Creerle a Dios

Beth Moore

Creerle a Dios

Creerle a Dios


La autora nos desafía a poner a prueba nuestra fe, a decidir si creemos en Dios o le creemos a Dios. Y tomando como base el peregrinar del pueblo de Israel de la esclavitud hacia la tierra prometida, hace una comparación con nuestra propia vida y nuestro caminar en la fe. Con algunas sugerencias interesantes (sobre todo la línea del tiempo) podremos ejercitar y fortalecer nuestra fe. Calificación de 9.

Ingente: Muy grande

¿Cuánta fe necesita alguien que va a la iglesia y trabaja en la iglesia? Pronto sabría la respuesta: mucha más fe de la que yo tenía.

Tu Tierra Prometida es un lugar donde las promesas personalizadas de Dios para tu vida se convierten en una realidad viviente en vez de ser una teoría teológica.

En la economía de Dios, vale la pena pelear por lo que vale la pena tener.

Sé que iré al cielo porque confié en Cristo como mi Salvador, pero en el camino quiero llegar a mi Canaán. Quiero terminar mi carrera en la Tierra Prometida. No en el desierto.

No hay nada que lo deleite más que cuando escogemos creerle a Él en vez de creer lo que vemos y sentimos.

Los sacrificios más grandes en nuestra vida tienen lugar cuando decidimos hacer las cosas a nuestra manera y perdemos el derecho a la agradable voluntad de Dios para nosotros.

Nos guste o no el concepto, a Cristo le agrada respondernos de acuerdo a nuestra fe.

La especialidad de Dios es resucitar lo que está muerto, y hacer posible lo imposible. No contamos con una necesidad que exceda su poder. La fe es la invitación favorita de Dios.

El diablo usó el engaño para sembrar duda. Se presentó como serpiente, y n pudo conseguir que Eva dejara de creer en Dios, de modo que optó por otra vía. Le tendió una trampa tentándola a no creerle a Dios y no confiar en sus intenciones. Eva y no volvió a ser la misma, su duda fue contagiosa, y con su esposo perdieron la tierra que Dios les había dado.

Cuando respondemos con la palabra de Dios a los ataques de duda, distorsión y engaño, el dardo de fuego se apaga y el enemigo recibe otro impacto.

Existe una gran diferencia entre tratar de manipular a Dios para que nos dé lo que deseamos, y cooperar con Dios para que nos pueda dar lo que Él desea.

Purifíquense, porque mañana el Señor va a realizar grandes prodigios entre ustedes. Josué 3:5

Si Dios lo dijo, quiero creerlo. Si Dios lo da, quiero recibirlo. Si Dios lo muestra, quiero percibirlo. Si Satanás lo hurtó, quiero recobrarlo.

No me parece que el mayor peligro para nuestra teología sea el humanismo no la cantidad de religiones mundiales. Nuestro mayor peligro es un cristianismo fabricado y simplista. Si la persona pone su fe en un dios que ella misma ha recreado a su propia imagen, ¿caso ha puesto su fe en Dios?

Aquello que no podemos explicar no es verosímil.

Nuestro orgullo y nuestra desesperación por sentirnos hábiles e inteligentes ha hecho que no estemos dispuestos a dar la única respuesta humana para algunas cuestiones teológicas: “No lo sé, pero sé que lo que Él dice es cierto aunque no lo pueda explicar ni lo pueda cuadrar con lo que ha sucedido”.

Si encontramos a un Dios a quien podamos explicar plenamente, no hemos encontrado al Dios de la Biblia. Debemos tener cuidado de no recrear una imagen de Dios que nos haga sentir más a gusto. Tengo la seguridad de que si al procurar más conocimiento Dios se ha empequeñecido a nuestros ojos, hemos sido engañados. No me importa cuán inteligente parezca el engañador ni lo bienintencionada y sincera que sea su doctrina.

“¡Quién digo yo que es Dios?” Conviene tener la valentía de inventariar cómo hemos desarrollado nuestras percepciones actuales de Dios, y cuán bíblicamente precisas son dichas percepciones. Muchas personas y muchos factores pueden influir en lo que creemos sobre Dios: nuestros abuelos, nuestros padres, nuestra crianza, nuestros maestros, nuestros amigos, nuestros enemigos, nuestras experiencias, nuestra salud, nuestras dificultades, nuestros consejeros o terapeutas, y todos los medios de comunicación imaginables. Si asistimos a la iglesia, nuestros pastores y líderes y su autenticidad (o falta de ella) sin duda han afectado nuestro concepto de Dios. ¿Acaso esos factores han llevado a creer que Dios es quien dice ser? ¿A creer que es menos? ¿A creer que es alguien distinto? Al hacernos preguntas difíciles, recordemos que la fe sin cuestionamientos por lo general es una fe pasiva.

Señor, he sabido de tu fama; tus obras Señor, me dejan pasmado. Realízalas de nuevo en nuestros días, salas a conocer en nuestro tiempo. Habacuc 3:2

A mí me enseñaron que en la actualidad Dios no hace muchos milagros porque vivimos en una época diferente del calendario del reino.

El cesacionismo enseña que los milagros más espectaculares han cesado en nuestra época. El sensacionalismo enseña que el meollo principal de la fe son los milagros. La primera creencia afirma que en nuestra época Dios no quiere tener nada que ver con milagros, y la segunda retrata a Dios como un fabricante de milagros.

En los Evangelios, Cristo llamó generación incrédula y perversa (Luc. 9:41) a quienes no tenían fe para creer en milagros. Por otro lado, a los que enfocaban toda su atención en los milagros, los llamó generación adúltera y malvada (Mat. 16:4). Si en nuestra generación el cuerpo de Cristo va a ser bipolar, nuestras opciones son elegir entre ser una generación incrédula y perversa, o una generación malvada y adúltera. La verdad es que estas opciones no son nada buenas. Pero ambas tienen algo en común: dependen mucho de las experiencias. El sensacionalismo busca experiencias, y el cesacionismo sólo cree lo que ve y experimenta de forma personal. El sensacionalismo sugiere que todo lo posible es también probable, mientras que el cesacionismo solo acepta lo probable ahora como posible ahora. Ambos extremos pueden llegar a ser altamente ofensivos para Dios. Puede que la ofensa más grave del sensacionalismo sea su abrumadora tendencia a ser homocéntrico en vez de teocéntrico, dándole prioridad a lo que Dios puede hacer y no a quien Él es. La razón por la que Cristo tachó de adúlteros a los que buscaban milagros es porque veneraban más los milagros de Dios que al mismo Dios. Igualmente idólatra, el sensacionalismo sugiera que podemos creerle a Dios siempre y cuando haga lo que le digamos que haga.

