El viaje del elefante.

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José Saramago.

Estupenda narración del viaje que emprende un elefante que es ofrecido como regalo por parte del rey de Portugal a el Archiduque Maximiliano de Austria. Y mediante este viaje conocemos las costumbres del animal y su íntima relación con su cuidador o cornaca (palabra nueva para mi), quien también a su vez se manifiesta como una persona diferenente, dejando honda huella en el comandante portugués encargado de entregar a Salomón el elefante, e incluso, en el propio archiduque austriaco. Calificación de 8.5
El viaje del elefante.

El viaje del elefante.

Cuidado, hijo mío, una adulación repetida acabará inevitablemente resultando insatisfactoria, y por tanto será como una ofensa.

Este día no cuenta, mi comandante, ha sido el primero, y ya se sabe que en el primer día las cosas siempre suceden mal.

No discutas con quien manda.

Extraño animal es este bicho hombre, tan capaz de tremendos insomnios por culpa de insignificancias como de dormir a pierna suelta en vísperas de la batalla.

Una cosa buena de la ignorancia es que nos defiende de los falsos saberes.

Razón tienen, por tanto, las personas que dicen que tres fue la cuenta que Dios hizo, la cuenta de la paz, la cuenta de la concordia. Siendo tres, por lo menos, uno cualquiera podrá estar callado durante algunos minutos sin que se note demasiado. Lo malo es que uno de ellos, que haya estado pensando en eliminar al otro para quedarse con su fardel, por ejemplo, invite al tercero a colaborar en la reprensible acción, y éste le responda pesaroso, No puedo, ya estoy comprometido en ayudar para matarte a ti.

Que cada uno se ocupe de sí mismo, mientras Dios se ocupa de todos.

Todo está bien cuando bien acaba.

Somos, cada vez más, los defectos que tenemos, no las cualidades.

No está permitido dirigirles preguntas a los reyes, ése puede ser el motivo por el que siempre ha sido difícil, y a veces incluso imposible, obtener una respuesta para las dudas y las perplejidades de sus súbditos.

Las repeticiones decepcionan casi siempre, pierden la gracia, se les nota que falta espontaneidad, y , si la espontaneidad falta, falta todo.

[No solo] Lo óptimo es enemigo de lo bueno, sino también que lo bueno, por mucho que se esfuerce, nunca llegará a los tobillos de los óptimo.

Peor que no haber milagros es encontrarse con un milagro fallido.

La voz pública [...] es capaz de jurar lo que no vio y afirmar lo que no sabe.

Tener que pagar por los propios sueños debe de ser la peor de las desesperaciones.

La historia de la humanidad es una interminable sucesión de ocasiones perdidas.

Pero Fritz, como se vió, bastante desanimado por las consecuencias de los últimos desastrozos sucesos, estaba necesitando que alguien le pusiera una mano amiga en el hombro, y es eso lo que hemos hecho, ponerle la mano en el hombro.

[El dicho que] te recomienda que deberás hacer lo que yo te diga, pero no hacer lo que yo haga.

Que cada uno mire por sí mismo para que nos podamos salvar todos.

El respeto por los sentimientos ajenos es la mejor condición para una próspera y feliz vida de relaciones y afectos.

Las familias felices no tienen historia.

Si todo el mundo hiciera lo que puede, el mundo sería, con certeza, mejor.

Manual de pintura y caligrafía.

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José Saramago.

Escrita en primera persona, Saramago describe el quehacer que la pintura y la escritura suponen para un hombre común y el darse cuenta que ambas formas de expresión, resultan complementarias: cuando una agota sus aristas de manifestación la otra la culmina. Así, el autor encuentra su inspiración a partir de las cosas y personas comunes y al hombre siempre con esa sed de poder. Todo para que al final florezca la verdadera inspiración: el amor y las cosas sencillas que ofrece. Calificación de 8.0
Manual de pintura y caligrafía.

Manual de pintura y caligrafía.

Retórica (uno de sus significados): Todo aquello de lo que nos servimos en el discurso para causar buen efecto en el público, para persuadir a los oyentes.

Tengo casi cincuenta años, he llegado a la edad en la que las arrugas dejan de acentuar la expresión para ser expresión de otra edad que es la vejez que se aproxima.

