Hablemos de Futbol.

Víctor Hugo y Roberto Perfumo.

Hablemos de futbol es una recopilación de charlas, entrevistas, pláticas originadas en el programa televisivo del mismo nombre. Lo bueno: es un libro que aborda temas básicos y verdades del futbol visto desde la perspectiva misma de los que lo hacen: jugadores, entrenadores, comentaristas y hasta doctores. Lo malo: al ser un programa de origen argentino, se abordan la problemática desde el punto de vista del futbol en ese país. Aunque, ciertamente, el futbol es un lenguaje Universal. Calificación de 10
Hablemos de futbol

Hablemos de futbol

Hoy las tendencias han cambiado. Para nosotros era vergonzoso que el rival pensara que te había dolido. Era una cuestión de educación. Al Charro Moreno le tiraron una piedra en la cancha de Boca y lo lastimaron. Cuando llegó al vestuario, los médicos le dijeron: “¿Por qué no avisaste, que te atendíamos?”. Y el respondió: “¡Ni loco. Mirá si le iba a dar el gusto al hijo de perra que me aventó la piedra”. -Hoy por el contrario, se finge el dolor. -Tiene que ver con la televisión, con una cultura diferente del futbolista. El juicio sobre al árbitro ha crecido muchísimo, es una persona muy censurada y el jugador se aprovecha de esto y lo p resiona todo el tiempo. Hacerse la víctima da muy buenos resultados.

Al árbitro le molesta mucho más que vengas a mortificarlo con la protesta, que una patada.

Ver a Ginóbili jugando en la NBA y luego saber que quiere venir a jugar con la selección, me emociona. Cuando el deportista entiende que la gloria supera la plata que tenés en el banco, sucede ésto.

Yo a todos esos técnicos que se le pasan gritando desde la línea, no le creo a ninguno, porque si ya no le metiste la idea en la semana, gritándole lo cansas más.

El futbolista es un afortunado porque su carrera consiste en aquello que más humanos vuelven a los hombres: se la pasa jugando.

La repetición es la madre de la perfección.

Liderazgo es servicio.

No hay peor consejo que el que no se pide.

La evolución de un futbolista se ve reflejada en la simpleza.

Sí, tiene que ver con la cámara. Porque la cámara envía mensajes. le mando un mensaje a mi señora, a mi novia, me beso el anillo de casamiento. Y después está la sinceridad en lo irracional. El gol te produce un efecto de locura donde vos perdés la razón y vas a ser lo que realmente sos. Si sos egoísta, te vas a escapar de tus compañeros. si sos generoso y agradecido, te vas a dar la vuelta y los vas a abrazar. A mí, personalmente, esto es lo que más me emociona. -A veces un jugador empuja la pelota después de que otro hizo una jugada fantástica y sale corriendo para el otro lado eludiéndolo en el festejo[…]. -¿Cuánto piensan los jugadores antes de los partidos en cómo festejar el gol? Tal vez no piensen igual en subsanar los errores como en festejar los goles.

Yo siempre digo que en el partido se puede ganar en el primer segundo o en el último.

Hasta este momento otros han organizado tu vida. Te decían a qué hora comer, a qué hora viajar, cuándo tener sexo. Uno como futbolista se pasó la vida viajando, pero cuando deja el fútbol no sabe viajar en avión.

Siempre dije que iba a estar preparado para el día del retiro, pero cuando el día llegó, todo lo que había pensado se esfumó en el mismo instante en que me dieron ganas de volver a entrenar, ganas de ponerme las vendas, ganas de volver a salir por el túnel…

Claro que te cambia la vida, pasás de no estar nunca en tu casa a estar siempre. Cambia el vínculo. Hay una estadística que marca que el 70 por ciento de los jugadores que se retiran se divorcia.

Lo más difícil para un jugador es no jugar. Una vez, Juan Amador Sánchez me dijo algo que me quedó para siempre: “Creo que el esfuerzo más grande de mi carrera lo hice este año: solamente jugué dos partidos y me entrené como nunca”.

Hay muchos jugadores que tienen que guardar el orden en la cancha para que algunos pocos hagan un desorden y puedan crear situaciones de gol para ganar partidos.

