Asuntos internos. El lado secreto del liderazgo.

Dante Gebel & Lucas Leys

Asuntos internos. El lado secreto del liderazgo

Asuntos internos. El lado secreto del liderazgo

Ambos autores, líderes en sus respectivos ministerios orientados principalmente a los jóvenes, ponen en la mesa sus experiencias para que el liderazgo de la iglesia actual pueda tomar en cuenta sus vivencias y evitar caer en errores que oasionen costos altos a quienes los siguen.
Calificación de 9.

Desopilante: Que causa risa o carcajadas.
Usina: Rumor.
Lindar: limitar.

La gente solo quiere ser famosa para luego ponerse gafas oscuras y que nadie los reconozca.

Nuestra relación personal con Dios, ¿es proporcional a lo que esperamos obtener en nuestro ministerio?

Si aspiramos a disfrutar los beneficios de la unción, debemos soportar las molestias de la unción.

No hay nada que desgaste más la energía y subestime tanto el tiempo de las personas como un líder fluctuante que maneja su ministerio con el método de prueba y error.

Aprendices de todo y maestros de nada.

Muchas veces me encuentro con jóvenes que quieren saber la voluntad específica de Dios para sus vidas o quieren discernir el llamado de Dios para ellos, pero todavía no han comenzando a hacer lo que ya saben que Dios pretende de nosotros en general. Comienzan haciendo eventos o subiéndose a un púlpito porque les resulta atractivo hacerlo, o porque «alguien lo tiene que hacer». Toman la batuta de un ministerio porque son los más simpáticos, o tocan la guitarra porque son el hijo del pastor, pero no tienen en claro qué es lo que quieren lograr. Deciden hacer un congreso porque fueron a un congreso y les gustó lo que vieron, deciden ser líderes de alabanza porque les gustaría ser cantantes famosos o porque les gusta cómo Hillsong mueve a las masas, o quieren ser pastores porque les seduce el poder y el rol de decirle a la gente lo que tiene que hacer. Por eso es fundamental poner los propósitos a los que Jesús nos convoca en claro para todos los líderes cristianos. Ese es el punto de partida, porque sin apuntar a los intereses de Dios no es posible ser un líder cristiano eficaz a los ojos del cielo.

Si quieres alcanzar el éxito en el ministerio y en la vida no puedes estar siempre haciendo cosas diferentes sin comprometerte con ninguna. Debes tomar muy en serio tu llamado. Sea que sea al pastorado, a la abogacía, a la industria, al arte o a las finanzas, si Dios te llama a algo te toca hacerlo bien y cada vez mejor. No importa si otros tienen un llamado más espectacular o mejor recompensado a los ojos de los hombres. Si ese es tu llamado no hay nada más importante que puedas hacer con tu vida. Es TU vida y no puedes desperdiciarla intentando agradar a los demás o copiando a otros. Es imposible sentirnos realizados comparándonos con alguien más o haciendo las cosas para imitar o competir con otras personas. No podemos hacer todo. Tenemos que empeñar nuestro mejor esfuerzo en algo que nos apasione, y siempre asegurarnos de estar siguiendo los intereses de Dios al hacerlo.

En vez de hacer un poquito de todo hay que hacer de todo por ese poquito que nos toca.

Una de las facetas en las que más se nota si un líder o un ministerio tienen propósitos claros es cuando realizan eventos especiales. Mirando entre líneas las publicidades y los comunicados de prensa se puede descubrir bastante acerca de a quién quieren impresionar o a quién están tratando de imitar. O, peor, se puede notar que no saben a quién quieren impresionar.

Si no hay propósitos santos, habrá propósitos pecaminosos. Sí. Eso es lo que ocurre cuando no tenemos un foco claro.

En el mundo complejo de hoy, los líderes más sobresalientes son especialistas. Tienen un foco definido y, si bien permanecen sensibles a las necesidades que hay a su alrededor, tienen en claro qué es lo que pueden y deben hacer y qué es lo que no, independientemente de lo que los opinólogos digan.

Herejía no es solo aquello que no está en la Biblia, sino también las doctrinas que se sacan fuera de contexto.

