Filosofía.

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En el banquete de Platón.
Ikram Antaki.

De la colección llega ahora este tercr volúmen dedicado a la filosofía donde aborda temas interesantes pero principalmente atrajeron mi atención los dedicados a Sócrates y su juicio y la pregunta de ¿para qué sirve la filosofía?. En estos tiempos que corren, nuestra clase política no haría mal en darse una vuelta por estos temas. Calificación de 8.0
Filosofía.

Filosofía.

Siempre, desde el circo romano hasta la televisión, los príncipes han juntado el pan con los juegos para acallar a los pueblos. En lugar de prohibirlos, o encerrarse en una ausencia poco efectiva, Marco Aurelio escogió estar presente en el circo; una vez instalado ahí leía ostensiblemente un libro mientras se desarrollaban los combates de gladiadores o durante las ceremonias mundanas. Buscó la equidad, moderó al fisco, garantizó la asistencia a los más pobres, decidió que jamás trataría a un ciudadano como a un enemigo. A sus hombres, les explicó us horror por la guerra. Controló su ira, proclamó su disposición a perdonar a la vez que criticaba la ausencia de lealtad en sus contrincantes.

Nadie puede salvar su vida si se opone al conjunto, si quiere impedir que se cometan injusticias e ilegalidades.

Me pregunto por qué los que quieren tocar la flauta, montar a caballo, etcétera, deben trabajar sin cesar para lograrlo, mientras que otros se improvisan como políticos, sin ninguna preparación.

Hay que recordar que la justicia [que condenó a Sócrates] era entonces una justicia popular. Cuidado con ella; puede ser terrible.

Si en México se defiende tan ferozmente lo relativo, es porque somos profundamente paganos; a pesar de la pretensión católica, apostólica y romana, este país ni siquiera es monoteísta.

La bilbioteca de Guillaume de Champeau fue vendida hace unos años para poder instalar la calefección central del castillo; esto se llama decadencia.

La primera llave de la sabiduría es preguntarse contínua y frecuentemente las cuestiones, porque es por la duda que llegamos al examen y por el examen que llegamos a la verdad.

A pesar de que el nombre de esposa parezca más fuerte y más sacro, el de amante tuya siempre ha sido más dulce a mi corazón y, si me permites decirlo, aún más dulce el nombre de tu puta. Tomo a Dios por testigo, que si Augusto, el amo del mundo, me hubiera considerado digna del honor de su alianza y me hubiera garantizado el imperio del universo para siempre, me hubiera sido más glorioso ser llamada tu prostituta que su emperadora.

Si por la apariencia física no era la última, por sus conocimientos intelectuales era la primera.

No desprecio a las parejas ordinarias, de ellas está hecho el mundo; pero eso, cuando ocurre, esta majestad del espíritu, esta grandeza, “esta excepción”… Si alguna vez les ocurre el milagro, por favor, por nada del mundo deben dejarlo pasar.

Toda educación empieza por el canto.

Prohibimos formalmente hacer que nunca prevalezca la costumbre sobre la razón. Hay que ajustarse a lo que nos parece bien, no a lo que se acostumbra. El Señor ha dicho: Yo soy la Verdad; no ha dicho: Yo soy la costumbre.

En 1289 Beatriz se casa con un hombre rico. Dante ni siquiera se da cuenta de un incidente tan superficial y sigue escribiéndole poemas.

El matrimonio y el amor no tienen nada que hacer juntos.

Maquiavelo habla de virtú: esto es lo que resume a un dirigente. La virtú es un concepto difícil; evoca un carácter audaz, generoso, valiente, pero que conoce el temor a veces violento, pero preocupado de no cometer injusticias vanas; es una virtud de prudencia, aguerrida, capaz de medirse con la realidad política. No es tanto una calidad, es más bien una operación; no se mide con la figura del gobernante, sino por la relación de éste con la realidad, y cómo se inscribe en la historia humana a través de lo militar, lo económico y lo político.

La continuidad del Estado pasa por la religión. Los príncipes y los jefes de una república tienen el deber de conservar los fundamentos de la religión que ahí se practica, porque es más fácil conservar unido y por el buen camino a un pueblo religioso.

Las leyes no son buenas porque son leyes, sino por el orden que permiten instaurar: algunas constituciones y algunas leyes convienen a algunos pueblos, otras les son extrañas. La naturaleza de la ley no es jamás determinada, siempre es relativa: cabe en el corazón de la realidad.

