Junio 2007


La crudeza de la realidad a veces impacta demasiado o lo que es lo mismo la realidad supera a la ficción.

Es la historia de un anciano que vuelve a demostrar que más sabe el diablo por viejo que por diablo. En medio de la organización de una guerrilla, Don Plutarco Hidalgo se gana la vida tocando el violín, acompañado de su hijo con la guitarra y de su nieto quien pide coperacha.

Pero el ejército ha intervenido y con ésto empieza el martirio de los desplazados. El problema es que en su casa (que también fue tomada por los soldados), está una buena parte de las municiones para el movimiento armado. Don Plutarco a través de la música, logra convencer al comandante de que lo deje regresar a revisar su siembra pero el anciano se las ingenia para ir recuperando de a poco el parque, hasta que le caen, a él y a la guerrilla, y ya sólo le resta decir: Se acabó la música. Finalmente el nieto empieza a ganarse la vida tocando la guitarra… con lo que el ciclo, vuelve a empezar.

100% recomendable para conocer lo que se vive en el país. Si no es la guerrila es el narco, en cualquier caso las causas originales no se solucionan y el hilo siempre se rompe por lo más delgado, en este caso, los indígenas que tratan de organizarse para decir basta.

Aunada al hecho de estar filmada en blanco el complemento con la fotografía y la música la hacen aún más impactante.

El violin

Parte tercera de la historia de Shrek y Fionna.

Al morir su suegro, Shrek no quiere tomar la responsabilidad de ser el rey por lo que va en busca del heredero, un tal Arturo. Al partir Fionna le avisa que va a ser padre. Como todos, él tampoco quiere esta responsabilidad.

Está bastante divertida, aunque a mí me sigue gustando más la primer parte. Lo mejor sin lugar a dudas, sigue siendo el doblaje y el soundtrack.

Shrek Tercero

Mario Vargas Llosa.

Primer novela de Vargas Llosa que leo; tengo que decir que no tenía idea de qué trataba y me llevé una grata sorpresa. El tema de la novela es la dictadura en la República Dominicana a cargo de Rafael Leónidas Trujillo.Contada desde 3 ángulos distintos, el del propio Trujillo, el de Urania Cabral hija de un senador trujillista y el del grupo que organiza el complot para asesinar al dictador, el ritmo de la novela es bastante interesante así como el manejo de los tiempos en que es relatada la historia.Sin dejar de lado el teje y maneje de la política en medio de una dictadura, lo más impactante para mi fue la crudeza con que cuenta las torturas a las que fueron sometidos los conspiradores. La fiesta del chivo

Comulgo todos los días, hace diez años -asintió Salvador-. No sé si tengo el alma como debe tenerla un cristiano. Sólo Dios sabe eso.

La eliminación física de la bestia es bien vista por Dios si con ella se libera a un pueblo.

Nunca había sido un creyente demasiado consciente, ni preocupado con las implicaciones de su fe en la vida de todos los días, ni se había ocupado de verificar si su conducta se ajustaba a los mandamientos.

No nos cuentes nada de lo que podrías arrepentirte -lo atajó el Turco.

El coronel puede ser un demonio; pero, al jefe le sirve: todo lo malo se le atribuye a él y a Trujillo sólo lo bueno. ¿Qué mejor servicio que ése? Para que un gobierno dure treinta años, hace falta un Johnny Abbes que meta las manos en la mierda. Y el cuerpo y la cabeza, si hace falta. Que se queme. Que concentre el odio de los enemigos y, a veces, el de los amigos. El Jefe lo sabe y, por eso, lo tiene a su lado. Si el coronel no le cuidara las espaldas, quién sabe si no le hubiera pasado ya lo que a Pérez Jiménez en Venezuela, a Batista en Cuba y a Perón en Argentina.

Para matar se necesitan más huevos que para morir.

De pronto, en las noches, luego de unas copas de brandy español Carlos I, podía soltar las palabras más soeces, [...] hablar como hablan los hombres cuando necesitan sentirse más machos de lo que son.

En alguna parte leí, Su Excelencia, que usted dispuso que los soldados usaran machetes, que no dispararan -preguntó Simon Gittleman-. ¿Para ahorrar municiones?
Para dorar la pildora, previendo las reacciones internacionales -lo corrigió Trujillo, con sorna-. Si sólo se usaban machetes, la operación podía parecer un movimiento espontáneo de campesinos, sin intervención del gobierno. Los dominicanos somos pródigos, nunca hemos ahorrado en nada, y menos en municiones.

Gracias a Su Excelencia, el Benefactor, los dominicanos descubrimos las maravillas de la puntualidad.

Todo, salvo la muerte, tiene su razón.

Yo no quería creer que hubiera traicionado a su compañero de toda la vida. Bueno, la política es eso, abrirse camino entre cadáveres.

-Nadie quiere contagiarse, señor Cabral [...] Caer en desgracia es una enfermedad contagiosa.

«Nada de lo que el hombre ha sido, es o será, lo ha sido, lo es ni lo será de una vez para siempre, sino que ha llegado a serlo un buen día y otro buen día dejará de serlo». Ortega y Gasset

En la secretaría hay un traidor o un inepto. Espero que sea un traidor, los ineptos son más dañinos.

… acaso el mayor atributo de este hombrecillo era no sólo saber lo conveniente, sino, sobre todo, no enterarse de lo inconveniente.

