Archivos para 31 marzo 2012

Como pastorear el corazon de su hijo.

Tedd Tripp.

Gran estudio de orientación para padres. Desde el título, es impactante, no es lo mismo educar, criar, corregir y todos los demás términos que envuelven a la paternidad, que pastorear. Una nueva forma de ver a los hijos que Dios proporciona. Y lo mejor, nunca es tarde para empezar. Ah! y cuidado con la vara! Calificación de 9.5
Cómo pastorear el corazon de su hijo

Cómo pastorear el corazon de su hijo

El propósito de tu autoridad en las vidas de tus hijos no es tenerlos bajo tu poder, sino proporcionarles el poder para que sean personas con dominio propio viviendo libremente bajo la autoridad de Dios.

Los padres son los guías del hijo.

Cuando fallas en permanecer en el estándar de Dios, les robas a tus hijos de las misericordias del evangelio.

Lo que tus hijos dicen y hacen es un reflejo de lo que está en sus corazones.

La conducta no es el asunto básico. El asunto básico siempre es lo que está sucediendo en el corazón. Recuerda, el corazón es el centro de control de la vida.

La persona que llega a ser tu hijo es un producto de dos cosas. La primera es su experiencia en la vida. La segunda es cómo interactúa con esa experiencia.

Tus hijos son responsables por la manera en que responden a la educación que les das.

Recuerdo mi asombro al aprender que la dirección de la nave no está determinada por la dirección de la brisa, sino por el ajuste de la vela. En un sentido, la orientación hacia Dios es como el velero en la vida del niño. Cualquiera que sean las influencias que lo moldean, es la orientación hacia Dios la que determina su respuesta a esas influencias.

Todos [los seres humanos] son esencialmente religiosos. Los niños son adoradores. Ya sea que adoren a Jehová o a ídolos.

Hay 2 asuntos que alimentan a la persona que tu hijo llegará a ser: las influencias que moldean en la vida, y su orientación hacia Dios.

Como padre, tú tienes la autoridad porque Dios te llama a ser una autoridad en la vida de tu hijo. Tienes la autoridad para actuar de parte de Dios. Como padre o madre, tú no ejerces tu gobierno sobre tu jurisdicción, sino sobre la jurisdicción de Dios. Tú actúas bajo Sus órdenes. Llevas a cabo un deber que El te ha dado. Tu no vas a tratar de moldear la vida de tus hijos como te plazca, sino como le agrada a El.

Dios te ha llamado a una tarea más profunda que ser proveedor de cuidado. Tú pastoreas a tu hijo de parte de Dios.

Tristemente la mayoría de la corrección ocurre como producto de que el niño es una vergüenza o representa una irritación.

Ser un padre significa trabajar de parte de Dios para proveer dirección a tus hijos.

Al igual que un embajador está consciente de funcionar de parte del país que lo envió, así el padre debe estar listo y consciente del hecho de que él es representante de Dios ante el niño.

Los padres quieren que sus hijos tengan éxito para que puedan “pasarla bien” y vivir felices y cómodamente. Este deseo de éxito tiene forma y definición diferentes para cada persona, pero cada padre quiere hijos felices y de éxito. Queremos que ellos tengan vidas adultas llenas de oportunidad y sin tantos problemas. De cualquier forma que definamos el éxito, lo deseamos para nuestros hijos. Estamos muy conscientes de que su crecimiento tiene mucho que ver con sus éxitos futuros.

[Muchos padres] Están persuadidos que la educación trae el éxito. Desafortunadamente, mucha gente desilusionada y quebrantada está bien educada. Es posible haber tenido buena educación y aún así no entender la vida.

Sucumbimos a sus deseos y anhelos [de los hijos]. Les enseñamos a encontrar el deleite de su alma al ir a lugares y al hacer cosas. Intentamos satisfacer su búsqueda vehemente por la emoción. Llenamos sus jóvenes vidas con distractores que los alejan de Dios. Les damos cosas materiales y nos deleitamos en su deleite al poseerlas. Después esperamos que de algún modo, se den cuenta que una vida que vale la pena se encuentra solamente al conocer y servir a Dios.

Arrepentimiento y fe no son ritos de iniciación al Cristianismo. Arrepentimiento y fe son una manera de relacionarse con Dios. Arrepentimiento y fe no son actos que se llevan a cabo una vez para convertirse en Cristiano. Son actitudes del corazón hacia nosotros mismos y nuestro pecado. La fe no es solamente una manera de ser salvo; es la manera de vivir la vida Cristiana.

Cuando enfrentas el reto de ser bondadoso con alguien que abusa de ti, no hay a donde ir sino a Dios, únicamente él puede hacer que una persona responda en amor. Cuando el corazón de un niño desea venganza, cuando debe amar a un enemigo, cuando su fe demanda que deje lugar a la justicia de Dios – no hay lugar para ir sino a la cruz. El no estará capacitado para abrazar estas cosas sin abrazar a Cristo. Por lo tanto, siempre estás apuntando hacia Cristo y a Su obra, poder y gracia.

Mientras que no estoy en contra de alabar a los niños por hacer lo que es correcto, estoy en contra de la noción de que los niños deben de ser recompensados por cumplir con las responsabilidades normales.

Frecuentemente yo me pregunto por qué el abstener a alguien de algo es tan popular. Creo que es porque es fácil. No requiere interacción continua. No requiere discusión continua. No determina lo que está pasando dentro del niño. No requiere instrucción paciente ni súplicas. El abstener a alguien de algo es rápido, incisivo, simple. “Estás castigado por un mes. Vete a tu cuarto”. Quizá los padres no saben nada más constructivo que hacer. Se sienten frustrados. Se dan cuenta que algo está mal con su hijo. Ellos no saben como lidiar con eso. Sienten que deben responder de alguna manera.

El problema es que lo hacen de una manera equivocada. Cambiar la conducta sin cambiar el corazón entrena al corazón hacia cualquier cosa que uses como medios. Si son las recompensas, el corazón es entrenado a responder a los premios. Si es aprobación, el corazón es entrenado a buscar la aprobación, o a temer de desaprobación. Cuando los expertos te dicen que debes encontrar lo que funciona con cada hijo, te están diciendo que debes encontrar a los ídolos del corazón que van a mover a ese niño.

El arte más fino de la comunicación no es aprender cómo explicar tus pensamientos. Es aprender como sacar los pensamientos de otros.

Tu primer objetivo en la corrección no debe ser decirle a tus hijos como te sientes acerca de lo que han hecho o dicho. Debes tratar de entender lo que está pasando dentro de ellos. Ya que la Escritura dice que es de la abundancia del corazón que habla la boca, tú debes involucrar a tus hijos a entender lo que está pasando adentro.

Lo que es importante en la corrección no es ventilar tus sentimientos, enojo o herida más bien, es entender la naturaleza del conflicto que tu hijo está teniendo. Lo que es importante es entender el “por qué” de lo que ha sido hecho o dicho. Necesitas entender no solamente lo que ha pasado, sino lo que está pasando dentro de tu hijo. Recuerda que es de la abundancia del corazón que habla la boca. Tu pregunta al corregir es: ¿Cuál es el contenido específico de la abundancia del corazón en estas circunstancias? ¿Cuál fue la tentación? ¿Cuál fue su respuesta a esta tentación? Si puedes entender y ayudar a tu hijo a comprender estas cosas, estarás en el camino de entender el “por qué” de lo que ha sucedido. Lo que debes hacer es descascarar la conducta y discernir el mundo interno de tu hijo en esta situación. Aunque nunca podrás entender los asuntos del corazón en su totalidad, vale la pena intentarlo.

Para resumir, tú quieres entender los problemas internos de tu hijo. Necesitas mirar al mundo a través de sus ojos.

Si tú vas a entender y ayudar a tu hijo a entenderse a sí mismo, hay habilidades que debes desarrollar. Debes aprender a facilitar la conversación. Debes aprender a comprender la conducta y las palabras. Debes esforzarte para discernir asuntos del corazón.

El “por qué”… nunca funciona con niños (y realmente tampoco con adultos).

Tus hijos conocen la pena del fracaso. Ellos, como tú, algunas veces ven las cosas sin esperanza. Puedes ayudarles a determinar las razones de su decepción. Necesitas ayudarles a entender las promesas de Dios. Puedes animarlos a encontrar valor, esperanza e inspiración de Dios, quien atrae a sí a los de corazón quebrantado y contrito.

La corrección remedia algo malo. La corrección les da a tus hijos conocimiento de lo que es malo y de lo que se puede hacer para corregir el problema. La corrección ayuda a tus hijos a entender los estándares de Dios y les enseña a evaluar su conducta con el estándar.

La reprensión censura la conducta. Algunas veces un niño debe experimentar su sentido de alarma, shock y desmayo a lo que ha hecho o dicho.

La instrucción es el proceso de proveer una lección, un precepto o información que ayudará a tus hijos a entender su mundo.

Una advertencia son palabras misericordiosas, ya que es el equivalente a una señal de tránsito que nos alerta fielmente del peligro cuando todavía hay tiempo para escapar sanos y salvos. Un padre alerta puede hacer que su hijo escape del peligro y aprenda en el proceso. La advertencia preserva.

Frecuentemente los padres están muy ocupados para hablar a menos de que suceda algo malo. El hábito regular de hablar prepara el camino para hablar en los momentos difíciles. Nunca vas a tener el corazón de tus hijos si hablas con ellos solamente cuando algo ha salido mal.

Los niños no delatan lo que está en su corazón o se abren ellos mismos cada vez que se les pide. Un padre sabio habla cuando sus hijos tienen ganas de hacerlo.

