La Madre Imperfecta

Yolanda G. Villanuega.

Estupendo trabajo de investigación realizado por una periodista española que además trabaja de madre. Busca desmitificar la condición de perfección que sobre la mujer cae una vez que se convierte en madre. Nadie es perfecto, pero la sociedad indica que los padres y en especial las mamás, lo sean. Pero dicha condición es imposible cumplir porque, hasta donde sé, el ser humano no es perfecto. Hijos, no esperen que sus padres sean perfectos, de hecho los hijos tampoco lo son.
Las estadísticas de embarazos y prestaciones sociales en los países europeos es digna de envidia (de la buena). Contrasta con las políticas de España… gracias madre Patria! ¿Por qué no nos conquistaron los suizos,los noruegos o los austriacos? Calificación de 9.0
La madre imperfecta

La madre imperfecta

La realidad de la gestación es el secreto mejor guardado de la isla [San Blas, en el caribe]. Ninguna mujer, ni siquiera la abuela, puede desvelar a una primeriza por qué su vientre se hincha día a día y qué es lo que se mueve en su interior. Para este viaje iniciático no se cuenta con más directrices que el descubrimiento que cada una obtiene de escuchar y sentir ese cuerpo que cambia día a día. Cuando la mujer empieza a tener las contracciones del parto cree que esa extraña metamortfosis que ha vivido durante nueve meses ha llegado a su fin y que el dolor es el anticipo de la muerte. Madre e hijo atraviesan el mismo túnel oscuro y nacen a la vez, en el mismo acto: ella le trae a la vida y él la hace madre. Los antropólogos aseguran que esta forma de enfrentarse a la maternidad, sin información externa, la obliga a escucharse, a estar más atenta a su propio cuerpo, y establece un vínculo con el hijo que se basa en la felicidad de estar vivo.

Cada año se publican estudios, estadísticas aterradoras que investigan a la madre como si se tratara de un enemigo, alguien a quien hay que controlar y analizar para que no dañe a su cría. Ella es la responsable principal de cuanto ocurre al hijo desde el vientre: si no le ha deseado lo suficiente, el feto lo percibe y eso le convertirá en una persona insegura; si tiene la pelvis estrecha, el bebé puede padecer derrame cerebral; si es delgada, enfermedades coronarias; si ha tenido un mal pensamiento, ha visto algo desagradable, ha tomado una copa de vino, café o té con regularidad… causará desórdenes irreversibles en la salúd física o psíquica de hijos, nietos y bisnietos (se está estudiando la influencia en los tataranietos).

Controlar el primer hogar de un ser humano es dominar la vida y rebajar a una persona a la categoría animal doméstico al que se cruza o esteriliza en función de los intereses del amo.

En cada barrio de la capital, Lhasa [Tibet], una mujer oficial del gobierno controla los ciclos menstruales y les recuerda que no tienen derecho a decidir ni siquiera sobre lo único que poseen, que es su cuerpo.

La realidad es que cada veintiocho días, más o menos, un reloj biológico marca el periodo de reproducción de una mujer y le recuerda la posibilidad de ser madre. Año tras año, ese círculo se va cerrando, hasta que el latido de los segundos es tan débil que termina extinguiéndose.

Los avances científicos están facilitando la maternidad y paternidad biológicas a muchas personas a quienes les estaban vetadas por distintos motivos; pero también ponen en evidencia la frivolidad con la que puede encararse el deseo de un hijo.

A la pregunta de si dar el pecho había sido una experiencia agradable, una mujere respondió: “Sí, disfruté con ello. es cierto que me daba placer. ¿Será que soy pervertida?”. Llevada por la culpa, unas semanas más tarde, esta mujer decidió renunciar a lactar a su hijo […] Su temor es la respuesta a una ética que no acepta que unos pechos que son fuente de alimento, puedan serlo también de placer.

El profesor Dröscher también recoge en su libro este descubrimiento: Pitt, el protagonista del experimento, era un joven tórtolo que vivía solo en una gran jaula en la Universidad de Berkeley. En su interior se colocó un nido con algunos huevos de tórtola y Pitt, como cualquier macho de su especie, los ignoró; sin embargo, al recibir una inyección con dos hormonas, progesterona y prolactina, se transformó en una maravillosa madre: protegió a los huevos y los incubó. De esta forma, un componente quimico desencadenó esa fuerza ancestral que otorga a las mujeres un conocimiento innato para resolver cualquier cuestión relacionada con su criatura.

El hijo ha sido durante generaciones el único objeto de poder de la madre, el cometido que parecía justificar su existencia. Era una parte que daba sentido al todo. En palabras de la psicoanalista Norma Fierro: “En la medida en que se le ha destronado y está devaluada socialmente, la mujer se atrinchera y defiende la única parcela que le queda. Su feudo será el hogar y los hijos.

… independientemente de la personalidad de cada individuo, es la cultura quien designa qué roles corresponden al hombre y cuáles a la mujer.

Con tu hijo habrás de ser esclava desde nacer.

Y lo cierto es que los hijos son grandes maestros que nos descubren aspectos desconocidos.

Con el nacimiento del niño aumenta ocho veces la posibilidad de confilcto entre los padres y el 67 por ciento de los matrimonios experimenta un descenso en la satisfacción conyugal porque las expectativas que tienen no son reales: hablan menos, dejan de tener relaciones secuales y se ven desbordados por el trabajo abrumador que suone criar un hijo.

Hasta que llegaron los hijos nuestro matrimonio iba bien. Por lo general, esa afirmación sencillamente no es cierta, porque con escasas excepciones, los hijos terminan mejorando un buen matrimonio y empeorando uno deficiente porque la presencia de nuevas responsabilidades añade tensión a un vínculo que ya es débil.

¿Quién soy yo? ¿Soy acaso un currículum?

No hay nada que altere más a un jefe que una mujer embarazada: y con la excusa de la baja se tirará un montón de meses de vacaciones. ¿Y cuando se ponga el niño malo? Ya estoy viendo que también me pedirás días, además ¿te hás dado cuenta de que las madres siempre están mirando el reloj? Encima con prisas.

En Suecia trabaja más del 80 por ciento de las mujeres y, sin embargo, durante los últimos quince años, el número de nacimientos se ha incrementado. El Estado permite que el padre o la madre puedan disfrutar de la baja maternal hasta por 18 meses y ayuda con seguros y subsidios familiares a aquellos padres que se quedan en casa para cuidar a sus hijos enfermos o esperan a que cumplan ocho años para volver al trabajo. En Noruega, los padres que optan por quedarse en casa son compensados económicamente. En Dinamarca, antes del parto, la madre recibe importantes ayudas. En Francia, está estipulado medio año de baja maternal. Y en Austria y Alemania pueden solicitarse bajas educacionales que el Estado gratifica ingresando a los padres el total del sueldo en sus cuentas bancarias. En Finlandia el primer país europeo que permitió el sufragio femenino, si los padres deciden incorporarse al trabajo, pueden contar con una red de guarderías excelente, de hecho y hasta el final del nivel secundario, la enseñanza es obligatoria y gratuita, con comida incluída. En los países del norte de Europa, la legislación y una paternidad más responsable permite que las mujeres puedan crear una familia sin lastrar su vida profesional. En España, sin un contrato indefinido de por medio, lo habitual es que la empresa no renueve o castigue al trabajador que solicta la reducción de jornada. Una medida que suelen solicitar más las mujeres, entre otros motivos porque, a igual trabajo, ganan un 30 por ciento menos que los hombres.

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