La religión le daba un orden espiritual, una ética con que afrontar la vida. Dudaba a veces de la trascendencia de Dios, pero nunca de la función irreemplazable del catolicismo como instrumento de contención social de las pasiones y apetitos desquiciadores de la bestia humana.

-Usted, Presidente Balaguer, tiene la suerte de ocuparse sólo de aquello que la política tiene de mejor -dijo, glacial-. Leyes, reformas, negociaciones diplomáticas, transformaciones sociales. Así lo ha hecho treinta y un años. Le tocó el aspecto grato, amable, de gobernar. ¡Lo envidio! Me hubiera gustado ser sólo un estadista, un reformador. Pero, gobernar tiene una cara sucia, sin la cual lo que usted hace sería imposible.

–La apariencia es el espejo del alma -filosofó Trujillo-. Si alguien anda apestoso y con los mocos chorreándosele, no es una persona a la que se pueda confiar la higiene pública. ¿No crees?
–Claro que no, jefe.
–Lo mismo ocurre con las instituciones. ¿Qué respeto se les puede tener si ni siquiera cuidan su apariencia?

Una vez más se repitió la divisa de su vida: ni un instante, por ninguna razón, perder la calma.

Les había regalado pesos, casas, tierras, acciones, los había hecho socios de sus fincas y empresas, les había creado negocios para que ganaran buena plata y no saquearan el Estado.

De un resentido siempre se debe esperar lo peor.

Siento decírselo, pero usted no me paga para que lo engañe. Si no se levantan pronto las sanciones, se viene una catástrofe.

En las crisis se conoce al verdadero estadista.

Yo las envidio a ustedes, mas bien. Sí, sí, ya sé, tienen problemas, apuros, decepciones. Pero, también, una familia, una pareja, hijos, parientes, un país. Esas cosas llenan la vida.

Desde la semana pasada me avisaron que me ascendían a Líder de Proyecto.

Es una actividad que funcionalmente ya la venía desempeñando en este regreso a la oficina, sin embargo estructural y salarialmente no se veía reflejado. A principios de esta semana dentro de los sistemas de recursos humanos, ahora si aparece de manera ‘oficial’ el ascenso con título y todo lo dema$.

Es una meta personal que yo me había fijado desde hace tiempo. Incluso cuando estuve laborando en el DF, me la ofrecieron pero con eso de estar viajando a diario, no me convenía.

Pero ahora, sin buscarla realmente, llegó. No tengo más que dar gracias a Dios y, como dice el himnólogo, esta fama ganada , la llevo al calvario.

Recuerdo que en la entrevista con recursos humanos cuando se preparaba mi regreso, me preguntaron mis metas a corto plazo y sin dudarlo dije: comprar una casa. Por lo mismo, también oficialmente, hoy inicia el trámite para la solicitud del préstamo hipotecario.

De los cuentos de García Márquez creo que en este compendio, están los mejores. Con su usual narrativa los cuentos van de presidentes exiliados, al contraste de la sangre con la nieve, pasando por espantos de castillos. Extraños Peregrinos

Los que más me gustaron: La santa (creo haber visto la película a medias en el caminante), Sólo vine a hablar por teléfono (muy surrealista que me recuerda la historia del cine de la película historias violentas) y La luz es como el agua (hasta me dieron ganas de bucear en la luz).

Solo entonces comprendí que morir es no estar nunca más con los amigos.

Usted puede quedarse hasta sin operar, pero no sin saber qué hora es.

He esperado tanto que ya no puede faltar mucho más.

A modo de disculpa le pregunté si creía en los amores a primera vista. “Claro que si”, me dijo. “Los imposibles son los otros”.

Aprovecha ahora para llorar cuanto quieras[...] No hay mejor remedio que las lágrimas.

“Hay amores cortos y hay amores largos”, le dijo ella. Y concluyó sin misericordia:”Este fue corto”.

El amor es eterno mientras dura [Vinicius de Moraes]. Dos años después, seguía siendo eterno.

Ambos eran conscientes de tener tan pocas cosas en común que nunca se sentían más solos que cuando estaban juntos, pero ninguno de los dos se había atrevido a lastimar los encantos de la costumbre.

La carretera de acceso era una cornisa estrecha y retorcida al borde de un abismo sin fondo, donde había que tener el alma muy bien puesta para conducir a más de cincuenta kilómetros por hora.

Nadie dejaba de pensar con temor en la tramontana, un viento de tierra inclemente y tenaz, que según piensan los nativos y algunos escritores escarmentados, lleva consigo los gérmenes de la locura.

Cuando dos niños están juntos ambos son culpables de lo que cada uno hace por separado.

“Mientras nos duchábamos en el baño en penumbras, me di cuenta de que mi hermano seguia pensando en la murena. -”Tenía ojos de gente” – me dijo. Yo estaba de acuerdo pero lo hice creer lo contrario, y conseguí cambiar de tema hasta que terminé de bañarme. Pero cuando salí de la ducha me pidió que me quedara para acompañarlo.
-Todavía es de día- le dije. Abrí las cortinas. Era pleno agosto, y a través de la ventana se veía la ardiente llanura lunar hasta el otro lado de la isla, y el sol parado en el cielo. – No es por eso- dijo mi hermano – Es que tengo miedo de tener miedo. “

El buen gusto no es una facultad congénita, pero que tampoco se enseña a ninguna edad, sino que se impone desde la infancia.

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