Algunas personas piensan que escuchar es lo que haces entre las oportunidades para decir algo. Durante los tiempos en que escuchan, ellos de hecho no lo hacen. Están decidiendo lo que van a decir. No seas un padre así.

Mi habilidad de requerir obediencia porque yo soy más fuerte se ha estado desgastando desde el día en que nació.

La comunicación sensitiva con tus hijos los hace capaces de entender la complejidad de la vida. Ellos aprenden que la vida está interesada tanto en el mundo de los sentimientos, como en el mundo de las ideas. Significa entenderte a ti mismo y a otros. Significa tener una visión a largo plazo y objetivos a corto plazo. Es estar interesado no solamente con el “qué” o “qué pasó”, sino también en el “por qué”.

Mientras más hables con tus hijos, ayudándolos a entenderse ellos mismos, sus tentaciones, temores y dudas, más los vas a preparar para entender la vida en el mundo.

Hay una manera simple de ver el costo de una comunicación mutua profunda. Debes tomar la educación como una de las tareas más importantes mientras tengas niños en la casa. Este es tu llamado. Debes crecer a tus hijos en el temor y amonestación del Señor. No lo puedes hacer sin invertirte tu mismo en una vida de comunicación sensitiva en la que los ayudes a entender la vida y el mundo de Dios. No hay nada más importante. Tienes solamente una época muy breve de la vida para invertir en esta tarea. Tienes solamente una oportunidad para hacerlo. No puedes retroceder el tiempo y hacerlo de nuevo. Vives en una cultura donde hay oportunidades para hacer.

La educación de tus hijos implicará que no puedas hacer cosas que de otra manera harías. Afectará tus partidos de golf. Quizá implique que tu hogar no se parezca en nada a las fotos de la revista Buen hogar. Impactará tu carrera y ascenso en la empresa. Alterará la clase de amistades que tendrás. Afectará la clase de ministerio que te va a permitir desarrollar. Modificará la cantidad de tiempo que tienes para la televisión, algún pasatiempo, o cuántos libros lees. Significará que no puedas desarrollar cada interés que se te presente. El costo es alto.

Nuestra cultura atribuye toda corrección corporal como cruel y abusivo.

A través de los Proverbios, la insensatez, la necedad se usa para describir a una persona que no tiene a Dios. El necio es aquel que no escucha la reprensión. El necio es aquel que no se somete a la autoridad. El necio es aquel que se burla de los caminos de Dios. El necio carece de sabiduría (temor a Dios).

La vara de la disciplina, Aunque trae dolor, también trae una cosecha de justicia y paz. El niño cuyos padres usan la vara a tiempo y apropiadamente aprende a someterse a la autoridad.

Cuando un maestro se encarga de corregir, el proceso se remueve de su contexto en la relación padre-hijo. Los mismos padre y madre que confortan a sus hijos cuando están enfermos, que los llevan a los parques de diversión, que recuerdan su cumpleaños, les pegan. La corrección física es muy diferente cuando es administrada por otra persona que no sea el padre o la madre.

El asunto nunca es, “Has fallado en obedecerme”. La única razón para que el niño obedezca a mamá y a papá es, que Dios lo manda. Fallar en obedecer a mamá y papá es, por lo tanto, fallar en obedecer a Dios. Este es el problema. El niño ha fallado en obedecer a Dios. El niño ha fallado en hacer lo que Dios ha mandado. Persistir en hacerlo pone al niño en gran riesgo.

El concepto bíblico de la vara no es el derecho de golpear a nuestros hijos cuando queramos. La vara se usa en el contexto de la corrección y disciplina. Otra vez, no es el derecho de usar físicamente la fuerza cuando queramos. Dios nos advierte en contra del peligro de provocar a ira a nuestros hijos en Efesios 6:1. El padre que amedrenta a sus hijos físicamente, seguramente lo provoca a ira.

Hay veces que te exasperan, [tus hijos] dejándote herido y molesto. La vara no es una forma de descargar tu frustración.

Esta es tu tarea al pastorear a tus hijos. Debes llegar al grado de apelar a la conciencia. Para verlos tratar con los asuntos orientados hacia Dios, debes corregir más allá de la conducta y enfocarte en los asuntos del corazón. Te enfocas en el corazón al exponer el pecado y apelar a la conciencia como un juez dado por Dios del bien y del mal.

La esencia del fariseísmo fue la reducción de la ley a un estándar alcanzable de cosas externas que cualquier persona disciplinada podía hacer. En su orgullo y “auto justicia” rechazaron a Cristo.

Los planes siempre pueden cambiar; solamente [sin] ninguna sorpresa.

Si un hijo va a honrar a sus padres, va a ser el resultado de dos cosas; 1) el papá debe entrenarlo para hacerlo así. 2) su padre debe ser honorable en su conducta.

Los adolescentes respetuosos se desarrollan cuando tienen 1, 2, 3,4, o 5 años, no cuando tienen 13, 14 15 o 16. (Si te encuentras lidiando con adolescentes irrespetuosos, habla con ellos acerca de cómo debiste crecerlos).

Cuando tus instrucciones se topan con un discurso de por qué es injusto lo que acabas de pedir, tu hijo no está obedeciendo. Cuando te encuentras con excusas o explicaciones, no están obedeciendo. Cuando se rehúsan a responder de inmediato, no están obedeciendo. La sumisión a la autoridad significa que obedezcan sin retraso, excusa o retos.

El proceso de apelación es una válvula de seguridad para los requisitos bíblicos de obediencia. Es un chequeo de seguridad en dos direcciones: 1) Es un chequeo en contra de algún capricho de tu parte. Quizá has hablado rápidamente, sin pensar con cuidado. La apelación provee un contexto para que anules una instrucción, que fue dada a prisa o que era inapropiada. 2) Es una válvula de seguridad para tus hijos. Ellos saben que tienen permiso de apelar ante una instrucción. Saben que mamá y papá reconsiderarán honestamente y anularías la instrucción si eso es bueno para el individuo o la familia. Esto hace que los hijos no se sientan robots. El proceso de apelación es una buena válvula de seguridad “después del mandato”.

Debería ser nuestro hábito decir sí a una petición, a menos, de que hayan buenas razones para decir no. Es fácil hacer elecciones autoritarias simplemente por conveniencia.

El “cuando” corregir físicamente es tan simple que los padres no se dan cuenta. Si tu hijo no te ha obedecido, necesita corrección.

No debes de advertir. No debes preguntar si quieren una corrección física. Si lo haces, los estás entrenando a esperar por la advertencia antes de obedecer. Tus hijos deben entender que cuando hablas la primera vez, has hablado la última vez.

Cuando tu hijo es lo suficientemente grande para resistir tus instrucciones, el está lo suficientemente grande para ser disciplinado. Cuando él te está resistiendo, está desobedeciendo. Si fallas en responder, esas respuestas rebeldes se vuelven normales. Mientras más tardes en disciplinar, la desobediencia se volverá más intratable.

Si les dices a tus hijos que no crees en ellos, les vas a romper el corazón. Si se persuaden de que nunca les vas a creer, no hay razón para hablar o para tener una relación futura. El no decirles a tus hijos mentirosos y atesorar tú relación con ellos los anima a tener integridad.

¿Qué pasa si es demasiado tarde? [...] Siéntate con tus hijos y explícales tus ideas nuevas. Diles lo que crees que hiciste mal al crecerlos. (Enfócate en tus deficiencias, no en la de ellos).

Vivir con el temor a Dios significa vivir dándose cuenta de la responsabilidad que se tiene hacia El. Es vivir a la luz del hecho de que El es Dios y nosotros somos sus criaturas. El lo ve todo; todo está descubierto ante El. Vivir en el temor de Jehová significa en la luz completa de Dios como un Dios santo que llama a su pueblo a vivir santamente.

Los adolescentes luchan con el temor al hombre. Se preocupan por lo que pensarán sus amigos de ellos. Toman decisiones basados en el temor a la reprobación de sus compañeros. La presión de grupo es simplemente vivir con mayor temor al hombre que a Dios.

Tu relación con tus hijos debe ser honesta. Nunca debes dar consejo que sea de tu conveniencia o que te ahorre problemas o apuros. Debes ser un padre o una madre que ha demostrado que no está utilizando a sus hijos en ninguna forma. Si estas cosas están en su lugar, generalmente tu hijo no querrá alejarse por sí mismo de la instrucción paternal.

Proverbios 1:10. “Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas.”

La atracción de participar con el malo es la camaradería. El llamamiento es a una necesidad humana para compartir una identidad con otros. Tus muchachos necesitan pertenecer.

La manera más poderosa de mantener a tus hijos lejos de las atracciones que ofrece la camaradería con los malos es hacer del hogar un lugar atractivo para estar. Los jóvenes no se van de los lugares donde se les ama y se les acepta incondicionalmente. No huyen de los hogares donde las relaciones son sólidas. No huyen de los hogares en donde la familia planea actividades y hace cosas emocionantes.

El llamamiento a asociarse con los malos viene a nuestros hijos. Debemos trabajar para hacer de nuestro hogar un lugar atractivo para estar. El hogar debe ser el lugar de abrigo donde el adolescente es comprendido y amado, donde se le anima y se le muestra el camino de la vida.

Estos tres fundamentos de la vida deben reflejarse en cada conversación con nuestros hijos: el temor a Dios, adherencia a la instrucción paterna y desasociación de los malos. Cuando lo hagamos, podemos esperar que el favor del Señor repose sobre nuestros esfuerzos.

La interiorización del evangelio es el proceso mediante el cual tus hijos llegan a abrazar las cosas de Dios como su propia fe.

La esperanza es el poder del evangelio.

