Marcial Maciel

Historia de un criminal.
Carmen Aristegui

Marcial Maciel

Marcial Maciel


Carmen Aristegui nos presenta este trabajo que recoge los testimonios y puntos de vista de distintas personas (algunos involucrados directamente), respecto a los abusos del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. Entrevistas que muestran la cruda realidad de éste personaje, el silencio cómplice de sus superiores y la red que permitió el abuso en todas sus dimensiones. Para subrayar son algunos de los comentarios de Miguel Ángel Díaz Rivera, que son casi diabólicos. Calificación de 10.

Carcaj: Funda de cuero para el rifle.
Estulticia: Necedad, tontería.

Es necesaria una acción urgente para contrarrestar aquello que ha tenido consecuencias tan trágicas para la vida de las víctimas y sus familias, y que ha oscurecido de tal manera la luz del evangelio, como no lo habían hecho siglos de persecución.

El caso de los Legionarios compromete seriamente a Joseph Ratzinger. Como pocos en el Vaticano ha tenido información directa, durante años, sobre las conductas criminales del fundador de los Legionarios de Cristo. Conoció lo que él mismo describió a principios de mayo como el sistema de relaciones que a Maciel “le permitió ser inatacable durante mucho tiempo”. Él sabe de primera mano de lo que está hablando. El caso Maciel tan siniestro como prolongado, y otros ahora conocidos, coloca al pontífice en el delicado papel de juez y parte. Hoy como nunca, en los tiempos modernos, queda la puerta abierta para llamar a cuentas al más alto jerarca de la Iglesia.

The New York Times ha documentado que Ratzinger, cuando era obispo de Munic, encabezó una reunión en enero de 1980, en la que se autorizó que un sacerdote pederasta, el padre Hullermann, fuera trasladado a la congregación de Essen en Alemania, en donde vuelve a tener contacto con otros niños. Pocos años después Hullermann es encontrado culpable de abusar sexualmente a menores en una parroquia de Bavaria. ¿cómo responde hoy el pontífice de su propia conducta en aquellos años, eludiendo la justicia y la acción penal en contra del sacerdote? el mismo NYT documentó que Joseph Ratzinger -encargado de la Congregación de la Doctrina de la Fe de 1981 a 2005-, teniendo conocimiento de los hechos y con un cargo de responsabilidad en el Vaticano, tampoco hizo nada frente a las atroces conductas del reverendo norteamericano Lawrence Murphy, acusado de abusar a cerca de 200 niños sordos en un caso que se remonta al periodo de 1950 a 1974. Ratzinger recibió al menos dos misivas sobre el escandaloso asunto y, según lo informado por el diario, ni siquiera respondió al arzobispo de Milwaukee, quien lo alertaba de la situación. En materia de justicia, Joseph Ratzinger es un hombre de claroscuros. Tiene acciones que lo reivindican, pero en cuanto empieza a avanzar algunos pasos se topa con su propia figura. Benedicto XVI vive una crisis de confianza y liderazgo sin precedentes, no solo por los recientes escándalos de pederastia dentro de la Iglesia católica, sino por el fracaso para enfrentarlos retos que el presente le impone a la humanidad y a la propia Iglesia.

Según el semanario L’Espresso, se estima que los haberes de la Legión ascienden a 25 000 millones de euros. En The Wall Street Journal se publicó que los Legionarios de Cristo manejan un presupuesto de 650 millones de dólares. Cantidades suficientes para que el Vaticano se vaya con tiento. Nadie quiere matar a la gallina de los huevos de oro, pero tampoco puede prevalecer, sin más, el diseño perverso de Marcial Maciel. Roberto Blancarte, uno de los brillantes especialistas que participan en este libro, dejó caer en su análisis que la situación puede compararse con el momento en que murió Adolfo Hitler pero quedó ahí, viviendo, el partido nazi. El paralelismo, que es brutal, lleva sin embargo a la gran interrogante sobre lo que debería ocurrir con los Legionarios de Cristo como organización religiosa, educativa y empresarial. ¿Refundar o refundir a los Legionarios?

Berry publicó en 2010, en el National Catholic Reporter, un texto donde identifica a Marcial Maciel como “el hombre que compró Roma”. Explica como Maciel sobornó y capturó con dinero y prebendas a los más altos circuitos vaticanos. La corrupción mexicana elevada hasta el nivel celestial. Más que una orden religiosa, es ésta una especie de holding eclesiástico empresarial. Con 15 universidades, 177 colegios, casi 150 000 alumnos y miles de empleados, esta organización genera cantidades millonarias que ahora el Vaticano está decidido a identificar, y veremos si también a administrar. Cuenta también con un brazo laico poderoso e influyente, el Regnum Christi, formado, de acuerdo con sus cálculos, por 75 000 miembros repartidos en varias partes del mundo y, según también sus estimaciones, con un millar de consagradas -esa extraña y terrible figura creada por Maciel, de la rama femenina de le Legión-, que sin ser monjas son sometidas a una vida de restricción y sometimiento que las convierte casi en autómatas y parece reducir sus vidas a recaudar dinero y atraer a otros para la Legión. Afirman tener 3450 sacerdotes quienes en lo personal sólo pueden poseer como propiedad un crucifijo y nada más. Ni siquiera un reloj o una computadora. Los sacerdotes y las consagradas renuncian a sus bienes, herencias y patrimonios familiares para ponerlo todo a disposición de la Legión. Estos son algunos de los capítulos que se han ido conociendo. La verdad sobre Marcial Maciel ha ido quedando al descubierto. Desenmascarado ya nadie puede hoy decir que es falsa la acusación de sus abusos a seminaristas o que sobre su condición de sacerdote llevó carias vidas en paralelo procreando, en relaciones estables y prolongadas, por lo menos tres hijos con dos mujeres, en un juego de malabarismos y simulación para el cual contaba con identidades diversas, con documentos y pasaportes falsos, y con una notable habilidad para mentir.

El teólogo alemán Hans Küng, contemporáneo, ex colega, amigo y ahora agudo crítico de Benedicto XVI, lanzó un llamado a la rebelión de los obispos del mundo frente a un Vaticano al que considera fracasado frente a los retos del presente. Lo acusó de cerrarse sistemáticamente a los esfuerzos de renovación del catolicismo y de no responder apropiadamente a la peor crisis de los tiempos modernos, desde la reforma protestante. Llamó a los obispos a no guardar silencio ante directivas del Vaticano que consideren erróneas y a no dar más señales de obediencia a Roma sin exigencias de reformas. El teólogo disidente se refirió, por supuesto, a los recientes escándalos de pederastia que han generado “una crisis de confianza y liderazgo sin precedentes”. Recordó que la práctica de ocultar esos casos fue establecida por la Congregación para la Defensa de la Doctrina de la Fe, cuando el cardenal Joseph Ratzinger, ahora Benedicto XVI, era prefecto. Küng tocó en donde más duele: “Con razón muchos piden un mea culpa personal del prefecto de entonces y actual papa. Pero lamentablemente dejó pasar la oportunidad”. Con el caso Maciel, la biografía del pontífice alemán permanecerá por siempre marcada por una larga estela de claroscuros, de discursos y acciones contradictorias, de una voluntad que pareció verdadera, pero que no tuvo la fuerza para culminar la tarea.

Jeff R. Anderson. Abogado que encabeza la demanda de Raúl González Lara contra los Legionarios

No hay duda de que Juan Pablo II -a pesar de lo bueno que fue como papa- sí protegió a Maciel porque éste tenía un gran poder e influencia, aportaba dinero mucho al Vaticano, y el papa tomó la decisión de mantenerlo en el ministerio durante años, aunque sabía que era un criminal. También creo que el papa Benedicto, el cardenal Ratzinger, hizo lo mismo: optó por ignorar los crímenes de Maciel y de otros. Eligió mantenerlos en secreto en lugar de dar a conocer lo que sabían y así proteger a las víctimas. Es un problema que comienza en el Vaticano y toda la responsabilidad está depositada a sus puertas.

Y he presentado otras más [demandas] contra el cardenal Norberto Rivera por encubrir al pederasta Nicolás Aguilar, un sacerdote violador. En esa época recibí una carta de las autoridades de migración diciéndome que yo había sido expulsado de México. Creo que eso provino del cardenal Rivera, porque yo lo estaba exhibiendo ante la opinión pública. Estábamos diciendo la verdad y yo sostengo hoy todo lo que dijimos entonces. Él ha participado en una conspiración para proteger su reputación y a sí mismo, y con ello, ha puesto en grave peligro a muchos niños. Me parece que se requiere una gran labor de purificación y limpieza en México, porque el cardenal Rivera y otros jerarcas se niegan a reconocer que ellos mismos son el problema, cuando mantienen en el ministerio a un sacerdote que abusa de los niños, teniendo el poder para retirarlo, pero eligen no hacerlo, se rehúsan a enviarlo a prisión.

El contexto de Maciel y de otros criminales poderosos a quienes se les ha permitido operar en México, en Estados Unidos y en todo el mundo es un ambiente que les permite gozar de una posición de confianza. La gente confía ciegamente en ellos y han abusado de ese poder, que usan para protegerse a sí mismos. Hay una frase que dice que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente. Yo creo que eso es cierto. Me parece que el entorno de la jerarquía de la Iglesia católica es de corrupción absoluta, porque se consagra a la secrecía y el silencio en vez de a la honestidad y la transparencia.

Alberto Athié. Renunció al sacerdocio y denunció abuso sexual de sacerdotes católicos a menores .

Les decía a mis alumnos: es un encuentro inesperado con la realidad, en el que surge un llamado al que puedes responder o no. Si no respondes, te sigues de largo, como el samaritano, porque tienes muchas cosas que hacer; y eres muy religioso y todo lo que quieras, pero este cuate estaba ahí herido, en medio de tu camino, ¡de tu camino!, y tú te vas. Tu respuesta es lo que hará o no de ti un sujeto ético. ¿Y eso te sucedió con Fernández Amenábar? Sin duda. Él tenía un conflicto entre perdonar o buscar justicia. Bueno, no; se puede perdonar y al mismo tiempo buscar justicia. Me dijo: “Yo tengo un enorme resentimiento en mi vida y no me quiero morir así, pero tampoco lo quiero superar simplemente perdonando”. Le pregunté que le había pasados. “El padre Maciel destrozó mi vida. Yo entré muy pequeño a la Legión, con la ilusión de estar en una fundación nueva. Por un lado, tenía toda una parte maravillosa que eran las albercas, las canchas de juegos [toda esa parte de atracción] una capilla preciosa. Queda uno enganchado con eso. Pero empieza a darse la otra parte. El padre Maciel me llamaba a la enfermería y me empieza a contar que tiene unos dolores terribles en el estómago que le impiden ejercer su misión en el mundo, que esto lo platicó con el papa Pío XII y que, viendo como le impedía servir a la Iglesia, a cristo y al mundo, le autoriza que le den masajes para calmar sus dolores.

En el evangelio no se contraponen perdón y justicia. No es que Jesús te diga: “Tú perdona y luego a ver si algún día hay justicia”. No. Jesús te dice que perdones a este individuo que te ha hecho un daño espantoso y que destrozo tu vida, pero al mismo tiempo te enseña que se puede caminar hacia la justicia. Yo te invito a que perdones al padre Maciel y vamos juntos a buscar justicia.

En nombre de la iglesia te pido perdón por lo que te han hecho y a partir de ahora vamos a buscar la justicia.

Talavera se va a Roma y de regreso lo busco para preguntarle cómo le había ido y si había podido entregar la carta. La respuesta de Talavera es muy importante, tanto por el contenido de la respuesta de Ratzinger como por la actitud del mismo Talavera. Talavera es un obispo cien por ciento institucional, un hombre que además me enseño o trató de enseñarme la obediencia como el valor más importante de un sacerdote. Me dijo dos frases que encuadran exactamente lo que vivió. La primer fue: “Alberto, me quedé helado”. Y entonces me cuenta lo que pasó: le entregó la carta y Ratzinger la leyó delante de él. A continuación viene la respuesta del cardenal: “Monseñor, lo lamento mucho pero el padre Maciel es una persona muy querida del santo padre y ha hecho mucho bien a la Iglesia. No es prudente abrir el caso”. Y Talavera me dice su segunda frase: “¡Se me cayó Ratzinger!” Que él diga eso es tremendo.

Elaboro mi carta y pongo que el motivo de mi renuncia es que no pude ejercer plenamente mi ministerio sacerdotal, que no es sólo predicar la Palabra de Dios o celebrar los sacramentos, sino también construir la justicia en la comunidad con base en el Evangelio. Y que, como no pude ejercer, me retiro. Renuncia irrevocable. Roqueñí me dijo: “La única diferencia que existe entre tú y yo es que tú te brincaste las trancas y yo no. Pero comparto plenamente contigo que es una atrocidad lo que ha pasado; pero yo no me voy a salir y respeto tu decisión. El caso de Juan Manuel es muy emblemático; tú ayudas a regresar a alguien que estaba fuera y tú te vas. ¡Qué doloroso!”.

José Barba. Ex legionario, denunció el abuso por parte de Maciel ante el papa Juan Pablo II.

Desde el principio me preguntó si no estaba grabando la conversación. Le dije que por supuesto que no, pero como insistía se lo juré: “Por Jesucristo, no la estoy grabando”. Con los eclesiásticos pasa algo curioso, que apenas uno pone al jefe como testigo les da algo de temor.

El propósito esencial era que el más allegado al papa, Dziwisz, no pudiera pasar por alto una acrta que le llegaba en polaco. Creíamos que así sí se la transmitiría al papa. Lo más importante era que la leyeran y que investigaran, para que se dieran cuenta de lo que estaba en juego. No era siquiera Marcial Maciel. Era Juan Pablo II, porque o es un encubridor o es un hombre trágicamente engañado como en las obras de Shakespeare. Uno de sus caballeros más allegados lo estaba engañando. -¿Engañado o cómplice? -Yo he llegado a pensar varias cosas. Parece que queda claro que la carta no fue entregada; algo salió en la prensa de Varsovia de que Dziwisz nunca se la dio. No lo sé. Si se la hizo llegar, hay una mayor responsabilidad del santo padre. Yo recurro a la lógica legal y a la lógica de la obediencia: el cardenal Ratzinger por sí solo no tenía autoridad para enmendar el derecho canónico; sin la anuencia de Juan Pablo II no podría haber modificado la cláusula 1378, la de no prescripción, que daba título a nuestra querella del 17 de octubre de 1998. Porque al quitar esa cláusula dejaba libre a Marcial Maciel y establecía un peligroso precedente legal: el de aplicar retroactividad a favor del acusado y en contra de las víctimas. Para hacerlo tuvo que haber si no una orden por lo menos una connivencia por parte del papa. Eso es lo grave. Esto después de que Alberto Athié le envió en 1999 una carta por medio de su amigo y mentor, el obispo Carlos Talavera. Y Ratzinger responde: “Sí, esto es muy delicado, pero Marcial Maciel es muy amigo del santo padre y ha traído muchos bienes y vocaciones a la Iglesia”.

Las constituciones de la Legión van dirigidas a un grupo de hombres que quieren tomar esa bandera para salvar al mundo, porque no se trataba de nada menos que de eso, con las precisiones de cuáles eran los males concretos del mundo, que en nuestra época estaban representados por el comunismo. Entonces todo se justificaba en función de la eficacia que debía tener un cuerpo de hombres bien organizado, con unos propósitos que exigían una absoluta renuncia personal. Ante esos ideales todo el mundo estaba de acuerdo; no había ninguno de nosotros, ni españoles, ni los pocos alemanes que había, mexicanos y españoles, no habían llegado todavía los irlandeses, y todos estábamos unidos con esa idea de que nos estábamos preparando en una especie de exilio para regresar a México, para regresar a nuestros países o a donde nos enviaran, para salvar al mundo del comunismo. Y en ese tiempo estaba el papa Pío XII, que si algo tenía es que era anticomunista.

A nivel personal, te puedo decir que yo me preparé un tiempo para luchar contra el comunismo, pero nunca me preparé para combatir a Marcial Maciel.

Saúl Barrales. Ex legionario, denunció el abuso por parte de Maciel ante el papa Juan Pablo II.

Ya con el tiempo nos dimos cuenta de que apenas había sacado los estudios y creo que ni siquiera legales. Se brincaba las trancas. Eso era Maciel: un hombre que buscaba brincarse las trancas y las normas de todo con gran habilidad, porque como que él tenía prisa de llegar a un destino: sobresalir.

Yo pongo en tela de juicio al papa actual y al anterior, porque sí conocieron estas cosas. A un primo mío sacerdote, el obispo Talavera, le dijeron en Roma: “Más vale que sufran injusticia ocho individuos a que se sepa la verdad de esto”.

-¿El papa era un cómplice o un gran tonto que se dejó engañar? -Yo no creo que haya sido cómplice.

Después vinieron sus hijos y eso ya es ¡súper espantoso! ¿Por qué? Porque dijo: “Ahora sí ya tengo mi harén”. Les daba universidades, viajes, ropa, todo, y así los callaba indirectamente. Y de las mujeres, pues ahí está los ornis. ¿Sabes qué son los ornis? Objetos religiosos no identificados. Son las monjas de la Legión, las consagradas. También son un ejemplo de cómo veía Maciel a las mujeres. Ahora, ¿por qué Ratzinger no dice: “Vamos a hundirlos a éstos, a refundirlos”? Porque ¡a fuerza los alumnos han copiado algo de Maciel! Mentiras, falsedades, invenciones.

Porque con la cruz compras a los pueblos, y más a los pueblos latinos. Les vendes el más allá, y hasta la gente de dinero, con tal de buscar la tablita de salvación, va a aplaudir y a decir: “Yo estoy con Dios”. Un elemento muy importante dentro de la religión es vender el más allá. “Pago un vitral, lo pongo en una iglesia, compro unas bancas, pongo un aula y mi nombre va a estar ahí preservado; ese egoísmo me satisface, me llena, y así compro el más allá”.

Bernardo Barranco. Analista Experto en asuntos religiosos.

Para mí probablemente lo más interesante de esta crisis es que en internet, sobre todo, se condensa y se retoman muchas investigaciones, muchos temas que aparentemente habían quedado ahí y que, dada la circunstancia, el clima mediático que se vive, son catapultados. Pero no es que en ese momento se hayan dado. Y a mí me recuerda mucho lo que se refleja en la gran crisis que señala Hans Küng, que es la Reforma. Las ideas de Lutero no pudieron haberse desarrollado y expandido sin la invención de la imprenta. Son crisis que también pasan por la tecnología; me parece muy interesante tomar ese paralelismo.

El papa quiere retomar una teología de saneamiento, de purificación, frente al pragmatismo que reina en el Vaticano. Y la perversión política es precisamente ese modelo de Iglesia que sacraliza el poder. Sacraliza el poder económico, el mediático y el político. Maciel, dice, es el ejemplo simbólico de esta sobre perversión que está presente en la Iglesia. Esta doble perversión se manifiesta en que Maciel lleva una doble vida, tiene un doble discurso, una práctica contradictoria. Pero la mayor perversión de Maciel no sólo se da en sus perversiones sexuales, sino en el modelo de Iglesia que detenta. Y pone el caso concreto de los vínculos económicos con grupos de Monterrey.

Primero hay que ver hasta dónde va a llegar el papa. En esas pugnas internas se va a definir el carácter de la intervención. Segundo comentario: el que interviene a la Legión es el papa, no el delegado. El delgado es alguien que va a tener un mandato; el que toma las decisiones es el papa. Y una tercera cuestión es precisamente el modelo, pero habría que preguntarse cuál es la esencia del modelo de los Legionarios. Para mí es un modelo empresarial. Hay una frontera muy delgada entre una empresa religiosa y una iglesia empresarial. Su nicho son los ricos. Los pobras, las obras de caridad y las obras de asistencia, son complementos de un modelo. Son vínculos de un tenue compromiso social, pero la esencia del modelo es cómo adaptar el Evangelio al mundo de los ricos. Cómo ofrecer un proceso pastoral de salvación, cómo consolar a los ricos por el hecho de ser ricos, sobre todo en países con altos niveles de contradicción como los de América Latina.

Les resulta difícil reaccionar porque no sólo es un discurso, también es una práctica pastoral. Es una práctica de relación, de compromisos y de complicidades que se fueron creando a través de lazos muy fuertes de estos instrumentos aleatorios que creó la Legión, como el Teletón, la Mano Amiga, los colegios para los pobres, las fundaciones de caridad, los fondos de alimentos que tienen (Un Kilo de Ayuda), Compartamos Banco… Esos instrumentos no sólo son obras de caridad, sociales, de asistencia, etcétera; sino estructuras de vínculos y de prácticas de estos sectores que forman lazos e identidades y a su vez son parte de este modelo. No sólo es un deslinde por parte de la élite, un deslinde político, sino que estamos hablando de aspectos subjetivos, de afinidades, de relaciones; estamos hablando de un deslinde muy complejo, de prácticas de decenios que están ahí. La operación de reconversión o de reingeniería de los Legionarios no va a ser una tarea sencilla; no es simplemente cambiar a la élite. Es algo profundo, complejo, delicado, que va a encontrar resistencia en Roma y aquí. El documento indica que va por una transformación radical y que lo que está en el fondo no es un cambio de personas, sino que se trata de cambiar el modelo de la sacralización del poder que los Legionarios han instituido. Los Legionarios han creado una teología del poder.

