Miles de millones.

Obra Póstuma.
Carl Sagan.

Como se indica, obra póstuma de Carl Sagan en la que se abordan distintos temas; desde los conceptos de cantidades numéricas impensables (de ahí el título del libro), hasta la muerte, pasando por el calentamiento global, el aborto, cómo es que los objetos son de algún color y otros temas. Explicados desde el punto de vista científico, dan una interesante perspectiva con explicaciones bastante sencillas y fácil de entender; sin embargo, para mi, tienen un pelo en la sopa: son ofrecidas por un ateo. Calificación de 9.
Miles de millones

Miles de millones

Por qué deleito tanto a un rey la invención de un juego llamado “muerte al rey” [el ajedrez] es un misterio, pero, según la historia, se sintió tan complacido que pidió al gran visir que determinara su recompensa por tan maravillosa invención. Este ya tenía la respuesta preparada; era un hombre modesto, explicó al sah, y sólo deseaba una modesta gratificación. Señalando las ocho columnas y las ocho filas de escaques del tablero que había inventado, solicitó que se le entregase un solo grano de trigo por el primer escaque, dos por el segundo, el doble de eso por el tercero y así sucesivamente hasta que cada escaque recibiese su porción de trigo. No, replicó el rey, era un premio harto mezquino para una invención tan importante. Le ofreció joyas, bailarinas, palacios. Pero el gran visir, bajando la mirada, lo rechazó todo. Sólo le interesaban aquellos montoncitos de trigo. Así que, maravillado en secreto ante la humildad y la moderación de su consejero, el rey accedió. Sin embargo, cuando el senescal empezó a contar los granos, el monarca se encontró con una desagradable sorpresa. Al principio el número de granos de trigo era bastante pequeños; 1, 2, 4, 8, 16, 32, 64, 128, 256, 512, 1024…, pero en las cercanías del escaque sexagésimo cuarto las cifras se tornaban colosales, amedrentadoras. De hecho el número final rondaba los 18.5 trillones de granos.

Existe una correlación global bien documentada entre la pobreza y las tasas de natalidad elevadas. En países grandes y pequeños, capitalistas y comunistas, católicos y musulmanes, occidentales y
orientales, el crecimiento demográfico exponencial se reduce o se detiene en casi todos los casos cuando desaparece la pobreza extrema. de manera cada vez más apremiante, a nuestra especie le conviene que cada lugar del planeta alcance a largo plazo esta transición demográfica. Por esta razón, el contribuir a que otros países consigan hacerse autosuficientes, no es sólo un acto elemental de decencia humana, sino que también redunda en beneficio de las naciones más ricas en disposición de prestar ayuda. Una de las cuestiones cruciales en la crisis demográfica mundial des la pobreza.

Todo el mundo tiene dos progenitores, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, 16 tatarabuelos, etc. Por cada generación que retrocedemos, tendremos el doble de antepasados directos. Cabe advertir que este problema guarda mucha semejanza con el del ajedrez persa. Si, por ejemplo cada 25 años surge una nueva generación, entonces 64 generaciones atrás serán 64 x 25 = 1,600 años, es decir justo antes de la caída del imperio romano. De este modo cada uno de los que ahora vivimos tenía en el año 400 unos 18.5 trillones de antepasados directos…, o así parece. Y eso sin hablar de los parientes colaterales. Ahora bien, esa cifra supera con creces la población de la Tierra en cualquier época; es mu superior incluso al número acumulado de seres humanos nacidos a lo largo de la historia de nuestra especie. Algo falla en nuestro cálculo. ¿Qué es? Bueno, hemos supuesto que todos esos antepasados directos ers personas diferentes. Sin embargo, no es ése el caso. Un mismo antepasado se encuentra emparentado con nosotros por numerosas vías diferentes. Nos hallamos vinculados de forma repetida y múltiple con cada uno de nuestros parientes, y muchísimo más con los antepasados remotos. Algo parecido sucede con el conjunto de la población humana. Si retrocedemos lo suficiente, dos personas cualesquiera de la Tierra encontrarán un antepasado común. Siempre que sale elegido un nuevo presidente de Estados Unidos, alguien -generalmente un inglés- descubre que el nuevo mandatario está emparentado con la reina o el rey de Inglaterra. Se considera que esta circunstancia liga a los pueblos de habla inglesa. Cuando dos personas proceden de una misma nación o cultura, o del mismo rincón del mundo, y sus genealogías están bien trazadas, es probable que se acabe por descubrir a su último antepasado común. En cualquier caso, las relaciones están claras: todos los habitantes de la Tierra somos primos.

