Historia de la Iglesia Cristiana.

Jesse Lyman Hurlbut.

Excelente texto histórico que bien podría ser de cabecera para las nuevas generaciones que desconocemos la historia de la Iglesia Cristiana y de como pasó de ser una secta perseguida, a lo que ahora conocemos. ¿Quieres saber de dónde salió el papa? ¿En qué momento la iglesia romana llega al poder del Estado? ¿En qué consisten las indulgencias que la iglesia otorgaba y con las cuales se perdonaban los pecados que hubieses cometido?… Hasta podías comprar una en favor de alguien más, algo así como un certificado de regalo 😛 . Estas y muchas otras cuestiones se descubren en este libro.
Por su aporte histórico, calificación de 9.5.
Historia de la Iglesia Cristiana.

Historia de la Iglesia Cristiana.

Las sedes generales de la iglesia en esa época primitiva eran el aposento alto en el Monte de Sion y el pórtico de Salomón en el templo.

Una lectura de los primeros seis capítulos del libro de los Hechos demostrará que durante este periodo primitivo el apóstol Simón Pedro era el líder de la Iglesia. En cada ocasión sale al frente como el proyectista, el predicador, el obrador de milagros, el defensor de la naciente iglesia. Esto no se debía a que Pedro fuera papa o gobernante divinamente nombrado, sino que era el resultado de su prontitud en decidir, su facilidad de expresión y su espíritu de líder.

El Coliseo de Roma se construyó mediante el trabajo forzado de los judíos cautivos. Incluso, multitudes de ellos murieron debido al intenso trabajo. La nación judía después de una existencia de trece siglos, fue destruida. Su restauración se produjo el 15 de mayo de 1948.

Policarpo, obispo de Esmirna en Asia Menor, murió en 155 d.C. Cuando lo llevaron ante el gobernador y lo instaron a maldecir el nombre de Jesucristo, contestó: “Ochenta y seis años le he servido y todo lo que me ha hecho es bien, ¿cómo podría maldecirle? ¡Mi Señor y Salvador!”. Lo quemaron vivo en la hoguera.

El crecimiento y el alcance que tuvo la Iglesia hizo necesaria la organización y la disciplina. Mientras las iglesias se limitaban a las regiones donde se podían recibir visitas ocasionales de los apóstoles, pocas autoridades hacían falta. Sin embargo, cuando la iglesia llegó a ser tan vasta y, aún más que el imperio, llegando hasta Partia y las fronteras de India, abarcando muchos paises y razas, se comprendió la necesidad de un líder para las diferentes secciones.

Uno de los efectos que produjeron las pruebas que pasaron los cristianos de ese periodo fue una iglesia purificada. Las persecuciones mantenían alejados a todos los que no eran sinceros en su profesión. Nadie se unía a la iglesia por ganancia mundana ni popularidad. Los débiles y de corazón apocado abandonaban la iglesia. Sólo los que estaban dispuestos a ser fieles hasta la muerte eran los que se hacían abiertamente seguidores de Cristo. La persecución sacudió a la iglesia separando la cizaña del trigo.

Constantino era amistoso con los cristianos aunque en ese tiempo no profesaba ser creyente. Afirmaba haber visto en el cielo una cruz luminosa con el lema: “Hoc Signo Vinces”: “Por esta señal conquistarás”, que más tarde adoptó como insignia de su ejército. […] Poco después en 313 d.C., Constantino promulgó su famoso Edicto de Tolerancia que oficialmente puso fin a las persecuciones. No fue sino hasta 323 d.C. que Constantino llegó a ser supremo emperador y que se entronizó al cristianismo.[…] Sino fue un gran cristiano, sin duda fue un político sano, pues tuvo la percepción de unirse con el movimiento que tenía el futuro de su imperio.

