El frío modifica la trayectoria de los peces.

Pierre Szalowski.

Desde la perspectiva de un niño, todo es posible. Los deseos se hacen realidad y uno es capaz de adecuar el clima a las necesidades del momento. Cuando se es adulto, las cosas cambian y aparecen las teorías: las demás personas o los acontecimientos que nos rodean, son quienes de una u otra forma hacen que tomemos decisiones y modifican el rumbo de nuestras vidas. Pero al final lo que uno busca siempre, es la felicidad. Calificación de 10.
El frío modifica la trayectoria de los peces.

El frío modifica la trayectoria de los peces.

A veces hay que mentir a los padres para que estén contentos.

… mientras estaba pescando con mi padre, me quedé un buen rato mirando fijamente el agua.
-¡Ya no creo en Papá Noel!
Se giró hacia mí, yo hice lo mismo. Me miró un instante con una sonrisa de resignación, y luego volvió a poner cebo en mi caña.
-Así es la vida.

Después de hacer el amor un hombre suele ser más estúpido de lo que lo era antes.

Julie, con la mirada experta de las mujeres que conocen a los hombres que miran a las mujeres, captó enseguida el jueguecito de su salvador providencial.

Un tipo, en función de lo que espera de una mujer, puede ser muy versátil.

Siempre tenía esa sonrisita propia de quien sabe algo que los demás ignoran.

La teoría de los nudos es una ciencia matemática compleja que permite explicar cosas muy simples de la vida. Cuando se tira del hilo de un ovillo de lana enmarañada, unas veces se deshace de golpe, otras veces se enreda aún más. Es como la vida: pequeños gestos pueden tener grandes consecuencias. Y a veces el mismo gesto no tiene el mismo efecto.

Un pez en un acuario siempre sigue el mismo recorrido, tira de su propio hilo. Lo desenrolla en función de la presencia de los demás peces, amigos o enemigos, en el acuario. Asimismo, debe modificar su camino ritual cuando llega un nuevo inquilino. […] Tú no escoges tu camino, los demás lo hacen por ti. […] El frío modifica la trayectoria de los peces.

El más fuerte y el más débil están obligados a entenderse.

Decidieron vivir su felicidad aislados del mundo, para saborearla mejor.

A él, esto de la custodia compartida le debía de ir bien. La verdad es que solo les va bien a los padres.

Entonces, se me vino encima de golpe. Me brotaron lágrimas de los ojos y me empaparon la cara. Me puse las manos en las mejillas pero las lágrimas las atravesaban. No podía detenerlas. Lloraba como no había llorado nunca. Generalmente lloro cuando me hago daño o un compañero me pega. Pero aquello venía de dentro. Duele muchísimo más. Yo no lo sabía.

Y seguí llorando hasta que no pude llorar más. No sabía que también para eso hay un final. Ni siquiera me habían preguntado mi opinión. Y sin embargo me incumbía. ¡Era mi vida!

Cuando solo tienes una persona a la que amar, y esa persona te ama, tú, aunque sea mal, también la amas.

Lo importante no es lo que dicen los padres sino el ejemplo que dan.

Quería hacerme daño para así sentir aún más daño. Y, sobre todo, para que lo de mis padres no me hiciera tanto daño.

Los adultos a veces son muy duros cuando no entienden a los niños.

Miré a mi padre. En sus ojos leí que hubiera preferido que no lo viera marcharse. En esos casos, uno dice lo que puede. Empezó él.

Para ella ser hermosa era un ritual, porque ser hermosa era su oficio.

Amenazar a las chicas era su manera de mandar.

Ella se había prometido que ejercería el oficio solo durante un tiempo, pero a veces el tiempo dura mucho. […] Y solo por amor, amor verdadero, dejarías un empleo con el que puedes ganar quinientos dólares cada noche.

Cuando uno está en lo alto de la jerarquía, a menudo olvida a los que le han llevado hasta ahí.

Los taxis piensan que las calles les pertenecen porque las conocen mejor que nadie. Pero lo que creemos conocer siempre termina por sorprendernos.

Yo estaba descubriendo la vida de un niño compartido y ella, la de una madre soltera.

A menudo los momentos que menos nos gustaban son los que más echamos de menos.

Así se reconoce a un inmigrante integrado: dice tacos en el idioma del lugar.

En una pandilla siempre hay uno que no quiere hacer lo mismo que los demás.

Pero hasta los estribillos más dulces, a fuerza de repetirse, se te meten en la cabeza y resultan insoportables.

El alcohol desata las lenguas.

Los rusos, ya sean investigadores ya sean jugadores de hockey, consideran que un vaso bebido es un simple peldaño hacia otro vaso aún por beber.

