I, Tonya

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I, Tonya


Basada en hechos reales. Es la historia de la patinadora de hielo artístico Tonya Harding que con tal de destacar en ese deporte, tuvo que enfrentarse a todo, contra todo y a pesar de todo… solo para que al final no consiguiera su sueño. Buena música. Calificación de 9.5
I, Tonya

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Shrink

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Tres desconocidos coinciden en el consultorio de un psicólogo que atraviesa por una profunda depresión. Y así, en medio de suicidios y películas, los cuatro logran retomar el rumbo. Calificación de 6.
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Une nouvelle amie

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Une nouvelle amie


A la muerte de su mejor amiga, una mujer promete cuidar de sus deudos: su hija y su marido. Lo que no sabe es que el susodicho tiene gustos exóticos con los que tendrá que lidiar y tratar de entender para cumplir con su promesa. Calificación de 7.
Une nouvelle amie

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Besando mis rodillas

Jesús Adrián Romero

Besando mis rodillas

Besando mis rodillas


En este libro, Jesús Adrián Romero nos da su punto de vista sobre distintos temas de actualidad, con algunas ideas poco ortodoxas, lo que le ha valido que ha últimas fechas su popularidad haya decaído. Puede uno estar de acuerdo o no, pero hay que leerlo para conocer. Calificación de 8.5

Veranda: es una galería o porche techado abierto.​

La misión de Editorial Vida es ser la compañía líder en satisfacer las necesidades de las personas con recursos cuyo contenido glorifique al Señor Jesucristo y promueva principios bíblicos.

Los conceptos de este libro no traen resolución, más bien te presentan un espacio para que puedas continuar su composición.

En una ocasión escuché a alguien decir que cuando estaba en casa anhelaba estar de viaje y cuando estaba de viaje anhelaba estar en casa. Será que ¿no encontramos nuestro hogar?

Casi siempre el inicio de la vida cristiana parece una eterna primavera. Los nuevos creyentes no conocen el invierno o el desierto. Están viviendo una luna de miel, pero la luna de miel no dura todo el tiempo. Tenemos que dejar de ser niños, tenemos que crecer, madurar.

El verano es un tiempo de mucho trabajo, de mucho sol, de crecimiento y cosecha. En esta etapa, la tierra es fértil y nuestros esfuerzos dan fruto, los ministerios florecen, las iglesias crecen.

La necesidad nos enseña… nos ubica… nos regresa al centro. Así que después de la cosecha y la abundancia, después de las conquistas y las vacas gordas, inevitablemente llegará el otoño y con el otoño llegarán los días grises. El otoño es un tiempo de cambio, parecido a la primavera pero al revés. Las flores se secan y comienzan a morir. Las hojas de los árboles se apergaminan y empiezan a caer. El viento sopla y la lluvia cae. Los días se hacen más cortos. El cielo se nubla y nuestra actitud también.

Durante el otoño, muchos sufren de depresión y ansiedad, y aunque suene a tabú, los cristianos también sufren de depresión y ansiedad, y van a terapia con el psicólogo. La depresión y la ansiedad son sentimientos que vienen con el otoño espiritual, y con mucha frecuencia son el resultado de haber perdido la conexión con Dios, esa conexión que nos da vida, significado e identidad. En el otoño muere el verano, y mientras más productivo haya sido nuestro verano, más gris veremos nuestro otoño, porque es mucho más lo que estamos perdiendo, mucho más lo que estamos dejando. Muchos se aferran a cosas que tienen que soltar; un ministerio, una relación, un sueño… y aunque el otoño no siempre significa que dejaremos de hacer lo que estábamos haciendo, sí significa que vienen cambios. Durante los otoños, el trabajo que antes era un deleite se convierte en una carga. Entonces, los resultados que antes se lograban con facilidad, ahora se alcanzan con mucha dificultad. Al igual que en los veranos, nos cansamos, pero este tipo de cansancio nos quita el sueño, y a veces sufrimos de insomnio, nuestra mente da vueltas y quisiéramos poder apagarla. Este es el tiempo de la rutina. Caminamos en automático… hacemos las cosas por inercia y responsabilidad más que por pasión.

En el invierno enfrentamos la desesperanza y perdemos la confianza.

Por mucho tiempo no entendí a las personas que piensan en el suicidio, tenía compasión de ellas pero no las entendía. Mi mente decía: con tanta belleza, tanta vida, tanta alegría, tantas cosas buenas, ¿cómo puede alguien pensar en el suicidio? Y aunque nunca he pensado en el suicidio, sí he conocido por momentos la desesperanza del invierno, y cuando cruzas por un crudo invierno puedes llegar a entender a los que no tienen esperanza.

En el invierno todo muere y en el invierno espiritual debemos morir. Aunque la muerte suene como el fin, en la vida espiritual no lo es. Fue a través de la muerte que Jesús triunfó sobre sus enemigos.

Cada invierno es un tiempo para pensar en las cosas que deben morir en nosotros. Mientras más tiempo nos tome entenderlo, más largo será nuestro invierno.