Maciel refleja nuestro lado oscuro como sociedad mexicana. Los Legionarios de Cristo surgieron en los años cuarenta, en el periodo de los “cachorros de la Revolución”, en ese sueño de modernización de la sociedad mexicana caracterizado por una gran corrupción, que es también la que refleja Maciel. Y ahí no concuerdo con muchos, como Ciro Gómez Leyva, que dice: “¡Ya basta del caso Maciel! ¡Me da asco!”. Me extraña. No, yo creo que tenemos que ir más al fondo en la reflexión de lo que representa Maciel en la cultura mexicana, en la élites, entre los empresarios, en los medios de comunicación. El caso Maciel no hay que cerrarlo, es una gran oportunidad que tenemos como país para ver esos lados oscuros que tenemos. Son tan importantes las voces que cuestionan, como los silencios. Y uno de los grandes silencios es el de la propia iglesia católica que se hace como que la virgen le habla.

No confundamos pecado con delito, ni perdón con justicia.

Los medios de comunicación en este país han sido los grandes aliados de los Legionarios y de ese modelo eclesial. Y también han sido los grandes promotores de sus obras y de estos accesorios que forman parte del modelo de Marcial Maciel. El Teletón es una gran alianza de los medios, como también lo es este modelo replicado en la Iniciativa México.

Es también este componente pentecostal que tiene la fórmula mediática, la utilización de la emoción, de la exaltación, del sentimiento, que es la esencia del Teletón. Los grandes donantes del Teletón no son las grandes empresas, ni los grandes capitales; es la masa a la cual llegan y conmueven, es la conmoción del ciudadano, de la persona que vibra frente al hecho de la desgracia, al discapacidad, etcétera. La gran bolsa del financiamiento que tiene el Teletón no son las grandes empresas: son Chalco, Ciudad Nezahualcóyotl.

-¿Y cómo definirías a los Legionarios de Cristo? -Empresarios de Dios.

Jason Berry. Periodista que realizó la primer investigación sobre los abusos de los Legionarios.

Cuando comenzó la investigación, fue el primer inicio de que el cardenal Sodano estaba perdiendo poder, porque él era el protector de Maciel. Sabemos que Maciel y los Legionarios le daban dinero a Sodano. Sabemos que le pagaron al sobrino de Sodano para construir la universidad de la Legión en Roma. Como tú bien sabes yo soy un escritor de política; yo me fijo en el dinero, me fijo en el poder, y sí, ésa es la historia de la Legión. Es una historia de dinero y poder. Cuando Sodano comienza a perder el control de la protección para Maciel a finales de 2004, y cuando el papa Juan Pablo II empezó a enfermar, la Legión ya no estaba en la misma posición de fuerza y control que Maciel había creado.

Recientemente se hizo público que el arzobispo Velasio de Paolis se va a hacer cargo. Lo que resulta muy interesante son sus antecedentes: en esencial es un banquero, un experto en finanzas.

Hay un artículo en el Wall Street Journal que escribió José de Córdoba con el hermano de Luis Garza Medina, Dionisio, en 2006, en el que se lee que la Legión es el más éxitos ejemplo de la religión como una corporación multinacional. o algo muy parecido. Lo que quiero subrayar es que Maciel construyó una corporación usando la religión. No pagaba impuestos ni en México ni en Estados Unidos. y por lo que he leído en L’Espresso de Italia, en Los Angeles Times y en México, se habla de 25 000 millones de euros. Bueno, la mayor parte de eso está invertido en propiedades: ¿cuánto vale la Universidad Anáhuac? Está invertido en terrenos que cuestan mucho en la ciudad de México. Lo mismo en Roma: ¿cuánto vale la Universidad Regina Apostolorum? son bienes raíces muy bien cotizados. Sin embargo, no pueden vender la universidad; bueno, supongo que podrían hacerlo pero son activos que el Vaticano no permitirá que venda la Legión.

Creo que De Paolis está en su posición por dos razones. Primero porque es un banquero; esa es la razón principal, por eso Ratzinger lo puso ahí, para entender el dinero. Para encontrar el dinero. Es como en la política: ¡encuentra el dinero! Esa es la primera razón. La segunda es que yo supongo que De Paolis tiene una capacidad de negociar con hombres difíciles, con adversarios seres.

-¿Qué regalos hacen los Legionarios a los jerarcas del Vaticano? -Coches, dinero. Cuando un obispo o monseñor va a la Basílica de Guadalupe o a otra iglesia en Roma para las ordenaciones de sacerdotes Legionarios, me dicen que es normal que le den al arzobispo 2000 o 3000 dólares por las tres horas que dura la misa. Les dan dinero por celebrar la misa cuando ordenan los sacerdotes. Y mientras más importante sea el arzobispo o el cardenal, más dinero le dan. Esto ha ocurrido así desde hace muchos años.

Para mí está claro que Juan Pablo II no quería investigar a Maciel y no quería que fuera castigado.

Este hombre [Juan Pablo II], que había sido un joven seminarista en una sociedad bajo el poder comunista, de repente se convierte en papa a la edad, ¿de qué?, de 58 años. Pasa de una sociedad sometida por la bota comunista y de pronto se convierte en rey; literalmente, en un monarca. A partir de 1978 y durante los siguientes 11, 12 años, trabaja con diligencia y valentía para tratar de desmantelar la dictadura soviética. Claro que con mucha ayuda de la OTAN, de Reagan, etcétera, y básicamente occidente se impone. A los ojos de Juan Pablo II, la iglesia ha salido victoriosa. Esto es muy importante para entender su relación con Maciel. Juan Pablo comienza a redirigir su atención, pasando del comunismo ya derrotado a la iglesia global y al interior de la iglesia. No le agradan los jesuitas; son demasiado liberales, demasiado de izquierda. Entonces ve a la Legión de Cristo. Esos jóvenes que marchan como un ejército. Y ve a Maciel recaudando dinero, brindando apoyo financiero de manera constante, y piensa: “Él es alguien en quien sí puedo confiar”. Va a México, un país muy importante a los ojos del Vaticano. Es 1979, el primer viaje de Juan Pablo II a México, el país católico más grande del mundo. Quizá hoy ya lo haya rebasado Brasil, no lo sé. Y Maciel está con él en el avión. Maciel va a su lado. Unos 18 años después, cuando surgen estas acusaciones, no quiere creerlas. No quiere creer que el hombre y el movimiento religioso que él tanto admira sean tan fraudulentos. Considero que ésa fue su mayor falla como papa. Y no sólo es lo de Maciel. Está claro que Juan Pablo II tampoco quiso creer que la pederastia fuera un problema grave en la iglesia. Pensó: “Bueno, hay algunos sacerdotes, muy pocos, que han hecho eso. Sí, está mal, pero el sacerdocio es una gran institución y no podemos permitir que la iglesia sea víctima de un escándalo”. De nuevo, creo que hay que tener presente su experiencia en Polonia. Los comunistas siempre estaban al acecho de sacerdotes que tuvieran problemas de mujeres, de pederastia, de lo que fuera, para poder usarlos como informantes. Hace un par de años hubo un artículo formidable en L’Espresso acerca del número de sacerdotes informantes en Cracovia, en el tiempo que Wojtyla era cardenal; ¡es asombroso! Tantos sacerdotes en situaciones inconfesables, que recibían dinero por dar información al servicio secreto, a la CIA polaca, y el cardenal -antes de ser papa- estaba rodeado de ellos. Así que me parece que Juan Pablo II era muy receloso de cualquiera que criticara a los sacerdotes. Y además era increíblemente ingenuo. No podía decidirse a confrontar la realidad histórica de los patrones de conducta sexual con hombres, con mujeres, con niños, con niñas, entre los sacerdotes. No quería creer que pudiera ser cierto. Por eso no pudo hacer frente a esta crisis; no sólo en lo que se refiere a Maciel, sino en los casos de Boston y Louisiana, de los que escribí en 1985. Ya había una larga historia de casos de abuso sexual en Estados Unidos, que habían sido difundidos ampliamente en los medios antes de lo de Boston, y Juan Pablo II ignoró todo; simplemente no quiso enterarse.

Tengo entendido que en Monterrey ya no reciben el mismo apoyo. Cuando la gente rica da dinero y luego descubre que le vieron la cara, que la estafaron, no quiere ponerse de pie y decir: “Yo soy una víctima”. Lo que estas personas quieren es que todo esto desaparezca. No quieren quedar en ridículo. Así, que no es de sorprender que esos mexicanos adinerados guarden silencio. Es una vergüenza para ellos. NO quieres reconocerlo: “Sí, yo le di mi dinero a un pedófilo; sí, yo le di mi dinero al hombre que el papa corrió de Roma; sí, yo le di mi dinero a un sacerdote que abusó de su propio hijo”. No quieren reconocerlo. Sólo quieren que desaparezca. No es sorprendente. A nadie le gusta reconocer sus errores.

-¿Qué palabras emplearías para definir a Marcial Maciel? ¿Qué es lo primero que pasa por tu cabeza? -Lo considero el peor criminal en la historia moderna de la Iglesia católica. Es un criminal que supera con mucho a cualquiera en le historia, hasta donde sé. Uno no suele pensar en criminales dentro de una iglesia, pero él lo fue a un nivel descomunal. Es el mayor criminal de la iglesia moderna. -Y si tuvieras que definir a los Legionarios, ¿qué dirías de esa organización? -Me parece que la Legión es una máquina de dinero. Utilizan la religión para obtener dinero.

Roberto Blancarte. Sociólogo e historiador experto en religión.

Creo que el papa considera particularmente grave lo que sucede en los Legionarios de Cristo. Las evidencias que conocimos, hace 13 años por lo menos, ya eran tan fuertes que más de alguno dentro de la propia curia romana quiso hacer algo; yo creo que uno de ellos fue, claramente, Ratzinger, pero no lo dejó Juan Pablo II -porque no hay nadie más que pudo haberlo impedido. No me imagino a nadie más; quizá a Angelo Sodano junto con el papa. Una vez que él asume, e incluso un poco antes, desde que él puede, inmediatamente ataca el problema de los Legionarios. Curiosamente, más que otros problemas de pederastia en otros lugares de la iglesia, que seguramente también le preocuparon pero que tal vez no eran simbólicamente tan importantes y significativos como éste. Porque va más allá de la pederastia y tiene que ver con la corrupción y con el abuso del poder.

– No me cabe duda de que Ratzinger tenía conocimiento del asunto, pero estamos en una burocracia estrictamente piramidal y centralizada; no sé qué capacidad tenía él para llevar adelante un juicio cuando Maciel tenía toda la protección de Juan Pablo II. -Así justifican la obediencia debida de los militares en las dictaduras… -Claro, nada más que aquí estamos hablando de una Iglesia en la que el papa es el sumo pontífice y Ratzinger era su prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe. Él puede adelantarle el caso, pero si recibe instrucciones de su jefe, que es el vicario de Cristo según ellos… Hay que meterse en la mentalidad de ellos, y en efecto puedes hacer la comparación de los militares, nada más que ahí nadie dice que habla en nombre de Dios. Acá estamos en otro mundo, estamos en el mundo de un tipo que cree que es el vicario de Cristo, de Dios. Y por lo tanto, todo lo que el papa les diga a sus subordinados directos, evidentemente ellos saben que está sujeto a error, pero no lo pueden alterar. A menos que tuvieran la honestidad suficiente para decir: “No, yo por este caso voy a renunciar; yo no puedo seguir siendo prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe”, y se salgan. Pero esto no es una institución, digamos como El Colegio de México, donde podemos decir: “Yo no estoy de acuerdo con esta política y me voy”. ¡No! Ésta es otra cosa, ésta es una iglesia que cree que tiene otros fines. Si lleva el asunto a la máxima instancia que es el papa, y si el papa les dice que no, a Ratzinger no le queda más que esperar a ver si él en efecto algún día es papa y entonces pueda hacerlo avanzar. Cosa que ocurrió. Estoy dándole el absoluto beneficio de la duda a Ratzinger, pero no me parece ilógico dado lo que sucedió. Porque si de veras no hubiera querido hacerlo, pues como papa lo oculta y ya.

Si se quiere profundizar, tendrían que abordar muchos temas que no estoy seguro que quieran tocar. Por ejemplo, el tema del celibato y el tema de la homosexualidad. La Iglesia católica es una de las pocas organizaciones homofóbicas institucionalmente y eso es una cosa rarísima. Si yo dijera “A El Colegio de México no deben entrar alumnos homosexuales”, mañana me sacan, con justa razón. Pero el papa ha dicho en circulares que la Iglesia no debe admitir homosexuales en sus seminarios y eso a todo el mundo le parece normal. La homofobia dentro de la iglesia parece normal y es aceptada. Otro tema es la relación entre la sociedad civil y la autoridad civil y lo que se puede hacer dentro de instituciones religiosas que pudieran ir en contra de los derechos humanos, tal como nosotros los concebimos. Ellos no están, por supuesto, ni de broma interesados en entrar a discutir. Y un acercamiento serio los tendría que llevar hasta allí. Un tercer tema es el del sacerdocio de las mujeres. Entonces es igual con el tema de la pederastia: realmente no lo pueden abordar en serio, sino únicamente como un señalamiento. “Tengamos más cuidado, pongamos medidas firmes y ahora sí avísenle a la autoridad civil”, pero no está atacando verdaderamente el problema. Eso es lo que digo que Ratzinger no puede ni va a hacer.

En el caso de los Legionarios es muy importante ligar a Marcial Maciel con su obra, con el modelo de congregación que tuvo y que existe todavía. No es sólo su pederastia. Es como si Hitler se hubiera muerto y el partido nazi todavía estuviera ahí. Hay muchos Legionarios que, así como sirvieron a Maciel hasta el final, ahora quisieran responsabilizarlo de todo lo que sucedió ahí, para poder salvarse y no asumir ninguna responsabilidad. Y hay otros que no necesariamente participaron igual, que fueron un poco más engañados, y que dicen: “¡No, espérense! Tenemos que hacer una revisión más profunda”. Hay quienes se asumen como responsables por haber sido ciegos frente a lo que estaba pasando y están tratando de ver cómo componen las cosas, por ejemplo, redirigiendo sus donativos a otros lugares o a sus hijos a otras escuelas. Pero hay quienes no quieren asumir ninguna responsabilidad y simple y sencillamente se presentan como parte de un engaño general y no quieren afrontar una posición mínimamente crítica para replantear lo que debe pasar dentro de la congregación y las formas, las estructuras y las instituciones que hicieron posible eso. Hay empresarios que no se han cuestionado, porque no se asumen como responsables de la pederastia; entonces dicen: “Yo no tuve nada que ver con eso”. No se asumen como responsables de toda la lógica de poder que hizo posible eso y que se sigue perpetuando.

Había una serie de prácticas institucionales que les parecían normales, como la de poner dinero que recibían no en cuentas normales, no en el Vaticano, sino en las Islas Caimán. Eso no puede ser algo que escape de la atención a los dirigentes. Es una cosa institucional. Si puede hacerse es porque se concibe que institucionalmente así debe hacerse y así se hace.

Vamos entonces al tema de cuál es el carisma de esa congregación. ¿A qué se dedicaba? Porque se supone que cada congregación se dedica a algo; ése es el carisma, ¿no? Los dominicos surgieron en el siglo XII o XIII como una orden de predicadores, y tenían la capacidad, y ése era su carisma, de predicar en contra de las herejías que había en el sur de Francia y el norte de Italia. Santo Domingo funda esa orden y se les da la capacidad a los miembros de esa orden de ser predicadores. Los franciscanos se dedican a los pobres, se dedican a compartir el sufrimiento de Cristo y la pobreza con los más marginados, etcétera. ¿Cuál es el carisma de la Legión? Bueno, era un champurrado de cosas, porque lo único que hizo fue copiar de todo lo que pudo; pero al final, en la práctica, el carisma de la Legión era atender a los ricos. No sé cuál sea su carisma en sus estatutos, pero en la práctica se dedicaron a atender a los ricos y a enriquecerse de los ricos. Ese carisma también es institucional. Así se estableció y así lo dedicaron. El problema ahora es reconocer que eso va más allá de Maciel y que para cambiar a la Legión realmente tienes que cambiar de carisma, porque sigue funcionando así.

-¿Y cómo son esas personas [que ayudan, que donan]? Muy conservadoras, absolutamente obedientes a la autoridad, eclesiástica o de cualquier otro tipo, con poco interés en la crítica de las realidades sociales. -Por eso es tan importante que alguien relacionado con el hombre más rico del mundo diga: “Los seguiremos apoyando porque nos gusta cómo educan”, porque no forman revoltosos. -Así es. Los jesuitas ya no les sirven para ese modelo, porque aunque son muy buenos y mejores para educar, educan de una manera que no les gusta. Esa conexión que ha hecho que el dinero fluya en cantidades importantes hacia un sector de la Iglesia no se ha roto, ni se ha profundizado en todas sus extensiones.

Cada obispo tiene control sobre lo que sucede en términos gubernamentales, legislativos y judiciales en su diócesis o arquidiócesis, así que todo lo que hicieron los Legionarios de Cristo en la arquidiócesis de México era responsabilidad del arzobispo de México. Y todo lo que sucedía y sucede en el arzobispado de Monterrey con los Legionarios y todas las congregaciones, es responsabilidad del obispo o arzobispo local.

Miguel Ángel Díaz Rivera. Ex-legionario quien se retracto de firmar la primer carta de denuncia de los abusos de Maciel.

En primer lugar, dolor, pena. Ahí se declaró que en la conducta del padre Maciel hubo muchos aspectos no solamente penosos, sino incluso punibles; se habló prácticamente de que eran delitos. Eso es un dato histórico y no se puede negar. Me afectó mucho, lo puedo reconocer ahora porque la misma Santa Sede lo ha reconocido. Yo sabía de esto por un testimonio de altísimo nivel: nunca vi lo que dicen los que lo denunciaron, porque eran cosas en la intimidad, pero sí, por una serie de circunstancias, incluso en una ocasión personal, me pude dar cuenta de que sí, todo ese bloque de información sobre el abuso era una cosa absolutamente innegable. Ellos dicen que sufrieron mucho y les creo, pero cada quien siguió su camino y yo sé que son catedráticos, académicos; digo, el sufrimiento quién sabe dónde quedó.

-Nunca me presionaron los amigos. Fueron insinuándose poco a poco; no digo que de mala voluntad, pero fue una estrategia que a mí, a la distancia, no me parece honesta. Fue un acuerdo entre amigos de hacer una acción en conjunto. Los motivos los tenían ellos. Barba es el cerebro. -Pero cuando usted puso su firma ahí, ¿estaba convencido de que lo que ahí se decía era verdad? -Si. -Y cuando Marcial Maciel le pide que se retracte, ¿por qué va contra esa verdad? -Usted me pone la pregunta más complicada de mi vida. Yo no dije que no fuera verdad; no lo dije. Yo dije que a mí el padre Maciel no me había hecho nada parecido a lo que les había hecho a ellos. Yo nunca desmentí lo que ellos dijeron, nunca. -Aunque así fue usado su escrito. -Ah, bueno, pero que lo lean. Nunca lo desmentí, dije: “Si ellos lo afirman, es su problema”.

-¿No era un psicópata? ¿Qué era? -Para mí fue un hombre excepcional, en lo bueno y en lo malo. -Lo bueno lo ha dicho, ¿lo malo? -En lo que hizo. Abusó de la gente. Eso de que tuvo hijos ya me vale gorro. Hay curas que tienen tres o cuatro hijos y están tan campantes. – Pero ¿que abusó de los hijos? Ah, eso sí no lo sé. Ahí si que ya no me meto. Aparecen tardíamente; si se supone que la bronca fue en 1997, ¿por qué dice esta señora de Tijuana que lo supo por un periódico? Si ha estado en todos los medios, ¿por qué hasta hora? Usted tuvo su programa del “Círculo Rojo” cuando precisamente vino a verme. Mientras tanto Ciro Gómez Leyva envío, de la manera más infame, a una reportera. Me sorprendió en mi despacho del Registro Civil. Le explique mi retractación apelando al diccionario y a san Agustín, que escribió todo un libro de retractaciones. Se fue muy molesta y luego fue a grabar afuera de mi casa. Hablé por teléfono con Gómez Leyva; le dije que era un abuso: “¿Qué, acaso soy un delincuente?”. Y me colgó.

