Tutto quello che vuoi

Tutto quello che vuoi

Tutto quello che vuoi


Un joven descubre el valor de la poesía, el amor y la amistad cuando consigue un trabajo cuidando a un anciano poeta. De paso, sus amigos también aprenderán la lección. Calificación de 10.
Tutto quello che vuoi

Tutto quello che vuoi

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Long shot

Long shot

Long shot


Un hombre es acusado de un asesinato. Su abogado pregunta por una coartada.Casualmente: asistió a un juego de serie mundial, ese día filmaban en el estadio, su hija le pide algo de comer, realizó una llamada a la hora del crimen. ¿Que pasaría si no hubiera ocurrido esas casualidades? Calificación de 10.
Long shot

Long shot

First they killed my father

First they killed my father

First they killed my father


Basada en hechos reales. Durante la guerra en Vietnam, el ejército estadounidense arrojó bombas sobre Camboya, un país neutral. Esto fue aprovechado por el Jemer Rojo “un ejército de liberación” camboyano que sometió a buena parte de la población de ese país. Este es el testimonio de una niña de 7 años. Calificación de 10.
First they killed my father

First they killed my father

American gangster

American gangster

American gangster


Basada en hechos reales. Un hombre que ha crecido junto a un gran capo de la mafia, quiere implantar su propio imperio con los mismos “ideales” que ha heredado. Un honesto agente de policía, es propuesto para crear un equipo antinarcóticos secreto. Cuando ambos se encuentran iniciará la cacería de gángsters y agentes corruptos. Calificación de 10.
American gangster

American gangster

Man on fire

Man on fire

Man on fire


Un guardaespaldas llega a trabajar al DF para cuidar a la hija de un matrimonio, pues la ciudad vive su peor tiempo en cuanto a secuestros. Con el tiempo, logra establecer un fuerte lazo de amistad con la niña y cuando ésta es secuestrada, no parará hasta dar con los culpables. Calificación de 10.
Man on fire

Man on fire

Holocaust Night Will Fall

Holocaust Night Will Fall

Holocaust Night Will Fall


Después de 70 años se retoma un interesante film que en su momento y debido a las circunstancias del orden mundial, fue prácticamente puesto en archivos clasificados: crudas imágenes grabadas por los ejércitos, inglés, ruso y estadounidense de las atrocidades cometidas en distintos campos de concentración en la Alemania Nazi. Lo peor es que como humanidad, a la luz de los acontecimientos recientes, no hemos aprendido la lección. Calificación de 10.
Holocaust Night Will Fall

Holocaust Night Will Fall

Una vida demasiado corta

Ronald Reng

Una vida demasiado corta

Una vida demasiado corta

Se trata de la biografía de Robert Enke, portero alemán de extraordinaria calidad que llegó incluso a formar parte de la selección teutona. Su trágico final como consecuencia de su enfermedad, la depresión, nos llama, como el propio autor lo menciona, a tratar de entender y conocer la depresión para estar atentos y saber cómo enfrentar alguna situación semejante. Aunque ese consejo, en mi caso, llegó con 23 años de retraso 😥 La narrativa, esta vez, sí me hizo llorar. Calificación de 10.

Alevín: Que engloba a los deportistas mayores que los de la categoría benjamín y menores que los infantiles.
Caniche: Perro poodle.
Pastiche: Mezcla desordenada, mezcolanza.
Zulo: Agujero. || Escondite subterráneo.
Baremo: Conjunto de normas establecidas convencionalmente para evaluar los méritos personales, la solvencia de empresas, etc..
Taxativamente: Específicamente.

Las agencias de noticias declararon que la asistencia al entierro había batido todos los records […]. Tales dimensiones solo podían explicarse por el hecho de que, hoy en día, incluso la muerte se ha convertido en un espectáculo. Sin embargo, en lo más íntimo, yacía un dolor real, una parálisis profunda. La muerte de Robert Enke nos reveló la mayor parte de nosotros lo poco que sabemos de esa enfermedad llamada depresión. Algunos fuimos consciente de golpe de lo difícil que nos resulta hablar sobre ella. Al igual que Robert Enke, pensábamos que era mejor ocultar nuestra enfermedad o la de algún familiar y mantenerla en secreto.

Un portero, el último bastión, no puede padecer depresión, al menos no en una sociedad enfocada siempre a obtener resultados. Por eso Robert se esforzó mucho por mantener su enfermedad en secreto, se encerró en ella.

A veces, a pesar de que pongamos nuestras mejores intenciones, hacemos muy mal las cosas.

La mayoría de personas con depresión que intentan suicidarse no quieren morir, solo quieren acabar con esa oscuridad que inunda sus pensamientos. Con Robert Enke, no fue distinto: «Si pudieras entrar en mi mente solo durante media hora, entenderías por qué me estoy volviendo loco», le dijo una vez a Teresa.

Tardamos muy poco en darnos cuenta de que teníamos los mismos intereses. Mejor dicho, sobre todo compartíamos los mismos desintereses.

En la vida de todo deportista siempre hay un momento en el que unos dicen: «¡Qué suerte!», y otros: «Es obra del destino». A Muhammad Ali le robaron su bicicleta Schwinn cuando tenía doce años, y el policía que tramitó la denuncia le dijo que dejara de llorar y se hiciera boxeador. Robert Enke estaba destacando como delantero en el equipo alevín del Carl Zeiss cuando el padre del portero, Thomas, se trasladó Moscú por cuestiones de trabajo. El equipo necesitaba un nuevo guardameta. «El entrenador no lo tenía nada claro –cuenta Andy Meyer-, así que nos hizo probar a todos qué tal lo hacíamos bajo los palos. Todo quedó resuelto rápidamente: nuestro chico con suerte paró dos disparos y se convirtió en el nuevo portero.» Sin saber cómo, lo hacía todo bien: salía con decisión, paraba el balón con los pulgares extendidos al agarrar el esférico, y sabí cuándo salir por arriba y cuándo no arriesgarse a hacerlo. Robert descubrió una nueva sensación que le fascinaba. Cuando volaba, cuando sentía el balón apretado entre sus manos, entonces sabía qué era sentirse feliz.

El miedo a cometer errores hizo que, en su interior, Robert pensara: si no soy el mejor, entonces soy el peor. Seguramente esa tortura empezó cuando con solo dieciséis años jugaba con el equipo sub-18.

Esa es la tortura del portero: la insostenible autoexigencia de no cometer nunca errores. Ninguno puede olvidar sus errores. Pero un portero tiene que poder reprimirse, porque, si no lo hace, llega el siguiente partido y todo se gira en su contra.

