Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo


Albert Espinosa

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo


Marcos tiene un don que servirá para enfrentar un acontecimiento que ha dado la vuelta al mundo: la llegada de un extraterrestre. Pero además tiene que lidiar con la reciente muerte de su madre, de quien aprendió todo en la vida. Calificación de 7.

Raccord: (Francés) Empalme

La vida es girar pomos; yo solo espero, durante toda mi vida, encontrarme delante de muchas puertas que me transporten a nuevos lugares, caminos o experiencias, y sé que siempre que esté delante de cada una de esas puertas, tendré un amigo en el que confío para cogerle de la mano y pasar con él, y si en alguna ocasión no me puede acompañar le pediré consejo.

Dormir te aparta del mundo, te hace inmune a sus ataques. La gente solo puede atacar a los despiertos, a los que están con los ojos abiertos. Los que desaparecemos en medio del sueño, somos inofensivos.

¿O acaso puedes admirar algo que no envidias? ¿O puedes envidiar algo que no admiras?

Tu almohada, es el elemento más importante en la vida de una persona. A veces me han hecho esa pregunta tan inútil: ¿Qué se llevaría a una isla desierta? Y siempre pienso, mi almohada. Aunque no sé por qué acabo diciendo: un buen libro y un excelente vino, utilizando siempre estos dos adjetivos tan poco acertados.

Pero en lo que sí he creído siempre es en que las almohadas llevan en su interior parte de tus pesadillas, de tus problemas y de tus sueños. Y es por esa razón por la que las ponemos fundas: para no ver los rastros de nuestra vida. A nadie le gusta verse reflejado en un objeto. Dicen tanto de nosotros nuestros coches, nuestros móviles, nuestra ropa,…

Quizá el mundo iría mejor si contásemos nuestros sueños eróticos a los que han sido protagonistas de ellos.

Ni yo me imaginaba que aquel día cambiaría mi mundo y seguramente el de todos los demás. Quizá esos días debería marcarse en el calendario en fucsia. Deberíamos tener constancia de que es uno de aquellos momentos a partir del cual nada volverá a ser igual, que perforará a todo el mundo de manera semejante y creará recuerdos colectivos. Así, podríamos decidir si vale la pena levantarse en un día fucsia.

El tiempo en sueños es un misterio, es tan relativo…

Sigues durmiendo, por que no deseas despertarte. Lo que demuestra que mucha gente prefiere dormir a vivir, aunque sepa que la realidad que está gozando es falsa.

He notado que la gente suele sentirse bien cuando me comenta su edad. Yo los respondo: “Te hacía más joven”. Y eso vuelve loca a la gente.

El hijo de mi primo, que ahora tiene 6 años. Siempre que le pides que adivine la edad de alguien que supera los 20 años, le mira, le observa detenidamente y responde: “Tienes 10 años”. Tengas 70, 50 o 20, para ese niño todos tienen 10 años. Que poseas las dos primeras cifras implica que te ve muy mayor. Tiene sentido; cuando se tiene una sola cifra, las dos es el fin de todo. Yo, cuan veo a alguien muy mayor, pienso: “debe de tener 100 años”, las tres cifras es lo máximo para alguien de dos. No cambiamos tanto de niños a adultos; tan solo nos separa una cifra más.

Creo que para cambiar una parte esencial de ti mismo, en este caso dejar de dormir, no se debería vivir solo. Debería haber alguien a tu lado, alguna persona diciéndote: “Va a ser genial, es tu gran día”.

A veces te vas por las ramas para no tener que ir directo a la raíz. Sobre todo si la raíz es dolorosa y puede derribar el árbol. Mi madre murió ayer.

Rompí a llorar. Me encanta esa expresión. No se dice rompí a comer o rompí a caminar. Rompes a llorar o a reír. Creo que vale la pena hacerse añicos por esos sentimientos.

Hay tantas cosas que si se pronuncian en voz alta desvelarían secretos de una intensidad que quizá no podríamos asumir. Yo aún no he podido contarle a nadie que de vez en cuando lloro desconsoladamente por la pérdida de mi abuela. No sé si la gente lo entendería; no sé si la gente intentaría entenderlo.

La gente entiendo lo que quiere, lo que le interesa.

Hay tanta gente que sabe que tiene un momento y lo aprovecha…

No sé si os habéis encontrado alguna vez con el problema de esconder dinero en casa. Es complicado porque piensas como la persona que lo esconde pero a la vez como el ladrón que lo busca.

Ser diferente depende tan solo de cuantos están en tu bando.

Cuando el momento se acerca es cuando te das cuenta de que quizá no lo deseas. Bodas, inversiones, besos, sexo… En todos esos momentos puedes decidir en dar marcha atrás por todo tipo de miedos.

