Mario Benedetti
| Novela en verso que narra en primera persona, el crecimiento de Osvaldo (sick) Puente en el día de su cumpleaños. Con el transcurrir del día, el tocayo va creciendo de los 8 años hasta llegar a las 35 primaveras, momento en el que, ya transformado en Juan Angel, está integrado a la guerrilla urbana. La novela intenta narrar cómo es que se llegan a esas medidas ‘extremas’. Calificación de 8.0. | ![]() |
partir siempre es morir un poco
después de todo la infancia puede ser una excelente temporada por supuesto ahora sólo tengo una impresión muy vagarosa de semejante privilegio seguramente sólo lo apreciaré dentro de treinta o treinta y cinco años cierta noche en que emerja de una borrachera adulta y tartajosa o mi tercera mujer arañe mi mejilla barbuda al tiempo que me entere de que por fin me ha puesto cuernos o un jefe convulsionado de pánico mercantil me vocifere está despedido imbécil desaparezca ipso facto de mi radio visual o la cigüeña me traiga un pibe mongólico envuelto en celofán o el doctor me diga tiene suerte amigo no es diabetes sino úlcera de duodeno pero por ahora todo eso es resaca basurita escombros que acopia el futuro en su amplia pechuga de sadismo a los once años puedo darme el lujo de ignorarlo como un rey o mejor como un molusco.
las azoteas dicen siempre la verdad no como los balcones y los zaguanes que mienten y se adornan para nadie las azoteas dicen trastos viejos escupideras oxidadas cacerolas sin asas colocan irreparables calzoncillos al viento ponen a cantar gallos desplumados y sin pedigree promueven sin pudor gatos linyeras que hacen el amor sarna con sarna las azteas y los tejados son guaridas de filósofos por algo están más cerca del cielo que los balcones fallutos y rejeros yo en la azotea puedo hacer preguntas que no formulo a nadie tampoco aqui obtengo respuesta y sin embargo quedo satisfecho de haberme quitado ese peso de encima alegre de haber dicho en voz alta mis silencios más inexpugnables
por ejemplo fiftyfifty vos ponés la virginidad yo el espíritu santo
en última instancia habría que reconocer que nadie es mala gente todos cumplen con dios y el estatuto rezan cuando hay que rezar perdonan cuando hay que perdonar falsifican cuando hay que falsificar albrician cuando hay que albriciar escarmientan cuando hay que escarmentar siempre de acuerdo con dios y el estatuto menos mal hermanita que vos sos por fortuna mala gente sólo vos estás decididamente en falta con dios y el estatuto está en falta contigo sólo vos cantás cuando hay que rezar tronás cuando hay que perdonar maldecís cuando hay que albriciar perseverás cuando hay que escarmentar siempre a contrapelo de dios y el estatuto
el azar es un poco nuestra ley pero nosotros debemos planificar el azar intentar el arduo montaje de la suerte porque si dejamos el azar al azar entonces sí lo planifica el enemigo
mis huesos mis recuerdos mis silencios todo se halla en su sitio por lo tanto ya estoy en condiciones de extraviarlos
las mejores alegría son las de formato reducido
es verdad no se puede hacer una revolución sin ellas les cuesta un poco dejar las cacerolas los ruleros la plancha las clases de corte y confección la revista claudia los horóscopos pero cuando dejan atrás su corazón doméstico sus blanduras completas entonces esas frágiles se vuelven más tenaces que un gladiador
entre hombre y mujer no existirá nunca una camaradería físicamente pura y por serios e inconmovibles que sinceramente seamos o nos creamos al menor descuido corre entre las piedras la lagartija erótica
los distraídos suelen oxidarse o bostezar en pleno gas letal o divorciarse de la mujer amada o poner el carbónico al revés