Cuando cada quien solamente busca la satisfacción de su deseo, en deterimento del otro, el más fuerte gana hasta el momento en que, estando a su vez en peligro, ya nadie acude para ayudarlo.

Ahi [en Utopía] no habría propiedad privada, ni matrimonio ni religión, responsables de las desgracias humanas.

La libertad se conquista a un precio muy alto, el de la soledad.

El peor gobierno imaginable sería el de los filósofos, pues su habilidad de palabra, su facilidad para lanzar ideas, son la prueba de su incapacidad de actuar.

La multiplicidad de las prohibiciones sólo acrecenta la miseria del pueblo. Mientras más medios tiene para aumentar su provecho, más grande es el desorden del Estado; mientras más habilidad técnica posee el hombre, más objetos extraños tendrá; mienrtas más leyes hay, más ladrones.

Si usted se niega a pelear, nadie podrás pelear con usted.

A la pregunta ¿qué es un buen gobierno?, contestaba [Confucio]: “Es aquél donde el príncipe es príncipe, el ministro es ministro, el padre es padre y el hijo es hijo.”

El hablaba de instaurar el orden no por medio de discursos morales y de castigos, sino por el poder silencioso del ejemplo.

Las necesidades del gobierno son: que disponga de víveres en cantidades suficientes, de recursos militares en cantidades suficientes y de la confianza el pueblo hacia el soberano. Si no se pueden reunir estas tres condiciones y si hay que renunciar a una, que sean los recursos militares; si hay que renunciar a dos, que sean entonces los víveres; pero si el jefe ya no tiene confianza en su jefe, no existe estabilidad posible para el Estado.

Religión.

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En el banquete de Platón.
Ikram Antaki.

El libro pertenece a una colección que recupera temas que la autora abordó en el programa radiofónico del mismo nombre, y llegó a mi a través de un trueque: se fue La Silla del Águila de Carlos Fuentes a cambio de esta colección. Creo que salí perdiendo. Para este libro hay una importante acotación que viene inscrita en la contraportada: “La autora es una agnóstica proclamada; su visión no es la de lafe, es -sin embargo- la de la simpatía hacia este fenómeno profundo y esencial que conlleva el sentimiento religioso: la necesidad de la trascendencia”. Con tal advertencia tomo el libro: un conjunto de datos (lagunos sin duda muy interesantes) provenientes de investigaciones que convergen en la religión. Desde ese punto de vista, el libro cumple con su cometido y nada más. Calificación de 6.0.
El banquete de Platón - Religión.

En l banquete de Platón - Religión.

Los cuatro evangélicos canónicos son: el de Marcos (65-70), escrito en griego a partir del testimonio de Pedro; el de Lucas (60-80), también escrito en griego utilizando testimonios indirectos; el de Mateo (hacia el año 80), escrito en hebreo con testimonios directos, y el de Juan (hacia el año 100), escrito en griego también, a partir de los testimonios de Juan Apóstol. Los evangelios habrían sido redactados primero en hebreo, en el orden siguiente: En el 36, Mateo; de 40 a 60, Lucas; de 50 a 60 MArcos; y en 60, Juan.

El país (Palestina) había sido conquistado en el siglo IV a.C. por Alejadnro Magno y fue, en parte, helenizado; después fue ocpuado por los romanos quienes confiaron su gobierno a Herodes el Grande. Cuando éste murió, le sucedió Herodes Antipas. Las provincias fueron dirigidas por procuradores militares romanos. Judea, tierra de los judíos, estab destrozada por tres partidos enemigos: los saduceos, sacerdotes ricos que reinaban en el centro y colaboraban con los romanos; los fariseos, letrados que estudiaban a Torah, entre los cuales se encontraban algunos simpatizantes de Cristo, y los zelotes, religiosos rebeldes que luchaban contra los romanos y que fueron perseguidos por otras castas. Además de estos tres partidos encontramos una escuela religiosa, la de los esenios, dirigida por un maestro de justicia. Esta escuela practicaba un judaísmo ascético, que giraba alrededor de un eje: el de los rituales de la purificación. Juan Bautista y Jesús estuvieron muy cercanos a los esenios.

¿Por qué entonces fue escogido el día 25 de diciembre? Los responsables de la Iglesia cristiana pensaron que la nueva religión sería mejor aceptada si no rompía demasiado con los usos y rituales antiguos y, como los romanos celebraban ese mismo día, 25 de diciembre, la fiesta del sol, aquella fue asimilada y transformada en la Navidad cristiana.

