Asuntos internos. El lado secreto del liderazgo.


Dante Gebel & Lucas Leys

Asuntos internos. El lado secreto del liderazgo

Asuntos internos. El lado secreto del liderazgo

Ambos autores, líderes en sus respectivos ministerios orientados principalmente a los jóvenes, ponen en la mesa sus experiencias para que el liderazgo de la iglesia actual pueda tomar en cuenta sus vivencias y evitar caer en errores que oasionen costos altos a quienes los siguen.
Calificación de 9.

Desopilante: Que causa risa o carcajadas.
Usina: Rumor.
Lindar: limitar.

La gente solo quiere ser famosa para luego ponerse gafas oscuras y que nadie los reconozca.

Nuestra relación personal con Dios, ¿es proporcional a lo que esperamos obtener en nuestro ministerio?

Si aspiramos a disfrutar los beneficios de la unción, debemos soportar las molestias de la unción.

No hay nada que desgaste más la energía y subestime tanto el tiempo de las personas como un líder fluctuante que maneja su ministerio con el método de prueba y error.

Aprendices de todo y maestros de nada.

Muchas veces me encuentro con jóvenes que quieren saber la voluntad específica de Dios para sus vidas o quieren discernir el llamado de Dios para ellos, pero todavía no han comenzando a hacer lo que ya saben que Dios pretende de nosotros en general. Comienzan haciendo eventos o subiéndose a un púlpito porque les resulta atractivo hacerlo, o porque «alguien lo tiene que hacer». Toman la batuta de un ministerio porque son los más simpáticos, o tocan la guitarra porque son el hijo del pastor, pero no tienen en claro qué es lo que quieren lograr. Deciden hacer un congreso porque fueron a un congreso y les gustó lo que vieron, deciden ser líderes de alabanza porque les gustaría ser cantantes famosos o porque les gusta cómo Hillsong mueve a las masas, o quieren ser pastores porque les seduce el poder y el rol de decirle a la gente lo que tiene que hacer. Por eso es fundamental poner los propósitos a los que Jesús nos convoca en claro para todos los líderes cristianos. Ese es el punto de partida, porque sin apuntar a los intereses de Dios no es posible ser un líder cristiano eficaz a los ojos del cielo.

Si quieres alcanzar el éxito en el ministerio y en la vida no puedes estar siempre haciendo cosas diferentes sin comprometerte con ninguna. Debes tomar muy en serio tu llamado. Sea que sea al pastorado, a la abogacía, a la industria, al arte o a las finanzas, si Dios te llama a algo te toca hacerlo bien y cada vez mejor. No importa si otros tienen un llamado más espectacular o mejor recompensado a los ojos de los hombres. Si ese es tu llamado no hay nada más importante que puedas hacer con tu vida. Es TU vida y no puedes desperdiciarla intentando agradar a los demás o copiando a otros. Es imposible sentirnos realizados comparándonos con alguien más o haciendo las cosas para imitar o competir con otras personas. No podemos hacer todo. Tenemos que empeñar nuestro mejor esfuerzo en algo que nos apasione, y siempre asegurarnos de estar siguiendo los intereses de Dios al hacerlo.

En vez de hacer un poquito de todo hay que hacer de todo por ese poquito que nos toca.

Una de las facetas en las que más se nota si un líder o un ministerio tienen propósitos claros es cuando realizan eventos especiales. Mirando entre líneas las publicidades y los comunicados de prensa se puede descubrir bastante acerca de a quién quieren impresionar o a quién están tratando de imitar. O, peor, se puede notar que no saben a quién quieren impresionar.

Si no hay propósitos santos, habrá propósitos pecaminosos. Sí. Eso es lo que ocurre cuando no tenemos un foco claro.

En el mundo complejo de hoy, los líderes más sobresalientes son especialistas. Tienen un foco definido y, si bien permanecen sensibles a las necesidades que hay a su alrededor, tienen en claro qué es lo que pueden y deben hacer y qué es lo que no, independientemente de lo que los opinólogos digan.

Herejía no es solo aquello que no está en la Biblia, sino también las doctrinas que se sacan fuera de contexto.