El rico nunca ve, nunca repara en nada, sólo mira, y enciende los pitillos con el aire de quien esperaría que ya vinieran encendidos: el rico enciende el pitillo ofendido, es decir el rico enciende ofendido el pitillo porque casualmente no hay allí nadie que se lo encienda.

Es la posibilidad de todos ellos la que hace imposible la elección de uno.

La buena educación es, en muchos casos, simple cuestión de una décima de segundo y a veces aún menos.

No puedo hacer preguntas indiscretas o cuyo grado de indiscreción sólo sepa demasiado tarde.

¿Cómo hablan de nosotros realmente los demás? ¿Qué, somos para los otros? ¿Qué somos para nosotros?

Al fin del acto sexual (también llamado acto del amor), el cuerpo de abajo pesa sobre el de encima, y quien no haya descubierto esto nunca es que no tiene cuerpo ni sexo ni consciencia de sí.

El yo de este instante preciso es fundamentalmente diferente del que era un segundo antes, algunas veces lo contrario, pero, sin duda, siempre, otro.

Quedo siempre asombrado ante la libertad de las mujeres. Las miramos como a seres subalternos, nos divertimos con sus futilidades, nos burlamos cuando las vemos desastradas, y cada una de ellas es capaz de sorprendernos súbitamente poniendo ante nosotros extensísimas campiñas de libertad, como si por debajo de su servidumbre, de una obediencia que parece buscarse a sí misma, alzasen las murallas de una independencia agreste y sin límites.

El momento más difícil es aquel en que las bocas se separan: la mínima palabra puede en este momento resultar excesiva.

Otras veces he copiado textos como éste desde que empecé a escribir, y por diferentes razones, para apoyar un dicho
mío, para oponerlo a él o porque no sería capaz de decirlo mejor.

Ninguna cosa no existente existe.

¿Tienen los ojos expresión, o ella sólo les es dada por aquello que los rodea, las pestañas, los párpados, las cejas, las arrugas?

¿Qué es lo que precisa la gente cuando se junta? ¿Qué pasaron a precisar o precisaban ya antes y no sabían cuando se separan?

Mientras nos acomodamos, miro fríamente a Carmo. No le deseo mal ninguno, hasta lo aprecio, pero es a mí a quien
detesto, viéndome en él, dentro de unos años, viejo también yo, ¿y con quién al lado? ¿Quién se divertirá conmigo entonces? ¿Qué hombre más joven, por poco que lo sea, se sentará frente a mí y me mirará así?

Sólo hay una manera de retardar el tiempo: vivir el tiempo de antaño.

Hay que imaginar el desierto, mirar el desierto como lo hizo en aquella película Lawrence de Arabia, despoblado todo, crear el silencio perfecto, aquel que sólo los rumores de nuestro cuerpo habitan, oír la sangre deslizándose entre la blandura ondulante de las venas, el latido de la sangre, la arteria del cuello latiendo, la bomba del corazón, la vibración de las costillas, el gorgoteo de los intestinos, el aire silbando entre los pelos de las narices.

Nosotros, los pintores de retratos, tenemos que ser expertos. La regla básica es considerar a quien desea un retrato como si fuera un enfermo. ¿Qué hace el enfermo? El enfermo llama al médico, a la enfermera y le dan una fecha, tres semanas, por ejemplo: ¿hay algo más satisfactorio? Mientras está a la espera, el enfermo se siente tan importante como el médico que lo hace esperar: se siente orgulloso de tener un médico tan solicitado, se preocupa de los quehaceres de una entidad inaccesible durante tres semanas, antes en fin de que lo pueda recibir, ver, oír, palpar y mandar analizar e investigar. Y curar, si es posible. Pero la espera, en tales casos, es ya media cura. Como es sabido, sólo los pobres mueren por falta de asistencia médica.

Hay ocasiones en las que callarse es mentir.

Los actos más importantes no son los vistos de fuera, sino los de dentro.

Es imposible ser más feliz de lo que éramos nosotros.

El caso era claro y ya lo era cuando empezó: un simple capricho de Sandra, un sueño realizado de Carmo.

[Sócrates] el que fue acusado de «honrar a otros dioses y de haber intentado corromper a la juventud», y que por eso murió. Y son éstas las dos eternas acusaciones contra el hombre.

Hay peligro en decir algunas cosas: muchas veces no decimos más que palabras, y ése es el gran peligro cuando hablamos de arte. Es también el gran peligro cuando hablamos de todo.

