Poemas de Dios

Alex Campos

Poemas de Dios

Poemas de Dios

Tomando como base las canciones de su autoría, Alex Campos reflexiona y nos comparte lo que quiso expresar en ellas. Calificación de 8.

Me di cuenta de que lo que yo estaba buscando era la bendición y no al que bendice.

En la actualidad queremos actuar motivados por las emociones, no por obediencia y disciplina.

Muchos hemos confundido nuestra posición en Dios y asumido una actitud que demanda, en lugar de una que demuestra servicio y sumisión. Hemos establecido nuestra relación con el Señor pensando que él hace milagros y responde cuando nosotros lo solicitamos.

Tú no te deleitas en los sacrificios ni te complacen los holocaustos; de lo contrario, te los ofrecería. El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido (Salmo 51:16-17). ¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros (1 Samuel 15:22).

Mateo 6:33 afirma: «Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten» (NTV)

Bob Sorge escribió: «Las cosas no cambian cuando hablo con Dios; las cosas cambian cuando Dios me habla. Cuando yo hablo, nada sucede; cuando Dios habla, el universo se vuelve real. De manera que el poder de la oración no se encuentra en convencer a Dios de mis asuntos, sino en esperar en él para escuchar sus asuntos»

¡Qué difícil es creer cuando te rodean circunstancias adversas y opuestas a lo que quisieras! ¡Qué complicado es mantener tu fe sólida y firme como la roca!

Es fácil componer y escribir canciones cuando todo está relativamente bien, cuando nada te preocupa y te roba tu atención la mayor parte de tu tiempo.

Sabía que no podía llevar solo esta carga, y aunque me imagino que lo ideal era haberme mantenido en una actitud de agradecimiento y adoración a Dios, también he aprendido que puedo traer mi carga y mi dolor ante Jesús, llevarle mi queja y mi preocupación. Me daba cuenta de que solo en su presencia podría obtener más que respuestas.

¡Cuánto nos cuesta esperar y confiar en las promesas de Dios! No queremos pagar el precio, y nos resulta más fácil hacerlo a nuestra manera.

Resulta increíble comprobar que no siempre escoger lo mejor es lo más conveniente para nosotros en nuestro caminar. Lot escogió la tierra mejor y más fértil, pero a costa de vivir cerca y después en medio de personas perversas y corruptas.

Recuerda que eres hijo de Dios, la niña de sus ojos, algo de mucho valor para él. Somos tan importantes para Dios que envió a su Hijo a pagar nuestra deuda. No eres un error, no eres una consecuencia del pecado, no eres un desliz de tus padres. No, antes de que fuéramos gestados por nuestros padres, ya estábamos en los pensamientos de Dios.

Si Jesús día a día vivió con el firme propósito de entregar todo por mí, ¿por qué me cuesta vivir cada día para él?

Tristemente, tomamos la muerte de Jesús tan a la ligera que ofrecemos lo que nos sobra, lo que no nos cuesta mucho esfuerzo, lo que no compromete nuestros anhelos y sueños. Cuando tú y yo entendamos lo que en realidad sucedió aquel día en la cruz, no tendremos más excusas para no entregarnos voluntariamente por completo. De la misma manera que lo hizo Jesús.

«Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman» (1 Corintios 2:9).

Debemos aprender que las cosas pasan, la riqueza y la pobreza son pasajeras, la enfermedad y las circunstancias adversas resultan momentáneas. Nos espera un nuevo cielo, un nuevo cuerpo, seremos transformados y tendremos cuerpos incorruptibles; no habrá espacio para el dolor, ni la tristeza, sino que sentiremos por siempre las cosquillas de Dios, como escribo en mi canción, ese gozo eterno de saber que viviremos por siempre en el regazo de su amor.

Lucas Leys dice que nadie se despierta un día y si no le gusta el café dice: «Hoy me voy a convertir en un gran pecador y alejar de Dios». Ocurre en un proceso lento y por eso debemos prestar atención.

La pasión, el perdón, un abrazo, un agradecimiento, una caricia… en mil detalles más, encuentro que se trata de Dios. Siento su lenguaje de amor.

Anuncios

Del Llanto a la Sonrisa

Alex Campos.

Autobiografía del compositor y cantante que narra los distintos ires y venires en su vida. Momentos trágicos, duros y complicados. Pero también, alegrías, abundancia y prsoperidad. Igual que la vida de cualquiera de nosotros. Como en este momento atravieso por dudas en cuanto al ministerio, uno como el de Alex Campos es el que me hace tener contradicciones. Eso no quita que para otros pueda ser de bendición. Calificación de 7.
Del llanto a la sonrisa

Del llanto a la sonrisa

Todos sabemos cuán común es para muchos jóvenes tapar una mala decisión con otra.

Hace poco, opr ejemplo, tuve la oportunidad de visitar Orlando, Florida, y algunos de sus parques. En algunas de aquellas atracciones veía cómo mi esposa se gozaba con las películas 3D (tercera dimensión). Con tristeza entendí que, para ver esta clase de atracciones, necesitas de tus dos ojos.

Mis abuelos fueron personas que nos ayudaron a salir adelanta; renunciaron a sus sueños para vivir por los nuestros.

Comencé a abrirle mi corazón a Jesús y a entregarle el dolor que había dejado la partida de mi padre. Llorando le pedí que si existía, viniera y tomara el lugar que había dejado él. Lo repetí una y otra vez. Y, en el sonido fuerte de la música, mi voz se levantaba pidiendo un toque sobrenatural. Mi fe y mi necesidad de ser lleno por su amor comenzaron a hacerse realidad por primera vez. Recuerdo que minutos después increíblemente en medio del llanto y el dolor sentí cómo alguien comenzó a abrazarme de una manera tierna y llena de amor. sentí como si mi papá me estuviera abrazando. Explicarlo o escribirlo en papel nunca describiría lo que esa tarde sentí. El Creador del universo, el Alfa y la Omega, el Rey de reyes y Señor de señores abrazaba a un pequeño niño y, en sus palabras dulces y melodiosas, le decía que era su padre, su amigo, su todo.