El Dios a quien servimos es poderoso (Dan 3:17). Todo es posible para Él (Mar 9:23). Nada es imposible (Luc 1:37). Siempre podemos esperar un milagro, y orar diligentemente a Él. Si Dios, en su soberanía, decide lograr sus propósitos de otra forma, que no sea que no obtengamos porque no hayamos pedido (Sant 4:2) o que no tengamos porque no hayamos creído (Mat 9:29). En 2 corintios 1:20 se nos dice que “Todas las promesas que ha hecho Dios son ‘sí’ en Cristo”. Él dio su vida para que Dios pudiera decirle sí al cumplimiento de sus promesas en la vida de los creyentes. Por tanto, estoy convencida que cada no que recibe del Trono un hijo de Dios que ora sinceramente es por el bien de un sí mucho mayor, se lleve a cabo en la tierra o en el cielo. […] A veces el mayor milagro puede ser vida abundante, redención, ministerio y una cosecha abundante después de un no al que no pensábamos llegar a sobrevivir. Si te atreves a creer y no ves el milagro, Dios tiene preparado otro mayor.

Tenemos que dejar de aceptar lo visible como lo único posible, y comenzar a creer lo que dice Dios por encima de lo que ve el hombre.

Nuestro Dios es un Dios de prioridades.

Antes a lo mejor tenía esperanza de que se obrara un milagro, pero la verdad es que nunca creí que sucedería. Un milagro era como la última esperanza. Ahora en cambio, con bastante frecuencia un milagro puede ser mi primea esperanza, oración y anhelante expectativa, pero si Dios no obra dicho milagro doy por hecho que tiene otros planes internos.

Con Dios estamos seguros y n nos equivocamos porque nosotros somos su prioridad.

Yo temo lo suficiente a Dios como para saber que probablemente seré probada en las mismísimas cosas que juzgo de otros (Rom 2:1)

Durante la primera exploración de Canaán, él [Josué] aparece en la lista de líderes como “Oseas hijo de Nun” (Numeros 13:8). Una porción aclaratoria del versículo 16 nos informa que en algún momento que no se especifica, “A Oseas hijo de Nun, Moisés le cambió el nombre y le puso Josué”. Las Escrituras muestra claramente que Moisés sabía que Josué lideraría la conquista, porque Dios le mandó imponerle las manos y comisionarlo (Núm. 27:18-20). Quizá no sepamos cuándo cambió de nombre Josué, pero no hace falta que seamos eruditos bíblicos para darnos cuenta de por qué necesitaba un cambio de nombre. En esencia, Oseas significa “libertador”, mientras que Josué (Jesúa) significa “Jehová libera”. Si yo fuera carne y sangre elegida por Dios para levar a un pueblo de saltamontes hacia una tierra de gigantesca oposición, necesitaría saber que él era el verdadero Libertador, y no yo. Me atrevo a afirmar que Josué no solo necesitaba saber quién era, también necesitaba saber quién no era. Él no era Dios.

Todo lo podemos en Cristo, que nos fortalece, pero la verdad es que no lo lograremos si tenemos miedo de intentarlo.

La fe nunca es una negación de la realidad. Es creer en una realidad más grande. Dicho con otras palabras, quizá tú estés ahora rodeado de circunstancias terribles o desalentadoras. La razón por la que no tienes que rendirte al miedo y al desaliento es la presencia de Dios en medio de nuestras circunstancias.

¡Qué arrogante puede llegar a ser una persona al intentar ser humilde!

Cuando uso las Escrituras, estoy poniendo la carga en la Palabra de Dios en vez de en mi habilidad para orar de forma correcta o adecuada.

No dejemos de lado el uso por causa del abuso.

Todo resultado sobrenatural de prácticas bíblicas viene solamente de Dios. Si una montaña se mueve, la movió Dios, Lo que hace es invitarnos a unirnos a Él al permitirnos exhalar un poderoso aliente del Espíritu. Tener fe para decirle a una montaña que se mueva y pedirle a Dios que mueva la montaña no son conceptos opuestos. Al igual que muchas prácticas bíblicas, no sustituimos el uno con el otro. Lo que buscamos es ser guiados por Espíritu Santo y discernir cuándo llevar a cabo ciertas prácticas.

El punto medio de todo viaje que constituye un reto puede ser el punto más crítico. Quizá muchos de nosotros no estemos donde estábamos antes, pero tampoco en el lugar al que queremos ir.

Dios nunca olvida las promesas que nos hace. A su vez, Él quiere que sus hijos nunca olviden su fidelidad divina para cumplirlas. Una y otra vez en las Escrituras se le dice al pueblo de Dios que recuerde de forma activa todo lo que Él ha hecho a su favor.

Sabemos que Dios está completando nuestro ciclo cuando nos volvemos a encontrar con la misma encrucijada donde anteriormente nos equivocamos tanto, pero esta vez optamos por tomar otro camino. A orillas del Jordán, la nación de Israel se enfrentó a una tarea repetida. Era imposible mirar las aguas amontonadas los lados y no acordarse de lo que había pasado 40 años antes cuando eran niños. Ya se habían enfrentado una vez a una situación como esa. Cuando observaron la primera Pascua, el mar Rojo se interponía entre ellos y la libertad. Dios dividió esas aguas imponentes, y los israelitas pasaron por tierra seca… pero terminaron en un desierto de incredulidad. Junto al Jordán se les dio una nueva oportunidad por medio de aguas divididas. Podían quedarse en el desierto, o continuar por fe hacia su Tierra Prometida. Al elegir creer, tomaron la decisión correcta, en el momento justo para observar la Pasca de forma victoriosa. Se rompió el círculo vicioso, y un ciclo nuevo lo condujo hacia su destino.

El objetivo de la prueba no siempre es pasarla, sino soportarla hasta que la pasas.

Cada uno de nosotros necesitamos un viaje a Guilgal en el curso de nuestras vidas, tan llenas de desafíos, porque realmente somos pocos quienes “nos quitamos” completa e instantáneamente todas las indumentarias de nuestro antiguo vestuario. No solo insistimos en ponernos prendas de nuestro vestuario viejo, sino que a veces también insistimos en ponernos prendas del vestuario de otra gente. Dicho con otras palabras, podemos ser víctimas del oprobio de otra persona, o hacer nuestro algo que nunca lo fue.

