Julio 2007


El uso de la sabiduría antigua para ser un líder visionario.
Laurie Beth Jones.

Jesús CEO No soy asiduo a la lectura de emprendedores, CEO’s y demás pero cuando compré este libro me llamó bastante la atención el enfoque con el que se pretendía ver a Jesucristo: líder jefe de una empresa.
Me animé a volverlo a leer, ahora desde la perspectiva que tengo al estar en un nuevo
puesto y con nuevas responsabilidades. Seguro que me servirá como una buena guía.
Calificación de 9, sobre todo por el momento que estoy viviendo.

¿Qué sucedería si cada palabra que decimos cayera y nos envolviera como una prenda de vestir? ¿Qué tipo de vestido tendríamos?

Ed Koch, uno de los alcaldes mas reelegidos de la ciudad de Nueva York, solía salir a pasear por la ciudad y preguntarle a la gente que encontraba, “¿Estoy haciendo bien mi trabajo?” La gente lo adoraba por eso y muchos consideraron que su apertura con la gente era una de las claves de su popularidad.

Espere un momento y considere las cosas que Jesús no hizo. Estamos ante alguien que tiene un poder divino ilimitado. Literalmente pudo haber hecho todo. Sin embargo, no construyó ningún templo, ni ninguna sinagoga, no escribió ni distribuyó libros, ni siquiera sanó a toda la gente enferma del mundo, no recorrió todas las tumbas para levantar a los muertos, ni tampoco construyó centros comerciales. Su misión era muy específica.

El poder se asume, no se otorga.

Negocié con la vida por un centavo, sólo para aprender, desalentado, que cualquier salario que le hubiera pedido a la vida, la vida me lo hubiera dado.

Tener mucho puede llegar a ser una carga tan pesada, como tener muy poco.

Los profesionales se enfocan en el cumplimiento exitosos de su misión y resuelven lo más difícil, sin titubear.

Dado que los líderes atraen seguidores, también deben tener la capacidad de separarse de ellos en cualquier momento, para no convertirse en sus propios seguidores.

Jesús no se consideró un rey de mendigos.

Dios casi no se apoya en la gente cuya principal preocupación es “¿Qué pensarán los demás?” Los líderes deben estar dispuestos a sacrificar y a tomar riesgos sin importar afectar su imagen pública.

Qué difícil es darse cuenta si el obstáculo es Dios mismo que nos trata de enseñar otro camino, o si es sólo una prueba de valor. Si las fuerzas opuestas pasivas provocan que usted utilice la violencia para llegar a moverse, probablemente no está en el camino de Dios. Si hace todo lo posible por que algo suceda y no sucede, entonces un ángel debe estar en alguna parte del camino….

Muchas veces cuando uno se siente más alejado de la verdad, es cuando menos se está de ella. Y cuando usted piensa que está en la cima del mundo, puede que esté sentado al borde de un precipicio muy peligroso.

No podemos juzgar las cosas como buenas o malas, pues no tenemos acceso a toda la información.

La historia podía continuar con personas que juzgan los hechos como sucesos malos o buenos, cuando en realidad todos los sucesos están conectados y tienen un impacto entre si.

No existe el momento perfecto, sólo es una gran excusa y una explicación racional para no avanzar.

Una de las claves más importantes para que un equipo de trabajo tenga éxito, es llegar a un acuerdo.

Un líder debe estar tan comprometido con su proyecto, que debe estar dispuesto a llevarlo a cabo, con o sin la ayuda de los demás.

Las personas están tan ocupadas revisando qué clase de trabajo les corresponde, que no tienen tiempo para hacer el trabajo que necesitan hacer.

La tentación de tener todo hecho al instante y de que quede perfecto, lleva con frecuencia a la demora, a la inactividad o a la parálisis completa.

Hacer partícipes a nuestros colabordadores significa que debe haber unión en cuanto al propósito. Los líderes deben conocer y utilizar los recursos existentes para llevar a cabo algo; sus recursos deben estar de acuerdo con sus metas y en dirección a ellas. Asi todos participan para lograr un mismo objetivo.

Mientras ustedes discuten cómo se repartirán el pastel, la competencia se está llevando la cocina.