El alcohol se conjuga en todos los tiempos, a veces en el imperfecto. En ese caso, la melancolía es una etapa obligada hacia el nirvana etílico.

… estaba convencida de que aquel hombre era excepcional, el único que había conocido que era capaz de vestirla con la mirada.

A veces los animales ya tienen las cosas dentro y nosotros no hacemos más que descubrirlas. Como pasa con los seres humanos.

Los hombres son así. Te desean porque eres bailarina de striptease, pero en cuanto te acuestas con ellos, no quieren que bailes más, para que ningún hombre pueda mirarte

-Todo puede irse en cualquier momento…

Puedes ser director del Canada Dépôt y ser un mujeriego. No es un crimen; como mucho puede ser un pecado. Pero si tu mujer está al corriente no es un crimen, es mucho peor.

El amor es como un taxi, si no se para y hay que correr tras él, es que ya está ocupado. Para encontrarlo, simplemente hay que saber esperar en el lugar adecuado.

Cuando se quiere amar, hay que saber, pero para saber, hay que preguntar.

En realidad, un adulto llora igual que un niño.

De pronto tuve miedo. Hay algo peor que los padres se separen, y es no tener padres.

Mi padre nos lo había comentado a menudo. Si solo son heridas, aunque sean graves, la policía llama por teléfono. Cuando llama a tu puerta es para anunciarte lo peor.

Hasta un psicoanalista es capaz de hacer creer que ayuda a alguien cuando se está ayudando a sí mismo.

Hay que saber aprender de los fracasos. Esos momentos permiten construir el futuro.

Los niños no son los únicos que mienten para que les hagan caso.

Pero la vida no es el cine.

Considerando que ninguna situación meteorológica comparable había acontecido desde 1961, considerando que le habían negado treinta y nueve apartamentos antes de poder vivir en aquella calle, considerando el número de árboles que hay en Montreal, compensado por el número de árboles rotos por el hielo en los tres últimos días, tomando como índice que una rama helada tarda, sin previo aviso, tres segundos en que caiga del árbol, es decir, una probabilidad entre veintiocho mil ochocientas de caer en el momento en que pasas por debajo, multiplicando el resultado por la probabilidad de caer bajo una rama que pueda acoger a dos personas, Boris Bogdanov concluyó que la probabilidad de experimentar una repentina erección porque estaba tumbado encima de la vecina de enfrente no era más que de una entre trece millones seiscientas cincuenta y siete mil ciento cincuenta y nueve. Exactamente, seis mil seiscientas cincuenta y siete probabilidades menos que de sacar los seis números de la 6/49.

Los padres te hablan de los artistas, incluso de los de hace tiempo.

Siempre queremos más, nunca nos damos cuenta de lo que ya tenemos.

A veces es difícil olvidarse de uno mismo.

En todas las sociedades se organiza una jerarquía. Ya sea autoproclamado, ya sea elegido por sus condiscípulos, un jefe es imprescindible en todo grupo cuando hay que actuar.

-¡Desdramatizar, explicar, positivizar, organizar! Y después… ¡Actuar!

En el chalet pensé mucho en todo esto… en lo que olvidamos o ya no vemos, en lo que quizá ya no somos… Quería identificar las pequeñas cosas que nos habían llevado a vivir juntos, a querernos. Me dije a mí mismo que si todo tenía que terminar, primero debía recordar lo que nos había unido, en vez de hacer una lista de todo lo que nos separa ahora.

-Ha sido la pérdida momentánea de las costumbres… las malas, las que te obstruyen la vista… las que te vuelven pasivo… y hacen que al cabo de un tiempo ya no seas el mismo. He intentado recordar quién era…

Es como si hubiéramos optado por la separación enseguida, porque es lo más fácil, lo que hace todo el mundo, sin preguntarnos realmente si ya lo habíamos intentado todo…

A veces hay que dar tiempo al tiempo para comprender qué querían enseñarnos nuestros padres.

Ya verás, hija, cuando amas al hombre con el que haces el amor, el placer es diferente. Es único, porque el corazón multiplica la potencia.

La revelación no es solo una luz interior, es una luz que, al iluminar tu verdadera cara hacia el mundo, termina por cambiar lo que el mundo ve.

Siempre nos explicábamos las mismas historias, pero daba lo mismo. Nunca nos cansábamos de oírlas.

A medida que crecemos, entendemos mejor los caminos interiores de nuestra infancia, que a veces se convierten en extraños viajes. Conseguimos analizarlos, definir las causas, los motivos o los destinos finales. Sobre todo, en los recuerdos, logramos separar la parte de verdad de la irreal. Sin embargo, yo no intentaré comprender nunca cómo pude llegar a imaginar que había provocado la Crisis del Hielo. Yo no quería que mis padres se separasen, nada más.

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