Una organización social nunca desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que es capaz de contener.

El propio problema sólo surge cuando las condiciones materiales para resolverlo ya existían o estaban, al menos, en vías de manifestarse.

Lo que distingue el paso único de un primer paso es sólo la paciencia que hubo o no hubo para esperar el segundo.

Me despido de los muertos, pero no para olvidarlos. Olvidarlos, creo, sería la primera señal de mi propia muerte.

¿Por qué será que decimos tan poco, y no decimos tan mucho?

Soy inocente de lo que me acusan, no probablemente de lo que me alaban.

«El glorioso título de Católicos, con el que los reyes de España se diferencian de los otros príncipes de la Cristiandad por no tolerar en su reino a nadie que profese otra religión sino la Católica, Apostólica y Romana.

Con la edad, aprendemos a tener cuidado con las palabras.

La perfección existe de paso. No para permanecer. Mucho menos para quedarse.

«Me gusta estar contigo». No creo que se puedan decir mejores palabras a alguien, ni sé de otras que más apetezca oír.

Casi un objeto.

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José Saramago.

Colección de siete cuentos, cuyo eje principal son objetos, un auto, una silla, un barco. Recién leía una pequeña reseña de Saramago de la cual rescato una frase que determina la naturaleza de sus obras: La ficción es su auténtico reino. Y es que en estos cuentos, nuevamente hace alarde de su imaginación con situaciones inverosímiles y cuya importancia y belleza radica en que son imposibles. Los cuentos favoritos: Cosas, La isla y Embargo. Resúmen en 5 palabras. Calificación de 10.
Casi un objeto

Casi un objeto

La silla – Crónica de una caída mortal (Descripción de pq una silla de madera se transforma en arma mortal).

Embargo – El extremo de los castigos (Un automóvil toma vida propia y toma como rehén a su dueño cuando, debido a un embargo, hay escases de gasolina).

Reflujo – No siempre el rey acierta (Por órden del rey, es creado un cementerio único con el fin de eliminar de la vista a la muerte, aunque al final se multiplica el número de cementerios personales).

Cosas – Los hombres no son cosas (Un día, las cosas cobran vida, reclamando que existen hombres que suplen a las cosas. Impactante).

Centauro – La soledad de los distintos (Seguimiento a un centauro en su periplo para encontrar su sueño: la muerte como hombre).

Desquite – El despertar de la juventud (Un adolescente presencia la castración de un cerdo, en respuesta por tan cruda escena, se desnuda ante una adolescente quien le sigue el juego).

La Isla – Uno mismo cumple sus sueños (De como se encuentra la isla desconocida por el simple hecho de desear que exista).

Las despedidas son siempre demasiado rápidas para merecer realmente ese nombre. No hay en ellas ni tiempo ni lugar para el disgusto diez veces destilado hasta la pura esencia, todo es algarabía y precipitación, lágrima que venía y no tuvo tiempo de mostrarse, expresión que bien querría ser de profunda tristeza o melancolía, como otrora se usó, y finalmente queda en gesto o en mueca, que es evidentemente peor.

Eva doméstica, agujero de martirio, se arrodilla y hace preguntas, ahora las hace, porque el cataclismo ya se fue, ya ha pasado, y quedan los efectos.

En época navideña, incluso faltando la gasolina, todo el mundo sale a la calle, para estorbar a quien necesita trabajar.

Una obra así no podría ser hecha sin una fuerte voluntad y sin el dinero que permite tener voluntad y esperanza de satisfacerla.

Cuando la suprema grandeza y la suprema sensibilidad se reúnen en un rey, es posible un cementerio único.

Andar deprisa era apenas, en todos los sentidos, una fuga.

Si no se hubiese detenido a oír al sargento, si no se hubiese quedado después conversando, quizá allí hubiese un cuerpo más, el suyo.

Caminar y dormir. Dormir y caminar. Sin ninguna razón que conociese, apenas porque tenía patas y sueño. No necesitaba comer. Y el sueño sólo era necesario para que pudiese soñar. Y el agua apenas porque era agua.

Muchas otras veces el centauro había visto mujeres, pero nunca así, en este río, con esta luna. Otras veces había visto senos oscilando, temblor de muslos al andar, el punto de oscuridad en el centro del cuerpo. Otras veces había visto cabellos cayendo sobre la espalda, y manos que los lanzaban hacia atrás, gesto tan antiguo.