Hacer jueguitos con la pelotita de tenis es como hacer el test de Cooper con cinco kilos de pesas. Hacés cien metros con cinco kilos y después los sacás y parece que estás volando. Y con la pelotita de tenis pasa lo mismo. Después de las prácticas hacia jueguito diez minutos con la pelotita de tenis. Entonces, cuando te viene la grande la parás con una felicidad asombrosa porque estabas trabajando con un elemento de mayor dificultad.

Hay jugadores que pasan por el entrenamiento, no se quedan a entrenar.

La vergüenza es un sentimiento que está un poco perdido en las sociedades y que sirve para que, montado en ese sentimiento, uno puede sacar fuerzas de flaqueza. En el fútbol como en la vida.

Todos los días de la semana, de dos a tres de la tarde, Ponce tiraba centros y Gottardi cabeceaba. Todos los días, Una vez fuimos a jugar a Córdoba. Centro de Ponce, gol de Gottardi. A la mañana leo el diario: “Con un oportuno cabezazo ganó Estudiantes”. ¿Oportuno? Hace cuatro meses de todos los días de dos a tres Ponce tira el centro para que Gottardi cabecee.

Bochini era tan sutil que, cuando hacía un gol, a veces no llegaba la pelota a la red.

Dicen que José Daniel Valencia daba el pase antes de darlo.

Beckenbauer era como Perfumo. Como era lindo, pegaba patadas y nadie le decía nada.

Si tenemos como rival a un equipo que se acomoda atrás, nosotros no podemos ser verticales, hay que desacomodar esa figura. ¿Cómo la desacomodamos?, tocando de un lado hacia otro y en el momento justo, verticalizás.

Antes, el delantero jugaba la pelota hacia el volante central, el volante central al zaguero y el zaguero salía jugando… y la gente estaba tranquila. Hoy por hoy, si un volante se la da al primer zaguero, el primer zaguero al segundo zaguero y éste al lateral el izquierdo, la gente empeiza “uuuhhh”, el murmullo. Entonces, ¿qué se ve? Que la agarra el zaguero central, pum, pelotazo… la agarra el lateral, pum, pelotazo… La gente obliga también a jugar como se está jugando, somos todos culpables. La película la editamos entre todos.

La televisión ha cambiado algunos códigos. Ver el fútbol por televisión es un espectáculo más entretenido que ir a la cancha. La gente extraña que no le reiteren la jugada. Una amiga se sorprendió a ir a la cancha que después de los goles movían del medio. No sabía que esto ocurría. El público ya tiene más cultura televisiva que de estadio.

– También digo que hay cosas patéticas del fútbol por televisión. Después de cada gol, la imágen siguiente es la del técnico contrario o del hincha al que le acaban de hacer un gol a su equipo. – Es como el noticiero. Todas las noticias son malas. No hay ninguna buena.

– Ahora se festeja más con la gente, con los carteles, con la televisión, que con los compañeros. Uno ve a veces hacer goles a jugadores que la empujan en la puerta del arco y lo festejan como si fuera el gol del siglo. -Los goles de penal no se festejaban tanto. Daba hasta cierta vergüenza. Es cierto, Alfredo Di Stéfano dice que daba vergüenza festejar los goles de penal.

Alguien protesta… Siempre enfocan la cara que pone un jugador cuando le pegan o se erra un gol. Y eso ya el jugador lo maneja, y no estoy hablando sólo del jugador, los técnicos tambien, eh. Cuando se prende la lucecita roja de la cámara muchos empiezan a dar indicaciones.

En vez de jugar con las virtudes de los jugadores, estamos tratando de disimular sus carencias. Como la situación del fútbol actual, desde el punto de vista económico, impone que jugadores cada vez más jóvenes lleguen a primera división, no hay tiempo para realizar los procesos correctamente, y a veces ponemos a trabajar en táctica colectiva a jugadores que no han terminado su preparación técnica.

Yo le exigía el River de Veira, después de que se fue Francescoli, que hiciera una gran actuación, me debía un gran partido. Un día me lo encontré al Nano Areán, que era el ayudante del Bambino y le hice el reclamo. Me dijo: “El día que la AFA reparta signos de admiración vamos a cumplir con tu exigencia, pero por ahora sólo reparte puntos”.

