La filosofía de House.

Todos mienten.
William Irwin y Henry Jacoby.

Compendio de colaboraciones escritas por profesores en filosofía que buscan analizar el comportamiento del célebre Médico Gregory House, personaje central de la serie del mismo nombre. Su personalidad irónica, petulante y cínica contrasta con sus acertados diagnósticos en casos en los que los demás médicos no encuentran solución. Es en encontrar las causas que originan tan peculiar comportamiento, de lo que trata este libro. Imperdible para los seguidores de la serie. Calificación de 9.0
La Filosofía de House.

La Filosofía de House.

Para House, la navaja de Occam sostiene que la explicación más sencilla es que casi siempre alguien sale fastidiado.

… la fe puede proporcionar tranquilidad o hacernos sentir bien, pero los asuntos prácticos requieren raciocinio y evidencia.

Muy bien, esto es lo que sucedió: al estarse extinguiendo tu cerebro por falta de oxígeno, comenzó a producir endorfinas y serotonina, y eso te provocó las visiones. [A un paciente que estuvo 97 segundos técnicamente muerto].

A los filósofos que piensan que la vida no tiene sentido se les llama nihilistas.

Hacer cosas cambia las cosas; no hacer nada deja las cosas exactamente como están.

… la serie Doctor House es como un accidente automovilístico, resulta imposible no mirar.

Sartre destaca cómo los otros con frecuencia nos irritan y estorban, y afirma que las relaciones existentes entre los individuos son relaciones esencialmente “confiictivas”. El primer motivo por el que los demás despiertan en nosotros sentimientos negativos radica en el hecho de que representan obstáculos potenciales para nuestra libertad. […] Otra de las razones por las que Sartre sostiene que los otros inspiran sentimientos negativos tiene que ver con la manera en que nos reducen a la condición de objetos.[…] Gracias a sus miradas y sus observaciones verbales, la gente nos recuerda —con frecuencia de manera hiriente— que somos seres tangibles, por ejemplo cuando critican nuestro peso, cuando opinan sobre nuestra estatura o miran con desaprobación la forma en que estamos vestidos.

House no se hace responsable de su adicción ni del trato inhumano que da a los demás, sino que asume de manera conveniente para él, el papel de víctima y se vale de su dolencia para justificar tanto su abuso de sustancias como su insensibilidad general.

… la existencia es un infierno y el hecho de que haya que compartirla con otros es lo que la hace infernal.

Eso es la vida, una serie de habitaciones y la gente con quien te quedas encerrado en ellas son quienes la determinan.

Aún cuando los demás pueden hacernos rabiar, aprovecharse de nosotros e incluso ponernos en peligro, son también esenciales para nuestro ser. Nos ayudan a vernos tal cual somos y ese es un esfuerzo que, aunque a veces atroz, de hecho aumenta nuestra libertad al hacernos más conscientes.

El asceta es la persona que profesa la abnegación.

“Estoy seguro de que esto va en contra de lo que se les ha enseñado, pero el acierto y el error existen. El solo hecho de que no sepamos cuál es la respuesta correcta —y puede incluso que no haya modo de saber cuál sea esa respuesta— no implica que nuestra elección sea apropiada o siquiera aceptable. Se trata de algo mucho más simple, es llanamente un error”. Los aciertos se juzgan con las consecuencias, sin importar cuáles hayan sido las intenciones.

Los errores son tan graves como las consecuencias que traen.

Si los órganos de un paciente están a punto de fallar y es poco probable que los resultados de sus exámenes aparezcan antes de que el paciente muera, los doctores tienen que actuar con base en la información de que disponen en ese momento así sea insuficiente, pues deben tomar una decisión, más allá de lo que habrán de revelar al final esos resultados.

Los comete todo el tiempo [los errores], pero sabe que eso sólo lo acerca más a la verdad.

Razonando hacia atrás en el tiempo, desde los efectos a las causas y de regreso otra vez, House selecciona la causa más probable y luego ordena las pruebas para ver si tiene razón.

Incluso las cosas que parecen ocurrir al azar tienen razones.

La explicación más sencilla es siempre la mejor.

Lo extraño es bueno. Lo común tiene cientos de explicaciones. Lo raro difícilmente tiene una.