En los mapas están sólo las islas conocidas.

Y has venido aquí para pedirme un barco, Sí, vine aquí para pedirte un barco, Y tú quién eres para que yo te lo dé, Y tú quién eres para no dármelo, Soy el rey de este reino y los barcos del reino me pertenecen todos, Más les pertenecerás tú a ellos que ellos a ti, Qué quieres decir, preguntó el rey inquieto, Que tú sin ellos nada eres, y que ellos, sin ti, pueden navegar siempre.

Llegar, se llega siempre.

Gustar es probablemente la mejor manera de tener, tener debe de ser la peor manera de gustar.

… y él aparecerá por ahí clamando que tiene hambre, que es el dicho de todos los hombres apenas entran en casa, como si sólo ellos tuviesen estómago y sufriesen de la necesidad de llenarlo.

Todo hombre es una isla [...] es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros.

El sueño es un prestidigitador hábil, muda las proporciones de las cosas y sus distancias, separa a las personas y ellas están juntas, las reúne, y casi no se ven una a otra.

La balsa de piedra.

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José Saramago.

Otra extraordinaria novela de José Saramago basada en una suposición insólita: la Península Ibérica se desprende del Continente Europeo e inicia su viaje a través del Océano Atlántico. Y dentro de esa enorme balsa, se describe el viaje que cinco personas hacen en busca de su destino y de sus coincidencias, personas ordinarias a quienes les sucesos hechos extraordinarios: una mujer traza una linea en el suelo que nunca se borra, un hombre lanza una piedra al mar con fuerza extraordinaria, un hombre que siente la tierra temblar bajo sus pies, una mujer que deshila una madeja interminable y un hombre que a donde quiera que vaya, siempre lo acompaña una bandada de estorninos; todos ellos guiados por un… perro. Y a través de este viaje nos enteramos de cómo enfrentan las personas y a los países un hecho para el que no se está preparado. Coincidencias de Saramago en sus novelas: las narra mediante un grupo de personas… que tienen un perro. Calificación de 10.
La balsa de piedra.

La balsa de piedra.

… no había pensado en las consecuencias de un acto que parecía sin sentido, y ésos, recordadlo, son los que mayor peligro comportan.

Lo que ha de ser, ha de ser, y tiene mucha fuerza, nada se le puede resistir, mil veces se lo he oído a la gente mayor, Cree en la fatalidad, Creo en lo que tiene que ocurrir.

… las palabras, así las hemos hecho, tienen mucho de bueno, ayudan, sólo porque las decimos exageradas alivian de inmediato los sustos y las emociones, por qué, porque los dramatizan.

… en ese teatro doméstico que es la televisión, en el pequeño rectángulo de cristal, patio de los milagros donde una imagen barre a la anterior sin dejar vestigios, todo en escala reducida, hasta las emociones.

No nos quites la luz, Señor, haz que vuelva y te prometo que hasta el fin de mi vida no te pediré otra cosa, eso decían los pecadores arrepentidos, que siempre exageran.

… para unir a los políticos no hay nada como el interés de la patria, verdad incontrovertible.

… por la forma se llega al fondo, por el continente al contenido, por el sonido de la palabra a su significado.

Lo que tiene que ocurrir, ocurre, uno no se le puede resistir, Cree en la fatalidad, Creo en lo que tiene que ocurrir.

… o venían conmigo por creer sólo en una palabra, o esa palabra precisaría de muchas otras para convencer, y entonces de poco valía.

… al separarme de mi marido, los motivos, de qué serviría ahora hablar de los motivos, a veces basta con uno solo, otras veces ni juntándolos todos.

… el hombre es la más adaptable de las criaturas, principalmente cuando va para mejor.

… las guerras son como las desgracias, nunca vienen solas, la primera experimenta, la segunda perfecciona.

… hay actitudes que sólo una mujer puede tomar, depende de la circunstancia y del momento, eso es, el momento, aquel exacto segundo colocado entre dos que provocarían el error y el desastre.

… las palabras nunca están a la altura de la grandeza del momento.

… sería muy interesante, aparte de educativo, ser por una vez acechadores de nosotros mismos, es probable que no nos gustara.