Algunas veces tendrás que ayudar a los adolescentes a encontrar respuestas a problemas que tú nunca encontraste difíciles.

Durante los tiempos de fracaso, como he narrado arriba, tus adolescentes necesitan reacción positiva. Necesitas mantener tus ojos en los objetivos que tienes para tus hijos. Necesitan que mamá y papá sean constructivos y creativos. Necesitas tener un sentido de proporción apropiado, recordando que tu hijo vale mucho más que un carro.

Hay muchas áreas en las que necesitas poner freno y dar clara dirección a tus adolescentes. No desperdicies tu influencia en cosas que no importan. Eso puede significar usar atuendos raros algunas veces. No te preocupes -la gente se va a olvidar y su experiencia se va a calmar en su tiempo. ¡No necesitan ser copias al carbón tuyas para ser santo!

La relación padre-hijo es temporal. La relación esposo-esposa es permanente. “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” (Génesis 2:24).

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El canto del pájaro

Anthony de Mello.

Nueva colección de cuentos a la manera del Padre de Mello, aunque muy por debajo de los clásicos de la oración de la rana. Con este libro se reinicia mi lectura en el diario trajinar al nuevo lugar de trabajo en el DF. Calificación de 7.0
El canto del pájaro

El canto del pájaro

Nasruddin llegó a ser primer ministro del rey. En cierta ocasión, mientras deambulaba por el palacio, vio por primera vez en su vida un halcón real. Hasta entonces, Nasruddin jamás había visto semejante clase de paloma. De modo que tomó unas tijeras y cortó con ellas las garras, las alas y el pico del halcón. «Ahora pareces un pájaro como es debido», dijo. «Tu cuidador te ha tenido muy descuidado».

El guerrero japonés fue apresado por sus enemigos y encerrado en un calabozo. Aquella noche no podía conciliar el sueño, porque estaba convencido de que a la mañana siguiente habrían de torturarle cruelmente. Entonces recordó las palabras de su Maestro Zen: «El mañana no es real. La única realidad es el presente». De modo que volvió al presente… y se quedó dormido.

Los Maestros de Zen lo expresan más concisamente: «El que sabe no habla. El que habla no sabe».

Había un hombre que tenía una hija muy fea y se la dio en matrimonio a un ciego, porque ningún otro la habría querido. Cuando un médico se ofreció a devolver la vista al marido ciego, el padre de la muchacha se opuso con todas sus fuerzas, pues temía que el hombre se divorciara de su hija.[...] «El marido de una mujer fea es mejor que siga ciego».

Mi vida religiosa ha estado enteramente en manos de profesio¬nales. Si yo quiero aprender a orar, acudo a un director espiritual; si deseo descubrir la voluntad de Dios con respecto a mí, acudo a un retiro dirigido por un experto; para entender la Biblia recurro a un escriturista; para saber si he pecado o no, me dirijo a un moralista; y para que se me perdonen los pecados tengo que echar mano de un sacerdote. El rey de unas islas del Pacífico Sur daba un banquete en honor de un distinguido huésped occidental. Cuando llegó el momento de pronunciar los elogios del huésped, Su Majestad siguió sentado en el suelo mientras un orador profesional, especialmente designado al efecto, se excedía en sus adulaciones. Tras el elocuente panegírico, el huésped se levantó para decir unas palabras de agradecimiento al rey. Pero Su Majestad le retuvo suavemente: «No se levante, por favor», le dijo. «Ya he encargado a un orador que hable por usted. En nuestra isla pensamos que el hablar en público no debe estar en manos de aficionados».

En cierta ocasión un pariente visitó a Nasruddin, llevándole como regalo un ganso. Nasruddin cocinó el ave y la compartió con su huésped. No tardaron en acudir un huésped tras otro, alegando todos ser amigos de un amigo «del hombre que te ha traído el ganso». Naturalmente; todos ellos esperaban obtener comida y alojamiento a cuenta del famoso ganso. Finalmente, Nasruddin no pudo aguantar más. Un día llegó un extraño a su casa y dijo: «Yo soy un amigo del amigo del pariente tuyo que te regaló un ganso». Y, al igual que los demás, se sentó a la mesa, esperando que le dieran de comer. Nasruddin puso ante él una escudilla llena de agua caliente. «¿Qué es esto?», preguntó el otro. «Esto», dijo Nasruddin, «es la sopa de la sopa del ganso que me regaló mi amigo».

El sacerdote de la aldea era distraído en sus oraciones por los niños que jugaban junto a su ventana. Para librarse de ellos, les gritó: «¡Hay un terrible monstruo río abajo. Id corriendo allá y podréis ver cómo echa fuego por la nariz!». Al poco tiempo, todo el mundo en la aldea había oído hablar de la monstruosa aparición y corría hacia el río. Cuando el sacerdote lo vio, se unió a la muchedumbre. Mientras se dirigía resollando hacia el río, que se encontraba cuatro millas más abajo, iba pensando: «La verdad es que yo he inventado la historia. Pero quién sabe si será cierta…

Nasruddin se ganaba la vida vendiendo huevos. Entró una persona en su tienda y le dijo: «Adivina lo que llevo en la mano». «Dame una pista», dijo Nasruddin. «Te daré más de una: Tiene la forma de un huevo y el tamaño de un huevo. Parece un huevo, sabe como un huevo y huele como un huevo. Por dentro es blanco y amarillo. Antes de cocerlo es líquido y, una vez cocido, es espeso. Además, ha sido puesto por una gallina…». «¡Ya lo tengo!», dijo Nasruddin, «¡es una clase de pastel!». El experto tiene el don de no acertar con lo evidente. El sumo sacerdote tiene el don de no reconocer al Mesías.

Una vez llegó un profeta a una ciudad con el fin de convertir a sus habitantes. Al principio la gente le escuchaba cuando hablaba, pero poco a poco se fueron apartando, hasta que no hubo nadie que escuchara, las palabras del profeta. Cierto día, un viajante le dijo al profeta: «¿Por qué sigues predicando? ¿No ves que tu misión es imposible?». Y el profeta le respondió: «Al principio tenía la esperanza de poder cambiarlos. Pero si ahora sigo gritando es únicamente para que no me cambien ellos a mí».

Cuando, cada tarde, se sentaba el gurú para las prácticas del culto, siempre andaba por allí el gato del ashram distrayendo a los fieles. De manera que ordenó el gurú que ataran al gato durante el culto de la tarde. Mucho después de haber muerto el gurú, seguían atando al gato durante el referido culto. Y cuando el gato murió, llevaron otro gato al ashram para poder atarlo durante el culto vespertino. Siglos más tarde, los discípulos del gurú escribieron doctos tratados acerca del importante papel que desempeña el gato en la realización de un culto como es debido.

Durante años fui un neurótico. Era un ser angustiado, deprimido y egoísta. Y todo el mundo insistía en decirme que cambiara. Y no dejaban de recordarme lo neurótico que yo era. Y yo me ofendía, aunque estaba de acuerdo con ellos, y deseaba cambiar, pero no acababa de conseguirlo por mucho que lo intentara. Lo peor era que mi mejor amigo tampoco dejaba de recordarme lo neurótico que yo estaba. Y también insistía en la necesidad de que yo cambiara. Y también con él estaba de acuerdo, y no podía sentirme ofendido con él. De manera que me sentía impotente y como atrapado. Pero un día me dijo: «No cambies. Sigue siendo tal como eres. En realidad no importa que cambies o dejes de cambiar. Yo te quiero tal como eres y no puedo dejar de quererte». Aquellas palabras sonaron en mis oídos como música: «No cambies. No cambies. No cambies… Te quiero…». Entonces me tranquilicé. Y me sentí vivo. Y, ¡Oh, maravilla!, cambié. Ahora sé que en realidad no podía cambiar hasta encontrar a alguien que me quisiera, prescindiendo de que cambiara o dejara de cambiar. ¿Es así como Tú me quieres, Dios mío?

Es verdad que pedir a Dios insistentemente lo que deseamos es un ejercicio realmente loable. Pero es también muy peligroso.

Un hombre que paseaba por el bosque vio un zorro que había perdido sus patas, por lo que el hombre se preguntaba cómo podría sobrevivir. Entonces vio llegar a un tigre que llevaba una presa en su boca. El tigre ya se había hartado y dejó el resto de la carne para el zorro. Al día siguiente Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre. El comenzó a maravillarse de la inmensa bondad de Dios y se dijo a sí mismo: «Voy también yo a quedarme en un rincón, confiando plenamente en el Señor, y éste me dará cuanto necesito». Así lo hizo durante muchos días; pero no sucedía nada y. el pobre hombre estaba casi a las puertas de la muerte cuando oyó una Voz que le decía: «¡Oh, tú, que te hallas en la senda del error, abre tus ojos a la Verdad! Sigue el ejemplo del tigre y deja ya de imitar al pobre zorro mutilado». Por la calle vi a una niña aterida y tiritando de frío dentro de ligero vestidito y con pocas perspectivas de conseguir una comida decente. Me encolericé y le dije a Dios: «¿Por qué permites estas cosas? ¿Por qué no haces nada para solucionarlo?». Durante un rato, Dios guardó silencio. Pero aquella noche, de improviso, me respondió: «Ciertamente que he hecho algo. Te he hecho a ti».

Entra el primer candidato: «¿Entiende usted que esto no es más que un simple ‘test’ que queremos hacerle antes de darle el trabajo que usted ha solicitado?». «Sí». «Perfectamente. ¿Cuántas son dos y dos?». «Cuatro». Entra el segundo candidato: «¿Está usted listo para el ‘test’?». «Sí». «Perfectamente. ¿Cuántas son dos y dos?». «Lo que diga el jefe». El segundo candidato consiguió el trabajo. La actitud del segundo candidato es muy recomendable si deseas ascender en cualquier institución, secular o religiosa. Frecuentemente te servirá para sacar estupendas notas en los crímenes religiosos. Por eso los licenciados en teología muchas veces son más conocidos por su amor a la doctrina que por su amor a la verdad.

