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Las Voces del Temblor.
Elena Poniatowska.

Escalofriante crónica de los días posteriores al devastador temblor de 1985. Igual que con la matanza de Tlatelolco, Poniatowska se da a la tarea de escuchar a los verdaderos protagonistas del desastre.; y con ello obtenemos un excelente relato que nos muestra los lados buenos y malos de este episodio. El título a mi me parecio de una sencillez aterradora, puede expresarse, como buen mexicano, que no pasó nada, que no murió nadie… o por otra parte, no quedo nada, no quedo nadie. Calificación de 10.
Nada, nadie.

Nada, nadie.

Todo el tiempo estuve dialogando con los cadáveres con una insistencia en la que había rabia, coraje, odio: “No es justo”. “No es justo que en este país se caigan los hospitales, las escuelas, los edificios de gobierno, los de oficinas públicas; no es justo que lo toque siempre a la gente más fregada.”

Los propietarios de estos edificios no son desde luego criminales, son tan sólo producto de lo que les permitimos ser quienes renunciamos a ejercer nuestros derechos.

Las autoridades no apoyaron el esfuerzo colectivo, sino que lo entorpecieron. Se habla de manera reiterada de la falta de organización, de la inexistencia de planes de emergencia, de la torpeza de los funcionarios e incluso de su incapacidad para aprovechar la ayuda enviada por los países extranjeros. El estado bloqueó la solidaridad en lugar de canalizarla. La crítica que los medio de información desplegaron contra el gobierno, y todas las estructuras ligadas al aparato estatal, no se sucitó solo a partir del terremoto: resulta obvio que viene desde muy atrás, de una desconfianza de años y que, para no ir más lejos, toma como referente a la tragedia de San Juanico. La solidaridad social en la ciudad de México, que todos insisten en señalar, no siempre estuvo acompañada de una solidaridad nacional. En algunos casos, los estados no demostraron una voluntad de colaborar con la maltrecha metrópoli.

… cuando uno sufre inventa muchas posibilidades; se empieza a imaginar otras salidas.

Me encuentro en una circustancia tenebrosa, siniestra de concientización. Desde que empecé a estudiar ingeniería nos decían: “Un ingeniero es aquel que puede construir con la mitad del dinero que otra persona gasta”. Un ingeniero debe construir económicamente; el ingeniero tenía que ahorrar en procedimientos constructivos. Pero la última versión que aprendo después de tantos años es que los ingenieros que construyeron los edificios caídos -especialmente el de Tehuantepec-, aprendieron a ahorrar en cantidades desorbitadas para poder medrar y ganar un dinero ilícito con un riesgo tremendo para la vida de los ocupantes.

Tlatelolco despertó con la noticia de que la señora de 60 años, descubierta ayer entre los escombros del sexto piso, no quiso salir, cuando no había nada que obstruyera su paso hacia la superficie. Voluntarios, bomberos, policías y hasta soldados esperaban expectantes a que una canastilla especial sostenida por una gran “pluma” sacara de entre los restos del edificio a la dama: de buenas a primeras ésta se negó. Con un rotundo: “Ahora no me salgo, y no me salgo”, la señora, quien además no quiso decir su nombre, tomó varias piedras y desde el hoyo en que permaneció cuatro días, comenzó a “bombardear” a todo aquel que se acercaba. Finalmente, el doctor Francisco Villanueva Medina, jefe de los servicios médicos del área, se acercó cubriéndose con un pedazo de madera y tras pedir una tregua dialogó con la dama. “A ver, ahora no me salgo hasta que me reconstruyan todo esto… dígale al Presidente que no me voy a salir hasta que me levanten un nuevo edificio”.

Y yo, Gisang Fung, hijo de los dueños de la tienda vinos La Protectora que está en la avenida Revolución 929, Mixcoac, despachando diariamente de 2 a 6, vendiendo vinos y abarrotes, yo Gisang, participé, y allí aprendí también que ser anónimo la mayoría de las veces es una satisfacción más grande y te da un crecimiento mayor que ser reconocido por todo el mundo que te dice “tu esto y tu el otro”.

Las costureras de Dimensión Weld, Amal y Dedal fueron las primeras en darse cuenta que el patrón no las iba a ayudar; es más, vieron como se llevaba la maquinaria antes de preocuparse por las 600 compañeras sepultadas. Si alguien ha sido violentado y golpeado en este año de 1985, si alguien ha sufrido, han sido precisamente ellas. El sismo reveló que de todos los explotados en el Distrito Federal, nadie lo era más que el gremio de la industria del vestido. Si el primer empleo de las mujeres pobres en nuestro país es el del servicio doméstico, el segundo es el de la costura.

Aquí quedamos seis voluntarios y nos iremos pasado mañana a más tardar, la delegación dice que ya no hay nada que hacer. Ahora sí que ganaron las autoridades con su “vuelta a la normalidad”. Ya quitamos nuestros tambos de agua potable, ya no hay letreros que digan: “No tires basura, ni desperdicies la comida”, los domicilios de médicos ya no aparecen, desde hace diez días empezó a bajar el número de los voluntarios; la mayoría sólo nos dieron su primer nombre y no sabemos cómo localizarlos. ¿Todo ese esfuerzo solidario irá a perderse? Por decreto la calma tiene que regresar. La gente irá a no sé donda, a restañar sus heridas, a que se le hagan costra. Yo no veo nada que vaya a cambiar; ¿dónde está la famosa reconstrucción, la reorganización?

La profesora de gimnasia Blanca Gutiérrez se pregunta: ¿Dónde están los niños huérfanos? ¿Dónde están los familiares de los que murieron? ¿Dónde están las organizaciones? ¿Dónde los voluntarios? ¿Dónde la solidaridad? Ya verá como al rato nadie se acuerda, aquí no pasó nada, que bueno que hicieron un parquecito en el lugar del edificio, vámonos allí a jugar, vamos a tirarnos sobre el pasto. Debajo están los cadáveres. En México se tiene muy poco respeto por la vida humana, Creo que es el país en donde menos se la respeta. camine usted por la calle y fíjese en la gente, ya ni siquiera mira los escombros, ni ve los edificios que parecen zurrones de fierro y concreto. La gente circula como si nada; hasta se detiene a ver los aparadores.

Paloma Cordero de De la Madrid le dijo a Nancy Reagan: Pásele, pásele, usted perdonará el tiradero.

