Anabel Fernández.
| Espeluznante por la realidad de las investigaciones, la autora nos presenta una profunda radiografía del narcotráfico. El origen, sus formas de operar, sus alianzas, sus redes de complicidad, son mostradas respaldándolas con expedientes oficiales y con dichos de involucrados que distan mucho de ser más que simples declaraciones, por la manera en que encajan dentro del rompecabezas, de manera tal que todo está conectado por una sinergia tentadora: El dinero y el poder. Debiera ser una lectura obligatoria para poder entender la problemática y, como al final lo dice, poder encontrar la solución. Calificación de 10. |
Carrillo Olea se colgó la medalla de haber detenido al capo exitosamente. siete años, siete meses y 10 días después del 9 de junio de 1993, Jorge Enrique Tello Peón, un hombre de toda la confianza y hechura del general, su álter ego, sería quien ayudaría a El Chapo a evadirse del penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco, el 19 de enero de 2001, según sostiene el propio narcotraficante y consignan los expedientes de su fuga.
El asesinato de Juan Jesús Posadas Ocampo “llamo poderosamente” la atención de Amado Carrillo cuando escuchó en las noticias que el cardenal había muerto en una balacera entre narcotraficantes en Guadalajara. Inmediatamente comenzó a realizar llamadas telefónicas a autoridades militares y corporaciones policiacas, asimismo ordenó la presencia de Héctor Palma Salazar. El Señor de los Cielos no podía concebir que su gente estuviera involucrada en el homicidio del prelado. Estaba furiosos. Al ver llegar a El Güero Palma como si nada, Carrillo Fuentes se tranquilizó. El Señor de los Cielos sabía que los Arellano Félix venían de una familia muy religiosa y guardaban una relación directa con Posadas Ocampo desde que estuvo en Tijuana; además la madre de los Arellano admiraba al cardenal y jamás les perdonaría algo así a sus hijos (de hecho, mientras la señora tuvo la duda, no les dirigió la palabra). Por su parte Amado Carrillo no tenía vínculo alguno con la jerarquía católica. Su mayor acercamiento con la iglesia fue la construcción del templo de Guamichilito, en el municipio de Navolato, Sinaloa, de donde era originario. -El Chapo tiene marcaje personal, no pudo ser él- dijo El Güero Palma a Amado para tranquilizarlo. -¿Quipen tiene las armas y los huevos para hacer esto?- se preguntó Amado. -Y el interés…- completó la frase Palma Salazar. Después de recibir respuesta a sus llamada telefónicas, Amado Carrillo les dijo a sus allegados que ni los Arellano Félix ni Guzmán Loera habían participado en la balacera, sino que se trataba de un tercer grupo cuyos integrantes no eran del norte del país, pero que sí iban vestidos como norteños: “Eran personas con pelo corto, vestidas con pantalón de mezclilla, camisas a cuadros y botas nuevas con las que se les dificultaba correr”, señaló, añadiendo que su fuente de información era el general Jesús Gutiérrez Rebollo y su yerno Horacio Montenegro.
En aquellos años [70's-80's] todavía no se empleaba con regualridad el término “cártel” ni los narcotraficantes tenían dividido al país en cotos de poder como si fuera propiedad privada. La Policía Judicial Federal (PJF) y la Dirección Fedeal de Seguridad (DFS) los tenía identificados como clicas o “bandas”. Había dos grandes organizaciones: la que traficaba droga en la zona de Pacífico (el grupo de Guadalajara) y la que traficaba a lo largo del Golfo de México.
Era el primer año del sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Dada la pública relación entre su padre Raúl Salinas Lozano y su tío Carlos con Juan Nepomuceno Guerra, líder emblemático del cártel del golfo, los estudiosos del fenómeno del narcotráfico en México vieron en esas detenciones [de Miguel Angel Félix Gallardo] la intención de favorecer a la organización criminal cercana a la familia del presidente.
Alvarez del Castillo recibió bien a Carrillo Olea. Al tercer día de la llegada del general a la PGR, el procurador lo mandó llamar: -Yo me acostumbré, siendo ministro de la Corte, a llevarme mucho trabajo a mi casa. Entonces yo no vengo por las tardes, ahí le encargo la procuraduría- le dijo el ex gobernador de Jalisco al nuevo funcionario. -Señor procurador, usted no tenga cuidado… aquí estaremos. En realidad, Alvarez del Castillo estaba harto y su debilidad por el alcohol ya era poco controlable, así que en los hechos el país contaba con dos procuradores: en el turno matutino trabajaba Alvarez del Castillo, y en los turnos vespertino y nocturno estaba a cargo Jorge Carrillo Olea, quien paulatinamemte fue tomando el control de la PGR.
El Cochiloco fue ejecutado en octubre de 1991. Guzmán Loera acusa que quienes lo mataron fueron sus propios subalternos, los irremdimibles Arellano Félix. La guerra por el codiciado territorio había comenzado. Los que antes convivían en un mismo territorio emprendieron una pelea a muerte: los enanos querían crecer e iniciaron la disputa por la plaza de Guadalajara.
Amado comenzó a convertirse en una leyenda. Tomó sus primeras decisiones y resolvió hacer una limpia al interior del grupo: Joaquín Guzmán encabezó la lista; a causa de su estúpida violencia había caído de la gracia de su Jefe. Amado lo entregó a la PGR no porque pensara que estaba onvolucrado en el homicidio del cardenel Posadas Ocampo, sino porque era en ese momento o nunca.
Guzmán Loera comenzó con la narración de lo que había ocurrido el 24 de mayo de 1993 en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara y terminó por echar de cabeza a sus cómplices. El Chapo dijo que ese 24 de mayo él iba llegando al aeropuerto de Guadalajara con las maletas echas para irse de paseo a Puerto Vallarta, uno de sus ugares de recreo preferidos. en el estacionamiento del aeropuerto se detuvo un century azul obstruyendo el paso. Era el automóvil en el que viajaba El Chapo, quien se bajó con toda calma. Otro vehículo intentó pasar por el costado derecho, pero el capo le hizo una seña de que se esperara y bloqueó el camino abriendo la puerta de su coche -el chofer que quería pasar simplemente le sonrió. De pronto, el contador Martín Moreno Valdez, su compañero de viaje, le avisó a El Chapo que había gente armada en el estacionamiento que estaba bajando de varios vehículos. Con extraordinarios reflejos, Guzmán Loera se puso pecho a tierra y se fue arrastrando en el suelo hasta llegar a la sala del aeropuerto. Escuchaba las ráfagas de bala, pero ni una le dio. De las ocho personas que lo acompañaban, dos murieron, otras dos fueron detenidas en Guatemala, y cuatro más fueron aprehendidas por la Policía Judicial Federal días después de la balacera. “Ninguno de mis hombres disparó porque sus armas se fueron en las maletas que ya habían sido documentadas”, le explicó El Chapo Guzmán a Alvarez Nahara. De esta manera, el narcotraficante echaba por tierra la versión que Jorge Carpizo y Jorge Carrillo Olea se habían esmerado en hacer creer a la opinión pública, es decir, que el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo había sido víctima del fuego cruzado entre la banda de los Arellano Félix y la de Guzmán Loera.