Oprobio puede significar todo tipo de estigma que nos parece haber llevado todo el tiempo. Por ejemplo, cualquier cosa que hayamos hecho (o sido) que podría hacer que la gente nos señalara con un dedo acusador. El oprobio puede ser un sentimiento de culpa, real o imaginado, con consecuencias serias. Desde luego, el oprobio es todo tipo de sentimiento de vergüenza toda sensación de que se nos desprecia o de que nos hemos convertido en objetos de desprecio. Muchos de ustedes quizás recuerden La letra escarlata, una obra literaria en que su protagonista lleva encima un estigma o signo de oprobio. La A de adulterio no es la única letra que alguien puede sentir que lleva encima como un estigma. Fíjate en estas otras, que varios creyentes me han confirmado en varias ocasiones. ¿Acaso sientes que estás llevando una D de “divorciado”? Quizá tú no elegiste divorciarte, o incluso si fue así, sucedió hace veinte años. Pero a pesar de eso sientes que no puedes sacarte de encima el estigma. ¿A de “avergonzado”’ ¿Por haber sido víctima de algo vergonzoso? ¿Por haber tomado malas decisiones? ¿O, como yo, por las dos cosas? ¿L de “loco”? Conozco personas que han pasado por un período horrible de enfermedad mental o colapso emocional, y que ahora viven bajo la impresión de que quienes los observan nunca les quitarán ese estigma. También conozco a alguien que está medicándose debido a una seria enfermedad mental, pero no se lo dice a nadie porque tiene miedo del estigma. ¿A de “arruinado” ¿Tuviste que solicitar la quiebra hace años, y todavía te sientes avergonzado? ¿D de “despedido”? Perdiste el empleo y terminaste con la sensación de llevar una D en el suéter en las siguientes entrevistas? ¿P de “prostituta”? ¿Llevas bastante tiempo viviendo victoriosamente, pero el acusador te dice que siempre serás lo que fuiste? ¿L de “lesbiana”, aunque te alejaste de esa vida hace ya varios años? ¿H de “homosexual” porque los chicos de tu escuela te dijeron que eras afeminado? ¿MP de “mal padre” porque uno de tus hijos se rebeló o se hirió a sí mismo de alguna forma? ¿CE de “conductor ebrio” ¿Acaso pasaste una noche en la cárcel y te parece que llevas una DH de “delincuente habitual”? ¿ND de “no deseado”, cuando en realidad eres un soltero honorable? ¿MS de “mare soltera”? Tengo una amiga que es madre de un hijo precioso de quince años que fue concebido fuera del matrimonio. Dios ha redimido la vida de esta madre, sacándola del pozo y dándole un hijo que ama a Jesús, pero mi amiga sigue sintiendo que lleva un estigma.

Si no fuera por la compasión de Dios, su misma presencia en medio de nosotros nos mataría. La verdad es que no tenemos ni idea de con quién estamos tratando. La buena noticia es esta: Dios quiere que le busquemos y lo hallemos. Quiere atraernos a Él, y quiere que hallemos seguridad en Él. También quiere que apreciemos la grandeza y la majestad de quién es Él, así como el regalo de la cruz que nos permite acercarnos a Él sin miedo.

Muchos eruditos creen que en la Escrituras siete es el número de la finalización, la concreción.

Hay veces que la prueba más grande del milagroso poder de Dios es cuando alguien que busca gratificación instantánea pero carece de suficiente atención, se niega a sí mismo, toma su cruz y sigue a Cristo… por un trayecto largo.

Yo suelo pensar que nuestra paciente fidelidad para caminar entre revelaciones espectaculares aviva las llamas del deseo de Dios de mostrarnos su gloria. Dicho con otras palabras, la fidelidad es una inversión para el futuro. A veces le pedimos a Dios algo crucial, quizá un asunto de vida o muerte, y queremos algo rápido y espectacular. En su lugar, Dios nos suele tener caminando alrededor de ese Jericó día tras día, repitiendo los mismos viejos pasos fundamentales, mientras parece que no pasa nada. Ya pasará, no te preocupes. Nunca debemos dejar de creer que pasará. Pero entretanto, tenemos que seguir caminando y dando vueltas, y no importa cuántas veces ya lo hayamos hecho antes, y no importa cuántas veces lo tengamos que hacer todavía.

Las misericordias de Dios han existido por toda la eternidad, pero las Escrituras nos dicen que son nuevas cada mañana.

Diariamente los fundamentos son las cosas básicas por las que marcho repetidamente alrededor de mis Jericós. A diferencia de Josué y de los israelitas, nunca sé cuándo va a caer mi Jericó Actual. Lo único que sé es que tengo que seguir creyendo y seguir marchando. Cuando haya llegado el momento caerán las murallas. Cuando los israelitas dieron vueltas alrededor de Jericó, su séptima vuelta durante el séptimo día no pudo haber sido muy diferente de las demás, con la excepción de que estaban más cansados. ¿Por qué había planeado Dios que la muralla cayera en una vuelta concreta? Por la sencilla razón de que había llegado el momento.

El pueblo de Dios tenía prohibido pactar con los pueblos cananeos vecinos, así que los gabaonitas se disfrazaron y camuflaron sus provisiones para que pareciera que venían de lejos. Como todo parecía legítimo, los israelitas no se molestaron en preguntarle al Señor (Jos 9:14). En vez de eso, siguieron adelante con el tratado. Resulta interesante constatar que los israelitas no le consultaron al Señor, pero invocaron Su nombre cuando hicieron un juramento apresurado con los gabaonitas (Jos 9:18). Al hacerlo, se ligaron permanentemente a ellos.

El pecado se puede perdonar, pero la estupidez es para siempre.

La especialidad de Satanás es la guerra psicológica. Si consigue que nos volvamos contra Dios (“¡No es justo!”), contra otros (“¡Es culpa suya!”), o contra nosotros mismos (“¡Qué estúpido soy!”), no nos volveremos hacia Él. Si seguimos luchando en nuestro interior y perdiendo nuestras propias batallas internas, nunca tendremos fuerzas para levantarnos y luchar contra nuestro verdadero enemigo.

Sean cuales sean las circunstancias que nos llevaron a nuestras batallas más feroces, sean culpa de alguna otra persona, culpa nuestra, fruto de la injusticia de la vida, tener a Dios como Padre nos garantiza esta esperanza: un montaje perfecto para una derrota catastrófica también es un montaje perfecto para una victoria milagrosa. No importa cómo nos hayamos metido en un lío, lo único que tenemos que hacer es seguir creyendo que Dios es quien Él dice ser. Dios puede hacer lo que Él dice que puede hacer. Yo soy quien Dios dice que soy. Todo lo puedo en Cristo. La Palabra de Dios está viva y activa en mí.