… mal va el amor si no se dice todo, lo peor es cuando el amor acaba, se arrepiente el confeso y no es raro que el confesor abuse de la confidencia.

… la armonía posible de las cosas depende de su equilibrio y del tiempo en que acontecen, ni demasiado pronto, ni demasiado tarde, por eso nos es tan difícil alcanzar la perfección.

… no hay nada como la luz del día para que las cosas cambien de figura.

… las personas saben todas mucho más de lo que creemos, la mayoría ni imaginan la ciencia que tienen, el mal está en querer pasar por lo que no son, pierden entonces saber y gracia,

… un día, cuando nada lo hace prever, el cuerpo dice, No, o el alma, o el espíritu, o la voluntad y ya nada se pone en marcha.

… mientras no llega tu última hora, todo puede ocurrir, no desesperes.

… los gobiernos sólo son capaces y eficaces en los momentos en que no haya razones fuertes que exijan todo de su eficacia y capacidad.

… los gobiernos de salvación nacional son también muy buenos, hasta podríamos decir que son los mejores que hay, lástima que las patrias sólo muy de tarde en tarde necesiten de ellos, por eso no tenemos, habitualmente, gobiernos que nacionalmente sepan gobernar.

Los países de Europa [...] acogieron con simpatía el llamamiento y han preguntado ya con qué clase de ayuda queremos ser auxiliados, aunque, como de costumbre, todo dependa de que puedan nuestras necesidades ser satisfechas por sus disponibilidades excedentarias.

… bien sabemos que ni el mucho amor resiste intacto a su propia locura, qué hará si tiene que cargar con la ajena.

… los ojos ven lo que quieren, los ojos hacen la diversidad del mundo y fabrican maravillas, aunque sean de piedra,

… a las cosas les ocurre como a las personas, cuando no sirven se acaban, se acaban si dejan
de servir.

… y los amores nuevos, como no ignoran los observadores, es lo más fuerte que hay en el mundo, por eso no temen accidentes, siendo ellos mismos, los amores, como por excelencia son, la máxima representación del accidente, el relámpago súbito, la caída sonriente, el atropello ansioso.

Te bastarás a ti mismo mientras puedas aguantar, luego confíate a quien merezcas, y mejor si ése es alguien que también te merece.

Las energías vuelven siempre cuando la esperanza vuelve.

Quien se acuesta sin cenar, pasa una noche de rabiar.

… se limitó a preguntar, y quien crea que eso es lo más fácil está muy engañado, no tienen cuenta el número de respuestas que sólo están a la espera de las preguntas.

… a veces lo que le pierde a uno es hablar demasiado, de acuerdo, pero cuánto no se ha ganado por haber dicho sólo lo suficiente.

Son situaciones que dan risa cuando .las vemos desde fuera, pero se acaban las risas cuando nos imaginamos a nosotros mismos en el angustioso trance en que éstos se hallan.

… el hombre jamás llega a conocer todas las consecuencias de sus actos.

… las heridas del alma son profundas, o no serían del alma

Es en las preguntas que haces donde mientes, porque ya sabías por anticipado la respuesta

… qué sería de todos nosotros si no viniera la poesía a ayudarnos a comprender cuán poca claridad tienen las cosas que llamamos claras.

… hasta con exceso nos ha enseñado la experiencia cuán insuficientes son las palabras a medida que nos acercamos a la frontera de lo inefable, queremos decir amor y no tenemos lengua bastante, queremos decir quiero y decimos no puedo, queremos pronunciar la palabra final y nos damos cuenta de que ya habíamos vuelto al principio.

… la verdad está siempre a nuestra espera, hasta que un día no podemos ya huir de ella.

… la bondad de las personas no es mejor de lo que ellas son, también está sujeta a eclipses y contradicciones, raramente es constante.

… cuántas veces ocurre que nos mostramos como quien somos y no vale la pena, no había allí nadie para vernos.

… sufren con la inevitable brevedad de las vidas, acostarse tarde y levantarse temprano, salud no da, pero alarga el vivir.

Quien contó un cuento, si no cuenta otro quedará mal.

… para que las cosas existan son necesarias dos condiciones, que el hombre las vea y que les ponga nombre.

No te valores tanto, considerándote culpable de todo.