Cuando yo enfrentaba al arquero me acordaba de eso y trataba de ser paciente. Y hay una cosa importante: cuando el arquero ya se te paró enfrente es más difícil, hay que patearle cuando viene saliendo, cuando viene caminando hacia adelante. […] después aprendí a patear entre la pierna del arquero y el palo.

…la jugada de definición es un instante único, irrepetible y sin antecedentes, en que el jugador enfrenta situaciones que son siempre distintas: la pelota pica un poco más alto, el arquero sale un poco más lemto, el defensor cruza de otra manera… – Sucede que la práctica mejora la herramienta, aunque en el entrenamiento el arco te parezca enorme y en el partido chiquito. La práctica sirve porque te hace conocer las variantes que vos decís, y cuanto más de éstas conozcas, mayores chances tenés.

Y en las áreas prevalece más la astucia que la fuerza. A veces veo delanteros que entran al área, bajan la cabeza y le rompen el pecho al arquero. En el área hay que tener la astucia y la de apuntar al segundo palo abajo o al primer palo arriba, que son los punto débiles de un arquero, cuando el delantero entra por el costado.

En algunos partidos en la Selección, sobre todo cuando a Maradona le hacían marca personal por toda la cancha, Bilardo lo mandaba a Diego para que hiciera los laterales, porque el jugador que hace el lateral es el único que no tiene marca, entonces le devolvían la pelota y Maradona arrancaba sin custodia. No se utiliza demasiado ese recurso en la actualidad porque generalmente el lateral lo saca el marcador de punta del equipo; si, en cambio, lo hiciera el volante creativo, ganaría algún espacio al poder recibir sin marca la devolución.

Pero no sabés que trabajo es para un entrenador hacerle dar la pelota al conductor, porque no es fácil resignarse a trabajar para alguien. En el fondo, todos se creen talentosos. -Cuando yo jugaba en Rosario Central, lo tenía a Aldo Pedro Poy de creativo. En la mitad de la cancha manrcábamos Eduardo Solari y yo nada más. Poy nos decía: “Yo siempre vengo atrás del contrario que lleva la pelota, ustedes cuando se la quiten, mírenme a mi rápido”. Y nosotros la quitábamos, se la dábamos y descansábamos. Entonces no entiendo cómo el que teóricamente hace la función de quitar la pelota, no se la entrega rápido al otro para recuperarse… y no querer avanzar o querer dar un pase que no sabe dar. -A mi me gusta un cierto respeto por las jerarquías técnicas. -Sí, por los jugadores que son capaces de convertirs en líderes de tarea. Y los responsables de convertir al líder de tarea son los propios compañeros que le pasan la pelota. El técnico es el encargado de establecer las jerarquías: quién está para laburar y quién para crear.

El desmarque es amagar una posición falsa e ir a la real, adonde vos querés ir. El desmarque no puede ser lento, tiene que ser explosivo. Si le hacemos un seguimiento a un jugador durante todo el partido vemos que de los noventa minutos, sólo tres minutos tiene la pelota en sus pies. Tres minutos, sí es un fenómeno. Es decir que tiene 87 minutos para jugar sin pelota. Mirá si hay tiempo para desmarcarse.

Defender bien es jugar bien. Porque piensan que jugar bien es sólo tirar un caño o hacer una gambeta.

Cuando un arquero te sale de frente hay que tirarle la pelota siempre a un metro de las piernas, porque por la vicectriz que se genera entre los palos y la pelota, es muy difícil tirarla afuera y es imposible que el arquero gire y la pueda agarrar. Le quedan lejos de la pelota los pies y las manos.

A veces los relatores dicen: “corre cada pelota como si fuera la última”. Pienso yo, debe jugar muy mal con esa desesperación, esa crispación. No, viejo, debe correr cada pelota como lo que cada pelota es. Si es la primera, como la primera, y si es la última, como la última. Porque si no es la última por ahí hay más tiempo, más paciencia.

… siempre les digo a los jugadores que cuidarse es no hacer nada malo cuando nadie los ve.

Puede influir [el técnico] en la cantidad de gente que llega con Insúa. Si yo fuera director técnico y me dicen que mi equipo llega diez veces a posición de gol y no mete ninguno, ¿qué le pasa a mi equipo? En lo que yo tengo que ver, nada. Porque mi responsabilidad es que llegue diez veces a situación de gol, lo que yo no puedo hacer es meter la pelota en el arco.