Hay que recuperar el significado de la palabra religión; esta viene del latín, religiere, que significa relacionar a los hombres entre sí, lo que permite hacer una comunidad. Este es el sentido secular y laico que habrá que darle.

¿qué es el gnosticismo? Esta corriente del pensamiento humano hablaba de un conocimiento reservado a algunos iniciados.Este sistema, obsesionado por el problema del mal, se apoyaba de un dualismo estricto: a la mala manera, obra de un ser inferior, se opone la semilla espiritual de Dios. La gnosis ha sido acusada de la herejía, porque hacía depender la salvación, no de la gracia de Dios, sino del descubrimiento de la esencia del hombre por sí mismo. La gnosis niega la existencia terrenal de Jesús y, para ella, el mundo material está complemtamente devaluado.

El domingo de Pascua del año 387. Agustín, Alipio y Adeodatus, fueron bautizados por Ambrosio. Poco después regresaron a África y formaron una comunidad religiosa, donde vivieron en la pobreza, el celibato, el estudio y la oración: así nació la orden agustina, la más antigua hermandad monástica de Occidente.

Nadie debe ser obligado a creer por la fuerza; nos defenderemos sólo con los argumentos, la fuerza de la razón.

Hubo una sucesión de concilios en Occidente, todos convocados por Roma. Uno de ellos, declaró que el papa era el único “primado y apostólico” de la Iglesia universal. Esta declaración pretendía hacer decaer a la Constantinopla medieval que era, quizás la mayor de todas las ciudades que el mundo había conocido hasta entonces. Llena de monjes, de monasterios, de iglesias, tenía el carácter oficial de ciudad protegida por Dios. En respuesta a la declaración papal, el patriarca de Constantinopla mandó cerrar las iglesias latinas de su ciudad y trató de imponer el rito bizantino en todas las actividades religiosas. En Bizancio, la existencia de sacerdotes casados era habitual y permitida

La palabra ortodoxia viene del griego orthos, que significa correcto, y doxa, que significa doctrina.

En el año 692 se llevó a cabo el Concilio in Trullo, que reunió a los representantes de todos los patriarcas, con excepción del de Roma. Ahí, se criticaron fuertemente las costumbres occidentales, como el celibato del clero, ya que los curas que celebraban la eucaristía en Oriente podían casarse, mientras que los obispos y los patriarcas debían permanecer célibes.

En el año 726, León III se pronunció contra el uso de los iconos, que le parecían como unos ídolos. La palabra venía del griego eikon que significa imagen. Para la iconoclastia los únicos parecidos, es decir, imágenes auténticas u objetos sagrados, eran la eucaristía, las iglesias y el signo de la cruz; a todo lo demás se le veía como ídolos. En una situación de debilidad, los bizantinos buscaron afirmar su ortodoxia como el nuevo peublo elegido. El poder imperial sobre la Iglesia fue reforzado aún más por el hijo de León, Constantino , y la lcuha contra los inconódulos -defensores de los iconos- causó muchas víctimas y mucho vandalismo, ya que se destruyeron físicamente las representaciones. Constantino era un hombre de gran inteligencia. Su reinado fue el punto culminante de poder imperial sobre la Iglesia. Pero, después de él, el culto de los iconos fue restaurado, luego vuelto a prohibir y finalmente aceptado en el año 843

En tanto el imperio se mantuvo unido y fuerte, el emperador dispuso de grandes riquezas, ejerció su autoridad y se reservó la última palabra en los asuntos internos de la Iglesia. La relación especial del monarca con Dios era la piedra angular de la ideología bizantina. En la iglesia oriental, no hubo un cuerpo definido de leyes canónicas. La potestad de legislar estaba repartida de manera vaga entre los sínodos, los concilios y el emperador. Éste jugaba el papel de perro guardián y corregidor de la Iglesia. Con las altas jerarquías de la Iglesia no cabía la enemistad, ya que el emperador y el patriarca eran como hermanos siameses. Sus residencias estaban próximas, a diferencia de los emperadores germánicos y los papas romanos, que estaban separados por los Alpes. Aquí, toda disidencia era rápidamente localizada y eliminada. El interés mayor era el orden del imperio.