Si un día tienes un hijo, él morirá porque tú naciste, de ese crimen nadie te absolverá, las manos que hacen y tejen son las mismas que deshacen y destejen, de la certeza sale el error, el error produce la certeza, Flaco consuelo para un triste, No hay consuelo, amigo triste, el hombre es un animal inconsolable.

… la gasolina es un producto sensible, volátil, cuando hay crisis es el primero que da la alarma general

… es humana costumbre declarar lo que somos antes de decir a qué venimos.

Adónde vas, Voy a la fiesta, De dónde vienes, Vengo de la fiesta, hasta sin ayuda de signos de exclamación se ve en seguida la diferencia que hay entre la alegre expectativa de la primera respuesta y la desencantada fatiga de la segunda, sólo en la página en que quedan escritas parecen iguales.

… con la autoridad nunca se debe ser irónico, si no entienden la ironía, no vale la pena, y si la entienden, peor.

… es eso lo que los hombres necesitan, tiempo, y tiempo tienen, el resto no pasa de ilusión.

… el deber, cuando nos llama, es más fuerte.

… hasta las buenas cosas para unos tienen siempre sus peros para otros.

… es ése uno de los efectos del tiempo, borrar.

… hay ocasiones en que hasta a los bobos conviene oírlos con atención.

Todo esto sería absurdo si no estuviera ocurriendo.

La Caverna

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José Saramago.

Primer novela que conocí de José Saramago y con esta re-lectura confirmo que, dependiendo de lo que estés viviendo al momento de su lectura, entiendes y/o aprendes algo distinto cada vez. Ahora en esta etapa que estoy pasando, hubo un momento en el que me sentí el viejo Cipriano Algor cuyo trabajo es minimizado, incluso ignorado, para dar paso a las nuevas tendencias del mundo globalizado, el cual en donde quiera ve ganancias… y/o pérdidas. A él le quitaron su alfarería, a mí, el trabajo. Además ahí tenemos a Galerías Metepec como el símil de El Centro, ya nomás falta que vivamos ahí, pero de ahí en fuera preferimos estar en ese lugar que en Los Portales. A fin de cuentas la lección que me queda es que pese a todo, siempre es mejor vivir con dignidad. Eso que ni que. Calificación de 10.
La caverna

La caverna

ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe

creemos que ya se puede afirmar que no merece la pena esperar conclusiones sólo porque decidimos detenernos a la mitad del camino que nos conduciría hasta ellas.

mientras estamos vivos es cuando podemos hablar de la muerte, no después.

Tras dos años de matrimonio Marta cree conocer bien al marido que le tocó en el juego de poner y quitar a que casi siempre se reduce la vida conyugal.

La vida es así, está lleno de palabras que no valen la pena, o que valieron y ya no valen, cada una de las que vamos diciendo le quitará el lugar a otra más merecedora, que lo sería no tanto por sí misma, sino por las consecuencias de haberla dicho.

Ay mis rodillas, cuánto daría por tener aunque fuesen las del año pasado, Tanta diferencia hay, A esta altura de la vida hasta un día se nota, nos salva que a veces parece que es para mejor.

Ya no tengo edad de esperanzas, Marcial, necesito certezas, y que sean de las inmediatas, que no esperan un mañana que no puede ser mío.

Decimos a los confusos, Conócete a ti mismo, como si conocerse a uno mismo no fuese la quinta y más dificultosa operación de las aritméticas humanas, decimos a los abúlicos, Querer es poder, como si las realidades atroces del mundo no se divirtiesen invirtiendo todos los días la posición relativa de los verbos, decimos a los indecisos, Empezar por el principio, como si ese principio fuese la punta siempre visible de un hilo mal enrollado del que basta tirar y seguir tirando para llegar a la otra únta, la del final, y como si, entre la primera y la segunda, hubiésemos tenido en las manos un hilo liso y continuo del que no ha sido preciso deshacer nudos ni desenredar marañas, cosa imposible en la vida de los ovillos y, si otra frase de efecto es permitida, en los ovillos de la vida.

el principio nunca ha sido la punta nítida y precisa de un hilo, el principio es un proceso lentísimo, demorado, que exige tiempo y paciencia para percibir en qué dirección quiere ir, que tantea el camino como un ciego…

Las enciclopedias son como cicloramas inmutables, máquinas de proyectar prodigiosas cuyos carretes se quedaron bloqueadosy exhiben con una especia de maníaca fijeza un paisaje que, condenado de esta forma a ser, para siempre jamás, aquello que fue, se irá volviendo al mismo tiempo más viejo, más caduco y más innecesario.