Hay ministerios que deben morir para descubrir lo nuevo que Dios tiene para nosotros. No podemos dar la bienvenida a Isaac si nos hemos conformado con Ismael. Aunque en los inviernos Dios parece distanciarse, es cuando más cerca está de nosotros. Jesús camina a nuestro lado, pero como los caminantes a Emaús, no le reconocemos porque nuestros ojos están vendados. Es durante los inviernos que más oramos y, aunque nuestras oraciones parecen no encontrar respuestas, es cuando más crecemos. Curiosamente, después de haber atravesado un invierno, después de haber pasado por una situación devastadora en la vida, la mayoría de las personas dicen: fue lo mejor que me pudo haber sucedido.

No hay crecimiento espiritual sin invierno.

Lo largo de nuestro invierno dependerá de qué tan dispuestos estemos a morir.

Somos parte de una generación que se ufana de practicar una fe urbana, moderna y sofisticada, pero el peligro de practicar una fe moderna es que podemos perder la conexión tan necesaria con el pasado.

Hay tres ramas de la iglesia cristiana; la católica, la evangélica y la ortodoxa. La ortodoxa es la más antigua de todas. Sus orígenes datan de los primeros apóstoles. Se encuentra mayormente en el Medio Oriente y partes de Europa. Turquía tiene algunas de las iglesias más antiguas del cristianismo.

Para los artistas religiosos de la antigüedad había una diferencia entre pintar una pintura y crear un icono. Aunque ambos eran hechos por un artista, la pintura se pintaba mientras que el icono se escribía, por eso es que ese tipo de cuadros con iconos eran llamados iconografías. A través de los iconos contaban la historia bíblica, la historia de la redención y la fe. Los iconoclastas eran los destructores de iconos. Así es la iglesia moderna.

Nuestras reuniones tienen muy poco misterio. Somos parte de una generación que quiere entender y solucionar todos los rompecabezas. Queremos resolver el misterio de Dios.

Las oraciones litúrgicas son oraciones escritas. Algunas de ellas se escribieron hace cientos de años y han sido utilizadas por creyentes ortodoxos a través de los siglos. Estas oraciones están llenas de Biblia e historia.

La iglesia se ha convertido en un ejército de personas que visten, piensan, cantan, adoran y oran de la misma manera. Al desarrollar este tipo de iglesia estamos menospreciando la inmensa creatividad de Dios. Dios nos hizo distintos, y debemos practicar la vida espiritual de distintas maneras.

Por mucho tiempo rechacé mi temperamento hasta que un día me di cuenta de que los dones y el llamado que Dios tenía para mí iban a fluir a través de mi temperamento, y empecé el proceso de aceptarme tal y como Dios me había hecho. Algo muy interesante empezó a suceder, un río de canciones empezó a surgir dentro de mí. Lo que sucedió fue algo muy simple, acepté mi temperamento de músico. Como tal, soy melancólico, introspectivo y hasta bohemio, y al aceptarlo, el don de Dios de la música empezó a fluir en mí.

Los artísticos crecen espiritualmente a través de expresiones de arte. Muchas personas artísticas se sienten incómodas con expresiones emocionales fuera de control.

El problema moderno no es el escepticismo, sino la credulidad.

Molesto con los judíos que estaban instigando a los gálatas a circuncidarse, Pablo les dice que deberían de castrarse. «¡Ojalá que quienes los molestan no sólo se circunciden, sino que de una vez se lo corten todo!» (Gálatas 5.12, TLA).

La Biblia no es como cualquier otro libro, pero se debe de leer como se leen otros libros. La diferencia estará en lo que provoca en nosotros.

Para que la palabra penetre, necesitamos leerla, disfrutarla, meditarla e impregnarnos de ella hasta que penetre y llegue hasta los tuétanos.

Hay tantas historias que nos van a desafiar y nos llevarán a cuestionar muchas cosas. Al leer la historia del joven rico debe hacer que nos preguntemos: ¿estaría yo dispuesto a venderlo todo y darlo a los pobres? La historia de la negación de Pedro. ¿Actuaría como Pedro? ¿Haría yo lo mismo? ¿Lo negaría? ¿Cuántas veces has luchado con esos pasajes? ¿Cuántas veces después de leer este pasaje has cuestionado tu fidelidad, tu amor, tu fe, tu cristianismo? A menos que experimentes la Biblia de una manera interactiva, no la has leído.

Después de pensarlo muchas veces me di cuenta de que ambos, Abraham e Isaac, estaban llenos de temor, pero confiados en su padre. Isaac estaba confiado en su padre Abraham, y Abraham estaba confiado en su padre Dios. Ese enfoque me llevó a cuestionar si yo realmente confío como lo hicieron Isaac y Abraham. El pasaje me ha hecho interactuar muchas veces.