Estaba el filósofo Diógenes cenando lentejas cuando le vio el filósofo Aristipo, que vivía confortablemente a base de adular al rey. Y le dijo Aristipo: «Si aprendieras a ser sumiso al rey, no tendrías que comer esa basura de lentejas». A lo que replicó Diógenes: «Si hubieras tú aprendido a comer lentejas, no tendrías que adular al rey».

El amante llamó a la puerta de su amada. «¿Quién es», preguntó la amada desde dentro. «Soy yo», dijo el amante. «Entonces márchate. En esta casa no cabemos tú y yo». El rechazado amante se fue al desierto, donde estuvo meditando durante meses, considerando las palabras de la amada. Por fin regresó y volvió a llamar a la puerta. «¿Quién es?». «Soy tú». Y la puerta se abrió inmediatamente.

Un amante estuvo durante meses pretendiendo a su amada sin éxito., sufriendo el atroz padecimiento de verse rechazado. Al fin su amada cedió: «Acude a tal lugar a tal hora», le dijo. Y allí, a la hora fijada, al fin se encontró el amante junto a su amada. Entonces metió la mano en su bolso y sacó un fajo de cartas de amor que había escrito durante los últimos meses. Eran cartas apasionadas en las que expresaba su dolor y su ardiente deseo de experimentar los deleites del amor y la unión con ella. Y se puso a leérselas a su amada. Pasaron las horas y él seguía leyendo. Por fin dijo la mujer: «¿Qué clase de estúpido eres? Todas esas cartas hablan de mí y del deseo que tienes de mí. Pues bien, ahora me tienes junto a ti y no haces más que leer tus estúpidas cartas». «Ahora me tienes junto a ti», dijo Dios a su ferviente devoto, «y no haces más que darle vueltas a tu cabeza pensando en mí, hablar acerca de mí con tu lengua y leer lo que dicen de mí tus libros. ¿Cuándo te vas a callar y me vas a probar?».

De camino hacia su monasterio, dos monjes budistas se encontraron con una bellísima mujer a la orilla de un río. Al igual que ellos, quería ella cruzar el río, pero éste bajaba demasiado crecido. De modo que uno de los monjes se la echó a la espalda y la pasó a la otra orilla. El otro monje estaba absolutamente escandalizado y por espacio de dos horas estuvo censurando su negligencia en la observancia de la Santa Regla: ¿Había olvidado que era un monje? ¿Cómo se había atrevido a tocar a una mujer y a transportarla al otro lado del río? ¿Qué diría la gente? ¿No había desacreditado la Santa Religión? Etcétera. El acusado escuchó pacientemente el interminable sermón. Y al final estalló: «Hermano, yo he dejado a aquella mujer en el río. ¿Eres tú quien la lleva ahora?». Dice el místico árabe Abu Hassan Bushanja: «El acto de pecar es mucho menos nocivo que el deseo y la idea de hacerlo. Una cosa es condescender con el cuerpo en un placentero acto momentáneo y otra cosa muy distinta que la mente y el corazón lo estén rumiando constantemente». Cuando las personas religiosas no dejan de darle vueltas a los pecados de los demás, uno sospecha que esa insistencia les proporciona más placer del que el pecado proporciona al pecador.

El corazón del tío Tom era muy débil y el médico le había aconsejado que tuviera mucho cuidado. De modo que, cuando sus familiares se enteraron de que el tío había heredado mil millones de dólares de un pariente difunto, tuvieron miedo de comunicarle la noticia, no fuera a ser que le ocasionara un ataque al corazón. Así pues, pidieron ayuda al párroco, el cual les aseguró que él encontraría el modo de decírselo. «Dígame, Tom», le dijo el Padre Murphy al anciano cardiópata, «si Dios, en su misericordia, le enviara mil millones de dólares, ¿qué haría usted con ellos?». Tom pensó unos instantes y dijo sin el menor asomo de duda: «Le daría a usted la mitad para la iglesia, Padre». Al oírlo, el Padre Murphy sufrió un repentino ataque al corazón. Cuando el próspero empresario sufrió un ataque al corazón, debido a sus esfuerzos por fomentar su imperio industrial, resultó fácil hacerle ver su codicia y su egoísmo. Cuando el párroco sufrió un ataque al corazón por promover el Reino de Dios, fue impo¬sible hacerle ver que se trataba de codicia y de egoísmo, aunque fuera en una forma más aceptable. ¿Había estado realmente promoviendo el Reino de Dios o a sí mismo? El Reino de Dios no necesita ser promovido, sino que él mismo fluye espontáneamente sin necesidad de nuestra anhelante ayuda. ¡Mucho ojo con nuestra ansia, que puede revelar nuestro egoísmo! ¿O no?

«¿Por qué no dejas nunca de hablar de mis pasados errores?», le preguntó el marido a su mujer. «Yo pensaba que habías perdonado y olvidado». «Y es cierto. He perdonado y olvidado», respondió la mujer. «Pero quiero estar segura de que tú no olvides que yo he perdonado y olvidado». Un diálogo: El discípulo: «;No te acuerdes de mis pecados, Señor!». El Señor.: «¿Pecados? ¿Qué pecados? Como tú no me los recuerdes… Yo los he olvidado hace siglos». El Amor no lleva cuenta de las ofensas.

Cuando trato de edificar, estoy tratando de impresionar a los demás. ¡Cuidado con el fariseo bienintencionado!

Un hombre buscaba una buena iglesia a la que asistir y sucedió que un día entró en una iglesia en la que toda la gente y el propio sacerdote estaban leyendo el libro de oraciones y decían: «Hemos dejado de hacer cosas que deberíamos haber hecho, y hemos hecho cosas que deberíamos haber dejado de hacer». El hombre se sentó con verdadero alivio en un banco y, tras suspirar profundamente, se dijo a sí mismo: «¡Gracias a Dios, al fin he encontrado a los míos!».

El marido: «¿Sabes, querida? Voy a trabajar duro y algún día seremos ricos». La mujer: «Ya somos ricos, querido. Nos tenemos el uno al otro. Tal vez algún día también tengamos dinero».

El rico industrial del Norte se horrorizó cuando vio a un pescador del Sur tranquilamente recostado contra su barca y fumando una pipa. ¿Por qué no has salido a pescar?», le preguntó el industrial. «Porque ya he pescado bastante por hoy», respondió el pescador. «¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas?», insistió el industrial. «¿Y qué iba a hacer con ello?», preguntó a su vez el pescador. «Ganarías más dinero», fue la respuesta. «De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que obtendrías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas… y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico, como yo». «¿Y qué haría entonces?», preguntó ‘ de nuevo el pescador. «Podrías sentarte y disfrutar de la vida», respondió el industrial. «¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento?», respondió el satisfecho pescador.

En el siglo pasado, un turista de los Estados Unidos visitó al famoso rabino polaco Hofetz Chaim. Y se quedó asombrado al ver que la casa del rabino consistía sencillamente en una habitación atestada de libros. El único mobiliario lo constituían una mesa y una banqueta. «Rabino, ¿dónde están tus muebles?» preguntó el turista. «¿Dónde están los tuyos?», replicó Hofetz. «¿Los míos? Pero si yo sólo soy un visitante… Estoy aquí de paso… », dijo el americano. «Lo mismo que yo», dijo el rabino.

El sannyasi había llegado a las afueras de la aldea y acampó bajo un árbol para pasar la noche. De pronto llegó corriendo hasta él un habitante de la aldea y le dijo: «¡La piedra! ¡La piedra! ¡Dame la piedra preciosa!». «¿Qué piedra?», preguntó el sannyasi. «La otra noche se me apareció en sueños el Señor Shiva», dijo el aldeano, «y me aseguró que si venía al anochecer a las afueras de la aldea, encontraría a un sannyasi que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre». El sannyasi rebuscó en su bolsa y extrajo una piedra. «Probablemente se refería a ésta»; dijo, mientras entregaba la piedra al aldeano. «La encontré en un sendero del bosque hace unos días. Por supuesto que puedes quedarte con ella». El hombre se quedó mirando la piedra con asombro. ¡Era un diamante! Tal vez el mayor diamante del mundo, pues era tan grande como la mano de un hombre. Tomó el diamante y se marchó. Pasó la noche dando vueltas en la cama, totalmente incapaz de dormir. Al día siguiente, al amanecer, fue a despertar al sannyasi y le dijo: «Dame la riqueza que te permite desprenderte con tanta facilidad de este diamante».

El equipo de fútbol católico se dirigía a jugar un importante partido. Un periodista subió al mismo tren y entrevistó al entrenador. «Tengo entendido», le dijo el periodista, «que llevan con ustedes a un capellán para que rece por el triunfo del equipo. ¿Tendría usted inconveniente en presentármelo?». «Con mucho gusto», respondió el entrenador. «¿A cuál de ellos desea conocer: al capellán ofensivo o al defensivo?».