Asomados sobre las viejas y amarillentas páginas, respirando el olor húmedo durante años recluído, sin el toque del aire ni el aliento de la luz, en la espesura blanda del papel, padre e hija aprovechan hoy la lección, buscan lo que necesitan en aquello que consideraban que nunca más serviría.

hasta la propia ignorancia es capaz de tener intuiciones proféticas. No encamines esas proféticas intuiciones hacia el futuro de tu padre, él siempre prefiere conocer en cada día lo que cada día, para bien o para mal, decida traerle, Un hecho es lo que el día trae, otro hecho es lo que nosotros, por nosotros mismos le aportamos

Entonces que sea la mujer desnuda, Peor todavía, Pero ella está tapada, Taparse de esa manera es más que mostrarse toda, Me estoy quedando sorprendidas con sus conocimientos sobre esasa materias, Viví, miré. leí, sentí, Qué hace ahí el leer, Leyendo se acaba sabiendo casi todo, Yo también leo, Por tanto algo sabrás. ahora ya no estoy tan segura, Entonces tendrás que leer de otra manera, Cómo, No sirve la misma forma para todos, cada uno inventa la suya, la suya propia, hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa, A no ser, A no ser qué, A no ser que esos tales ríos no tengan dos orillas sino muchas, que cada persona que lee sea, ella, su propia orilla, y que sea suya y sólo suya la orilla a la que tendrá que llegar…

aquello que más le cuesta a un hombre es reconocer sus debilidades y confesarlas.

si las buscamos las encontramos siempre, razones para explicar cualquier cosa nunca faltan, incluso no siendo las ciertas, son los tiempos que mudan, son los viejos que cada hora que pasa envejecen un día, es el trabajo que deja de ser lo que había sido, y nosotros que sólo podemos ser lo que fuimos, de repente descubrimos que ya no somos necesarios en el mundo, si es que alguna vez lo fuimos, pero creer que lo éramos parecía bastante, parecía suficiente, y era en cierta manera eterno, durante el tiempo que la vida durase, que eso es la eternidad, nada más que eso.

hay ciertas cosas que se dicen una vez y nunca más

Marcial no respondió, se movía entre dos conciencias íntimas, la del arrepentimiento de haber dicho palabras que se quedarían para siempre jamás como pública confesión de un dolor escondido hasta ese momento en lo más hondo de sí mismo, y la de una instintiva intuición de que haberlas dejado salir de esta manera podría significar que estaba a punto de abandonar un camino para tomar otro, aunque fuese todavía muy pronto para saber en qué dirección le llevaría.

Las cosas que parecen haber pasado son las únicas que nunca acaban de pasar

los gestos, para mí, más que gestos son dibujos hechos por el cuerpo de uno en el cuerpo de otro.

Todos los padres fueron hijos, muchos hijos acaban siendo padres, pero unos se olvidan de que lo fueron, y a los otros no hay nadie que pueda explicarles lo que serán.

nunca nos deberíamos sentir seguros de aquello que pensamos ser porque, en ese momento, pudiera muy bien ocurrir que ya estemos siendo cosa diferente.

pero lo que le hizo perder el sueño por completo durante algunas horas fue una idea que le brotó en la cabeza en medio de la noche y que, como todas las que nos asaltan en horas muertas de insomnio, creyó que era extraordinaria, magnífica… Al despertar de las escasas dos horas de inquieto sueño que el cuerpo desesperado había podido sustraer a su propia extenuación, percibió que la idea, finalmente, no valía nada…

De las promesas cumplidas conviene hablar mucho para hacer olvidar las veces que no se cumplieron.

como todo en la vida, lo que ha dejado de tener uso se tira, Incluyendo a las personas, Exacatamente, incluyendo a las personas, a mí también me tirarán cuando ya no sirva, Usted es un jefe, Soy un jefe, claro, pero sólo para quienes están por debajo de mi, por encima hay otros jueces.

El tiempo es un maestro de ceremonias que siempre acaba poniéndonos en el lugar que nos compete, vamos avanzando, parando y retrocediendo según sus órdenes, nuestro error es imaginar que podemos buscarle las vueltas.

imagino que un perro sabe menos de él mismo que del dueño que tiene, ni siquiera es capaz de reconocerse en un espejo, Quizá el espejo del perro sea el dueño, quizá sólo en él le sea posible reconocerse… hasta las ideas equivocadas pueden ser bonitas.