En muchos lugares los templos se consagraron como iglesias. Esto sucedía especialmente en las ciudades; mientras que en los remotos lugares rurales las creencias y la adoración pagana perduraron por generaciones. La palabra “pagano” originalmente significaba “morador del campo”. Sin embargo, llegó a significar, y áun significa, un idólatra, uno que no conoce la verdadera adoración. Por todo el imperio los templos de los dioses se sostuvieron principalmente por el tesoro público. Ahora estas donaciones se concedían a las iglesias y al clero. De forma gradual al principio, pero muy pronto en una forma general y más liberal, los fondos públicos fueron enriqueciendo a la iglesia. Los obispos, ministros y otros funcionarios del culto cristiano recibían su sostén del estado. Una donación recibida por la iglesia, pero al final de dudoso beneficio. Al clero se le otorgaron muchos privilegios, no todos por ley imperial, sino por costumbre que pronto llegó a ser ley. Ya no se les exigía el cumplimiento de los deberes públicos que eran obligatorios para todos los ciudadanos, pues los eximieron del pago de contribuciones. Todas las acusaciones en su conra se jusgaban ante cortes eclesiásticas. Los ministros de la iglesia pronto llegaron a formar una clase privilegiada en cuanto a la ley del país. Esto también, aunque fue un bneficio inmediato, desencadenó un mal para el estado y para la iglesia.

Aunque el resultado del triunfo del cristianismo fue muy bueno, inevitablemente la alianza del estado y la iglesia también trajo en su curso muchos males. El cese de la persecución fue una bendición, pero el establecimiento del cristianismo como religión de estado llegó a ser una maldición.

Si se le hubiera permitido al cristianismo desarrollarse normalmente sin tener el poder del estado, y si este hubiese continuado libre del dictado de la iglesia, ambos hubieran sifo mejores estando separados. Sin embargo, la iglesia y el estado llegaron a ser una sola cosa cuando el imperio adoptó al cristianismo como la religión oficial. De esta unión forzada surgieron dos males: uno en las provincias orientales y otro en las occidentales. En oriente el estado dominaba de tal modo a la iglesia que ésta perdió toda su energía y vida. En occidente, como veremos, la iglesia usurpó poco a poco el poder del estado. Como resultado, no había cristianismo, sino una jerarquía más o menos corrupta que dominaba las naciones europeas y que convirtieron fundamentalmente a la iglesia en una maquinaria política.

Después de fundada la nueva capital [Constantinopla], vino la división del imperio. Las fronteras eran tan extensas y el peligro de invasión bárbara era tan inminente, que un solo emperador ya no podía proteger sus vastos dominios.

La semejanza de la iglesia con el imperio como una organización fortalecía la tendencia hacia el nombramiento de un jefe. En un estado gobernado no por autoridades elegidas sino por una autocracia, donde un emperador gobernaba con poder absoluto, era natural que la iglesia se gobernara de la misma manera: por un jefe. En todas partes los obispos gobernaban las iglesias, pero la pregunta surgía constantemente: ¿Quién gobernaría a los obispos? ¿Qué obispo debía ejercer en la iglesia la autoridad que el emperador ejercía en el imperio? Los obispos que presidían en ciertas ciudades pronto llegaron a llemarlos “metropolitanos” y después “patriarcas”. Había patriarcas en Jerusalén, Antioquía, Alejandría, Constantinopla y Roma. El obispo de Roma se adjudicó el título de “papá, padre”, después se modificó a papa. Entre estos cinco patriarcas había frecuentes disputas por la prioridad y supremacía. Sin embargo, la cuestión al final se limitó a escoger entre el patriarca de Constantinopla y el papa de Roma como cabeza de la iglesia. Roma reclamaba para sí autoridad apostólica. Era la única iglesia que decía poder mencionar a dos apóstoles como sus fundadores y estos, los mayores de todos los apóstoles, San Pedro y San Pablo. Surgió la tradición de que Pedro fue el primer obispo de Roma. Como obispo, Pedro debería haber sido papa. Se suponía que en el primer siglo el título de “obispo” significaba lo mismo que en el siglo cuarto, un gobernante sobre el clero y la iglesia. Por tanto, Pedro, como el principal de los apóstoles, debe haber poseído autoridad sobre toda la iglesia. Se citaban dos textos en los Evangelios como prueba de esta afirmación. Uno de estos puede verse ahora escrito en letras gigantescas alrdedor de la cúpula de la iglesia de San Pedro en Roma: “Tú eres Pedro; y sobre esta piedra edificaré mi iglesia.” El otro es: “Apacienta mis ovejas”. Se argüia que Pedro fue la primera cabeza de la iglesia, entonces sus sucesores, los papas de Roma, deberían continuar su autoridad.