«Hagamos tres enramadas» (Marcos 9.5), dijo Pedro cuando el monte en el que estaban se convirtió en un santuario. Aquí me quiero quedar, aquí me siento seguro. Los santuarios son lugares de refugio donde nos sentimos seguros. Cuando David huye de Saúl, está luchado por sobrevivir, sabía que en cualquier momento le podían quitar la vida. Muchos de los salmos que hablan de confianza fueron escritos por David en estos días difíciles de persecución. En su huida, David encuentra refugio en el santuario en Nob, donde Abimelec era el sacerdote y allí es alimentado de pan. El pan consagrado, el pan de la presencia. Además de haber llegado con hambre, David también había llegado al santuario sin espada, y le pide una al sacerdote. Abimelec le responde que la única espada que tenía era la del filisteo Goliat, y David la toma diciendo que no podía haber otra mejor. Cuando David sale del santuario, ha sido fortalecido físicamente y lleva en sus manos la espada de Goliat. Una espada que representaba el respaldo de Dios a su vida. En el santuario, Dios nos recuerda nuestras victorias y recobramos la confianza.

Tradicionalmente se relaciona la palabra «santuario» con la palabra «iglesia» o el lugar donde la gente se congrega para adorar, pero hay una generación emergente que está descubriendo un santuario en su lugar de trabajo, en su escuela, en la casa donde viven y hasta en el baño. Dios está presente en su creación, declara el poeta/profeta: «Toda la tierra está llena de su gloria» (Isaías 6.3).

Hemos encerrado a Dios en las cuatro paredes de un templo, pero Dios está en todas partes y el mundo entero es un santuario.

Eugene Peterson nos dice en su libro Leap Over a Wall: «En los textos bíblicos ser ungido significa que Dios te dio un trabajo. Significa empleo. Se nos está diciendo que hay un trabajo para hacerse, nos ha asignado un trabajo y lo podemos hacer». Jesús fue ungido para su trabajo, David fue ungido para el suyo y después se va al palacio del rey a trabajar como escudero y a tocar el arpa. El ser ungido para el trabajo no se limita al trabajo «espiritual».

El trabajo dignifica, nos da valor y propósito. Nos lleva a proveer para los nuestros.

Haz de tu lugar de trabajo un santuario. Mira las cosas que tienes y que tu trabajo ha provisto. La ropa que usas, los zapatos que traes puestos, la comida que tienes en el refrigerador o en la alacena, la mesa en la que comes, el coche que conduces, aunque no sea mucho es mejor que nada. Dile al Señor gracias porque hay comida para dar en esta casa. Te doy gracias porque pude pagar el recibo de electricidad, el recibo del agua.

Me suena lógico que mientras más cerca estás de Dios, más creativo serás, pero algo sucedió con el arte y los cristianos. De repente se empezó a pasar el arte por un filtro de supuesta espiritualidad por el que muy pocas cosas pueden pasar, y el arte empezó a ser rechazado. El único arte que realmente se acepta en la iglesia es la música.

En muchas ocasiones he estado con algunos de mis músicos escribiendo y de repente surge una melodía, una canción. Sabes que cruzaste el umbral de la creatividad. Se te eriza la piel, sabes que algo extraordinario acaba de suceder, te conectaste con esa voz creativa. Realmente no puedes tomar demasiado crédito por lo que acaba de suceder, el único crédito que puedes tomar es el de haber sido sensible a esa voz creativa de Dios.

En las últimas décadas muchas personas en la iglesia se han vertido en contra de todo. En contra de Hollywood, el cine, las caricaturas, la música, la navidad, y la lista continúa. Dicen que el diablo está en La bella y la bestia, en La cenicienta, en Blancanieves. ¿Por qué será que los cristianos tan fácilmente encuentran al diablo en todo, pero difícilmente encuentran a Dios? ¿No dijo el profeta/poeta que toda la tierra está llena de la gloria de Dios?

De niño creía en Santa Claus, en Superman y en el ratón que me traía dinero cuando se me caía un diente y lo ponía debajo de mi almohada. Ahora que soy grande no creo en ninguno de ellos, pero todos ellos de alguna manera me invitaron a creer, me iniciaron en el campo de la fe y finalmente me dirigieron a Dios. ¿Por qué privar a nuestros hijos de una imaginación que los llevará a Dios? ¿Por qué privarnos nosotros de imaginar y encontrar a Dios en el arte?

La realidad es que si no tenemos relaciones significativas, aunque tengamos a Dios, seguiremos estando solos y fue Dios quien lo diseñó así.

C. S. Lewis tenía muchos amigos, y pasaba muchas horas disfrutando su compañía. En una de sus cartas preguntó: «¿Habrá un placer más grande que el de un círculo de amigos al lado de una fogata?». La gente más feliz es aquella que conecta, que se relaciona con los demás.

C. S. Lewis dijo: «El amor eros nos lleva a tener cuerpos desnudos, pero el amor fileo nos lleva a tener personalidades desnudas».

Como Adán y Eva, todos negamos nuestra necesidad de conexión y nos escondemos, pero no podemos estar siempre escondidos, algún día tendremos que salir de nuestra guarida.

No hay verdadera comunidad sin transparencia.

No hay sustituto para la verdadera comunidad, y no se puede dar en las redes sociales.