Dios está dispuesto a interrumpir las mismísimas leyes de la naturaleza para llevar a cabo su voluntad.

La fe y el amor son compañeros inseparables que le ofrecen su hospitalidad a la esperanza. Si perdemos nuestra fe para amar, perdemos la energía para amar. Y después perdemos nuestra esperanza.

Tú y yo conocemos lo que es orar mucho para que ciertas personas sean sanadas de enfermedades físicas. Una se sana en la tierra. La otra se sana en el cielo. También hemos orado por gente que lucha por llegar a fin de mes. Uno encuentra trabajo. A veces otro pierde su casa. Hay gente que razona que Dios hace lo que quiere, y que nuestras oraciones no significan nada, pero la Verdad de la Palabra de Dios difiere totalmente. Las oraciones llenas de fe de quienes buscan un caminar santificado con Jesucristo son poderosas y efectivas (Sant. 5:16). Entonces, ¿por qué Dios a veces trae resultados tan diferentes de oraciones realizadas con la misma profundidad y fe? No lo sabemos. No tenemos que saberlo. Y no somos responsables de Quien sí lo sabe. No somos Dios. Somos sus hijos. Por muy profundamente que deseemos amar y ayudar a la gente, tenemos que tener cuidado de no permitir que nos hagan sentir responsables de conseguir algo de Dios o de explicar sus misteriosas acciones. Si lo hacemos, les estaremos permitiendo crearse falsos cristos, habiéndolos escoltado no solo a decepciones inevitables, sino también a una idolatría que ofende a Dios.

La Biblia no es un libro para débiles. Es un libro lleno de toda la codicia y gloria y violencia y ternura y sexo y traición que le corresponden a la humanidad. No es una colección de anécdotas bonitas narradas por pequeños y piadosos ratones de iglesia. No nos mordisquea la correa del zapato, sino que se cincela en el corazón, y astilla la médula del hueso. No nos da respuestas que cuadran con las preguntas de nuestras pequeñas mentes, sino verdades que incluso sobrepasan lo que nos atrevemos a pedir.

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Cuando gente de Dios hace cosas que no son de Dios

Beth Moore

De qué manera podemos corregir el rumbo cuando hacemos cosas que a sabiendas de que están mal o no son correctas, las hacemos. Cómo saber si el arrepentimiento es genuino y suficiente. Cómo asegurar que hemos sido perdonados y podemos retomar el rumbo en cualquier área de nuestra vida. Cómo identificar que hemos sido víctimas de la seducción. Este libro puede ayudarnos a encontrar la salida, a retomar el camino y a no volver a perder el objetivo. Un versículo que me llenó en la lectura de este libro: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16). Calificación de 10.
Cuando gente de Dios hace cosas que no son de Dios

Cuando gente de Dios hace cosas que no son de Dios

Nosotros, los mortales, manchamos todo lo que tocamos, aunque sea accidentalmente.

Nunca habremos ido tan lejos que no podamos regresar a casa.

La vergüenza es una jugarreta de Satanás.

Estoy convencida de que, a medida que del calendario del Reino caen las hojas de los días, semanas y meses, el número de víctimas aumenta, lamentablemente, en gran manera. Muchos no hablan porque están morcalmeme asustados. No tanto de Dios como de la Iglesia. Decir que el Cuerpo de Cristo quedaría espantado al conocer cuán sangrantes y magullados estamos por la derrota, es dar una pálida idea de la reali.dad. Sin embargo, la parte buena de la noticia es que, seguramente, Dios no está sorprendido. Afligido quizás, pero no sorprendido. Sabes, Él nos dijo que esto iba a suceder.

La Biblia dice que superamos a nuestro acusador básicamente de dos maneras. Si no puede hacer nada respecto a la sangre del Cordero que cubre a los redimidos. ¿Qué es lo que el diablo hará? ¡Va por la palabra de su testimonio! Satanás está abocado a destruir el testimonio del creyente en Cristo. El testimonio más influyente, el mejor.

Muchas personas que, por la gracia de Dios, nunca han sido “engañadas”por el diablo, consideran erróneamente que todo alejamiento de la piedad no es sino obstinación, rebelión, y prueba de falsedad. Ellos no tienen idea del sufrimienco que se padece cuando alguien con un corazón genuinamente fiel a Dios resbala del camino.

Las oportunidades de mi vida en que creo que 105 poderes de la oscuridad se enfurecieron más violentamente contra mí fueron aquellas en que yo más amaba a Dios. No estaba caminando en pecado ninguna de las veces en que libré mis más duras batallas contra el reino de la oscuridad.

Desde el principio ha intentado ser “como el Altísimo”, (Is 14.14). No me sorprendería en absoluto que asignara demonios a cada cristiano, así como Dios asigna ángeles a cada uno de Sus hijos. En esa forma, nos convertimos en blancos perfectOs para las tentaciones y las obras destructivas del maligno. aunque no siempre se encargue de realizarlas personalmente. Más bien, habitualmente dehemos lidiar con los demonios enviados para cumplir sus órdenes.

Satanás no puede obligar a la novia a hacer algo; siempre debe inducirla a hacerlo. ¿Cómo logra esto? Procura corromper sus pensamientos para manipular sus sentimientos. Él sabe que la naturaleza humana tiende a actuar según lo que siente, más bien que de acuerdo con lo que sabe.

De algún modo, Satanás se asegura que esto:parezca todavía más sucio que el resto de la suciedad. También le gusta inducir caídas que provoquen efectos a largo plazo. El pecado sexual es, entonces, la opción perfecta para conseguir lo que quiere: puede ser altamente adictivo; provoca vergüenza como ningún otro pecado y tiene ramificaciones singularmente horrendas.

Sin pureza no hay poder. Con pureza, el poder no tiene límites.

Todo pecado es igual en términos de las consecuencias eternas, pero no todos son iguales respecto a sus consecuencias terrenales.

Dios perdona el pecado en el momento en que la persona se arrepiente, pero la sanidad de sus consecuencias puede llevar más tiempo.

Toda cosecha desastrosa siempre comienza con una semilla de desconfianza profundamente enterrada.

Amados, debemos aprender a confiar en Dios respecto a nuestra sexualidad. Las hojas de higuera no pudieron ocultar a Adán y Eva de Dios. Nuestras modernas formas de hoja de higuera no van a protegernos del enemigo. Ciertamente. no es mera coincidencia que las maquinaciones de Satanás logren mayor impacto en aquella dimensión de nuestras vidas que nos negamos a traer delante de Dios para recibir ayuda. sanidad y restauración.