-¿Qué fue lo más trascendente que hizo usted con Marcial Maciel? -Mantener la relacion con esas personas influyentes a través de cartas; acercarlas a la legión para que la apoyaran económicamente, y también moralmente.

[Flora Barragán] Una de las grandes bienhechoras; fue con quien tuvo el padre el contacto más estrecho y duradero de toda su vida. Ella asistió a mi ordenación; le dio al padre Maciel los fondos para el Cumbres. Y muchas cosas más. El primer autobús Mercedes que tuvimos nos lo compró ella también. No sé cómo se la recomendaron unos señores de Monterrey. En 1951, la primera vez que fue a Roma, ahí fue cuando la conoció. A partir de entonces la relación se estrechó; fue con la que más correspondencia mantuvo y buena parte de esa correspondencia se la hice yo.

Ante todo es un proyecto de apostolado. De acercar el mensaje de Cristo sobre todo a la gente rica. Ésa era la idea del padre Maciel. Sí “yo quiero a los ricos para que ayuden a los pobres”. Si quieres usted es un proyecto muy rudimentario, muy utópico pero justificado, real. No puede tirarse a la basura. Son como dos mil y pico de personas que están dentro, y de buena fe, ¡por favor! ¡No se les puede castigar! ¡No se les puede destruir, de ninguna manera! ¡Por favor, entiéndame! El historiador y el periodista tienen todo el derecho de reconstruir los hechos, en efecto, todo eso y lo de más allá, pero el tema fundamental para mí es que fue un padre.

-Usted quiere quedarse con él como su padre. -Por un elemental sentido de gratitud, Carmen. ¡Es que esto no lo puede entender nadie! ¡Nadie, nadie, en la Legión de Cristo, ha recibido del padre Maciel los beneficios que yo recibí! ¡Nadie!

Le cuento esta anécdota de Juan XXIII. La noche de su elección pidió que le llevaran el tomo de la Historia de los papas que habla de Julio II y León X, los Borgia, ¡cosas inauditas! Dijo el papa: “Lo quiero releer como un antídoto, para animarme al cargo que me encomendaron”, porque la iglesia superó aquello. Y si superó eso, supera todo lo demás. Ha habido tiempos peores. O sea que hay iglesia para rato.

Flora Garza Barragán. Hija de la primer benefactora de Maciel.

Después el padre Maciel -esto me lo dijo mi mamá- le pidió dos millones de dólares cuando ocurrió el problema de Polonia, porque el papa necesitaba una radio especial para comunicarse con Lech Walesa y que nadie pudiera intervenir sus llamadas; entonces mamá se lo tenía que regalar y mamá le dio dos millones de dólares a Maciel supuestamente para que se los diera al papa y comprara ese radio.

-Pero cundo mamá no pudo ayudar a la Legión, ni le volvió a hablar Maciel ni hubo cartas de los seminaristas, ¡nada!. -Se le acabó el dinero y se acabó la relación. -Todo se acabó. Los últimos 12 años que vivió mamá, Maciel ¡no volvió a hablarle por teléfono nunca!

Don Ricardo Margáin Sosaya, un licenciado muy famoso de Monterrey, muy católico y todo, fue a pedirnos a Roberto y a mí que le diéramos tres terrenos a Maciel, para que mamá subiera el último escalón al cielo. Roberto dijo que sí y el licenciado me dijo: “Pues me supongo que tú también”. Y le dije “Pues está suponiendo mal, porque sobre mi cadáver mamá da esos terrenos. Qué lástima que el cielo tenga escalones, porque mamá no los va a subir, y con permiso, que yo tengo muchas cosas que hacer y esos terrenos no los da”.

-¿Cuántas veces recuerdas haberlo visto así, embobado? -No, pues muchas veces. Y eso cuando aparecía, porque había veces que se quedaba en la recámara; pero así que aparecía en la sala, yo creo que fueron, no sé, quizá 10 o 15 veces que estaba allí pero no hablaba; estaban los seminaristas con nosotros, mamá y yo. Y ahí estaba Maciel sentado sin hablar; duraba una hora, hora y pico sin hablar. -¿Y qué decía tu mamá? -Mamá decía que él estaba con Dios. “Es que está meditando, mijita”. Pero era horrible porque se quedaba embobado y con la boca medio abierta. Pero feo, feo, feo. -Y los seminaristas ahí parados, sentados, ¿viéndolo? No, platicando con mamá. -Él sentado en la sala y ellos esperando que regresara de la meditación. -Sí, ¡horrible, horrible! ¡Ay!, decía yo, ¡qué impresión! ¿Qué es lo que tendrá? Decía yo a mamá “¿Por qué no habla, mamá?” “Mijita, no preguntes, él está con Dios. Está meditando”. “¡Ah! ¡Qué meditando ni qué meditando! ¡Éste está bien drogado!”.

El señor Barba era el que hacía el aseo en el cuarto donde estaba este padre [Jorge Ortiz]. Dice que la primera vez que entró, vio el brassiere y toda la ropa de mujer allí. Dijo que se asustó tanto que cogió un tintero y lo echo allí en la alfombra, para que el padre Maciel ya no lo dejara entrar a hacer el aseo, ¡del asco que le dio! ¡Que se pusiera ropa de mujer debajo de la sotana! Eran amigos de Maciel, medio raritos los dos. [Samuel Lemus y Jorge Ortiz].

Luis Garza Medina. Vicario General de la Legión de Cristo desde 1992

Bueno, entonces se empezó a comunicar a los directores territoriales, a los superiores, un poco para saber dónde estábamos parados, qué teníamos que hacer y cuáles eran los pasos que teníamos que dar, o los tiempos que estas cosas toman, porque evidentemente la Legión es grande y no es que puedas mandar una carta para explicar esto. Jamás hubo intención de esconder algo o de no ser transparente, de no decir las cosas, sino de cuidar una serie de principios que creo no debemos olvidar. Uno es el principio de preservar la fama, la intimidad de una persona; por lo tanto, aunque yo haya sabido cosas malas de alguien, no tengo por qué andarlo anunciando. Y el segundo principio es evitar el mal que se puede causar con una noticia semejante. Ciertamente, estos principios podrían haberse añadido a otros principios, como el derecho de los Legionarios a tener información suficiente sobre la vida de su fundador, y también el principio del mal menor; porque si esto iba a llegar a ser sabido por otras vías, pues mejor que te lo diga yo a que lo sepas por fuera. En el momento, el padre Álvaro tal vez no tomó en cuenta estos otros dos principios y consideró sólo los dos primeros, y por eso tomó esas decisiones de ser más bien cuidadoso en la forma. En lo que yo he visto en el padre, no ha habido la intención de esconder o de engañar o de no ser transparente, sino simplemente la dificultad real para él como persona y como sacerdote de tener que revelar estas cosas. Digo, si lo han escuchado hablar de esto, cuenta que él sufre enormemente. Es una forma de ser, una psicología, un don que Dios le ha dado; por eso es tan bueno, ¿verdad?

Un señor que tiene dos frentes, la esposa y la otra, pues, ¡hombre!, uno los descubre más fácilmente, porque de pronto pueden comentar algo, no sé; dicen un chiste, no sé. Hay aspectos por los cuales se nota que tiene otras formas, ¿verdad? Y otras maneras de vivir. Pero acá, pues debe ser una psicología realmente trastocada, porque yo no me explico cómo pudiera él ser tan terriblemente coherente con todo lo que decía, escribía, pensaba, etcétera, si no había una psicología que estaba tocada. Con esto no lo justifico; simplemente no me explico de otra manera; pero, como digo, esto es lo que yo podía ver y podían ver ustedes, porque si se sentaban un día a desayunar con él, hablaba del apostolado, de la iglesia, de las almas y de no sé qué, y esa noche podría haberse ido con la señora a vivir una vida marital. O sea, así de fácil. Si eso lo hiciera yo, la verdad no llegaba a la mañana siguiente, no podría; no sé si me explico. Vamos, me sentiría como chinche. No estaría hablando de esas cosas, de pronto sí llegaba ahí, la conciencia se tarda un poco en romperse, pero no me pondría ahí en el candelero, a hablar de cosas y de las almas, no podría. Pero, bueno, entonces, como digo, esto no justifica lo que ha sucedido; creo que ha habido errores, pero tal vez sí explica, vamos… pretendo que explique las motivaciones de fondo.

Pero colaboramos todos. ¿Por qué? Porque esto no hubiera sucedido; es decir, hubiéramos sabido con mucha más antelación, se hubiera evidenciado un comportamiento de este calibre con estas características mucho antes, si los Legionarios, todos nosotros, no hubiéramos idealizado esa figura y esa persona, al punto de que a él lo poníamos más allá del bien y del mal. Y de aquí, el que esté sin pecado, que tire la primera piedra. Porque en lo personal, también yo le dejaba hacer muchas cosas. No es que yo viera, ¿verdad?, pero, vamos, siempre pensé que lo que él hacía estaba bien; veía a muchos de ustedes llegar y decir: “Nuestro Padre por aquí y Nuestro Padre por allá”. Y lo que él dijera estaba bien aunque estuviera mal; o sea, aunque una opinión moral fuera un poco arriesgada de Nuestro Padre, uno decía: “Bueno, ¿y esto cómo?”. Y todos decían: “Sí, sí, sí”. Nadie se atrevía a decirle: “No, Nuestro Padre, el principio es éste por esto y por esto”. O rarísima vez, ¡y así le iba a esa persona! Todos participamos, todos colaboramos en ese sentido. Ahora digo esto porque todos tenemos que hacer una reflexión y tratar de que algo parecido no vuelva a suceder.

“Padre [Alfredo Torres], si usted sabía, ¿por qué no lo dijo?” La respuesta que me dio fue la siguiente: “Mire, yo consulte en conciencia a una persona, en confesión, a un sacerdote, que me dijo: ‘¿Tú tienes la posibilidad de cambiar esto?’ Y yo le dije, ‘No, no tengo esa posibilidad de remediarlo’. Entonces me dijo: ‘Bueno, pues si no estás en posibilidad de remediarlo, no estás en obligación de decirlo’.

Fue la demencia de Nuestro Padre la que provocó ese bajar la barrera entre un mundo y otro; nos hizo estar en contacto con la niña y con la señora. Evidentemente le llamó la atención a algnuos; a otros no tanto. Muy pocos llegaban a pensar que había ahí alguna relación inadecuada y los que pensaban así, querían no pensarlo; creían que estaban haciendo un juicio temerario. Cuando ya llegamos a concluir con certeza que efectivamente la niña era hija de él, fue en septiembre de 2006. Evidentemente, cuando de un mosaico se te cae una de las piececitas, como que las otras piececitas se van cayendo también. Y empiezas a pensar que efectivamente todo lo demás también es verdad.

Con los menores a los que, de alguna manera, se les pudo haber arruinado la vida, ¿qué responsabilidad hay? No me consta y no sé de casos más modernos; puede ser que los haya, no niego que los haya; no me consta a mí en lo personal. Los casos más antiguos tienen la prescripción y eso ya prescribió. Legalmente no creo que sea admisible que exijan: “Mi vida se echó a perder, por favor dame tanto”; se puede llegar a un acuerdo de otro tipo. Yo creo que mucho más por la vía de resolver algunas cuestiones menores, psicológicas, psiquiátricas, de atención de ese tipo. Y yo creo que lo que esas personas quieren es austero; no han pedido dinero, cantidades importantes. Más bien lo que yo creo que van a querer es que la Legión admita que efectivamente ellos fueron abusados o que es posible que hayan sido abusados. Esas personas se han sentido doblemente abusadas, es lo que dicen; primero abusadas porque de niños les sucedió esto, y segundo, abusadas porque durante muchos años todo el mundo decía que eran unos mentirosos y unos falsarios. Supongo que eso es lo que va a pasar ahora. En el futuro, si un religioso comete delitos de este tipo, digo, ciertamente hay normas civiles tremendamente estrictas, ustedes lo saben, creo que pretender más de lo que las normas civiles exigen tampoco es bueno. Creo que ya estamos yendo al exceso. La Legión evidentemente si está dispuesta a cumplir lo que las normas piden para estos casos de religiosos que hoy puedan cometer estos hechos.

¿Cómo sacaba el dinero? A Nuestro Padre nadie le pedía cuentas. Mientras no pidas cuentas, siempre vas a correr el riesgo de que alguien haga algo inadecuado con el dinero, porque el dinero puede comprar cosas buenas y cosas malas. Entonces, volvemos al principio del problema: que había personas más allá del bien y del mal, más allá de las normas y más allá de los procedimientos. Ciertamente era el fundador, pero no debíamos haber hecho las cosas como las hicimos. Eso es lo primero. Lo segundo es que la Legión no ha tenido ninguna contabilidad sino hasta 2006 y por lo tanto era muy difícil saber la dimensión del problema.

Andrea González. Acompañó al rector de la Universidad Anáhuac, Juan Fernández Amenábar, los últimos días antes de morir.

Pues por esas fechas iba a operar a Juan Manuel [Fernández Aménabar]. Lo fui a visitar el día antes de que muriera; lo vi bien. No estaba para morirse, de ningún modo. Estaba cansado porque no había dormido nada y le dije: “Mañana vengo a visitarte”. Me fui, y al día siguiente, como a las cinco de la tarde, regreso a mi casa de la natación de los niños y me dice la muchacha: “¡Señora, que se murió el padre! Hablaron del Hospital Español”. Salí corriendo al hospital. Encontré cerrado su cuarto; unas enfermeras me dijeron que se lo habían llevado a la torre del hospital. Ahí me dijo un policía: “Los muertos están abajo”. Bajo las escaleras, entro a un lugar espantoso y me encuentro una plancha de mármol con una momia, porque eso fue lo que vi ahí: una momia. De un lado del cadáver estaban el padre Gregorio López, de la Universidad Anáhuac, y Lupita Espinosa; del otro, Pepe Barba. Me abracé al cuerpo y ahí me quedé llorando, ¡como viuda! Llora y llora y llora ante una momia. –¿Puedes describir lo que viste? –Un ser vendado, completamente blanco de arriba abajo. No había ninguna parte del cuerpo descubierta, nada; todo, absolutamente todo, estaba vendado. Ahora con más malicia digo: “¿Cómo no lo destapé?. ¿cómo no quise verlo, tocarle las manos?”.

No entendía por qué había muerto. Dijeron que se le atoró la carne cuando comía, pero él no tenía problemas para comer. Además, qué raro, si estaba comiendo y yo llego ahí a las seis y ya lo tenían amortajado. Ahí empezó el diálogo con Pepe Barba, porque nos fuimos juntos a Gayosso. Yo iba verdaderamente desconsolada, diciendo en voz alta pero para mí: “Es que no es justo, es que una vida así… ¡no hay derecho! ¡Tanto dolor! ¡Pobre hombre!”. Y de repente Pepe me dijo: “¿Qué no es justo? ¿Qué es lo que sabes?”. Le contesté: “No sé qué sepas tú, pero lo que yo sé es tremendo”. Entonces él me dijo: “Si Juan Manuel te tuvo la confianza de decírtelo, yo también puedo contarte entre mis amigos”. Así empezó nuestra amistad; también con mucho dolor, porque entonces vino la historia de Pepe y de todos sus amigos. En Gayosso estábamos Pepe, Gabi –que llegó más noche, después de sus clases- y mi cuñado Fernando, al que llamé porque yo estaba desencajada, mal; fue a acompañarme y además él también había estudiado en el Irlandés y quería mucho a Amenábar. También llegó Domit, y párale de contar.

Estoy segura de que siguen mi vida perfectamente. Cuando me cambié de casa, la primera carta que recibí fue de la Universidad Anáhuac, sin haber dado mi nueva dirección. ¿Se imaginan? Obviamente me asusté. ¿Quién les dijo que vivo aquí? ¡Tienen una red!

Fernando González. Sociólogo y psicoanalista.

Las conclusiones de Anastacio Ballestero tras la primera investigación a los Legionarios, hacia 1956, fueron contundentes: circunscríbase la congregación a Cuernavaca, no se acepten nuevo novicios, desígnese a un obispo mexicano para que los vigile, nómbrese a un superior de otra congregación para que se haga cargo de los Legionarios, redúzcase a Marcial Maciel, vigílesele y apártesele de toda relación con sus miembros, evítese que dé confesión y dirección espiritual y analícense las constituciones. Más o menos lo que está pasando ahora en este comunicado, 53 años después.

Abelardo Alvarado dice algo insólito: “Hasta ahora la política que se ha seguido es la de guardar en el máximo secreto y discreción este tipo de casos por el bien de las víctimas, para salvaguardar su buen nombre –cosa rarísima que para guardar el buen nombre de las víctimas se guarde silencio-, también parar guardar el de la Iglesia y, eventualmente, el de los abusadores. Hasta ahora la política ha sido desplazarlos hacia otras parroquias, ya se vio que esto no ha servido y entonces vamos a iniciar una etapa de purificación”. Es increíble, porque es el secretario del Episcopado Mexicano el que explicita el juego de una manera abierta.

Otros obispos dicen: “La ropa sucia se lava en casa; lo que quieren es atacar a la Iglesia. Es un complot. Hay que denunciar a los pederastas, pero los que los denuncian son gente que lo que busca es ganar dinero y atacar”. O sea, todas las ambivalencias típicas del Episcopado Mexicano.

El ejemplo más acabado es el de Francisco González Parga, quien pasa por las tres descripciones; no todos pasan por las tres, es decir, unos se quedan en ciegos, otros en cómplices y otros en impotentes. Él pasó por las tres. Primero fue ciego porque no vio venir el tipo de seducción que les iba aplicando a sus compañeros; cuando lo llama a la enfermería no sabía qué le iba a ocurrir. En este sentido, mientras no entró en esa zona de lo compartimentado, era ciego. Estaba ahí, sin saber, avalando una situación. Cuando ya pasa por él, entonces es cómplice irremediable y años después se pregunta: “¡Qué me duele más, lo que me hizo Maciel o mi respuesta a lo que me hizo? Quise ser el elegido: bueno, está bien, ya abusó de mí, pero soy el elegido”. Luego se da cuenta de que no, que es parte de un círculo rojo; entonces trata de distinguirse y dice: “Me empecé a drogar como Maciel y traté de usar sus estrategias de poder para seducir a las señoras para pedir dinero”. “Eso es lo que más me dolió, mi manera de responder, mi manera de implicarme”. Luego viene este terrible y doloroso testimonio de él mismo cuando están en Irlanda y duerme con él en 1964 y después Maciel va a decir misa devotamente frente a los novicios. Luego Maciel sale a pasear con los novicios y González Parga, y Maciel dice: “Yo no entiendo a estos padres del concilio que quieren casarse; yo no tocaría jamás a una mujer y después iría a decir misa”. Y se le queda viendo a González Parga. Ahí es cómplice e impotente. Se cumplen las otras dos categorizaciones del pacto perverso. Al otro día todavía da un paso más cuando, frente a los novicios, que otra vez no saben lo que se está jugando, dice: “Hay algunos Legionarios que ya no quieren pertenecer y son capaces de inventar cosas terribles contra sus superiores”, y se le queda viendo a los ojos a Francisco González Parga. A ver quién te cree, es volver inverosímil el pacto. Ahora, ¿cómo era eso para los de afuera? Digamos, si yo me relaciono con alguien como Santiago Galas o como los Garza Sada, obviamente yo me relaciono como sacerdote y sé que he generado ofertas; ellos tendrán su demanda a mi oferta, que va desde el bautizo, la comunión, el matrimonio, la muerte. Yo soy el administrador de eso. Cuando vienen a Roma los ricos, la visita tiene que rematar viendo al papa y recibiendo la bendición apostólica. Entonces los Legionarios hacen, como otras congregaciones, una especie de oficina de turismo donde generan ese tipo de bienes. Yo te consigo la entrevista con el papa, tú me das tanto dinero. El siguiente paso es la educación. No sólo te santoleo; no sólo te bautizo y te caso, sino que además te ofrezco la educación integral. Como el pan Bimbo de Servitje, el plus de lo integral. “Te ofrezco un club exclusivo; aquí vas a pasar por un tipo de socialización donde vas a tener a tus hijos, a los futuros miembros de la cúpula política y económica, porque yo también soy como tú, soy un empresario educativo”.