“Ninguno de mis hombres disparo porque sus armas se fueron en las maletas que ya habían sido documentadas”, le explicó el chapo Guzmán a Alvarez Nahara. De esta maner, el narcotraficante echaba por tierra la versión que Jorge carpizo y Jorge carrillo olea se habían esmerado en hacer creer a la opinión pública, es decir, que el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo había sido víctima del fuego cruzado entre la banda de los Arellano Félix y la de Guzmán Loera.
El Chapo fue amenazado por un alto funcionario del gobierno federal, quien le advirtió que lo matarían si no modificaba la declaración que había hecho durante el vuelo. Guzmán Loera no tenía alternativa: o cooperaba o se moría.
En junio de 2002, el periodista Néstor Ojeda, de la revista Milenio, publió el desconocido oficio militar que Alvarez Nahara redactó en el campo militar número 1-A sobre el interrogatorio [del Chapo]. Este oficio dirigido al general Fromow -entonces procurador de Justicia Militar- se convirtió en un documento, más que de seguridad nacional, de supervivencia para un Estado penetrado por el narcotráfico. Será por eso que la Sedena y la PGR lo borraron del mapa.
Un elemento de la PJF que estaba activo en esa corporación con un importante cargo afirmó para esta investigación que al cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo lo manó matar el gobierno federal, y quien presuntamente coordinó el operativo del asesinato fue el entonces jefe de la PJF Rodolfo León Aragón. La versión no es nueva; es la misma que la del cardenal Juan sandoval Iñiguez, arzobispo de Guadalajara, quien afirma que el homicidio de Posadas Ocampo fue un crimen de Estado, es decir, un crimen fraguado desde el gobierno federal. -Los Arellano Félix jamás habrían matado al cardenal, ni por accidente. Lo conocían bien de cuando él estuvo adscrito a Tijuana, incluso le bautizó una hija a Ramón Arellano Félix- comenta el informante que prefiere mantenerse en el anonimato-. La madre de los Arellano Félix [Alicia Félix Zazueta] era una ferviente devota de Posadas Ocampo. -¿Por qué querría el gobierno federal matar al cardenal?, se han dicho muchas teorías… -Tenía mucha información del narcotráfico a través de los Arellano Félix, sabía demasiado…
La decisión de los dos integrantes de la organización del Pacífico [Don Neto y Caro Quintero] de secuestrar al agente de la DEA [Enrique Camarena] marcó para siempre la historia del narcotráfico en México.
Desde luego Ernesto Fonseca, Rafael Caro Quintero y Miguel Angel Félix Gallaro no andaban a salto de mata, como tampoco lo hacen actualmente la mayoría de los narcotraficantes de este país, a menos que el gobierno emprenda por consigna una cacería específica. De manera que aquellos capos hacían gala de su impunidad: asistían a fiestas sociales, organizaban tremendas bacanales con el mejor mariachi para celebrar el cumpleaños de algún jefe policiaco; compraban lotes de autos lujosos en la Ford para después entregárselos a altos funcionarios del gobierno de Jalisco y de las policias locales y federales.
Desde luego Ernesto Fonseca, Rafael Caro Quintero y Miguel Angel Félix Gallaro no andaban a salto de mata, como tampoco lo hacen actualmente la mayoría de los narcotraficantes de este país, a menos que el gobierno emprenda por consigna una cacería específica. De manera que aquellos capos hacían gala de su impunidad: asistían a fiestas sociales, organizaban tremendas bacanales con el mejor mariachi para celebrar el cumpleaños de algún jefe policiaco; compraban lotes de autos lujosos en la Ford para después entregárselos a altos funcionarios del gobierno de Jalisco y de las policias locales y federales.
En 1986 se crearon tres comisiones especiales en Estados Unidos para investigar el asunto [Irán-Contra]: La comisión Tower, la comisión Walsh y la comisión Kerry. Los resultados tardaron algunos meses en llegar pero fueron claros en sus resoluciones: existió tolerancia para que diversos capos de América Latina traficaran drogas hacia Estados Unidos, a cambio de que también donaran recursos a la contra nicaragüense [que debido a su tendencia marxista-leninista parecía ser una nueva Cuba], entre ellos socios de la organización del Pacífico como Félix Gallardo, Caro Quintero y Fonseca carrillo e integrantes del poderoso cártel de Medellpin. Los aviones despegaban de Estados Unidos con supuesta ayuda humanitaria para la contra -consistente en medicinas y armas- regresaban cargados de droga que provenía principalmente de Colombia.
En el informe de Kerry se reconoce que los traficantes de drogas le suministraron “dinero en efectivo, armas, aviones, pilotos, servicios aéreos y otros materiales” a la contra. Asimismo, consignaba que como parte de un programa para transportar en avión la “ayuda no letal”, el Departamento de Estado norteamericano había contratado los servicios de diversos capos. Varios de los pagos se efectuaron incluso “después de que algunos de estos traficantes habían sido enjuiciados por las agencias federales correspondientes por acusaciones relacionadas con drogas, y otros estaban bajo investigación por parte de esas mismas agencias”. Lo más condenable de las revelaciones de Kerry fue que “las agencias de gobierno de Estados Unidos estaban al tanto de la conexión contra-drogas, pero optaron por ignorar la evidencia para no menoscabar una de las principales iniciativas de la política externa de la administración Reagan-Bush.
Presuntamente, Manuel Buendía [periodista asesinado] también había logrado recopilar datos sobre las actividades de contrabando de armas de la CIA, y la relación que la agencia de inteligencia tenía con afamados narcotraficantes en Veracruz. Buendía contactó a José Antonio Zorrilla Pérez, jefe de la DFS, y le reportó toda la información que poseía. El periodista buscaba un consejo sobre cómo proceder, pero a cambio recibió la muerte. José Zorrilla le dijo a Buendía que la situación del tráfico de drogas ligado con la CIA era muy delicada, y le advirtió que era mejor no hablar acerca del asunto. El jefe de la policía envió a un gruop de agentes de la DFS que aparentemente tenían la misión de brindar seguridad al columnista de Excélsior y a su familia. No obstante, Manuel Buendía fue asesinado por integrantes de la DFS 41 días después. Una hora más atrde, Velasco -la principal fuente de información de Buendía sobre la agencia estadounidense- también fue asesinado en Veracruz. La muerte habría sido “aprobada” por órdenes de Bartlett Díaz”, entonces secretario de Educación, se afirma en el informe de la DEA. Naturalmente, la DFS tomó el control de las investigaciones sobre el asesinato de Buendía: apenas 13 minutos después de la ejecución, Zorrilla llegó a la escena del crimen y alteró las pruebas.
Sé que la familia Leaño presuntamente controla grandes plantíos de mariguana en áreas de Jalisco.
scott fue el responsable de poner en funcionamiento una red llamada LITEMPO por medio de la cual compraba servicios de funcionarios mexicanos para trabajar a favor de los intereses del gobierno de Estados Unidos. Naturalmente, el trabajo no era gratuito. [...] Entre los servidores públicos registrados en la nómina de la CIA estaban los ex presidentes Gustavo Díaz Ordaz (“LITEMPO 2″) y Luis Echeverría Alvarez (“LITEMPO 8″), así como el jefe de la policía secreta Fernando Gutiérrez Barrios (“LITEMPO 4″). El objetivo principal del plan LITEMPO era la cooperación entre esos funcionarios y la CIA para detectar grupos “subversivos” y “comunistas”.