Las ondas en una bañera y las olas del océano son bidimensionales; se propagan como círculos sobre la superficie del agua a partir de un punto. La ondas sonoras, en cambio, son tridimensionales, es decir se difunden por el aire en todas direcciones a partir de su punto de origen. En las crestas de una onda sonora el aire está algo comprimido; en los valles, el aire se enrarece. Nuestro oído detecta esas diferencias de presión. Cuanto más a menudo llegan (cuanto mayor es la frecuencia), más agudo es el tono. Los tonos musicales dependen exclusivamente de las frecuencias de las ondas sonoras. La nota do mayor es el tono correspondiente a 263 vibraciones por segundo ¿Cuál sería la longitud de onda del do mayor? ¿Qué distancia habría entre cresta y cresta si las ondas sonoras fuesen visibles? Al nivel del mar, el sonido se desplaza a unos 340 metros por segundo (1,224 kilómetros por hora). Al igual que en la bañera, la longitud de onda será la velocidad de la onda dividida por la frecuencia, alrededor de 1.3 metros para el do mayor.

Una persona ciega puede distinguir, con el adiestramiento y el equipamiento adecuados, entre el rosa, el rojo manzana y el rojo sangre. Si dispusiese de la documentación espectrométrica necesaria sería capaz de distinguir más matices de color que el ojo humano no adiestrado. Si, existe una sensación del rojo que las personas videntes perciben hacia los 460 billones de hercios.

Si a nuestros ojos la vegetación es verde, se debe a que refleja la luz de este color y absorbe la roja y la azul.[…] Vemos blanco un objeto cuando refleja todos los colores más o menos por igual. Esto vale también para los materiales grises y negros. La diferencia entre blanco y negro no es cuestión de color, sino de la cantidad de luz reflejada, de modo, pues, que no se trata de términos absolutos, sino relativos.

Nuestra tecnología se ha hecho tan potente que -consciente e inconscientemente- estamos convirtiéndonos en un peligro para nosotros mismos. La ciencia y la tecnología han salvado miles de millones de vidas, han mejorado el bienestar de muchas más y han transformado poco a poco el planeta en una unidad anastomósica, pero al mismo tiempo han cambiado tanto el mundo que la gente ya no se siente ómoda en él. Hemos creado toda una gama de nuevos demonios: difíciles de ver, difíciles de comprender, problemas no resolubles de manera inmediata (y, desde luego, no sin enfrentamiento con quienes ejercen el poder).

El espesor de la capa de ozono estratosférica en relación al diámetro de la Tierra guarda una proporción de uno a 4,000 millones. Al nivel de la superficie resultaría prácticamente invisible. Muchos astronautas han declarado que, después de haber visto el aura delicada, fina y azul en el horizonte de la hemisfera terrestre a la luz del día -aura que representa el grosor de toda la atmósfera- de forma inmediata y espontánea han tomado conciencia de su fragilidad y su vulnerabilidad y se han sentido inquietos.

Lo que me preocupaba jamás sucedió. Todo lo malo llegó sin avisar.

Se dice que Donald Hodel, secretario del Interior estadounidense (un conservador nombrado por Reagan y enemigo de los controles oficiales), sugirió que: en vez de limitar la producción de CFC, todos lleváramos gafas de sol y sombrero. Esta opción no está al alcance de los microorganismos en la base de la cadena alimentaria que mantiene la vida en la Tierra.

El mundo es complejo. El aire, tenue. La naturaleza, sutil. Nuestra capacidad de hacer daño, grande. Debemos ser más cuidadosos y menos tolerantesen lo que a la contaminación de este frágil planeta se refiere.

