Junio 2009


Mario Benedetti.

Novela que narra los pensamientos de Ramón Budiño, hijo de Edmundo Budiño que logró a través de sus relaciones políticas y de influencia, convertirse en el mandamás del país. A sabiendas de los negocios de su padre y la vergüenza que eso le significa, Ramón intenta consumar la venganza perfecta para lavar su nombre y apellido. Pero el destino tiene derroteros que uno no toma en cuenta y el final es contradictoriamente inesperado.
Calificación de 9.
Gracias por el fuego.

Gracias por el fuego.

A veces la mujer tiene que elegir entre morirse de hambre o perder la femineidad.

Parece mentira que uno necesite estos golpes terribles para saber a qué sitio pertenece.

Después de todo, también el hijo es una cicatriz. Buena definición para proponer a la Academia. Hijo: cicatriz del amor.

Sin embargo, uno puede convertirse en traidor con un simple puñetazo en el estómago, otro más curtido, sólo cuando le arrancan las uñas; otro, el más heroico, sólo cuando le quemen los testículos. En el termómetro de la fidelidad, siempre hay un punto de ebullición en que el hombre es capaz de vender a la madre.

Es magnífico aprender con quien no sabe.

… uno va adquiriendo conciencia de sus órganos a medida que empiezan a doler…

En cuanto al amor, el amor sin pasión digamos, es un concepto tan abstracto y general, que a lo mejor sigue existiendo pero sin importar mucho.

Nadie es químicamente puro. El marxista trabaja, por ejemplo, en un Banco. El católico fornica sin pensar en la sagrada reproducción de la especie, o haciendo lo posible por evitarla. El vegetariano convicto come resignadamente su churrasco. El anarquista recibe un sueldo del Estado.

No me importa el dinero como tal, pero me importan algunos de los objetos que pueden adquirirse con él. No me importa el dinero en sí, pero me importa como intermediario obligatorio para la adquisición de la belleza material, de esos síntomas de mi gusto que adornan los mejores momentos del descanso.

Sólo se dieron cuenta de que querían el paisito, cuando alguien les mintió que había sido arrasado.

Su simpatía se basa particularmente en lo que no dice: silencios, gestos, miradas, etcétera.

Cuando los hombres sueñan con una mujer, siempre se trata de lo mismo.

El hambre siempre es mejor de llevar que la vergüenza.

Feliz de él [el auto]. Todos sus problemas los soluciona el mecánico. Pero cuando a mi me falla un sentimiento, un pistón digamos, o mis válvulas de escape están gastadas, o la nostalgia, el sistema de encendido digamos, tiene atrasada la chispa, no hay mecánico que pueda arreglarme.

Lo único seguro es que sos mejor que todas tus imágenes, que todas las imágenes que yo tengo de vos.

No hay nada más parecido a un vestuario de fiestas que un vestuario de velorios.

… todos queremos que la vida nos salga más barata que al común de los mortales, y para ello no importa si el medio es la estafa, la limosna, el acomodo, la inválida promesa o la falsa invalidez. Todos queremos sacar la ventajita, trampear a alguien para salvar el honor; la única forma de adquirir conciencia de las propias fuerzas es cometer la mínima indecencia que nos ponga al amparo de la más agresiva de todas las sospechas…

La inocencia es el mejor condimento de la lujuria.

… cuando uno desea a una mujer, sólo conoce la mitad del propio deseo. El deseo completo sobreviene en el instante en que se tiene conciencia de que también la mujer lo desea a uno. Entonces sí la presión se vuelve insoportable.

Germán Dehesa.

Nuevamente se trata de una recopilación de columnas escritas por Dehesa en los periódicos, pero ahora se escogieron aquellas que hacen mención a sus hijos y su obvio papel como padre.
Los artículos comprenden de diciembre de 1984 a septiembre del 2001, casi 20 años en los que relata las anécdotas con sus 4 hijos, 3 con un matrimonio y el benjamín con Adriana Landeros, su segundo matrimonio y de quien por cierto, también recientemente, se separó. Enfermedades, las primeras palabras, las primeras lecturas, la escuela, las calificaciones, los ‘medios hermanos’, las vacaciones… situaciones por las que todos pasamos, son abordadas desde la perspectiva de un padre (igual que todos) que no tiene las habilidades ni la experiencia esperadas para ejercer como tal; aún así, los hijos crecen, siempre y cuando estén rodeados de amor.
La frase: Nadie se aleja de golpe de sus proyectos de vida: una concesión aquí, una omisión allá y de pronto ya no somos lo que podríamos haber sido, es de antología.
Calificación de 9.0
No basta ser padre

No basta ser padre

No sé si así sucede con todos los padres. Yo, ante los frutos de mi vientre vivo en constante sobresalto e inseguridad.

En una ocasión yo pedí unos camarones a la plancha. Me trajeron cinco camarones y me cobraron tres mil pesos. Me comí un camarón diario y al quinto me lo traje para madarlo disecar. Nunca había tenido nada tan valioso.