Ningún pueblo que por lo general emplea extranjeros para pelear sus batallas cuando estas son necesarias, puede mantener por mucho tiempo sus libertades.

De sus numerosos escritos [de Jeronimo] el que tuvo una influencia más extensa fue su traducción de la Biblia a la lengua latina, una obra conocida como la Vulgata, a saber, la Biblia en lenguaje común, que aún es la Biblia autorizada de la Iglesia Católica Romana.

Gregorio resistió con éxito las pretensiones del patriarca de Constantinopla al título de obispo universal. Convirtió a la iglesia en virtual gobernante en la provincia alrededor de Roma. De esta manera preparó el poder temporal o político. También desarrolló ciertas doctrinas de la iglesia romana, sobre todo la adoración de las imágenes, el purgatorio y la transubstanciación, o la creencia de que en la misa o comunión el pan y el vino se transforman milagrosamente en el verdadero cuerpo y la sangre de Cristo.

Hildebrando reformó el clero que se había corrompido y quebrantó, aunque sólo por un tiempo, la simonía o la compra de puestos en la iglesia. Levantó las normas de moralidad en todo el clero e impuso el celibato del sacerdocio, que aunque se exigía no fue obligatorio hasta su día. Libertó a la iglesia de la dominación del estado al poner fin al nombramiento de los papas y obispos por reyes y emperadores. Requirió que todas las acusaciones en contra de los sacerdotes y las relacionadas con la iglesia se juzgasen en cortes eclesiásticas. La costumbre había sido que el obispo recibiese cetro y anillo de su soberano y que este le prometiera fidelidad feudal como su señor secular. Esto equivalía a que el gobernante nombrara a los obispos. Hildebrando prohibió la presentación y la promesa.

En su discurso de inauguración [Inocencio III] declaró: “El sucesor de San Pedro ocupa una posición entre Dios y el hombre. Es inferior a Dios más superior al hombre. Es el juez de todos, mas nadie lo juzga. En una de sus cartas oficiales escribió que al papa “no sólo se le encomendó la iglesia, sino todo el mundo”, con “el derecho de disponer finalmente de la corona imperial y de todas las demás coronas.

A su religión se le denomina islamismo, “sumisión”, esto es, obediencia a la voluntad de Dios. A sus seguidores se les llaman musulmanes, pero nunca usan el nombre “mahometano”. Los artículos de fe, como los exponen, son: Hay un sólo Dios al que llaman Alá (siendo la palabra de origen común con la similar hebrea “Elohim”). Todos los hechos buenos o malos Dios los ha preestablecido, por lo tanto, en cada acto se lleva a cabo la voluntad de Dios. Hay multitudes de ángeles invisibles, buenos y maos, que se relacionan constantemente con los hombres. Dios entregó su revelacion en el Corán, una serie de mensajes comunicados a Mahoma por medio del ángel Gabriel, aunque no se compilaron sino hasta después de la muerte del profeta. Dios envió profetas inspirados a los hombres, de ellos los más grandes fueron Adán, Moisés, Jesús y, sobre todos los demás, Mahoma. los profetas bíblicos, apóstoles cristianos y santos que vivieron antes de Mahoma se reconocen y adoptan como suyos. En el más allá habrá una resurrección final, el juicio y el cielo o el infierno para cada hombre.