Limitaciones, el hospital las tuvo, y seguramente que su personal auxiliar no es de la más pulida categoría social, aunque cada vez hah mejores enfermeras. En cuanto a pacientes quizá no atendamos a la llamada nata de la sociedad, pero en México donde más ladrones hay es en los niveles más altos.

Una de las premisas fundamentales en la construcción de un hospital es que con un temblor de la magnitud que sea, nunca se debe caer. Ni un hospital, ni una escuela.

Los primeros tres días fueron críticos en cuanto a la capacidad de salvar vidas. El jueves en la noche te acercabas a las ruinas y se oían cientos de lamentos: ayúdeme, ay, ay, ay, ay. Al día siguiente ya eran unas cuantas voces y a los cuatro días había que detectarlos con equipos especiales de sonido. Se salvaron sólo unas cuántas vidas porque no se actuó rápido. Tanto en el General, como en el Juárez, en la Roma, en Tepito, En Tlatelolco, en el Centro, nunca vi dónde estaban las agrupaciones obreras, los partidos políticos, la organización priísta -tan eficiente en campañas-, la organización delegacional, la militar, la policiaca, las religiosas ¿Dónde estaba toda esa gente?, ¿dónde? No la había. Lo único que hubo fue organización civil, en grupitos, cada quien como podía. El rescate de los siete bebes a los siete días del temblor fue un milagro; no hay otra explicación, médica no la hay. Uno de ellos murió, el resto está bien. Todos los adultos que sacaron después del cuarto día, bueno, el 90% tiene deficiencia renal, pero a los niños no se les dañaron los riñones.

Solía decirse que cualquier periodista mexicano se enfrentaba a tres tabúes: el ejército, la Virgen de Guadalupe y el Presidente de la República y su familia. Eran los temas que jamás podrían tocarse “ni con el pétalo de una rosa”. El terremoto también resquebrajó a estos “intocables”. La gente se ha volcado en críticas. Y éstas han sido publicadas.

En gran medida el gobierno está organizado para controlar, mantener las instituciones, el statu quo y sobre todo el poder. A partir del día 19 de septiembre resultó evidente que el gobierno quedaba a la zaga. Pasaron 39 horas antes de que el Presidente dirigiera su mensaje a la nación. Nadie supo lo que era el DN-III; la población quedó con la idea de que consistía en acordonar las zonas de peligro. En pocas palabras, el gobierno falló. Primero trató de minimizar el desastre. Ordenó a los habitantes “Quédense en su casa”, cuando debió hacer un llamado a los profesionistas: ingenieros, médicos, arquitectos, mineros, enfermeras, dueños de constructoras, caterpillars, grúas. Segundo, rechazóla ayuda internacional regresando aviones que más tarde volvieron a aterrizar. Que sí, que siempre si la necesitábamos. Terceró, lanzó la ilusión de la normalidad. Había que volver a ella a toda costa. Estábamos viviendo la mayor catástrofe de nuestra historia y nos repetían. “México está en pie, en pie todos, el país en pie”. Aún no sacábamos a nuestra gente de los escombros, pero ya estábamos en pie, camino a la normalidad. Fue la población -por encima de siglas, partidos políticos, secretarías de Estado, estratos sociales-, los puros cuates, los compadres, quienes se organizaron en las colonias. Así surgieron las cuadrillas de salvamento y los albergues. Pasaron muchas horas antes de que el gobierno llegara a tomar las riendas.

La gente corríoa sin rumbo y sin sentido sobre los escombros, gritando los nombres de los que habían quedado atrapados, levantando las piedras, los pedazos de ladrillos, los fragmentos de vigas y los cambiaban de lugar en su intento por salvar a alguien porque se podían oír los lamentos de los atrapados, sus voces ahogadas pidiendo auxilio.

Mire, creo definitivamente que éste es un problema de conciencia. Mi familia no es rica, mis padres no lo fueron y no lo son, yo jamás pudiera podido pagarme una carrera universitaria si no es por el régimen en que vivimos, y esto hay que reconocerlo: 200 pesos anuales, cualquiera los paga, no sólo ahora sino hace 20 años o un poquito más, porque salí hace 25 años. En otro lugar del mundo dudo mucho que yo hubiera podido estudiar una carrera universitaria y ser ahora ingeniero. Mi manera de pagar a mi país es atender a la gente que aquí espera a sus muertos; sacarlos es mi homenaje a los muertos. Gracias a los impuestos de la gente que aquí murió, muchos de nosotros tenemos carrera universitaria. Se lo he dicho a mi familia, porque mi esposa y mis hijos me reclamaron antier que hacía más de un mes que no me veían (por eso me quedé en casa el viernes) y creo que ya lo entendieron. Gracias a toda esta gente que murió, agente como ésta que aquí ve esperando, insito, muchos de nosotros tenemos carrera. Gracias a esta gente, yo soy ingeniero y usted es periodista, y el presidente es presidente, por lo tanto, no estoy de burócrata cumpliendo mis ocho horas, sino el tiempo que se necesite mi presencia, el tiempo que mi cuerpo aguante y hasta que aguante, porque no es lo mismo los tres mosqueteros que veinte años después.

En México, a cualquiera que reclama su legítimo derecho lo tacha de agitador, o de traidor a la patria, o de estar al servicio de una potencia extranjera. Es la historia eterna, Estamos “coludidos con intereses extraños”. Pero es más traidor a la patria el que detenta el poder del gobierno y teniendo la posibilidad no gobierna a favor de la patria y de los mexicanos. Ahora mismo pregunto: ¿quién es un traidor a la patria: López Portillo o Demetrio Vallejo? ¿Aquél que teniendo el poder lo usó para su vulgar enriquecimiento personal y para sus vulgares intereses rastreros no es un traidor? creo que muchos mexicanos estamos hartos de aguantar a funcionarios ineptos. Lo peor de nuestro país es su clase política.