Eran los tiempos en que el gobierno federal tenía bajo un control total la siembra y el trasiego de la droga. No había casi ningún cargamento que no pasara por el permiso y la vigilancia del Ejército Mexicano, de la Dirección Federal de Seguridad y la Policía Judicial Federal. El control consistía en estar “arreglado” con el Ejército, la PGR y la DFS. Todo estaba bajo estricta supervisión. Para sembrar 50 o 60 hectáreas se requería el permiso del jefe de la zona o región militar. Cuando los plantíos estaban arrelgados se les ponían banderitas de colores, según fuera el arreglo. Así cuando los helicópteros los sobrevolaban, en ves de fumigarlos los regaban. Cada tres meses estaba lista la cosecha y los sembradores pedían permiso para transportar la droga a un centro de acopio. Y despué slos transportistas pedían otro permiso para trasladar la droga hasta el punto de cruce fronterizo; por ejemplo, desde Oaxaca hasta Miguel Alemán, Tamaulipas. Para evitar robos de la mercancía los camiones que la transportaban contaban con la protección de la PJF. Había la orden precisa de que ni un kilo podía quedarse en el país. No había venta al menudeo. cuando atrapábamos a alguien con mercancía para la venta local se le echaba todo el peso de la ley y se les encarcelaba sin ninguna distinción.
Los contactos de los capos mexicanos con los colombianos eran a través del gobierno. Quien quería comprar cocaína, ya fuera Félix Gallardo, Pablo Acosta, Amado, García Abrego, el Mayo zambada, el Güero Palma, el Chapo Guzmán, el Cochiloco, el Azul, o el que fuera, tenía que hacerlo a través del gobierno.
El informe de la DEA redactado en Colombia indica: En 1984 trascendió un informe de la Interpol en México en el que consta que tanto el presidente José López Portillo, el procurador Agustín Alanís fuentes y el subsecretario Fernando Gutiérrez Barrios conocieron a fondo los hechos ocurridos en la matanza de río Tula, donde 13 colombianos habrían sido ejecutados por pertenecer a una banda de narcos distinta. En las recientes elecciones intermedias mexicanas (1985) Gutiérrez Barrios dirigió un operativo magistral de fraude electoral llamado “Operación niño”, en el norte del país, el hombre que lo auxilió fue Manlio Fabio Beltrones, quien fuera también, al igual que Zorrilla, su secretario particular.
El 8 de abril de 1989, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, Miguel Angel Félix Gallardo, el socio mexicano de Pablo Escobar Gaviria, fue arrestado por su amigo el comandante Guillermo González Calderoni. En agosto se firmaron los acuerdos de Managua, que incluían llevar a cabo un proceso electoral “democrático” y la desmovilización de la contra en Nicaragua. Al mismo tiempo que Escobar y Félix Gallardo dejaron de ser útiles para los planes de la CIA, los capos comenzaron a ser detenidos o asesinados. Los hechos sucedieron de manera natural. Tanto que parecían aislados.
Al funeral de Pablo Escobar Gaviria asistieron 25 mil personas. El paso de los años fue consolidando su leyenda de hombre “inteligente”, “audaz”, “cruel” y “millonario”. En realidad el capo de Medellín no era extraordinario en ningún sentido. ¿Quién no hubiera tenido éxito traficando toneladas de cocaína a Estados Unidos con la ayuda del mismo gobierno? cuando Pablo murió, en México ya estaba entrenado su sucesor: su socio Amado Carrillo Fuentes, quien junto con una carnada de narcos encabezados por Joaquín el Chapo Guzmán, los hermanos Beltrán Leyva y Héctor el Güero Palma, estaba listo para tomar la estafeta y escribir su propia leyenda bajo el sobrenombre de El Señor de los Cielos. Durante la década de 1980 el gobierno de Estados Unidos crió a los cuerbos que hoy le sacan los ojos. Dos grupos de narcotraficantes separados por la geografía y la historia se fundieron gracias a la CIA en una alianza que perdura hasta ahora. El producto más desarrollado de esa alianza son el cártel de Sinaloa y el capo mexicano Joaquín el Chapo Guzmán, quien funge como jefe máximo de la organización de narcotráfico más poderosa del continente americano.
Los políticos querían el dinero del narco, lo querían para ellos, para sus negocios personales y para las campañas políticas.
Ya no se tenía la idea de separar el negocio del narcotráfico de la política. Y la actividad de narcotraficantes la ejercían ya no sólo los capos, sino lo propios políticos y funcionarios públicos.
Mientras hombres poco escrupulosos como Joaquín Guzmán Loera ascendía en el narcotráfico, otros como García Luna escalaban posiciones en otra rama del crimen organizado: la oficial.
Actualmente Olegario Vázquez Raña – apodado El tirador por su habilidad en la materia- es uno de los empresarios que más ha acrecentado su fortuna en México. En 1984 abrió en el Pedregal su primer hospital llamado Humana. Hoy tiene 20 hospitales en toda la República. En 2000 adquirió en los remates del IPAB la cadena de hoteles Camino Real, que constaba de seis instalaciones; posteriormente el negocio creció hasta 27 hoteles con cinco mil 525 habitaciones en todo el país. El Tirador salió con el bolsillo repleto del sexenio de la pareja presidencial formada por Vicente Fox y Marta Sahagún. Olegario obtuvo la única concesión de televisión abierta licitada en años, una cadena de radio, el periódico Excélsior, permisos para casas de juego y hasta su propio banco, espacios que internacionalmente son identificados como idóneos para el lavado de dinero. Nada mal para un hombre cuyos negocios familiares estaban en la quiebra durante el gobierno de Ernesto Zedillo. Para sorpresa de los elementos que encabezaron el operativo en el hangar de los Vázquez Raña, el lugar era utilizado no sólo por los empresarios, sino por Amado Carrillo Fuentes, Joaquín El Chapo Guzmán y Héctor El Güero Palma.
En México a los políticos y funcionarios públicos los castigan no por sus delitos sino por sus errores.
En 1998 Banamex se vio involucrado, con otros bancos mexicanos, en la escandalosa Operación Casablanca, implementada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, en la que se descubrió que diversas instituciones bancarias estaban lavando dinero de la organización de Carrillo fuentes y del cártel de Cali. La investigación se llevó a cabo de manera sigilosa durante tres años. El Gobierno de México se enteró de los hallazgos de la maniobra encubierta apenas unos minutos antes de que la información se hiciera pública. Otras instituciones bancarias involucradas en el lavado de más de 100 millones de dólares fueron Bancomer y Banco Confía. Hubo funcionarios menores encarcelados, pero nunca los peces gordos, sus directivos.
El narcotráfico sin la protección del gobierno y el gobierno sin el apoyo del narcotráfico no podrían hacer nada, ni podrían trabajar; se requiere el trabajo de ambos juntos.
En México se deja de proteger los narcotraficantes cuando Estados Unidos les pone precio.
La ombudsman jalisciense narró cómo la CNDH encabezaad por José Luis soberanes pretendía archivar las quejas sobre corrupción y histogamiento laboral en Puente Grande.
A fin de cuentas, la contienda por la gubernatura de Veracruz se convirtió en algo más que una lucha entre el PRI y el PAN. Muchos afirmaban que en el fondo se trataba de una pelea entre los cárteles de la droga para apoderarse de la plaza. Históricamente, Veracruz ha sido considerado territorio del cártel del Golfo, que en la actualidad dirige Ezequiel Cárdenas Guillén, el hermano del temido Osiel. El cártel de Sinaloa le disputa el dominio sobre la región desde hace meses. Yunes Linares no ganó la gubernatura de Veracruz.