Eso es lo que no podemos perder de vista los formadores, porque los entrenadores de primera vivimos de las urgencias de los resultados, pero el trabajo lo podemos hacer igual, corramos peligro de que nos echen o no, por algo uno abrazó esta profesión. Para mí, personalmente, el éxito no está en dar una vuelta olímpica, el éxito está en encontrarte dentro de 20 años con un pibe al que vos ayudaste a formar y ver que le va bien en la vida, que fue bueno tu aporte como docente.

Hablo con el jugador y le explico las razones por las cuales no va a seguir en el plantel. Es un momento muy ingrato. La decisión seguramente no le va a gustar y entonces va a decir: “Este tipo, al que yo ayudé a salir campeón, me limpió”. Pero va a hacer cien metros y va a pensar: “Por lo menos me vino de frente”. Porque yo le digo a ese jugador: “Yo me voy a volver a cruzar con vos dentro de una cancha, en un plantel o en alguna circunstancia de la vida, y no voy a cruzar de vereda y no te voy a dejar de mirar a los ojos”. Eso, para mí, tiene mucho valor.

… cuando ganás diez partidos el grupo se arma solo; la cuestión es armarlo cuando los resultados no son buenos.

Hasta que uno no alcanca una consagración, la persigue afanosamente, pero yo he sentido una sensación de vacío el día que me tocó salir campeón. Me puse a pensar: ¿Y ahora qué?

Sí, Osvaldo Zubedía lo trabajaba mucho [el fuera de lugar] y además no había televisión que lo mostrara. Nosotros salíamos y quedaban en offside cinco, seis… hasta que un día vino Gianni Rivera, amagó pasarla, se metió con la pelota entre medio de todos y nos hizo el gol en la cancha de Boca, por la final Intercontinental (1969). Pero era una jugada fácil que nos daba grandes resultados. Hasta que Osvaldo fue y explicó por televisión cómo se contrarrestaba. Yo le dije: Osvaldo, ¿Para qué le dice a todos la solución del problema? Y el me dijo: Así me hacen pensar.

Hay una anécdota de Marcelo Bielsa cuando dirigía a Vélez. Martín Posse, el puntero, obligado a retornar con la marca de Juan Pablo Sorín, le dijo: “Si vuelvo con él para defender, después me quedo sin fuerza para atacar”. Y Bielsa le respondío: “Bueno, hable con Sorín, negocie con él para que no suba”.

-Eso nace a partir de la autoridad del técnico, porque en las prácticas de todos los días no se podían hacer faltas, y el que hacía un foul se iba afuera. Al final de los campeonatos, nosotros éramos el equipo que menos expulsados había tenido y el que menos faltas había cometido. -Yo creo mucho en los hábitos que se dearrollan en los planteles. El hábito de marcar sin falta es muy beneficioso para el equipo. -Sobre todo las faltas en ataque, porque desilusionan.

-Hay jugadores que por características se ordenan solos. -Si, exactamente, pero hay otros a los que hay que ordenar. Y la tarea recae principalmente en los defensores, que ven de frente el partido. Y los que ven al fútbol de frente son los que lo ven mejor y pueden ordenar al equipo.

Yo siempre tomo apuntes de cosas que voy viviendo, para que en el futuro como entrenador tenga datos de qué hacer en algunos momentos. Estaba en la Lazio y siempre jugábamos con el mismo sistema. Pero en el partido con la Roma, que yo no jugué porque estaba lesionado. el técnico Zaccheroni, cambió totalmente el sistema. Perdimos cinco a cero. Entonces anoté: partido importante no cambiar nada, no inventar nada.

Búsquese un buen arquero, un buen central, un buen cinco, un buen diez y un goleador… y después, los demás puestos cúbralos con sus familiares, si quiere…

Creo que mantenemos un nivel de riqueza técnica importante, pero sucede que perdemos muy rápido a aquellos que pueden ser estandartes de esa técnica. Jorge (Olguín) mencionaba a Bochini, a Trobbiano… ¿cuánto tiempo vimos jugar a Bochini, a Alonso y cuánto tiempo vimos jugar a Saviola y a Aimar? Los perdemos muy jóvenes, se van muy rápido al exterior. Si esos jugadores estuvieran en la Argentina el nivel sería muy importante. En aquella época no había casi ventas a otros mercados, los equipos se repetían por cuatro o cinco años, y hasta los chicos los decían de memoria. Hoy repetir una formación de un año a otro es imposible.