-¿Cómo logró mantener durante décadas su fachada impecable? –Lo logró precisamente porque parcializaba conductas y sólo aquellos que tenían acceso a todas sus conductas, aquellos que habían sido abusados en la enfermería, luego lo veían decir misa con el máximo fervor y luego lo acompañaban a comprar droga; esa minoría lo podía ligar perfectamente. La mayoría conocía sólo comportamientos parciales. Como dice Jorge Semprún: “No basta con que algo sea verdadero, es necesario que sea verosímil”. Si tú se lo cuentas a alguien que no ha asistido más que a una de las partes de los contextos, resulta totalmente inverosímil. “Es imposible, usted está inventando, yo lo veo cuando dice misa, cuando nos da pláticas, dirección espiritual”. Hay una sensación toal de inverosimilitud porque es un experto en manejar contextos; el único lugar donde pierde pisada públicamente, y la perdió en un momento dado, fue cuando se drogaba, porque entonces sí quedaba a merced de la droga. El manejo de los contextos es clave en Marcial Maciel y el manejo de un grupo, de un círculo rojo que sabe todas sus actuaciones y lo va protegiendo ¿Por qué lo protege? Por diferentes razones: porque yo he sido abusado por él, porque yo le he conseguido la droga, porque sé de sus manejos, porque a cambio de ello me hace parte de su grupo de elegidos. Por diferentes pero sólo puede prosperar gracias a un grupo que es cómplice totalmente.

Tengo entendido, no tengo datos duros, que entre otras muchas cosas Maciel apoyó con millones a Solidaridad en Polonia, lo cual se aviene con una de las características muy fuertes de la ideología de Maciel, formado en el Nacional Catolicismo español, la derecha más conservadora. Años después del concilio, entra Juan Pablo II y viene la Restauración. Entonces las órdenes que más se le podían acercar eran el Opus Dei y los Legionarios de Cristo. Y además los Legionarios aportando dinero. Anticomunista, pro Solidaridad, por eso yo creo que se establece esa relación.

Pero siempre son las víctimas de los denunciantes y siempre empieza en una cultura anglosajona donde sí es permitida la denuncia penal, donde hay una tradición cultural, que no es el caso mexicano, donde es mal visto desde pedir dinero hasta denunciar a un cura. Y no sólo hacia dentro del clero, ir a denunciar a un cura con un cura, sino hacia afuera, con los jueces. Donde los jueces también tienen una complicidad con la gente de la Iglesia. Evidentemente se está dando un juego de poder desde que salió la información, fundamentalmente desde afuera hacia adentro, e impactó al interior, porque empiezan los juicios civiles y penales.

-Define a los Legionarios de Cristo. –Es una secta conformada por un tipo de caudillaje que le da a la parte sacerdotal una dimensión empresarial, una cultura empresarial que otras congregaciones no tienen. Toda secta tiende a estar cerrada sobre sí misma, manejando al máximo la idealización de su fundador y la verticalidad, pero es una secta compleja porque está transversalizada por una institución mayor, que es la Iglesia católica. -¿Y el contexto que lo hizo posible? –Son múltiples actores desde diferentes perspectivas: padres de familia crédulos con toda esta cultura poscristera de la que ya hemos hablado, empresarios que han sido educados para sacralizar a los sacerdotes católicos, políticos que participan de esa cultura, viudas al borde de un ataque de líbido no realizada, que en este tipo de relaciones obtienen un grado de excitación libidinal notable sin tener que pecar desde el punto de vista de su religión. “Yo te adoro y a cambio tú me das tu dinero”. –Finalmente, define a Marcial Maciel. –Querer encerrarlo en uno solo de los escenarios es los que se movía –empresario educativo, fundador, director espiritual, promotor de donativos, líder de opinión, negociador con las altas esferas eclesiásticas, conspirador, mediador, seductor de viudas, etcétera-, es fallar el tiro. Su arte de seducción consiste precisamente en su capacidad para poder trasladarse de uno a otro usando como moneda de cambio su investidura sacerdotal y la sacralidad que trae aparejada, la cual le abre las puertas de la credulidad y la confianza. Lo mismo vale para su vida sexual. Habría que renunciar a enmarcarlo en las categorías demasiado fijas de la perversión, homosexualidad o heterosexualidad. Porque los actos de Maciel terminan por desestabilizarlas, desbordarlas y las transversalizan.

Familia González Lara. Familia formada por Maciel en México.

Consideramos que también fuimos víctimas de mi papá, desgraciadamente. Consideramos que el vaticano, antes de pensar en restaurar la congregación, ya debió haberse acercado a las víctimas para pedirles perdón. Antes de estar pensando en qué van a hacer con sus bienes, en qué van a hacer con su dinero. El Vaticano tiene que reconocer públicamente, con todas sus letras, que a lo largo de décadas han cometido crímenes. Tienen que pedirles perdón a todas las víctimas de abuso sexual. Y tienen que resarcir el daño de todas las víctimas, porque es tremendo que el Vaticano siga permitiendo estos actos. Y más tratándose de una congregación tan allegada a Juan Pablo II.

Pasan meses, me envían un correo y me dicen que ya tienen información; esta información era el fideicomiso que me fue entregado por manos de Jaime Durán en presencia de Jesús Quirce, quien me dice: “Te acompañamos a las instalaciones de Banamex”. Llegamos a Banamex Reforma, las oficinas centrales. La recepcionista nos recibe: Jaime Durán le expone que estamos buscando quien nos oriente para encontrar este documento. –Una recepcionista. Como cualquier cliente que va al banco. –Así es. Sin resultados, nos dirigimos a otras instalaciones de Banamex; total que ese día no se esclareció nada. Pasan como tres días o una semana y Jaime Durán me vuelve a citar y me lleva; nos volvemos a presentar, por segunda ocasión, en Banamex en Reforma. Llegamos, nos recibe la recepcionista y me llevan como a un palacio: la sorpresa es que me recibe la vicepresidenta de Citigroup, Carolina Cater. Aquí la pregunta es si cualquier persona tiene dudas respecto a sus cuentas, ¿puede hacer una cita con la vicepresidenta de Citigroup? Jaime Durán, en su red de mentiras, se presenta con la vicepresidenta como el asesor. Le entrega su tarjeta y le dice: “Necesito que usted me ayude a rastrear este documento”. Hablamos del fideicomiso. -El fideicomiso que dices dejó tu padre para ustedes. –Yo nunca les comenté que mi papá me había platicado que la cuenta iba a estar en Suiza, y es interesante porque ellos me dan un documento de las Bahamas. Jaime Durán me dijo que una persona que hacía la limpieza para la señora Norma en Sevilla, la otra esposa de mi papá, guardaba el documento. Eso quién se los va a creer, ¿no? Durán me dice en un correo: “No sabemos si este fideicomiso lo retiró Norma”. Porque ellos me querían poner en contra de Norma, para que yo la atacara, especialmente Jaime Durán. Entonces hay tres cosas que me envía en ese correo: una de ellas es que Norma falsificó firmas; segundo, que mi papá lo retiró como retiró el de mi hermano, y tercero, que nunca constituyó ningún fideicomiso. Ese fideicomiso me fue entregado de manos de personas de la Legión de Cristo. Entonces si nunca lo constituyó, ¿por qué lo tienen ellos? Puedo especular que aquí hay una red de complicidad. Queremos una investigación para que esta situación no quede impune, no hablo específicamente de mi familia sino de las víctimas de abuso sexual que son un caso criminal espantoso porque te arruina la vida. Que el Vaticano reconozca que a los largo de décadas los Legionarios de Cristo abusaron sexualmente de seminaristas y de otras personas, que lo haga públicamente antes de empezar a dar su informe.

Mi papá siempre nos expresó su última voluntad, y no en una ocasión como ellos mencionan, sino en varias ocasiones; la voluntad de mi papá fue equis cantidad de dinero. -¿seis millones de dólares? –Así es. Sin embargo, estudiando bien la situación, armando el rompecabezas, nos damos cuenta de que compró nuestro silencio para que nunca lo denunciáramos.

Arturo Jurado. Ex legionario, denunció el abuso por parte de Maciel ante el papa Juan Pablo II.

Era 1950, o sea que tenía 12. Ya estaba en España; no había comunicaciones ni nada. Creo que teníamos orden de escribir una vez cada mes, pero nunca nos enseñaban las cartas o muy de repente. Siempre leían nuestras cartas, y si estaban bien las mandaban; si no, no. En 1953 me enviaron a Roma para hacer el noviciado. Viendo las cosas en retrospectiva, yo diría que Maciel siempre me tenía ganas a mí. Siempre me decía que por qué no iba a su cuarto. Yo nunca fui. Porque él siempre, según esto, estaba enfermo, y como que me echaba indirectas pero en público, y yo nunca acepté nada. Solamente lo acepté una vez que en Roma me mandó llamar; entonces ahí sí ya eran órdenes. Me llamó porque quería estar conmigo; siempre decía que estaba enfermo, que le dolía mucho el estómago, la ingle, y que tenía permiso del papa para masturbarse; que el papa Pío XII aparentemente le había dado permiso de aliviarse con monjas o con mujeres, pero él no quería porque era muy santo y prefería sufrir solo sin esa ayuda de la cual tenía dispensa, según él. Días después me envió con un chofer a la iglesia de Santa María della Valle, en Roma, para que hablara con el cura de ese lugar acerca de la masturbación, pidiéndome que le mencionara que en la Biblia no censura a David por dormir con la Sulamita. Yo pensé: “Sí, pero en ese caso es hombre con mujer, no hombre con hombre”, pero no le dije nada a Maciel. Creo que me mandó allá porque él quería encontrar alguien que le dijera que lo que hacía estaba bien, se quería justificar… se quería justificar. -¿Pero por qué a través tuyo? –Ah, porque yo estuve ahí un día y no vio que yo gozara con eso o algo así. Ten en cuenta que ahí era cien por ciento tipo nazi, tipo militar. El cuarto voto. Sin cuestionar. –Entonces en Roma él te llama y no tienes otra más alternativa que ir. Vas con él, ¿y qué sucede? – Me masturbó; pero vio que no me gustaba eso. Yo fui como su enfermero un tiempo. Un día estaba todo desnudo en la cama y me pidió de favor que le diera un masaje y le aplicara talco o crema. Mucha gente no entiende, pero uno está hecho tipo militar, como me imagino que un nazi le dice a otro: “Mata a ése”, y ¡pum!, lo mata. Punto. Algo así, sin pensar. ¡Es obediencia ciega! Entonces yo le di masaje, y en un momento dado me preguntó: “Yo no te gusto, ¿verdad?” ¡No supe ni qué decir! Pero se veía que él me estaba observando y como que vio que conmigo no había chance. Me quedé helado. Yo lo hacía como enfermero; no le andaba diciendo, “¡Ay, qué piernotas!”¡No, uno era muy inocente! Eso es lo que la gente no alcanza a ver. Ignorante, tonto e inocente. Creo que vio que no era uno de los suyos. -¿Qué edad tenías en ese momento? -Como 15 años. –Y cuando trabajabas como enfermero, ¿seguías realizando eso contra tu voluntad? Pocas veces más, porque luego ya no duré. ¿Sucedió en varias ocasiones? –Sí, pero sospecho que él veía que yo no era de su tipo. No vio nada que dijera: “A éste si le gusto”. -¿Eso cuánto tiempo duró? –Lo cuidé como una semana entera, día y noche. -¿Qué significaba cuidarlo? –Estar todo el tiempo ahí con él. Día y noche. Le ponía inyecciones. -¿De Dolantina? –Pues mira, yo hoy mismo no sé nada de drogas. -¿Aún crees que estaba enfermo? –Era adicto a las drogas. Él mismo se las ponía también. Yo se las conseguía a veces. En la Salvator Mundi, una clínica en Roma propiedad de unas monjas que varias veces nos dieron drogas.

Después de eso regresé a mi comunidad y me acuerdo de un detalle que pasó con mi superior, que era el padre Lagoa, de España. Muchos decían que era corto de mente y era bajito, pero con un carácter súper duro. Un día le dije: “No tengo hambre, no voy a comer”. Se enojó, me castigó. Porque decía que yo estaba razonando y eso era un crimen para ellos. Sólo tenías que obedecer. Obedecer nada más, a ciegas, sin pensar ni nada. Lagoa dio una mala evaluación mía y Maciel me mandó a Salamanca con la orden de que no hablara con nadie.

Siempre te predican que si te sales te vas a ir al infierno y que te están esperando todos los demonios para torturarte, y todo el mundo lo creía.

Para él no existían las reglas. Voto de obediencia, de castidad, pobreza, eso no existía para nada. Para él no, pero para los demás sí. Lo que predica la iglesia creo que es bueno, aunque ellos no lo cumplan. Yo sí creo en la disciplina.

En 1956 Maciel se compró un carro de dos colores, un Chrysler New Yorker, precioso coche, todo automático, una mentada de madre para los pobres. Según él, se lo regalaron. El doctor Barba supo que lo compró en Tánger, que era un puerto libre. A nosotros nos decían que el coche era necesario para el Reino de Cristo.

Cuenta el doctor Barba que uno de sus benefactores dijo al final de su vida, en el lecho de muerte: “Este hombre fue un pillo, nos engañó a todos”.

José Antonio Pérez Olvera. Ex legionario, denunció el abuso por parte de Maciel ante el papa Juan Pablo II.

Nos levantábamos a las cinco y media de la mañana; teníamos 10 minutos para los hábitos de higiene, aunque no teníamos agua caliente; con agua fría aunque lloviera o hiciera calor. Eso es buena disciplina. Después pasábamos al a capilla a las primeras oraciones; nos subíamos a nuestro cuarto y había 50 minutos de meditación; aunque nunca nos enseñaron a meditar, nunca. Era una meditación cerebral; no es como la meditación oriental en la que te tienes que relajar, visualizar, y que de veras te imprime cambios muy buenos.

-Maciel ha quedado marcado para la historia como un gran monstruo. –Como un gol histórico de la perversión y la corrupción del Vaticano. No hablo de los católicos; hablo de la curia, y no de todos. Nos molesta que digan que estamos atacando a la Iglesia. La Iglesia somos mil millones de católicos y lo único que estamos haciendo es señalar con el dedo a aquella gente que nos hace sentir vergüenza de ser católicos.

Entonces vino don Ángel Morta Figultz, un vasco, que era capellán de la embajada de España en el Vaticano y daba ejercicios espirituales a ministros de Franco. Don Ángel Morta vino, nos impuso unos ejercicios de mes en Salamanca, ejercicios espirituales. Había venido a México; lo trajo Maciel. Le habían hecho un libro sobre la castidad; siempre adelantándose a todo Maciel. Y tratamos con él de forma familiar, de tal manera que te puedo decir que ya había un trato casi de amistad. Entonces, casualmente nos imparte ejercicios de mes y pido hablar con él. “Don Ángel, quiero salirme.” “¿Por qué te quieres salir?” No le dije: “Abusó de mi Maciel”, no. “No me siento a gusto.” “Y ¿por qué no te has salido?” Así. Él había escrito un libro sobre la elección de estado. Porque Maciel era de la teoría de que si Dios te llama y tienes vocación, si te sales, o si no respondes al llamado que Dios te hizo, ¡fíjate!, entonces Dios no está obligado a darte las gracias que te hubiera dado si hubieras sido consecuente con tu vocación y corrías el peligro de condenarte. Así, atrapado sin salida. Entonces le digo a don Ángel: “Porque no me siento a gusto”. “¿Y por qué no te has salido?” “Porque el padre Maciel me dice que si me salgo me condeno.” Todavía creía que se desayunaba, como yo digo irónicamente, con el Sagrado Corazón todos los días. Acordaba con él. Y entonces me dice: “¿Quién te puede decir que tienes vocación o no la tienes?” Me lo dijo enojado. “¿Me permites hablar con el padre Maciel y que me diga todo lo que les has dicho aún en confesión?” “Sí”, le dije. Al fin que nunca me había confesado con ese pelafustán. Pasan unos días y me llama: “¡Pepe Toño, ven!” “Sí, don Ángel.” “Ya hablé con Maciel.” Fíjate qué hermoso, me dice: “Bajo mi responsabilidad, ¡salte! Yo asumo este compromiso con Dios; tú no vas a tener ninguna responsabilidad de lo que yo te estoy diciendo”. –Fue la liberación. –Soy muy chillón, me eché a llorar. “Ese compromiso lo asumo yo con Dios.” Luego fui a hablar con el pérfido de Maciel y me dice: “¡Pipi Toño, ya te saliste con la tuya! Pero yo sigo diciendo que tienes vocación ¡y estás jugando tu condenación! ¿Y cuántos años estuviste aquí?” “Dieciséis años.” “Ponle a dos dólares por día. Vamos a hacer cuentas; me debes tanto.” Y yo le dije: “Nuestro Padre, todo lo bueno que soy se lo debo a usted”. No sabía decir groserías, si no le hubiera dicho: “¡Chinga tu madre!” -¿Se lo dijiste irónicamente o creyéndolo? No, creyéndolo. Le digo: “Nuestro Padre, todo lo que he recibido, no tengo con qué pagárselo”. Se lo conté a mi tía Pachita, Francisca Pérez, una de las principales benefactoras de Maciel en sus inicios, y me dijo: “Pero si yo te daba la beca, Pepe Toño. ¡Yo te daba la beca! ¡No le debes nada!”

Un tipo seductor, con encanto. No tenía doble personalidad. ¡Al mango con eso! Tenía doble vida. Una personalidad de juego piadoso aparente y de perversidad interna. No tenía escrúpulos; te puedo decir que era ateo. No creía en Dios, me atrevo a decirlo. ¿Por qué lo dices? ¡Porque veías que no lo sentía! En su actitud era un ateo, no creía en Dios. Porque si hubiera creído en Dios no hubiera hecho las barbajanadas que hizo; hubiera tenido un freno. Es el engañador más grande que ha tenido la iglesia católica en el siglo XX. ¡Es una afrenta a la iglesia católica! Y te digo, no hubiera podido llegar tan alto si no hubiera tenido apoyo dentro del Vaticano. Mi teoría es que Maciel sedujo a Juan Pablo II. Lo envolvió en su encanto. Logró conquistarlo. Mira cómo le otorgó su sala de audiencias para que le hicieran un homenaje a este pelafustán. Por eso te digo, lo sedujo, no sexualmente, sería aventurado y no soy quién para decirlo, pero que lo sedujo, lo sedujo, y lo hizo una piltrafa a sus órdenes. Tenía derecho de picaporte. -¿Juan Pablo II hacía lo que Maciel decía? -Yo creo que sí. Personalmente me pongo a analizar cuál fue la vida de Juan Pablo II: actor, escritor de teatro, vivió en dos regímenes totalitarios, uno nazi y otro marxista. Como quieras, con su autonomía de arzobispo de Cracovia, lo que tú quieras, vivía aislado del mundo occidental. Llega al papado, joven, apuesto, con una voz cautivadora y encuentra a un pillo que lo seduce y le dice: “Su Santidad, usted se debe a las multitudes”. Y empieza a organizarle, tipo nazi. -¿Es Maciel el que le da ese tono a su papado? -Sí, Carmen. Sí. ¿Quién trajo al papa? ¿Quién viajó en el avión que traía al papa? Maciel.

¿A quién llevó Juan Pablo II en el aniversario de la conquista de América? No llevó a los jesuitas, a los franciscanos, a los dominicos; ¡llevó a Maciel! A Santo Domingo. Estábamos ¡indignados! ¿Por qué estaba dándole la espalda a toda la labor de evangelización? Y Maciel representa evidentemente la idea esa de la neoevangelización.

-¿Tenía cuates de parranda? –Parranda espiritual, digamos. Oye, se estaba sabiendo, yo no sé, pero son chismes, que el Vaticano sabía de sus viajes a Tailandia, a Bangkok. -¿Turismo sexual? -Pato [Patricio Cerda] me comentó vía telefónica que un día en Ibiza cerró un bar gay. No sé si te lo comentó Raúl [González Lara], que en Bogotá lo llevó a un espectáculo de zoofilia. ¡Es tremendo!

Él tenía un sexto sentido para saber dónde y cómo seducía. Sabía hacer regalos bien. Era muy bien parecido. Era fino, tenía trato, aunque esporádico, porque no podía sostener una conversación. De veras. Para mí Maciel es un fuori serie. ¿Cómo, en palabras de él, sin haber llegado al sexto de primaria, conquistó a los más picudos de la cura vaticana? Sabía halagar. Y luego su doble vida. Te aseguro que el Vaticano sabía de su vida privada. ¿Por qué no hizo nada? Y por otro lado, Maciel tenía una gran intuición para hacer negocios. -¿Lícitos o ilícitos? –De todos. Le valía gorro. No tenía escrúpulos. El comisario va a tener que investigar dónde está la fuente de toda la potencia económica que tenía Maciel y va a encontrarse que no es de los Legionarios de Cristo. Como buen empresario, no ponía nada a nombre de la Legión. Por ejemplo, te doy el caso de mi tía Pachita: Maciel no esperó a que lo heredara; inmediatamente le quitó de manera elegante la propiedad de su casa y de un edificio, y lo puso a nombre de un fideicomiso Fuentes Brotantes. Antonio Roqueñí nos dijo que lo que tienen registrado los Legionarios, por ejemplo de la Universidad Anáhuac, era la capilla, ¡nada más!