Se decía que el entonces presidente habría recibido 40 millones de dólares a cambio de brindar protección política en la fuga de El Chapo. La presunta intervención de Fox no habría acabado ahí, ya que la DEA tuvo reportes directos de los informantes infiltrados con Nacho Coronel, donde se consignaba que desde la Presidencia se protegió durante todo ese sexenio al cártel de Sinaloa y a Guzmán Loera.
Después de su fuga, Joaquín El Chapo Guzmán le ha contado a sus cercanos, e incluso a negociadores enviados por la Presidencia de la Repúbliza, la verdadera historia sobre su fuga. La mañana del 20 de enero de 2001, cuando Jorge Tello Peón, Enrique Pérez Rodríguez y Humberto Martínez de la PFP entraron en el penal para investigar la supuesta huída, el capo salió de la prisión. La movilización de los elementos de la PFP y la PJF crearon deliberadamente un escenario confuso, más aún entre la oscuridad de una mañana de invierno. Vestido con un uniforme de la PFP y con el anonimato que dan los cascos o las capuchas usadas por los policías, Guzmán Loera fue sacado del penal acompañado por integrantes de esa misma corporación. Luego fue transportado en un vehículo oficial a varios kilómetros del penal. En algún punto del camino, El Chapo se bajó del auto y se subió a un helicóptero que lo llevó al estado de Nayarit. Ahí comenzó la verdadera leyenda de Joaquín Guzmán Loera.
Cuando uno recorre esas tierras se da cuenta de la cruda realidad. Los infantes crecen con el único sueño de dedicarse al tráfico de drogas, tener una buena troca y muchas mujeres. Mientras esa circunstancia no se transforme por medio de políticas públicas que les ofrezcan oportunidades diferentes no habrá poder humano que logre frenar la cada vez más abundante producción de opio, mariguana y drogas sintéticas que se fabrican en los laboratorios clandestinos. [...] Hasta ahora, en la supuesta guerra del gobierno federal contra el narcotráfico no ha habido ningún programa social que vaya encaminado a resolver esa problemática. Parece que a nadie le conviene cortar de tajo la cadena delictiva.
Ocaña Pradal es tío de la actriz Chantal Andere. en ninguna de las fiestas faltaron ni su madre, Jacqueline, ni ella. Al parecer el costoso tren de vida de su pariente no les llamaba la atención. El 6 de diciembre de 2008 Chantal contrajo matrimonio con Enrique Rivero Lake. Entre el amplio número de invitados, artistas de Televisa en su mayoría, destacaron dos personalidades: Guillermo Ocaña Pradal y Enrique Peña Nieto, quien acudió como acompañante de la actriz Angélica rivera, muy cercana a Chantal Andere. ¿Qué pensará ahora el gobernador mexiquense aspirante a la Presidencia de la república, de que estuvo departiendo con el lavador de dinero de los Beltrán Leyva?
Desde 1997 el Barbas tenía elementos de la PJF adscritos al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que lo apoyaban para recibir la cocaína que llegaba vía aérea. Este grupo tenía el mote de Los Pachangos y operaban por medio de los maleteros de la terminal. Previo acuerdo, el equipaje con droga proveniente de Colombia era puesto en una banda especial, donde los maleteros lo recogían y luego lo llevaban a las oficinas de la PGR en el aeropuerto. Ahí Los Pachangos ya estaban listos para tomar la mercancía y salir a entregársela a gente enviada por El Barbas. Por ese trabajo, el capo les pagaba a sus empleados cantidades que iban desde los 150 mil hasta los 220 mil dólares por jale.
El tema central de la mítica reunión convocada por El Chapo en Cuernavaca y el Distrito Federal era la ordenación de las bandas del Pacífico y su aglutinamiento en una organización nacional [La Federación] donde todos sumaran los esfuerzos individuales para el tráfico, tralsado y acopio de droga. Así, se planteó la necesidad de planear el exterminio de los hermanos Arellano Félix, con quienes Guzmán Loera había iniciado una guerra en la década de 1990 que aún no olvidaba. Durante el sexenio de Vicente Fox, el Chapo contempló la muerte y la caída del imperio de sus enemigos con la ayuda del gobierno federal y con la información que el mismo había filtrado a las agencias de Estados Unidos cuando estaba en prisión. En la primavera de 2002 la organización de los Arellano Félix comenzó a ir en picada debido a los golpes asestados en el sistema nervioso y en el corazón del cártel. sucedieron uno tras otro: el asesinato de Ramón Arellano Félix y la detención de Benjamín Arellano Félix. Lo primero fue cosa del destino, y lo segundo se perpetró gracias al apoyo del gobierno de Vicente Fox al cártel de Sinaloa. En poco tiempo encarcelaron a casi dos mil operadores del cártel de Tijuana en ambos lados de la frontera norte. El gobierno estadounidense aplaudía la decisión de la administración foxista de luchar contra las bandas de narcotraficantes, pero tenía una interpretación equivocada de las circunstancias, la lucha oficial no era contral el narcotráfico, sino contra los enemigos de La Federación. Hay muchos que piensan que la brillante idea de crear un sindicato de narcotraficantes fue una sugerencia de la DEA, cuyos agentes visitaron a Guzmán Loera en prisión para que les proporcionara información sobre los Arellano Félix. En los ámbitos de inteligencia en México comentan que para el gobierno de Estados Unidos resultaba más fácil tener un solo interlocutor con quien controlar el tráfico de drogas en su territorio.
En la cúspide de la organización criminal se situó a Joaquín Guzmán Loera como coordinador y se estableció un liderazgo vertical. ¿Por qué él? No sólo porque el Chapo era el padre de la brillante idea, sino porque él tenía el arreglo con el gobierno federal desde la Presidencia de la Repúbliza que conducía Vicente Fox, quien fue objeto de investigaciones de la DEA durante todo su sexenio.
El gobierno de Estados Unidos lo persigue desde 2002; por su cabeza ofrece 5 millones de dólares, una bicoca en comparación con lo que El Mayo es capaz de pagar por su protección.
El 16 de junio de 2010, a unas semanas de las elecciones estatales, en el último debate entre los contendientes, Mario López Velarde, mejor conocido como Malova, le hizo la pregunta que dio muerte a sus aspiraciones: “¿Es o no es compadre de El Mayo Zambada?”, inquirió Malova en vivo y en directo. Nadie en Sinaloa podrá olvidar la escena de [Jesús] Vizcarra [Calderón] enmudecido. Luego alcanzó a balbucear algunas incoherencias como “nunca he cometido un acto ilegal” y otras frases por el estilo. Si lo negaba, el Mayo lo podría entender pero jamás perdonar. Aceptarlo representaba el fin no sólo de su candidatura sino seguramnete de sus millonarios negocios de la carne y anexas.