Si los idealistas creyeron que la Revolución Mexicana iba a cambiar todo el país, siguen latentes los desequilibrios sociales, el reparto injusto de bienes, un terremoto no va a cambiar a un país. Incluso lo que ahora descubren que son “cristianos” y hacen tortas, al rato volverán a acumular sus bienes, a esconderlos o a enviarlos a los Estados Unidos. No es cierto, como tu lo crees ilusamente, que cambian los valores. El heroísmo es momentáneo; el heroísmo de la burguesía, porque el pueblo mexicano es heroíco todos los días: el comer mal, vivir mal, dormir mal, éste es su heroísmo cotidiano; lo tienen todo el tiempo, son héroes que están soportando la situación critica económica mientras los patrones siguen ganando dinero a montones. Ahora mismo los restaurantes de lujo están llenos, los aviones están llenos, eso quiere decir que hay mucha gente ganando mucho dinero. En cambio los trabajadores se limitan a sus ingresos y es la gran mayoría la que equilibra a este país. Es ése el heroísmo de todos los días, no sólo el del terremoto, y es mayor porque es un heroísmo en frío, consciente. La crisis económica no la están cargando parejos todos sino los sectores de menos ingresos.

El gobierno está organizado para controlar, mantener las instituciones y el status quo, no para ayudar a la población. Para él, ésta pasa a último término; lo importante es detentar el poder. Por lo tanto no supo qué hacer y trató de minimizar el conflicto. Fue una aberración sobre todo en el momento en que había gente sepultada que habría podido salvarse. Si en el canal 11 y en el 13 un ingeniero especialista o varios especialistas hubieran dado directrices de salvamento se habrían evitado derrumbes secundarios y otras fallas producto de la ignorancia y del descuido. Hubo un gran vacío de directrices y de ideas. El DN-III es un programa para gente no preparada. No es iamginativo, no propicia la participación de los que sí saben y pueden y no se aboca a la resolución de problemas, sino simplemente al control de la gente. “No haganm no se muevan”. Es un programa ante todo represivo. En cuanto al DN-III, el gobierno tuvo miedo de cederle el poder a los militares y que luego éstos no se lo regresaran. Por eso ordenó: “Restrínjanse a acordonar las zonas de peligro” y así lo hicieron. Impidieron que los familiares y los rescatistas entraran a la zona de desastre.

… para cada damnificado no hay otro problema peor que el suyo.

México vivió días de guerra, la ciudad devastada, días de heroísmo y de miseria: En lo personal -dice Mario, brigadista de la UNAM-, imaginé que la familia que estaba rescatando: un matrimonio con dos niños eran mi familia; eran los míos los que estaban allí sepultados, eran mis hijos, mi esposa y yo mismo. La impresión duró las cinco noches en que permanecí con el pico y la pala dándole a la losa. Dada la posición en que murieron se notó la solidaridad de este núcleo; la mujer abrazaba a uno de los hijos, el marido los cobijaba a los tres. Murió aplastado encima de ellos, sus brazos extendidos cubriendo los tres cuerpos. “Al irlos sacando, entendí el significado de la familia: dar protección, dar la propia vida”.

Mitch Albom.

El autor propone en esta novela un supuesto en relación a la muerte: cuando llegamos al cielo, nos encontraremos con cinco personas que nos ayudarán a entender nuestro paso por la tierra; personas que pueden no ser ni familiares, ni amigos y con quienes ni siquiera interactuamos de manera contínua, pero que marcan un parteaguas en nuestra vida, sea que nos hayamos enterado de ello o no. Un buen punto de reflexión (independientemente de si se cree en el cielo): ¿qué personas nos han marcado en nuestra vida?
Calificación de 9, no tanto por la novela, sino por la idea en que está basada. Además, es el primer libro que leí completo en el celular :P
Las cinco personas que encontrarás en el cielo.

Las cinco personas que encontrarás en el cielo.

Todo el mundo tiene una idea del cielo, como pasa en la mayoría de las religiones, y todas ellas deben ser respetadas. La versión que se ofrece aquí sólo es una suposición, un deseo, en ciertos aspectos, que a mi tío y a otros como él -personas que no se sentían importantes aquí en la tierra- les hizo darse cuenta, al final, de lo mucho que contaban y de cuánto se les quiso.

… todos los finales son también comienzos, lo que pasa es que no lo sabemos en su momento.

De haber sabido que su muerte era inminente, probablemente habría ido a otro sitio. Pero hizo lo que hacemos todos. Continuó con su aburrida rutina como si todavía estuvieran por venir todos los días del mundo.

Hay cinco personas con las que te vas a encontrar en el cielo -dijo de repente el Hombre Azul-. Cada una de ellas intervino en tu vida por algún motivo, pero a lo mejor tú no te diste cuenta de ello en su momento… y para eso existe el cielo, para entender tu vida en la tierra.

Éste es el mayor don que te puede conceder Dios: entender lo que te pasó en la tierra. Que tenga explicación. Éste es el sitio que has andado buscando.

A veces uno tiene que hacer cosas cuando pasan cosas tristes.

-Que no hay actos fortuitos. Que todos estamos relacionados. Que uno no puede separar una vida de otra más de lo que puede separar una brisa del viento.

-Lo que está bien -dijo- no dirige la vida y la muerte. Si lo hiciera, ninguna persona joven moriría jamás.

¿Por qué se reúne la gente cuando mueren los demás? ¿Por qué considera la gente que debe hacerlo? »Lo hace porque el espíritu humano sabe, en el fondo, que todas las vidas se entrecruzan. Que la muerte no sólo se lleva a alguien, deja a otra persona, y en la pequeña distancia entre que a uno se lo lleve o lo deje, las vidas cambian. »Dices que deberías haber muerto tú en vez de yo. Pero durante mi vida en la tierra también hubo personas que murieron en mi lugar. Es algo que pasa todos los días. Cuando cae un rayo un momento después de que te hayas ido, o se estrella un avión en el que podrías haber estado. Cuando tu compañero de trabajo enferma y tú no. Creemos que esas cosas son fortuitas, pero hay un equilibrio en todo. Uno se marchita, otro crece. El nacimiento y la muerte forman parte de un todo.

La guerra no es un juego. Si es preciso disparar, se dispara, ¿entiendes? No te sientes culpable. No hay que dudar. Uno dispara y dispara, y no piensa ni contra quién, ni si lo mata, ni por qué, ¿entendido? Si quieres volver a casa, limítate a disparar, no pienses.

Antes de alistarme, lo único que hice fue recibir órdenes. Lo siguiente de lo que me di cuenta era de que las estaba dando yo.

Morir no es el final de todo. Creemos que lo es. Pero lo que pasa en la tierra sólo es el comienzo.

