La realidad de un sueño


Lilly Goodman

La realidad de un sueño

La realidad de un sueño


A través del testimonio de su carrera como cantante, Lilly Goodman aconseja qué hacer para que los sueños se hagan realidad, dando algunos tips que pueden ser útiles en cualquier área que uno se desempeñe. Calificación de 8. Del Reading Challenge, reto 17, un libro que te haya recomendado un amigo.

Padres, pastores, líderes, maestros: es vital que como adultos maduros y con experiencia aprendamos a entender el mundo de las nuevas generaciones… Cada generación piensa, sueña y actúa diferente, y si no lidiamos bien con eso los empujamos a tratar de hallar identidad, aceptación, afecto y credibilidad en otras partes. Muchas veces la presión no solo es externa. Siempre pensamos que nuestros jóvenes solo enfrentan al mundo que está afuera, pero dentro de nuestro círculo, con nuestro pueblo, nuestra gente, nuestra comunidad…, la amada iglesia, hay presiones que enfrentar. Puedo pensar en cientos de chicos con llamados específicos que, tratando de ser aceptados, entendidos y de alguna manera lograr que los miren, optan por involucrarse en áreas en las que piensan serán más valorados, para agradar a los demás.

No es posible hacerlo todo y destacarse en todo. La misma Biblia deja ver que todos tenemos dones diferentes, y funcionando como un cuerpo somos eficientes (fíjate en Efesios 4:11).

No saltes de un lado para otro probando diferentes carreras sin saber en qué eres bueno. Elige lo que de verdad te apasiona y realízalo con excelencia.

Aquello en lo que tienes años poniendo tu mayor empeño, te esfuerzas al máximo y nunca te sale bien, con toda certeza te digo que ese no es tu don. Si es que te gusta tanto y no quieres soltarlo, úsalo como un entretenimiento en tu tiempo libre, pero suelta esa carga.

Eres importante, no te menosprecies, tienes un espacio reservado para ti, usa lo que tienes, no pierdas tiempo en buscar lo que no es tuyo.

No hay mayores enemigos del ser humano que sus propias emociones. La timidez, el miedo, la duda, la baja autoestima, son fuertes enemigos que hay que vencer.

El hombre puede tratar de minimizarte, cerrar puertas haciendo uso de sus recursos o utilizar la crítica y malos comentarios en tu contra sin lograr éxito, pues el poder de abrir y cerrar puertas no está en sus manos.

Se dice que somos lo que pensamos y nos convertimos en lo que decimos.

Cuando me siento cansada y me quiero retirar, medito en la grandeza de lo que Dios ha hecho conmigo; eso me mantiene de pie y viva por dentro para seguir dando, por gracia, el favor que he recibido.

Al final, es siempre cuestión de decisión. Solo tú puedes decidir triunfar o quedarte atrás. Cualquier cosa que permitas posicionarse como un obstáculo se interpondrá en el logro de tus metas.

Más del ochenta por ciento de lo que las personas temen nunca va a pasar, así que temer es una verdadera pérdida de tiempo y energía física y mental.

Es seguro que vamos a sentir temor de algo, es parte de la vida misma, tendremos que lidiar con bastantes cosas simplemente por el hecho de estar vivos y en el planeta Tierra. Lo que hace la diferencia es cómo enfrentemos cada circunstancia. El mismo Jesús en Juan 16:33 les dejó claro a los discípulos en cuanto a las aflicciones venideras, pero también la esperanza de vencer a través de su victoria. Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de poder, amor y dominio propio (fíjate en 2 Timoteo 1:7). Si lo decides puedes ser fuerte, el dominio propio está en tu naturaleza porque Dios lo puso en ti. Cuando llega el susto o el pánico a tu mente haz uso de ese dominio que posees y toma control de tus emociones. No debes permitir que el miedo te quiebre. Las oportunidades de la vida no se deben dejar pasar, hay que tomarlas, vencer el miedo del momento y hacerlo bien; aunque sea temblando del terror debemos continuar por encima de eso.

Una forma segura de fracasar es posponer y echarse para atrás todo el tiempo. Me he dado cuenta de que enfrentando lo que temo es la única manera de vencerlo. En una guerra, para poder vencer a su enemigo, los ejércitos solían colocarse enfrentados cara a cara, tomando el riesgo de ser heridos, pero si no lo hacían de cualquier manera existía el riesgo de ser atacados desprevenidos, entonces, ¿por qué no enfrentarlo y atacar de una vez? Igual es con el miedo, la única manera de derrotarlo es dándole la cara.