En 2004 doña Aurora le pidió a su hijo Vicente que diera por terminada su sociedad con El Cahpo Guzmá. Y a una madre pocas cosas se le niegan. El 11 de septiembre de ese año, al salir de una plaza comercial en Culiacán, Rodolfo Carrillo y su esposa, Giovana Quevedo Gastélum, acompañados también por sus dos hijos, se dirigían a su automóvil, pero antes de poder abordarlo fueron atacados por un grupo de sicarios en una balacera que duró la eternidad de 15 minutos. Los pequeños sobrevivieron, y ahora son cuidados por Celia Karina -hermana de Giovana-, quien se casó con Vicente Carrilo Leyva para continuar con la trágica saga familiar. La ejecución le fue atribuída a El Chapo, cuando menos así lo creyó Vicente. No obstante, dentro de la organización se afirma que la orden vino de El Mayo. Aparentemente Rodolfo no estaba cumpliendo con los lineamientos de La Federación y había que ponerle un hasta aquí.
En una declaración bajo juramento presentada en una corte federal en Bloomington, Minnesota, Ramírez Peyro confesó que en el cárte de Juárez le habían dicho que la administración de Vicente Fox tenía arreglos con la organización delictiva. “Santillán me explicó que el presidente Fox asumió la posición de arreglar y consultar con el cártel de Juárez. El [Fox] iba a atacar a los cárteles enemigos como el de Tijuana y del Golfo; luego el cártel de Juárez operaría [...] sin que el gobierno estuviera [...] encima de ellos”. Y así fue. El testimonio de Ramírez Peyro corroboró las revelaciones hechas por un funcionario de la DEA en México en mayo de 2006; el gobierno de Vicente Fox daba protección a Joaquín Guzmán Loera y a sus socios. “El gobierno mexicano, la policía, los militares… ellos son el cártel”, dijo Ramírez Peyro con inapelable exactitud. Al mismo tiempo, las reglas de la relación entre los narcos y el gobierno cambiaron para siempre durante el sexenio de Vicente Fox: los funcionarios públicos se convirtieron en los empleados de los narcotraficantes y en su brazo armado. El sangriento grupo del cártel de Juárez denominado La Línea, que ha defendido en los últimos dos años a plomo y sangre el codiciado cruce fronterizo, está principalmente compuesto por policías locales, federales y miembros del Ejército mexicano. Ellos son los sicarios de los narcos, con las armas, los uniformes y la charola que se les paga con los impuestos de los mexicanos, quienes vivimos asolados con la constante muerte. Esa es la verdadera pesadilla de todos los días: cuando el enemigo, el mafioso, el que daña la sociedad, pasa imperceptible en su cargo público. Muchos funcionarios son capaces de todo por conservar su codiciado cargo, por supuesto, el que ocupan en la servidumbre de los capos. Porque aun siendo secretarios de Estado, para los narcotraficantes son sus empleados, sus siervos, su feudo.
Desde 2005 Lalo le puso nombre y apellido a la complicidad. en una de sus delcaraciones en la corte estadounidense, acusó que en todos los niveles de la policía de México tiene conexiones ilícitas con el tráfico de drogas. De todas las policías sólo mencionó a una en específico: la AFI -que entonces dirigía Genaro García Luna-, a la que acusó de revelar a los narcotraficantes los nombres de los “testigos protegidos” para que los asesinaran.
Durante la cruenta guerra entre los narcos iniciada desde 2001, las batallas han sido desiguales. Los ejércitos con los que cuenta uno y otro bando de criminales son disparejos. El de Guzmán Loera y sus compañeros está conformado prioritariamente por altos funcionarios públicos del gobierno federal. Lo anterior representa no un hecho aislado o un accidente, sino una constante tan frecuente que parece una política de gobierno. Esa es la chispa que enardece los ánimos de los enemigos de El Chapo. Dos años después de haberse creado La Federación, con el apoyo del gobierno federal, en 2003 Joaquín Guzmán Loera y sus socios decidieron iniciar una nueva guerra. Las baterías que estaban dirigidas al cártel de Tijuana se enfocaron hacia el cártel del Golfo.
En clase, los militares examinan las canciones para saber más acerca del enemigo. Son conscientes de que la mayoría de los narcocorridos llevan la aprobación de quienes los inspiraron. Cuando no es así, los músicos pueden pagar la osadía con su vida. Dicen que por esa razón ejecuatron a Valentín Elizalde, además de haber quedado mal en una operación de tráfico de droga.
Cuando se le pregunta por qué el grupo paramiliar recibió el nombre de Los Zetas, Lazcano responde intimidate: “Porque después d ela zeta no hay nada”.
Los Zetas se volvieron una tropa indestructible, y las organizaciones que los imitan se han transformado en una plaga nacional más difícil de combatir que los propios narcotraficantes. Sus miembros se multiplican con mayor rapidez porque ahí aceptan a cualquiera dispuesto a jalar el gatillo por nada. En 2002, cuando la fuerza de los hermanos Arellano Félix disminuyó dramáticamente, el consigliere de La Federación tuvo una brillante idea. Juan José Esparragoza Moreno, El Azul, les planteó a sus socios la apertura de un nuevo frente de batalla, ahora contra el cártel del Golfo, y acabar con Los Zetas, a quienes pronto percibieron como su principal enemigo (Y no estaban equivocados). Para ejecutar el plan, penetrarían la plaza de Nuevo Laredo.
El primer paso para iniciar la guerra le fue encomendado a Marcos Arturo Beltrán Leyva, El Barbas. El contactó a un hombre de su confianza llamado Dionicio Román García Sánchez, El Chacho[...]. En 2002 El Chacho operaba en Nuevo Laredo con el permiso de Cárdenas Guillén, quien había mandado a Los Zetas a cuidar la plaza. Cuando El Chacho trabajaba ya con La Federación levantó y asesinó a un elemente de Los Zetas, lo cual desató una ola de ejecuciones en la ciudad fronteriza. Para poner fin a los enfrentamientos y para ganarse su confianza, El Barbas buscó a Guzmán Decena [El Z1, primer escolta militar de élite de Osiel Cárdenas], líder de los Zetas, y le dijo que no quería problemas con su equipo. Le ofreció poner a su alcance a El Chacho para que hicieran con él lo que desearan, y a cambio le pidió una nueva oportunidad para trabajar en esa plaza. Guzmán Decena aceptó la propuesta con la condición de que ningún miembro de La Federación llegara armado a la zona, y que siempre dieran aviso sobre cada traslado de droga.[...] Después de cumplir su promesa, El Barbas le pidió un favor a Osiel Cárdenas: que un joven llamado Edgar Valdez Villarreal, así como Javier Martínez Pérez, El Mamado, y Lucio Martínez Enríquez, El Sol, pudieran operar en Nuevo Laredo en sustitución de El Chacho. Contra todos los pronósticos, Osiel aceptó. [...] En noviembre de 2002 el Z1 cayó acribillado mientras comía en un restaurante de la calle Herrera y Nueve, en la ciudad de Matamoros. [...] Tras la muerte de Guzmán Decena, Heriberto Lazano fue ungido con la jefatura de Los Zetas. Los enemigos del Cárteñ del Golfo aprovecharon la coyuntura y, durante el reacomodo de fuerzas, el 15 de marzo de 2003 Osiel Cárdenas Guillén fue capturado en Matamoros por el ejército Mexicano y la PGR. [...] Quince días después de a caída de Osiel, a nombre de La Federación La Barbie la hizo una cordial invitación a El Verdugo [Lazcano]: “Tienes una semana para dejar la plaza desde Reynosa hasta Nuevo Laredo”. La guerra de los narcos había comenzado. Decía Friedrich Nietzsche: “La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido”. Han pasado ocho años y aún no está claro quién es el estúpido y quién el rencoroso.