Nunca subestimes a Dios suponiendo que se transformó en un pusilánime en el trayecto de Malaquías a Mateo, porque el día que lo subestimes dejarás de temerle, y un líder sin temor de Dios es la peor catástrofe que puede sucederle al Reino.

El postrarse sobre su rostro era una señal de humillación extrema. Lo importante, entonces, no es saltar, rugir como un búfalo, temblar, gritar desaforadamente o deslizarse por el suelo de la iglesia como un reptil. Lo medular, y lo único realmente importante, es que el corazón de la persona quede expuesto, lo oculto salga a la luz, y solo le reste adorar con una convicción profunda de su necesidad de arrepentimiento.

El Señor había determinado hasta el aroma que el incienso debía tener, «un incensario lleno de brasas, junto con dos puñados llenos de incienso aromático en polvo …». (Levítico 16:12)

Todos recordamos la tristemente célebre historia de Uza, quien de alguna manera fue víctima de la negligencia y la subestimación de las leyes por parte del rey David al intentar traer el arca a Jerusalén a su modo. Una vez más, esto demuestra que cuando Dios traza directivas puntuales, las buenas intenciones no logran equilibrar la balanza. Quizás los hijos de Aarón cometieron el mismo error, pensando: «Tal vez podamos preparar el incensario a nuestra manera». Si aún no entiendes por qué pensar así pudo haber sido una torpeza, entonces echa un vistazo a los fariseos y a los judíos que trataban de meter a Cristo en su pequeña «cajita feliz». Lo etiquetaban de revolucionario, pero él afirmaba que había que darle al César lo que le correspondía. Decían que era un simple carpintero, pero él dejaba boquiabiertos a los doctores de la ley. Era un judío, pero se relacionaba bien también con los gentiles. Un rabino que prefería las calles a las sinagogas. Un hombre santo que se codeaba con prostitutas.

Tal vez el hecho de no haber podido etiquetarlo fue la razón por la cual decidieron llevarlo a la cruz. Les resultaba más que obvio que este Mesías que hablaba con samaritanos y sanaba en el día de reposo no era el que estaban necesitando.

A largo plazo quien imita a otros termina siendo siempre número dos.

No seamos tan necios de querer construir enramadas en donde solo debe haber adoración genuina.

La innovación es lo que distingue a un líder de un seguidor. Steve Jobs.

Si bien hay propósitos sagrados, no hay metodologías que lo sean. La Biblia no cambia, y Dios menos, pero cada generación de la iglesia debe encontrar cómo ser efectiva en cumplir con los propósitos de Dios en su particular contexto temporal y espacial, y por eso es tan urgente la creatividad.

Hay cosas que no cambian, pero nuestros formatos, lenguajes y ritmos ministeriales se deberían acoplar a las tendencias y códigos de la generación que intentamos alcanzar.

No es el templo ni nuestras costumbres lo que nos define como iglesia. Es la misión y el amor de Dios hacia nosotros y entre nosotros lo que nos hace iglesia, y por lo tanto podemos usar nuestra creatividad mientras mantengamos firme esto que sí es sagrado.

Puede que no todas tus «locuras» sean ideas creativas. Teñirte el cabello de verde y tatuarte «Jesús» en el brazo no te convierte en un precursor. Y en algunas naciones, usar traje y corbata puede resultar un acto de rebeldía.

Se cela lo que otro tiene cuando creemos tener derecho a tenerlo nosotros.

Desde la perspectiva del liderazgo cristiano invertir en otros es también invertir en tu propio crecimiento.

Hacer lo correcto es más importante que hacer las cosas correctamente

¿Qué es, entonces, lo que nos diferencia del mundo? Obviamente no es el que no seamos pecadores, sino el hecho de que hemos reconocido el milagro de la cruz y ahora, en agradecimiento a esa misericordia, intentamos no pecar. Pero, siguiendo al apóstol Pablo, no es que ya lo hayamos alcanzado. Proseguimos a la meta, pero seguimos teniendo nuestras luchas.

Este es un nuevo mundo que necesita un nuevo liderazgo, y que la autenticidad y la transparencia son más apreciadas hoy que nunca antes en la historia. Y las redes nos van abriendo un gran ventanal a eso.