Lucile Servitje. Teóloga, hija de Lorenzo Servitje, dueño de Bimbo, quien boicoteó los medios de comunicación que denunciaron a Maciel.

Era satisfacer las necesidades de una persona por estar bien con Dios o bien con su conciencia; lo confunden muchísimo en esos estratos: ofrecer una salida a través de una forma de vivir la religión en la cual puedo legitimar el sentirme superior a los demás y puedo legitimar un nivel de vida, un estilo de familia, poco solidaria y poco abierta a los demás; puedo legitimarlo allí, sin ninguna preocupación, porque está sancionado por las donaciones que yo dé a esta obra en concreto… -Eso me salva. -¡Sí, eso me salva! Y más bien eso justifica que yo siga donde estoy y todavía haciéndome más poderoso; porque eso es lo bueno, según lo entienden ellos. Que hayan tomado como nombre el Reino de Cristo ¡es de las cosas más duras! No sé si fue una gran habilidad o no sé qué haya sido, porque después del Vaticano II, la Teología de la Liberación dice concretamente: “Lo que importa para una persona que ha entendido el Evangelio no es que la iglesia siga o no siga; la Iglesia es una mediación para que se pueda vivir aquí como si Dios mandara, es decir, el Reino de Dios o el Reino de Cristo”. Y entonces el Reino es una categoría muy importante para la Teología de la Liberación. Es la categoría que le da la iglesia su papel de mediación y no de centro. –No un fin en sí misma. -¡Para nada! Hans Küng, que no es de la Teología de la Liberación, dice: “Cuando el Reino sea posible no habrá necesidad de la iglesia”. Que Maciel se haya centrado en el Reino es muy hábil.

Hay que ver qué está pasando en nuestra sociedad para que la mala cepa de Maciel se haya implantado con tal fertilidad y con tal fuerza. Debemos revisar los tres frentes de los Legionarios: familia, educación y moral. Son familias fundamentalmente insolidarias, donde el sistema patriarcal pesa muchísimo y no hay posibilidad de vivir este trenzado o tejido de lo materno y lo paterno bien armado. Porque idealmente lo materno y lo paterno hacen un tejido de solidaridad y autonomía; en cambio, lo que nos encontramos en los regímenes patriarcales es un padre ausente, autoritario, que genera una gran idealización en el hijo que al mismo tiempo se siente que no lo merece, pero que lo idealiza; y una madre gratificadora, presente, pero obligadamente presente, cuya gratificación no es valorada. Esto genera un acto de pedir y pedir más, una dependencia no agradecida. En lugar de un agradecimiento maduro que lo lleve a ser una persona que da, se queda con esta idea: “No me dieron y por eso me tienen que seguir dando”, y lo que se forma ahí es insolidaridad. Es la familia nuclear conyugal que propicia mucho el estilo neoliberal y legionario. Los Legionarios propician este modelo de familia, muy consumista, porque el consumismo sirve para que la familia nuclear se mantenga unida y ése es su valor principal, la solidaridad hacia fuera es secundaria. Y de muy poca consideración a la mujer, a lo mejor podía salir, hacer cosas y ocuparse, pero ellos decían: “Nada de ir a cuidar a los niños de las muchachas y dejar a tus hijos con las muchachas”. Genera el “primero me ocupo de mi núcleo” y eso también es el “divide y vencerás”. Familias aisladas. Ahora, a nivel educativo, toda esta educación competitiva, individualista, que algunos podrían llamar “muy moderna”, porque quieren estar al día de todas las técnicas y los adelantos que puedan tener al alcance con sus grandes recursos, sigue generando insolidaridad. Lo que importa más es el indivualismo. Finalmente es: “Mi triunfo sólo es posible si hay otros que no triunfan”. Esto sí es muy característico; obviamente no sólo de los Legionarios. Puedo decirte que a los jesuitas se les va a veces por ahí, pero no es un diseño.

A veces el saber poco ayuda a poder mucho, porque uno se cuestiona menos, porque es el “Voy derecho y no me quito”. Una de las grandes ayudas que tuvo Maciel en este gran poder fue precisamente poseer muy poca cultura; entonces muy probablemente no lo sabía pero se montó sobre lo que había.

-¿Qué decir de esas personas que creyeron hasta el final en Maciel? –Es como cuando uno ve a una persona en una relación de abuso y le dice: “Ya salte de allí, ¿Por qué insisten en no darte cuenta?” Y que te dice: “Pues no puedo, ¡no puedo!” Y busca todo tipo de racionalizaciones de ahora son más peligrosas que las de antes. Es entendible que alguien idealice al idealizado, pero que ahorita, a sabiendas se quieran quedar adentro… Están arañando las paredes con argumentos casi sin fondo. Unos tan dolorosos como decir: “Maciel fue un perverso, pero fue un genio y bendito sea Dios que no dio este genio, porque si no, no tendríamos una obra como la que tenemos”. El retorcimiento moral que hay ahí… Están volviendo a la doble moral, a la justificación de las malas acciones para generar un bien, que puede ser, en mi opinión, muy peligroso.

También es cierto que esta otra reacción de quererlo tapar es quizá más fuerte. El grueso de la élite quisiera más darle carpetazo al asunto que buscar un verdadero cambio. Se prefiere eso a meterse y a comprometerse con una verdadera reforma de loa Iglesia, una reforma de la sociedad.

-Ante la disyuntiva de refundar o refundir a la Legión, ¿qué debería ocurrir? –Si refundar es ir a las fuentes, pues obviamente refundar. Irse a las fuentes del Evangelio es incluso decir que no hace falta que haya Iglesia; lo que hace falta es que haya un genuino Reino de Dios. Los obispos no tendrían que preocuparse por quedarse sin trabajo; nunca van a estar sin trabajo, porque su deber no es únicamente atender a los que se denominan católicos en un censo, sino que su función es que se gobiernen como Dios manda.

Imagino que Maciel no se la pasó tan bien en épocas de Juan XXIII y de Paulo VI. De alguna manera; su gran puente fue haber podido librarla durante estos dos papados y pasar de Pío XII a Juan Pablo II, donde vuelve a vender esta idea de que se está perdiendo el poder de la Iglesia: “Yo le ayudo en lo que usted necesite para que la Iglesia no pierda el poder”.

Hay que entender que nuestras autoridades son seres humanos, tan humanos como nosotros, y que si tienen una función es responsabilidad de ellos ver cómo la van a cumplir; pero eso no quita que también nosotros debamos asumir nuestra responsabilidad en esto.

Una cosa es el perdón y otra cosa mucho más difícil es la reconciliación. La mayoría de las veces casi todos podemos perdonar. Si leemos la biografía de Maciel podemos entender una infancia que lo llevó a eso y a decir seguramente si Dios es enormemente misericordioso, Maciel está perdonado. Como de lo interno nadie juzgamos, como no puedo entender por qué actúas como actúas, te puedo perdonar. Otra cosa es que yo me reconcilie contigo. La reconciliación es un proceso que lleva muchas etapas. La otra cuestión es que jamás se nos puede ocurrir otorgarle perdón a nadie en nombre de otras personas. Es un proceso doloroso y difícil, pero creo que atreverse a pasar por procesos de reconciliación es lo que realmente nos libera. –Perdón, reconciliación sí, pero ¿dónde dejas a la justicia? -Como un elemento de la reconciliación. Sabiendo que la mayoría de las veces en muchas circunstancias históricas jamás va a haber una justicia matemática, una justicia plena de las cosas. Yo pienso – ahí si no lo sé de casos graves, de injusticias graves -, que de las injusticias normales que yo he recibido en vida, no me interesa que la persona que me ofendió viva lo que yo viví; no me interesa la venganza o la revancha. Pero sí me interesa que la otra persona lo reconozca. En el caso, por ejemplo, de Pinochet, a mí no me interesaba que sufriera las torturas y la muerte que él dio a otras personas, pero sí me interesaba muchísimo que ya no fuera reconocido como un hombre de bien. Y que de alguna manera él se viera por lo menos en una situación de humildad frente a aquellos a quienes dañó. Esa parte la considero básica en un momento de justicia.
Maciel era equiparable a Hitler y Mussolini, sólo que Maciel tuvo la genialidad de no pararse sobre una ideología que fue muy fuere, perversa, pero que sólo duró unos cuantos años. Y que Maciel tuvo la genialidad de pararse sobre la Iglesia católica y por eso trascendió en el tiempo y en el espacio.

Es lógico que eso fuera como la gota que derramó el vaso, lo definitivo, por lo que te dije hace un rato, por la forma en que se minimizaban los pequeños o grandes actos de pederastia homosexual, esto de personas de otras familias diciendo: “Pues a todo el mundo le pasa”; pero ya no a todo el mundo le pasa o ya no es minimizable el que exista una hija con ADN demostrable. Es una afrenta enorme; ojalá sea una de las últimas bofetadas que se les dan a las víctimas: “¡Ah, eso sí es grave! Que a todos ustedes los haya violado, eso a todo el mundo le pasa; pero que haya tenido una hija sí está grave”.

Confundir la religión del poder con religión del empoderamiento o de la liberación. Debemos aprender un esquema de Iglesia horizontal.

Juan José Vaca. Ex legionario, denunció el abuso por parte de Maciel ante el papa Juan Pablo II.

De día Maciel era un padre, era un santo con nosotros. Todo era limpio, toro era puro y se transformaba cuando decía misa. De noche la enfermedad lo trastorna, pierde conciencia y hace esto.

Me iba a buscar niños por los pueblitos como hizo Maciel conmigo. Los reclutaba según las instrucciones que había recibido de la Legión; tienen que ser de buenas familias, guapos e inteligentes. O sea que los feos no son material para los Legionarios. –Y tú lo hacías. –Pensaba que así lo quería Dios y no cuestionaba nada. Éramos robots. “Dios muchas veces escribe recto con algunos renglones torcidos”. Ésa es la mentalidad que nos inculcaron.

“Mi querido hijo en Jesucristo – todavía me seguía llamando así -, ha llegado a mi conocimiento – estoy tratando de parafrasear los términos – que usted se ha entrevistado con bienhechores nuestros para desacreditarme. Si me llego a enterar que persiste en eso, usted sabe que tengo los medios para que no vuelva a ocurrir jamás.” Conociéndolo, era una frase velada para decir que podía hacerme desaparecer de cualquier manera.

“Bueno, datos sí tuviste. Fuiste [Álvaro Corcuera] rector en el Colegio Mayor en roma durante 12 años. Sabías que Maciel se ausentaba por semanas y semanas sin que se conociera a dónde iba. Sabías que siempre viajaba con dinero contante y sonante. Nunca tuvo una cuenta de banco, nunca usó una tarjeta de crédito. Sabías que se hospedaba en hoteles de primera clase en contra de sus votos. Sabías que viajaba en el Concorde. El abuso del dinero, tú lo conocías. Sabías que siempre comía aparte, con los mejores manjares, que nunca comió con el resto del grupo del colegio. ¿Y tú que deducías de todo eso? ¿Te parecía que era un hombre honesto, un hombre virtuoso?”. Dice “Bueno, pues sí. Pero de lo otro no”. ¿Qué quiere decir con eso de que ‘de lo otro’?” “Pues que tenía mujeres, que tenía hijos. Eso no lo supe hasta que fui superior de la congregación.” Entonces le pregunto directamente si Maciel había abusado sexualmente de él. Baja la cabeza, no me mira a los ojos, y dice que no. ¿Me está mintiendo? En cierta manera sí; pero también está protegiéndose, lo está procesando todavía. –Y tú no insististe. –No, lo que vi me bastó.

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Transición

Carmen Aristegui

Colección de entrevistas y conversaciones de la periodista (además de las fotografías de Ricardo Trabulsi) con distintos actores de la vida política mexicana. Desde ex presidentes, ex-candidatos presidenciales, periodistas, escritores, intelectuales y consejeros del IFE, buscan explicar la cuadratura del círculo de la democracia de nuestro país y encontrar la respuesta a si estamos en transición a la democracia, nunca estuvimos y ya llegamos. Creo que la conclusión puede advertirse conforme al comentario de alguno de los entrevistados: de nada sirve una democracia en un país, cuando aún existen necesidades primarias que el gobierno no ha podido otorgar. El nudo que trajo los dichos del ex presidente De la Madrid, dejan en claro la manera de hacer política en México. Calificación de 10.
Transición

Transición

Luis H. Alvarez.

Para algunos la democracia llegó y se instaló entre nosotros y lo que viene son nuevos desafíos. Para otros el proesos se frustró, y lo que hoy domina son intereses particulares y una representación fallida de la soberanía popular; no hay aquí democracia, y lo que se vive es una simulación. Otras interpretaciones reflejan una democracia endeble con los síntomas de la regresión.

En alguna ocasión que fuimos a Los Pinos para tratar de entrevistarnos con Salinas, estaba el secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, y Diego de Fernández de Ceballos también. En un momento dado el presidente se encontraba en su despacho y, según el secretario de Gobernación, quería que subiera yo solo. Diego me dijo: “Suba, tenemos confianza en usted”, y yo les reviré: “Ojalá pudiera decir lo mismo de ustedes dos”.

Respecto a Vicente Fox, existe el Fox que usted y Manuel Clouthier incorporaron al movimento democratizador, tenemos al Fox que gobernó Guanajuato, al candidato presidencial y al Fox que llega a Los Pinos einterviene en una batalla indebida para dejar fuera de la contienda a Andrés Manuel López Obrador hacia el final de su mandato. -Esta idea no la hemanifestado. pero yo creo que la mujer no le ayudó. -¿Fue un factor nocivo? -Yo creo que sí. Influyó en él. Pero sin Fox, un candidato carismático, el proceso de consolidación democrática hubiera tardado más en llegar.

En su sentido originario, la política está ligada a valores éticos que rigen el correcto actuar con uno mismo y con los demás.

Manuel Bartlett.

En los seis años de Miguel de la Madrid se perdió 50 por ciento del nivel de vida de los mexicanos.

Salinas fue el peor candidato que pudo escoger Miguel de la Madrid. Salinas fue un mal candidato. Tuvo graves problemas en la campaña, de rechazo evidente. De ahí el resultado. -¿El rechazo de quién? -De la población, donde se paraba, donde se paraba. -En La Laguna. -N’hombre, en todos lados, en todos lados. Quien defendió a Salinas de ese rechazo popular fue el SNTE. La candidatura fue una mala candidatura, difícil, y rompió necesariamente la unidad del PRI.

No se te olvide que ya están metidos en el poder los tecnócratas, que piensan igual que los panistas. La campaña de Salinas es muy especial porque Clouthier se queja de que Salinas le quitó sus banderas: fue una campaña de derecha, una campaña en la que se vincula con los intereses económicos.

Perdimos la identidad, por eso se perdió el partido. Entonces había que recuperar el partido.[…] Gana la presidencia del pri Salinas de Gortari, con MAdrazo y Elba Esther Gordillo; es dupla la inventó Salinas, no eran ni amigos siquiera, y coloniza el partido. Fortalece el PRIAN que él inventó. Salinas gobernó con el PAN, le abrió las puertas del poder y regaló posiciones como Guanajuato. Entonces se apodera del PRI y se pone de acuerdo con Fox. -¿Cómo? -Salinas se asocia con Fox, se reúne con él y le ofrece los votos que hoy le ofrece Beltrones a Calderón. Si le va bien a Fox le va bien a México, decía Salinas el día que MAdrazo tomó protesta como presidente del partido. Yo decía lo contrario: si le va bien a Fox, al país le va de la fregada. ¿Quién tuvo razón? Ahí están las frases. Yo yuve la razón. Había que parar a Fox, había que tener una oposición a Fox, a esa derecha ladrona y sinvergüenza, antidemocrática. Entonces no hay oposición, Madrazo no es oposición, nunca permite que el PRI sea oposición, y se inicia la selección de gobernadores de ese tipo. Ése es un sexenio en el que el PRI se pone a trabajar con el PAN y Salinas detrás.

Roger Bartra.

Hemos transitado a una democracia representativa, pero nos falta muchísimo para consolidar los mecanismos que la legitiman.

La democracia es un sistema de representación. Donde se elaboran las recetas para salir de la crisis, para ampliar las libertades, etcétera, es en los partidos políticos. La democracia representativa no fue inventada para sacarnos de la miseria, para resolver las crisis económicas, sino para que los partidos que tienen propuestas al respecto ganen o pierdan elecciones, y en la medida en que obtienen el poder encaminan al país hacia una alternativa u otra. Si tenemos partidos tan atrasados y corruptos, la oferta de alternativas es muy pobre. Los mecanismos formales de la democracia representativa ahí están, pero las propuestas políticas de los partidos son tremendamente débiles. -¿Qué pasa con la credibilidad después del 2006? -Hubo una crisis de legitimidad y ganó un partido en condiciones muy difíciles y sin gozar de legitimidad. Calderón recurrió al mecanismo típico de la derecha: pone en el centro el tema de la seguridad e inicia una confrontación muy grande, muy costosa en términos humanos, pero que tiene efectos legitimadores muy poderosos porque cohesiona a gran parte de la sociedad en torno al gobierno. Las derechas están obsesionadas con la seguridad. La izquierda ha menospreciado eso tontamente, pero no quiere decir que no sea el gran caballito de batalla de la derecha. La derecha saca sus monstruos; ya estaban ahí, pero los enerva, los irrita e inicia una guerra. Su gran fuerza política es imaginaria, es decir que genera en la conciencia colectiva un gran miedo, una cohesión hacia el gobierno, y así se legitima.

Critiqué mucho al gobierno de Vicente Fox por esta ceguera, por no entender que tenía que hacer política en el espacio en el que podía hacerla y no estar soñando en leyes y transformaciones que no fueran posibles, que fueron boicoteadas.

El asesinato de Luis Donaldo Colosio generó miedo y confusión, dejó manchado al PRI. Fue algo que se pudrió en la olla priísta. Los zapatistas hicieron evidente que la cultura nacionalista revolucionaria no servía para nada, que ya había pasado a la historia; se trataba de una cultura que no había podido ni siquiera medio arreglar el problema indígena -que simbólicamente era uno de los eslabones fundamentales del discurso nacionalista revolucionario- y fue evidente que había una crisis de la identidad nacional. Junto con los asesinatos de Colosio y de Francisco Ruiz Massieu se gener aun gran miedo, un gran miedo a la democracia a fin de cuentas, y hay una contracción, una cohesión en torno al gobierno de Ernesto Zedillo que resulta muy legitimado.

La principal responsabilidad de la derrota de la izquierda ante Felipe Calderón está en la propia izquierda, principalmente con Andrés Manuel. No entendió en lo más mínimo el momento que estaba viviendo. A falta de un programa radical -que ni tenía, ni quería tener aparentemente- utilizó un discurso político tremendamente agresivo que enajenó el apoyo de grandes sectores de la clase media. Y en este mundo en que vivimos es muy difícil ganar una elección sin eso. Con los puros pobres -como él decía- no se ganan elecciones. No generó una imagen de gobernabilidad. Hubo innumerables errores. Que dijera que había un complot equivalía exactamente a que los otros dijeran que él era un peligro. era ocioso hostigar a los sectores empresariales y perder su apoyo. Dio la imagen de una izquierda atrasada y populista. Había visto a Hugo Chávez, pero no sacó lecciones de Brasil donde Lula da Silva, a pesar de su origen populista, durante la campaña electoral que gana da un viraje muy claro: ofrece una imagen de político capaz de gobernar y queda blindado con una cultura de gobernabilidad que los radicales llamarían de respetabilidad burguesa.

En México tenemos dirigentes que, si bien nos va, entienden lo que pasa en su municipio, en su estado; en el mejor de los casos uno que otro en el país; y en el mundo, muy pocos, te diré que muy pocos.

Manuel Camacho Solís.

-¿Hubo fraude en 1988? -Hubo múltiples irregularidades. -¿Se traduce eso en fraude? Sí, hubo cosas muy graves en la elección.

Lo más importante es cuál va a ser el desenlace de todo esto. Primera posibilidad: seguir en la cuasi legitimidad, donde si hay cierta pericia y cierta suerte esto puede durar 10, 20 años, con enorme deterioro de la credibilidad del país. Segunda posibilidad: que esto no aguante y pasemos a la france ilegitimidad, donde sólo se va a mantener el orden con la represión, la corrupción y la cooptación. Y entonces vamos a la anarquía o a un régimen autoritario que venga a poner orden. Y la otra posibilidad, que yo creo es el gran reto, es cómo construímos una salida político democrática a esta crisis.