Durante los seis meses que quedaban de temporada, en los que volvió a ser el joven portero suplente del que nadie esperaba nada, Robert volvió a sentirse feliz.

Robert entró en el once inicial en un partido amistoso contra un equipo de segunda división, el Fortuna Köln. El Borussia perdió 4-1. Volvió a sentir aquel color, aquel latido incesante. El miedo que había sentido en el equipo sub-18, el miedo a decepcionar los mayores, había vuelto. Tenía miedo de no poder llegar a ser nunca como Kamps, de no poder resistir siempre la presión. Sentía que a nadie le importaba lo que hiciera el tercer portero, que era invisible, pero al mismo tiempo temía que los jugadores más veteranos del equipo se enfadaran aún más si cometía errores durante el entrenamiento. Era todo contradictorio, pero ese tipo de miedo ya es por sí mismo una paradoja.

Los médicos de los equipos de fútbol profesionales están sometidos a mucha presión. Semana tras semana, el entrenador los atosiga para que actúen en contra de su conciencia médica y den analgésicos a los futbolistas para que así puedan salir al terreno de juego a librar su batalla, sin respetar las necesidades de su cuerpo.

Unas semanas más tarde, sin motivo aparente, el miedo había desaparecido.

Durante un lapso de tiempo en el que nadie es capaz ni de completar un pensamiento, un portero tiene que decidir si va a salir a buscar el balón o no.

A un portero debutante no le importa si un gol es imparable o no; después de cada gol, Robert le daba vueltas cómo hubiera podido detenerlo.

Cuando Robert sentía que los demás dudaban de él, entonces empezaba a dudar de sí mismo; cuando sentía que los demás le estaban presionando demasiado, se sentía inseguro. En cambio, cuando recibía muestras de apoyo, era increíblemente fuerte.

En otoño de 1998, el Borussia Mönchengladbach entró en una dinámica muy negativa, Durante seis semanas y siete partidos, encadenaron una derrota tras otra. Entonces Robert se convirtió en un deportista individualista. La literatura del mundo del fútbol ha exagerado y ha lamentado la soledad del portero, pero para un portero que está en un equipo en decadencia, esa soledad es una bendición. Juega su propio partido y en las derrotas encuentra su propia victoria. Para Robert, perder 0-2 contra el Bayern de Múnich también significaba haber detenido cinco balones difíciles. Al menos continúa deteniendo balones, decían los expertos, escribían los periódicos.

Antes del partido, los hinchas ovacionaban los jugadores; después del partido, los amenazaban.

Tenían que ganar el partido en Friburgo, esta vez sí era la última oportunidad del equipo, la definitiva. Perdieron 2-1. Tras 34 años en la Bundesliga, por primera vez el Borussia Mönchengladbach descendía de categoría. Fue una especie de liberación. El equipo llevaba semanas jugando cada sábado con la sensación de estar a punto de descender. En ese momento por fin lo supieron definitivamente.

Teresa, Dörthe y Jörg eran plenamente conscientes de que reírse resultaba del todo inapropiado y por eso hicieron lo único que podían hacer: reírse.

En el fútbol no hay nada más fascinante que la promesa renovada cada temporada de que todo puede cambiar, de que todo puede ir mejor.

Cuando Robert iba a entrenar, se tumbaba en el jardín y leía una novela policiaca. Se saltaba los párrafos que describían lugares con demasiado detalle, la ponían nerviosa, en los libros tenía que pasar algo.

A esa hora de la noche en la que el teléfono solo suena para recibir la llamada de una amante o una mala noticia, Marco Villa se despertó sobresaltado.

Aquella era la enfermedad del futbolista. Los futbolistas profesionales están muy acostumbrados a que les hagan preguntas todo el tiempo, a que todos quieran saber más sobre ellos, así que muchos se olvidan de mostrar interés por los demás.

No puedes disfrutar de la vida solo cuando las cosas salen bien.

Qué suerte tenemos de tener la vida que tenemos.

Llevo aquí dos años y medio y ya soy un veterano en el equipo. He visto pasar a tantos compañeros que ni siquiera los puedo recordar a todos. Así no se consigue construir un equipo ganador. Este año ya me han nombrado capitán, y sí, es genial, pero siendo sinceros, ¿un extranjero como capitán del equipo a los veinticuatro años? Eso evidencia que han vendido todos los demás jugadores representativos, que algo no funciona bien en el club.

Antes del partido contra el Marítimo de Madeira, Shaker [entrenador de porteros] colocó un cubo con agua junto a él en el campo de entrenamiento y mojó el balón antes de cada disparo.
–¿Y ahora qué se supone que hace?
-Chuva –contestó Shaker. Lluvia. En Madeira llovía mucho, así que quería que estuvieran preparados.
-Ya –dijo Robert-. ¿Y no sería mejor mojar toda el área de penalti?
Samir Shaker sonrió, no había entendido a Robert.

Hay pocas cosas que un futbolista no puede hacer: pasar del Barcelona al Real Madrid, del Celtic al Rangers, o del Benfica al Porto. Los feudos tradicionales de estos eternos rivales representan las últimas oportunidades en la Europa civilizada de poder dar rienda suelta al odio. Y, evidentemente, cientos de miles de personas aún sienten a veces esa necesidad de odiar. En los derbis futbolísticos, los clichés no resultan ridículos, sino que de algún modo la gente los espera para alimentar así la rivalidad entre los dos equipos.

No quiero traicionar al Benfica por dinero. Prefiero jugar aquí o en otro sitio ganando menos –dijo Robert, tratando de convencerse a sí mismo.

Cuando 100.000 espectadores llenan el Camp Nou, desde lo alto se puede admirar la fragilidad humana en todo su esplendor.

En Lisboa, Teresa y Robert habían vivido en su propio mundo, con solo unos pocos amigos. Pensaban que la vida de un futbolista tenía que ser así ¿Cómo iban a encontrar amigos?, se preguntaba Robert. ¿Cómo sabría si le valoraban a él o a su estatus? En un intento de escapar de la gente que solo quería acercarse a él porque era futbolista profesional, también se había alejado del resto. «En Barcelona las cosas fueron totalmente diferentes desde el principio», recuerda Teresa.

Su entrenador, Antoni Teixidó, escribió en una pizarra magnética cómo tenían que defender los córners y les dijo que el partido era una recompensa por lo mucho que se habían esforzado la temporada anterior, que iba a ser el día más bonito de sus carreras y que tenían que disfrutarlo, jugar como siempre lo hacían y no lesionar a nadie.