Sacrificio -dijo el capitán-. Tú hiciste uno. Yo hice otro. Todos los hacemos. Pero tú estabas enfadado por haberlo hecho. No dejabas de pensar en lo que habías perdido. »No lo entendías. El sacrificio es parte de la vida. Es algo que debe asumirse. No es algo que se deba lamentar. Es algo a lo que debemos aspirar. Pequeños sacrificios. Grandes sacrificios. Una madre trabaja para que su hijo pueda ir al colegio. Una hija vuelve a casa para cuidar a su padre enfermo. »Un hombre va a la guerra… Se interrumpió durante un momento y miró al nebuloso cielo gris. -Rabozzo no murió por nada, ¿sabes? Se sacrificó por su país, y su familia lo supo, y su hermano pequeño llegó a ser un buen soldado y un gran hombre gracias a su ejemplo. »Yo tampoco morí por nada. Aquella noche, todos podríamos haber pasado por encima de aquella mina. Entonces habríamos desaparecido los cuatro.Eddie movió la cabeza con incredulidad. -Pero usted… -Bajó la voz.- Usted perdió la vida. El capitán chasqueó la lengua. -Ésa es la cuestión. A veces cuando uno sacrifica algo precioso, en realidad no lo está perdiendo. Simplemente se lo está dando a otro.

Todos los padres hacen daño a sus hijos. No se puede evitar. La juventud, como cristal nuevo, recoge las huellas de los que la manejan. Unos padres manchan, otros rompen, otros destrozan por completo la infancia de sus hijos; la hacen pedazos y ya no se puede reparar.

… los hijos adoran a sus padres aunque se porten mal con ellos. Es el modo en que aprenden a querer. Antes de que quiera a Dios o a una mujer, un chico quiere a su padre, de modo insensato, más allá de cualquier explicación.

Sin darse cuenta se había iniciado en el ritual de intercambiar señales de su padre, renunciando a las palabras o a las manifestaciones físicas de afecto. Todo tenía que hacerse internamente. Se suponía que uno se daba cuenta, eso es todo. Falta de afecto. El daño estaba hecho.

Eddie alguna vez había supuesto que la muerte significaría reunirse con los que se fueron antes que tú.

¿Cómo puede explicarle tanta tristeza cuando ella cree que le hace feliz? La verdad es que no se lo puede explicar ni a sí mismo.

Las cosas que pasan antes de que uno nazca también tienen importancia en nuestras vidas -dijo ella-, al igual que las personas que viven antes que nosotros. »Todos los días pasamos por sitios que nunca habrían existido si no fuera por los que vivieron antes que nosotros. Los sitios donde trabajamos, en los que pasamos tanto tiempo… muchas veces pensamos que empezaron cuando llegamos nosotros. Y eso no es cierto.

Los padres raramente dejan que sus hijos se vayan, de modo que los hijos les dejan. Se trasladan. Se alejan. Lo que antes les solía definir -la aprobación de su madre, el asentimiento de su padre- queda sustituido ahora por sus propios logros. Hasta mucho más tarde, cuando la piel se arruga y el corazón se debilita, los hijos no entienden; sus historias y todos sus logros se asientan sobre las historias de sus padres y madres, piedra sobre piedra, por debajo de las aguas de su vida.

… el silencio raramente constituye un refugio.

Contener el odio hace que éste se convierta en un veneno. Te corroe por dentro. Creemos que el odio es un arma que ataca a la persona que nos hace daño, pero el odio es una espada de doble filo. Y el daño que hacemos, nos lo hacemos a nosotros mismos [...] porque nadie nace con odio. Y cuando morimos, el alma se libera de él. Pero ahora, aquí, para poder seguir adelante, debes entender por qué sentiste lo que sentiste y por qué ya no necesitas sentirlo.

La gente dice que «encuentra» el amor, como si fuera un objeto escondido bajo una piedra. Pero el amor adopta muchas formas y nunca es igual para todos los hombres y mujeres. Lo que la gente encuentra es un determinado amor. Y Eddie encontró un determinado amor con Marguerite, un amor agradecido, un amor profundo pero sosegado, un amor que él sabía que, por encima de todo, era
irreemplazable. Una vez que ella se hubo ido, dejó que fueran pasando los días, él dejó que su corazón durmiera.

Oh, Eddie, nunca cambian [las bodas], cuando el novio levanta el velo, cuando la novia recibe el anillo, las esperanzas que les asoman a los ojos son iguales en todo el mundo. Creen de verdad que su amor y su matrimonio van a batir todos los récords.

El amor, como la lluvia, puede vivificar desde arriba, empapando a las parejas de gozo. Pero a veces, bajo el enfurecido calor de la vida, el amor se seca en la superficie y debe vivificarse desde abajo, extendiendo sus raíces, manteniéndose vivo.

El amor perdido sigue siendo amor, Eddie. Adquiere una forma diferente, eso es todo. No puedes ver la sonrisa de esa persona o llevarle comida o acariciarle el pelo o dar vueltas con ella en una pista de baile, pero cuando esos sentidos se debilitan, se fortalecen otros. La memoria. La memoria se convierte en tu compañera. Uno la alimenta, y se aferra a ella, y baila con ella. »La vida tiene un fin -dijo ella-, el amor no.

El silencio es peor cuando uno sabe que no lo puede romper.

[Otras personas] Estaban allí, o estarían allí, gracias a las cosas sencillas, normales, que Eddie había hecho en la vida, gracias a los accidentes que había evitado, a las atracciones que había mantenido seguras, a las tuercas que había apretado todos los días. Y aunque no movían los labios, Eddie oía sus voces, más voces de las que podría haber imaginado, y le invadió una paz que nunca había sentido antes.

cada uno influye en el otro y éste lo hace en el siguiente, que el mundo está lleno de historias, pero que las historias son todas una

José Saramago.

Otra extraordinaria novela de José Saramago basada en una suposición insólita: la Península Ibérica se desprende del Continente Europeo e inicia su viaje a través del Océano Atlántico. Y dentro de esa enorme balsa, se describe el viaje que cinco personas hacen en busca de su destino y de sus coincidencias, personas ordinarias a quienes les sucesos hechos extraordinarios: una mujer traza una linea en el suelo que nunca se borra, un hombre lanza una piedra al mar con fuerza extraordinaria, un hombre que siente la tierra temblar bajo sus pies, una mujer que deshila una madeja interminable y un hombre que a donde quiera que vaya, siempre lo acompaña una bandada de estorninos; todos ellos guiados por un… perro. Y a través de este viaje nos enteramos de cómo enfrentan las personas y a los países un hecho para el que no se está preparado. Coincidencias de Saramago en sus novelas: las narra mediante un grupo de personas… que tienen un perro. Calificación de 10.
La balsa de piedra.

