Juan Villoro.
Creo que fue por el periódico que me enteré de la existencia de este libro y pues sabiendo que habla de futbol me llamó la atención y traté de encontrarlo en electrónico, sin poder conseguirlo. Por lo mismo, me decidí a comprarlo; creo que ha sido el primero libro que compro en unos tres años, prácticamente desde que tengo la palm y desde la última vez que fuí a la feria del libro en el Zócalo del DF, cuando todavía estaba en Blitz.
El libro me pareció excelente y altamente recomendable, nunca había leído al autor pero es muy práctico: parece una plática de futbol entre amigos. Un detalle que encontré, es que el capítulo VI está dedicado al primer mundial del nuevo siglo, Corea-Japón 2004, cuando en realidad ese mundial fue en el 2002. Un error de dedo… supongo.
Los milagros del fútbol ocurren de tanto en tano, pero n dejamos de aguardarlos.
Aunque se mencionana ejemplos en los que el raciocinio ha intervenido para mudar de entusiasmos, el fanático de raza no recusa a los suyos, así reciban golizas de escándalo.
Para un aficionado al futbol, el resultado se puede dividir entre los contrincantes, sin que esto sea un desdoro.
…el espectador acepta en forma tácita que verá lo inimaginable, y que eso le va a gustar muy poco. La situación sería equivalente a la de ir a un concierto donde la orquesta armara trifulcas, los violinistas desafinaran y sólo a veces se produjera el raro milagro de la música. Así es el futbol, algo que no sucede o sucede a medias o sucede mal, pero insinúa en todo momento que puede componerse.
El futbol es un juego sencillo en el que 22 jugadores disputan un balón y al final siempre gana Alemania. [Gary Lineker]
Holanda sólo ganará el mundial cuando sea menos feliz y se deje afectar por complejos y frustraciones que hasta ahora desconoce.
El futbol ofrece una de las condiciones más propicias para la vida intelectual, durante buena parte del partido, se practica sin hacer nada. Corres lejos de la pelota, te detienes, te amarras los zapatos, gritas cosas que no te escuchan, escupes, cruzas una mirada tensa con un contrario, recuerdas que no cerraste la puerta de la azotea. La mayor parte del tiempo el jugador no es otra cosa que la posibilidad de un futbolista.
… la amenza principal del veterano no llega con su deterioro, sino con los número en la banda que anuncian la entrada de un novato.
… se escucha a Maradona como si también opinara con el pie izquierdo.
A veces una pérdida produce el efecto de revelar lo que siempre había estado allí pero solo podía potenciarse en ausencia.
Zidane ha pisado a sus adversarios en el vientre o les ha propinado cabezazos sin dejar de parecer un santo.
En las situaciones que casi nunca pasan pero pasan, un gladiador agraviado vale más que un crack.
Las canchas existen para que la gente se dé vacaciones de sí misma y puede adorar dioses en camiseta.
El fan auténtico sufre pero se resigna, acepta la lluvia como el reporte meteorológico de su atribulado corazón.
Los equipos se relacionan cada vez menos con sus seguidores. El Barcelona puede alinear a siete holandeses.
… al aficionado sólo le importa la eternidad que vive en ese momento.
… los escritores tendemos a sobredimensionar la experiencia, a pensar no tanto en lo que oímos sino en sus posibles desarrollos. (Vila-Matas)
… nada es tan ingrato como administrar el talento ajeno…. es más difícil arreglar un texto ajeno que escribir uno propio.
Cuando Platini logró tres tantos en un partido de la Eurocopa 84, le preguntaron cuál había sido su secreto: “es mu sencillo: metes un gol izquierda, otro con la derecha y otro con la cabeza”.
Soy de la idea de que el buen entrenador debe haber sido, si no mediocre, por lo menos claramente imperecto. (Valdano).
… el jugador se acostumbró tanto a recibir órdenes que no sabría qué hacer con la libertad en caso de tenerla. (Valdano).
Al final, los únicos contratos que valen son los de los jugadores que no rinden o se lesionan. En cambio, los jugadores que son no digamos figuras excepcionales sino titulares, te golpean la puerta todos los días para que les mejores el contrato. (Valdano).