La Corte ya había dicho que en caso de que no tomara posesión iba a validar la Presidencia de Calderón. Calderón se iba a setar en la Presidencia; era imposible impedirlo. Entonces la decisión estaba entre desatar la violencia para ver qué pasaba, o ser responsable y evitarla. Hubo opiniones muy encontradas en el grupo de López Obrador. No quiero dar nombres; sólo diré que yo estuve totalmente a favor de que se evitara la violencia y López Obrador decidió no solo evitarla, sino hacer su trabajo político para evitarla. Si Felipe Calderón se hubiera dado cuenta de todo eso, le tendría que estar agradecido por haber sido un político responsable.

Cuauhtémoc Cárdenas.

-¿Cómo se cayó el sistema? -Existía el compromiso de que los partidos tendríamos acceso a la recepción de la información electoral y que esto se haría público. Entonces llegó la información del distrito que tiene por cabeza Tula, Hidalgo. Aparecieron las cifras oficiales y el representante del PARM en la Comisión Electoral dijo: “Momento, yo aquí tengo el acta de ese distrito firmada por todos los representantes y las cifras no coinciden”. Y ahí se cayó el sistema. Ahí fue que De la Madrid ordenó “suspender la información”. Ya después se dieron a conocer datos de sólo 55 por ciento de las casillas. Nunca se publicaron los datos de 25 mil (45 por ciento de las casillas), que son los “datos agregados” a los que se refirió De la Madrid, Hubo distritos extremos. En el caso de las casillas contadas decía: PRI, 52 por ciento; Frente Democrático, tanto; PARM, tanto; Partido del Frente Cardenista, tanto; PAN, tanto. En el caso de las casillas no contadas decía, PRI 107 por ciento. Entonces hubo que quitarle votos de los ya contados para ajustar las cifras. Eran dos elecciones, en dos mundos totalmente diferentes.

Cuando hay alguien dispuesto a cambiar la vida, le pueden llegar al que sea: a Anastacio Somoza le llegaron con una bazuca; a Colosio le llegaron, no sé con qué arma, pero le llegaron.

La gente no tiene suficiente confianza en la autoridad electoral, aunque no es la misma calidad de elecciones que había antes. ¿Dónde están ahora las distorsiones? Ya no están en las urnas, sino en disponer de medios -sobre todo dinero del Estado o de fuentes indebidas- para promocionar las campañas; en las actitudes de los medios de comunicación, y en lo que se llevan éstos al publicitar las campañas. Esto es lo que no se logró en el periodo de Fox.

Jorge Carpizo.

Ya para cuando el señor Vicente Fox gana, alrededor de la mitad de los habitantes de México son gobernados, a nivel local, por los dos partidos más fuertes de oposición. ¡Pero no se ha notado el cambio! Ha resultado lo mismo: corrupción, impunidad, negocios, ayudas a los amigos y a los familiares… Entonces no ha habido un cambio material; formal sí.

Ahora bien, según yo, qué pasó; en las elecciones de 1988 existió una situación curiosísima; Salinas gana la elección y hubo fraude. Parece contradictorio pero no lo es; Salinas gana la elección sin alcanzar el 50 por ciento de aceptación y la Secretaría de Gobernación -que lo podía hacer en aquel entonces- decide que no podía haber un presidente de México que ganara con menos del 50 por ciento. -¿Lo decide la Secretaría de Gobernación? -Sí. Quien manejaba todo este sistema electoral era la Secretaría de Gobernación a través de la Comisión Federal Electoral. Y esto no es especulación, es un hecho. En estados como Chiapas rellenaron las urnas para “subir”. En ese momento, con todas las acusaciones de fraude que hay -recuerda que entonces yo era rector- , el nuevo gobierno necesita legitimarse y se da cuenta de que ese sistema electoral ya no funcionaba y que había que cambiarlo. -Se forzó la máquina hasta el máximo. -Exacatamente, unas nuevas elecciones con ese sistema electoral pudieron haber provocado un conflicto armado; iba a haber sangre. La gente no hubiera admitido ese sistema de una Comisión Federal Electoral controlada 100 por ciento por el gobierno. El nuevo gobierno estaba muy sensible por todas las impugnaciones y vio con toda claridad que había que cambiar ese sistema. [..] De ahí nacería la idea del IFE, que se creó en 1990.

Jorge G. Castañeda.

Fox los invitó [a la izquierda] y me consta. Quizá no a los puestos que querían, pero estaba incluída gente como Amalia García, Rosaria Ibarra y Alejandro Encinas. El PAN brincó y armó un escándalo monumental; Fox trató de revirar diciendo que tenía que ser una mujer -esperando que el PAN no tuviera una- y Felipe Calderón inventó a la Chepina, que no era del PAN pero la metieron al partido. Entiendo por qué no quisieron: no fue por desacuerdo de políticas, sino por el sentimiento de despojo: “Nos chingaron lo que era nuestro”.

-Nunca creyó Fox en la reforma del Estado. -Nuna le dio importancia, ni la entendió. Ése fue su error principal. No entendió que era la llave que abre todo el desmantelamiento del sistema corporativo.

Santiago Creel.

El fantasma del viejo régimen -de las formas antiguas- se aparece por todas partes. La economía no es su único espacio. Si te vas a los gremios ni siquiera podemos hablar de sufragio efectivo, como ya existe en la política. En el campo mexicano el clientelismo y las formas corporativas son las reglas de organización. No hay desarrollo para el campesino, ni modernización de instrumentos productivos. Ests vicios también están en áreas muy cercanas a la gente, por ejemplo en el deporte. -¿El deporte? -En el futbol, algo tan común para todos, vemos que hay una dominancia evidente de un oligopolio. -Dominancia por decirlo suave. -Esos patrones se repiten. Están presentes en la economía y en los gremios, lo que nos lleva a que seamos muy poco competitivos jugando futbol, como también lo somos en nuestra propia economía interna, por causas muy similares, causas que tienen que ver con alta concentración en la toma de decisiones. Estoy hablando de monopolios. La cultura está también afectada por el monopolio estatal, con subsidios y apoyos selectivos. -¿Nada se salva? -No podemos arriar las banderas y concentrarnos en el sufragio. Debimos haber visto las cosas con una visión mucho más integral, más comprehensiva, que pudiera abarcar todos estos aspectos de la sociedad. La raíz es mucho más profunda que la raíz política. La reforma del Estado, por ejemplo, es apenas una respuesta política al problema de la trnasición, pero esto va mucho más allá.

Es difícil hablar de democracia cuando las condiciones materiales para la mitad de la población son muy limitadas. La democracia se finca en la libertad, pero para poder ejercitarla se requieren alternativas. Esas alternativas se van construyendo cuando las condiciones materiales son más amplias, desde la vivienda, la alimentación, la educación, la posibilidad de asumir un empleo, el desarrollo personal. Ésa es la parte oculta del proceso de la transición y del cambio del país.

Éste es un país de dos televisoras, de dos telefónicas, dos cementeras, dos refresqueras, dos cerveceras, dos grupos de futbol, dos grupos de beisbol. Y luego venimos los unos.

-¿Mientras peor nos vaya, más oportunidades habrá para cambiar? Ojalá que ese no sea el camino.

Llevamos varias décadas, dos otres generaciones al menos, viendo como un secretario general de un sindicato festeja 35 años a cargo de esa organización. Explicar ese fenómeno es muy difícil. Este país tiene poca movilidad social. El pobre casi irremediablemente se va a quedar en su lugar: siendo pobre.

Juan Ramón de la Fuente.

Sigue en curso [la transición democrática]. Se logró la alternancia, que fue la barrera en 1988. El estado democrático se encuentra instalado, pero no consolidado. Estamos en tránsito, como cuando viajas a algún lugar y haces una escala. Vamos hacia allá, pero no hemos llegado. Einstein decía que la locura consiste en seguir haciendo las cosas exactamente igual y esperar resultados diferentes. Hoy se abre una gran oportunidad en el debate por la crisis financiera internacional.

Soy el primero que piensa que para que el Estado democrático marche, primero necesita funcionar el Estado de derecho. La única manera de dispiar las dudas es decir: “Pásele, vamos a volver a contar y que haya aquí cámaras y micrófonos, actuarios y notarios”. El hubiera no existe, pero nos hubiera ahorrado este complicado escenario.

El tiempo no resuelve problemas.

La construcción de consensos es posible, pero no es factible cuando se es intolerante con la crítica, cuando se criminaliza la protesta o se imparte justicia de manera desigual. Se necesita un liderazgo fuerte.

Miguel De la Madrid.

-¿Cómo se ejercía el poder con esos grandes sindicatos, cuáles eras los códigos fundamentales de entendimiento para que esa maquinaria funcionara? -Éramos benévolos mutuamente. -Algunos dirían que hasta cómplices. -A veces sí. En general, mi esfuerzo fue combatir la corrupción. -¿Qué tuvo que aceptar? La venta de plazas, los contratos, cosas con las que fui acabando gradualmente. Pero acepto que eso fue gradualmente. -¿Qué le parecía intolerable personalmente pero aceptable políticamente? Por ejemplo, figuras como Carlos Hank González. -Él era un aliado del sistema. Nunca amenazó con violencia a los gobiernos del PRI. -Podía enriquecerse como lo hizo, pero sin violencia. Ésos eran los códigos del sistema. -Sí.

-¿Qué dice a la distancia de haber sido, porque no me lo va a negar; el factor para que Salinas llegara a la Presidencia? ¿Se equivocó? -Me siento muy decepcionado porque me equivoqué, pero en aquel entonces no tenía elementos de juicio sobre la moralidad de los Salinas; me di cuenta después que es conveniente que los presidentes estén mejor informados de la moralidad de sus colaboradores. -¿Qué le decepcionó más de Carlos Salinas? -Principlamente esa inmoralidad que hubo. -Respecto al dinero. ¿Y de su gestión política? -También creo que cometió equivocaciones graves, que le atrajeron la antipatía de ciertos grupos de la población.

Usted creía que Salinas era estudioso, inteligente, honesto, buen muchacho, y resultó que cometió errores muy serios. El peor; la corrupción. -Sí, y sobre todo la corrupción de su hermano. Conseguía contratos del gobierno, se comunicaba con los narcotraficantes… -¿Con quienes? -No sé exactamente, los que le dieron el dinero para llevárselo a Suiza. -Acuérdese que un grupo de empresarios reconocieron una parte de ese dinero. -Por complicidad. -¿Era dinero del narco? -Es posible, sí. -¿Y ellos pusieron su nombre?… -Para llevarse una tajada. Son informaciones muy difíciles de obtener; fue más fácil procesar a Raúl por la muerte de Ruiz Massieu. -¿Es más fácil demostrar un asesinato que la corrupción o los vínculos con el narco? -Sí. -De haberlo sabido usted a tiempo… -Hubiera actuado. -¿Desde cuándo tenía Reúl Salinas vínculos con el narcotráfico? -A partir del gobierno de su hermano. -¿Cuál fue la última referencia que tuvo sobre esa relación? -Desafortunadamente fue cuando yo ya no era presidente. -Enrique Salinas de Gortari fue asesinado. -No se llegó a saber nada, pero a lo mejor estuvo ligado con dinero del narcotráfico.

Denise Dresser.

Veo un país atorado. Un país en el cual una transición -incompleta- que generó enormes expectativas en personas de mi generación parece capturada, obstaculizada por quienes promueven el statu quo y son sus beneficiarios.

El detonador de la transición fueron las sucesivas crisis económicas. La longevidad del PRI se debe en gran medida al aparato clientelar que logró armar; es decir; el PRi no era sólo un partido. era una forma de vida, de repartirse el botín, pues hasta los ochenta hubo mucho que repartir, porque México crecía, teníamos petróleo, etcétera. Pero las crisis de 1985, 1987 y 1988 encogieron el tamaño del pastel, el tamaño del botín que podía repartirse. Entonces el PRI va descubriendo que no tiene militantes, en el mejor de los casos simpatizantes, y las personas que esperaban la gestoría social ven un PRI exprimido por la crisis. Y el Estado mexicano no puede ser ya el gran “ogro filantrópico”; entonces la población empieza a buscar opciones y a usar el voto de castigo contra un PRI -que siente que la gente ya no le responde de la misma manera- y surge una sociedad que, paralela, comienza a movilizarse.

Salinas lo que ahce es arrebatarle al PAN su agenda. La agenda del PAN era liberal, osea, neoliberal; desde su fundación apuesta a un Estado menos intervencionista, al fortalecimiento del sector privado, a la contracción del Estado. El neoliberalismo que comienza a recorrer el mundo a partir de los ochenta es una agendacon la cual el PAN se siente plenamente identificado y por eso instuye que el gobierno ahora va a echar a andar gran parte de esa agenda. Además, si revisas la historia intelecutal de Salinas, en todo lo que empezó a escribir encontrarás que la gente con la que se rodeó traía esa agenda. La llegada de Salinas coincide con el ascenso de la tecnoburocracia mexicana, con esa élite educada en Estados Unidos que ya no cree en el Estado.

Carlos Castillo Peraza: el único candidato en la historia del país capaz de perder un debate contra sí mismo.

Para mí, en este momento, la democracia mexicana es una democracia disfuncional y electoral con enormes lagunas en cuanto a su capacidad de representación real. Somos una democracia tan disfuncional porque nos abrimos a la competencia, pero no a la representación; nos abrimos a la competencia, pero no a la rendición de cuentas. Es decir, seguimos siendo una democracia que funciona muy bien para su clase política y muy mal para sus ciudadanos. El sistema fue creado para permitir la rotación de élites; antes era la rotación de élites priístas y ahora existe la rotación de élites priístas, panistas y perredistas. Para mí la transición no ha acabado; terminará el día en que haya reeleción legislativa, plebiscito, referéndum y una sanción política, electoral, ética, a quienes elegimos, por sus errores y por las formas en las que violan la ley. Pienseo que en la medida en que el cambio se centró exclusivamente en lo electoral y no en lo demás, el sistema político sigue respondiendo a los grandes intereses económicos en un sistema que es el peor de todos los mundos: presidencial, de gobierno dividido y sin reelección. Somo el único país en el mundo, con excepción de Costa Rica, que no tiene reelección. el sistema no fue creado ni modificado para representar ciudadanos. Esto significa que nadie tiene incentivos para colaborar con el presidente en turno. En un sistema con reelección, si el presidente es popular, los partidos de oposición tienen incentivos para ayudarlo. Aquí nadie los tiene; entonces, llegue quien llegue, por más inteligentes, carismático o buen político que sea, se enfrenta a ese obstáculo estructural. Entonces ese presidente, para sacar acuerdos tiene que negociar con los partidos de oposición. Sexenio tras sexenio el verdaderamente fuerte ha sido el PRI, que ha sabido diluir y sabotear reformas o sacarlas a la medida de sus intereses. Cualquier presidente se enfrentaría a lo mismo, y claro, los intereses atrincherados de este país están viendo a quién apoyan y en qué momento. La transición se ha vuelto una transición vetada a cada instante por quienes -los concesionarios, los monopolistas, el duopolio televisivo, los sindicatos, los beneficiarios de los famosos derechos adquiridos- no quiere que el statu quo cambie.

Tan falta buena ciudadanía, que si miras las encuestas […] con la pregunta: ¿Quiere usted un gobierno de mano dura? La respuesta de 70 por ciento es sí. ¿Qué está reflejando eso? Que nuestras libertades democráticas son frágiles, hay muchos que no las entienden y estarían dispuestos a sacrificarlas. Hemos sido educados para acomodarnos, para vivir con la palma extendida esperando la próxima dádiva del próximo político, pera pensar que el mejor político es el que mejor obra pública farónica realiza; hemos sido educados para pensar que el buen gobierno es el que mantiene el orden, pero no hemos sido educados para la ciudadanía.

Si el PRI regresa hay dos grandes responsables: Acción Nacional y Felipe Calderón, por la búsqueda incesante del consenso con los priístas para sacar esas reformitas en el Congreso que no cambian al país y con eso lavarles la cara a todos esos priístas y tenderle la mano a Manlio Fabio Beltrones y a Emilio Gamboa y volverlos interlocutores legítimos.

Siempre digo que lo que define a su sexenio es que frente al PRI se rajó, con Andrés Manuel López Obrador se obsesionó y con Marha Sahagún se casó.

Acabo de desayunar con Dulce María Sauri, quien me dice que está ahí. El proyecto de Enrique Peña Nieto es el pruyecto de Salinas. Salinas moviéndose, Salinas poniendo las piezas en su lugar para que el PRI regrese con Peña Nieto y la gente que lo rodea.

Manuel Espino.

-¿Y sobre Santiago Creel? Muchos elementos hacían pensar que era el candidato de Fox y de Marta. -Absolutamente falso. Esa fue una versión mediática alentada muy probablemente desde el partido. La estrategia era acusar al presidente de favorecer a Santiago Creel, para generar un enojo en los panistas que nunca han aceptado esa actitud y entonces favorecer un proyecto. -¿El de quién? -El de Felipe Calderón. Era su gente la que esgrimía ese argumento. Era muy vendible mediáticamente. Ya como presidente del PAN le dije a Fox: “Yo creo que tú no debes participar”, y el contestó: “No, ni me interesa”. -¿De verdad? -De verdad. Fox ni conocía el partido, hombre. Doy fe de que no hubo esa parcialidad. yo no la vi. Además era el presidente del partido y yo no lo hubiera permitido. -Entonces, ¿fue una maquinación de Calderón? Fue una estrategia de Calderón que le funcionó. Incluso después de ganar la Presidencia, él y su equipo hacen parte de su estrategia la versión de que yo estoy apoyando a Santiago Creel. HOy es la primera vez que lo voy a decir para que se publique: es al último que hubiera apoyado.

Y seguimos polarizando, porque una de las contribuciones lamentables del equipo de Felipe Calderón fue el polarizar la política. cuando le tomé la protesta como candidato presidencial, hice un llamado a respetar a los adversarios. Era una oportunidad de oro para dar testimonio ahora desde el poder, de lo que siempre exigimos al gobierno: respetar a la oposición. Y a las pocas semanas estábamos metidos en una guerra impresionante, una guerra sucia, iniciada, promovida y alentada por nosotros.

Primero que nada celebro que Miguel de la Madrid haya dicho lo que quiso decir, y que deliberadamente haya querido ir en contra de su regla de oro que es absurda. Me parece que ya es anacrónico el criterio que los ex presidentes no puedan tener opinión, y no puedan participar en la configuración política de su país. Me parece muy valioso su testimonio y muy preocupante que aeenas se hace público ese dicho de Miguel de la Madrid , empiezan a moverse por debajo del agua fuerzas que intentan posicionar esa declaración como la consecuencia de una enfermedad, de un estado mental tal vez insuficiente, que lo llevan a una retractación por escrito. Que todavía operen esas presiones, esas fuerzas oscuras, me parece lamentable.

Diego Fernández de Ceballos.

Ciertamente padecemos una subcultura educativa con un fenómeno altamente pernicioso: a niños y niñas, pobres y ricos, a todos se nos educa en la lógica de los derechos y no se toca -salvo excepcionalmente- el mundo de los deberes. Somos ciento y tanto millones de derechohabientes en nuestra patria; los deudores de México no existen, y un país sólo es prospero si cada uno de sus habitantes “de cualquier condición social” se ubica como deudor de su patria y no como acreedor de ella. En nuestro país sucede lo contrario; por eso se encuentra en quiebra permanente.

Cuando se democratizó -entre comillas- el poder, se democratiizó -sin comillas- la corrupción. Esto es importante decirlo. La ley no es capaz por sí misma de cambiar la realidad. Hemos considerado que la sola alternancia de grupos y de personas en el poder traería como consecuencia la democratización de México. Ciertamente hemos avanzado, pero falta mucho por caminar.

En aquel tiempo don Luis Álvarez y el partido apostaron no a buscar si se legitimaba o no una elección absolutamente cuestionada, sino a trabajar con ese gobierno para abrir espacios de alternancia, de cambio, de modernidad y de democracia. Entonces la apuesta era muy clara: no nos interesaba darle una legitimadad al presidente Salinas, si bien nuestra interlocución de facto producía tal efecto, sino dar gobernabilidad al país.

Fox fue inmejorable como candidato pero no alcanzó la misma calificación como presidente, pues muchas estructuras quedaron operando.

-¿Al Peje lo ves en 2012? -Por supuesto que sí; si está con vida, estará en el 2012, y por supuesto que Peña puede ser candidato del PRI y ser ganador, como puede serlo Manlio Fabio Beltrones o cualquier otro de ellos. -Siempre se habla del regreso de Salinas… -¡Pero si nunca se ha ido! En todas partes y a todas horas el señor está operando. No sé con quién, cómo y qué opere. NO me meto en su vida y mucho menos en su vida de priísta. Lo que sí te puedo asegurar es que el señor nuna está ausente. Eso lo sabe todo el mundo político. Puede vivir en la Patagonia, pero está en relación directa con todo lo que está pasando en México.