Cuando todo está bien, está todo bien. Pero cuando tuviste una semana difícil, estás pasando una prueba o algo en particular de la vida cristiana te cuesta mucho, no está mal ni te va a robar autoridad el confesarlo. Incluso hace bien en dos niveles. Es un desahogo para el que confiesa, y de alguna misteriosa manera es un consuelo para el que lo escucha porque de repente no se siente tan solo ante sus propios desánimos.

Cada vez que oigas a alguien hacer alarde de su unción y de su inquebrantable santidad, puedes estar seguro de que las alarmas ya están sonando y que en realidad ese líder está luchando con algo mucho más grave de lo que imaginas. La historia es testigo de que cada vez que algún predicador levanta su dedo acusador (lo cual no estaría mal si defendiera la santidad en general, pero se pone a él mismo como ejemplo inmaculado), es porque se avecina la catástrofe.

¿Será imprescindible que un teclado haga una música melódica para ayudar al Espíritu Santo al final de la predicación, y que al terminar el mensaje se cante la misma canción cuatrocientas veces y media para que el público llore? Yo sé. son costumbres que muchas veces se hacen solo por inercia y no por pretender manipular un resultado en las emociones de la gente. Pero, ¿no están de acuerdo conmigo en que valdría la pena revisar por qué hacemos lo que hacemos y decimos lo que decimos?

Necesitamos despojarnos de tanto modismo evangélico y comenzar a practicar un cristianismo más real.

Un líder espiritual y ungido no es aquel que vive una vida color de rosa, alejado de las cosas cotidianas y negando la realidad para darle una aspirina espiritual a sus oyentes. Es aquel que a pesar de los desafíos de la vida mantiene el rumbo y da cuenta de cómo Cristo también se manifiesta en una vida normal, urbana y actual.

No es la gente la que tiene que aprender a ubicarse en su rol de ovejas, sino nosotros los que tenemos que comprender hasta donde llega nuestro rol de pastor.

Y tú que ahora que estás en el llano, toma lista de lo que nunca harías y contrata a alguien para que te lo recuerde cuando estés en las grandes ligas.

Y por sobre todas las cosas, tengas la posición que tengas, cuídate de alguien muy peligroso y destructivo que ya ha demostrado que no es confiable y que ha hecho fracasar a muchos consiervos. No lo escuches. No permitas que te critique ni te que halague. No tienes buenas referencias suyas como para que tengas que dignarte a oírlo. No, no hablaba del diablo. Cuídate de ti mismo.

«Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿quisiera hacer lo que voy a hacer hoy?». Si la respuesta es «no» durante demasiados días seguidos, entonces sé que necesito cambiar algo en mi lista de prioridades.

La falta de tiempo no es del diablo, la falta de tiempo ¡ES el diablo!

Asumimos que a mayor activismo, mayor unción. Pero casualmente es todo lo contrario: No hay nada que atente tanto contra la unción y la consagración como el agotamiento físico, mental y espiritual.

No quiero llegar a viejo queriendo remediar como abuelo lo que no hice como padre.

Por supuesto que todo tiene dos puntos de vista: el equivocado, ¡y el mío!

Hay una generación que clama por transparencia en los mensajes, y que necesita que se le hable de manera frontal, directa y sin eufemismos. El enemigo no manda sus mensajes de manera subliminal, sino que abierta y descaradamente ofrece su mercadería a quien quiera tomarla. Nosotros no podemos seguir hablando a través de metáforas cuando se trata de alertar sobre peligros reales que pueden ocasionar la muerte espiritual de los líderes cristianos.

Un sueño que no incluye ningún peligro no es digno de ser soñado.

En el prólogo de tu vida está tu familia, tus experiencias pasadas, tu llamado. Pero el epílogo depende de tu persistencia. Muchos que comienzan bien terminan mal, y muchos que comienzan mal terminan bien. Por eso la clave es luchar hasta al final sin importar cuál fue el punto de partida.

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Generación de adoradores.

Emmanuel Espinosa, Lucas Leys, Danilo Montero.

Muy buena libro dirigido principalmente a líderes de jóvenes y cuyo objetivo es buscar que ellos sean la nueva generación de adoradores basando sus propuestas y sugerencias a la luz de la Palabra y de la propia experiencia. Las sugerencias de liturgias para reuniones de adoración orientadas a jóvenes está de lujo. Calificación de 9.0
Generacion de Adoradores

Generacion de Adoradores

Dios es un ser comunicativo y nunca deja de expresar lo que hay en su corazón.