Dos cosas le caben en la mano: el oro y el vacío. Y algo peor: lo sabe. Lo sabe desde chiquito, porque eso que hace se hace desde chiquito o no se hace. Lo sabe desde cuando hubo algo o alguien que lo empujó a un lugar distinto, a un reto casi sin auxiliares, a respirar con la tribuna en la espalda y el riesgo ante la frente. A, justamente, poner las manos. Y a algo peor: si atrapa el oro -o la pelota-, apenas cumple con su función, si se queda vacío -o sin pelota-, no sólo carga con su bronca sino con la de muchos. Oficio extraño de gente irrepetible, el arquero justifica su papel y su dificultad por una razón de honor: no cualquiera en la existencia puede ser número 1.

Los defensores somos bastante compinches de los arqueros por la cercanía en la cancha. No es casualidad mi amistad con Mario Cejas, el Tano Roma y el Pato Fillol. Debido a es cercanía yo me pasé la vida tratando de que ningún arquero se me cayera encima, porque normalmente son grandotes y te pueden romper todo. Cuando caen después de la volada o después de un entrevero en el área, son muy peligrosos.[…] -Es que el gran enemigo del futbolista, no sólo del arquero, es la duda. El arquero no puede dudar, se puede equivocar, pero no dudar.

Si vos sos derecho, y tenés que patear un penal decisivo, lo vas a querer asegurar. Y entonces lo tirás al lado más comodo, que es, para el pateador diestro, el palo derecho del arquero.

¿Saben lo que es correr detrás de los contrarios para quitarle la pelota, después dársela al arquero y que se la devuelva a los contrarios? Es horrible.

Nosotros tenemos una función bastante antipática en el fútbol, que es evitar lo más lindo, que es el gol.

Para ser hincha no basta con amar a un club, sino también hay que odiar a otro.

Hay que intentar salir jugando. A mí me decía Nery Pumpido en la Selección: -carlos, pero se dan vuelta los defensores cuando quiero salir jugando, me dan la espalda. -Muy bien- le decía yo-, pegásela en la nuca. -Pero nos van a hacer el gol. -Que lo hagan, así aprenden.

A mí me hizo un gol Merlo. Le habían traído a Gallego para pelear el puesto en River, y jugábamos un partido en Mar del Plata por un torneo de verano. En el segundo tiempo entró Merlo por Gallego. Mostaza se estaba jugando el puesto. Faltando tres o cuatro minutos, un rechazo corto de la defensa nuestra y la agarró de sobrepique al borde del área y la puso en el ángulo. Lo gritó muchísimo. Cuando terminó el partido, nos saludamos y me dijo: “Gracias… ¡un año más de contraro!”.

Se juega más por la gloria [en un clásico] de ese momento que por cualquier otra cosa.

Está demostrado que después de tres minutos la venda se moja y se afloja, no sirve más para nada. Es parte de los usos y costumbres. Es más psicológico que práctico.

[Para prevenior lesiones musculares] Primero con descanso, entrenamiento, una buena elongación y no exigir el músculo más allá de lo que debe. -¿Y el masaje ayuda? -No, ése es otro mito. Yo prefiero una buena entrada en calor, una buena elongación y no un masaje. Un masaje no te va a curar ni te va a prevenir, al contrario, te va a sacar la sangre que necesita el músculo y te podés llegar a lesionar más rápido.

El jugador tiene que hacer un buen entrenamiento regenerativo después del partido para lavar el ácido láctico de los músculas, que es la toxina, la resaca que endurece los músculos después del esfuerzo. Si un jugador no vuelve al entrenamiento dentro de las siguientes 72 horas, se considera que pierde cerca de un veinte por ciento de su entrenamiento adquirido. -¿No estaremos entrenando mucho? -O entrenamos mucho o descansamos poco, porque el descanso es parte del entrenamiento, es el entrenamiento invisible. Y el descanso en los jugadores es obligatorio.

A un buen jugador hay que ponerle otro buen jugador al lado, no sólo para que juegue con él, sino para que compita con él.

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