José Saramago.

Segunda novela que conocí de Saramago y con la que se convirtió en mi segundo escritor favorito. Me llaman la atención los sucesos extraordiarios a partir de los cuáles desarrolla sus novela novelas; ese toque de imaginación hace que la lectura se torne más interesante. Esta vez, una epidemia de ceguera ataca la ciudad. Cuando uno piensa en ceguera, o por lo menos lo pienso yo, creo que se trata de una ausencia de luz, es decir de ver todo en tinieblas, sin embargo, Saramago nos relata una ceguera blanca… no me lo puedo ni imaginar; y para rematar, sólo una mujer, por razones inexplicables, logra mantener la visión y se convierte en guía de un grupo, hasta que nuevamente todo mundo recobra la visión.
Ensayo sobre la ceguera

Ensayo sobre la ceguera

Para escribir los diálogos no ocupa signos de puntuación para identificar a quienes intervienen en ellos; a primera instancia, eso parece complicado, sin embargo, sucede todo lo contrario y puede decirse que la lectura se disfruta más! En esta ocasión, tampoco se menciona ningún nombre, se hace referencia a los personajes por medio de un rasgo característico. Así, los personajes principales viene a ser: la mujer del médico, el médico, el primer ciego, la mujer del primer ciego, la chica de las gafas oscuras, el viejo de la venda negra y el niño estrábico.
Creq que a fin de cuentas, se debe reflexionar en que hay otro tipo de visión que sin duda como seres humanos, hemos perdido. Cada quién que encuentre su propia cegura y la pueda eliminar. Calificacion de 10.
Tuve que actualizar el post; se me olvidó mencionar que el grupo de ciegos, aparece en la novela, Ensayo sobre la lucidez.

Habia llegado incluso a pensar que la oscuridad en que los ciegos vivían no era, en definitiva, más que la simple ausencia de luz, que lo que llamamos ceguera es algo que se limita a cubrir la apariencia de los seres y de las cosas,dejándolos intactos tras un velo negro.

Siempre llega un momento en el que no hay más remedio que arriesgarse.

El ciego los abrió mucho [los ojos], como para facilitar el exámen, pero el médico lo cogió por el brazo y lo colocó detrás de un aparato que alguien con imaginación tomaría por un nuevo modelo de confesionario en el que los ojos hubieran sustituido a las palabras, con el confesor mirando directamente el interior del alma del pecador.

…llamó discretamente a la puerta, diez minutos después estaba ya desnuda, a los quince gemía, a los dieciocho susurraba palabras de amor que ya no tenía necesidad de fingir, a los veinte empezaba a perder la cabeza, a los veintiuno sintió que su cuerpo se desquiciaba de placer, a los veintidós gritó, Ahora, ahora, y cuando recuperó la conciencia, dijo, agotada y feliz, Aún lo veo todo blanco.

No valía la pena cambiar lo seguro por lo dudoso.

…ni siquiera se nos ha ocurrido preguntarnos nuestros nombres, y para qué, ningún perrro reconoce a otro perro por el nombre que le pusieron, identifica por el olor y por él se da a identificar, nosotros aquí somos como otra raza de perros, nos conocemos por la manera de ladrar, por la manera de hablar, lo demás, rasgos de la cara, color de ojos, de la piel, del pelo, no cuenta, es como si nada de eso existiera.

…si antes de cada acción pudiésemos preveer todas sus consecuencias, nos pusiésemos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias inmediatas, después, las probables, más tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos.

Hace muchas horas que el mozalbete no pregunta por su madre, pero seguro que volverá a echarla de menos después de haber comido, cuando el cuerpo se encuentra liberado de servidumbres brutales y egoístas que resultan de la simple, pero imperiosa, necesidad de mantenerse.

Quien parte y reparte y no se queda con la mejor parte, o es loco, o en el repartir no tiene arte.

En las adversidades, tanto las probadas como las previsibles, se conocen los amigos.

…la cuestión, realmente, es la organización, primero la comida, después la organización, ambas son indispensable en la vida, elegir unas cuantas personas disciplinadas y disciplinadoras para dirigir esto, establecer reglas consensuadas de convivencia, cosas simples, barrer, ordenar y lavar.

…unos corredores tan locos como los que ocuparon antes el edificio, empiezan no se sabe dónde, y nunca llega a saberse lo que quieren.

Cuando por primera vez se quedó ciego un conductor de autobús, en marcha y en plena vía pública, la gente, pese a los muertos y heridos causados por el accidente, no le prestó gran atención, por la misma razón, es decir, por la fuerza de la costumbre, que llevó al jefe de relaciones públicas de la empresa a declarar, sin más, que el accidente había sido ocasionado por un fallo humano, sin duda lamentable, pero, pensándolo bien, tan imprebisivle como habría sido un infarto mortal en persona que nunca había sufrido del corazón.