El no vino para darnos fórmulas. Vino para darnos una mentalidad que nos permitiera cambiar los casos. La palabra “arrepiéntete” significa rectificar el camino.

La gente pondría más empeño en su trabajo y dedicaría más tiempo a sus proyectos, si comprendieran la importancia general de su contribución individual.

¡Hombres, denle oportunidad a las mujeres! Contrátenlas, y serán más sabios. Mujeres, debemos exigir y adquirir poder. Después de todo ¿Qué tanto pueden avanzar los hombres sin nuestra ayuda? Sólo una generación.

Encubrir algunos aspectos de cierta situación implica “yo soy superior a ti”.

El hecho de que alguien crea en nosotros, puede ayudarnos a liberar nuestra grandeza.

Las empresas deberían recompensar a las personas por sus fracasos, puesto que estos significan riesgos; y el que no arriesga, no gana. Si sus empleados tienen miedo de cometer errores, tendrán miedo para casi cualquier cosa.

La gente está dispuesta a renunciar a algo, si está convencida de obtener otra cosa cuyo valor sea mayor… La gente renunciará a lo acostubrado, sólo cuando se dé cuenta de que existe algo mejor. Sólo es cuestión de reconocer y comunicar la diferencia entre “lo bueno” y “lo óptimo”.

Jesús advirtió que había una generación que invariablemente estaba en busca de señales, pero que no se daba cuenta de que la brisa también era una señal.

El dinero no es la razón principal por la que trabajamos, lo que realmente buscamos es la valoración y el respeto.

Los líderes son los responsables de comunicarles a sus colaboradores los beneficios del trabajo, y los colaboradores son los responsables de comunicarle con claridad su compromiso al líder.

El verdadero servicio consiste en facilitar las cosas.

Si los líderesa actúan con temor, no pueden delegar. Un líder que no delega, terminará con un grupo de personas que a todo dicen que sí, y tarde o temprano fracasarán

German Dehesa.

Es un libro que encuentro marcadamente dividido en dos partes: las remembranzas de su vida adolescente y una carta abierta a su hijo. Lo interesante es que ambas partes tienen como común refenrecia la música de los Beatles.
Y así, cada situación de relevancia de su vida o cada consejo que da a su hijo, lo remata con una atinada canción del cuarteto de Liverpool. El hecho de que sean los Beatles y que algunos consejos yo también se los daría al Uzi, lo hace un libro con calificación de 8.5
Dehesa

Conservo intacta la dulce costumbre de rezarle no a “ese Jesús del madero, sino al que anduvo en la mar”.

Ciertas músicas solicitaban mi atención porque las encontraba graciosas, o bien hechas, o tan mal hechas, en su melodía o en su letra, que se volvían memorables y, pasado el tiempo, rescatables no para enriquecer el acervo de la cultura universal, sino para mantener vivos mis recuerdos y así mantenerme vivo yo.

Yo pretendo decirle a mis hijos que cuando llegue la hora del juicio no sean
demasiado rigurosos ni gratuitamente crueles, puesto que su padre, así de deteriorado como lo ven, también soñó y sigue soñando, también buscó el bien y la belleza y la justicia por más que, con harta frecuencia, se haya extraviado en el camino. Pretendo, asimismo, avisarles que la vida está bien y que es factible y hasta obligatorio obtener un grado razonable de felicidad.

Norbert Bilbeny, filósofo catalán aunque su nombre no lo indique, dice que está bien el esfuerzo que hacemos por hacer nuestra vida más larga; pero que es tan o más loable esforzarnos en hacerla más ancha. Según entiendo yo, esta ampliación de la vida implica adquirir cada vez más gustos y cancelar cada vez más aversiones; aprender a disfrutar de todo; aceptar lo inesperado y lo diferente; sonreír más y llorar menos; tener más juicios y menos prejuicios; amar más y concederle a muy pocos y escogidos mortales la onerosa dádiva de nuestro odio.

El amor es una larga paciencia.

Ustedes ya conocerán esa etapa del amor en la que hasta los defectos son virtudes.

Todo olvido es una pérdida y, por lo mismo, un anticipo de muerte.