… yo tengo una hija de ocho años que fue bautizada como Juana Inés pero que es conocida en el bajo mundo infantil con el alias cariñoso de Viruta. Ella es tan maravillosa como cualquier niño. Para mí, lo es más aún puesto que amanezco todos los días oyéndola, mirándola y amándola. Ella y su hermano me educan todos los días al darme la lección más importante de todas. La lección de que la felicidad es posible. Viruta es una niña sana que reparte su tiempo entre la escuela, el baile, la lectura, el juego y la extasiada contemplación de un mundo que para ella es una constante sorepresa. La miro jugar y pienso en lo poco que ella necesita de mi y en la absoluta falta que yo tengo de su ternura y su cercanía. Pues bien, desde el famoso retorno a clases de enero mi hija Juana Inés comenzó a tener problemas respiratorios. Día tras día regresaba a la escuela cansada, tosiendo y con dolor de cabeza. Los periódico hablaban de inversión térmica. Los funcionarios se apresuraron a declarar que no había nada que temer. El doctor que vió a la niña no era de la misma opinión. Según él, tanto la niña como su hermano estaban afectados. Creo que a la mayoría de mis lectores les estpy contando una historia ya sabida. Antibióticos, vaporizadores, inhalaciones, jarabes, bufandas, etcétera. Es una historia cotidiana. Es también la historia de un crimen en el que nuestra pasividad juega un papel coadyuvante al lado de la inconcebible irresponsabilidad y desvergüenza de las autoridades. Hace tres días Juana Inés regresó de la escuela con fiebre y dificultades para respirar. En la tarde estaba con el doctor y en la noche fue internada con espasmo bronquial en el Hospital infantil privado. Yo he leído del dolor, lo he experimentado, sé que es componente ineludible de nuestra condición. Entiendo además que no hay pena personal comparable al infinito dolor que por siglos aqueja a una comunidad como la nuestra. Todo eso lo sé. De cualquier manera tengo que decir que yo jamás había sentido lo que sentí cuando vi a mi hija desnuda en una cama de hospital con su mascarilla de oxígeno y en su mano la aguja del suero. Por fin sé lo que significa real y verdaderamente que se le parta el corazón a uno. Y era el dolor de ella, el de su madre, el de su hermano y el de todos los que la queremos. Dostoyevsky tiene razón. No hay sufrimiento mas absurdo y terrible que el de los niños. Y hoy, nuestros niños sufren. Y no son víctimas de la fatalidad. Son víctimas de un sistema corrupto e inepto que o los condena a la miseria o los imbeciliza en el consumismo o, si les va bien, les provoca espasmo bronquial…

Para terminar, pequeña, le dije, quien tiene que decidir si mula es grosería, eres tú. Tú eres la única que sabes hacia dónde apuntaba tu palabra. Lo que yo te digo es que no hay una sola palabra que no tengas derecho a conocer y, llegado el caso, a pronunciar.

Los hombres tenemos un sexto sentido que, casi siempre, nos sirve para cancelar los otros cinco y para tomar la decisión equivocada, aun en esas circunstancias en las que actuar con sensatez parecería lo más fácil del mundo. Es, digámoslo así, un sexto sentido apocalíptico que, una vez puesto en funcionamiento, desencadena la catástrofe y la lleva a su plenitud a pesar de cualquier obstáculo que se le ponga.

… hay bellezas que es mejor contemplarlas a la distancia y dejar que la imaginación añada lo demás.

Es lo que podríamos llamar el síndrome de Pedro Páramo: en Comala y sus alrededores (la
República Mexicana) el padre o no está o, si está, es un “rencor vivo” que emite billetes, gruñidos, ronquidos y que, el resto del tiempo, lee el periódico o ve en la televisión partidos del América.

Los mexicanos no tenemos una buena relación con el dinero. Intermitentemente lo despreciamos y lo dilapidamos, o bien, lo endiosamos y nos aferramos a él de un modo totalmente insensato.

Yo sigo creyendo que las palabras son importantes. Creo que son nuestro único bien. Hay que conocerlas, hay que hacerse amigo de ellas y hay que invitarlas a jugar. Creo también, contra lo que opinan las buenas familias y los censores, que no existen las malas palabras. Existen, sí, las malas pasiones y las palabras mal usadas; si se conjugan estos dos factores, palabras tan respetables como crepúsculo o palangana pueden convertirse en terribles insultos.

Pensándolo bien, esto de ir a la escuela es horrible. Implica levantarse a unas horas inicuas, recorrer unos trayectos absurdos, aprender un cúmulo de inutilidades, alternar con seres extraños y exponerse a las influencias más insensatas. Todo esto a nombre del futuro y de la formación y de la utilidad a la patria y de no sé cuántas zarandajas más. Para que, además, a la larga resulte que los que no estudiaron y se dedicaron a vender rines de magnesio o a cantar baladas modernas, se hagan millonarios, y los que sí estudiaron sufran todos los días como locos para procurarse su alimento.