Mi caso, dijo el dependiente de farmacia, fue mas sencillo, oí decir que había gente que se estaba quedando ciega, entonces pensé como sería si yo también perdiera la vista, cerré los ojos para probarlo y, cuando los abrí, ya estaba ciego, Parece otra parábola, habló la voz desconocida, si quieres ser ciego, lo serás.

El miedo ciega, dijo la chica de las gafas oscuras, Son palabras ciertas, ya éramos ciegos en el momento en que perdimos la vista, el miedo nos cegó, el miedo nos mantendrá ciegos…

Quien paga por adelantado siempre acaba mal servido.

A donde vas, que es, probablemente, la pregunta que más hacen los hombres a sus mujeres, la otra es Dónde has estado.

La dignidad no tiene precio, que una persona empieza por ceder en las pequeñas cosas y acaba por perder todo el sentido de la vida.

Fui a cada de la vecina, me avergoncé, volví a la mía, me remedié.

…que las apariencias engañan, y que no es por el aspecto de la cara ni por la presteza del cuerpo por lo que se conoce la fuerza del corazón.

…hay ocasiones en las que de nada sirven las palabras, ojalá pudiera llorar yo también, decirlo todo con lágrimas, no tener que hablar para ser entendida.

Le pareció al médico que oía llorar, un sonido casi inaudible, como solo puede ser el de unas lágrimas que se van deslizando lentamente hasta las comisuras de la boca y ahí desaparecen para reanudar el ciclo eterno de los inexplicables dolores y alegrías humanas.

Preguntar de qué ha muerto alguien es estúpido, con el tiempo se olvida la causa, sólo la palabra queda, Murió.

La ceguera también es esto, vivir en un mundo donde se ha acabado la esperanza.

A fin de cuentas lo que está claro es que todas las vidas acaban antes de tiempo.

La fuerza de las circunstancias y su naturaleza influyen mucho en el léxico.

Nos habituamos a la comodidad del agua canalizada, llevada a domicilio, y olvidamos que, para que tal suceda, tiene que haber gente que abra y cierre las válvulas de distribución, estaciones elevadoras que necesitan energía eléctrica, computadores para regular los débitos y administrar las reservas, y para todo faltan ojos.

Los ojos propiamenmte dichos, no tienen expresión, ni siquiera cuando han sido arrancados, son dos canicas que están allí inertes, los párpados, las pestañas, y también las cejas, son los que se encargan de las diversas elocuencias y retóricas visuales, pero la fama la tienen los ojos.

Los animales son como las personas, se acostumbran a todo.

…porque los sentimientos con que hemos vivido y que nos hicieron vivir com éramos, nacieron de los ojos que teníamos, sin ojos serán diferentes los sentimientos, no sabemos cómo, no sabemos cuáles…

La venganza, cuando es justa, es cosa humana, si la víctima no tuviera un derecho sobre el verdugo, entonces no habría justicia.

No encontró respuesta, las respuestas no llegan siempre cuando uno las necesita, muchas veces ocurre que quedarse esperando es la única respuesta posible.

Tú no eres fea, No, realmente no lo soy, pero la edad, Cuántos años tienes, preguntó la chica de las gafas oscuras, Me acerco a los cincuenta, Como mi madre, Y ella, Ella, qué, Sigue siendo guapa, Lo era má antes, Es lo que nos pasa a todos, siempre hemos sido más alguna vez, Tú nunca lo has sido tanto, dijo la mujer del primer ciego. Las palabras son así, disimulan mucho, se van juntando unas con otras, parece como si no supieran a dónde quieren ir, y, de pronto, por culpa de dos o tres, o cuatro que salen de repente, simples en sí mismas, un pronombre personal, un adverbio, un verbo, un adjetivo, y ya tenemos ahí la conmoción ascendiendo irresistiblemente a la superficie de la piel y de los ojos, rompiendo la compostura de los sentimientos…

El trabajo del viejo es poco, pero quien lo desprecia es loco, Ese refrán no es así, Lo sé, donde dije viejo, es niño, donde dije desprecia, dice desdeña, pero los proverbios, si quieres decir diciendo lo mismo porque es necesario decirlo, hay que adaptarlos a los tiempos.

Guarda lo que no sirve y encontrarás lo que necesites.

La muerte no es más que el efecto de una desorganización.

…por no hablar de los dolores que después de la muerte son peores.

El tirador de la puerta es la mano tendida de una casa.

El pánico es mucho más rápido que las piernas que tienen que llevarlo.

Incluso cuando la desgracia es común a todos, siempre hay unos que la pasan peor.