La balsa de piedra.

… no había pensado en las consecuencias de un acto que parecía sin sentido, y ésos, recordadlo, son los que mayor peligro comportan.

Lo que ha de ser, ha de ser, y tiene mucha fuerza, nada se le puede resistir, mil veces se lo he oído a la gente mayor, Cree en la fatalidad, Creo en lo que tiene que ocurrir.

… las palabras, así las hemos hecho, tienen mucho de bueno, ayudan, sólo porque las decimos exageradas alivian de inmediato los sustos y las emociones, por qué, porque los dramatizan.

… en ese teatro doméstico que es la televisión, en el pequeño rectángulo de cristal, patio de los milagros donde una imagen barre a la anterior sin dejar vestigios, todo en escala reducida, hasta las emociones.

No nos quites la luz, Señor, haz que vuelva y te prometo que hasta el fin de mi vida no te pediré otra cosa, eso decían los pecadores arrepentidos, que siempre exageran.

… para unir a los políticos no hay nada como el interés de la patria, verdad incontrovertible.

… por la forma se llega al fondo, por el continente al contenido, por el sonido de la palabra a su significado.

Lo que tiene que ocurrir, ocurre, uno no se le puede resistir, Cree en la fatalidad, Creo en lo que tiene que ocurrir.

… o venían conmigo por creer sólo en una palabra, o esa palabra precisaría de muchas otras para convencer, y entonces de poco valía.

… al separarme de mi marido, los motivos, de qué serviría ahora hablar de los motivos, a veces basta con uno solo, otras veces ni juntándolos todos.

… el hombre es la más adaptable de las criaturas, principalmente cuando va para mejor.

… las guerras son como las desgracias, nunca vienen solas, la primera experimenta, la segunda perfecciona.

… hay actitudes que sólo una mujer puede tomar, depende de la circunstancia y del momento, eso es, el momento, aquel exacto segundo colocado entre dos que provocarían el error y el desastre.

… las palabras nunca están a la altura de la grandeza del momento.

… sería muy interesante, aparte de educativo, ser por una vez acechadores de nosotros mismos, es probable que no nos gustara.

… mal va el amor si no se dice todo, lo peor es cuando el amor acaba, se arrepiente el confeso y no es raro que el confesor abuse de la confidencia.

… la armonía posible de las cosas depende de su equilibrio y del tiempo en que acontecen, ni demasiado pronto, ni demasiado tarde, por eso nos es tan difícil alcanzar la perfección.

… no hay nada como la luz del día para que las cosas cambien de figura.

… las personas saben todas mucho más de lo que creemos, la mayoría ni imaginan la ciencia que tienen, el mal está en querer pasar por lo que no son, pierden entonces saber y gracia,

… un día, cuando nada lo hace prever, el cuerpo dice, No, o el alma, o el espíritu, o la voluntad y ya nada se pone en marcha.

… mientras no llega tu última hora, todo puede ocurrir, no desesperes.

… los gobiernos sólo son capaces y eficaces en los momentos en que no haya razones fuertes que exijan todo de su eficacia y capacidad.

… los gobiernos de salvación nacional son también muy buenos, hasta podríamos decir que son los mejores que hay, lástima que las patrias sólo muy de tarde en tarde necesiten de ellos, por eso no tenemos, habitualmente, gobiernos que nacionalmente sepan gobernar.

Los países de Europa [...] acogieron con simpatía el llamamiento y han preguntado ya con qué clase de ayuda queremos ser auxiliados, aunque, como de costumbre, todo dependa de que puedan nuestras necesidades ser satisfechas por sus disponibilidades excedentarias.

… bien sabemos que ni el mucho amor resiste intacto a su propia locura, qué hará si tiene que cargar con la ajena.

… los ojos ven lo que quieren, los ojos hacen la diversidad del mundo y fabrican maravillas, aunque sean de piedra,

… a las cosas les ocurre como a las personas, cuando no sirven se acaban, se acaban si dejan
de servir.

… y los amores nuevos, como no ignoran los observadores, es lo más fuerte que hay en el mundo, por eso no temen accidentes, siendo ellos mismos, los amores, como por excelencia son, la máxima representación del accidente, el relámpago súbito, la caída sonriente, el atropello ansioso.

Te bastarás a ti mismo mientras puedas aguantar, luego confíate a quien merezcas, y mejor si ése es alguien que también te merece.

Las energías vuelven siempre cuando la esperanza vuelve.

Quien se acuesta sin cenar, pasa una noche de rabiar.

… se limitó a preguntar, y quien crea que eso es lo más fácil está muy engañado, no tienen cuenta el número de respuestas que sólo están a la espera de las preguntas.

… a veces lo que le pierde a uno es hablar demasiado, de acuerdo, pero cuánto no se ha ganado por haber dicho sólo lo suficiente.

Son situaciones que dan risa cuando .las vemos desde fuera, pero se acaban las risas cuando nos imaginamos a nosotros mismos en el angustioso trance en que éstos se hallan.

… el hombre jamás llega a conocer todas las consecuencias de sus actos.

… las heridas del alma son profundas, o no serían del alma

Es en las preguntas que haces donde mientes, porque ya sabías por anticipado la respuesta

… qué sería de todos nosotros si no viniera la poesía a ayudarnos a comprender cuán poca claridad tienen las cosas que llamamos claras.

… hasta con exceso nos ha enseñado la experiencia cuán insuficientes son las palabras a medida que nos acercamos a la frontera de lo inefable, queremos decir amor y no tenemos lengua bastante, queremos decir quiero y decimos no puedo, queremos pronunciar la palabra final y nos damos cuenta de que ya habíamos vuelto al principio.

… la verdad está siempre a nuestra espera, hasta que un día no podemos ya huir de ella.

… la bondad de las personas no es mejor de lo que ellas son, también está sujeta a eclipses y contradicciones, raramente es constante.

… cuántas veces ocurre que nos mostramos como quien somos y no vale la pena, no había allí nadie para vernos.

… sufren con la inevitable brevedad de las vidas, acostarse tarde y levantarse temprano, salud no da, pero alarga el vivir.

Quien contó un cuento, si no cuenta otro quedará mal.

… para que las cosas existan son necesarias dos condiciones, que el hombre las vea y que les ponga nombre.

