekín para ver una expatriada final de Supercopa italiana. ¿El fútbol ha dejado de ser un deporte eminentemente local y de proximidad para facturar a toda costa? El fútbol moderno es una realidad, no es una teoría contracultural ni un argumento cosmopolita de perfil bajo. El deporte de once contra once se ha globalizado y ha cambiado desde su estética a su fisionomía como juego colectivo. Un cambio frenético, reflejo de los tiempos en los que vivimos. Lo que no quita para que muchos se hayan dado cuenta y luchen desde las gradas por recuperar el deporte con el que se criaron de pequeños. Por eso este ensayo: Contra el fútbol moderno.

La siempre reticente relación de los británicos con los europeos les llevaron a no jugar los tres primeros mundiales y a no tomarse en serio las primeras Copas de Europa. A fin de cuentas, ellos eran los inventores de toda esta historia y no tenían por qué mezclarse con la plebe futbolera mundial. Al igual que en los campeonatos americanos de baloncesto o béisbol, en el que el ganador es proclamado como campeón del mundo, los ingleses pensaban exactamente lo mismo de su liga de fútbol. Con eso les bastaba y les sobraba. Este camino allende las fronteras del imperio británico siempre iba acompañada de una afición ávida de aventuras y batallas. Hablamos, obviamente, de los hooligans.

Está visto que las instituciones deportivas encargadas de la reglamentación tienen absoluta querencia por meter mano a lo insustancial de reglamento (como por ejemplo las infinitas modificaciones a las normas de saque del portero con el balón en las manos). No se dedican, por el contrario, a regular con ahínco deficiencias serias tales como los goles fantasmas, los fueras de juego, lo relativo a las faltas cometidas con las manos…

En la primera división inglesa han jugado casi el mismo número de jugadores noruegos (poco más de 5 millones de habitantes) que de Brasil, techo del fútbol mundial y con un poder demográfico superior a los 200 millones de habitantes.

Byron Moreno, el ecuatoriano que arbitró los cuartos de final [Corea del Sur] frente a Italia está hoy en una cárcel estadounidense por viajar con varios kilos de cocaína en la maleta.

El fútbol se modernizaba a tirones y se fichaban jugadores con el único objetivo de hacer mercados nuevos y de hacerse con un pequeño espacio en los titulares de la prensa asiática. Ganar peso en el espacio mediático era el paso inmediatamente anterior para ganar suculentos contratos publicitarios.

Estadios, camisetas, vallas patrocinios oficiales de las competiciones. No hay casi espacio que se haya librado del desembarco del dinero. […] Hace 43 años el Eintracht Braunshweig alemán de Otto Knefler empezó a lucir, con la absoluta oposición de la liga y el resto de conjuntos de la Bundesliga, el logo y el nombre de una empresa en sus camisetas amarillas. El famoso licor alemán Jaggermeister fue, y siempre será, la primera marca que introdujo su logo en una elástica del planeta fútbol. Una caja de pandora que paulatinamente fue atrayendo a grandes marcas que, a la par, se han hecho con espacios en el pantalón (parte trasera y pernera) mangas de la camiseta y espalda (parte superior e inferior). En algunos casos extremos, e ilegalizados por la UEFA por tener un carácter abusivo, tenemos la camiseta del Atlético de Madrid que anunciaba la película Spiderman. El despliegue comercial del filme ocupaba el cien por cien de la parte delantera de aquel Atlético.

Hoy las camisetas de los grandes clubes de Europa están financiadas por dictaduras, normalmente de la región del Golfo Pérsico. Catar y Emirato Árabes Unidos se han hecho con las camisolas de Real Madrid, FC Barcelona, PSG, Arsenal, AC Milan, Benfica, Hamburgo, Machester City y Olympiacos. Otro país basado también en los petrodólares y con un régimen político cuanto menos cuestionable como es el caso de la república de Azerbaiyán ha metido mucho dinero también en patrocinios como el del Atlético de Madrid o del Lens Francés.