La mujer dejó en el suelo su cántaro de agua y marchó a la ciudad. Y dijo a la gente: «Venid y veréis al hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será el Mesías?». Cristiano: ¡Qué lección, la de la samaritana… No dio respuestas. Se limitó a hacer una pregunta y a dejar que los demás encontraran la respuesta por sí solos. Y eso que tuvo que sentir la tentación de dar la respuesta, después de haber oído de tus propios labios: «Yo soy el Mesías, el que te está hablando». Y fueron muchos los que se hicieron discípulos tras escuchar sus palabras. Y le dijeron a la mujer: «No creemos por lo que tú has dicho, sino porque nosotros mismos le hemos oído a El, y sabemos que El es realmente el Salvador del mundo». Cristiano: Me he contentado con saber acerca de Ti de segunda mano, Señor. De las Escrituras y de los santos; de Papas y predicadores… Me habría gustado poderles decir a todos ellos: «No creo por lo que vosotros habéis dicho, sino porque yo mismo le he escuchado a El».

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El olor de la guayaba.

Gabriel García Márquez y Plinio Apuleyo Mendoza.

Sería interesante asistir a una plática de dos amigos entrañables. Ambos periodistas y escritores, uno entrevistando al otro, con más fama, para buscar e indagar en los recuerdos más profundos, las raíces del porqué escribe como escribe. Pues bien, de eso trata este libro, Apuleyo Mendoza entrevistando al Gabo. Recuerdos, crítica y honestidad son el eje de la plática. Calificación de 8.5
El olor de la guayaba

El olor de la guayaba

La tia Francisca Simonosea, por ejemplo, que era una mujer fuerte e infatigable, se sentó un día a tejer su mortaja. “¿Por qué estás tejiendo una mortaja?”, le preguntó Gabriel. “Niño, porque me voy a morir”, respondió ella. Y en efecto, cuando terminó la mortaja se acostó en su cama y se murió.

Está en mi carácter y ya lo he dicho en muchas entrevistas: nunca, en ninguna circustancia, he olvidado que en la verdad de mi alma no soy nadie más ni seré nadie más que uno de los dieciséis hijos del telegrafista de Aracataca.

En todo caso yo me considero el mejor de mis amigos, y creo que ninguno de ellos me quiere tanto como quiero yo al amigo que quiero menos.

Si mis problemas son grandes, trato de compartirlos con Mercedes y mis hijos. Si son muy grandes es probable que recurra además a algún amigo que pueda ayudarme con sus luces. Pero si son demasiado grandes no los consulto con nadie. En parte por pudor, y en parte por no pasarle a Mercedes y a mis hijos, y eventualmente a algún amigo, una preocupación adicional. De modo que me los trago solo. El resultado, por supuesto, es una úlcera del duodeno que funciona como un timbre de alarma, y con la cual he tenido que aprender a vivir, como si fuera una amante secreta, difícil y a veces dolorosa, pero imposible de olvidar.

No, el éxito no se lo deseo a nadie. Le sucede a uno lo que a los alpinistas, que se matan por llegar a la cumbre y cuando llegan, ¿qué hacen? Bajar, o tratar de bajar discretamente, con la mayor dignidad posible.

Se debe interrumpir el trabajo sólo cuando uno sabe cómo continuar al día siguiente.

Mi diversión más salaz (en aquella época), era meterme los domingos en los tranvías de vidrios azules que por cinco centavos giraban sin cesar de la Plaza de Bolívar hasta la avenida de Chile, y pasar en ellos esas tardes de desolación que parecían arrastrar una cola interminable de otros domingos vacíos. Lo único que hacía durante el viaje de círculos viciosos era leer libros de versos y versos y versos, a razón quizás de una cuadra de versos por cada cuadra de la ciudad hasta que se encendían las primeras luces en la lluvia eterna, y entonces recorría los cafés taciturnos de la ciudad vieja en busca de alguien que me hiciera la caridad de conversar conmigo sobre los versos y versos y versos que acababa de leer.

Dejé todo, inclusive mi carrera de derecho, y me dediqué solamente a leer novelas. A leer novelas y escribir.

La fama perturba el sentido de la realidad, tal vez casi tanto como el poder, y además es una amenaza constante a la vida privada. Por desgracia esto no lo cree nadie mientras no lo padece.

El poder absoluto es la realización más alta y más compleja del ser humano, y que por eso resume a la vez toda su grandeza y toda su miseria. Lord Acton ha dicho que “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe de modo absoluto”.

La mujer más bella del mundo no tenía que ser, necesariamente, la más apetecible, en el sentido en que yo entiendo este tipo de relaciones. Mi impresión, al cabo de una breve conversación, fue que su caracter podía causarme ciertos conflictos emocionales que tal vez no estarían compensados por su belleza.

En todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres, y en las cuales se orientan mejor con menos luces. Esto ha terminado por convertirse en un sentimiento que es casi una superstición: siento que nada malo me puede suceder cuando estoy entre mujeres. Me producen un sentimiento de seguridad sin el cual no hubiera podido hacer ninguna de las cosas buenas que he hecho en la vida. Sobre todo, creo que no hubiera podido escribir. Esto también quiere decir, por supuesto, que me entiendo mejor con ellas que con los hombres.

Mi abuelo me contaba que los hombres se iban a la guerra con una escopeta, sin saber ni siquiera para dónde iban, sin la menor idea de cuando volverían, y por supuesto, sin preocuparse qué iba a suceder en casa. No importaba: las mujeres se quedaban a cargo de la especie haciendo los hombres que iban a reemplazar a los que cayeran en la guerra, y sin más recursos que su propia fortaleza e imaginación. Eran como las madres griegas que despedían a sus hombres cuando iban a la guerra: “Regresa con el escudo o sobre el escudo”. Es decir, vivo o muerto, pero nunca derrotado. Muchas veces he pensado si este modo de ser de las mujeres que en el Caribe es tan evidente, no será la causa de nuestro machismo. Es decir; si en general el machismo no será producto de las sociedades matriarcales.

Yo diría que el machismo -tanto en los hombres como en las mujeres- no es más que la usurpación del derecho ajeno. Así de simple.

No hay mayor desgracia humana [la incapacidad para el amor]. No sólo para el que la padece sino para quienes tengan el infortunio de pasar por dentro de su órbita.

Quienes lo saben hacen creer que tiene efectos maléficos [el número 13] (y los norteamericanos se lo han creído: sus hoteles pasan del piso doce al piso catorce), sólo para que los demás no lo usen y ser los únicos beneficiarios del secreto: es el número del buen agüero.

No volví a escribir cartas desde hace unos doce años, pero no sólo a mis amigos sino a nadie, desde que me enteré por casualidad de que alguien había vendido unas cartas personales mías para los archivos de una universidad en los Estados Unidos. El descubrimento de que mis cartas eran también una mercancía me causó una depresión terrible, y nunca volví a escribirlas.

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Una vida con propósito.

Rick Warren.

Este libro estuvo esperando largos años pero creo que ha llegado justo a tiempo. Intenta contestar una de las grandes interrogantes del hombre: ¿Para qué estoy en la tierra? Y creo que llega a una buena respuesta. Cada uno sabrá si lo considera o no, la propuesta, ahí está. Calificación de 10.
Una vida con propósito

Una vida con propósito

Si le diera un invento que nunca ha visto, no sabría su propósito, y el invento mismo sería incapaz de decírselo. Sólo su creador o el manual de instrucciones podría revelarle su propósito.

Todo empieza con Dios.

Usted no es un accidente.

Aunque hay padres ilegítimos, no hay niños ilegítimos.

¡Usted fue creado como un objeto especial del amor de Dios! Dios lo creó para amarlo. Esta es una verdad sobre la que puede edificar su vida.

“Los he acarreado desde que nacieron; los he cuidado desde que nacieron. Y aún cuando estén viejos, yo seré el mismo. Aún cuando el cabello de ustedes se haya vuelto canoso, los cuidaré. Yo los hice y los cuidaré.” Isaías 46:3-4

Somos producto de nuestro pasado, pero no tenemos que ser sus prisioneros.

El amor bien formado hace desaparecer el temor. Como el temor es debilitante, una vida llena de temor con miedo de la muerte, con miedo del juicio es una vida que todavía no ha sido formada totalmente en amor.” 1 Juan 4:18

El deseo de adquirir se convierte en la única meta de sus vidas. Esta fuerza que los conduce a siempre querer tener más y más, está basada en ideas erróneas que dicen que tener más me hará más feliz, más importante y más seguro; pero estas tres ideas son falsas. Las posesiones solamente proveen una felicidad temporal. Debido a que las cosas no cambian, eventualmente nos aburrimos de ellas y entonces queremos una versión mejor, mayor y más nueva.

No conozco todas las claves del éxito, pero una clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo.

La mayor tragedia no es la muerte, sino una vida sin propósito.

Sin un propósito claro no tiene un fundamento sobre el cual basar sus decisiones, dividir su tiempo y usar sus recursos. Tendrá la tendencia a tomar decisiones basadas en circunstancias, presiones y en su estado emocional en ese momento. Las personas que no conocen su propósito tratan de hacer demasiado – y eso causa estrés, fatiga y conflicto.

Si no puede acabar todo lo que tiene que hacer, entonces eso significa que está tratando de hacer más de lo que Dios determinó que hiciera.

Si quiere que su vida tenga impacto, ¡enfóquela! Deje de andar metiéndose en todo. Deje de tratar de hacerlo todo. Recorte incluso las buenas actividades y haga solamente lo que más importa. Nunca confunda la actividad con la productividad. Puede estar muy ocupado sin un propósito, ¿y eso para qué?

No fue puesto en la tierra para ser recordado. Fue puesto aquí para prepararse para la eternidad.

