El amor en los tiempos del cólera.


Gabriel García Márquez.

Lo leí por n-ésima vez, y ahora lo asimilé como un manual básico para matrimonios. Ya no me acordaba del sufrido amor de Florentino Ariza por Fermina Daza y que tuvo que esperar más de 50 años a que se muriera el Dr. Juvenal Urbino, para poder tenerla; ni modo, asi es el amor, y más en los tiempos del cólera

Era todavía demasiado joven para saber que la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y que gracias a ese artificio logramos sobrellevar el pasado.

Siempre con la esperanza de encontrar algo que fuera como el amor, pero sin los problemas del amor.

Nada de lo que se haga en la cama es inmoral si contribuye a perpetuar el amor.

Se casó para siempre frente al altar mayor de la catedral en una misa concelebrada por tres obispos, a las once de la mañana del viernes de gloria de la Santísima Trinidad, y sin un pensamiento de caridad para Florentino Ariza, que a esa hora deliraba de fiebre, muriéndose por ella, en la intemperie de un buque que no había de llevarlo al olvido.

Los idiomas hay que saberlos cuando uno va a vender algo -decía con risas de burla. Pero cuando uno va a comprar, todo el mundo le entiende como sea.

Un hombre sabe cuando empieza a envejecer porque empieza a parecerse a su padre…. Amor del alma de la cintura para arriba y amor del cuerpo de la cintura para abajo.

Estaba contra toda razón científica que dos personas apenas conocidas, sin parentesco alguno entre sí, con caracteres distintos, con culturas distintas, y hasta con sexos distintos, se vieran comprometidas de golpe a vivir juntas, a dormir en la misma cama, a compartir dos destinos que tal vez estuvieran determinados en sentidos divergentes.

El problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor, y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno.

Uno necesitaría dos esposas, una para quererla, y otra para que le pegue los botones.

Mientras que los recuerdos nuevos se confundían en la memoria a los pocos días, los del viaje legendario por la provincia de la prima Hildebranda se iban volviendo tan vívidos que parecían de ayer, con la nitidez perversa de la nostalgia… Con ella aprendió Florentino Ariza lo que ya había padecido muchas veces sin saberlo: que se puede estar enamorado de varias personas a la vez, y de todas con el mismo dolor, sin traicionar a ninguna.

Se habían ocultado tantas cosas en esta vida que ya no les quedaba casi nada para decirse.

Nada se parece tanto a una persona como la forma de su muerte… Preguntándose angustiada quién estaba más muerto: el que había muerto o la que se había quedado… El deseo de olvidarlo era el más fuerte estímulo para recordarlo.

Recuerda siempre que lo más importante de un buen matrimonio no es la felicidad sino la estabilidad.

Habría que inventar qué se hace con las cosas que no sirven para nada pero que tampoco se pueden botar… Las cartas son del que las escribe.

La humanidad, como los ejércitos en campaña, avanza a la velocidad del más lento.

… subía y bajaba las escaleras con un cuidado especial, [... ], porque siempre había pensado que la vejez empezaba con una primera caída sin importancia, y la muerte seguía con la segunda.

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3 comentarios el “El amor en los tiempos del cólera.

  1. Lu! dice:

    Yeahh! I`m the first! muy bueno! me encanto! es mucha verdad..

  2. Nayaree dice:

    Maravillosa recopilación. He disfrutado recordando cada frase y su circunstancia en el libro…

  3. ocgalean dice:

    gracias por sus comentarios!!

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