Cuando Dios ve a Adán y Eva con hojas de higuera cubriendo su desnudez, hace algo: «Dios el SEÑOR hizo ropa de pieles para el hombre y su mujer, y los vistió» (Génesis 3.21, NVI). Para darles estas pieles un animal tuvo que ser sacrificado. Este animal era una figura, una profecía de lo que Dios haría miles de años después a través del sacrificio del cordero del Dios que es Cristo Jesús. Así lo declara el autor de Hebreos. Él quiere limpiar tu conciencia para que seas libre, para que disfrutes la relación con Él y con los demás sin esconderte.

Los que son padres de niños con frecuencia se preguntan: ¿cómo les puedo enseñar a mis hijos acerca de Dios?, y aunque esta pregunta es relevante, hay otra pregunta que nos debemos hacer; ¿de qué manera pueden mis hijos enseñarme de Dios? ¿De qué manera mis hijos me pueden acercar a Dios?

En una ocasión cuando Jesús era niño se perdió, y sus padres no lo encontraban. Imagina tal situación, se les perdió, ¡Dios¡ Tal vez María le pregunta a José: «¿Has visto a Jesusito?». «¡Yo pensé que estaba contigo!», le responde José. «¡Y yo pensé que estaba contigo!», replica María. Se les extravió el creador de las galaxias. Después de haberlo buscado por tres días, lo encontraron en el templo hablando con los maestros de la ley, y como padres, cuando lo encuentran, se ponen a regañarlo. Primero pierden a Dios y luego lo regañan.

Los niños viven en un mundo diferente al nuestro. Ellos viven en un mundo espontáneo y natural, donde todo es personal. En cambio, nosotros los adultos dejamos de ser espontáneos y naturales. Nos volvemos almidonados, acartonados y desconectados, batallamos para las relaciones. Hay personas que no se hallan bien con nadie, aunque de niños no eran así.

La paternidad de nosotros los hombres apunta hacia la paternidad de Dios. Nosotros somos padres porque Él fue padre primero. Cuando Jesús enseñó a sus discípulos a orar les dijo que empezaran diciendo: «Padre nuestro que estás en los cielos». Los únicos que nos pueden enseñar a ser padres y parecernos más a Dios son los niños.

Creo que tal vez esa sea la razón por la que inconscientemente no queremos que nuestros hijos crezcan. Nos acercan a Dios, nos hacen mejores personas. Queremos que se queden como niños un poco más de tiempo.

Dicen los expertos en ejercicio que si tú haces ejercicio constante por un periodo de tres años, tus células, que tienen memoria independiente, empezarán a actuar como si hubieras hecho ejercicio toda la vida. ¡Asombroso! Tú puedes tener cincuenta años de edad, y si el día de hoy empiezas a hacer ejercicio, en tres años tu cuerpo actuará como si hubieras hecho ejercicio toda la vida.

Una sinécdoque es un recurso del lenguaje literario que utiliza una parte de algo para referirse a un todo. Por ejemplo, cuando se dice que una señorita cumplió quince primaveras, se está utilizando la estación de la primavera (parte del año) para representar el todo (el año total).

Mi identidad estaba estrictamente ligada a mis actividades, yo era lo que hacía, y cuando dejé de hacerlo entré en una crisis de identidad.

Tim Keller, hablando del tema de buscar identidad en el amor y utilizando la historia de Jacob como ejemplo, dice que Jacob pensaba que Raquel vendría a darle lo que su alma necesitaba. Después de haber engañado a su padre y haber obtenido la bendición del primogénito a base de mentiras. Después de haber huido de la casa de su padre porque su hermano lo quería matar. Jacob está en una tierra lejana, solo y lejos de su familia. Tal vez está lamentando todo lo que había sucedido. Cuando ve a Raquel piensa que ella le solucionará todos sus problemas. Que le dará lo que realmente necesita. El escritor de Génesis dice que cuando Jacob la vio «la besó y rompió en llanto». Nunca he visto a un hombre romper en llanto de la manera que este pasaje lo describe. Jacob ve a Raquel como su salvación. Tan seguro está de esto que se dispone a trabajar siete años para que Labán se la dé en matrimonio, mucho más de lo requerido, pero a Jacob no le importa y los siete años le parecieron muy poco tiempo. El desenlace de la historia es conocido por todos. La noche de bodas, en medio de la oscuridad, Jacob no se da cuenta de que le cambiaron a la novia. En vez de dormir con Raquel, Jacob terminó durmiendo con Lea su hermana, la hermana mayor que no era tan atractiva como Raquel. Tim Keller dice: «Ninguna persona, ni la mejor, le puede dar a tu alma lo que necesita. Vas a pensar que te fuiste a la cama con Raquel pero cuando te levantes siempre será Lea».

¿Cuántas veces oramos por algo y continuamos preocupados? Decimos que hemos puesto las cosas en las manos de Dios, pero aún continúan en las nuestras. Creemos que somos nosotros los que vamos a cambiar las cosas y arreglar a las personas. Creo que a veces Dios no contesta nuestras oraciones porque no se lo permitimos.