-¿Y al final de todo esto, qué lecciones te ha dejado la política? -Principalmente dos: la primera, que trates a tus adversarios pensando que algún día pueden ser tus aliados, y a tus aliados pensando que algún día pueden ser tus adversarios. Así no fallarás. Y la segunda: que el bien más valioso que no se puede haer en la política y en toda la vida no es aquel que se hace sin buscar recompensa, sino aquel que se lleva a cabo a sabiendas de que te van a pagar con puñaladas por la espalda.

Vicente Fox.

Como venía de 15 año en Coca-Cola, la mercadotecnia me parecía un instrumento natural, y yo tenía suficiente conocimiento en esos temas. Precisamente en eso tuve mis primeras diferencias con el partido, pues éste planteaba que la estrategia era la ideología del PAN; estos valores que yo llamo etéreos son formidables, pero no dan de comer a nadie.

Nuestra sorpresa, que nunca debió ser sorpresa, porque así lo estilaba el PRI, es que efectivamente había urnas llenas antes de empezar la votación. Lo que hicimos en ese momento fue dar una rápida instrucción a todos los ciudadanos que teníamos destacados en los primeros lugares de la fila para que sacaran las urnas, las abrieran, hicieran pilas con las boletas sembradas y las quemaran ahí mismo. Hay testimonios de esta acción, pues toda la prensa sacó fotos de las pilas de boletas a la hora de abrir las casillas, cuando apenas eran las 8:30 de la mañana o poco antes.

En la empresa planeas, tienes reuniones, analizas, profundizas, discutes con seriedad, aprovechas el tiempo, llegas a conclusiones, tomas decisiones y pones en marcha acciones. Aqui entras literalmente en un herradero, entras y ves 30 individuos, 500 individuos en un herradero, todos hablando como en un mercado mientras que el dominante PRI controlaba la tribuna, las comisiones, los tiempos para hablar, los acuerdos.

Carlos Fuentes.

Fue muy lamentable para la democracia mexicana que el primer gobierno de alternancia que sucedió al PRI dejara tan escasos resultados. Se me hizo un periodo de desencanto profundo con la partidocracia mexicana; ya se sabía que el PRI era corrupto; ahora sabemos que los otros partidos también tienen colita que pisarles.

Mientras no tengamos un Poder Judicial fuerte, independiente, capaz de investigar los actos de gobierno para juzgarlos, y de absolver o condenar a los actores del gobierno, vamos a vivir en una especie de impunidad a partir de simpatías, diferencias o alianzas y realidades muy frágiles.

Un poder inteligente es el que va cubriendo espacios y permite libertades porque sabe que es la única manera de conservar el poder.

Dejó pasar el momento histórico. Eso es lo que se le puede achacar a Vicente Fox.

A partir de la Guerra Fría han vuelto los gobiernos democráticos, gobiernos de coalición como los de Ricardo Lagos, Fernando Henrique Cardoso, Álvaro Uribe. Son gobiernos que han reinstaurado las instituciones democráticas, los procesos electorales, la libertad de prensa, la libertad de asociación, los sindicatos, toda una serie de cosas que son fundamentales para la democracia, pero con la mitad de la población viviendo en la pobreza. Ese 50 por ciento es el que está diciendo: “Qué buena es la democracia, pero a qué hora comemos”. Y es eso lo que da pie a gobiernos de izquierda en América Latina.

-¿Es posible la involución? – Es tan posible que puede llegar a la dictadura, al régimen militar. Yo no quiero eso pero todo es posible en un sistema tan confuso como el de México, pues puede haber un momento -no lo veo y lo voy a decir muy a pesar mío- en que un régimen militar diga: “Se acabó este carnaval, vamos a poner orden”.

No hay una política encaminada a esto; se cree mucho que la iniciativa privada va a proporcionar empleo, pero no hay un programa ejecutivo desde el gobierno para movilizar al país, para hacerlo aprovechar sus enormes recursos. Es un país riquísimo. ¡Oye, es un país tres veces más grande que España! Tiene todo si queremos utilizarlo; pero no queremos porque somos comodinos, porque el bracero nos va a mandar el dinero, porque va a venir el turista. ¡Chinguen a su madre, se acabó, eso se acabó! Tenemos que pensar en otras dimensiones, en cómo este país puede crecer a partir de su propio esfuerzo.

En el curso de 15 años se publica El príncipe de Maquiavelo, La utopía de Tomás Moro y El elogio de locura de Erasmo de Rotterdam. Creo que la verdad está dividida entre los tres: Maquiavelo dice lo que “es”; Tomás Moro dice lo que “debe ser” y Erasmo dice lo que “puede ser”. Yo creo que entre los tres hay que pensar no sólo en lo que “es”, sino en lo que “quisiéramos que fuera” y finalmente en lo que “puede ser”. El erasmismo finalmente tiene una figura y una obra máxima en Cervantes. El Don Quijote -una obra erasmista- nunca se relaciona con Erasmo porque la Inquisición no lo hubuiera permitido. Es la teoría de lo que “podría ser” dadas las circunstacias reales y eso es lo que debemos buscar en México: no tanto conformarnos con lo que “debe ser”, tampoco contentarnos con lo que “puede ser”, sino trabajar en ello. Por eso hemos estado hablando todo este tiempo de lo que “puede ser” y no más, porque no tenemos la bola de cristal absoluta.

Los partidos de la Revolución cumplieron en gran medida con toda una serie de factores que le dieron estabilidad al país y le perdonaron muchos vicios al gobierno en nombre de las virtudes del mismo gobierno. Pero en 1968 el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz se suicidó; ya no fue posible creer más en un gobierno revolucionario después de la matanza de Tlatelolco -la gran herida de la Revolución Mexicana. En 1968 el pasado concluyó y se inició una nueva etapa en la que los gobiernos que siguieron a Díaz Ordaz trataban de legitimarse y legitimar a la Revolución como una concesión y ya no se les creía. Hasta el momento en que Ernesto Zedillo decidió abrir esto con elecciones libres para que la oposición llegara al poder. Primero es un proceso de legitimación y de deslegitimación paulatina entre 1968 y la elección de Vicente Fox.

Es una transición con mala suerte, es una transición democrática que ha coincidido con narcotráfico, con violencia, con crimen, con descenso del turismo, descenso del precio del petróleo; todo lo que podía haber sostenido una transición en términos sociales y económicos ha sufrido un embate espantoso. Es una transición malhadada en cierto modo porque todo lo que tenía que sostenerla se desplomó.

Miguel Ángel Granados Chapa.

En 1997 entró en crisis el PRI, en 200 el presidente. Ambos fueron sustituídos por poderes oligárquicos, no por la democracia, sino por poderes políticos y fácticos. La televisión dependía del presidente; ahora el presidente depende de la televisión. Porque no se dio el paso al pluralismo de partidos, sino a las oligarquías de los partidos. No está representada la gente, el público, la ciudadanía, la soiedad, sino los grupos que la controlan.

Televisa sirvió al Estado durante los dos primeros Emilio Azcárraga [Vidaurreta y Milmo]; a partir de Emilio Azcárraga Jean -no necesariamente por su personalidad, sino porque supo entender la nueva etapa- la televisión le ordena al Estado. Ahora el Estado se sujeta a la televisión.

En 2006 dimos un paso atrás, y como el IFE no quiere reconocer que se perdió la confianza, no se da a la tarea de recuperarla. El dato fundamental para la transición, desde el punto de vista electoral, es la autonomía del IFE, que el gobierno ya no tenga que ver ahí. En la etapa en la que yo participé, el gobierno todavía decidía. Era absurdo. Éramos 11 miembros con derecho a voto, pero si no estaba el presidente del Consejo no había quórum. Podíamos estar 10, pero si no estaba Emilio Chuayffet, Jorge Carpizo o Esteban Moctezuma -que fueron los tres presidentes de esa época- no había quórum. Explícitamente esa era la regla, era la mayoría de humo.

Fox era un no político, un hombre ignorante de la vida pública, que tuvo en su favor ese hartazgo y una personalidad apetecible para el mexicano medio, un ranchero franco, sin los dobleces de los políticos del altiplano, sin la retórica tradicional, que había trabajado para la Coca-Cola, que se decía que había sido muy exitoso; pero no lo era, no había sido un empresario exitoso. Era un demócrata de pacotilla, porque no entendía, no era un hombre con preparación política y sin embargo fue buen andidato porque representaba algo distinto a lo usual, sobre todo enfrentado a Francisco Labastida.

Rosario Ibarra.

-Eres una especia de mamá de Marcos. -Algo así, yo así lo sentí, lo sentí como un hijo, él así me trataba. -¿Y qué pasó con la mamá de Marcos? -Pues te voy a decir algo, pero eso no lo he desparramado; Marcos me mandó decir que ya no quería que fuera. […] Una amiga chilena, que también es zapatista, me dijo: “¿Pues cómo querías que no se enojara contigo y con Elena [Poniatowska], hombre, si se le fueron sus dos viejonas?” -¿Cómo que se le fueron? -Nos fuimos con Andrés Manuel. Hazme el favor…

Hay varias anécdotas, como cuando una pareja de hermanos que recibieron un reconocimiento, porque alfabetizaban en la Sierra Nortte de Puebla, se aprovechan de la oportunidad para hablar con Zedillo y le dicen: “Ay, señor presidente, nuestro padre está desaparecido”, y con un cinismo inaudito el presidente les dice: “Hablen a Locatel”. Fue una cosa espantosa. Lo mismo cuando le dijo “No tengo cash” a la pobre mujer que le pidió una limosna. Un cínico redomado, ése era el ambiente que prevalecía.

Lo que más me da tristeza es ver a un hombre con un muchacho aquí y otro arriba, el abuelo, el padre y el nieto. Tres generaciones sin presente y sin futuro. ¿Qué van a hacer éstos y los que vengan? ¿Qué más van a hacer? En la Comisión de Derechos Humanos que presiden las senadoras del PAN me dicen que no me meta en esas cosas, que nada más me dedique a legislar. ¿A legislar sobre qué?, les pregunto.

Enrique Krauze.

Entonces Cuahutémoc (quien, me consta, estaba por irse al Wilson Center) se decidió por la escisión. Clartamente Porfirio, Cuahutémoc y su generación comenzaron a decir que no podían irse por la vía neoliberal. No había una buena relación con De la Madrid, quien tuvo una actitud displicente con ellos, diciendo que si se querían ir que se fueran, pero realmente nunca calibró lo que vendría.

Mi posición era que, aun cuando la reforma fuera correcta, era incorrecto imponerla desde arriba. Es decir, si una reforma política no proviene de un consenso desde abajo y de un debate político, sin duda será frágil. Creo que todo el diseño corporativo y los intereses creados y acumulados por decenios en el sistema político mexicano tenían que empezar a desmontarse. (Por cierto, el entramado sigue aquí y necesitamos desmontarlo, y ese ejercicio se llama liberación. Es el gran pendiente y es un tema muy impopular. Para la izquierda tomar esa bandera es difícil pero debería hacerlo). En fin, yo estaba de acuerdo en que tenían que liberalizarse algunas de esas estructuras, pero no estaba de acuerdo en el modo; me disgustaron, por ejemplo, las súbitas privatizaciones. Mi postura era que si no se instauraba la democracia, con elecciones libres y limpias, de nada servirían esas reformas porque la corrupción continuaría. Estaba en contra de la verticalidad total y parcial. Quería una plaza pública, no una pirámide. Salinas se negó.

En esas primeras palabras, que yo vi en televisión, Colosio dijo: “Quiero ser candidato a la Presidencia por el Partido de la Revolución Demo…, perdón, por el Partido Revolucionario Institucional”. ¡Eso fue lo que dijo! Fue el primer lapsus que te indicaba que no quería ser candidato. Creo que para ser político en México necesitas quererlo de verdad y Colosio lo vivía como cosa del destino; adentro, en sus entrañas, no era un animal político puro.

En resúmen, ya no le queda muy bien la figura icónica [al subcomandante Marcos]; es un guerrillero de 54 años. Hasta en la guerrilla la edad cuenta.

Salinas es un personaje muy inteligente, muy fuerte y relativamente joven que siente que introdujo a México reformas muy importantes -y tiene razón- y que guarda el supremo agravio de sentirse incomprendido por la historia. También creo que la vía modernizadora que él propuso, junto con el liberalismo social, es la vía para México, y que debido al drama que le ocurrión en 1994 perdió el aprecio y la comprensión públicos, y tiene que reivindicarse. Creo que eso es lo que ha estado haciendo.

Francisco Labastida.

Durante más de 30 años el país tuvo un crecimento económico superior al 6 por ciento, una generación de empleo superior al crecimiento demográfico y una política sana de financiamiento de la obra pública. Este mismo periodo tuvo rezagos notables en algunos sectores sociales y en educación, y esto se trató de cubrir de manera acelerada con dos gobiernos: el de Luis Echeverría y el de José López Portillo. Éstos quebraron totalmente las finanzas públicas de México. Contábamos con una deuda externa de tres mil millones de dólares que en ese periodo pasó a 68 mil millones; u déficit equivalente a 16 por ciento del PIB que provocó una inflación acelerada y la ruptura del crecimiento económico. Influido por la expropiación de la banca, el sector de los hombres con dinero cambió de posición política. -Se va al PAN… -Si, lo pasa a apoyar directamente. Amí me tocó presenciar desencuentros muy fuertes entre miembros del sector privado y el presidente De la Madrid. Estor grupos económicos comenzaron a impulsar las universidades privadas como un proyecto educativo con un trasfondo ideológico-político. En 1982 me desempeñaba como subsecretario de Programación y Presupuesto -año de la expropiación de la banca- y me tocó elaborarle un programa al presidente electo para salir de la crisis. El escenario menos pesimista indicaba una pérdida de 700 mil a un millón de empleos en el primer año, la inflación estaría rondando 60 por ciento y habría un retroceso en el nivel de vida de 15 a 30 por ciento. El Banco de México tenía sólo 230 millones de dólares y no 1800 millones, como se afirmaba. Entonces le dije: “Presidente, posiblemente todo su mandato sea sólo para paliar los problemas”; a lo que él respondió: “Quizá se necesiten dos gobiernos”. En esos momentos fue cuando acuñó la frase de que no permitiría que el país se le deshiciera entre las manos, pues le quedó muy claro que existía el riesgo de un estallido social. Hoy en día, el desempleo y el subempleo en México explican por qué penetra con tanta facilidad el narcotráfico. Somos entre 150 y 107 millones de habitantes. La población económicamente activa es de 48 millones de personas, de las cuales 14 o 15 millones cotizan en el Seguro Social y tienen sus beneficios y sus créditos para vivienda. En el ISSSTE hay otros dos millones y medio o tres millones de personas. Si haces la suma no llegas a los 20 millones. ¿Dónde están los 28 millones faltantes? Son las señoras que venden quesadillas en un anafre, el que vende refrescos en el Periférico, el que limpia los cristales en el semáforo. Es un caldo de cultivo que permite que cualquier señor llegue a ofrecerles dinero para meterse en la criminalidad.

-¿La transición se acabó, fracasó, sigue en curso, dónde está? -Tiene varias divisiones. Inicia quizá desde que Jesús Reyes Heroles hace las modificaciones a las leyes electorales en 1977. Y culmina, por así decirlo, en 2000, como un simple cambio de poder. -¿No es un cambio de régimen? -No. Es un cambio de poder. Un partido tuvo la conducción en lugar de otro partido, pero nada más. ¿Qué hizo el gobierno de Fox para cambiar? Afortunadamente no logró lo que deseaba. ¿Y qué deseaba? -Vender PEMEX y la CFE a los empresarios norteamericanos y el Seguro Social y el ISSSTE a los industriales mexicanos. Ésa es la síntesis de lo que quería hacer.

Andrés Manuel López Obrador.

El fundamento que permitió el desarrollo de la delincuencia en México a los niveles que estamos es por dos cosas fundamentalmente: con la desatención al pueblo y con la corrupción y la impunidad. Entonces, en conclusión, ¿cuál es el problema de México? ¿Por qué la crisis de México? Por el mal gobierno. Al momento de que hay un grupo que se queda con todo, que se apropia de todo, genera un desequilibrio. No hay ya un gobierno del pueblo apra el pueblo, sino uno que está condenando, sí, a la mayoría de los mexicanos, a la supervivencia, al destierro. Es lo que ha venido sucediendo. ¿De dónde viene la inseguridad, o de qué se nutre? Está demostrado aquí o en China que si no hay una sociedad mejor, crece, prolifera la delincuencia.

No hay diferencias entre el PRI y el PAN. Hablando de las cúpulas no hay diferencias entre Vicente Fox y Carlos Salinas, entre Felipe Calderón y Manlio Fabio Beltrones, entre Elba Esther Gordillo y Fernando Gómez Mont. Representan lo mismo. Se pueden pelear cuando no se trata de cosas fundamentales. Hay diferencias, se pelean para ver quién atiende con más servilismo a los banqueros.

Es muy interesante cuando hablas de Zedillo, sobre cómo Zedillo permite cierta apertura en el terreno de la democracia formal; esto es el IFE, las cámaras y otras cosas. Debes de tomar en cuenta que en ese entonces no percibían ellos ningún riesgo para el modelo económico dominante. La apuesta a la democracia acotada no iba a significar pérdida de poder para los potentados, para los oligarcas. No había señales. Era optar entre la Coca-Cola y la Pepsi-Cola, que a final de cuentas significan lo mismo.

¿Tú crees que me atrevería a decir todo lo que digo si tuviera una doble vida o actaura de manera hipócrita?

Hubo la primera diferencia de fondo. Él quería [Fox] que lo apoyara para establecer el IVA a alimentos y medicamentos. -¿Cómo te lo planteó? -Con su lenguaje de estadista: “Hay que hacer más grande el pastel para que nos toque a todos”.

Alonso Lujambio.

Hay toda una mitología en México sobre las inequidades que supuestamente generan que el ciudadano medio tontorrón tome una decisión sólo a partir de lo que ve en los spots o del anuncio que hace el presidente y que ocupa las ocho columnas en los periódicos.

Por supuesto que hay un problema gravísimo y creo que la estructura municipal en México no nos está ayudando. ¿Por qué? Pues porque está muy fragmentada, hay demasiadas policías; si fuéramos un régimen unitario, digamos, no sé, como el francés quizá, podríamos enfrentarlo de manera mucho más vertical. La cuestión es cómo armonizar una policía única en nuestro sistema federal. Eso es muy complejo y nadie a encontrado la solución. Te lo voy a poner así: si todas las cabezas de la policía en los municipios fueran una decisión federal, difícilmente jugarían ese juego del chantaje; simplemente porque la decisión no se tomaría en ese nivel.

Lorenzo Meyer.

La contradicción política fundamental entre su marco legal democrático liberal y su sistema real de poder autoritario y de partido dominante se resuelve quemando partes de este barco nacional. Vende las empresas estatales y eso le da de momento recursos; a la larga hará más pequeño el Estado, usará el Pronasol para aguantar las reacciones inmediatas, el descontento de las elecciones de 1988 y el fracaso del PRI -nunca sabremos la magnitud del fraude-, y se valdrá del Estado que creó la Revolución; lo va a meter a la caldera, lo va a quemar para que el barco llegue al puerto que Estados Unidos provea y ahí lo va a reconstruir. Estados Unidos no le pide cambio político, le pide cambio económico. Salinas está dispuesto, hay una coincidencia de intereses y marcha del 88 al 94 con este nuevo proyecto. Veo entonces el año 1988 como un momento de crisis de todo el sistema y de todo el proyecto nacional, en el que la clase política encabezada por Salinas se juega el todo por el todo para salvarse a sí misma; salvarse ellos como clase, luego a su sistema político y, por último, si se puede salvar al país, es ganancia, pero en primer lugar era salvarse a sí mismos.

El PAN no hizo nada más que estar ahí cuando el sistema se descompuso. Es como el mecánico que está ahí en la carretera cuando de repente se descompone el auto. Pudo no haberse descompuesto el carro y pudo el PAN haberse quedad ahí en la carretera, diciendo: “Se hacen talachas políticas”, y en la brega eterna, pero en ese momento se dio esa coincidencia. El sistema entra en crisis interna y necesita a alguien dispuesto a ser el aliado conveniente. Ése es el PAN y ésa es la Iglesia. Es que la élite del poder, no la política, sino el grupo que controla el capital, la cultura, las universidades, las televisoras, las fórmulas que envuelven a todos los grupos de liderazgo intelectual, económico y religioso en México,, no ve en este cambio nada que sea de temer; al contrario, le van a cobrar a la clase política sus estupideces y su corrupción. “Ah, necesitan alguien que los salve; muy bien, nosotros los salvaremos, vamos por la derecha todos, pero ustedes me van a dar algo, van a compartir con nosotros el poder”. La salvación tiene su costo, la Iglesia y el Vaticano requieren ser reconocidos, el PAN exige deshacer el ejido y el reconocimiento de triunfos que por la vía del fraude les había quitado; el fraude contral el PAN no, el fraude contra la izquierda sí, porque en eso el PAN y Salinas tienen el mismo interés: que el fraude se haga sobre los bueyes de mi compadre, la izquierda.

