Pregúntale a Alicia


Anónimo

Pregúntale a Alicia

Pregúntale a Alicia

Durante dos años, una adolescente de 15 años plasma en un diario su vida, opacada por su incursión en las drogas, sus recaídas, las malas amistades, sus temores y hasta su reclusión en un manicomio luego de ser víctima de una venganza. Finalmente parece que su rehablitación es inminente. Calificación de 9. Del Reading Challenge, reto 30, un libro que se publicó el año en que naciste. (1971)

A ella no le gusta verme como una vaca, a nadie le gusta, ni a mí misma. Me pregunto si no debería meterme el dedo en la garganta después de cada comida, a fin de vomitaría. De nuevo me obliga a cenar, precisamente cuando había bajado de peso hasta casi el que yo quería y ya no tenía que combatir los calambres de hambre. ¡Oh, qué problema son los padres!

Supongo que soy una amiga bastante asquerosa, incluso contigo. De todos modos, me siento más cerca de ti que de Debbie, de Marie o de Sharon, que son mis mejores amigas. Incluso con ellas no soy realmente yo misma. En parte soy otra; tratando de encajar, de decir cosas apropiadas, de hacer las cosas requeridas, de estar en el lugar más indicado, de vestir como visten todos. A veces pienso que cada uno trata de ser la sombra de otro; compramos los mismos discos y hacemos como los demás, aunque no nos guste. Los muchachos son como robots, piezas en línea para el montaje, y yo no quiero ser un robot.

Como de costumbre, no puedo permitirme más que una fracción de las cosas que quiero.

Me he hecho un nuevo vestido. Mamá me ayudó y es realmente bonito. Espero que un día pueda coser tan bien como, ella. Es más: espero que algún día llegaré a ser como ella. Me pregunto si ella, a mi edad, se inquietaba por no gustar a los muchachos y ser amiga a medias de las muchachas. Me pregunto si entonces los muchachos eran tan sensuales como ahora. Por lo que dicen las muchachas al hablar de nuestras parejas, ahora todos los muchachos son así. Ninguna de mis amigas ha ido hasta el fin, pero imagino que muchas otras muchachas del liceo sí llegaron. Me gustaría hablar con mi madre sobre estas cosas, porque verdaderamente no creo que muchas muchachas sepan de qué hablan, al menos no puedo creerme todo lo que cuentan.

Creo que la Navidad es la mejor época del año. Todo el mundo se siente afectuoso y seguro, y necesitado y querido (incluso yo).

Al parecer, cada familia ha de tener su lacra. ¿A ver si adivinas quién lo es en esta casa? Es natural que haya pequeñas rivalidades, pero las nuestras se desorbitan. Y yo quiero a Tim y a Alex. Les quiero de verdad, pero también tienen muchos defectos, y me resulta difícil determinar si les amo más que les odio o si les odio más que les amo. Y esto se aplica igualmente a papá y mamá. Pero, verdaderamente, creo que todavía se aplica más a mí misma.

Estoy segura de que si se lo insinúo, Jill se dará cuenta de que quiero probar la hierba una sola vez, sólo una; luego me iría volando a casa y olvidaría todo el asunto de la droga, pero es agradable estar informada, saber cómo son las cosas en realidad.

En realidad no necesito tanto dormir como evadirme, escapar. Es una manera de escapar maravillosa. Cuando pienso que ya no puedo aguantar más, me tomo una píldora y espero ese dulce nada que va llenándome. En este punto de mi vida, la nada es mucho mejor que el algo.

Tengo que tomar «anfetas» para estar en forma en el liceo, en el trabajo, con los muchachos, hacer mis deberes escolares…. luego debo tomar tranquilizantes para soportar la casa.

La sangre del hombre se enfría pronto si no tiene al lado quien se la caliente.

La porquería que acompaña la droga la encarece tanto que nadie puede pagarla.

Traté de aparentar que no me afectaba, pero a ti, querido Diario, puedo decirte la verdad. Me siento sola. Me encuentro triste, odio todo este tinglado y lo que hay debajo, siento que estoy despilfarrando mi vida.

Los adolescentes pasan un momento escabroso e inestable. Los mayores los tratan como niños, pero quieren que se comporten como adultos. Les dan órdenes como se dan a los animales y luego esperan una reacción madura, siempre racional, de personas autoconvencidas de su nivel legal. Es un período difícil, vacilante, durante el cual se anda perdido. Tal vez he pasado su peor etapa. Espero que si, pues no estoy segura de tener la fuerza ni la firmeza necesarias para pasarlo de nuevo.

Desearía que hubiese forma de borrar, real, completa y permanentemente, todas mis pesadillas, pero no se puede, y por eso tendré que meterlas en los recodos más oscuros e inaccesibles de mi cerebro, donde tal vez puedan ser recubiertas o perderse.

¡Oh, maldita, maldita, maldita sea! Ha ocurrido otra vez. No sé si chillar de júbilo o cubrirme de cenizas o de cilicios. Quien diga que la marihuana y el ácido no esclavizan es un idiota, un estúpido, un necio sin pizca de conocimiento.

Es más complicado conseguir la píldora que las drogas, lo que te demuestra que este mundo es un mundo cabrón.

Cuando ejerza de psicóloga trataré de convencer a los muchachos de que meterse en drogas es, sencillamente, caer en una pocilga. Claro que es fantástico hacer un «viaje», nunca seré capaz de negarlo. Es excitante, y multicolor y peligroso, pero no vale lo que cuesta. Sencillamente, no lo vale.

Parece increíble que tanto la primera vez como la última, que me ha llevado al manicomio, tomara la droga sin saberlo. Nadie crecría que se pueda ser tan tonta. Apenas lo creo yo, incluso sabiendo que es verdad.

¿No es triste haber llegado a un punto en que todo es tan increíble que te lo creerías todo?

Vieron que era mas difícil conseguir whisky que marihuana o droga en comprimidos.

En tiempos de papá y mamá los muchachos y muchachas no debían abusar de esas cosas. Ojalá fuese igual hoy. Sería más fácil mantenerse virgen, casarse y averiguar después lo que es la vida. ¿Cómo será para mí? Podría ser formidable porque, prácticamente, soy virgen; sólo drogada he tenido relación sexual y estoy segura de que sin drogas me volvería loca de miedo. Cuando me case con alguien verdaderamente amado espero poder olvidar todo lo pasado. ¡Hermosa reflexión!, ¿no crees?: acostarse con el ser amado.

Los muchachos que no están autorizados a tomar decisiones por si mismos nunca maduran, y […] tampoco lo logran aquellos que han de tomarlas sin estar aún preparados para ello.

¿Por qué será tan difícil la vida? ¿Por qué no podemos ser como somos y que nos acepten como tales? ¿Por qué no puedo ser yo, sencillamente, tal como soy ahora, sin necesidad de concentrarme, de mortificarme sobre mi pasado y sobre mi futuro? Me da rabia ignorar si mañana caerán o no sobre mí Jan, Lane, Marcie y los otros. A veces quisiera no haber nacido.

Los Diarios son formidables cuando una es joven. Tú me has salvado de la locura cien, mil, millones de veces; mas creo, sin embargo, que cuando una envejece ha de ser capaz de discutir sus problemas e ideas con otra gente, en vez de hacerlo con una parte de sí misma.

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