En las ceremonias de la iglesia, diferentes usos llegaron a ser costumbre en Oriente y Occidente, y estas costumbres se formularon en leyes. En la iglesia occidental se prohibió el matrimonio de los sacerdotes, pero se sancionó en la oriental. Actualmente, en toda la iglesia griega, cada sacerdote de pueblo (que lleva el título de “papa”, equivalente a padre entre los catolicorromanos) debe ser casado. En las iglesias occidentales la adoración de imágenes se ha puesto en práctica durante mil años, mientras que en las iglesias griegas uno no ve estatuas, sino solo cuadros. Sin embargo los cuadros están en relieve, como imágenes en bajo relieve, y se les estima con la reverencia más profunda. En el servicio de la misa, las iglesias romanas usan el pan sin levadura (la hostia), mientras que en la comunión griega se distribuye pan común. Como protesta contra la observancia judía del sépimo día, surgió la práctica de ayuno en sábado en Occidente, pero nunca se observó en Oriente. Más tarde, el día de ayuno catolicorromano se cambió al viernes, el día de crucifixión de nuestro Señor.

Por todas partes, en Europa se despertó el espíritu de libertar Tierra Santa del dominio musulmán y de este impulso resultaron las cruzadas.

Durante el siglo cuarto, […] se originó la vida monástica en las cavernas del norte de Egipto. […] En Oriente los primeros ascetas vivían aparte, cada uno en su propia caverna o cabaña, o sobre su pilar, pero en la europa occidental formaban comunidades y vivían juntos. Al crecer estas comunidades, fue necesaria alguna forma de organización y gobierno, y en el transcurso del tiempo surgieron cuatro grandes órdenes. [Benedictinos, cistercienses, franciscanos y dominicos).

Todas estas órdenes de ascetas empezaron con los propósitos más nobles y las fundaron hombres y mujeres que se sacrificaban a sí mismos.

Los monjes eran los principales maestros de la juventud, casi los únicos maestros. La mayoría de las universidades y escuelas de la Edad Media surgieron en la abadías y monasterios.

El monacato presentaba la voda célibe como la más elevada, lo cual es falso y contrario a las Escrituras.

Los historiadores fijan la caída de Constantinopla, en 1453, como el punto de división entre los tiempos medievales y modernos.

[La Reforma] Empezó en Alemania y se esparció por todo el norte de Europa y trajo como resultado el establecimiento de iglesias nacionales que no debían fidelidad a Roma.

Una Biblia en la edad media costaba el salario anual de un obrero. Es significativo que el primero libro que Gutmeberg imprimió fue la Biblia, demostrando así el deseo de esa época.

El papa reinante, Leon X, en virtud de que necesitaba grandes sumas de dinero para terminar el templo de San Pedro en Roma, permitió a un agente llamado Juan Tetzel, que fuese por Alemania vendiendo certificados, firmados por el papa. Su objetivo era perdonas todo pecado, no solo de los poseedores del certificado, sino también de los amigos vivos o muertos en cuyo favor se comprasen, sin la confesión, el arrepentimiento, la pena o la absolución por un sacerdote. Tetzel decía a la gente: “Tan pronto como su moneda suene en el cofre, el alma de sus amigos ascenderá del purgatorio al cielo.” Lutero predicaba en contra de Tetzel y su venta de indulgencias, denunciando abiertamente su enseñanza. La fecha exacta que los historiadores fijan como el principio de la Reforma es el 31 de octubre de 1517. En la mañana de ese día, Martín Lutero clavó en la puerta de roble de la Catedral de Wittenberg un pergamino que contenía las noventa y cinco tesis o declaraciones, casi todas relacionadas con la venta de indulgencias, pero en su aplicación atacaba la autoridad papal y sacerdotal.

… [Lutero] tradujó el Nuevo Testamento al alemán, obra que por sí sola lo hubiera inmortalizado porque su versión se considera el fundamento del idioma alemán escrito.

