Y al tercer día…
Og Mandino.
| Novela con tintes históricos en la que un escritor de novelas policiacas y escéptico en cuanto a la resurrección de Jesús, es enviado al año 36 d.C con el fin de encabezar una investigación, llamada Misión Jesucristo y que busca demostrar la falsedad de la resurrección. Así, se ve de frente con las personas que estuvieron en esos días anteriores y posteriores a la muerte de Cristo; cara a cara intenta descubrir quién robó el cuerpo de Jesús: los apóstoles Pedro, Santiago, Juan, Mateo entre otros, Marta y María hermanas de Lázaro,María Magdalena. Enfrenta a Caifás y las irregularidades que en el juicio cometió, a Poncio Pilato y sus miedos… todo para que al final encuentre la verdad que no quiere aceptar. Calificación de 10. |
![]() Operación Jesucristo |
En verdad, qué pedantes nos vuelve un poco de cultura.
… la broma más triste del destino es la concesión de nuestros deseos.
El éxito [...] nos hace a todos prisioneros de nuestros propios logros.
… la palabra griega que significa “pez”. Sus letras también forman un acróstico con las iniciales de las cinco palabras griegas que significan “Jesús el Cristo, Hijo de Dios, Salvador”.
Mirando hacía atrás, es más sencillo ver y comprender cosas que, cuando suceden, no ofrecen ningún indicio de su significado oculto.
¡Mizpah! El Señor vigile entre tu y yo cuando estemos separados uno del otro.
¿Quién de nosotros puede decir por qué nos convertimos en lo que somos?
Matías, él jamás se ha ido; está siempre conmigo. Me guía siempre, aún en este momento, mientras estoy hablando contigo. Prometió que cuando fuésemos llevados delante de los gentiles, por causa suya, no debíamos pensar en las palabras que hablábamos, ya que en esa misma hora nos serían concedidas por el espíritu de nuestro Padre, quién hablaría a través de nosotros.
Isaías predijo, sabiamente, que algún día Manasés le daría muerte; dicha profecía se convirtió en realidad más adelante, cuando Isaías fe atado bajo la hoja de una sierra y cortado en dos. Y, sin embargo, las palabras poderosas de Isaías se han preservado hasta nuestros días, ya que escogió e instruyó a algunos de sus discípulos a fin de que transmitieran su palabra, anotando los hechos de su maestro en papiro y cuero, de manera que puediesen vivir para siempre. Isaías pronunció estas palabras: “Encerraré mi testimonio y
sellaré mis enseñanzas en el corazón de mis discípulos”.
Solamente vivo un día a la vez. Jesús nos dijo que no debíamos pensar en el mañana, ya que el mañana se hará cargo de las cosas por sí solo. Basta con el mal que se vive en un día.
[Dice Marta] Como una tonta traré de impedirselo. Le dije a Jesús que con toda seguridad el cadáver ya apestaba, puesto que nuestro hermano había muerto hacía cuatro días. Colocó su mano sobre mi hombro, y nuevamente me dijo que si creía, vería la Gloria de Dios.
Ninguno de los nueve que huyeron del huerto [de Getsemaní] pudo haber retirado el cuerpo de Jesús de la tumba. Mateo te dijo que todos huyeron del huerto y después de ocultaron en el bosque durante dos días. Después Santiago, el hijo del trueno, corroboró el testimonio de Mateo, y las hermanas han confirmado el de ambos hombres. Ahora, ya tienes dos razones de por qué esos nueve apóstoles no puedieron estar implicados en el acto que yú sospechabas habían cometido. En primer lugar, no estaban enterados de que Jesús había muerto y había sido sepultado, y sólo lo supieron hasta después de que se descubrió la tumba vacía; en segundo lugar, estaban demasiado atemorizados y quebrantados de espíritu para hacer cualquier cosa al respecto, aun si lo hubieran sabido.
Un milagro es una expresión de la voluntad y los propósitos de Dios y, cuando somos testigos de uno, nos ofrece una fe renovada de que siempre está con nosotros.
Matías -casi susurró-, hubiera creído que Jesús es el Cristo sin un solo milagro. Tan sólo sus palabras lo colocaban muy por encima de cualquier profeta que jamás haya vivido.
Matías, creo que aún no has llegado a comprender la naturaleza de los milagros. El poder para hacerlos no proviene de la propia fe, sino de Dios. No obstante, debe existir la fe, a fin de que tu corazón y tu alma estén abiertos para que Dios pueda penetrar en ellos. Solamente así, cuando el reino de Dios esté dentro de ti, pueden moverse las montañas.
¿Un choque? La huída máxima de la mente para escapar al dolor físico o al golpe devastador de un acontecimiento inesperado y abrumador, que se presenta como algo sorpresivo para la psiquis y que, por lo general, se caracteriza por una disminución de la presión sanguínea, un pulso débil y acelerado y, con frecuencia, acompañado por la inconsciencia.