Jesús es la mejor expresión del deseo del Padre de habitar entre nosotros.

Dios no entra y sale de nosotros: Él vino a quedarse. La presencia de Dios no viene de vista a la reunión de la iglesia, ¡vive en ella!

La adoración es un acto de rendición, entrega y abandono. Es decir, para que haya adoración debe existir un sacrificio.

Adorar no es cantar. Es entregar; y eso a veces requiere de un simultáneo acto de gozo y dolor por renunciar a nosotros mismos.

Los evangelios nos cuentan que luego del nacimiento de Jesús, los sabios del Oriente llegaron a su casa para adorarlo. El viaje incluyó una logística muy costosa, que los llevó por tierras peligrosas, quizás durante meses enteros. Pagaron un precio para llegar a Jesús. Pero cuando lo lograron, en vez de pedirle, le ofrecieron lo mejor que tenían: oro, incienso y mirra. Para adorar a Dios hay que renunciar a ese egoísmo que sólo busca pedir para sí. Cuando nos presentemos ante Dios, llevémosle algo.

Ninguno de nosotros es capaz de adorar a Dios del modo que Él merece, pero cuando miramos hacia el altar de la curz, Jesús nos puede dar la gracia para hacerlo. Cuando nos dispongamos a adorar, ofrezcamos lo mejor que tenemos: un ser amado, un logro personal, el agradecimiento por un milagro. Presentemos lo peor que tenemos tambien: nuestras luchas, nuestra debilidad, nuestro pecado y nuestra espera, porque siempre vendrá la provisión de Dios para levantarnos y enseñarnos a amar de corazón.

La adoración es algo más que cantar; es volver al dialogo inicial que Dios planeó desde el principio. Es conversar con Él mientras le servimos las mejores delicias que podamos.

El arca era un recordatorio físico para Israel de la presencia invisible de Dios en medio de ellos.

Los salmos están llenos de preguntas, quejas, gritos, llanto y risa. Son conversaciones profundas, sinceras, hasta francas, con Dios.

La adoración puede incluir un cántico a Dios, pero, más que nada, se resume en conversar con Él. Cuando adoremos a Dios, esperemos escucharlo hablar. Preguntemos, traigamos dudas, derramemos nuestro lamento, expresemos nuestro enojo y pidamos su consejo.

Hoy en día no puedo utilizar el mismo tipo de canciones que tocó a mis padres en la década de los sesenta para alcanzar a mi generación. La música que tuvo relevancia para mis papás en su juventud, o para mí en mi adolescencia, no es la misma que mueve las fibras de los adolescentes de hoy. Actualmente un chico de dieciseis años no quiere saber de la música de principios de los noventa, porque probablemente le suene “muy vieja”.

Así como en toda Latinoamérica tenemos diferentes paladares en cuanto a gustos de comidas (asado, pupusas, bandeja piaza, salteñas, tacos con picante, gallo pinto, arepas), también existen diferentes paladares musicales (baladas, rancheras, cumbia, rock, salsa, merengue, rap, pop, hip hop) que se han definido por la cultura y el entorno.

En el asunto de la música, el peligro aparece cuando ponemos nuestros gustos musicales como si fueran la voz de Dios y prohibimos cambios porque: “Así no es la música que Dios usó para alcanzarme a mi”, o “Eso no me gusta, así que no es de Dios…”.

En realidad estamos en el mundo pero no somos del mundo. Y hemos puesto tanto énfasis en decir que no somo que se nos olvida que estamos, y hay gente con necesidades, alrededor de nosotros a la que les urge conocer acerca del amor de Dios, y para muchos la mejor manera de entederlo es con la música.

Los salmos son oraciones puestas en canción. Alabanzas y exaltación a Dios por lo que ha hecho. Expresiones de la confianza que tenemos en Dios. Alegrías, tristezas, dudas expuestas a Dios. Agradecimiento por la salvación. De manera preciosa e increíble, los Salmos expresan lo que hay en lo más profundo del corazón. Son una constante oración que surge al ser conscientes de la presencia y amor de Dios y reconocerlo y honrarlo en todo lo que hacemos.