Las puertas que Dios abre son esas pequeñas oportunidades que, si las sabemos aprovechar, nos abren la entrada hacia otras y otras más. Un pequeño momento nos lleva a otro y ese otro nos abre las puertas a grandes oportunidades.

Alguien que conozco dice que “la hora es la que mata”, no importa donde estés cuando esa hora llega, llega. Duro, pero cierto.

Es asunto de valentía, no podemos esperar que Dios o los ángeles hagan todo por nosotros, Él nos ha dado el poder para lograr cosas magníficas, pero nos toca a nosotros actuar. Hay que salir a conquistar, enfrentar y vencer. Al realizar nuestra tarea con valor y dignidad, la satisfacción es para nosotros; y a la vez que ponemos el nombre de Dios en alto, le estamos confirmando que no importa lo que haya que enfrentar Él puede contar con nuestras vidas para su servicio. La misión de Jesús le costó un sacrificio de sangre y mucho dolor, pero Él no se echó para atrás, fue fiel y responsable (fíjate en Hebreos 3:1-2). Gran ejemplo para ti y para mí.

Continuamente Él nos está hablando y, por andar ocupados o haber perdido la sensibilidad, ni siquiera nos enteramos, puesto que no sabemos distinguir. Él habla de tantas maneras, algunas veces a través de la naturaleza, de una canción, de la Biblia, de un familiar o en ocasiones su Espíritu Santo pone convicción en nuestro interior y trae confirmación a medida que sentimos paz. La clave es ser sensibles, estar atentos y apagar todos los sonidos que estorben. No será tan fácil pero tampoco imposible.

Siempre que nuestros pasos sean guiados por Dios tendremos éxito en lo que emprendamos. Antes de preguntar a tus amigos, a tus padres, a tu pareja, pregúntale a Él, que sabe dónde comienza y termina todo, déjalo que te guíe y mantén tus oídos atentos.

El pedir señales a Dios es algo que a mí me funciona, y es bíblico (fíjate en Jueces 6:36-40), en vez de estar buscando gente que me dé palabra puedo desarrollar una relación directa con Dios y Él me puede hablar de diferentes formas. No siempre lo hace con señales, en ocasiones ha usado gente que me da una palabra acertada, pero soy muy cautelosa con seguir todo lo que alguien me diga “de parte de Dios”. No todas las profecías vienen de Dios, hay muchos que andan inventando; tenemos que aprender a discernir, en otras palabras, distinguir cuando es algo que Dios nos quiere decir o son las emociones del que habla.

En el tiempo de anonimato es cuando somos preparados para lo extraordinario. Nadie empieza desde arriba, hay un proceso que no puede saltarse.

Si el proceso de entrenamiento es largo, significa que estás siendo preparado para algo muy grande.

No trates de encajar en los prototipos que el mundo te da. No busques ser el más atractivo, el más famoso, el que tiene más influencia. Que tu propósito sea hacer la voluntad del Padre, y te garantizo que Él será tu mejor contacto y el Espíritu Santo será la más grande influencia que necesitarás.

Dios puede transformar nuestro caos en la bendición más gloriosa que nos podamos imaginar. Aun en medio del dolor, la soledad, la tristeza, la enfermedad, el abandono o el acontecimiento más desastroso que pueda estar ocurriendo en tu vida, puedes estar confiado de que al final todo cobrará sentido.

Te voy a dar unos tips que me funcionaron mientras pasé por ese desierto:
Sé valiente.
Descansa en la soberanía de Dios.
Es muy importante que seas fiel.
Que vivas en integridad.
Realiza tus tareas con excelencia.
Desarrolla tus talentos y habilidades.
Mantente enfocado(a) en tu visión.
No guardes rencor.
Perdona a los que te han herido.
Representa a Dios dignamente donde quiera que vayas.
Y mantén el sueño vivo.
Él tiene tu vida en sus manos… Verás que todo es parte de un propósito.

Dios no necesita un ambiente perfecto o circunstancias agradables para crear milagros.

Cuando sientas la presión y los ataques, refúgiate en la bendita Palabra de Dios que declara lo mejor de ti.

Recuerda: el mundo no tiene la autoridad para definirte.

Toda persona que se prepara, que trabaja y se esfuerza constantemente, anda en busca de estabilidad, de seguridad, de establecer un sistema que pueda manejar, de un estilo de vida invariable que le dé sentido de realización, pero sobre todo que la haga sentir estable. Por ello tantos, después de tener toda su vida exactamente en el lugar deseado, caen en depresión y su mundo se les vuelve un desastre, porque una de las piezas de su rompecabezas se ha movido de posición.