Le pregunté si no estaba preocupada por lo que estaba pasando en casa y su respuesta inmediata fue que no. «En el momento en que puse esta carga en las manos de Dios, allí la dejé, ya no es mi carga; si no puedo descansar en Dios, entonces realmente no creo lo que dice su Palabra».

Cuando tomamos un día libre, cuando dejamos de hacer las cosas, y dejamos de preocuparnos por ellas, le estamos diciendo a Dios: mi vida es tuya, tú estás en contro, mi trabajo es tuyo, mi negocio es tuyo. Mi ministerio es tuyo.

«En paz me acostaré, y así mismo dormiré; porque solo tú, oh Señor, me haces vivir confiado» (Salmos 4.8). Hemos enfocado este versículo para poner a dormir a los niños, pero no es un versículo que los niños necesitan oír. Es un versículo para adultos que necesitan aprender a confiar y descansar en Dios.

Aunque como iglesia hablamos de ir por los perdidos y rescatarlos, hemos desarrollado una cultura para los triunfadores. Al igual que los hombres de David, se nos ha olvidado que en un tiempo nosotros también estuvimos rezagados. «David se fue de Gat y huyó a la cueva de Adulán […] Además, se le unieron muchos otros que estaban en apuros, cargados de deudas o amargados. Así, David llegó a tener bajo su mando unos cuatrocientos hombres». (1 Samuel 22.1–2, NVI)

La mayoría de los cristianos no saben cuáles son las preguntas que el mundo está haciendo porque no escuchan. Estamos fascinados con el sonido de nuestra propia voz y listos a dar respuestas. Y aunque nuestra respuesta sea la correcta, a la gente le suena a intolerancia, juicio, odio y condenación.

«Ciertamente el SEÑOR está en este lugar y yo no lo sabía» (Génesis 28.16, LBLA).

Nuestros días corren tan de prisa que no nos detenemos a mirar las zarzas que arden a nuestro alrededor.

La zarza está en llamas cuando me reúno con mis amigos y reímos hasta llorar. La zarza está en llamas cuando juego con mis hijos. Cuando paseo en bicicleta, cuando corro por los campos. La zarza está en llamas cuando veo el sol ponerse. Cuando veo las olas del mar llegar a donde están las rocas y las baña. Una antigua leyenda rabínica cuenta de dos hombres que tuvieron el privilegio de experimentar uno de los milagros más extraordinarios de la historia. Rubén y Simón eran parte de los cientos de miles que Dios liberó de Egipto a través de Moisés. Cuando salieron de Egipto, el ejército de Faraón los iba persiguiendo y llegaron al Mar Rojo. Ellos no estaban a un lado de Moisés cuando este pone su vara sobre el mar y se abre. Empezaron a caminar entre la multitud, sin darse cuenta de lo que estaba sucediendo, no sabían que estaban caminando en medio del mar que se había abierto. Había algo así como el lodo de arena que se hace cuando baja la marea en el mar y dice Rubén: «¡Esto es terrible!, ¡hay lodo por todas partes!». «¡Sí, qué asco!, responde Simón, estoy lleno de lodo hasta los tobillos». «¿Sabes qué?, le dice Rubén, cuando éramos esclavos en Egipto teníamos que hacer ladrillos de lodo, exactamente como este». «Sí, le contesta Simón, no hay diferencia entre ser esclavos en Egipto y estar libres aquí». Y así siguieron, quejándose y lamentándose, sin darse cuenta de que estaban participando de uno de los milagros más extraordinarios de la historia. Tal vez en este momento estés cruzando el mar. Tal vez ahora mismo estás pisando tierra santa y sea necesario remover el calzado. Tal vez en este momento el cielo se está conectando con la tierra en el lugar donde estás. ¿Te has dado cuenta?

Redimir también significa devolverle la dignidad y el valor a alguien que los ha perdido.

Tu prójimo son todos, especialmente aquellos que no son como tú.

Nuestra interpretación del amor está más de acuerdo al Antiguo Testamento que al nuevo. No amamos como Cristo amó, hacemos una distinción entre nosotros y ellos, entre los de adentro y los de afuera. Creemos en el amor condicional, el amor que se gana, el amor que se merece. Por eso tenemos la palabra amable. Alguien digno de ser amado. Lo experimento cada vez que viajo, en los aeropuertos, en los hoteles. «Gracias, eres muy amable». Como me trataste bien, me caíste bien, te trataré bien, eres digno de amor.

