La inteligencia emocional de los niños.

Lawrence E. Shapiro

A finales del siglo pasado, se dió el boom por enfocar la educación desde la perspectiva de las emociones. Eso me orilló a comprar este libro con el fin de poder ayudar a los niños a usar también sus emociones para lo que les espera. El libro nos ayuda a comprender la importancia de las emociones en los niños, aprender físicamente lo que en el cerebro ocurre y cómo podemos ayudarlos (y ayudarnos) a que esta nueva forma de enseñanza, pueda logra objetivos que con el aprendizaje ‘intelectual’, tal vez sea más difícil de explicar. Es prácticamente un manual. Calificación de 9.0 La inteligencia emocional de los niños

Los alimentos que “hacen sentirse bien” como el chocolate y el helado hacen que el cerebro libere serotoninas y endorfinas, sustancias bioquímicas que el cerebro asocia al sentido del bienestar.

Salovey y Mayer fueron los primeros en definir la inteligencia emocional como “un subconjunto de la inteligencia social que comprende la capacidad de controlar los sentimientos y emociones propios así como los de los demás, de discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar nuestro pensamiento y nuestras acciones”.

Sin embargo, y en forma paradójica, mientras que cada generación de niños parece volverse más inteligente, sus capacidades emocionales y sociales parecen estar disminuyendo vertiginosamente.

…la neuroquímica de los niños que habían superado la timidez cambió porque sus padres los expusieron continuamente a nuevos obstáculos y desafíos, mientras que los niños que no habían enfrentado desafíos mantuvieron los mismos circuitos cerebrales y por lo tanto siguieron reaccionando en exceso desde el punto de vista emocional

Pueden aprender nuevas capacidades emocionales y sociales que crearán nuevas vías nerviosas y pautas bioquímicas más adaptables.

Atención positiva significa brindar a los niños aliento y apoyo emocional en forma tal que resulten claramente reconocidos por el niño. […] Esto significa jugar con sus niños más pequeños o participar en actividades con sus hijos mayores…

Cuando hablo de disciplina positiva me refiero simplemente al hecho de que usted necesita contar con formas bien pensadas, previsibles y apropiadas según la edad de responder a la mala conducta de sus hijos.

La sobrecorreción: esta técnica se recomienda a menudo para conseguir un cambio rápido en la conducta. Cuando su hijo se conduce mal, deberá repetir la conducta correcta por lo menos diez veces o durante veinte minutos.

A los dos y tres años, los niños no tienen el desarrollo cognoscitivo ni lingüistico para percibir que existe un vínculo directo entre lo que dicen y lo que hacen. Para los niños pequeños, las conductas son mucho más importantes que las palabras, quer muchas veces tienen significados imprecisos y múltiples.

Mentir sobre cuestiones serias no es un problema sólo porque dificulta la tarea de los padres. Mentir erosiona la cercanía y la intimidad. Mentir engendra la desconfianza, traiciona la confianza. Mentir implica una desatención hacia la persona engañada. Puede volverse casi imposible vivir con alguien que miente a menudo.

Cuanto más desagradable haya sido el divorcio, cuanto más aspereza exista entre los padres, tanto más desarrollarán los niños el hábito de la mentira defensiva.

Aunque pocos padres dirían que no mienten nunca, usted debería estar atento a los efectos directos e indirectos que la mentira provoca en sus hijos. Esto no significa que debería decirles todo -hay muchas cosas que no necesitan saber- pero no hay necesidad de inventarles nada. Si algo es privado o está más allá de la comprensión de sus hijos, dígales simplemente eso.

Se define la vergüenza como una forma de incomodidad extrema que surge cuando los niños sienten que no han actuado de acuerdo con las expectativas de otras personas. La culpa aparece cuando los niños no logran cumplir con sus pautas internalizadas de comportamiento.

La vergüenza debería ser invocada cuando un niño no ha mostrado reacción emocional alguna después de haber hecho algo de lo que debería avergonzarse. Debería considerarse la vergüenza como una estrategia legítima para el cambio de conducta cuando formas emnos drásticas de disciplina han fracasado.

Todos los padres se enojan con sus hijos algunas veces, pero si están enojados con ustedes durante la mayor parte del tiempo, todos los días, entonces es posible que no los amen en la forma en que los niños deben ser amados.

..enseña a los padres a inventar lo que llama “historias de modelos positivos” que aborden los problemas o preocupaciones de la vida real de su hijo. En dichas historias, el protagonista, que tiene rasgos similares a los del niño, exhibe un pensamiento realista y la capacidad de resolver problemas en sus pensamientos, sentimientos y conductas. El protagonista puede o no ser recompensado por mostrar capacidades psicológicas particulares, pero siempre se recompensa a sí mismo por estar internamente motivado.

La primer regla al criticar a su hijo es ser preciso […] una censura exagerada produce culpa y vergüenza más allá de lo necesario para fomentar el cambio en su hijo. Pero ningún tipo de censura erosiona la responsabilidad y anula la voluntad de cambiar.

La repetición de pensamientos genera actividad en la neocorteza, el centro cerebral más elevado, el cual inhibe entonces al cerebro emocional de liberar hormonas y otros mensajeros químicos que le habrían señalado al cuerpo que respondiese con un aumento del ritmo cardiaco o náuseas [en alguna situación embarazosa].