Nunca subestimes a Dios suponiendo que se transformó en un pusilánime en el trayecto de Malaquías a Mateo, porque el día que lo subestimes dejarás de temerle, y un líder sin temor de Dios es la peor catástrofe que puede sucederle al Reino.

El postrarse sobre su rostro era una señal de humillación extrema. Lo importante, entonces, no es saltar, rugir como un búfalo, temblar, gritar desaforadamente o deslizarse por el suelo de la iglesia como un reptil. Lo medular, y lo único realmente importante, es que el corazón de la persona quede expuesto, lo oculto salga a la luz, y solo le reste adorar con una convicción profunda de su necesidad de arrepentimiento.

El Señor había determinado hasta el aroma que el incienso debía tener, «un incensario lleno de brasas, junto con dos puñados llenos de incienso aromático en polvo …». (Levítico 16:12)

Todos recordamos la tristemente célebre historia de Uza, quien de alguna manera fue víctima de la negligencia y la subestimación de las leyes por parte del rey David al intentar traer el arca a Jerusalén a su modo. Una vez más, esto demuestra que cuando Dios traza directivas puntuales, las buenas intenciones no logran equilibrar la balanza. Quizás los hijos de Aarón cometieron el mismo error, pensando: «Tal vez podamos preparar el incensario a nuestra manera». Si aún no entiendes por qué pensar así pudo haber sido una torpeza, entonces echa un vistazo a los fariseos y a los judíos que trataban de meter a Cristo en su pequeña «cajita feliz». Lo etiquetaban de revolucionario, pero él afirmaba que había que darle al César lo que le correspondía. Decían que era un simple carpintero, pero él dejaba boquiabiertos a los doctores de la ley. Era un judío, pero se relacionaba bien también con los gentiles. Un rabino que prefería las calles a las sinagogas. Un hombre santo que se codeaba con prostitutas.

Tal vez el hecho de no haber podido etiquetarlo fue la razón por la cual decidieron llevarlo a la cruz. Les resultaba más que obvio que este Mesías que hablaba con samaritanos y sanaba en el día de reposo no era el que estaban necesitando.

A largo plazo quien imita a otros termina siendo siempre número dos.

No seamos tan necios de querer construir enramadas en donde solo debe haber adoración genuina.

La innovación es lo que distingue a un líder de un seguidor. Steve Jobs.

Si bien hay propósitos sagrados, no hay metodologías que lo sean. La Biblia no cambia, y Dios menos, pero cada generación de la iglesia debe encontrar cómo ser efectiva en cumplir con los propósitos de Dios en su particular contexto temporal y espacial, y por eso es tan urgente la creatividad.

Hay cosas que no cambian, pero nuestros formatos, lenguajes y ritmos ministeriales se deberían acoplar a las tendencias y códigos de la generación que intentamos alcanzar.

No es el templo ni nuestras costumbres lo que nos define como iglesia. Es la misión y el amor de Dios hacia nosotros y entre nosotros lo que nos hace iglesia, y por lo tanto podemos usar nuestra creatividad mientras mantengamos firme esto que sí es sagrado.

Puede que no todas tus «locuras» sean ideas creativas. Teñirte el cabello de verde y tatuarte «Jesús» en el brazo no te convierte en un precursor. Y en algunas naciones, usar traje y corbata puede resultar un acto de rebeldía.

Se cela lo que otro tiene cuando creemos tener derecho a tenerlo nosotros.

Desde la perspectiva del liderazgo cristiano invertir en otros es también invertir en tu propio crecimiento.

Hacer lo correcto es más importante que hacer las cosas correctamente

¿Qué es, entonces, lo que nos diferencia del mundo? Obviamente no es el que no seamos pecadores, sino el hecho de que hemos reconocido el milagro de la cruz y ahora, en agradecimiento a esa misericordia, intentamos no pecar. Pero, siguiendo al apóstol Pablo, no es que ya lo hayamos alcanzado. Proseguimos a la meta, pero seguimos teniendo nuestras luchas.