Me mira, lo miro, nos miramos. En verdad no sé qué responderle. Yo soy solamente su padre. No tengo entrenamiento ni como asesor vocacional ni -mucho menos- como consejero sentimental. Es aquí “donde” las preposiciones vienen en mi auxilio. Palabras más, palabras menos, esto es lo que le dije a mi hijo: Estimado Colima, sírvete en este momento aceptar mi renuncia irrevocable a ser tu padre. Los padres están siempre “ante” sus hijos o “frente” a sus hijos. Cuando esos hijos crecen, creo que es imprescindible un cambio de preposiciones. Nunca más estaremos uno ante el otro. De hoy en adelante estoy junto a ti; estoy contigo, te ceso como hijo y te doy la bienvenida como amigo. Juntos, uno “con” el otro vamos a ver lo que hacemos y lo que resolvemos (lírica popular); bienvenido a las ligas mayores.

Los humanos sólo soportan la realidad en dosis mínimas.

Papá ¿qué es coito? Frenazo violentísimo, sudoración abundante y respuesta improvisada: corto en portugués. No mentí demasiado. De que es corto, es corto.

Quien bien te quiere, te hará llorar.

Tengo fundadas razones para pensar que la vida… es una delicada trama de asuntos menores que, contemplados con la debida atención y lentitud, dejan de ser milagros.

Compartir una desgracia siempre ayuda.

…el problema no está en la mentira, todos los humanos mentimos, sino en la mala calidad de muchas mentiras. Según Wilde, para alacanzar la excelencia en el arte de mentir, un buen mentiroso tiene que hacerlo de manera gratuita y no tener más objetivo que restaurar la belleza del mundo.

… la palabra y las caricias que logran su plena efectividad cuando las palabras son como caricias y cuando las caricias son el lenguaje de la ternura.

Nadie se aleja de golpe de sus proyectos de vida: una concesión aquí, una omisión allá y de pronto ya no somos lo que podríamos haber sido.

A la fecha, y de modo totalmente empírico, puedo concluir provisionalmente que un hijo se logra bien si tiene una madre inteligente y un padre que no estorbe demasiado y que aporte una cuota suficiente de amor y humor.

Desde hace algún tiempo quise hacer el ejercicio de anotar las barrabasadas que Martinolli se avienta en las transmisiones de futbol, y que mejor ocasión que el partido final del Clausuara 2009 entre Pachuca y Pumas. El ejercicio no se pudo realizar de manera completa, ya que el primer tiempo estuvo a cargo de Antonio Rosique y pues su narración es, por así decirlo, más profesional. Sólo tomé en cuenta el tiempo reglamentario, porque en los tiempos extras… me dormí.
En el primer tiempo, como Martinolli no habló, estuvieron bastante decentes sólo la frase que Luis García le pirateó a Ponchito, el famoso: que qué, que qué, por una melee en el área puma. Luego, el chafa anuncio de galletas emperador donde el dizque aficionado llega con su boleto en mano a correr a uno que se había agandallado su lugar, como no le hace caso, le habla a los guardias… y lo quitan; bastante malito el anuncio pero Rosique y García se atacaban de risa. Y finalmente la única perla de Rosique:

… las llegadas del Pachuca son vertiginosas e incombustibles….

¿Perdóooon?

Ya para el segundo tiempo, las perlas de Martinolli:

… juegan por fuera los cuadros de Ferreti.

Creo que quiso decir los jugadores.

… para que sufra la canalla, lo amonestan.

… te llamabas Marta.

Cuando se cae Velarde luego de una descolgada.

… quiubo, si estamos jugando tranquilos.

Haciendo referencia al famoso estamos chupando tranquilos.

… se le viene la night!

El spanglish a todo lo que da. Esta si es de sus frases recurrentes.

… el sabadaba los esperamos…

Anunciando el partido de México vs El Salvador.

… trata de darle vuelta a la glorieta y se le hizo nudo el engrudo.

Esta si es fina, no hay ni comentario que hacer.

… la baja como Baryshnikov.

Osea que como bailarín; otra frase recurrente.

… pegándole a la trompeta como le gusta al Sr. Campos y al Sr. García.

En referencia a un hincha puma que en la tribuna tocaba la trompeta… así o más alburero?

… como dice Rigo, para que sufra la canalla.

La volvió a decir cuando amonestaron a un jugador… lo malo que esa no la canta Rigo… infórmese m’ijo!

… saca las papas del fuego.

… acá, iguanas ranas.

… una verdadera bergoña.

… lo mandó a calacas.

Esa es de Luis García.

… tiró del chimeco a Damián.

… le aplicaron su lechita y que se vaya a dormir. Pachuca se queda con diego.

Tras la explusión de Mustafá.

Ferreti campeón y lampiño.

Ferreti campeón y lampiño.

En fin que aún y con eso, las narraciones de Martinolli, las prefiero sobre los de televisa. Y por encima de ambos, los de TVC.