Pastores y líderes laicos que jamás hubieran comprado una revista ilícita, de repente son arrastrados por una gigantesca ola de tentación a mirar “sólo por esta vez” un sitio web pornográfico.

Cada uno sigue viviendo con lo que tiene.

Satanás espera que nuestras experiencias horribles nos hagan vivir en el pasado.

La mayoría de los que hablaron conmigo no podían creer que hubieran sido capaces de tales acciones. Sus testimonios muestran que no iban persiguiendo el pecado, en una rebelión proactiva. sino que reaccionaron de forma equivocada y pecaminosa a algo que yo creo que fue una seducción.

El enemigo quiere evitar a toda costa que el crisdano cumpla con el propósito establecido por Dios. También sabe que la mayoría de los cristianos. después de haber vivido una experiencia gloriosa con Dios, sienten que son casi invulnerables. De hecho, es en ese momento cuando somos realmente vulnerables, porque lo último que se nos ocurriría pensar es que vamos a caer en pecado. Entonces, es de esperar que después de experimentar tiempos de bendición vengan tiempos de prueba.

A Satanás le gusta el aislamiento y quiere aparcar al cristiano de toda relación sana para llevarlo a una süuación de aislamiento. También quiere desviar al cris tiano de las actividades sanas y agradables a Dios para conducirlo a Otras, encubiertas y no sanas. Con este propósico, nos aleja de quienes podrían reconocer abiertamente la seducción y al que está detrás de ella. Tengamos cuidado de rodo lo que nos quiera aislar de la gente piadosa.

Cuando advertimos que hemos empezado “a tener que mentir” para justificar nuestro comportamiento, estamos atrapados, sin dudarlo, en una fonaleza de engaño. Nos persuadimos de que otros no entenderían lo que nos sucede, pero la verdadera razón, es que llegará un momento en que los engañados comenzarán a engañar a otros.

Si las víctimas -que se han vuelto temporalmente impías- no asumen la total responsabilidad de su pecado, no podrán hallar perdón y rescarnación.

Muchos de los que estaban en el ministerio y cayeron en la seducci6n, habían estado tan ocupados haciendo la obra de Dios, que se apartaron de la pura y simple intimidad con Dios.

La pasión espiritual que sobrepase al conocimiento bíblico es definitivamente una debilidad. Y lo mismo ocurre en la situación opuesta. Por favor, ¡ten cuidado! Una cabeza. Llena de conocimiento bíblico sin un corazón apasionadamente enamorado de Cristo es algo sumamente peligroso; es una fortaleza que tarde o temprano se manifestará. La cabeza podrá estar llena, pero el corazón y el alma aún no estarán satisfechos. Satanás sabe que anhelamos profundamence tener pasión y, si no nos entregamos a la pasión santa, seremos tentados por las imitaciones.

Podemos cometer pecados de manera premedicada y con osadía, o de forma accidental e involuntaria. En el primer caso, el pecado nace de la rebelión, mientras que en el segundo surge del error, la ignorancia y la debilidad. Todo esto es pecado, pero debemos saber que la rebelión no es la única forma de meterse en problemas.

Es de gran ayuda reconocer nuestrOS propios errores, así como nuestras transgresiones y las maneras en que hemos pecado involuntariamente. Somos muy rápidos para señalar los errores de otros. Sin embargo. nuestra mejor defensa será reconocer dónde hemos fallado y dónde están nuestros puntos débiles. ¡Debemos reemplazar la autocondenación por el autodiscernimiento!

¿Cuántos hay que han sido salvos, perdonados y hechos nuevos y, no obstante, Satanás sigue acusándolos, burlándose, provocándolos y recordándoles pecados que cometieron en el pasado? Dios no lleva un registro de nuestros errores, pero puedes estar seguro de que Satanás sí lo hace.

Por obligación, traemos al altar sólo unas pocas gavillas, mientras que lo que Dios quiere es que traigamos el animal que podría destruirnos.

Dios tiene un plan para sus vidas. Por favor, escucha esto con codo tu corazón: Satanás también.

Con frecuencia, los ataques nos sobrevendrán cuando menos los esperamos. Así que la pregunta es: ¿por qué Dios permite que nos suceda esto? Puesto que Sus caminos son más altoS que los nuestros y Sus pensamientos están mucho más allá de nuestro alcance, no podremos responder totalmente a esta pregunta. Dios ha establecido que cierto misterio rodee la comprensión perfecta de Su Soberanía. En palabras más simples, no disponemos de los instrumentos para entender a Dios. Sin embargo, sí podremos descubrir algunas respues tas que están a nuestro alcance.

Primero, vemos que Satanás puede pedir, y de hecho pide, permiso para desencadenar ataques extremos sobre los hijos de Dios. Segundo, vemos que Dios puede conceder, y de hecho en ciertas ocasiones concede, ese permiso a Satanás.

Nunca afirmamos que los que están consagrados a Cristo íntegra, sinceramente y de todo corazón fueran perfectos. Ningún mortal lo es.

Sólo existe una razón por la cual Dios permitiría a Satanás que zarandeara a un discípulo amado y consagrado a Jesucristo: porque tiene algo que necesita ser zarandeado.

Para que Satanás pueda lanzar un masivo ataque de seducción sobre alguien que sigue a Cristo de modo íntegro, sincero y de todo corazón, creo sin la menor duda que debe haber obtenido ese permiso especial.

Pero aunque [todos] necesitamos ser refinados, tal vez no todos hemos necesitado ser zarandeados. Según parece, el apóstol Juan no necesit6 ser tan duramente zarandeado. Y tampoco Santiago. Pero Pedro sí. Y yo también. Si el pastor del que hablamos anteriormente tuviera que decir si sintió que Dios había sacudido y removido algo de su vida, estoy segura de que diría que sí; aunque sólo fuera el simple hecho de no entender las tentaciones que sufren otros.

Amado, ¿estás siendo zarandeado? ¿Ha permitido Dios que el enemigo lance un perverso ataque contra ti? Dios sabe lo que está haciendo. Él no se hace el distraído ni mira para otro lado. Y tampoco está siendo malo contigo. Pero tal vez ésta sea la única manera de lograr que resuelvas lo pasado para que Él pueda hacer algo nuevo. ¡Aférrate a Dios para salvar tu vida! Y dale autorización para que eche fuera de ti cuanto deba ser quitado. Acelera el fin del proceso. Zarandéate, amado. ¡Déjate tamizar!