Hay mucha gente a nuestro alrededor que se siente devaluada, olvidada, sola y sin esperanza. Entender la obra redentora en su totalidad implica ayudar a las personas en sus diferentes problemas y regalarles esperanza, no ayudar a la distancia, sino ser amigo de los pobres y débiles. Hay tanto sufrimiento que necesita ser mitigado, tantos daños que necesitan ser corregidos, y aquí es donde entra la obra de la redención. Si cada creyente alrededor del mundo decidiera redimir a alguien, el mundo entero entendería más fácilmente el otro mensaje de la redención. Antes de predicar la redención debemos vivir la redención. Busca alguien a quién devolverle el valor, la dignidad, la honra… que Dios ponga en tu corazón a quién redimir. Cuando leí el versículo de Proverbios 23.10–11 que vimos anteriormente: «No cambies de lugar los linderos antiguos, ni invadas la propiedad de los huérfanos, porque su Defensor es muy poderoso y contra ti defenderá su causa», me quedé pensando en la frase «su defensor es muy poderoso». Seguramente no todas las personas que en el Antiguo Testamento decidían redimir a sus parientes eran poderosas. Seguramente había personas que con dificultad hacían la obra de la redención, pero este pasaje afirma, asume, que todos los defensores son poderosos. Esta es la razón: Cuando nos hacemos del lado de los marginados, nos hacemos del lado de Dios. Cuando decidimos redimir a alguien, estamos haciendo equipo con Dios. Cuando defendemos la causa de los pobres, los oprimidos y los débiles, nos hacemos parte de la causa de Dios. Dios es poderoso y quien decida ser parte de su equipo también lo será. No hay mejor inversión que podamos hacer en esta tierra que redimir al necesitado. «Si ayudas al pobre, le prestas al SEÑOR, ¡y él te lo pagará!» (Proverbios19.17, NTV). De la misma manera, el ignorar al necesitado es una receta para nosotros terminar en necesidad. «Los que tapan sus oídos al clamor del pobre tampoco recibirán ayuda cuando pasen necesidad». (Proverbios 21.13, NTV) «Al que ayuda al pobre no le faltará nada, en cambio, los que cierran sus ojos ante la pobreza serán maldecidos». (Proverbios 28.27, NTV)

Dios no creó el alimento solo para nuestro sustento, también para nuestro deleite.

La realidad es que en la cultura moderna la gente no come de una manera apropiada y mucho menos a la medida.

El comer kosher transforma el comer, llevándolo desde la perspectiva nutricional hasta el terreno de la fidelidad. Si mantienes una dieta kosher, el protagonista de tu comida no eres tú; es Dios.

Antes había cosas que no se comían por algunos meses del año porque no las encontrabas en el mercado. Era muy común que cuando quería comer algo, mi mamá me decía que no era temporada. Ahora encuentras todo en el mercado. Los mercados de antes asaltaban todos tus sentidos, olías y veías la carne de la vaca que acababan de traer del matadero. El pescado que había llegado en la madrugada del puerto más cercano parecía estar todavía vivo. Las verduras aún tenían tierra en sus raíces. Ahora todo lo traen de alguna parte del mundo. No anticipamos nada. No esperamos nada. El placer es inmediato porque todos los alimentos están a nuestro alcance. Tal vez esa sea la razón por la que en nuestra cultura no sabemos posponer la gratificación o la satisfacción en otras áreas. Estamos acostumbrados a que todo lo que queremos lo podemos tener ahora.

El sexo no sacia…

El sexo se ha convertido en el espejismo más engañoso. Promete mucho, pero cumple poco.

Los antiguos convertían las cosas buenas en ídolos. Los ídolos son cosas a las que les damos atributos que solo Dios posee. Cuando esperamos que el dinero, el trabajo, o en este caso el sexo vengan a llenar nuestros anhelos más profundos, los convertimos en ídolos.

Me fascinan los ruidos en las casas de madera. Crujen cuando sienten el calor, el frío y la humedad y a veces pienso que se acuerdan de cuando eran árboles.

«Ya sea que te desvíes a la derecha o a la izquierda, tus oídos percibirán a tus espaldas una voz que te dirá: “Éste es el camino; síguelo”». (Isaías 30.21, NVI)

A veces leemos libros, y a veces los libros nos leen a nosotros.

A veces he estado hablando con personas cuyos pensamientos se sienten dispersos. Parecen tener un déficit de atención. Platican, pero lo hacen volteando a los lados como buscando algo. Juegan con su teléfono y hacen de todo menos concentrarse. A veces me pregunto si Dios se sentirá así con nosotros. No ponemos atención. No estamos presentes.

En una ocasión, Jesús sanó a un hombre de ceguera. Después que puso sus manos sobre él, le preguntó qué era lo que veía. El hombre respondió que veía a los hombres como árboles. Jesús volvió a poner sus manos sobre él para que pudiera ver completamente bien. Tal vez lo mismo necesita suceder con nosotros. A veces nuestra visión no es lo suficientemente clara.