La principal debilidad de la institución era el carácter mismo de los pontífices. Príncipes más que dirigentes espirituales, algunos se habían revelado muy viciosos. [...] En general, la personalidad de los papas era soberbia y arrogante. [...] Se registraban también grandes diferencias de ingresos y de recursos. Por ejemplo, había obispos que ganaban doce mil florines y otros, treinta y tres mil. Las sedes se podían comprar y vender. Ludovico Sforza logró obtener el arzobispado de Milán para su hijo de nueve años; mientras que el papa León X, de los Medicis, fue nombrado cardenal a los trece años. [...] El concubinato de los curas era muy extendido y la decadencia general se observaba, incluso en los conventos, que se habían transformado en escandalosos lugares de lujo.

El santo no era quien no pecaba, sino un pecador que ponía su fe en Cristo. Las buenas obras no contribuían a su salvación. Su fe debía ser una dependencia casi infantil de Dios, donde cabían el esfuerzo moral y las buenas obras, pero solo como una respuesta agradecida del hombre a la gracia divina. Las fuentes de Lutero fueron los místicos nórdicos, San agustín y los comentadores alemanes. Pero él fue más allá: rompió con Erasmo, criticó las indulgencias y redactó en latín una lista de noventa y cinco propósitos sobre los excesos de la Iglesia para someterlas a debate. Su traducción al alemán se volvió un best-seller, pero las autoridades religiosas se levantaron en su contra. Cuando se enfrentaron a él, en el año 1520, Lutero rechazó la primacía del papado y la infabilidad de los concilios; por esto fue condenado. Acusado de herejía se negó a retractarse y fue proscrito y excomulgado.

La Eurpoa católica era jerárquica, ponía énfasis en la autoridad y se reflejaba en la Inquisición y en la prohibición de la libertad de pensamiento e investigación científica. Su forma de gobierno era la monarquía absoluta. Mientras que, en el protestantismo, se ponía el acento sobre la importancia del individuo, al arte doméstico, reflejado en los cuadros de los interiores holandeses; la república o la monarquía constitucional, la libertad de pensamiento y el avance científico. La figura arquetípica protestante no es el ministro o el sacerdote, es el jefe de familia. [...] El protestantismo rechazaba la autoridad del papa y de la Iglesia y la sustituía por la autoridad de la Biblia. [...] Las tres divisiones de la Iglesia, portestantes, católicos y ortodoxos, son todos cristianos, creen en un solo Dios, representado en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, pero hay entre ellos varias divergencias. Tanto los protestantes como los católicos creen en una Iglesia santa apostólica, pero el protestantismo cree que su iglesia es de orden espiritual y su jefe es Cristo, fuera del papa y del colegio episcopal. En cuanto a los sacramentos, que son siete para los católicos, se reducen a dos para los protestantes: el bautismo y la eucaristía. La mayoría considera que el pan y el vino son simples conmemoraciones de la última cena de Jesús. Hay consenso sobre la virginidad de María y se aceptan las afirmaciones del sínodo de Nicea, pero se rechazan los dogmas marianos, como la ascención de la virgen o la inmaculada concepción deMaría. Los protestantes creen que Cristo es el único mediador, los santos sólo son testigos de la fe y modelos a seguir. [...] Hoy, los protestantes ocupan a menudo lugares principales a la cabeza de los Estados, están en el cuadro de honor de las repúblicas laicas, tanto en la política como en la administración y en la ciencia. Fueron cofundadores de la laicidad, de la democracia y del capitalismo. Parecería que existe una excepción protestante. La mayoría de sus élites se encuentran en la izquierda.

La econmía protestante fue eficaz, porque se liberó del tabú del dinero. La banca era su feudo. En la industria registramos grandes nombres protestantes en empresas como Peugeot; Shlumberger, número uno en el mundo de la investigación petrolera; Hermes, casa de lujo de bolsas y portafolios; Flammarion, luteranos de Strasburgo; además de los reyes del Cognac, Martell. Los grandes negocios de los vinos son suyos.

Se cuenta que el Vaticano trataba de penetrar la Unión Soviética. Primero envió a un franciscano y éste volvió sin resultados; luego, mandó a un dominico, que volvió sin mayores logros. Luego fue un jesuita; éste no volvió. Dos años más tarde el Vaticano manda a otro jesuita que tampoco regresó y así consecutivamente. Transcurrieron treinta años, después de los cuales llegó un telegrama al Vaticano; estaba codificado, por lo que llamaron entonces a alguien para poder descifrarlo; el telegrama decía: “ya somos mayoría en el Comité Central. Esperamos instrucciones”. Esta anécdota muestra el espíritu de eficacia de los jesuitas.