Cuando comprenda plenamente que la vida es más que sólo el aquí y el ahora, y se dé cuenta que la vida es sólo una preparación para la eternidad, entonces empezará a vivir diferente. Empezará a vivir a luz de la eternidad, y eso determinará como maneja cada relación, cada actividad y cada circunstancia. De pronto, muchas actividades, metas e incluso problemas que le parecían ser tan importantes se le volverán triviales, insignificantes y hasta indignos de su atención. Cuanto más cerca viva de Dios, más pequeño le parecerá todo. Cuando vive a luz de la eternidad, sus valores cambian. Usa su tiempo y su dinero con más sabiduría. Le da mayor prioridad a sus relaciones y a su carácter que a la fama o las riquezas o a los logros e incluso que a su diversión. Sus prioridades son reorganizadas. Mantenerse al día con las novedades, las modas y los valores populares simplemente ya no le importan tanto.

No vemos las cosas como son, las vemos como somos.

Si le preguntara cómo se imagina la vida, ¿qué imagen se le vendría a la mente? Esa imagen es su metáfora de la vida. Es la perspectiva de la vida que usted tiene, consciente o inconscientemente, en su mente. Es su propia descripción de cómo la vida funciona y qué espera de ella. Las personas a menudo expresan las metáforas de sus vidas a través de su forma de vestir, sus joyas, sus carros, sus peinados, las calcomanías en sus autos e incluso en sus tatuajes. Su tácita metáfora de la vida influye su vida más de lo que se percata. Determina sus expectaciones, sus valores, sus relaciones, sus metas y sus prioridades. Por ejemplo, si piensa que la vida es una fiesta, su valor principal en la vida será divertirse. Si ve la vida como una carrera, lo importante para usted será la velocidad y probablemente anda deprisa la mayor parte del tiempo. Si ve la vida como un maratón, lo importante para usted será la perseverancia. Si ve la vida como una batalla o un juego, ganar será muy importante para usted.

La Biblia nos ofrece tres metáforas que nos enseñan la perspectiva de Dios de la vida: la vida es una prueba, la vida es un encargo y la vida es una función temporal.

El carácter es tanto desarrollado como revelado mediante las pruebas, y la vida entera es una prueba. Usted está siendo siempre probado. Dios observa constantemente cómo responde a las personas, a los problemas, al éxito, al conflicto, a las enfermedades, a las desilusiones ¡y aún al clima! El incluso observa hasta las acciones más comunes como cuando le abre la puerta a otros, cuando recoge un pedazo de basura o cuando es cortés con el empleado de la tienda o con la mesera.

Será probado por cambios drásticos, por promesas incumplidas, por problemas imposibles, por oraciones no contestadas, por crítica inmerecida e incluso por tragedias sin sentido.

Nuestro tiempo en la tierra y nuestra energía, inteligencia, oportunidades, relaciones y recursos son todos dones de Dios que El ha confiado a nuestro cuidado y administración. Somos administradores de todo lo que Dios nos ha dado.

Todo lo que disfrutamos ha de ser tratado como un encargo que Dios ha puesto en nuestras manos.

Cómo manejo mi dinero determina cuánto Dios puede confiarme con bendiciones espirituales.

Su identidad está en la eternidad y su patria es el cielo. Cuando comprenda esta verdad, dejará de preocuparse por “tenerlo todo” en la tierra.

El hecho de que la tierra no es el hogar final de nosotros explica por qué, como seguidores de Jesús, experimentamos dificultades, angustias y rechazo en este mundo. Explica también por qué algunas de las promesas de Dios no parecen cumplirse, por qué algunas oraciones no parecen ser contestadas y por qué algunas circunstancias parecen ser injustas. Este no es el final del cuento. Para que no nos apeguemos demasiado a esta tierra, Dios permite que sintamos una cantidad significante de descontento y de insatisfacción en la vida – anhelos que nunca serán satisfechos en este lado de la eternidad. ¡No nos sentimos completamente felices aquí porqueno está supuesto a ser así! La tierra no es nuestro hogar final; fuimos creados para algo mucho mejor.

Cuando la vida se ponga difícil, cuando sea abrumado por la duda o cuando se pregunte si vivir para Cristo merita el esfuerzo, recuerde que todavía no ha llegado a casa. Cuando muera, no dejará su casa se irá a casa.

Dios quiere que nuestra adoración sea motivada por el amor, la gratitud y el deleite, no por la obligación.

Dios no le dio sus habilidades para propósitos egoístas. Se le fueron dados para beneficiar a otros, así como a otros les fueron dadas habilidades para su beneficio.

Traerle deleite a Dios, vivir para su placer, es el primer propósito de su vida. Cuando entiende totalmente esta verdad, nunca jamás tendrá el problema de sentirse insignificante.

Cada parte del culto de la iglesia es un acto de adoración: cuando se ora, cuando se leen las Escrituras, cuando se canta, cuando hay confesión, cuando hay silencio, cuando se está quieto, cuando se escucha el sermón, cuando toma notas, cuando da la ofrenda, cuando bautizan, cuando hay Santa Cena, cuando se llena la tarjeta de compromiso y aún cuando saluda a otros adoradores.

La adoración no tiene nada que ver con el estilo, el volumen o el ritmo de una canción. Dios ama toda clase de música porque El la inventó toda – rápida y lenta, alegre y suave, vieja y nueva. Probablemente a usted no le gustan todas ¡pero a Dios sí! Si es ofrecida a Dios en espíritu y verdad, es un acto de adoración.

No existe lo que se llama música “cristiana”; sólo hay lírica cristiana. Son las palabras las que hacen que una canción sea sagrada, no la melodía. No hay melodías espirituales. Si le pusiera una canción sin las palabras, no habría manera que usted supiera si es una canción “cristiana” o no.

Adoramos para el beneficio de Dios. Cuando adoramos, nuestra meta es traerle placer a Dios, no a nosotros mismos. Si alguna vez ha dicho, “Hoy no saqué nada de la adoración”, usted adoró por la razón equivocada. La adoración no es para usted. Es para Dios. Claro, la mayoría de los cultos de “adoración” también incluyen elementos de compañerismo, edificación y evangelismo; y sí hay beneficios durante la adoración, pero no adoramos para complacernos a nosotros mismos. Nuestro motivo es traerle gloria y placer a nuestro Creador.

¿Cómo es posible hacer todo para la gloria de Dios? Al hacer todo como si lo estuviera haciendo para Jesús y al mantener una conversación continua con él mientras lo hace. La Biblia dice, “Cualquier cosa que hagan, háganlo con todo su corazón, como haciéndolo para el Señor, no para los hombres.”

Confiar en Dios completamente significa que tiene fe que El sabe qué es lo mejor para su vida. Es tener la expectación de que El cumplirá sus promesas, de que le ayudará con sus problemas y de que hará lo imposible cuando sea necesario.

Confiar es un acto de adoración.

La obediencia retardada es en realidad una desobediencia.

La obediencia parcial es desobediencia.

Cuando nos enfrentamos con nuestras limitaciones, reaccionamos con irritación, con enojo y con resentimiento. Queremos ser más altos (o más bajos), más inteligentes, más fuertes, más talentosos, más bellos y más pudientes. Queremos tenerlo todo y hacerlo todo y nos irritamos cuando esto no ocurre. Y entonces cuando notamos que Dios le dio a otros características que no tenemos, respondemos con envidia, celos y autocompasión.

Otro aspecto de una vida totalmente entregada es la confianza. Abraham siguió la guía de Dios sin saber dónde iría. Ana esperó por el tiempo perfecto sin saber cuándo. María esperó un milagro sin saber cómo. José confió en el propósito de Dios sin saber porqué las circunstancias ocurrieron como ocurrieron. Cada una de estas personas estaba totalmente entregada a Dios.

Usted sabe que está entregado a Dios cuando está dependiendo en Dios que resuelva las cosas, en lugar de tratar de manipular a otros, de forzar su agenda y de controlar la situación. Usted suelta las riendas y deja que Dios haga su obra. No tiene que estar siempre “en control.”

La clave de la amistad con Dios no es cambiar lo que hace sino cambiar su actitud hacia lo que hace. Lo que normalmente hace para usted mismo, lo comienza a hacer para Dios, ya sea comer, bañarse, trabajar, relajarse o sacar la basura.

Ningún lugar es más cercano a Dios que donde está en este momento.

Cuando piensa en un problema repetidamente en su mente, eso se llama preocupación. Cuando piensa en la Palabra de Dios repetidamente en su mente, eso es la meditación. Si sabe cómo preocuparse ¡ya sabe cómo meditar! Sólo necesita cambiar su atención, de los problemas a los versículos de la Biblia. Cuanto más medite en la Palabra de Dios, menos tendrá de qué preocuparse.

Expresar la duda es a veces el primer paso hacia el próximo nivel de intimidad con Dios.

El dolor es el combustible de la pasión – nos da la energía para cambiar, con una intensidad que normalmente no poseemos.

Podemos adorar a Dios imperfectamente, pero no podemos adorarlo sin sinceridad.

La mayor distracción en la adoración es usted mismo – sus intereses y su preocupación de lo que otros están pensando de usted.

Hay muchas formas de alabanza que son mencionadas en la Biblia, entre ellas la confesión, gritar, ponerse de pie en honra, arrodillarse, bailar, hacer ruidos alegres, testificar, tocar instrumentos musicales y levantar las manos. 4 El mejor estilo de adoración es el que más auténticamente representa su amor por Dios, basado en el pasado personal y la personalidad que Dios le dio.