Lady bird

Lady bird

Lady bird


Una adolescente cuyo sueño es salir del lugar donde nació, terminará por apreciar su lugar de origen, sus padres y aprenderá el verdadero valor de la amistad. Calificación de 6.
Lady bird

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Abandoned

Abandoned

Abandoned


Una mujer lleva a su novio al hospital para una operación. Cuando pasa el tiempo y no recibe noticias, empieza a indagar su paradero, solo para darse cuenta que fue víctima de un engaño. Calificación de 6.
Abandoned

Abandoned

Naledi a baby elephant’s tale

Naledi a baby elephant's tale

Naledi a baby elephant’s tale


Una elefante bebe queda huérfana. Los cuidadores harán hasta lo imposible para que sobreviva. A la par, se realiza un estudio en campo para hacer un censo de los elefantes vivos en África. La estadística es desalentadora. El comercio del marfil sigue haciendo mella en los paquidermos. Excelente fotografía. Calificación de 10.
Naledi a baby elephant's tale

Naledi a baby elephant’s tale

La mafia uccide solo d’estate

La mafia uccide solo d'estate

La mafia uccide solo d’estate


Basada en hechos reales. La historia de la mafia siciliana vista desde los ojos de un niño, que resiente cómo es afectada su vida, en especial el amor y su profesión. Calificación de 9.5
La mafia uccide solo d'estate

La mafia uccide solo d’estate

The good heart

The good heart

The good heart


Un joven indigente y el anciano cascarrabias dueño de un bar, coinciden en el hospital por diferentes razones. A partir de ahí surgirá una amistad basada en el buen corazón de ambos. Calificación de 10.
The good heart

The good heart

Face off

Face off

Face off


Un maleante asesina al hijo menor de un policía. Con tal de saldar la cuenta, el agente decide participar en un innovador experimento de trasplante de cara que se saldrá de control. A la distancia, los efectos de explosiones se ven bastante malitos. Calificación de 8.
Face off

Face off

Brawl in cell block 99

Brawl in cell block 99

Brawl in cell block 99


Un hombre alcohólico decide “enderezar” su vida y su matrimonio consiguiendo un trabajo con un narcotraficante. Pero en una de las operaciones, las cosas salen mal y es llevado preso. Su ex-jefe quiere extorsionarlo, utilizando a su esposa como carnada. La venganza será implacable. Calificación de 8.
Brawl in cell block 99

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Salt

Salt

Salt


Una agente criada y adiestrada en la antigua Unión Soviética se ve envuelta en una red de traiciones que terminará con lo que más apreciaba: su matrimonio. Calificación de 7.
Salt

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The oath

The oath

The oath


Al ver que su hija se está perdiendo en el mundo de las drogas, un padre toma medidas drásticas contra el novio, a quien culpa del estado de su hija. Calificación de 6.
The oath

The oath

Cartas de amor a los muertos

Ava Dellaira

Cartas de amor a los muertos

Cartas de amor a los muertos

Como parte de una tarea de Literatura, una adolescente envía cartas a distintos personajes que han muerto, y así, mientras detalla algunos datos biográficos de los difuntos, aprovecha para desahogarse contando su vida, sus miedos y temores, sus alegrías y tormentas, y sobre todos, sus tragedias. Mención aparte es la temática “dura” que la autora aborda: homosexualidad, suicidio y abuso sexual. Dura porque son temas difíciles de tratar, pero que existen. Sobre todo porque es un libro orientado a adolescentes. Bien por el esfuerzo. Calificación de 9.5

Cartas enviadas a: Kurt Cobain, Judy Garland, Elizabeth Bishop, Amelia Earhart, River Phoenix, Janis Joplin, Jim Morrison, Amy Winehouse, Heath Ledger, Allan Lane, E.E. Cummings, John Keats y May, hermana de la protagonista.

Hay algunas cosas que no le puedo contar a nadie, excepto a las personas que ya no están aquí.

Ahora temo acercarme a él por miedo a que derrame toda la angustia que esconde en su interior.

Kurt, tengo la sensación de que nos conoces a May, a Hanna, a Natalie y a mí. Puedes comprendernos a la perfección. No temiste hablar sobre los miedos, la angustia y otros sentimientos humanos que muchas veces intentamos ocultar. Sé que tu intención no era convertirte en un héroe, no querías ser un ídolo. Solamente deseabas expresarte a través de tu música, ser tú mismo.

Los relatos de nuestros padres quedan grabados en la memoria de una manera especial. Se diferencian del mundo actual y también de nuestros propios recuerdos. Tienen un color particular. No me refiero a que estén en blanco y negro, porque mis padres son bastante jóvenes. Pero guardan un brillo propio, único.

Una vez que tienes miedo de una cosa, ese miedo puede diversificarse y expandirse.

A veces, los adultos son impostores, pensé. Siempre actúan como si desearan ayudarnos o cuidarnos, pero en el fondo solo quieren algo a cambio.

Tal vez en eso consiste el amor, en atesorar para siempre una vida, una persona o un momento.

No conozco a nadie que posea una familia perfecta. Creo que esa es la razón por la cual ansiamos crear una nueva cuando crecemos. Las amistades también entran en esa categoría.

Sé que es muy difícil entender el gran amor que alguien puede sentir por nosotros, sobre todo cuando tenemos miedo ser nosotros mismos o cuando ni siquiera sabemos con certeza quienes somos.

Adoro las tradiciones porque mantienen vivas las memorias del pasado.

Me pregunto si será verdad… si tendremos una herida oculta que siempre encuentra la manera de resurgir.

