Ernesto Sábato.
| Espléndido informe que detalla la persecución que realiza Fernando Vidal Olmos con el fin de desenmascarar a una poderosa secta que gobierna el mundo: los ciegos. El informe incluye una serie de ‘pruebas’ que intentan demostrar la real existencia de la secta y su poder imperial, destructivo e incluso satánico. A final de cuentas, como muchas cosas, parece que todo fue un sueño. La crónica de la muerte de dos personas que quedan atrapadas en un elevador, es deliciosamente escalofriante. Calificación de 8.5 |
![]() Informe sobre ciegos |
De pronto deseaba que me encerraran en un manicomio para descansar, puesto que allí nadie tiene la obligación de mantener la realidad como se pretende que es.
Las anécdotas son esencialmente verdaderas porque son inventadas, porque se les inventa pieza por pieza, para ajustarlas exactamente a un individuo.
Y cuando uno se propone enérgica y sistemáticamente un fin que esté dentro de las posibilidades del mundo determinado, cuando se movilizan no sólo las fuerzas conscientes de nuestra personalidad sino las más poderosas de nuestra subconsciencia, se termina por crear un campo de fuerzas telepáticas en torno de uno que impone a otros seres nuestra voluntad, y hasta se producen episodios que en apariencia son casuales pero que en rigore están determinadas por esa invisible potencia de nuestro espíritu.
Y los disparates más incalificables los he cometido a causa de mujeres.
El destino ciega a quien quiere perder.
Es curioso que en este país el único lugar donde se habla de Damas y Caballeros sea el lugar donde invariablemente dejan de serlo [el excusado].
Felizmente tengo la propensión a imaginar siempre lo peor. Digo “felizmente” porque de ese modo mis preparativos son más fuertes que los problemas que la realidad luego me depara; y aunque dispuesto para lo peor, esa realidad me resulta menos difícil que lo previsto.
… siempre pensé que no se puede luchar durante años contra un poderoso enemigo sin terminar por parecerse a él; ya que si el enemigo inventa la ametralladora, tarde o temprano, si no queremos desaparecer, también hay que inventarla y utilizarla, y lo que vale para un hecho burdo y físico como un arma de guerra, vale, y con más profundos y sutiles motivos, para las armas psicológicas y espirituales: las muecas, las sonrisas, las maneras de moverse y de traicionar, los giros de conversación y la forma de sentir y vivir; razón por la cual es tan frecuente que marido y mujer terminen por parecerse.
Por experiencias anteriores sabía que llegado a un punto no vale la pena repetir los mismos razonamientos porque se forma una huella mental que impide salidas laterales.
Era lo más simple y, como muchas veces sucede, lo último que se nos ocurre.
… la vanidad es tan fantástica, tan poco “realista” que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados.
… sólo es posible acertar con el porvenir si tratamos de descubrir las leyes del pasado.