… en el pasado, siempre que un movimiento rebelde quedaba fuera de control, la forma más segura de ponerle fin era colgando a su dirigente de una cruz de madera. Me dijo que esto no sucedió cuando Jesús fue ejecutado; por el contrario, seis años después de que Pilato lo crucificó, el movimiento ha crecido tanto que ya sobrepasa las fronteras de este país y aún prospera en Antioquía bajo las mismas narices del gobernador. Dijo que cualquier hombre capaz de inspirar esa clase de adhesión tanto tiempo después de su muerte, quizá haya sido el más grande de los profetas nacidos aquí, así que sugirió que tal vez podría incluir la historia de Jesús junto con las de otros.
[Dirigiéndose a Caifas] En primer lugar, la captura de Jesús fue ilegal, de acuerdo con tus propias leyes. Ante el sanedrín jamás se presentó ningún cargo criminal, a fin de que fuera expedida una orden de aprehensión, de manera que la captura se efectuó sin ninguna orden, y cuando Jesús fue detenido, no se le informó de qué crimen lo acusaban; la captura tuvo lugar por la noche e involucró la traición de alguien, todo está prohibido por sus códigos.[...] Juzgaron a Jesús durante la noche, y en tu mishná está escrito que una ofensa capital puede juzgarse durante el día, pero que debe suspenderse por la noche. También especifica que ningún caso que involucre la vida de un hombre puede juzgarse el día antes del sabat, no obstante Jesús fue juzgado en las primeras horas del día anterior al sabat. Además, hay una ley que prohibe que un familiar, amigo o enemigo del acusado se siente a juzgarlo, y sin embargo, según tus propias palabras, muchos de los que se encontraban aquí esa noche, incluyéndote a ti, durante semanas habían planeado la destrucción de Jesús. [...] ¿Testigos? -grité, y mi voz hizo eco en ese cubo de piedra-. De acuerdo con tus leyes, está escrito: “Por la boca de dos o tres testigos, aquel que sea merecedor de la muerte será condenado; pero por la boca de un testigo, no podrá ser condenado a muerte”. Según tú mismo has admitido, fuiste incapaz de encontrar a dos testigos que estuvieran de acuerdo, y, ¡puesto que el poder de acusar corresponde exclusivamente a los testigos, ni siquiera tenías un caso!. -Pero el hombre confesó… -Su confesión no era de ninguna utilidad para ustedes ¡y tu lo sabías! Tu ley dice que nadie puede acusarse a sí mismo, pero que si lo hace, aún así esa acusación no puede emplearse en su contra, a menos que esté corroborada por otros dos testigos. Y lo que es más, estabas violando otra ley al interrogar a Jesús, ya que, tu codigo prohibe, expresamente, hacer al testigo una pregunta que lo pueda condenar si responde a ella.[...] Tú me dijiste que cuando le preguntaste al sanedrín cuál era su veredicto, después de la respuesta de Jesús, todos gritaron: “¡Es reo de muerte!” Se requiere una mayoría de un voto para absolver, de dos para condenar, pero ¡tu mishná sagrada también estipula que un veredicto unánima de culpabilidad tiene el efecto de una absolución, y que esta prohibida la sentencia de muerte![...] Jesús fue juzgado y condenado en una sola sesión del sanedrín: también eso es ilegal. Tu mishná dice que un caso criminal que termina con la absolución del acusado puede llegar a su fin el día que se inició, pero que si se pronuncia una sentencia de muerte el juicio no puede concluir antes del día siguiente, a fin de estudiar a fondo la evidencia. Y además, de acuerdo con tu propia historia, después de haber encontrado culpable a Jesús se olvidaron de dictar una sentencia formal.
… la percepción retrospectiva es el mejor profeta de todos.
El reino de Dios está en tu interior, justamente donde Jesús dijo que está.
Dios no selecciona a sus mensajeros por los títulos que tienen o por el oro que hay en sus arcas, ni por los estudios en los que se distinguieron en la escuela.
Al descubrir cuánto amas verdaderamente a tu esposa y a tus hijos, encontraste a Dios. ¡Dios es amor! Si nos amamos los unos a los otros, Dios mora en nosotros; no es posible tener una cosa sin la otra. Y cuando conocemos el amor, también hemos encontrado el Reino que muchos, que no puede comprender este secreto tan sencillo, jamás encontrarán.
No dejó atrás oro ni plata, ni tierras, ni esposa, ni hijos, ningún manuscrito ni obras de arte, ni tampoco un cargo de autoridad o un título. Lo que es más, ni siquiera permaneció entre nosotros durante mucho tiempo. Casi todos los hombres cuyas palabras o acciones han cambiado el curso de nuestro mundo, han requerido seis o siete décadas, a veces más, con el fin de lograr lo que se han propuesto. Y aún su obras, tan grandiosas en su época, pronto se desvanecen de nuestra memoria. Este hombre murió cuando apenas contaba con poco más de treinta años de edad y, no obstante nada de lo que dijo o lo que hizo ha menguado ni siquiera un poco.
Una cosa es contemplar la verdad a través de unos ojos que antes estuvieron ciegos, pero otra mucho mejor todavía es comprender la verdad que uno ve.
El instinto de conservación es tan poderoso que puede convertirnos a casi todos en cobardes.