Lo intensamente subjetivo puede, por vía de una canción, un abrazo, algunas palabras amorosa y humorosamente dichas, convertirse en bien común.

La puntual obligación de los jóvenes (los inmortales) es condenar a los adultos (los mortales).

Día llegará, querido Bebeto, en que habrás -en la mejor tradición griega- de juzgar y condenar a tu padre y a su mundo; en que habrás de volverte contra tu madre y te sofocará la ternura con que ella te ha envuelto. Tiempo después vendrán el perdón y la reconciliación.

Pierde menos el que se pierde en la pasión que el que se pierde la pasión.

De todas las valentías, la primera, la central: aceptar el amor entero con sus feroces galgos morados, con sus mieses, con sus pájaros.

Cuando te llegue la hora de juzgarnos, trata de no ser como Díaz Ordaz, trata de no ser,cruel. La crueldad es un delito contra la vida; pero la crueldad es, además, la mayor de las estupideces.

No te des a las congojas, aunque la cosa ande mal; tú no aflojes el tamal aunque te jalen las hojas…

Si decides hacerme caso -actitud poco usual en los hijos adolescentes- descubrirás, esto es divertido, hay ciertos seres que miran a una mujer y miran a alguien despreciable; que hay otros que miran a la misma mujer y miran a una princesa; que el ruin todo lo ve en ruinas; que los amorosos, los encantados, en cada edificación ven un palacio. Para ellos (y yo espero que seas uno de ellos) el amor, la belleza, el bienestar y el bienser se encuentran aquí, allá y en todas partes.

Todo irá bien, siempre y cuando entiendas que la ternura también es tu territorio; siempre y cuando entiendas que la mujer tiene exactamente tu misma estatura y que hombre y mujer son indispensables para inaugurar el paraíso. Lo fundamental, hijo mío, la clave del éxito, el secreto alquímico para que sobrevivas en este país de mujeres cada vez más inteligentes y entronas, es que no te me apendejes y que no guardes venenos en el corazón.

El poder es una droga adictiva y mortal.

En cuanto al dinero, te diré que es el colesterol del alma: si no lo tienes se te aguada la sangre y nada más andas por ahí causando lástimas; si tienes demasiado se te infarta el ánimo, ya no te sube el agua al tinaco y te da angina de pubis.

Cada uno de nosotros tiene su tarea. Hazla bien. Es lo mejor que puedes hacer por tu país. No te dejes, pero tampoco compres todas las broncas. Resuelve las que puedas resolver; aprende a distinguir las que no están a tu alcance y déjalas ser. Los viejos políticos
mexicanos decían: molestia que no te moleste, no la molestes.

No permitir que la costumbre carcoma al amor como la selva a las pirámides.

Un aviso te dejo, hijo mío: sufrir -me consta es una chinga. Evítala. Manéjala con cuidado. No le agarres gusto. Si te llega el sufrimiento, pídele que te dé su recado lo más pronto posible y que se largue; que se vaya mucho, pero mucho… De la misma manera, si te visita el gozo, si te toca disfrutar, si llegó la hora de darle su alfalfita a los conejos, el momento de sacar a pasear al hámster… tú me entiendes, o ya me entenderás, o favor de ver los anexos, entonces éntrale;

No faltará quien te diga que gozar mucho no es decente; que manifestar tu jubilo es propio de pelados. Con exquisita decencia mándalos a la chingada, donde de todos modos ya están.

¿Qué vas a hacer cuando seas grande? Haz lo que quieras, pero sólo lo que quieras, no lo que te impongan la tradición o la etnia, o la familia; no lo que te exija la cada vez más estúpida publicidad; no lo que te pidan los amigos o te demanden los enemigos. Haz lo que quieras; pero para saber lo que realmente quieres tendrás que ir a lo profundo de tu corazón y ahí descubrirás -espero- que lo que quieres es vivir del mejor modo posible. Vivir no es lo mismo que durar; vivir no es lo mismo que tener; vivir no es un negocio; vivir es una amorosa pasión.

…porque como me dijo mi tía La Pingüica: “Mira, mijito, yo soy quedada, pero no con la duda.”