Si su madre no lo hubiera abandonado de niño, quizás otra historia hubiera sido su vida; Valdez Villarreal les ha contado a sus amigos el dolor del recuerdo de su alcoholismo.
A falta de kaibiles, en 2004 La Barbie reclutó pandilleros de la Mara Salvatrucha, esto se detectó porque en ejecuciones perpetradas por Los Zetas contra La Federación comenzaron a aparecer cadáveres con tatuajes similares a los que usa la sangrienta banda originaria de El Salvador.
Su ego es tan grande que Jennifer [Testigo protegido] narró que el sicario había mandando a hacer una película sobre su vida con el actor Sergio Mayer -yerno del empresario Jaime Camil, a quien también se le ha relacionado con el narcotráfico- y José Carlos Salina del grupo Torrente Musical. El rodaje tendría como título el pomposo nombre de Brazo armado. En los medios de comunicación, dentro de las secciones del mundo del espectáculo, el tema de la narcopelícula de La Barbie fue llamarada que pronto se apagó. Mayer salió a desmentir la historia del testigo protegido y el filme se convirtió en una leyenda urbana del México Bizarro. La PGR no giró ninguna orden de aprensión entonces contra el yerno del poderoso Jaime Camil, cuando por declaraciones más suaves de Jennifer funcionarios públicos están en penales de máxima seguridad.
La aprehensión de La Barbie fue una presunta captura arreglada. Fuentes de información cercanas al capo dijeron que no había nada de qué preocuparse, que todo estaba acordado. La Barbie decidió entregarse porque se sentía más seguro con la protección del gobierno federal que en la calle a merced de Los Zetas y de Héctor Beltrán Leyva, quien lo había sentenciado a muerte por la supuesta traición a El Barbas. El convenio sería que Valdez Villarreal pondría a los integrantes de la banda a la que había pertenecido y haría declaraciones contra algunos políticos incómodos para el gobierno federal panista, como el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, y el jefe de gobierno del Distrito Fedeal, Marcelo Ebrard, los dos principales aspirantes a la Presidencia de la República de los dos partidos de oposición. A cambio su proceso sería light y se le respetarían todos su bienes, que a fin de cuentas es lo que más le importa a los narcos.
En el momento en que más lo necesitaba, Joaquín Guzmán Loera tuvo la oportunidad de conocer directamente a los jefes de la AFI, los hombres de mayor confianza de García Luna. Ocurrión en 2003, cuando presuntamente Luis Cárdenas Palomino (director general de Investigación), Javier Garza Palacios (director general de Operaciones Especiales), Igor Labastida (director de Investigaciones Federales) y Domingo González Díaz (director del Centro de Mando) detuvieron a El Chapo en el estado de Nayarit. Nadie sabe si el encuentro fue accidental o provocado por el capo, pero funcionó. Aparentemente los hombres de García Luna dejaron libres a Guzmán Loera a cambio de una muy considerable cifra de millones de dólares.
Desde 2005 hay registros documentales de que la AFI comenzó a operar de lleno como el ejército del Chapo. Era su brazo armado oficial, su grupo de secuestradores y matones con charola. La agencia no sólo hizo detenciones por consigna contra los enemigos de El Chapo, mientras que él recibía protección, sino que incluso integró escuadrones de la muerte para secuestrar, torturar y ejecutar a los adversarios de La Federación. A cambio, el grupo delictivo -por medio de los hermanos Beltrán Leyva, que administraban la narconómina- entregaba maletas y amletas llenas de dólares que crearon súbitas fortunas entre los jefes de la AFI; la más visible e inexplicable: la de Genaro García Luna.
La protección desd la Presidencia de la República a la Federación se dejó sentir el 13 de junio de 2005 durante el primer acto público del programa México Seguro. Las calles de Nuevo Laredo vibraban bajo las pisadas de más de 600 elementos de la AFI y la PFP, así como miembros del GAFE del Ejército mexicano, que desfilaron para comenzar lo que llamaron la “primera etapa”. [...] Es esa etapa el gobierno federal desplazó a la policía municipal de su responsabilidad de vigilar las calles con el pretexto de depurarla y capacitarla. En su lugar las fuerzas federales asumieron la tarea generando un clima de confrontación y violencia. En aquellos años la guerra contra el narcotráfico era tan falsa como lo es ahora. con la fuerza pública, el gobierno federal provocó que la Federación se consolidara para sacar al cártel del Goldo de la codiciada plaza. La maniobra no resultó tan sencilla, actualmente han pasado cinco años de guerra campal y aún no lo logran. Cinco años de muerte y de terror para una población que quedó atrapada en medio de la disputa entre los cárteles, donde el gobierno ha estado del lado no de la sociedad, sino de uno de los grupos criminales.
Durante el sexenio de Vicente Fox, Santiago Vasconcelos vio cómo su enemigo permaneció inmune. Además, en aquella época Genaro García Luna encontró una nueva hada madrina: Marta Sahagún de Fox. El director de la AFI visitaba frecuentemente a la primera dama en Los Pinos porque, dice, le llevaba muy buenos regalos que transportaba en maletas. Aparentemente no se trataba de lotes de joyas, como los que le regalaba Olegario Vázquez Raña, sino dinero proveniente del narcotráfico.
Con la llegada de García Luna a la AFI, y después de la SSP federal, la práctica de la tortura volvió a instalarse de lleno, sobre todo contra los inocentes, con los culpables generalmente hay un arreglo.
Cuando detuvieron a González Hernández, en la SSP federal, por medio de su pareja sentimental Facundo Rosas Rosas, se deslindaron de ella y afirmaron que Lorena había trabajado en la AFI pero nunca en la Secretaría de Seguridad. Genaro García Luna dijo lo mismo, incriminándose aún más. Era falso, Lorena era la subdirectora de la Unidad Antisecuestros de la PFP el día que montó un retén para secuestrar a Fernando Martí y hasta el instante en que fue aprehendida.
En 2006, al final del sexenio de Vicente Fox, el saldo de la cruzada contra las drogas era muy claro: la DEA había abierto una investigación contra el presidente y su familia; el cártel de Tijuana estaba casi disuelto después del asesinato de Ramón Arellano Félix en febrero de 2002, de la detención de su hermano Benjamín al mes siguiente, y de los más de dos mil miembros de la organización detenidos ese mismo año; mientras tanto en julio de 2003 se decapitó al cártel del Golfo mandando a prisión a su líder Osiel Cárdenas Guillén. En contraste ninguno de los capos de La Federación, como El Chapo, El Mayo, El Azul, El viceroy, Nacho Coronel o los hermanos Beltrán Leyva, había sido aprehendido.
Directamente de su “fuga” el capo responsabilizó a tres hombres, figuras de la política y seguridad pública en México. Uno de ellos es el teniente coronel y ex gobernador de Quintana Roo, Joaquín Ernesto Hendricks Díaz.[...] El otro implicado en la fuga de El Chapo, que el propio narcostraficante le reveló al General X, fue el ex procurador general de al República, Rafael Macedo de la Concha.[...] El tercer hombre de sus principales cómplices, según contó El Chapo, fue Jorge Enrique Tello Peón, entonces subsecretario de la SSP federal.