No te valores tanto, considerándote culpable de todo.

Si un día tienes un hijo, él morirá porque tú naciste, de ese crimen nadie te absolverá, las manos que hacen y tejen son las mismas que deshacen y destejen, de la certeza sale el error, el error produce la certeza, Flaco consuelo para un triste, No hay consuelo, amigo triste, el hombre es un animal inconsolable.

… la gasolina es un producto sensible, volátil, cuando hay crisis es el primero que da la alarma general

… es humana costumbre declarar lo que somos antes de decir a qué venimos.

Adónde vas, Voy a la fiesta, De dónde vienes, Vengo de la fiesta, hasta sin ayuda de signos de exclamación se ve en seguida la diferencia que hay entre la alegre expectativa de la primera respuesta y la desencantada fatiga de la segunda, sólo en la página en que quedan escritas parecen iguales.

… con la autoridad nunca se debe ser irónico, si no entienden la ironía, no vale la pena, y si la entienden, peor.

… es eso lo que los hombres necesitan, tiempo, y tiempo tienen, el resto no pasa de ilusión.

… el deber, cuando nos llama, es más fuerte.

… hasta las buenas cosas para unos tienen siempre sus peros para otros.

… es ése uno de los efectos del tiempo, borrar.

… hay ocasiones en que hasta a los bobos conviene oírlos con atención.

Todo esto sería absurdo si no estuviera ocurriendo.

Og Mandino y Buddy Kaye.

Novela que retrata la vida de dos pequeños huérfanos del polo norte. La necesidad los obliga a realizar una proeza inexplicable: bajar una estrella del cielo para sobrevivir al invierno polar. Sin embargo, ahora tienen que asumir responsabilidades, tomar decisiones y librarse de envidias y celos. A cambio, la estrella promete un don especial, el cual debe ser transmitido a la humanidad. Og Mandino con su clásico estilo nos deja saber algunos consejos para nuestra vida. De mi etapa de lecturas de superación personal, una novela fantástica con calificación de 7.0. Mención aparte merece el tiempo récord en que leí este libro: un día en mi asignación de proyecto a Xochimilco!
El don de la estrella

El don de la estrella

Lo que es preciso hacer, hay que hacerlo.

Siempre recibo una respuesta… pero como los planes de Dios no son reconocidos para ninguno de nosotros, a veces su respuesta es “no”.

Uno debe estar preparado para lo peor en todo momento.

No hay acusador tan fuerte como la consciencia que mora en nuestro interior.

No es necesario que seas rico o famoso o un genio para cumplir tu destino. Todo lo que se te pide es que utilices los dones que tienes… lo mejor que puedas.

La lucha es el único camino seguro para cualquiera que deba desarrollar toda su capacidad.

… la riqueza y la fama son tan efímeras como el viento… Cualquier cosa que quieras de la vida, no olvides jamás que si tienes que trabajar con ahínco para conseguirla…y luego con mayor ahínco para conservarla…

Es ya mas tarde de lo que piensas, pues tu vida terrena, en el mejor de los casos, no es mas que un parpadeo entre dos eternidades. Desecha todo temor.

Haz aquello que temes y aprecia con orgullo esas victorias.

Concentra tu energía. Estar en todas partes es tanto como no estar en ninguna.

Antes de permitir que tu corazón se aficione demasiado a algo, examina la felicidad de que gozan los que ya tienen lo que tu deseas.

Todos los grandes éxitos resultan de trabajar y saber esperar. Sé paciente. Los retrasos de Dios no son negativas. Espera. Mantente firme.

Nunca culpes a los demás por tu situación. Eres lo que eres por decisión tuya; eso es todo.

La ansiedad es la herrumbre de la vida y cuando agregas las cargas de mañana a las de hoy, su peso resulta intolerable.

Subcomandante Marcos.

Colección de comunicados enviados por la Comandancia del EZLN, cuyo autor es sin duda el enigmático Subcomandante Marcos. En ellos y a través de sus personajes, Don Durito, El Viejo Antonio, los niños que rodean el campamento zapatista, etc. nos muestra la realidad de lo que se vive en Chiapas; las causas del levantamiento y lo que ello implicaba en la vida de ellos, somos informados de la presión que el gobierno a través de los militares, ejerce sobre los indígenas, en pocas palabras, nos mantiene al tanto de lo que sucede al interior del EZ. Y también sirve para recordar que el gobierno uncumplió los acuerdos de San Andrés. Una parte del éxito que a nivel mundial logró el alzamiento zapatista, se le debe a estos comunicados, que cualquier escritor de renombre no dudaría en firmar como suyos. Si algo tengo que reprocharle al Sup, es que creo que en algún momento, perdió la brújula. En fin, calificación de 10.
Desde las montañas del sureste mexicano.

Desde las montañas del sureste mexicano.

¿Habéis olvidado, bellaco pálido y narizón, lo que te he enseñado de las sagradas leyes de la andante caballería? Yo me ofendí por lo de bellaco y lo de pálido. Por lo de narizón no me ofendí porque a la nauraleza no se le guarda rencor.

En el neoliberalismo, mi escuálido escudero, la historia se convierte en estorbo por lo que representa de memoria, se promueven los posgrados en olvido y la minuciosa estadistica de las trivialidades del poder son objetos de estudio y de grandes y profundas disertaciones. El poder convierte a la historia en una historieta mal hecha, y sus científicos sociales construyen apologías ridículas con, eso sí, un andamiaje teórico tan complejo, que consiguen disfrazar la estupidez y el servilismo como inteligencia y objetividad. En la historieta del neoliberalismo, los poderosos son los héroes porque son los poderosos, y los villanos son los eliminables, los “expendables”, es decir, los negros, los amarillos, los chicanos, los latinos, los indígenas, las mujeres, los jóvenes, los presos, los homosexuales, las lesbianas, los marginados, los ancianos, y, muy especialmente, los rebeldes. En la historieta del Poder, el acontecer que vale es el que puede ser contabilizado en una hoja electrónica que contenga índices respetables de ganancia. Todo lo demás es completamente prescindible, sobre todo si ese todo afecta la ganancia.

… la sabiduría consiste en el arte de descubrir, por detrás del dolor, la esperanza.

El que mata a una persona es un homicida. El que mata a varios es un genocida. ¿Cómo se le llama al que mata una nación?