Recordé tu nota de suicidio en la que afirmabas que tu hija sería mucho más feliz cuando tú no estuvieras. Déjame decirte algo. Creo fervientemente que estabas muy equivocado. No tolerabas la vida y esa era una buena excusa para sentirte mejor, ya que íntimamente sabías que tu pequeña niña te necesitaba y no quería que te fueras.

He descubierto que algunos momentos de la vida permanecen en nuestro cuerpo, anclados debajo de la piel al igual que semillas de asombro, tristeza o temor. Si nos caemos, alguna de ellas podría liberarse y disolverse en la sangre o crecer hasta convertirse en un árbol. A veces, basta con que una sola se esparza para que las demás hagan lo mismo.

Simplemente amo a las personas… tanto que me hacen sentir tremendamente triste.

Nirvana significa liberación del sufrimiento. Algunas personas dirían que esta liberación se alcanza con la muerte. Felicitaciones por haberte liberado. El resto de nosotros permanece aquí lidiando con las ausencias.

Los malos acontecimientos nunca vienen solos, sino que siempre están acompañados del angustiante sentimiento de lástima de los demás. La reacción de los otros confirma el lamentable suceso.

Amaba sentir su mano contra la mía cuando chocábamos los cinco, aunque fuera tan solo un instante.

En determinadas circunstancias las palabras están de más, pero a veces hay que intentarlo.

Trajiste una hija al mundo, pero jamás la conocerás. No la verás crecer ni preparará la cena con ella cuando, durante el verano, regrese de la piscina oliendo a cloro. Tampoco presenciarás el momento en el que aprenda a andar en bicicleta sin usar las manos. No asistirás a su concierto de coro, en el que todos los padres estarán sentados en el suelo húmedo del gimnasio observando como cada uno de sus hijos cierra los ojos antes de comenzar a cantar. Al cubrirse el jardín con nieve, no la contemplarás echada sobre ella haciendo angelitos. No te encontrarás presente cuando se enamore por primera vez. Y si le rompen el corazón y se esconde bajo las sábanas a llorar, tampoco podrás escucharla. Cuando más te necesite, no estarás allí para acompañarla. ¿Acaso no te importa? ¿Cómo pudiste hacerle algo tan atroz?

¿Sabes lo que tendrá en lugar de un padre? La nota de suicidio. Mientras la redactabas, ¿pensaste en que aquellas palabras marcarían su vida por completo? Escribiste que tenías una hija, llena de vida y alegría, que solía besar a cada persona que se cruzaba porque todo el mundo era bondadoso con ella y nadie la lastimaría. Aquello te aterrorizaba, ya que no podrían soportar que creciera y se convirtiera en alguien como tú. Pero yo me pregunto… ¿alguna vez te detuviste a pensar en que tu carta y tu suicidio le quitarían la inocencia que tanto anhelabas para ella y entristecerían su alegre corazón? Fuiste el primero en hacerle daño, el primero que la expuso a los peligros de la vida. No sé por qué te he escrito tantas cartas a ti. Creía que eras especial, pero claramente me he equivocado. Tú también te marchaste, al igual que todos los demás.

Tengo un inmenso nudo en el estómago y la terrible sensación de que ya no existen los finales felices.

A veces necesitamos que nuestro cuerpo exponga aquellas historias secretas que nos lastiman y que no somos capaces de confesar en voz alta.

A medida que crecemos, las historias van cambiando e incluso, a veces, pierden por completo el sentido que antes tenían.

A veces actuamos de acuerdo con lo que sentimos internamente, sin tener en cuenta el efecto que causaremos en los que nos rodean.

Deseaba hallar las palabras justas para transformar todo lo malo en algo agradable, pero las busqué en vano.

¿Podrías olvidarte por un segundo de lo que debería ser y enfrentar lo que realmente es?

Nada es peor que ser abandonada por alguien que supuestamente te ama.

Ella tomó sus propias decisiones. Tú debes ocuparte de ti misma ahora, es lo mejor que puedes hacer por ella porque es lo que ella querría.

A menudo, los gestos más pequeños ocupan más espacio.

Quizás al crecer comprendemos cosas que antes nos eran incomprensibles.

Hay muchas situaciones injustas. Frente a ellas podemos enojarnos de por vida o intentar hacer las cosas bien de ahí en adelante.

Si queremos que alguien nos conozca debemos estar dispuestos a desnudar nuestro interior.

Alguna vez dijiste que pensabas que las personas le temían demasiado a volar sobre sus propios Atlánticos.

Ni la culpa ni el enojo ni la nostalgia pueden cambiar lo ocurrido.

Tú eres mejor que tu padre. Pero tal vez no sea tu responsabilidad compensar sus errores para siempre.

Después de confesar algunas cosas, solemos percibir el silencio o los simples ecos que brotan de nuestro interior, lo cual resulta bastante solitario. Sin embargo, eso solo ocurre cuando aún no estamos preparados para escuchar. Porque la verdad es que cada vez que hablamos, la voz del universo nos responde.

Recién ahora comprendo que mi error no fue haberte confesado lo de Billy, sino no habértelo dicho antes.