Guzmán Loera le dijo al general X que todas las “plazas” de México, es decir los estados donde operan el crimen organizado #están vendidas”. Lo peor es que algunos funcionarios del gobierno federal y de algunos gobiernos locales las han vendido en más de una ocasión a diferentes grupos, provocando un caos dentro de las organizaciones criminales. cuando el emisario de Los Pinos se reunión con Guzmán Loera, el capo ya había comenzado una pelea frontal con los Beltrán Leyva, sus primos y ex socios. Quizás por eso El Chapo le reveló al General X, en tono de queja, que el propio Juan Camilo Mouriño y su entonces coordinador de asesores en la Seob les vendieron a los Beltrán Leyva la plaza del Estado de México en 10 millones de dólares, el pequeño detalle es que eso ocurrió después de que la operación en dicha entidad ya había sido comprometida con Guzmán Loera. Mouriño habría hecho la transacción persuadido por el ex presidente municipal panista de Tlaltepantla y actual senador del Estado de México, Ulises Ramírez, a quien El Chapo describió “como un pillo”. [...] Fuentes de información vinculadas con Mouriño confirmaron la versión, pero aseguraron que supuestamente el secretario de Gobernación ignoraba el acuerdo que Ulises Ramírez había hecho a su nombre.
En cuestión de poder, de todos sus socios el que representaba más riesgos para El Chapo era Marcos Arturo Beltrán Leyva y su grupo. El Barbas estaba comenzando a tener demasiada fuerza por cuenta propia. A Guzmán Loera tampoco le gustaba que las lealtades de su primo fueran más cercanas a Vicente Carrillo fuentes que a él.
La protección del gobierno federal a Joaquín Guzmán Loera se palpa, se siente, y el mismo capo ha ehcho alarde de esta situación. Los primeros días de julio de 2007 El Chapo decidió “casarse” a plena luz del día, teniendo a elementos del ejército mexicano como guaruras, y a narcos y oplíticos del PAN y PRI como invitados.
Los Beltrán Leyva habían ido escalando posiciones dentro de la Federación hasta alcanzar un nivel tan alto que provocó recelos. su ascenso se debió a que por medio de ellos la organización criminal había conseguido muchos contactos; de esta forma Los Beltrán Leyva establecieron una relación cada vez más frecuente con las autoridades municipales, estatales y federales de los lugares donde operaba el cártel. De alguna manera, El Chapo había sido desplazado y ya no era el único vehículo de acercamiento del cártel con el gobierno, como lo fue de su fuga.
vicente Carrillo Fuentes, Sergio Villarreal, Edgar Valdez Villarreal y el cártel del Golfo se aliaron con el líder del clan de los Beltrán Leyva. Entendieron que si El Chapo y El Mayo fueron capaces de entregar a Alfredo [Beltrán Leyva] y de intentar que cayera El Barbas, los que seguían eran ellos. La Barbie y el Verdugo, los dos brazos armados, nunca se entendieron del todo bien, pero quedaron juntos en una misma organización y con un mismo propósito: acabar con Guzmán Loera y su clan. Así, se generaron dos grandes bandos de narcotraficantes en México: el cártel de Sinaloa, encabezado por El Chapo y El Mayo, y el cártel de los Beltrán Leyva, unidos al cártel de Juárez, al del Golfo y a o que quedaba del cártel de Tijuana. La ruptura en el núcleo de La Federación traería una guerra nunca antes vista en el país, una sangrienta contienda sin cuartel, de la cual nadie estaría a salvo. El quiebre en el grupo que durante los últimos siete años había sido protegido por las principales instituciones federales de seguridad y justicia, Ejército, Marina, PGR, AFI, SSP federal, provocó otro quiebre igual de violento en el interior de esas dependencias. Los servidores públicos que trabajaban para los narcotraficantes, a nivel federal, estatal y municipal, tuvieron que pasar por la prueba del ácido. Eran como los hijos de un matrimonio que súbitamente había llegado a su fin e irremediablemente tenían que elegir si se quedaban con melón o con sandía. Muchos funcionarios públicos corruptos terminaron atrapados entre ambos bandos y no libraron las balas.
Durante una hora y media, los vecinos se mantuvieron aterrados adentro de sus casas. En el intercambio de proyectiles, era imposible distinguir quiénes eran los buenos y quiénes eran los malos. Por un lado, en la callehabía agentes federales y policías de las SSP capitalina que pretendían detener al narcotraficante; por el otro, en la azotea de la casa, había elementos policiacos en la nómina del capo que protegían su huida y disparaban contra los otros policías.
En su declaración ministerial, Bayardo reveló a la PGR que en un día él y otros dos policías tuvieron a la vista a El Conejo Poveda en Santa Fe. El narcotraficante colombiano, iba acompañado de 20 o 30 personas con uniformes de la Agencia de Seguridad Estatal del Estado de México (ASE), por lo que solicitaron refuerzos. Garay Cadena le dijo que ya estaba enviando equipo que se encontraba cerca de la entrada de la carretera México-Toluca, por lo que no tardarían más de 10 minutos. El apoyo llegó tres horas y media después, cuando los sospechosos ya se habían ido.
Nadie sabe qué enemigo era peor, si el clan de los Zambada que nada perdona, o el grupo de policías al que Bayardo estaba poniendo en un predicamento cada vez que rendía una nueva declaración ministerial.
Cuando el gobierno federal detuvo a El Rey Zambada, su hermano, El Mayo, se sintió traicionado, pues consideraba la acción como una puñalada en la espalda. El señor de la montaña, como también le gusta que le digan, se quejó con sus lugartenientes de que él ya había pagado el sexenio para poder trabajar tranquilamente, y “un pacto es un pacto”.[...] El martes 4 de noviembre de 2008, poco antes de las 19 horas, un Leaqet matrícula XC-VMC, proveniente de San Luis Potosí, se estrelló muy cerca del cruce de Periférico y Paseo de la Reforma, en la ciudad de México, a unos cuantos kilómtero de la residencia oficial de Los Pinos.[...] La escena era atroz: hombres y mujeres envueltos en llamas, corriendo o atrapados en el interior de sus coches, edificios semidestrozados, olor a combustible, humo y pedazos de carne esparcidos por doquier. El cuerpo del subprocurador José Luis santiago Vasconcelos quedó tendido en la sala de juntas del segundo piso de un edificio ubicado en Montes Urales y Monte Pelvoux. ¿Qué lo expulsó hasta allá? Esto es lo que cualquiera que vea las fotografías del levantamiento de su cadáver puede preguntarse. De Juan camilo sólo quedaron algunos trozos, reconocieron su mano por el anillo de matrimonio que llevaba el nombre de Marigely, su esposa. El veredicto colectivo de aquella terrible noche apuntaba a que los culpables habían sido los narcos.
La gente vinculada con el Mayo afirma que en el avión se habría colocado el potente explosivo C4. Por su parte, varios informantes de inteligencia militar aseguraron que detectaron “movimientos fuera de norma” dentro del aeropuerto de San Luis Potosí, donde permaneció la aeronave mientras Mouriño Terrazo firmaba un convenio de colaboración con el gobierno de esa entidad.
Después de más de 20 años de dominio de los Carrillo Fuentes en Ciudad Juárez, y a casi 14 años de que El Viceroy heredó de su hermano, el Señor de los Cielos la dirigencia del cártel de juáres, El Chapo Guzmán ya tiene prácticamente el control del codiciado territorio; lo consiguió a costa de un incontenible baño de sangre: mil 500 personas ejecutadas en 2008, dos mil 660 en 2009, y en 2010 la cifra llega a más de dos mil personas asesinadas en la ciudad fronteriza.