Yo me pongo severo, asumo la misa posición flexible del gobierno mexicano en cuanto a la política económica, es decir, me declaro dispuesto a discutir todo, pero advierto que no habrá ningún cambio.

Cuando no sepas qué es lo que sigue, ayuda mucho el mirar para atrás.

- Pero, ¿por qué dices que hicimos el camino? Lo hiciste tú, yo nomás caminé detrás tuyo -le dije un poco incómodo. -No pues – sigue sonriendo el viejo Antonio-. No lo hice yo solo. Tú también lo hiciste porque un tramo lo caminaste tú delante. -¡Ah! Pero ese camino no sirvió -lo interrumpo. -Si pues. Sirvió porque así supimos que no sirvió y entonces ya no lo volvemos a caminar o sea a hacer, porque nos llevó a donde no queremos y entonces podemos hacernos otro para que nos lleve -dice el Viejo Antonio. Yo lo quedo viendo un rato y le aventuro: -Entonces, ¿tú tampoco sabías si el camino que estabas haciendo nos iba a traer hasta acá? -No pues. Sólo caminando se llega. Trabajando pues, luchando. Es lo mismo.

También hay que argumentar que las pantuflas se pueden descalzar con toda facilidad, comodidad y rapidez. Los amantes y los niños me darán la razón, entre otras cosas, porque los únicos seres que pueden entender la profundidad de este mensaje son los niños y los amantes.

… detrás de nosotros estamos ustedes.

El gobierno tiene miedo, mucho miedo. Y el miedo es un escelente consejero para hacer estupideces que parezcan inteligentes, asi que no dude usted que la pesadilla se repita. Los pasos que seguirán son previsibles: primero provocar una crisis, luego las amenazas, después de una campaña de desprestigio en contra de los candidatos a la muerte; seguirá alguna justificación jurídica, después el golpe relámpago, y, por último, la campaña publicitaria que anuncie que los indígenas han sido liberados de los “perversos y blan cos transgresores que los obligaron a rebelarse cuando todo el mundo sabe que los indígenas de por sí son sumisos y agradecidos (con el gobierno, se entiende)”.

“Mira muchacho -me dijo- la vida de un hombre no es más que la búsqueda de una mujer. Fíjate que digo ‘una mujer’ y no ‘cualquier mujer’. y por ‘una mujer’, muchacho, me estoy refiriendo a una de “única”. El problema está en que el hombre siempre queda con la duda de si la mujer que encontró, si es que encuentra alguna, es esa ‘una mujer’ que estaba buscando. Yo ya estoy viejo y he descubierto una fórmula infalible para saber si la mujer que uno encontró es la ‘una mujer’ que estaba uno buscando…”. El viejo se detuvo a ver hacia todos lados, como temiendo que alguien más lo escuchara. Yo sentí que algo muy importante estaba a punto de serme revelado, así que puse cara de circunstancia y saqué discretamente un papelito y un lapicero para tomar nota, no fuera a ser que se me olvidara la fórmula (de por sí batallaba mucho con las matemáticas). El viejo carraspeó y, sin poner atención en mi papelito y mi lapicero, me confió: “Si tu le dices a tu mujer que te duele una muela y ella, en lugar de mandarte al dentista o darte un analgésico, te abraza y deja que recuestes la mejilla en sus pechos, entonces, muchacho, esa mujer es la ‘una mujer’ que andabas buscando…”

Porque es de todos conocido que arrancar una sonrisa o una lágrima de una muchacha que está demasiado lejos, es una forma de que no siga estando demasiado lejos.

El detalle al que me refiero era tan grande que, por lo mismo, no podía ser advertido a simple vista.

… en las calles, el ejército y la policía gobiernan con la ley del pistolero: el más rápido para desenfundar sobrevive y tiene la razón; el más lento no tiene ya derecho de réplica.

La policía porta corrupción y complicidad criminal, el ejército suma intolerancia y prepotencia.

Cualquier señalamiento sobre la falta de democracia en la vida política de México es reiteración de una vocación pesimista.

Esta es la Sierra Sur de Oaxaca, en esta región miles de indígenas emigran a E.U. en busca de trabajo y de destino. Con ellos van sus dos fuerzas principales: su fuerza de trabajo y su historia. La tierra no la pueden llevar, pero cargan consigo su sangre que, saben los que saben, es otra forma de llamar a la tierra.

En estas tierra -dice Adelfo- más que la vida, lo que es delito es la inteligencia.

Del narcotráfico, el sistema político mexicano no sólo recibe recursos. También, y sobre todo, adquiere formas de hacer política, métodos de “liminar al adversario o al incómodo”. Así, crimen y corrupción se convierten en eslabón vital entre gobierno y narcotráfico. La administración de justicia pasa, de ser una caricatura, a convertirse en una red protectora. No sólo para esconder a quienes habitan este maridaje criminal, también para proteger la caída de quienes resbalen.

Dirigentes indígenas, especialistas, organizaciones sociales, no gubernamentales, y los zapatistas, logran construir (a pesar del gobierno Federal y sus asesores) una propuesta incluyente y respetuosa para redefinir la relación entre los indígenas y la Nación. El acuerdo se firma por representantes del gobierno federal y del EZLN el 16 de febrero de 1996. El verdadero interés de los delegados gubernamentales se revela el mismo día de la firma: la foto ansiada por el Poder y negada por los rebeldes. La firma como espectáculo y no como compromiso. Once meses después, el acuerdo no sólo no se cumple, sino que pretende ser desconocido por el gobierno. En diciembre de 1996, la Comisión de Concordia y Pacificación elabora una Propuesta de Reforma Constitucional que cumpla con lo acordado en San Andrés 10 meses antes. “No se renegocia lo ya acordado”, dicen los legisladores, y la Cocopa advierte al gobierno Federal y al EZLN que sólo acepta un “no” o un “sí” a su documento. El EZLN responde “sí”. Unas horas después la Secretaría de Gobernación hace lo mismo, pero se desdice más tarde. El señor Zedillo pide tiempo para dar su respuesta y el 19 de ese último mes de 1996 envía un documento que no solo responde “no” a la iniciativa de la Cocopa, sino que además propone dar marcha atrás a lo firmado por sus representantes en el diálogo de San Andrés. Los rebeldes zapatistas hacen lo lógico en personas dignas, es decri, mantienen su palabra y su compromiso: el 11 de enero de 1997, el EZLN responde “NO” al incumplimiento gubernamental y ratifica su decisión de aceptar la iniciativa de los legisladores de la Cocopa.