Mucha gente cree que nunca viajaremos al futuro, pero yo creo que lo hacemos cada noche. Duermes y cuando despiertas han pasado cosas increíbles: se han firmado tratados, han cambiado los valores de la bolsa, hay gente que ha roto con su pareja o se han enamorado en otras partes del planeta, donde la vida sigue… Y todos esos grandes acontecimientos han pasado mientras dormías. En esos dos segundos donde realmente transcurren ocho horas o nueve o diez, dependiendo de lo que necesitas y lo que encuentras. Y es que dormir nunca es igual.

Lo que cuesta tiene un plus que hace que deba gustarnos o, de lo contrario, ocultar que nos desagrada. Nadie es un tonto para putearse y encima pagar por lo que le putea.

Los susurros son tan potentes que deberían prohibirse en la cama. Allí todos mienten, absolutamente todos. Nunca susurres en la cama, y menos cuando tengas sexo.

Es horrible y tenebroso echar de menos algo que no has poseído. El sonido del teléfono me devolvió a mi realidad. Supe que era grave por los largos timbrazos y la cadencia entre llamada y llamada. Siempre he creído que esos aparatos tienen una inteligencia y saben cuando darán malas noticias, y por ello desean advertirnos con un tono propicio para que sepamos lo que se nos avecina.

Los taxistas son como los miembros de la familia. Son la suegra o el tío que sabes que te la jugará pero a los que tienes que querer.

Todo seguía igual en la calle. La gente caminaba sin rumbo, los coches circulaban nerviosos y la noche continuaba tan latente como siempre. ¿Quién debe morir para que el mundo se paralice por completo y desistamos de nuestras costumbres diarias? ¿Qué persona es suficientemente importante para que todo varíe de manera visceral?

Todo lo bueno a nivel artístico hablaba del amor.

Era mentira que fuese la época más feliz de nuestra vida. Ella opinaba que es cuando más lloramos. Decía que se llora tan desconsoladamente durante esos primeros años, que la infancia es como toneladas de tristeza mezclada con kilogramos de felicidad.

Siempre que conozcas gente acabarás preguntándote que significarán esas personas en tu vida.

Puntos finales facilitaban la vida a la gente. Los puntos aparte y los suspensivos incrementaban la inteligencia.

Lloro son como mínimo dos o tres lágrimas; una solo es pena.

Aceptar el amor no deseado antes que perderlo y desear obtenerlo.

Siempre he conocido mis limitaciones. Creo que ese es mi gran logro: saber a donde no puedo llegar sea por falta de inteligencia o sea por falta de interés.

Los sentimientos que sentían por nosotros otras personas, aunque no los correspondiéramos, eran importantes.

El amor está soldado al sexo o el sexo al amor […]. Había que buscar el punto de soldadura.

Los deseos ocultos son el motor de la vida.

Confiar en la gente que no tiene tus carencias. Esa es la base del verdadero talento.

Las situaciones desesperadas requieren actos desesperados.

El amor y el sexo son tan extraños que, seguramente, los extraños tienen la clave de lo que se debe hacer.

Siempre acabamos apreciando lo que perdemos.

Es la pérdida de conciencia total del espectador, justo cuando olvida cualquier problema personal y su cerebro deja de emitir el sonido de la preocupación; eso es lo que hace que el silencio sea supremo. Dejar de pensar lo silencia todo.

Nunca se sabe que encontrará uno tras una puerta. Quizá en eso consiste la vida: en girar pomos.

Mi madre opinaba que los mensajes de texto de móvil contenían mucha verdad en pocos caracteres. La gente se esmeraba en contar sus sentimientos sin que el coste fuera excesivo. La concisión de los sentimientos. Ella guardaba muchos de los que recibía. Jamás los transcribía, jamás los pasaba a otros formatos. Creían que entonces perdían su magia.

No quería mentirle pero tampoco deseaba decirle la verdad. Cuantas veces me he encontrado en esta disyuntiva… Quizá debería haber un concepto equidistante de estos dos.

La confianza no debe existir. Es el relajo lo que provoca el gran bajón en cualquier tipo de relación.

Me alegré de que no hubiera un pero. “Te creo pero”, “lo siento aunque”… Conjunciones terribles que acaban desactivando los sentimientos anteriores.

Una caricia, un beso, solicitar el calor de una mano en el ombligo no deben ir acompañados con el sentimiento de eso provocará o derivará en sexo. Un abrazo no debe ser de diez segundos, ni de treinta, puede durar ocho minutos si es necesario. Acariciar un cuerpo no debe suponer siempre sexo. Debes apreciar la caricia como parte de tu vida. Despenalizarla en tu vida. Al igual que ríes del chiste de alguien y aceptas que sus palabras generen en ti un sentimiento de felicidad, tampoco debes temer decirle a alguien que su piel, sus ojos, su boca…, te generan otro sentimiento. Hay que despenalizar acciones del sexo, llevarlas a la vida real, a la cotidianidad y jamás enlazarlas con el sexo, si no con el vivir.

El dolor de la pérdida de algo, aunque no lo necesitaras, se convertiría en algo terrible.

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