Cuando empezó el partido, lo único que quería Teresa era que acabara rápido.

Un gol es capaz de conseguir algo que mucha gente le gustaría poder hacer: lo cambia todo en un instante.

Un portero que se culpa por un gol vive los minutos restantes del partido con una mezcla insoportable de indiferencia y pánico. Para él, la tarde ya ha acabado, ya no se puede salvar, independientemente del resultado final. Al mismo tiempo, quiere que las cosas vuelvan a ir bien pero teme empeorarlo aún más en el siguiente movimiento que haga.

Es una regla tácita del fútbol profesional: nunca critiques en público un compañero de equipo.

El médico le diagnosticó trastornos del humor, una especie de profunda melancolía que muchos experimentan tras una muerte, tras una pérdida o después de algún tipo de acoso.

Algo hacía que se bloqueara cuando veía al equipo unido entrenar .Solo era una vaga sensación, pero Robert quería que los demás vieran que se sentía rechazado. Quería que alguien en el club se diera cuenta de lo mal que se sentía, pero al mismo tiempo no quería que nadie viera lo deprimido que estaba.

Robert anotó esta rotunda cita en su agenda: «No importa si lo que cree es verdad o no. Lo que importa es si te ayuda».

Como solía hacer siempre, unas horas antes del inicio del encuentro llamó a Teresa. […] Qué tal, hemos salido a dar una vuelta, hora estamos tomando un café, todo bien, de acuerdo, nos vemos esta noche. Pero ésta vez, él le dijo: -Por favor, deséame suerte .Teresa se estremeció. Robert nunca había dejado que le deseara suerte. Aquello solo podía traer mala suerte. Nunca había podido sentir tan claramente lo atormentado que Robert se sentía por su miedo al fracaso. Y lo único que podía hacer era decirle esas palabras que apenas podía pronunciar: -Te deseo mucha suerte –pensó que no decía las palabras, sino que más bien las escupía. «Después de aquello, me encontré mal», añade Teresa.

De repente –como siempre pasan las cosas en el fútbol.

En la vida solo se tienen tres o cuatro amigos de verdad, y raras veces se tenía la fortuna de vivir en la misma ciudad que ellos.

Robert oía como aquel silencio le gritaba. Se habían olvidado de él.

Si lo único que tienes es el fútbol y eso no va bien, solo te quedan las dudas.

Simplemente me gustaría vivir sin este miedo y estos nervios. Sé que romper el contrato va a tener graves consecuencias, pero ahora mismo no puedo pensar en eso. Ya no sé qué hacer ni cómo seguir.

-Tengo que dejar el fútbol.
-Robert, ¿qué pasa?- le preguntó Eike.
-Ya no puedo más. Solo siento miedo. Miedo a salir de la habitación del hotel, miedo a abrir el periódico, miedo a ponerme los guantes de portero.

No existe ningún sitio en el que el agua tenga tanta fuerza como en Estambul. Puedes quedarte mirando el Bósforo toda la vida y los movimientos lentos y regulares de los barcos te embargan de una nostalgia que tan pronto hace que desees irte como volver cientos de veces.

Un profesional nunca renunciaba. Ya lo decía la misma palabra, profesional. Eso significa reprimir las emociones y tirar hacia adelante. Y si las cosas en el campo no van bien, el profesional se sienta en el banquillo y en secreto empieza a buscar un nuevo equipo, y así mientras tanto sigue cobrando su sueldo.

Robert sabía que estaba enfermo. El doctor Geldschläger se lo había explicado. No era porque estuviera descuidándose, porque tuviera que esforzarse más. En aquel estado, su cerebro ya no podía gestionar el estrés, su sistema nervioso solo registraba estímulos negativos: miedo, rabia, desesperación .si los médicos hubieran abierto su cabeza habrían encontrado entre otras cosas que su córtex prefrontal (la zona en la que se originan los impulsos) no estaba activo y que por eso sentía tan débil. Había una explicación médica para todos aquellos comportamientos que no era capaz de entender. Padecía depresión. Y la gente con depresión no ve las cosas de manera realista; todo es negro, pesimista, negativo.

Robert pensaba que, si no era el mejor, entonces era el peor. Y eso es un gran error. Esa es la mentalidad de alguien que cree que solo pueden quererle por sus logros y no por el mero hecho de existir.

Por las mañanas, no tenía ganas de hacer nada durante lo que quedaba del día y por la noche se odiaba a sí mismo porque no había hecho nada de provecho durante el día.

Para los depresivos, pensar en el suicidio puede llegar a ser un alivio .pensar que les queda una solución les ayuda en el día a día. La situación se vuelve peligro cuando ese pensamiento ya no supone suficiente consuelo. La visión negativa que tienen de las cosas hace que se vuelvan irracionales y que busquen una manera de salir de esa oscuridad.

Cada día iba a ver al doctor Markser. El psiquiatra le explicó a Robert que nunca había sabido aceptar los errores, y que tenía que aprender a hacerlo. El mejor portero, tal vez la persona más feliz, era el que era capaz de cometer errores y aceptarlos sin más. Robert tenía que aprender que un solo error no decidía un parido, que un partido no decidía una temporada, y que una temporada no decidía una carrera. Pero sobre todo, que una carrera no representa una vida.

La depresión no se debía a ser débil de carácter, sino que era una enfermedad que afectaba a la gente independientemente de su estatus, el éxito que tuvieran en la vida o lo fuertes que fueran. No importaba si tenía todo lo [que] creemos que es necesario para ser feliz.

Correr es bueno para luchar contra la depresión, porque los músculos se relajan y la hormona del estrés se debilita. Robert odiaba correr, era la prueba de su declive: era portero y salía a correr.

La mayoría de la gente es propensa a sufrir depresión solo una vez en la vida, y suele durar entre tres y seis meses.

Cuando cobró la primera nómina del Tenerife, Robert se quedó mirando el extracto de la cuenta bancaria durante un buen rato. Siete meses después, por fin volvía a haber un ingreso. «La sensación de que solo había gastos daba mucho miedo -Robert se detiene unos instantes-. Como futbolista, no te atreves a decirlo, porque hay gente que está pasando por situaciones más duras, pero la sensación de estar en el paro no es mejor para un futbolista que para un electricista. Sientes que no vales para nada.»

No puedo evitar acordarme de lo que me dijiste: que regalaba sus guantes a los demás porteros; qué gran gesto. Era como si dijera a sus rivales: toma, te doy las mismas armas que uso yo.