En nuestros devocionales personales o cuando dirigimos la alabanza en la Iglesia, aunque no seamos cantantes… ¡cantemos! Aunque no seamos compositores, inventemos una canción, porque así como orgullosamente ponemos en la puerta del refrigerador el dibujo que nuestro hijo hizo en la escuela, exponiendo su gran obra de arte (al menos para nuestros ojos), Dios también sonríe y se alegra cuando ve a su hijo haciendo esos “garabatos” de amor. Él no se puede resistir a eso y viene a nuestro encuentro para abrazarnos y hablarnos.

Nunca olvidemos que muchas personas vienen de atravesar una semana con las responsabilidades y los desafíos cotidianos de la vida, y a veces con cargas extra. Quizás esa semana algunos no pudieron asistir a una célula o no leyeron la Biblia como habían planeado, así que recordémosles del Dios de gracias que nos ama tal como somos y que tiene los mejores planes para nosotros y nuestras familias.

Por favor, no seamos como algunos músicos que he visto, que dejan de tocar cuando el líder de alabanza decide extender el final porque “así no lo ensayamos”. Los músicos deben adorar al Señor con todo el corazón, pero también, mantener un ojo en el líder para ver sus indicaciones.

La música en la congregación debe ayudarnos a adorar, a despojarnos, entregarnos a Dios y enfocarnos en él. Recordemos que no estamos en un concierto, tratando de demostrar nuestras capacidades.

Es de suma importancia tener presente que el equipo de alabanza concurre a la iglesia a servir y no a ser servidos, así que cooperemos y ayudemos a que la gran mayoría tenga un encuentro especial con Dios, tan especial que los incentive a tomar buenas decisiones en su vida espiritual, emocional y física durante esa semana.

A veces nos preocupamos demasiado de que la gente responda como esperamos, y terminamos olvidando que no todos responden de la misma manera y que en definitiva a adoración no tiene que ver con los resultados que nosotros esperamos sino con los que espera Dios. La verdadera adoración no es tanto lo que sucede en ese tiempo de adoración en la Iglesia, sino lo que hacemos después. Lo que sucede es que cuando se es músico, resulta fácil adorar la música y olvidar que el foco es Dios y no la reunión ni la música. Si, debemos hacer producciones musicales y artisticas con excelencia, pero solo Dios es digno de nuestra verdadera adoración.

En la vida hay dos maneras de aprender: una es a través de nuestra propia experiencia. y la otra dejándonos guiar por mentores o consejeros; es decir por la experiencia de otros. Estoy convencido de que muchos de los errores que cometemos suceden por ignorar algún consejo. Deberíamos aprender siempre de los errores de otros; ellos ya pagaron con un precio lo que saben y conocen y si escuchamos con atención, nos pueden ahorrar una gran parte de sufrimiento en la vida.

Parece que en el cuerpo de Cristo nos ha dado por definir como “éxito” el hecho de que muchas personas nos conozcan y de que sea numerosa la cantidad de aquellos sonre los que podemos “influir” a través de lo que hacemos. Eso no es el éxito. El éxito es saber para qué estamos aquí en la tierra y lograrlo, o osea cimplir con la voluntad de Dios.

Más que adoración, Él busca adoradores que lo adoren en espíritu y en verdad. Dios no busca canciones, busca corazones, pero la música fue creada para convertirnos más fácilmente en lo que él desea.

La adoración no es un “acto” que dura una cierta cantidad de tiempo (cantar, opr ejemplo, treinta minutos los domingos), es “la decisión que tomamos al escoger quién o qué será nuestro señor y el foco de atención para nosotros, y la manera en que nos entregamos a esa decisión con devoción y servicio. Es decir que podemos terminar adorando a la actividad, persona o cosa que ocupa la mayor parte de nuestros pensamientos y tiempo.

Un esposo no lo es solamente cuando está con su esposa. Una mamá no lo es solamente cuando está con sus hijos. Un adorador no lo es solamente cuando hay música.