Tened en cuenta, obreros, que sois los únicos productores de la riqueza. Casas, palacios, ferrocarriles, barcos, fábricas, campos cultivados, todo, absolutamente todo está hecho por vuestras manos creadoras y, sin embargo, de todo carecéis. Tejéis la telas, y andáis casi desnudos; cosecháis el grano, y apenas tenéis un miserable mendrugo que llevar a la familia; edificáis casas y palacios, y habitáis covachas y desvanes; los metales que arrancáis de la tierra sólo sirven para hacer más poderosos a vuestros amos, y, por lo mismo, más pesada y dura es vuestra cadena. Mientras más producís, más pobres sois y menos libres, por la sencilla razón de que hacéis a vuestros señores más ricos y más libres, porque la libertad política sólo aprovecha a los ricos. [Ricardo Flores Magón].

De la misma forma que la revolución industrial había permitido el remplazo del músculo por la máquina, la actual revolución informática apunta al remplazo del cerebro (al menos de un número cada vez más importante de sus funciones) por la computadora.

Pero una nueva “maravilla” bélica será descubierta a la par del nacimiento de la IV Guerra Mundial: la bomba financiera. Porque la nueva bomba neoliberal, a diferencia de su antecesora atómica en Hiroshima y Nagasaki, no sólo destruye la polis (la Nación en este caso) e impone la muerte, el terror y la miseria a quienes la habitan; o, a diferencia de la bomba de neutrones, no solo destruye “selectivamente”. La neoliberal, además, reorganiza y ordena lo que ataca y lo rehace como una pieza dentro del rompecabezas de la globalización económica. Después de su efecto destructor, el resultado no es un montón de ruinas humeantes, o decenas de miles de vidas inertes, sino una barriada que se suma a alguna de las megápolis comerciales del nuevo hipermercado mundial y una fuerza de trabajo reacomodada en el nuevo mercado de trabajo mundial.

Durante el periodo de la llamada “Guerra Fría”, el crimen organizado fue adquiriendo una imagen más respetable y no sólo empezó a funcionar como cualquier empresa moderna, también fue penetrando profundamente en los sistemas políticos y económicos de los Estados nacionales. Con el inicio de la IV Guerra Mundia, la implantación del nuevo orden mundial, y su consiguiente apertura de mercados, privatizaciones, la desregulación del comercio y las finanzas internacionales, el crimen organizado “globalizó” sus actividades.

El crimen organizado invierte en negocios legítimos no solo para “blanquear” el dinero sucio, también ara hacerse de capital para sus actividades ilegales. Las empresas preferidas para esto son las inmobiliarias de lujo, la industria del ocio, los medios de comunicación, la industria, la agricultura, los servicios públicos y… ¡la banca! ¿Alí Babá y los 40 banqueros? No, algo peor. El dinero sucio del crimen organizado es utilizados por los bancos comerciales para sus actividades: préstamos, inversiones en los mercados financieros, compra de bonos de deuda externa, compra y venta de oro y divisas. “En muchos países, las organizaciones criminales se han convertido en los acreedores del Estado y ejercen, por su acción sobre los mercados, una influencia sobre la política macroeconómica de los gobiernos. Sobre las bolsas de valores, ellas invierten igualmente en los mercados especulativos de productos derivados y de materias primas.

En el cabaret de la globalización, tenemos el show del Estado dobre un table dance que se despoja de todo hasta quedar con su prenda mínima indispensable: la fuerza represiva.

Si no úedes tener la razón y la fuerza, escoge siempre la razón y deja que el enemigo tenga la fuerza. En muchos combates puede la fuerza obtener la victoria, pero en la lucha toda sólo la razón vence. El poderoso nunca podrá sacar razón de su fuerza, pero nosotros siempre podremos obtener fuerza de la razón.

… el dolor, si se duele juntos, es alivio y sombra que se alegra.

El número 1 tiene fama de ser el más fugaz de los números. Y tal vez tengan razón, basta que uno tenga uno para que quiera dos.

Los 41 detenidos son piezas menores de la complicada y sangrienta máquina de guerra contra los pueblos indios de México. Y la eliminación de piezas menores no afecta el funcionamiento de la maquinaria, simplemente se reemplazan.

Por esos días y como parte de la “aplicación” de la Ley Federal de Explosivos y Armas de Fuego, miembros del Ejército Federal detuvieron a unos catequistas por encontrarles, como prueba de su participación “con los rebeldes”, El Evangelio según San Marcos.

La Política, como desde su inicio en la historia de la humanidad es sobre todo el ejercicio de la violencia organizada.

El miedo neoliberal a la Historia no es tanto a su existencia (al fin y al cabo los pobres también existen y pueden ser ignorados), sino a que se conozca, a que se aprenda de ella.

Lo único que se puede ser es ser bien lo que uno es.

Con una jícara hicieron los más primeros dioses la medida para repartir la memoria y fueron pasando todos los hombres y mujeres a recibir su medida de memoria. Pero resulta que unos hombres y mujeres eran más grandes que otros y entonces la medida de memoria no se veía igual en todos. Los más pequeños la miraban más plena y en los más grandes se opacaba. Por eso dicen que dicen que la memoria es más grande y fuerte en los pequeños y es más difícil de encontrar en los poderosos. Por eso dicen también que los hombres y mujeres se van haciendo cada vez más pequeños cuando envejecen. Dicen que es para que más brille la memoria. Dicen que ese es el trabajo de los más viejos: hacer grande la memoria. Y dicen también que la dignidad no es más que la memoria que vive. Dicen.

La memoria es la raíz de la sabiduría.

Cada mañana cuando nos despertamos podemos preguntarnos qué nuevo horror nos habrá deparado, no el mundo, que ése, pobre de él, es sólo víctima paciente, sino nuestros semejantes, los hombres. Y cada día nuestro temor se ve cumplido, porque el ser humano que inventó las leyes para organizarse la vida, inventó también, en el mismo momento o incluso santes, la perversidad para utilizar esas leyes en beneficio propio y sobre todo, en contra del otro. El hombre, mi semejante, nuestro semejante, patentó la crueldad como fórmula de uso exclusivo en el planeta y desde la perversión de la crueldad ha organizado una filosofía, un pensamiento, una ideología, en definitiva, un sistema de dominio y de control que ha abocado al mundo a esta situación enferma en que hoy se encuentra.

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