Cuando tomamos la decisión de seguir con el embarazo de Lara, pensamos que estábamos preparados. Y no me malinterpretes, volvería a hacer lo mismo, no tengo ninguna duda, pero ahora también sé que nadie está preparado para vivir con un hijo enfermo, porque el miedo te consume.

Un hombre sobrio rodeado de borrachos en seguida aprende el significado de la soledad.

Hacerse el gracioso era la tarea más importante de un utilero.

Un futbolista profesional tiene que acatar las decisiones que toman sus superiores sin protestar, no le queda más remedio que ponerse al servicio del club, aunque eso vaya en contra de sus propias opiniones. Esa es la principal regla tácita del fútbol.

La felicidad no consiste en estar en lo más alto. […] La felicidad es saber hasta dónde puedes aguantar la presión. La felicidad es alejarse de la gente que te adora por algo que no eres, no intentar complacerlos, no estar completamente preocupado por parecer mejor de lo que uno es.

En el mundo del fútbol no hay nada más difícil de conseguir que la sencillez.

La muerte de Lara le había regalado algo a Robert: una mayor sensibilidad hacia las necesidades de los demás y también la certeza de saber cómo hacer que sus vidas fueran un poco más felices.

¿Por qué siempre le tenían que pasar cosas?

Aquella felicidad, el mero hecho de poder ver a su hija bebiendo un biberón normalmente, era algo desconocido para ellos.

En el Hanóver todo el mundo le quería, y allí Robert se sentía como en casa. No importaba si eran octavos o undécimos, n ose cavaba el mundo. Al fin y al cabo, solo era fútbol.

Nadie culpa a un portero por un gol así –nadie, excepto el propio portero-.

La verdad es que la muerte un hijo no se puede olvidar nunca.

La depresión no sigue ningún esquema determinado. Si alguien es propenso a la enfermedad, puede que sea capaz de lidiar sin problemas con las situaciones más estresantes pero que, en un momento dado, todo se vaya al garete por culpa de algo que, desde fuera, puede parecer insignificante.

El momento decisivo era la mañana, porque era cuando se levantaba con el miedo al día que tenía por delante y, si tardaba unos segundos más de lo que debía, entonces el miedo se apoderaba de él.

Esa era la trampa de la depresión: le arrebataba las fuerzas para hacer las cosas más simples y después la sensación de no ser capaz de conseguir nada hacía que se hundiera aún más en la enfermedad.

La depresión acababa con todos los pensamientos positivos, «de repente todo deja de tener sentido, te desesperas», le contó a Hanno. Era como si la entrada a su cerebro se hubiera reducido a una pequeña rendija a través de la cual solo pasaban los sentimientos negativos: el miedo, el estrés, la tristeza, la rabia, la exigencia excesiva, el agotamiento. La gente que no sufrí depresión pocas veces podía entender la fuerza de esta, porque no entendían que se trataba de una enfermedad. La gente se preguntaba por qué lo veía todo de un modo tan negativo, por qué no era capaza de volver a ser el de siempre. No entendían que Robert no tenía fuerzas para cambiar aquella visión tan oscura, que ya no fuera capaz de controlar la situación. Su función cerebral estaba alterada, apenas podía expresarse, porque la sinapsis de su sistema nervioso no se producía correctamente. Cada vez le resultaba más difícil concentrarse, pero el mismo tiempo era capaz de hablar de su enfermedad con todo lujo de detalles y lucidez.

Robert se sentía como atrapado entre dos paredes. Tenía dos grandes sueños: jugar el Mundial y dejar de esconder su enfermedad de una vez por todas. Y sabía que las dos cosas eran incompatibles, que una excluía generalmente a la otra. Sentía que daba igual lo que hiciera, porque no sería capaz de escapar de los muros que le rodeaban.

3 de septiembre de 2009. No he dormido. Parece que nada tiene sentido. Me es muy difícil concentrarme.

-Estoy de camino al aparcamiento del hotel.
-Vaya, me alegro de que la charla con Valentin haya durado tanto.
-No, no ha durado tanto.
-¿Y dónde has estado tanto rato?
-He estado conduciendo por la ciudad.
-Robbi, ¿y por qué has estado conduciendo por la ciudad?
-No hay ninguna razón. Simplemente he estado conduciendo.
-Quiero que me digas por qué has estado conduciendo por la ciudad
-He estado buscando un sitio para suicidarme.
-¿Es que te has vuelto loco?

Si pudieras entrar en mi cabeza durante media hora, sabrías como me siento.

En mayor o menor grado, las ganas de morir que sobrevienen con la mayor parte de la enfermedad.

Robert se esforzaba para sobrellevar el resto del día, pero le había vuelto a invadir el miedo, el miedo original: el miedo de que todos sus miedos regresaran.

Durante un partido, puedes estar afuera del estadio y saber qué está pasando dentro solo por la reacción de los espectadores: los silbidos cuando el rival ataca, la rabia y la indignación cuando cometen una falta sobre un jugador local, la alegría que se esfuma cuando el portero visitante consigue detener el balón, el silencio cuando un jugador está a puno de lanzar un penalti.

A menudo la gente que sufre depresión está de mejor humor durante los días previos al suicidio. Se sienten aliviados por la decisión que finalmente han tomado, pues sienten que es la única manera que tienen de acabar con su situación. Pero se equivocan, porque su percepción de las cosas está alterada. Al mismo tiempo, estar de mejor humor les sirve de fachada tras la que ocultar sus verdaderas intenciones a sus allegados.

Muchos periódicos usaron erróneamente la palabra «Freitod» -literalmente, «muerte libre» en alemán- para hablar del suicidio. La muerte de una persona con depresión nunca es una decisión libre. La enfermedad enturbia la percepción hasta el punto de que el que la sufre ya no entiende lo que significa la muerte. Lo único en lo que piensa es en acabar con la enfermedad.

Era un portero con una poderosa capacidad de salto y grandes reflejos, que no alardeaba de sus virtudes y que creía firmemente que la ambición también se podía vivir desde el respeto y la educación.