Él es Dios, Señor, Salvador, Amigo, sustento, Refugio, Fortaleza, Rey de reyes, Fiel, Justo, Mi abogado, Consejero, Roca firma, Castillo fuerte, Sanador, Consolador, Libertador, Amor, Guerrero, Paz, Mi estandarte, Padre, Guía.

La pobreza aumenta y cada vez serán más las personas que vivan sin un techo propio. echamos la culpa al gobierno sin pensar en nuestra responsabilidad como iglesia. Cuando Jesús habló de tener misericordia con los desprotegidos no se dirigió a los gobernantes, les hablaba a los discípulos.

Tenemos que estar dispuestos a que si Dios se manifiesta en una reunión, no intentemos controlarlo para respetar la programación. Dios no se ajusta a nuestros programas.

Una relación con el Señor con el Señor lleva tiempo. Hay picos en que experimentamos su presencia claramente pero también hay valles donde sentimos que estamos solos. Por su Palabra sambemos que Dios está, pero puntualmente en el tiempo no siempre podemos experimentarlo. Lo sensacional es mirar hacia atrás y notar con sorpresa el modo en que esas circunstancias en que nos creíamos solos temirnaron siendo parte de lo que Dios estaba haciendo en nuestra vida y se nos hace evidente que Dios sí estaba presente a pesar de que en ese momento no nos lo parecía.

Circunstancias interna en que experimentamos a Dios:
– Pro activamente: podemos mostrar una intención inclinada a las diferentes disciplinas espirituales como la oración, la alabanza, la adoración, el ayuno y el retiro. Estas disciplinas son fuentes donde podemos refrescar nuestra relación con el Señor, y podemos acudir a ellas cuando queramos.
– Reactivamente: cuando nos toca atravesar situaciones difíciles o con una cuota emocional importante es común que estemos más sensibles a la presencia de Dios. Circunstancias externas como el fracaso, el sufrimiento, la enfermedad, el dolor o sucesos importantes de nuestra vida pueden ayudarnos a reaccionar a la presencia de Dios de una manera especial.
– Inactivamente: alguien dijo que para animar nuestra fe es muy importante darle lugar al silencio. Circunstancias en que experimentamos quietud suelen ayudarnos a pensar en Dios. Una caminata al lado de un lago, detenernos ante un arroyo, mirar el mar en la playa, observar las estrellas o cualquier paisaje inspirador puede ayudarnos a detenernos y considerar a Dios de una manera especial.
– Misteriosamente: es casi imposible colocar a Dios dentro de una agenda. Él es el primer protasgonista de la historia y no nosotros, así que resulta muy difícil hacer un cálculo matemático y reduir la experiencia cristiana a una fórmula. No existe una ciencia exacta en esto y evidentemente así lo ha planeado Dios. Muchas veces podremos encontrar a Jesús caminando a nuestro lado sin habernos detenido, sin que algo particular sucediera y sin estar en medio de una circunstancia inspiradora. Simplemente se aparece ante nosotros misteriosa e inesperadamente .

La oración no es una repetición de frases religiosas, sino un diálogo. [Los] elementos que podemos incluir en nustro diálogo con el Señor: adoración por lo que Él es, la confesion de pecados, tentaciones y debilidades; la acción de gracias por las cosas que él ha hecho; y la intercesión por las necesidades que tenemos.

Siempre les digo a los líderes juveniles: Si tus chicos no tienen a sus amigos en la Iglesia, los vas a perder en los momentos de crisis. No importa lo bien que prediques ni lo linda que suene la alabanza. Nuestros adolescentes y jóvenes necesitan otros amigos cristianos con los que abrir su corazón para expresar cómo va su crecimiento cristiano.

El servicio lima los callos del egoísmo, abre las puertas al cambio y también nos da la posibilidad de experimentar a Dios actuando en nuestras vidas de una manera activa.

Si tu tienes un Dios grande, tiene problemas pequeños. Si tú tienes un Dios pequeño, tienes problemas grandes. Es tan simple como eso. Cuando tu Dios es grande, entonces cualquier aparente problema se convierte en una oportunidad. Cuando tu Dios es pequeño, entonces cada problema se convierte en un obstáculo.

