Sara Sefchovich.

Vivr la Vida Una novela que narra las andanzas de una mujer por la vida. Desde el matrimonio, pasando por divorcios, arrejuntamientos y reencuentros, violaciones, trabajos con la primera dama del país, diagnósticos erróneos de cáncer e ingreso a un maniocomio, Susana la protagonista, intenta descubrir de qué se trata la vida y como hay que vivirla, eso sí teniendo como parámetros las tradiciones y forma de ser de las mujeres mexicanas. Todo para que al final caiga en la cuenta de que para vivir la vida…. hay que ser perro!

Nunca se debe empezar algo en la vida deramando lágrimas porque eso quiere decir que terminará igual.

En esta vida cualquier cosa se arregla con un alambrito.

En este país nadie sabe nada de la chamba que hace dijo mi amiga, todos agarran lo que se puede y luego van aprendiendo sobre la marcha. Ni que fueras gringa o francesa para saber las cosas antes de hacerlas.

Pero me gustaba eso de trabajar y recibir mi paga y así se lo dije a mi amiga, que me miró incrédula: No digas tonterías, que el trabajo es lo peor que existe y lo hacemos porque no nos queda remedio. Ni que fueras alemana o japonesa para que te guste eso de trabajar, no inventes. Tú hazte la tonta y ve llevando el asunto, nomás lo suficiente para que no te corran, pero no te lo tomes en serio. Nadie se lo toma en serio, ni aquí ni en ningúna parte de este país.

Ella dice que obedecer a los superiores es una inversión que se hace hoy para ganar dividendos mañana.

Los días son largos, no duermo bien, como que no me acomodo en mi piel, como que no me hallo con la vida.

La fe es lo único que consuela dijo, debe usted tener fe.

Pero supe entonces, que a nadie en este mundo le iba ni le venía ni le afectaba ni le alteraba si yo tenía la cara azul o verde, la cabeza pelona o peluda…..

Pocos están satisfechos o al menos conformes con lo que son y con lo que tienen, porque todos quieren siempre más.

He pasado todos estos años esperando al amor de mi vida. Si lo encuentro me iré con él, pero mientras eso sucede, me quedaré contigo.

Me arrepentí de haberlo querido, de haber sido su amiga y de haberle contado mis recuerdos, mis sueños, mis intimidades. Pero más que nada, me arrepentí de haber sido feliz con él.

…[Aprendí que] los tapetes de seda los tejen niñas de ocho y nueve años, pues una vez que se vuelven señoritas ya no los pueden tocar y que aún en los más finos, dejan siempre un hilo suelto porque sólo Dios hace las cosas perfectas.

Los créditos son sólo para quienes pueden garantizar el pago dijo el que atendía. Pero si ellos no los necesitan respondí. Lo siento, pero hay que tener dinero para conseguir dinero dijo.

… ya se sabe que a las enfermedades graves siempre las descubren demasiado tarde… ya se sabe que a los médicos no les gusta reconocer que se equivocaron al restarle importancia a algún mal.

… tengo demasiadas canas y como dice Rosalbita, cada vez que me agacho acompaño el movimiento de mi cuerpo con un ay, auch, uf, auj.

[La abuelita decía: ] Ay mi niña, las cosas en la vida nunca son como uno quiere. Y decía: Por eso ahora te mimo, para que luego, cuando yo no esté, el buen recuerdo te acompañe y te permita sobrellevar los tiempos difíciles. Y decía: De todos modos, pase lo que pase, recuerda que has sido y serás siempre una reina.

Yo no sé si en esta vida las decisiones las tomo yo o ellas me toman a mí. Creo que más bien ha sido esto último. A mí las cosas me han sucedido: este me empujó, aquel me jaló, uno me ofreció, el otro me arrebató. Yo solo obedecí y no tuve nada que ver. ¿O si? A lo mejor cada vez que me fui, cada vez que hice por olvidar, cada vez que guardé silencio, estaba eligiendo. Quin sábe, puede ser.

Pues entonces no se debería usted suicidar dijo, porque va a descender en la
cadena de los seres vivos. Pues si eso es precisamente lo que quiero respondí, ser un perro en otra vida. Con tantita suerte, voy a dar a una casa de gente rica, donde haya jardín, niños, comida, ejercicio, juegos y consentimientos sin tener que trabajar ni preocuparme de nada. Y dije: Eso sí que sería vivir la vida.