Virunga

Virunga

Virunga


De nuevo la ambición del hombre por el dinero. Rebeldes congoleños y una multinacional inglesa, buscan obtener beneficios de yacimientos petrolíferos recién descubiertos. Lo malo es que la mitad del territorio donde se encuentra el oro negro, está ubicado dentro de una reserva natural donde viven principalmente gorilas de la montaña. Y si a ello se añade la guerra civil que vive el país, se trata de una verdadera tragedia. Da pena la voracidad del hombre 😦 Calificación de 10.
Virunga

Virunga

Here comes the boom

Here comes the boom

Here comes the boom


Una vez que conoce el poder de la música en los niños, un profeso de biología de una secundaria, hará todo lo posible porque el programa no desaparezca por cuestiones presupuestarias. Para ello, decide incursionar en las luchas de la UFC. Calificación de 10.
Here comes the boom

Here comes the boom

Awake – A dream from standing rock

Awake - A dream from standing rock

Awake – A dream from standing rock


En la nación que a sí misma se define como que está bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos, se libra una cruenta lucha contra el poder económico y político que en su desmedida ambición está acabando con el planeta. Y esta lucha se está extendiendo a nivel mundial. Basta. Calificación de 10.
Awake - A dream from standing rock

Awake – A dream from standing rock

Elephant

Elephant

Elephant


Desde distintas perspectivas, se muestran los momentos previos al mortal ataque dentro de una escuela secundaria perpetrado por un par de alumnos. Calificación de 10.
Elephant

Elephant

Oportunidades y retos sociales

John Stott

Oportunidades y retos sociales

Oportunidades y retos sociales

El libro forma parte de una serie de cuatro volúmenes que contienen temas que el autor pone en el tintero como un desafío para los cristianos. Temas en los que la iglesia debería tener mayor presencia para ser una alternativa real para todo el mundo, y aunque cuenta con información de más de 10 años de antigüedad, las cifras no han cambiado mucho y siguen siendo de actualidad. En esta tomo, el trabajo, los negocios, la diversidad étnica y modos de vida. Calificación de 10.

Necesitamos aprender a agradecerle a Dios el trabajo como un regalo de él, protestar contra las prácticas injustas y opresoras donde estas existan y animar a la gente a trabajar con integridad, en un mundo laboral que a menudo le falta integridad.

Muchas personas trabajan en su casa, y colaboran en trabajos voluntarios para cuidar niños u otros que dependen de la familia. Esos trabajos pueden ser arduos, pero pasan desapercibidos. Muchas personas que están «retiradas» trabajan tanto en los trabajos voluntarios como lo hicieron en los trabajos pagos que tenían. De hecho, el trabajo de esos que no reciben pago es una contribución tan grande a la sociedad que dependemos de la disposición para hacer trabajo voluntario al igual que dependemos de las personas que están dispuestas a trabajar recibiendo pago por un empleo.

El trabajo es una parte importante en la vida, no lo es todo. No obstante, el trabajo es una de las formas más importantes a través de las cuales expresamos lo que significa ser humano.

El fin del trabajo es la realización del obrero. Es decir, una parte importante de nuestra autorealización como seres humanos se haya, de acuerdo al propósito de Dios, en nuestro trabajo.

El trabajo no es principalmente algo que alguien hace para vivir, sino que uno vive para hacer.

Los seres humanos somos más humanos no cuando trabajamos, sino cuando dejamos el trabajo a un lado para adorar. El día de reposo «hace relativo el trabajo del ser humano, el contenido de los seis días de trabajo. Esto protege al hombre de la absorción total de la tarea de someter la tierra, esto anticipa la distorsión de hacer que el trabajo sea la razón y el propósito de la vida humana».

Las personas retiradas son sabias si buscan un retiro activo, en el que tengan oportunidades para el servicio constructivo, aunque no reciban pago.

«He visto, pues, que nada hay mejor para el hombre que disfrutar de su trabajo» (Eclesiastés 2:20, 24; 3:22).

«El mundo moderno cuida mucho que el cuerpo del trabajador no sufra accidente o daño» y si sufre daño provee compensación. Pero, ¿qué acerca de «su alma y su espíritu»? «Si su trabajo le hace daño, reducirlo a un robot, no importa».

Los cristianos creen que la tercera y más alta función del trabajo es glorificar a Dios a través de este, es decir que se revele y realice su propósito.

«Dios hará todas las cosas a través de ti, él ordeñará las vacas a través de ti y él hará los trabajos domésticos a través de ti, y todos los trabajos, desde el más importante hasta el más insignificante, le agradarán a él».

Laborare est orare, «trabajar es adorar», significa que vemos cómo nuestro trabajo contribuye, aunque sea pequeña e indirectamente, al plan preconcebido de Dios para la humanidad. Entonces cualquier cosa que hagamos se puede hacer para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31).

Trabajo es el gasto de la energía (manual, mental o ambas) para el servicio de otros, la cual trae satisfacción al trabajador, beneficio a la comunidad y gloria a Dios.

¿Cuántos de nosotros miramos nuestras posesiones y nos preocupamos por las circunstancias en las cuales se hicieron esos productos?

El trabajo es un regalo de Dios. Debe satisfacernos, aunque sabemos que la Biblia nos dice en Génesis 3 que desde la caída el ambiente en el que trabajamos puede ser hostil y el trabajo puede ser una lucha.

Cuando uno entiende el lugar central que ocupa el trabajo en los propósitos de Dios para los hombres y las mujeres, se ve al momento que el desempleo es un ataque serio a nuestra humanidad. William Temple, hablando de las personas desempleadas al norte de Inglaterra durante los años de la Depresión, escribió: «La más grave y amarga herida de su estado no es la queja animal (física) de hambre o incomodidad, ni siquiera la queja mental de vacío y aburrimiento; es la queja espiritual de no habérseles dado la oportunidad de contribuir a la vida en general y al bienestar de la comunidad». Perder un trabajo es una experiencia chocante y muchos viven con el temor de que esto les pueda suceder.

Los psicólogos han asociado el desempleo con un duelo, la pérdida de un trabajo en algunos aspectos es similar a la pérdida de un familiar o amigo.

Muchos de los retos emocionales, éticos y espirituales más profundos los enfrentarán dentro del contexto de trabajo. Entonces, es esencial que las iglesias muestren lo importante que es el trabajo, incluyéndolos en sus enseñanzas y al orar por las personas de la iglesia que trabajan y no solo como miembros de la familia o por lo que hagan en la iglesia.

Si el trabajo es importante en la sociedad, entonces debe ser importante en la iglesia.

Aunque es bueno ver que el gobierno apoya la importancia de las iniciativas basadas en la fe, es esencial que esto nunca se haga para que el gobierno evite sus propias responsabilidades de proveer a los que tienen necesidades.

Las comunidades sufren donde hay un trabajo que deprime y degrada el espíritu humano. En tales casos es posible que la iglesia necesite dar mensajes no solo del amor de Dios y del valor de cada ser humano, sino también protestar con lucidez y persistencia para que las condiciones cambien para mejorar.

El trabajo debe ser la forma de salir del empobrecimiento y no la causa para quedarse allí.