Un exalumno de los jesuitas se reconoce a diez kilómetros. Hoy, existen cerca de cuatro millones de exalmunos en el mundo. La huella de su educación es visible. Desde Luis Buñuel hasta el general De Gaulle, los colegios jesuitas educaron a gran parte de la élite; su reputación era superior a la de las escuelas públicas. Este universo suave de los poderosos explica su éxito por la extrema dureza de los estudios, la selección constante, la disciplina. Todos los que no mueren a causa de este régimen prusiano, logran destacar en la vida. Este coctail entre lo jesuita y lo burgués da una mezcla de competitividad, perfeccionismo y de necesidad vital de triunfar. Sus centros de estudio son escuelas y universidades, no capillas ni parroquias. Por la falta de efectivos, los jesuitas han abandonado poco a poco esos colegios o han delegado su dirección a los laicos: ya no son suficientes para desarrollar un proyecto educativo concertado. Hoy permanecen los clichés de la disciplina inquisitorial. Pero lo esencial en esta educación es la automaestría, el aprender a creer en su propia inteligencia antes que creer en Dios, la discreción, la modestia de los verdaderos orgullosos, los reflejos humanistas, la tolerancia, el respeto por el otro, el gustro por la discusión, el sentido de la responsabilidad, el aprender a ser parte de un todo sin renunciar a desarrollar su propia personalidad, el tomar una posición valiente frente a la sociedad.

El Opus Dei, la obra de Dios, cuenta con ochenta mil miembros, distribuídos en decenas de países. No son ni curas, ni seminaristas, ni tienen conventos. Son banqueros, investigadores, profesores, cirujanos, empresarios y periodistas. Creen poder alcanzar la perfección cristiana sin llevar sotana, ni retirarse a un monasterio; son laicos, no hacen votos, no son religiosos. Piensan que se puede llegar a la santidad quedándose en oficinas y ganando dinero. Se encuentran más en los consejos de administración o en los laboratorios de ingeniería genética: dejan los pobres a la Madre Teresa. Su tarea es ascender lo más alto posible en la esfera del poder económico, político y cultural. Mientras que los jesuitas y los dominicos evangelizan las “ciudades perdidas”, la Obra cristianiza a los fumadores de habanos. Es una fábrica de católicos de Ligas Mayores. De entre sus miembros, unos mil quinientos son sacerdotes.

Su estructura es la siguiente: los numerarios -que viven en un centro de la Obra- son sacerdotes célibes; otros -laicos- se mantienen activos en la sociedad y destinan la totalidad de sus ingresos a la Obra. Los asociados son miembros célibes, que viven, por lo general, con sus familias; y finalmente los colaboradores: éstos no son miembros, pero apoyan al Opus con donativos.

Después de una polémica de quince años, Escriva [José María Escriva Alva, creador de la Obra] fue beatificado el 17 de mayo de 1992, frente a trescienas mil personas, en la Plaza de San Pedro. La beatificación se fundamentó sobre estas pruebas: en junio de 1976, sor Concepción Bullon, carmelita madrileña, ve desaparecer un tumor cancerígeno en su hombro; se habló de un milagro. A la vez, la carmelita vió desaparecer una úlcera y una hernia hiatal. Sor Bullon le había rezado a Escriva de Balaguer, muerto un año antes. Además, el Opus propone unos cuarenta milagros de reserva: unos ciegos que ven, un esposo “pajarero” que vuelve a casa, un ateo que se convierte, uno sin domicilio que encuentra departamento, un guerrillero colombiano que abandona su sendero satánico…, etcétera. Fue una beatificación al vapor que ha sido muy criticada. Jamás se vió un santo tan ágil como monseñor Escriva. Otros santos reman durante varios siglos antes de darse a conocer, mientras que él, en quince años, se sacó la medalla. De nueve miembros de la comisión vaticana para la beatificación, dos votaron en contra. En otros casos, esto hubiera bastado para una revisión. Juan Pablo II ignoró todas las críticas. En quince años de su pontificado, ha distribuido más de una aureola semanal, es decir: más que todos los papas juntos desde el principio de siglo.

La religión ha sido ideología y ha sido justificación; su visibilidad en los conflictos no esencialmente religiosos, ha sido excesiva. Su fecundidad histórica no reside en sus intenciones, ni en el bien que hizo a veces: lo contrario es cierto: los procedimientos inquisitoriales han jugado un papel considerable en el nacimiento del Estado moderno

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