Uno de los líderes de la Reforma inglesa fue Guillermo Tyndale, quien tradujo el Nuevo Testamento a la lengua madre, la primera versión en inglés después de la invención de la imprenta.

Los principios de la refomra pueden considerarse cinco. El primer gran principio es que la verdadera religión se funda en las Escrituras. Los catolicorromanos habían sustituido la autoridad de la Biblia con la autoridad de la iglesia. Enseñaban que la iglesia era infalible y que la autoridad de la Biblia se debía a que la iglesia la autorizaba. Prohibían las Escrituras a los laicos y se oponían decididamente a toda traducción que se hiciera en el lenguaje usado por el pueblo común. Los reformadores declaraban que la Biblia contenía las reglas de la fe y práctica, y que no debía aceptarse ninguna doctrina a menos que la Biblia la enseñase. Otro principio establecido por la Reforma fue que la religión debía ser racional e inteligente. El romanismo había introducido doctrinas irracionales en el credo de la iglesia, como las transubstanciación; pretensiones absurdas como las indulgencias papales en su disciplina. Los reformadores, aunque subordinando debidamente la razón a la revelación, reconocían la primera como un don divino y demandaron un credo, una disciplina y una adoración que no violase la naturaleza racional del hombre. Una tercera gran verdad a la que se le dió énfasis en la Reforma fue la de la religión personal. Bajo el sistema romano existía una puerta cerrada entre el adorador y Dios, y para esa puerta el sacerdote tenía la única llave. El pecador arrepentido no confesaba sus pecados a Dios, sino al sacerdote. No obtenía perdón de Dios, sino del sacerdote, quien únicamente podía pronunciar la absolución. El adorador no oraba a Dios el Padre por medio de Cristo el Hijo, sino por medio de un santo patrón que se suponía intercedía por él ante un Dios demasiado elevado para que un hombre se allegase a él en esta voda terrena. Los reformadores insitían en una religión espiritual, diferente a una religión formalista. Los catolicorromanos habían sobrecargado la sencillez del evangelio con múltiples formas y ceremonias que oscurecía por completo su vida y espíritu. La religión consistía en servicios externos rendidos bajo la dirección sacerdotal y no en la actitud del corazón hacia Dios. El último de estos principios en la obra práctica de la Reforma fue el de una iglesia nacional, diferente a una mundial. El propósito del papado y del sacerdocio fue subordinar el estado a la iglesa, y hacer que el papa ejerciera autoridad suprema sobre todas las naciones.

Una influencia muy poderosa en la Contrarreforma fue la Orden de los Jesuitas, que en 1534 estableció un español, Ignacio de Loyola. Esta era una órden monástica caracterizada por la combinación de la más estricta disciplina, intensa lealtad a la iglesia y a la orden, profunda devoción religiosa y un marcado esfuerzo para hacer prosélitos. su propósito principal era combatir el movimiento protestante con métodos públicos y secretos. Llegó a ser tan poderosa, que se acarreó la oposición más severa aún en los países catolicorromanos. Se suprimió en casi todos los estados de Europa y, por decreto del papa Clemente XIV (1773), se prohibió en toda la iglesia. […] Ahora es una de las fuerzas más potentes en esparcir y fortalecer la Iglesia Católica Romana por todo el mundo.

El servicio mayor de Cranmer fue haber sido uno de los compositores del Libro de Oración Común y escritor de casi todos los artículos de religión. Con el ascenso de la reina María, lo depusieron de su arzobispado y lo encarcelaron. Bajo el peso del sufrimiento se retactó de sus opiniones protestantes con la esperanza de salvar su vida, pero lo condenaron a morir en la hoguera. Antes de su martirio, en 1556, renunció a su retractación y murió valientemente, extendiendo en el fuego su mano derecha con la cual había firmado su retractación, para que fuese la primera en arder.

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