Hace ocho días exactamente arribé a las cuarenta primaveras. En ese día escribí lo titulado como: La reflexión. Pero no puedo dejar pasar una anotación por aquí.
Hubiera preferido festejarlo de otra manera, pero dados los tiempos que corren, no pudo ser así. Y ésa es precisamente la parte que quisiera resaltar: la madurez; en esta ocasión a mí me ha llegado mediante pruebas que incluyen muertes y separaciones. Al llegar al “cuarto piso” (como me dijeron que se dice), llega el momento de tomar decisiones y de enfrentar situaciones para las que uno no estaba preparado. Efectivamente llega la hora de los nuncas, de los nuevos dolores físicos y de saber que ya no es lo mismo. No sé qué tenga Dios preparado para mi, pero siento, creo, que lo que venga, estoy preparado.
Luego, me encontré con un texto, que justamente habla de eso y de lo que vendría a ser un poco mi sentir. Aquí las partes con las que me identifico:
Pasar la línea de los cuarenta es dejar de ser un accidente de la vida y comenzar a ser ya un logro. Cumplir cuarenta años, es para un varón, llegar a ser un hombre. Antes, en la liviandad y la inconsciencia, en ese largo período de padecimientos e incertidumbres dudosamente glorificado como juventud, uno cree que puede ganar, que puede hacerle trampa a la muerte, desarrollar una diferencia que lo ponga fuera de su alcance. Después de los cuarenta adquirimos consistencia plena: sabemos que la cosa un día termina, pero también –paradójicamente- sentimos que somos más fuertes, más densos, más concretos, más interesantes.
Se acabó la aventura de la ilusión, la aventura sonsa ligada al infinito. Empieza la aventura más valiosa, definitiva, el cuarentlón, donde uno tiene que mostrar quién es y dejarse de joder. Elegir a quién quiere y para qué. Elegir a qué va a dedicar sus talentos. Elegir qué cosas vas a intentar hacer y cuales vas a tolerar dejar en el camino.
Ahora todo es de verdad, pero también uno ha aumentado tanto su fuerza, su poder personal, que descubre que en lo que creía una renuncia aparece en realidad un mundo nuevo, genial, con más relieve y más interés.
Cumplir cuarenta es sensacional.
Gracias por los comentarios.