Un tipo de publicidad que no pretende romper el mercado europeo con flamantes aerolíneas, sino poner publicidad en su idioma en las camisetas de nuestro fútbol para directamente vender sus productos al mercado futbolístico más potente hoy en día, el asiático. […] Espanyol, Leicester, Osasuna, West Brom, Everton, Rayo Vallecano… La publicidad de las compañías chinas se distribuye de una manera mucho más ecléctica, heterogénea e inclasificable por diferentes clubes europeos. Una forma de hacer negocios muy diferente a la de los jeques árabes, caracterizada por distribuir sus inversiones de una manera mucho más equitativa y con una política mucho más expansiva. Lejos del efectismo mediático imperante en el golfo Pérsico.

Tomemos el caso de la empresa transalpina Kappa. En du día vistió a la mismísima selección italiana con diseños del todo interesantes. Hoy su producción a nivel internacional solo afecta a las selecciones nacionales de Omán, Fiyi y Burkina Faso. Eso es todo, no hay erratas de publicación. El baloncesto ha sido el espacio donde la empresa de Turín ha tenido que reenfocarse para sobrevivir en un mercado híper copado por las empresas americanas y germana.

La fabricación e innovación de segundas equipaciones es un fenómeno relativamente nuevo y está estrechamente vinculado al problema de las mafias transnacionales de ropa deportiva. En una búsqueda exprés por la red podemos encontrar en apenas unos minutos decenas de páginas que venden productos falsificados con una fidelidad al original muy dolorosa para las marcas. Y no se trata de falsos reclamos, ya que en foros paralelos podemos encontrar reseñas acerca de qué tiendas online funcionan con diligencia y cuáles no. Esta lucha contra la falsificación ha llevado a las grandes marcas de la industria deportiva, en su huida hacia delante, a un punto de innovación tecnológica basada en la creación de colores específicos difícilmente replicables. Es decir, un diseño es fácil clonar. Un color creado ad hoc en tu laboratorio y custodiado bajo llave no tanto. […] Por ello la estrategia con muchos clubes con primeras equipaciones sencillas como el Real Madrid (todo blanco), Manchester City (todo azul claro), Arsenal o ManU busquen en las segundas vestimentas estridentes su nuevo horizonte comercial.

Desde aquel 1997 y durante casi una década (hasta la llegad de internet y la modificación de los patrones publicitarios) cada año llegaba un anuncio de Nike que era esperado por los jóvenes como la película de turno. Brasil en el aeropuerto, Davids comandando un atraco, la inolvidable jaula, aquel Brasil contra Portugal. Si vemos un anuncio de ropa deportiva de hace unos años y uno de nuestros días vemos un cambio muy evidente: hemos pasado de repartos corales con la estrella de cada país demográficamente relevante a un personalismo atroz. Adidas es Messi, Nike es Cristiano Ronaldo.

Hace apenas unas semanas, el exentrenador del Castellón, Ramón Calderé, afirmaba en el programa de la televisión catalana TV3 Divendres que sus jugadores apostaban durante el partido. Al ser preguntado por la presentadora el cómo, su respuesta asombró a los contertulios “Córners, córners, córners…”. Según Calderé, los jugadores en el banquillo estaban con sus móviles apostando en diversas casas de apuestas durante más de un partido de Copa al número de córners que el equipo tendría en contra. En su relato, Calderé veía como los zagueros del equipo castellonense provocaban un número absurdo de saques de esquina. “Los jugadores apostaban al número fijo de córners desde el banquillo”.

Ahora veo partidos, si quiero ver fútbol me pongo vídeos antiguos.

Las botas de blancas de Alfonso Pérez son para algunos un rara avis de infancia mientras que para otros fue la puerta hacia los infiernos de la purpurina, los dorados, las pieles de leopardo y los fosforitos. En el mundial 94 recordamos con añoranza las equipaciones de portero, especialmente aquellas de marcas secundarias que vestían a equipo como Rumanía o México. Aunque Adidas gozó vistiendo a los Zubizarreta y compañía con una ecléctica camiseta de cuadros, sin duda fue el mexicano Jorge Campos el que hizo proliferar este concepto con camisetas diseñadas por él mismo (hecho que no tardaría en ser prohibido por la FIFA). Para muchos, la ruptura de la sobriedad bajo los palos no es otra cosa sino la puerta de atrás del fútbol moderno. Pero los que por aquella época veíamos el fútbol internacional como la puerta de acceso a otros mundos, nuestro amigo Campos siempre será un referente visual y pseudo artístico.