Creer, sin analizar detalladamente todas las evidencias, que nuestra teoría es la mejor posible, es la peor venda en los ojos que podemos tener.

Si los demás están de acuerdo con nosotros o “están de acuerdo para no estar de acuerdo con nosotros” solo para evitar comprometernos en un debate, estaremos confinados a nuestra pequeña realidad. Necesitamos a alguien que se erija frente a nosotros.

Saber cuándo parar es la forma de evitar el peligro.

las acciones moralmente correctas son precisamente aquellas que se hacen siguiendo parámetros que todo el mundo que esté en la misma situación siga.

Todos los hombres”, dijo Aristóteles, “están de acuerdo en que (el objetivo de la vida) es la felicidad.

Si los daños potenciales son contrarrestados por los beneficios potenciales, House lleva a cabo el procedimiento.

No deberíamos exagerar, esto no significa que siempre hay que actuar o que debamos tomar decisiones sin tener en consideración el sentido. Pero sí hay situaciones y formas particulares en las que tenemos que actuar sin saber exactamente qué estamos haciendo.

El consentimiento informado, esto es, el principio de que excepto en situaciones de emergencia, las intervenciones médicas requieren el consentimiento voluntario e informado de los pacientes o de alguien que tenga poderes para ello, es un principio ético básico de la asistencia sanitaria. Un corolario del consentimiento informado es que los pacientes que pueden decidir por sí mismos tienen el derecho a rechazar las recomendaciones del tratamiento. Otro principio básico es que cuando carecen de la capacidad de tomar decisiones, aquellos que las tomen en su nombre deben tomarlas siguiendo los deseos y valores del paciente.

El utilitarismo, […] sostiene que el resultado de una acción, para todos aquellos que serán afectados por ella, determina si esa acción es moralmente correcta o no.

Para Diógenes, si vas a hablar, mejor sería que actuaras; sólo al “hacer lo que dices” se puede vivir con ética y felizmente.

Parece que el amor no puede basarse en las cualidades del amado porque amamos a las personas durante los cambios de su vida. Si alguien deja de amar a su compañera porque está envejeciendo y es menos atractiva, decimos que no es amor verdadero. Si alguien se enferma gravemente y deja de ser una persona ingeniosa y brillante, su pareja lo amará de todos modos y si no, será acusada de tener sentimientos superficiales.

Si ya no amo a una persona porque ella ha alterado completamente su personalidad, parece injusto culparme de falso amor.

Y con el fin del amor llega la pérdida de valor que ese amor creó. Por eso aunque las personas siguen siendo las mismas, el amor puede terminar o incluso convertirse en odio.

Debido a eros y no por una mera atracción sexual, las personas son propensas a cometer todo tipo de acciones. Como lo dice C.S. Lewis de manera convincente: “El amor que lleva a uniones crueles y perjuras, incluso a pactos de suicidio y asesinato, no deambula en lujuria o frivolidad. Bien puede ser Eros en todo su esplendor, un rompe corazones sincero, listo para cualquier sacrificio excepto para la renuncia.”

El amor no es eterno, incluso el amor genuino puede terminar. Y esto es muy aterrador. Por eso los cuentos de hadas que terminan con un: “Y vivieron felices para siempre” son tan atrayentes.

Ellas [Stacy y Cameron] son capaces de amar, de ser lastimadas, de correr riesgos, de empezar una nueva historia, de volver a juntar los pedazos. House, no. Él terminará solo otra vez.

Según Aristóteles (384-322 a.E.C), algunas amistades se basan en la utilidad, otras en el placer y otras en la virtud.

Habrá mentiras, manipulación y afecto genuino para convencer a un verdadero amigo para que cumpla con sus capacidades y sus obligaciones en el contexto de una institución social más grande: el hospital.

Chase y Cameron eran amigos que simplemente abarcaron más de lo que podían. Aún se tratan como iguales, como profesionales, pero su situación emocional interfiere tanto con su excelencia como con su felicidad (y la de otros) al perjudicar su capacidad para funcionar entre ellos como miembros del equipo. Quizá los amantes puedan ser amigos, pero estos dos disminuyeron su excelencia a medida que aumentaron su contacto físico.

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