Otra grave irregularidad que por sí misma sería motivo para sacar a la empresa Aviones SA de CV del hangra que ocupa es que con su anuencia opera en el mismo lugar la compañía MTC Aviación SA de CV, pese a que los lineamientos del AICM prohiben un procedimiento de este tipo. Esta otra compa{ñía fue creada en 1997 con un capital de 50 mil pesos, también se dedica a la reparación de aeronaves y al servicio de taxi aéreo, aunque desde 1994 esán prohibidos los vuelos privados en el AICM. Por alguna razón la medida no se aplica en su caso, y al parecer ellos son los únicos que pueden aterrizar y despegar aviones privados en el codiciado aeropuerto.
De marzo de 2007 a febrero de 2008, a cambio de poco más de 19 millones de dólares, La Federación habría bajado 13 aviones en el aeropuerto de Cancún, gracias a la complicidad de autoridades de todos los niveles.
Tienen muy delimitados los roles que cada quien desempeña en su negocio. Para ellos los empresarios que les lavan dinero son sus aliados, sus auténticos socios y, por ello, resultan capaces de verlos con respeto. Se trata de gente que “trabaja” como ellos y que “arriesga”. No sólo estiran la mano como los políticos o los policías. Si alguien les pregunta quién busca a quién, su respuesta es: “Los empresarios nos buscan porque quieren nuestro dinero para hacer más dinero”. Y por lo que ha trascendido acerca de sus transacciones, en muy contados casos hay reclamos acerca de un mal negocio entre ellos.
El objetivo de El Chapo Guzmán es pagar impuestos. Al legalizar sus patrimonios -que se originan de 22 tipos de delitos- y pagar impuestos, los criminales fijan su éxito. su mayor conquista ocurre cuando logran esconderse en la economía legal y oficializar los recursos que han generado por medio de delitos.
México se ha transformado en un país muy atractivo para que los grupos criminales operen y laven su patrimonio. Obviamente, los empresarios legales, que son en parte los beneficiarios durante de este patrimonio, sienten que el flujo de dinero que los lía favorecido durante décadas les ha permitido expandirse y generar altos retornos en la economía legal. Por esa razón la élite empresarial mexicana -los empresarios legalmente constituidos, las entidades morales- se han resistido a la aplicación de medidas de combate a la delincuencia organizada, medidas sin las cuales este cáncer de violencia y corrupción va a seguir aumentando. La compra de armas, la logística de transporte -camiones, barcos, submarinos-, se financian a través de patrimonios escondidos en la economía legal. Así que la mano que tira una granada contra soldados o contra ciudadanos mexicanos, la mano de ese sicario, de ese operativo, también es la del empresario legal que está financiando esas actividades.
Prácticamente cualquier banco acepta depósitos millonarios en efectivo, procedentes de aquí o de otras partes del mundo, a cambio de comisiones que oscilan entre tres y siete por ciento, pero que no se reportan en ningún lugar. Dependiendo de los montos es el nivel jerárquico del banco en el que se toman muchas decisiones, llegando incluso a los consejos de administración, afirman testigos de ese tipo de negociaciones. La medida tomada en 2010 por el gobierno de Felipe Calderón para gravar con mayor impuesto los depósitos en efectivo sólo provocará que ese porcentaje de comisión que se paga en los bancos aumente, pero no impedirá que el lavado de dinero continúe.
La razón política es que muchas de estas empresas, de acuerdo con los casos que hemos investigado en el exterior, terminan siendo las empresas que financian precampañas y campañas políticas; por lo tanto los políticos, según su percepción, no se quieren pegar un tiro en el pie. La razón táctica es que las autoridades federales mexicanas piensan que si comienzan a atacar y desmantelar esas estructuras patrimoniales se les va a caer la economía formal.
La única manera de destruir este círculo vicioso de más soldados, más policías, más violencia, más corrupción, es sacarles a los delincuentes miles de millones de dólares de la economía legal. Sólo así se podrán desarticular y desmantelar sus bases logísiticas, de transporte y compraventa de armas.
A los políticos, policías, militares y funcionarios públicos, los narcos los ubican en otro apartado de su existencia. Los procuran, los seducen, les pagan campañas electorales o promociones en el gobierno, pero al final los consideran sus empleados y siempre los tratan como tales; los usan, aunque saben que tarde o temprano los van a traicionar.
En cualquier país avanzado y civilizado del planeta cuando tú detienes al miembro del grupo criminal, normalmente ella o él provee material con potencial probatorio para que puedas identificar empresas de construcción, empresas cívicas, fideicomisos, cuentas bancarias. Acá en México eso no ocurre, la detención es un show de la SSP federal. Y el show de la detención es simplemente un insumo. En el pacto de impunidad hay un trágico show protagonizado por funcionarios federales. Es un insulto al pueblo mexicano, al que se le quiere hacer creer que con detener a decenas de miles de personas la delincuencia organizada mexicana va a bajar; que con enviar a valerosos soldados, ya sea de la Marina o del Ejército, la violencia va a disminuir. No es así. Enviar soldados o policías sólo va a dar resultados cuando al mismo tiempo se desmantelen los patrimonios de miles de millones de dólares de los siete principales grupos criminales mexicanos; cuando los criminales se empiecen a preocupar de que sus empresas y sus fideicomisos están siendo decomisados, de que ya no tienen cómo financiar mayor corrupción y mayor violencia.
La Era de El Chapo perdurará hasta que él quiera. En su clan se afirma que ya está arreglando su jubilación, por lo que no sería raro que súbitamente apareciera “muerto” en algún “exitoso” operativo como su amigo Nacho [Coronel].
Esto tieene que parar, y los únicos que pueden cambiar el escenario son los ciudadanos. Mientras los señores del narco siguen sumando sus pingües ganancias en la sierra, en sus curules o en sus bancos, en medio de este paisaje de desolación y muerte que sustituye poco a poco las estampas más bellas de nuestro país, alguien tiene que informarles que ellos por sí mismos no son invencibles, los haces invencibles su red de protección política y empresarial. La terrible situación puede llegar a su fin si la sociedad mexicana se une contra esa gran mafia venciendo el temor, la indiferencia, pero sobre todo la tácita aceptación de que las cosas no pueden ser distintas.

abr 06, 2012 @ 12:50:20
Apenas comienzo esta lectura, me gusta el estilo periodístico de Anabel Hdz. Me cuesta trabajo creer que vivamos de mentiras, los que deberían “proteger a los ciudadanos” abusan del poder y se vuelven cómplices de los delitos mas atrocez. Vivimos en una jungla, incivilizados, sedientos de poder, sobreponiendo intereses sobre vidas humanas, ¿cómo llegamos a este punto? y … ¿cómo y cuándo vamos a cambiar?
abr 06, 2012 @ 21:40:52
Gabriela… ¿qué te puedo decir? para mi también fue triste el conocer la documentación que respalda las sospechas que todos tenemos de nuestra clase política. A estas alturas ya no se sabe quiénes son “los buenos” y quienes “los malos”.. sin embargo hay una forma.. no te pierdas el siguiente post!!! Saludos! Gracias por comentar!