La vida depende de un equilibrio delicado de gases invisibles que son componentes menores de la atmósfera terrestre. Un poco de efecto invernadero es bueno. Ahora bien, si añadimos más gases de éstos -como hemos estado haciendo desde el inicio de la Revolución Industrial-, absorberán más radiación infrarroja. Estamos haciendo más gruesa la manta, y con ello calentando más la tierra.

Hemos de tener en cuenta que cuando los volcanes entran en erupción inyectan en la estratósfera finas gotitas de ácido sulfúrico, con lo que más luz solar es reflejada hacia el espacio y la tierra se enfría algo; se ha calculado que una gran erupción es capaz de hacer bajar la temperatura mundial en casi un grado Celsius durante unos cuantos años.

Evidentemente, no experimentará temor quien cree que nada puede sucederle […]. Sienten miedo aquellos que juzgan probable que algo les pase […]. Los hombres no piensan así cuando se encuentran o creen hallarse en la plenitud de la prosperidad, y en consecuencia se muestran insolentes, desdeñosos y temerarios […].[Pero si] conocen la angustia de la incertidumbre, tiene que haber alguna esperanza de salvación, por exigua que sea.

[Astronauta de Arabia Saudí] Hacia el primer día, todos señalabamos a nuestros países. Hacia el tercero o el cuarto, señalábamos a nuestros continentes. Para el quinto día, ya éramos conscientes de que sólo hay una Tierra.

Creemos que netre la más alta jerarquía de un amplio espectro de tradiciones religiosas hay ahora coincidencia en pensar que la causa de la integridad y la justicia medioambientales debe ocupar en las personas de fe una posición de máxima prioridad. La respuesta a esta cuestión puede y debe superar las fronteras religiosas y políticas tradicionales. Tenemos aquí un potencial de unificación y renovación de la vida religiosa.

Cada uno de nosotros partió de un punto. Un óvulo fecundado tiene aproximadamente el tamaño del punto que hay al final de esta frase.

El pensamiento tiene lugar, desde luego, en el cerebro, sobre todo en las capas superiores de la “materia gris” replegada que llamamos corteza cerebral. Cerca de 100,000 millones de neuronas cerebrales constituyen la base material del pensamiento. Las neuronas están unidas entre sí y sus conexiones desempeñan un papel crucial en lo que llamamos pensamiento, pero la conexión a gran escala de las neuronas no empieza hasta el sexto mes de embarazo.

Gandhi dejó claro el origen de su conducta: “Aprendí de mi esposa la lección de la no violencia cuando traté de doblegarla a mi voluntad. Su resuelta resistencia a mi voluntad por un lado y su callada sumisión a los sufrimientos que mi necesidad implicaba por otro, determinaron que en definitiva me sintiera avergonzado de mí mismo y curase de la estupidez de haber pensado que yo había nacido para gobernarla.”

…en menos de un siglo el arma más temible se ha hecho mil millones de veces más mortal.

Este es el siglo de Hitler y Stalin, prueba -si es que se requiere alguna- de que unos locos pueden apoderarse de las riendas del poder en los modernos estados industriales. Si admitimos un mundo con casi 60,000 armas nucleares, estamos apostando nuestra vida a la afirmación de que ningún dirigente presento o futuro, militar o civil de Estados Unidos, la Unión Soviética, Gran Bretaña, Francia, China, Israel, India, Pakistán, Sudáfrica y cualesquiera otras potencias nucleares que pueda haber, se apartará de las normas más estrictas de prudencia. Nos fiamos de su cordura y sobriedad, incluso en momentos de gran crisis personal y nacional; de las de todos y cada uno, para siempre. Creo que es pedir demasiado. Matamos a los nuestros.

El problema de los gastos de la defensa consiste en determinar hasta dónde se puede llegar sin destruir desde dentro lo que se trata de defender frente al exterior.

La esperanza de vida es quizá el índice más significativo de la calidad de vida: si uno está muerto, no es probable que lo pase bien.

De hecho, estar casi a punto de morir es una experiencia tan positiva y fortalecedora del carácter que yo la recomendaría a cualquiera, si no fuese por el obvio elemento esencial e irreductible, de riesgo.

Las perspectivas de quienes ingresan solos en un hospital son, comprensiblemente, peores.

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