La peor pena, hija mía, no es la que se siente en el momento, es la que se sentirá después, cuando ya no haya remedio. Se dice que el tiempo todo lo cura, No vivimos bastante para hacer esa prueba…

Los momentos no llegan nunca tarde ni pronto, llegan a su hora, no a la nuestra, no tenemos que agradecerles las coincidencias, cuando ocurran, entre lo que ellos proponían y lo que nosotros necesitabamos.

Es de manuales elementales de psicología aplicada, capítulo comportamientos, que las personas de mal carácter son con mucha frecuencia cobardes.

qué difícil es separarnos de aquello que hemos hecho, sea cosa o sueño, incluso cuando lo hemos destruído con nuestras propias manos.

Dejémonos de nostalgias que sólo perjudican y atrasan, dijo Cipriano con inusitada vehemencia, el progreso avanza imparable, es necesario que nos decidamos a acompañarlo, ay de aquellos que, con miedo a posibles aflicciones futuras, se queden sentados a la vera del camino llorando un pasado que ni siquiera fue mejor que el presente.

Realmente las personas son muy complicadas, Es verdad, pero si fuéramos simples no seríamos personas.

no hay nada más perjudicial para quien trabaja que la presencia de los que no hacen nada

Uno se habitúa, lo dicen, o lo decimos, con una serenidad que parece auténtica, porque realmente no existe, o todavía no se ha descubierto, otro modo de expresar con la dignidad posible nuestras resignaciones, lo que nadie pregunta es a costa de qué se habitúa uno.

los silencios, pobre de ellos, no son más que eso mismo, silencios, nadie ignora que, muchas veces, hasta los que parecen elocuentes han dado origen, con las más serias y a veces fatales consecuencias, a erradas interpretaciones. Somos demasiado medorosos, demasiado cobardes para aventurarnos a un acto así… estamos demasiado presos en la red de las llamadas conveniencias sociales, en la tela de araña de lo apropiado y de lo inapropiado…

Es una estupidez perder el presente solo por el miedo de no llegar a ganar el futuro, se dijo a sí misma, y luego añadió, Además no todo tiene que suceder mañana, hay cosas que sólo pasado mañana.

Lo que se sabe que va a ocurrir en cierta manera es como si ya hubiese ocurrido, las expectativas hacen algo más que anular las sorpresas, embotan las emociones, las banalizan, todo lo que se deseaba o temía ya había sido vivido mientras se deseó o temió.

Es con lo que es con lo que tenemos que vivir, no con lo que sería o podría haber sido… pero nací con una cabeza que sufre la incurable enfermedad de justamente preocuparse con lo que sería o podría haber sido.

la boca es un órgano que será de más confianza cuanto más silencioso se mantenga.

El amor no es casa, ni ropa, ni comida, Pero comida, ropa y casa, por sí solas, no son amor

En fin, siempre tendremos que vivir con los padres que tenemos… Sin olvidarnos de que alguien vivirá con los padres que seremos.

Conozco esas lágrimas que no caen y se consumen en los ojos, conozco ese dolor feliz, esa especie de felicidad dolorosa, ese ser y no ser, ese tener y no tener, ese querer y no poder.

ésta es la última operación que hacemos con su extinta empresa, queremos que guarde los mejores recuerdos

no fingimos ante los otros, fingimos ante nosotros mismos

más vale que nos arriesguemos a subir a la higuera para intentar alcanzar el higo que tumbarnos bajo su sombra y esperar a que nos caiga en la boca.

Llega un momento en la vida en que debería bastarnos con llevar a la espalda el propio cuerpo.

El error, padre, también puede ser la consecuencia de haber pensado bien.

creo que hay ocasiones en la vida en que debemos dejarnos llevar por la corriente de lo que sucede, como si las fuerzas para resistir nos faltasen, pero de pronto comprendemos que el río se ha puesto a nuestro favor, nadie más se ha dado cuenta de eso, sólo nosotros, quien mire creerá que estamos a punto de naufragar, y nunca nuestra navegación fue tan firme

Quien no se ajusta no sirve, y yo ya había dejado de ajustarme…

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