Pero a pesar de los “siete veces never” del presidente del Real Madrid, la rentabilidad del fichaje del inglés (Beckham) no se medía en goles o asistencias. Ni siquiera en pases acertados o kilómetros recorridos, valores más habituales en el fútbol moderno. La rentabilidad del londinense se medía única y exclusivamente por el número de camisetas que se vendían con el 23 (estilo Michael Jordan, la mercadotecnia al servicio del Real y de David) y de cuántas giras por estados Unidos y Asia se podían firmar durante una pretemporada. A pesar de ser una sociedad deportiva y no una sociedad anónima, en el Real Madrid el dinero también prima por encima de los intereses meramente deportivos.

Un hombre que empezó a marcar tendencia a raíz de que cada año, con el comienzo de una temporada futbolística, cambiaba radicalmente de peinado. Y de paso de look. Porque la estética más allá de la capilar también era motivo de cobertura por parte de la prensa rosa española e internacional. Rapados, dobles coletas, crestas, tintes imposibles… Cada mes de agosto los peluqueros del hampa tenían que aprenderse un nuevo corte de pelo inspirado directamente por el jugador de Londres. Esa tendencia, unida a su estereotípica belleza anglosajona basada en la elegancia y la caballerosidad formó un cóctel irresistible para las marcas allende la ropa deportiva. A musa de Adidas –sus botas solían ser protagonistas dada su virtud en el lanzamiento de faltas, cambios de orientación y demás golpeos a balón parado- se le añadieron marcas como Calvin Klein o Armani.

Es evidente que allí donde hay éxito, seguidores, audiencias y ventas potenciales acuden las marcas. Y los protagonistas responden con gusto. El capitalismo estructura un modelo del que salirse siendo uno de los principales beneficiados, económicamente hablando, puede resultar hasta absurdo. Campañas como las de Xabi Alonso responden a la búsqueda activa de un perfil, de un target y es resultado de una magnífica carrera futbolística. Pero en el caso de Beckham, que como futbolista puede que no se encuentre ni entre los 25 mejores de su generación, es la anteposición del modernismo al deporte. Y casos como el de Ljunberg, Idetoshi Nakata y tantos otros con el beckhamnismo en estado puro.

Si estamos disconformes con el hecho de que nuestro equipo venda sus equipaciones a un recio de cien euros, la opción lógica como compradores sería no adquirir dicho producto. Huelga, boicot y manifestación suelen ser los tres únicos actos que tiene el individuo como tal para demostrar su disconformidad con el orden establecido. No acudir a partidos de perfil bajo con una tarifa que parece diseñada para exprimir al turista japonés de turno, no comprar sus productos de mercadotecnia y dejar un par de mensajes en las redes sociales tendrían que ser más que suficiente para que un club se enterase de que su masa social, la real, la de su barrio, la de su ciudad, la de su comarca, no está de su lado.

Lo que antes era una falta evidente, ahora genera un debate infinito y sin anclas objetivables debido a que más de una decena de cámaras desde el mismo número de tomas y ángulos y en diferentes velocidades distorsionaron conceptos que años atrás teníamos claros. Lejos de empezar a dirimir jugadas indiscutibles como el fuera de juego o el superar la línea de gol (tecnologías que llevan implantadas en otros deportes hace más de una década), se comenzó a grabar programas que, […] filmaban elementos a la larga excesivamente periféricos del fútbol.

