Germán Dehesa.

En la portada aparecen los prisidentes (Zedillo, Salinitas, Echeverría, López Portillo, De la Madrid) y Fox y eso me hizo pensar originalmente en un ensayo o algo así, sin embargo, fiel a los ‘libros’ que saca Dehesa, se trata de un colección de columnas periodísticas comprendidas de marzo de 1997 a junio de 2002. Esto no demerita la obra. La crítica se basa, obviamente por las fechas, en Salinas, Zedillo y Fox. Describe su perspectiva de la salida del priísmo y la llegada de Fox. La incontenible felicidad y visos de una mejor situación para el país que esto significaba.
Sin embargo al igual que muchos (entre ellos yo) la desilusión fue de enormes proporciones. Comparto lo escrito por Germán. Calificación de 9.
Los Prisidentes

Dice Paul Claudel que el orden es el deber de la razón, pero el desorden es el lujo de la imaginación.

Dice Proust que pensar y sentir son tareas tan dolorosas, que los hombres sólo nos damos plenamente a ellas en periodos de profunda angustia.

Con una seriedad digna de algún comentarista del arte asirio, H. Roque nos explicó que el enérgico movimiento de sus dos brazos fue de abajo hacia arriba, porque si hubiera sido de arriba hacia abajo eso sí hubiera constituído una verdadera peladez; el problema fue que los fotógrafos los captaron en el momento de arranque y ahí comenzaron las malas interpretaciones. [...] Y Roque seguía explicando que no se trataba de una seña soez, sino de un desahogo. Esta me parece una falsa oposición. A mí me consta que, en la vida de todo hombre, siempre llega el momento en el que el mejor desahogo es una seña soez. [...] Confesó que la verdad, la verdad, para esto del IVA sí consultaron con el presidente, pero de un modo muy respetuoso (¡ah, bueno!) y que, volviendo a lo de la seña (se ve que lo trae obsesionado), debe ser intrerpretada no como algo procaz sino como un desahogo. De nuevo una falsa oposición. Los hombres de mundo sabemos que siempre llega el momento en el que no hay mejor desahogo que hacer algo procaz.

Caín, que es labrador, mata a su hermano Abel, que es pastor. El motivo de este crimen es misterioso (como el de todo crimen) aunque se enmascara de envidia y mezquindad (pero no todos los envidiosos ni todos los mezquinos disponen de la vida de su hermano y, si lo hacen, es en un incruento acto simbólico que, puestros a especular, podría consistir, por ejemplo, en mirar para otra parte cuando cometen uno o muchos delitos y en librar luego al consanguíneo a su propia suerte). Derramada la sangre, Caín trata de huir de la mírada de Yavé. Imposible. La mirada y la voz del Todopoderoso lo alcanzan y, no sin una pizca de sorna, Yavé le pregunta a Caín por su hermano. Es aquí donde entra la infantil, la extraña, la ingenuamente tramposa, la humana respuesta: ¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?

… no hay nada más estúpido que morirse discutiendo con un imbécil.

Durante la colonia, nos adelantamos a Oscar Wilde y aprendimos la indeleble lección de que la única maner digna de vivir es vivir por encima de nuestras posibilidades.

… estamos en un país libre y cada quien puede opinar lo que quiera; me dirijo exclusivamente a mi familia y les quiero decir que están diciendo puras locuras; no me opongo a que mi esposa o mis hijos tengan opiniones políticas, pero me permito informarles que en esta casa todos vamos a votar por el PRI; les recuerdo también que todo lo que tienen, desde los cubiertos hasta su casa y educación, se la deben a mi magnífica relación con el PRI; entonces opinen en las reuniones lo que quieran, pero a la hora de votar, hay que hacerlo por el PRI: con la comida no se juega. El bohemio calló y yo también caí en la cuenta de por qué el PRI, nutricio y providente, sigue obteniendo votos y obteniendo frutos.

Piensa un número. ¿Ya? ¿Cuál fué? ¿El 163? Muy bien, añádele ahora nueve ceros. ¿Ya? Bueno, ahora a esa cifra ponle el signo de pesos y no le restes nada; más bien súmale lo que tu capacidad de imaginación pueda adjudicarle al sistema de complicidades y de impunidades priístas (desvanecimiento de pruebas, se le dice técnicamente). ¿Ya hiciste toda la operación? Perfecto. Trata ahora de convertir esa cantidad bestial en despensas, en escuelas, en clínicas, en creación de fuentes de trabajo, en instituciones de educación superior, en carreteras, en puertos, en intereses generados, en lo que quieras. No te va a ser fácil; pero además es una tarea inútil: ese dinero ya no existe. Bueno, sí existe, pero no está a la disposición de la sociedad mexicana, pues ha pasado a ser propiedad de unos cuantos mexicanos pri-vilegiados que lo robaron con perfecto cinismo y ante nuestras perplejas y pasivas narices. Tras dos años de investigaciones (consúltese con el senador Aguilar Zinser cuántas trabas, cuántos obstáculos, cuántas amenazas y pistas falsas se presentaron en el camino de las tales investigaciones) la comisión de investigación -creada contra toda la voluntad del PRI- ha llegado a la conclusión de que, más o menos, el daño (el robo) en perjuicio de Conasupo (es decir, tuyo y mío) asciende a la cósmica cantidad que establecimos arriba.