Y va a decir [Salinas] que el “error de diciembre” de 1994 no es suyo. Dirá lo que quiera, pero Ernesto Zedillo es el salinismo. El error estuvo en no devaluar en 1994, antes de la elección; pero si Zedillo gana con 50 por ciento de los votos emitidos gracias a que no se devaluó y a que se hizo una promesa falsa, ¿qué hubiera pasado si siguiendo la propia lógica económica se hubiera devaluado en 1993? Entonces viene la inflación y sus repercusiones inmediatas; la economía se hubiera ajustado un poco más y no habría sido tan brutal, pero no habría ganado Zedillo. Necesitaban otro fraude y no quiso hacer otro fraude tan descomunal porque de todas maneras es un partido de Estado el que va a competir en 1994.

¿Fox que puso? No puso absolutamente nada, no quiso correr ningún riesgo propio de un estadista. Tenía la obligación de seguir con esto hasta el final, pero se comportó como un mediocre, como una gente chiquita, como gente de San Cristóbal. No estuvo a la altura, se colocó en una situación ridícula, francamente vergonzosa. Fue una oportunidad histórica para él personalmente, para pasar entre los poquitos, podía haber pasado dramáticamente, opdía haber pasado gloriosamente y pasó ridículamente, mediocremente. Entre la gloria y la tragedia se quedó con la ridiculez de su matrimonio, de su esposa como asesora política. En fin, el mundo visto desde Zamora.

No veo ninguna contradicción entre la mediocridad y la militarización. La mediocridad de la clase política y del liderazgo echa mano de la institución de última instancia. Al caer las otras posibilidades se llega a la trinchera final, el Ejército, las fuerzas armadas, no hay más; detrás de ellos no hay nada. En las crisis, a la derecha siempre le ha gustado aparecer como la mano dura. A nadie en su sano juicio le da por vestirse de militar, siendo el presidente del país, en una República dirigida por civiles. No veo a Obama poniéndose un cuasi uniforme, porque ni siquiera era uniforme completo, no estab bien hecho, era una cosa lastimosa verlo así, pero a la derecha siempre le ha gustado la fuerza, es la mano fuerte; este país necesita disciplina, el Ejército. Y tuvo éxito al principio, porque la prensa, la radio y la televisión muestran a Calderón al lado del Ejército. En una sociedad que está desesperada, de repente hay alguien que sí sabe por dónde va,nada de babosadas a lo Fox, vámonos a la carga, contra la trinchera enemiga, ¿y cuál es la trinchera enemiga?: el narco. En realidad, al mexicano común y corriente el crimen que le preocupa más no es el relacionado con el narcotráfico, sino con el asalto, con el robo en el micro, en las calles; contra ése no se fue, contra el enemigo del mexicano normal no se fue; se fue contra un enemigo muy extraño, que es producto de la vecindad con Estados Unidos y es dificilísimo acabar conél, porque la raíz del narco está en los dos países, tiene una patita allá y otra patita aquí; si le cortas la de aquí pero mantienes la de allá siguie nutriéndose. Los nutrientes están en las dos partes. Estados Unidos fue el que proclamó la guerra contra el narco en la época de Nixon, pero ahora la guerra que les importa está en Afganistán.

Esa es la diferencia entre el político y el estadista. El político solamente ve para el día de mañana, el ejercicio del poder, el beneficio personal; el estadista ve más allá de lo que tiene en su espacio vital, generaciones adelante; lo mismo el gran empresario, o la gran clase dirigente en el sentido más puro del término. Noblesse oblige significa que justamente por los privilegios de la nobleza que yo disfruto, tengo unas obligaciones superiores a las de cualquiera y mi obligación está con los no nobles, con los plebeyos.

-¿Y qué de Andrés Manuel López Obrador y su nueva circunstancia? -Me llama la atención su tenacidad, el proyecto de crear un movimiento social. En México los movimientos sociales no podían subsistir, pues son por definiciones antagónicos al sistema autoritario, una de cuyas características es no poder tolerar la presencia de movimientos sociales independientes. O son movimientos creados por el sistema, o los tolera nada más un ratito y los desaparece.

Carlos Monsiváis.

Un sector muy grande del país entiende los beneficios de la unidad y sabe que de no resistir, el aplastamiento crecerá porque el repertorio de la clase gobernante es muy vasto: los medios electrónicos, la mayoría de los medios impresos, el medio de un amplio sector de las clases medias que cree defenderse detestando a los que discrepan, las interminables campañas de odio que, así se concentren todavía en Andrés Manuel López Obrador, ya se dirigen a todo inconforme.

Esto es por lo menos anacrónico. En funciones de gobierno el inventarse a la minoría protectora es de un paternalismo errático y muy conservador, como cuando afirma que la muerte de Michael Jackson es un ejemplo de lo que pasa cuando se vive sin Dios. Marcial Maciel, que no cantaba ni bailaba, vivió con Dios y allí están los resultados.

-Me parece que esa entrevista [con Miguel De la Madrid], y sobre todo la reacción que provocó, nos puede retratar cómo se ejerce el poder en México hoy. En un mismo miércoles: la difusión de la entrevista, la operación silenciamiento en su casa, la decisión de emitir un desplegado inmediatamente, la carta que envía Carlos Salinas de Gortari, el silencio de las dos televisoras, la presencia diferenciada del debate en la radio y una amplia cobertura en la prensa. Esas horas retrataban cómo es que los factores de poder al final de cuentas oueden quedar así, en evidencia, con un solo acontecimiento. -¿En evidencia ante quienes? -Pues a quienes siguen estas informaciones. -Lo que también te revela el episodio es el desfile de creencias o de dogmas del grupo en el poder. Uno, lo que no aparece en la televisión de manera destacada, no existe. Dos, lo que se diga, a menos que se acuñe una frase notable (“Comes y te vas”), nace para el olvido en el primer segundo (“Te desdices y te borras”). Es decir, tampoco existe. Todo acontecimiento por importante que sea, trae consigo su certificado de defunción rápida. Pensar que algo perdura en una sociedad tan convulsa y tan dinamizada por la internet, la moda o el chisme de hoy es aferrarse a la ensoñación. Tres, por grande que sea la resonancia de un conflicto y la incapacidad demostrada de los gobernantes, no perdura lo suficiente para incluirse en el imaginario colectivo -el cual está hecho de remembranzas, admiraciones perdurables y alucinaciones que se llaman indistintamente memoria o rencor-, es decir, sólo existe para los memoriosos, lo que lleva a la filosofía de la clase o el grupo gobernante: “Yo me desdigo porque nada más lo dije”. ¿Qué hay aparte? No sabemos, porque no hay encuestas sobre lo que se quiere manipular a diario, pero sobre la memoria histórica no hay, ni puede haber. Así, los locutores preguntan: “¿Cuál era la profesión del cura Hidalgo? ¿Qué puesto ocupaba en su gobierno el presidente Juárez?”.

El ataque al Estado laico ha sido permanente, feroz en momentos y ahora, insisto, alcanza una de sus cumbres con la ley antiaborto que llega al extremo en Querétaro al pretender castigar con cárcel a púberes que han sido objeto de violación.

Ecolalia -la enfermedad que consiste en repetir lo que acabas de oír.

Pero eso todavía no se ha dado [la violencia…] pero sí se ha dado en otro [sentido]: la violencia intradoméstica: según las estadísticas -que se han vuelto mi nueva religión, todas las mañanas rezo ante ellas- el 54 por ciento de los hogares la sufren. Eso ya es estallido social y violencia salvaje.

La noción tradicional del fracaso se disuelve con la masificación. En mi generación sí se sabía quiénes fracasábamos y quiénes no; ahora, cuando tantos fracasan, esto se vuelve un destino común y éste te da la idea de un país distinto.

No se puede ya insistir en transiciones, democracias, etcétera, mientras exista una desigualdad del tamaño de la que vivimos.

Porfirio Muñoz Ledo.

Antes está la toma de la ciudad por la gente, el terremoto de 1985. Eso es fundamental, por las buenas y por las malas razones, por las dos. No quisieron meter al Ejército a la reconstrucción y no tenían un plan B; no sabían qué hacer, se hicieron bolas. La gente tomó la ciudad. En el terremoto nació el ciudadano del Distrito Federal; el ciudadano no existía. Éste era uno de los tres pilares del sistema; presidencialismo intocable, partido hegemónico y total control sobre la capital de la República. Control territorial, luego lo demás: control de masas, control político, control administrativo, control militar de la ciudad.

Transitamos de un mocentrismo a un policentrismo político-social, pero de lo que se tratan las transiciones es de una transferencia del poder en primer término con sentido democrático, es decir, la aparición de la ciudadanía a través de procesos electorales. Para mí eso es lo más importante, formas de democracia directa sin las cuales no se entienden las transiciones contemporáneas: plebiscito, referéndum, iniciativa popular, revocación de mandato. Una transfernecia de poder hacia la población y una nueva funcionalidad del poder. Es decir, que haya un sistema político que merezca ese nombre, donde sus partes funcionen, primero, para un adecuado y ooportuno sistema de toma de decisiones y, segundo, para un buen equilibrio de poderes, que no es solamente Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Eso es lo que se llama distribución horizontal, pues hay una distribución vertical: estados, municipios y comunidades. Y eso no está funcionando.

La cúpula, la toma de decisiones, está en manos del PRI. Eso empieza con Fox, pues su alianza perfecta con Elba Esther Gordillo, líder de la Cámara, y su segunda alianza perversa con Roberto Madrazo para el desafuero, son el reconocimiento de que sin el PRI no pueden tomar grandes decisiones. Entonces, la calle es de la izquierda, el sistema de toma de decisiones es del PRI y por eso regresó Carlos Salinas, que es el símbolo de todo esto. ¿Y el PAN, qué? El PAN tiene la administración federal, el Ejército, el sistema de seguridad, […] el presupuesto compartido con el PRI.

Televisa nace como una oficina de Los Pinos en la época de Miguel Alemán Valdés, y en la época de Fox, Los Pinos termina como oficina de Televisa. Nunca había visto tal majadería de estas gentes, tal descaro. Independientemente de lo que haya hecho o no haya hecho Santiago, lo están castigando por ya no ser de los suyos: se parece a una ejecución de los narcos. Entonces es una ejecución fotográfica por haberlos traicionado. El hombre de la Ley Televisa, del decretazo, de los permisos y de las apuestas.

Como dijo aquel narcotraficante brasileño: “Bueno, los del problema no somos nosotros; lo tienen ellos y nosotros no le tenemos miedo. Hemos ocupado el espacio social que el Estado ha abandonado. Las favelas no son de ellos, son nuestras. Nosotros hemos aprovechado la miseria y le hemos dado su manera de mirar a la gente”.

Luis Carlos Ugalde.

Fox contribuyó a la percepción que hoy tiene un segmento de la población de que fue una elección con los dados cargados. Abusó de su condición, no violó la ley. Generó la percepción de que quería evitar que ganara López Obrador. -¿Qué fue lo peor que hizo Fox? -Convertirse en jugador, en ves de ser un árbitro neutral como jefe del Estado mexicano. Fue una enorme irresponsabilidad que lo descalificó. El IFE no detectó ninguna movilización de recursos a favor de la campaña de Calderón. Hubo movilización de la investidura presidencial y de su retórica para favorecer la continuidad de su gobierno y atacar de manera implícita e indirecta a López Obrador. También es posible que Alejandro Encinas, jefe de gobierno del Distrito Federal, de manera retórica apoyara al candidato López Obrador.

La nuestra es una democracia iliberal. Contamos votos, pero coexistimos con demandas de que se hagan excepciones a la ley; contamos votos, pero hay excepciones en la regulación de mercados de las industrias; contamos votos, pero hay influencia desmedida de poderes; contamos votos, pero no hay igualdad de acceso a la ley.

Lo que yo viví es que había 281 mil spots y que se hizo un esfuerzo para hacer una investigación global -que no solo intervinieran los partidos sino los concesionarios- y los partidos se opusieron, incluido el PRD. Se convino con la amenaza de destitución de los consejeros y se nos sugirió que mejor cerráramos el capítulo. El IFE quedó en una situación de enorme vulnerabilidad, al estar investigando uno de los casos de impunidad más graves que ha habido en México en los últimos años. Según los cálculos que tenía el IFE en su momento, en el caso del PRI la multa inicial iba a ser de 260 millones de pesos, porque estaba muy cerca de rebasar el tope de campañas y la multo pudo haber sido mucho mayor que el Pemexgate. Lo que hizo el IFE después es decisión del IFE, no me gustaría especular.

Así como tiene que haber más pluralidad y más competencia en la vida sindical, en los negocios, en el petróleo, también tiene que haberla en los medios electrónicos de comunicación. El Congreso usó la ley electoral como una manera de compensar su inacción en materia de radio y televisión; es decir, en lugar de promover una mayor competencia en esa industria a través del sistema que tiene el gobierno para generar concesiones, trata de hacer prohibiciones mediante la ley electoral. Es un medicamento equivocado. Si hubiera más competencia en la industria de los medios electrónicos, este debate sobre la gratituidad del acceso sería menos importante.

José Woldenberg.

En el IFE solía decir que la confianza es una construcción difícil que avanza por micras y retrocede por kilómetros.

El año 1988 fue la expresíon más decantada de que México era un país plural y la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas logró coagular un movimiento sumamente importante. La cara venturosa de ese año es que fueron las primeras elecciones presidenciales auténticamente competitivas. La cara no venturosa es que las normas y las instituciones no estaban capacitadas para procesar esos resultados de manera transparente y confiable. Resultó una contradicción de libro de texto: una sociedad plural que encontraba en los partidos y en los candidatos referentes diversos y unas instituciones incapaces de hacerse cargo de la realidad.

Los años de las concertacesiones son los noventa, en las que teníamos una competencia electoral a la alta y con unas instituciones y unas normas que no podían resolver los problemas. Las concertacesiones tenían una virtud: desmontaban los conflictos. su parte horrenda es que permitían que negociaran el voto; se generó una forma de comportamiento en que las cosas se decidían en otro lugar. Fueron el último momento de este tránsito: no teníamos las instituciones ni las normas, ¿cómo lo resolveríamos? Hablando y pactando, que es la vieja fórmula de la política en todo el mundo y que, por cierto, es una gran fórmula. México es un país democrático desde 1997 y esto no quiere decir que sea el paraíso, ni la etapa última a la que podemos arribar. Democracia debe entenderse como se entiende en los libros de texto de todo el mundo: una fórmula, una forma de gobierno que cobija una pluralidad de opciones y esta pluralidad compite y convive.

Una de las premisas de la democracia es que los poderes constitucionales modulen y regulen a los poderes fácticos. México es ua democracia. Cuando uno dice esto parece que se está diciendo que México ha resuelto todos sus problemas. Tenemos una forma de gobierno democrática; eso es todo. Falta todo lo demás, comenzando por la desigualdad que es el caldo de cultivo de la instatisfacción de la gente. Y entonces cabe la pregunta especulativa: ¿por qué duró tanto el régimen del PRI? Dado que la economía mexicana creció entre 1932 y 1982, la expectativa de la gente era que sus hijos iban a vivir mejor que sus padres y se cumplía. Existía una especie de consenso pasivo que al final se rompió con la modernización. Esto ha sucedido -por desgracia- con el proceso de democratización de México y ha coincidido con un largo proceso de estancamiento.

El problema del narco es que empieza a cumplir dos de las funciones sustantivas del Estado: el ejercicio de la violencia, que se suponía exclusivo, y el cobro de impuestos. Por la vía de la extorsión está convirtiéndose en una especie de Estado paralelo.

Extra.

[Miguel De la Madrid] A la opinión pública. Con relación a la información divulgada el día de ayer por Carmen Aristegui, deseo precisar lo siguiente: Actualmente me encuentro convaleciente de un estado de salud que no me permite procesar adecuadamente diálogos o cuestionamientos, tal como consta en las grabaciones difundidas por la señora Aristegui, en las que mi tono de voz se escucha débil y confuso. Por lo que dejo en claro que después de haber escuchado la entrevista con la seoñra Aristegui, mis respuestas carecen de valides y exactitud.

[Carmen Aristegui] Lo dicho por el ex Presidente se dio en el marco de un encuentro plenamente acordado. La editorial Random House Mondadori y yo misma solicitamos, con la debida anticipación, la cita del encuentro, el horario y el lugar de su realización con motivo de un proyecto editorial en curso. La entrevista se realizó en su propio despacho. El ex Presidente estaba sentado, serenamente, en su escritorio con una grabadora a la vista de él y de sus colaboradores, ataviado para la sesión de fotos que realizó Ricardo Trabulsi inmediatamente después de la entrevista. Estuvo amable y con una muy claras disposición a dialogar. Lo dicho por De la Madrid se dió, pues, en un marco de total aceptación suya y de su entorno más inmediato. Resulto insostenible sugerir que lo que dijo, lo dijo sin tener conciencia de ello. El día anterior a que se transmitiera esta entrevista en Noticias MVS hice una llamada telefónica a la asistente personal del licenciado De la Madrid, Delia González, para pedirle que le comentara que había decidido, por un claro interés periodístico, adelantar la divulgación de la entrevista antes de la publicación del libro que se realiza. Le informé que transmitiríamos fragmentos de la charla durante el programa que conduzco por las mañanas en MVS Radio y que quería que lo supiera con anticipación. Amablemente, esta persona, quien lo ha asistido desde su campaña presidencial, me dijo que se lo comunicaría. No hubo en las horas posteriores intento alguno para frenar su difusión, alegando lo que ahora se comenta para descalificar el dicho del ex Presidente de México. De la Madrid puede ser que esté cansado, que tenga problemas respiratorios o que, incluso, esté en la parte final de su vida, pero no hay la menor duda de que la entrevista, que duró una hora con 29 minutos, más 20 minutos para las fotos, se realizó con un hombre que estaba dispuesto a estar ahí, con el tiempo, el talante y la claridad suficiente para dejar asentado lo que piensa y lo que sabe sobre la familia Salinas de Gortari. Los señalamientos sobre corrupción, abusos y nexos con el narcotráfico no salieron de un ser balbuceante. Salieron de la voz de un ex Presidente de México, y dene ser investigados.

Amigo leal y agradecido del ex presidente De la Madrid, Ramón Aguirre también tuvo sus roces con Carlos Salinas de Gortari. Sobre todo cuando fue el candidato priísta a la gubernatura de Guanajuato. Sus dos rivales no lo dejaron sentarse. Vicente Fox por el PAN, y Porfirio Muñoz Ledo, por el PRD, impugnaron la elección. Y ahí se gestó la primera concertacesión. Se anuló el presunto triunfo de Ramón Aguirre y se dio paso al gobierno provisional de Carlos Medina Plascencia, quien terminaría entregando la estafeta a Vicente Fox. Eran los albores de lo que más tarde se conocería como el PRI-AN.

En unas horas, Salinas de Gortari, acusó a la entrevistadora de abuso de un De la Madrid enfermo, operó el silenciamiento de las televisoras y además se dio una movilización de personajes cercanos a Salinas y a De la Madrid, que acudieron a su casa atropelladamente para forzar una carta en la que De la Madrid afirmaba que lo dicho no correspondía a su pensamiento, porque se encontraba en estado de incapacidad. Sin importar el absurdo de que se recuperara súbitamente la conciencia para afirmar que no la tenía al expresar su opinión sobre Salinas, la incapacidad de De la Madrid siguió siendo machacada mediáticamente. “No sabía lo que decía”, él mismo lo reconocía.

No puedo ponderar la entrevista entre el ex presidente y la periodista como producto de una mente carente de discernimiento. Tampoco puedo descalificar, en complicidad con él, “la validez o exactitud” de sus reflexiones. Esa conversación es coincidente con su propio proyecto vital. En todo caso, habría de reclamársele por el retraso para comunicar públicamente sus sospechas y reflexiones. Y, sobre todo, por signar un documento donde se anula a sí mismo, renunciando en simultáneo a la más preciada de las libertades humanas. Se trató de una mala broma, dolorosa y profundamente injusta para consigo mismo. En algún lugar esa carta recuerda aquella paradoja que Epiménides dejara en el siglo VI antes de nuestra era: “Todos los griegos son mentirosos. Lo digo yo que soy griego”. O dicho en lenguaje del siglo XXI mexicano: “Mis respuestas carecen de validez y exactitud. Lo digo yo, que afirmo lo anterior”.