Muchas veces no podemos ver lo que nos perdemos al seguir atados a un tiempo que ya acabó. Lo familiar y cómodo nos hace sentir a salvo y nos ciega a un porvenir más prometedor. Siempre que Dios nos mueve de un lado es por nuestro bien. Nos está librando de cosas o quizás rescatándonos de la situación en que estamos metidos o, simplemente, para llevarnos a un mejor lugar. Su camino siempre conduce a ganancia, nunca a pérdida. Solo hay que tener en claro que escuchamos la voz de Dios y no la voz de las emociones o de un profeta mal informado. Así como es peligroso quedarse en donde ya no debemos estar, igual lo es moverse cuando todavía es tiempo de quedarse. Para saber tomar decisiones de este tipo se requiere mucha madurez, seguridad y valor, que provienen de una relación especial con el Espíritu Santo.

Si bien es cierto que debemos confiar en que nuestro Padre ha preparado un fabuloso destino para nosotros, también es cierto que no llegaremos a ese destino mientras estemos inactivos.

El carácter es estabilidad. Creo que es una de las cualidades más importantes en un individuo, así se llame cristiano o no. Un líder, un maestro, un cantante, un padre de familia, un empresario, cualquiera que tenga un buen carácter tiene éxito. No importa cuál sea el oficio, para ser exitoso es necesario tener carácter. Puedes tener mucha gracia y talento, pero si no posees firmeza nadie te respetará, debes ser un individuo confiable y de una sola palabra. El carácter no es una cara seria, es saber mantenerse firme y leal a lo que uno cree sin deslumbrarse ante las ofertas ni perder el norte. La determinación, por otro lado, es valor, osadía, decisión de perseguir lo que anhelas. Es estar dispuesto a pagar el precio por un ideal; a vivir lo que se profesa cueste lo que cueste.

No se trabaja para Dios esperando la alabanza y apreciación de los seres humanos. El hombre falla, ofende y maltrata, pero el que nos llamó siempre se mantiene fiel, solo hay que quedarse quietos y esperar por su justicia.

No me canso de decir que todo es cuestión de decisión. Cuando se presentan los momentos de azotes, no es tiempo de mirar a los que nos hacen daño, es el momento de mirar adelante y arriba, a Jesús. Y aunque sea arrastrándose en el pavimento, con las lágrimas rodando por el pecho, avanzar con determinación. Esa es la gente que triunfa. Cuando alguien me dice que nací con suerte y que por eso he logrado algo, le respondo que está equivocado, nada se consigue sin esfuerzo y determinación. Se nace con talentos y gracia, pero que se concreten los planes del Creador depende mucho de la actitud, las decisiones y el carácter. Es de cobardes poner excusas y culpar a otros por nuestras decisiones.

Todo problema tiene una solución si lo miramos desde la perspectiva correcta. Solo que, cuando nos enfocamos en lo que está mal, en lo que no tenemos o en lo que los demás no están haciendo, se hace difícil ver las posibilidades.

Si en vez de paz reflejamos angustia, en lugar de gozo cargamos amargura, inquietud en vez de paciencia, furia en lugar de mansedumbre, no importa cuánto hablemos de un Dios de paz, de amor y que transforma, tristemente, no somos un testimonio de ello en ningún lugar.

Esperar lo mejor, independientemente de los pronósticos, cambia completamente la perspectiva de nuestra situación.

No hay un ser humano que pueda vivir feliz y cumplir con su llamado en este mundo, si solo depende de lo que otros decidan por él.

Como ministro del reino, sé bien lo fácil que es caer en la ocupación ministerial y descuidar lo más importante; nos dejamos envolver por los quehaceres y empezamos a funcionar con las reservas; es una condición de peligro. Toda persona que está al frente es la que recibe más bombardeos, por lo tanto es vital estar vestidos adecuadamente antes de salir a la vista.

“Todo lo que hago atribuye valor a algo. Cuando paso una hora viendo la televisión, atribuyo un valor a lo que sea que estoy viendo”. Adorar es simplemente eso, atribuir valor a algo. Si mi enfoque del día es cualquier cosa menos sacar tiempo para conversar con Dios, leer su Palabra y preparar mi corazón para recibir lo que Él desea darme para entregar a su pueblo, será difícil estar en sintonía. Lección aprendida.

Si pagar por algo duele tanto es porque el concepto de valor no es muy alto.

En tiempos de tribulación es el mejor momento para alabar al Dios que todo lo puede y es capaz de hacer mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos (fíjate en Efesios 3:20).

Si no eres capaz de servir en tu iglesia local con una actitud de obediencia y sumisión, entonces no estás listo para obedecer a Dios y servir en ninguna otra parte del mundo. Ese es el primer lugar para comenzar.

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