… hay momentos en que el problema no existe. Se puede ayudar a los niños a percibir esos momentos como si fueran la llave para encontrar una solución satisfactoria. Fijarse en los momentos en que el problema no existe es también una manera de colocarlo en perspectiva.

El hecho de centrarse en las soluciones en lugar de concentrarse en los problemas facilitará mucho la superación de obstáculos por parte de los niños.

… la personalidad en desarrollo de un niño era igual a la suma de todas sus relaciones interpersonales comenzando, por supuesto, por sus relaciones con sus padres, pero incluyendo también la influencia profunda de sus pares.

El grado en el cual alguien comparte información personal, incluyendo intimidades y secretos, quizás sea la medida más importante utilizada por los niños para juzgar a sus amistades.

Podría resultar sorprendente para muchos pero las escuelas japonesas ofrecen mucho menos acceso a la tecnología en las aulas que la escuela promedio norteamericana, concentrándose en un programa básico y métodos de enseñanaza tradicionales. Pero la diferencia significativa es que las madres japonesas consideran la educación de sus hijos como la responsabilidad más importante,
mientras que el padre norteamericano típico está más dispuesto a que sean las escuelas las que se ocupen de la educación de sus hijos.

Las capacidades de administración del tiempo ayudan a los niños a aprender a obtener logros estimulando la neocorteza. Pero usted también puede reforzar éstas mismas capacidades a través de actividades que utilizan el sistema límbico. Enseñar a través del centro emocional del cerebro es por definición algo más placentero para sus hijos, pero eso no significa que no puede ser muy efectivo para cambiar la forma en que estos aprenden los hábitos de trabajo.

La postergación es otro sutil disfraz del miedo al fracaso. […] Evitar el trabajo a fin de esquivar el fracaso es una característica de los que se desempeñan en forma más deficiente.

… en las interacciones cara a cara, el 55% del significado emocional de un mensaje se expresa a través de señales no verbales tales como la expresión facial, la postura y el gesto, y un 38% se transmite a través del tono de voz. Solo 7% del significado emocional se expresa a través de las palabras.

La información sensorial, ya sea en la forma de una voz dura o seductora, es canalizada por el tálamo hacia diferentes áreas de nuestro centro cerebral más elevado, la corteza, donde le damos algún sentido. Los lóbulos frontales de la corteza parecen ser particularmente importantes en el control emocional, y muchos científicos creen que ese es el sitio de la conciencia de sí mismo. Pero no toda la información pasa directamente del tálamo a la parte pensante del cerebro. Una parte de ella también va a la amígdala, el administrador residente del cerebro emocional. La amígdala interpreta una información sensorial variada y reacciona ante ella mucho más rápidamente (y con menos precisión) que la corteza, y puede provocar una respuesta emocional mucho antes de que el cerebro pensante haya resuelto qué hacer. En situaciones emocionales intensas […] la amígdala activa un nervio conectado con la glándula suprerrenal que secreta las hormonas epinefrina y norepinefrina par aponer el cuerpo en estado de alerta. Estas hormonas, a su vez, activan el nervio vago el cual envía señales nuevamente hacia la amígdala.

… cuando las emociones predominan, la razón fracasa.

… además de las reacciones físicas al trauma más obvias, como el aumento de la presión sanguínea y el ritmo cardiaco, el cuerpo libera una cantidad excesiva de hormona cortisol que normalmente ayuda a responder al peligro. Demasiado cortisol puede ocasionar un daño temporario o permanente de una parte del cerebro emocional denominada hipocampo, provocando fallos de la memoria, angustia e incapacidad para controlar las explosiones emocionales, la agresión y la impulsividad. Aún más preocupantes son las pruebas de que los niños expuestos a un trauma continuo, tales como el abuso o la negligencia, pueden tener un daño permanente en la parte del cerebro donde se produce la resolución de problemas y se desarrolla el lenguaje.

Este nuevo campo de la investigación sobre el poder curativo de las emociones se denomina psiconeuroinmunología o PNI. Este término se refiere al estudio de la conexión entre la mente y las emociones: el sistema nervioso central, el sistema nervioso autónomo, y el sistema inmunológico. La premisa básica de esta investigación es que la mente puede producir substancias químicas que protegen el cuerpo de la enfermedad y puede, en algunos casos, llegar a invertir el proceso de enfermedad.

Sabemos que para desarrollar nuevas vías neuronales en el cerebro, una actividad debe repetirse innumerables veces, y las computadoras son el medio ideal para la repetición.

Aunque les damos mucho más, pasamos mucho menos tiempo interactuando realmente con ellos. Al tiempo que hemos intentado aumentar la autoestima de nuestros hijos a través del elogio y la atención, no hemos vuelto demasiado permisivos en nuestra disciplina y esperamos demasiado poco de ellos. Al tratar de crear un mundo al estilo Disney de inocencia de la niñez, no nos hemos dado cuenta de que el estrés y la inquietud forman parte de nuestra experiencia humana como el amor y el cuidado. Cuando tratamos de eliminar todos los obstáculos impedimos que nuestros niños tengan la oportunidad de aprender capacidades importantes para poder enfrentar desafíos y las decepciones inevitables del crecimiento.

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