Lo que había comenzando con una escoba cuando barría el templo ahora estaba limpiando mi propia vida.

Ven a mis brazos. Recuerda que yo te di la vida. Te vi nacer. Tú eres mi hijo, yo soy tu Padre. Yo estuve allí cuando lloraste la ausencia de papá; yo también lloré. Como tú, también sufrí el abandono de mi Padre al morir en aquella cruz. Sé que te hirieron y que pusieron una dolorosa marca en ti al sufrir el abuso sexual; también de mi abusaron, me lastimaron y golperaron. Como tú, también sentí el desprecio y la soledad. Pero hoy es tiempo de perdonar y ser perdonado. Yo soy el que limpia y sana tus heridas, el que te lleva de la mano. Estoy aquí para llenar cada espacio de tu corazón. o soy el que suple tus necesidades, pues conozco lo que es bueno para ti. Te hice con un propósito: tú eres mi deseo, en ti está mi pensamiento, sobre ti puse mis ojos. Así que levántate y camina. Yo estaré contigo, no tengas miedo. te doy mi espíritu y el poder para vencer. Por eso, perdona a tus padres y bendícelos, perdona a aquella persona que te maltrató. Sé libre; sé sano… Presta siempre atención a mi voz.

Cuando haces algo para Dios con un corazón sicero, te aseguro que cosas grandiosas comenzarán a pasar a tu alrededor.

Ese fue el comienzo de un tiempo grandioso en el cual aprendí la importancia de la adoración, de entender que Dios quiere escuchar un instrumento más importante que cualquier otro que pueda interpretarle: mi corazón, ese que había pasado por mucho dolor, pero que le había entregado a él con toda sinceridad y sin vacilar.

Aprendí que no todo lo que haces en tu trabajo te debe agradar, que debía ser fiel en lo que hacía, me gustara o no, pues todo lo hacía para Dios.

Mi deseo es animarte para que continúes creyéndole a Dios a pesar de que estés en medio de tiempos donde no parece que se cumplieran tus más profundos anhelos. No importando lo duro o desagradecido que sea el trabajo que hagamos o el incómodo lugar que ocupemos, Dios es fiel y quiere que actuemos con esa misma fidelidad en las cosas que no nos agradan y que nos incomodan. Él permite esas situaciones en nuestras vidas porque nos prepararán para ser verdaderos campeones. Debemos recordar que no hay victoria sin pelea.

No se trata de “aguantar” en lo poco o “hacerlo rapidito” para que pronto venga lo que deseamos. Tampoco de que lo hagamos quejándonos hasta que llegue algo mejor. Se trata de ser fieles. De dar lo mejor en todo y hacerlo con una actitud de agradecimiento. Aunque parezca que no pasa nada, si hacemos la voluntad de Dios, no hay nada mejor que podamos hacer.

Desde muy pequeño entendí que si quieres hacer algo con excelencia y debes dedicar mucho tiempo para perfeccionarlo; y más cuando se trata de ofrecerle algo a Dios, sin importar lo que sea pero que le agrade. Por eso te animo a que te formes y capacites en lo grande o pequeño que hagas.

Debemos entender que todo sueño, meta y propósito implica que entremos muchas veces en un área de incomodidad donde aprenderemos a depender única y totalmente de Dios[…]. Es también cuando parece que nada ocurre donde nuestra fe comenzará a ser más real y nuestra dependencia en el Señor se hará más práctica y emocionante.

Aunque seamos infieles, desagradecidos y continuamente dudemos de la soberanía de Dios, Él es fiel.

Dios quiere darnos tantas cosas, pero muchas veces se detiene porque no queremos prepararnos, usar la cabeza y extender nuestro conocimiento.

Cada error que cometamos será como un peldaño; nosotros decidiremos si nos dirigirán hacia abajo o hacia arriba.

Muchos de nosotros tenemos ideas, grandes sueños por desarrollar, lugares y distancias que recorrer, pero todo comienza por el lugar donde estamos ahora. Es vital trabajar en nuestra área local, el lugar donde estudiamos, donde trabajamos, nuestra iglesia, nuestro hogar.

Comencé a pedirle perdón a Jesús porque mi prioridad había cambiado sin darme cuenta. entendí que más que los logros que pudiera obtener en esta tierra lo que necesitaba era su presencia en mi vida.

No sólo la percepción humana es muy imprecisa y deficiente sino que aun debemos confiar menos en nuestras emociones.

Todo sueño y promesa tiene un proceso que debemos saber pasar.

Entre más bravo el toro mejor la corrida.

El conoce los deseos más pequeños de nuestro corazón. Él es feliz haciéndonos felices y viéndonos sonreír.

El noviazgo y el matrimonio puede ser un regalo increíble, pero también pueden ser un gran tropiezo.

Todo árbol que da fruto y buen fruto se le arrojan piedras.

No debemos tomar decisiones basadas en dolor o en resentimiento, tampoco en simples emociones o el “hambre” de ser populares. debemos estar dispuestos a hacer su voluntad a cualquier precio, aun a estar dispuestos a ser criticados por su causa. Cuando lo hacemos y avanzamos en fe, comenzamos a disfrutar del cumplimiento de sus promesas.

Todo lo que hacemos debe tener el propósito de bendecir a otros.