Es frustrante no vivir de acuerdo a las expectativas y tener que estar mendigando Gracia.

¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados. (Mi 7.18-19)

El arrepentimiento verdadero produce fruto. Estoy plenamente convencida de que el hombre o la mujer que ha sido sinceramente fiel a Cristo y que ha atravesado el horror de la seducción, saldrá de ella con una humildad que puede durar toda la vida. Ves, Dios perdona y olvida porque no necesita recordar. Nosotros somos perdonados pero no nos olvidamos porque no debemos perder de vista quiénes hemos sido y cómo Dios nos rescató.

Si pudiera hablarte y realmente pudieras escucharme, te diría que no tengo idea de cómo ocurrió todo esto. Honestamente, yo era igual que tú. No planee ser Engañado. No quería ser Engañado. Un día no lo era, pero al otro día si.

El enemigo puede alimentar el temor en un Engañado a través de tres áreas principales: (I) temor a las consecuencias, (2) temor al hombre, y (3) temor a circunstancias futuras. Engañado, probablemente nunca hayas estado en una situación que te obligara a confiar en la soberanía de Dios hasta este punto. Si no aprendes a confiar en El como nunca lo has hecho antes, quedards dañado para el resto de tu vida. Escoge la confianza y vivirás. Tu Dios está en los cielos y es infinitamente sabio. fl no establecerá ningún castigo ni permitirá ninguna consecuencia que no pueda ser usada para tu bien, cuando todo esté dicho y hecho. Querría que consiguieras el apoyo de varias personas piadosas e íntegras, que sepan guerrear en oración. Juntos comiencen a atar toda otra obra del enemigo respecto de cualquier consecuencia ulterior que te involucre.

“En el día que temo, Yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra; En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?”, (Sal 56.3-4).

En otro tipo de situaciones más corrientes, tal vez te sientas tentado a preocuparte por lo que la gente pueda llegar a decir. En lugar de eso, despójate de tu orgullo por completo y entrega a esas personas en las manos de Dios. En ocasiones, incluso deberás vencer el irresistible deseo de intervenir, cuando adviertas que los chismosos están hablando de cosas que desconocen. Tu responsabilidad es permanecer alineado con Dios. Tu orgullo será zarandeado durante todo este proceso, pero ten presente que uno de los propósitos fundamentales de Dios es sacudir nuestra naturaleza orgullosa. Dios no sólo quiere darle una paliza a nuestro orgullo, ¡quiere darle un golpe mortal! Quienes no han sido Engañados por la seducción, pero están Engañados por el orgullo, se han metido por derecho propio en terribles problemas. A Dios el orgullo no le sirve para nada, puesto que. según señalan las Escrituras, es una de las pocas cosas que Él aborrece absolutamente. Cada yez que Dios pisotee tu orgullo. y éste grite ¡ay!, pídele que zapatee sobre él hasta matar esa cosa horrible. Sé que duele cuando otros te critican, en especial aquellos que realmente te importan. Confía en que Dios ‘se valdrá del tiempo para hacer manifiesta tu restauración, e incluso evidenciar características piadosas previamente preponderantes, a medida que separa la paja del trigo de tu vida. “Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos”, (1 P 2.15). Busca la aprobación de Dios con todo tu ser, y pídele la autoridad de Su Espíritu para no permitir que el pecado te haga esclavo de hombres.

Cualquiera sea la forma en que hayas sido Engañado, o sea lo que fuere que hayas hecho, por favor. por favor, por favor, ni siquiera consideres como una opción la posibilidad de apartarte del Señor. Recuerda, ¡eso es exactamente lo que el enemigo está buscando! ¿Recuerdas la meta primaria de los espíritus engañadores de los últimos días? “Pero el Espíritu Santo nos dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de Cristo y se convertirán en entusiastas seguidores de ideas falsas y doctrinas diabólicas”, (l Tim 4.1 , LBAD) Sea lo que fuere lo que hayas hecho, ¡no te apartes de la fe! De hecho, para el presente propósito, yo te imploro que no te apartes de la fe.

Colosenses 2.13-15 dice: “y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.

La Palabra es clara respecto a que la obra de la cruz está completa. Ciento por ciento completa. Los medios para el perdón y la total purificación de cada pecado que cometamos, ya sea pasado o futuro, y que obedientemente confesemos, ya están garantizados. Aquí es donde hay que quemar las naves: ¿vamos a tener fe en Dios y en Su Palabra, o en nuestros egos, absolutamente débiles y propensos al pecado?

Así que no sólo el Engañado debe tener mucho cuidado con lo que él hace; más vale que tú y yo tengamos cuidado con lo que ayudamos a que Engañado haga.

“Envió desde lo alto; me tomó, Me sacó de las muchas aguas. Me libró de mi poderoso enemigo. Y de los que me aborrecían; pues eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi quebranto, Mas Jehová fue mi apoyo. Me sacó a lugar espacioso; Me libró, porque se agradó de mí”, (Sal 18.16-19).

“… en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro aficto de su voluntad, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas stgún el designio de su voluntad.” (Ef 1.5, 7-8,11) […] La misma Mente que supo de amemano que llegarías a ser uno de Sus hijos, también supo de antemano que caerías en las engañosas tretas del maligno. Sin embargo, Él dice que te adoptó con placer.

La oración mantiene el corazón de los intercesores puro y amoroso hacia el pecador que busca ser restaurado.

La oración mantiene nuestra boca abierta delante de Dios respecto de esa situación, en lugar de abrirla delante de otros.

A decir verdad, Dios ve el chisme disfrazado de pedido de oración.

Como todos los demás que hemos sido Engañados, tú también necesitas enseñanza bíblica para ver con detenimiento, como nunca antes, dónde y por qué te extraviaste. Como el resto de nosotros, realmente vas a tener que humillarte y admitir que te falta mucho por aprender. Aunque seas un pastor. Algo salió mal, y tendrás que aprender qué era y cómo evitar que te vuelva a suceder. Necesitas de alguien piadoso, sabio, y digno de confianza, que te ayude a descubrir tus debilidades. Luego, necesitarás ayuda para reforzar esos puntos vulnerables y edificar defensas.

Isaías 1.16-17 dice: “¡Dejen de hacer el mal! ¡Aprendan a hacer el bien!”