Nueve maneras posibles que personas pueden usar para acercarse a Dios: Los Naturalistas se sienten más inspirados a amar a Dios en la naturaleza, en ambientes naturales. Los Sensoriales aman a Dios con sus sentidos y aprecian bellas reuniones de adoración que envuelven ver, gustar, oler y tocar, no sólo oír. Los Tradicionalistas se acercan a Dios a través de ritos, liturgias, símbolos y estructuras invariables. Los Ascetas prefieren amar a Dios en la soledad y la simplicidad. Los Activistas aman a Dios al confrontar el mal, batallar las injusticias y trabajar para hacer el mundo un lugar mejor. Los Entusiastas aman a Dios a través de la celebración. Los Siervos aman a Dios al amar a otros y atender sus necesidades. Los Contemplativos aman a Dios a través de la adoración. Los Intelectuales aman a Dios al estudiar con sus mentes.

Ser sensitivo a los no creyentes que visitan sus reuniones de adoración es un mandato bíblico. Ignorar este mandato es desobediencia y falta de amor.

Cuando alaba a Dios aún cuando no siente ganas, cuando se sale de la cama a adorar aunque esté cansado o cuando ayuda a otros aunque esté agotado, está ofreciendo un sacrificio de adoración a Dios. Eso complace a Dios.

El nivel más profundo de adoración es alabar a Dios a pesar del dolor, darle gracias durante la prueba, confiar en El cuando es tentado, entregarse a El cuando está sufriendo y amarlo cuando parece distante.

Cuando está recién convertido, Dios le da un montón de emociones reafirmadoras y muchas veces le contesta oraciones inmaduras y egoístas – sólo para que sepa que El existe. Pero a medida que crece en la fe, El lo va a separar de esas dependencias.

Las situaciones que van a poner a prueba su fe serán esos momentos cuando la vida se le está derrumbando y no encuentra a Dios por ningún lado.

Nunca dude en la oscuridad lo que Dios le dijo en la luz.

He aquí, aunque Él me matare, en Él esperaré; no obstante, defenderé delante de Él mis caminos. Job 13:15

Cuando se siente abandonado por Dios y aún así continúa confiando en El a pesar de sus sentimientos, lo adora de la manera más profunda.

Jesús dijo que el amor que nos tenemos unos por otros – no nuestras creencias doctrinales – es nuestro mayor testimonio al mundo.

Dios quiere que usted esté regularmente en comunión íntima con otros creyentes para que pueda desarrollar su habilidad de amar. El amor no puede ser aprendido en el aislamiento. Usted tiene que estar alrededor de personas – aunque sean personas irritantes, imperfectas y frustrantes.

He estado al lado de muchas personas en sus momentos finales, cuando están a punto de entrar a la eternidad, y nunca les oí decir, “¡Tráiganme mis diplomas! Quiero verlos por última vez. Enséñenme mis trofeos, mis medallas, el reloj de oro que me dieron cuando me jubilé.” Cuando la vida en la tierra se está acabando, nadie se rodea de objetos. Lo que queremos a nuestro alrededor son personas – las personas que amamos y con las que tenemos una relación. En nuestros momentos finales, todos nos damos cuenta que la vida consiste en las relaciones. Lo sabio es aprender esta verdad lo más pronto posible. No espere hasta que esté en su lecho de muerte para darse cuenta que no hay nada más importante.

El tiempo es su regalo más valioso porque sólo tiene una cantidad limitada. Puede hacer más dinero, pero no puede hacer más tiempo. Cuando le da a alguien de su tiempo, le está dando una porción de tiempo que nunca podrá recuperar. Su tiempo es su vida. Por eso es que el mayor regalo que le puede dar a alguien es su tiempo.

Amar significa entregarse – poner a un lado mis preferencias, mi comodidad, mis metas, mi seguridad, mi dinero, mi energía o mi tiempo para el beneficio de otra persona.

¿Por qué es ahora el mejor momento para expresar su amor? Porque no sabe por cuánto tiempo tendrá la oportunidad. Las circunstancias cambian. Las personas mueren. Los hijos crecen. No tiene ninguna garantía del mañana. Si quiere expresar su amor, tiene que hacerlo hoy.

El primer síntoma de la declinación espiritual es la asistencia inconsistente a las reuniones de adoración y a otras reuniones de creyentes. Cuando somos negligentes con la comunión, todo lo demás se comienza a deteriorar también.

La Biblia llama a la iglesia “la esposa de Cristo” y “el cuerpo de Cristo.” No puedo concebir decirle a Jesús, “Te amo, pero no me gusta tu esposa,” o, “Te acepto pero rechazo tu cuerpo.” Pero eso es lo que hacemos cuando descartamos o denigramos o nos quejamos de la iglesia. Sin embargo, Dios nos ordena que amemos la iglesia tanto como Jesús la ama. La Biblia dice, “Amen a su familia espiritual.” Desdichadamente, muchos cristianos usan la iglesia pero no la aman.

“No te entrometas en mi vida” no es una frase cristiana. Somos llamados y se nos ha mandado a que estemos involucrados en las vidas de otros. Si conoce a alguien que está flaqueando espiritualmente en este momento, es su responsabilidad buscar a esa persona y traerla de nuevo a la congregación.

La diferencia entre ser alguien que asiste a la iglesia y ser alguien que es miembro es el compromiso. Los asistentes son como espectadores sentados en las graderías; los miembros se envuelven en el ministerio. Los asistentes son consumidores; los miembros son contribuidores. Los asistentes quieren los beneficios de una iglesia sin compartir las responsabilidades.

En lo que concierne a la comunión, el tamaño es importante: cuanto más pequeño, mejor. Se puede adorar en una multitud, pero no se puede tener comunión en ella. Una vez que un grupo tiene más de diez personas, alguien dejará de participar – generalmente la persona más callada – y unos cuantos dominarán el grupo.

La comunión auténtica no es tener conversación superficial e inconsecuente. Es compartir genuinamente, de corazón a corazón, y a veces desde lo más profundo de nuestro ser. Esto ocurre cuando las personas comparten sinceramente acerca de quiénes son y qué está pasando en sus vidas. Comparten sus heridas, revelan sus sentimientos, confiesan sus fracasos, exponen sus dudas, admiten sus temores, reconocen sus debilidades y piden ayuda y oración.

Es en los tiempos de profundas crisis, dolor y duda que nos necesitamos los unos a los otros. Cuando las circunstancias nos aplastan hasta el punto que nuestra fe flaquea, entonces es cuando más necesitamos amigos creyentes. Necesitamos un grupo de amigos que tenga fe en Dios por nosotros y que nos sostenga. En un grupo, el Cuerpo de Cristo es real y tangible aún cuando Dios parezca lejano. Esto es lo que Job necesitaba desesperadamente durante su sufrimiento.

Porque somos personas imperfectas y pecadoras, inevitablemente nos vamos a herir unos a otros cuando estamos juntos por un largo tiempo. Algunas veces nos herimos unos a otros intencionalmente y a veces sin intenciones, pero de una manera u otra, se necesitan cantidades masivas de misericordia y de gracia para crear y mantener la comunión.

El perdón es dejar ir el pasado. La confianza tiene que ver con el comportamiento que se verá en el futuro. El perdón tiene que ser inmediato, ya sea que la persona lo pida o no. La confianza tiene que ser reconstruida con el tiempo. Necesita ver consistentemente buen comportamiento. Si una persona lo hiere repetidamente, Dios lo manda a que perdone instantáneamente, pero no espera que confíe en ella inmediatamente y no espera que continúe dejándola que le hiera. La persona tiene que probar que ha cambiado con el tiempo. El mejor lugar para restaurar la confianza es dentro del contexto de apoyo de un grupo que nos ofrece aliento y al que nos hacemos responsables.

La mayoría de las personas no tienen a nadie en sus vidas que les tengan suficiente amor como para decirles la verdad (aún cuando esta sea dolorosa), y por tanto continúan en sus comportamientos autodestructivos.

La humildad no es pensar menos de usted mismo, es pensar menos en usted mismo. La humildad es pensar más en otros.

En cada iglesia y en cada grupo hay al menos una persona “difícil”, generalmente más de una. Estas personas pueden tener necesidades emocionales especiales, profundas inseguridades, manierismos irritantes o pocas habilidades sociales. Podría catalogar a ésta persona como un N.E.G. — “Necesita Extra Gracia.” Dios puso a estas personas entre nosotros tanto para nuestro beneficio como para el de ellos. Son una oportunidad para crecer y para poner a prueba la comunión.

La mayoría de los conflictos tienen su raíz en necesidades que no han sido satisfechas. Algunas de estas necesidades sólo pueden ser satisfechas por Dios. Cuando tiene la expectación de que alguien – un amigo, un cónyuge, su jefe o un miembro de su familia – satisfaga una necesidad que sólo Dios puede satisfacer, se está exponiendo a la desilusión y a la amargura. Nadie puede satisfacer todas sus necesidades excepto Dios.

Cuando la comunión está lastimada o rota planee una conferencia de paz inmediatamente. No lo prorrogue, no haga excusas y no prometa que lo hará algún día. Ponga en su agenda que tendrá una reunión cara a cara lo más pronto posible. La demora sólo profundiza el resentimiento y pone las cosas peor. Cuando hay un conflicto, el tiempo no sana nada; sólo causa que la herida se infecte más.

La manera en que manejamos un conflicto muchas veces produce una herida mayor que el problema original.

Cuando nos enfocamos en personalidades, preferencias, interpretaciones, estilos o métodos, siempre ocurre la división.

Muchos cristianos mal interpretan la promesa de Jesús sobre la “vida abundante” y creen que significa una salud perfecta, un estilo de vida cómodo, la felicidad constante, la realización de todos los sueños y el alivio instantáneo de los problemas a través de la fe y la oración. En resumen, esperan que la vida cristiana sea fácil. La expectación que tienen es vivir un cielo aquí en la tierra.