… voy a recordar tres acontecimientos que ocurrieron en ese año todavía vivo de 1988. La declinación generosa e inteligente de Heberto Castillo (cuyo liderazgo moral ahora nos haría tanta falta) en favor de Cuauhtémoc Cárdenas, cuya campaña, a partir de ese momento comenzó a ser vista con cierta preocupación por el PRI que, ¿loado sea alá!, ni la oía ni la veía. La inolvidable y multitudinaria reunión en CU que representó el gran despliegue del cardenismo y, para muchos de nosotros, un crepuscular aviso de que el 68 no había sido en vano. El día de la votación, De la Vega Domínguez, en franco plan descontonero y madrugador, apareció en la tele y anunció el triunfo “claro e inobjetable” de Salinas, para que, minutos después, Bartlett lo desmintiera y nos anunciara, cual cajera de banco, al prodigiosa e inolvidable caída del sistema.

… hay dos consejos que a mí me han sido de enorme utilidad y en mucho me han ayudado a acercarme a la tercera edad. El primero me lo proporcionó mi venerable cardiólogo, que a la letra dijo: todo está bien, Germán, pero cuídate mucho y no te vayas a morir discutiendo con un imbécil.[...] El segundo es un corolario a las leyes de Murphy: “Nunca discutas con un imbécil; es posible que la gente no perciba la diferencia”.

[Con respecto al gabinetazo] Cada quien pensará que podría haber sido mejor o peor. Lo real es que, como dicen en nuestro campo: con estos bueyes hay que arar. Los labradores somos nosotros.

… yo, tú, nosotros estamos paladeando el grato sabor del último día del PRI. En todo nos fijamos, porque esto habrá que contárselo a nuestros nietos. NOs tocó estar, asistir, participar en una epifanía civil: la aparición del ciudadano. es posible que cuando tú leas esto, el cambio de poderes ya se haya consumado. Es posible que seas tan joven como para no entender la magnitud y la trascendencia de los que hemos logrado los ciudadanos.

Fox pidió para todos nosotros la bendición de Dios. La recibo, la agradezco y le recuerdo al presidente el lema de Montaigne: “Cuídame, Dios, de mí”. Hay algo peor que la acartonada solemnidad: la falsa naturalidad.

Si me hubieran dicho: tú votaste fervorosamente para constituir el primer gobierno de elección popular en la ciudad de México, aunque te advertimos que no tan sólo no iba a haber cambios sustanciales, sino que, a mitad del camino, aquel por el que votaste te iba a dejar agarrado de la brocha después de haber “gobernado” con más pena que gloria, para luego cederle el puesto a una recia mujer que no alcanzó a ser tan recia como para frenar la corrupción y la inseguridad y el desmantelamiento de la vida académica de la UNAM y el desamparo. Si me hubieran dicho esto, quizás habría cambiado mi voto, o, por lo menos, habría mitigado mi esperanza y mi voluntad optimista.

De salida y ya subiendo “la rampita” me encuentro con un niño de la edad del Bucles que sube apoyándose con dos muletas. ¿Te ayudo, manito?, le pregunto. ¿A qué?, me responde con mirada dulce y firme. Silencio. Subimos juntos.

Es de Tzvetan Todorov y dice así: “Estar en posición de saber y evitar saber te hacen directamente responsable de las consecuencias”.

El historiador ritual mexicano enseña que un tenochca de buena cuna dedica los lunes a la vida vegetativa, los martes a la contemplación trascendental y, si no se presenta algún emisario del pasado, o algún error de diciembre (que, en México, puede ocurrir en cualquier mes), por ahí del día miércoles al mediodía comenzamos a dar señales de vida neuronal y/o hormonal.

… una cita de Alfonso Reyes: si con la lengua y la inmensa cultura que compartimos los pueblos hispánicos no logramos el lugar y el respeto que merecemos en el mundo, estaremos dando el más grande ejemplo de ineptitud quer conozca la historia.

[A Fox] Yo (y muchos otros) sabemos que el 2 de julio del 2000 nos ganó el derecho a participar en el cambio. Seguimos creyendo en ese cambio y hemos de lograrlo. Si usted quiere entrarle, sea bienvenido; si desea proseguir su luna de miel rodeado de tanto inútil y tanto mediocre, será asunto suyo. Ojalá y no nos estorbe demasiado en nuestra voluntad. Sería muy triste llevárnoslo de corbata.

Mi teoría es la siguiente: durante seis años, el número de errores que un ser humano puede cometer es amplio, pero limitado. Creo que Fox, en este primer año, se apuró a agotarlo. Si esto es así, nos esperan cinco años de aciertos luminosísimos de parte del presidente y de parte de la sociedad. Que así sea.