A veces nos cuesta relacionarnos con un Dios al cual no podemor ver, oír, ni tocar, pero eso no significa que él no esté ahí para nosotros. No podemos ver el aire, ¿pero quién cuestionaría el poder de un tornado? Yo no puedo ver la electricidad, ¡pero no voy a meter los dedos en un enchufe! Recuerda que Dios el Padre ha dado el primer paso para conocerte como su hijo, y que él promete que si nos acercamos a él, él se acercará a nosotros (Santiago 4:8). No alcanza con saber acerca de Dios, debemos ir más allá y experimentarlo en forma personal. ¿Cómo llegamos a conocerlo? Hablando con él, leyendo sus palabras para nosotros, pasando tiempo con su pueblo, y haciendo las cosas que él nos dice que hagamos. Entonces no solo conoceremos acerca de él, sino que lo conoceremos a él de un modo íntimo, del modo en que nos conocemos a nosotros mismos, a nuestras familias, o a nuestros amigos más cercanos. Cuanto más conoces a Dios, más te darás cuenta de lo grande que es él. Lo suficientemente grande como para hacerse cargo de tus preocupaciones, de tus preguntas, de tu futuro.

A menudo nosotros nos enfocamos más en el regalo que en quién nos dio el regalo.

La falta de paz tiene mucho más que ver con el alboroto interior que con el alboroto exterior.

La confianza fortalece, la preocpación debilita.

La oración hace aumentar la fe, y la fe hace aumentar la oración.

Entrega tu situación a Dios. No le digas a Dios lo que deseas que Él haga. simplemente entrégale la situación y pide que su voluntad sea hecha. Pide a Dios que te ayude a dejar la situación en sus manos.

La adoración es nuestra respuesta a Dios y a quien es él. Y aunque el cantar y el orar son buenas maneras de adorar a Dios, ciertamente no son las únicas maneras posibles. De hecho, nosotros podemos responder y glorificar a Dios a través de virtualmente cualquier talento y área de nuestras vidas.

Dios me recibe así como estoy. Con todas mis dudas y mis complejos y mis temores. Dios está ahí siempre.

Para mi vida personal, una de las claves ha sido asumir riesgos. El hecho de tomar decisiones que son riesgosas, me han ayudado muchísimo a depender del Señor. A veces he tenido que tomar una decisión, y luego me doy cuenta que sin la ayuda de Dios no hubiera podido manejarla. Cuando voy más allá de mi dinero, más allá de mis contactos, más allá de lo que aparentemente me es posible ahcer, termino dependiendo de su gracia. Y eso me ha ayudado a cultivar mi relación con el Señor. Hace un tiempo me di cuenta que es como algo proporcional. Que si no estoy asumiendo riesgos, empiezo a confiar en mi propia carne, en mi propia situación. Asumo un riesgo y en seguida estoy de rodillas hablando con mi Señor y adorándole.

Me encanta que Dios maravillosamente haya incluído la historia de David en la Biblia. Un hombre conforme al corazón de Dios pero cuando miramos sus historias nos damos cuenta de cuantas veces fue un hombre de terror. Nadie lo aceptaría como miembro de ninguna iglesia. Pero era un varón conforme al corazón de Dios porque a pesar de que caía como monstruo, seguía buscando a Dios. Eso es crucial.

Si los jóvenes cristianos están batallado tanto en el área sexual, en la pornografía, en las relaciones fuera del matrimonio, se debe en parte a que no han descubierto cómo encontrar placer en la persona de Dios. Lo suficiente commo para que cualquier otro placer que estamos buscando, que es ilegítimo, gane.

Si yo trabajo, aunque no me guste mi trabajo, el hecho de aprender a hacer mi trabajo con una actitud de amar a Dios, es adoración. Eso es liberador para las personas. Cuando los chicos vienen a este asunto de escoger una carrera, y se sienten mal porque sienten que Dios los quiere sirviéndole a el. Sienten culpa porque se van a ir “al mundo secular”.

Hablar de los momentos de soledad, los momentos de dificultad, que los tenemos. Es muy importante que el nuevo liderazgo haga eso. Quenos quitemos la caea de súper espirituales y mostremos que estamos en nuestro peregrinaje y que seguimos creciendo. Que a veces tenemos victorias, pero a veces no.

Somos adoradores, nos guste o no nos guste. La cuestión es a qué adoramos.