No hay nada que moldeará su vida más que los compromisos que haga. Sus compromisos pueden desarrollarlo o destruirlo; pero de la manera que sea, lo definirán. Dígame a qué está comprometido y le diré lo que será en veinte años. Nos convertimos en lo que nos comprometemos.

Muchos de nuestros problemas ocurren porque basamos nuestras decisiones en autoridades inciertas: la cultura (“todo mundo lo hace”), la tradición (“siempre lo hemos hecho así”), la razón (“parecía lógico”) o las emociones (“se sentía bien”).

La Biblia no fue dada para aumentar nuestro conocimiento sino para cambiar nuestras vidas.

Sus experiencias más profundas y más íntimas de adoración probablemente ocurrirán en sus días más negros – cuando su corazón está quebrantado, cuando se siente abandonado, cuando ya no tiene opciones, cuando el dolor es grande – y se vuelve únicamente a Dios. Es durante el sufrimiento que aprendemos a orar nuestras oraciones más auténticas, más sentidas y más sinceras. Cuando sentimos dolor, no tenemos energía para oraciones superficiales.

Los problemas nos forzan a poner los ojos en Dios y a depender de El en lugar de nosotros mismos.

Nunca sabrá que Dios es todo lo que necesita hasta que Dios sea todo lo que le queda.

No importa cuál sea la causa, ninguno de sus problemas pudo haber ocurrido sin el permiso de Dios. Todo lo que le pasa a un hijo de Dios es filtrado por el Padre y su intención es usar eso para bien aún cuando Satanás y otros lo quieren para mal.

Somos como joyas, moldeadas por el martillo y el cincel de la adversidad. Si el martillo del joyero no es lo suficientemente fuerte para remover nuestras asperezas, Dios usará un mazo. Si somos muy tercos, Dios usará un martillo de aire para pavimento. El usará lo que sea necesario.

El secreto de la perseverancia es recordar que su dolor es temporal pero su recompensa será eterna.

La Biblia dice, “Regocíjense siempre en el Señor.” 28 No dice, “Regocíjense en su dolor.” Eso es masoquismo. Usted debe de regocijarse en el Señor. No importa qué le está pasando, puede regocijarse en el amor de Dios, en Su cuidado, en Su sabiduría, en Su poder y en Su fidelidad.

En cierto sentido puede considerar la tentación como un cumplido. Satanás no tiene que tentar a aquellos que ya están haciendo su malvada voluntad; ya son suyos. La tentación es una señal de que Satanás lo odia, no una señal de debilidad o de mundanidad.

La realidad es que cuanto más profundice su intimidad con Dios, tanto más Satanás tratará de tentarlo. Desde el momento en que se convirtió en un hijo de Dios, Satanás, como un jefe de la mafia, ha puesto un “contrato” por su cabeza. Usted es su enemigo y él está tramando su caída. Algunas veces cuando está orando, Satanás le sugerirá pensamientos grotescos o malvados sólo para distraerlo y avergonzarlo. No se alarme ni se sienta avergonzado, más bien entienda que Satanás teme a sus oraciones y hará cualquier cosa para detenerlas. En lugar de condenarse diciendo, “¿Cómo pude haber pensado semejante cosa?”, trátelo como una distracción de Satanás e inmediatamente vuelva a concentrarse en Dios.

Otras veces nos sentimos apenados de pedirle ayuda a Dios porque nos dejamos llevar por la misma tentación repetidamente. Pero Dios nunca se pone irritado, aburrido o impaciente cuando seguimos yendo a El.

Cada vez que trata de bloquear un pensamiento para mantenerlo fuera de su mente, lo mete más profundo en su mente. Al resistirlo, lo que hace es fortalecerlo. Esto es especialmente verdadero con la tentación. No derrota la tentación al luchar contra el sentimiento que le produce. Cuanto más luche contra el sentimiento, más lo consumirá y lo controlará. Lo fortalece cada vez que piensa en él.

Cuantos menos secretos tenga, menos enfermo se sentirá. Así que, quítese su máscara, deje de pretender que es perfecto y camine hacia la libertad.

Siempre que alguien me dice en confianza, “Nunca le he dicho esto a nadie hasta ahora”, me pongo emocionado por esa persona porque sé que está a punto de experimentar un gran alivio y una gran liberación. La válvula de presión va a ser abierta y por primera vez va a ver un rayo de esperanza para su futuro. Esto siempre ocurre, si hacemos lo que Dios nos dice al admitir nuestras luchas a un amigo con integridad.

Su carácter es la suma total de sus hábitos.

La razón por la que tenemos que pasar por la misma lección es porque la olvidamos.

Uno no recibe salvación mediante el servicio, sino que uno recibe salvación para servir.

La última cosa que muchos creyentes necesitan en la actualidad es ir a otro estudio bíblico. Ya saben más de lo que están poniendo en práctica. Lo que necesitan son experiencias de servicio en las que puedan ejercitar sus músculos espirituales.

Sus dones espirituales no se le fueron dados para su beneficio sino para el beneficio de otros, así como dones fueron dados a otras personas para su beneficio.

Dos problemas comunes son “la envidia de dones” y “la proyección de dones.” El primero ocurre cuando comparamos nuestros dones con los de otros, nos sentimos insatisfechos con lo que Dios nos dio y nos resentimos o nos ponemos celosos de cómo Dios usa a otros. El segundo problema ocurre cuando tenemos la expectación de que todos tengan nuestros dones, de que hagan lo que hemos sido llamados a hacer y de que se sientan tan apasionados por ello como nosotros.

La Biblia usa el término corazón para describir el conjunto de deseos, esperanzas, intereses, ambiciones, sueños y afecciones que tiene.

Cuando pequeño, talvez descubrió que estaba intensamente interesado en algunos temas que a nadie en su familia le interesaban. ¿De dónde vinieron esos intereses? Vinieron de Dios. Dios tenía un propósito al darle esos intereses natos. Su latido emocional es la segunda clave para entender su molde para servir. No ignore sus intereses. Considere cómo pueden ser usados para la gloria de Dios. Hay una razón por la que le gusta mucho hacer estas cosas.

Dios diseñó a cada uno de nosotros de tal manera que nadie tuviera un doble en el mundo. Nadie tiene exactamente la misma mezcla de factores que lo hacen a usted único. Esto significa que nadie en el mundo jamás podrá jugar el papel que Dios planeó para usted. Si no hace su contribución única al Cuerpo de Cristo, nadie la hará.

Si realmente desea ser usado por Dios, tiene que entender una potente verdad: las mismas experiencias que más ha resentido o que más le han hecho sentir remordimiento –esas que ha querido esconder y olvidar – son las experiencias que Dios quiere usar para ayudar a otros. ¡Ellas son su ministerio!

Usted tiene decenas de habilidades y dones ocultos que no sabe que tiene porque nunca ha intentado usarlos.

Bastante del servicio que hacemos es a menudo para servirnos a nosotros mismos. Servimos para hacer que le gustemos a otros, para ser admirados o para lograr nuestras metas. Eso es manipulación, no ministerio.

Dios nunca se ha impresionado con la fuerza o la autosuficiencia. De hecho, a El lo atraen personas que son débiles y que lo admiten. Jesús consideró este reconocimiento de nuestra necesidad, como ser “pobre en espíritu.” Es la actitud número uno que Dios bendice.

La cualidad esencial para el liderazgo no es la perfección sino la credibilidad.

Si quiere que Jesús regrese más pronto, concéntrese en cumplir su misión, no en descifrar profecías.

Aunque es sabio aprender de la experiencia, es más sabio aprender de las experiencias de otros.

Nuestras mayores lecciones salen de nuestro dolor, y la Biblia dice que Dios mantiene un registro de nuestras lágrimas.

Mis huídas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro? Salmo 56:8

¿Cómo sabe cuándo Dios está en el centro de su vida? Cuando Dios está en el centro de su vida, usted adora; cuando no está, se preocupa. La preocupación es la señal de aviso que Dios ha sido puesto a un lado.

El hecho que frecuentemente no recibimos el impacto total de versículos familiares, no debido a que sea una traducción inexacta, sino simplemente ¡porque se nos han hecho muy familiares! Pensamos que sabemos lo que un versículo dice porque lo hemos leído u oído muchas veces. Entonces cuando lo encontramos citado en un libro, lo leemos rápidamente y no recibimos su impacto total.

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9 comentarios

Peor… si posible!

Jornada 4
Pumas 0 – Chivas 0. Primer puntito!

Pumas 0 - Chivas 0

Pumas 0 - Chivas 0. Por donde??

Jornada 5
Guadalajara 1 – Monarcas 2. Gol de Arellano. No se pudo aguantar la ventaja inicial y Sabah nos mató.

Guadalaja 1 - Monarcas 2

Guadalaja 1 - Monarcas 2. Así o más explícito?

Jornada 6
Monterrey 2 – Chivas 0. Ahora ya no fallan… porque ni si quiera llegan!

Monterrey 2 - Chivas 0

Monterrey 2 - Chivas 0. Uff! de pena!

Jornada 7
Guadalajara 0 – San Luis 0. Otro puntito! Chale!

Guadalajara 0 - San Luis 0

Guadalajara 0 - San Luis 0. Si Fabián, llora.

Llega Cruyff
Como parte de la solución a largo plazo para la crisis del rebaño, llega Johan Cruyff.
De primer parece una buena opción. Sólo falta que Vergara y su señora, lo dejen trabajar.
Ya se verá.

Llega Cruyff

Llega Cruyff

Jornada 8
Guadalajara 2 – Santos 1. Goles de Fabian y el Cubo. Por fin ganamos y salimos del sótano general. Michel paró un penal de último minuto.

Guadalajara 2 - Santos 1

Guadalajara 2 - Santos 1. Por fin!

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