Los cristianos no solo necesitan tener interés por la excelencia en la vida de los negocios y, por lo tanto, tener éxito en sus logros, sino que también necesitan interesarse en la reconciliación cuando hay conflicto y en la justicia para todas las personas.

La reconciliación tiene prioridad en la agenda cristiana, porque es el corazón del evangelio. El pecado desbarata las relaciones interpersonales; la salvación las reconstruye. Jesús vino con la misión de la reconciliación. Él es el supremo pacificador; él le dice a sus seguidores que también sean pacificadores.

Oprimir al pobre es insultar a su Hacedor; servirle a ellos en honrar a Dios (ver Proverbios 14:31; 17:5; 22:2). Esta verdad está detrás de muchas de las instrucciones sociales detalles en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, pagarle al siervo su salario el mismo día, preocuparse por el sordo y el ciego, tener compasión de la viuda y el huérfano, dejar la espiga de la cosecha al pobre y al extranjero y administrar justicia imparcial en el tribunal. Este mismo principio también está en el Nuevo Testamento en las instrucciones para los amos y los siervos de respetarse el uno al otro, porque ellos sirven al mismo Señor y son responsables ante el mismo Juez.

Cuando se crea un equipo de trabajadores que sienten que tienen valor y que tienen dignidad, tanto el amor como la justicia son importantes.

A lo que los cristianos deben oponerse es a la inigualdad de privilegios, y lo que debemos asegurar es que las diferencias se deban al mérito y no al privilegio.

Lo que hacen los animales por instinto, el hombre lo hace por decisión.

La tradición cristiana siempre ha enseñado esta verdad bíblica, la libertad moral es un ingrediente esencial en la dignidad del ser humano.

Tomar decisiones es un derecho básico del ser humano, un componente esencial de nuestra dignidad humana.

Los cristianos deben oponerse a todas las formas de trabajo en las que alguien use a los seres humanos. Es cierto, el mal es menor, porque el trabajo es voluntario y lo regula un contrato. Sin embargo, es un contrato que rebaja la humanidad si involucra la renuncia de la responsabilidad personal y obliga a obedecer sin opinar.

Lo que desea el amor, la justicia lo exige.

La función de los cristianos en el mundo de las corporaciones es usar cualquier poder del que puedan disponer para alcanzar la justicia.

El ambiente de los negocios es muy estimulante y exige un nivel profundo de fe práctica al estar rodeados diariamente de «no cristianos» enfrentando con regularidad decisiones difíciles que involucran enormes recursos financieros y pueden afectar el bienestar de miles de personas. Algunos aspectos en particular (donde por lo general los ángeles temen meterse) que a menudo se ven como los aspectos «sucios» del trabajo y donde se espera que el compromiso moral sea inevitable —ventas, publicidad, periodismo y negociaciones— son, desde luego, los que más necesitan una mayor participación de los cristianos. Son estas áreas de tantas exigencias las que exigen niveles altos de integridad y valor y, por supuesto, pueden ser las que más éxitos logren y las que hagan una gran diferencia en la vida diaria de la gente a través del mundo. Hay una larga y honorable tradición de los cristianos que forman el ambiente de los negocios, y como resultado de esto se afectan directamente otras esferas poderosas de influencia, incluyendo el mundo político.

La incompetencia, flojera, entrega tardía o rudeza de los empleados no se debe tolerar más en una compañía cristiana de lo que se tolera en una secular. De hecho, como representante del reino de Dios, debe ser un placer hacer negocios con cualquier organización cristiana.

Es triste, aunque es comprensible, que todavía haya debates acerca de si es bueno ser ético en los negocios. Después de todo, ¿cómo se puede medir el resultado? Realmente es importante ser ético, no importa el resultado.

La gente cumple las promesas porque creen que es correcto hacerlo, no porque sea un buen negocio.

Nestlé vendió leche en polvo para niños a madres en países donde la higiene del agua hacía peligroso su uso. De hecho, esta es una continua crítica a Nestlé.

El salario miserable pagado a los trabajadores de zapatos deportivos por las compañías. Nike alega que en 1992 le pagó $20 millones de dólares al jugador Michael Jordan por patrocinar los zapatos. Esto excede el pago anual de las fábricas de Indonesia que hicieron los zapatos y que lo emplearon para que él hiciera la propaganda.

Cuál es la diferencia entre Tanzania y Goldman Sachs? Uno es un país de África que gana $2,200 millones de dólares al año y lo comparte con 25 millones de personas. El otro es un banco de inversión que gana $2,600 millones de dólares y lo comparte con 161 personas.

Uno de los mecanismos principales que usan las compañías para influir en los gobiernos aparte de la presión política directa, es la amenaza de retirarse del país.

Necesitamos recordar que esos que ejercen poder lo pueden ejercer para bien.

Los negocios no son solo empresas que existen para lograr metas mediante el uso de escasos recursos. También son comunidades de personas, hechas a la imagen de Dios, que necesitan dignidad y respeto. Por lo tanto, es importante que cuando miremos la función de los negocios desde una perspectiva cristiana, veamos que tanto el amor como la justicia son necesarias si la vida del negocio es para honrar a Dios.

El racismo es un penoso pecado que ninguna persona o iglesia debe defender ni practicar […] Como una aberración moral, priva al ser humano de la dignidad, sus obligaciones y sus derechos. Se debe rechazar y oponernos en todas las formas en que se manifieste» (párrafo 112). De nuevo, «Apartheid […] una separación forzada y una división de la gente, no se debe considerar un mandato bíblico. El intento de justificar tal comportamiento como derivado de la Biblia se debe reconocer como un error y denunciar» (párrafo 305), este «contradice la verdadera esencia del amor al prójimo y la justicia entre vecinos, y en forma inevitable la dignidad humana de todos los involucrados.

Yo no estoy en contra de nadie. Yo estoy en contra de ubwana, la mentalidad del jefe.

Una de treinta y cinco personas en el mundo es un emigrante internacional.

Existe una gran cantidad de personas que huyen pero no pasan una frontera para convertirse en refugiados o buscadores de asilo. Se calcula que hay 25 millones de personas desplazadas internamente en todo el mundo, más que el doble del número de refugiados.

Es necesario recordar que la emigración puede tener efectos positivos en la sociedad y en la economía de los países que los recibe. La mayoría de los emigrantes legales que llegan a los países industrializados son personas educadas, el 88% de emigrantes a la OECD tienen educación secundaria y dos tercios de ellos tienen educación más avanzada.