Él merece gratitud constante, y reconocer las grandes cosas que Dios ha hecho a nueStro favor establece una protección permanente para nosotros. El acusador dice: “Debes sentir culpa y condenación por todas las grandes cosas que el Altísimo tuvo que hacer por ti”. Niégate deliberadamente a escucharlo. Cuanto más lo escuches, tanto más te dirá. En cambio, cree la Palabra de Dios: “Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al espíritu”, (Ro 8.1).

Una conciencia que se siente culpable antes de proceder al arrepentimiento sincero, expresa la convicción del Espíritu Santo. Una conciencia que sigue sintiéndose culpable después del arrepentimiento sincero, expresa una condenación que no procede de Dios.

Tanto tú como yo sabemos que aun después de un arrepentimiento sincero, a menudo seguimos siendo atormentados por una conciencia culpable, entonces ¿qué anda mal? Lo que sucede es que el Cuerpo de Cristo padece de una incredulidad terrible. A menudo no aceptamos ni creemos la completa obra de redención de Dios. De hecho, nuestras propias conciencias pueden llegar a actuar como testigos, escucha bien, de la parte acusadora, más que de la defensa.

Las personas con un pasado culpable también pueden disfrutar de una conciencia limpia.

La conciencia es un indicador, no un transfomador. Por sí misma, la conciencia no tiene poder para cambiarnos. De hecho, sin someterse a la autoridad y disposiciones del Espíritu Santo, a menudo no puede hacer mucho más que condenarnos y conducirnos a conclusiones erróneas.

Si podemos seguir pecando y siendo hipócritas, sin experimentar una conciencia culpable, hay algo que no anda nada bien. ¡Nosotros queremos sentir tristeza por el pecado! Esa tristeza que conduce al arrepentimiento, es la manera en que el Espíritu Santo nos da testimonio de que pertenecemos a Dios. Si no tienes esa clase de tristeza, quizá el Espíritu de Dios no esté morando en tu vida, y puede que no tengas la salvación.

Creo que los ex Engañados no deberían pretender ser mucho más que ex Engañados que han conocido la misericordia y restauración de Dios. Cuando todo está dicho y hecho, y has experimentado la sanidad y victoria permanentes, ¡cuenta lo que aprendiste! ¡Testifica! ¡Nuestras iglesias. nuestros barrios, y nuestros lugares de trabajo están llenos de Engañados que agonizan anhelando encontrar una salida y algo de esperanza!

Yo no puedo deshacer mis pecados pasados, pero puedo permitir que Dios me perdone, me restaure, redima cada error que hice, y limpie mi conciencia culpable. Por eso, a través del poder del Espíricu Santo mi pasado es reconstruido, y su poder destructivo se desvanece.

¡Cuán innecesaria es la agonía que atormenta nuestra conciencia si ya hemos abandonado el pecado! ¡Muy a menudo rehusamos creer que la cruz tiene poder suficiente como para limpiar nuestras conciencias! Vuelve a la cruz donde creíste por primera vez, y confía en que tu Salvador te liberará no sólo de tu pecado sino también de tu culpa.

Cuando sea posible y apropiado, haz reparación o restitución.

Hay ocasiones en que no nos sentimos libres de un pecado pasado, que ya hemos confesado y abandonado, porque Dios desea que pidamos perdón a otro o que “reparemos el daño”.

¿Has hecho todo cuanto está a tu alcance para hacer restitución de cualquier mal que hayas causado? Pídele a Dios que te muestre si hay algo que aún no hiciste, no importa cuán pequeño pueda parecer desde una perspectiva humana.

Un verdadero hijo puede permanecer lejos sólo hasta que un hambre irresistible, que nadie puede satisfacer, comienza a torturar su alma.

Si quieres regresar a casa pero, como el hijo pródigo te sentirías mejor si volvieras como esclavo en vez de como un hijo, nunca va a resultar. Miles de personas lo hacen. pero nunca les trae alivio. Trabajan enloquecidos tratando de compensar a Dios por lo que han hecho. “Ya no soy digno de que me llames hijo” Nunca lo fueron, sólo que no lo sabían. Se sentirían mejor si les dieran una paliza como a un esclavo que es traído de vuelta a su amo. ¿No te das cuenta, Engañado. de que ya has recibido una paliza? Ah, ya veo. Quieres cumplir alguna clase de penitencia por lo que has hecho. Todavía eres demasiado orgulloso. ¿Cuándo vamos a entender de una vez por todas que nuestra pena ya ha sido pagada? Para nuestro lastimoso ego sería verdaderamente humillante que la única manera de volver a casa fuera quedarse ahí parado, recibiendo y dejando que el Padre haga una fiesta para celebrar nuestro regreso. Pero aún queremos hacer las cosas nosotros mismos, ¿no es cierto? Bueno, la buena noticia es que no. Cuando eres restaurado, si eres verdaderameme restaurado, serás libre del yugo más seductivo de todos: cada gramo de confianza que tenías en tu propia carne. ¿Crees que Dios va a restaurarte en una forma en que estés orgulloso de tu duro trabajo? No. No va a suceder de esa manera.

Engañado, no tienes que disculparte porque Dios te haya perdonado, y te haya amado como para aceptarte sin cuestionamientos, y te haya restaurado. Si rindes todo aquello que viviste a Sus propósitos, no tienes que disculparte si Él usa tu desastre para tu bien; tampoco tienes que hacerlo si Él decide usarte audazmente “después de lo que has hecho”. Si realmente aprendiste la lección, no llegarás sino a ser profundamente humilde otra vez, pero la humildad ante Dios no quiere decir que tengas que disculparte por Sus efusivas demostraciones de afecto hacia ti. ¡Acéptalo! ¡El amor que Dios tiene por nosotros es asombroso!

No vuelvas a la mesa de tu Padre para comer, como los perros, las migajas que caen al suelo. Su Redención es mucho más que eso. No vuelvas a la casa de tu Padre solamente para estar seguro. Él quiere mucho más que eso para ti. Nunca serás sanado con sólo volver a la casa de tu Padre. Debes volver a Su corazón, para estar más cerca de lo que hayas estado jamás.

“Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, Porque aunque me caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz”, (Mi 7.8).

Yo crecí pensando que ser cristiano e ir a la iglesia consistían solamente en lo que “no se debe hacer”. La serpiente me engañó de la misma manera que lo hizo con Eva, y me indujo a pensar que para llegar a sentirme viva debería hacer lo que se suponía que no debía hacer.