En el Camp Nou pude ver, para mi profunda vergüenza como aficionado, al blaugrana Luis Suárez dirigirse a una cámara a una distancia considerable para protestar y verbalizar una polémica. En directo, sobre el campo. Pasando del juego. Desentendiéndose del mismo. La guinda de un pastel del todo indigesto, el calciatore como actor consagrado que ahora divide sus esfuerzos entre el balón y las cámaras. Artistas del balcón que a horas del partido se centran en actualizar sus redes sociales, en peronalizar su peinado, en milimetrar su afeitado, incluso a llevar a su estilista a todos los desplazamientos… y es que hoy es imprescindible salir guapo.

Tanto Guardiola como Mourinho (así como algún otro técnico como Ancelotti o ahora Zidane, Blanc o Conte…) son entrenadores de escenario principal. Mainstream. No es por poner ejemplos específicos, pero otros jefes de vestuario como Pellegrini se han batido el cobre en equipos de segunda fila hasta llegar hasta su actual situación. Demostrando su valía, además, con escuadras con límites económicos definidos.

Primer Aguirre que recuperó el status lógico del club [Atlético de Madrid] en la Liga española; luego Quique Sánchez Flores, con el que llegaron las primeras preseas continentales; para dar a parar con la magia y el alma de Diego Pablo Simeone. Técnicos que en mayor o menor medida cumplen con el mismo patrón de premisas: compromiso, rigor táctico, una profunda labor de scouting, solidaridad, honestidad. Valores, en definitiva, alejados de las variables más puramente técnicas como posesión de balón (aberración moderna a la vista). Aunque no las deshecha, como trabajar con las líneas muy juntas o un balance defensivo absolutamente histórico, de manual. No es por redundar en la crítica al fútbol moderno, pero la pérdida de valores básicos, especialmente los que humanizan al deporte, hacen que una plantilla carezca por completo de su pilar más básico.

Guardiola es un entrenador de Harvard, de universidad privada e internado en Suiza. Listo para conquistar el mundo desde el consejo de administración de cualquier empresa que maneja billones como quién cuenta lentejas. Simeone es ese alumno de instituto de barrio y universidad pública que ha vivido bien gracias a las becas que llegaban fruto del talento. El currículo tampoco es comparable. Uno factura millones para una gran empresa, otro es un doctor de hospital que mejora la vida de sus pacientes.

Decía José María Martín ‘Petón’ en el postpartido de la eliminatoria de Champions en la que Simeone le ganaba la partida definitiva a Guardiola, que el catalán no quería bajo ningún concepto caer contra el técnico argentino. “No le importaría caer contra Zidane, porque es de su misma clase. El Cholo es la clase baja del fútbol, y eso le duele”. No podía ser más certero Petón en su análisis. Guardiola es de esa alta alcurnia emanada de la Masía que ha creado nuevas clases en el fútbol mundial. Ya no es una cuestión de buenos y malos en la película. Es una cuestión de clases. Y por eso no es una cuestión de Pep y Mou. Es cosa del Cholo y Pep.

La posesión de balón, la piedra angular de esta nueva ideología. El toque de balón por encima de todo. La muerte de la verticalidad, la consecuencia inmediata. Esta forma de ejecutar el fútbol rompía con su formato clásico de tomar el balón e intentarlo llevar a la portería contraria. Ahora, se implementaba el concepto de defensa activa, el catenaccio dos-punto-cero. La única forma de no encajar gol es teniendo la pelota el cien por cien del tiempo. Y fruto de acaparar el esférico la mayor parte del tiempo, los goles acabarán depositándose en la red contraria. Como cualquier forma de obtener la victoria en fútbol, ésta goza de la misma legitimidad que el contra ataque, el autobús, el balón largo… Pero aquí es donde radica la principal iferencia: Este fútbol se considera a través de criterios falsamente objetivos mejor que el resto. Y para obtener una victoria digna contra mí, has de emplear las mismas técnicas que yo. De no ser así, tu victoria queda desprestigiada. Esta ha sido la técnica comunicativa de Guardiola.