En muchas áreas de la economía británica hay una gran necesidad de tales personas. De acuerdo a la Autoridad del Gran Londres, el 23% de los médicos y el 47% de las enfermeras en Inglaterra nacieron en otros países. Estas personas no le están quitando el trabajo a los ciudadanos, como creen con frecuencia los que practican la discriminación contra los emigrantes. De hecho, son una respuesta para los vacíos laborales en el mercado.

Lo que es «natural» es dado por Dios y heredado; lo que es «cultural» es hecho por el hombre y aprendido. La cultura es una amalgama de creencias, valores, costumbres e instituciones que cada sociedad desarrolla y transmite a la próxima generación. Las culturas humanas son ambiguas porque los seres humanos son ambiguos. «Debido a que el hombre es una criatura de Dios, mucho de su cultura es rico en belleza y bondad. Como ser caído, todo se ensució con el pecado y algo de esto es demoníaco»

No podemos tolerar rivales de Cristo Jesús, si creemos que Dios habló por medio de él y a través de él y que él es el único Salvador que murió y resucitó otra vez y que vendrá algún día a juzgar al mundo. No obstante, nunca debemos permitir que una persona, cualquiera que sea su religión, se discrimine como ha ocurrido con tantos musulmanes en el Occidente después de los sucesos del 11 de septiembre. Debemos luchar por la justicia de todos, aunque proclamemos que Cristo es el único.

En el Antiguo Testamento está la historia de la humanidad dispersa, de naciones alejándose unas de otras, de contención, de peleas. Pero en el Nuevo Testamento está la historia divina de las naciones reunidas en una sociedad internacional. En el versículo 34 hace una alusión, que pocos hombres creyeron, a uno que se llamaba Dionisio, a una mujer llamada Dámaris y a otros más. Así que aquí está el núcleo de la nueva comunidad, en la que hombres y mujeres de todas las edades y de todo origen racial, cultural y social, encuentran su unidad en Cristo.

El «internacionalismo» cristiano no significa que el ser miembros de Cristo y de su iglesia destruya nuestra nacionalidad, masculinidad o feminidad. Por el contrario, esto significa que aunque permanezcan nuestras distinciones étnicas, nacionales, sociales y sexuales, ya no nos dividirán más. Estas se han superado en la unidad de la familia de Dios (Gálatas 3:28).

Combatir el racismo debe comenzar por la forma en que criemos a nuestros hijos. Desde una temprana edad se les puede enseñar el aprecio por una sociedad multiétnica. Las escuelas ahora tienen programas y planes de estudios que destacan la importancia del respeto mutuo entre los diferentes grupos étnicos, y estas enseñanzas se deben reforzar en nuestras casas, iglesias y grupos de la comunidad.

Solo una verdadera teología, la revelación bíblica de Dios, nos puede liberar del racismo. Por ser el Dios de la creación, afirmamos la unidad de la raza humana. Por ser el Dios de la historia, afirmamos la diversidad de las culturas étnicas. Por ser el Dios de la revelación, afirmamos la finalidad de Cristo Jesús. Y por ser el Dios de la redención, afirmamos la gloria de la iglesia cristiana.

Debido a la unidad de la humanidad, pedimos derechos y respeto iguales para las minorías étnicas. Debido a la diversidad de los grupos étnicos, renunciamos a la cultura imperialista y buscamos preservar todas las riquezas culturales que son compatibles con el señorío de Jesús. Debido a la finalidad de Cristo, afirmamos que la libertad en la religión incluye el derecho de propagar el evangelio. Debido a la gloria de la iglesia, necesitamos tratar de librarnos del prolongado racismo y esforzarnos para hacer un modelo de armonía, en donde los sueños multiétnicos se hagan realidad.

[Se] define la pobreza como una amalgama de diferentes problemas: ser invisibles, tener pocos recursos, ser excluidos, no tener poder y ser culpados por los problemas de la sociedad.

Los Obispos latinoamericanos de la Iglesia Católica Romana dijeron en Puebla, en 1979, lo que todavía resuena hoy día: «El cruel contraste entre la lujosa riqueza y la extrema pobreza, que es bastante visible a través de todo nuestro continente y que agrava más la corrupción que con frecuencia invade la vida pública y profesional, muestra hasta qué grado el ídolo de la riqueza domina a nuestras naciones».

El diezmo regular era para apoyar a los levitas, los extranjeros, los huérfanos y las viudas. (Deuteronomio 15:7ss; Levítico 25:35ss; Deuteronomio 14:29; Levítico 26:12).

«Si el hombre cierra sus oídos al clamor del pobre, llorará también sin que nadie le responda» (Salmo 112:1-9; Proverbios 21:13; 29:7; cf. 14:20ss; 19:7; 31:20; Job 31:16ss; Ezequiel 16:49).

«Servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor» (Proverbios 17:5a; 19:17a).

«No tuerzas la justicia contra los pobres de tu pueblo en sus demandas legales […] No aceptes soborno, porque nubla la vista y tuerce las sentencias justas». «No perviertas la justicia, ni te muestres parcial en favor del pobre o del rico, sino juzga a todos con justicia». «No le niegues sus derechos al extranjero ni al huérfano». Sobre todo, la razón por la cual repite esto es porque ellos fueron oprimidos en Egipto, y el Señor fue quien los liberó (Éxodo 23:6, 8; Levítico 19:15; Deuteronomio 24:17; 27:19; 15:15).

En Proverbios 31, la madre del Rey Lemuel lo exhorta: «¡Levanta la voz por los que no tienen voz! ¡Defiende los derechos de los desposeídos!», «¡Levanta la voz, y hazles justicia!» y «¡Defiende a los pobres y necesitados!» (Salmo 82:1-3; Proverbios 31:8-9; cf. Job 29:11ss; Proverbios 22:22ss; 29:7, 14).

La perspectiva bíblica no es de «supervivencia del más hábil» sino de «protección del débil». Ya que Dios mismo habló por ellos y vino a ayudarlos, su pueblo también debe ser la voz de los que no tienen voz y los defensores de los indefensos.

La iglesia necesita proclamar las buenas noticias del reino a los materialmente pobres, darles la bienvenida, tener comunión con ellos y compartir sus luchas.

Gran parte de la culpa de que haya pobreza es de la sociedad y no de los mismos pobres.

En el contexto de la riqueza Occidental, tenemos tres opciones ante nosotros. La primera es convertirse en pobre, la segunda es quedarse rico y la tercera es cultivar la generosidad, simplicidad y satisfacción.

Enseñaba desde un bote prestado, entró a Jerusalén en un burro prestado, pasó su última noche en una habitación prestada y lo enterraron en una tumba prestada.