Este es un nuevo mundo que necesita un nuevo liderazgo, y que la autenticidad y la transparencia son más apreciadas hoy que nunca antes en la historia. Y las redes nos van abriendo un gran ventanal a eso.

Cuando todo está bien, está todo bien. Pero cuando tuviste una semana difícil, estás pasando una prueba o algo en particular de la vida cristiana te cuesta mucho, no está mal ni te va a robar autoridad el confesarlo. Incluso hace bien en dos niveles. Es un desahogo para el que confiesa, y de alguna misteriosa manera es un consuelo para el que lo escucha porque de repente no se siente tan solo ante sus propios desánimos.

Cada vez que oigas a alguien hacer alarde de su unción y de su inquebrantable santidad, puedes estar seguro de que las alarmas ya están sonando y que en realidad ese líder está luchando con algo mucho más grave de lo que imaginas. La historia es testigo de que cada vez que algún predicador levanta su dedo acusador (lo cual no estaría mal si defendiera la santidad en general, pero se pone a él mismo como ejemplo inmaculado), es porque se avecina la catástrofe.

¿Será imprescindible que un teclado haga una música melódica para ayudar al Espíritu Santo al final de la predicación, y que al terminar el mensaje se cante la misma canción cuatrocientas veces y media para que el público llore? Yo sé. son costumbres que muchas veces se hacen solo por inercia y no por pretender manipular un resultado en las emociones de la gente. Pero, ¿no están de acuerdo conmigo en que valdría la pena revisar por qué hacemos lo que hacemos y decimos lo que decimos?

Necesitamos despojarnos de tanto modismo evangélico y comenzar a practicar un cristianismo más real.

Un líder espiritual y ungido no es aquel que vive una vida color de rosa, alejado de las cosas cotidianas y negando la realidad para darle una aspirina espiritual a sus oyentes. Es aquel que a pesar de los desafíos de la vida mantiene el rumbo y da cuenta de cómo Cristo también se manifiesta en una vida normal, urbana y actual.

No es la gente la que tiene que aprender a ubicarse en su rol de ovejas, sino nosotros los que tenemos que comprender hasta donde llega nuestro rol de pastor.

Y tú que ahora que estás en el llano, toma lista de lo que nunca harías y contrata a alguien para que te lo recuerde cuando estés en las grandes ligas.

Y por sobre todas las cosas, tengas la posición que tengas, cuídate de alguien muy peligroso y destructivo que ya ha demostrado que no es confiable y que ha hecho fracasar a muchos consiervos. No lo escuches. No permitas que te critique ni te que halague. No tienes buenas referencias suyas como para que tengas que dignarte a oírlo. No, no hablaba del diablo. Cuídate de ti mismo.

«Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿quisiera hacer lo que voy a hacer hoy?». Si la respuesta es «no» durante demasiados días seguidos, entonces sé que necesito cambiar algo en mi lista de prioridades.

La falta de tiempo no es del diablo, la falta de tiempo ¡ES el diablo!

Asumimos que a mayor activismo, mayor unción. Pero casualmente es todo lo contrario: No hay nada que atente tanto contra la unción y la consagración como el agotamiento físico, mental y espiritual.

No quiero llegar a viejo queriendo remediar como abuelo lo que no hice como padre.

Por supuesto que todo tiene dos puntos de vista: el equivocado, ¡y el mío!

Hay una generación que clama por transparencia en los mensajes, y que necesita que se le hable de manera frontal, directa y sin eufemismos. El enemigo no manda sus mensajes de manera subliminal, sino que abierta y descaradamente ofrece su mercadería a quien quiera tomarla. Nosotros no podemos seguir hablando a través de metáforas cuando se trata de alertar sobre peligros reales que pueden ocasionar la muerte espiritual de los líderes cristianos.

Un sueño que no incluye ningún peligro no es digno de ser soñado.

En el prólogo de tu vida está tu familia, tus experiencias pasadas, tu llamado. Pero el epílogo depende de tu persistencia. Muchos que comienzan bien terminan mal, y muchos que comienzan mal terminan bien. Por eso la clave es luchar hasta al final sin importar cuál fue el punto de partida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s