Y tratamos de tomar el fruto del árbol prohibido porque nos estamos aburriendo de esta dieta restringida a bananas y manzanas. Muchos de nosotros no hemos ampliado nuestros horizontes espirituales desde hace décadas. Hoy seguimos alimentando nuestra fe cristiana exactamente con las mismas cosas que años atrás, y sin salir nunca de la rutina. La rutina, el acostumbramiento espiritual, es suelo fértil para la seducción. ¡Es tiempo de despertar y sentir el aroma de las guayabas! Aún no hemos llegado a probar los mangos y las papayas. Pero cuando comencemos a disfrutar de todo lo que Cristo hizo posible para nosotros, nos gozaremos tanto en nuestra fe, que apartarnos del mal no constituirá ningún sacrificio.

¿Acaso la oración no es precisamente eso, una búsqueda?

¿Cuántas veces la soledad y la inseguridad abren un alma a la seducción?

Medio Lleno significa medio vacío.

Lamento recordar algunos errores que he cometido y saber que hubo advertencias que decidí ignorar. No solamente yo. Recordemos: una de las características comunes de las víctimas de la seducción es no haber hecho caso a las tempranas señales de alerta.

Ten presente que esas instrucciones, exhortaciones o advertencias no siempre nos serán dadas cara a cara. Pueden venir de un sermón, de un programa radial cristiano o de un libro que Dios ha puesto en nuestras manos con ese propósito. Y también pueden venir a través de otra fuente menos agradable a nuestro paladar. No intentes fingir que no tienes idea de lo que quiero decir. ¿No te sientes realmente molesto cuando alguien que no te agrada para nada tiene razón? No sólo elijo qué consejo aceptar, ¡también pretendo elegir quién quiero que me lo dé! Dios no siempre nos envía a nuestros mensajeros favoritos con Sus exhortaciones bien pulidas. Debemos aprender a escuchar todas las formas en que nos hable. Necesitamos imperiosamente buenos consejeros, pero también necesitamos desesperadamente humildad para admitir la instrucción.

¿Por qué en el pasado caí en algunas trampas de Satanás? Porque había algo en mi ser que no estaba totalmente consagrado a Dios. Y con esto no quiero significar perfecto, tan sólo quiero decir rendido y bajo la custodia de Su dominio. Santificarse básicamente significa ser apartado. Toda área de nuestras experiencias, inquietudes o debilidades que no entregamos voluntariamente al cuidado del dominio de Cristo, será una presa fácil bajo la nariz misma del león.

En esta vida jamás podremos alcanzar la perfección.

Prácticamente crecí en la iglesia, y acostumbraba asistir por lo menos a cuatro reuniones por semana, pese a lo cual fui derrotada.

El concepto de discernimiento engloba la capacidad para ver más allá de lo que resulta obvio a la vista. Entre otras vitales capacitaciones, el discernimiento nos permite ver la existencia de un problema. percibe una advertencia y nos alerta a ser prudentes. Pero hay una regla que queremos establecer muy firmemente, y es que no podemos practicar el discernimiento piadoso si no caminamos en el Espíritu (Gl 5). No podemos dar crédito a lo que sentimos en nuestro espíritu si no estamos llenos del Espíritu Santo.

Judas 22-23 dice: “A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego”.

Hemos sido enviados al mismísimo mundo que la iglesia se siente cada vez más tentada a evitar. La gran ironía es ésta: que aun haciéndolo, no evitaríamos las relaciones malsanas, ya que muchos de nosotros no estamos sanos, por no haber permitido que Dios complete su obra en nuestras vidas. Y, lo que es aún más aterrador: tampoco lograríamos evitar la seducción demoníaca cerrando la puerta al mundo y limitándonos a relacionarnos sólo con gente que pertenece al ámbito de la iglesia. ¿Sabes por qué? Porque mucho de lo que llamamos seducción tiene lugar precisamente allí.

[Hebreos 4:16-17]Pero en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un Gran sumo sacerdote que subió al mismo cielo a ayudarnos. Nunca dejemos de confiar en Él. Nuestro sumo sacerdote entiende nuestras debilidades, porque un día pasó por las tentaciones que a diario pasamos, si bien es cierto que nunca cedió a las mismas y por lo tanto nunca cometió pecado. Acerquémonos. pues, confiadamente al trono de Dios y hallemos allí misericordia para el momento en que lo necesitemos” (LBAD).

Satanás, el supremo Sr. Inmundo, odia que las mortales criaturas hayan sido limpiadas a través de la gracia del Calvario y de la obra santificadora del Espíritu Santo. Si no puede lograr que estemos sucios, al menos intentará todo lo posible para hacernos sentir sucios, porque sabe que los sentimientos de impureza finalmente nos llevan a actuar de acuerdo con ellos. Además, como el ser humano es por naturaleza sociable, Satanás sabe que a la soledad le encanta la compañía y que las relaciones impuras aceleran las acciones impuras. Dicho en términos más simples, Satanás anhela perversamente que la gente pura forme vínculos impuros.

Un vínculo extramatrimonial, de cualquier clase que sea, ha perdido la “limpieza” y la “pureza” en el mismo instante en que esté comprometido algún nivel de sexualidad.

No podemos cambiar a los demás. Por desgracia, ¡tampoco podemos cambiarnos a nosotros mismos!. Pero lo que sí podemos hacer es permitir que Dios nos cambie y nuestra responsabilidad no se limita a permitir que haga de nosotros personas saludables y canales sanos, sino que también tengamos el valor de poner distancia en toda relación que puede llevarnos a caer en la trampa de la seducción.

Nunca des por supuestO que, porque un problema pequeño no ha provocado antes uno peor, esto nunca sucederá. Error. Eso es exactamente lo que el enemigo quiere que tú y yo pensemos.

La vida no es justa desde ningún punto de vista. Tampoco es justo el hecho de que viva en la increíble gracia de Dios todos los días de mi vida.

La seducción es Satanás en su máxima expresión, porque busca los medios más tramposos para infiltrarse a través de nuestra pared; y dudo de que exista para él un logro mayor que éste.

La cámara más secreta de nuestras vidas personales, que podríamos considerar que se encuentra fuera de lo sagrado, sería la mente. Muchos de nosotros tal vez no estemos cometiendo horribles pecados con nuestros cuerpos (¡aún!), pero taJ vez estemos acariciándolos en los rincones más recónditos de nuestra mente.

Estoy convencida de que, con frecuencia, la mente es la última cámara secreta que el cristiano deja que Dios santifique.

La mente es el mayor campo de batalla, donde se libran nuestros combates espirituaJes. En ocasiones, hasta nuestros sentimientos se doblegan ante nuestros pensamientos.

Una de las mentiras seductivas de Satanás es llamar inofensivas a cosas que son todo menos eso.