Cuando dijo que nadie puede ser su discípulo a menos que «renuncie» a todas sus posesiones y «odie» a sus familiares, necesitamos entender que ambos verbos se usaron como figuras literarias dramáticas. No debemos odiar literalmente a nuestros familiares, ni literalmente debemos renunciar a nuestras posesiones. Lo que debemos hacer es colocar a Jesucristo primero, por encima de nuestra familia y nuestras posesiones.

El antídoto cristiano para el materialismo no es el ascetismo; ser austeros solo por serlo es rechazar los buenos regalos del Creador.

En 1 Timoteo 6:6-10, Pablo elogia el estar satisfechos con lo que tenemos como sigue: Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias, pero sólo si uno está satisfecho con lo que tiene. Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores.

Nuestro enemigo no son las posesiones sino los excesos. Nuestro grito de batalla no es “nada” sino “suficiente”». La sencillez dice «si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso».

Tres «ismos» que debemos evitar: el materialismo (obsesión por cosas), el ascetismo (una austeridad que niega las cosas buenas de Dios) y el fariseísmo (atarnos con reglas). En su lugar, debemos quedarnos con los principios.

La vida sencilla es incompatible con vivir más allá de las posibilidades económicas de uno, es decir, pedir prestado para comprar lo que no podemos pagar.

Nuestro Dios es un Dios generoso. Si su amor mora en nosotros, debemos relacionar lo que «tenemos» (las posesiones), con lo que «vemos» (las necesidades de otros) y tomar acción.

El liderazgo no se limita a una minoría de estadistas o mandamases en el ámbito nacional. Este toma diferentes formas en cada sociedad. Los clérigos son los líderes en la iglesia local y en la comunidad. Los padres son los líderes en su hogar y su familia. Lo mismo que los maestros en las escuelas y los profesores en las universidades. Los gerentes en los negocios y en las industrias; los jueces, médicos, políticos, trabajadores sociales y jefes de sindicatos, tienen responsabilidades de liderazgo en su esfera respectiva. También la tienen los formadores de la opinión pública que trabajan en los medios de comunicación: autores y dramaturgos, periodistas, los que trabajan en el cine y en la televisión, los artistas y los productores. Los líderes estudiantiles, en especial desde la década de 1960, han ejercido una influencia que supera sus años y experiencia. En todas estas áreas hay una gran necesidad de líderes con una visión más clara, que sean más valientes y dedicados.

¿Qué es una visión? Es el acto de ver, por supuesto, una percepción imaginaria de las cosas, que combina la perspicacia y la previsión. Pero en una forma más particular, en el sentido que estoy usando la palabra, se compone de una profunda insatisfacción de lo que es y una clara comprensión de lo que podría ser. Comienza con una indignación ante el status quo que se convierte en la búsqueda de una alternativa.

La indignación y la compasión forman una poderosa combinación. Son indispensables para una visión y, por lo tanto, para el liderazgo (ver por ejemplo, Juan 11:32-37).

Apatía es aceptar lo inaceptable; el liderazgo comienza con un rechazo decisivo de dicha aceptación.

En el presente hay una gran necesidad de indignación, ira y afrenta justa por causa de toda la maldad que ofende a Dios. ¿Cómo podemos tolerar lo que él considera intolerable? Pero la ira es estéril si no provoca en nosotros una acción positiva para corregir lo que nos causa ira. «Es necesario oponerse a aquellas cosas que uno considera incorrectas».

Tan pronto como empieza la campaña, se reúnen las fuerzas de oposición, los privilegios arraigados se afianzan todavía más, los intereses comerciales se sienten amenazados y dan la voz de alarma, los cínicos se burlan de la locura de los «que hacen buenas obras» y la apatía se convierte en hostilidad. Pero en la oposición prospera la verdadera obra de Dios. Su plata se refina y el acero se endurece. Por supuesto, pronto capitularán los que no tienen una visión, los que se dejan llevar solo por el impulso de la campaña. Tal es así que los jóvenes que protestan en una década se convierten en los conformistas de la próxima. Los jóvenes rebeldes se hunden en una mediocridad de clase media, de mediana edad, moderada. Hasta los revolucionarios, cuando se termina la revolución, tienden a perder sus ideales.

El liderazgo en equipo es más saludable que el liderazgo solitario, por varias razones. Primero, los miembros de un equipo se complementan unos a otros, se apoyan unos a otros con sus talentos y se compensan unos a otro en sus debilidades. Ningún líder tiene todos los dones, ningún líder debe tener todo el control del liderazgo en sus manos. Segundo, los miembros del equipo se animan unos a otros, identificando los dones de cada uno y motivándose unos a otros para desarrollarlos y usarlos. […] Tercero, los miembros del equipo se rinden cuentas unos a otros. El trabajo compartido significa compartir las responsabilidades.

La gente fuerte también tiene fuertes debilidades.

El justo Noé se emborrachó. El fiel Abraham fue lo suficientemente vil como para arriesgar la castidad de su esposa por su propia seguridad. Moisés perdió los estribos. David quebrantó los cinco mandamientos de la segunda tabla de la ley al cometer adulterio, asesinato, robo, dar falso testimonio y codiciar, todo en ese solo episodio con Betsabé. El coraje solitario de Jeremías se dañó con la autocompasión. A Juan el Bautista, a quien Jesús describió como el más grande hombre que haya vivido jamás, lo abrumaron las dudas. Y la impetuosidad arrogante de Pedro era sin lugar a dudas un disfraz de su profunda inseguridad personal. Si estos héroes de las Escrituras fallaron, ¿qué esperanza hay para nosotros?

Esos líderes que piensan que son fuertes en sus propias fuerzas son las personas verdaderamente más débiles de todas; solo los que conocen y reconocen sus debilidades pueden volverse fuertes con la fuerza de Cristo.

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Cuando una pareja de hermanos sufre violencia por parte de su padrastro, logran escapar de la mejor manera que un niño podría imaginar: volando. Calificación de 10.
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Icarus

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Lo que parecía un documental donde el protagonista probaría en su persona los efectos del doping en el deporte, se convierte en el descubrimiento de una política rusa para obtener mejores resultados en justas deportivas mediante el uso de sustancias prohibidas. Un escándalo a nivel mundial. Calificación de 10.
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What the health

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Decidido a no ser víctima de las enfermedades de las que han muerto sus antepasados, quien dirige el documental inicia una investigación en la que concluirá que la verdadera causa de las enfermedades se encuentra en la carnívora dieta que seguimos, respaldada por quienes deberían cuidar el régimen alimenticio. Da para ponerse a pensar. Calificación de 10.
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