Hace poco tras una derrota ante el Espanyol, Fran Escribá declaró: “Hemos merecido más, hemos ofrecido más fútbol y juego”. Hoy, con el técnico destituido y con el conjunto en descenso a falta de dos jornadas, habría que consultar al soberano getafense que hubiera aceptado de mejor grado, si los puntos que le permitieran seguir obrando su pequeño milagro en el fútbol español o ese concepto aleatorio y abstracto. (N. del A: e Getafe está hoy en Segunda división luchando por no bajar a Segunda B).

Jean-Marc Bosman se retiró como futbolista al final de aquella temporada en el más que modesto CS Visé, hoy equipo militante de la tercera división belga. Después de este affaire que cambiaría el fútbol para siempre, sufrió el vacío del fútbol profesional. De hecho, su vida profesional quedó absolutamente truncada a todos los niveles. Su nivel de exposición fue tal que ni las asociaciones de jugadores que tanto se han beneficiado de estas medidas le respaldaron en ningún momento. Hasta tal punto ha sido su caída a los infiernos que en 2013 entró en prisión condenado por agredir a su novia en un bucle de deudas y alcoholismo que dieron con sus huesos en la cárcel.

El Internazionale, como su nombre indica, fue una escisión del AC Milan producida porque éste no aceptaba extranjeros en el club.

De una manera o de otra, el esférico pasó a un segundo plano. La simple suma de premios individuales se presuponían más que necesarios para perpetuar uno logros deportivos que, en el fondo, son el sustento de toda estrategia comercial. No hay equipo que no afiance su fama en base a victorias y a los éxitos dentro de las canchas.

“Cuando yo perdía un partido iba a los vestuarios y golpeaba todo por la frustración. Hoy, cuando los jugadores pierden un encuentro, se hacen un selfie y lo suben a redes sociales. Me dan asco”. Gennaro Ivan Gatusso.

¿Se está elevando a las redes sociales al nivel de medio de comunicación citándolo como fuente, como quien cita una entrevista en otro medio?

Ya no hace falta pagar un anuncio carísimo en la televisión en prime time y a un futbolista para rodar el anuncio. Ahora con pedirle que coloque un enlace a sus millones de seguidores en Twitter o Instagram es suficiente. Más activo, con una retroalimentación más evidente, mensurable y palpable, más inmediato y con amplias posibilidades de diversificación y segmentación. Hecho que, a la vez, ha alimentado a los gigantes mediáticos del fútbol moderno.

El futbolista pierde su foco de atención básico, el que le da de comer, para centrarse en ese aspecto totalmente extradeportivo, basado única y exclusivamente en la gloria personal, en la alimentación megalómana del ego, en la superficialidad de lo efímero. La muerte del colectivo. Esa llegada al vestuario y, antes de abrazarse con los compañeros, los jugadores toman el teléfono y ponen mensajes a sus seguidores, que no a los aficionados del club.

Afortunadamente para los amantes del concepto más tradicional del fútbol, no hemos llegado a los estándares de deportes como el fútbol americano. Donde en prime time, en plena celebración post partido, el trofeo Vince Lombardi, ese que se le otorga al campeón, se le entrega directamente en las manos al propietario de la franquicia. Somos capitalistas y estamos orgullosos de ello. De sus manos a las del entrenador y de éstas a la del quarterback. Las jerarquías bien claras, la capitanía como concepto no es más que un referente moral, con todo lo que eso significa en un entorno neoliberal.

No hay magnate que no llegue con prisas y no tarde mucho en fracasar estrepitosamente.

El Athletic Club de Bilbao […] un equipo que, al contrario de lo que el ideario popular suele pensar, no juega solo con vascos por un tema nacionalista, sino porque una cantera real se ha de nutrir de los chavales del entorno.

Ver el orden táctico, la efectividad, el compromiso y las ganas de jugar al fútbol del Leicester me hacen volver a creer en este deporte. El fútbol no está muerto. Simplemente nos lo han robado. Lo han secuestrado. Unos pocos quieres forrarse a costa de esos millones de aficionados que desde hace más de un siglo han hecho que este deporte sea el más importante de la historia de la humanidad. Porque el fútbol es, ha sido y seguirá siendo de los aficionados. Sin ellos todo este invento no vale absolutamente nada.